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La única esperanza para la humanidad
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La única esperanza para la humanidad

Muy buenas tardes, hermanos y hermanas aquí presentes en la congregación, la iglesia en Zihuatanejo; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para saludarles y pedirle a Cristo Sus bendiciones sobre cada uno de ustedes. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final; y en esta noche Dios Se manifieste grandemente, traiga muchas almas a Sus Pies y edifique también a los creyentes que ya lo han recibido. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, y estar también no solamente en estos momentos, sino en la tarde y la noche también, donde esperamos grandes bendiciones de parte de Dios. Todavía quedan almas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero que tienen que ser llamadas y traídas a los Pies de Cristo, para que se complete el Cuerpo Místico de Cristo; y en todos los lugares, pues desean que esas almas que faltan, pues estén en ese lugar, en el lugar donde se está predicando la Palabra del Señor.

Y esperamos que todas las almas que todavía no han llegado y faltan por llegar, que una parte grande esté también acá en Zihuatanejo, y sean traídos a los Pies de Cristo en la labor que ustedes están llevando a cabo, la labor misionera y evangelística, y que en esta noche también vengan muchas almas a los Pies de Cristo.

Que Dios les bendiga y les guarde, y les continúe usando grandemente en Su Obra en este tiempo final, antes que ocurra el gran terremoto, porque ya cuando ocurra ese gran terremoto, ya se habrá completado la Iglesia, y ya Cristo estará saliendo o saldrá del Trono de Intercesión y cumplirá plenamente Su Venida.

Dos mil años atrás podemos enmarcar Su Venida ¿en qué momento? … pueden tomar asiento ya que esto fue algo que me llegó y no hay forma de guardarlo; si lo guardo Él no me sigue dando más, es como los padres a los niños, que le dan algo y si pide más, le pregunta: “¿Y lo que te dí?” “No, aquí lo tengo,” “ah, pues ahora cuando no tengas, entonces te doy más.” Y Dios, pues nos da más cada día a medida que usamos lo que Él nos da; porque es para que lo usemos y el alimento espiritual es para compartirlo con todo el pueblo.

Hubo una vez una persona que le dijo, no recuerdo a quién: “Mira, ya no me envíes más literatura; porque ya yo tengo aquí para el año completo.” No sabía que cada día hay que estar recibiendo más y más Palabra, y no almacenándola, sino usándola y compartiéndola también con otras personas, o sea, que no es para la persona quedarse con ella guardada, sino la disfruta y la pasa a las demás personas; y si no quiere salir de la literatura, pues saca copia o busca más, más folletos y los comparte con otras personas; lo que es bueno para usted: ese alimento espiritual, es bueno para las demás personas también.

Piensen ustedes que si aquel niñito que tenía unos pececitos y unos panecitos, no los pone en las Manos del Señor, aquella multitud no hubiera tenido la bendición de recibir alimento, en una ocasión para cinco mil personas y en otro ocasión para cuatro mil personas, ¿sería el mismo niñito el que tendría los panes y los peces? Si era el mismo, era un niño muy bienaventurado y muy inteligente, porque puso los panes y los peces en las manos de quien podía multiplicarlos, de quien podía alimentar más que lo que el niño podía alimentar, pues el niño podía alimentar de acuerdo a la cantidad de pececitos que tenía, pero él vio en Jesucristo la persona que podía con esos pececitos alimentar miles de personas.

Y con lo que ponemos en las Manos del Señor, Él hace lo que usted y yo no podemos hacer: lo multiplica y muchas personas son beneficiados, y después cuando Él recompense, pues ahí estará la recompensa. Ese muchachito, ese niño, si fue uno o fueron dos, vamos a decir que si fueron dos, fue su hermanito, para dejar la cosa en familia; y que primero, pues la mamá mandó a uno y en otra ocasión mandó a otro, si era un muchachito que llevaba esos pececitos para venderlos y panecitos.

Recuerden que en los juegos de béisbol, de pelota y otros juegos, hay muchachitos que van con su canastita vendiendo cosas, si era un muchachito así, y en aquellos tiempos, pues era normal que existiera esa forma y si era un muchachito así, fue sabio, fue inteligente, y fue elegido para que la gloria de Dios fuera manifestada en lo que él tenía.

Y siempre hay personas así, hay personas que trabajan haciendo ciertas cosas y ponen en las Manos del Señor de su trabajo, y Él lo usa para traer almas a Sus Pies, lo usa para trabajos en Su Obra, ¿ven? Eso está siendo almacenado en el Reino de Cristo; y cuando estemos allá en el Reino Milenial, ahí vamos a estar disfrutando todo lo que hemos puesto en las Manos del Señor y vamos a ver toda la labor que Él hizo con eso que colocamos en Sus Manos.

Es importante entender estas cosas, pues Él dijo: “Haced tesoros, ¿dónde? En el Cielo, donde ni ladrones minan, ni siquiera Judas está por allí, ni el orín, ni la polilla; ni la polilla, ni el orín dañan las cosas, corrompen ni se comen las cosas, no hay polilla allá, y ahí están las cosas seguras; vamos a llamarlo el Banco del Señor Jesucristo donde almacenamos nuestros tesoros y en donde con ganancias, buenos intereses, Él nos recompensará en Su Reino; y sobre todo nuestro corazón es lo primero que tiene que estar ahí, porque donde esté, ¿qué? Nuestro corazón, ¿qué va a estar allí? ¿Qué va a estar? Nuestro tesoro también; por lo tanto, ponemos nuestro tesoro donde está nuestro corazón: en Cristo y Su Reino.

Dos mil años atrás, les dije y ahí fue que me detuve, la Venida del Señor, ¿cuándo se cumplió la primera Venida? Cuando nació en Belén de Judea se cumplió la Venida del Velo de carne, y cuando Juan bautizó a Jesucristo se cumplió la Venida del Ángel del Pacto dentro del Cuerpo de carne, o sea, que podemos hacer esa dos observaciones, y tenía que venir el Velo de carne que es el Templo humano, y estar ya listo para que viniera el Ángel del Pacto, como pasó cuando Moisés y cuando el rey salomón dedicaron el templo a Dios, Moisés el tabernáculo lo dedicó a Dios, y vino la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, la Presencia de Dios y entró al templo y y Se colocó sobre el Propiciatorio, que es la tapa del Arca del Pacto y que es de oro, el oro representa la Divinidad, y en donde están los dos ángeles o querubines con sus alas extendidas mirándose el uno al otro.

Así pasó cuando Moisés dedicó el tabernáculo, y así pasó cuando Salomón dedicó el templo a Dios; y así pasó también cuando Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista: vino el Espíritu Santo en forma de paloma y se posó sobre Jesús, y por eso Jesucristo después en San Lucas, capítulo 4, podía decir: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido.” Y comenzó a explicar, a enumerar las cosas para las cuales había sido ungido, ¿ve?

Y ahora, no sería la Obra de Jesús como hombre, sino la Obra del Ángel del Pacto a través de Jesús. La Escritura decía en Malaquías, capítulo 4: “He aquí, yo envío el profeta Elías(en el capítulo 4), antes que venga el día del Señor, grande y terrible.” Eso es para este tiempo, pero para el tiempo de Jesús, antes de aparecer Jesús, tenía que aparecer Juan el Bautista. “He aquí, yo envío mi mensajero delante de mí, el cual preparará el camino; y vendrá súbitamente a su templo el Señor (o sea, Dios, el Padre) a quien vosotros buscáis (pues buscaban a Dios cuando iban al templo), y el Ángel del Pacto (que es el Cuerpo angelical de Dios, que es el Espíritu Santo), y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros.” [Malaquías 3:1].

Y el día que Juan bautizó a Jesús, vino allí la Presencia de Dios el Padre y del Ángel del Pacto, a Su Templo humano, vino a Su Templo humano; por eso en San Juan, capítulo 2, versos 17 al 23, Jesucristo dice estando allí en el área del templo, dice: “Destruyan este Templo, y en tres días Yo lo levantaré.” Y todos pensaban que estaba hablando del templo de piedras, y si Él estaba diciendo eso acerca del templo de piedras, el cual sería destruido también, y fue destruido en el tiempo, en el año 70 de la era Cristiana por el general romano Tito Vespaciano con su ejército; pero si Él se refería que destruyeran el templo físico, pues podía ser acusado como estaba siendo acusado cuando lo estaban juzgando, lo podían acusar de terrorista; porque una persona que venga y diga: “Destruyan este edificio,” un edificio del gobierno o un edificio de una catedral, de alguna iglesia, pues es acusado de terrorista; y si llega a ser destruido, pues le van a echar la culpa al que estuvo diciendo eso, y eso trataban, de acusar a Jesús que había dicho que destruyeran el templo, ¿ven? La acusación, pues era grave, pero como que no se ponían de acuerdo los que estaban acusándolo, y eso no fue tan fuerte, esa acusación.

Ahora, ellos decían: “En cuarenta y seis años fue construido este templo, fue levantado, ¿y ahora Tú dices que lo destruyamos y en tres días lo vas a levantar?” O sea, como si fuera un… como un acto milagroso, pero dice la Escritura, pero Él no hablaba del templo de piedra, Él hablaba del Templo de Su Cuerpo, ¿ven? Porque somos Templo de Dios.

Y ahora, entró a ese Templo humano el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo y Dios el Padre, cuando Juan lo bautizó; y por eso ahí es que comienza el ciclo divino de los tres años y medio de ministerio del Mesías, y por eso es que la profecía de Daniel, capítulo 9, dice que siete semanas y sesenta y dos semanas hasta el Mesías Príncipe, ¿ven?

O sea, que no cuenta las semanas anteriores donde Jesucristo nació y creció, fue un niño, un joven, un adolecente, un joven, y llegó ya a la edad de adulto, y ya en la edad de adulto fue que el Espíritu Santo vino sobre Él para cumplir la Obra del Mesías Príncipe; y por eso las Setenta semanas colocan hasta el Mesías Príncipe luego de las sesenta y nueve semanas de años, o sea, luego de cuatrocientos ochenta y tres años, desde la salida de la Palabra para la restauración de Jerusalén y del templo de Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, ¿ven? Y el Mesías Príncipe comenzaría Su ministerio, y ahí estarían Dios el Padre, el Ángel del Pacto, y el Velo de carne donde moraría Dios el Padre con Su Cuerpo angelical, y el Cuerpo angelical es el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo.

Y ahora, eso es muy importante, porque esos casi treinta años desde el nacimiento de Cristo hasta el bautismo de Jesucristo por Juan el Bautista es muy importante, porque ese es el tiempo que quedaba o estaba como un misterio, estaba el Velo de carne en la Tierra, pero no estaba cumplida plenamente la primera Venida de Cristo, no estaba cumplida la Venida del Mesías, del Ungido, porque todavía el Espíritu Santo no había venido sobre Él para comenzar Su ministerio.

Y vean, Dios ha tenido escondido quién era el Velo de carne donde se cumpliría la Venida del Mesías, era un joven que aparentemente era una persona común, un joven común guardador de la ley de Moisés, asistía a la Sinagoga los sábados y se levantaba a leer los sábados, parece que leía bueno, leía de corazón, dándole el sentido a lo que estaba escrito, dándole vida; y de seguro le gustaba al sacerdote o al rabino, al ministro y también a la congregación allí en Nazaret, que Jesús leyera la Escritura correspondiente para los sábados que Él asistía a la Sinagoga.

Dice que se levantó a leer conforme a Su costumbre, o sea, que era costumbre de Él los sábados leer la Escritura cuando le daban la oportunidad, cuando le pedían que lo hiciera; y parece que era muy a menudo, era conocido, muy bien conocido en la Sinagoga.

Y ahora, estamos viviendo en un tiempo en que Cristo, el Ángel del Pacto está como Sumo Sacerdote en el Cielo con Su Cuerpo físico glorificado, haciendo Intercesión con Su Sangre por cada persona que lo recibe como Su Salvador y también por cada creyente en Él que cuando comete algún error, falta o pecado lo confiesa a Cristo, y Cristo con Su Sangre lo limpia de todo pecado, ¿ven? Nos ha limpiado de todo pecado cuando lo hemos recibido como Salvador, se hace una realidad el Sacrificio de Cristo en nuestras vidas, y luego nos mantiene limpios todo el tiempo.

Por eso el Cristiano no puede desanimarse por los problemas que tenga en la vida, estamos aquí en una etapa de muchas luchas y de muchos problemas terrenales y cada día surgen más problemas en las naciones, y México es uno de los que tiene muchos problemas, pero también tiene grandes bendiciones de parte de Dios, entonces miramos la parte positiva.

Cuando escuchamos de muchos terremotos y maremotos y tsunamis y volcanes, México tiene algunos, ¿verdad? Volcanes, tiene suficientes para la labor de una renovación para la preparación del terreno para el Reino del Mesías; porque el planeta Tierra tiene que ser preparado para el Reino del Mesías y las naciones bien adelantadas, naciones de primer mundo como les llaman, pues ellos ponen las bombas atómicas y de hidrógeno y los Latinoamericanos, pues ponen los volcanes.

Así que, recordando las palabras de uno de los Salmos que dice: “Aunque la tierra tiemble no temeré mal alguno, porque Jehová está conmigo.” Por lo tanto, no hay porqué temer que si los países Latinoamericanos fueran a desaparecer con el gran terremoto que hundirá California, pues no sería solamente California o no sería solamente la América Latina, sino California también se iría, ese sería el terremoto de la resurrección, y entonces, ¿qué significa eso? Que serían las personas que menos tiempo estarían muertas, porque mueren y resucitan rápido.

Así que no hay problema. Vemos la parte positiva en todos estos problemas que tiene la humanidad, sabemos que países van a desaparecer por el calentamiento global que está derritiendo los polos y también por lo problemas del sol y vientos solares y todas estas cosas, y terremotos y tsunamis, pero Cristo dice: “Yo soy la resurrección y la Vida, el que…” Vamos a leerlo para que vean que no importa los problemas, tenemos una esperanza; y la única esperanza está en Cristo, la única esperanza para la humanidad es la Segunda Venida de Cristo, no hay otra esperanza para el ser humano, ahora tenemos que tener esta clase de fe que tenía Marta, miren, capítulo 11, verso 20 en adelante, dice:

“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.” [San Juan].

Miren la fe que Marta tenía en Jesucristo, y Cristo dice: “Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, Yo lo haré.” Por lo tanto, creyendo como Marta creía, recibiremos todo lo que pidamos a Dios en el Nombre del Señor Jesucristo.

“ Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.”

Ahora, vean el conocimiento que Marta tenía con relación a la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, y el tiempo para el cual ella ya sabía que sería la resurrección de los muertos en Cristo, para el Día Postrero.

Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.”

Estaba correcta, pero Cristo estaba allí para resucitar a Lázaro, pero él va a resucitar en el Día Postrero; porque Cristo lo resucitó como tipo y figura de todos los creyentes en Él que morirían físicamente y en el Día Postrero serán resucitados. Y lo otro, si Cristo no resucitaba a Lázaro, Lázaro no podía pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo, porque la Iglesia del Señor Jesucristo nació el Día de Pentecostés. Lázaro entonces pertenecería al grupo del pacto antiguo, no al Pacto nuevo; y entonces quedaría Lázaro en el pacto antiguo y María y Marta en el Pacto nuevo, como parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, vean, y Cristo no dividió ahí la familia, la mantuvo unida para que fueran parte del nuevo Pacto y fueran de las personas que resucitaran en el Día Postrero como Marta sabía.

Ahora, Lázaro el amigo de Jesús es tipo y figura de los creyentes en Cristo, que son los amigos de Jesucristo, así como Abraham es llamado el amigo de Dios, y los hijos de Abraham que son los hijos de Abraham conforme a la fe y según la fe en Cristo, son hijos de Abraham por la fe, hijos de la fe de Abraham, vean, así como Dios el Padre llama a Abraham Su amigo, Jesucristo llama amigos a todos los hijos de Abraham, miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo. “Porque los que son de la fe en Cristo, son hijos de Abraham.” Gálatas, capítulo 3. Y ahora, sigue diciendo la Escritura:

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: (le dice Marta) Sí, Señor.”

Como nosotros también decimos: Sí Señor, nosotros también lo creemos.

“…yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

Y es lo mismo que creen todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, todos creemos que Jesucristo es, que Jesús es el Cristo, o sea, el Ungido, el Mesías; Mesías significa: “Ungido.” El Ungido, el Mesías, el Ungido con el Espíritu Santo, el Ungido con el Ángel del Pacto; porque el Espíritu Santo es el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, el cual le aparecía en forma visible, en la forma de un hombre, y a Josué también le apareció en la forma de hombre, en el capítulo 5, versos 13 al 15 del libro del profeta Josué, y también a Manoa le apareció en el capítulo 13 del libro de los Jueces, ese Ángel que le aparecía era el Ángel del Pacto, el Cuerpo angelical de Dios, en el cual estaba Dios hablándole a esas personas.

En palabras más claras: era Dios en el Ángel del Pacto, en el Cuerpo angelical de Dios, y el Cuerpo angelical de Dios es el Cuerpo angelical de Cristo, Él es la imagen del Dios invisible; y luego la semejanza física de Dios es Jesucristo en Su Cuerpo físico, Su Cuerpo de carne, el cual ya está glorificado; y por consiguiente es ya un Cuerpo inmortal, incorruptible y joven para toda la eternidad.

La resurrección es en cuerpos jóvenes, cuerpos glorificados, así fue con Jesucristo, el primero de la resurrección, el primero de esa resurrección en Cuerpo eterno, y así será para todos los creyentes en Cristo que ya han muerto físicamente, y para los que queden vivos y estén en el momento en que los muertos en Cristo resuciten, pues seremos transformados, y entonces tendremos el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y joven para toda la eternidad, cuerpo glorificado, cuerpo que tendrá todo el equipo para lo que haya que hacer, con todo el Poder divino en esos cuerpos. Aun el medio de transportación en esos cuerpos, en los que tenemos, el medio de transportación nuestro es caminando, y después hemos conseguido la ayuda de la carreta, los caballos, los camellos, el tren, el automóvil, los aviones, y ya pues también los cohetes para ir a otros lugares.

Pero en el nuevo cuerpo, vean, Cristo no necesariamente tenía que ir caminando para ver las personas, Él pasaba de una dimensión a otra y les aparecía estando ellos con las puertas cerradas por miedo a los judíos, les aparecía y decían: “Es un espíritu,” y Él decía: “No, el espíritu no tiene ni carne, ni huesos como Yo tengo.” Y comía con ellos, estaba mostrándoles lo que era un cuerpo glorificado y joven; por eso tenía… los discípulos tenían un problema, y era que no creían que era Jesús; porque cuando lo habían visto por última vez estaba todo desfigurado, lleno de golpes y todo hinchado, y ahora ven a ese joven, porque la resurrección es en cuerpo glorificado y joven, habían visto un joven de unos treinta y tres años crucificado, y ahora ven a uno más joven diciendo que es Jesucristo, que es el Señor.

Vean, tenían un problema, pero ahora entendemos ese problema que ellos tenían, y está resuelto; la resurrección es en cuerpos glorificados, cuerpos eternos, cuerpos inmortales y jóvenes para toda la eternidad.

Así será para todos los creyentes en Cristo que han muerto físicamente, y para los que estén vivos, pues será una transformación, eso es pasar de muerte a vida en un momento, como en lo espiritual hemos pasado de muerte a vida, así también será la transformación para los creyentes en Cristo.

Y ahora, estamos muy cerca de ese momento. Cuando Cristo resucitó hubo un gran terremoto, y está anunciado un gran terremoto en donde se va a hundir Los Ángeles, California, y quizás con muchas Ciudades cercanas, que causará un desastre muy grande en Norteamérica y que impactará a todas las naciones; es que Hebreos, capítulo 12, versos 25 en adelante, dice que eso va a suceder, y Hageo, capítulo 2, versos 5 en adelante, y el libro de Apocalipsis, lo encontramos hablando de un gran terremoto.

Pero no tenemos ningún problema nosotros, el que muera físicamente, ahí mismo se levantará con el cuerpo nuevo, y algunas veces quizás en el mismo terremoto puede ser transformado, o más tardecito, no hay ningún problema, la cosa es que va a venir con los que mueran, así que no hay porqué tener preocupación en eso. La única preocupación que debe tener la persona es en estar lista para la transformación o para la resurrección.

Así que, tenemos un consuelo; cuando nos dicen o escuchamos que alguien dice: “Va a haber un terremoto grande y grandes desastres, y tsunamis, y tú estás viviendo (a los que viven en la costa), tú estás viviendo en la costa, así que vas a tener graves problemas.” No, no vamos a tener ninguno, porque viene la resurrección en cuerpos inmortales y la transformación para los que estén vivos; por lo tanto, ¿cuál es el problema? No es ningún problema para nosotros.

Pero si queremos movernos de lugar; porque sabemos que hay lugares que están en grave peligro y antes de ese gran terremoto vienen otros terremotos; porque el gran terremoto vendrá en un tiempo en que estén ocurriendo muchos terremotos, y como que ya comenzaron a ocurrir muchos terremotos, uno en un sitio, otro en otro, otro por otro lugar y volcanes en erupción, y tsunamis por otros lugares; son problemas en la naturaleza, porque la naturaleza fue afectada por los mismos seres humanos. Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 en adelante, dice que Dios va a destruir a los que destruyen la tierra, ¿ven?

Si usted tiene algo flotando en este bautisterio y le saca el agua, ¿qué pasa? Pues se hunde lo que tenga ahí flotando y llega al fondo; y si le sacan el petróleo y muchas otras cosas a la tierra o lo que está bajo la tierra, pues entonces se tiene que hundir el área que estaba sostenido por esos líquidos que le daban ahí fuerza y equilibrio.

Así que, estamos en un tiempo muy peligroso para la raza humana; he estado viendo y escuchando conferencias de personas que saben mucho en cuanto a los terremotos, los tsunamis y todas estas cosas, y cómo está construida la Tierra, y la tierra, la parte visible que es la corteza de la Tierra, pues está colocada sobre una parte gelatinosa y siempre está moviéndose, pero si se mueve muy fuerte, entonces lo que está arriba, los edificios comienzan a moverse y se caen; y San Pablo dice en el capítulo 12 de Hebreos, que todo lo que puede ser removido, va a ser removido como cosas hechas: construcciones y automóviles también; porque en un terremoto grande se mueve todo, dice… pero esto no es para uno asustarse, sino para uno agarrarse más del Señor. Capítulo 12, versos 25 en adelante, dice:

“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.”

¿Y quién es el que amonesta desde los Cielos? El Espíritu Santo, y si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en el tiempo de Moisés, en el tiempo de los profetas y así por el estilo, mucho menos en este tiempo escaparán los que desechan la Voz de Cristo por medio del Espíritu Santo en Su Iglesia; y de Su Iglesia sale la Voz de Dios para todos los seres humanos, porque la Iglesia es el Templo espiritual de Cristo.

Vean, a Moisés Dios le dice que le va a hablar desde el Templo, desde el Lugar Santísimo, desde el Propiciatorio donde estará Dios en la Columna de Fuego, en esa Nube de luz; por eso el Lugar Santísimo no tenía lámparas; porque la luz era Dios en esa Nube de luz. Y ahora, dice:

“La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.”

O sea, que va a ser más grande en este tiempo, que lo que fue en el tiempo de Noé y en el tiempo de Moisés y en el tiempo de los demás profetas.

“Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

Así que, todo lo que puede ser removido, va a ser removido en ese terremoto en donde Dios conmoverá no solamente la Tierra sino el Cielo también.

Por lo tanto, estamos en un tiempo en que esa profecía va a ser cumplida; con el terremoto de California, el mundo entero va a ser removido, va a ser conmovido y removido, y los Cielos también. Con ese terremoto el planeta Tierra completo va a ser estremecido y va a caer todo lo que puede caer, o sea, que esos edificios grandes y todas esas cosas van para donde estaban primero, ¿dónde estaban? En el piso, del piso fue que los hicieron, los subieron.

Así que, podemos ver que algo grande se avecina y no hay esperanza para el mundo, la única esperanza que hay es la Venida del Señor para los creyentes en el Señor, ellos son los únicos que tienen una verdadera esperanza.

La esperanza del Cristiano es la Venida del Señor para ser transformados y para los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos glorificados y estar aquí en la Tierra ya estrenando el cuerpo; porque ya no tendremos problemas con el cuerpo ya glorificado, no habrá nada que pueda destruir nuestro cuerpo; cuerpo inmortal, pues no se muere, y luego que estemos… digamos estrenando el cuerpo nuevo, llevando a cabo una labor con ese cuerpo nuevo, estando de unos treinta a cuarenta días aquí en la Tierra.

Recuerden que Cristo cuando resucitó, luego que se presentó al Padre y luego estuvo con los discípulos unos minutos u horas después, luego estuvo unos treinta… unos cuarenta días apareciendo a Sus discípulos en diferentes ocasiones, y los santos que resucitaron con Él también estuvieron en la Tierra apareciendo a muchos de sus familiares en la Ciudad, Abraham, Isaac, Jacob, Job, Daniel, y todos ellos salieron del Paraíso, del Seno de Abraham; cuando Cristo resucitó, resucitaron con Cristo.

Y ahora, podemos ver que lo que pasó allá se repetirá en una escala más alta, siempre se repiten las profecías en una escala más alta, la misma profecía vuelve a repetirse cuando llega el mismo ciclo en otro tiempo, y en medio de la raza humana.

Miren ustedes, el pueblo hebreo salió con Moisés y se enfrentaron para salir de Egipto y pasar al territorio donde iban a recibir la Ley, tuvieron que pasar el mar Rojo, y fue abierto por Palabra de Dios en la boca de Moisés.

Y luego para entrar a la Tierra Prometida, el Jordán fue abierto para pasar, ¿ven? Se repitió en otra escala; estaba el mismo Espíritu Santo, el Ángel del Pacto que estaba en Moisés, pasó a Josué que podríamos decir que el espíritu ministerial de Moisés ministró por segunda vez en Josué y ministró por tercera vez en Jesús, y ministrará por cuarta vez en el cumplimiento de uno de los dos Olivos; porque Elías en su quinta manifestación vendrá con Moisés.

Ahora, si contamos solamente Moisés, Jesús y luego la manifestación para el Día Postrero, entonces serían tres veces que ha ministrado el espíritu ministerial de Moisés; y si contamos solamente Moisés y la última manifestación, pues sería dos veces, pero no hay ningún problema, la cosa es que va a estar manifiesto el ministerio de Moisés en este tiempo final; y por eso las cosas que van a suceder vendrán a ser la repetición de las que sucedieron en el tiempo de Moisés allá en Egipto, y de las que sucedieron en el tiempo del profeta Elías; y también muchas de las que sucedieron en el tiempo de Josué.

Así que, podemos ver que tenemos que estar preparados y estar firmes en la Etapa o Edad que nos ha tocado, que es la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular, la Edad donde va a ocurrir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

¿Y por qué tendrá que ser en nuestra Edad? Porque en las otras edades ya no sucedió, ya pasaron, en la primera edad, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima no sucedió la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos, por lo tanto no era para aquellas edades; para esas etapas era la transformación espiritual, una resurrección espiritual, la cual primero uno tiene que tener para esperar luego la resurrección en cuerpo glorificado, y los que queden vivos, la transformación física, pero primero tenemos que pasar por esa etapa de la transformación espiritual obteniendo el nuevo nacimiento. Y ahora, continuaremos en la noche.

Que Dios les bendiga y les guarde, y hasta la noche Dios mediante en que estaré nuevamente con ustedes en el lugar correspondiente, que será, ¿dónde será? Ya ustedes saben dónde es, así que ustedes me llevan, no tengo yo que preocuparme. Es como el rapto, el arrebatamiento, quizás alguna persona se pregunta: “¿Y para dónde nos va a llevar Cristo?” Despreocúpese de eso, lo importante es que usted sea uno de los que va a ir con Cristo, Él es el que sabe adónde nos va a llevar.

Por lo tanto, no somos nosotros los que vamos a ir por nuestra cuenta, así que yo tampoco me preocupo para dónde va a ser; porque ustedes son los que saben adónde me van a llevar en la noche.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente al misionero doctor Miguel Bermúdez Marín, que fue el que me pasó a mí, y si él, pues tiene algo más para nosotros, pues también lo estaremos escuchando.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LA ÚNICA ESPERANZA PARA LA HUMANIDAD.”

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