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Una vez más, Señor
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Una vez más, Señor

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

La Embajada Mundial de Activistas por la Paz estará iniciando durante el mes de septiembre un nuevo campo de trabajo dirigido a la formación integral de los jóvenes: un movimiento juvenil mundial que estará promoviendo todos los proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz (la EMAP).

Como ustedes bien saben, desde mi juventud (de la década del 60 en adelante) comencé trabajando con la juventud; y continúo trabajando con ustedes, jóvenes presentes y gente joven también, personas que se sienten joven para trabajar en la Obra del Señor.

Todos sabemos que vamos a ser jóvenes cuando seamos transformados; por lo tanto, los que tengan 50, 60 o 70 años, potencialmente recuerden que son jóvenes porque regresaremos a la juventud, y a la que es eterna.

Y a lo largo de todo ese tiempo he venido desarrollando actividades e iniciativas dirigidas al alma, el espíritu y el cuerpo del ser humano, y especialmente de la juventud; porque es una etapa muy importante de la vida de la persona.

Para los años 70, junto al Dr. Miguel Bermúdez Marín estuvimos promoviendo una serie de encuentros juveniles donde, además de dictar conferencias dirigidas al corazón de la juventud, también se impartieron cursos de capacitación en áreas para la formación profesional de los jóvenes. Con el movimiento juvenil de la EMAP solo estamos consolidando el trabajo para la formación integral de los jóvenes, el cual iniciamos junto al Dr. Miguel Bermúdez Marín desde hace algunas décadas.

Del 26 al 29 de septiembre, en Valencia, Venezuela, será llevado a cabo el Encuentro Juvenil Internacional “La Música Trayendo la Paz y Alegría a Nuestros Corazones”. Y vamos ahí a ver cómo funciona la música en el corazón de los jóvenes, también de los niños y de los adultos; pero por cuanto es una actividad de jóvenes se va a enfocar: cómo funciona la música, qué hace la música, cómo trae la alegría al corazón de los jóvenes. Recuerden que cuando hay música hasta los niños mueven el piecito, siguiendo el compás, los jóvenes también y los adultos también.

Nuestro anfitrión será el Dr. Miguel Bermúdez Marín, allá en Venezuela, el cual es el coordinador internacional de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, quien estará promocionando este evento y formando parte del equipo organizador junto a Ruth su esposa; a quienes agradezco por el apoyo que le continúan dando a todas las iniciativas que he venido realizando a lo largo de los años en favor de la familia humana.

Para mayor información sobre este encuentro juvenil, pueden contactarse con el Dr. Miguel Bermúdez Marín o con la directora general de la EMAP, la Lcda. Gabriela Lara. También en el transcurso de esta semana estaremos ofreciendo mayores datos en la página web de la EMAP.

Así que ya en septiembre habrá una actividad juvenil muy importante, que tiene como tema: “La Música Trayendo Paz y Alegría a Nuestros Corazones”.

Y ahora vamos a leer en Jueces, capítulo 16, para ver esta parte de la historia de Sansón. Jueces, capítulo 16, versos 23 en adelante:

“Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo.

Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros.

Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas.

Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas.

Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.

Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.

Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra.

Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.

Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

Encontramos a Sansón, el Ungido de Dios, que le daba la fuerza por medio del Espíritu Santo; y vino a ser el hombre más fuerte de aquel tiempo. Y esto era porque la fuerza —el poder de Dios— por medio del Espíritu de Dios se manifestaba. Era el poder y la fuerza de Dios manifestada en un hombre sencillo.

Dice el reverendo William Branham que era una persona pequeña; pero el grande era Dios. Era el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, que estaba en Sansón, uno de los Jueces de Israel que juzgó a Israel por veinte años en la etapa de la teocracia, en la cual Dios gobernaba al pueblo hebreo a través de un hombre.

El último de los jueces fue el profeta Samuel. Dios reinaba a través de un hombre en cada etapa, un juez, en el cual se manifestaba el Espíritu de Dios y libraba al pueblo de Israel en esos momentos o etapas de la teocracia.

Después, más adelante, después de Samuel —que fue el último de los jueces— comenzó la monarquía con el rey Saúl y continuó con el rey David.

Sansón tenía esa fuerza, ese poder, porque era el Ungido de Dios para ese tiempo; y él tenía siete guedejas, que son siete rizos, siendo él nazareno: una persona apartada para Dios; y por cuanto esa era la señal del nazareato que él tenía, ese cabello, esos siete rizos eran muy importantes para él.

Los filisteos querían saber en qué consistía ese poder, esa fuerza. En una ocasión, con la quijada de una mula dio sobre la cabeza, sobre el casco de bronce de soldados, y los mataba: mil1. Eso se ve que había algo sobrenatural, porque una quijada de un burro o una mula al dar sobre un casco de bronce de una pulgada de grueso se rompería; pero era el poder de Dios manifestado en esa acción que estaba llevando a cabo Sansón.

Los filisteos querían saber en qué consistía la fuerza de Sansón para derrotarlo; y por cuanto se enamoró de una filistea le vinieron los problemas; porque los líderes y militares y políticos de los filisteos, al querer saber en qué consistía la fuerza de Sansón le pidieron o le exigieron a esa joven, Dalila, que averiguara en qué consistía la fuerza de Sansón.

Ella hizo todo lo que sabía hacer y no lo lograba. Le decía luego: “No es cierto que sea lo que me dices (amarrarlo con unas sogas, o hacerle esto o lo otro)”2.

Sansón estaba manteniendo el secreto por mucho tiempo. Pero así como sucede cuando se enamoran los jóvenes, la muchacha le saca muchos secretos; y a ella le habían ofrecido pagarle por sacarle ese secreto. Y ese es el problema cuando se enamoran de personas que no son creyentes como ellas o como ellos; por eso en la Escritura nos enseña que no hagamos yugos desiguales.

Pero Sansón confió en sí mismo, hizo un yugo desigual y tuvo problemas, hasta el punto en que por último dio a conocer dónde estaba el secreto de su fuerza.

Recuerden, Sansón tipifica a la Iglesia del Señor Jesucristo. Y el secreto de la Iglesia del Señor Jesucristo es el secreto del Espíritu Santo en ella manifestando Su poder. Las siete guedejas son las siete edades o etapas de la Iglesia, con los siete mensajeros de las siete edades; de cada edad hay una manifestación del Espíritu de Dios en Su poder.

Ahora, encontramos que a lo último tanto insistió que le dice: “Bueno, mi poder está en estos siete rizos que tengo”. Le abrió el corazón, en donde estaba el secreto de su poder, que está en el corazón; lo abrió y le dijo: “Este es el secreto”. Y ella supo que le había dicho la verdad en esa ocasión.

Y lo durmió. Mandó a buscar a los líderes militares, y también quizás algunos de los políticos, y dijo: “Ya me dijo la verdad, vengan”. Les dio a conocer dónde estaba el secreto. Trajeron la herramienta, un cuchillo bien amolado, y le cortaron el cabello mientras él dormía.

Recuerden que mientras va la Iglesia pasando de edad en edad, van durmiendo de edad en edad, duermen, surge otra edad, y así por el estilo.

Y al quitarle las siete guedejas o siete rizos, ella dice (como siempre le decía): “¡Sansón, los filisteos!”, y despertó. Porque cuando se le dice, a una persona que está dormida, el nombre del enemigo, y le dice que está o que viene, despierta a cualquiera; es lo más rápido que despierta a una persona.

Despertó. Y cuando lo van a tomar trató de defenderse pero no pudo, y descubrió que le habían rapado la cabeza; y por consiguiente, había perdido la bendición de la presencia del Espíritu Santo en él.

Ya estaba ahí, no como nazareo o nazareno, no como un nazareo, porque había perdido lo que lo identificaba como nazareno: su pacto de nazareato, que era su cabello.

Se lo llevaron preso, lo metieron a la cárcel y lo pusieron a trabajar para los filisteos.

Viendo al hombre más poderoso, más fuerte, humillado, los que lo veían se burlaban de él. Pero llegó el tiempo en que hicieron la fiesta importante a su dios, y en el templo donde en una ocasión colocaron el arca del pacto frente al dios de los filisteos, que era Dagón, y que durante la noche cayó postrado frente al arca, en dos ocasiones diferentes…, porque al otro día volvieron a poner derecha la estatua del ídolo, Dagón, y pusieron el arca delante de Dagón, y al otro día amaneció en el piso también.

Recuerde que el arca del pacto es Dios, donde está Dios; y por consiguiente, representa donde está la Palabra de Dios.

Y luego, Dagón es el dios de la idolatría y, por consiguiente, de la religión pagana que se originó allá en Babilonia desde el tiempo de Nimrod, y pasó más adelante al imperio babilónico de Nabucodonosor. De ahí pasó al imperio medo-persa, que es los hombros y el pecho de plata, así como la cabeza de oro representa a Nabucodonosor y su reino, en la estatua que le fue mostrada a Daniel en el capítulo 2, versos 30 al 45.

Y de los pechos de plata y los brazos de plata, el imperio babilónico, de ahí pasa al imperio de Grecia con Alejandro el Grande, en el vientre y los muslos de bronce. Y de ese imperio, más adelante pasa a las piernas de hierro, que es el imperio romano de los Césares. Y de ahí pasa a los pies – piernas y pies… pies de hierro y de barro cocido, que sigue siendo el mismo imperio romano, sigue siendo el mismo reino de los gentiles en su etapa final, en el tiempo en que la Venida del Señor se cumplirá.

Recuerden, en el tiempo de las piernas de hierro, que es el tiempo del imperio romano, de los Césares, se cumplió la Primera Venida de Cristo en la etapa de Piedra Angular allá; porque Él es la Piedra del Ángulo o Piedra Angular. Se manifestó en Su ministerio terrenal de tres años y medio, y fue el imperio romano el que lo crucificó a petición de los líderes del pueblo hebreo, que incitaron al pueblo para que pidieran la crucifixión de Jesús.

Pero todo eso estaba en el Programa Divino; obraría para bien, para la salvación de Israel y para la salvación de gentiles que escucharían la predicación del Evangelio de Cristo y lo recibirían como Salvador. Por eso fue que Cristo dijo3: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Por lo tanto, no tenemos nada que hablar en contra de Israel por la crucifixión de Cristo. Todo estaba en el Programa de Dios.

Fue en Edad de Piedra Angular, cuando vino la Piedra Angular, Cristo en Su Primera Venida, al pueblo que estaba bajo el Pacto correspondiente para aquel tiempo, que era el Pacto que Dios había dado por medio del profeta Moisés en el Monte Sinaí.

Por consiguiente, la Iglesia bajo ese Pacto es el pueblo hebreo, los sacados fuera de Egipto, la Iglesia: los sacados fuera, en ese éxodo que se llevó a cabo.

Luego vino Jesús —un profeta como Moisés— para llevar a cabo el segundo éxodo: sacar al pueblo de una condición espiritual a una esfera o condición espiritual, llevándolos a la tierra prometida del Reino de Dios, donde nacen de nuevo los hijos de Dios.

Y la Iglesia, como Sansón… así como Sansón tuvo siete rizos o siete guedejas, la Iglesia ha tenido siete edades o etapas, siete rizos, siete guedejas; ahí era donde estaba el poder de Dios manifestado por medio del Espíritu Santo a través de cada mensajero, y por consiguiente, a través del Cuerpo Místico de Cristo.

Luego que han terminado esas edades, ha quedado la Iglesia sin los rizos, sin las guedejas, pero ha estado creciéndole el cabello a Sansón en la cárcel; y ahora, a la Iglesia le ha estado creciendo el cabello espiritual gradualmente, en la etapa de Piedra Angular. Tan sencillo como eso. Ha subido a la Edad del Amor Divino, la Edad de Oro de la Iglesia, la edad paralela al tiempo en que vivió Jesús en Su ministerio terrenal.

La Iglesia en este tiempo final, así como Sansón clamó: “Una vez más, Señor”, tiene la promesa —la Iglesia— de que el poder de Dios va a ser manifestado en ella en toda Su plenitud.

La Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de Piedra Angular clama: “¡Señor, una vez más! ¡Una vez más, Señor! Una vez más, como le fue concedido a Sansón; una vez más, como fue en el Día de Pentecostés”. Para lo cual, en aquel tiempo tuvieron que subir ¿dónde? Al aposento alto, que representa el Aposento Alto de la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, la Iglesia ha estado clamando por una vez más de la Venida del Espíritu Santo manifestando Su poder como lo hizo el Día de Pentecostés. O sea, que ha estado clamando por un nuevo Pentecostés, el cual está prometido para este tiempo final. Está prometido en el Año Cincuenta, que es el año de pentecostés de Levítico, capítulo 25, verso 8 al 13; en donde el poder de Dios por medio del Espíritu Santo será manifestado en toda Su plenitud, en lo que el reverendo William Branham le llamó la Tercera Etapa; de lo cual fue el Ángel que le dijo al reverendo William Branham sobre la Tercera Etapa.

Es donde los peces grandes, los peces serían pescados. Y los peces, para convertirse en pescados tienen que pescarlos; ya son pescados cuando los sacan del agua; mientras están nadando son peces.

Y eso es lo que sucederá en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, en donde el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo se moverá a un cuartito pequeño, y ahí manifestará Su poder bajo una Gran Carpa Catedral, donde estará ese cuartito pequeño de madera. Lo cual será en medio de los creyentes en Cristo, en medio del cristianismo, que es quien tiene el Nuevo Pacto; que es la Iglesia del Nuevo Pacto, la Iglesia del Nuevo Testamento, a la cual Él ha prometido regresar, venir, para darle la fe para ser transformados y raptados, llevados con Él en el rapto o arrebatamiento de la Iglesia a la Cena de las Bodas del Cordero; en donde les dará la fe para ser transformados y ser jóvenes para toda la eternidad, con cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado de Jesucristo. Y los que murieron vienen con Él en Su Segunda Venida, y los resucitará en cuerpos eternos y glorificados, para reunirse con nosotros en este tiempo final.

O sea que ahí, en el cumplimiento de las promesas de Dios para este tiempo, la Iglesia será rejuvenecida como Sara fue rejuvenecida y como Abraham fue rejuvenecido para obtener ellos el hijo prometido. Y para la Iglesia del Señor Jesucristo tener el hijo prometido, tiene que ser rejuvenecida primeramente en el campo espiritual y después en el campo físico: todos transformados, rejuvenecidos, en cuerpos eternos y glorificados.

Todo esto está dentro del programa de la petición de la Iglesia que clama: “Una vez más, Señor”. Y en esa manifestación, así como Sansón volvió a tener las fuerzas, la Iglesia tendrá el mismo poder que tuvo la Iglesia del Señor Jesucristo el Día de Pentecostés; y allá recibieron una transformación espiritual, la cual han estado recibiendo los que reciben a Cristo como su Salvador; y tenemos la promesa de una transformación física también, para este tiempo final en el cual nos ha tocado vivir; el cual tiene muchos problemas: problemas de guerras por diferentes naciones, problemas económicos, problemas de todo tipo que hay; pero la Iglesia del Señor Jesucristo está con su fe puesta en Cristo, de acuerdo a lo que Él ha prometido para este tiempo final.

Todos los creyentes en Cristo han estado esperando en diferentes edades, desde el Día de Pentecostés hacia acá, han estado esperando la Segunda Venida de Cristo. En Espíritu vino el Día de Pentecostés, pero la Segunda Venida de Cristo todavía no ha sido cumplida a la Iglesia, pero será cumplida en este tiempo final.

Y eso es lo que el Séptimo Sello contiene: es la Segunda Venida de Cristo. Misterio que le será revelado a la Iglesia y le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Quiénes recibieron a Cristo en Espíritu Santo el Día de Pentecostés? Los creyentes en Cristo, los cuales lo estaban esperando conforme a lo que Cristo les dijo: “No se vayan ustedes de Jerusalén hasta que sean investidos del Espíritu Santo, de poder de lo alto”4.

Y la Iglesia en el tiempo final no se va del Aposento Alto, de la Edad de la Piedra Angular, hasta que sea investida de poder de lo alto, y sean transformados todos los que van a ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, así como fue: de la primera edad subieron a la segunda edad, de la segunda subió el Espíritu Santo a la tercera, de la tercera subió a la cuarta, de la cuarta a la quinta, de la quinta a la sexta, de la sexta a la séptima, y de la séptima sube a la Edad de Piedra Angular; porque ahí es donde tiene que estar en el Día Postrero para la gran victoria en el Amor Divino, en donde nos dará la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Es ahí donde sube en el Día Postrero, y es ahí donde se manifestará en toda Su plenitud.

Será mostrado en esos días del cumplimiento de la Visión de la Carpa todo lo que Él estará haciendo; lo cual y para lo cual nos dará, nos abrirá las Escrituras y nos abrirá el entendimiento para comprender.

La Iglesia del Señor Jesucristo que sube al Aposento Alto de la Edad de la Piedra Angular es la que recibirá ese poder para obtener la gran victoria en el Amor Divino contra Dagón y la idolatría a Dagón. Ahí es donde Cristo obtendrá la gran victoria en el Amor Divino para Su Iglesia.

Por lo tanto, oramos siempre: “Señor… Una vez más, Señor”. Una vez más: la repetición de Sansón recobrando las fuerzas, viniendo el Espíritu a Sansón, porque se había apartado de Sansón, así como se aparta de la Iglesia en cada edad cuando la Iglesia se aparta de Él; entonces pasa a otra etapa, a otra edad, en algún momento.

Así también como fue el Día de Pentecostés, que subieron al aposento alto para ser investidos de poder de lo alto por medio del Espíritu Santo: hemos subido al lugar prometido para esperar y recibir el poder de lo alto, ser investidos de esa doble porción de poder de lo alto, recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan sencillo como eso.

Ya hemos visto dónde es que el poder de Dios en Su Iglesia va a ser manifestado en el Día Postrero; porque ella es representada en Sansón, y ella es el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, Cristo en Su Iglesia es el Sansón. Cristo dijo: “Yo soy la Luz del mundo”. Él es también… Eso es capítulo 8, verso 12. Y en Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice: “A los que temen mi nombre, nacerá el Sol de Justicia; y en sus alas traerá salvación, salud”.

O sea que el Sansón del Día Postrero será Cristo en Su Segunda Venida en Su Iglesia, viniendo a Su Iglesia; porque Cristo y Su Iglesia son uno, una sola carne. Por eso es que a través de miembros de Su Iglesia es que Cristo se manifiesta de edad en edad. Todo lo que hace Cristo en Espíritu Santo en Su Iglesia, lo hace a través de los miembros de Su Iglesia.

Por eso para el Día Postrero, la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de Oro de la Iglesia tendrá todo preparado para que una vez más el Señor se manifieste en toda Su plenitud; y la gloria postrera a Su Iglesia, a Su Templo espiritual, sea mayor que la primera, sea mayor que lo que fue en el tiempo de los apóstoles.

Por eso es importante conocer estas promesas que pertenecen a la Iglesia del Señor Jesucristo; por lo cual la Iglesia del Señor Jesucristo le estará preparando el lugar adonde Cristo se manifestará en toda Su plenitud en el Día Postrero, de acuerdo al Plano Divino que es mostrado en Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes, por esa Visión que le fue mostrada al reverendo William Branham, donde le mostró dónde y cómo iba a ser: en una Gran Carpa Catedral; y dentro un cuartito pequeño adonde Jesucristo en Espíritu Santo, en la Columna de Fuego iría y se manifestaría en toda Su plenitud en las diferentes ocasiones, desde el momento en que Él vuele hacia ese lugar.

O sea que pueden transcurrir algunos días o meses o años desde que esté ya el lugar listo hasta que Él comience a manifestarse; pero se estará predicando, se estará dando la oportunidad a que las personas reciban a Cristo como único y suficiente Salvador. Y después vendrá esa etapa de la manifestación de maravillas y milagros que fueron mostrados. O sea, que cada cosa tiene su tiempo.

Los milagros y maravillas vendrán como testimonio de que es el Espíritu de Dios el que está cumpliendo Sus promesas en el cumplimiento de la Visión de la Carpa en el Día Postrero.

Así como hubo un tabernáculo en el desierto, viajando con él el pueblo hebreo, dirigidos por el Espíritu Santo a través de Moisés; y como hubo un templo en Jerusalén construido por el rey Salomón, donde estaba la presencia de Dios en la Columna de Fuego, en ese Espíritu Santo en medio de los dos querubines de oro que estaban sobre el propiciatorio; así como estuvo en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés; así estará en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo. Y Su Templo espiritual es Su Iglesia, dice San Pablo, al decir: “¿No sabéis que sois templos de Dios?”. Esto es: los creyentes como individuos son templo de Dios, y la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes es Templo de Dios también. Hebreos, capítulo 3, verso 1 al 6; y también Efesios, capítulo 2, versos 11 al 22, nos dice que la Iglesia es Templo de Dios.

O sea, que así como se manifestó en el tabernáculo (templo de Dios) y se manifestó en el templo que construyó Salomón (templo de Dios también), todo eso está tipificando a Cristo como Templo humano. Por eso Él dijo: “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré (lo resucitaré)”. Capítulo 2 de San Juan [verso 19]. Y la Iglesia del Señor Jesucristo es también un Templo de Dios.

Por lo tanto, ha sido en el Templo de Dios donde ha estado manifestándose de edad en edad; y de ahí ha salido el Mensaje para todos los seres humanos, y el llamado para llamar y juntar a los escogidos de cada edad, y colocarlos ¿dónde? En el Templo espiritual de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Redil de las ovejas del Buen Pastor.

La humanidad, el cristianismo entero ha deseado ver los días apostólicos nuevamente; y los van a ver, porque está prometido que Dios se manifestará en toda Su plenitud en Su Iglesia, y volverán a verse los días de los apóstoles repitiéndose.

Por eso los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, saldrán de en medio del cristianismo con el poder de Dios manifestado en toda Su plenitud. Y por consiguiente, los judíos van a ver también, una vez más, el poder de Dios como fue visto en Sansón por los gentiles; y como fue visto por los judíos a través de los apóstoles manifestado, y también a través de Cristo, manifestado en los días de Jesús en medio del pueblo hebreo. Y ellos dirán: “¡Este es el que nosotros estamos esperando!”.

Por lo tanto, hay promesa de que veremos el poder de Dios manifestado en toda Su plenitud como fue visto en la manifestación del poder de Dios en Elías Tisbita, en Eliseo, en Juan el Bautista y en el reverendo William Branham. Por quinta vez será visto el poder de Dios manifestado por el Espíritu Santo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo y luego en medio del pueblo hebreo. O sea que habrá un hombre como Elías en el Día Postrero, en medio del cristianismo, que luego pasará a los judíos.

Y veremos también los días de Moisés, porque así como hubo un Moisés y luego hubo un segundo Moisés: Jesucristo (un profeta como Moisés), habrá también un profeta como Moisés, que es uno de los Dos Olivos, que aparecerá en medio del cristianismo en la Edad de Piedra Angular, y luego pasará al pueblo hebreo; un profeta como Moisés en el cual estará el Espíritu de Dios manifestándose en toda Su plenitud; porque los ministerios de Moisés y Elías son los ministerios de los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14.

Por lo tanto, todo esto será en la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero, para subirla más arriba, subirla a la Edad de Piedra Angular; y eso es un rapto espiritual. Y luego vendrá un rapto físico para los que estarán en esa Edad de Piedra Angular así como el rapto, resurrección y rapto de los santos del Antiguo Testamento fue en los días de Jesús, que estaban Él y Sus discípulos en la Edad de Piedra Angular.

La Edad de Piedra Angular siempre es el número cincuenta, porque es la etapa del Día Cincuenta de Pentecostés, y es también la etapa del Año Cincuenta de Pentecostés.

Por lo tanto, estemos preparados, nuestras vidas consagradas a Cristo, clamando para que una vez más se manifieste Cristo en Espíritu Santo, y manifieste todo Su poder en medio de Su Iglesia y a través de Su Iglesia en este tiempo final.

“Una vez más, Señor”, es mi oración a Cristo para que Su poder sea manifestado nuevamente, como lo hizo el Día de Pentecostés; y eso tiene que ver con la Venida del Espíritu Santo para transformarnos y para resucitar a los muertos creyentes en Él.

Los discípulos tuvieron que esperar diez días. Nosotros no sabemos cuántos días, meses o años tendremos que esperar; pero de que vendrá, vendrá, porque es una promesa divina que el poder Dios será manifestado en toda Su plenitud.

Y entonces tendremos la doble porción: la porción del nuevo nacimiento (el Espíritu Santo) y la porción física de la glorificación o transformación de nuestros cuerpos. Y entonces todo el poder de Dios estará manifestado en la Iglesia del Señor Jesucristo en toda Su plenitud.

Algunos preguntarán si tendrán ese poder y si lo van a usar… Espere que lo tenga, espere que sea transformado. Cuando sea transformado no habrá limitaciones en cuanto a lo que podrá ser hecho, cuando sea necesario y sea conforme al plan de Dios.

Los Dos Olivos, Moisés y Elías, de Apocalipsis 11 y Zacarías 4, tendrán todo ese poder; por eso podrán cerrar los cielos para que no llueva o podrán abrirlos para que llueva, como hizo el profeta Elías; podrán hablar lo que quieran, y ocurrirá. Todo eso tiene que ver con el Título de Propiedad.

¿Recuerdan que luego de Apocalipsis 10, que se recibe el Título de Propiedad, la Iglesia lo recibe porque está representada la Iglesia en Juan el apóstol? Lo recibe, recibe el Título de Propiedad de Cristo, el Ángel del Pacto, que viene con él abierto en Su mano (ese Librito de los Siete Sellos) y lo entrega a un hombre; eso es entregándolo a Su Iglesia en el Día Postrero, en la persona que Él tenga en Su Iglesia, el cual lo compartirá con los creyentes en Cristo de esa Edad de Oro, de esa Edad de Piedra Angular.

O sea que el Título de Propiedad que perdió Adán y Eva, que perdió Adán, y que ha estado en la mano de Dios hasta el capítulo 5 de Apocalipsis, donde Cristo lo toma (o sea que por seis mil años ha estado en la mano de Dios), regresará a la raza humana; y por eso es que podrá venir luego el rapto, transformación y rapto, y podrá venir la Cena de las Bodas del Cordero, y luego también podrá venir el Reino del Mesías.

Por eso es tan importante que una vez más el poder de Dios sea manifestado en toda Su plenitud, que el poder de Dios sea manifestado por el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia y a través de Su Iglesia.

UNA VEZ MÁS, SEÑOR, es mi petición ante Dios. En el Nombre del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿cuántos más quieren que una vez más se manifieste el poder como fue en los días de Jesús y como fue en los días de los apóstoles, y como había sido en los días de los profetas y como fue en el día de Sansón?

Yo lo deseo. De eso depende el futuro de todos nosotros, de eso depende que seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Será por poco tiempo, pero estará aquí manifestado el poder de Dios en toda Su plenitud, dijo el reverendo William Branham.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de este tema, de este estudio bíblico: “UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, aquí presente o en algún otro país, lo puede hacer en estos momentos pasando al frente, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.

Vamos a dar unos minutos mientras tanto.

“UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

El próximo domingo, viernes y domingo, estaré con ustedes nuevamente.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, aquí y en otros países, para que Cristo les reciba en Su Reino:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino, y hágase Tu voluntad como en el Cielo también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración los que están viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre dado en el Cielo – dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo que es Tu Nombre el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo también en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te  recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Creo, Señor.

Haz en mí una realidad la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Los que han estado viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión, aquí y en otras naciones, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque Cristo dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Vean cómo Cristo muestra el futuro de todo ser humano: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo,” y por consiguiente vivirá eternamente en el Reino de Dios; y el que no creyere, pues será condenado: no recibirá vida eterna, y por consiguiente no podrá vivir en el Reino de Dios, dejará de existir para siempre. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, siendo que el bautismo en agua es un mandamiento del Señor en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua, los aquí presentes que han recibido a Cristo; y los que están en otras naciones, que han recibido a Cristo en esta ocasión, les dejaré para ellos al ministro en cada país, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos veremos el viernes y el domingo, Dios mediante.

Dios les bendiga a todos, les guarde, les prospere espiritualmente y materialmente, y siempre les abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Con ustedes el ministro de cada país para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, y aquí con ustedes el reverendo José Benjamín Pérez para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, los que aquí han recibido a Cristo como Salvador.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

[Revisión marzo 2018]

1 Jueces 15:15

2 Jueces 16:4-22

3 San Lucas 23:34

4 San Lucas 24:49

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