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Tiempo de prueba y de bendición
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Tiempo de prueba y de bendición

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, ministros presentes y también los que están en otros países. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, ministros y sus congregaciones en diferentes países, y nos abra las Escrituras en esta ocasión, primer sábado del mes. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Un saludo para el reverendo Andrés Cruz Gallegos, que se encuentra con nosotros en esta ocasión. Que Dios te bendiga, Andrés, y te guarde y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Y también para ti, Miguel, donde te encuentras en estos momentos. Que Dios te bendiga también y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final. Tiempo en donde estamos viendo que las profecías se están materializando conforme a como fueron habladas, porque son la Palabra de Dios para nuestro tiempo, y tenemos que estar bien despiertos espiritualmente para ver cómo van gradualmente haciéndose una realidad todas esas promesas.

Siempre hubo luchas en todos los tiempos, cuando la Palabra prometida para cada edad o dispensación se iba materializando; por lo tanto, así también será en nuestro tiempo.

En aquellos tiempos pasados unos estaban a favor y otros en contra, unos eran amigos y otros eran enemigos; así tiene que ser en nuestro tiempo también.

Por lo tanto, es la historia repitiéndose: La Palabra viniendo al pueblo siendo abierta la Palabra, y unos creyendo y otros dudando; hablando de todos los seres humanos que viven sobre la Tierra, porque no todos son creyentes, hay incrédulos y hay creyentes en la Tierra.

Es lo mismo como en la parábola de las diez vírgenes: hay vírgenes prudentes, y vírgenes insensatas que no toman el aceite del Espíritu Santo. Hay trigo en el mundo, en el campo, que es el mundo, y hay cizaña también en el mundo; por lo tanto, unos creerán y otros no creerán.

Pero lo importante es que usted sea uno de los que creen y vea la Palabra de Dios prometida para el tiempo final materializándose gradualmente.

La Escritura nos habla en Primera de Pedro, capítulo 1, versos 3 en adelante:

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,

para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,

a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;

obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“TIEMPO DE PRUEBA Y DE BENDICIÓN.”

En cada dispensación y en cada edad de cada dispensación, encontramos que los creyentes pasaron por diferentes pruebas; pero también encontramos a los creyentes recibiendo la bendición correspondiente al tiempo que les tocó vivir.

Encontramos, por ejemplo, en los días de los profetas, a los cuales siempre ha venido la Palabra, y ellos la hablan porque viene de parte de Dios directamente al alma y espíritu de ellos; y entonces cuando la hablan es la Palabra de Dios para el pueblo; mientras tanto, es el Pensamiento Divino viniendo al corazón de cada profeta mensajero de Dios.

Cuando se habla, la habla el mensajero profeta, entonces se tiene que cumplir. Y ahí siempre habrá personas que dudarán, pero habrá personas que creerán.

Las que dudarán, las que estarán dudando, no le encontrarán explicación para lo que fue hablado y dirán: “Es imposible.” Como los que fueron como espías: doce espías fueron enviados por Moisés a espiar la tierra prometida para ver cómo era, digamos, sacar el mapa, hacer un mapa de los lugares, ver cómo era la tierra, si era buena o mala; y ver también las personas que vivían: si eran altas, si eran fuertes, o si eran pequeñas y débiles, para hacer entonces el plan de conquista.

De los que fueron, los cuales fueron doce príncipes, diez vinieron diciendo: “No podemos entrar a la tierra; la tierra se traga la gente, está llena de gigantes. ¡Es imposible! Nosotros parecíamos como langostas (saltamontes) frente a esas personas tan altas.” Eran los gigantes del tiempo de Noé, eran los gigantes de la línea de Cam o Cham, dentro de los cuales estaba Cus, estaba también Nimrod el hijo de Cus y todas esas personas que eran gigantes; de ahí más adelante también vino Goliat.

Ahora, hubo dos de ellos que mandaron a callar al pueblo y a los que estaban dando esa mala noticia, porque el pueblo cuando escuchó a los diez hablando de cómo era la tierra y los gigantes que ellos vieron allá, y que la tierra se tragaba la gente, se desanimaron.

Hay personas que no deben abrir la boca, porque lo que hacen es desanimar al pueblo por su incredulidad, porque no miran lo que está prometido sino lo que sus ojos ven; y no pueden concebir que lo que fue prometido por Dios pueda llevarse a cabo.

Pero Josué y Caleb mandaron a callar al pueblo, que estaba desanimado y estaba alborotado, y le dicen: “¡Sí podemos! ¡Podemos conquistar la tierra, podemos entrar a la tierra, obtener la tierra! ¡Dios lo ha prometido, Dios lo cumplirá!” Y así era, porque Dios lo había prometido.

Toda promesa que hay para cada etapa del pueblo de Dios, ya sea bajo la Dispensación de la Ley o bajo la Dispensación de la Gracia, se tiene que cumplir para el tiempo que está asignada esa promesa. Lo hemos visto a través de la historia.

Por ejemplo, para el tiempo de Juan el Bautista estaba prometido que vendría un precursor anunciando y preparando al pueblo para la Venida del Señor; y allí estaba, era Juan el Bautista. Esa era la promesa para ese tiempo: un precursor anunciando que el Mesías estaba entre ellos.

Y Juan decía: “Yo no lo conozco, no sé quién es.” Pero cuando averiguamos más adelante, luego que él lo bautizó, él dijo: “Vi al Espíritu Santo viniendo sobre Él, reposó sobre Él y permaneció sobre Él. El que me dijo que fuera bautizando, que fuera, predicara y bautizara, me dijo: ‘Sobre aquel que tú veas al Espíritu Santo posarse sobre él, ése es Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo y Fuego.” Del cual Juan dijo: “El que viene después de mí es mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado.” Y era su primo; pero él no sabía que ése era el Mesías hasta que vio el Espíritu Santo viniendo sobre Él.

Y esa era la promesa más grande: la Venida del Mesías. Juan era grande pero más grande era el que vino después de él. Por eso Juan decía: “El que viene después de mí, mayor que yo es, del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado.” Eso está por ahí por San Mateo, los primeros capítulos, y también en San Juan, capítulo 1, versos 27 al 36. Por eso él dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Y ahora, hubo personas a favor y hubo personas en contra, que se convirtieron en enemigos de la Palabra de Dios hecha carne en aquel tiempo, siendo vivificada esa Palabra, siendo hecha realidad.

Por eso es tan importante seguir las palabras o hacer conforme a las palabras de Cristo que dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” [San Juan 5:39]

La Palabra de Dios escrita, da testimonio de lo que ha de venir, porque ya fue profetizado; y cuando Dios hace algo, tiene que ser de acuerdo a lo que Él ha prometido. Por eso podemos reconocer lo que Dios está haciendo, porque está primero aquí en la Biblia. Él se manifiesta para cumplir lo que Él ha prometido.

Miren a Jesús, cuando tenía unos 12 años de edad fue con José y María y demás familiares a Jerusalén, como lo hacían cada año, y se quedó en Jerusalén. Y José y María con los demás familiares se fueron, porque ellos iban todos los años a celebrar la Pascua en Jerusalén; y se fueron sin saber, sin darse cuenta que Jesús no estaba entre ellos. Y tres días después se dan cuenta que no está y regresan a Jerusalén donde lo habían visto por última vez, que era en el templo; porque siempre que se le pierde algo a uno, uno tiene que recordar cuándo fue la última vez que lo vio y dónde lo vio; y usted regresa a ese lugar, y ahí comienza la búsqueda.

Regresaron al templo y allí estaba: en el templo, hablando con los doctores de la Ley, y los doctores de la Ley hablando con él; y ellos se sorprendían de la sabiduría que tenía ese niño. Era el Mesías y no lo sabían. Vino a ser el Mesías, por supuesto, cuando fue ungido con el Espíritu Santo luego que Juan lo bautizó y vino el Espíritu Santo sobre Él. Mientras tanto, no era reconocido como el Mesías, porque el Mesías lo que significa es el Ungido, el Cristo.

Y ahora, tres días después lo encontraron en el templo.

Han transcurrido tres edades (de las últimas tres edades): la Edad Luterana, la Edad Wesleyana y Edad Pentecostal, y se les ha desaparecido el Señor, no saben dónde está.

En el Templo hay que buscarlo. Y el Templo del Señor ya no es ahí en Jerusalén, aquel fue destruido.

El Templo es el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, pues es la Iglesia la que tiene la promesa de Cristo que dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Y es a Su Iglesia que Él prometió Su Venida. Y Él viene por Su Iglesia.

Por lo tanto, las personas van a la Iglesia para buscar al Señor y adorar al Señor, y escuchar Su Palabra. Y Él está en medio de Su Iglesia; porque en Su Iglesia está Su Palabra. Él dijo: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, allí yo estaré.”

¿Dónde lo van a buscar? Donde estén dos o tres reunidos en Su Nombre, creyentes en Cristo, o sea, en Su Iglesia.

Ahora, podemos ver dónde estará Cristo: ha estado en Su Iglesia.

Encontramos que Su Iglesia tiene grandes promesas. Así como Su Iglesia y también los miembros de Su Iglesia como individuos, han pasado por diferentes etapas de pruebas, de sufrimientos, pero también de bendiciones (aun en los días de Jesús, que fueron los más difíciles), para nuestro tiempo también hay etapas: se recorren siete etapas consecutivas en la etapa de oro, de Piedra Angular de la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final.

Por lo tanto, en esas siete etapas consecutivas que recorre la Iglesia y que se recorren en Su Iglesia, en este tiempo final habrá pruebas pero habrá también bendiciones.

Cuando escuchamos la Palabra, Dios nos está bendiciendo con Su Palabra; y cuando la creemos al venir a la Palabra, se hace carne en nosotros, se hace parte nuestra esa Palabra que viene de parte de Dios.

Y así van transcurriendo las diferentes etapas en forma consecutiva para el tiempo final; lo cual y la cual… la Iglesia la cual será coronada completamente en este tiempo final con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos; y cada creyente como individuo es coronado con la adopción, con el Espíritu Santo transformando nuestros cuerpos y dándonos cuerpos glorificados. Y así llegaremos a ser perfectos como nuestro Padre celestial, así llegaremos a la total perfección del alma, del espíritu y del cuerpo.

Ya tenemos vida eterna, nuestra alma tiene vida eterna, nuestro espíritu también, pero nos falta la vida eterna física, por lo cual, al no tener la vida eterna física todavía, nuestro cuerpo se va poniendo viejo; y si pronto no nos visita con la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, nuestros cuerpos tendrían que morir físicamente.

Pero la promesa es que habrá un grupo de creyentes en Cristo que estarán vivos y no verán muerte sino que serán transformados. Y en cada tiempo los que estén vivos tienen que estar esperando esa promesa, creer que son ellos los que van a ser transformados. Porque hay que estar esperando la Venida del Señor, y la resurrección y la transformación, en el tiempo que a la persona le toca vivir.

Ahora, hay grandes promesas y señales para saber cuál es el tiempo en que eso va a ocurrir. No iba a ocurrir en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, porque ya transcurrieron esas edades y no ocurrió la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos. Y ahora solamente queda la Edad de la Piedra Angular, a donde hemos subido como se subía de una edad a otra, la Iglesia subía de una edad a otra como por una escalera —que representa a Cristo esa escalera—; y por consiguiente, la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo en donde se cumplen esas etapas.

Y ahora, hemos subido a la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia, donde esperamos la Venida del Señor con Sus creyentes que partieron en etapas pasadas, en la resurrección, con cuerpos glorificados; y cuando los veamos, vamos a ser transformados.

Comeremos con ellos como Abraham comió con los Ángeles que le visitaron, y como los discípulos del Señor Jesucristo comieron con Jesús luego de haber resucitado.

Vemos que creían que era un espíritu, estaban muy asustados. Y Cristo les dice: “No, no soy un espíritu. Vean, el espíritu no tiene carne y hueso como yo tengo. ¿Tienen algo de comer?” Le dan un pedazo de pescado y un panal de miel, comió delante de ellos.

En el cuerpo glorificado, en la resurrección, se puede comer; es un cuerpo especial, interdimensional. No es un espíritu ni es un cuerpo de carne mortal, pero es un cuerpo físico interdimensional.

Encontramos que también, con ese cuerpo y en ese cuerpo, seremos como los ángeles de Dios, dice Cristo, que ni se casan ni se dan en casamiento. También encontramos que no necesita medios de transportación: puede ir de un lugar a otro sin ningún problema, pasando por las dimensiones, pasa a una dimensión… Lo que la ciencia ha estado buscando, miren, Cristo lo hacía, lo tenía, y los profetas también.

Les dice a Sus discípulos o a las mujeres que lo vieron resucitado: “Digan a mis discípulos, a Pedro y a los discípulos, que los veré allá en Galilea; que vayan allá.”

También podemos ver que después que las personas estén resucitadas y los creyentes transformados, en aquel tiempo se reunieron, Cristo les habló del Reino, o sea, les predicó; dice la Escritura que más de 500 personas lo vieron resucitado. O sea que hubo cultos también, donde les predicaba acerca del Reino; lo que indica que cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos glorificados y nosotros seamos transformados, tendremos actividades todavía. Y será en medio de actividades donde ocurrirá también la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos. O sea que se va a estar sirviendo a Cristo, escuchando Su Palabra y obteniendo la fe para ser transformados en este tiempo final.

Y también dijo el reverendo William Branham la visión que le fue mostrada de una Gran Carpa-Catedral, donde la Tercera Etapa, que él le llama la Tercera Etapa, la etapa de la Palabra creadora siendo hablada, en donde grandes cosas van a ocurrir, Él le mostró todo eso siendo realizado en una Gran Carpa-Catedral.

Por lo tanto, en algún lugar, entre los creyentes que han recibido el Mensaje del precursor… porque en el Mensaje del precursor está todo lo que Dios va a hacer. El Mensaje del precursor precursa la Venida de Cristo y todo lo que va a ocurrir, y precursa las cosas que van a estar siendo cumplidas en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Si habla de una visión en donde le fue mostrado una Gran Carpa-Catedral: en algún territorio la Iglesia del Señor Jesucristo construirá una Gran Carpa-Catedral, porque la parte física le toca a la Iglesia del Señor Jesucristo; y eso es Cristo en Espíritu Santo obrando por medio de Su Iglesia.

Somos las manos de Cristo para los trabajos físicos que se tienen que hacer; por lo tanto, habrá una Gran Carpa-Catedral, y la Tercera Etapa ahí se va a cumplir.

¿Cuánto tiempo durará funcionando esa Gran Carpa-Catedral? No que se vaya a romper después, sino que luego nos iremos de aquí estando en ese ambiente de avivamiento.

Ahora, no sabemos cuántos meses o años permaneceremos teniendo actividades y disfrutando las bendiciones de Cristo en el cumplimiento de la Gran Carpa-Catedral. Pero que se va a cumplir, ¡claro que sí!

Ahí la fe para el rapto, para ser transformados y raptados, la obtendremos bajo la Tercera Etapa; porque los Truenos, que es la Voz de Cristo viniendo con el Librito abierto en Su mano y clamando como cuando un león ruge en Apocalipsis 10, nos da la fe, la revelación de Su Venida, para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pasaremos por pruebas pero tendremos grandes bendiciones. Todo creyente en Cristo tiene que ser probado, su fe tiene que ser probada.

Algunas personas no llegan ni a la mitad de la etapa de prueba, pierden la fe porque no arraigan su fe en la Palabra, no se preocupan en saber qué es lo que Cristo ha prometido para Su Iglesia para este tiempo final. O si escuchan, no lo creen; su fe está débil. Por lo tanto, por cuanto la fe viene por el oír la Palabra, tienen que estar más atentos a la Palabra del Señor para que la fe siga creciendo. Si no, su fe va a disminuir y va a perder la fe y la esperanza, y luego va a decir: “Esto no se va a cumplir, y mucho menos entre nosotros.”

Pero cuando uno se mantiene escuchando la Palabra y leyendo la Palabra, y leyendo las cosas que están prometidas para nuestro tiempo, su fe va aumentando cada día, y cada día estará más firme en lo que Dios ha prometido para Su Iglesia; y por cuanto usted es parte de la Iglesia del Señor, usted también va creciendo espiritualmente, hasta que usted como individuo llega a la etapa de oro de su vida como creyente en Cristo, que viene a ser la Edad de Piedra Angular para usted como individuo.

Es importante conocer estas cosas para que así, usted como individuo, también llegue a la etapa de su vida de oro, la Edad de Piedra Angular, que viene a ser la edad 50, porque el 50 representa o es año de jubileo, es el año 50 del jubileo.

Y ahora, es importante que la Iglesia del Señor como Cuerpo Místico de creyentes llegue a esa Edad. Mire lo que dice el reverendo William Branham en el mensaje La Estatura de un Varón Perfecto, página 4 en español:

“Estamos acercándonos a los Siete Sellos. Acabamos de estudiar las Siete Edades de la Iglesia, y este mensaje de enseñanza ayuda a aparejar a todo aquel que es redimido por la Sangre del Señor Jesucristo y que estará en aquella edad de la Iglesia, la edad eterna de la Iglesia, al fin de los Sellos.”

Ahí podemos ver que la edad eterna es la Edad de Piedra Angular luego de las siete edades de la Iglesia; por lo tanto, es la edad en donde la Iglesia recibe la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, es la edad donde la revelación de la Segunda Venida de Cristo será abierta para el pueblo; el misterio más grande de toda la Biblia será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo en el mismo orden que venía la revelación para la Iglesia en cada edad.

Siempre Dios tendrá instrumentos en Su Iglesia, de edad en edad, mensajeros a los cuales viene en cada edad, al mensajero correspondiente de cada edad, la Palabra revelada; y él entonces la habla al pueblo, y se materializa esa Palabra formándose la parte del Cuerpo Místico de Cristo correspondiente a ese tiempo. Esa es la forma en que viene la Palabra y en que se cumple cada edad.

Este es el tiempo paralelo al tiempo de la Primera Venida de Cristo. Ya el precursor de la Segunda Venida de Cristo vino y se fue, dejó su Mensaje; su Mensaje es lo más importante que él traía para el pueblo. Por lo tanto, de acuerdo al Mensaje que le fue dado para el pueblo, para precursar la Segunda Venida de Cristo, así será que se cumplirá la Segunda Venida de Cristo y la venida de los santos creyentes en Él, que partieron, siendo resucitados. Todo se cumplirá como está prometido.

Por lo tanto, a medida que cada creyente en Cristo ve la vindicación, la materialización de lo que Dios ha prometido, la vivificación de lo que Dios ha prometido, siendo cumplido lo que Dios prometió: recibe bendición, recibe fe, aumenta su fe; y la persona es vivificada y va creciendo espiritualmente en el conocimiento de Dios y Su Palabra.

“TIEMPO DE PRUEBA Y BENDICIÓN.”

Ahora estamos en el tiempo de prueba y bendición correspondiente a la Edad de la Piedra Angular. Ya el tiempo de prueba y bendición para edades pasadas, ya terminó, ahora nos ha tocado a nosotros en la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular, para obtener la victoria en este tiempo final, la gran victoria en el amor divino, en donde vendrán los santos creyentes en Cristo que murieron, en cuerpos glorificados aparecerán a los creyentes de este tiempo final; y los que vivimos seremos transformados, conforme a la promesa de Cristo de Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58; y también Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 al 18; y Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21. Y aun hay más Escrituras, como San Juanin , capítulo 5, versos 17 al 29.

Son Escrituras que nos hablan de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estamos vivos. Esas son Escrituras para ser cumplidas en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Por lo tanto, agárrese bien de esas Escrituras para que se materialicen en usted, para que se hagan carne en usted; y al hacerse carne entonces tienen que cumplirse en usted. Agárrelas bien, con la mano poderosa de la fe.

Por lo tanto, estemos alertas a todas esas promesas, vigilando a medida que van siendo cumplidas, sin que nos pase por encima el cumplimiento de esas promesas; porque ahí está la vida: en esas promesas, cuando se hacen una realidad, cuando son cumplidas.

Estamos viviendo en la Palabra de Dios en tiempo presente, en la Palabra de Dios correspondiente al tiempo final, al Día Postrero, a la etapa de oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular, que es la Edad de Adopción.

Por eso el reverendo William Branham dice que miremos hacia arriba. El mismo Cristo también dijo: “Levantad vuestras cabezas porque vuestra redención está cerca.” Página 37 del libro de “Citas”, párrafo 311, dice (a mediados):

“Tenemos un ministerio llegando a ser exactamente como la vida de Cristo. ¿Qué identifica el ministerio? La Venida del Señor. Mire la iglesia luterana bajo la JUSTIFICACIÓN, viniendo fresca del catolicismo. Mírela, moviéndose. Luego mire a Wesley llegando un poco más cerca, a la SANTIFICACIÓN, tejiendo dentro las Escrituras. Mire en medio de Wesley. Luego la cosa siguiente que vino era la Edad Pentecostal. Y la Edad Pentecostal con la RESTAURACIÓN de los dones, los dones espirituales (esa es la séptima edad o etapa de la Iglesia). AHORA MIRE LA EDAD QUE VIENE AHORA, HACIA ARRIBA A LA PIEDRA ANGULAR. ¿Ve lo que quiero decir? La Venida del Señor, lo manifestado. Dios en toda creación espera que la Iglesia halle su lugar posicionalmente.”

Que halle esa etapa, ese lugar donde tiene que estar; donde tiene que estar para recibir la Palabra para esa etapa, para esa edad, para que se haga carne en ella como Iglesia y en cada creyente en Cristo; porque ahí está la bendición para la fe para el rapto, ahí está la bendición para nuestra transformación, ahí está la bendición para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Porque eso tiene que ver, lo que estará siendo hablado por el Espíritu Santo, es la Trompeta Final sonando el Evangelio de Cristo para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Es en la etapa de Edad de Piedra Angular donde las profecías para el Día Postrero tienen que ser cumplidas.

Por eso la Visión de la Carpa no se podía cumplir en el tiempo del reverendo William Branham. En aquel tiempo era la séptima edad de la Iglesia, y luego pasó a una brecha entre la séptima edad y la Edad de Piedra Angular. Pero esa promesa de la Visión de la Carpa es para ser cumplida en la etapa o Edad de Piedra Angular, que es la edad paralela a la edad de la Primera Venida de Cristo; así tiene que ser la edad para la Segunda Venida de Cristo; y por consiguiente, todas esas promesas correspondientes al Día Postrero van a ser hechas una realidad.

El mismo Cristo resucitará a los creyentes en Él que murieron, y a los que están vivos los transformará. Por lo tanto, estemos como dice en San Lucas, Jesucristo, en el capítulo 21, versos 27, que cuando veamos suceder todas estas cosas levantemos nuestras cabezas al Cielo, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca. La redención es la transformación del cuerpo, la redención del cuerpo.

Por lo tanto, levantemos nuestras cabezas y estemos con nuestras cabezas levantadas en la Edad de la Piedra Angular. De la séptima edad hay que levantar nuestra cabeza para mirar la Edad de Piedra Angular y subir en el llamado de Cristo a Su Iglesia. Luego nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“TIEMPO DE PRUEBA Y DE BENDICIÓN.”

Es tiempo en que la fe de cada creyente es probada; y cada creyente está llamado a agarrarse bien de Cristo la Palabra, sin claudicar.

El que deja de creer, se perjudica a sí mismo; por lo tanto, lo que no entienda ahora, lo entenderá después.

Ore a Cristo, manténgase leyendo la Biblia, manténgase leyendo los mensajes del reverendo William Branham y los mensajes de nuestro tiempo, para que su fe crezca y cada día esté más agarrado de la Palabra prometida de Dios para nuestro tiempo. Y así estemos listos para nuestra transformación.

Estamos en un tiempo muy glorioso, aunque de prueba, también de grande bendición. Nuestra fe tiene que ser probada; porque si no es probada nuestra fe, entonces ni crece nuestra fe ni tampoco se sabe quién cree y quién no cree.

Recuerden que hay cuatro tipos de personas: personas representadas en la parábola de la simiente que el sembrador salió a sembrar en San Mateo, capítulo 13, versos 1 en adelante hasta el 23.

Una parte del terreno es representado junto al camino, personas representadas en esa clase de terreno junto al camino. Otro tipo de personas es representado en terreno de piedras, pedregoso. Otro tipo de personas es representado en un terreno lleno de espinos, de plantas y de cosas así, que no dejan crecer la Palabra que fue sembrada en el corazón de la persona.

Pero hay otro terreno, el cuarto: es el terreno bueno, la tierra buena, que representa al creyente, en el cual es sembrada la Palabra; y como es buen terreno, ahí la Palabra nace, crece y lleva fruto. Esa es la diferencia entre los cuatro terrenos, que el cuarto terreno es la buena tierra: los creyentes en Cristo en los cuales fue sembrada la Palabra, nació, creció y lleva buen fruto: a sesenta – a ciento por uno, a sesenta o a treinta; pero todos los que estamos representados en la buena tierra llevan fruto.

Por lo tanto, es importante que usted sepa en cuál de los cuatro grupos usted está. Debe estar como la buena tierra. Esa es la meta y el deseo de todo creyente en Cristo: ser buena tierra, donde la Palabra sembrada llevará el fruto, y por consiguiente tendrá la bendición de Dios.

Porque la tierra buena que lleva buen fruto es bendecida por Dios, mas la tierra que tiene espinos está cerca a ser maldecida y quemada. Eso es lo que dice San Pablo en su libro a los Hebreos o carta a los Hebreos. Capítulo 6 de Hebreos, versos 4 en adelante, dice:

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.

Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.”

O sea, que la buena tierra recibe bendición; la mala tierra, que produce espinos y abrojos, está próxima a ser maldecida y su fin es ser quemada. Está hablando de personas, tipificadas en tierra buena o en tierra mala.

Por lo tanto, es importante estar conscientes del tiempo que nos ha tocado vivir y estar conscientes de que estamos viviendo en un tiempo de prueba y de bendición. Viene la prueba y viene la bendición.

Por lo tanto, para recibir la bendición viene la prueba primero, en donde su fe se arraiga bien en su alma, basada su fe en la Palabra del Señor; porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios.

Así que, firmes y adelante siempre, bien agarrados de Cristo, sin dejar a Cristo nuestro Salvador; para que así la bendición de Cristo venga a nuestra alma, y todo lo que Él ha prometido para nosotros como creyentes en Él se haga una realidad en nosotros, y pronto seremos transformados. No sé en qué año pero está prometido que va a ocurrir.

Por lo tanto, yo estoy bien agarrado de esa y las demás promesas de bendición para todos los creyentes en Cristo; y por eso les hablo de estas bendiciones, para que ustedes también estén bien agarrados de Cristo, para que se hagan una realidad en ustedes y así reciban la bendición o bendiciones que Cristo tiene para Su Iglesia en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio y bendición grande, ministros e Iglesias en diferentes países, y los que están aquí presentes, estar en este primer sábado del mes de julio con ustedes.

Recuerden que los días comienzan en la tarde. El sábado ya comenzó a la caída del sol de esta tarde; por lo tanto, el culto o actividad de ministros y colaboradores sigue siendo el sábado, el sábado por la noche. Estamos en sábado por la noche, conforme al calendario judío.

Que Dios les bendiga grandemente y les use grandemente en Su Obra, y fortalezca vuestra fe, y estén bien agarrados de Cristo y arraigados en la Palabra del Señor. Y que vuestra fe siga creciendo más y más, y las bendiciones de Cristo sigan viniendo sobre vuestra alma más y más, y sobre mi alma también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Continúen pasando una noche feliz, y ya nos veremos el domingo, Dios mediante, en la mañana (en persona).

Dejo al ministro José Benjamín Pérez con ustedes, para que continúe y concluya el culto de esta noche.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“TIEMPO DE PRUEBA Y DE BENDICIÓN.”

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