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La consumación de las Setenta Semanas de Daniel
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La consumación de las Setenta Semanas de Daniel

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, ministros e iglesias. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Reitero los anuncios ya hechos: En diciembre 27, 28 y 29, en Puerto Rico, se tendrá la Reunión Internacional de Ministros, los cuales recibirán la invitación por escrito, como les ha sido informado por el reverendo José Benjamín Pérez; o sea, que la reunión será por invitación, el que no tenga invitación pues, por supuesto, no está invitado; tan sencillo como eso. Eso fue lo que les dijo el reverendo José Benjamín Pérez. Y se regresarán a sus países el día 30 de diciembre, para que puedan estar en la despedida de año con sus iglesias en su país.

El día 30, que es domingo, habrá Santa Cena también, y se estará transmitiendo a través del satélite Amazonas.

También la Embajada de Activistas por la Paz tiene la donación de sangre todo este mes, en todos los países de la América Latina; para lo cual, pueden ponerse en contacto con el delegado de cada país.

En Argentina, la donación de sangre se desarrollará en 13 ciudades; en Bolivia, la donación de sangre se realizará en 7 ciudades; en Estados Unidos, la donación de sangre se efectuará en 3 ciudades; en Guatemala, la donación de sangre se efectuará en 6 ciudades; en El Salvador, la donación de sangre se realizará en 8 ciudades; en México, del 14 al 19 de octubre en toda la nación mexicana; en Panamá, se realizará en 3 actividades en la ciudad capital, Panamá, Panamá; en Chile, la donación de sangre se realizará en 10 ciudades; en Perú, la donación de sangre se realizará del 19 al 26 de octubre; en Colombia, la donación de sangre se realizará en 18 ciudades; en Paraguay, la donación de sangre se realizará en 2 ciudades; en Nicaragua, la donación de sangre se realizará en 4 ciudades.

Está en internet, las ciudades de cada país en las cuales se realizará la donación de sangre, y también comuníquense con el coordinador de cada país para más información.

“Donando la savia de la vida,” es lo que se lleva a cabo al donar voluntariamente sangre para que otras personas puedan recibirla cuando lo necesitan y están en algún hospital; y así haya sangre suficiente para todos los que la necesiten.

Por eso es importante que cada donación y cada donador de sangre sea un donador de sangre voluntario, teniendo esa cultura de donación de sangre, de dos a unas cuatro o cinco veces al año.

La Embajada de Activistas por la Paz tendrá, no menos de dos veces al año, la campaña de donación de sangre; por lo tanto, están todos invitados en todos los países para donar sangre voluntaria en favor del prójimo, donar sangre voluntaria en esta campaña de donación de sangre.

Por lo tanto, están todos convocados a participar voluntariamente de esta campaña de donación de sangre, cada cual en el país donde vive.

Las fechas ya están colocadas en internet, pueden entrar a la página de internet de la Embajada de Activistas por la Paz y también comunicarse con el coordinador de cada país.

También les anunció el reverendo José Benjamín Pérez de este tiempo en donde está la influenza haciendo mucho daño en Puerto Rico, por lo cual hay vacunación en Puerto Rico contra esa influenza que está haciendo mucho daño y ya han muerto muchas personas, y todo Puerto Rico corre peligro, y principalmente los que no estén vacunados. Ya en estos días ya a mí me vacunaron también, y lo mejor que yo quiero para mí, lo quiero para todos ustedes que me están escuchando.

Es mejor prevenir que después lamentarse de no haberse vacunado, por lo tanto están invitados todos los que quieran prevenir; y ustedes son personas que previenen cualquier problema que pueda venir, hay que estar preparados para evitarlo.

Ahora tendremos el documental, el video, de la construcción de la Gran Carpa-Catedral aquí en Cayey, Puerto Rico, para que todos los presentes y los que están en otros países puedan ver cómo va la construcción de la Gran Carpa-Catedral, un Templo para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Creador de los Cielos y de la Tierra. Por lo tanto, pueden ya estar listos para pasar este documental de la construcción, para que veamos cómo va la construcción. Con el permiso, adelante con el video.

[Presentación del video-documental]

Bueno, ya vieron y entendieron lo que significa también la bandera verde, que muy pocas compañías la han recibido; por lo tanto, es una compañía segura, American Construction; y la labor de ese proyecto de la Gran Carpa-Catedral va con toda la seguridad para los empleados y con todo el adelanto de construcción que hay para llevar a cabo una construcción como esa, una mega-construcción. Así que todo va muy bien en el proyecto de la construcción de la Gran Carpa-Catedral. Y apreciamos el respaldo que le están dando a ese proyecto, individuos e iglesias de Puerto Rico y de todos los países.

Es un privilegio y bendición respaldar un proyecto que es para la gloria del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, para el Dios de Israel. Hay muchas construcciones en el mundo, pero siempre la más importante es cuando se construye un templo para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; como fue en los días de Moisés: la construcción más importante se llevó a cabo en el desierto construyendo un tabernáculo para Dios; y en el tiempo del rey Salomón la construcción más importante del mundo entero fue la construcción del templo allá en Jerusalén, que efectuó el rey Salomón con todos los ingenieros y obreros de construcción que trabajaron en ese gran proyecto; y durante el tiempo del cristianismo, siempre que se hace un templo para Dios, para Cristo, se está trabajando en la construcción más importante.

Así es también la construcción de la Gran Carpa-Catedral, un Templo para Dios; como fue también la construcción del arca de Noé, fue la construcción más importante que soportó el diluvio.

Por lo tanto, conociendo la importancia de resguardar un proyecto de un Templo para Dios, cada persona, ministro e iglesia lo hace de todo corazón ese respaldo que efectúa. Que Dios los bendiga grandemente a todos, los prospere espiritualmente y materialmente, y los use siempre en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora pasamos al libro del profeta Daniel en el capítulo 9, versos 20 en adelante, donde nos dice… Eso fue la visita del Arcángel Gabriel al profeta Daniel, el cual en diferentes ocasiones vio a este Arcángel. Tal vez en el momento que Daniel lo vio, si hubo otras personas, no lo vieron, quizás vieron una luz si vieron algo; pero Daniel lo vio en forma de hombre, de un hombre de otra dimensión.

Vean lo que nos dice, capítulo 9, versos 20 en adelante, de Daniel:

“Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios;

aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde.

Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.

Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.

Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta ocasión nuestro tema será: “LA CONSUMACIÓN DE LAS SETENTA SEMANAS…” “LA CONSUMACIÓN DE LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL.”

A través de la Escritura vemos que el Ángel de Dios o Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, Su cuerpo teofánico, ha estado apareciendo a muchos profetas desde el primer profeta (que fue Adán), y seguirá haciéndolo así hasta el último que está señalado en la Escritura.

El Arcángel Gabriel y el Arcángel Miguel son muy importantes en ese Programa Divino, porque estos Arcángeles… uno, Miguel, es el Arcángel guardián del pueblo hebreo, y el Arcángel Gabriel también trabaja en coordinación con el Arcángel Miguel en muchas ocasiones; cuando lo necesita, ahí aparece el Arcángel Miguel.

Por ejemplo, tenemos diferentes lugares donde Gabriel dice que nadie lo ayudó sino Miguel, el príncipe que está de parte de los hijos de Israel. En el capítulo 12, también dice que Gabriel – dice Gabriel que Miguel se va a levantar al final. Aquí lo tenemos en el capítulo 12, verso 1. Dice:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro (o sea, escritos en el Libro de la Vida).”

También lo encontramos apareciendo en otros capítulos en donde Gabriel lo menciona. Por ejemplo, en el capítulo 10, cuando hubo tiempo para que el reino del imperio de Persia cambiara a imperio de Grecia; porque el reino o imperio de los gentiles va cambiando, va teniendo diferentes etapas: Termina el imperio babilónico y cambia el imperio de los gentiles al imperio de Persia, medo-persa; y luego termina el tiempo para el imperio medo-persa y cambia al imperio de Grecia; y termina el tiempo para el imperio de Grecia y cambia el reino de los gentiles, el imperio de los gentiles cambia al imperio romano; y así por el estilo, vemos cómo va surgiendo un cambio en el imperio de los gentiles.

Pero con el imperio romano del tiempo de Jesús, que estaba en la etapa de las piernas de hierro, después pasa a los pies de hierro y de barro cocido, que es la etapa donde se encuentra en la actualidad el imperio de los gentiles.

Por eso en el capítulo 2, versos 30 al 45, de Daniel, nos dice que salió una piedra del monte, una piedra no cortada de manos salió del monte, vino e hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido; o sea, hiere al imperio de los gentiles en su etapa final, que es la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Ahora vean cómo aquí en el capítulo 10, verso 12 en adelante, dice… Aquí describe la fecha en el verso 4 del capítulo 10 y describe también al Ángel, describe cómo era el Ángel. Dice:

“Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel.

Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino (o sea, un hombre pero de otra dimensión; este es el Arcángel Gabriel), y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz.

Su cuerpo era como de berilo (eso es crisólito), y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión (¿ve?, sólo Daniel la vio, porque es una visión; y la visión la ve pues el que está teniendo la visión), y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron.

Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno.

Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra.

Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.

Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.”

Un profeta, un hombre que habla con Dios y que a causa de lo que habla con Dios, de las palabras que habla con Dios, ocasiona que Dios le envíe al Arcángel Gabriel.

“Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días (o sea, que hubo una lucha allí en Persia); pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.”

Miren cómo intervienen los Arcángeles Gabriel y Miguel; y hay más arcángeles, más príncipes, príncipes que están a cargo de reinos, de potestades y así por el estilo, que tienen potestad sobre ejércitos celestiales, sobre huestes celestiales.

“He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días (o sea, que este Arcángel conoce las cosas que han de suceder y vino para dárselas a conocer al profeta Daniel); porque la visión es para esos días.

Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido.

Pero he aquí, uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza.

¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.

Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció,

y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.”

Ahora vean cómo en el mundo de los ángeles hay arcángeles, que son príncipes que están a cargo de huestes celestiales, que tienen reinos y que trabajan en favor del Programa Divino para que se cumpla todo lo que está profetizado; y vean cómo este Arcángel Gabriel le profetiza a Daniel, le enseña a Daniel las cosas que han de suceder, y por eso es que le he llamado siempre a Gabriel: el Arcángel profeta, el cual es de otra dimensión pero aparece a seres humanos.

Vean, le apareció a Zacarías el padre de Juan el Bautista, en el capítulo 1 de San Lucas, y le apareció también a la virgen María en el mismo capítulo 1, versos 26 al 36. Este Arcángel anunció a Zacarías y después a la virgen María, la Primera Venida de Cristo. El reverendo William Branham dice: “Y anunciará la Segunda Venida de Cristo.” ¿Cómo lo hará? Eso es un secreto muy grande; pero “él anunciará la Segunda Venida de Cristo,” dijo el reverendo William Branham.

Es el Arcángel que tiene que ver con la Venida de Cristo y es el Arcángel que da conocimiento y sabiduría, y revela este misterio de la Primera Venida de Cristo; dio a conocer sobre el precursor y luego dio a conocer sobre el Mesías; todo ese misterio fue dado a conocer al sacerdote Zacarías, y el de la Venida del Mesías a la virgen María.

Y luego cuando se encuentran en la casa de Zacarías, la virgen María con Zacarías y con Elisabet, su parienta, ahí pues hablaron; y por eso es que la virgen María supo que ese Ángel era el Arcángel Gabriel, por la descripción que le dio el sacerdote Zacarías cómo el Arcángel Gabriel se le identificó al sacerdote Zacarías por su nombre, que le dijo: “Yo soy Gabriel, que estoy delante de la presencia de Dios, y he sido enviado a ti para darte estas buenas nuevas”, capítulo 1 de San Lucas.

Y ahora, este Arcángel es muy importante en el Programa Divino para el cristianismo y también para el judaísmo, pero sobre todo para el judaísmo, el Arcángel Miguel.

Pero ellos dos, el Arcángel Miguel y el Arcángel Gabriel, trabajan en mutuo acuerdo, y cuando el uno necesita al otro, ahí está disponible. Cuando Gabriel necesitó que lo ayudara Miguel el Arcángel, Miguel el Arcángel lo ayudó, y por supuesto, con su Ejército celestial.

Es que la vida aquí en la Tierra y la política en la Tierra, tiene intervención de la dimensión de Dios con los Arcángeles Gabriel y Miguel, y esas huestes celestiales y demás arcángeles que sean necesarios de las huestes de Dios; y también tiene intervención del maligno, llamado el diablo o Satanás, y las huestes del maligno; por eso hay una lucha siempre en la Tierra.

Y ahora, setenta semanas están determinadas para el pueblo hebreo, para la ciudad, Jerusalén. Estas setenta semanas, cuando apareció Jesús se llegó… cuando comenzó el ministerio, Jesús, comenzó en la semana número setenta. Comenzando la semana número setenta comenzó el ministerio Jesús, cuando tenía cerca de 30 años; y tuvo un ministerio de tres años y medio en la semana número setenta, porque esa es la Semana Mesiánica para la manifestación del Mesías para el pueblo hebreo.

La Escritura decía en Daniel, que setenta semanas estaban determinadas para Israel y la ciudad de Jerusalén, y que hasta el Mesías Príncipe… verso 25 al 27, dice:

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas (que suman 69 semanas).”

En esas últimas semanas nació el Mesías, y recuerden que cada semana consta de 7 años; y 7 por 70, son 490 años; o sea, que a los 483 años comenzó el ministerio de Jesucristo allá en la tierra de Israel, a los 483 años de esas setenta semanas. Ahora vean, dice luego:

“Y después de las sesenta y dos semanas (después de las 62 semanas; y antes de las 62 hubo 7; o sea, después de las 69 semanas), se quitará la vida al Mesías, y no por sí (o sea, que en la semana número setenta, la vida al Mesías le sería quitada); y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario…”

“El pueblo de un príncipe que ha de venir.” Ese pueblo fue: los romanos, que encabezados por su General romano Tito Vespasiano, cercó la ciudad por unos dos años, y luego entró a la ciudad y destruyó la ciudad. Como dice aquí:

“…y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario…”

Eso ya se cumplió. Como la muerte de Cristo también, del Mesías, al cual le fue quitada la vida a la mitad de la semana número setenta, también se cumplió.

“…y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”

Cristo estuvo viviendo su vida ministerial de tres años y medio en la semana número setenta, tres años y medio de ministerio; y cuando murió, se detuvo esa semana, para abrirse una brecha en donde Dios llamaría de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre.

Y por lo tanto, le restan o le faltan tres años y medio a los judíos, tres años y medio de esa Semana Mesiánica. Esos tres años y medio será en los cuales el Mesías se revelará a Israel, y en los cuales los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, estarán manifestados en medio de Israel; y grandes maravillas, milagros y señales, y sobre todo, juicios divinos, vendrán sobre la Tierra; y sobre todo, sobre el reino de los gentiles.

Esa mitad de la semana número setenta, que son tres años y medio que le falta a Israel, de esas setenta semanas, esos tres años y medio también corresponden al tiempo de la gran tribulación. Por eso en el capítulo 11 del Apocalipsis, nos habla de un tiempo en donde los Dos Olivos aparecerán. Estos son los mismos dos olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 11 en adelante. Dice:

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

Los Dos Ungidos, los Dos Olivos. Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 11, nos dice, versos 3 en adelante:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos…”

Este fuego es la Palabra, la Palabra creadora siendo hablada en juicio contra los enemigos que traten de hacerle daño.

“Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.”

Podemos ver que esto es lo mismo que podemos ver en el ministerio de Moisés, que tuvo poder sobre las aguas para convertirlas en sangre y tuvo poder para traer plagas sobre Egipto. Tenía la Palabra creadora, la cual él hablaba y las cosas sucedían, él solamente lo que estaba anunciando era lo que Dios le mostraba y le decía que le hablara al Faraón; él lo hablaba y las cosas sucedían, pero él primero lo escuchaba de parte de Dios y las daba a conocer.

Por lo tanto, Faraón y su reino debió estar agradecido a Moisés que le decía las cosas, los juicios divinos que iban a venir, y podía entonces prevenir, prepararse para lo que venía.

Así será con el ministerio de los Dos Ungidos: estarán comunicando las cosas que Dios va a hacer en esta Tierra, y los que quieran prevenir para que esos juicios divinos no les afecten, lo podrán hacer; sobre todo buscando a Dios, es lo primero.

“Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

Estos tienen poder para cerrar el cielo (Elías cerró el cielo por tres años y medio, y ahora aquí aparece que el cielo va a ser cerrado nuevamente), a fin de que no llueva en los días de su profecía (y los días de su profecía son tres años y medio; por lo tanto, tres años y medio de sequía conforme a la profecía); y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre (eso lo hizo Moisés), y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.”

Lo hizo Moisés con las diez plagas, y también Elías trajo la sequía; pero era lo que Dios les mostraba, lo cual ellos hablaban, lo daban a conocer al pueblo y luego ocurría.

“Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.”

Aquí podemos ver que en estos últimos tres años y medio, que es la segunda parte de la semana número setenta, los ministerios de los Dos Olivos aparecerán para el pueblo hebreo; y ese es el tiempo que es conocido en el cristianismo como la gran tribulación. Para que tengan un cuadro claro y para que sepan lo que viene para la raza humana, vean aquí lo que dice Apocalipsis, capítulo 6, versos 12 en adelante:

“Miré cuando abrió el sexto sello…”

Recuerde que el Sexto Sello son los ministerios de Moisés y Elías. El Sexto Sello y en el Sexto Sello las trompetas suenan, y sobre todo, la Séptima Trompeta.

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”

Ahora podemos ver por qué oramos también por Puerto Rico, que es una isla; pero eso será durante la gran tribulación. Los creyentes en Cristo que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales forman la Iglesia del Señor Jesucristo, no estarán aquí en la Tierra en esos tres años y medio de gran tribulación; es un tiempo para Dios tratar con los judíos.

Y antes de comenzar esa segunda parte de la semana número setenta, Dios completará Su Iglesia, Cristo completará Su Iglesia, los cuales están escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, y tomará el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero, el Libro sellado con siete sellos, de Apocalipsis, capítulo 5, versos 1 en adelante, y hará Su Obra de Reclamo. Él vendrá con el Librito abierto en Su mano y con los santos creyentes en Cristo que han muerto físicamente desde el Día de Pentecostés hacia acá, y los resucitará en cuerpos eternos, inmortales, cuerpos nuevos y jóvenes, igual al cuerpo glorificado de Cristo; y a los que estén vivos los transformará.

Por eso los creyentes en Cristo de este tiempo final, se estarán preparando para su transformación: esperando, vigilando, por la Venida del Señor, que es el misterio más grande de todos los misterios de la Biblia. Si el misterio de la Primera Venida de Cristo fue grande, más grande es el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Por eso el Séptimo Sello, encontramos que cuando fue abierto en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, hubo silencio en el Cielo como por media hora; o sea, no se dio a conocer lo que era y lo que contenía ese Séptimo Sello, porque ese misterio del Séptimo Sello es la Venida del Señor a Su Iglesia.

Y por consiguiente, el misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia no sería revelado hasta cierto tiempo, lo cual corresponde al tiempo en donde habrá una manifestación grande de parte de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y la cual fue mencionada por el reverendo William Branham como la Tercera Etapa, la cual él dijo que se manifestará en una Gran Carpa-Catedral.

Por supuesto, en medio del cristianismo, pues él vio que se estaba predicando a Cristo y que se daba la oportunidad de que las personas vinieran a los Pies de Cristo; y también luego él vio que se oraba por los enfermos y que el Señor obraba grandes maravillas.

Por lo cual, en medio del cristianismo se cumplirá esa Visión de la Gran Carpa-Catedral y se cumplirá la Tercera Etapa, en donde la manifestación de Cristo en toda Su plenitud será una realidad en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y luego tendremos el conocimiento del Séptimo Sello, será abierto el Séptimo Sello a la Iglesia del Señor Jesucristo, será abierto el misterio de la Segunda Venida de Cristo; ahí es donde los Truenos estarán tronando consecutivamente y revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, y por consiguiente, dándole la fe de rapto, la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, como Elías fue llevado en un carro de fuego, los cuales son OVNIS, son platillos voladores, y como Cristo también fue llevado a la Casa del Padre celestial, fue raptado (raptado o trasladado) de la Tierra al Cielo.

Cristo en Espíritu Santo dijo que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Cristo en Espíritu Santo, desde el Día de Pentecostés ha estado en medio de Su Iglesia manifestándose y usando diferentes velos de carne a través de los cuales ha hablado y ha predicado; ha sido Cristo en Espíritu Santo hablando y llamando Sus ovejas.

Él dijo que Él llamaría Sus ovejas, y dijo que Sus ovejas escucharían Su Voz; y dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás (no se perderán). Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.” San Juan, capítulo 10, versos 14 al 30.

Recuerde que el nombre de los que fomarían la Iglesia del Señor Jesucristo están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y esas son las ovejas del Padre, que le han sido dadas a Cristo para que las busque y les dé vida eterna; porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

También dice que no es la voluntad de nuestro Padre que está en los Cielos, que se pierda una de estas ovejas, de estos pequeñitos; porque el Hijo del Hombre vino para salvar lo que se había perdido. Eso está en San Mateo, capítulo 18, versos 11 en adelante, donde dice:

“Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.”

O sea, que no es la voluntad de Dios que se pierda uno de estos pequeños, uno de estos escogidos. Y si no es la voluntad de Dios que se pierda una de estas personas, entonces están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y son los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esas personas tienen una bendición muy grande, esas personas son los escogidos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. ¿Esos son quiénes? Todos los creyentes en Cristo que han nacido en el Reino de Cristo nuestro Salvador, esos son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, son los que nunca se pueden perder. Aunque tengan los problemas que tengan en la Tierra, aunque el enemigo de Dios (el diablo) los afecte, aunque tengan muchos problemas en la Tierra, son personas que están escritas en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

La otra cita bíblica es San Lucas, capítulo 19, verso 10: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Esos son los escogidos de Dios, las ovejas del Padre. ¿Esos son quiénes? Todos los creyentes en Cristo. Ustedes y yo. Y todos los creyentes en Cristo que se encuentran en diferentes naciones en este tiempo, y los que vivieron en tiempos pasados en diferentes naciones, creyentes en Cristo nacidos de nuevo.

Estamos llegando a la consumación de las setenta semanas de Daniel, estamos llegando a la consumación del tiempo, estamos llegando a donde se completa todo el Programa Divino.

A Israel le faltan tres años y medio de trato de Dios con ellos. Desde que Cristo murió en la Cruz del Calvario, Dios dejó de tratar con Israel; y el Día de Pentecostés se abrió la puerta de la Dispensación de la Gracia para entrar al Reino de Dios: judíos y gentiles.

Dios trata con Israel como nación, y con el cristianismo Él trata con individuos; por lo tanto, se abrió la Dispensación de la Gracia, donde hay gracia inmerecida para todo ser humano, para recibir perdón de pecados, ser limpios de todo pecado por la Sangre de Cristo y obtener el nuevo nacimiento; y por consiguiente, obtener la salvación y vida eterna. Por eso en San Lucas, capítulo 24, nos dice, versos 46 en adelante:

“…Y les dijo (Cristo): Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Y vosotros sois testigos de estas cosas.

He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”

Y ahora, se predica el Evangelio de Cristo, se predica en el Nombre del Señor Jesucristo el arrepentimiento y el perdón de pecados, comenzando desde Jerusalén y continuando en todo Israel y en todas las naciones, para que así alcance la salvación del alma toda persona que escucha, nace la fe en su alma, cree y lo recibe como único y suficiente Salvador.

Estamos ya llegando al final de la Dispensación de la Gracia, y lo que viene después es que Cristo saldrá del Trono del Padre, tomará el Título de Propiedad ya como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y hará Su Obra de Reclamo; y ya no habrá misericordia para la humanidad porque ya se estará cerrando la Dispensación de la Gracia.

Y mire lo que viene durante la gran tribulación, en el capítulo 6, versos 12 en adelante, del Apocalipsis:

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”

O sea, el gran día de la ira del Cordero, el gran día de la ira de Cristo, el gran día en que Él estará como Juez juzgando a todas las naciones y a todo hombre, está cerca. Aquí encontramos que ya llegó cuando está esto sucediendo. Por eso es que el Ángel de Apocalipsis, capítulo 14, dice, versos 6 y 7:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado (la hora del juicio Divino, la hora del juicio de Cristo); y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

La hora del juicio de Cristo, del juicio Divino, del juicio del Cordero, llega conforme a lo que dice este Ángel que predica el Evangelio Eterno. Por lo tanto, no queremos estar en la Tierra cuando comience la semana número setenta de Daniel, porque esos tres años y medio que le faltan ser cumplidos a la semana número setenta, son para Dios tratar con Israel.

Es la semana número setenta, la Semana Mesiánica, corresponde al ministerio del Mesías; y ya la primera mitad de la semana número setenta se cumplió en los días de Jesús, del Mesías que estaba esperando Israel pero que tenía que morir a la mitad de la semana, conforme a la profecía de Daniel y a la profecía de Isaías, capítulo 53, verso 10 en adelante, en donde pondría Su vida en Expiación por el pecado; por lo tanto, falta solamente la mitad de la semana número setenta, la última mitad, que corresponde también a la segunda parte de la Semana Mesiánica para Israel, y en donde llegará a la consumación que está prometida, “y lo determinado se derrame sobre el desolador”: sobre el anticristo y su reino se derramará la ira de Dios.

Por lo tanto, es importante estar preparados con Cristo esperando Su Venida, esperando la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el momento en que Él cumpla Su Venida y visite a Su Iglesia en el cumplimiento de Su Venida, como visitó a Israel dos mil años atrás.

Él va a visitar a Su Iglesia y luego va a visitar a Israel también. Pero Israel, cuando vea a Cristo, al Mesías… porque Cristo o el Cristo lo que significa es el Ungido, y Mesías lo que significa es el Ungido; el Cristo, el Mesías y el Ungido es lo mismo; por lo tanto, es el Ungido con el Espíritu de Dios en toda Su plenitud.

“LA CONSUMACIÓN DE LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL.”

Hemos visto las cosas que van a suceder; y si quieren un poco más, miren lo que va a suceder, por lo cual no podemos tener nuestra confianza en las cosas terrenales. En el capítulo 11 de Apocalipsis, versos 15 en adelante, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos…”

Estos veinticuatro ancianos son los doce patriarcas hijos de Jacob y los doce apóstoles del Señor; Judas Iscariote perdió su lugar pero fue sustituido por otro apóstol del Señor.

Él les había dicho: “Vosotros que habéis estado conmigo en mis pruebas, os sentaréis sobre doce tronos y juzgaréis a las doce tribus de Israel.” Eso está por ahí en el capítulo 22, verso 28 al 30 de San Lucas, y Mateo 19, verso 28 [San Lucas]:

“Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Acá en el capítulo 19, señala, 19:28, dice 28 en adelante [San Mateo]:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”

O sea, que es una posición muy grande, muy importante, la de los apóstoles; y así también son los mensajeros para la Iglesia del Señor Jesucristo durante las diferentes etapas y edades de la Iglesia; los diferentes mensajeros, los siete mensajeros de cada edad de la Iglesia, tendrán una posición igual, con relación a los gentiles.

Es importante saber estas cosas porque, vean, van a juzgar a las doce tribus de Israel; y los mensajeros de la Iglesia les tocará el juicio que tiene que ver con los gentiles.

Vean, Primera de Corintios, capítulo 6, verso 12 en adelante, dice:

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”

No solamente los santos, los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, encabezados por el mensajero de su edad, juzgarán al mundo y aun a los ángeles; por lo tanto, es realmente una bendición grande y una posición grande, porque no solamente los creyentes en Cristo son reyes (por eso reinarán con Cristo) y sacerdotes; pertenecen al orden del Reino de Cristo como reyes, por consiguiente pertenecen a ese orden político del Reino de Cristo; y pertenecen al orden sacerdotal o religioso que habrá en el Reino Milenial de Cristo, porque son, no solamente reyes sino también sacerdotes según el Orden de Melquisedec, porque han sido lavados con la Sangre de Cristo; y también son jueces: pertenecen al orden judicial del Reino del Mesías.

Y Cristo es el Rey de Reyes y también Él es el Sumo Sacerdote y también Él es el Juez supremo; o sea, que Cristo encabeza el poder político, el poder religioso y el poder judicial de Su Reino. Y Su Gabinete son los creyentes en Cristo de las diferentes etapas o edades de Su Iglesia, representados siempre en el mensajero correspondiente a cada etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, los creyentes en Cristo van a estar en ese Reino del Mesías. ¿Quiénes van a estar ahí? Todos nosotros estaremos ahí con Cristo luego de la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, nos mantenemos creyendo en Cristo y nos mantenemos esperando Su Venida a Su Iglesia; y en cuanto a los judíos, ellos tienen la oportunidad en la segunda parte de la semana número setenta, en donde Dios volverá a tratar con los judíos durante esos tres años y medio; y durante ese tiempo la Tierra será preparada para el Reino del Mesías con los terremotos que vendrán, los maremotos, los tsunamis, los volcanes y demás desastres naturales que vendrán sobre la Tierra, los cuales serán los dolores de parto para dar a luz una Tierra nueva, una Tierra en donde no habrá los problemas que hay en la actualidad.

Todos esos desastres que vendrán durante la gran tribulación, durante esos tres años y medio, preparará este planeta Tierra para el Reino del Mesías.

Por esa causa, Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 al 19, es muy importante conocerlo, y Apocalipsis, capítulo 6, versos 12 al 16, que son las cosas que sucederán durante la gran tribulación; y otra vez Dios tratará con el pueblo hebreo, el cual debe estar esperando la Venida del Mesías para el cumplimiento de la segunda parte de la semana número setenta; pues todos sabemos que ya la primera parte se cumplió, exactamente conforme al tiempo que fue dicho que se cumpliría, y se abrió una brecha ahí para Dios llamar de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre.

“LA CONSUMACIÓN DE LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL.” Se cerrará con la segunda parte de la semana número setenta, que consta de tres años y medio, y que corresponde a la gran tribulación para la raza humana y el trato de Dios con Israel por tres años y medio. Es tiempo mesiánico la semana número setenta, tanto la primera parte como la segunda parte, para los judíos.

Y durante ese tiempo de esa segunda parte, donde se estará cumpliendo la gran tribulación, la Iglesia del Señor Jesucristo estará con Cristo en la Cena de las Bodas del Cordero, a donde será llevada en el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, en y con cuerpos eternos, inmortales, jóvenes, glorificados, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo, nuestro Salvador.

Por lo tanto, Él sigue llamando a los que están escritos, las ovejas que el Padre le dio, que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Yo respondí al llamado de Cristo y ¿quien más? Cada uno de ustedes también. Si hay alguna persona que todavía no ha respondido al llamado de Cristo, no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento; y así nazca en el Reino de Cristo nuestro Salvador. Para lo cual, puede pasar al frente y estaremos orando por usted para que Cristo lo reciba en Su Reino.

Y recuerden también: Siempre orando por el pueblo hebreo, el cual pronto comenzará la segunda parte de la semana número setenta, en donde Dios va a tratar con Israel de nuevo. Oremos por Israel, el cual está pasando por etapas difíciles en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Dios ama a Israel. Como nación, Israel es el hijo primogénito como nación.

Vamos a estar puestos en pie, para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en diferentes naciones, en diferentes países, en diferentes iglesias, en diferentes lugares.

Los niños de 10 años en adelante, pueden también venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Dios tiene mucho pueblo en Puerto Rico, en todo el Caribe, en toda la América Latina, en Norteamérica y en todas las naciones; y los está llamando en este tiempo final para completar Su Iglesia.

Con nuestras manos levantadas a Cristo al Cielo, vamos a estar orando por los que están recibiendo a Cristo en diferentes naciones, y con nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, repitan conmigo esta oración, los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador en diferentes lugares:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Te lo ruego, en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo al Cielo, todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán, todos los que han recibido a Cristo en estos momentos como Salvador: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Cuando me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo, nuestro Salvador.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo; el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista y ordenó ir por todo el mundo predicando el Evangelio, y dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Es que en el bautismo en agua, la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo en estos momentos como Salvador, en diferentes naciones. Y que Cristo les bendiga grandemente, les prospere espiritualmente y materialmente también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes para continuar y concluir esta actividad. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LA CONSUMACIÓN DE LAS SETENTA SEMANAS DE DANIEL.”

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