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El ángel del pacto en su templo espiritual que es su iglesia en el día postrero
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El ángel del pacto en su templo espiritual que es su iglesia en el día postrero

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas y de internet en diferentes naciones; es una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión.

Un saludo muy especial al licenciado Manuel Andrade Díaz, y también al licenciado Máximo Moscoso Pintado y su esposa Raquel; y también al doctor Salomón Cunha y la doctora Kélita Machado, un saludo muy especial allá en Israel, Jerusalén, donde se encuentran en estos momentos.

Y felicidades a todas las madres hoy en su día, en los países que se celebra el “Día de las madres,” las madres tienen un papel muy importante en el Programa Divino, gracias a ellas es que estamos nosotros viviendo en la actualidad, por lo tanto, son muy especial para Dios las madres de todos los países.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística en todos los países junto los ministros a sus congregaciones, y también juntos al doctor Miguel Bermúdez Marín, un apóstol muy grande en el Cristianismo en este tiempo final. También aprecio mucho y agradezco el respaldo que le están dando a Amisrael, ya el próximo mes estaremos en la “Conferencia Jerusalén 2010,” en la cual esperamos un éxito completo.

Para esta ocasión leeremos una Escritura muy importante que tiene que ver con un evento que tiene dos partes en el Programa Divino, la primera parte se cumplió hace alrededor de dos mil años atrás, y la segunda parte tiene que ser cumplida en este tiempo en el cual estamos viviendo, para lo cual leemos en Malaquías, capítulo 3, verso 1 al 2, donde dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Este pasaje profético nos habla de la Primera Venida de Cristo y de la Segunda Venida de Cristo. “EL ÁNGEL DEL PACTO EN SU TEMPLO ESPIRITUAL QUE ES SU IGLESIA EN EL DÍA POSTRERO,” ese es nuestro tema para esta ocasión.

El Ángel del Pacto, el Ángel, luego el Pacto, luego… tercero: Su Templo espiritual, cuarto: el Día Postrero. Aquí tenemos en este tema cuatro puntos muy importantes que vamos a tratar para que sea lo más claro posible nuestro tema y el contenido de este pasaje de Malaquías. El Ángel del Pacto, ese es el que le apareció a Moisés en una zarza allá en Egipto en el Monte Sinaí, cuando Moisés estaba pastoreando las ovejas de Jetro su suegro.

Cuando en el capítulo 3 del Éxodo, le aperece este Ángel, le dice: “Yo soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob, vean aquí el capítulo 3, verso 6 del Éxodo, dice:

“Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre (o sea, el Dios de Amram el padre de Moisés), Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,

y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.”

Ahora, vean cómo este Ángel de Dios que es el Ángel del Pacto, se presenta a Moisés como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, ¿quién es este Ángel? Moisés le dice a este Ángel, el cual se identifica como Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, en el verso 13 al 14, dice:

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel (verso 13 de este mismo capítulo 3), y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.”

Y ahora, Moisés le pregunta el Nombre a Dios que está en Su Ángel, y le es dado a conocer a Moisés el Nombre de Dios, vean, aquí en el capítulo… hoy que siempre es estudio bíblico en todas las iglesias, vean, en nuestro estudio bíblico en el capítulo 6, versos 1 en adelante, dice:

“Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.”

Y ahora, Abraham, Isaac y Jacob, Abraham el padre de la fe, no conoció a Dios como Jehová, o sea, como las cuatro consonantes, cuatro letras, cuatro consonantes que es: YHWH, esas son las cuatro consonantes que le fueron habladas a Moisés como el Nombre de Dios, pues en hebreo no hay vocales.

Y ahora, Moisés escuchó cómo se pronuncia el Nombre de Dios, por lo tanto vino a ser la primera persona que conoció a Dios por Jehová, esa traducción “Jehová” no está completamente bien, pero ayuda; antes se llamaba o se decía en las traducciones Yavé o Yawé y Moisés fue el que escuchó cómo se pronunciaban esas cuatro consonantes.

Por lo tanto Moisés conocía el Nombre de Dios y de seguro lo usó en muchas ocasiones, vino a ser la primera persona que conoció el Nombre de Dios como Yavé, Yawé o Jehová, esas son las traducciones de esas cuatro consonantes, estén bien o no estén bien esas traducciones, son las que normalmente se han usado. Entre los hebreos, pues no hablan este Nombre sino que usan el Nombre Señor, o sea, Elohim o el Eterno, y así por el estilo.

Y ahora, Moisés es el primer hombre que conoce el Nombre de Dios. Ahora, veamos lo que nos dice en el capítulo 23 del Éxodo, versos 20 al 23, dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”

Y ahora, vean dónde estaba el Nombre de Dios, Nombre que todos los profetas desearon conocer:

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Y ahora, hemos visto que el Nombre de Dios está en este Ángel, el Ángel del Pacto, el Ángel a través del cual Dios estableció el Pacto con el pueblo hebreo allá en el Monte Sinaí; por eso es que San Pablo, y también en el libro de los Hechos en el capítulo 7, versos 51 en adelante del libro de los Hechos, dice que Dios habló por medio de los Ángeles y también San Pablo en Hebreos, capítulo 2, habla acerca de los Ángeles y dice… vamos a leerlo aquí para que tengan el cuadro claro:

“Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.”

Y ahora, la Palabra dicha por medio de los Ángeles en el Monte Sinaí, vean ustedes, fue firme, y todo el que ignoraba esa Palabra que fue dada allí, recibía su castigo.

Y ahora, nos habla la Escritura que Dios habló por medio de los Ángeles allá en el Monte Sinaí, la Ley fue dada de parte de Dios por medio de Ángeles en el Monte Sinaí, y por consiguiente esa Palabra ha sido firme para el pueblo hebreo, y seguirá siendo firme para el pueblo hebreo; es la Palabra de Dios por medio del Ángel del Pacto el cual cuando aparece habla muchas veces en primera persona y se identifica como Dios. ¿Cuál es el misterio de este Ángel? Ya que nuestro tema es: “EL ÁNGEL DEL PACTO EN SU TEMPLO ESPIRITUAL QUE ES SU IGLESIA EN EL DÍA POSTRERO.”

Por lo tanto, tenemos que conocer quién es ese Ángel, ya hemos visto que el Nombre de Dios está en ese Ángel, hemos visto que se identifica con Dios. Cuando Jacob en el capítulo 32 del Génesis, versos 24 al 32, estuvo luchando con ese Ángel toda la noche y no lo soltaba, y ya cuando estaba rayando el alba el Ángel le dice a Jacob: “Suéltame, que raya el alba, déjame.” Y Jacob le dice: “Yo no te soltaré, no te dejaré hasta que me bendigas.” Y entonces el Ángel le pregunta: “¿Cuál es tu nombre?” Y Jacob le dice: “Jacob.” Y el Ángel le dice: “No se dirá más tu nombre, no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado, has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.”

Siempre el creyente en el Dios de Abraham de Isaac y de Jacob tiene que agarrarse de ese Ángel y luchar por la bendición de ese Ángel, y como nuestro tema nos habla del Ángel del Pacto, entonces tenemos que saber quién es para agarrarnos bien para que Él nos bendiga.

Y ahora, sabemos ya que el Nombre de Dios está en ese Ángel, y la otra cosa importante es que Dios está en ese Ángel, por eso encontramos que en algunos momentos dice “el Ángel”, y en otros momentos dice que “Jehová” le dijo a Moisés, y está hablando a través de ese Ángel; es ese Ángel muy importante, es el Ángel más importante de todos, es el Ángel del Pacto, y por medio de ese Ángel es que Dios estableció el Pacto con el pueblo hebreo en el Monte Sinaí.

Y ahora, en Malaquías, capítulo 3, Escritura que leímos al comienzo, dice: “He aquí, yo envío mi mensajero delante de mi faz.” Y ese mensajero que es enviado, el Señor Jesucristo lo identifica como Juan el Bautista en el capítulo 11, versos 9 al 15, y ese mensajero que vendría preparándole el camino al Señor sería un profeta, conforme a las Palabras también del Ángel Gabriel al sacerdote Zacarías en San Lucas, capítulo 1, y vendría con el poder, en el espíritu y virtud de Elías, o sea, que vendría con el ministerio de Elías; en el capítulo 4 de Malaquías también dice, verso 4, en adelante, dice:

“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Aquí la promesa es que Dios enviaría a Elías. Ahora, muchas personas piensan que cuando Dios promete enviar a un profeta o enviar una persona y usa el nombre de un profeta que ya había venido a la Tierra, algunas personas piensan que tiene que ser el mismo hombre que vivió años anteriores en la Tierra, pero se refiere al ministerio de aquel profeta siendo operado por el Espíritu Santo en otro hombre, en otro profeta, y por eso se usa el mismo nombre, proféticamente se usa el mismo nombre de aquel profeta anterior.

Cuando vino el profeta Elías, era Elías Tisbita, luego cuando el espíritu de Elías vino en una doble porción sobre Eliseo, ese era el segundo Elías, un hombre en el cual el Espíritu Santo estaba operando el ministerio del profeta Elías, luego cuando el ministerio de Elías, cuando Elías viene por tercera ocasión es el precursor de la Primera Venida de Cristo, el cual fue llamado por sus padres: Juan, por orden del Ángel Gabriel le pusieron el nombre de Juan; porque como individuo él era Juan, y le llamaban Juan el Bautista porque bautizaba, pero su ministerio era el ministerio de Elías operado por el Espíritu Santo en él; por eso es que en el capítulo 11 de San Mateo, versos 9 en adelante, dice, Jesús hablando dice:

“Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:

He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Y ahora, ¿por qué el más pequeño del Reino de los Cielos es mayor que Juan el Bautista, siendo Juan el Bautista el profeta mayor del cual Jesús habla que no ha habido ningún profeta mayor, ningún hombre mayor que Juan el Bautista? Porque el pueblo hebreo, con todos sus profetas pertenecen al Pacto que fue dado en el Monte Sinaí, y es el pueblo de los siervos de Dios, y los Hijos del Reino de los Cielos, del cual habla Cristo aquí, es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo son los miembros del Reino de los Cielos, porque el Reino de los Cielos está en la esfera espiritual manifestado en la Iglesia del Señor Jesucristo. Y ahora, el más pequeño de la Iglesia del Señor Jesucristo está dentro del Nuevo Pacto establecido por el Ángel del Pacto allá en Jerusalén, en el Monte de Sión, Jerusalén, donde murió Jesucristo crucificado.

Y ahora, el Ángel del Pacto vendría, le prepararía el camino Juan el Bautista, precursor de la Primera Venida de Cristo, y entonces vendría el Señor, o sea, Dios el Padre, y el Ángel del Pacto; el Ángel del Pacto es nada menos que Cristo en Su Cuerpo angelical, tan sencillo como eso; ahí está el misterio de Dios el Padre y de Cristo, el Ángel del Pacto es Cristo en Su Cuerpo angelical en el cual moraba Dios y a través del cual le hablaba al pueblo hebreo, a través del cual le hablaba a los diferentes profetas.

Siempre que aparecía ese Ángel del Pacto era nada menos que Cristo, o sea, el Mesías en Su Cuerpo angelical, tan sencillo como eso; porque en Él moraba Dios, es el Cuerpo angelical de Dios, es la imagen del Dios viviente, y la imagen del Dios viviente siendo ese Cuerpo angelical espiritual, tenía en Él el Nombre de Dios. Ahora, podemos ver quién es ese Ángel. En San Juan, capítulo 1, versos 1 al 18, nos dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”

Y ahora, sigue diciéndonos ese pasaje de San Juan quién es Jesucristo.

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

Ahora vean, el Verbo que era con Dios y era Dios, a través del cual Dios creó todas las cosas, todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho; luego dice:

“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz (o sea, Juan el Bautista no era la luz), sino para que diese testimonio de la luz (o sea, diese testimonio del Mesías, del Verbo).

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo (el Verbo que era con Dios, el Ángel del Pacto venía a este mundo).

En el mundo estaba (¿y cómo vendría a este mundo? Vendría hecho carne), y el mundo por él fue hecho (vean, el mundo fue hecho por el Verbo que era con Dios y era Dios); pero el mundo no le conoció (y todavía hay millones de seres humanos que no lo conocen).

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron (o sea, vino al pueblo hebreo, Su pueblo y no lo recibieron).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Estos son los que creen en Cristo, son bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en esas personas el nuevo nacimiento, nacen no de voluntad humana, no por la unión de un hombre y de una mujer; se nace como un hijo o una hija de Dios por medio de creer en Cristo y recibirlo como Salvador, ser bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego, así es como la persona nace de nuevo, nace como un hijo de Dios en el Reino de Dios.

Bien le dijo Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, y nacer del Espíritu es recibir el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo. Vean, aquí lo explica también, dice:

“…los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Es un nuevo nacimiento.

Y ahora el que no nazca del Agua y del Espíritu, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo, no puede entrar al Reino de Dios, es que no hay otra forma para entrar al Reino de Dios, es como en esta Tierra, se nace de la unión de un hombre y de una mujer, se nace de la unión de un espermatozoide y un óvulo; lo explico así en esta forma también para que cualquier persona que diga: “Pero en un laboratorio se puede hacer esa unión,” pues si la hacen, con todo y eso la materia prima fue humana, pero para el nuevo nacimiento es por medio de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia reproduciéndose en hijos e hijas de Dios; porque la Iglesia es la Esposa del Cordero, la Esposa de Cristo.

Así como Dios le dio a Adán una compañera: Eva, para reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, Dios le ha dado a Cristo una compañera que es Su Iglesia, para Cristo por medio de Su Iglesia reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios; y Cristo en medio de Su Iglesia está en Espíritu Santo, Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (San Mateo, capítulo 28, verso 20).

¿Qué hace Cristo en medio de Su Iglesia, siendo que ya vimos que Cristo en Su Cuerpo angelical es el Ángel del Pacto? Ya sabiendo que Cristo es ese Ángel del Pacto, podemos comprender por qué Cristo en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58, hablando con un grupo de judíos que estaban tratando de encontrar fallas en Cristo, estaban criticándolo, Cristo les dice: “Abraham vuestro padre deseó ver mi día; y lo vio, y se gozó.”

Eso fue cuando fue visitado Abraham por tres Ángeles los cuales eran; Gabriel, Miguel y Cristo; y cuando se menciona a Jehová que estaba hablando con Abraham en una forma de hombre, era Dios en Cristo en Su Cuerpo angelical, y los Ángeles también estaban en forma visible como hombres, después fueron dos Ángeles: Gabriel y Miguel, a Sodoma, porque habían sido enviados para destruir aquella ciudad: a Sodoma y también a Gomorra y las ciudades cercanas, porque había llegado ya el tiempo del juicio divino para esas ciudades.

Esos Ángeles, Arcángeles pueden ser enviados para traer el Juicio divino sobre la Tierra o para traer bendición a algunas personas o a algunas naciones. Recuerden que el Arcángel Miguel es el Arcángel guardián del pueblo hebreo, por eso siempre vemos en Israel un milagro, es que tiene el Ángel principal como Ángel guardián: al Arcángel Miguel, que tiene un ejército celestial gigante y defiende al pueblo hebreo.

Estos Arcángeles Gabriel y Miguel tienen que ver también con los cambios en el reino de los gentiles que ha estado pasando por diferentes etapas, conforme a Daniel, capítulo 2, versos 30 al 45, fue presentado el reino de los gentiles y sus diferentes etapas en la estatua que vio el rey Nabucodonosor, en el capítulo 2 del libro del profeta Daniel, una estatua gigante con la cabeza de oro que representa al imperio Babilónico, del cual Nabucodonosor era el rey en ese tiempo; y los pechos y los brazos de plata que representa al imperio Medo Persa; luego el vientre y los muslos de bronce que representa al imperio Griego; y luego las piernas de hierro que representa al imperio Romano de los Césares; y luego los pies de hierro y de barro cocido que es lo que ha quedado vigente en el reino de los gentiles.

Y va a ser quitado también totalmente el reino de los gentiles en el tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo, para ser establecido en la Tierra en el Reino de Dios por el Mesías Príncipe que establecerá Su Reino en la Tierra, Él es el que traerá el Reino de Dios, Él es el que restaurará el Reino de Dios en la Tierra, que será la Restauración del Reino de David.

Y ahora, podemos ver por qué tantos problemas en el planeta Tierra, problemas en las naciones, en la esfera política, en la esfera social, en la esfera económica, y también en la esfera del medio ambiente las naciones tienen muchos problemas, con el calentamiento global se están afectando todas las naciones, y eso no se va a detener, irá en aumento cada día.

Con el calentamiento global los hielos polares se están derritiendo, y por consiguiente el nivel de los mares subirá, a tal grado que va a inundar las costas de muchos países, y van a desaparecer las costas de muchos países y también las islas; pero eso está en la profecía bíblica; por lo tanto, si leemos la Biblia estaremos leyendo las noticias que saldrán en los periódicos y en la televisión, de antemano, y cuando las veamos en la televisión o en la prensa, podemos decir: “Ya la leí aquí en la Biblia.” Tan sencillo como eso.

Así que, a través de los años pasados cuando fue escribiéndose la Biblia, se estaban escribiendo las noticias con anticipación, se estaba trazando lo que sería la historia de la humanidad desde el Génesis hasta el Apocalipsis, tenemos la historia de la humanidad ya de antemano narrada como profecías.

Por lo tanto, nosotros tenemos que comprender en qué tiempo nos ha tocado vivir, porque si no, pues no comprenderemos ni siquiera el porqué estamos en esta Tierra. Tenemos que reconocer las señales de los tiempos, porque si no las reconocemos, entonces no podemos saber por qué están ocurriendo las cosas.

La humanidad ha llegado al tiempo denominado como dolores de parto, porque la Tierra va a dar a luz un planeta nuevo, o sea, va a ser renovado, el mismo planeta va a pasar por un proceso de renovación, de purificación; y por eso los volcanes producen la lava volcánica que se extenderá por la Tierra como ya hemos visto en los documentales que hablan acerca de los volcanes y también la ceniza volcánica que producen los volcanes, y luego cae sobre la Tierra; todo eso es un problema para la humanidad.

Pero todo eso va a obrar para bien para el Reino del Mesías, para que la Tierra sea renovada y el Mesías pueda Reinar sobre este planeta Tierra, y el planeta produzca todo lo que ha de necesitar el ser humano en el Reino del Mesías; va a ser un planeta fértil, renovado por todas estas cosas que estarán sucediendo.

También van a desaparecer muchos países, y eso usted lo encuentra en San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46, en donde Cristo habla del juicio de las naciones; Él se sentará en el Trono, en Su Trono de gloria y vendrán delante de Él todas las naciones, las traerá delante de Él para ser juzgadas; a unas las colocará a Su derecha, a Su diestra, y a otras a Su izquierda. Las que estarán a la derecha están representadas en ovejas y las que estarán a la izquierda están representadas en cabritos o cabritas. A las de la derecha les dirá que entren al Reino de Dios preparado para ellos desde la fundación del mundo, y a las de la izquierda les dirá que entren al fuego, al horno de fuego llamado el infierno, donde serán destruidas.

Y las razones ahí las explica también, tiene que ver con el comportamiento de esas naciones con el pueblo hebreo y con la Iglesia del Señor Jesucristo, y sobre todo el comportamiento con relación a la Iglesia del Señor Jesucristo. Así que, podemos ver que viene un tiempo difícil para la humanidad.

Ahora, ¿qué podemos hacer? Recuerden que ese Ángel del Pacto es Cristo en Su Cuerpo angelical, el cual luego se hizo carne conforme a San Juan, capítulo 1, miren cómo dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

El Verbo hecho carne, el Ángel del Pacto se hizo carne y fue conocido por el Nombre de Jesús, el velo de carne que nació por Creación divina cuando el Espíritu Santo hizo sombra sobre la virgen María y concibió, y luego, digamos, a los nueve meses, nació Jesús, ese cuerpo es nada menos que el velo de carne donde habitó el Ángel del Pacto, el Cuerpo angelical de Dios, y donde habitó por consiguiente Dios que está en el Ángel del Pacto, y ahí es donde encontramos a Dios en toda Su Plenitud en la Tierra en medio de los seres humanos vestido de un cuerpo humano.

En Jesús encontramos la Plenitud de Dios, porque a Dios le agradó que en Jesús habitase toda Plenitud. ¿Y qué significa eso? En Jesús está Dios el Padre, el Espíritu Santo, y ahí tenemos el cuerpo: la semejanza física de Dios que es el Cuerpo de Jesús, y la semejanza angelical o la imagen angelical de Dios es el Ángel del Pacto; por eso así como en el Ángel del Pacto, el Cuerpo angelical de Dios, está el Nombre de Dios, cuando nació Jesús le fue puesto por nombre Jesús por orden del Ángel Gabriel, y luego Jesús dice: “Yo he venido en Nombre de mi Padre.”

Y ahora, el Nombre de Dios se encuentra también en un Cuerpo físico llamado Jesús. Jesucristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, y si Cristo es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra, entonces tenemos… lo del Nombre, dice capítulo 5, verso 43, de San Juan:

“Yo he venido en nombre de mi Padre”.

Y ahora, si Cristo es la persona más importante porque es el Ángel del Pacto en Cuerpo angelical que está dentro del velo de carne llamado Jesús, ahora, al venir a la Tierra, viene para establecer el Nuevo Pacto que Él prometio a través de los profetas: Jeremías y otros profetas, Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36; por eso es que en la última Cena Jesús toma el pan, da a Sus discípulos (en el capítulo 26 de San Mateo, versos 26 al 29), da a Sus discípulos, y les dice: “Comed, este es mi cuerpo.” O sea, tipifica Su Cuerpo en el pan, y luego toma la copa de vino y dando gracias al Padre, luego da a Sus discípulos, y dice: “Tomad de ella todos; porque esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Y ahora, aquí nos habla Cristo del Nuevo Pacto que Dios ha prometido establecer con la casa de Israel y con la casa de Judá. ¿Por qué Cristo habla del Nuevo Pacto, y dice que Su Sangre es la Sangre del Nuevo pacto? Porque Cristo es el Ángel del Pacto que Se hizo hombre, que Se hizo carne aquí en la Tierra para venir a establecer un Nuevo Pacto con Su pueblo; por esa causa es que ya en medio del pueblo hebreo no hay un templo, no está el templo que estaba en los días de Jesús, no hay lugar dónde realizar los sacrificios de expiación que estaban ordenados para ser realizados en el templo.

El sacrificio de expiación por el pecado de Levítico, capítulo 23, versos 26 al 29, ese sacrificio tenía que efectuarse en el templo, y el sumo sacerdote llevar la sangre de ese sacrificio al Lugar Santísimo y esparcir con su dedo siete veces sobre el Propiciatorio, él tenía que hacer todas las labores de ese día de expiación, y luego en la tarde ya salía, se presentaba delante del pueblo, el pueblo se regocijaba, quedaba el pueblo perdonado y reconciliado con Dios para vivir un año más.

Cada año tenía que ser hecho ese sacrificio de expiación; en el templo, en el Lugar Santísimo estaba el Ángel del Pacto en la Columna de Fuego, y ahí era que se efectuaba la reconciliación de cada persona del pueblo hebreo con Dios; pero las demás naciones no tenían sacrificio de expiación por sus pecados, porque Dios estaba tratando con el pueblo hebreo como nación.

Y ahora, cuando Cristo muere en la Cruz del Calvario, un Nuevo Pacto es establecido por Dios, no solamente para el pueblo hebreo sino para todo ser humano.

Y ahora, todo ser humano tiene un Sacrificio de Expiación por sus pecados que es el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, y tiene la Sangre del Nuevo Pacto, que es la Sangre de Cristo, la Sangre del Pacto eterno como dice San Pablo en Hebreos, capítulo 13, versos 20 al 21.

Y ahora, no se hará otro sacrificio de expiación por los pecados del ser humano, ni por el pueblo hebreo ni por los gentiles; ya el Sacrificio de Expiación para todo ser humano y para todas las naciones se efectuó en la Cruz del Calvario por Jesucristo, el Ángel del Pacto; por eso es que Cristo tenía que morir, y por eso Dios cegó a Su pueblo Israel para que no vieran que ese era el Mesías y por consiguiente no lo recibieran, porque Él tenía que poner Su Vida en Expiación por el pecado de Su pueblo y de todo ser humano; y por eso es que Dios volverá a tratar con el pueblo hebreo en este tiempo final.

Por lo tanto, no podemos hablar en contra del pueblo hebreo, lo que ocurrió allá fue un plan ya determinado por Dios para ser llevado a cabo en Jerusalén, efectuarse el Sacrificio de Expiación por el pecado de los seres humanos y ser establecido el Nuevo Pacto que Dios había prometido, y ese Nuevo Pacto saldría, sería establecido en Sión y saldría de Sión para todas las naciones, de Jerusalén.

Ahora, el cuadro más triste fue que Dios cegó a Su pueblo para que no vieran que Jesús era el Mesías, en el cual estaba Dios velado, vestido de carne humana; la cosa más triste para una persona o una nación es que esté ciego al Programa Divino que se está llevando a cabo en el tiempo en que la persona está viviendo, la cosa más triste para una persona o para una nación es que esté ciego a Cristo y Su Programa de Redención bajo un Nuevo Pacto; y San Pablo dice que el enemigo de Dios ha cegado los ojos de esas personas, los ojos de su entendimiento para que no vean.

Y ahora, hemos visto que Cristo es el Ángel del Pacto, hemos visto que el Nuevo Pacto que estaba prometido fue establecido por Cristo, hemos visto que la Sangre de Cristo es la Sangre del Nuevo Pacto, y toda persona que recibe a Cristo como Salvador, entra al Nuevo Pacto, es limpiado con la Sangre de Cristo de todo pecado y es reconciliado con Dios, no para vivir un año más, para vivir por toda la eternidad.

Vean, el Nuevo Pacto está hecho sobre mejores promesas, allá el Pacto antiguo era la reconciliación para vivir un año más, cada año tenía que efectuarse el sacrificio de Expiación.

Y ahora, bajo el Nuevo Pacto un solo Sacrificio de Expiación, el cual fue hecho por Cristo en la Cruz del Calvario, para vivir eternamente con Cristo en Su Reino; algunos pensarán: “¿Y qué, nuestro cuerpo muere?” Si, pero nuestra alma y espíritu va al Paraíso que es la sexta dimensión, y allí espera hasta la resurrección, y allá, pues no se cansan, están en cuerpo espiritual, cuerpo angelical. Recuerden que los creyentes en Cristo, Cristo dice que serán como los ángeles, y cuando resuciten serán como los ángeles que ni se casan, ni se dan en casamiento.

Y ahora, ellos están mirando de allá de la dimensión del Paraíso, la sexta dimensión, están mirando hacia acá y están escuchando, están viendo y escuchando; por eso es que la Escritura dice que cuando un pecador se arrepiente hay gozo en el Cielo, si no están mirando, pues no pueden gozarse, no pueden estar felices, pero si están mirando hacia acá y viendo todo lo que sucede, entonces disfrutan estos momentos que nosotros también disfrutamos, momentos espirituales escuchando la Palabra de Dios y dando la oportunidad a las personas que reciban a Cristo como Salvador al escuchar el Evangelio y nacer la fe de Cristo en su alma.

Y ahora, hemos visto quién es el Ángel del Pacto, es Cristo; por eso Cristo decía: “Antes que Abraham fuese, Yo soy.” ¿Cómo era? Era el Ángel del Pacto, tan sencillo como eso, y el Pacto, el Pacto, estableció un Pacto con el pueblo hebreo en el Monte Sinaí Dios por medio del Ángel del Pacto, y ahora estableció un Nuevo Pacto en el Monte de Sión, allá en Jerusalén donde fue crucificado Su Cuerpo físico, y todos los que creen en Cristo y lo reciben como Salvador entran a ese Nuevo Pacto, están cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre de Cristo y son limpios de todo pecado.

Y ahora, el Templo, Su Templo espiritual: para comprender lo que es un Templo espiritual; porque así como Moisés construyó un templo, un tabernáculo allá en el desierto que tenía: Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo donde moraba Dios, pues Dios moraba allí en el Lugar Santísimo sobre el Propiciatorio, que es la tapa del Arca del Pacto, y esa tapa era de oro puro que representa la Divinidad. El oro representa la Divinidad.

Y ahora, en esa misma forma: Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo, Dios creó al ser humano; el Atrio es el cuerpo físico, el Lugar Santo es el espíritu de la persona, y el Lugar Santísimo es el alma de la persona, pues somos alma viviente; y el ser humano nos dice San Pablo que es Templo de Dios:

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” [Primera de Corintios 3:16].

Como individuos los seres humanos son un Templo, son Templos para Dios morar en ellos, y por eso es que se le da la entrada a Dios para que more en el alma, el corazón de la persona por medio de Cristo en Espíritu Santo entrando a la vida de la persona. Vean, a Cristo hablando de lo que es un Templo no de piedras literales, en el capítulo 2 del evangelio Según San Juan, versos 18 en adelante, dice:

“Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? (Eso fue cuando sacó los comerciantes del templo).

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.”

Y ahora, cuando Cristo dice: “Destruyan este templo, y en tres días Yo lo levantaré,” estaba hablando de Su Cuerpo, porque en Él moraba Dios en toda Su Plenitud, porque el ser humano es alma, espíritu y cuerpo, un Templo para Dios.

Y ahora, encontramos que cuando estaba juzgando a Cristo el Concilio del Sanedrín, hubo muchos testigos que decían: “Le escuchamos a Él decir que destruyéramos el templo, y que Él en tres días lo iba a levantar,” pero Él no se refería al templo físico, el templo literal de piedras es solamente tipo y figura del ser humano, de un templo humano.

Ahora, querían acusarlo de que Él había ordenado, dicho que destruyeran el templo, porque acusándolo en esa forma, lo estaban acusando de terrorista; una persona que le dice a sus seguidores que destruyan un edificio del gobierno o un edificio de alguna religión, una catedral, o algún edificio religioso, pues es acusado de terrorista, y si es destruido, pues lo van a buscar a Él y a sus seguidores; pero Él estaba hablando de Su Cuerpo físico, pero cuando profetizó acerca del templo dijo: “¿Veis todo esto? De cierto de cierto os digo que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.” Y la profecía de Daniel decía que quien destruiría el templo y esos edificios sería un líder militar, sería un líder militar romano, y eso fue Tito Vespaciano, que en el año 70 de la era Cristiana entró a Jerusalén y la destruyó, destruyó el templo y demás edificios.

Y ahora, hemos visto que el ser humano es un Templo espiritual para Dios, y también la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes, es un templo espiritual, pues la Escritura nos dice en Hebreos, capítulo 3, versos 5 al 6:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Y ahora, aquí San Pablo dice que esa casa de Dios sobre la cual Dios ha puesto a Cristo como Hijo sobre Su Casa, es Su Iglesia, somos nosotros; por lo tanto, Cristo en Espíritu Santo ha estado en Su Iglesia todo el tiempo, pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Y ahora, vemos en Efesios, capítulo 2, una Escritura que nos aclara mucho más todo ese Programa Divino y lo que está sucediendo, capítulo 3, versos 12 en adelante, dice:

“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.”

Y toda persona que no ha entrado al Nuevo Pacto a través de Cristo está sin Dios y sin esperanza en este mundo.

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.”

Sin la Sangre de Cristo no se ha acercado a Dios la persona, pero con la Sangre de Cristo sí hemos sido hechos cercanos; porque la Sangre de Cristo es la que nos limpia de todo pecado, es la Sangre de la Expiación para la reconciliación del ser humano con Dios.

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.”

Conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, por eso es que podemos decir: “Padre nuestro que estás en los cielos,” y elevar a Dios en el Nombre de Jesucristo nuestra oración, y Él nos contesta nuestras oraciones. Si las personas no son hijas de Dios, pues no pueden decir: “Padre nuestro que estás en los cielos.”

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.”

Hijos e hijas de Dios y por consiguiente reyes y sacerdotes; porque Dios es el Rey, y los hijos de un rey son los príncipes y princesas que tienen derecho al trono.

“…edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.”

Y ahora, todo ese edificio, la Iglesia del Señor Jesucristo, de etapa en etapa durante estos dos mil años que han transcurrido, ha estado siendo construida la Iglesia como un Templo santo, un Templo espiritual, con Piedras vivas, o sea, con seres humanos, seres humanos que vienen a formar parte de ese Templo espiritual que es la Iglesia del Señor Jesucristo y es un Templo para el Señor Jesucristo.

“…en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Cada creyente en Cristo es parte de ese Templo y como individuo también es un Templo para Dios morar en la persona creyente en Cristo, morar dentro de la persona.

Y ahora, hemos visto el Ángel del Pacto, hemos visto que es el Señor Jesucristo en Su Cuerpo angelical y luego con Su Cuerpo de carne con el cual llevó a cabo el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; hemos visto también lo que es el Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo como Templo espiritual, y cada creyente en Cristo como individuo, como un Templo espiritual. Y el Día Postrero: “Un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día,” (Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y el Salmo 90, verso 4).

Cuando se habla de un día profético delante del Señor, en este contexto de un día delante del Señor como mil años, entonces ya podemos comprender que no son veinticuatro horas, son mil años.

Y ahora, cuando se nos habla de los días Postreros, no se está hablando de días de veinticuatro horas, sino de días de mil años cada uno; cuando San Pablo y San Pedro hablaron de los días Postreros, en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, San Pablo dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”

O sea, que Dios hizo por medio de Cristo, antes de tener Su Cuerpo de carne, teniendo Su Cuerpo angelical, por medio de Él creó todas las cosas. ¿Para quién? Para Él, porque Él es el heredero de todo, del mundo espiritual y del mundo físico también, del mundo invisible y del mundo visible también.

Y ahora, Pablo dice: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.” Y ya han transcurrido dos mil años de Cristo hacia acá, dos mil años de que Dios estuvo hablando por Jesucristo el Hijo de Dios; y San Pedro en el libro de los Hechos, capítulo 2, versos 14 en adelante, dice el Día de Pentecostés cuando fueron llenos del Espíritu Santo, creían algunos que estaban llenos de mosto y burlándose decían: “Están llenos de mosto,” o sea, “están borrachos” y otros preguntaban: “¿Qué significa esto? ¿Qué quiere decir esto?” Pedro se pone en pie y dice: “Varones hermanos, éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, siendo la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos profetizarán, vuestros…” vamos a leerlo para que lo tengan tal y como está aquí:

“Mas esto es lo dicho por el profeta Joel (capítulo 2, verso 16, del libro de los Hechos):

Y en los postreros días, dice Dios,

Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.”

¿Para cuándo dice que derramará de Su Espíritu? Para los postreros días, y desde los días de los apóstoles, del Día de Pentecostés para acá Dios ha estado derramando de Su Espíritu sobre toda carne que ha recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, porque la promesa de la Venida del Espíritu Santo, la promesa de recibir el Espíritu Santo es para los creyentes en Cristo.

Y ahora, ya a través de la historia del Cristianismo hemos visto que predicadores han dicho: “Estamos ya en los días Postreros,” y mucha gente ha dicho: “Desde los días de los apóstoles están diciendo que estamos en los días Postreros, y todavía no se ha acabado el mundo.” Es que decir: “Estamos en los días Postreros,” no significa que se está acabando el mundo, lo que significa es que se ha entrado en ese lapso de tiempo de los tres milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio de Adán hacia acá, o primer milenio, segundo milenio y tercer milenio de Cristo hacia acá.

Desde los días de Jesucristo cuando ya tenía de tres a siete años de edad comenzaron los días Postreros delante de Dios, porque comenzó el quinto milenio de Adán hacia acá, y ese es el primero de los tres milenios Postreros, ese es el primero de los tres días postreros. Tan sencillo como eso; así como los tres días postreros de la semana son jueves, viernes y sábado.

El sábado es el día del Señor para el pueblo hebreo y para las religiones o grupos religiosos que guardan el sábado, lo cual, pues tenemos que respetar también, y el séptimo milenio está tipificado, reflejado en el séptimo día de la semana, o sea, es tipo y figura del séptimo milenio: el sábado.

Y ahora, así como el séptimo día de la semana es el día del Señor para los que están bajo el pacto de la ley, Cristo dice: “El Señor, el Hijo del Hombre es Señor del sábado,” así como es Señor del día séptimo, Él es el Señor del séptimo milenio en el cual va a establecer Su Reino mesiánico. Tan sencillo como eso.

Y ahora, ya conforme al calendario gregoriano hemos entrado al tercer milenio de Cristo hacia acá, y por consiguiente hemos entrado al Día Postrero, el Día Postrero, el milenio postrero, el tercer milenio de Cristo hacia acá; por lo tanto, ya en las prédicas los ministros, en adición a decir: “Estamos en los días postreros,” pueden decir: “Estamos ya en el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Tan sencillo como eso.

Es para el Día Postrero que Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero,” eso es para los creyentes en Cristo que mueren físicamente, Cristo los va a resucitar en el Día Postrero, o sea, el tercer milenio de Cristo hacia acá o séptimo milenio de Adán hacia acá.

Y ahora, ustedes pueden comprender porqué en el quinto milenio y séptimo milenio de Adán hacia acá, no se llevó a cabo la resurrección de los creyentes en Cristo, excepto la de Lázaro el hermano de Marta y María, como tipo y figura de la resurrección que Cristo va a llevar a cabo de todos los creyentes en Él que han muerto, la llevará a cabo en el Día Postrero.

Lázaro después murió más adelante, aun habiendo sido resucitado por Cristo, porque era el tipo y figura; y si Lázaro no resucitaba, entonces iba a pertenecer al antiguo pacto, no entraba al nuevo Pacto que comenzó, se estableció el nuevo Pacto en la Cruz del Calvario, y comenzó, comenzaron a entrar al nuevo Pacto el Día de Pentecostés. Por lo tanto, los del nuevo Pacto son del Día de Pentecostés hacia acá.

Y ahora, hemos visto el Ángel del Pacto, Cristo, hemos visto el nuevo Pacto, también le dimos vistazo al antiguo pacto; el antiguo pacto fue establecido en el Monte Sinaí y el nuevo Pacto en el Monte de Sion: Jerusalén; de ahí salió el nuevo Pacto.

El Templo espiritual como Iglesia, Cuerpo Místico de creyentes, es la Iglesia del Señor Jesucristo, como individuo cada creyente en Cristo es un templo para Cristo en Espíritu Santo morar en su alma, en su corazón.

Y ahora, siendo que Cristo es el Ángel del Pacto, es la persona más importante de Dios, está sentado a la diestra de Dios, y es un privilegio grande recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador.

Si el presidente de la nación, de alguna nación va a la casa de uno de los ciudadanos y toca a la puerta, esa persona al ver que es su presidente, abre la puerta lleno de emoción y le dice: “Soy honrado y es honrada mi casa y mi familia con vuestra presencia, con vuestra visita, entre,” y le ofrece de lo que tiene en su hogar, es un privilegio recibir al presidente de la nación.

Cuánto más al Rey de los Cielos y de la Tierra el cual está sentado en el Trono, pero que en Espíritu está en medio de Su Iglesia, y entra al corazón, al alma de la persona que lo recibe como único y suficiente Salvador.

El privilegio más grande que una persona tiene en recibir a otra persona, es recibir a Cristo en su corazón como su único y suficiente Salvador, por lo cual todos los que lo han recibido como Salvador, han tenido ese privilegio y lo han aprovechado bien.

Yo lo recibí como mi Salvador, le di la bienvenida a mi corazón, a mi alma, y Él entró a mi corazón, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Si hay alguna persona que todavía no lo ha hecho, puede hacerlo en estos momentos y estaremos orando por usted. La Escritura dice en Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21:

“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Por lo tanto, nos habla de una fiesta, de una comida espiritual, es el alimento espiritual para el alma, lo cual recibe la persona. Por lo tanto, si has escuchado hoy Su Voz, tienes la oportunidad de recibirlo como Salvador, pues ya al escuchar Su Voz, Su Palabra, ha nacido la fe de Cristo en tu corazón.

Y si ha nacido la fe de Cristo en tu corazón, porque la fe viene por el oír la Palabra, y con el corazón se cree para justicia, ahora tienes la oportunidad de dar testimonio público de tu fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador. Cristo en San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33 dice:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

Y nadie quiere que Cristo lo niegue delante del Padre celestial, toda persona quiere que Cristo lo confiese como un creyente en Él, en Cristo, delante del Padre celestial, y Cristo diga: “Éste escuchó mi Evangelio, creyó en mi y me recibió como Salvador,” y entonces el Padre celestial le da la entrada a Su Reino. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, pueden venir a los Pies de Cristo los que han escuchado el Evangelio de Cristo y ha nacido la fe de Cristo en vuestra alma y no lo habían recibido como Salvador, ahora lo pueden recibir como Salvador, pueden pasar acá al frente y oraremos por usted. Y en las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado.

Cristo tiene mucho pueblo, muchos hijos aquí en Villahermosa, y también en todas las ciudades de la República Mexicana, y los está llamando en este tiempo final; y Él tiene mucho pueblo en toda la América Latina, en todo el Caribe y en todas las naciones, tiene pueblo también, mucho pueblo en Norteamérica, tiene mucho pueblo en Canadá, tiene mucho pueblo en el África, en China, en Japón, y los está llamando en este tiempo final por medio de Su Evangelio. Es la Voz de Dios, el Evangelio de Cristo con la cual Él llamaría a las ovejas bajo la Dispensación de la Gracia.

El Reino de Cristo se está llenando de mexicanos y también de personas de otras nacionalidades que en estos momentos están recibiendo a Cristo, están conectados por el satélite Amazonas y por internet y están recibiendo a Cristo también en otras naciones, y también en otras ciudades y comunidades de la República Mexicana.

Por lo tanto en el Cielo hay gozo, porque hay gozo en el Cielo cuando un pecador se arrepiente, dice Cristo; por lo tanto, en el Cielo se están gozando, están disfrutando de este gran momento en que las personas están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, están muy felices en el Cielo disfrutando estos momentos.

Están muy alegres, llenos de felicidad en el Cielo por estos momentos tan hermosos en donde las personas reciben a Cristo como único y suficiente Salvador, siendo el privilegio más grande que una persona puede tener: recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. Recibir al Rey de los Cielos y de la Tierra, el Rey de reyes y Señor de señores acá en nuestro corazón, en nuestra alma, es el privilegio más grande que una persona puede tener:

“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21. Así dice Cristo por Su Espíritu en ese pasaje.

También Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo les doy Vida eterna,” también Él dice: “Y yo las conozco y yo les doy Vida eterna; y nadie las arrebatará de mi mano, mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre,” San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30.

Esas son las ovejas que el Padre le dio para que las busque y les dé Vida eterna, el mismo Cristo lo dijo cuando dice: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido,” o sea, que vino a buscarme a mi y a salvarme a mi, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también.

Y comparó… eso está en San Lucas, capítulo 19, verso 10, y en San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14 compara a esas personas con ovejas y dice que no es la voluntad de nuestro Padre celestial que se pierda una de estas ovejas, uno de estos pequeños, somos los hermanos menores del Señor Jesucristo.

Y ahora, estamos regresando a Dios, estamos siendo reconciliados con Dios por medio de Cristo, y esto comenzó dos mil años atrás, el día de la crucifixión de Cristo fue establecido el nuevo Pacto, en la crucifixión y resurrección, y luego el Día de Pentecostés se abrió el nuevo Pacto y le dio la bienvenida a ciento veinte personas que recibieron el Espíritu, y luego a un grupo como de tres mil personas que creyeron cuando Pedro predicó, y recibieron a Cristo como Salvador, y luego continuaron viniendo a los Pies de Cristo miles de personas.

En otro mensaje que San Pedro predicó, vinieron como cuatro mil personas a los Pies de Cristo, y así fue añadiendo Cristo a Su Iglesia los que han de ser salvos, los que han de ser salvos, los que han de ser transformados si están vivos o resucitados en cuerpos glorificados, si mueren físicamente, han sido añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo, y eso ha sido Cristo reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios, Cristo produciendo el nuevo nacimiento en millones de seres humanos, Dios por medio de Cristo creando una nueva raza con Vida eterna, es la creación de una nueva raza de la cual Cristo, encontramos que es el primero, fue creado por Dios Su cuerpo físico, el cual fue puesto en Sacrificio, en Expiación por todos nosotros.

Es un programa de Vida eterna el que está llevándose a cabo conforme a la Palabra de Dios, por eso Él dice: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna.” solamente hay una persona que tiene y puede dar Vida eterna, y ese es Jesucristo, al cual le fue dada la exclusividad de la Vida eterna para impartirla a todos aquellos que lo reciben como único y suficiente Salvador. El que tiene a Cristo, tiene la vida: la Vida eterna; el que no tiene a Cristo, pues no tiene la vida: no tiene la Vida eterna, solamente lo que tiene es una vida temporera y se le va a terminar, y no sabe ni siquiera cuándo se le va a terminar la vida temporera, la vida física que posee, porque a algunos se les termina a los 50, a los 100 años, a otros a los 90, a otros a los 70, 80, a otros a los 70, otros a los 60, otros a los 50, otros a los 40, otros a los 30, a otros a los 20, a otros a los 10, a otros a los 5 años, a otros al año de haber nacido, y a otros con meses de haber nacido se les acaba la vida, terminan su vida aquí en la Tierra.

Y es tan corta la vida y que uno no sabe cuándo se le acaba esa vida temporera, por lo cual tiene que asegurar su futuro eterno con Cristo en la Vida eterna, por eso también cuando nuestros niños nacen, los presentamos a Dios para asegurarlos en el Reino de Cristo; cuando ya tienen conocimiento del bien y del mal, entonces se les da la oportunidad que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador.

Por eso cuando nuestros niños si mueren, van al Cielo, no hay ningún problema con ellos. Por lo tanto, es importante presentar a los niños al Señor también, el mismo Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mi; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

Todavía vienen más personas que como ustedes quieren dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como único y suficiente Salvador, por lo cual estamos esperando unos segundos mientras vienen a los Pies de Cristo.

También en las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Estamos esperando también que nos avisen de otras naciones: de Venezuela, de Colombia, de Brasil y de diferentes lugares de la República Mexicana, también de otras naciones como Chile, Perú, Ecuador, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y todas las demás naciones; cuando ya estén listos me dan un avisito los de las cámaras.

Aquí todavía vienen más personas para recibir a Cristo como Salvador, recibir al Rey de reyes y Señor de señores, la persona más importante del Cielo y de la Tierra, está sentado en el Trono de Dios, y por consiguiente Él dijo en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” El que está sentado en el Trono es el que tiene el poder de un reino, por eso Cristo tiene el poder, todo poder en el Cielo y en la Tierra, porque está sentado a la diestra de Dios en el Cielo.

Dios tiene mucho pueblo aquí en Villahermosa y ciudades cercanas, y los está llamando en estos momentos, y en todas las ciudades y comunidades de la República Mexicana. Todavía vienen más personas que como ustedes quieren dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Allá en Monterrey también Dios tiene muchas almas, muchos hijos e hijas, y los está llamando también. Allá en la Colonia Moisés Saenz también tiene Él muchas almas y las está llamando.

El Reino de Cristo se está llenando de mexicanos, de brasileiros, de paraguayos, de colombianos, de Peruanos, de ecuatorianos, de uruguayos también, de argentinos, de bolivianos, de venezolanos, de puertorriqueños también, de dominicanos también, de haitianos también, de todos, todas las islas del Caribe y sus ciudadanos se está llenando el Reino de Dios, el Reino de Cristo, y también de las demás naciones: Norteamérica, Canadá, África, Japón, China, Rusia, toda Europa, en todos los países Dios tiene hijos e hijas, y los está llamando en este tiempo final. Él está llamando Sus ovejas de este tiempo final.

Vamos a estar puestos en pie todos para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador en esta ocasión. Si falta alguno por venir, puede pasar para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, los presentes y los que están en otras naciones, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Reconozco que soy pecador y necesito un Redentor, un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino. Señor, me rindo a Ti en alma, espíritu y cuerpo, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán:

“Cristo dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?” es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo, lo han recibido como Salvador, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Cuando Pedro predicó el Día de Pentecostés, las personas que lo escucharon predicar, compungidos de corazón le preguntan a Pedro y a los otros apóstoles, dice capítulo 2, verso 37 en adelante del libro de los Hechos:

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

Y como tres mil personas… dice:

“Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Fueron añadidas a la Iglesia del Señor Jesucristo como tres mil personas que creyeron y fueron bautizadas por los apóstoles, dice:

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Y luego más abajo dice, verso 46 al 47:

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Y ahora, podemos ver qué sucedía en medio del pueblo cada día desde el Día de Pentecostés en adelante: estaban con mucha alegría, mucho regocijo por haber recibido a Cristo y por estar en la Iglesia del Señor Jesucristo, haber sido añadidos a la Iglesia del Señor que es el redil de las ovejas del Señor, y el Señor es el buen Pastor.

Y ahora, el bautismo en agua hemos visto que es un mandamiento del Señor Jesucristo. En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero es un mandamiento del Señor Jesucristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua, el cual es un mandamiento del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes, dándoles testimonio de la Palabra de Dios, bajo el tema: “EL ÁNGEL DEL PACTO EN SU TEMPLO ESPIRITUAL QUE ES SU IGLESIA EN EL DÍA POSTRERO.”

Que Dios les continúe bendiciendo a todos los que están presentes, y a los que están en otras naciones también pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo, y que Dios les continúe bendiciendo a todos los que están en otras naciones, y nos continuaremos viendo también por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador. Continúen pasando todos un día, una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo, al doctor Andrés Cruz Gallego para que él les indique a cada uno de ustedes cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente, y en cada lugar en otras naciones dejo a la persona correspondiente, al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Y con los jóvenes nos vemos ya más tardecito, a las 5:00 de la tarde con los jóvenes, ya nos veremos.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL ÁNGEL DEL PACTO EN SU TEMPLO ESPIRITUAL QUE ES SU IGLESIA EN EL DÍA POSTRERO.”

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