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Melquisedec, el Rey de Paz – Introducción
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Melquisedec, el Rey de Paz – Introducción

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones. Un saludo muy especial para el misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, y para el reverendo Andrés Cruz Gallegos allá en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana; y también un saludo para todos los ministros y congregaciones en todos los países.

Para esta ocasión tenemos la introducción al tema de escuela bíblica del próximo domingo, para lo cual leemos en Hebreos, capítulo 7, versos 1 al 3, donde nos dice:

“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.”

“MELQUISEDEC, EL REY DE PAZ.” Ese es nuestro tema para la escuela bíblica del próximo domingo, Dios mediante; para lo cual hoy tendremos una corta introducción.

Este Melquisedec que le apareció a Abraham es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, Su cuerpo angelical, el cual recibió de Abraham los diezmos de todo, y bendijo a Abraham y le dio pan y vino. Este Melquisedec es el mismo Dios en Su cuerpo angelical.

Luego, más adelante le apareció, además de este capítulo 14 de Génesis le apareció también en el capítulo 17 y 18 con dos Ángeles, los cuales fueron Gabriel y Miguel, el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Vino para confirmarle la promesa de que tendría el hijo que le había sido prometido, el cual recibiría a través de su esposa Sara, y al cual le pondría por nombre Isaac, el hijo prometido.

Para lo cual, fueron rejuvenecidos para poder tener hijos; a tal grado que cuando se fueron a otro lugar, el rey se enamoró de Sara, la cual tenía 89 años, para 90 años.

¿Y qué rey se va a enamorar de una señora de alrededor de 90 años? Es que estaba rejuvenecida, y Abraham también; lo cual muestra que habrá una transformación para los creyentes en Cristo también; y esto es para este tiempo final.

Melquisedec, Elohim, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es Melquisedec, es el mismo Dios vestido de Su cuerpo angelical, Su cuerpo teofánico, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios o Ángel de Jehová, como se acostumbra a decir. Es el mismo Dios, el Rey Melquisedec, el Rey de Justicia y Rey de Paz; el cual, a través de la historia bíblica también se ha vestido temporalmente de un velo de carne en cada ocasión en que se ha manifestado en y a través de cada profeta que Él ha enviado.

Este Melquisedec, sin padre, sin madre, sin genealogía, sin principio de días y sin fin de tiempo, es el mismo siempre, el mismo Dios, el cual luego se creó un cuerpo de carne en el vientre de María, el cual nació y vino a ser el velo de carne en el cual Dios, Melquisedec, se hizo carne en medio del pueblo hebreo para llevar a cabo la Obra de Redención.

Por lo tanto, este Melquisedec, el Rey de Justicia y Rey de Paz, es el mismo Dios. Y cuando se manifestó en carne humana en toda Su plenitud, en Jesús, Él cuando hablaba de Sí mismo se identificaba como el Hijo del Hombre, porque se identificaba como profeta (el título del Hijo del Hombre es título de profeta); y allí estaba Melquisedec hecho carne en medio del pueblo hebreo.

Está prometido que para el tiempo final habrá una manifestación en la Iglesia del Señor Jesucristo, de Melquisedec en medio de Su Iglesia, para traer las bendiciones prometidas para este tiempo final a Su Iglesia; darnos la revelación de Su manifestación del Día Postrero y darnos así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y la fe para ser transformados y raptados gira alrededor de la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final, viniendo con Sus Ángeles, conforme a San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31.

Hay un misterio grande que será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Venida de Melquisedec con Sus Ángeles, como vino a Abraham con Sus Ángeles Gabriel y Miguel, que en el Cielo son los Dos Olivos que están en la presencia de Dios. Tan sencillo como eso.

Por esta ocasión, con la introducción que hemos tenido, para el próximo domingo queremos ver con más detalle el misterio de Melquisedec, el Rey de Paz y Rey de Justicia, viniendo a la simiente de Abraham, conforme a la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, para visitar a Su Iglesia y darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“MELQUISEDEC, EL REY DE PAZ.”

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y siempre nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender el Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo aquí, o en algún otro país que está conectado con esta transmisión, puede recibirlo, y estaremos orando por usted.

Recuerden que Cristo está completando Su Iglesia en este tiempo final, en Su Visitación final en la etapa de Piedra Angular, la edad que está prometida que vendría a Su Iglesia en el tiempo final.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, para que Cristo les reciba en Su Reino.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están viniendo a los Pies de Cristo recibiéndolo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo por los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en diferentes países preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar en agua en el Nombre del Señor?” Por cuanto ustedes han creído de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, dejo al ministro correspondiente en cada país y en cada congregación para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde. Y dejo con ustedes al ministro correspondiente en cada lugar; y aquí dejo al ministro correspondiente, al reverendo José Benjamín Pérez, a continuación. Y nos veremos el próximo domingo, Dios mediante.

Oren mucho por la actividad del próximo domingo en la escuela bíblica, titulado: “MELQUISEDEC, EL REY DE PAZ.”

Queremos ver claramente en el estudio bíblico a Melquisedec, el Rey de Paz y Justicia, y ver qué está prometido que Él hará en este tiempo final, y (si Él nos permite ver) cómo estará revelado en medio de Su Iglesia en este tiempo final, en la Edad de Piedra Angular.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Melquisedec, el Rey de Paz y Justicia.

Dios les bendiga y les guarde.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país al ministro correspondiente.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“MELQUISEDEC, EL REY DE PAZ.”

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