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Tiempo de mirar por nosotros mismos
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Tiempo de mirar por nosotros mismos

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas en Puerto Rico y demás naciones, y los que están también a través de internet.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y en esta noche Dios nos hable directamente a nuestros corazones. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también a la obra misionera y evangelística con todos los ministros y congregaciones, y unidos al misionero Miguel Bermúdez Marín, y también el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

Ya hoy estuvimos en una actividad de AMISRAEL, y mañana estaremos en otra también en la mañana, como creo que les anunció el licenciado Benjamín Cruz Alfaro; así que AMISRAEL, está trabajando muy bien; necesitamos vuestras oraciones y apreciamos vuestras oraciones también por AMISRAEL, y por todas estas otras labores que se están llevando a cabo.

Para esta noche tenemos un tema bien sencillo, bien conocido por todos y sumamente importante para este tiempo de crisis a nivel mundial, y se encuentra en las Palabras del Señor Jesucristo, en el capítulo 21 de San Lucas, versos 25 al 36, donde dice:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS.”

Este es el tiempo más importante de la historia de la raza humana, porque este es un tiempo paralelo al tiempo de Noé y al tiempo de Lot; en ambos tiempos había llegado a su final la gente que vivían en el tiempo de Noé, el mundo antediluviano y las personas que vivían en el territorio donde vivía Lot, o sea, Sodoma, Gomorra y ciudades cercanas.

En ambos tiempos se requería lo mismo que en el tiempo de Adán, de Abel y de todas esas personas de Dios; encontramos por ejemplo en el tiempo de Adán, luego de Adán y Eva haber pecado se requirió la sangre de un sacrificio de un animalito inocente que muriera en lugar de Adán y Eva, y lo proveyó Dios al darle a Adán y a Eva pieles para cubrir su desnudez; si les da pieles, pues tiene que matar, morir un animalito, para las pieles de ese animalito ser dadas a Adán y a Eva; por lo tanto se llevó a cabo un sacrificio por el pecado de Adán y Eva.

Y por eso, ustedes encuentran que después Abel, cuando ofrece a Dios una ofrenda de entre los animales, de entre las ovejas, le agradó a Dios esa ofrenda, ese sacrificio que hizo Abel; pero la ofrenda de Caín no le agradó a Dios, fueron de los frutos del campo, y ambos eran sinceros en la ofrenda que estaban llevando a cabo.

Ahora, ¿por qué Dios se agradó de uno: Abel, y de su ofrenda, y no se agradó de Caín y de su ofrenda? Porque en la ofrenda o sacrificio, ofrenda que se llevaba a cabo por el pecado, se requería que fuera de un animalito que muriera en lugar de la persona, para con la sangre ser cubiertos los pecados de la persona, los frutos del campo, las frutas y los vegetales no tienen sangre que cubran al ser humano de sus pecados.

Dios no sacrificó un árbol o unos vegetales para darle vestiduras a Adán, Adán sí había tomado hojas de higuera, pero eso no funcionó, por lo tanto los frutos del campo árboles, vegetales y cosas así, y ensaladas, no funcionan, tiene que ser la sangre de un animalito como fue originalmente cuando Dios le dio vestiduras a Adán y a Eva, les dio vestiduras sangrantes, con sangre, porque la sangre es la que cubre de todo pecado a la persona allá desde el Génesis hasta el Sacrificio de Cristo.

Luego encontramos más adelante que Abel se enojó… no ¿quién? Caín, Abel estaba muy contento; es que fueron cubiertos con la sangre de aquella ofrenda, de aquel sacrificio que Abel ofreció a Dios, fueron cubiertos sus pecados y ante la presencia de la Divinidad, ante la presencia de Dios, Dios lo veía sin pecado y se agradó; porque Dios al ver al ser humano sin pecado se agrada de la persona; y cuando ve a Caín, lo ve con todos sus pecados, y Dios no se agrada de que el ser humano esté lleno de pecados, quiere que el ser humano esté limpio, libre de todo pecado.

Y ahora, miren la contestación acá, cuando todo eso sucede allá en el tiempo de Caín, dice en el capítulo… vamos a leerlo para que tengan el cuadro claro, capítulo 4, versos 3 en adelante:

“Y aconteció andando el tiempo, (o sea, pasando los años) que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda.”

Y ahora, vean, Abel no trajo de lo más flaquito, flaco que estaba en la… porque él tenía el concepto que lo mejor es para ¿quién? Para Dios, aun en la Escritura nos habla que no se puede ofrecer, no se puede sacrificar para Dios un animalito con defecto, no puede tener huesos quebrados, porque tipifica ¿qué? Esa ofrenda de un animalito, tipifica la ofrenda del Mesías que va a ser hecha más adelante para derramar Su Sangre por el ser humano y no cubrir el pecado, porque la Sangre del Mesías no cubriría el pecado, sino que lo quitaría. Y ahora, dice entonces, dice:

“Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;

pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.”

Ni lo miró con agrado a Caín, ni miró la ofrenda de Caín con agrado, pero miró con agrado a Abel y a su ofrenda.

“Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.”

Vean, no hace las cosas bien, no hace las cosas bien y después quiere que Dios se agrade y se molesta porque Dios no se agradó; la forma de agradar a Dios es haciendo las cosas correctamente; y aquí en cuanto a la ofrenda por el pecado, delante de Dios lo único que funciona es el sacrificio de un animalito, desde Génesis, desde Adán hasta Cristo, otra cosa no funciona para cubrir el pecado del ser humano, porque el sacrificio de animalitos tipificaba el Sacrificio del Mesías, de Cristo en Su primera Venida para quitar, llevar nuestros pecados y quitar así el pecado del mundo muriendo y limpiándonos con Su Sangre preciosa.

“Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?

Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta.”

Ven? Se trataba ahí del pecado, y estaba a la vista de Dios, porque no hizo bien, para Dios las cosas hay que hacerlas ¿cómo? Bien hechas; y se hacen bien cuando se hacen de acuerdo a lo establecido por Dios en Su Palabra. Recuerdan a Jesucristo en el capítulo 7, versos 37 al 39 de San Juan, cuando dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” ¿Y de qué estaba hablando Cristo ahí? Vamos a ver de lo que está hablando, para tener el cuadro claro para que ustedes vean que las cosas hay que creerlas y hacerlas como Dios ha establecido. Capítulo 7 les dije, de San Juan, versos 37 al 39, que dice:

“En el último y gran día de la fiesta…”

Eso fue en el último día de la fiesta de los tabernáculos, si lee desde el mismo capítulo 7, desde el verso 1, encontrará que esa era la fiesta de los tabernáculos, y ahí Él en el último día de esa fiesta, es un día muy importante, dice:

“En el último y gran día de la fiesta; Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”

Como dice ¿qué? Para recibir el Espíritu Santo, para recibir esos ríos de agua viva que es el Espíritu Santo ¿cómo se tiene que creer en Dios? Como dice la Escritura, eso de que cualquier persona puede recibir el Espíritu sin estar creyendo como dice la Escritura, eso no es cierto, Cristo dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos… de su interior, correrán ríos de agua viva.” ¿Qué son estos ríos de agua viva? Que lo diga el mismo Cristo.

“Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

Pero ya está prometiendo para los creyentes en Él, que creen en Él como dice la Escritura, que ríos de agua viva van a correr por su vientre, por su interior, o sea, que van a recibir el Espíritu Santo dentro, van a recibir el Espíritu Santo, y va a vivir el Espíritu Santo dentro de esas personas.

Y ahora vean, ahora encontramos… vamos a pasar ahora al tiempo, finalizar aquí el tiempo de Caín y Abel, dice:

“Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.”

Y ahora, hemos visto el porqué no se agradó Dios de la ofrenda, no se agradó de Caín, ni de su ofrenda porque no era realmente conforme al Programa divino; y se agradó de la ofrenda de… se agradó de Abel y de su ofrenda porque era conforme al Programa divino, tenía que ser un animalito sacrificado y su sangre derramada, la cual cubriría el pecado de la persona.

Luego, pasamos al tiempo de Noé donde dice, en el capítulo 6, versos 5 en adelante, hasta el 22, pero no vamos a leer hasta allá.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón (o sea, a Dios el Padre le dolió).

Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.

Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.”

Y ahora vean, Noé también ofrecía sacrificios a Dios y por eso fue hallado justo, no fue hallado pecado en él; porque él al llevar a cabo sacrificios por él y por su familia, eran cubiertos de los ojos de Dios por la sangre de esos sacrificios, no era que Noé no tenía problemas, tenía problemas como cualquier persona pero el secreto estaba en el sacrificio.

Más adelante cuando Noé sale del arca, allá en el capítulo 8, encontraremos que Noé cuando salió del arca hizo algo muy, pero que muy importante, que muestra que él ofrecía sacrificios a Dios. En el capítulo 8,versos 20 al 22, da testimonio que Noé era un creyente practicante en los sacrificios que se efectuaban a Dios. Capítulo 8, versos 20 al 22, vamos a ver, dice… vamos a comenzar en el verso 18:

“Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él (o sea, salieron del arca).

Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca (ese fue un día hermoso, glorioso en donde salieron del arca).

Y edificó Noé un altar a Jehová,”

¿Ven? No fue algo que se inventó en ese momento, es algo que él practicaba todo el tiempo, lo trae la ascendencia de Noé desde Adán, lo practicaba también Abel aunque murió sin descendencia, pero Set, el que luego vino en lugar de Abel, practicaba esos sacrificios a Dios y así por el estilo todos esos antecesores de Noé practicaban los sacrificios de animalitos por sus pecados. Y ahora, sigue diciendo, dice:

“Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.”

Ya se habían multiplicado también los animales en esos días.

“Y percibió Jehová olor grato (¿ven? Percibió Dios olor agradable a Él); y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.

Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.”

Y ahora, hemos visto ahí en ese pasaje, que Noé efectuaba sacrificios por el pecado suyo y el de su familia. Y ahora, podemos ver porqué delante de Dios fue hallado justo Noé.

Y ahora, la tierra en el tiempo de Noé, dice la Escritura que estaba en gran violencia y el pensamiento del corazón del ser humano era de continuo al mal, o sea, acababa de hacer algo malo y ya había pensado en hacer algo peor, y ahora estando la humanidad, la Tierra llena de violencia, miren, muchos países pueden decir lo mismo de sus países; y uno es Mexico, mucha violencia en las diferentes esferas de la humanidad en medio de la República mexicana y de otras Repúblicas, no solamente en México, es a nivel mundial.

Es que esa es la condición que Dios dijo tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, como en las Palabras de Jesús que estaría la humanidad; y por mejor que sea el presidente de una nación, siempre habrá problemas.

Y ahora, la tierra, todas las naciones tienen mucha violencia y siempre se trata de buscar la solución, los gobernantes con todo su equipo de gobierno tratan, luchan y algunas veces solucionan, y si logran solucionar, hasta la mitad está bueno, no los critiquen por la otra mitad que no pueden solucionar, es que la situación mundial está como la profecía bíblica dice que estaría.

Por eso, es que todas las naciones desean a una persona y la Escritura dice: “Y vendrá el deseado de todas las naciones,” ese es el Mesías, todas las naciones desean que venga el Mesías, ¿para qué? Pues para que establezca Su Reino, de verdad, de justicia y de paz para que haya felicidad en la familia humana, solamente en el Reino del Mesías es que la familia humana tendrá la paz permanente.

Ahora, la Escritura, el apóstol Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4 y Primera de Tesalonicenses, capitulo 5; versos 1 al 10, él dice que: “Cuando digan paz y seguridad, vendrá destrucción repentina,” o destrucción de repente; para el mundo pero dice: “Pero vosotros, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón. Vosotros sois hijos del día; no de la noche.”

Y ahora, el mundo está en oscuridad espiritual, esa es la condición del reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido; por eso es que en la parábola de las diez vírgenes Cristo coloca a las diez vírgenes en el tiempo de la noche y se duermen; porque los que duermen, pues de noche duermen; aunque ahora se trabaja también de noche por la necesidad de producción, aunque actualmente se puede bajar el nivel nocturno por causa del desempleo.

Pero en la parábola de la diez vírgenes, vean, y como en aquellos tiempos no tenían las facilidades de electricidad que hay ahora, pues de día era que se trabajaba y se cenaba tempranito; yo recuerdo cuando muchachito, que ya a las 4:00 de la tarde ya se estaba cenando, y el resto del tiempo era para uno prepararse y para lavar los trastes antes de oscurecer; y tempranito a dormir cada uno, pues no había televisión en ese tiempo, y se dormía temprano; y tempranito se levantaban para ir a la escuela los niños.

Bueno, y ahora en esa parábola de las diez vírgenes, vean, dice que cabecearon todas y se durmieron, pero a medianoche se oyó un clamor: “He aquí viene el esposo, o aquí viene el esposo, salid a recibidle.” Y las diez vírgenes se despertaron, se levantaron, eso es un movimiento religioso, un despertamiento para buscar a Dios; y las que tenían aceite lo más contentas con sus lámparas encendidas, y las que no tenían aceite, o sea, no tenían el Espíritu Santo, preocupadas, se vinieron a preocupar ya al final, y mientras ellas iban a comprar aceite, porque las que tenían aceite dijeron: “Para que no nos falte a nosotras y a ustedes, o a ustedes y a nosotras, vayan a comprar,” y mientras ellas iban a comprar vino el Esposo y las que estaban preparadas, las vírgenes prudentes, entraron con Él, con el Señor a las Bodas, y se cerró la puerta.

La puerta de la misericordia, la puerta de la Gracia; porque es ahí donde Cristo al salir del Trono de Intercesión en el Cielo, pues termina el tiempo, el tiempo de Redención, ya entonces Él no estará en el Cielo, en el Lugar Santísimo como Sumo Sacerdote, haciendo Intercesión por los que lo reciben como su Salvador; y por consiguiente ya no hay oportunidad para las personas para ser limpiados con la Sangre de Cristo.

Porque al salir del Trono de Intercesión, ya terminó el tiempo de Intercesión en el Cielo, y el que lo recibió como Salvador, quedó limpio de todo pecado, quedo reconciliado con Dios; el que no lo hizo, pues no quedó reconciliado con Dios y le va a pasar como a Caín, en palabras más claras; porque se tiene que tener el Sacrificio de Expiación por el pecado. Abel lo tenía, Caín no lo tenía.

Así que, la humanidad que pereció en el diluvio no lo tenía, Noé lo tenía, ¿ven? Tan sencillo como eso; y la Escritura dice que será la Venida del Hijo del Hombre como en los días de Noé y como en los días de Lot. Lot por cuanto era sobrino de Abraham, sí tenía el sacrificio de expiación, el sacrificio por los pecados el cual efectuaba por él y por su familia, y por eso fue hallado justo delante de Dios, eso es así de sencillo; y Abraham, pues estaba en la parte alta de la montaña, en tiempo de juicio, pues hay que buscar el mejor lugar y Abraham con su familia y con sus siervos estaba seguro en la parte alta.

Ahora vean, Cristo dice que como fue en los días de Noé y como fue en los días de Lot, en los días de Lot estaba Abraham: un profeta Dispensacional, el cuarto profeta Dispensacional, el profeta de la Dispensación de la Promesa; y en el tiempo de Noé, pues estaba un profeta Dispensacional, el cual era Noé, ambos escuchaban de Dios, un profeta Dispensacional escucha de Dios, recibe el mensaje para su tiempo, obtiene el conocimiento de lo que Dios va a hacer en ese tiempo; porque Dios no hace nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas, y si es profeta Dispensacional, mucho más.

Y ahora, encontramos que Noé tenía el sacrificio, la ofrenda por el pecado y fue hallado justo delante de Dios, él y su familia; porque la cabeza de la familia era el que ofrecía el sacrificio por él y por toda la familia. Profetas dispensacionales cuando aparecen, algo grande en el Programa divino se lleva a cabo, así ha sido en las diferentes etapas del Programa divino.

Y ahora, encontramos que al Cristo decir que como fue en los días de Noé y como fue en los días de Lot, así será la Venida del Hijo del Hombre, así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, ¿ven? La Venida del Hijo del Hombre, el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, el tiempo en que el Hijo del Hombre se manifestará, será un tiempo igual al tiempo de Noé y al tiempo de Lot.

La Tierra con mucha violencia, la vimos allá en el Génesis en el tiempo de Noé y la vimos allá en el tiempo de Lot, allá en Sodoma y Gomorra, que cuando los ángeles fueron a donde Lot y se querían quedar en la ciudad porque fueron enviados por Dios para destruir la ciudad y destruir a Sodoma y a Gomorra y las ciudades cercanas, Lot, que era una persona importante allá, luchó con ellos, discutió con ellos hasta que se los llevó y les preparó un banquete en la casa.

Vean, ellos comieron dos veces, almorzaron con Abraham y cenaron con Lot, les hizo un banquete Lot en la casa, pero luego aparecieron los de la ciudad que supieron de la visita de estos dos varones y quisieron hacerle daño a ellos, porque esas personas de la ciudad no eran buenos, eran pecadores, no tenían el Sacrificio de Expiación por el pecado, y eran homosexuales la mayor parte de ellos, probablemente, y querían hacerle daño a esos ángeles, le hicieron daño a Lot, los ángeles cegaron al hacer que estaban buscando la puerta para entrar a la casa, tomaron a Lot, lo metieron dentro de la casa los ángeles, los agarraron de la mano a él y a su familia y los sacaron de la casa y de la ciudad, y le dijeron: “Escapa ahora por tu vida, Dios nos ha mandado para destruir la ciudad,” y ya se lo habían dicho.

Y cuando Dios dice que va a hacer algo, si Él dice que va a hacer algo, recuerde, no es asunto de discutir: “Dios no puede destruir la humanidad,” puede destruirla, Él fue el Creador.

Y Dios tiene libre albedrío es la cosa, por eso el ser humano siendo hecho a imagen y semejanza de Dios, tiene libre albedrío, y por eso la responsabilidad del ser humano es tomar el camino de la Vida eterna, es tomar el bien, la Vida, Dios dice: “He aquí yo pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición, escoge la vida para que vivas tú y tu familia.” eso está en Deuteronomio, capítulo 30, versos 14 en adelante; por lo tanto… y en Jeremías, también está por ahí, pienso que por el capítulo 20 de Jeremías o capítulo 29.

Y ahora, si Dios coloca delante del ser humano la vida y la muerte, ¿qué usted va a escoger? Pues la Vida, porque queremos vivir eternamente.

Y ahora, para este tiempo final es que Cristo profetizó que en medio de la raza humana estarían pasando cosas terribles, profetizó de señales en el sol, la luna y las estrellas, y angustia entre la gente confundidas a causa del bramido del mar y de las olas, confundidas a causa de los maremotos y de los tsunamis, y el mar bramando en un maremoto o en un terremoto es algo terrible, cuando vemos el mar enfurecido nadie quiere estar muy cerca de él.

Y ahora, es que el ser humano no ha tratado muy bien a la madre Tierra, así como el mandamiento divino de honrar a su padre y a su madre, y el que no lo haga será cortado del pueblo, es quitado del pueblo, está sentenciado a muerte, también tenemos la responsabilidad de tratar bien tanto a la madre patria, como a la madre Tierra, y miren ustedes, aquí hay una Escritura que nos da mucha luz con relación al trato que se le haya dado a la madre Tierra, capítulo 11 del libro del Apocalipsis, versos 15 en adelante, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos (los veinticuatro ancianos, pues son los doce patriarcas y los doce apóstoles), se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”

¿Ven? Los que destruyen la tierra, los que han alterado el ecosistema, los que han alterado el medio ambiente, han tratado muy mal al planeta Tierra, a la madre Tierra, y ahora miren la respuesta de parte de Dios, “y de destruir a los que destruyen la Tierra”, esa es la sentencia divina; y todos estos maremotos, tsunamis, terremotos, volcanes, y también las guerras, y sobre todo una guerra atómica que ha de venir que será la tercera guerra mundial, todo eso viene a consecuencia del mal trato que se le ha dado al planeta Tierra y de la violencia que ha tenido la familia humana, en donde nación contra nación se ha levantado en guerras y aun guerras internas en las naciones.

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

Eso habla del juicio divino saliendo desde el Trono de Dios, y todos esos juicios divinos que caerán en el tiempo de la gran tribulación, llamado el fin del tiempo o el fin del siglo, es el juicio divino; y si todavía no ha llegado ese tiempo en que esté cayendo el juicio divino y las cosas están como están, cómo será dentro de poco tiempo cuando Cristo haya salido del Trono de Intercesión; y ya al salir del Trono de Intercesión no habrá Sumo Sacerdote en el Cielo con Su Sangre intercediendo por el ser humano, ya entonces Dios verá a la humanidad tal y como está, los que ya recibieron a Cristo como Salvador los verá sin pecado, porque fueron limpios de todo pecado con la Sangre de Cristo.

Y los que no recibieron a Cristo, pues los verá con pecado, como pasó con Caín, lo vio con sus pecados a Caín y a Abel lo vio sin pecado. Y ahora ¿qué pasará? Lo mismo que pasó en el tiempo de Lot y en el tiempo de Noé, a Noé lo vio sin pecado y entonces no puede Dios destruir al justo con el injusto.

En el tiempo de Noé le dijo que hiciera un arca para escapar de la destrucción, y las aguas que destruyeron a la humanidad, al mundo antediluviano hicieron flotar el arca de Noé, y se salvó, tan sencillo como eso; y en el tiempo de Lot, pues los ángeles sacaron a Lot y le dijeron: “Ahora escapa tú por tu vida, ahora hasta aquí te trajimos, y ahora tú sigues adelante, escapando y no mires atrás para que no parezcas,” y su esposa, ¿cómo se llamaba su esposa? La señora Lot, miró hacia atrás, de seguro estaba dejando sus joyas, sus ropas, sus amistades, la caja fuerte, todo eso.

“¿Y cómo vamos a ir de aquí que tenemos todo acá?” Eso es lo que piensa mucha gente. Por eso es que no podemos estar pegados a las cosas terrenales, Cristo dijo: “No hagáis tesoros en la tierra, haceos tesoros en los cielos, donde ni orín, ni polilla dañan, no corrompe allí nada, ni hay ladrones,” y el que estaba con Jesús que… uno de ellos que le gustaba, que era ladrón, miren, no está allá, la Escritura dice que ese se fue al infierno de donde vino, tan sencillo como eso.

Ahora, en el Reino de los Cielos, en el Reino de Dios es que está nuestra vida segura y nuestros tesoros también: “Haceos tesoros en el Cielo.” Luego, cuando descendamos después de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, cuando descendamos vamos a disfrutar todo lo que almacenamos en el Cielo haciendo tesoros, ¿y cómo se hacen los tesoros? Pues todo lo que hacemos en la Obra del Señor grande o pequeño, queda almacenado como tesoros en el Cielo; y el que quiera tener un tesoro grande, pues trabaje mucho en la Obra del Señor, es tan sencillo como eso; por eso yo les he dicho siempre: “Yo deseo y espero, y creo que el grupo que tendrá los tesoros más grandes es el grupo, ¿de qué tiempo? De nuestro tiempo.

En el tiempo de Noé y en el tiempo de Lot, en el tiempo de Lot, pues ese es el tiempo de Abraham, vean hubo un mensajero Dispensacional, hubo un mensaje, hubo un sacrificio que ellos efectuaban por ellos y por su pueblo, y por cuanto Cristo dice que este tiempo será como el tiempo de Noé, pues para nuestro tiempo habrá un entrelace Dispensacional, un mensaje Dispensacional; y veamos lo que aparece aquí en Apocalipsis, capítulo 14, versos 6 al 7:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel (recuerden que ángel significa: ‘mensajero’), que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”

Y si es un mensajero que viene, que tiene el Evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, vean, tiene que ser, primero: si va a predicarlo, tiene que ser predicador, y si va a predicarlo a los moradores de la Tierra, ¿dónde tiene que estar entonces? En la Tierra entre los seres humanos, es un mensajero enviado de Dios, y el Evangelio eterno es el Evangelio del Reino del cual Cristo dice en San Mateo, capítulo 24, versos 14. “Y será predicado este Evangelio del Reino, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

O sea, que entonces vendrá ese ciclo de la gran tribulación y juicio divino que caerá sobre la raza humana, la señal que estará siendo vista en el Día Postrero, en el tiempo final, Día Postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, en el mundo espiritual la señal de parte de Dios será ese mensajero, un mensajero con el Evangelio eterno predicándolo a los moradores de la Tierra; y miren el contenido de su mensaje.

“…diciendo a gran voz (por lo tanto es un mensaje de gran voz de trompeta, un mensaje Dispensacional): Temed a Dios, y dadle gloria.”

Viene enseñando y estimulando a la gente que busquen y adoren a Dios, que sirvan a Dios; en el tiempo de ese mensajero, es tiempo de estar buscando a Dios, de estar agarrados de Dios, porque es un tiempo en que la humanidad estará con temor y temblor preocupados por el bramido del mar y de las olas, de los maremotos, tsunamis, y también de los terremotos y de los volcanes, y de una amenaza de una tercera guerra mundial.

“…porque la hora de su juicio ha llegado.”

La hora de Su juicio, o sea, el lapso de tiempo en que el juicio divino va a venir para la raza humana, ha llegado, o sea, que está mostrando que se ha llegado al tiempo en que el juicio divino va a caer sobre la raza humana, el juicio que caerá en la gran tribulación.

“…y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

Vean, viene enseñando a la humanidad adorar a Dios, a servir a Dios, a buscar a Dios.

Y ahora, este mensajero, vean, en su mensaje tiene la parte espiritual enseñando a adorar a Dios, a buscar a Dios, y tiene la parte también de la profecía, de estar profetizando el juicio divino, la hora de Su juicio, la hora en donde Dios va a derramar Su ira, ha llegado, o sea, el tiempo en el cual… o ciclo divino en el cual los juicios de la gran tribulación han de caer sobre la raza humana, en donde Dios destruirá a los que destruyen la Tierra; por eso tratamos la Tierra con delicadeza, con respeto; porque Dios la ha dado para que la tratemos bien, es nuestra madre Tierra.

Y ahora, veamos Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Cristo, Jesús, dice que Él ha enviado Su ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias. Y sigue diciendo:

“Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

¿De qué cosas Él estará hablando? En el capítulo 22 mismo, el verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas (el Dios, ¿de qué? De los espíritus de los profetas, o sea, de los cuerpos angelicales de los profetas, de los cuerpos teofánicos de los profetas), ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Ese ángel del Señor Jesucristo que aparece en el libro de Apocalipsis, es un espíritu de profeta, un espíritu es un cuerpo parecido al nuestro, pero de otra dimensión, y es enviado para mostrar a los siervos de Dios las cosas que deben suceder pronto, es un profeta con el mensaje de las cosas que han de suceder, porque es a través de los profetas que Dios revela a la humanidad las cosas que han de suceder, las profecías vienen por los profetas. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele sus secretos ¿a quién? A sus siervos los profetas,” dice Amós, capítulo 3, verso 7.

Y ahora, hemos visto que este ángel es el que viene dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, Él ha estado en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo todo el tiempo en ese Cuerpo angelical o Cuerpo teofánico, pero en el Día Postrero va a estar en un y con un cuerpo de carne, o sea, va a ser vestido de un cuerpo de carne, y dentro pues va a estar el Cuerpo angelical, y entonces estará en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo dándonos a conocer las cosas que han de suceder, estará predicando el Evangelio eterno, el Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, enseñando y promoviendo el que las personas adoren a Dios, busquen a Dios y dando a conocer que la hora del juicio divino ha llegado, el tiempo del juicio divino.

Recuerden que una hora delante de Dios no son 60 minutos, un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día, o sea, que en términos relacionados a un día delante del Señor como mil años, entonces serían 41 años y algo, o sea, que en ese ciclo divino, ese tiempo de Dios, una hora delante de Dios, que son cuarenta y algo de años para los seres humanos, en ese ciclo va a aparecer ese mensajero, y va a estar predicando el Evangelio eterno, el Evangelio del Reino que Cristo dijo que será predicado, pues si dice: “Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin,” pues tiene que haber alguien que lo traiga y que lo predique; y el Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, como el León de la Tribu de Judá.

Y la restauración del Reino de David que el Mesías Príncipe al cual el Mesías Príncipe es heredero, y para lo cual tiene que restaurar ese Reino, ese es el Reino de Dios en la Tierra del cual Cristo dijo que orando pidamos: “Venga tu Reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, también en la tierra.” Eso está en San Mateo, capítulo 6, verso 10.

Y ahora, podemos ver lo relacionado a ese mensajero, al mensaje que traerá: el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno, y a la condición en que estará la humanidad en el tiempo en que aparecerá ese mensajero predicando el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno a todas las naciones.

Así como Noé escapó con su familia, y Noé tipifica al mensajero que estará en el Día Postrero, en la Venida del Hijo del Hombre, y también en el tiempo de Lot, estaba Abraham como mensajero Dispensacional, y como Lot había aprendido llevar a cabo los sacrificios por el pecado, también él los ofrecía por él y su familia y escapó él y su familia, pero Abraham estaba seguro donde él estaba.

Y ahora, para este tiempo final habrá también uno como Abraham, un mensajero Dispensacional, como también un mensajero Dispensacional como Noé; y para Lot… recuerden que las vírgenes prudentes están representadas en Abraham y su familia, su casa; y en Lot están representadas las vírgenes insensatas.

Y ahora, encontramos que hubo una forma de escapar del juicio divino, aunque doña Lot, que parecía que estaba escapando, por mirar hacia atrás no escapó, se quedó a mitad de camino; es que en Lot y su familia están tipificados los que estarán en la Tierra en el tiempo de la gran tribulación; pero alcanzarán misericordia para asegurar sus vidas en la Vida eterna, pero tendrán que pasar por la gran tribulación; pero en Abraham que estaba seguro arriba en la montaña, están representados los elegidos de Dios, la descendencia de Abraham y todos los creyentes en Cristo, los que son en la fe en Jesucristo son hijos de Abraham, dice San Pablo en Gálatas, capítulo 3.

Y ahora, ¿cómo escaparán los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del señor Jesucristo por consiguiente son los nacidos de nuevo? Fácil, recibirán la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y por consiguiente encaparemos yendo con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo, que es la séptima dimensión, tan sencillo como eso.

Y los escogidos, pues van a decir como le dijo Dios a Moisés y Moisés le dijo al faraón: “No dejaremos aquí ni una uña, ni una uña de animal,” o sea, que no va a quedar ni siquiera los animalitos aquí, o sea, que vamos aprovechar para almacenar tesoros en el Cielo, asegurar nuestras cosas con Cristo en Su Reino; y tenemos mucho para trabajar en almacenar tesoros en el Cielo, todo lo que hagamos en la Obra del Señor conforme al Programa divino para nuestro tiempo, quedará almacenado en el Reino de Cristo.

Y ahora, tenemos muchas cosas para llevar a cabo: la evangelización, la obra misionera, y también el trabajo de las cosas que han sido vistas que la Iglesia del Señor Jesucristo va a tener en el Día Postrero, va la Iglesia a ser instrumento de Cristo, el Cuerpo Místico de Cristo para la realización del cumplimiento de la Visión de la Carpa, es uno de los proyectos o el proyecto físico más importante juntamente con la evangelización, la obra misionera, el establecimiento de iglesias, congregaciones y locales donde se hace trabajo y se invierte dinero también, pero todo eso queda almacenado en el Reino de Cristo.

Y ahora, estamos en un tiempo de mirar por nosotros mismos, de estar bien agarrados de Cristo el Ángel del Pacto, nuestras vidas consagradas a Cristo, nuestras faltas, errores y pecados confesados a Cristo para que la Sangre de Cristo nos limpie de todo pecado y nos mire y nos vea, ¿cómo? Limpios de todo pecado, y así ve que no hay faltas, errores y pecados en nosotros, y nos ve justos, y no destruirá Dios al justo ¿con quién? Con el injusto.

Por lo tanto, habrá una forma de escapar del juicio divino que va a ser derramado sobre la Tierra, y eso será la transformación, cuando estemos transformados ya tendremos cuerpos inmortales, en palabras más claras, pueden tirar una bomba atómica donde usted está y usted seguir caminando como si nada pasara, porque es un cuerpo indestructible.

Si tuviéramos que pasar por la gran tribulación estando transformados, no tendríamos problemas tampoco; pero hay una fiesta donde fuimos invitados, se llama: la fiesta de la gran Cena de las Bodas del Cordero y no vamos a perder esa fiesta por quedarnos aquí viendo los juicios divinos que estarán cayendo sobre la Tierra, no; hay algo mejor a donde hemos sido invitados: la Cena de las Bodas del Cordero que es la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo, es la más importante, donde estarán los ángeles de Dios como invitados, estarán Abraham, Isaac, Jacob, va a estar allí también Adán y Eva; recuerden que ellos alcanzaron misericordia, pues Dios proveyó para ellos el sacrificio por el pecado y los vistió de unas pieles sangrantes, y por consiguiente fue cubierto el pecado de ellos de la presencia de Dios.

Así que, la vamos a ver allá y no va a ser una mujer ya ancianita por unos 6000 años que han transcurrido, no, va a ser una jovencita, ellos resucitaron cuando Cristo resucitó y Abraham y Sara también, y Sara no va a ser una ancianita, va a ser una jovencita que representará de 18 a 21 años, y también Abraham, y también Adán será un joven, y yo también. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Así que esa fiesta yo no me la voy a perder. ¿Y quién más no se va a perder esa fiesta? Ustedes también, pues es para todos nosotros, es la fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, que en la actualidad cuando se lleva a cabo una boda, después de eso ¿qué viene? Una recepción, una fiesta, y la fiesta es la fiesta de la unión de dos jóvenes que se han unido en el santo estado del matrimonio, y vienen a ser una sola carne; y cuando seamos transformados seremos una sola carne con Cristo, cuerpo glorificado de nosotros y cuerpo glorificado de Cristo, y Cristo podrá decir: “Esto es carne de mi carne, cuerpo glorificado de cuerpo glorificado como el mio,” como Adán dijo cuando Dios le presentó a Eva, Adán dijo: “Esto es carne de mi carne y huesos de mis huesos,” y le puso por nombre: Ishshah.

Así, el segundo Adán que es Cristo, dirá cuando estemos transformados: “Esto es carne de mi carne, y huesos de mis huesos.” Estamos esperando ese momento glorioso, y por consiguiente es: “TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS,” al Cielo, a Cristo. Cristo dijo cuando… dice:

“Cuando brotan…” dice:

“También les dijo una parábola…”

Un poquito antes dice el verso 21 al 27. [San Lucas]

“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder (no cuando ya estén terminándose), erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”

La redención que es para los vivos la transformación, la redención del cuerpo y para los muertos en Cristo la resurrección en cuerpos glorificados, de eso es que nos habla también San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 23, esa es la redención del cuerpo: la adopción. Sigue diciendo:

“También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles (o sea, a Israel y las demás naciones).

Cuando ya brotan (o sea, cuando ya surgen como naciones libres y soberanas), viéndolo (o sea, que cuando veamos que eso sucede), sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.”

¿Y qué es el verano? En esta parábola:

“Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.”

En el tiempo del verano es la cosecha, la siega donde se cosecha el trigo, es también el tiempo de la tarde y así por el estilo, y es en ese tiempo, vean, en el tiempo de la siega fue que Josué también entró por el Jordán a la Tierra Prometida, pasó por el Jordán en seco, pasó a Jericó al pasar con el pueblo hebreo, y era el tiempo del verano, el tiempo de la siega, de la cosecha, en donde el Jordán se desbordaba y sus aguas salían a la orilla.

Y ahora, las aguas del Jordán, el Jordán representa muerte o la muerte, y vean, el Jordán está por todas partes, muerte y destrucción por guerras, por problemas en las naciones y entre naciones, y también por los terremotos, maremotos y así por el estilo; y también el anticristo que tiene por nombre muerte con su ejército, estará tratando de destruir a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo en este tiempo final.

Y ahora, no vamos a tocar de ese tema, solamente así por encima, para que sepamos el tiempo que nos ha tocado vivir, el Reino de Dios, que ya les dije que es la restauración del Reino de David al cual Cristo es el heredero, Él es el heredero al Trono de David y por consiguiente al Reino de David conforme a las palabras del profeta Gabriel, el profeta de otra dimensión, al cual yo le llamo: Gabriel, el profeta de otra dimensión, y el cual le dijo a la virgen María que ella concebiría, tendría un niño, y le llamaría, le pusiera por nombre Jesús, y sería llamado Hijo de Dios, Dios le daría el Trono de David Su Padre y reinaría, reinará sobre Jacob, sobre Israel para siempre y Su Reino no tendrá fin, eso está en San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 36.

Y ahora, estamos en: “TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS,” de levantar nuestras cabezas al Cielo como Cristo dijo, y por consiguiente estar preparados para nuestra transformación dijo Cristo en el verso 36:

“Velad (o sea, vigilar, ¿velar por qué? Por la Venida del Señor), Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos (vean, velando en todo tiempo que seamos tenidos por dignos, cubiertos con la Sangre de Cristo somos limpios de todo pecado, y entonces somos tenidos por dignos) tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Tan sencillo como eso lo expresa Cristo en este pasaje.

Por lo tanto es: “TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS,” porque cada uno tiene libre albedrío, y por consiguiente tiene que ocuparse de su salvación con temor y temblor dice la Escritura “Ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor.” [Filipenses 2:12].

“TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS,” para escapar, escapar de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana.

Yo le recibí como mi Salvador cuando escuché la predicación del Evangelio de Cristo y Él me perdonó y con Su Sangre me limpió de todo pecado, y me mantiene limpio con Su Sangre de todo pecado; y por consiguiente estoy esperando mi transformación para luego ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también, es para todos nosotros.

Si hay alguno que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado y sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, y así venga a formar parte de la Iglesia del señor Jesucristo, de ese Cuerpo Místico de creyentes, al cual Él llamó Su Rebaño, y Él dice que Él es el buen Pastor, y Él dijo que tenía otras ovejas que no eran de aquel Redil, de allá de Israel, esos son los que están en diferentes naciones, dijo: “Los cuales también debo traer y oirán mi Voz (el Evangelio), y habrá un rebaño y un pastor, el rebaño es la Iglesia y el buen Pastor es Cristo. ¿Y las ovejas quiénes son? Todos nosotros.

Por lo tanto, pueden venir a los Pies de Cristo los que no lo han hecho todavía. Y los niños también de diez años en adelante, pues estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente para que oremos por usted.

“TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS.”

Cada persona tiene su responsabilidad de ocuparse de su salvación con temor y temblor, recibiendo a Cristo como su único y suficiente Salvador, ya no tiene que estar sacrificando animalitos como se hacía en el tiempo de Adán hasta Jesús, porque ya fue Sacrificado el Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y ahora todo ser humano tiene el Sacrificio de Expiación por sus pecados para obtener el perdón de Dios, ser limpios de todo pecado y ser hallado justo delante de Dios, ser hallado sin pecado delante de Dios; y la responsabilidad le corresponde al ser humano, a cada individuo; porque Dios trata con los gentiles como individuos.

La vida es lo más importante que el ser humano tiene, y del ser humano que es trino: alma, espíritu y cuerpo, lo más importante en el ser humano es su alma, es lo más grande, lo mayor; y por eso se dice en la Escritura, el mismo Jesús hablando dice: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).

Por eso, el alma tipificada en el corazón, es la que recibe la Salvación y Vida eterna, el cuerpo físico no importa; si se muere Cristo lo resucitará en un cuerpo nuevo y eterno, pero tenemos que asegurar nuestra alma que es lo que somos en realidad: almas vivientes que vivimos en cuerpos terrenales, tenemos que asegurar nuestra alma con Cristo en Su Reino, para que Cristo nos tenga en Su Reino para vivir eternamente en cuerpos eternos en la regeneración, o sea, en la restauración del Reino de Dios en la Tierra

Es importante que cada persona haya recibido a Cristo como Salvador antes que cierre la puerta de la misericordia, porque cuando se haya cerrado, ya aunque la persona quiera, no podrá recibir la Salvación, es como lo que sucede con las personas que no han recibido a Cristo y se mueren, después cuando ya murieron, ya no hay oportunidad de decir: “Ahora, oren por mí,” porque adonde va la persona, allá no hay misericordia; si no ha recibido a Cristo, va a donde fue el hombre rico de la parábola del hombre rico y Lázaro; y no podrá salir de allá hasta el juicio final que será después del Reino Milenial del Mesías.

Así que tenemos que enfrentarnos a estas verdades bíblicas mientras vivimos en la Ttierra para asegurar nuestro futuro con Cristo en Su Reino, pues todos queremos vivir eternamente; si la vida física que es temporera es tan buena, cómo será la Vida eterna en un cuerpo eterno y glorificado y joven para toda la eternidad, ahí se habrán terminado todos los problemas.

O sea, que el Programa que Cristo tiene para toda persona en Su Reino es el mejor, no hay Programa mejor que el de Cristo; por eso Cristo es el deseado de todas las naciones, pues toda nación y todas las personas de todas las naciones quieren un gobernante como Jesucristo, pero tienen que tener paciencia, Él va a ser el gobernante del planeta Tierra completo, y yo voy a estar allí, ¿y quién más? Y cada uno de ustedes también, es para ustedes también.

Dios tiene mucho pueblo en esta Ciudad de Monterrey y los está llamando en este tiempo final, y tiene mucho pueblo, muchos Hijos en toda la República mexicana, y los está llamando en este tiempo final, y el Reino de Cristo se está llenando de mexicanos, y esa es una buena noticia, porque están mirando por sí mismos, ¿ a quién? A Cristo, están mirando por sí mismos para escapar de los juicios divinos.

Ysolamente mirando a Cristo, recibiéndolo como Salvador es que podremos escapar de los juicios terribles que han de venir sobre la Tierra; y también estar seguros en el Reino de Cristo para vivir por toda la eternidad. Jesucristo resucitó glorificado y está tan joven en la actualidad como cuando subió al Cielo, está jovencito, representa de 18 a 21 años de edad, porque en la resurrección la persona resucita en cuerpo glorificado, joven que representa de 18 a 21 años de edad, e inmortal; así será para cada uno de los creyentes en Cristo, y de los que estén vivos cuando eso ocurra, creyentes en Cristo, pues serán transformados y entonces serán inmortales con cuerpos jóvenes, cuerpos glorificados.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino.

La oportunidad de vivir eternamente, el ser humano la tiene mientras vive en este planeta Tierra, y para eso es que ha venido el ser humano a este planeta Tierra: para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo y obedecer recibiendo a Cristo como Salvador, para que Cristo con Su Sangre lo limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en el Nombre del Señor y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en la persona el nuevo nacimiento, y así entre al Reino de Dios.

Recuerden que Cristo a Nicodemo en San Juan, capítulo 3, le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” O sea, que hay requisitos divinos para entrar al Reino de Dios. Nacer del Agua es nacer del Evangelio de Cristo, creyendo en Cristo, y nacer del Espíritu es recibiendo el Espíritu de Cristo luego que la persona ha recibido a Cristo como Salvador y ha sido bautizada en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y entonces Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento, y así la persona ha entrado al Reino de Dios y ha asegurado su futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, así su alma ha entrado a la Vida eterna.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, allá en Puerto Rico si todavía, si ya están listos, en Venezuela, en Colombia, en Villahermosa, en Ciudad Mexico y en las demás ciudades de la República mexicana y en los demás países, si ya estamos listos ya estaremos orando por las personas que han venido a los Pies de Cristo que están presentes y los que están también en otras naciones. Dios tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo final, es el llamado final de Dios por medio de Cristo y Su Evangelio para los seres humanos.

Vamos a estar con nuestros ojos cerrados y nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, los que están presentes y los que están en otras naciones, y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre, el único Nombre en que podemos ser salvos. Creo en Tu primera Venida y en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Me rindo a Ti en alma, espíritu y cuerpo, sálvame Señor, creo en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario. Sálvame, Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de

todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, pues Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo, más el que no creyere será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Y la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón es: “¿Cuándo me pueden bautizar?” por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El Señor Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, llegó donde Juan el Bautista estaba bautizando allá en el Jordán, y Juan el Bautista le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mi para yo Te bautice?” y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si Cristo para cumplir toda justicia fue bautizado, cuánto más nosotros tenemos necesidad de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua ordenado por nuestro amado Señor Jesucristo.

Cuando San Pedro predicó el Día de Pentecostés, unos dos mil años atrás, alrededor de dos mil años atrás, los que estaban escuchándolo creyeron y preguntan a Pedro y a los demás apóstoles:

“Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dice (lleno del Espíritu Santo): Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” (capitulo 2 del libro de los Hechos, versos 35 en adelante).

Y creyeron como tres mil personas, los cuales fueron bautizados y fueron añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo, y dice: “Y el Señor añadía cada día a Su Iglesia los que han de ser salvos,” vean, los que han de ser salvos, escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, creen, reciben a Cristo como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre, Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento, y por consiguiente es añadido así a la Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, muchas gracias por vuestra amable atención, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al ministro, reverendo Hugo Rodríguez Mares, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“TIEMPO DE MIRAR POR NOSOTROS MISMOS.”

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