Conferencias

La Iglesia del Señor Jesucristo reconociendo su posición en el Día Postrero
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on skype
Share on email
Share on print

Descargas

Traducciones

La Iglesia del Señor Jesucristo reconociendo su posición en el Día Postrero

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y también los que están a través del satélite Amazonas o internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística en todas las naciones, y también el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

Para esta ocasión leemos en Primera de Timoteo, capítulo 3, versos 14 al 16, palabras del apóstol San Pablo a Timoteo, y dice:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO RECONOCIENDO SU POSICIÓN EN EL DÍA POSTRERO.”

La Iglesia del Señor Jesucristo, la posición de la Iglesia en el Cuerpo Místico de Cristo, cada creyente tiene un lugar, una posición; y la posición de la Iglesia del Señor Jesucristo de edad en edad, de etapa en etapa, y la posición de la Iglesia, pues hasta el Día Postrero, cuál es la posición de la Iglesia en el Día Postrero y el Día Postrero, veremos estas tres cosas: la Iglesia del Señor, la posición de la Iglesia y el Día Postrero.

A través de la Escritura se nos habla que Dios va a derramar de Su Espíritu sobre toda carne (Joel, capítulo 2, versos 21 al 29), y dice que será para los días postreros o postreros días. También nos dice Dios en el libro del profeta Isaías en el capítulo 44, que va a ser para una generación muy especial, o sea, una descendencia muy especial. Dice:

“Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.

Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.

Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.”

Aquí tenemos la promesa del derramamiento del Espíritu de Dios sobre Su generación; y ahora, así como Dios llama a Israel Su hijo en el Éxodo, capítulo 4, verso 22, le dice Dios a Moisés: “Así dirás a Faraón: Israel es mi hijo (o sea, Jacob), mi primogénito.”

Y ahora, para todo hijo primogénito de Dios es aplicable también esta Escritura, porque esta es una profecía para Israel como pueblo primogénito, como nación primogénita, y para el Mesías Príncipe como el primogénito, y para todos los hijos e hijas de Dios, que son los primogénitos de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, del cual habla San Pablo en Hebreos, capítulo 12, verso 22 en adelante.

Y ahora, encontramos que la promesa es que Dios derramará de Su Espíritu sobre toda carne, ¿cuándo? ¿Para qué tiempo? Para los días postreros. Encontramos que la Escritura nos habla de ese derramamiento del Espíritu de Dios, el cual producirá el nuevo nacimiento en las personas que lo recibirán. En el capítulo 53 de Isaías, verso 10, siendo este un pasaje mesiánico que es cumplido en el Mesías Príncipe, dice:

“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.”

En este pasaje tenemos al Mesías Príncipe presentado, el cual dará Su vida en Expiación por el pecado; el verso 8 nos dice:

“Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará?”

La generación del Mesías… dice:

“Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.”

Y ahora, la generación del Mesías es Su descendencia, Él y Su descendencia es la generación sobre la cual Dios derramará de Su Espíritu sobre toda carne que lo recibe como único y suficiente Salvador; y esa bendición es para los días postreros conforme a Joel, capítulo 2, versos 21 al 29, de lo cual encontramos que habla Cristo y también San Pedro en el libro de los Hechos en el capítulo 2, y Cristo cuando habla que Él dará del agua que salta para Vida eterna, le dice a la mujer samaritana, en el capítulo 4, versos 10 al 14 [San Juan] y le dice: “Si tú conocieras quién es el que te pide de beber; tú pedirías de Él, y Él te daría Agua de Vida, agua que salta para Vida eterna.”

Es Cristo la fuente de esa Agua, la fuente del Espíritu Santo que es el Agua que salta para Vida eterna, el Espíritu Santo para Vida eterna de todos aquellos que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador, y produce en ellos el nuevo nacimiento, nacen a la Vida eterna en el Reino eterno de Cristo, el Hijo de Dios.

Y ahora… [Corte] se ha estado cumpliendo en todos aquellos que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador, por lo tanto se ha estado cumpliendo en la Iglesia del Señor Jesucristo que está compuesta por todos los creyentes en Cristo.

Y ahora, estamos viendo que es la Iglesia del Señor Jesucristo, son los sacados fuera del mundo fuera del reino de las tinieblas y colocados en el Reino de Luz, el Reino del Hijo de Dios, el Reino de Jesucristo; y está en la esfera espiritual el Reino de Dios, el Reino de Cristo, y algún día va a estar la Tierra en la esfera física gobernando sobre todas las naciones.

Y ahora, estos creyentes en Cristo forman el Reino del Señor, el Reino del Mesías, son el gabinete del Mesías y por eso estarán con Él en el Reino Milenial. La Iglesia del Señor Jesucristo viene a ser compuesta por personas que lo han recibido como Salvador y han obtenido la Vida eterna, porque Él dice en la Escritura: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y Yo las conozco y Yo les doy Vida eterna.” Son personas que han recibido la Vida eterna a través de Cristo el buen Pastor. “Y no perecerán jamás.” Dice Cristo: “Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” (Eso está en San Juan, capítulo 10, verso 27 al 30).

Por lo tanto, la Iglesia la Iglesia del Señor Jesucristo está compuesta por personas que han recibido la Vida eterna a través de Cristo, y por consiguiente han recibido la inmortalidad del alma, su alma no perecerá jamás, vivirá eternamente en el Reino de Dios. Y en cuanto al cuerpo físico, Dios les dará un cuerpo físico eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo; y en cuanto al espíritu de la persona, han recibido el Espíritu de Cristo y por consiguiente tienen un espíritu o cuerpo angelical de otra dimensión, de la dimensión de Cristo y es un cuerpo teofánico angelical.

Por lo tanto, tienen la imagen del Dios viviente que es el cuerpo angelical, y tienen la semejanza física del Dios viviente que es un cuerpo físico, glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo, el cual recibirán los creyentes en Cristo de las edades pasadas que han partido; al resucitar, resucitarán en ese cuerpo nuevo, y los vivos serán transformados a la final trompeta como dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58. “Porque será tocada la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán primero (o sea, resucitarán incorruptibles) y nosotros los que vivimos seremos transformados.”

Esa es una promesa para la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, los cuales estarán reconociendo el tiempo, la posición en el Cuerpo Místico de Cristo, en qué posición están, si están en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima etapa, o en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad que corresponde al año del jubileo, al año cincuenta para recibir otro Pentecostés para una transformación física, recibiendo un cuerpo glorificado.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo es el Cuerpo Místico de creyentes nacidos de nuevo en el Cuerpo Místico de Cristo, los cuales tienen Vida eterna y vivirán eternamente con Cristo en Su Reino, son el gabinete del Reino del Señor, son el gabinete de ese Reino, y por consiguiente son Reyes, son príncipes y princesas los creyentes en Cristo del Reino de Dios, del Reino del Mesías.

Lo mismo que Él es, los son todos los creyentes. Él es el Príncipe de Paz, Él es el Príncipe de los príncipes, Él es el Rey de reyes y Señor de señores, y los que están con Él son príncipes y princesas, son Reyes y también Sacerdotes porque Cristo es Rey y Sacerdote, y también Él es el León de la Tribu de Judá; por lo tanto ellos son los descendientes del Rey de reyes y Señor de señores, ellos son los miembros de la generación de Jesucristo.

Y de etapa en etapa en el Cuerpo Místico de Cristo ha surgido una etapa, una generación de hijos e hijas de Dios por medio del segundo Adán, de Jesucristo el Hijo de Dios, reproduciéndose en hijos e hijas de Dios por medio de Su Iglesia, y todos los miembros de Su Iglesia correspondientes a cada edad, juntamente con el mensajero de cada edad son los elegidos, los escogidos, la generación correspondiente a cada tiempo. Y sobre la generación de Jesucristo es que Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne y así produciría el nuevo nacimiento en esas personas, nacerían a la Vida eterna, nacerían del Cielo.

Por eso, San Pablo dice: “Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, con el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” Eso lo dice San Pablo en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21. Y todo eso nos habla de la Venida del Señor a Su Iglesia, a Su Cuerpo Místico de creyentes para la resurrección de los muertos creyentes en Él y la transformación de los que están vivos en el Día Postrero.

Y ahora, por cuanto estas promesas: la resurrección y la transformación para el Día Postrero, son para ser cumplidas en la Iglesia del Señor, tenemos que saber cuál es el Día Postrero; siendo que Dios dijo que derramaría de Su Espíritu sobre toda carne en los días postreros, y comenzó a derramar de Su Espíritu cuando Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, vino el Espíritu Santo sobre Jesús; luego el Día de Pentecostés hubo ciento veinte creyentes en Cristo reunidos esperando la Venida del Espíritu Santo allá en Jerusalén, en el Aposento Alto, y vino un recio viento, un viento fuerte y se llenó la casa de ese viento recio, y fueron derramadas sobre los que allá estaban presentes lenguas como de fuego sobre cada uno; y comenzaron a habar en nuevas lenguas (en lenguas, en idiomas), en idiomas que eran conocidos por los que estaban allí en Jerusalén que habían venido de otras naciones. Allí fueron llenos del Espíritu Santo y se produjo el nuevo nacimiento en ciento veinte creyentes en Cristo; y así comenzó la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual nació el Día de Pentecostés allí en Jerusalén.

Fue sacado del costado de Cristo y por consiguiente es la ayuda idónea de Cristo, ella ha estado trabajando en el Reino de Cristo que está en la esfera espiritual durante estos dos mil años que han transcurrido; y ha estado Su Iglesia en cada edad ocupando la posición que le corresponde en cada etapa del Programa Divino.

Encontramos que en cada edad Dios envió un mensajero con un mensaje, y por medio de ese mensaje fueron llamados los escogidos de ese tiempo y se produjo el nuevo nacimiento en todos los escogidos de cada edad, cada uno en el tiempo que le tocó vivir; y vienen a ser también diferentes generaciones de Jesucristo, diferentes generaciones que vienen por medio de Cristo, el Ángel del Pacto en Su manifestación en Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad hasta llegar a este tiempo. Desde los días de Jesucristo cuando ya tenía de tres a siete años de edad comenzaron los días Postreros; por eso es que San Pablo nos dice en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

Y ahora, el apóstol Pablo en este pasaje nos dice que Dios habiendo hablado primeramente por los profetas, dice: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo”

En los días de Jesús, desde que ya tenía de tres a siete años de edad comenzaron los días Postreros. “Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día,” nos dice el Salmo 90, verso 4 y Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8. O sea, cuando habla de los días postreros, está hablando de los milenios postreros, son días que constan de mil años, días mileniales delante de Dios.

Por lo tanto, desde los días de Jesús comenzaron los días postreros y comenzó Dios a derramar de Su Espíritu sobre toda carne, derramó de Su Espíritu sobre Jesús y el Día de Pentecostés sobre ciento veinte y después sobre tres mil; y así ha continuado derramando de Su Espíritu sobre toda carne, sobre toda persona que recibe a Cristo como único y suficiente Salvador.

Ahora, los días postreros comenzaron en los días de Jesucristo, ahora así como la semana tiene tres días postreros, o sea, los tres días últimos que son jueves, viernes y sábado, o sea, el quinto día, el sexto día y el séptimo día, de esos tres días que representan los días postreros delante de Dios, o sea, los tres milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio, el Día Postrero delante de Dios corresponde a este tiempo final.

Ya han transcurrido de Cristo hacia acá dos mil años que son dos días delante de Dios, de los tres días postreros ya dos se han cumplido; y ahora estamos en el tercero de los tres días postreros, en el tercero o último que viene a ser también el séptimo milenio de Adán hacia acá.

Conforme al calendario gregoriano ya estamos dentro del séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Por lo tanto, estamos delante de Dios en el Día Postrero; y por consiguiente este séptimo milenio de Adán hacia acá también tiene la bendición de Dios derramar de Su Espíritu sobre toda carne, sobre todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador; y luego que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo, entonces vendrá la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los que estén vivos para obtener la inmortalidad física en cuerpos eternos iguales al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Hemos visto lo que es y quién es la Iglesia del Señor Jesucristo, es el Cuerpo Místico de Cristo compuesto por todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, es la Casa del Dios viviente, “es columna y valuarte de la verdad,” dice el apóstol San Pablo; es formada por personas que han recibido la Vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Salvador, han recibido Su Espíritu. Para este tiempo final la Iglesia del Señor Jesucristo estará en la posición que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo que es la Etapa de la Edad de la Piedra Angular, esa es la posición en el Cuerpo Místico de Cristo que le corresponde a la Iglesia del Señor en el Día Postrero, no le corresponde estar en una edad que ya pasó, sino en una Edad que está vigente delante de Dios y que es la Edad de la Piedra Angular.

A través de la Iglesia del Señor Jesucristo, Cristo en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo ha estado obrando por medio de ella, y por consiguiente las obras de Cristo han estado siendo vistas en la Iglesia del Señor; ha sido Cristo por medio de Su ayuda idónea, de la segunda Eva, porque Cristo es el segundo Adán, el cual ha estado reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios.

Y ahora, la posición de la Iglesia en el Cuerpo Místico de Cristo en este Día Postrero, es la Edad de la Piedra Angular, la Edad de la Adopción, la Edad de Corona de la Iglesia del Señor Jesucristo; esa es la Edad o Etapa de Oro, la cual tiene la promesa de la Venida del Señor para darnos la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es la Etapa o Edad en la cual la Venida del Señor a Su Iglesia será hecha una realidad, la resurrección de los muertos en Cristo va a ser hecha una realidad también, la transformación de los vivos también, en Cristo, y el rapto o arrebatamiento de esa Iglesia para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, por lo cual cada creyente en Cristo en ese Cuerpo Místico de creyentes en la posición correspondiente al Día Postrero, la Edad de la Piedra Angular, podrá decir: “Yo me estoy preparando para ser transformado y llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.” Yo también me estoy preparando y espero que muy pronto Cristo nos lleve con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

La Iglesia del Señor Jesucristo es lo más grande que Dios tiene en la Tierra, y por eso en medio de ella tiene al Espíritu Santo, es celestial porque está compuesta por los nacidos del Cielo. Cristo dijo: “No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.” Y también Él dijo: “Mi Reino no es de este mundo,” o sea, que el Reino de Cristo no pertenece al reino de los gentiles, a ninguna de las etapas del reino de los gentiles, no está en ninguna de esas posiciones del reino de los gentiles; por lo tanto la Iglesia del Señor Jesucristo es celestial como Cristo es celestial.

Estamos viviendo en el Día Postrero, el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá; y estamos reconociendo nuestra posición en el Cuerpo Místico de Cristo, la posición de la Etapa, de la Edad de la piedra Angular; y estamos reconociendo también el tiempo que nos ha tocado vivir, y estamos reconociendo la Iglesia del Señor Jesucristo, la ayuda idónea que Dios le ha dado a Cristo que es Su Iglesia; es en la Iglesia del Señor Jesucristo que nacen todos los hijos e hijas de Dios por medio de la unión de Cristo y Su Iglesia, el cual se reproduce en hijos e hijas de Dios.

A medida que se ha estado predicando el Evangelio de Cristo y dándole la oportunidad a todas las personas que reciban a Cristo como Salvador, luego de haber escuchado la predicación del Evangelio de Cristo y haber nacido la fe de Cristo en el alma de las personas, porque la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación.

Millones de personas han entrado a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo naciendo del Agua y del Espíritu, o sea, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo; y todavía hay lugar en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, los cuales son los invitados a la Cena de las Bodas del Cordero y son también representados en las vírgenes prudentes que recibieron el aceite del Espíritu Santo en sus vidas, en sus cuerpos; y esas personas son los bienaventurados, los elegidos, los escogidos llamados también predestinados.

Y ahora, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo y nació la fe de Cristo en su alma, puede dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan a los Pies de Cristo las personas que faltan por venir al Cuerpo Místico de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino. Sin Cristo el ser humano está perdido, todos queremos vivir eternamente; y sabemos que por medio de Cristo obtenemos la Vida eterna, pues no hay otro Salvador, solamente hay UNO, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO. Él es nuestro Salvador, Él es nuestro Redentor.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan las demás personas que nació la fe de Cristo en sus almas; y los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos.

El ser humano en su vida hace muchas decisiones importantes, y de todas las decisiones que hace, ninguna le coloca en la Vida eterna excepto recibir a Cristo como único y suficiente Salvador; por lo tanto la decisión más grande que el ser humano puede hacer en su vida es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, eso es recibir a la persona más importante de la Tierra y también del Cielo; no hay ninguna persona más importante que Jesucristo, Él es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, y es tan importante que se sentó a la diestra de Dios en el Trono de Dios, y luego dijo: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra.” (San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20).

Él es superior a los ángeles dice San Pablo; dice: “Hecho superior a los ángeles, por cuanto heredó más excelente Nombre que ellos.” El Nombre más excelente es el Nombre del Señor Jesucristo, el Nombre que heredó Jesucristo es el más importante; y por eso Él es superior a los ángeles, porque heredó más excelente Nombre que el de los ángeles, heredó el Nombre de Dios que es el Nombre más importante de los Cielos y también de la Tierra.

Todavía vienen más personas que como ustedes quieren vivir eternamente, y saben que solamente por medio de Cristo podemos obtener la Vida eterna. Cristo está tan joven como cuando subió al Cielo, está glorificado Su cuerpo, y esa es la clase de cuerpo que Él tiene para darme a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, Él nos va a dar un cuerpo eterno y glorificado y joven para toda la eternidad. Todavía vienen más personas de camino que como ustedes quieren vivir eternamente, en las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo; y también los niños de diez años en adelante pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Si falta alguna persona por venir puede pasar acá al frente, y en cada país en donde se encuentran pueden pasar al frente en el auditorio, o en la iglesia, o en el lugar donde se encuentre para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad y en este Estado; y en todas las ciudades de la República Mexicana y los está llamando en este Día Postrero. Él va a completar Su Iglesia en este tiempo final; y cuando se complete, pues se habrá completado la Familia de Dios, la descendencia de Dios por medio de Cristo el segundo Adán y la segunda Eva que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, ya en las demás naciones deben de estar listos ya para la oración por todos los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, los que han venido a los Pies de Cristo, todos con nuestros ojos cerrados, y los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Señor, quiero nacer en Tu Reino. Sálvame Señor, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Acepto mi salvación con toda mi alma, la cual Tú ganaste para mí en la Cruz del Calvario. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, y ahora ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, porque Jesucristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible como ordenó nuestro amado Señor Jesucristo, ¿cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, porque el agua no puede borrar los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, Él mismo fue bautizado por Juan el Bautista.

El bautismo en agua es tipológico, es simbólico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por eso, el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, por eso nos identificamos con Jesucristo en Su muerte, sepultura y resurrección en el bautismo en agua. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes; y nos continuaremos viendo eternamente con Cristo en Su Reino eterno.

Pasen todos muy buenas noches.

“LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO RECONOCIENDO SU POSICIÓN EN EL DÍA POSTRERO.”

Ir arriba