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La trayectoria del ministerio de Elías por cinco veces – Introducción
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La trayectoria del ministerio de Elías por cinco veces – Introducción

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, ministros y hermanos visitantes también; y también un saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Venezuela, en la congregación que pastorea el reverendo Marcos Joya, en la Iglesia “La Piedra Angular”; y también un saludo para todos los ministros y congregaciones conectadas con esta transmisión de esta actividad.

Para esta ocasión leemos en el capítulo 17 de San Mateo, versos 1 en adelante, y dice de la siguiente manera:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

El tema de la escuela bíblica del próximo domingo es: “LA TRAYECTORIA DEL MINISTERIO DE ELÍAS POR CINCO VECES”, para lo cual hoy tendremos una corta introducción.

Le agradezco al misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, la introducción que hizo sobre este tema. Y ahora con una corta introducción completaremos la introducción de la escuela bíblica que como tema tiene para el próximo domingo: “LA TRAYECTORIA DEL MINISTERIO DE ELÍAS POR CINCO VECES”.

Para poder comprender la trayectoria de Elías por cinco veces, de su ministerio, es importante conocer la historia de Elías desde el primer ministerio de Elías, Elías Tisbita; y saber que “no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas” (Amós 3:7).

Por lo tanto, cuando sabemos que Dios envía a un profeta, sabemos que para ese tiempo Dios enviará Su Palabra al pueblo por medio de ese profeta; Dios estará hablándole al pueblo las cosas que el pueblo debe conocer para ese tiempo y estará también anunciándole las cosas que han de venir más adelante.

Por eso es importante estar al tanto de las Escrituras, porque cualquier persona puede levantarse sin ser un profeta y engañar al pueblo; y esos son los falsos ungidos o falsos profetas, de los cuales el mismo Jesucristo habló que vendrían para el tiempo final; y aun antes del tiempo final hubo muchos falsos profetas también.

Por lo tanto, es importante saber lo que es un profeta enviado por Dios: es un hombre enviado con las dos consciencias juntas (consciente y subconsciente juntos), que estando despierto puede ver en otras dimensiones y Dios puede hablar con él también.

Vean los casos de los verdaderos profetas de Dios, cómo Dios hablaba con ellos aun estando ellos despiertos, y nadie veía lo que estaban hablando; no lo oían ni lo veían, porque estaba hablándole en otra dimensión. Excepto en los casos como el caso de Eliseo, que su siervo le dice que estaban rodeados por los ejércitos sirios, el siervo le dice así a Eliseo, y Eliseo le dice que estuviera tranquilo, que son más los que estaban con Eliseo que los que estaban en contra; y muy preocupado el joven que le servía a Eliseo le repite la situación, se preocupa, y Eliseo le dice a Dios: “Señor, ábrele los ojos a este para que vea”. [Segunda de Reyes 6:8-17].

Que Dios nos abra los ojos a todos para ver en nuestro tiempo en que estamos viviendo; es mi deseo, de todo corazón, para todos ustedes; que todos podamos ver el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo, que todos podamos escuchar la Palabra de Dios prometida para nuestro tiempo y que todos podamos ver cómo va cumpliéndose gradualmente en el trabajo que se lleva a cabo en el tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Es importante, entonces, saber qué es lo que Dios ha prometido hacer para este tiempo final. Y la historia se repite. Así como hubo profetas en el pasado bajo la Dispensación de la Ley, ha habido profetas mensajeros enviados de Dios en la Dispensación de la Gracia para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Para la Iglesia del Señor Jesucristo de entre los gentiles, encontramos a San Pablo como el primer profeta mensajero, y luego le siguen otras edades con mensajeros diferentes, a los cuales Dios ungió y usó en cada etapa trayendo la Palabra correspondiente, el Mensaje correspondiente a cada edad.

Esos son mensajeros de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo bajo la Dispensación de la Gracia; ninguno fue mensajero para los judíos. Aun a Pablo el apóstol, siendo apóstol y profeta, no lo recibieron; y dijo: “Me torno, me voy a los gentiles”, y vino a ser el primer mensajero a la Iglesia entre los gentiles [Hechos 18:6].

Luego, el séptimo mensajero de la Iglesia fue un profeta para la Iglesia del Señor Jesucristo, al cual venía la Palabra de Dios para la Iglesia, al cual Dios le hablaba, el cual veía la Columna de Fuego que vio Moisés en la zarza que ardía y no se consumía y luego que guió también al pueblo hebreo por el desierto alumbrándoles el camino, y de día era nube de sombra para protegerlos del sol.

Por ser profeta mensajero para la Iglesia del Señor Jesucristo, cuando trató el reverendo William Branham de ir a Israel, ya estando en el aeropuerto de Egipto para tomar el vuelo, esperando la última llamada para tomar el vuelo hacia Jerusalén, hacia Israel, le fue dicho: “No vayas, no es el tiempo todavía; y tiene que ser de acuerdo a Apocalipsis, capítulo 11”.

O sea que el séptimo mensajero, el reverendo William Branham, era mensajero a la Iglesia pero no al pueblo hebreo. Después él explica que tiene que ser de acuerdo a Apocalipsis 11, los Dos Olivos. Los ministerios de Moisés y Elías son los que tienen que ver con el  pueblo hebreo o pueblo judío. Le fue dicho: “No es ahora el tiempo todavía, será más adelante”. O sea que para más adelante, después del séptimo mensajero de la Iglesia gentil, vendrá el ministerio de los Dos Olivos para el pueblo hebreo; ahí vendrá el ministerio de Elías por quinta ocasión. Por eso en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, dice Jesús:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Estos Ángeles que son enviados para juntar a los escogidos, son los ministerios de Moisés y Elías siendo enviados a los judíos; y los escogidos aquí son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Por lo tanto, este es el evento más grande para los judíos, que haya ocurrido o que ocurrirá en la historia de Israel hasta ese momento: el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles.

En el mismo capítulo 24, verso 27, dice:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Es en la Venida del Hijo del Hombre que aparecen los Ángeles, los ministerios de Moisés y Elías, para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Por lo tanto, cuando vean a los judíos siendo juntados, siendo reunidos bajo el Programa de Dios bajo un despertamiento espiritual, recuerden que es el tiempo para los ciento cuarenta y cuatro mil ser llamados con la Gran Voz de Trompeta y juntados en el Programa Divino, para recibir la bendición que Dios tiene para ellos para este tiempo final.

El Séptimo Sello y la Séptima Trompeta: lo que es el Séptimo Sello para la Iglesia, la Venida del Señor, es el Sexto Sello para los judíos. O sea que el Señor viene primero a Su Iglesia para darle la fe para ser transformados y raptados, y luego se manifiesta el ministerio de Moisés y Elías para los judíos.

Fue en el Monte de la Transfiguración donde aparecieron Moisés y Elías hablándole al Señor, en esa conferencia hablando con el Señor de Su partida a Jerusalén, adonde tenía que morir crucificado.

Elías restaura, el séptimo Elías… o el cuarto Elías, el séptimo mensajero de la Iglesia, restaura la fe de la Iglesia, que fue dada por el Espíritu de Dios por medio de los apóstoles del Señor, incluyendo al apóstol San Pablo; pero el quinto Elías restaurará el Reino para Israel. O sea, los dos vienen restaurando: uno restaura la Iglesia a la fe original del cristianismo y el otro restaurará el Reino de Dios a Israel.

Recuerden que los discípulos, en el capítulo 1 del libro de los Hechos, le preguntan a Jesús: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” Es la pregunta también de todo judío que quiere la restauración del Reino de David y restauración del Trono de David, donde un descendiente del rey David se sentará sobre el Trono de David. Por eso es el Trono y Reino de David donde el Hijo de David se sentará, un descendiente del rey David, heredero al Trono de David, y por consiguiente judío.

Es una promesa para el pueblo hebreo, que va a ser cumplida en este tiempo final. Y los judíos lo están esperando y los judíos lo van a recibir. Primeramente estará en medio de la Iglesia y después con el pueblo hebreo, el cual lo recibirá con los brazos abiertos.

“LA TRAYECTORIA DEL MINISTERIO DE ELÍAS POR QUINTA OCASIÓN”.

Ya vimos que tiene que ver con el pueblo hebreo y el llamado del pueblo hebreo al Programa Divino, al plan de Dios correspondiente a este tiempo final, que es el programa para la restauración del Reino de Dios a Israel.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, en esta introducción de “LA TRAYECTORIA DEL MINISTERIO DE ELÍAS POR CINCO VECES” o POR QUINTA OCASIÓN.

Próximo domingo, Dios mediante, estaré nuevamente con ustedes, y el otro más arriba también; y el próximo viernes también.

Que Dios les bendiga a todos; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Y para todos los países que están conectados, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted; y si hay alguno aquí presente, también oraremos por usted. Para lo cual pueden pasar al frente para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Recuerde que Cristo es la única esperanza de vida eterna para el ser humano. No hay otro que nos pueda dar vida eterna, no hay otro que nos pueda redimir. Solamente uno hizo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, porque Él es el único que nos podía redimir.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en diferentes países.

Y ahora, con nuestros ojos cerrados, nuestros rostros inclinados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaré haciendo por cada uno de ustedes que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Creo en Ti con toda mi alma. Te recibo con toda mi alma. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora preguntarán, los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde; y dejo al ministro correspondiente, aquí y en cada país, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, para que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro aquí, reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país dejo al ministro correspondiente a continuación.

“LA TRAYECTORIA DEL MINISTERIO DE ELÍAS POR CINCO VECES”.

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