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Una vez más, Señor – Introducción
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Una vez más, Señor – Introducción

Muy buenas noches, Miguel Bermúdez Marín, y todos los ministros presentes aquí y en diferentes países, y cada uno de ustedes, hermanos y hermanas presentes en Panamá y demás naciones.

Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos minutos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Y estaremos hablando del hombre que aparece en la Biblia como el más fuerte, y su nombre es Sansón; un niño que pidió su madre… ¿Cómo se llamaba su madre? ¿Cuál era el nombre de su madre? La señora Manoa. Ella pidió un niño para dedicarlo a Dios… Lo cual deben hacer todas las madres: dedicar a Dios sus niños, para que sean instrumentos de Dios y la bendición de Dios esté sobre ellos.

Leemos en el capítulo 16, versos 23 en adelante, ya cuando era adulto y tuvo ciertos problemas, porque se enamoró de una joven idólatra y le trajo muchos problemas. Capítulo 16, versos 23 del libro de los Jueces, dice:

“Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo.

Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros.

Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas.

Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas.

Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.

Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.

Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra.

Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.

Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema es: “UNA VEZ MÁS, SEÑOR”; las cuales fueron las palabras de Sansón, que pidió a Dios que como última ocasión que lo usara fuera esa vez; o sea, sellar sus días de servicio a Dios con ese deseo. Como toda persona que sirve a Dios, quiere que su último día de vida sea un día de vida de servicio a Dios.

“UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

Sansón conocía a Dios y servía a Dios; y Sansón, cuando venía el Espíritu de Dios sobre él era que el poder de Dios era manifestado sobre él.

En una ocasión mató a unos mil soldados con una quijada de burro1; o sea, eso muestra que no era un poder humano sino divino, manifestado en él.

Sansón tipifica algo muy importante. Miren, la fuerza no sería de Sansón mientras tuviera esas siete guedejas o rizos en su cabeza; o sea, el cabello dividido en siete partes, siete rizos, siete guedejas.

Ahora, vean cómo una cosa tan sencilla como esa tenía ese efecto. Es que él era un niño… desde el vientre de su madre él era nazareo de Dios: fue entregado al sumo sacerdote para servir a Dios. O sea, ese fue su… lo entregó la señora Manoa a… es el caso de Samuel.

Ahora vean, una persona como Sansón se buscó él mismo problemas. Siendo que Sansón es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, sobre la cual vino el poder de Dios el Día de Pentecostés y ha tenido las siete etapas o edades donde el poder de Dios ha sido manifestado; pero de etapa en etapa, al final, el poder de Dios dejó de manifestarse y vino otra edad donde Dios se manifestó; y así hasta que surgieron o transcurrieron siete etapas de la Iglesia, y ya no tiene el poder bajo esas siete etapas de la Iglesia.

Pero la petición es: “Una vez más, Señor”. Una vez más el poder de Dios va a ser manifestado en la etapa de Piedra Angular. Ahí es donde se recorren siete etapas, ahí es donde el cabello de Sansón al crecer representa que ahí crecerá lo que se necesita y que representa el nazareo para Dios: personas apartadas para Dios, para servir a Dios; y el poder de Dios vendrá en un tiempo señalado por Dios, en donde habrá un enfrentamiento contra el anticristo, contra el enemigo, que se manifestará a través del anticristo; y la victoria será para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, para el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra.

Recuerden que ha sido una lucha, una guerra, entre el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra contra los dioses paganos de las diferentes naciones; contra el dios babilónico, que de nación en nación ha ido cambiando o le han ido cambiando el nombre, pero es el mismo allá del tiempo de Nimrod; representa a Nimrod, al cual le cambiaban el nombre; y para el tiempo de Sansón era el dios-pez, que cuenta en una historieta como que lo tiraron al mar y luego se convirtió en pez, pero seguía siendo el dios pagano; de lo cual hablaremos en otra ocasión con más detalles.

Y para este tiempo final habrá un enfrentamiento entre el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, contra el dios del paganismo, que está representado en esta ocasión en Dagón, el dios de los filisteos.

El poder volverá a la Iglesia del Señor Jesucristo como vino el poder de Dios de nuevo a Sansón cuando le creció la señal del nazareo: su cabello. Tan sencillo como eso es el tipo y figura de Sansón.

Hace más de 30 años que estuve hablando sobre Sansón…, y explicando esto mismo, porque significa lo mismo desde aquel tiempo hasta este tiempo, y seguirá significando lo mismo: El nazareo de la Iglesia del Señor Jesucristo apartada para Dios y Su servicio.

“Una vez más, Señor”, pidió Sansón; y una vez más la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular pide la manifestación poderosa de Dios en toda Su plenitud. Y será en toda Su plenitud la manifestación de Dios, la cual le fue mostrada al reverendo William Branham en la Visión de la Carpa. Ahí vendrá el poder de Dios, en esa Tercera Etapa que él habla; en donde la plenitud de Dios va a ser manifestada, en donde vio la Columna de Fuego moviéndose hacia un cuartito pequeño de madera, y en donde se manifestó el poder de Dios.

Todo aquello que pasó con Sansón es tipo y figura de lo que pasaría con la Iglesia del Señor Jesucristo.

Vean, Sansón dijo: “Para vengar mis dos ojos”. Ya la Iglesia del Señor Jesucristo tuvo siete ojos, siete mensajeros, en las siete etapas de la Iglesia; los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra también son los siete ojos del Cordero en sus cuernos; pero además de eso tiene dos ojos en su frente. Los siete ojos son los siete mensajeros de las siete edades, los siete espíritus de Dios en esos mensajeros recorriendo toda la Tierra, de edad en edad. Y los dos ojos entonces son: los Dos Olivos.

Es sencillo todo; porque para el tiempo final es que una vez más el poder de Dios va a ser manifestado en toda Su plenitud.

Cuando uno sabe estas cosas no desearía partir de la Tierra; aunque no están tan buenas las cosas en la Tierra: problemas por todos los lugares, problemas económicos, políticos, sociales, el medio ambiente con problemas, y también la parte económica en algunas familias con problemas también. Pero de parte de Dios hay una bendición grande para los creyentes en Cristo que viven en este tiempo final, y es: Una vez más Dios manifestará Su poder en toda Su plenitud en y a través de Su Iglesia; y nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y así como hizo más Sansón muriendo, que lo que había hecho en toda su vida, la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, en corto tiempo, cuando comience ese momento, esa etapa, hará más maravillas el Espíritu de Dios a través de ella que lo que ha hecho en otras ocasiones; más grandes.

Sansón habló la Palabra, y en la Iglesia estará la Palabra hablada para el tiempo final.

Y la petición es: “Señor, una vez más”. Con esa ocasión nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; con cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Recuerden que nos vamos a encontrar con un joven: Jesús. Va a ser una reunión de jóvenes, una fiesta de jóvenes en el Cielo, la que Dios tiene preparada para llevar a cabo en este tiempo final.

No sabemos el día, no sabemos el mes, no sabemos el año, pero sabemos que Él lo prometió; y Él va a cumplir lo que Él prometió.

Por lo tanto, estemos cada día más agarrados de Cristo, consagrando nuestras vidas a Él; sirviéndole de todo corazón, de buena voluntad; y siempre asistiendo a las actividades para escuchar la Palabra, para glorificar a Dios, cantar a Dios… y siempre tratar de llegar a tiempo… Recuerden que tienen un asiento seguro los que lleguen a tiempo (mientras haya asiento).

Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de lo que Dios tiene preparado para este tiempo final, que es paralelo a lo que sucedió en la vida de Sansón en aquella ocasión.

Si hay alguna persona que todavía no había recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Ya sea que esté aquí presente o esté en alguna otra nación, allá también puede pasar al frente para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por los que estarán recibiendo a Cristo como Salvador aquí o en diferentes naciones.

Lo más importante es la vida eterna. No hay cosa más importante para el ser humano que la vida. Sin la vida las demás cosas no tienen valor; porque si no tiene vida, no puede disfrutar las bendiciones de Dios. ¡Cuánto más valor tiene la vida eterna!

Y como la misma Palabra dice: la vida eterna, o sea, la vida que es para siempre; y esa solamente la puede la persona obtener a través del que tiene la exclusividad de la vida eterna, que es el Señor Jesucristo, el cual dijo2: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al padre sino por mí”.

No hay ninguna persona que pueda llevar a Dios un individuo, excepto Jesucristo; no hay ninguna persona que pueda obtener la vida eterna, excepto a través de Cristo. Por lo tanto, todos los seres humanos necesitamos a Cristo para que nos dé vida eterna.

Él mismo dijo en el capítulo 10 de San Juan, versos 27 al 30: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos”. Tan sencillo como eso.

Él tipifica a todos los que le recibirán como Salvador, los tipifica como ovejas; y Él se tipifica como el Buen Pastor, que pastorea nuestra alma con los pastos frescos de Su Palabra, y nos da el Agua de Su Espíritu que sacia nuestra alma.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo aquí y en otras naciones, para que Cristo les reciba en Su Reino y les dé vida eterna.

Recuerden que recibimos a Cristo como Salvador, ¿para qué? Para que Él nos dé vida eterna. Él mismo lo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo les doy vida eterna”. O sea, que es una cosa de vida eterna, un asunto de vida eterna, recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a inclinar nuestros rostros para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo aquí y en otras naciones:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino, y hágase Tu voluntad, como en el Cielo, también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas las personas que en esta ocasión están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en esta oportunidad:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, en el cual podemos ser salvos.

Doy testimonio público de Tu fe en mí y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en esta noche, en las diferentes naciones, que tengan las facilidades y la oportunidad de ser bautizados en estos momentos, lo pueden hacer. El ministro allá les informará cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Y aquí como no hay bautisterio, pueden ser bautizados el próximo domingo, Dios mediante, en la iglesia donde se lleva a cabo la reunión de escuela bíblica los domingos.

Así que Dios les bendiga y les guarde, les cuide y les prospere espiritualmente y materialmente. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio de nuestro tema: “UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

Pasen todos muy buenas noches.

Dejo con ustedes al reverendo Ariel Cerrud para continuar y finalizar, y en cada país dejo al ministro correspondiente.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“UNA VEZ MÁS, SEÑOR”.

[Revisión marzo 2018]

1 Jueces 15:16

2 San Juan 14:6

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