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Si no coméis la Carne del Hijo del Hombre y bebéis Su Sangre, no tenéis vida en vosotros
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Si no coméis la Carne del Hijo del Hombre y bebéis Su Sangre, no tenéis vida en vosotros

Muy buenas tardes, amados amigos, ministros, compañeros en el ministerio en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador, y a todas las demás personas colaboradores de ministros, copastores, hermanos y hermanas presentes, que trabajan en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador; a todos los presentes y a todos los que estan en diferentes países.

Y un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín, donde se encuentra en esta ocasión allá en Venezuela.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender, y el corazón para recibir la Palabra del Señor. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra del Señor, la Palabra correspondiente a este tiempo final.

Amós, capítulo 8, verso 11 en adelante, dice:

“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír palabra de Jehová.

E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.

En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed.”

Y buscamos en San Juan, capítulo 6, verso 53 en adelante, donde dice:

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, y nos permita entenderla.

“SI NO COMÉIS LA CARNE DEL HIJO DEL HOMBRE, Y BEBÉIS SU SANGRE, NO TENÉIS VIDA EN VOSOTROS.”

Para tener vida eterna se requiere comer la carne del Hijo del Hombre y beber la Sangre del Hijo del Hombre; no es en forma literal, porque si no, nadie podría vivir eternamente.

Ya Él vino, murió en la Cruz del Calvario y derramó Su Sangre; y nadie de los que vivieron aquel tiempo literalmente comió Su carne ni bebió Su sangre; aunque los podían acusar que en aquel tiempo de que lo habían sacado del sepulcro para comer Su carne y beber Su Sangre.

Recuerden que los que tienen un conocimiento intelectual acerca de la Palabra, toman las cosas en la forma incorrecta; por ejemplo, tenemos a Nicodemo, que vino a Jesús de noche, en San Juan, capítulo 3, y le dice: “Sabemos…” O sea, no solamente Nicodemo sino un grupo de sacerdotes y fariseos, principalmente de fariseos (amigos, de seguro, de Nicodemo), y otros que quizás no eran muy amigos; pero le decían, entre ellos: “Nadie puede hacer estas cosas si Dios no está con él”; o sea, que ellos sabían que Dios estaba con Jesús, pero aceptarlo significaba echar a un lado todas las ideas humanas que ellos tenían con relación a la Venida del Mesías. Y no lo recibieron; pero Nicodemo sí creyó en Cristo, igual que José de Arimatea y Gamaliel.

Y Cristo va directamente a lo que es importante: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios.”

Y Nicodemo le pregunta a Cristo: “¿Cómo puede hacerse esto?” Porque nacer de nuevo literalmente para una persona es imposible; y le pregunta: “¿Cómo puede hacerse esto?, ¿puede el hombre ya siendo viejo, siendo mayor, puede el hombre entrar en el vientre de su madre y nacer de nuevo?”

Cristo le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios. Lo que sabemos, hablamos.” En la forma en que Él entendía las Escrituras, la Palabra, Él hablaba; y en la forma en que era correcto, Jesús les hablaba.

Ahora, se requiere nacer de nuevo para entrar al Reino de Dios, y se requiere comer la carne y beber la Sangre del Hijo del Hombre para tener vida eterna, y eso es vida permaneciente en sí mismo.

Y ahora, Cristo le dice en el capítulo 6, que se requiere comer la carne del Hijo del Hombre y beber Su Sangre; por consiguiente, esto no es literal sino espiritual: Creyendo en la Primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, Su muerte de Su cuerpo físico, y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario, la persona estácomiendo y bebiendo la Sangre de Cristo, comiendo el cuerpo y bebiendo la Sangre.

Es un asunto espiritual de fe, de creer, en el alma; porque la fe viene por el oír, ¿y a dónde viene? Al corazón; porque “la fe viene por el oír la Palabra del Señor,” y “con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.”

Ahora, encontramos que es un requisito comer la carne del Hijo del Hombre para tener vida eterna, es un requisito nacer de nuevo para entrar al Reino de Dios, y por consiguiente tener vida eterna; es un requisito comer el Pan de Vida, que es Cristo. Él dijo: “Yo soy el Pan de Vida, el que come de este pan vivirá eternamente.”

Vean que todo señala a términos espirituales referentes a Cristo y a la fe en Cristo, creer en Cristo; la fe de Cristo en la persona.

Y cuando la persona tiene vida eterna es porque ha recibido la Vida de la Sangre, porque la vida del cuerpo está en la sangre. Y la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo, el Espíritu es la Vida de la Sangre.

Veamos en el libro de “Citas” la página 130, párrafo 1163, dice:

“Un día el Señor en una visión me enderezó, y Él me dijo que la evidencia del Espíritu eran los que podían recibir la Palabra, ni amor ni hablando en lenguas, sino que es recibiendo la Palabra.”

En la página 136, párrafo 1214, para que veamos claro a qué se refiere; porque todas las personas pueden decir: “Yo he recibido la Palabra del Señor, yo tengo la Biblia, la creo.” Eso está correcto, pero eso no necesariamente significa que la persona ha recibido el Espíritu de Dios, que tiene la evidencia de haber recibido el Espíritu de Cristo. Página 136, párrafo 1214, dice:

Ahora, eso no es ninguna evidencia del Espíritu Santo (lenguas). ¿Ven? Ustedes no pueden confiar en eso, no pueden confiar en el fruto del Espíritu; porque el primer fruto del Espíritu es el amor. Y los Ciencia Cristiana ejercitan más amor que cualquier persona que conozco, y aún niegan a Jesucristo siendo divino. ¿Ven? ¡Hay sólo una evidencia del Espíritu Santo que conozco, y ésa es una fe genuina en la Palabra prometida de la hora!

O sea, que la evidencia de la persona tener el Espíritu Santo es que tiene una fe genuina en la Palabra para la edad en que está viviendo. Esos son los escogidos de cada edad, que son llamados y juntados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la edad que le corresponde, y forman esa parte del Cuerpo Místico de Cristo de edad en edad.

En la página 142, párrafo 1273, dice:

“El Espíritu Santo es la Palabra de Dios en ustedes, que se identifica al aceptar esa Palabra. Fuera de eso no puede ser el Espíritu Santo.”

Página 159, párrafo 1414, dice:

No me interesa cuánto ustedes predican, cuán bien ustedes hacen esto, y cuánto ustedes aman… Eso es una de las entradas al espíritu. Ustedes no pueden amar con su cuerpo; aman con su espíritu. Eso es una de las entradas. Y ustedes pueden amar y aun amar a Dios, y todavía no estar bien. Ustedes pueden echar fuera demonios y predicar, y hacer todas estas cosas, y todavía no estar bien. Jesús dijo que muchos vendrán en ese día. Es la Palabra la cual da el sí o el no.

Y en la página 168, párrafo 1504, dice:

Yo he visto a los paganos gritar y hablar en lenguas, y luego tomar sangre de una calavera humana e invocar al diablo. Así que en cuanto a las sensaciones y esas cosas, olvídese de eso. Lo que cuenta es su corazón y la Palabra, y esta es Cristo.

La Vida de la Sangre es el Espíritu Santo, y la evidencia de que la persona tiene el Espíritu Santo es que recibe la Palabra de la edad en que está viviendo; porque la Palabra es Cristo en forma de Palabra, así como Cristo en forma de carne es llamado Jesús en Su Primera Venida; igual que la Iglesia y Cristo son uno, y el mismo Espíritu de Dios que estaba en Cristo ahora está en Su Iglesia; y está manifestándose del Día de Pentecostés hacia acá en la reproducción de hijos e hijas de Dios a imagen de Cristo; y pronto será a la semejanza de Cristo, cuando recibamos el cuerpo nuevo, porque seremos como Él.

Y ya en lo espiritual los creyentes que han subido a la edad que corresponde a nuestro tiempo son como Él en el campo espiritual: con cuerpos angelicales, teofánicos, como estaba Cristo en el Antiguo Testamento en Su cuerpo angelical; y como estaba Cristo en Su cuerpo físico y glorificado, estarán todos los creyentes en Él; pero mientras tanto estamos como estaba Cristo antes de ser glorificado. Tan sencillo como eso.

Es para los creyentes en Cristo (que han recibido la Palabra de Su edad en cada tiempo, la cual ha venido conforme al orden correspondiente para venir la Palabra del Señor) que está prometida la resurrección si murieron, y la transformación si están vivos.

Veamos en la página 168 y 169 del libro de “Las Edades,” donde nos dice en el penúltimo párrafo. Dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Ahora, ¿cómo el Espíritu habla a Su Iglesia? De edad en edad. Eso es importante; porque esa es la forma para Su Iglesia y cada miembro de Su Iglesia recibir la Palabra de su edad. ¿Recibir qué? La revelación de la Palabra, la Palabra revelada para su edad.

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ Note aquí que Jesús por el Espíritu…”

¿Por qué? Porque Él está en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo.

Recuerden que Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, allí yo estaré.”

Y si Él está, ha continuado hablándole a Su Iglesia, ¿cómo? Usando diferentes velos de carne, que son los mensajeros correspondientes a cada etapa de Su Iglesia.

Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia Verdadera.

Ahora, lo que Dios tiene que decir en cada edad a Su Iglesia, lo recibe un mensajero; y ese mensajero lo habla al pueblo, ungido él por el Espíritu Santo. Ese es el Orden Divino, sencillo.

“Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa.

O sea, que el mensaje de Dios a través de ese mensajero es para todo el mundo; y lo recibe el grupo de cada edad, y ese viene a ser el grupo de la Iglesia verdadera, formado por los creyentes en Cristo en cada edad, que reciben la Palabra para su edad, hablada por el Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad; palabra que se extiende a través del ministerio de los demás ministros que toman esa palabra y la pasen al pueblo. Y por eso es tan importante que la pasen pura al pueblo, para que haga aquello para lo cual Dios la envía, sin quitarle ni añadirle.

Si en el tiempo de San Pablo y San Pedro hubieran tenido grabadoras o cámaras de televisión, hubieran tenido la Palabra pura, y San Pablo no hubiera tenido tantos problemas con otros ministros que le añadieron a la Palabra.

Así que el Mensaje es transmitido a todos. Pero aunque es transmitido para todos los que están bajo el alcance del Mensaje, aquel Mensaje es recibido individualmente por solamente un cierto grupo calificado y de una cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno quien tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero. Aquellos que lo están oyendo no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.

Esa es la forma de venir la revelación de Dios por medio del Espíritu Santo al pueblo, a través de esa manifestación del Espíritu Santo a través del mensajero; “porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” Amós, capítulo ¿qué? Capítulo 3, verso 7.

Ahora no piense usted que esto siendo el caso, sea muy extraño, porque Pablo estableció esta norma bajo la mano de Dios. Sólo Pablo tenía la revelación completa para su día como fue comprobado al confrontarse con los otros apóstoles, quienes aceptaron que Pablo era el Mensajero-Profeta a los gentiles para ese día. También note por la vindicación de la Palabra que cuando Pablo quiso ir a Asia, Dios lo detuvo porque las ovejas (Sus hijos) estaban en Macedonia y ellos (la gente de Macedonia) oirían lo que el Espíritu tenía que decir por Pablo, mientras que la gente en Asia no oiría.

En cada edad tenemos exactamente la misma norma. Por eso es que la Luz viene a través de algún mensajero levantado por Dios en un cierto lugar, y después de aquel mensajero la Luz se difunde por medio del ministerio de otros que han sido fielmente instruidos. Pero, desde luego, todos aquellos que salen no siempre comprenden cuán necesario es decir SOLAMENTE lo que el mensajero ha dicho. Recuerde: Pablo advirtió a la gente que dijeran solamente lo que él dijo:

Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó a vosotros solos ha llegado?

Si alguno a su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor. (1 de Corintios 14:36-37).

Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere.”

Miren por qué los avivamientos de edad en edad luego de algún tiempo mueren, y entonces Dios comienza otro despertamiento espiritual, otro avivamiento. y se abre una nueva edad.

Cuando una persona le añade o le quita, está trayendo muerte al pueblo, y responderá por eso. No son mensajeros de vida, son mensajeros de muerte los que hacen eso. Por eso es importante mantenerse en la Palabra de Dios para el tiempo en que la persona vive, en el Mensaje que Dios da para Su Iglesia para ese tiempo, para la edad que le corresponde a la persona.

Algunos en el tiempo de San Pedro, San Pablo y los demás apóstoles, quisieron vivir en el tiempo de Moisés, pero había comenzado una nueva dispensación, el Mensajero dispensacional es Jesucristo para la sexta dispensación, con el Mensaje del Evangelio de la Gracia, y ese Mensaje es el que tenía que estar predicando sin tratar de meter al pueblo a la Ley, sin tratar de meter al pueblo a cumplir los requisitos de la Ley y cómo guardar el sábado y un sinnúmero de otros estatutos y leyes que corresponden a la Dispensación de la Ley.

Nuestro Sábado es Cristo, y nuestra Pascua es Cristo, dice en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7; o sea, que no se tienen que estar llevando a cabo sacrificios de animalitos, porque ya aquello era la sombra, el tipo y figura de Cristo y el Sacrificio de Cristo.

Y también el sábado es tipo de Cristo, que es nuestro descanso. “A todos los trabajados y cansados venid a mí, y yo los haré descansar.” Eso está por San Mateo (y ustedes buscan el resto).

Cuanto cuidado debemos tener al oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había sido dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!

No se le puede ni quitar ni añadir; el que le quita o le añade tiene problemas delante de Dios, y le trae problemas al pueblo también.

“Ojalá que usted haya empezado a entenderlo.”

Página 227 (por el centro), dice:

El Mensaje a cada edad individual, tiene un incentivo para el creyente, animándole a ser un vencedor y así ser recompensado por el Señor. En esta edad, el Espíritu está prometiendo el maná escondido y un nombre escrito en una piedrecita blanca.

Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien le fue dado una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.

Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo.’ (2 de Corintios 11:2).

Así será con cada mensajero que ha permanecido fiel a la Palabra de su hora y su edad.

Como fue con los apóstoles, será con los mensajeros; será como con San Pablo; a cada mensajero le toca presentar su grupo a Cristo; por eso cuando el reverendo William Branham estuvo en el Paraíso, y se reunieron con él los creyentes de su edad, le dijeron: “Aquí ni comemos ni bebemos ni dormimos, pero cuando regresemos a la Tierra entonces comeremos.”

Y le fue dicho, cuando él quiso ver a Cristo: “Yo quiero ver a Jesús.” Le dice – dice él a los creyentes que allá estaban, y le dicen: “Él está más arriba,” y más arriba significaba más arriba de la sexta dimensión, que es el Paraíso, donde van los creyentes en Cristo; estaba más arriba, en la séptima dimensión. “Pero Él vendrá a ti (él se pone contento) y te juzgará”; ahí él no había pensando en que en la sexta dimensión van a ser juzgados los mensajeros de las edades. “Y si tú entras, entraremos contigo nosotros.”

Y él pregunta: “¿Y Pablo, tiene que ser juzgado también?” Le dicen: “Pablo también.” El hermano Branham dice: “Si Pablo entra yo entraré también, porque yo he predicado lo que Pablo predicó.”

Así que hay un Orden Divino aun para la resurrección y para la transformación también.

En la página 265 nos dice:

“Y le daré la estrella de la mañana.’

‘Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y de la mañana.’ (Apocalipsis 22:16).

‘…hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.’ (2 Pedro 1:19).”

Recuerden que Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, dice: “…y le daré la estrella de la mañana (eso es al vencedor).”

Cristo es la Estrella de la Mañana; y Cristo en Espíritu Santo en medio de Su pueblo es la Estrella resplandeciente de la Mañana, la Columna de Fuego.

“Según estos versículos, Jesús es la Estrella de la Mañana. El Espíritu está haciendo una promesa a los escogidos de las Edades del Oscurantismo en relación a Sí mismo, y luego a las edades por venir.

Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús.”

Vean cómo los saca del mundo y los coloca con Cristo, ¿dónde? En Su Cuerpo Místico de creyentes.

“…y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús.”

O sea, que es Cristo la Estrella de la Mañana, la Luz del mundo manifestado en cada mensajero: y eso lo hace —al mensajero— la estrella de su edad.

Y en la etapa de restauración de la Iglesia va aumentando la Luz en la Iglesia, porque va aumentando la manifestación de Cristo a través de esos últimos mensajeros; porque la Luz para cada edad es la Palabra prometida, hecha carne en el mensajero de la edad, alumbrando por medio de ese mensajero, Cristo en Espíritu Santo al pueblo, y hablándole la Palabra correspondiente a cada edad.

“También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

Ahora vemos cómo viene la Luz de Dios a Su pueblo. ¿En medio de quién? De Su Iglesia. Y Su Iglesia va creciendo de edad en edad.

Recuerden que la Iglesia está compuesta por los hijos e hijas de Dios que han recibido a Cristo y han recibido la Venida de Cristo, el Espíritu Santo; y de edad en edad va formándose cada etapa de la Iglesia, del Cuerpo Místico de Cristo, y va creciendo de edad en edad ese Cuerpo Místico de Cristo, que es el Templo espiritual de Cristo, donde está Cristo en Espíritu Santo hablando de edad en edad a través del mensajero correspondiente a cada edad.

Y las diferentes edades de la Iglesia corresponden al Lugar Santo, donde ha estado hablando Cristo en Espíritu Santo por medio del mensajero de cada edad, donde están las siete estrellas en la mano de Cristo, el Hijo del Hombre, que son los siete mensajeros y que son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra.

Y después de eso ¿a dónde se pasa? Se pasa al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la Edad de Piedra Angular, donde estará el Espíritu Santo manifestado de en medio de los Dos Querubines de oro, y en medio de los Dos Querubines de madera de olivo cubiertos de oro, que son los ministerios de Moisés y Elías.

Y la Venida del Señor en el Día Postrero será a Su Iglesia ¿en qué etapa? No en la primera, ni en la segunda, ni en la tercera, ni la cuarta, ni la quinta, ni la sexta, ni la séptima, sino la Edad de Piedra Angular; así como la Venida del Señor a Su Templo espiritual o templo físico que construyó Moisés fue para morar en el lugar santísimo, en medio de los dos querubines de oro, y la Venida del Señor al templo que construyó Salomón fue para venir al lugar santísimo de ese templo y morar en medio de dos querubines de oro y dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro.

Ese es el lugar de morada de Dios, ese es el lugar que representa el Lugar dónde está la presencia de Dios, Dios en Su Trono; ese es el Lugar donde aparecerán los ministerios de los Dos Olivos, que serán enviados con Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Mensaje Final de Dios, para llamar y juntar los escogidos de Dios.

Por eso el reverendo William Branham quiso ir a Israel; él sabía que tenía el ministerio de Elías en su cuarta manifestación, y pensó que solamente Dios tendría cuatro manifestaciones del ministerio de Elías; por eso en la última manifestación del ministerio de Elías es que se revelará a los judíos.

Y el ministerio de Elías es un ministerio para restaurar, restaurador: Restauró las tribus del norte que se habían apartado de Dios y se habían ido a la idolatría, y las restauró al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y para el Día Postrero Dios va a llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; ahí estará el ministerio de Elías y el ministerio de Moisés.

Por eso el reverendo William Branham quiso ir a Israel; e hizo bien en lo que quiso él hacer, porque si él era la persona que tenía el cuarto ministerio de Elías y Dios iba a tener cuatro manifestaciones del ministerio de Elías, a él le toca ir allá, era una responsabilidad suya.

Pero cuando está cerca, está en Egipto, ya en El Cairo, le dice el Señor cuando está en el aeropuerto: “No vayas a Israel, no es el tiempo todavía. La maldad del amorreo no se ha cumplido todavía. Regresáte.” Y entonces él se fue para otra nación a predicar el Evangelio, porque le fue prohibido ir a Israel. Recuerden que a Pablo, que quiso ir a Asia Mayor, le fue prohibido también.

Dios tiene un Programa y no se aparta de Su Programa, Él sabe lo que está haciendo (Dios); y Dios guía los mensajeros de cada tiempo y los levanta en el territorio correspondiente al ministerio. Y si tiene que enviarlo a otro territorio, tiene Su tiempo también.

Por lo tanto, la bendición grande es estar en el territorio donde Dios tenga el ministerio de la hora en que uno está viviendo; en el continente, en el territorio donde corresponde ese ministerio. Y si se encuentra en otro territorio, pues que prenda el internet o busque en alguna forma, o se reúna con los que se reúnen para escuchar la Palabra de Dios para ese tiempo; porque algunos por conveniencia económica, de trabajo, y así por el estilo, pueden estar en otra nación, pero hasta allá les puede llegar el Mensaje si se conectan; y también reciben por internet o por correo los mensajes, los folletos, las cintas también, todo; porque estamos en un tiempo en que todo está globalizado.

El Mensaje Final de Dios cubrirá toda la Tierra. Por lo tanto, no habrá problemas en ese sentido. Podrán estar tranquilos y seguros escuchando la Palabra del Señor donde se encuentren; pero el territorio de acción será el territorio que corresponde a esa etapa; el continente, el territorio que le corresponde; así fue de edad en edad, y así será en el tiempo final; pero de ahí se extiende siempre el Mensaje para otras naciones.

La Iglesia del Señor Jesucristo ha estado comiendo la carne y bebiendo la Sangre del Hijo del Hombre. Ha recibido, la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, la carne del Hijo del Hombre y la Sangre del Hijo del Hombre, de Cristo; eso es lo que tiene la Iglesia dentro: a Cristo en Su Sacrificio, el Sacrificio de Cristo, creyéndolo, la muerte de Cristo, y la Sangre de Cristo derramada por los creyentes, la cual nos limpia de todo pecado.

Creyendo, comiendo, por la fe, comiendo espiritualmente la Primera Venida de Cristo, Su carne, y bebiendo Su Sangre; creyendo en la Venida de Cristo en carne humana, Su Primera Venida, y Su muerte en la Cruz del Calvario, Su Sacrificio; y creyendo en Su Sangre que nos limpia de todo pecado, con la Sangre aplicada en nosotros, lo cual significa con el Espíritu Santo, porque la Vida de la Sangre de Cristo es el Espíritu Santo.

Y por consiguiente es la Iglesia del Señor Jesucristo, de edad en edad, la que tiene la Vida de la Sangre, el Espíritu Santo, de edad en edad; y es quien produce el nuevo nacimiento, trae a vida eterna a cada persona que lo recibe como su único y suficiente Salvador, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundacion del mundo; ya eso fue diseñado por Dios desde antes de la fundación del mundo, por eso dice que el Cordero de Dios fue sacrificado desde la fundacion del mundo, y entonces desde antes de la Creación.

Por lo tanto, éramos, somos y seremos parte de Dios eternamente. Estamos con Dios eternamente. Nuestra alma no tiene principio ni fin, estábamos con Dios, somos parte de Dios.

Así como Jesucristo dijo: “Salí de Dios, salí del Padre; y vuelvo a Dios, vuevo al Padre, ¿de dónde slaimons nosotros? De Dios también, de donde salen los hijos de Dios. Y por eso es que tenemos la promesa de recibir la Vida de la Sangre: el Espíritu Santo, cada creyente en la edad que le corresponde vivir; y esa es la evidencia de que es un hijo de Dios.

Recuerden que Romanos, capítulo 8, verso 9, dice… y lo vamos a leer para que veamos:

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”

La Vida de Cristo, el Espíritu de Cristo, la Vida de la Sangre. Y así como estuvo aplicada la vida de la sangre, la sangre allá en Egipto, en las casas hebreas, la sangre del cordero fue aplicada en la puerta, en el dintel y los postes de la puerta de cada hogar, para la preservación de la vida de los primogénitos, los cuales tipifican también a los primogénitos del Cuerpo Místico de Cristo, los primogénitos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales serían sellados con el Espíritu Santo; y así la vida de ellos prevalecería, sería preservada la vida para ellos, vida eterna para los creyentes en Cristo.

También el cordero pascual que sacrificó cada familia hebrea, cada padre de familia, luego fue colocado asado al fuego, dentro del hogar; y él durante la noche, cuando pasó el Ángel hiriendo a los primogénitos en Egipto no entró a las casas que tenían la sangre aplicada en el dintel y los postes, tenían la señal allí.

Y la señal en el Nuevo Testamento, la señal de la Sangre es el Espíritu Santo. Donde está la señal de la Sangre, el Espíritu Santo, que es la Vida de la Sangre, la muerte espiritual no puede entrar; y luego la gran tribulacion tampoco les hará daño; porque van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y los que murieron pues van a ser resucitados en cuerpos eternos y glorificados como el de Cristo, y llevados con Cristo también a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Nos reuniremos todos cuando ellos resuciten; y nosotros cuando los veamos seresmos transformados; y estaremos aquí de 30 a 40 días, como Cristo estuvo unos 40 días apareciendo a Sus discípulos luego que resucitó; y luego subió al Cielo, y así tambien nos iremos con Cristo al Cielo.

Vean, hubo una intervención de ángeles allí también. Recuerden que en la tumba de Jesús estaban dos ángeles, y cuando Cristo subió al Cielo aparecieron los ángeles también, para hablar con los discípulos. O sea, que habrá una manifestación de ángeles grande, en el Día Postrero, en el Cuerpo Místico de Cristo.

El reverendo William Branham dijo: “Cuando vemos a Gabriel, algo grande está por suceder.” Así como fue en tiempos pasados: algo grande, porque es uno de los Ángeles de la diestra de Dios, del poder de Dios. Gabriel y Miguel trabajan en mutuo acuerdo en el Programa de Dios.

Estamos en el tiempo más importante del Programa Divino; por eso ustedes van a estar viendo cosas que ustedes no sabrán cómo sucederán, pero sabrán que Dios está obrando; cosas que serían imposibles en el tiempo de San Pablo, de San Pedro, y de cada uno de los mensajeros pasados, como en el tiempo del reverendo William Branham, que muchas cosas fueron imposibles para ser hechas, ¿por qué? Porque no eran para su tiempo.

Vean también el caso de la Visión que él tuvo de una Gran Carpa-Catedral, donde estará la manifestación de Cristo en Espíritu Santo; y estará el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, y aun va a estar el reverendo William Branham; y no solamente él, sino los mensajeros de las diferentes edades con sus grupos, proque vienen para reunirse con nosotros, para luego ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Habrá una reunión grande, y será de jóvenes; porque vamos a ser transformados y todos vamos a ser jóvenes como los que resucitarán serán jóvenes también, de 18 a 21 años de edad. Y Cristo de 18 a 21 años de edad en apariencia también.

Es que en el cuerpo glorificado la persona no se pone vieja, y en el cuerpo angelical tampoco; o sea, que una bendición grande viene para los creyentes en Cristo.

Este mundo va a ser estremecido grandemente por Cristo. Y cuando venga la apretura, ahí lo que fue visto en el reverendo William Branham manifestado de parte de Dios, que fue visto manifestado en toda Su plenitud Cristo, pero temporal (por un tiempo), será manifestado en toda Su plenitud cuando venga al apretura. Por lo tanto, sabemos que vendrá una apretura, pero esa es la señal del fin, esa es la señal para la Iglesia, de que de un momento a otro, luego, vendrá la manfiestación de Dios en toda Su plenitud.

Cristo en Espíritu Santo se manifestará en toda Su plenitud en medio de Su Iglesia, en la edad que corresponde a este tiempo final y en la forma que corresponde a este tiempo final; y la Visión de la Carpa se hará una realidad.

Si fuera para el tiempo de San Pablo sería San Pablo al que le tocaba hacer – cumplir la Visión de la Carpa; y él construía carpas, así que era fácil para él.

Si hubiera sido para el segundo, tercero, cuarto, quito, sexto o séptimo mensajero, al mensajero en el tiempo en que fuera para el cumplimiento de esa Visión de la Carpa, tenía él que —con su grupo— llevar a cabo ese proyecto divino.

Recuerden que esa Visión es un proyecto divino, como le fue mostrado a Moisés el proyecto de la construcción del tabernáculo, y él tenía que llevarlo a cabo con el pueblo de su tiempo y con los constructores de su tiempo.

Y el templo de – en Jerusalén, tenía que ser construido por el instrumento que Dios tenía para ese tiempo, que era Salomón. David quiso hacerlo porque amaba a Dios y tenía la revelación para construir el templo, y le fue dicho: “Tú no, porque has derramado mucha sangre.”

Todo lo que habia almacenado: oro, plata, hierro, madera, piedras…, entonces no se puso celoso y le pasó a Salomón y le dijo: “Hijo, lleva a cabo este proyecto.” Le entregó los planos, le dijo: “Por el dedo de Dios fueron trazados estos planos. ¡Anímate, sé valiente! ¡Anímate y lleva a cabo este Proyecto Divino!” Lo llevó a cabo, lo dedicó a Dios, y vino la presencia de Dios al templo; así como sucedió en el tiempo de Moisés, que vino la presencia de Dios al templo o tabernáculo que construyó Moisés.

Así también vendrá la presencia de Dios al cumplimiento de la Visión de la Carpa, en la parte física; y en la parte espiritual al Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia. O sea que la Visión de la Carpa tiene la tipificación espiritual y la física también. La espiritual: pues la Iglesia es el Templo espiritual. Esa Gran Carpa-Catedral es la Iglesia del Señor, pero en lo físico es un edificio; dice el reverendo William Branham que parecía una Gran Carpa-Catedral, un edificio; o sea, tenía características de un edificio y tenía características de una carpa.

Así que… y dice… Con el cumplimiento de esa Visión vendrá una manifestación muy grande, la Tercera Etapa que menciona el reverendo William Branham, en donde lo que vimos en parte en el reverendo William Branham será manifestado en toda Su plenitud.

A la mitad de la pagina 471 del libro de “Sellos” dice:

En eso la Voz me dijo: ‘No puedes enseñarles las cosas sobrenaturales a los bebés pentecostales. ¡Déjalos!’ Entonces me alzó y me colocó en un lu­gar muy elevado, donde había una reunión, y parecía una carpa o una especie de catedral.”

Lo primero, que no era del reverendo William Branham. Lo llevó a un lugar donde ya se estaban llevando a cabo actividades.

“Yo miré, y así a un lado parecía que había una cajita, un lugar pequeño (porque en un edificio grande, un cuartito se ve pequeñito). Y esa Luz que ustedes ven sobre la fotografía estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba. Se fue volando de donde yo estaba, y se fue a posar sobre la carpa, y dijo: ‘Te encontraré allí. Esto será la Tercera Etapa, y no se lo dirás a nadie.”

Miren dónde está prometido que la Tercera Etapa va a ser manfiestada: en un cuartito que estará en una Gran Carpa-Catedral.

Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ‘Esta es la Tercera Eta­pa.”

Lo que le dijo en el Cañon Sabino que fue cuando tomó la espada, recibió la espada. Aquí lo dice, en la página anterior dice, página 470 dice:

En ese momento una Voz tronó por todo el cañón e hizo rodar las piedras, y dijo: ‘ESTA ES LA ESPADA DEL REY.’ (Eso fue cuando le cayó en la mano la espada). Entonces volví en mí (o sea, volvió en sí, volvió en él; o sea, que despertó a la realidad, salió de la visión). Ahora, si hubiera dicho: ‘La espada de un rey,’ en­tonces sería otra cosa. Pero dijo: ‘La espada del Rey.’ Hay un solo Rey: Ese es Dios. Él tiene una sola Espada: ¡Su Palabra, por la cual yo vivo! ¡Que Dios me ayude a traer Su santa vestidura y con Su Palabra abierta aquí! ¡ES LA PALABRA! AMÉN.

¿Que es la Espada del Rey? La Palabra.

Y él dice en la página 471… aquí mismo en la página 470 sigue diciendo, párrafo 131:

¡Oh, qué día en el cual vivimos! ¡Qué grande cosa! ¿Ahora pue­den ver el misterio y el secreto? Cuando esto se fue, algo me vino y dijo: ‘No temas.’ Ahora, yo no oí ninguna voz, pero era algo como por dentro. Tengo que decirles la verdad así como sucedió. Algo vino y dijo: ‘No temas porque esto es la Tercera Etapa.’ ¿Ustedes se acuerdan de la Tercera Etapa? Me dijo: ‘Has tenido tantos imi­tadores por causa de esto que has tratado de explicar, pero nunca trates de explicar esto.’ ¿Cuántos se acuerdan de esa visión? Eso ya hace como siete años. Me dijo: ‘No trates de explicar esto. Esta es la Tercera Etapa; pero te encontraré allá adentro.’ ¿Correcto?”

Y esa Tercera Etapa ¿dónde va a cumplirse? En una Gran Carpa-Catedral.

Si fuera para el tiempo de San Pablo el hermano Branham tenía que ir al tiempo de San Pablo para estar allí, como invitado de honor de San Pablo.

Vamos a leer en otro lugar. Página 479, al final dice:

Santifícanos en Tu Palabra. Concédelo, Señor. Luego, Señor, ruego que me ayudes. Estoy comenzando a decaer. Sé que mis días sobre esta Tierra ya no pueden ser muchos. Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor. Mientras llega ese momento, ayúdame a ser fuerte, sano y valeroso. Ayuda a mi iglesia. Bendícenos aquí juntos.”

Ahora, la Espada él dice que la va a entregar a otro, la va a entregar a otro así como pasó de San Pablo al segundo mensajero, del segundo mensajero al tercero, del tercero al cuarto, del cuarto al quinto, del quinto al sexto, del sexto al séptimo, y del séptimo pasará al que le toque la labor del trabajo que está relacionado a la construcción y función de la Gran Carpa-Catedral, ahí estará la Espada del Rey, la Palabra; y por consiguiente ahí estará el Espíritu Santo. Y la Espada del Espíritu ¿es qué? La Palabra, porque la Espada del Espíritu es la Palabra de Dios.

Por eso por la Palabra es que ocurrirán las cosas que están prometidas, las cuales vimos reflejadas, manifestadas, en el reverendo William Branham temporalmente; que habló la Palabra y las cosas acontecerían.

Hay muchos lugares más, que podríamos mostrar, pero yo creo que hasta aquí está bueno por hoy.

Estamos comiendo el alimento espiritual, la Palabra del Señor de nuestro tiempo; y la Palabra es Cristo en forma de Palabra, el Verbo que era con Dios y era Dios, y se hizo carne, y habitó en medio de los seres humanos.

“SI NO COMÉIS LA CARNE DEL HIJO DEL HOMBRE Y BEBÉIS SU SANGRE, NO TENÉIS VIDA EN VOSOTROS.”

Nuestra vida ¿está escondida dónde? En Cristo nuestro Salvador, comiendo Su Palabra, Su Mensaje, de edad en edad, y bebiendo Su Sangre, recibiendo la Vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes aquí presentes, y los que están a través de internet o del satélite en diferentes naciones. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Cristo dijo: “Aunque esté muerto, vivirá.” Porque para los creyentes en Cristo la muerte, que le llaman la muerte, es ir a descansar, porque ya ha trabajado mucho aquí en la Tierra y se tiene que ir a descansar; se tiene que ir a descansar a la sexta dimensión el creyente, cuando terminan sus días aquí en la Tierra; y muchos quisieran irse, pero después miran de allá para acá y desearían estar acá con nosotros de nuevo; pero ya no pueden hacer nada y no pueden trabajar, porque ya el trabajo es mientras están aquí en la Tierra. Las personas cuando están descansando no están trabajando; regresan de su trabajo a descansar a su casa, a bañarse, comer y dormir, para el otro día volver al trabajo.

Algunas veces nos sentimos un poco agotados y desearíamos ir a descansar allá; pero después no puede regresar acá sino hasta la resurrección. Pero cuando uno entiende estas cosas que corresponden al Día Postrero, más bien lo que queremos es que Dios nos fortalezca para seguir adelante hasta nuestra transformación.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, compartiendo la Palabra del Señor correspondiente a este tiempo final; sabiendo que es en el Monte de Sion, la Iglesia del Señor Jesucristo, Monte de Sion espiritual, donde vendrá el tercer reto. Eso está por la página 186 a la página 190 del libro de “Las Edades”. Y será un reto como el que hizo Elías en el Monte Carmelo y como el de Jesús en el Monte de la Transfiguración.

Y ahí nos detenemos y continuaremos mañana, Dios mediante, en el tema: “SI EL HOMBRE MURIERE, ¿VOLVERÁ A VIVIR?” Ya sabemos la respuesta conforme a las Escrituras.

Así que Dios les bendiga y les guarde, y nos vemos mañana, Dios mediante.

Con los hermanos ministros, y hermanos, congregaciones, es que compartimos esas bendiciones; y si otros quieren también participar, también las puertas están abiertas para todos. Y si los que están en la sexta dimension quieren también, pues miran hacia acá y ven todo lo que está pasando; y como les estará gustando van a querer regresar a la Tierra de nuevo para estar con nosotros en este tiempo final.

Por eso se efectúa la evangelización: para que se complete pronto la Iglesia del Señor Jesucristo. Cuando se complete, es que Cristo tomará el Título de Propiedad al salir del Lugar Santísimo, y se convertirá en el León de la tribu de Judá, y hará Su Obra de Reclamo; lo cual estamos esperando que acontezca muy pronto.

Que Dios les bendiga a todos.

“SI NO COMÉIS LA CARNE DEL HIJO DEL HOMBRE Y BEBÉIS SU SANGRE, NO TENÉIS VIDA EN VOSOTROS.”

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