Conferencias

El Tiempo de Cosechar
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on skype
Share on email
Share on print

Descargas

Traducciones

Reproducir vídeo

El Tiempo de Cosechar

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones: misionero doctor Miguel Bermúdez Marín allá en Cali, ingeniero Iván Sarmiento, reverendo Mauricio Vivas y todos los ministros allá reunidos; y también la congregación allá en Cali, Colombia, y en toda la República de Colombia, todas las congregaciones y ministros; y en toda la América Latina, el Caribe, Norteamérica y demás países.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender todo el Programa Divino correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión tenemos un corto documental de la construcción de La Gran Carpa Catedral en Puerto Rico, el cual vamos a tener; y luego continuaré con ustedes aquí para la escuela bíblica, el estudio bíblico de hoy domingo en la mañana, y que pasa también a la tarde de hoy domingo, titulado: “EL TIEMPO DE COSECHAR” o “TIEMPO DE LA COSECHA.”

Dejo con ustedes un corto documental de la construcción, y luego regresaré para estar con ustedes.

[Proyección del video-documental]

Ya hemos visto lo adelantada que está la construcción de La Gran Carpa Catedral; y esperamos que pronto esté completado el trabajo, y estemos allá reuniéndonos pronto para dedicarla al Dios de Israel, al Dios Creador de los Cielos y de la Tierra.

Para esta ocasión leemos en San Juan, capítulo 4, versos 34 al 38, que dice:

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, nos permita entenderla, nos abra la Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro tema para el estudio bíblico de hoy, escuela bíblica, es: “EL TIEMPO DE COSECHAR.”

La Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis nos habla de la agricultura, y nos muestra los tipos y figuras del Programa Divino reflejados en la agricultura.

Por ejemplo, tenemos el caso de la higuera, que representa al pueblo hebreo; tenemos el caso también de la vid, que representa a Cristo. San Juan, capítulo 15, Él dice: “Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador. Vosotros sois los pámpanos (o sea, las ramas del árbol o planta de uvas).”

Y el trigo y la cizaña representan: el trigo, a los hijos del Reino, a los hijos de Dios, y la cizaña representa a los hijos del malo; dice el mismo Cristo en San Mateo, capítulo 13… Capítulo 13, versos 24 en adelante, dice:

“Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Aquí nos habla del trigo representando a los hijos de Dios, los hijos del Reino, que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo; y nos presenta la cizaña como los hijos del mundo, los hijos del malo, que serán quemados en el Día Postrero, en el tiempo final.

Y ahora, la explicación de la parábola en el capítulo 13 mismo, verso 36 en adelante, donde dice (de San Mateo):

“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”

Aquí ya hemos visto que hay trigo y cizaña. Dice que el campo es el mundo, el trigo son los hijos del Reino, los hijos de Dios, y la cizaña son los hijos del mundo, son los hijos del malo, que han sido sembrados también en este mundo, en este planeta Tierra.

Y aquí Cristo identifica a Dios como el Padre del trigo, e identifica al diablo como el padre de la cizaña. Y en el campo (en este mundo) hay creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y hay también personas que no creen, que no pueden creer y que no les interesa la salvación y vida eterna.

Hay trigo y cizaña en el mundo, en el campo; y el trigo será recogido en el tiempo final, en el tiempo de la cosecha, de la siega, para ser colocado en el Alfolí de Dios, en el Reino de Dios; y la cizaña será juntada y quemada con fuego. Eso será fuego atómico, fuego volcánico.

Todo tipo de fuego estará quemando la cizaña, a los hijos del malo, en el tiempo final; por eso es que hay tantas cosas, tantos instrumentos de guerras; y lo máximo es las bombas nucleares, que queman a las personas; destruyen todo lo que encuentran de frente cuando se hace un lanzamiento de una bomba nuclear.

Es fuego atómico lo que vendrá. Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante, dice: “He aquí viene el día ardiente como un horno.” Vamos…:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama (eso es lo que sucederá a la cizaña).

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Eso es lo que le sucederá al trigo, a los hijos de Dios: el Sol de Justicia saldrá, nacerá. El Sol naciente es la Segunda Venida de Cristo a Su pueblo, y es para bendición del pueblo de Dios.

“Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible (o sea, está la promesa de la venida de Elías para este tiempo final también).”

El ministerio de Elías ha tenido cuatro manifestaciones, y tendrá una quinta manifestación. La primera en Elías Tisbita, la segunda en Eliseo (que fue el segundo Elías), la tercera en Juan el Bautista (que fue el tercer Elías), la cuarta en el reverendo William Branham (que fue el cuarto Elías); y una quinta manifestación está prometida como uno de los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 3 al 14.

O sea que hay una promesa grande de que el ministerio de Elías estará por quinta ocasión en esta Tierra; porque él es uno de los mensajeros, de los Ángeles del Hijo del Hombre, que vendrá en el tiempo final para Dios cumplir la labor de la cosecha que está prometida para el tiempo final.

Por ejemplo, tenemos la promesa en la parábola del trigo y de la cizaña. Capítulo 13 de San Mateo, verso 41… y aun comenzando en el 37, dice:

“Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.”

El Hijo del Hombre, Jesucristo en Su Primera Venida, es el que siembra la buena semilla, siembra los hijos de Dios en Su Cuerpo Místico de creyentes, produciendo el nuevo nacimiento en cada uno de ellos cuando lo reciben como Salvador y son bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en ellos el nuevo nacimiento. Han nacido en el Reino de Dios. Fueron sembrados en esta Tierra, en el Programa Divino del Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, y por consiguiente fueron sembrados o colocados en el Reino de Dios, en el Reino celestial; porque uno es ciudadano del lugar donde nace.

Al nacer en la Tierra físicamente, somos terrenales; al nacer de nuevo, somos celestiales. Pertenecemos a un Reino celestial en el campo espiritual. Por consiguiente, es Cristo, el Hijo del Hombre, el que ha estado sembrando la buena semilla en el campo.

En esta Tierra encontramos que hay hijos de Dios e hijos del malo; eso es inevitable. Eso será arreglado para el Reino Milenial.

Y ahora, para la cosecha dice que enviará Sus Ángeles. Vamos a ver en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, lo que nos dice aquí:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Y ahora, el Hijo del Hombre es el que enviará a Sus Ángeles para llevar a cabo la cosecha; o sea, que el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles para llevar a cabo la cosecha de los hijos e hijas de Dios.

En Su Primera Venida Él vino sembrando la Palabra en el corazón de las personas, y vino para llevar a cabo una siembra para una nueva dispensación, pero también para llevar a cabo una cosecha de la dispensación que estaba terminando.

En la lectura que tuvimos al principio, del capítulo 4 de San Juan, dice el verso 35 en adelante:

“¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna…”

¿Y qué es lo que van a cosechar? Almas para el Reino de Dios, seres humanos; seres humanos de la dispensación que estaba llegando a su final, la Dispensación de la Ley, para colocarlos en el Reino de Dios.

“…y recoge fruto para vida eterna…”

Recoge el fruto, esas almas, para que vivan eternamente. Él recogiendo el fruto, almas, personas, para colocarlos en la vida eterna con Cristo nuestro Salvador.

“…para que el que siembra goce juntamente con el que siega.”

De dispensación en dispensación se siembra al principio y se cosecha al final.

Y ahora vean cómo Cristo dice a Sus discípulos:

“…para que el que siembra goce juntamente con el que siega.”

Ahora, encontramos que Cristo viene para una cosecha con Sus discípulos, recogiendo el fruto de la Dispensación de la Ley; y luego también viene para sembrar para una nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia. Por eso dice [verso 38]:

“Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.”

Otros sembraron, y ahora viene Cristo con Sus discípulos y los coloca como segadores, para recoger el fruto de la Dispensación de la Ley y colocarlos en la Dispensación de la Gracia. Como sucedió el Día de Pentecostés, donde fueron colocados primero ciento veinte creyentes en Cristo en el Reino de Dios (o sea, fueron cosechados), y como tres mil personas que creyeron fueron cosechadas y colocadas en el Reino de Dios.

Eso pasó durante todo ese tiempo de los apóstoles luego del Día de Pentecostés: cosechando el fruto del Antiguo Testamento y colocándolos en el Nuevo Testamento, en el Rebaño del Señor.

Y encontramos que también vinieron sembrando los apóstoles, y sobre todo San Pablo entre los gentiles, sembrando en una nueva dispensación: la Dispensación de la Gracia. Pablo mismo lo dice en Primera de Corintios, capítulo 3, verso 6. Dice:

“Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.”

Los discípulos Apolos y San Pablo estaban sembrando. San Pablo sembrando en una nueva dispensación, colocando almas para Dios en una nueva dispensación, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, y dándole mantenimiento Apolos también, y demás ministros y apóstoles; pero en el tiempo final es el tiempo de la cosecha.

Y el que planta es el Hijo del Hombre usando Sus instrumentos, y el que riega es el Hijo del Hombre usando Sus instrumentos también; Cristo, por medio de Su Espíritu. Y luego el que cosecha… Vamos a ver lo que nos dice [San Juan 4:37]:

“Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.”

Y ahora, el Hijo del Hombre para el tiempo final envía Sus Ángeles: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntará a Sus escogidos.” Es el tiempo de la cosecha, el tiempo en que son llamados y juntados los escogidos del tiempo final en la Edad de Piedra Angular; y luego serán juntados y reunidos en la Casa de nuestro Padre celestial, en la Cena de las Bodas del Cordero.

El que siembra es el Hijo del Hombre, y el que siega es el Hijo del Hombre en el Día Postrero con Sus Ángeles, los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, que fueron mostrados en el Monte de la Transfiguración cuando Jesús se transfiguró delante de Pedro, Jacobo y Juan, mostrando en visión lo que será el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, con Moisés y Elías, con los Dos Olivos.

Esos son los ministerios de los Ángeles para la cosecha que está prometida para el tiempo final. El Hijo del Hombre con Sus Ángeles llevando a cabo la cosecha en el tiempo final, para colocarlos en el Reino de Dios físicamente, al resucitar a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados y transformar a los vivos creyentes en Él, para que todos sean iguales a Cristo, con cuerpos glorificados y eternos e inmortales.

Y todo eso ocurrirá en este tiempo final, en la etapa de Edad de Piedra Angular; porque fue en etapa de Edad de Piedra Angular, dos mil años atrás, que también el Hijo del Hombre estaba con Sus apóstoles y les dijo: “Yo os he enviado a cosechar lo que vosotros no habéis labrado.”

Y el Hijo del Hombre en este tiempo final tendrá Sus Ángeles, los Dos Olivos, con todo el equipo de trabajo que Dios le dará para llevar a cabo la cosecha del trigo, de los hijos e hijas de Dios en el tiempo final, para ser colocados en la Cena de las Bodas del Cordero.

El Hijo del Hombre dos mil años atrás, y el Hijo del Hombre para este tiempo final; con Su equipo de trabajo dos mil años atrás (Sus apóstoles y demás colaboradores), y para el tiempo final con el equipo de trabajo que Dios tendrá para llevar a cabo la cosecha del trigo, que está prometido para este tiempo final.

Aquí está el misterio de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre; misterio que permanecerá todavía oculto hasta el tiempo en que sea abierto en el cumplimiento de La Gran Carpa Catedral que le fue mostrada al reverendo William Branham.

Por lo tanto, para nosotros es una bendición grande saber que estamos en el tiempo de cosecha del trigo, para ser colocados literalmente en el Reino de Dios con cuerpos eternos, con vida eterna física, así como hemos sido colocados espiritualmente en el Reino de Dios con vida eterna espiritual.

“EL TIEMPO DE COSECHAR.”

Recuerden que el tiempo de cosechar es el tiempo del verano. Cristo dijo que cuando viéramos las señales que Él dio, estemos conscientes de que el verano está cerca. El verano es el tiempo de cosecha.

También cuando Israel con Josué fue a pasar el Jordán, fue en tiempo de verano también. Y en el tiempo de verano… Vamos a ver si se los consigo… Josué 3:15, dice… Josué 3, del 13 al 15, dice:

“Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,

cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega)…”

Vean, en el tiempo de la siega, el Jordán… en el tiempo de la siega el Jordán se sale a las orillas, se desborda; y el Jordán representa la muerte.

Cuando el enemigo venga como un río, el Espíritu del Señor levantará bandera contra él, dice la Escritura. [Isaías 59:19]

Y ahora, para entrar a la tierra prometida hay que pasar a través del Jordán en seco. Los que estén vivos en el tiempo final serán transformados sin ver muerte; eso será pasar en seco el Jordán.

Josué representa al Espíritu Santo en el Día Postrero llevando a cabo la Obra correspondiente a este tiempo final. Y ahora podemos estar conscientes de que estamos en el tiempo de cosecha, el tiempo para realizarse la gran cosecha del Día Postrero para ser llevados a la Casa de nuestro Padre celestial.

Para lo cual la promesa es que el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntará a Sus escogidos desde un extremo del Cielo hasta el otro. Tiene que ver, la Venida del Señor con Sus Ángeles, tiene que ver con Su Iglesia y luego con el pueblo hebreo. Por lo tanto hay una bendición grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, y también una bendición grande para el pueblo hebreo.

Por lo cual, pedimos a Dios que nos prepare a todos y que estemos listos todos para recibir todas esas bendiciones; el pueblo hebreo también sea preparado para recibir esas bendiciones de parte de Dios.

“EL TIEMPO DE COSECHAR.” Es el tiempo de la cosecha.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Y si usted se encuentra en otro país, puede pasar al frente donde se encuentra, para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como Salvador en este tiempo final.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan al frente, aquí y en otros países y otras congregaciones, las personas a las cuales Dios les ha hablado al alma, al corazón, en esta ocasión.

Recuerden que estamos en un tiempo muy, pero que muy importante. Estamos en el tiempo de la cosecha, de la siega, para el trigo ser cosechado y llevado ante la presencia de Dios.

Dios tiene mucho pueblo en toda la América Latina, el Caribe, Norteamérica y demás naciones, y los está llamando en este tiempo final porque hemos llegado al tiempo para llevarse a cabo la cosecha, la siega.

En Apocalipsis, capítulo 14, verso 14 en adelante, aparece el Ángel con Su corona y una hoz aguda para llevar a cabo la cosecha; Cristo como Rey para llevar a cabo la cosecha; el Hijo del Hombre para llevar a cabo la cosecha.

Mientras pasan al frente en diferentes países: Capítulo 14, verso 14 en adelante, de Apocalipsis, dice:

“Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.”

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han estado viniendo a los Pies de Cristo en diferentes países y aquí también.

Con nuestros rostros inclinados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor.

Doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión aquí. Y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma, para, los que han recibido a Cristo como Salvador, les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

El tema de nuestro estudio bíblico fue: “EL TIEMPO DE COSECHAR” o “TIEMPO DE COSECHA.”

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con nosotros aquí al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país al ministro correspondiente.

Dios les bendiga y buenas tardes para todos.

“EL TIEMPO DE COSECHAR.

Ir arriba