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La Venida del Señor como el Sol de justicia
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La Venida del Señor como el Sol de justicia

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística junto a vuestros pastores y congregaciones y también junto al misionero Miguel Bermúdez Marín.

También aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando a AMISRAEL, ustedes todos han visto las labores que AMISRAEL está llevando a cabo y el éxito que ha estado teniendo. No sé si vieron algún video hoy; está muy bien, ya ustedes han estado viendo las labores de AMISRAEL, ya en este año, en el mes de junio, estaremos en Jerusalén, en la conferencia “Jerusalén 2010,” en donde esperamos un éxito grande en esas actividades.

Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 16 y 17, capítulo 16, versos 26 en adelante, y también el capítulo 17, verso 1 en adelante, dice de la siguiente manera; esto es Jesucristo hablando, dice:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

Y el capítulo 17, verso 1, continúa diciendo:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

En la serie: “LA VENIDA DEL SEÑOR Y SUS MISTERIOS,” nuestro tema para esta noche es: “LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.”

En esta visión del Monte de la Transfiguración, Jesucristo está mostrando el Orden de la Segunda Venida del Señor, y por consiguiente Él muestra aquí en esta visión a Moisés y Elías, que son los ministerios de los dos Olivos que están prometidos para ser manifestados en el tiempo final, conforme a Zacarías, capítulo 4, versos 10 al 14, los cuales son los dos Olivos que están en esa profecía de Zacarías y también se encuentran en Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14, donde dice la Escritura que los dos Olivos son estos ministerios que han de ser manifestados. Vamos a leer aquí lo que dice Apocalipsis 11, versos 1 en adelante, para tener el cuadro claro, dice:

“Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.”

Esos cuarenta y dos meses son tres años y medio que corresponden al tiempo de la gran tribulación, que es el tiempo llamado el fin del tiempo o tiempo final. Sigue diciendo:

“Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.”

Aquí tenemos los ministerios prometidos para ser manifestados en el tiempo final, llamados los dos Testigos que van a profetizar sobre la Tierra, y esos son los dos Olivos y los dos Candeleros, dice aquí la Escritura, que están delante de la presencia de Dios, que están delante del Dios de la Tierra; y eso es también conforme a Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14.

Y ahora, estos ministerios para el Día Postrero estarán sonando la gran Voz de trompeta o trompeta final, de la cual Cristo habla en San Mateo, capítulo 24, verso 31, en donde dice: “Y enviará Sus Ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Esos escogidos son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; aparte de los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es otro grupo que va a ser transformado en el tiempo final.

Ahora, la gran Voz de trompeta o trompeta final es el mensaje del Evangelio del Reino, del cual San Pablo, hablando del tiempo final, dice que “A la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados” (Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58).

Dice que será a la final trompeta, la final trompeta, el final mensaje, es el mensaje del Evangelio del Reino, del cual Cristo dice en San Mateo, capítulo 24, verso 14: “Y será predicado este Evangelio del Reino, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Así como Moisés y como Noé; Noé predicó su mensaje y luego vino el fin para el mundo antidiluviano; Moisés predicó su mensaje en Egipto y luego vino el fin para el imperio del faraón, y así por el estilo encontramos que antes de venir el fin para un reino o para el reino de los gentiles, se estará predicando el Evangelio del Reino que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Estará girando alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia naciendo, surgiendo, para alumbrar un nuevo día dispensacional. Por eso en Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice… pero antes de eso nos habla de la terrible etapa que viene sobre la raza humana; vamos a ver capítulo 4 de Malaquías, verso 1 en adelante, dice:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”

Ese es el tiempo llamado la gran tribulación donde el juicio divino ha de caer sobre la raza humana, será un tiempo muy difícil para la humanidad, un día ardiente como un horno, los volcanes en erupción estarán, también el calentamiento global aumentará por todos esos problemas del medio ambiente, los polos que se están derritiendo causarán grandes inundaciones, las costas serán afectadas, y al afectarse las costas, muchas van a desaparecer; y grandes territorios de las naciones van a desaparecer, grandes ciudades también e islas también.

Y ahora, también habrá una tercera guerra mundial que será atómica y se aumentará el problema del medio ambiente, el problema del calentamiento global y todos esos problemas se aumentarán; no hay esperanza para la humanidad, no hay esperanza para el mundo, excepto una sola esperanza: la Venida del Señor como el Sol de Justicia, trayendo salud, salvación a Sus hijos e hijas en el Día Postrero, o sea, trayendo la redención que será la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los vivos, eso será la redención del cuerpo, la adopción para todos los hijos de Dios, esa es la única esperanza que hay, y es para los creyentes. Por lo tanto, nos conviene estar como Jacob: bien agarrados del Ángel del Pacto, el cual es Cristo y el cual es el Sol de Justicia.

Y ahora, el Sol de Justicia, que es Cristo en Su Venida, trayendo salud, salvación en Sus alas, y las alas son los ministerios de los dos Olivos: Moisés y Elías, esos ministerios de Moisés y Elías traerán bendición para el pueblo de Dios.

Y ahora, podemos ver por qué el mismo Cristo, cuando le preguntan al bajar del Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17 de San Mateo, en el verso 10 al 13, vean cómo le preguntan a Cristo acerca de Elías, porque si están esperando la Venida del Mesías, pues tienen también que saber acerca de Elías, que es el precursor, el que le prepara el camino al Mesías en Su Venida, tanto en Su primera Venida como en Su Segunda Venida, el ministerio de Elías estará manifestado, es el que le prepara el camino al Señor en Su Venida, en Su primera Venida, y se lo prepara en Su Segunda Venida para la Iglesia, y se lo prepara para el pueblo hebreo también.

Y ahora, vean aquí el capítulo 17, verso 10 en adelante de San Mateo:

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.”

Y ahora vean, Cristo dice: “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas.” Está hablando de uno que vendrá en el futuro para la restauración de todas las cosas, “mas yo os digo que ya Elías vino (o sea, les dice), pero el que tenía que venir en este tiempo para preparar la primera Venida, para preparar al pueblo para la primera Venida, ya vino;” y entonces entendieron que les habla de Juan el Bautista, como en el capítulo 11 de San Mateo también les había hablado de Juan el Bautista cuando dice Jesucristo en ese capítulo 11 de San Mateo, vamos a ver lo que dice aquí, capítulo 11, verso 9 en adelante, dice:

“Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:

He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

¿Por qué es mayor el más pequeño del Reino de los Cielos? Porque Juan el Bautista pertenece a los siervos de Dios, y el más pequeño del Reino de los Cielos pertenece a los hijos e hijas de Dios. ¿Y qué es más grande en una familia? ¿Un siervo o un hijo? Pues, un hijo es mayor; por lo tanto el más pequeño es mayor que Juan el Bautista.

Ahora, Juan el Bautista es ese mensajero que vendría preparándole el camino al Señor, y luego aparecería el Mesías, el Ángel del Pacto, el Ángel del Pacto encarnado, el Ángel del Pacto en un velo de carne manifestado como el cumplimiento de la Venida de la Mesías para llevar a cabo la Obra de Redención, la obra de Expiación en la Cruz del Calvario.

Y ya esa parte de la venida del Señor… la venida del Señor tiene dos partes: la primera Venida y la Segunda Venida; ya la primera parte, la primera Venida, se cumplió dos mil años atrás, y la venida del precursor también se cumplió dos mil años atrás; y para este tiempo final para la Segunda Venida de Cristo enviaría también un Elías, un precursor; el ministerio de Elías en su cuarta manifestación, y ya vino y se fue.

Por lo tanto, ya en el mensaje que él trajo está todo lo que el pueblo necesita saber en cuanto a lo que será y cómo será la Venida del Mesías, con lo que él habló con relación a la Venida del Mesías, es preparar a toda persona para comprender y recibir la Venida del Mesías en el Día Postrero. La Venida del Mesías en el Día Postrero estará en acorde con lo que predicó el cuarto Elías, o sea, el Elías precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual fue el reverendo William Branham, para los que lo quieran recibir, el reverendo William Branham fue ese Elías que tenía que venir; así como Jesús cuando habló de Elías dijo que Juan era ese Elías que había de venir.

Y ahora, en el capítulo 3 del libro de los Hechos, versos 18 en adelante, dice el apóstol Pedro predicando:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”

Y ahora, nos dice aquí San Pedro que Dios va a enviar, que el Cielo es necesario que tenga a Cristo hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, y para la restauración de todas las cosas Cristo dijo: “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas.” Para el tiempo en que el ministerio de Elías esté manifestado en la Tierra, en donde estará juntamente con el ministerio de Moisés, la Venida del Señor se hará una realidad; y los ministerios de los dos Olivos: de Moisés y Elías, serán las dos alas del Sol de Justicia.

Y ahora: “LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.” Vean cómo lo anuncian que ha de venir el Señor en el Día Postrero.

También encontramos que el Señor está representado en la estrella resplandeciente de la mañana, y por eso Él dice que Él es la estrella resplandeciente de la mañana allá en Apocalipsis capítulo 22, verso 16, y también dice que le dará la estrella de la mañana al vencedor en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28. O sea, que el vencedor recibirá la Venida del Señor en el Día Postrero, o sea, la Segunda Venida de Cristo, eso es la estrella resplandeciendo en el Día Postrero, y la estrella de la mañana es la que se ve más grande y la que permanece hasta que amanece, y aún ya saliendo la claridad del sol del nuevo día, todavía se ve esa estrella; eso nos habla de Cristo y Su ministerio para el Día Postrero.

Y ahora, nos habla también Dios por medio del profeta Oseas en el capítulo 6, versos 1 en adelante, y nos dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida.”

O sea, que viene como el sol alumbrando, resplandeciendo, como la mañana de un nuevo día dispensacional, donde el sol sale y comienza a alumbrar, y trae entonces la mañana de un nuevo día, y eso nos habla de una nueva Dispensación. Sigue diciendo:

“…y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”

La lluvia temprana y tardía o tardía y temprana, la temprana es la predicación del Evangelio de la Gracia, la cual gira o el cual gira alrededor de la Primera Venida de Cristo; la lluvia tardía, la enseñanza o Evangelio del Reino que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, es la lluvia de la enseñanza del Evangelio de la Gracia y la lluvia de la enseñanza del Evangelio del Reino; porque la Palabra del Señor cae como la lluvia sobre la Tierra, y hace aquello para lo cual Dios ha enviado Su Palabra, Su Evangelio. Sigue diciendo…

Ahora, hemos visto aquí que después de dos días, en el tercer día, dice: “Nos resucitará y viviremos delante de Él.” Estos no son días de veinticuatro horas, sino son días de mil años, son días mileniales; y delante de Dios ya han transcurrido… para nosotros han transcurrido dos mil años, pero para Dios: dos días; “porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.” Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y Salmo 90, verso 4.

Así que, cuando nos habla: “Después de dos días, al tercer día nos resucitará,” está hablando de tres milenios, en el tercer milenio de Cristo hacia acá es la resurrección para el pueblo hebreo como nación, una resurrección espiritual, un avivamiento grande para el pueblo hebreo; y lo está esperando el pueblo hebreo, y sabe que Elías vendrá primero, y vendrá proclamando la paz imperecedera; y eso gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, y eso gira dentro del mensaje del Evangelio del Reino, el mensaje para la Dispensación del Reino; y por consiguiente ese es el mensaje que estará proclamándose en el Reino del Mesías. Tan sencillo como eso.

“LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.”

Por eso fue que en el Monte de la Transfiguración Él se transfiguró delante de Sus discípulos y Su rostro resplandeció como el sol; porque allí Él está mostrando el Orden de la Segunda Venida, el Orden de la Segunda Venida de Cristo está mostrado allí, y Moisés a un lado y Elías al otro lado, está ahí mostrando los Ángeles de Su Venida, son los ministerios de Moisés y Elías que son enviados para tocar la gran Voz de trompeta y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, conforme a Apocalipsis, capítulo 7, versos 1 al 17.

Y vean, está ligado también el grupo de la multitud que nadie podía contar de toda nación, pueblo y lengua, que son las vírgenes insensatas, aparecen ahí también; por eso cuando le es preguntado a Juan: “Estos que tienen palmas en sus manos, ¿quiénes son?” Él dice: “Yo no sé Señor, tú lo sabes, yo no sé.” Y le es dicho: “Estos son los que han salido de la gran tribulación,” es que las vírgenes insensatas tienen que pasar por la gran tribulación para ser purificadas; pero las vírgenes prudentes serán transformadas y llevadas con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; por eso entran con Cristo, antes de que la puerta se cierre se escucha el clamor a medianoche, el mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo, para estar preparándose para la Venida del Señor, y mientras iban a comprar aceite las insensatas, vino el Esposo, o sea, la Segunda Venida de Cristo; y las que estaban preparadas entraron con Él a las Bodas y se cerró la puerta.

Se cierra la puerta de la Dispensación de la Gracia, se cierra la puerta de la misericordia; porque Cristo sale del Trono de Intercesión, y ya no hay Sangre en el Trono de Intercesión arriba, y por consiguiente se cierra la Dispensación de la Gracia, de la misericordia, y Cristo entonces toma el Título de Propiedad, el Libro de los siete Sellos que está en Apocalipsis, capítulo 5, en la diestra del que está sentado en el Trono, lo toma, lo abre en el Cielo y entonces hace Su Obra de Reclamo, reclama todo lo que Él ha redimido con Su Sangre, reclama a las vírgenes prudentes, o sea, a los creyentes en Él, a los muertos los resucita en cuerpos glorificados, eternos y jóvenes, y a los vivos los transforma; y entonces todos juntos con cuerpos inmortales y jóvenes y glorificados, como el Cuerpo glorificado de Jesucristo, luego de una estadía aquí en la Tierra; porque Cristo ya resucitado estuvo también unos cuarenta días apareciendo a Sus discípulos en diferentes ocasiones, no menos de ocho veces, y luego subió al Cielo.

Cuando ocurra la resurrección de los muertos en Cristo, habrá un tiempo de treinta a cuarenta días en los cuales ellos estarán aquí en la Tierra, y comerán también como Cristo comió cuando ya resucitó, comió con Sus discípulos, será una estadía en donde todo el poder de Dios está manifestado en toda Su plenitud, porque serán transformados los vivos en Cristo y los muertos resucitados en cuerpos eternos, y entonces todos inmortales con todo el Poder divino en cada creyente en Cristo.

Va a ser una manifestación grande, maravillosa, en el Día Postrero antes del arrebatamiento o rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo; y eso cumplirá la Tercera Etapa de la cual se ha escuchado hablar, cumplirá esa hermosa etapa en donde la Plenitud de Dios será manifestada en Su Iglesia, y en donde grandes maravillas van a ser manifestadas, a tal grado que hasta los muertos en Cristo van a resucitar en cuerpos eternos y los vivos van a ser transformados; esa es la promesa para todos los creyentes en Cristo, es una promesa para mí, ¿Y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, estemos preparados porque nuestra redención está cerca, la redención del cuerpo que es la glorificación, la transformación de nuestros cuerpos para tener cuerpo eternos y glorificados, y la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, esa es la redención del cuerpo, esa es la adopción de los hijos e hijas de Dios, como hijos e hijas de Dios en cuerpos eternos como el cuerpo eterno y glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Así será para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también, no es solamente para mí, es para todos los creyentes en Cristo; por esa causa todavía se predica el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación, para que Cristo continúe llamando los que faltan para completar Su Iglesia; y cuando se complete, entonces Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo, se levantará del Trono del Padre, entonces será el León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de reclamo, para resucitar a los creyentes en Él en cuerpos glorificados y transformar a los creyentes vivos que estarán en la Tierra en esa etapa de Su Programa.

Por eso San Pablo dice: “No todos dormiremos (o sea, que no todos vamos a morir); mas todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán primero, resucitarán en cuerpos inmortales, incorruptibles, y nosotros los que vivimos seremos transformados.” Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, y también Primera de Tesalonicenses capítulo 4, verso 13 al 17, y también en Filipenses, dice hablando de la Venida del Señor y el propósito para el cual Él estará viniendo en el Día Postrero. Vean, dice capítulo 3 de Filipenses, versos 20 al 21:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”

¿Por qué nuestra ciudadanía está en los Cielos? ¿Y no somos ciudadanos cada uno del país donde hemos nacido? Esa es la ciudadanía terrenal del cuerpo físico, pero la ciudadanía del nuevo nacimiento es de la Jerusalén celestial, es del Cielo; porque el nuevo nacimiento no es terrenal, es celestial.

“… de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra…”

¿Ven? ¿Para qué es la Venida del Señor en el Día Postrero? Para transformar nuestros cuerpos.

“…el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.”

O sea, para que sea igual al cuerpo de Jesucristo, sea un cuerpo glorificado y eterno, y joven, inmortal, igual al Cuerpo glorificado que tiene Jesucristo; por eso es que cuando resucitó no lo conocían, ¿por qué? Porque resucitó glorificado, la resurrección es en cuerpos glorificados.

Ahora, ¿con qué Él va a realizar la resurrección de los muertos en Cristo? Dice:

“…por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Todas las cosas está sujetas a Cristo, y con ese poder con el cual Él ha sujetado a Sí mismo todas las cosas, que es el poder de Dios, pues Cristo mismo dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20. Y dice que a Él están sujetas todas las cosas: ángeles, principados, potestades, todo está sujeto a Él; así como en un reino todo está sujeto al rey que está sentado en el trono.

Y Cristo está sentado a la diestra de Dios, en el Trono de Dios, Él lo dijo cuando estaba siendo juzgado y le preguntó Caifás: “¿Eres tú el Cristo?” Y Él dice: “Tú lo has dicho,” en San Marcos, dice: “Sí, yo soy,” pero en San Mateo dice: “Tú lo has dicho,” San Mateo, capítulo 26, versos 64 en adelante, y Él ahí habla también de que van a ver al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios.

Él sabía que iba a sentarse a la diestra de Dios en el Cielo, va recibir el Reino celestial, y recibir todo poder en el Cielo y en la Tierra. Recuerden, por ahí por el capítulo 19, versos 12 en adelante de San Lucas nos habla de un hombre noble que se fue lejos para recibir un reino, pero que repartió dones a sus siervos, ahí nos habla de la parábola o de los talentos o de las minas; y se refiere a eso que habla en las parábolas y Él subió al Cielo para recibir el Reino celestial.

Y ahora, en Su Segunda Venida Él recibirá el Reino terrenal, el Reino de Dios, del cual Él dijo en San Mateo, capítulo 6, verso 10, que orando pidamos diciendo a Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre. Venga tu reino. Y hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra.” O sea, que enseñó a los creyentes en Él a orar por la Venida del Reino de Dios.

¿Y qué será la Venida del Reino de Dios? Recuerden que cuando Él ya había resucitado, y ahí en el capítulo 1 del libro de los Hechos, le había hablado acerca del Reino de Dios a Sus discípulos por unos cuantos días, en privado, luego ya cuando se tiene que ir le preguntan: “Señor, ¿restaurarás tú el reino a Israel en este tiempo?”

Vean, la restauración del Reino de Israel es la Venida del Reino de Dios, porque el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David, eso es lo que nos habla el rey David, allá en Primera de Crónicas, capítulo 28, verso 4 en adelante, donde dice… veamos el 5 para no leer mucho, dice:

“Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.”

El Trono del Reino de Dios sobre Israel, es el Trono de David.

Y ahora, en el capítulo 29 de Primera de Crónicas, de este mismo libro de Primera de Crónicas, verso 22 en adelante, dice:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”

¿En qué Trono se sentó el rey Salomón? Dice:

“Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová.”

Es que el Trono de Dios terrenal es el Trono de David, y el Reino de Dios terrenal es el Reino de David, y ese es el Reino del cual le preguntan a Cristo: “¿Restaurarás tú el Reino a Israel en este tiempo?” Recuerden que hay una promesa de la restauración del Reino de David, y esto también está en el Nuevo Testamento, está en el Evangelio según San Lucas, capítulo 1, versos 30 en adelante, cuando el Ángel Gabriel le apareció a la virgen María, dice:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Y ahora, podemos ver quién es el heredero al Reino y Trono de David: es el Mesías Príncipe, ese es el Reino del Mesías, el Reino terrenal, y el Trono de David es el Trono terrenal del Mesías; por eso es que en Apocalipsis, capítulo 3 Cristo habla de ese Trono diciendo en el capítulo 3, versos 20 al 21 del libro del Apocalipsis:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Y ahora, podemos ver aquí dos Tronos: el Trono del Padre el cual está en el Cielo, en el cual Cristo se sentó, y aquí dice: “Así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su Trono,” ese es el Trono celestial, en esa misma forma Él dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono.” ¿Cuál es el Trono de Cristo? El Ángel Gabriel dice que Dios le dará el Trono de David su padre, ese es el Trono del Mesías, el Trono de Cristo para sentarse en ese Trono y reinar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Todas las naciones estarán bajo la Corona del Mesías Príncipe sentado sobre el Trono de David, y eso será la restauración del Reino de David, eso será la restauración del Reino de Dios en la Tierra, la restauración del Reino de Dios a Israel. Tan sencillo como eso.

Y todo eso está ligado a la Segunda Venida de Cristo, a la Venida del Señor como el Sol de Justicia. Recuerden que Él dijo: “Yo soy la luz del mundo,” y estando el Mesías Príncipe sentado en el Trono de David en el Reino milenial, todas las naciones caminarán a la luz de Israel; porque allí estará la luz del mundo, estará el Mesías Príncipe dando la luz de la Palabra, de la revelación divina, dando la luz de la salvación y Vida eterna para todos los seres humanos, y trayendo la paz a todas las naciones y por consiguiente la felicidad, de eso es que nos habla Isaías, capítulo 9, versos 6 al 7.

Ahora miren, muchos piensan y dicen: “La solución a los problemas de la humanidad, a los problemas de tantas guerras, tantos problemas, la solución es que tengan reuniones, la solución es que se pongan de acuerdo.” Llevan miles de años y no se han puesto de acuerdo, o sea, que han tenido bastante tiempo para ponerse de acuerdo y nunca se ponen de acuerdo, cada día están más en desacuerdo. Vamos a ver cual es la solución que Dios dice para que venga la paz a la humanidad. Capítulo 9, versos 6 al 7 de Isaías, dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (aquí tenemos el Príncipe de Paz).

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Será una obra de Dios, no es una obra humana; y la paz la traerá el Príncipe de Paz, el Mesías Príncipe en Su Reino; el reino de los gentiles lo que va a tener es una paz temporera que dice Primera de Tesalonicenses, capítulo 5, verso 1 al 10, en donde dice: “Cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá destrucción repentina.” O sea, vendrá una tercera guerra mundial atómica, también los volcanes en erupción entrarán todos, quizás gradualmente y también aumentarán los terremotos; en la forma que están ahora, pues es algo terrible, cómo será en el tiempo de la gran tribulación donde los juicios divinos van a estar derramándose sobre el planeta Tierra; porque ya Cristo no estará como Sumo Sacerdote en el Cielo, sino como Juez.

Y ahora, la paz permanente vendrá en el Reino del Mesías, y la traerá el Mesías Príncipe porque Él es el Príncipe de Paz; por eso el pueblo hebreo está esperando el Mesías y está esperando a Elías que vendrá proclamando la paz imperecedera; por eso es que los judíos no han creído a los evangelistas, no han creído a los ministros del Evangelio, porque ellos están esperando a Elías, conforme a Malaquías, capítulo 4: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.” O sea, antes que venga el tiempo de la gran tribulación.

Y ahora, los judíos están esperando al Mesías.¿Y qué están esperando en el cumplimiento de la Venida del Mesías? A un hombre de carne y hueso que cumpla los requisitos para ser reconocido como el Mesías, son requisitos bíblicos, y por lo tanto ellos lo van a reconocer.

Y los Cristianos también están esperando la Venida del Mesías, y los islámicos, el Islam, también está esperando la Venida de Jesús, aunque algunos no saben que ellos creen, por lo menos aquellos líderes del Islam con los cuales hemos hablado y los cuales han estado con nosotros en conferencias, en intercambios religiosos, han hablado acerca de Jesús y de que Él vendrá y de que Él está vivo.

O sea, que todas estas cosas, algunas veces el Cristianismo no lo sabe, no sabe cómo piensa el Islam con relación a Jesús y la Venida de Jesús para establecer el Reino, y algunas veces tampoco sabe el Cristianismo cómo piensan los judíos en cuanto a la Venida del Mesías.

Es importante que se sepa cómo piensa cada grupo para que así estén más en armonía el uno con el otro; porque los problemas siempre son por falta de entenderse los unos con los otros y de respetarse los unos a los otros; respetar su forma de pensar, su forma de creer.

Y ahora, en la serie: “LA VENIDA DEL SEÑOR Y SUS MISTERIOS.” Hemos estado viendo: “LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.”

Fue presentada por Malaquías: “He aquí a vosotros los que teméis mi Nombre… más a vosotros los que teméis mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá Salvación,” y en el Monte de la Transfiguración fue mostrada allí, fue mostrado el Orden de la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia resplandeciendo, y los dos Olivos: Moisés y Elías, uno a cada lado. Porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus ángeles; “y enviará a Sus ángeles con gran Voz de trompeta.” Esos son los ministerios de Moisés y Elías con el mensaje de la gran Voz de trompeta del Evangelio del Reino, siendo proclamado.

Ese es el mensaje que creerá el pueblo hebreo; por eso es que no ha creído en el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, porque el mensaje para el pueblo hebreo es el Evangelio del Reino. Cristo dijo: “Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” San Mateo, capítulo 24, verso 14, y también en el capítulo 4 de San Mateo verso 17, y capítulo 4, verso 23, dice que Jesús predicaba el Evangelio del Reino, pero cuando fue rechazado y luego fue crucificado, el Día de Pentecostés se comenzó a predicar el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación y la obra de salvación realizada en la Cruz del Calvario; pero volverá a predicarse el Evangelio del Reino.

Y ahora, para el Día Postrero se juntarán, se entrelazarán el Evangelio del Reino con el Evangelio de la Gracia, así como se entrelazó dos mil años atrás el Evangelio de la Gracia con el mensaje de la Ley, se entrelazan el uno con el otro, se van entrelazando el mensaje de cada Dispensación, el mensaje para una nueva Dispensación se entrelaza con la Dispensación que está terminando, tiene que ser así, porque es el mismo Dios y viene en una línea, se va encadenando el uno con el otro; y por eso es que usted encuentra desde el tiempo de Adán, Set, Noé, Abraham y todas estas personas, hombres de Dios, que se está hablando del mismo Dios en las diferentes Dispensaciones a través de los diferentes mensajeros que Dios ha enviado.

Recuerden que hay mensajeros para etapas, para edades, y hay mensajeros dispensacionales, que son los mensajeros mayores que Dios envía a la Tierra, como Adán, como Set, como Abraham, como Noé, como Moisés, como Jesús, y para el Día Postrero Dios enviará al último profeta dispensacional; porque solamente tiene siete, con siete le basta a Dios, siete profetas dispensacionales, el último será el Ángel del Señor Jesucristo que está prometido para ser enviado para dar testimonio de todas estas cosas que han de suceder.

Y ahora, para el Día Postrero el mensaje del Evangelio del Reino será el mensaje para la Dispensación del Reino, ese será el mensaje que estará también en el Reino del Mesías; y con ese mensaje la Tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor, de la gloria del Señor en Su Segunda Venida, todo el misterio que gira alrededor de la Segunda Venida será abierto en el mensaje del Evangelio del Reino, así como todo el misterio envuelto en la primera Venida de Cristo, está abierto en el mensaje del Evangelio de la Gracia, del Evangelio de Cristo. Tan sencillo como eso.

Y escuchando la predicación del Evangelio de la Gracia se reciben los beneficios de la primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y escuchando el mensaje del Evangelio del Reino, se recibirán los beneficios de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo que Él hará como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo y Juez de toda la Tierra. Tan sencillo como eso.

Eso será también la Lluvia tardía juntándose con la Lluvia temprana, la Lluvia tardía de la enseñanza del Evangelio del Reino, juntándose con la Lluvia temprana de la predicación del Evangelio de la Gracia; en Oseas, dice: “Vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra,” y también en Joel habla de la Lluvia tardía y de la Lluvia temprana también, son los símbolos de todos estos misterios del Reino de Dios, de la predicación del Evangelio de Cristo y así por el estilo.

Y ahora, en: “LA VENIDA DEL SEÑOR Y SUS MISTERIOS,” hemos tenido: “LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.” Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión.

Es importante que toda persona reciba a Cristo como Salvador antes que la puerta de la misericordia sea cerrada. Recuerden que cuando las vírgenes insensatas fueron a buscar aceite y regresaron, ya la puerta se había cerrado; pero las vírgenes prudentes ya estaban dentro, eso está en San Mateo, capítulo 25, verso 10 al 13 y en San Lucas, capítulo 13, verso 21 al 27, nos habla Cristo: “Cuando el Padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, entonces comenzareis a tocar la puerta, a decir: ‘Señor, Señor ábrenos,’ Él os dirá: ‘No os conozco, no se de dónde sois.”

Por lo tanto, es importante que mientras la puerta de la misericordia está abierta bajo la Dispensación de la Gracia, los que todavía no han entrado al Redil del Señor entren por la puerta que es Cristo, el cual dijo: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo; y entrará y hallará pastos.” San Juan, capítulo 10, verso 9.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para lo cual puede pasar acá al frente para orar por usted. Vamos a dar unos minutos mientras también los que están en otras naciones y no han recibido a Cristo todavía, lo pueden hacer, pueden pasar también al frente en los auditorios, en el auditorio o iglesia, o lugar donde ustedes se encuentren en otras naciones. Y también los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan… Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Austin y en todas las ciudades de Norteamérica, y también en toda la América Latina y en todos los países, y los está llamando en este tiempo final; por eso se predica el Evangelio de Cristo, pues Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan simple como eso.

Es tiempo de levantar nuestras cabezas al Cielo, porque nuestra Redención esta cerca, es tiempo de estar bien agarrados de Dios. Recuerden que Cristo cuando dio, en San Lucas, las señales que marcarían el fin del tiempo, dijo: “Cuando ustedes vean, cuando ustedes mismos, o sea, ustedes con vuestros propios ojos vean suceder estas cosas, levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención esta cerca.” La redención del cuerpo que es la transformación de los creyentes en Cristo y la resurrección de los que murieron físicamente.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, estamos viviendo en el tiempo que todos los profetas del Antiguo Testamento y los sabios y justos desearon vivir, estamos viviendo en el tiempo en que los mismos apóstoles desearon vivir; pues por ejemplo, Jacobo y Juan desearon tener el ministerio de Elías y de Moisés.

Recuerden cuando en Samaria no quisieron recibir a Cristo, y ellos le dicen: “Señor, ¿quieres que mandemos a descender fuego del Cielo como hizo Elías, y los quememos?” El Señor les dice: “Ustedes no saben de qué espíritu son.” También, luego que tuvieron la experiencia del Monte de la Transfiguración, luego ellos mismos, a los cuales Cristo les llamó “hijos del trueno,” luego vienen con su madre donde Jesús, para que ella intercediera por ellos y Cristo le dice a ella: “Mujer, ¿qué quieres?” Ella le dice: “Yo quiero que en tu Reino, yo quiero que tú mandes, digas o mandes que en tu Reino mis dos hijos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.”

Y el Señor le dice a ellos: “¿Ustedes podrán tomar del vaso que yo he de tomar, de la copa que yo he de tomar?” ellos dicen: “Sí, podemos,” es que el que está buscando la bendición de Dios no puede mirar problemas, lo que tiene que mirar es la promesa que hay y por la fe luchar para conquistarla; y ellos vieron la promesa que hay en el Monte de la Transfiguración, los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios allí de los dos Olivos, esos eran los ministerios que ellos querían: uno a la derecha y el otro a la izquierda.

Y Cristo les dice: “De mi copa beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados, pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mio darlo, sino a aquellos a quienes está preparado por mi Padre,” o sea, que está preparado para alguien y Cristo no lo puede dar a los apóstoles allá, sino que ya eso está preparado para ser dado a quienes el Padre ya determinó.

Estamos viviendo en el tiempo más glorioso en que esos ministerios estarán siendo vistos, tanto en medio del Cristianismo, como en medio de los judíos.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Si falta alguna persona por venir, puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo. Los que están en otras naciones también, si falta alguno por venir a los Pies de Cristo, puede venir; ya vamos a orar por todos los que han venido a los Pies de Jesucristo nuestro salvador.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han Venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento, quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente.

Me rindo a Ti en alma, espíritu y cuerpo, sálvame Señor. Te lo ruego, en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente salvador. Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan simple como eso.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor; porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo,” quiero cumplir el mandamiento del Señor. ¿Cuándo me pueden bautizar?” es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

El bautismo en agua es tipológico; el agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el mismo Jesucristo cuando Juan predicaba (Juan el Bautista), fue donde Juan el Bautista al Jordán donde él estaba bautizando para ser bautizado por Juan, y Juan el Bautista le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mi para que yo te bautice?” Y Jesucristo le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si a Cristo le convenía ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más a nosotros. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, ahí tenemos el simbolismo o la tipología del bautismo en agua.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados e identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Y que Cristo les bendiga y les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro salvador.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro salvador, y los que están en otras naciones también, los cuales también pueden ser bautizados en esta ocasión. Dejo al reverendo Juan Ramos para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro salvador, el Sol de Justicia.

“LA VENIDA DEL SEÑOR COMO EL SOL DE JUSTICIA.”

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