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La introducción al Milenio
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La introducción al Milenio

Muy buenos días, amados y amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes países, ministros, hermanos, congregaciones reunidas en esta ocasión.

Reciban mi cordial saludo, misionero Miguel Bermúdez Marín y todas las iglesias y ministros en diferentes naciones; y mi aprecio y agradecimiento por el respaldo que le están dando al proyecto de la construcción de La Gran Carpa Catedral en Puerto Rico.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para tener el estudio bíblico correspondiente a este domingo, 26 de julio del 2015. Es para mí una bendición grande estar para platicar en este estudio bíblico sobre: LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO y Su Reino, el Reino del Mesías, que se llevará a cabo conforme a la promesa divina.

Para lo cual leemos en San Mateo, capítulo 24, versos 27 al 31, donde dice, el mismo Cristo hablando:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro estudio bíblico para hoy es: “LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.

El Milenio, que corresponde al Reino del Mesías, un Reino de mil años prometido a través de las Escrituras, veamos la promesa de Apocalipsis, capítulo 20, versos 4 al 6, donde dice:

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”.

Aquí tenemos claro lo que ocurrirá como introducción al Milenio o Reino Milenial de Cristo, del Mesías, el Cristo, el cual se sentará sobre el Trono de David y reinará por mil años sobre Israel y sobre todas las naciones.

Este es el Reino, también, del cual nos habla el Espíritu de Dios a través del profeta Ezequiel en el capítulo 37, cuando nos habla de Israel, de las tribus del norte (que son diez) y de las tribus del sur (que son dos); las cuales fueron separadas en el tiempo de Jeroboam y de Roboam; y le dieron diez tribus a Jeroboam (las tribus del norte), y se estableció allá el reino del norte compuesto por diez tribus; y quedó Roboam con dos tribus en el reino del sur o reino de Judá, como heredero de David.

Por lo tanto, quedó con el reino de David, Roboam; y de la tribu de Efraín, Jeroboam, quedó con diez tribus. Y han estado separadas esas diez tribus de las dos tribus del reino del sur o reino de Judá.

Pero la promesa es que van a ser juntadas de nuevo, para así el Reino de David ser restaurado; y gobernar, reinar el Mesías Príncipe sobre las doce tribus de Israel.

Lo cual acontecerá en el Día Postrero, en el séptimo milenio de Adán hacia acá, en donde el Mesías establecerá Su Reino, restaurará el Reino de David como Hijo de David; y siendo que es el descendiente de David, es el León de la tribu de Judá, como Rey y como Juez. Y es el Príncipe de Paz que traerá la paz en Israel, y de ahí se extenderá la paz para todas las naciones, la paz permanente para Israel y todas las naciones.

Este Reino Milenial es el que tanto anhela la familia humana; porque todos queremos la paz para ser felices con nuestra familia en nuestras naciones.

Ahora, la introducción a ese Reino Milenial la hace el Mesías en Su Venida con Sus Ángeles, que envía para llamar y juntar a Sus escogidos, llamándolos con Gran Voz de Trompeta. La Voz de Trompeta es la Voz de Dios hablándole, y llamando y juntando a Sus escogidos.

Primeramente tiene que llamar y juntar a los escogidos de Su Iglesia del Día Postrero, que es la que está en el Nuevo Pacto; y después llamar y juntar a los escogidos del pueblo hebreo, que son ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu.

Para lo cual enviará con Gran Voz de Trompeta a Sus Ángeles; y Sus Ángeles son los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14. Bajo estos ministerios serán llamados y juntados los escogidos de Dios en el Día Postrero.

Son los mismos Ángeles mensajeros de la parábola del trigo y de la cizaña, que apartarán la cizaña del trigo y la echarán en el fuego de la gran tribulación, de ese día ardiente como un horno, que viene conforme a Malaquías, capítulo 4, verso 1 al 6,  el cual quemará a los malos, y no les dejará ni raíz ni rama.

“Pero a los que temen el Nombre del Señor, nacerá el Sol de Justicia”. O sea, la Venida de Cristo, que es el Sol de Justicia, nacerá para ellos; porque es el Mesías en Su Venida en el Día Postrero viniendo a Su Iglesia, el que introducirá el Milenio; y por consiguiente, introducirá Su Reino en el Día Postrero, reclamando todo lo que Él ha redimido con Su Sangre, y trayéndolos a resurrección —los que murieron en Cristo—, resucitándolos en cuerpos eternos; y a los creyentes en Cristo que estén vivos los transformará, serán glorificados, transformados en cuerpos jóvenes, inmortales, glorificados, igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo y se sentó a la diestra de Dios, como Él había dicho que haría, y como todos los escritos de los apóstoles en el libro de los Hechos y en las cartas apostólicas de San Pablo y de otros apóstoles dan testimonio que Cristo se ha sentado en el Trono de Dios, como Él lo prometió.

Y Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia da testimonio de que Él está sentado en el Trono de Dios. Eso está en Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21, donde dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Esto es lo que está diciendo el Espíritu Santo a la Iglesia en la etapa séptima de la Iglesia o Edad de Laodicea, representada en la iglesia que estaba en Laodicea en Asia Menor.

Esta escritura es para este tiempo final. Todas las promesas hechas en cada etapa de la Iglesia las recibirá el que se siente con Cristo en Su Trono, así como Cristo se sentó con el Padre en Su Trono, y luego dijo1: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”. Porque en el Trono es que está el poder, y el que se siente en el Trono es el que recibe el poder.

Ahora, para este tiempo final la introducción al Milenio o Reino Milenial la hace Cristo viniendo a Su Iglesia en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular; así como vino a cada edad en el pasado y cumplió el Programa de Dios correspondiente a cada etapa de la Iglesia, para este tiempo final cumplirá el Programa Divino correspondiente a la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular; y ahí es donde recibirán también —Cristo y los creyentes en Él— la gran victoria en el amor divino; porque en cada etapa de la Iglesia también hubo una batalla y una victoria para los creyentes en Cristo.

Para este tiempo final es en la etapa de Piedra Angular donde es hecha la introducción al Milenio, al Reino Milenial, con todo lo que corresponde a este tiempo final.

Así como Juan introdujo a Cristo, fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, el reverendo William Branham fue el precursor de la Segunda Venida de  Cristo.

Juan presentó a Cristo en Su Primera Venida viniendo como Cordero de Dios, cuando dijo2: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; y el precursor de la Segunda Venida de Cristo presenta a Cristo como el León de la tribu de Judá, así lo presenta para la Segunda Venida de Cristo viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y dice el reverendo William Branham en el mensaje “La Fiesta de las Trompetas”, párrafo 189:

“Esto será la trompeta, la fiesta será rechazada; entonces su Mesías será dado a conocer. Noten, ellos conocerán a su Mesías cuando le vean (y ahora vamos a ver cuándo y dónde lo van a ver). Él viene en poder esta vez, el que ellos buscaron. Él viene en poder para la Novia Gentil, y los judíos van a reconocerle a Él”.

¿Cuándo y cómo y dónde lo van a ver, lo van a reconocer? Viniendo por Su Iglesia-Novia en el Día Postrero en Su manifestación final.

Eso es de lo que habló Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28, en donde nos dice, hablando de Su Venida:

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles (¿Cómo vendrá el Hijo del Hombre? En la gloria de Su Padre con Sus Ángeles), y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Sigue diciendo:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Y luego, en el capítulo 17 de San Mateo, los lleva aparte, a un monte alto, a Pedro, a Jacobo y Juan, y se transfiguró delante de ellos; y aparecieron a cada lado de Jesús, Elías y Moisés, hablando con Él de Su partida a Jerusalén; porque ese es el Orden de la Venida del Señor, del Hijo del Hombre, para el Día Postrero.

También el reverendo William Branham nos dice, en la página 42 del libro de Citas, párrafo 345:

(San Mateo, capítulo 17): ‘…y después de seis días Jesús toma a Pedro, Santiago y Juan… en una alta montaña aparte, y fue transfigurado ante ellos: y Su rostro brilló como el sol (recuerden lo que dice Malaquías, capítulo 4, verso 2: ‘A los que temen mi nombre nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salud’) y sus vestiduras eran blancas como la luz.’ Él fue transfigurado. ¿Qué hizo? Se pasó dentro de la transformación, hacia el día de Su Venida”.

O sea que les estaba mostrando el Orden de Su Venida. Ellos allí estaban viendo lo que será la Venida del Mesías en el Día Postrero, en el milenio postrero; y eso es la introducción al Milenio, al Reino Milenial.

“Él los había llevado y Él fue transfigurado ante ellos, transformado. Sus vestiduras brillaron como el sol en su fuerza y aparecieron con Él Moisés y Elías. (Ahora capten esto) ¿En qué forma viene el Hijo del Hombre ahora? Y primero aparecerá, será Moisés y Elías. Ahora, fíjese, antes que Jesús vuelva a la Tierra… Ahora, es poco antes de tiempo, pero el espíritu de Elías volverá a la Tierra y tornará los corazones de los hijos a los padres. La Biblia lo dice. Jesús lo vio aquí, los apóstoles lo vieron aquí, el orden de la Venida del Hijo del Hombre glorificado. Él será glorificado y volverá. La primer cosa antes que lo vieran, ¿qué era? Elías. ¿Luego? Moisés; Israel volviendo hacia allá; los guardadores de la Ley. Y luego el Hijo del Hombre glorificado. ¡Aleluya! ¿Ve el orden de Su Venida?”.

También en la parábola del trigo y de la cizaña, veamos lo que nos dice en San Mateo, capítulo 13, verso 30:

“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega (o sea, dejen crecer el trigo y la cizaña juntos); y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”.

Eso es lo que fue dicho que hará el Señor. Veamos un poco más… En el mismo capítulo 13… Recuerden que los segadores son los Ángeles. En el mismo capítulo 13, versos 47 en adelante, dice:

“Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces;

y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.

Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos”.

Los Ángeles son los Dos Olivos, Moisés y Elías, que aparecieron en el Monte de la Transfiguración a cada lado de Jesús cada uno de ellos. Esos son los mismos ministerios de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14. Ahí está el misterio de la introducción al Milenio, ahí está el misterio de la Venida del Mesías para este tiempo final.

Estamos ya en el tiempo final donde estas promesas deben ser cumplidas; y el que tenga sus ojos abiertos espiritualmente, las verá gradualmente siendo cumplidas; y cuando se cuente la historia, dirá: “Yo creí, yo vi y entendí lo que Dios estaba llevando a cabo en este tiempo final”. Y eso es LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO, porque la introducción al Milenio la hace el Señor en este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, dice que cuando fue abierto el Séptimo Sello hubo silencio en el Cielo como por media hora. El Séptimo Sello es la Venida del Señor. El Señor es el Séptimo Sello viniendo en el Día Postrero a Su Iglesia. Y eso es lo que los judíos van a ver: al Mesías viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero, en la introducción al Reino Milenial. Y ellos lo reconocerán, nos dice el reverendo William Branham en la lectura que tuvimos.

Dice el reverendo William Branham en el libro de Los Sellos en español, página 464 y 465 (es el último párrafo de la 464, y pasamos luego a la página 465), dice:

[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ‘El tiempo no será más.’  Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina”.

O sea que con la Venida del Señor, la Venida del Mesías, todo terminará. Su Venida es el Séptimo Sello; y Él es el Séptimo Sello, el que está contenido en ese Séptimo Sello. Dice:

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso está contenido en el Séptimo Sello.

140. Es como disparar un cohete al aire (un cohete de esos que disparan en las fiestas patronales y en algunos días festivos de las naciones; esos cohetes que disparan y sueltan muchas estrellitas en el aire; así). Este cohete hace una explosión por aquí cerca (o sea, cuando sale, explota); y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas. Todo termina con el Séptimo Sello. Ahora, ¿cómo lo va a hacer Dios? Eso es lo que no sabemos, no lo sabemos. En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada del Milenio.

141. Ahora, noten que la apertura de este Sello fue tan tremenda que hasta los cielos mismos fueron silenciados por este evento, por el tiempo de media hora”.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor, y veamos aquí en la página 474 y 475 del libro de Los Sellos, dice:

[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder. ¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo”.

O sea, los Siete Truenos es el Ángel Fuerte hablando, Cristo hablando como León a Su Iglesia en el Día Postrero.

“¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo. ¿Todos entienden?

174. Quizás sea ahora el tiempo y la hora cuando aparezca esta gran persona que hemos estado esperando. Quizás este ministerio, por el cual he tratado de convertir a la gente a la Palabra, ha servido de fundamento. Si así es, entonces les estaré dejando para siempre. No habrá dos aquí al mismo tiempo. Y aun si así fuera, él crecerá y yo menguaré”.

Ahí está hablando de alguien que vendrá después de él, al cual él le está preparando el camino.

En la página 469 de este libro de Los Sellos, dice:

153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? (o sea, muy diferente a los demás). Me pareció muy distinto a los demás. Estaba en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó.’ ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

O sea, que ese Ángel diferente a los demás es el que tiene el Séptimo Sello, es el mensajero con el Séptimo Sello, es el Ángel que estaba con los otros ángeles o mensajeros de las edades de la Iglesia.

Cuando el reverendo William Branham está – fue arrebatado en espíritu y estaba allá con esos ángeles, él cuenta siete; y por consiguiente, él es uno de los que está allí, y entonces vienen a ser ocho ángeles. El séptimo mensajero es… contando a los mensajeros de las edades es el séptimo ángel, y el octavo Ángel vendría a ser el Ángel diferente a los demás, y volaba de oeste a este. O sea, que aparecen esos ángeles y vuelan de oeste (continente americano) hacia el este: Israel, Medio Oriente.

Es el Ángel, por consiguiente, que tiene el ministerio para estar en el oeste con la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego estar en el este con el pueblo hebreo. Tan sencillo como eso.

Así como los judíos bajo el ministerio de San Pedro yendo a la casa del centurión romano, y San Pablo yendo a Asia Menor a los gentiles, y llevando el Mensaje del Evangelio; así como los judíos bajo el ministerio de San Pedro y San Pablo trajeron el Mensaje, el Evangelio, a los gentiles, los gentiles lo llevarán de regreso a los judíos; y esto será por medio de los ministerios de Moisés y Elías, a los cuales San Pedro y San Pablo son el tipo y figura en aquel tiempo.

Página 30 del libro de Edades dice… penúltimo párrafo, dice:

109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos”.

Lo que acontecerá es que los ministerios de los Dos Olivos estarán primero en medio del cristianismo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de Oro de la Iglesia, que es la edad que representa el lugar santísimo en el templo que hizo Salomón y en el tabernáculo que hizo el profeta Moisés.

La Edad de Piedra Angular es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia. Ahí es donde aparecerán los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías con el Señor, porque Él viene con Sus Ángeles.

“… aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos. Estamos listos.33 Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

O sea, que es una señal muy grande para la Iglesia del Señor Jesucristo cuando veamos ese acercamiento; porque todo eso será y está en la introducción al Milenio.

Por eso los judíos cuando vean a Cristo, al Mesías, en medio de Su Iglesia, dirán: “¡Este es el que nosotros estamos esperando!”.

Página 22, párrafo 176, dice, hablando de los judíos, dice [Citas]:

“… Cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Éste es Él!’ Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia”.

Y en el libro de Los Sellos, página 57, dice, hablando del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis 10, dice:

“Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

¿Por quién viene? Por Su Iglesia, porque Su Iglesia es la que está bajo el Nuevo Pacto, y el Nuevo Pacto es el que está en vigencia; porque cuando Cristo murió en la Cruz, allí se detuvo la semana número setenta de Daniel, del capítulo 9, se detuvo la semana setenta en la misma mitad.

Y cada semana son siete años, la semana setenta consta de siete años. Los tres años y medio del ministerio de Cristo terminaron a la mitad de esa semana setenta, y se detuvo allí esa semana número setenta. Por lo cual le restan tres años y medio a Israel, de trato de Dios con ellos, lo cual llevará a cabo en este tiempo final cuando complete la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, en la introducción al Reino Milenial del Mesías.

Por lo cual tenemos que estar preparados, porque de un momento a otro se completará la Iglesia del Señor Jesucristo, y Cristo terminará Su labor de Sumo Sacerdote y comenzará Su labor de León de la tribu de Judá, de Rey de reyes y Señor de señores; tomando el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete sellos, que es el Título de Propiedad de la vida eterna, es el Título de Propiedad de toda la Creación; es el Libro de la Vida donde están escritos los nombres de todos los hijos e hijas de Dios, desde antes de la fundación del mundo; el Libro que tenía Adán, el Título de Propiedad que tenía Adán, el cual perdió y regresó a la diestra de Dios, y ha estado en la diestra de Dios por miles de años; y en el Día Postrero, en la introducción al Reino Milenial de Cristo, del Mesías, será tomado por el Mesías, por Cristo como León de la tribu de Judá, y Rey de reyes y Señor de señores y Juez de toda la Tierra.

Lo tomará de la diestra de Dios, lo abrirá en el Cielo, y vendrá y hará Su Obra de Reclamo: reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa; pasará por el Paraíso, donde están en alma y espíritu los creyentes en Cristo que han terminado su vida aquí en la Tierra en cuerpos humanos y han muerto físicamente, y los traerá con Él.

Allá hará un juicio que tiene que llevar a cabo a los mensajeros de cada edad; y luego vendrá con ellos, con todos los creyentes que están allá en el Paraíso, la sexta dimensión; los traerá, los resucitará en cuerpos glorificados y eternos y jóvenes, y a los que vivimos nos transformará; y todos seremos glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Y así estará completa y estará junta toda la Iglesia del Señor Jesucristo, en cuerpos glorificados; desde los tiempos de los apóstoles hacia acá, todos los creyentes en Cristo al ser glorificados, resucitados en cuerpos glorificados, y los vivos ser transformados, estaremos juntos para toda la eternidad.

Y estaremos en la Tierra de 30 a 40 días ya con cuerpos glorificados, como Cristo estuvo apareciendo a Sus discípulos por 40 días habiendo ya resucitado, y después subió al Cielo con todos los que Él había resucitado: Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, todos ellos, los santos del Antiguo Testamento; subieron con Él en el Rapto de Cristo, con los santos del Antiguo Testamento.

Así también será en este tiempo final, en la introducción al Milenio que Cristo llevará a cabo en Su Venida en este tiempo final, Su Venida a Su Iglesia; porque así como la Luz estuvo dos mil años atrás en carne humana, porque la Palabra hecha carne es la Luz de la edad cuando la ven… Cristo dijo que Él era la Luz, porque en Él se estaban cumpliendo las promesas mesiánicas de la Primera Venida del Mesías, y la Palabra es Luz:

“Lámpara es a mis pies tu palabra,

Y lumbrera a mi camino”3.

Cuando la Palabra se cumple, se hace realidad, se hace carne: esa es la Luz para el pueblo.

Moisés fue la Luz para el pueblo, guiándolos en el Programa Divino para aquel tiempo. Le acompañaba la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el cual luego se hizo carne y habitó en carne humana en Jesús, porque Él es el Ángel del Pacto que vino para establecer el Nuevo Pacto.

Por eso en la Santa Cena, última cena que tuvo con Sus discípulos, en San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29, dice: “Este es mi cuerpo (cuando partió el pan y lo dio)… Este es mi cuerpo; comed de él”. Y dando la copa de vino después de dar gracias al Padre, da a Sus discípulos, dice: “Tomad, esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada”. O sea, habla del Nuevo Pacto que Él establecería; y la Sangre del Nuevo Pacto era la Sangre de Cristo.

Todos los creyentes en Cristo están bajo el Nuevo Pacto cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado.

Por lo tanto, es a Su Iglesia en el Día Postrero, en la etapa final, que la Venida de Cristo, la Luz del mundo, vendrá. Y eso corresponde al occidente, al oeste, que es el continente americano; así como la Primera Venida de Cristo fue en el oriente, en el este, en medio del pueblo hebreo, en medio del pueblo que estaba bajo el Pacto vigente para aquel tiempo.

Y para el pueblo que está bajo el Pacto vigente del tiempo final, que es la Iglesia del Señor Jesucristo (que está bajo el Nuevo Pacto), es la promesa de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, para este tiempo final.

Vean, en el tiempo de Jesús también aparecieron Moisés y Elías. O sea, que la manifestación de Moisés y Elías, los Dos Olivos, acompaña la Primera y la Segunda Venida de Cristo.

Estamos en un tiempo de introducción del Milenio y del Reino Milenial; por lo tanto, estemos preparados, porque la parte culminante se cumplirá en la realización de la Visión de la Carpa, donde el reverendo William Branham vio que la Columna de Fuego voló, entró, se fue a un cuartito pequeño de madera y allí estuvo manifestándose la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo en medio del pueblo que está bajo el Nuevo Pacto.

El cumplimiento de la Visión de la Carpa traerá la gran victoria en el Amor Divino, y por eso la Edad de Piedra Angular es la Edad del Amor Divino. Es en esa edad donde se tiene que cumplir la Visión de la Carpa, la Tercera Etapa, la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge, y dándonos la revelación del Séptimo Sello, la revelación de Su Venida.

Todo eso va a ser dado en el cumplimiento de la Visión de la Carpa. Ahí es donde los judíos van a mirar y ver, y decir: “¡Este es el que nosotros estamos esperando!”. Lo van a reconocer.

Pero primero lo va a reconocer, ¿quién? La Iglesia del Señor Jesucristo, en esa manifestación. Van a reconocer que es Cristo, el Ángel del Pacto, en la Columna de Fuego visitando a Su Iglesia en la Edad de Piedra Angular, así como visitó a Su Iglesia en la Columna de Fuego, de edad en edad. Es el mismo ayer, hoy y siempre.

Así como acompañó al pueblo hebreo en la Dispensación de la Ley ha estado acompañando a Su Iglesia de edad en edad. Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”4. ¿Cómo? Pues en Espíritu Santo, en esa Columna de Fuego llamada también el Ángel del Pacto, que es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

¿Vieron lo sencillo que es la introducción al Milenio? Es el Séptimo Sello, Cristo en medio de Su Iglesia introduciendo el Milenio para Su Iglesia y también para los judíos.

Cuando se esté cumpliendo la Visión de la Carpa vamos a escuchar más abiertamente sobre estos misterios del Programa de Dios. Mientras tanto, no conviene hablar más claro acerca de este tema de “LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”, para que los imitadores no vayan a tomar las cosas que son reveladas para usarlas para beneficio propio, sacar provecho para beneficio propio; como lo hicieron en otros tiempos de las diferentes etapas del judaísmo y del cristianismo.

Estén al tanto leyendo los mensajes del reverendo William Branham por internet o en los folletos que se les suplen, porque el Mensaje que dio el Espíritu Santo a través del reverendo William Branham es el Mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo. O sea que será como fue hablado por el Espíritu Santo a través del reverendo William Branham. Para eso es el Mensaje del reverendo William Branham. Por eso él dijo: “Si yo no estoy aquí cuando él venga, este Mensaje lo introducirá”.

Vamos a leerlo como él lo dijo…  página 119, párrafo 1058 del libro de Citas, dice:

1058 – “Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella, tal vez yo sea llevado antes de este tiempo… pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada. Y siendo de cincuenta y cuatro años, no me moriré de viejo hasta que Él esté aquí, o sólo que sea disparado, asesinado o alguna otra cosa, de algún modo muerto, pero no por la edad avanzada, hasta que Él venga”.

O sea, que él creía que de edad avanzada, de viejo, no moriría sin que se cumpliera la Venida del Señor. En la actualidad tendría 100 años y algo, algunos 106 años. Así que…

Tal vez yo no lo haré, pero este Mensaje introducirá a Jesucristo al mundo. Así como Juan el Bautista fue enviado como precursor de la Primera Venida de Cristo, así este Mensaje será precursor de la Segunda Venida”.

O sea que lo que dice el reverendo William Branham… él dice que no moriría de edad avanzada, de vejez, hasta que Cristo en Su Venida prometida estuviera aquí.

Así que el Séptimo Sello siendo la Venida del Señor es el misterio más grande de todos los misterios; y Dios por medio del reverendo William Branham —hablando el Mensaje que le fue dado—, con ese Mensaje introduce la Segunda Venida de Cristo. Como él dijo que será, así tiene que cumplirse en este tiempo final para la introducción al Milenio; porque el Séptimo Sello introduce el Milenio. Cristo mismo introduce el Milenio en el Día Postrero.

Estemos preparados, porque en el cumplimiento de la Visión de la Carpa será resuelto todo problema; en el cumplimiento de la Visión de la Carpa va a cumplirse lo que está prometido y que le fue mostrado al reverendo William Branham.

La Tercera Etapa se cumplirá en la Visión de la Carpa; y las bendiciones que están prometidas para ese tiempo yo las voy a recibir. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también. Y obtendremos la gran victoria en el Amor Divino.

Recibiremos la fe, la revelación para ser transformados, recibiremos la revelación del Séptimo Sello, que nos dará esa fe de transformación y de rapto o arrebatamiento; pues como están las cosas en este planeta Tierra yo no quisiera estar mucho tiempo aquí en la Tierra.

¿Pero para dónde nos vamos a ir? No tenemos lugar para dónde ir. Pero Cristo sí tiene un lugar adonde llevarnos a pasar esa temporada de tres años y medio: en la Cena de las Bodas del Cordero, mientras la Tierra estará pasando por esos tres años y medio de purificación, siendo preparada la Tierra para el Reino del Mesías.

En nuestro estudio bíblico de hoy hemos visto lo que es LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO, todo lo que está haciendo Dios más lo que hará también durante los tres años y medio que tratará con los hebreos; todo eso está dentro de LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO, al Reino Milenial del Mesías.

“LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles este tema: “LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted; para lo cual pueden pasar al frente. Y los que están en otras naciones también, que no han recibido a Cristo como Salvador o que se descarriaron, pueden recibirlo como Salvador, para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado; y sean bautizados en agua en el Nombre del Señor, y Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Recuerden que Cristo dijo que el que no nazca de nuevo, del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios. (San Juan, capítulo 3, versos 1 al 6).

En las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino y les bendiga con la salvación y vida eterna.

Los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, pues Cristo dijo5: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”.

Los niños tienen derecho también a la salvación y vida eterna; y no les podemos quitar los derechos que tienen los niños a la vida eterna recibiendo a Cristo como Salvador cuando ya tienen conciencia del bien y del mal.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión en diferentes países.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti, dándote gracias por todas tus bendiciones, gracias por la salvación y vida eterna que nos das, que nos has dado por medio de Cristo. Vengo a Ti con todas estas personas que en diferentes países están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración, todos los que están viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo en el cual podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Creo en Ti de todo corazón. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, me preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque escuché la predicación del Evangelio de Cristo y nació la fe de Cristo en mi alma, y lo he recibido como mi único y suficiente Salvador”.

Por cuanto ustedes han creído de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico. El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere será condenado”. (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Es un asunto de vida o muerte, de salvación o condenación: Cree y será salvo, recibirá la vida eterna; o no cree y será condenado, y no tendrá vida eterna para vivir en el Reino de Cristo (o sea, que dejará de existir). Pero el que cree en Cristo vivirá eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por eso cuando recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno; y luego Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en la persona el nuevo nacimiento. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados todos los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión, en los diferentes países. Y los niños de 10 años en adelante, que han recibido a Cristo como Salvador, también pueden ser bautizados en el Nombre del Señor. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y recuerden el tema: “LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.

Todo esto está sucediendo en la introducción al Milenio, Dios llamando los últimos que completarán Su Iglesia.

Dios les bendiga grandemente a todos.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para continuar, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indiquen cómo hacer para ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión.

Pasen todos muy buenas tardes, y les acompañe Cristo todos los días de vuestra vida.

“LA INTRODUCCIÓN AL MILENIO”.

[Revisión marzo 2018]

1 San Mateo 28:18

2 San Juan 1:29

3 Salmo 119:105

4 San Mateo 28:20

5 San Mateo 19:14

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