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La señal del Hijo del Hombre en el cielo – Introducción
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La señal del Hijo del Hombre en el cielo – Introducción

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están allá en Puerto Rico, el reverendo José Benjamín Pérez y toda la congregación allá, y cada ministro y su congregación en diferentes países.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos bendiga grandemente a todos, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para las actividades se está usando la música del silbo apacible; lo pueden usar allá en Puerto Rico también, cuando está el reverendo José Benjamín Pérez haciendo la introducción para cuando yo tengo que pasar, y también el misionero Miguel Bermúdez Marín cuando va a hacer la presentación antes de yo comenzar a hablar.

Me han dicho que muchos han escuchado el silbo apacible sin estar teniéndolo colocado en la grabadora; a mí me ha pasado lo mismo. Como que acompaña a uno el silbo apacible, la Palabra del Señor, que es el Silbo Apacible, el Mensaje, la Palabra de Dios para la Edad de la Piedra Angular.

La Voz de Dios, Elías el profeta la escuchó en el Monte Horeb o Monte Sinaí cuando subió allá, luego de haber pasado otras etapas que escuchó, como un viento recio, vio fuego también, un terremoto y todo eso; pero la cuarta cosa que escuchó fue un silbo apacible, suave; y le pregunta a Elías: “¿Qué haces aquí?” Elías en el Monte Sinaí.

Elías, para el Día Postrero estará en el Monte de Sion, el Monte de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, en Su cuarta manifestación y en Su quinta manifestación también. Y de allá Dios lo envió para ungir a tres personas: a Eliseo, a Hazael y a Jehú. Eso lo explicaremos en otra ocasión.

¿Y dónde encontraremos a Elías en el tiempo final? En el Monte de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, escuchando el Silbo Apacible, la Voz de Dios, para comunicarla a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, la Iglesia también estará escuchando el Silbo Apacible, la Voz de Dios, a través del Espíritu de Dios manifestado en Elías, el Elías del tiempo final.

Leemos en San Mateo, capítulo 24, verso 27 y verso 30 en adelante. Capítulo 24, verso 27, dice:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

Y el verso 30 continúa diciendo… Vamos a leerlo completo. Continuamos en el 28:

“Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

“Entonces aparecerá (¿qué?) LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.” Ese es el tema del estudio bíblico para el próximo domingo, 28 de febrero; y fue un 28 de febrero, de 1963, que apareció una señal en el cielo muy grande: una nube que estaba formada por siete ángeles de Dios.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.”

Cuando se habla del Hijo del Hombre se está hablando de uno de los títulos del Mesías como Hijo. El Mesías tiene títulos de Hijo: como Hijo de Abraham, que es heredero de toda la tierra prometida; Hijo de David: heredero del Reino de David; Hijo de Dios: heredero de los Cielos y de la Tierra, de toda la Creación; Hijo del Hombre: heredero del planeta Tierra con todo lo que tiene y lo que tendrá el planeta Tierra; por eso el Reino del Mesías será mundial.

Para el Reino Milenial todas las naciones estarán bajo el Gobierno del Mesías sentado sobre el Trono de David allá en Jerusalén. De eso fue que le habló a la virgen María el Ángel Gabriel en San Lucas, capítulo 1, versos 30 al 36:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

El heredero al Reino de David y Trono de David es el Mesías-Príncipe que nació de la virgen María. Él es el Hijo de David, heredero al Reino y Trono de David. Y Él también es el Hijo del Hombre, título que corresponde al Mesías como profeta.

Como Hijo del Hombre es el heredero del planeta Tierra con todas las naciones y sus seres vivos, humanos y animales, todos los ecosistemas del planeta, todo le pertenece al Hijo del Hombre como heredero del planeta Tierra. Y el título de Hijo del Hombre es título de profeta; por lo tanto Él como profeta es el heredero del planeta Tierra, Él es el segundo Adán.

El primer Adán perdió su herencia y cayó en manos del poder de las tinieblas, del poder del enemigo de Dios, del poder y gobierno del diablo; y ha estado en las manos del enemigo de Dios desde que Adán y Eva cayeron, pecaron en el Huerto del Edén; lo cual ha traído graves consecuencias al ser humano. Pero eso quedará resuelto totalmente en la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Sus Ángeles ahí son los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías para llamar y juntar los escogidos de Dios del pueblo hebreo, que son doce mil de cada tribu (y por cuanto son doce mil de doce tribus, son ciento cuarenta y cuatro mil en total).

El llamado para ese grupo hebreo de escogidos de Dios será hecho por medio de los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías. Esos son los Ángeles que vienen con la Gran Voz de Trompeta para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, para llamar y juntar a los escogidos de Dios del pueblo hebreo.

Los escogidos de Dios de la Iglesia del Señor Jesucristo, los junta Cristo con la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final o Mensaje Final. El Mensaje Final de Dios llamará y juntará el trigo de la parábola del trigo y de la cizaña de San Mateo, capítulo 13, versos 30 en adelante. Es el Hijo del Hombre que enviará Sus Ángeles para juntar el trigo en Su Alfolí.

Es lo mismo de la red que es echada al mar y saca toda clase de peces, y luego recogen lo bueno en cestas y lo malo echan fuera. Así será en el fin del siglo: enviará el Hijo del Hombre a Sus Ángeles. Los Ángeles son los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, que aparecerán en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia.

Y por cuanto la Iglesia del Señor Jesucristo es un Templo espiritual, que comenzó a ser construido desde el tiempo de los apóstoles allá, encontramos que las siete etapas de la Iglesia corresponden al Lugar Santo, y la etapa de Piedra Angular corresponde al Lugar Santísimo.

¿Dónde estaban los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, en el templo? Estaban en el lugar santísimo, con sus alas extendidas cubriendo el propiciatorio. Es ahí, en la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia, que aparecerán los ministerios de los Dos Olivos, aparecerá el Hijo del Hombre con Sus Ángeles para el llamado de los hebreos, ciento cuarenta y cuatro mil; pero primero son llamados los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo que formarán la Edad de Piedra Angular. Suben como han venido subiendo: de etapa en etapa, de edad en edad, se ha subido de una edad con un mensajero, y luego más adelante viene otro mensajero con la Voz de Dios manifestada en él por medio del Espíritu Santo hablando a través de ese mensajero y llamando más arriba a subir a los hijos de Dios, los escogidos de Dios que formarán la parte del Cuerpo Místico de Cristo en ese tiempo.

Y así van subiendo como el sueño que tuvo Jacob en Génesis, capítulo 28, en donde vio una escalera apoyada en tierra y la parte alta llegaba al cielo; y vio ángeles de Dios que subían y bajaban por esa escalera. Y Dios estaba en la parte alta de la escalera, y le dijo a Jacob: “Yo soy Jehová,” y se identificó como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y le dijo que lo acompañaría todo el tiempo. Lo cuidó y luego lo regresó a la tierra prometida, a la tierra de la cual había salido, la tierra de Israel. Y regresó con ganancias: regresó con hijos, con esposa, con siervos, con ganado…; regresó rico y muy feliz, porque regresaba y podía ver a su familia, a su padre y a todos los demás familiares suyos.

Esa escalera que vio Jacob allá en Bet-el, más adelante en el capítulo 35 le dice: “Yo soy el Dios de Bet-el.” Bet-el: Casa de Dios. Por eso Jacob en el capítulo 22 del Génesis dice: “Dios está en este lugar y yo no lo sabía.”

Luego pasamos a San Juan, capítulo 1, verso 51, donde Cristo dice: “De aquí adelante veréis ángeles de Dios que suben…” Vamos a leerlo. San Juan, capítulo 1 [verso 47]:

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.”

Es la misma revelación con más detalles. Cristo es la escalera, y Cristo y Su Iglesia son una misma carne. Por lo tanto, lo que dijo Jacob: “Esta es casa de Dios y yo no lo sabía.”

Y ahora, Israel no sabe que la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios del Nuevo Pacto, pero algún día lo va a saber cuando vea y oiga a Dios hablándole desde la cúspide de esa escalera. Desde la Edad de Piedra Angular saldrá el Mensaje para Israel, porque desde ahí y es ahí donde el Hijo del Hombre cumplirá Su Venida y desde donde enviará a Sus Ángeles, los Dos Olivos, para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos.

La señal del Hijo del Hombre en el cielo la hemos visto en el 1963, en el mes de febrero, día 28, cuando le aparecieron siete ángeles al reverendo William Branham allá en Tucson, Arizona; y él fue arrebatado para estar con ellos. Lo subieron, le aparecieron y lo llevaron, lo subieron a esa nube, a esa conferencia de la cumbre, allá donde hubo siete ángeles con él; contándolo a él son ocho ángeles mensajeros.

Él dice que uno de ellos era muy diferente a los demás, y dice que ese que era diferente a los demás era el que tenía el Séptimo Sello (página 469 del libro de “Los Sellos” en español).

O sea que el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, la tiene el Ángel que era diferente a los demás; y ya fue mostrada en el cielo la señal del Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo. Fue tomada la foto de esa nube formada por ángeles, por la revista LIFE y la revista CIENCIA, y fue publicada en Norteamérica; y está esa foto guardada por muchos creyentes y también personas que quisieran saber qué significaba esa nube tan alta, a unas 30 millas de altura, con 27 millas… o 26 a 27 millas de ancho la nube.

O sea que una señal muy grande, donde estaba el Ángel que tiene el Séptimo Sello y donde estaban siete ángeles más. Juntamente con los Ángeles estaba el reverendo William Branham (por supuesto, en un cuerpo espiritual, cuerpo teofánico, en el cual también aparecieron esos ángeles de Dios).

Ellos venían del Oeste hacia el Este; y el reverendo William Branham mirando de Este a Oeste los vio frente a él. Es que el Mensaje para los judíos está allí también representado. Por eso le fue ordenado también al reverendo William Branham (el cual estaba en el Oeste) que se fuera al Este, a Jeffersonville, Indiana, donde está el Tabernáculo Branham, para la predicación de “Los Sellos”, del libro sellado con siete sellos.

O sea que Israel representado allí, donde el reverendo William Branham fuera para predicar sobre los Siete Sellos, ya el tipo y figura fue colocado; por lo tanto, cuando Cristo complete Su Iglesia nos resucitará, resucitará a los que partieron, en cuerpo glorificados los resucitará; y a los que están vivos y estén vivos en ese tiempo, y veamos a los que sean resucitados: seremos transformados.

Eso es lo que hay para los creyentes en Cristo que forman el Templo espiritual del Señor Jesucristo.

Por eso en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo se cumplirá la Visión de la Carpa, donde va a estar también el reverendo William Branham y el ángel que le aparecía a él; y también va a estar un nombre que él estaba buscando allí; para él un nombre bien importante. Y que esté en el Lugar Santísimo, o sea, que esté en el tiempo de Edad de Oro de la Iglesia, la Edad del Lugar Santísimo, no es otro nombre sino el Nombre del Señor; porque era en el lugar santísimo donde estaba el Nombre del Señor y donde entraba el sumo sacerdote con el nombre escrito en una lámina de oro que llevaba en la frente. O sea que a nosotros nos ha tocado la mejor parte del Programa Divino.

Ahora, se irá materializando todo lo que fue tipo y figura en el pasado y que corresponde a la Edad de Piedra Angular; y tendremos, y tenemos, el privilegio de ser instrumentos de Cristo para el desarrollo del Programa Divino correspondiente a este tiempo final en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de Piedra Angular.

Somos las personas más privilegiadas del cristianismo, de toda la historia del cristianismo. Vivir en este tiempo es un privilegio, y ser parte del Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de Piedra Angular, un privilegio mayor; que no se puede comparar con dinero, no se puede comparar con nada, sino que ha sido por Gracia Divina; fuimos elegidos para vivir en este tiempo y ser parte del Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia.

Por eso el reverendo William Branham en la página 37 del libro de “Citas” dice: “Mire hacia arriba, la edad que viene, la Edad de Corona, la Edad de Piedra Angular.”

Y ahora no decimos: “la edad que viene.” “La edad en que estamos”: En la etapa donde se cumplirán todas las promesas que todavía no han sido cumplidas. Es la etapa donde se cumplirá la Visión de la Carpa y donde Cristo, la Columna de Fuego, entrará a ese cuartito pequeño que tendrá esa Gran Carpa Catedral; y desde allí se manifestará.

Por lo tanto, anhelamos ver pronto la Visión de la Carpa hecha una realidad. Por lo cual, no solamente decimos que respaldamos el proyecto de la Gran Carpa Catedral que le fue mostrada en visión o sueño al reverendo William Branham, sino que trabajamos en pro de ese Proyecto Divino, así como trabajaron los del tiempo de Moisés en el Proyecto Divino de la construcción de un tabernáculo para morada de Dios dentro del lugar santísimo, que era de oro.

Ese lugar santísimo cubierto de oro por dentro y por fuera, representa la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular.

También en el tiempo del rey Salomón trabajaron en ese Proyecto Divino muchas personas. David decía y Salomón: “Te damos de lo que Tú nos das.” O sea que todo lo que tenemos es porque Dios nos lo ha dado; y de eso es que ofrendamos, diezmamos, respaldamos los proyectos divinos para nuestro tiempo, respaldamos el proyecto de la construcción de la Gran Carpa Catedral. Sabemos que es un Proyecto Divino.

Y como el proyecto de la construcción del arca de Noé: no llovía en ese tiempo, y estaba construyendo un arca porque Dios le había revelado que vendría un diluvio y le ordenó la construcción de un arca, le dio el diseño; y por lo tanto, era un diseño divino, era una Obra de Dios siendo llevada a cabo por medio de Noé y su familia. Por lo cual no podía fallar esa construcción cuando viniera esa inundación del diluvio.

Y ahora estamos en un tiempo paralelo al tiempo de Noé y paralelo al tiempo de Lot allá en Sodoma. Sodoma, pues, representa el mundo, el reino de los gentiles, que va a ser quemado en el tiempo final por poder atómico y también volcanes, maremotos, terremotos, todos esos juicios divinos que vendrán, como vinieron sobre Sodoma y Gomorra, y como vinieron en el tiempo de Noé; pero ahora no será por agua sino por fuego.

Pero antes de caer el fuego Lot fue sacado con su familia; y antes de caer el fuego, Abraham estaba seguro allá donde vivía; y desde allá, desde la altura, él miraba hacia Sodoma y veía la condición que había allá en donde estaba su sobrino; desde allá él vio el humo del incendio de la destrucción por fuego y azufre de Sodoma y Gomorra.

Para ese tiempo le fue dada la promesa que para el próximo año vendría el hijo prometido, Isaac. Al cumplir 100 años ya Abraham tendría el hijo prometido. Es que a los 100 años la persona está celebrando su segundo jubileo; el primero fue a los 50 años y el segundo a los 100 años. Recuerde que el año 50 es año de jubileo.

Ahora, para tiempos paralelos – para un tiempo paralelo al tiempo de Noé y al tiempo de Lot, es que está prometida la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Por lo tanto, estemos preparados, porque algo grande se está preparando de parte de Dios; y los creyentes en Cristo del Día Postrero están trabajando en un proyecto que desembocará en la presencia del Señor, del Ángel del Pacto, manifestándose en toda Su plenitud. Así como pasó en tiempos antiguos, se repetirá en este tiempo.

Estamos en un tiempo paralelo al tiempo de Juan el Bautista y de Jesús. Y el Juan el Bautista de nuestro tiempo fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham; y dijo que después de él vendría otra persona.

¿Y qué otra persona puede venir, sino el Hijo del Hombre con Sus Ángeles? Porque él es precursor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Por eso él hablaba siempre del Hijo del Hombre y de los Ángeles del Hijo del Hombre; hablaba siempre del Hijo del Hombre y de los Dos Olivos, de Moisés y Elías; porque está precursando la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles.

Si dice que viene solo, no es el precursor de la Segunda Venida de Cristo, porque la promesa es que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles. San Mateo, capítulo 16, verso 26 en adelante, dice:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

¿Viniendo dónde? En Su Reino.

La Escritura dice que hemos… Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante, dice:

“…Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo…”

Los creyentes en Cristo han sido trasladados del reino de las tinieblas al Reino de Cristo, y por eso nos dice Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21: “Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria Suya, por el poder con el cual puede sujetar a Sí mismo todas las cosas.” Él tiene el poder para lo que tiene que hacer.

Por lo tanto, somos ciudadanos celestiales por medio del nuevo nacimiento. Nuestra ciudadanía está en los cielos, la ciudadanía como creyentes en Cristo que hemos nacido en el Reino de Cristo y estamos sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús Señor nuestro.

O sea que así como somos ciudadanos terrenales porque hemos nacido por medio de la unión de papá y mamá, y como Adán perdió la vida eterna física y su descendencia recibe vida pero temporal; al nacer por medio de la unión de papá y mamá hemos nacido en este mundo que está gobernado por el príncipe de las tinieblas; pero al nacer de nuevo, hemos nacido en el Reino de Cristo nuestro Salvador. Y estamos en esa etapa espiritual, la cual avanzará en la resurrección de los muertos en cuerpos glorificados, y transformación de los vivos; y entonces entraremos físicamente al Reino de Dios con vida eterna.

Nos falta la segunda parte, la de nuestra transformación, en donde obtendremos el cuerpo que Dios diseñó para mí desde antes de la fundación del mundo. ¿Y para quién más diseñó el cuerpo? Para ustedes también.

Así que, así como papá y mamá nos dieron este cuerpo mortal…, no pudieron hacer más de lo que hicieron, mucho hicieron por nosotros. Pero Cristo con la segunda Eva, que es Su Iglesia, vean, así como ha producido el nuevo nacimiento en nosotros, producirá el nuevo cuerpo, que será eterno, inmortal, incorruptible y joven para toda la eternidad.

Por lo tanto, no se preocupen si tienen más de 50 años; no se preocupen, que el nuevo cuerpo que tendremos representará de 18 a 21 años de edad.

Así que para eso es que la señal del Hijo del Hombre ha sido mostrada en el cielo, mostrándonos que en el Programa de Dios pronto Cristo cumplirá todo Su Programa para Su Segunda Venida; en Apocalipsis 10 traerá el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete sellos, el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, Título de Propiedad de la vida eterna, Título de Propiedad donde están los nombres de los escogidos de Dios que formarían Su Iglesia. Esa sección del Libro de la Vida sellado con siete sellos, es la sección del Libro de la Vida del Cordero, de todos los que han sido redimidos con la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, hay una esperanza muy grande para los creyentes en Cristo: esperanza de redención, de la redención del cuerpo físico, que será para este tiempo final, para ir con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto estemos preparados para ese momento glorioso que ha de ocurrir: nuestra transformación.

Preparados con Cristo, con nuestras faltas, errores y pecados confesados a Cristo, para que con Su Sangre nos limpie de todo pecado antes que salga del lugar de Intercesión como Sumo Sacerdote, porque Él luego será El Juez. Como Juez estará como Juez de toda la Tierra, estará como el León de la tribu de Judá, y Rey de reyes y Señor de señores.

En esta introducción del estudio bíblico para el domingo, hemos visto que algo grande hay de parte de Dios para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también, que están presentes, y ustedes que están en otras naciones.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.” Ese ha sido nuestro tema y la introducción para este tema de escuela bíblica para el próximo domingo.

Que Dios les bendiga y les guarde; y será hasta mañana, Dios mediante, en las dos actividades que hay para mañana, Dios mediante, las cuales fueron anunciadas por el misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín.

Dejo con ustedes al misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, a continuación.

Que Dios les bendiga allá en Puerto Rico a todos, y a todos los que están en otros países, y a ustedes también. Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.”

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