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El Espiritu del Señor levantando bandera contra el enemigo
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El Espiritu del Señor levantando bandera contra el enemigo

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y todos los ministros presentes, y también ministros y congregaciones en diferentes países. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y pronto nos dé la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y en esta ocasión nos abra la Escritura, la Palabra, y el entendimiento para comprender.

Esta semana inicia la Cumbre de Integración por la Paz: CUMIPAZ 2016 Paraguay, del 4 al 8 de octubre, o sea, del martes próximo en adelante. Tendremos diferentes sesiones a las cuales pueden asistir aquellos Activistas que han recibido la invitación. Esperamos que todos puedan seguir las instrucciones para garantizar que la organización sea todo un éxito y el próximo domingo podamos contar buenas noticias, buenas nuevas de todos los eventos.

Estamos haciendo historia —eso lo sabemos muy bien—, y debemos permanecer unidos trabajando en equipo y por amor a la familia humana.

En estos días también tenemos la Orquesta Sinfónica con nosotros, la cual estará en las actividades de la CUMIPAZ, y ha estado aquí la semana pasada y esta semana también. Hoy domingo estuvo aquí interpretando los himnos que estuvimos escuchando y que nos inspiran para acercarnos a Dios en el culto hacia el Dios Eterno y Creador de los Cielos y de la Tierra.

Oremos mucho por esas actividades que se llevarán a cabo en esta semana, comenzando el martes próximo, Dios mediante.

Para hoy tenemos el pasaje de Isaías, capítulo 59, versos 16 al 21, y dice de la siguiente manera:

“Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.

Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de las islas… el pago dará a los de la costa.”

Hice la corrección: “El pago dará a los de las costas”. Esta traducción dice: “las costas”; hay otras traducciones que dicen: “las islas”.

“Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.

Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.”

Tomamos las palabras del verso 19, que dicen: “Porque vendrá el enemigo como un río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.”

“EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LEVANTANDO BANDERA CONTRA EL ENEMIGO.” Ese será nuestro tema de escuela bíblica, de estudio bíblico, para hoy domingo en la mañana, domingo 2 de octubre de 2016.

Para este tiempo final el enemigo de Dios, el diablo, levantará – o vendrá como un río, pero el Espíritu del Señor levantará bandera contra él.

Estamos en el tiempo final. El enemigo ha estado siempre en la Tierra tratando de destruir el Programa Divino. El enemigo tiene un programa, el cual es en contra del ser humano, para impedirle que el ser humano viva eternamente en el Reino de Dios. Fue representado el enemigo viniendo, de edad en edad, viniendo el enemigo en un caballo y cambiando de etapa en etapa, de edad en edad, de un caballo de un color a otro caballo de otro color.

En el capítulo 6 del Apocalipsis, dice: “Cuando abrió…”

“Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira.

Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.”

Ese es el anticristo allá en el tiempo en que todavía el imperio romano estaba gobernando, para el tiempo allá de los apóstoles, y luego más adelante cuando el enemigo es representado viajando, caminando, en esta Tierra en un caballo blanco.

Luego: “Cuando abrió…” Verso 3:

“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira.

Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.”

Es el mismo jinete cambiando de color el caballo; es el mismo jinete viniendo en un caballo bermejo, rojo, para quitar la paz de la Tierra; es el anticristo. El mismo que venía en un caballo blanco, ahora viene en un caballo bermejo. Este es el recorrido del anticristo, del diablo en un poder, moviéndose en medio de la raza humana; y ahora en esta etapa lo vemos allá también, antiguamente viniendo en un caballo rojo o bermejo para quitar la paz de la Tierra.

Ahora vean quién es el responsable de que no hay paz en la Tierra. Luego, más adelante, verso 5 en adelante, dice:

“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.

Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.”

Ahora cambia de color el caballo pero es el mismo jinete: es Satanás, el diablo, en el anticristo moviéndose en otra etapa a través del programa que él tiene para destruir la Obra de Dios y destruir al pueblo de Dios, y por consiguiente destruir seres humanos. Aquí es con hambre.

“Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”

El pasaje anterior (Tercer Sello), encontramos que hay hambre, escasez, y dice: “No dañes al aceite ni al vino.” O sea, habla de los que están llenos del aceite del Espíritu Santo, y del estímulo (el vino), el estímulo de la Palabra en cada uno de los hijos e hijas de Dios que produce el Espíritu Santo en la manifestación de la Palabra para cada edad, y sobre todo para esa edad.

Pero el Cuarto Sello nos habla del caballo amarillo en su último recorrido: del diablo, de Satanás, a través del anticristo, del hombre de pecado; y ese es el recorrido que corresponde al tiempo final en el cual nos ha tocado vivir. Pero el Espíritu del Señor levantará bandera contra el jinete y su caballo amarillo, en el cual da su recorrido final.

El caballo representa el poder, y Dios levantará bandera contra él; el Espíritu Santo levantará bandera contra el enemigo de Dios, el diablo, levantará la Palabra de Dios vivificada, la Palabra prometida correspondiente a este tiempo final la hará realidad, la cumplirá; y los hijos de Dios estarán en este tiempo final en la Palabra de Dios prometida para este tiempo final, siendo vivificada esa Palabra, siendo traída a cumplimiento; y eso será en la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero, en la manifestación final, en donde Dios llevará a cabo la gran victoria en el Amor Divino en favor de Su Iglesia, en favor de todo el Programa de Dios y toda la Creación. Eso será: “EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LEVANTANDO BANDERA CONTRA EL ENEMIGO.” Tan sencillo como eso.

Tenemos que estar conscientes de que el enemigo cabalgó sobre el poder que tenía en cada tiempo; y eso es cabalgar sobre un caballo; porque un caballo, una bestia, representa un poder en el libro de Apocalipsis.

Por lo tanto, el poder del anticristo está representado en el caballo amarillo para ser manifestado en este tiempo final. Y dice:

“Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.”

Está profetizado que vendrá una persecución muy grande en contra de la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, en contra de los escogidos, y solamente permanecerán firmes los escogidos de Dios en el Día Postrero; pero para ese tiempo recibirán la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; será un tiempo de antesala a la gran tribulación.

Pero la Iglesia-Novia escapará de la gran tribulación: ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los creyentes vivos que estarán en el Cuerpo Místico de Cristo en la edad correspondiente, que es la Edad o etapa de Piedra Angular, etapa de y para la Venida del Señor; y tendrán la Palabra prometida —lo que ha sido prometido para este tiempo— siendo vindicado, o sea, siendo cumplido en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, porque es a Su Iglesia que Él viene en este tiempo final.

Por lo tanto, estemos preparados porque algo grande de parte de Dios se prepara, y es: la Venida del Señor, la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Todo esto corresponde a la bandera que Dios levantará contra el enemigo, el diablo.

Habrá cumplimiento de lo que corresponde a este tiempo final. Y entre las promesas hechas a la Iglesia para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, está una manifestación plena de Dios prometida, que se llevará a cabo en una Gran Carpa Catedral. Eso es promesa de Dios para el pueblo de Dios.

Por lo tanto, estamos esperando el cumplimiento de todas estas profecías de parte de Dios, para ser cumplidas a y en Su Iglesia en este tiempo final; y eso será: “EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LEVANTANDO BANDERA CONTRA EL ENEMIGO.”

Oremos muchos los unos por los otros, porque la Tercera Etapa traerá grandes bendiciones para todos nosotros en este tiempo final.

“EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LEVANTANDO BANDERA CONTRA EL ENEMIGO.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y lo bautice con Espíritu Santo y Fuego luego que sea bautizado en agua en Su Nombre. Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar tiempo, unos minutos, mientras pasan al frente aquí y en otras naciones y otras congregaciones, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Dios tiene mucho pueblo en Paraguay y en todos los países de la América Latina, del Caribe; también en Norteamérica y demás países del planeta Tierra Dios tiene mucho pueblo, y los está llamando en este tiempo final.

Estamos en un tiempo de ser preparados para la Venida del Señor, para obtener la fe para ser transformados y raptados, llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdona nuestra deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, mira a las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en esta mañana. Recíbeles en Tu Reino, Señor. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, en el Nombre Eterno y glorioso del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Señor, reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Señor, te he recibido como mi Salvador. Te ruego me recibas en Tu Reino. En Tu Nombre Eterno y glorioso te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora preguntarán los que han venido a los Pies de Cristo aquí y en otras naciones: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos veremos en el Reino de Cristo eternamente.

El bautismo en agua es tipológico. El agua no quita los pecados, sino la Sangre de Cristo es la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es muy importante para cada ser humano. El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; por lo cual, es importante para todo ser humano recibir a Cristo como Salvador y ser bautizado en agua en Su Nombre, para Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego, y producir el nuevo nacimiento en la persona.

Así que pueden ser bautizados los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos veremos eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro correspondiente aquí presente, reverendo Porfirio Tillería, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Pasen todos un día feliz, lleno de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final; y que pronto venga la fe para ser transformados y raptados, y pronto seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LEVANTANDO BANDERA CONTRA EL ENEMIGO.”

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