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Las Siete Edades de la Iglesia del Señor Jesucristo
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Las Siete Edades de la Iglesia del Señor Jesucristo

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones, ministros y congregaciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en Apocalipsis, capítulo 1, versos del 1 al 3. Aun podemos leer un poquito más… y del verso 9 en adelante. Dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta ocasión tenemos como tema: “LAS SIETE EDADES DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.” O sea, LAS SIETE ETAPAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.

Encontramos en el libro del Apocalipsis la revelación de Jesucristo enviada a través del Ángel del Señor Jesucristo, para dar a conocer, manifestar, las cosas que han de suceder.

Las diferentes edades de la Iglesia del Señor Jesucristo están representadas en estos siete candeleros en medio de los cuales aparece Cristo con una ropa que llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro; lo cual muestra que ahí ya está como Juez y como Rey; porque Él tiene Su cinto sobre Su pecho. Como Sumo Sacerdote lo tiene en Su cintura, pero como Juez lo tiene sobre el pecho, como Juez y como Rey.

Estos siete candeleros representan las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, desde el tiempo de San Pablo hasta el tiempo del reverendo William Branham, que fue el séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia; representada en la iglesia de Laodicea de Asia Menor. Y cada mensajero está representado en el pastor de cada una de las iglesias, de esas siete iglesias de Asia Menor.

Esas siete iglesias fueron tipo y figura de las siete etapas por las cuales pasaría la Iglesia del Señor Jesucristo; y las siete estrellas representan los siete ángeles mensajeros correspondientes a las siete edades o etapas de la Iglesia.

De edad en edad aparecería un mensajero el cual introduciría su edad correspondiente; y en él estaría el Espíritu de Cristo manifestándose y trayendo la revelación divina a Su Iglesia, a Su Cuerpo Místico de creyentes.

Veamos lo que nos dice el reverendo William Branham con relación a estas etapas de la Iglesia. Dice en la página 168 y 169 del libro de “Las Siete Edades de la Iglesia”:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona, en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad, y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia Verdadera. Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa. Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero. Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea, que el primero que recibe la revelación para cada edad es el mensajero; y a través del mensajero, el Espíritu Santo la transmite al pueblo. Ese es el Orden desde el Génesis hasta el Apocalipsis, esa es la forma de Dios hablarle por medio de Su Espíritu a Su Pueblo. Eso lo encontramos también en Zacarías, capítulo 7, donde nos dice el verso 11 al 12:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros.”

O sea, que Dios por medio de Su Espíritu, a través de los profetas, le hablaba al pueblo. Ese es el Orden Divino para Dios hablarle a Su pueblo: Dios por medio de Su Espíritu habla a Sus profetas, y a través de Sus profetas le habla al pueblo. Un mensajero para cada etapa de Su Iglesia en el Nuevo Pacto, así como fue un mensajero para cada etapa en medio del pueblo hebreo bajo la Ley. Esa es la forma para oír al Espíritu Santo hablando. Y continuamos aquí en la página 169:

“En cada edad tenemos exactamente la misma norma. Por eso es que la luz viene a través de algún mensajero levantado por Dios en un cierto lugar, y después de aquel mensajero, la luz se difunde por medio del ministerio de otros que han sido fielmente instruidos. Pero, desde luego, todos aquellos que salen no siempre comprenden cuán necesario es decir SOLAMENTE lo que el mensajero ha dicho. Recuerde: Pablo advirtió a la gente que dijeran solamente lo que él dijo:

‘Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó á vosotros solos ha llegado?

Si alguno á su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.’ (1 de Corintios 14:36-37).

Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere.”

Para que el avivamiento correspondiente a una edad de la Iglesia…, o a cada edad de la Iglesia hay que mantener puro el Mensaje que Dios por Su Espíritu trae a través del mensajero de esa etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo; porque de otra forma muere ese despertamiento espiritual, ese avivamiento espiritual de parte de Dios.

“Cuánto cuidado debemos tener al oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!”

Vean qué sencillo es mantenerse en el Programa de Dios para el tiempo en que la persona vive: Escuchando la Voz de Dios por medio del Espíritu de Dios a través del mensajero correspondiente a ese tiempo.

Luego, en la página 227 del mensaje de “Las Siete Edades de la Iglesia” nos dice:

“El Mensaje a cada edad individual, tiene un incentivo para el creyente, animándole a ser un vencedor y así ser recompensado por el Señor. En esta edad, el Espíritu está prometiendo el maná escondido y un nombre escrito en una piedrecita blanca.

Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien le fue dada una promesa especial: La promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.”

O sea que, por consiguiente, cada mensajero de cada edad es el que presenta a la Iglesia-Novia de su tiempo. El mensajero de cada edad tiene esa responsabilidad, de ser el instrumento de Cristo a través del cual Cristo en Espíritu Santo trae – al cual trae la revelación de la Palabra para ese tiempo; y a través de él, el Espíritu Santo le habla al pueblo. Y eso es estar escuchando la Voz de Cristo por medio del Espíritu Santo en la edad en que la persona está viviendo.

No hay otra forma para oír la Voz de Cristo, la Voz de Dios, la Voz del Espíritu Santo.

Veamos lo que sucede cuando Dios envía a cada mensajero. Cuando Dios envía a cada mensajero, es el tiempo en que la Iglesia está en el tiempo para concebir y dar a luz hijos e hijas de Dios en ese tiempo, en esa edad; así como le apareció a la virgen María el Ángel Gabriel, y le habló que ella iba a concebir e iba a dar a luz un hijo, que sería llamado Hijo de Dios, y que le pusiera por nombre Jesús, porque Él salvaría a Su pueblo de sus pecados; y que Él se sentaría sobre el Trono de David su padre, porque Dios le daría el Trono de David su padre, y se sentaría sobre él y reinaría para siempre. San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 36.

Y San Mateo también nos habla de lo mismo cuando el Ángel le apareció a José, el cual estaba muy preocupado y quería dejar a María en forma secreta. Eso está en el capítulo 1, versos 18 al 25. El verso 20 dice:

“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.”

Esa es la Palabra de Dios traída a José por el Ángel Gabriel, como también le fue traída la Palabra a la virgen María por el Ángel Gabriel, mensajero de buenas noticias; el mismo que le aparecía al profeta Daniel en diferentes ocasiones. Dice el reverendo William Branham hablando acerca del Ángel Gabriel, y lo vamos a ver aquí, en la página 33 del libro de “Citas,” párrafo 282:

“Y parado allí estaba un ángel: El poderoso Gabriel. Él es un mensajero a los judíos. Recuerden, Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo, el Ángel Gabriel anunciará la Segunda Venida de Cristo.”

Por lo tanto, hay buenas noticias, buenas noticias proféticas para la Iglesia del Señor Jesucristo, de parte de Dios por medio del Ángel Gabriel, del mensajero a los judíos, que le traerá el anuncio de la Segunda Venida de Cristo, tanto a la Iglesia como a los judíos. Es un misterio de cómo se va a desarrollar todo eso, pero va a suceder.

Continuamos aquí leyendo [libro de “Las Edades,” página 265]:

“Según estos versículos, Jesús es la Estrella de la Mañana (o sea, que no es Venus, en estos términos espirituales. La Estrella de la Mañana, que es Venus, representa a Cristo en Su Venida para el Día Postrero; es la Estrella de la tarde y también es la Estrella de la mañana). El Espíritu está haciendo una promesa a los escogidos de las Edades del Oscurantismo con relación a Sí mismo, y luego a las edades por venir.”

Cada edad ha tenido a Cristo, la Estrella de la Mañana, reflejándose a través de una estrella menor: el mensajero de cada edad, que es una estrella de las siete estrellas en la mano del Señor; porque el Señor es el que tiene las siete estrellas en Su mano. Y cuando la persona mira a Cristo, el Hijo del Hombre, con sietes estrellas en Su mano, ¿cuántas usted ve?

Si tiene siete estrellas en Su mano: “Tenía en su diestra siete estrellas.” [Apocalipsis 1:16] Y Cristo es la Estrella mayor. Entonces miramos a Cristo con siete estrellas en Su mano, y podemos ver ocho estrellas: las siete estrellas en la Estrella mayor, en Cristo.

Como en la venida de los siete ángeles al reverendo William Branham, y él fue arrebatado al Cielo con esos siete ángeles. Y cuando usted mira, ¿cuántos ve? Los siete ángeles de las siete iglesias (de las cuales el reverendo William Branham era el séptimo) con un Ángel que era diferente a los demás: el Ángel que tiene el Séptimo Sello, el Ángel que era el más sobresaliente para el reverendo William Branham. Por lo tanto, miramos y vemos a ocho.

El reverendo William Branham miró y vio siete, y él era uno de los siete ángeles mensajeros de las siete iglesias, de las siete edades de la Iglesia; por lo tanto, hubo una reunión de los sietes ángeles mensajeros con el Ángel que era diferente a los demás: ocho ángeles. Un Ángel mayor que los demás: el Ángel que tiene el Séptimo Sello.

El cual…, cuando aparecieron esos ángeles venían volando del Oeste hacia el Este; porque se reúnen en el Oeste. Fue en el Oeste que el reverendo William Branham, en Arizona (Tucson, Arizona), donde él tuvo esta reunión con esos ángeles mensajeros. Y luego la fotografía salió en la revista LIFE y en la revista Ciencia.

Pero la ciencia y la prensa no supieron que habían retratado a ángeles de las siete edades de la Iglesia y a un Ángel que era diferente a los demás; y todavía no lo saben. Pero los creyentes sí lo saben.

“Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado, ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

Hemos visto los siete candeleros, que son las siete edades de la Iglesia; hemos visto las siete estrellas, que son los siete mensajeros, cada uno para la edad que le corresponde, comenzando con San Pablo y concluyendo con el reverendo William Branham para la séptima edad de la Iglesia.

Y después ¿qué nos queda? “Al que venciere yo le daré…” Dice… Vamos a ver lo que dice el capítulo 2, verso 28… y aun comenzando en el verso 26, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

y le daré la estrella de la mañana.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Y ¿qué o cuál es la Estrella de la Mañana? Ninguna de las siete estrellas. La Estrella de la Mañana vamos a ver a cuál es. Y la Estrella de la Mañana es el Espíritu Santo, Cristo. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Cristo le da la Estrella resplandeciente de la Mañana al vencedor, o sea, el Espíritu Santo, el Sello del Dios vivo, con el cual viene el Ángel de Apocalipsis 7, con el Sello del Dios vivo, para llamar y juntar y sellar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Por lo tanto, para el Día Postrero, luego de los siete mensajeros de las siete edades, Cristo en Espíritu Santo continuará en medio de Su Iglesia; y se manifestará, ya no como y en alguna de las siete estrellas, sino que Él se manifestará en el Día Postrero conforme a Su propósito, como la Estrella resplandeciente de la Mañana. Y a quien Él dé esa Estrella, a través de él le estará hablando a Su Iglesia para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Esa es la Estrella que verán los hebreos viniendo a la Iglesia del Señor Jesucristo, y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estamos esperando!” Verán esa Estrella resplandeciendo en medio del cristianismo; y Su resplandor será tan fuerte que la verán.

Su Estrella será vista en el Oeste, como la vieron los magos que vivían allá en Ur de los Caldeos, esos territorios de la India y de donde vivió Abraham: Babilonia, Ur de los Caldeos y todos estos territorios, Irak e Irán.

Y ellos dijeron: “Su Estrella hemos visto en el Occidente,” porque estaban mirando de aquel territorio hacia el Oeste; y hacia el Oeste estaba Israel. Y así será también en este tiempo: mirando de Israel hacia el Oeste, estarán mirando hacia el territorio donde terminan las edades de la Iglesia y comienza la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular. Es en esa edad donde la Estrella resplandeciente de la Mañana vendrá a Su Iglesia.

Él ha estado en medio de Su Iglesia todo el tiempo, y ha usado diferentes mensajeros; y en el Día Postrero estará en medio de Su Iglesia, en Su manifestación más grande de todos los tiempos. Alumbrará, resplandecerá en medio de la Iglesia entre los gentiles; y ese resplandor llegará hasta Israel.

Por lo tanto, es importante saber estas cosas, porque la Iglesia del Señor Jesucristo estará recibiendo la fe para ser transformados en este tiempo final. La revelación de la Estrella resplandeciente de la Mañana nos dará esa Luz, esa revelación que necesitamos, en donde nos dará la fe para alcanzar nuestra transformación y rapto o arrebatamiento con Cristo, para ir a la Cena de la Bodas del Cordero.

El reverendo William Branham en el mensaje “Mire a Jesús,” aquí en el libro de “Citas” está un pasaje que dice… En el ministerio del reverendo William Branham hubo tres etapas, la tercera etapa es la más importante de todas; y dice [párrafo 1057]:

“El tercero (o la tercera etapa) es propiamente identificado. Nosotros sabemos dónde está, así que la Tercera Etapa está aquí. Es tan sagrado que no debo hablar mucho de ello, como Él me dijo en el principio. Él me dijo: ‘De esto no hables nada,’ ¿ustedes recuerdan años atrás?… Ella habla por sí mismo.”

Hablará por sí mismo al ir cumpliendo cada promesa que Dios ha hecho para Su Iglesia, para este tiempo final. Eso es “hablando por sí mismo:” cumpliendo lo que ha sido prometido.

“Pero traté de explicar los otros e hice un error en mi opinión. (Yo no digo que el Señor me dijo esto). Esto será lo que empezará la fe para el rapto para irse. Yo tendré que quedarme callado por un tiempecito. Ahora recuerden (y tú que estás oyendo esta cinta): tú vas a ver un cambio en mi ministerio luego. Decayendo… no levantándose, decayendo… Ya estamos en la edad y no puede ir más allá. Tenemos que esperarnos aquí un minuto hasta que esto acontezca acá para alcanzarlo, y entonces viene el tiempo y la presión está en un lugar donde tú estás oprimido, entonces mira lo que estoy preparando para decirte en estos momentos… Mire la Tercera Etapa entonces, será absolutamente y totalmente para los perdidos, pero será para la Iglesia y la Novia (o sea, será para las vírgenes insensatas y las vírgenes prudentes, pero también será para el mundo).”

Este mismo párrafo, que es el 1057, dice:

“Esto aquí ya ha acontecido, para que pueda identificar su presencia entre nosotros (o sea, la Tercera Etapa, que vimos en parte manifestada en el reverendo William Branham, que mostraba la presencia del Señor Jesucristo en Espíritu en medio de Su Iglesia), pero esto no será usado en grande manera, hasta que el Concilio empiece con su apretura (o sea, una apretura para la Iglesia-Novia), y cuando lo haga, los pentecostales y etc. casi personificarán cualquier cosa que se pueda hacer; pero cuando venga ese tiempo (la apretura), entonces ustedes verán lo que han visto temporalmente (o sea, esa manifestación de Cristo que vimos temporalmente, sin limitaciones, a través del reverendo William Branham; dice)… entonces ustedes verán lo que han visto temporalmente, manifestado en su poder absoluto (sin limitaciones). Ahora, yo continuaré evangelizando, así como me fue comisionado al principio, así seguiré.”

¿Y qué hay que hacer? Continuar evangelizando, hasta que ese momento llegue. ¿Para qué evangelizar? Para que se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo.

El Cuerpo Místico de Cristo es la Iglesia del Señor Jesucristo, la segunda Eva; así como Cristo es el segundo Adán, para reproducirse en hijos e hijas de Dios, de etapa en etapa, de ciclo en ciclo; hasta que Cristo se haya reproducido en todos los hijos e hijas de Dios que Dios tendría y adoptaría; y serían iguales a Jesucristo, el Padre de familia: con cuerpos eternos, glorificados, igual al cuerpo glorificado de Cristo, y con cuerpos angelicales, teofánicos, como el de Cristo nuestro Salvador. Y luego todos inmortales y jóvenes por toda la eternidad, representando de 18 a 21 años de edad. Eso es para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Viene una manifestación muy grande de parte de Dios, la cual encontramos aquí, donde nos dice en la página 114, verso o párrafo 1002:

“La mujer que vive en esta condición mundana, mientras vive está ya muerta. Y si ella rechaza la misericordia, puede cruzar la línea de separación; y entonces ya no habrá lugar para ella. Entonces, ¿a dónde estará con sus ojos pintados y su cabello cortado? Es que ella ha cruzado la línea y no hay manera de volver. Y tiene que haber un ministerio que le predique. Pero recuerden, para ese tiempo ya todo habrá cesado. ¡Es una cosa horrenda! Habrá un ministerio que mostrará grandes maravillas (¿Y cuál es el ministerio que está prometido que mostrará grandes maravillas? El ministerio de los Dos Olivos), Joel así lo dijo. Pero no habrá tiempo para la redención. Todo entonces es terminado, porque el Cordero ya habrá tomado Su Libro y la redención habrá cesado. Jesús predicó y fue rechazado; luego prosiguió hacia aquellos que estaban encarcelados…”

O sea, que murió y fue al infierno, y les predicó a las almas y a los espíritus. Estaban en sus cuerpos espirituales ahí en el infierno; porque la persona cuando muere, ya sea un creyente o un pecador, sigue viviendo en el cuerpo espiritual que tiene.

“Jesús predicó (en Su ministerio terrenal) y fue rechazado; luego prosiguió hacia aquellos que estaban encarcelados y no podían arrepentirse (o sea, fue y les predicó a los espíritus encarcelados, que estaban en la quinta dimensión); ya no había tiempo para la salvación. ¡Ese mismo ministerio tendrá que repetirse! ¿Qué tal si eso pudiera ser la Tercera Etapa, a los que están perdidos eternamente? ¿Qué tal si así fuera? Ojalá que no sea. Pero ¿qué si es? ¡Piénselo bien por un momento! ¿Qué tal si así es? Dios no lo permita; yo tengo hijos… Pero sí parece estar muy cerca.”

En esa Tercera Etapa, en donde la Estrella de la Mañana estará resplandeciendo: el mismo Cristo manifestado en medio de Su Iglesia, ya no a través de alguno de los siete mensajeros sino en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, en el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, o sea con los ministerios de Moisés y Elías, los Dos Olivos… Miren lo que dice aquí en la página 136 del libro de “Citas,” párrafo 1208, dice:

“¿La Novia antes de que venga Jesús, ella tendrá todo poder del Espíritu Santo para hacer milagros, levantar muertos, y así sucesivamente como la lluvia tardía… Y es esta lluvia tardía para los 144.000 judíos? ¿Tendrán todos los ministros esto, y estamos sólo esperando la venida?

Ahora (esa es la pregunta que le hacen, ahora él contesta; el reverendo William Branham contesta)… Ahora, lluvia tardía, 144.000 judíos, no, eso es cuando Elías y Moisés… allí es donde los milagros tienen lugar.”

Esa es la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham. ¿Van a ver esos milagros? Piense usted. ¿A dónde van a mirar los judíos, los ciento cuarenta y cuatro mil?, ¿y dónde van a ver esos ministerios? Y de ahí pues pasa a los judíos. Como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, los gentiles lo llevarán a los judíos; y entonces el rapto sucederá, dice el reverendo William Branham.

“…allí es donde los milagros tienen lugar. Las cosas que la gente ha estado buscando, los pentecostales por milagros, pero donde eso tendrá lugar será debajo de Elías y Moisés… Sólo debemos esperar la Venida del Señor. Sólo esperen, guarden sus lámparas aderezadas, todas llenas completamente de aceite (o sea, llenos del Espíritu Santo). Oren cada hora, no cada día, cada hora. Sólo guárdense listos; estén listos, sean dulces y vigilando.”

Y la 138 también nos habla algo, en el párrafo 1236:

“Y entonces Él enviará Sus Ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde un cabo de la Tierra hasta el cabo del Cielo. Eso está hablando de la resurrección y el arrebatamiento, subiendo. Él enviará Sus Ángeles para juntar. ¿Ustedes alguna vez pensaron qué son los ángeles? Mensajeros. Él los juntará, los congregará juntos, trayéndolos, juntándolos de las partes extremas de la Tierra a las partes extremas del Cielo, la Palabra que fue y ha sido hecho manifiesta en la Tierra. ¿Lo captan? La Palabra ha sido hablada; aquí se manifiesta.”

Hemos visto aquí, que ahí hay algo grande para los creyentes en Cristo. En la página 141, párrafo 1260, dice:

“Noten, en versículo 41 (Mateo 13) (capítulo 13, verso 41), los dos también muy cerca…”

Ahora, dice:

“Él dijo que envía Él Sus Ángeles para separarlos. Un ángel viene para traer la separación, la segregación entre lo cierto y lo erróneo, y nadie puede hacer eso sino el Ángel del Señor. Él es el que va a decir cuál es cierto y cuál es erróneo. Dios dijo que Él enviará Sus Ángeles en el último tiempo… no ángeles abajo por aquí, sino ángeles en el último tiempo… y reuniría. Sabemos que esto es el tiempo venidero de cosecha ahora. Ahora, un ángel es en realidad, interpretado, un mensajero. Y vemos que hay siete ángeles de las siete iglesias… y no ahora, a través de las edades de la Iglesia.”

O sea que será fuera de las siete edades de la Iglesia, en donde Él envía Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, en donde viene el Ángel del Señor para hacer esa separación, separar el trigo de la cizaña.

Y en la página 128, párrafo 1140, dice:

“Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia.”

El Séptimo Sello para la Iglesia es la Venida del Señor, y para Israel los Dos Olivos. La Séptima Trompeta, que son Moisés y Elías, es lo mismo que el Séptimo Sello para la Iglesia. Lo que es el Séptimo Sello para la Iglesia, es la Séptima Trompeta para Israel. Es bien sencillo.

Y en la página 129, párrafo 1150, dice:

“Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas: Elías y Moisés, y ellos regresan, y allí es donde los pentecostales están todos enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la Iglesia se fue, y eso es a los judíos.”

Y ahora en la página 130, párrafo 1164, dice:

“Recuerden que los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la Sexta Trompeta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

Y la página 149 nos dice, párrafo 1333:

“Recuerden que los que viven y quedan, no impedirán a los que duermen; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la Sexta acaba de sonar)… y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero… sólo descansando hasta ese tiempo.”

¿Ven que todo es sencillo? Está ahí ya hablado, y así tiene que cumplirse en este tiempo final. La Iglesia del Señor Jesucristo tiene la promesa para el Día Postrero, que recibirá la Estrella resplandeciente de la Mañana.

El apóstol Pedro nos habla de esto en una de sus cartas cuando nos dice [Segunda de Pedro 1:19]: “Cuando salga la Estrella de la Mañana en nuestros corazones.” Y la Estrella de la Mañana es Cristo nuestro Salvador, en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia. La Columna de Fuego, Cristo, el Espíritu Santo en esa Columna de Fuego es la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Es importante saber estas cosas, porque de acuerdo a lo que está prometido será que el Señor estará manifestándose en medio de Su Pueblo, en medio de Su Iglesia.

Primera de Pedro, capítulo 2, nos habla de la Iglesia compuesta por piedras vivas, la Iglesia como Templo espiritual. Y es en medio de Su Iglesia donde Él vendrá resplandeciendo, así como vino al tabernáculo que construyó Moisés, y entró y se posó sobre el lugar del propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro.

Y la Iglesia es el Templo espiritual de Cristo; y así como cuando Salomón dedicó el Templo a Dios, vino la Columna de Fuego y se posó sobre el templo, y entró al lugar santísimo…; y se colocó en medio de los dos querubines de oro, sobre el propiciatorio, que es la tapa del arca del pacto donde están los dos querubines de oro; y en adición, dos querubines aparte, gigantes, al lado – a cada lado del arca del  pacto, dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro; los dos olivos cubiertos de oro, donde nos habla de la Divinidad (representada en el oro); por lo tanto nos habla de una manifestación grande de parte de Dios, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, que es la Edad de la Piedra Angular; ese es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Por consiguiente, estemos preparados porque estamos viviendo en el tiempo en que se va a completar la Iglesia del Señor Jesucristo, y la manifestación plena de Cristo en Su Templo espiritual, para la adopción de cada hijo e hija de Dios, que será la redención del cuerpo, la glorificación física de cada creyente en Cristo; si murió, será resucitado en cuerpo glorificado, joven y eterno, como el de Cristo; y si está vivo, será transformado. Eso es lo que está prometido para los creyentes en Cristo del Día Postrero.

Por lo tanto, la Estrella resplandeciente de la Mañana —que es Cristo— estará resplandeciendo en nuestros corazones, dándonos Su Luz, dándonos Su Luz directamente a nuestra alma, a nuestro corazón: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor ha nacido sobre ti.” Dice Isaías, capítulo 60, verso 1 en adelante. Esa es una promesa para ser cumplida nuevamente en este tiempo final; como también Isaías 61, la segunda parte, porque la primera parte ya la cumplió Cristo allá; como también en Isaías 60 la cumplió también allá, y se repetirá en este tiempo final.

En Isaías, capítulo 61, nos dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón…” y así por el estilo; y “proclamar (a predicar) el año de la buena voluntad del Señor, y el día de venganza del Dios nuestro.”

Cristo, cuando (en San Lucas, capítulo 4) leyó ese pasaje, se detuvo y no leyó: “Y el día de venganza del Dios nuestro,” porque eso es para ser predicado en este tiempo final, por el Espíritu Santo, por Cristo en medio de Su Iglesia, dando a conocer el día de venganza del Dios nuestro, dando a conocer los juicios divinos que vendrán sobre la Tierra, dando a conocer la gran tribulación que ha de venir sobre la raza humana.

Por eso el Ángel de Apocalipsis, capítulo 14, que viene con el Evangelio Eterno, habla acerca de ese tiempo y nos dice… Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 en adelante:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

La hora del juicio divino, en donde será dado a conocer el juicio divino que vendrá sobre la Tierra, las plagas que vendrán sobre la raza humana durante el tiempo de la gran tribulación, que durará tres años y medio; pero los escogidos no tendrán que pasar por ese tiempo sino que serán transformados los que estén vivos, y los que murieron serán resucitados en cuerpos eternos, para ser llevados con Cristo y por Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos visto la trayectoria de las siete edades de la Iglesia del Señor Jesucristo, las cuales ya han transcurrido, y ahora nos encontramos en la etapa más importante de la Iglesia del Señor Jesucristo: la etapa de oro de la Iglesia, la etapa para la adopción, la etapa para la resurrección de los muertos en Cristo, la etapa para la transformación de los que estén vivos, la etapa para la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia.

Esa es la etapa paralela a la Primera Venida de Cristo, es la etapa paralela también a los días de Noé, y también a la etapa de los días de Lot en el tiempo de Abraham. Estamos en la etapa más gloriosa de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estamos en la etapa en donde la Iglesia, que es el Templo espiritual de Cristo, se encuentra en la parte del Lugar Santísimo, el cual está siendo construido con piedras vivas, personas que reciben a Cristo como Salvador y son colocados como piedras vivas en ese Templo espiritual, en la parte más importante: el Lugar Santísimo; donde estaría la acción de parte de Cristo por medio de Su Espíritu en medio de Su Iglesia; y en donde estarán los Dos Olivos, representados en los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, que construyó el rey Salomón, y los colocó a cada lado del arca del pacto con sus alas extendidas, así como sobre el propiciatorio hay dos querubines de oro mirando hacia el arca, uno frente al otro; porque en el Arca está la Palabra del Señor.

Por lo tanto, estamos viviendo en el tiempo más glorioso para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el cristianismo, estamos en el ciclo divino para la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia.

El reverendo William Branham dice, hablando del Séptimo Sello, de lo que Cristo dijo, que nadie en el Cielo ni en la Tierra sabe, ni aun los ángeles, cuándo será el día y la hora; el reverendo William Branham dice: “Y está bien que nadie sepa cuándo será el día y la hora, cómo vendrá y cuándo vendrá.” Ese es el secreto del Séptimo Sello, ese es el secreto que el Ángel Fuerte de Apocalipsis 10 habló cuando clamó como cuando un león ruge y siete truenos emitieron sus voces.

Lo que las voces de los Siete Truenos, la Voz de Cristo habló, es el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Segunda Venida; y a Juan le fue dicho: “No escribas lo que los Truenos han hablado.” Pero eso, es tan importante las palabras y su significado, que el reverendo William Branham en el libro de “Los Siete Sellos,” página 128, en español dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de translación.”

O sea, que la Iglesia del Señor escuchará la revelación de lo que los Siete Truenos hablaron; eso le dará fe para ser transformados los creyentes en Cristo en el Día Postrero, para ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y recuerden que el Ángel Fuerte coloca su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra, y clama como cuando un león ruge, y siete truenos emiten sus voces; o sea, que los Truenos no emitieron sus voces en el Cielo sino en la Tierra; porque la revelación de la Segunda Venida de Cristo será dada en la Tierra a la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual que es la Iglesia.

Y ahí es donde Cristo nos ha colocado en este tiempo final. No nos ha colocado en la primera edad con San Pablo, ni en la segunda, ni en la tercera, ni en la cuarta, ni en la quinta, ni en la sexta, ni en la séptima, con alguno de los mensajeros pasados; nos ha colocado en la Edad de Oro, la etapa de la Piedra Angular, que viene a ser la etapa octava, que representa eternidad, porque el ocho representa eternidad.

Y el ocho, por cuanto la semana solamente tiene siete días, el ocho viene a ser el primer día nuevamente. Nos habla de la restauración de una nueva semana, para la restauración de los hijos e hijas de Dios a la vida eterna física, en cuerpos eternos y glorificados.

Hemos visto la trayectoria de las siete edades de la Iglesia del Señor Jesucristo y dónde nos encontramos en este tiempo final.

En ninguna de las siete edades nos encontramos, sino en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de Oro, la Edad de Adopción y para la Adopción, o sea, la redención del cuerpo; en donde nuestros cuerpos físicos serán redimidos literalmente, al ser transformados y ser colocados con vida eterna en el Reino de Dios; y los que murieron, resucitados en cuerpos eternos y glorificados.

Y todo eso será a la Final Trompeta, al Mensaje final de Dios, al Mensaje prometido; “porque será tocada la Trompeta y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados.” Primera de Corintios, capítulo 15, versos 51 al 58.

No será una trompeta literal siendo sonada, sino un Mensaje de Gran Voz de Trompeta, un Mensaje dispensacional proclamando todas las cosas que debemos conocer, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello en el Día Postrero, revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

“LAS SIETE EDADES DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Y ahora, estamos en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de Adopción, la Edad de la Piedra Angular.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, para ser colocado en el Cuerpo Místico de Cristo, en la edad o etapa que corresponde a nuestro tiempo, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba y le coloque en Su Cuerpo Místico de creyentes. Puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Y los niños de 10 años en adelante también pueden recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. Y los que están en otros países también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino.

Recuerden que no hay otro Nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos; solamente hay uno, y ese Nombre es: Señor Jesucristo.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Santa Cruz, Bolivia, y los está llamando en este tiempo final; y en todas las naciones, en todos los países, en toda la América Latina, Centroamérica, el Caribe; en todos los países tiene mucho pueblo, y los está llamando en este tiempo final para colocarlos en Su Templo espiritual, Su Redil, Su Iglesia.

Recuerden que Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna.” Recuerden que se predica el Evangelio para que nazca la fe de Cristo en el alma de las personas, lo reciban como Salvador y Cristo les dé vida eterna. Vida eterna, que es lo que necesitamos para poder vivir eternamente.

No hay otro Salvador. Solamente hay uno, y Su Nombre es: Señor Jesucristo.

Él dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” San Juan, capítulo 10.

Recuerde que el nombre suyo está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida; por eso usted escucha el Evangelio de Cristo siendo predicado, y nace la fe de Cristo en su alma, lo recibe como Salvador, y sigue a Cristo; y Cristo le da vida eterna. Por lo tanto es un asunto de vida eterna recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador.

Lo más importante en la vida es: la vida eterna, y se recibe recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador; por lo tanto, la decisión más grande, el paso más grande que una persona puede dar, es recibir a Cristo como Salvador; porque es lo único que lo coloca a usted en la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Ninguna otra cosa funcionará para usted obtener la vida eterna.

Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13, dice:

“Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo.

El que tiene al Hijo, tiene la vida (o sea, la vida eterna); el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (no tiene la vida eterna).”

Por lo tanto, la buena noticia para los creyentes en Cristo es que Dios nos ha dado vida eterna, y esta Vida está en Su Hijo, en Jesucristo, para que creamos en el Nombre del unigénito Hijo de Dios, en Jesucristo; y así seamos hijos de Dios por medio de Cristo, de esta generación final; porque Cristo ha tenido diferentes generaciones, y todos los creyentes en Cristo son pertenecientes a la generación de Cristo, que tiene diferentes etapas.

La primera generación entre los gentiles: la del tiempo de San Pablo, la segunda generación entre los gentiles: la segunda edad de la Iglesia y sus creyentes; y así sucesivamente hasta la séptima generación, de la séptima edad de la Iglesia. Y luego esta nueva generación: la generación de la Palabra, la generación de oro de la Iglesia, la generación de la Piedra Angular, en donde nacen hijos e hijas de Dios por medio del Espíritu de Cristo en Su Iglesia, que es la segunda Eva, y Cristo es el segundo Adán; y nosotros somos hijos de Cristo y Su Iglesia, de esta generación y en esta generación final.

Esta es la generación de y para la Venida del Señor, y para la fe para el rapto, para irnos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Cuánto tiempo estaremos en la Tierra? No sabemos; pero lo vamos a saber, principalmente cuando seamos transformados.

Por lo tanto, esperamos con paciencia, manteniendo nuestra fe en Cristo, hasta que obtengamos nuestra redención física, nuestra transformación; y luego continuaremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Vamos a estar puestos en pie, para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados, y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero nacer de nuevo. Haz realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario; se haga realidad Tu salvación en mi alma y para mi alma, y para todo mi ser. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO!, ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO!, ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Cristo les ha recibido en Su Reino, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Y ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor, ya que Él dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Es un mandamiento de Cristo el bautismo en agua en Su Nombre; aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista para cumplir toda justicia. Y si Cristo necesitó ser bautizado por Juan el Bautista, ¡cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo! Y la promesa es que Él nos dará el bautismo del Espíritu Santo y producirá el nuevo nacimiento en nosotros.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua, siendo tipológico, nos muestra que cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, está siendo sepultada la persona tipológicamente; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna, con Cristo en Su Reino eterno.

Así es como nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por eso es tan importante el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y la promesa es que Él nos dará el bautismo del Espíritu Santo, y producirá el nuevo nacimiento en nosotros.

Bien dijo a Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” [San Juan 3:5] Nacer del agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es nacer del Espíritu Santo al recibirlo —el Espíritu Santo— de parte de Cristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo Joel Lara, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Con nosotros el reverendo Joel Lara.

“LAS SIETE EDADES DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

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