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¿Dónde está el Dios de Elías hoy?
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¿Dónde está el Dios de Elías hoy?

Muy buenos días o buenas tardes (para los lugares que ya ha pasado de las 12:00 del mediodía). Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Hoy es un día muy pero que muy importante para todos nosotros; es un día en el cual tenemos en un lugar caliente un día parecido a este que les voy a leer: Salmo 78, verso 14; y hay otro lugar que Miguel puede conseguir (en lo que hablamos), donde dice que Dios los guiaba con la Nube de Fuego de noche y durante el día con la Nube que les hacía sombra.

Salmo 78:14 dice:

“Les guió de día con nube,

Y toda la noche con resplandor de fuego.”

Así guio a Israel por el desierto: de noche tenían luz (porque tenían que caminar en algunas ocasiones durante la noche) y durante el día tenían la Nube que los protegía del sol y que cubría todo el campamento de Israel. O sea que iban de noche y de día con aire acondicionado y con luz alumbrándoles el camino.

Lo cual es tipo y figura luego, del acompañamiento de Dios en la Columna de Fuego, en esa Luz, bajo el Antiguo Pacto o Antiguo Testamento. Y luego, en el Nuevo Testamento, la misma Luz, la misma Columna de Fuego que le había aparecido a Moisés, y le había guiado a Moisés y al pueblo por el desierto hasta llevarlo a la tierra prometida, ha estado con la Iglesia del Señor Jesucristo desde el Día de Pentecostés, la Luz, y también protegiéndoles del calor todo el tiempo, guiándoles en la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo rumbo a la tierra prometida del Reino del Mesías que será establecido en la Tierra.

Pero antes tendrá que ir a la Cena de las Bodas del Cordero, a la fiesta de Boda, a la recepción allá en el Cielo, donde será investida con Cristo como reina, para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Cuando Miguel tenga el otro pasaje se lo vamos a leer también… Éxodo, capítulo 13, verso 21 al 22, dice:

“Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.

Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego”.

Eran días así como los que estamos viendo ahora; y era la presencia de Dios en la nube durante el día, protegiéndolos del sol.

Les he leído estos dos pasajes para que tengan una idea de cómo era la travesía de Israel en su liberación desde Egipto, al cruzar el mar Rojo, hasta llegar a la tierra de Israel.

Allí estaba Dios, allí estaba el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, de Moisés, de Josué, de los jueces y de los profetas; allí estaba el Dios de David también y el Dios de Salomón, y allí estaba el Dios de Elías con el pueblo del Pacto. Siempre estará con el pueblo del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y bajo el Nuevo Pacto ahí está la presencia de Dios desde el Día de Pentecostés hacia acá.

Quiero expresarles mis saludos al coordinador internacional, Miguel Bermúdez Marín, y a su esposa Ruth, coordinadora nacional, y expresarles mi agradecimiento por todo lo que han hecho para las actividades llevadas a cabo en Venezuela, junto a los coordinadores locales o regionales y Activistas por la Paz; reciban mi agradecimiento por todo lo que han llevado a cabo, lo cual ha sido un éxito rotundo de ustedes en el programa que han llevado a cabo.

Gaby, Carmen, Billy, Kárita, Francisco y Norma, y demás coordinadores de otras naciones que han estado con nosotros, y demás Activistas por la Paz: reciban también mis saludos y mi agradecimiento.

Y mis saludos también para los caciques y miembros de la comunidad de los pueblos originarios presentes en esta ocasión, con quienes estuvimos ayer durante la mañana unas cuantas horas, en donde disfrutamos un día feliz, compartiendo con los miembros de los pueblos originarios, a los cuales amo de todo corazón y deseo lo mejor para ellos. Y estaremos trabajando en la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en pro, en favor de los derechos de los pueblos originarios de Venezuela y de todas las demás naciones.

Para esta ocasión leemos un pasaje histórico muy importante, que se encuentra en Segunda de Reyes, capítulo 2, versos 8 al 15, donde dice… Esto fue en el tiempo del profeta Elías:

“Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.

Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.

Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.

Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.

Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.

Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS HOY?”. Porque no nos conformamos solamente con la historia, queremos la realidad de la presencia de Dios en nuestro tiempo, saber dónde está, para escuchar Su Voz y andar conforme a Su Palabra. Por lo tanto:

“¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS HOY?”.

Es importante saber quién es el Dios de Elías. Es el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, y por consiguiente del ser humano. Por eso en los Salmos dice [24:1]: “Mía es la Tierra, el mundo, y los que en él habitan”. O sea que todos somos de Él: grandes, pequeños, de un país y del otro país, todos le pertenecemos al Creador. Hay un solo Dios, el cual creó el universo completo y nos colocó en esta Tierra.

¿Por qué nos colocó en esta Tierra? Porque así Él lo determinó, lo programó. ¿Cuál será el futuro de esta Tierra? Será el centro del Gobierno Divino para todo el universo. Es el planeta más importante de todos los planetas.

No importa los problemas que hubo o hay en nuestro tiempo o surgirán, este es el planeta más importante de todos los planetas; por eso colocó en este planeta Tierra al ser humano, al cual hizo, creó a Su imagen y semejanza.

El ser humano es la única criatura a imagen y semejanza de Dios. Dios al crear al ser humano lo hizo alma, espíritu y cuerpo; y lo más importante del ser humano es su alma, es alma viviente; y tiene un espíritu, que es un cuerpo espiritual de otra dimensión parecido a nuestro cuerpo, pero no de carne, de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles; y tiene un cuerpo físico de carne, el cual podemos ver el uno al otro, pero usted está dentro de ese cuerpo de carne.

Por eso es que la Escritura dice que Dios le dijo a Samuel, cuando fue a ungir a la persona que Dios había escogido para ser rey en lugar de Saúl (el cual había desobedecido a Dios)… David… tenía más hermanos. Isaí tenía más hijos: tenía ocho hijos. Y cuando tiene que ir a ungir al sucesor de Saúl, va y ofrece sacrificio, presenta a Dios allí un holocausto, y llama a Isaí, el cual fue escogido, y le dice a Isaí que traiga todos los hijos que tiene porque de uno de ellos Dios se proveerá para ser rey1.

Trae al primero, lo presenta al profeta Samuel; el profeta Samuel lo ve tan alto, quizás casi igual a Saúl, que medía sobre dos metros de estatura como poco, porque dice la Escritura que los más altos del pueblo de Israel no le pasaban del hombro; por lo tanto, del hombro hacia acá hay unos cuántos centímetros o pulgadas.

Y cuando lo ve, pensó que Dios se había buscado un sucesor alto, parecido al rey Saúl, y dice: “Delante de la presencia del ungido de Jehová estoy”. Dios le dice: “No mires su apariencia, su altura, porque Dios mira el corazón, lo que hay en el corazón”. Le dice: “Este no es”.

Y sigue pasando: “Trae de los hijos que tienes, sigue trayendo, porque este no es”. Rechazado el más grande, el mayor.

Los sigue trayendo en orden de nacimiento, y Dios le dice: “Este tampoco es, tampoco es”. Eliminado como futuro candidato, como candidato a ser rey.

Siguen pasando, y así pasan seis y siete hijos de Isaí, y no aparece más ninguno; y Dios le decía: “Este no es, este no es, tampoco este es”. Siendo profeta, él tenía que escuchar a Dios decirle: “Ese es el hombre”.

Y aparentemente Samuel se había equivocado de lugar, porque Dios rechazó a esos siete hijos de Isaí que le fueron presentados como candidatos al reinado. Y le dice, y le pregunta Samuel, el profeta Samuel, el vidente Samuel le pregunta a Isaí: “¿No tienes más hijos?”. Isaí le dice: “Sí, tengo otro que está en el campo, es pastor de ovejas allá”. Para Isaí ese no cualificaba, un pastor de ovejas no cualificaba para ser rey. Y Samuel le dice: “Tráelo acá, porque no comeremos hasta que sea traído”.

O sea, la comida que iban a llevar a cabo no se podía llevar a cabo hasta que llegara el menor, un jovencito pastor de ovejas, músico, compositor, el cual tenía sus ovejas muy felices cantando a Dios, alabando a Dios.

Piensen cómo estarían esas ovejas cada vez que tocaba el arpa David. De seguro no había oveja que quisiera irse de su rebaño. Y todos desde que nacían estaban escuchando la Voz de Dios en esos Salmos que él cantaba; estaban escuchando a Dios, le estaba predicando a las ovejas acerca del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; él era un maestro, un predicador. Después llegó a enseñar a otras naciones y a otros reyes, pero empezó como pastor de ovejas. Pastor de ovejas tipifica un pastor de personas.

Recuerden que hay un Salmo que dice2: “Jehová es mi Pastor”. Y Dios en un ministro está pastoreando la congregación, y Dios en un mensajero de una edad está pastoreando el grupo completo de esa edad.

Dios en un profeta está pastoreando a Su pueblo y trayéndole el alimento espiritual a su alma; como lo hizo a través del profeta Moisés, que también vino a ser pastor de ovejas. Cuando estaba pastoreando las ovejas de su suegro Jetro fue que tuvo el encuentro con la presencia de Dios en esa Luz que estaba sobre un árbol, una zarza que ardía pero no se consumía; era la presencia de Dios en la forma de fuego, pero la Biblia dice que era el Ángel de Dios que estaba allí apareciéndole.

Y le habló a Moisés y le dijo3: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Como también le había dicho: “Yo soy el Dios de tu padre”, el Dios de Amram el padre de Moisés. La Escritura dice que era el Ángel de Jehová, y le dice: “Yo soy el Dios de Abraham”.

¿Qué relación hay entre el Ángel de Jehová y Dios? Que el Ángel de Jehová es el cuerpo angelical de Dios. Cuando aparecía en ese cuerpo angelical,  siempre los que lo veían decían: “Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara”. Pero lo que habían visto era el Ángel, el cuerpo angelical de Dios, esa es la imagen del Dios viviente.

Por eso cuando Dios creó al ser humano le dio también imagen: un cuerpo angelical, un cuerpo espiritual de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles. Por eso cuando Dios aparece en ese cuerpo teofánico, aparece mencionado como el Ángel de Dios o Ángel de Jehová.

Por eso luego de la historia de la trayectoria de Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis, encontramos que decía que a Dios nadie le vio jamás, porque el que lo vea morirá; pero cuando se encontraban esos profetas hombres de Dios y patriarcas con el Ángel de Jehová, el Ángel les indicaba que Él era Dios; y los que lo encontraban decían: “Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara”.

Aun Jacob, cuando se encontró con el Ángel de Dios y lo agarró y no lo soltó hasta que recibió la bendición del Ángel (el cual le cambió el nombre de Jacob por Israel), luego le puso por nombre al lugar Peniel, porque dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma”.

Génesis 32, verso 24 en adelante, dice:

Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera”.

Y es mejor estar cojo pero con la bendición de Dios, que estar bien de las piernas sin la bendición de Dios.

Ahora, vean ustedes cómo dijo Jacob que vio a Dios cara a cara y fue librada su alma. Y lo mismo sucedió con el padre de Sansón, el cual vio al Ángel de Dios él, Manoa, y la esposa de Manoa (que se llamaba ¿cómo?, la señora Manoa); y le dice a su esposa: “Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara”. La esposa le dice: “Si fuéramos a morir no nos habría dicho que vamos a tener un hijo”. O sea, por lo que le fue dicho, ella sabía que no iban a morir.

Ahora, él dijo que vio a Dios cara a cara, lo mismo que dijo Jacob, pero Jacob no pensó que iba a morir, sino que tenía la bendición de Dios. Es que lo que ellos vieron fue a Dios pero en Su cuerpo angelical.

Es lo mismo que… nos estamos viendo a nosotros, pero no nos estamos viendo, porque somos alma, alma viviente, y nuestra alma está dentro del cuerpo, no es visible a la vista humana.

Lo que estamos viendo es el cuerpo de carne, la casa terrenal en la cual vivimos, que puede ser de una forma o de otra forma, pero lo que en realidad es la persona es alma viviente; y tiene también, además de un cuerpo físico, tiene un cuerpo espiritual, un espíritu, el cual ha sido visible a muchas personas en diferentes ocasiones.

El Dios Creador de los Cielos y de la Tierra no se ha olvidado del ser humano. Ha estado todo el tiempo cuidando al ser humano, ha estado todo el tiempo en medio de la raza humana, porque Él es Omnipresente, y por consiguiente Su Espíritu ha estado todo el tiempo en medio de la raza humana, llamado el Ángel del Pacto; del cual nos habla en el Éxodo, capítulo 23, verso 20 en adelante, donde dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él”.

¿Dónde está el Nombre de Dios? En el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, que es Su cuerpo angelical, a través del cual Él creó todas las cosas.

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.

No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.

Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.

No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días”.

El Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios en el cual Dios visita a la raza humana tiene el Nombre de Dios.

Ahora, en el Levítico, capítulo… o mejor dicho, Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice San Pablo:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”

O sea, el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, que habló por medio de los profetas en el Antiguo Testamento, luego, al final, habló por medio de Jesucristo el Hijo de Dios, el cual y por medio del cual creó todas las cosas estando Jesucristo en Su cuerpo angelical, sin todavía tener el cuerpo de carne el cual nació a través de la virgen María.

“…en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”

El heredero de toda la Creación es Jesucristo, y por medio de Jesucristo estando en Su cuerpo angelical fue que Dios creó todas las cosas; porque Jesucristo en Su cuerpo angelical es el cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente. Por eso Cristo es el heredero de toda la Creación, porque por medio de Él y para Él fue que Dios creó, por medio de Él, todas las cosas; y los creyentes en Cristo son coherederos con Cristo.

“…el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

Habiendo efectuado el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, para nuestra purificación, luego subió al Cielo glorificado y se sentó en el Trono celestial, a la diestra de Dios. Y el que está en el Trono es el que tiene el poder. El poder del Reino fue a dado a Jesucristo al sentarse en el Trono celestial, ya Cristo glorificado.

Por eso Él dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”. San Mateo, capítulo 28, versos 16 en adelante. Y también dijo en el verso 20 de ese mismo capítulo 28: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.

Cristo en Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia, en medio de los creyentes en Él desde el Día de Pentecostés hacia acá; está en Espíritu Santo. Él envió a Sus discípulos a predicar el Evangelio a todo el mundo, “y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”4. El que no cree, se pierde la bendición de la vida eterna y se pierde toda la herencia divina a la cual son herederos y coherederos con Cristo todos los creyentes en Cristo. Esta es la realidad bíblica para todos los seres humanos.

Ahora, estamos viendo quién es Dios; y Dios mismo por medio de Su Espíritu Santo se creó en el vientre de María un cuerpo de carne, el cual creció célula sobre célula hasta que se formó ese cuerpecito que nació en Belén de Judea y fue llamado Jesús.

El Ángel le dio el nombre a la virgen María, que le tenían que colocar al niño. Ese es el niño más importante que ha nacido en este planeta Tierra; porque Él es el cuerpo físico donde Dios estaría en toda Su plenitud, el cuerpo físico que Él glorificaría luego, y lo colocaría allá en el Trono celestial. Por eso fue que Cristo dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”.

San Lucas, capítulo 1, nos dice algo muy importante aquí. San Lucas, capítulo 1, versos 26 en adelante, dice:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.

O sea que le dijo: “Amén. Así sea”. Y luego el Ángel se fue.

Ella es la mujer que ha recibido la más grande noticia que una mujer, que una madre pueda recibir: la noticia de que por medio de ella nacería el Hijo de Dios, nacería el Rey de Israel. Por eso el Ángel le dijo que era bienaventurada entre todas las mujeres, porque fue… ha sido el único que ha nacido por medio de creación divina, nadie más ha nacido de esa forma. Adán fue creado y Eva fue sacada del costado, y de una costilla Dios le creó el cuerpo femenino para que fuera la ayuda idónea para Adán.

Estamos hablando acerca de quién es el Dios de Elías, porque usted tiene que saber quién es el Dios de Elías, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Adán, el Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, para creer en Él; el cual se hizo carne y habitó entre los seres humanos; se hizo Su cuerpo de carne, en el cual habitaría en toda Su plenitud, para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Por eso Cristo podía decir5: “El Padre y yo una cosa somos”. Como usted puede decir: “Mi cuerpo, mi espíritu y mi alma somos uno. No somos tres personas, somos una persona. Mi persona es alma con dos cuerpos: uno espiritual (el espíritu) y uno físico (el cuerpo de carne)”. Así es el ser humano, así es usted y así soy yo también.

Y para los creyentes en Cristo está la promesa que Dios les va a dar un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y joven para toda la eternidad, un cuerpo glorificado igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo.

Por lo tanto, lo importante no es cuánto tiempo vamos a vivir en estos cuerpos, sino aprovechar bien el tiempo que nos toca para estar en el Programa de Dios correspondiente a nuestro tiempo; y con la fe puesta en Cristo esperando nuestra transformación. Y si alguno se va antes, muere físicamente, pues será resucitado en un cuerpo eterno, glorificado y joven para toda la eternidad; o sea que nos volveremos a ver.

Estamos viviendo en el tiempo final.

Ahora, Cristo es el heredero, no solamente al Trono celestial en donde Él se sentó cuando subió al Cielo glorificado, y del cual da testimonio el libro del Apocalipsis y el libro de Hebreos en el cual leímos… leímos en el capítulo 1 de Hebreos, versos 1 al 3, donde dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

O sea, que aquí San Pablo muestra que Cristo se sentó en el Trono celestial, como había dicho en San Mateo, capítulo 26, verso 64.

Ahora, aquí también Cristo, el Ángel del Pacto, también lo está diciendo en el libro de Apocalipsis: capítulo 3, verso 20 al 21, dice, de Apocalipsis:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Cristo en Espíritu Santo está hablando de que está sentado en el Trono de Dios, en el Trono celestial; y que en esa misma forma le va a dar al vencedor para que se siente con Él en Su Trono, el Trono terrenal, que es el Trono de David. Así como Cristo se sentó en el Trono celestial, se sentará con Cristo el vencedor en el Trono terrenal, que es el Trono de David; porque el Trono de David es el Trono terrenal de Dios y el Reino de David es el Reino terrenal de Dios.

Eso lo encontramos allá en el libro de Crónicas y también el libro de Reyes… Primera de Crónicas, capítulo 29, verso 22 en adelante, dice:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre (¿En que trono se sentó? En el Trono de Jehová, en lugar de David, padre de Salomón), y fue prosperado; y le obedeció todo Israel”.

El Reino de David es el Reino terrenal de Dios, y el Trono de David es el Trono terrenal de Dios, en donde se han sentado hombres como David, ungidos con el Espíritu de Dios, gobernando para Dios. Ese es el Trono al cual Cristo es heredero y en el cual sentará con Él, a la diestra, al vencedor.

Ahora, miren a dónde subió el jovencito David, pastor de ovejas, luego de haber sido ungido por rey siendo un muchachito; y después tuvo sus experiencias en el campo, pastoreando ovejas, en donde el Espíritu de Dios se manifestaba sobre él y siempre tenía la victoria contra los osos, contra los leones, que querían arrebatar sus ovejas; fuera oso o fuera león David lo perseguía, al oso o al león, y le quitaba la oveja; y si se levantaba contra él, lo mataba.

Y ese fue el testimonio que dio David al rey Saúl cuando Goliat aparecía y retaba a Israel, Goliat y el ejército que estaba con Goliat, y decía: “Envíenme a un hombre”. Medía unos 4 metros, alrededor de 4 metros de altura, ¡cualquiera puede pedir que le envíen al que sea!

El más grande, que era Saúl, no salía. Y viene un muchachito, un joven pastor de ovejas, pero que estaba ungido por el Espíritu de Dios y había pasado las etapas de experiencia en donde veía la mano de Dios protegiéndolo y dándole siempre la victoria; o sea que ya tenía experiencia con Dios, viendo la mano de Dios siempre manifestada, el Espíritu de Dios manifestado sobre él.

Cuando veía el peligro del oso o del león, el Espíritu de Dios venía sobre el joven David, ese pastor de ovejas, y se manifestaba. Parecía que la victoria la había obtenido David, pero era el Espíritu de Dios en David.

Y ahora le tocó el reto grande: enfrentarse a un gigante, a un hombre de alrededor de 4 metros de altura6.

El rey lo ve, le coge cariño y le dice: “Tú eres un jovencito. Él es un gigante, un militar, acostumbrado a la guerra”.

Y David le dice: “Yo al ser pastor de ovejas, cuando veía un oso o un león y se llevaba una de mis ovejas, yo iba detrás de él, se la quitaba; y si se levantaba contra mí, lo mataba. Y ese gigante es como uno de esos, es como el oso o como el león”. O sea, que no veía él ningún problema. Confiaba en Dios y sabía que todo eso era para beneficio de él.

Goliat se sentía muy orgulloso cuando retaba y nadie aparecía; pero ahora cuando reta y aparece un jovencito, entonces lo desestimó.

El rey Saúl le había puesto vestiduras militares y no podía caminar con ellas; se las quitó. No era un asunto militar, era un asunto de Dios. Era una guerra y era un enfrentamiento en donde de un lado estaba el enemigo de Dios en Goliat —por eso Goliat tipifica también al anticristo—; y en el otro lado estaba David, el cual tipifica a Cristo en Su Primera Venida y a Cristo en Su Segunda Venida. Por lo tanto, el Goliat, el anticristo, tendrá la respuesta de parte de Dios.

Y David no dijo: “Deja que…, ahora ven”. No. David caminó hacia adelante con unas piedrecitas que tomó en el río; cinco piedras lisas, pulidas, bien pulidas; las colocó en el bolso donde echaba las piedras porque era pastor, y donde tenía la honda, y le colocó una piedrecita a la honda; e iba con su cayado también, su bastón, su cayado.

Y cuando lo ve Goliat dice… lo menospreció: “¿Soy acaso un perro, que vienes con piedra y palo contra mí?”. Le dice: “Ven, te voy a enganchar en mi lanza y te voy a colocar en alto para que las aves te coman”.

Y David le dice: “Yo…”.

Y maldijo a David en el nombre de sus dioses, de los dioses de Goliat.

Y David dice: “Yo… Tú vienes a mí en el nombre de tus dioses, con espada y lanza, ¡pero yo vengo a ti en el Nombre del Señor, en el Nombre de Jehová de los Ejércitos!”.

Y Goliat le dijo: “Ven, te voy a enganchar en la lanza”.

David no le dijo a Goliat: “Ven”. Más bien: “Ahí voy”.

Caminó hacia delante, colocó la piedra en su honda, y vio el lugar vulnerable; porque toda persona, por más fuerte que sea, tiene un lugar vulnerable, que es el que hay que proteger. Ya sea un problema de salud o de lo que sea, proteja ese lugar vulnerable porque por ahí es que el enemigo le va a dar.

Pero David vio el lugar vulnerable de Goliat. ¡Estaba alto! Era en la frente, un lugar ahí destapadito, un lugar por donde único podía entrar una piedra. Y camina hacia adelante, y Goliat lo va a esperar.

David le da las vueltas correspondientes a la honda… con una sola vuelta no basta, digamos que le dio ocho; en la octava le tira la piedra, y le da en el sitio descubierto que tenía Goliat, que era la frente; y cayó cuando se introdujo la piedra en la frente. Así que iba más rápida que una bala.

Y David no le daba la espalda al enemigo. David va, se para sobre él, le quita la espada que tenía en la mano o en su funda (porque la lanza era la que tenía en la mano), y con la misma espada le corta la cabeza: ¡lo remató! para que no se levantara más; lo agarró por el cabello o por la vestidura que tenía en la cabeza y se lo llevó a Saúl: “¡Aquí lo tiene!”.

Y la espada también se la llevó, y la lanza y todo; porque el que gana la guerra viene a ser dueño de todo lo que tiene el otro. Y luego quedaban como siervos los filisteos.

El que pierde la guerra, paga la guerra; por eso las guerras no se pueden perder, ni espirituales ni físicas tampoco.

Y comienzan a cantar: “Saúl mató a los miles…”; el pueblo, el ejército de Saúl, y todas las mujeres llegan y comienzan a cantar cuando entra el ejército de Saúl para la ciudad, comienzan a cantar: “Saúl mató a los miles y David a los diez miles”7. Y se puso celoso Saúl, porque le pusieron mil a Saúl y le pusieron diez mil a David; y dice: “Lo único que le falta es que le den mi trono”. Pero así era en el plan de Dios.

Y David tipifica, representa, a Cristo en Su Primera Venida y a Cristo en Su Segunda Venida.

Algún día vamos a tener una serie de personajes bíblicos sobre los cuales ha estado el Espíritu de Dios, y vamos a estar viendo la obra que fue hecha y lo que tipifica para el pueblo del Nuevo Pacto, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Porque David, siendo el octavo hijo de Isaí, en el tipo y figura representa a Cristo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida; porque Cristo en Su Segunda Venida, con el resplandor de Su Venida destruirá al anticristo conforme a Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2, versos 1 en adelante. Como hizo David con Goliat (el cual venció a Goliat), Cristo en Su Segunda Venida vencerá al anticristo.

Ahora, ¿dónde estaba David cuando fue buscado para ser ungido? Estaba con las ovejas de su padre, era pastor de ovejas. El mismo Cristo dice: “Yo soy el Buen Pastor”, y dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos”. (San Juan, capítulo 10, versos 1 al 30).

Por lo tanto, todos los que atienden las congregaciones son pastores que representan a Cristo. Y de edad en edad, el pastor de cada edad fue el mensajero de cada edad a través del cual Cristo el Buen Pastor en Espíritu Santo se manifestó y llamó las ovejas de cada edad, y fueron pastoreadas en cada edad.

Ahora, en la trayectoria del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, del Dios de Adán, del Dios de Abel, del Dios de Set, del Dios de Enoc, del Dios de Noé, del Dios de Abraham, del Dios de Isaac, del Dios de Jacob, del Dios de Samuel, del Dios de Josué, del Dios de Moisés, del Dios de Elías; Eliseo hace la pregunta que todo ser humano se hace en su mente:

¿Y DÓNDE ESTÁ DIOS? ¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?, el Dios de Elías que estuvo en y con Adán, con Abel, con Set, con Enoc, con Noé, con Moisés, con Josué, con Samuel, con los profetas, con Elías; el Dios que estuvo en los diferentes profetas, el Dios que estuvo con Jesús y en Jesús, el Dios que estuvo con los apóstoles, el Dios que vino en Espíritu Santo el Día de Pentecostés, el Dios que estuvo con los cristianos del tiempo de los apóstoles; el Dios que luego pasó a los gentiles y estuvo con San Pablo entre los gentiles, el Dios que estuvo en Asia Menor todo ese tiempo llamando y estableciendo la Iglesia entre los gentiles; el Dios que le aparecía a San Pablo en esa Columna de Fuego y algunas veces en la forma de un hombre, de un Ángel, el cual le llamaba San Pablo: el Ángel, decía: “El Ángel me apareció anoche y me habló”.

Luego, en Su trayectoria de Su Obra pasó a Europa, donde tuvo cinco etapas, cinco edades y cinco mensajeros. Para ese tiempo, para el tiempo de San Pablo estaba en Asia Menor, estaba con San Pablo; y luego pasó a Europa y estaba con cada uno de esos cinco mensajeros de Europa; y luego pasó al continente americano, a la parte norte, y estaba con el mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil manifestándose, hablándole y usándolo grandemente, que fue el reverendo William Branham.

En la trayectoria del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Creador de los Cielos y de la Tierra, lo hemos visto a través de la historia en los lugares por donde ha estado manifestándose o yendo a diferentes mensajeros, profetas, apóstoles, mensajeros para el Antiguo Testamento y también para el Nuevo Testamento o para el Nuevo Pacto.

Pero luego de conocer toda esa historia, la pregunta es la misma que hizo Eliseo: ¿Dónde está el Dios de Elías? ¿Dónde está el Dios del primer Elías? ¿Dónde está el Dios del segundo Elías, que fue Eliseo (el segundo Elías)? ¿Dónde está el Dios del tercer Elías, que fue Juan el Bautista? ¿Dónde está el Dios del cuarto Elías, que fue el reverendo William Branham?

Hemos visto dónde estuvo, pero ahora lo que queremos saber es dónde está; porque ya en esas manifestaciones el beneficio lo recibieron los que estuvieron viviendo en ese tiempo, y lo vieron y recibieron Su Palabra revelada para ese tiempo.

Bajo el Nuevo Pacto ha estado en medio de Su Iglesia, no se ha ido de Su Iglesia. Su Iglesia ha estado pasando de etapa en etapa, de edad en edad; y en la séptima etapa estaba en la edad representada en la iglesia de Laodicea de Apocalipsis, capítulo 2 y capítulo 3; y luego pasa, sube más arriba, a una Edad de Oro que está representada en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó el rey Salomón; porque el tabernáculo y el templo representan la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, estuvo durante las edades pasando por el Atrio…, pasó del Atrio al Lugar Santo, donde se cumplieron las siete edades de la Iglesia; y de ahí sube a la Edad de Piedra Angular, la edad que corona la Iglesia del Señor Jesucristo.

Recuerden que Cristo en Su Primera Venida fue la Piedra Angular o Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon; por lo tanto, la Iglesia del Antiguo Testamento, compuesta por los judíos, no recibió la Piedra de corona, no fue coronada.

Y ahora en el tiempo en el cual vivimos estamos en un tiempo paralelo al tiempo de la Primera Venida de Cristo, al tiempo de la Venida de la Piedra del Ángulo o Angular, que fue rechazada allá, porque la Primera Venida de Cristo fue rechazada por el pueblo del primer Pacto, del Pacto que le fue dado en el monte Sinaí, o sea, el pueblo del Antiguo Testamento.

Y ahora es el pueblo del Nuevo Pacto, del Nuevo Testamento, compuesto por los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, la que tiene la promesa de la Venida de la Piedra Angular; para lo cual tiene que tener una Edad de Piedra Angular, una edad que corona la Iglesia en el Día Postrero.

Luego de las siete edades y siete mensajeros viene la que diríamos la Edad Octava, en donde Cristo se manifestará en toda Su plenitud en medio de Su Iglesia. Y ahí, en Su Iglesia, es que está la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, el Dios de Elías.

Ha subido de edad en edad, en Su recorrido en medio de Su Iglesia; y ahora ha subido a la Edad de Piedra Angular, a la Edad de Oro de la Iglesia. Ahí es donde está, ahí es donde Él se manifestará y ahí es donde Él cumplirá todo lo que Él ha prometido para Su Iglesia.

Como hubo un llamado de edad en edad, dado por el Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, también lo hay para nuestro tiempo, para subir a esa edad perfecta, a esa etapa perfecta, a esa Edad de Piedra Angular que está representada en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón, el rey Salomón.

Recuerden que la Iglesia es el Templo del Señor Jesucristo, el Templo de Dios del Nuevo Pacto. San Pablo decía8: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”.

Por lo tanto, es importante saber dónde nos encontramos en este tiempo final para ver al Dios de Elías manifestado.

El que sería sucesor del profeta Elías fue el que preguntó; ese era el que tenía la promesa de ser el sucesor del primer Elías y ese fue el que pidió la doble porción; y él quería saber dónde estaba porque él quería recibir esa doble porción que le fue prometida.

Eso es tipo y figura de Cristo y Su Iglesia con el mensajero del Día Postrero, con el que estará el espíritu ministerial de Elías por quinta ocasión; en él será que se cumplirá la doble porción, como la recibió Eliseo.

Por eso encontrarán que el reverendo William Branham en algunas ocasiones decía: “El Eliseo que ha de venir”, cuando es “el Elías que ha de venir”, el quinto Elías. Pues el quinto Elías y el Eliseo que ha de venir, es lo mismo, porque él —como Eliseo— es el sucesor de Elías: que tendrá y vendrá con una doble porción al pueblo.

Ese será el que tendrá que ver con el pueblo hebreo también. Ese será a través del cual Dios se encargará de todo lo relacionado a la venida de Moisés y a la Venida de Cristo por segunda vez. Por lo tanto, habrá un Elías o un quinto Elías, habrá un tercer Moisés (contando a Moisés, Jesús y el tercer Moisés) que estará en el Día Postrero.

Y habrá una manifestación plena de Cristo viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero, en donde se cumplirá la Tercera Etapa en una visión que le fue mostrada al reverendo William Branham. En el cumplimiento de esa Visión de la Carpa se cumplirá la Tercera Etapa, se cumplirá todo lo que necesita la Iglesia para tener la fe, recibir la fe para ser transformados y raptados, y lo que necesite Israel para ser juntados ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

¿Dónde es que estará el Dios de Elías en este tiempo final, en el Día Postrero? Estará en Su Iglesia, en la Edad de Piedra Angular; y se estará manifestando por el Eliseo, por el que tendrá una doble porción, que recibirá una doble porción; el cual está representado en Eliseo, que pasó con Elías de Jericó a Jordania, pasando el Jordán…

[Interrupción a causa de un corte en la electricidad —Editor]

Se fue la electricidad. Vamos a estar un momentito con algún cántico en lo que llega la corriente. Vamos a dejar por aquí al misionero Miguel Bermúdez Marín para que nos tengan algún cántico en lo que transfieren de la planta eléctrica a la corriente local de acá (yo me quedo aquí)… canto congregacional.

[La congregación eleva dos alabanzas y también participa el Hno. William. Al regresar la electricidad el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín vuelve a presentar al Dr. William Soto Santiago —Editor]

En la trayectoria de Cristo en esa Columna de Fuego en Espíritu Santo desde la tierra de Israel, desde el Día de Pentecostés hasta nuestro tiempo, Él ha estado cumpliendo lo que Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”; y “donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré”. Dice Cristo en San Mateo, capítulo 18, verso 20; y San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Y ahora, ¿en qué parte Él está? En Su Iglesia, en Su Iglesia en la etapa de Piedra Angular; paralela esa etapa a la Edad de Piedra Angular de la Primera Venida de Cristo. Ahí estuvo el precursor allá, en una edad anterior, en la Primera Venida (Juan el Bautista); y en una edad anterior, la Edad de Laodicea (séptima edad), estuvo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y será en la Edad de Piedra Angular donde la Segunda Venida de Cristo será una realidad para los creyentes en Cristo.

Recordando que la Iglesia es un Templo espiritual: el Templo espiritual del Nuevo Pacto es la Iglesia del Señor Jesucristo en la esfera espiritual, en donde Él coloca Sus ovejas; porque es Su Iglesia el Redil del Señor, y el Buen Pastor es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Hubo, de edad en edad, en el Antiguo Pacto, por donde pasaba el pueblo hebreo rumbo a la tierra prometida…, y también ha habido edades o etapas por las cuales ha estado pasando la Iglesia del Señor Jesucristo, acompañada por Cristo en Espíritu Santo en la Columna de Fuego; la misma Columna de Fuego que guiaba al pueblo hebreo, a Moisés, a Josué y a los profetas.

Ahora, así como hubo territorios por donde pasó el pueblo hebreo acompañado por la Columna de Fuego, por la presencia de Dios; también han habido edades, etapas y territorios por los cuales ha pasado el Espíritu Santo, Cristo, acompañando a Su Iglesia, territorios donde se han cumplido las diferentes etapas de la Iglesia; y de ahí se ha extendido al mundo entero la Obra que ha sido llevada a cabo de etapa en etapa.

Y ahora, la promesa es en el capítulo 30, verso 27 de San Mateo, y San Lucas, capítulo 21, verso 27, que la Venida del Hijo del Hombre será como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente.

El oriente, el Medio Oriente es allá en Israel, donde fue la Primera Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre; y el occidente es el continente americano. Por eso el sol sale por el oriente (por el este) y se pone en el occidente (en el oeste), que es el continente americano. Es el continente americano quien tiene la promesa de la manifestación del Hijo del Hombre como el relámpago en el tiempo de la tarde.

Por lo tanto, hay una promesa grande con una bendición grande para el cristianismo, para ser manifestada en el continente americano, que consta de Norteamérica, Centroamérica y Suramérica. Ya en Norteamérica se cumplió en la séptima etapa de la Iglesia con la manifestación de Cristo en Espíritu Santo en el reverendo William Branham; mensajero para la séptima etapa de la Iglesia entre los gentiles; ya esa etapa pasó.

Ahora falta la etapa que corresponde al Caribe y toda Suramérica, toda la América Latina; y después regresa al este, al oriente, a Israel. Por lo tanto, hay una bendición grande que va a ser manifestada en lo que el reverendo William Branham llamó la Tercera Etapa, en una Gran Carpa Catedral.

Por lo tanto, estemos preparados, orando a Dios, y que Dios nos ayude a vivir conforme a Su Palabra, a Su voluntad, y que estemos preparados para ver y recibir los beneficios de esa manifestación tan grande que está prometida para los creyentes en Cristo.

La Iglesia ha estado siendo juntada, colocados en el Reino de Cristo en la esfera espiritual; y cuando se complete Su Iglesia, entonces Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo, reclamando a todos los que murieron en el pasado creyentes en Él, y trayéndolos en la resurrección de los muertos en Cristo, resucitándolos en cuerpos eternos; y transformará a los vivos en Cristo, creyentes en Cristo, que estarán esperándolo y que estarán con la Palabra revelada para nuestro tiempo en la edad que corresponde a nuestro tiempo, que es la Edad de Piedra Angular.

Es ahí donde el Espíritu Santo ha subido, y llama y junta a Sus escogidos en la Edad de Piedra Angular. Es ahí donde estarán reunidos, recibiendo la fe para ser transformados y raptados, llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, los hijos e hijas de Dios del Día Postrero, los que heredarán con Cristo todas las cosas, los herederos del Reino de Dios.

Todavía el llamado para recibir a Cristo como Salvador continuará hasta que sea añadido al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; y así se completará la Iglesia del Señor Jesucristo, porque sus nombres están escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Él está llamando a Sus hijos a subir a la edad que nos corresponde: la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo de este Templo espiritual que es la Iglesia.

Si hay alguno que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento; y quede así sellado en el Reino de Dios, el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted, los que están aquí presentes y los que están en otros países que tampoco han recibido a Cristo como Salvador, lo pueden hacer, pueden recibirlo como Salvador; pueden pasar al frente en la iglesia o auditorio donde se encuentren para que Cristo les reciba en Su Reino.

Dios tiene mucho pueblo aquí en Maracaibo y los está llamando en este tiempo final; y Dios tiene mucho pueblo en toda Venezuela y los está llamando en este tiempo final; y Dios tiene mucho pueblo en toda la América Latina y los está llamando en este tiempo; y tiene mucho pueblo en todo el Caribe y los está llamando en este tiempo final, para colocarlos ¿dónde? En Su Redil.

Cristo el Buen Pastor dijo que llamaría a Sus ovejas: “También tengo otras ovejas las cuales también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”. (San Juan, capítulo 10, versos 14 en adelante).

¿Quién es el Buen Pastor? Jesucristo nuestro Salvador. ¿Cuál es el Redil del Señor? Su Iglesia, la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Y quiénes son Sus ovejas? Todos nosotros que recibimos a Cristo como único y suficiente Salvador.

No hay decisión más grande que una persona puede hacer que recibir a Cristo como su único y suficiente Salvador, porque esa es la única decisión que coloca al ser humano en la vida eterna. No hay otra decisión que pueda hacer el ser humano para recibir la vida eterna.

Cristo dijo en San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos”. (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Todavía continúan viniendo más personas a los Pies de Cristo, por lo tanto esperaremos algunos minutos. Y en los demás países también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para recibir la salvación del alma.

Los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo para recibirlo como Salvador. Recuerden que Cristo dijo9: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”.

Cristo dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Tan sencillo como eso. Por eso se predica el Evangelio de Cristo y se le da la oportunidad a las personas para que lo reciban como Salvador, al haber creído el Evangelio de Cristo, haber creído en Cristo como Salvador.

Recuerde que la fe viene por el oír la Palabra10; y con la boca se hace confesión para salvación11, se confiesa a Cristo públicamente como nuestro Salvador, confesando lo que hemos creído: que hemos creído en Cristo como nuestro Salvador y lo recibimos como nuestro Salvador para obtener el perdón de nuestros pecados y recibir la salvación de nuestra alma.

Recuerde que somos alma viviente, eso es lo que en realidad somos nosotros. Por eso, eso es lo más grande que es usted: alma viviente. El cuerpo puede morir, puede enfermarse, puede tener problemas, pero Él nos dará un nuevo cuerpo en la resurrección.

Cristo dijo12: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?”. ¿Ven? Porque la persona es: alma viviente; es lo que es usted y yo: alma viviente; y tenemos un cuerpo físico y tenemos un cuerpo también espiritual en adición.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador en esta ocasión, en este lugar, y en otros lugares e iglesias, templos y auditorios que están conectados con esta actividad. Para lo cual inclinamos nuestros rostros para orar, y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre en el Cielo y en la Tierra en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Haz en mi vida una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Los que están recibiendo a Cristo como Salvador me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible, porque Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Tan sencillo como eso.

Es que el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Y Cristo lo bautizará luego con Espíritu Santo y Fuego, y producirá en la persona el nuevo nacimiento, porque habrá nacido del Agua (del Evangelio de Cristo) y habrá nacido del Espíritu Santo al recibir el Espíritu de Dios.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice también con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión aquí presente, y con ustedes que están en otras naciones.

Que Dios les bendiga grandemente a todos, y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar e indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

El día que San Pedro predicó, el Día de Pentecostés, creyeron como tres mil personas y fueron bautizadas ese mismo día como tres mil personas; porque luego de la predicación y recibir a Cristo como Salvador, lo próximo es el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y luego viene de parte de Cristo el Espíritu Santo a los que han recibido a Cristo como Salvador y han sido bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso. Y así quedan colocados dentro del Redil del Señor, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Recuerde que las ovejas nacen en el rebaño de un pastor, y en el Rebaño del Pastor Cristo nacen Sus ovejas, nacen de nuevo los creyentes en Cristo de edad en edad, de tiempo en tiempo, el tiempo que le toca nacer a cada uno, nacer en el Reino de Dios, nacer de nuevo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Dejo con ustedes al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, a continuación.

“¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS HOY?”.

[Revisión marzo 2018]

1 Primera de Samuel 16:1-13

2 Salmo 23

3 Éxodo 3:6

4 San Marcos 16:15-16

5 San Juan 10:30

6 Primera de Samuel 17 – David mata a Goliat

7 Primera de Samuel 18:6-9

8 Primera de Corintios 3:16

9 San Mateo 19:14

10 Romanos 10:17

11 Romanos 10:10

12 San Mateo 16:26

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