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El rapto espiritual y el físico, de los escogidos de Dios
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El rapto espiritual y el físico, de los escogidos de Dios

Muy buenas tardes, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Es un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, aquí en Cali, Colombia.

Mis felicitaciones al ingeniero Iván Sarmiento (si está por aquí), y a todos los activistas por la paz, y ministros, y pueblo que acompañó las actividades de esta mañana, de la Embajada de Activistas por la Paz. Mis felicitaciones para Iván Sarmiento y todos los que estuvieron allí presentes en esa actividad.

El misionero Miguel Bermúdez Marín también estuvo allí; el Dr. Camilo Montoya también estuvo allí. Mis felicitaciones, Miguel y Camilo, por la participación que tuvieron en esa actividad. Fue un éxito rotundo el que tuvieron allí. Mis felicitaciones.

Para esta ocasión leemos en Apocalipsis, capítulo 4, versos 1 en adelante, donde nos dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.

Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:

Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

Y nosotros decimos: ¡Amén!

“EL RAPTO ESPIRITUAL Y EL FÍSICO, DE LOS ESCOGIDOS DE DIOS.”

En la Escritura tenemos la promesa de que habrá un rapto o arrebatamiento de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, de todas las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo; desde los apóstoles y la Iglesia del tiempo de los apóstoles, hasta nuestro tiempo, hasta este tiempo final; en el cual también estamos esperando el rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo.

De edad en edad, de etapa en etapa, han estado subiendo los hijos e hijas de Dios a la etapa que les corresponde vivir. Los del tiempo de los apóstoles del Señor Jesucristo allá, subieron a esa etapa correspondiente al tiempo de los apóstoles, que eran hebreos con un pueblo hebreo; y por consiguiente, esa era una etapa compuesta normalmente por judíos; exceptuando algunos gentiles que fueron convertidos en el tiempo de San Pedro, de Felipe y demás apóstoles. Fue algo entre los judíos, pero algunos gentiles que vivían en Israel también entraron; como Cornelio (un oficial romano) y su familia.

Luego se abrió hacia los gentiles completamente, a través del apóstol San Pablo; y entre los gentiles también hubo judíos que entraron a esa primera etapa o edad entre los gentiles, y vienen a formar parte también de esa edad gentil; subieron a esa edad. Y así han estado subiendo, y por consiguiente han estado siendo raptados, arrebatados, a esa edad, en el campo espiritual.

Y así ha sido de edad en edad, hasta llegar a nuestro tiempo, en donde han estado subiendo a la edad de la Palabra correspondiente para nuestro tiempo; así como subieron a la edad correspondiente para el tiempo en que vivieron los de etapas pasadas; por lo tanto, recibieron un rapto espiritual, un arrebatamiento espiritual a una edad más alta. En cada edad se subió más arriba, hasta que se sube a la Edad de Oro de la Iglesia, que es la Edad de Piedra Angular.

Cada una de las etapas por las cuales ha pasado la Iglesia, ha estado esperando la Venida del Señor; porque Él lo prometió en Apocalipsis y también en el Evangelio según San Pedro, según San Marcos, según San Lucas y según San Juan, que Él regresaría.

Pero en Espíritu Santo Él ha estado en y con Su Iglesia desde el Día de Pentecostés. Él regresó en Espíritu Santo el Día de Pentecostés, y ha estado con Su Iglesia. Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y también en San Mateo, capítulo 18, verso 20, dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré, yo estaré con vosotros.” Eso es en Espíritu Santo. Lo cual da testimonio también, de que algún día Él estará en toda Su plenitud en Su Iglesia y con Su Iglesia, cumpliendo Su Venida a Su Iglesia; pues Él dijo en Apocalipsis, capítulo 22, verso 7:

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.”

O sea, que estarán guardando las palabras de la profecía de este libro: los del tiempo de los apóstoles (pues Juan fue el que recibió la revelación), los del tiempo de San Pablo, y los del tiempo de cada mensajero de Dios.

Y para la Venida del Señor en el Día Postrero, estarán también guardando las palabras de la profecía de este libro; que recibió Juan el apóstol para escribirla y que estuviera en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

En el Día Postrero, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo, viene para traer el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete sellos, de Apocalipsis, capítulo 5; el cual toma en el Cielo al salir del Trono de Intercesión; y esto es, al terminar Su Obra de Intercesión que Él lleva a cabo durante las diferentes etapas de la Iglesia.

Y en la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia, todavía Él estaría como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por los últimos que entrarían a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde entrarían gentiles y judíos también; como sucedió en el tiempo de los apóstoles y también en el tiempo de San Pablo entre los gentiles, donde entraban gentiles pero también entraban algunos hebreos; por eso San Pablo también, como San Pedro, le predicaron a judíos. Y así cerrará también la Iglesia del Señor Jesucristo.

“Y como San Pedro y San Pablo, los judíos (los dos eran judíos), trajeron el Evangelio a los gentiles (dice el reverendo William Branham), los gentiles lo llevarán de regreso a los judíos.”

¿Y quiénes trajeron el Evangelio a los gentiles? Dice: “Los judíos.” Pedro el día de… Pedro a Cornelio, un gentil; y luego San Pablo (judío también) a los gentiles de Asia Menor. O sea, la forma en que vino el Evangelio a los gentiles fue por medio de la manifestación del Espíritu Santo a través de San Pablo para llevarlo a Cornelio, y así abrir la puerta a los gentiles; y luego San Pablo a los gentiles de Asia Menor.

Pero vean, también con San Pablo entraron judíos al Evangelio, a la primera edad de la Iglesia, como también habían entrado hebreos al tiempo del apóstol Pedro y los otros apóstoles que estuvieron con el Señor. Y ahí se abrió la puerta con San Pedro, en la casa de Cornelio; se abrió la puerta, porque el apóstol Pedro era el que tenía las llaves del Reino de los Cielos para abrir la Puerta al Redil del Señor; abrir la Puerta para entrar al Reino de los Cielos y venir a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y así como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, está prometido que los gentiles lo llevarán a los judíos.

Página 30 del libro de “Las Edades”… Del libro de “Las Edades,” el que tiene 433 páginas y el que tiene 431 también. Dice el párrafo 100:

“Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11…”

Vean cómo Apocalipsis 11 estará conectado con el regreso del Evangelio a los judíos; y para poderlo llevar a los judíos, el Evangelio, entonces tiene que estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Miren:

“…y aquellos dos testigos (…) trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos.”

¿Cómo van a llevar el Evangelio a los judíos, los dos testigos? Pues tienen que conocerlo, tienen que ser de la Iglesia del Señor Jesucristo.

“Estamos listos, todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá.”

¿Y cómo trajeron el Evangelio los judíos a los gentiles? Por medio de San Pedro y por medio de San Pablo, que son tipo y figura de los Dos Ungidos, de los ministerios de Moisés y Elías.

Antes de estar los ministerios de Moisés y Elías entre los judíos, estarán en la Iglesia del Señor Jesucristo, para tomar el Evangelio y regresarlo a los judíos. Tan sencillo como eso.

La página 458 del libro de “Los Sellos,” el reverendo William Branham nos dice…  458 y 459 del libro de “Los Sellos,” párrafo 86 en adelante, dice:

“Entonces es entre el sexto y séptimo Sello cuando Él llama esta gente, los cuales fueron mencionados por Jesucristo en Mateo 24:31. Cuando la trompeta suena, será la trompeta de los dos testigos de la edad de gracia para los judíos. Suena una trompeta… Ahora veámoslo más claro acá́ en Mateo 24:31: ‘Y enviará sus ángeles (no es solamente uno, sino dos) con gran voz de trompeta.’ ¿Qué es? Cuando Dios habla, se oye el sonido de trompeta. Siempre ha sido así la Voz de Dios, llamando a la batalla. Dios está hablando. Estos dos ángeles vienen con el sonido de la trompeta. Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la trompeta. En los días de la voz del primer ángel, sonó la trompeta.”

O sea, que fue la Voz de Dios hablándole a través del primer ángel, del segundo ángel, del tercer ángel, del cuarto, del quinto y del séptimo ángel; y luego volverá a hablar con Gran Voz de Trompeta, llamando y juntando a los escogidos, a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Estos dos ángeles vienen con el sonido de la trompeta (o sea, la Voz de Dios hablando en el Día Postrero). Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la trompeta. En los días de la voz del primer ángel, sonó la trompeta. En los días de la voz del segundo ángel, sonó una trompeta, y así fue cuando Él mandó a cada uno.

Pero cuando fueron anunciados los siete Sellos, estaban todos juntos en una gran escena divina para llamar un grupo de gente, y hubo el sonido de una sola trompeta; y fueron abiertos siete Sellos. Él está reuniendo Sus judíos escogidos de los cuatro ángulos de la Tierra.”

Y ahora, de esto no se puede explicar mucho, porque dice el reverendo William Branham… Recuerden que todo esto está ligado al Séptimo Sello y al Sexto Sello; y si se explica mucho, el enemigo entonces lo agarra y hace una imitación. Recuerden que ha habido muchas imitaciones, y por consiguiente las imitaciones lo que hacen es desviar la atención de la gente; y después la gente dice: “Esto es lo mismo que hacía fulano de tal.” Eran imitaciones que vienen antes. Si el diablo sabe algo o se sospecha algo, hace una imitación, para cuando llegue lo verdadero digan: “¡Ah! Eso es lo mismo.” Y actualmente en internet podrán ver muchas imitaciones.

Dice el reverendo William Branham: “Los…”, que la Edad Pentecostal tiene… logra imitar muchas cosas. No podemos explicar mucho, para que entonces no se interrumpa el Programa Divino que hay. Todo esto está ligado al Séptimo Sello, al Sexto Sello también, a la Tercera Etapa y a la Visión de la Carpa, de la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham.

Pero como estamos hablando del rapto espiritual y el físico, de los escogidos de Dios: subimos más arriba de las siete edades; porque ya las siete edades han transcurrido, y los que tenían que subir a la séptima edad ya subieron. Ahora es subir a la Edad de Oro, la Edad de Adopción y para la Adopción, la Edad para la transformación y rapto.

Ya los que tenían que subir espiritualmente a cada una de las edades, de las sietes edades, subieron y tuvieron su rapto espiritual, su arrebatamiento espiritual; subieron de una edad a otra edad. Y ahora nos ha tocado a nosotros subir a la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ese es el rapto espiritual para los creyentes en Cristo que estarán vivos en este tiempo final; y los que resucitaron ya subieron a su edad; y algunos también de los que suben a la Edad de Oro de la Iglesia, algunos también partirán, y cuando regresen serán testigos de la resurrección. Así que no hay ningún problema. No hay ningún problema para los creyentes en Cristo de nuestro tiempo, que partan.

Y si alguno desea irse a descansar, lo esperaremos de regreso, no se preocupe; lo único, que ya no le contará más trabajo en la Obra, porque allá no se va a trabajar sino a descansar de las labores terrenales. El trabajo, la acción está acá.

Si alguno tiene miedo por las pruebas que vendrán, por las etapas que vendrán, pues lo mejor es que Dios los llame a descansar; porque con miedosos no hay ningún trabajo para ellos, no hay lugar para los miedosos.

Miren, ¿en el tiempo de quién fue? ¿De Gedeón, o de quién? Dios le dijo… había como treinta mil y Dios le dijo: “Son muchos.” Es que aquella batalla era para valientes, soldados valientes. Le dijo: “Los que se casaron, que están de luna de miel, los que tienen poco tiempo de casados: que se regresen.” Y los que… (¿Cuáles otros eran? ¿Los que?…) O casas para estrenar, habían comprado casas o algo, cosas así: “Que se regresen.” A lo mejor esos dijeron: “¡Qué bueno! Nos libramos de esa guerra, nos libramos de esos riesgos, de esos peligros.” O sea, ahí no fue obligatorio ir a la guerra.

Y Dios le dijo: “Todavía son muchos.” Se fue una cantidad grande. Los que tiemblen en la guerra, los que tengan miedo después: “Se pueden ir.” Toda esa gente miedosa.

¿Qué puede producir un miedoso? Más miedo a los demás, hacerle daño a los demás; porque enseguida comienzan a hablar para que los demás tengan miedo, y a decir: “El líder que nos está guiando, Gedeón, pues está cometiendo un error”; o buscarle faltas al líder, o querer hacerse líderes ellos para tratar de guiar o de desanimar al pueblo; o de decir: “También nosotros sabemos cómo hacer. Este todavía no sabe ni qué va a hacer.”

Luego Dios le dice: “Ahora que se han ido todos los miedosos y los que se habían casado y los que querían estrenar casa; todavía son muchos. Ahora llévalos al agua, llévalos allá al río (y de seguro los llevó cansaditos). Y el que se tire al agua a tomar agua, esos ponlos aparte; y los que tomen agua con la mano, vigilando, esos ponlos aparte. Y a los demás los mandas para… que se vayan. Los que se tiraron a tomar agua, esos mándalos también afuera; porque esos descuidaron, por tomar agua, su responsabilidad. Pero los que con cuidado tomaron el agua en la mano y lamieron el agua con la lengua, quédate con esos.” Y se quedó con… eran  solamente como trescientos.

No es la cantidad, es la calidad del soldado.

“Y con esos vas a ir a la guerra.”

Cualquier persona podía preocuparse mucho, como se preocupó Saúl en una ocasión, que empezaban las personas, los soldados, a irse, y él se preocupó; e hizo algo que más bien le hizo daño: ofrecer el sacrificio cuando él no era ni sacerdote ni levita, ni era profeta tampoco.

El que haya profetizado en una ocasión, no significaba que era un profeta; eso fue un don de profecía por un momento; no se sabe después si volvió a profetizar.

Y con ese grupito pequeño que Gedeón… quedó de trescientos; Dios iba a darle la victoria, porque era Dios el que iba a pelear en favor del pueblo, y le dijo cómo hacer. O sea, unas teas, él fue el de las teas encendidas, con un… tapándolas con un cántaro, y saliendo.

Dios a Gedeón también le mostró: “Ve, acércate a ellos durante la noche (a los enemigos)…” Y allá había tenido un sueño uno, y lo estaba contando, y él lo oyó; contando a otro, y él lo oyó. Y en el sueño decía que un pan había rodado y había impactado al ejército, el campamento, y lo había destruido; algo así. Y el otro que estaba escuchando dijo: “Es Gedeón, la espada de Gedeón, Gedeón y su espada.”

Recuerden que Jesús mismo dijo también: “Yo soy el pan.” O sea que puede estar comparado un hombre con un pan.

Y Gedeón tomó ánimo, fue… (Vamos a pedirle a Miguel que nos ayude aquí). ¿Quién fue el que también puso un vellón, o sea, una piel de oveja con la lana de oveja, para…, si amanecía seca – mojada? El mismo Gedeón pidiéndole confirmación a Dios también; y Dios se la concedió, para que no tuviera miedo él; porque si no, también tenía que irse.

Dios trabaja con gente valiente, que cree lo que Dios ha dicho; y aquí en la Palabra está dicho lo que será. Y en la Palabra tenemos la promesa de la victoria de Cristo para este tiempo final. Y con quien esté Cristo, pues tendrá la victoria. Y con quien esté con Cristo, y Cristo esté con él, tendrá la victoria.

Por lo tanto, Gedeón hizo exactamente como Dios le mostró: prepararon las teas, tuvieron el cántaro también… Y la noche que tenían que salir para la batalla, Dios le dijo: “Saldrán con las teas encendidas, pero con el cántaro sobre ellas; y cuando yo les diga, ustedes saldrán y darán el grito, y recorrerán la ciudad alrededor… (Ahí Miguel nos puede explicar después). Romperán los cántaros cuando sea el momento, y darán el grito.” La gente contraria, pues iban a ver tantas luces prendidas y…: “¡Este es un ejército grande!”

Y ¿también fue el caso de Gedeón que cayeron las murallas?, ¿o Josué? No se nos confundan los dos casos. Pero ¿sabe qué? Pero era el mismo Dios. El que le dio la victoria a Josué, le dio la victoria a Gedeón también. Vean, eran cosas sencillas. En una forma sencilla Dios iba a dar la victoria.

Recuerden que tiene que estar basado, el pueblo, en lo que Dios ha prometido para ese tiempo. Tiene que ver qué es lo que Dios ha prometido, qué es lo que Dios ha dicho que hay que hacer, o que va a hacerse; porque eso es lo que Dios dijo que hay que hacer, o que va a ser hecho; esa es la dirección de Dios. Y Dios va a dar la victoria.

Hay cosas que tienen que ser hechas en nuestro tiempo, y eso va identificar al pueblo del tiempo final, con el cual Dios está. Y la Tercera Etapa se cumplirá. Y no se puede explicar más, por el momento. Pero estará trabajando en todo lo que tiene que ver con la Tercera Etapa; porque estará ¿dónde? En el rapto espiritual del Día Postrero, en la etapa de la Iglesia correspondiente al Día Postrero, al tiempo final. Y en esa etapa será que se cumplirán todas esas promesas divinas: Tercera Etapa y las demás cosas que están ligadas a la Tercera Etapa, y la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos; y literalmente el rapto literal para los que ya tuvieron su rapto espiritual, de las edades pasadas y de nuestro tiempo también.

“EL RAPTO ESPIRITUAL Y EL FÍSICO, DE LOS ESCOGIDOS DE DIOS.”

Los cuales estarán escuchando ¿qué? La Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, la Voz de Dios para el Día Postrero.

Siempre, la Voz de Dios —dice el reverendo William Branham— es escuchada como una trompeta. Es la Voz de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo.

En la primera edad sonó la Trompeta; fue la Voz de Dios a través ¿de quién? De San Pablo. Y así va de etapa en etapa para los que suben, los que son raptados espiritualmente: suben a una nueva edad. Así es para nuestro tiempo también.

Y estaremos siempre escuchando la Voz de Dios para nuestro tiempo, y también conociendo lo que fue la Voz de Dios para cada etapa de la Iglesia del Señor y lo que fue la Voz de Dios para el tiempo de la Ley, para el tiempo de Moisés, y toda esa dispensación correspondiente a Moisés y la Ley de Dios para el pueblo hebreo.

Y también llegando hasta el Génesis, y viendo lo que fue la Voz de Dios allá desde el Génesis, para Adán. Y para Eva era la Voz de Dios ¿a través de quién? De Adán. Así siempre ha sido la Voz de Dios.

Es importante saber, conocer, cuál es la Voz de Dios para el tiempo en que la persona está viviendo. Si pierde eso: pierde la bendición del rapto espiritual, para que luego tenga parte en el rapto literal que ha de venir.

“EL RAPTO ESPIRITUAL Y EL RAPTO FÍSICO PARA LOS ESCOGIDOS DE DIOS.”

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean con cada uno de ustedes, y nos hable directamente a nuestra alma cada día; porque tenemos ¿qué? Oídos, ¿para qué?, oír la Voz de Dios, la Voz del Espíritu Santo para este tiempo final.

“He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Apocalipsis 22, verso 12. Esa es una promesa para todos nosotros para este tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde; y les use grandemente en este tiempo final, en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Y continúen pasando una tarde feliz. Y nos vemos dentro de media hora, más o menos… quizás un poco más (porque yo tengo que esperarme un poquito); pero toditos están aquí en la hora de la próxima actividad. Les dije que estaré… que será quizás más, pero que ustedes van a estar antes aquí, en el devocional.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde. Y ya Miguel nos dijo que en media hora estaremos de nuevo. Pues yo me quedo aquí, como siempre lo hago, y ya no me iré de entre ustedes sino que continuaré aquí con ustedes.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín, misionero-apóstol del Señor Jesucristo.

Dios les bendiga.

“EL RAPTO ESPIRITUAL Y EL FÍSICO DE LOS ESCOGIDOS DE DIOS.”

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