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Cuando el Omnipotente habla, suceden milagros
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Cuando el Omnipotente habla, suceden milagros

Muy buenas tardes, ministros compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo, colaboradores y colaboradores presentes, y también miembros de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, coordinadores y demás Activistas por la Paz presentes, y también los que están en otras naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprenderlas en este momento en el cual estamos presentes. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en Isaías, capítulo 55, verso 6 al 13. Y nos dice:

“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será raída.”

Para esta ocasión pedimos que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla, al abrirnos Su Palabra en esta ocasión. En el Nombre del Señor Jesucristo.

Nuestra tema para hoy es… en esta reunión de ministros: “CUANDO EL OMNIPOTENTE HABLA, SUCEDEN MILAGROS.”

El primer milagro que usted y yo podemos ver cuando Dios ha hablado, somos nosotros mismos; ese es el milagro grande para nosotros.

Él nos ha traído a Su Redil, conforme a como dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, del redil hebreo), las cuales también debo traer; y habrá un rebaño, y un pastor.” [San Juan 10:16] Dice que oirán Su Voz. Esas son las mismas ovejas de San Juan, capítulo 10.

La otra parte de ese capítulo (ya les cité el capítulo 10 de San Juan)… la otra parte de ese capítulo dice, del verso 27 en adelante al 30: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco.” ¿Desde cuándo? Desde antes de la fundación del mundo nos conoce. Porque estamos escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. “Oirán mi Voz, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna.”

Es un asunto de vida eterna para esas ovejas que Cristo conoce desde antes de la fundación del mundo y que son los hijos e hijas de Dios por medio de Cristo; los cuales, si no ocurría la caída del ser humano en el Huerto del Edén, el segundo hombre que aparecería en la Tierra sería Jesucristo, y luego cada uno de nosotros en el orden correspondiente en el cual fuimos escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Cada mensajero encabezaría esa familia de su etapa; y a través de cada mensajero, Dios por medio de Cristo estaría velado y revelado en carne humana para ese milagro. O sea que el orden de venir en aquel tiempo es el orden mismo que es usado en la creación del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo: cada mensajero con su grupo.

A través de cada mensajero de cada etapa, Dios se manifestaría por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, y traería a existencia esa parte de la familia para cada etapa. Es el mismo orden que es aplicado al Cuerpo Místico de Cristo, a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Familia de Dios; y por consiguiente, descendientes de Dios por medio del segundo Adán, Jesucristo, a través de la manifestación de Cristo en Espíritu en medio de Su Iglesia, que es la segunda Eva.

La segunda Eva viene de Cristo cuando Su costado fue herido; así como cuando el costado de Adán fue herido, de ahí sacó Dios una parte de Adán (dice la Biblia: una costilla), y de ahí formó el cuerpo físico de Eva, una compañía o compañera idónea para Adán.

Luego de la caída, ya Eva y Adán no pueden traer esos hijos de Dios a vida en esta Tierra en aquel tiempo; pero vienen a vida terrenal, temporal y mortal más adelante, en el tiempo y Dispensación de la Gracia, a través de las diferentes edades de la Iglesia. Y por eso hemos aparecido en esta Tierra en este tiempo final, porque nos ha tocado la etapa eterna de la Edad de la Piedra Angular, etapa paralela a la Primera Venida de Cristo con el grupo de discípulos que le seguían.

Estamos en un tiempo paralelo a aquel tiempo. Fue el grupo de Edad de Piedra Angular allá, que subió al Aposento Alto para recibir el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, y obtener el nuevo nacimiento, nacer en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios, el cual está en la etapa espiritual; así como Cristo antes de tener un cuerpo de carne tuvo que estar en el cuerpo angelical, en el cuerpo teofánico, llamado el Ángel del Pacto.

Por eso también la Escritura nos dice que Cristo dijo: “Vuestros ángeles (el ángel de cada uno de vosotros) ve el rostro de mi Padre cada día… el ángel de estos pequeñitos ven el rostro de mi Padre cada día.” [San Mateo 18:10] Y el ángel es nuestro cuerpo angelical, teofánico, de la sexta dimensión.

Por eso cuando un creyente en Cristo nacido de nuevo, muere físicamente, continúa viviendo en su cuerpo angelical en la sexta dimensión, donde Dios los reúne, cada cual en el área correspondiente; no están todos mezclados, sino cada uno con su mensajero en el área o territorio correspondiente en la sexta dimensión.

Y por consiguiente, cada mensajero viene a ser el instrumento de Dios representado en una de las siete estrellas en la diestra del Señor, y son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, desde el Este, la tierra de la manifestación primera de Cristo en Espíritu Santo; pasa en San Pablo a Asia Menor; de ahí pasa a Europa en cinco edades o etapas de la Iglesia, y se manifiesta en cinco mensajeros, cada uno en su tiempo correspondiente; y luego pasa para la séptima etapa o edad al continente americano en la parte norte, Norteamérica, donde tiene al mensajero para la séptima edad, el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual en casi todos los mensajes habla de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles.

Sus Ángeles son los ministerios de Moisés y Elías, los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y de Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14. Los dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios, también son los Dos Candeleros. Esos son los Ángeles con los cuales viene el Hijo del Hombre en el Día Postrero, conforme a San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Y en el capítulo 17 de San Mateo, lleva con Él al Monte de la Transfiguración a Pedro, a Jacobo y a Juan. Juan y Jacobo son hermanos. Allá en el Monte de la Transfiguración se transfiguró delante de ellos. San Lucas dice que Su rostro se hizo otro, Sus cabellos fueron vistos blancos como la luz y Su rostro como el sol. La promesa es que Él viene como el Sol de Justicia en Malaquías, capítulo 4, verso 2: “Y a los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus Alas traerá salud (o sea, salvación).”

A cada lado de Jesús aparece Moisés y Elías, hablando con Jesús acerca de Su ida a Jerusalén. Luego que todo pasa… porque los discípulos querían ya hacer tres enramadas, tres iglesias allá: una para Elías, una para Moisés y otra para Jesús. Por supuesto, Pedro, que era el que estaba proponiendo, pues haría la enramada para Jesús; porque Juan y Jacobo su hermano querían los ministerios de Moisés y Elías.

Por eso en el capítulo 20 de San Mateo, versos 20 al 25, luego de haber visto esa visión tan maravillosa que fue mostrada sobre la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, ya estaban haciendo planes ellos, para proponerle a Cristo qué hacer. Pero Cristo es el que nos dice lo que tenemos que hacer nosotros en Su Obra, en Su Programa. No hemos sido llamados para proponerle a Dios, a Cristo, lo que Él tiene que hacer, ya Él lo tiene desde antes de la fundación del mundo, Su Programa. Y gracias a Dios que fuimos incluidos en Su Programa.

Qué si hubiera ido alguien a decirle: “A este no lo coloque en el programa, no lo escribas en el Libro de la Vida del Cordero.” Usted diría: “Nadie tiene que recomendarle a Dios lo que Él debe de hacer. Él me ha colocado en el Libro de la Vida del Cordero, y esa es para mí la mejor elección que Dios ha hecho para mí.”

Dios tiene un Programa desde antes de la fundación del mundo ya trazado, y la bendición grande para nosotros es que Él nos incluyó en ese Programa. Por lo tanto, trabajamos en Su Programa correspondiente a este tiempo final, el cual corresponde a Dios llevarlo a cabo por medio de Su Espíritu en medio de nosotros y por medio de nosotros para la gloria de Dios.

Y ahora, así como en cada edad de la Iglesia entre los gentiles, con San Pablo comenzando la primera edad de la Iglesia entre los gentiles, y los diferentes mensajeros de cada edad hasta el reverendo William Branham, encontramos que Dios por medio del Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, estuvo hablando y milagros ocurriendo… El milagro más grande es el llamado de los escogidos de Dios que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico de Cristo, el Templo espiritual donde Cristo mora desde el Día de Pentecostés en adelante.

Allá subieron al aposento alto para recibir el Espíritu Santo y recibir esa adopción espiritual, la cual de edad en edad se ha estado efectuando en cada creyente que recibe a Cristo como Salvador, y a los creyentes de nuestro tiempo también. Y ahora para recibir la adopción física, la transformación de nuestros cuerpos y la resurrección de los muertos en Cristo, vean, allá en el tiempo de Jesús hubo una resurrección de los santos del Antiguo Testamento, los cuales aparecieron a muchos después de la resurrección de Cristo; y luego encontramos que fueron con Cristo teniendo encuentros, a lo menos cada siete días, el día domingo, el primer día de la semana, y Él hablándoles del Reino de Dios y llevando a cabo los milagros correspondientes.

Fue después de Su resurrección que apareció a Sus discípulos, y les dijo (los cuales estaban pescando): “Tiren la red a la derecha,” porque no habían pescado nada durante toda la noche, como le dicen a Cristo: “Hemos estado pescando y no hemos pescado nada.” Cristo les dice: “Tiren la red a la derecha.”

Ellos no sabían que era Jesucristo, pensaban que eran de esas personas que conocen de lejos dónde está la mancha de peces y les indica a los pescadores hacia dónde ir en sus lanchas, en sus botes, para tirar la red y tomar esa mancha de peces que está en ese lugar.

Hicieron como Jesús les dijo. Se llenó la red; y casi no la podían sacar porque estaba llena de peces muy grandes, una cantidad de peces muy grande, y casi no podían con los peces que habían tomado en la red.

La red y la pesca milagrosa aparecen en el capítulo 21 de San Juan y en el verso 11, dice… verso 10 y 11, dice:

“Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.

Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.”

Ciento cincuenta y tres peces grandes, tipo y figura de los peces grandes que tenía que pescar en la visión el reverendo William Branham, pero que nunca los pescó. Hay peces grandes, ciento cuarenta y cuatro mil, en Apocalipsis, capítulo 14, y el capítulo 7 también.

Él trató de ir para tirar la red allá, pero le fue prohibido: “No es el tiempo,” y tiene que ser conforme a Apocalipsis, capítulo 11. Y Apocalipsis, capítulo 11, es los Dos Olivos, los Dos Candeleros, los ministerios de Moisés y Elías, en la quinta manifestación del ministerio de Elías y la tercera manifestación del ministerio de Moisés.

Por lo tanto, tiene que ser un profeta el que tirara la red; pero el reverendo William Branham tenía el ministerio de Elías y por eso trató de ir allá, trató de pescar los peces grandes, para colocarlos en el Reino de Dios. Pero él tenía la cuarta manifestación del ministerio de Elías, y ese milagro ocurrirá con la quinta manifestación del ministerio de Elías y la tercera manifestación del ministerio de Moisés.

Para la pesca milagrosa en medio del cristianismo, es el ministerio de Jesús manifestado, primero en el reverendo William Branham y también en los mensajeros anteriores a él, y luego, en el Día Postrero, en la manifestación del ministerio de Jesús en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular.

Todo eso es lo que va a ver Israel, y va a decir: “¿Por qué con los gentiles?” Pero primero tiene que ser el Cuerpo Místico de Cristo, en medio del Cuerpo Místico de Cristo esa manifestación, porque es la Iglesia del Señor Jesucristo la que está esperando la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, los cuales son el ministerio de Elías por quinta ocasión y el ministerio de Moisés por tercera ocasión. Ahí es donde van a ser vistos los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías. Tan sencillo como eso.

Y ahora, encontramos que los ciento cincuenta y tres peces grandes escogidos, son los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, pero también representa los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estamos en un tiempo en que por la Palabra hablada se llevarán a cabo todos estos milagros; eso será CUANDO EL OMNIPOTENTE HABLA, SUCEDEN MILAGROS. Será el Omnipotente hablando por medio de Su Espíritu a través del instrumento que Él tenga en la Edad de Piedra Angular, para velarse y revelarse a través de él a Su Iglesia, al pueblo hebreo y a los que recibirán y ayudarán a los escogidos del tiempo final.

Algo grande está por suceder en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Así como habló a Adán en el Huerto del Edén, Dios el Omnipotente, y así como habló a Abraham, y como habló a Isaac y a Jacob y a los patriarcas; y así como habló a los profetas, a los jueces y a los profetas, de etapa en etapa, de edad en edad y de dispensación en dispensación, lo cual era la Voz del Omnipotente hablándole y milagros ocurriendo… como la Biblia nos muestra. La Biblia es un libro de los milagros de la Voz del Omnipotente hablando del Génesis al Apocalipsis.

Cuando el Omnipotente habla, habla en medio del pueblo que está con el Pacto correspondiente a ese tiempo, le habla al mensajero; y el mensajero por el Espíritu Santo ungido, le habla al pueblo; y eso es la Voz del Omnipotente hablándole primero al mensajero, y el mensajero hablándole al pueblo del Pacto vigente para ese tiempo.

Así ha sido de edad en edad y de dispensación en dispensación. Si es para una edad, es un mensajero menor; si es para una dispensación, es un profeta dispensacional, que es mayor que un profeta de una edad correspondiente a una dispensación.

Por eso es que Juan el Bautista cuando habló de Cristo dijo que Él era mayor que Juan, y que él no era digno de desatar la correa de Su calzado (del calzado o de las sandalias de Jesús). El mismo Jesús hablando, dijo: “Juan era una luz que alumbraba, y vosotros quisisteis caminar a su luz (una antorcha), mas yo tengo mayor testimonio que Juan.” [San Juan 5:33-36] Porque era mayor que Juan y mayor que todo ser humano. Era mayor que Juan y que Elías, que Moisés y que todos los demás; era el que dijo: “Abraham vuestro padre deseó ver mi día; lo vio, y se gozó.” Le dicen los judíos: “¿Aún no tienes cincuenta años y dices que has visto a Abraham?” Jesús les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy.” (San Juan, capítulo 8, versos 54 al 56).

¿Cómo era antes que Abraham? Era el Ángel del Pacto el cual le aparecía a los profetas. Le apareció a Abraham y comió con Abraham también, juntamente con los dos Ángeles que le acompañaban a Elohim, a Dios, al Todopoderoso; cuando vino con Sus Ángeles en la investigación de juicio para la destrucción de Sodoma y Gomorra.

La destrucción de Sodoma y Gomorra es tipo y figura de la destrucción que viene para el reino de los gentiles, que se encuentra en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Como también la destrucción del mundo antediluviano, destruido con el diluvio, es tipo y figura de la destrucción que viene para la humanidad, para el reino de los gentiles, que se encuentra en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Por eso Cristo citó que la Venida de Hijo de Hombre será como en los días de Noé: que comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, y no conocieron, no conocieron el Programa de Dios; y vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, así será la Venida del Hijo del Hombre. Un tiempo como el tiempo de Noé.

Y ahora el arca de Noé representa a Cristo y Su Iglesia, porque Cristo y Su Iglesia son una misma carne. Y en el tiempo de Lot, sobrino de Abraham, tipifica también al tiempo final de la etapa del reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, como nos habla también en San Lucas, capítulo 17, de Noé y de Lot y de los días de Lot.

También para este tiempo final, como hay fuego almacenado en bombas atómicas, bombas nucleares… Ya el fuego está, lo que falta es que surja la Tercera Guerra Mundial, que será atómica; pero por causa de los escogidos de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo y de los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, todavía no puede llevarse a cabo la Tercera Guerra Mundial, porque caería fuego del cielo con esas bombas atómicas y destruirían a casi toda la familia humana; y quedaría contaminado el planeta Tierra con radioactividad. Pero por amor a los escogidos, Dios en Su misericordia nos ha estado dando más tiempo. Dios difiere, por amor a Su Nombre, Su ira; el juicio que derramará en la manifestación de la ira de Dios; lo cual habla Isaías, capítulo 61, verso 1 al 3. Jesús leyó la primera parte, porque la segunda parte dice: “ Y el día de venganza del Dios nuestro.”

Él predicó el año de la buena voluntad, el año de la misericordia, tipo y figura de la Dispensación de la Gracia, pero el día de venganza del Dios nuestro se predicará en el tiempo final. Al finalizar el ciclo divino se comenzará a cumplir la profecía del Hijo del Hombre viniendo con Sus Ángeles, y ahí es donde el Hijo del Hombre hablará del día de venganza, de la gran tribulación que viene sobre la raza humana.

Pero así como Dios libró a Noé del diluvio (el cual representa a los judíos), librará a los escogidos de los judíos, y librará a los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo. A la Iglesia del Señor Jesucristo la llevará en el rapto a la Casa de nuestro Padre celestial; y los judíos pasarán por la gran tribulación, pero salvos, para resucitar al final de la gran tribulación para entrar al Reino Milenial como los eunucos del Reino.

Hay un Programa Divino, y por consiguiente Dios no lo va a cambiar; no queremos tampoco que lo cambie. Él sabe lo que va a hacer porque Él fue el que hizo ese Programa. Y gracias a Dios que nosotros estamos en ese Programa elegidos, escogidos, predestinados desde antes de la fundación del mundo.

Ahora vivimos en el fin o tiempo final del reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido (de Daniel, capítulo 2, versos 30 en adelante) en la estatua que le fue mostrada al rey Nabucodonosor en sueño, y luego el profeta Daniel (que era también un político) tuvo la visión también y la interpretación de esa visión.

Era el reino de los gentiles del tiempo de Nabucodonosor hasta este tiempo final, mostrado en esa estatua con cabeza de oro, brazos y pechos de plata que representaba: la cabeza a Nabucodonosor y su reino, su imperio; el pecho y los brazos de plata, que representaba al reino medo-persa; el vientre y los muslos de plata, que representaba al reino de Grecia; las piernas de hierro, que representaba el reino o imperio de los Césares, romanos; y los pies de hierro y de barro cocido, que representa el reino de los gentiles en su etapa final.

La Piedra no cortada de manos en Su Primera de Venida fue herida en la Cruz del Calvario, porque la Piedra no cortado de manos es Cristo en Su Venida. Él es la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo. Y es en Su Segunda Venida, en la proclama del día venganza del Dios nuestro, que será herida la estatua en los pies de hierro y de barro cocido, o sea, el reino de los gentiles será herido en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, en la cual se encuentra desde hace cientos de años.

Pero los escogidos de Dios estarán en la etapa del tiempo final, en la etapa de la Piedra no cortada de manos que viene en este tiempo final. Ahí estarán representados los escogidos del tiempo final.

Y estará la Voz del Omnipotente hablando, y sucediendo milagros conforme a las promesas divinas. No solamente milagros de sanidad, sino el milagro del recogimiento de los escogidos, el milagro de la resurrección de los muertos en Cristo, el milagro de la transformación de los creyentes vivos, creyentes en Cristo en el Cuerpo Místico de Cristo; los treinta o cuarenta días de estadía en la Tierra ya transformados, en donde habrá grandes maravillas y milagros siendo manifestados, y muchos más milagros y maravillas prometidas para ese tiempo de estadía ya resucitados los muertos en Cristo y los que vivimos siendo ya transformados.

Y en ese tiempo también habrá grandes revelaciones para los creyentes en Cristo y para el pueblo hebreo. Y todo llegará a su parte culminante en el cumplimiento de la Tercera Etapa, que es la etapa de la Palabra saliendo de la boca del Hijo del Hombre, la Espada de dos filos, la Palabra de Dios que es como espada de dos filos.

Es la Voz del Omnipotente saliendo de la boca del Hijo del Hombre en el Día Postrero, en el cumplimiento de la Tercera Etapa, en la Visión de la Carpa, en una Gran Carpa Catedral y con un cuartito de madera pequeño. Ahí estará el Ángel del Pacto, Cristo; la Columna de Fuego vuela ahí, la cual ha estado de edad en edad con el mensajero de cada edad; volará y estará allí. Allí también estará el reverendo William Branham; y si no estuviera allí, entonces sería que él representaba al que va a estar allí.

Así como Elías representa a los profetas que tendrán el ministerio que él tuvo, por lo tanto, representa… El primer Elías representa al segundo Elías, al tercero, al cuarto, al quinto; y por eso el ministerio de cada uno de ellos es el ministerio de Elías; y para el Día Postrero con una doble porción, con la porción correspondiente al Día Postrero.

Hay cosas muy grandes que van a ser reveladas en el cumplimiento de la Visión de la Carpa; será revelada la Venida de Cristo con Sus Ángeles a Su Iglesia en el Día Postrero, lo cual le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y viene el Hijo del Hombre para recompensar a cada uno según sea su obra, y viene con Sus Ángeles. Viene así porque así está prometido.

Y en Apocalipsis 22, verso 12, dice: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” La recompensa será según sea su obra.

La vida eterna es por haber recibido a Cristo como Salvador, y luego las recompensas son por lo que haya trabajado en la Obra de Cristo en su vida como creyente en Cristo, en el Programa Divino, que tiene subprogramas; y en cada programa de Cristo para esa etapa, estarán trabajando los creyentes en Cristo del Día Postrero, con amor, dedicación y respeto a Cristo y a Su Obra correspondiente en los diferentes programas o proyectos que tenga el Programa Divino para este tiempo final.

Para cada edad el Omnipotente estuvo hablando, y maravillas y milagros estuvieron ocurriendo. Así será en este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular. El Omnipotente estará hablando, y maravillas y milagros estarán ocurriendo en este tiempo final. Pero no ponga su vista solamente en milagros físicos como sanidad divina o milagros en el campo de la sanidad divina, sino que hay milagros más grandes que la sanidad de un paralítico o de un ciego.

Que sean abiertos los ojos de una persona al Programa Divino, y reciba a Cristo como Salvador, ese es un milagro más grande que el milagro de un ciego recibiendo la vista; porque le son abiertos los ojos espirituales para ver el Programa Divino y ver a Cristo manifestado en medio de Su Iglesia abriéndole los ojos a los que están ciegos al Programa de Dios para el tiempo final.

Así que hay milagros físicos, pero hay milagros que tienen que ver con el campo espiritual. Y abrirá nuestros ojos espirituales, nos alumbrará el entendimiento, nos alumbrará las Escrituras, nos abrirá la Escrituras, y entonces diremos: “Ahora entiendo todo el Programa Divino, ahora entiendo sobre todo el Programa que tiene que ver con este tiempo final y lo que tiene que ver conmigo en el Programa de Dios.”

Cada uno debe ocupar su lugar y trabajar con amor, al máximo, en este tiempo final, en el Programa de Dios correspondiente al Día Postrero. Y de los galardones, deje que Cristo se encargue de ellos; haga usted tesoros en el Cielo y deje a Cristo que haga la contabilidad. Él sabrá lo que le corresponde a usted, porque Él es el que le dará los galardones; y por consiguiente trabaje al máximo en la Obra del Señor, sobretodo si usted quiere tener galardones allá. Para que después no se queje: “Si yo hubiera sabido que esto es así, hubiera hecho más.” Pues es así porque la Escritura lo dice, y por consiguiente estaremos haciendo el máximo.

Yo siempre he deseado que el grupo de este tiempo final sea el que reciba el ciento por ciento; porque unos recibirán al ciento por ciento, otros al sesenta y otros al treinta por ciento. Y yo creo que el grupo del ciento por ciento es el grupo de la Edad de Piedra Angular.

“CUANDO EL OMNIPOTENTE HABLA, SUCEDEN MILAGROS.”

Estamos aquí, y ustedes a través de internet o del satélite Amazonas, porque el Omnipotente habló; escuchamos Su Voz que nos llegó al alma, al corazón; y por eso nos trajo al tiempo que nos corresponde, a la edad que nos corresponde, la Edad de la Piedra Angular, lo cual es un milagro. Nos dijo: “Sube acá.”

Somos un milagro, un milagro vivo como miembros del Cuerpo viviente de la Iglesia del Señor Jesucristo, Su Templo espiritual. Estamos en la Edad del Lugar Santísimo, la Edad del Trono de Cristo en Su Cuerpo Místico de creyentes, la edad del lugar más importante del Cuerpo Místico de Cristo; estamos en la cámara del Rey, la habitación del Rey.

Por lo tanto, somos agradecidos a Cristo por el privilegio que nos ha dado de estar colocados en la Edad de la Piedra Angular, escuchando la Voz de Cristo, la Voz de Dios por medio de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, la Voz del Omnipotente; la cual produce los milagros que hemos estado viendo realizados. Y hay muchos más; para cuando esté manifestada, hecha una realidad la Visión de la Carpa, la Tercera Etapa, que será la manifestación plena del poder de Dios en toda Su plenitud, en y a través de Su Iglesia en el tiempo final.

Ahí será la parte culminante en la Iglesia del Señor Jesucristo lo cual estamos esperando y respaldamos con nuestras oraciones y trabajo, para que pronto se haga una realidad y todos podamos decir: “Yo tengo una parte en el cumplimiento de esa Escritura. El Señor me usó para esto y hacer esto otro; y trabajar para que se haga una realidad el cumplimiento de la Visión de la Gran Carpa Catedral.”

Porque el Omnipotente lo habló al reverendo William Branham, y eso es Palabra del Omnipotente que tiene que hacerse una realidad; y eso será un milagro muy grande en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo como fue un milagro grande la construcción del arca de Noé en el tiempo antediluviano.

Por lo tanto, adelante trabajando en todo lo que la Voz del Omnipotente nos ha hablado; y habrá éxito, porque ya Dios lo habló y se tiene que hacer una realidad. Ya eso es Palabra viva de Dios, Palabra que se materializará, será vivificada, será cumplida en este tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

“CUANDO EL OMNIPOTENTE HABLA, SUCEDEN MILAGROS.”

Cuando por medio del Espíritu Santo, cada uno de los mensajeros habló para llamar y juntar los escogidos de esa edad, era la Voz del Omnipotente a través del mensajero de cada edad; y comenzaron a venir, porque estaban escuchando la Voz del Omnipotente. Y así es para nuestro tiempo también. Por eso se les da la oportunidad a las personas, para que reciban a Cristo como su Salvador, para que sean colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, con vida eterna.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer para que Cristo lo reciba en Su Reino, lo perdone, y con Su Sangre lo limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Sé que hoy es reunión de ministros y colaboradores, y quizás hay pocas personas que no son de los colaboradores o colaboradoras, pero mañana tendremos el llamamiento en la escuela bíblica para los invitados que ustedes hayan traído; para que Cristo llame y junte los escogidos que venga con ustedes, para que así pronto se complete el Cuerpo Místico de Cristo, y se cumpla todo el Programa de Dios, y seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

En cada país que esté escuchando la actividad de hoy, si pasaron al frente personas para orar para recibir a Cristo, cada ministro encárguese de la oración por ellos, y del bautismo, llevarlo a cabo con las personas que están a cargo de bautizar. Y mañana continuaremos en la escuela bíblica hablando con la Palabra de Dios, la Voz del Omnipotente, en medio de Su Iglesia en este tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde, ministros y colaboradores presentes, y los que están en otras naciones también. Hasta mañana, Dios mediante; y pasen una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Con ustedes nuevamente el misionero Miguel Bermúdez Marín a continuación, para hablarles de lo que le faltó hablarles, y continuar con el programa del día de hoy de reunión de ministros.

Adelante, doctor Miguel Bermúdez Marín. Dios te bendiga, Miguel; gracias por la oportunidad de estar con ustedes y tener la participación en esta tarde en la reunión de ministros.

Que Dios te bendiga y te guarde a ti y a todos los presentes.

“CUANDO EL OMNIPOTENTE HABLA, SUCEDEN MILAGROS.”

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