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Lo que está detrás de la Puerta
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Lo que está detrás de la Puerta

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Extiendo mis condolencias a la hermana Ana por la partida de su esposo, el hermano José Luis López Pérez, conocido como Gogy, el cual partió para estar con el Señor, allá junto a los que ya han partido y están en la sexta dimensión. Mis condolencias a su esposa Ana, a sus hijos e hijas, y nietos, y demás familiares.

También extiendo mis condolencias a la familia de la hermana Hilda Rosado, quien partió también. Sus hijos e hijas, nietos y nietas, y demás familiares, reciban mis condolencias y las de toda esta congregación.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 4, versos 1 en adelante, donde nos dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LO QUE ESTÁ DETRÁS DE LA PUERTA.”

La Puerta, dice Cristo en San Juan, capítulo 10, verso 7, y capítulo 10, verso 9: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y hallará pastos.”

Cristo es la Puerta al Cielo, Cristo es la Puerta al Padre, el cual dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.” [San Juan 14:6]

Cuando Noé: construyó el arca, y parado allí en la puerta les predicó su último mensaje, y luego la puerta fue cerrada por Dios. Aquella puerta representa a Cristo, y también el arca de salvación representa a Cristo. Noé mostraba la puerta para entrar al arca y estar seguros allí, para no ser destruidos por el juicio del diluvio.

Luego encontramos también, en Egipto, a Moisés ordenando que cada padre de familia tomara un cordero de un año el día diez del mes de Aviv o primer mes del año religioso de Israel; lo sacrificara el día catorce entre las dos tardes (capítulo 12 del Éxodo, versos 11 en adelante), y luego colocara la sangre de ese cordero pascual sobre el dintel y los postes de sus hogares, allí en la puerta. Y todos los miembros de la familia estarían comiendo el cordero asado dentro de la casa. Ese era el lugar por el cual – o la puerta por la cual tenían que entrar, por la puerta que estaba con la señal de la sangre; y por consiguiente, por esa puerta no entraría el destructor con la muerte para los primogénitos, porque estaban protegidos al lado adentro de esa puerta donde estaba la sangre del cordero pascual.

Siendo Cristo la Puerta que tiene la Sangre del Cordero Pascual, y siendo Cristo la Puerta de Su Iglesia, y siendo Su Iglesia Su Cuerpo Místico de creyentes…; o sea, que es Cristo manifestado en Su Iglesia. Y por consiguiente, habiendo entrado por esa Puerta, la persona se encontrará dentro de la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, donde está Cristo, el Cordero Pascual, del cual dice el apóstol Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7: “Porque nuestra Pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

Cuando Juan el Bautista vio a Jesús, en el capítulo 1 de San Juan, versos 27 al 36, dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Por lo tanto, Cristo es el Cordero Pascual que tiene la Sangre que tiene que estar manifestada, aplicada; y la Vida de la Sangre tiene que estar ahí en esa Casa, y la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo. Y siendo Cristo el Cordero con la Sangre que tiene que ser aplicada en la puerta, y siendo también la Puerta, vean ustedes, Cristo fue bañado por Su propia Sangre.

Y ahora, toda persona está llamada por medio del Espíritu Santo a través de Su Iglesia, por medio de los ministros predicando a Cristo y mostrándoles a las personas la oportunidad que tienen de venir y entrar por esa Puerta de Salvación, el cual es Cristo.

Dentro de esa Puerta encontraremos a Cristo y Su Sacrificio; porque el cordero pascual era asado y llevado dentro de esa casa de creyentes. Detrás de la Puerta estaba Cristo para ser comido, el cual dijo en una ocasión: “El que no coma mi carne y beba mi sangre, no tiene vida permaneciente en sí.” O sea, que no tiene vida eterna la persona; lo que tiene es una vida temporal, y se le va a terminar en algún momento; por consiguiente, con esa vida temporal que tiene no podrá vivir eternamente. Solamente hay una forma para vivir eternamente, y es por medio de Jesucristo.

El Señor Jesucristo dijo: “El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el Día Postrero.” También dice: “Y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.” Vamos a separar estos dos pasajes. Capítulo 5, verso 24 dice [San Juan]:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”

Estaba muerto a la vida eterna, y ahora ha pasado a vida eterna: Una resurrección espiritual para el alma de la persona.

“Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de entre los muertos,

Y te alumbrará Cristo.”

Efesios, capítulo 5, verso 14.

Y ahora, en el capítulo 6 de San Juan, versos 38 en adelante, dice… aun desde el verso 37 dice, en adelante:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Y ahora, tenemos la promesa de que todo el que cree en Cristo recibe vida eterna de parte de Cristo nuestro Salvador; y esas son las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé vida eterna.

San Juan, capítulo 10, verso 7, dice: “Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.”

Y el verso 9 de este mismo capítulo 10, dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos (o sea, que recibe la salvación de su alma, la vida eterna).”

Y ahora, en el capítulo 10 mismo, verso 27 en adelante, dice:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Yo y el Padre uno somos.”

Aquí podemos ver que las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé vida eterna, son todos los creyentes en Cristo que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo. Esas son las almas que son simiente de Dios, los cuales estaban en la mente de Dios desde antes de la fundación del mundo; son genes del pensamiento divino. Y por consiguiente, esas son las personas de las cuales Cristo dijo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (San Lucas, capítulo 19, verso 10).

Y también en San Mateo nos habla de esto cuando nos dice que el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido; y entonces, compara a esas personas con ovejas: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Del verso 10 en adelante de San Mateo; capítulo 18, verso 10 en adelante, hasta el 14, dice:

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos (los ángeles de los creyentes en Cristo, que son los cuerpos angelicales o teofánicos).”

[Verso 12] “¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”

No es la voluntad de Dios que se pierdan los creyentes en Cristo, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; por eso se predica el Evangelio de Cristo. Y dice San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo (¿Será qué? Salvo. Ha recibido la salvación de su alma)…”

Por consiguiente, siendo el ser humano alma viviente, el cual tiene también un cuerpo espiritual y un cuerpo físico; la persona ya ha asegurado su alma con Cristo en Su Reino eterno. No importa que muera su cuerpo físico: va al Paraíso, donde están todos los creyentes en Cristo de diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo.

El seguro más importante, y que ha tenido el precio más grande, es el seguro de la vida eterna: el precio lo pagó Cristo en la Cruz del Calvario con Su vida, muriendo en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Ahora, lo que está detrás de la Puerta, detrás de Cristo, es la salvación y vida eterna por medio de Su Sacrificio, y estar comiendo Su Palabra, Su Evangelio, por medio del Mensaje correspondiente a cada etapa de Su Iglesia, el cual es vivificado cuando Cristo lo da al mensajero de cada edad, y él lo predica; y así se hace realidad la Palabra prometida para cada edad; y esa es la Luz Divina para esa edad.

Cristo dijo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida (de la vida eterna).” [San Juan 8:12]

Y también dijo: “Vosotros sois la luz del mundo.” [San Mateo 5:14]

Por lo tanto, Cristo a través de Su Iglesia por medio de los diferentes ministerios, se refleja y alumbra en medio de la raza humana. Así ha estado viniendo la Luz, Cristo, en medio de la raza humana: por medio de Cristo en Espíritu Santo en Su Iglesia, el cual dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Y en el capítulo 18, verso 20, de San Mateo, también dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré.” Son los creyentes en Cristo que se reúnen, dos o tres; o sea, un grupo pequeño o un grupo más grande.

Y Cristo en Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia desde el Día de Pentecostés hacia acá; y ha estado revelándose en medio de Su Iglesia y hablándole a Su Iglesia, y diciendo: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

El reverendo William Branham nos dice la forma en que Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, se revela y le habla a Su Iglesia: Viene al mensajero correspondiente a cada edad, se manifiesta en él, trae Su Palabra a ese mensajero; y la Palabra correspondiente a esa etapa de la Iglesia, a esa edad, se hace carne en ese mensajero. Y ahí está Cristo trayendo la Luz para esa edad, a través del mensajero correspondiente de cada edad.

Vean, en el libro de “Las Siete Edades de la Iglesia” en español, página 168 y 169, dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona, en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad, y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia verdadera. Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa. Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado, y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero. Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea, que viene primero Cristo por medio de Su Espíritu y se revela al mensajero; el mensajero recibe el Mensaje para esa edad, se hace carne en él; y por medio de él, el Espíritu Santo le habla a Su Iglesia. Y los que tienen oídos para oír, oyen lo que el Espíritu está hablando por medio del Espíritu Santo a Su Iglesia, a través de ese mensajero. Vean, dice que Pablo…:

“Ahora no piense usted que esto siendo el caso, sea muy extraño, porque Pablo estableció una norma bajo la mano de Dios. Sólo Pablo tenía la revelación completa para su día, como fue comprobado al confrontarse con los otros apóstoles, quienes aceptaron que Pablo era el Mensajero-Profeta a los gentiles para ese día. También note por la indicación de la Palabra, que cuando Pablo quiso ir a Asia, Dios lo detuvo, porque las ovejas (Sus hijos) estaban en Macedonia, y ellos (la gente de Macedonia) oirían lo que el Espíritu tenía que decir por Pablo, mientras que la gente de Asia no oiría.

En cada edad tenemos exactamente la misma norma. Por eso es que la luz viene a través de algún mensajero levantado por Dios en cierto lugar, y después de aquel mensajero la luz se difunde por medio del ministerio de otros que han sido fielmente instruidos. Pero, desde luego, todos aquellos que salen no siempre comprenden cuán necesario es decir SOLAMENTE lo que el mensajero ha dicho. Recuerde: Pablo advirtió a la gente que dijeran solamente lo que él dijo:

‘Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó a vosotros solos ha llegado?

Si alguno a su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.’ 1 Corintios 14:36-37.

Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere.”

La forma de conservar el avivamiento, el despertamiento espiritual para cada tiempo, es tomando el Mensaje que Dios trae por el mensajero, sin añadirle ni quitarle; para que no muera el avivamiento en la Iglesia, y para que no muera en el alma, en el corazón de la persona.

“Cuánto cuidado debemos de tener de oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para la iglesia!”

Miren la forma de oír la Voz de Dios para el tiempo en que la persona está viviendo, la Voz de Dios por medio del Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad. A cada grupo de cada edad le corresponde oír la Voz de Dios hablando a través del mensajero de su edad.

Y en la página 227 nos dice:

“Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad, como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien le fue dada una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús la gente de la Novia de su día.”

O sea, que al mensajero de cada edad le corresponde presentar, al Señor, el grupo de esa edad.

Y en la página 265 del mismo libro de “Las Siete Edades” en español, dice:

“Según estos versículos Jesús es la Estrella de la Mañana…”

Leemos un poquito antes, dice:

“Y le daré la Estrella de la Mañana.’

‘Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.’ Apocalipsis 22:16

‘…hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.’ 2 Pedro 1:19

‘Según estos versículos Jesús es la Estrella de la Mañana. El Espíritu está haciendo una promesa a los escogidos de las Edades del Oscurantismo, en relación a Sí mismo, y luego a las edades por venir.

Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús.”

Ahora vean cómo el Mensaje correspondiente a cada edad, dado por el Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, saca del mundo (o sea, los llama y los junta), “saca del mundo a los escogidos, y los coloca en unión completa con Cristo Jesús,” los coloca dentro del Cuerpo Místico de Cristo, donde Cristo está en Espíritu Santo.

“Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

En la página 266, dice:

“Si en alguna ocasión alguna gente ha tenido necesidad de una promesa de una tierra donde no hubiese noche, fue la gente de la Edad del Oscurantismo. Y por eso es que el Espíritu les está prometiendo la Estrella de la Mañana. Él les está diciendo que la Estrella Mayor, Jesús, Quien mora en una Luz a la cual ningún hombre puede llegarse, en el reino futuro los iluminará por medio de Su presencia personal. Él ya no estará utilizando las estrellas (mensajeros)…”

O sea, que ya no estará usando a los siete ángeles mensajeros de las siete edades para manifestarse, revelarse, a los creyentes en Él, que estarán en el Reino Milenial de Cristo.

“Él ya no estará utilizando las estrellas (mensajeros) para dar Luz en la oscuridad. Será Jesús mismo hablando con ellos cara a cara, mientras Él comparte Su Reino con ellos.

Él es la estrella de la mañana que se ve cuando la luz del sol empieza a brillar. Cuando venga nuestro Sol (Jesús), no habrá más necesidad de mensajeros (o sea, ya los siete mensajeros habrán terminado su labor); Él mismo nos traerá Su Mensaje de Regocijo; y a medida que Él gobierna Su Reino, y nosotros vivimos en Su presencia, la Luz de la Palabra llegará a ser más y más brillante en nuestro día perfecto.”

Y el Día perfecto no fue el primer día de la primera edad de la Iglesia entre los gentiles, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto, ni el sexto, ni el séptimo; es el Día de la Venida del Señor, el Día Octavo o Eterno, el Día de la Edad de Oro de la Iglesia, el Día de la Edad de Piedra Angular; porque la Iglesia tiene que ser coronada con esa edad en donde Cristo estará hablándole a Su Iglesia y dándole Su revelación correspondiente, la revelación del Séptimo Sello, la revelación que nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“¿Qué más podríamos desear que a Jesús mismo? ¿No es Él el ‘todo,’ el Todo Perfecto?

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Amén. Y así, Señor Dios, por medio de Tu Espíritu, déjanos oír Tu Verdad.”

Es para nuestro tiempo, después de las siete edades de la Iglesia, que estas cosas tienen que suceder. Así como sucedió en cada etapa de la Iglesia, tiene que suceder en nuestro tiempo, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Y qué será lo que nos dará la fe para el rapto? El reverendo William Branham en el mensaje o libro de “Los Siete Sellos,” en la página 128 en español, dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación.”

O sea, que los Siete Truenos van a llevar a cabo esa labor de darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y los Siete Truenos es la Voz de Cristo descendiendo del Cielo con el Librito abierto en Su mano, para darlo, entregarlo, a Su Iglesia, a través del Espíritu Santo en la persona del mensajero que Él tenga para ese tiempo.

Es muy importante entender todas estas cosas, porque de los Siete Truenos depende que obtengamos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es importante conocer estas cosas para saber lo que estamos esperando conforme a como está prometido.

Dios tiene una sola forma para darnos a conocer estas cosas, y es por medio de Su Espíritu; así es como Él nos dará a conocer lo que los Siete Truenos hablaron. Es la Voz de Cristo como León de la tribu de Judá cuando termina el tiempo de intercesión en el Cielo, donde Él sale y se convierte en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores, y Juez de toda la Tierra (en Apocalipsis, capítulo 5); y toma el Libro de la mano derecha del que está sentado en el Trono, y lo abre en el Cielo; y luego lo trae a la Tierra abierto para entregarlo a Su Iglesia; representada Su Iglesia en Juan el apóstol.

Veamos lo que nos dice el reverendo William Branham acerca de la Voz que Juan escuchó cuando le dijo: “Sube acá.” En la página 48, párrafo 417 del libro de “Citas,” dice:

“La misma Voz que llamó a Juan que subiera, la misma Voz que dijo a Juan: ¡Sube acá!, es la misma Voz que llamará a la Iglesia algún día. ¡Amén! (la llamará ¿a qué?, a subir). Llama a la Iglesia también. La misma Voz que llamó a Juan que subiera es la misma Voz que llamó a Lázaro de la tumba (cuando le dijo: “¡Lázaro ven fuera!”). Esa misma Voz del Arcángel. Cristo es la Voz del Arcángel, la Voz del Arcángel. ¿Ve? Oh, esa Voz de trompeta de Cristo llamó a Juan que subiera. La misma Voz llamó a Lázaro en el sepulcro. Él habló con fuerte voz… esa misma Voz dijo a Juan: ‘¡Sube acá! Yo te enseñaré unas cosas que han de suceder.’ Esa misma Voz sonará cuando los muertos en Cristo resuciten, porque la trompeta, la trompeta… ¿Qué es una trompeta? la Voz de Cristo: el mismo que dijo: ¡Sube acá!”

O sea, que la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final que dice en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58; y en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 11 al 18; y en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21; es la Voz de Cristo llamando a Su Iglesia.

Cristo en Espíritu Santo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano, le da la revelación a Su Iglesia por medio de Su Espíritu Santo en el instrumento que Él tendrá para el Día Postrero. Y en el campo espiritual será llamada Su Iglesia a subir más arriba de la séptima edad de la Iglesia, eso es a la Edad de la Piedra Angular, que vendría a ser la etapa número ocho, y el ocho representa (comenzando nuevamente)…, y el ocho representa eternidad.

Es una etapa o edad eterna donde en algún momento van a recibir toda la revelación del Séptimo Sello, toda la revelación contenida en los Siete Truenos. Y son los Siete Truenos los que tienen el misterio del Séptimo Sello, de la Segunda Venida de Cristo, para ser revelado a Su Iglesia; y darle así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, son llamados a subir a esa etapa o edad eterna de la Iglesia, Edad de Piedra Angular, Edad para la Adopción; y ahí recibirán toda la fe que se requiere para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, lo cual será por medio de la revelación del misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Eso es lo que contienen los Siete Truenos de Apocalipsis 10, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano y Su rostro como el Sol, clamando como cuando un león ruge, y siete truenos emitiendo sus voces.

Vean que los Truenos emiten sus voces, ¿dónde? No en el Cielo, sino en la Tierra. Es en la Tierra donde esos Truenos emiten sus voces con el Mensaje Final de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo, para los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso no tendrán que preocuparse los creyentes, si otras personas no creen; porque es para los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que no todos tampoco creyeron en los días de José, o en los días de Noé, o en los días de Moisés, o en los días de los profetas, o en los días de Jesús y Juan el Bautista. Ni creyeron a Juan, ni creyeron en Jesús. El pueblo, la religión organizada de aquel tiempo no creyó.

Por lo tanto, ninguno de los discípulos del Señor Jesucristo tenía que desanimarse porque la religión de su tiempo no había creído; lo importante es que ellos creyeran: los discípulos del Señor Jesucristo, los que estaban ordenados para vida eterna.

Recuerden en San Juan y en San Mateo, capítulo 11, versos 21 al 27, nos dice que Jesús en esa ocasión se conmovió en Espíritu, y vean lo que dijo… Capítulo 11, verso 25 en adelante, de San Mateo, dice:

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar (o sea, que la revelación, podemos ver que la obtienen aquellos para los cuales es ordenada).”

En San Mateo, capítulo 13, versos 10 en adelante, dice… Esto fue luego de la parábola del sembrador:

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.”

A unos les es dado a conocer el misterio del Reino de los Cielos, y a otros no les es dado a conocer los misterios del Reino de los Cielos.

“Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.”

Y abajo, en el verso 16 de este capítulo 13, dice:

“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.”

La bienaventuranza está para los que oyen los misterios del Reino de los Cielos, la Palabra de Dios siendo revelada para el tiempo en que la persona vive.

“Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”

Lo que los profetas desearon ver y oír: Desearon ver el cumplimiento de la promesa de la Venida del Mesías; y oír: oír al Mesías predicando y mostrándoles que todas esas cosas que estaban prometidas, estaban siendo cumplidas a través de Él, por lo cual Él era identificado como el Mesías prometido.

Y ahora, en la parábola del sembrador hay cuatro clases de terreno: junto al camino, en pedregales, el otro entre espinos y el otro en buena tierra. Y todos queremos ser la buena tierra.

“El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa (o sea, no lleva el fruto que tiene que llevar en la persona en ese tiempo).

Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

La buena tierra es aquel que oye y entiende la Palabra, y lleva fruto. Puede que lleve fruto a ciento por uno, o a sesenta por uno, o a treinta por uno; pero lleva fruto. El que lleva fruto a treinta debe hacer un esfuerzo para llegar a sesenta o llegar a cien, a ciento por uno.

Y ahora, la página 105… Recuerden que los que van a resucitar como parte de la Iglesia-Novia, correspondientes a cada edad, son aquellos que recibieron el Mensaje correspondiente a cada edad, que estuvo dando Cristo en Espíritu Santo por medio del mensajero de cada edad. [Párrafo 910]:

“Yo creo que si alguien entrara de lleno a este Mensaje, y lo entendiera al venir a él de lleno, eso casi lo lanzaría en el Rapto hacia la eternidad sin saberlo. Solamente al entrar de lleno a lo que nosotros sabemos, entendemos y hemos visto.”

La transformación o rejuvenecimiento de Abraham y Sara, fue alrededor de la Palabra que Dios le había prometido a Abraham. Y hablando de Sara y Abraham, dice [Párrafo 1235]:

“El arrebatamiento de la Novia será la misma cosa. La Palabra que está en ustedes, el cuerpo se materializará alrededor de esa Palabra, la misma cosa hizo por Sara.”

¿Ven? Los que tienen la Palabra correspondiente a su edad, en el tiempo en que vivieron, y ya partieron: van a ser resucitados: tienen la Palabra de su edad; y los que estemos vivos tendremos la Palabra de nuestro tiempo, y alrededor de esa Palabra seremos transformados. Y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Esa es la forma que está establecida en la Palabra del Señor; y no le vamos ni añadir ni a quitar a lo que está prometido.

Y ahora, ¿qué puede hacer una persona para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero? Lo primero es que está —cada persona que va a ser transformada o resucitada (si muere)— está escrita en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Por eso la Escritura dice: “El Cordero que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo.” Eso está por ahí por el capítulo 13 y capítulo 17 de Apocalipsis. Capítulo 13, verso 8, dice que adorarán a la bestia…:

“Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.”

Ahí podemos ver que los que no estén escritos en el Libro de la Vida del Cordero —que fue inmolado desde la fundación el mundo— son los que adorarán a la bestia.

Capítulo 17, verso 8, dice… verso 7 en adelante, dice:

“Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.

Esto, para la mente que tenga sabiduría (y comienza a dar más detalles)…”

Ahora vean que hay nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; y esos son los creyentes en Cristo que en el tiempo en que les toca vivir, oyen la Voz de Cristo por medio de Su Espíritu Santo hablando a través del mensajero correspondiente a cada edad, al cual viene el Espíritu Santo y trae Su revelación, Su Palabra revelada, a él, y habla por medio de él. Y esa es la Voz del Espíritu Santo en cada edad. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Es Cristo en Espíritu Santo hablando por medio del mensajero correspondiente a cada edad.

Para nuestro tiempo, la misma Voz que Juan escuchó y que le dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder.” ¿Qué está detrás de la puerta? Las cosas que deben suceder después de las siete etapas de la Iglesia; las cosas que deben suceder, y que serán reveladas también a los creyentes en Cristo. [Apocalipsis 4:1]:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta…”

¿Ve? Una voz como de trompeta es la Voz de Cristo; la Voz de la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, la Voz de Arcángel.

“…y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Las cosas que sucederán después de las que ya sucedieron en las siete edades de la Iglesia, van a ser reveladas a la Iglesia del Señor; la cual está representada en Juan el apóstol subiendo más arriba. Recuerden que estamos sentados con Cristo Jesús en lugares celestiales.

Y ahora, la Iglesia recibirá en el tiempo final la revelación de las cosas que deben suceder después de las que ya han sucedido durante las siete etapas de la Iglesia. Y la pregunta que tendrían algunas personas: “Después de la séptima edad, ¿qué?” Después de la séptima edad, pues las cosas que van a suceder después de la séptima edad, las cuales serán dadas a conocer, reveladas, a la Iglesia del Señor Jesucristo, por medio del Espíritu Santo a través del instrumento que Él tenga en Su Iglesia para ese tiempo final. Y ahí la Iglesia tendrá la Voz de Cristo hablándole todas estas cosas que deben suceder pronto.

Vean, Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3, dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”

O sea, que las cosas que deben suceder pronto, las reveló a Juan por medio de Su Ángel. Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas (¿El Dios de quién? De los espíritus de los profetas, de los cuerpos teofánicos, de los cuerpos angelicales de los profetas), ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Las cosas que deben suceder pronto, dice aquí la Escritura, que Cristo las da a conocer enviando a Su Ángel, para que dé testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto. Dice también, en el capítulo 22, verso 16 y 17 [Apocalipsis]:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Lo que dice el Espíritu Santo a Su Iglesia, aquí en Apocalipsis, la Iglesia lo repite. O sea, que el Mensaje que la Iglesia del Señor Jesucristo estará llevando, es el Mensaje que el Espíritu Santo estará dando por medio del instrumento que Él tenga para ese tiempo. Tan sencillo como eso.

El Espíritu y la Esposa dicen la misma cosa, dicen: “Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente (del agua de la vida eterna).”

Cristo dijo en una ocasión: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Y esto dijo del Espíritu Santo que habían de recibir los que creyesen en Él.” San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39.

De eso mismo fue que le habló a la mujer samaritana en el capítulo 4, verso 10 y verso 14, que le dijo que Él le daría Agua que salta para vida eterna; y está hablando del Espíritu Santo como el Agua que salta para vida eterna.

Y ahora, viendo todas estas cosas, y que así como Abraham y Sara fueron rejuvenecidos para poder tener el hijo prometido…; y la Iglesia del Señor Jesucristo es rejuvenecida en este tiempo final. Es representada en unas jovencitas que pasan frente al reverendo William Branham en una visión, y pasan primero; y después pasan otras mujeres que corresponden a las diferentes etapas de la Iglesia, pero que ya se habían – habían perdido el primer amor; y luego, cuando está llorando el reverendo William Branham, le es dicho: “Ahí viene la Novia. Ahí viene de nuevo la Novia.” Cuando mira, ve un grupo de jovencitas pasando; jovencitas bien cuidadosas, bien vestidas, bien arregladas, y caminando al son del Evangelio, marchando al son del Evangelio.

Nos recuerda el himno: “La marcha sigue, la marcha continúa, ¡oh cristianos!” Es la marcha de la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo representada en unas jovencitas; porque será en una etapa de rejuvenecimiento de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, y en donde los que murieron van a ser resucitados en esa edad, en esa etapa, pues no fueron resucitados en la etapa de ellos; por lo tanto, es en la etapa de Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro, en donde van a ser resucitados en cuerpos eternos; y los que vivimos vamos a ser transformados.

El reverendo William Branham dice que ellos están escuchando desde donde ellos están; por lo tanto, están muy deseosos de regresar a la Tierra, no por comer (como ellos dijeron, que entonces comerán), sino por tener el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; y nosotros estamos deseosos también de que ellos regresen, porque cuando los veamos seremos transformados.

Todo eso va a ocurrir en un tiempo en que la visión que dijo el reverendo William Branham que todavía no se había cumplido, estará cumpliéndose; en donde se estará cumpliendo la Tercera Etapa: una manifestación poderosa del Espíritu de Cristo en medio de Su Iglesia. Y esa manifestación será en una Gran Carpa-Catedral, como él lo mencionó.

Y de eso no podemos hablar mucho, pero en medio de la Iglesia y la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, estará trabajando en ese proyecto profético; porque le toca a la Iglesia trabajar en las cosas que tienen que ser hechas en esta Tierra, y trabajar ungida por el Espíritu Santo; trabajar con el Espíritu Santo en el Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

No le tocó a San Pablo trabajar para él iniciar con su grupo la construcción de la Gran Carpa-Catedral, aunque él construía carpas. Recuerden que todo judío debe tener, además de su profesión, un oficio; y el oficio de San Pablo era constructor de carpas, de casas de campaña, y él trabajaba para suplir sus necesidades económicas.

Y tampoco fue en el tiempo del segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto o séptimo mensajero. El séptimo mensajero, que tuvo esa visión, trató de hacerlo una realidad; pero no era para su tiempo. Es para nuestro tiempo.

Hay un misterio muy grande ahí, porque ahí es donde la Columna de Fuego se mueve y se manifiesta: en una Gran Carpa-Catedral, en un cuartito pequeño de madera, de unos 12 pies de ancho, por unos 20 de largo. Eso es más o menos la medida que él le colocó a ese cuartito pequeño; y comparado con un edificio grande, se ve más pequeño todavía.

Ahí va Cristo a estar hablando a Su Iglesia, y también al mundo entero; porque la Tercera Etapa será para la Iglesia-Novia, para las vírgenes insensatas y también para el mundo. O sea, que tendrá un mensaje para la Iglesia, un mensaje para las vírgenes insensatas y un mensaje para el mundo. Lo cual, cuando esté en pleno cumplimiento estaremos escuchándolo; las vírgenes insensatas también lo estarán escuchando y el mundo también; pero eso lo vamos a dejar quietecito. Oremos para que pronto se haga una realidad esa promesa divina.

Serán bienaventurados los que estarán trabajando en ese proyecto; porque ese proyecto le corresponde a la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo del Día Postrero, que estará en la etapa de Adopción, la etapa de Edad de Piedra Angular. No le corresponde a otros de otras edades pasadas, porque ya su tiempo terminó, y no se cumplió en el tiempo de las siete edades de la Iglesia.

Las promesas son para el que las cumple; y por consiguiente, las promesas son para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Día Postrero, para el tiempo final. Así que estaremos trabajando en todas las promesas de Dios correspondientes al tiempo presente, para que Él nos use grandemente en Su Obra, y podamos ser partícipes del trabajo que debe ser hecho para el cumplimiento de cada promesa divina para la Iglesia del Señor Jesucristo; tanto en la evangelización como en los demás trabajos físicos o espirituales, para conquistar por medio de la fe las promesas divinas.

¿Quiénes estarán trabajando en esos proyectos divinos? Pues los escogidos de Dios que estarán en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular. Los que no estén en esa etapa, no estarán trabajando, porque no es para etapas pasadas. Es para los que siguen adelante en el Programa Divino y suben más arriba: a la edad o etapa de Adopción, la etapa de Edad de Piedra Angular.

Muchas y grandes promesas hay para la Iglesia del Señor Jesucristo correspondiente a este tiempo final. Por lo cual, trabajemos en todas las promesas, porque las promesas del Señor mías son. ¿Y de quién más? De cada uno de ustedes también. Son para nosotros esas grandes bendiciones.

Ya en el programa de Adopción, en el programa de Redención, ya nos ha dado el cuerpo angelical al producir el nuevo nacimiento en cada creyente, y nos ha dado la vestidura espiritual de Boda; y ahora nos falta la vestidura física, que será el cuerpo eterno, el cuerpo glorificado.

En la página 69 del libro de “Citas,” párrafo 597, dice:

“Y como el Elías fue para abajo al Jordán un día y lo golpeó (allí con Eliseo, cuando iban juntos) (con Eliseo), y se apartó para atrás y él cruzó al otro lado; (y Eliseo) él vino para atrás con una doble porción.”

Eso fue lo que pidió Eliseo: una doble porción. Y ahora vamos a ver esta doble porción, dice:

“Y cuando nosotros le peguemos al Jordán (con Cristo) (Recuerden que el Jordán representa la muerte), nosotros tenemos una porción, pero cuando nosotros regresemos nosotros venimos con dos porciones. Nosotros tenemos vida eterna, resurrección del pecado ahora en rectitud con el Espíritu Santo, y entonces en el regreso con Cristo nosotros venimos para atrás con las dos (o sea, las dos porciones): resurrección física, y nosotros ya tenemos resurrección espiritual; nosotros entonces tenemos una doble porción.”

Resurrección espiritual: resucitamos de muerte a vida eterna, y estamos en el Reino de Dios; y los que murieron, resucitarán físicamente también, a vida eterna física; y los que vivimos seremos transformados y tendremos vida eterna física también. Las dos porciones: la vida eterna espiritual con cuerpo espiritual, angelical, teofánico, y vida eterna física con cuerpo físico glorificado. Eso es una promesa para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, hemos estado viendo LO QUE ESTÁ DETRÁS DE LA PUERTA, como lo que está detrás de la puerta del lugar santísimo terrenal, la cortina (que es la puerta del lugar santísimo), lo que está es la presencia de Dios en medio de los dos querubines de oro que están sobre el propiciatorio; y el propiciatorio es la tapa del arca del pacto.

Y luego del Lugar Santo de la Iglesia, que eso corresponde a las siete etapas de la Iglesia, luego viene la cortina, el velo, que está entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Y detrás, lo que está es la presencia de Dios en la etapa del Lugar Santísimo, la etapa de oro de la Iglesia, la etapa de Edad de Piedra Angular; donde estará la presencia del Señor, donde la Segunda Venida de Cristo se hará una realidad. Y se cumplirá lo que fue visto en el Monte de la Transfiguración: Jesús, Moisés y Elías (uno a cada lado). Como la presencia de Dios sobre el arca del pacto: un querubín a un lado y otro querubín a otro lado; y además de eso, dos querubines gigantes de madera de olivo, cubiertos de oro.

Ahí tenemos una doble representación de lo que estará sucediendo en la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero. A ese Lugar Santísimo es que pasa la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero al subir a la Edad de la Piedra Angular, para ser formado el Lugar Santísimo con todos los creyentes en Cristo del Día Postrero.

Las siete edades corresponden al Lugar Santo, y la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cristo pasa del Lugar Santo al Lugar Santísimo para cumplir las promesas que corresponden al Lugar Santísimo de la Iglesia, al lugar de Edad de Piedra Angular. Tan sencillo como eso. En donde estaremos viendo a Cristo como lo vimos en cada edad de la Iglesia manifestado: por medio de Su Espíritu en cada mensajero, hablándole a Su Iglesia. Así estará hablándonos a todos nosotros en el Día Postrero, desde el Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular del Cuerpo espiritual o Templo espiritual de Cristo. Y podemos ver lo que está detrás de la Puerta.

La Puerta representa a Cristo. Y en el Cielo, todo lo que fue visto allá, eso es lo que Él va a cumplir acá: en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como luego Juan lo ve sobre el Trono sentado; y más adelante, en el capítulo 5, lo ve con el Librito en la mano; y ve al Cordero, a Cristo, que sale del Lugar de Intercesión; y entonces el anciano dice: “He aquí el León de la tribu de Judá.” O sea, comienza ahí como León de la tribu de Judá tomando el Libro, abriéndolo en el Cielo y trayéndolo en Apocalipsis 10 a Su Iglesia.

Todo eso es lo que está detrás de la Puerta que Juan vio en el Cielo; lo cual se manifestará en la Iglesia del Señor Jesucristo, eso es lo que Cristo del Cielo traerá para Su Iglesia.

Y estaremos viendo a Cristo en medio de Su Iglesia, en Su manifestación final; lo estaremos viendo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores. Por eso desciende en Apocalipsis 10, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

Y ese Libro abierto le es revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo. Es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, de la vida eterna. Para la Iglesia regresar a la vida eterna física, necesita el Título de Propiedad; y lo va a tener en el Día Postrero.

Por lo tanto, LO QUE ESTÁ DETRÁS DE LA PUERTA, hemos visto hasta donde hemos podido ver. Y espero que todos podamos ver en la Tierra lo que está detrás del velo, de la puerta que hay entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, el velo que hay entre la séptima edad y la Edad de Piedra Angular.

Por lo tanto, esperamos que Dios nos ayude en todo. Las cosas se están poniendo cada día peores en la Tierra, en lo político, en lo económico, en lo social, en lo militar, y en todos los campos. Y ya yo deseo irme de aquí de la Tierra conforme a como está prometido: con la transformación y arrebatamiento de la Iglesia, siendo uno de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo llevado con Cristo y toda Su Iglesia. Yo deseo irme lo más pronto posible. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Es que está prometido en la Escritura; y si es una promesa, yo quiero que esa promesa se cumpla en mí y en cada uno de ustedes también, que están aquí presentes, y en otros países.

Y si hay alguno todavía que no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino. Pueden pasar al frente y estaremos orando por usted.

En los diferentes países también pueden venir a los Pies de Cristo, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Tenemos que tener asegurada nuestra alma con vida eterna; y Cristo es el único que tiene la exclusividad de la vida eterna, y la da a las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé vida eterna.

Dios tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo final para darle vida eterna. La vida eterna es lo más importante. Sin vida eterna el dinero no tiene tanto valor como algunos piensan. Sin vida eterna no hay felicidad eterna. Sin vida eterna no hay paz eterna. Porque el que no recibe la vida eterna por medio de Cristo, luego no sabe a dónde va, y ya tiene la angustia existencial, porque no sabe de dónde vino, no sabe por qué está aquí en la Tierra, y no sabe a dónde va después que muere.

Es tiempo ya, de que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo para que Cristo pueda salir del Trono de Intercesión, tomar el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero, abrirlo en el Cielo, traerlo a la Tierra, y hacer Su Obra de Reclamo: reclamar todos los que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

En todos los países pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Y los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos… y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas aquí presentes y en otros países, que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente.

Haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Es importante recordar que la Sangre de Cristo nos limpió, y nos continúa limpios de todo pecado.

Tenemos un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades. Él es nuestro Intercesor ante el Padre, y es nuestro Abogado, por consiguiente.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, que dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Por lo tanto, el bautismo en agua es una orden o mandamiento del Señor Jesucristo, que ha estado siendo cumplido desde el Día de Pentecostés hacia acá, para los creyentes en Cristo; y Él ha estado bautizando con Espíritu Santo y Fuego a todos los que lo han recibido como Salvador y han sido bautizados en agua en Su Nombre.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo bautiza, lo sumerge en las aguas bautismales, está siendo sepultado; y cuando el ministro lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Es que en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; ahí tenemos el simbolismo del bautismo en agua. Por lo cual, todo creyente en Cristo ha sido bautizado en agua en Su Nombre; y todos los que lo reciben como Salvador el próximo paso es: ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que lo han recibido como Salvador en estos momentos; y que Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Y será hasta el próximo domingo, Dios mediante, en que estaré nuevamente con ustedes.

Para el próximo domingo les traeremos algún documental del recorrido que fue hecho en estos días pasados, en los cuales estuve aquí, pero a través de la pantalla.

Ustedes vieron también algunos eventos, pero no todos; y vamos a ver el domingo próximo lo que sucedió en ese recorrido. Fueron bendiciones de parte de Dios, en las cuales ustedes pueden decir que tuvieron una partecita también.

Por lo tanto oren mucho por estos recorridos. Aprecio mucho vuestras oraciones por mí y por las labores que se llevan a cabo en todos los países, en el Programa Divino.

No pierdan esa bendición de ser participantes también, de todo el trabajo que se lleva a cabo en otros países; en todas las formas que ustedes quieran participar, lo pueden hacer.

Que Dios les bendiga grandemente y les cuide. Y dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, los que lo han recibido como Salvador en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde. Y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo, nuestro Salvador.

Para los que desean ir a algunas de las actividades de las que se llevarán a cabo en Puerto Rico, les diremos la fecha. Les diremos la fecha, la cual ya pronto la podrán saber, el domingo próximo ya la podrán saber. (¿Da tiempo para el domingo próximo? Da tiempo para hacérsela saber). Así que el domingo próximo, entonces, ya les haremos saber una fecha en la cual ustedes pueden estar presentes, en… algunos, los que no estén – los que no tengan trabajo ese día; no vayan a dejar de trabajar por ir, sino vayan a los trabajos; y el que esté cerca del lugar y no esté trabajando, puede ir. El domingo se les dirá quiénes pueden ir o cuántos pueden ir, si hay espacio, y para qué cantidad hay espacio.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde. Y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.

Eso está también detrás de la puerta: todas las bendiciones en Cristo para los creyentes en Él.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LO QUE ESTÁ DETRÁS DE LA PUERTA.”

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