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El misterio de la resurrección, transformación y rapto
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El misterio de la resurrección, transformación y rapto

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín allá donde se encuentra en Costa Rica, que Dios les bendiga a todos allá en Costa Rica, ya mañana estará en Ciudad México en la reunión de ministros.

Y también un saludo muy especial para el doctor Salomón Cunha y la doctora Kélita Machado allá en Israel, si ya llegaron a Israel, o si no están en Israel ya, Dios te bendiga Kélita y también a ti Salomón, y que Dios les use grandemente en Su Programa en este tiempo final.

Para estos momentos leemos en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 51 en adelante donde el apóstol Pablo nos dice, hablando acerca de la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y de la transformación de los que estén vivos creyentes en Cristo y del arrebatamiento o rapto de la Iglesia, nos dice el apóstol Pablo, capítulo 15 de Primera de Corintios, verso 51 en adelante dice:

“He aquí, os digo un misterio (o sea, que esto es un misterio muy grande): No todos dormiremos (o sea, no todos vamos a morir); pero todos seremos transformados (o sea, habrá una transformación de nuestros cuerpos, vamos a decir, un cambio molecular para entenderlo mejor),

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL MISTERIO DE LA RESURRECCIÓN, LA TRANSFORMACIÓN Y EL RAPTO.”

Para todos los creyentes en Cristo hay una resurrección para los que ya murieron físicamente, y será una resurrección en cuerpos nuevos, eternos, jóvenes, inmortales, cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador, el cual resucitó glorificado para nunca más morir, y está tan joven como cuando subió al Cielo.

En ese cuerpo glorificado que van a tener todos los creyentes en Cristo, igual al cuerpo glorificado que Cristo tiene, se representará de 18 a 21 años de edad, y los creyentes en Cristo que estén vivos serán transformados, creyentes en Cristo nacidos de nuevo, nacidos en el Reino de Cristo, y por consiguiente personas que han nacido del Agua y del Espíritu, que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, lo han recibido como Salvador, han sido bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en esas personas el nuevo nacimiento, han nacido en el Reino de Cristo.

Así como para vivir en esta dimensión terrenal, ¿qué tuvimos que hacer? Pues nacer, y nacimos de nuestros padres terrenales por medio de la unión de amor de nuestro padre y nuestra madre terrenal.

Y ahora, por cuanto Cristo es la cabeza de Su Iglesia, y Su Iglesia es su esposa, Cristo, el Segundo Adán, por medio de Su Iglesia ha estado produciendo el nuevo nacimiento de millones de hijos e hijas de Dios a través de estos dos mil años aproximadamente que han transcurrido de Cristo hacia acá, o sea, del Día de Pentecostés hacia acá, han estado naciendo en el Reino de Dios o Reino de Cristo, el Hijo de Dios, han estado naciendo en y a la Vida eterna.

Por eso Cristo dijo en San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy (¿qué?) Vida eterna,” esa es la forma para recibir la Vida eterna que tanto el ser humano anhela, es por medio de Jesucristo nuestro Salvador, y así entramos al programa más grande de Dios para el ser humano, el programa de la redención.

En este programa de redención el cual es anunciado y gira alrededor de la Primera Venida de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados para redimir al ser humano, ya el precio de nuestra redención fue pagada en la Cruz del Calvario por Cristo, usted y yo no podíamos pagar ese precio, pues tenía que ser una persona sin pecado, con Vida eterna, y que Su vida eterna física, del cuerpo físico, la pusiera en Sacrificio Expiatorio por todos los seres humanos.

Y por consiguiente ya aquel cuerpo moriría, pero Él resucitaría en cuerpo glorificado, y ahora Pablo nos dice: “A nadie conocemos según la carne; y si a Cristo conocimos según la carne, ya no,” ¿por qué? Porque ya Cristo estando en cuerpo glorificado ya no morirá más, ya no efectuará otro Sacrificio de Expiación por el pecado, porque con un solo Sacrificio que Él haría ha hecho perfectos a los creyentes en Él.

Por eso la promesa es que Él llevaría muchos hijos a la gloria, Él llevará muchos hijos e hijas de Dios a la glorificación, a ser a imagen y semejanza suya por medio de la unión de Cristo con Su Iglesia, Jesucristo es el segundo Adán y Su Iglesia la segunda Eva. Estaba en Cristo la segunda Eva, Su Iglesia, pues Su Iglesia ¿de dónde viene? ¿De dónde ha surgido? De Cristo.

Y ahora, por medio de Su Iglesia Cristo ha estado reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios, y por eso es que somos hijos e hijas de Dios por medio ¿de quién? De Jesucristo, sin Cristo no puede una persona decir que es uno de los hijos primogénitos de Dios, que es un descendiente de Dios.

Y ahora, es por medio de Jesucristo el Hijo de Dios, que se lleva a cabo el nuevo nacimiento y la persona nace en el Reino de Dios como un hijo o una hija de Dios, no nace por medio de carne y sangre, sino por medio del Espíritu Santo, del Espíritu de Dios, y entra a esa primera fase o etapa de una nueva raza con Vida eterna.

Recuerden, es una nueva raza que Dios por medio de Cristo está creando, en donde todos son iguales a Jesucristo; todos vamos a tener el cuerpo físico glorificado y eterno, como el cuerpo glorificado de Jesucristo.

Pero primero tenemos que pasar por la fase o etapa espiritual, por la cual Cristo pasó también antes de venir a la Tierra en un cuerpo de carne, antes, pues tenemos a Cristo, el cual dijo en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58, hablando con los judíos les dice:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? (o sea, le están diciendo: ‘Tu eres un mentiroso, tu no tienes 50 años y estás diciendo que has visto a Abraham’) y Cristo les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy.”

Y ahora, entonces cuando escuchan eso, es algo más difícil para ellos creer, porque si no tiene 50 años y ahora dice que antes que Abraham Él era, antes que el padre de la fe, mucho menos pudieron comprender eso.

Es que ellos no comprendían las Escrituras, el mismo Cristo se los dijo en una ocasión, les dijo a ellos: “Erráis ignorando las Escrituras y el poder de Dios.” El que ignora las Escrituras, ignora el poder de Dios para cumplir esas promesas, esas Escrituras que ya fueron habladas relacionadas a lo que Dios estaría llevando a cabo.

Por lo tanto, es importante no solamente tener la Biblia para leer así las Escrituras y tener el conocimiento de lo que Dios habla, sino también creer en esas Escrituras y pedirle a Dios les permita comprender, entender la Escritura, lo que está escrito en la Biblia.

Es importante que todos sepamos que el ser humano, cuando no conoce las cosas de Dios, es porque ha ignorado ¿qué? Las Escrituras y el poder de Dios para cumplir esas Escrituras, y el poder de Dios para ver que fue Dios el que cumplió las Escrituras que ya fueron llevadas a cabo, y que es fiel y poderoso para cumplir lo que falta de lo que Él ha dicho que va hacer.

Por lo tanto, es importante conocer todas estas cosas y escudriñar las Escrituras, como dijo Cristo: “Escudriñad las Escrituras, porque en ellas os parece que tenéis la Vida eterna y ellas son las que dan testimonio de mi.”

Fueron las Escrituras las que hablaban acerca del Mesías que vendría en medio del pueblo hebreo, el cual nacería a través de una virgen conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14 que dice:

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz (un niño) un hijo, y llamará su nombre Emanuel (que traducido, pues significa ¿qué? ‘Dios con nosotros’).”

Ese cuerpo que nacería sería el cuerpo en donde Dios habitaría en toda Su plenitud, por eso la Escritura dice que a Dios le agradó que en Él, en Cristo, habitase toda plenitud, o sea, Padre, Hijo y Espíritu Santo, todo estaba en Él.

Por eso Cristo decía: “El Padre que mora en mi, Él hace las obras,” en San Juan, capítulo 14 y otros pasajes del Evangelio según San Juan, Cristo da testimonio de esta verdad, las obras que Él hacía, Él dice: “Yo no las hago de mí mismo, el Padre que mora en mi, Él hace las obras,” y también cuando Él hablaba, Él decía: “Yo no hablo nada de mi mismo, sino como yo escucho al Padre hablar, así yo hablo.”

Y en la ocasión en que Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma, y dice Juan el Bautista que lo vio descender en esa forma y escuchó una Voz del Cielo que dijo, la Voz del Padre que dijo: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia, a Él oíd.”

Y ahora, encontramos también en San Lucas, capítulo 4, la ocasión en que Cristo fue a Nazaret, la Ciudad donde Él se había criado, y fue a la sinagoga conforme a Su costumbre el día sábado y conforme a Su costumbre se levantó a leer.

Recuerden que Él asistía a las actividades del sábado, porque Él era un creyente en el mensaje de Moisés: en la ley, y guardaba la ley, es como los cristianos que van a la Iglesia los domingos, escuchan la lectura de la Biblia y también tienen sus clases bíblicas, adoran a Dios, escuchan la predicación del Evangelio, van a en la mañana y quizás de mediodía abajo también a algunas actividades especiales y durante la noche, la mayor parte de las Iglesias del Cristianismo para escuchar el sermón del domingo en la noche. Así también en medio del pueblo hebreo se hace durante el sábado.

Y ahora, Jesucristo tomando de manos del ministro el libro del Profeta Isaías encontró el lugar de Isaías, capítulo 61, no estaba así en capítulos ni en versículos, encontró ese pasaje de Isaías que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido,” y comenzó a enumerar las cosas para las cuales había sido ungido conforme a lo que decía allí en el libro del Profeta Isaías, lugar que hoy en día se le llama el capítulo 61 de Isaías. Y dice:

“El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Y ahora vean cómo Cristo está dando testimonio de lo que Dios está haciendo a través de Él, está cumpliendo lo que había dicho por medio del Profeta Isaías en el capítulo 61, y está mostrando que las Escrituras dan testimonio de Él, ese es el testimonio de las Escrituras acerca de la Primera Venida de Cristo, y ustedes encuentran en diferentes partes del Antiguo Testamento y de las profecías a través de los Profetas, que estaba prometido que el Mesías, que significa el ungido, el Cristo, vendría a la Tierra en medio del pueblo hebreo.

El testimonio que Dios da por medio de Su Palabra, pues está en la Biblia; el testimonio que Dios da es muy importante porque Dios no hace nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos, Sus Profetas, y Él había revelado a través de los Profetas lo que Él haría: enviaría al Mesías, el cual sería un hombre que nacería en la Tierra, y no lo conocerían como el Mesías hasta que Él comenzara Su ministerio; y aún habiendo comenzado su ministerio solamente un grupo pequeño de personas lo reconoció como el Mesías prometido.

Y ahora, Él estaba en la primera etapa correspondiente a la venida del Mesías, porque la venida del Mesías tiene dos partes, y es la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo, llevando la obra de redención a cabo en la Cruz del Calvario, para producir una transformación interior espiritual en el ser humano, y el ser humano obtener el nuevo nacimiento, nacer en el mundo espiritual como un hijo de Dios, nacer en esa sexta dimensión, la dimensión del cuerpo angelical o espiritual.

Y luego la segunda parte de la venida del Señor corresponde a la que llamamos la Segunda Venida de Cristo como Rey, como León de la Tribu de Judá, porque Él símbolo de la Venida del Rey o del rey es el león, el León de la Tribu de Judá; como el símbolo de la Primera venida del Señor es el Cordero, como Cordero para ser llevado al matadero, llevado a la Cruz y ser crucificado por los pecados del ser humano.

Y ahora, para la Segunda Venida de Cristo tenemos el testimonio de la Escritura no solamente en el Antiguo Testamento sino en el Nuevo Testamento también. El misterio de la Segunda Venida de Cristo es el misterio más grande del Cielo y por consiguiente también de la Tierra, es el misterio del cual el mismo Cristo dice que ni los Ángeles saben cuándo será, y aún el mismo Jesucristo decía: “Ni el Hijo sabe.” O sea, que mientras Él estuvo en Su ministerio terrenal antes de ser crucificado no sabía cuándo sería, después que murió y resucitó glorificado, de ahí en adelante si ya sabía.

Y ahora, este es el misterio más grande de toda la Biblia: la Segunda Venida de Cristo o segunda parte de la venida del Señor que corresponde al Día Postrero, en donde los muertos en Cristo van a ser resucitados en cuerpos eternos, inmortales, glorificados, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo, y eso será la redención del cuerpo, la redención física.

Y para los vivos creyentes en Cristo será la transformación de sus cuerpos físicos, por lo tanto, va el cuerpo físico de los creyentes que estarán vivos, va a recibir un cambio, y por consiguiente va a tener un cambio molecular, eso es innegable, porque un cuerpo glorificado es inmortal, y estos cuerpos que tenemos, de carne, son mortales, porque sus células son mortales y por consiguiente la formación molecular de nuestros cuerpos es temporera, es una formación para un lapso de tiempo, pero con el cuerpo nuevo ya todo será cambiado, el mismo Cristo dice que en la resurrección ni se casan ni se dan en casamiento. O sea, se acaba esa clase de vida terrenal que tenemos en la actualidad, no es para casarse y tener hijos.

Por lo tanto, todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo han entrado a la creación de una nueva raza de inmortales, una nueva raza con Vida eterna, y el que tiene ese programa es el Señor Jesucristo, es el proyecto más grande de Dios, un proyecto en el cual habrá millones de seres con Vida eterna física.

Porque los Ángeles tienen Vida eterna pero sus cuerpos son invisibles para la vista humana, porque son cuerpos espirituales, pero cuerpo físico, pues Jesucristo lo tiene glorificado, y luego nosotros también lo vamos a tener, y tienen también cuerpos físicos eternos Abraham Isaac, Jacob, todas esas personas que resucitaron con Cristo el día de la resurrección.

O sea, que ya está muy avanzado el proyecto divino de la creación de una nueva raza a la cual yo pertenezco, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también. Todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo pertenecen a ese proyecto de la creación de una nueva raza, porque la raza que comenzó en el Huerto del Edén con Adán y Eva, al pecar perdieron la Vida eterna y para su descendencia no le pudieron dejar Vida eterna, solamente vida temporera que fue lo que le quedó a Adán y a Eva, y esa es la que tenemos en la forma física, en lo físico.

Pero el segundo Adán nos ha prometido Vida eterna física también, lo cual se hará una realidad en el Día Postrero para el cual Cristo dijo para los creyentes en El, que Él los resucitará en el Día Postrero, será una resurrección en cuerpos inmortales, y para los que estén vivos dice San Pablo, dice: “Seremos transformados.”

Esa es una promesa para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también. Por lo tanto, no hay motivo de la persona estar preocupada si en algún momento tiene que morir, pues tiene la promesa que va a ser resucitado en cuerpo inmortal, y tampoco tiene la preocupación de cómo va a ser nuestra vida de aquí a que seamos transformados, nuestra vida está en las manos del Señor, y Él ya vio cómo va a ser, por lo tanto, Él nos cuidará, nos ayudará a llegar hasta la transformación si es que estamos en la lista de los que vamos a ser transformados sin ver muerte, pero si estamos en la lista de los que van a ser resucitados en cuerpos glorificados, pues entonces se tiene que despedir y decir: “Hasta luego, nos vemos nuevamente pero en cuerpos eternos y glorificados.”

No perderemos la esperanza de tener el cuerpo eterno y glorificado, ya sea que alguno tenga que partir de esta dimensión terrenal, o permanezca vivo hasta la transformación, porque esa promesa está segura para todos los creyentes en Cristo.

Y ahora, hay un misterio grande todavía en la resurrección de los creyentes en Cristo que han partido y también en la transformación para los que están vivos, y también en el arrebatamiento o rapto de los creyentes en Cristo, el rapto será como el del Profeta Elías, que se fue en un carro de fuego o un platillo volador, y como también Cristo con los santos del Antiguo Testamento subieron al Cielo, hubo intervención de los Ángeles.

Y para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, la transformación de los vivos y el arrebatamiento de la Iglesia, también habrá intervención de los Ángeles, y para la cosecha dice Cristo que el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles, o sea, que hay una promesa, y para el recogimiento de los escogidos, de ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, dice que enviará Sus Ángeles, los cuales son los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino que es la predicación del mensaje final de Dios que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, así como el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de Cristo, gira alrededor ¿de qué? De la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Por lo tanto, el misterio de la resurrección es esa resurrección para los creyentes en Cristo que han partido ya en edades pasadas y algunos de los nuestros, creyentes en Cristo, que han muerto físicamente, y esa promesa es para la venida del Señor, es Cristo en Su venida el que resucitará a todos los creyentes en Él que han muerto físicamente, eso es lo que dice el apóstol San Pablo, uno de los apóstoles, o el apóstol que más conocimiento tenía de la Segunda Venida de Cristo y de la obra que Él estará haciendo en este tiempo final, de la resurrección de los creyentes que han partido y de la transformación de los vivos creyentes en Cristo. En Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21 dice el apóstol Pablo:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos…”

¿Por qué? Porque cada persona tiene la ciudadanía del país donde nació, y nuestra ciudadanía terrenal es del país donde nacimos físicamente, pero nuestra ciudadanía del nuevo nacimiento es del Cielo, porque el nuevo nacimiento no es terrenal, es del Cielo. Por lo tanto, nuestra ciudadanía es de la Jerusalén celestial. Vean:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”

De donde esperamos al Señor: del Cielo, de ahí es nuestra ciudadanía como creyentes en Cristo, hemos nacido del Cielo y por consiguiente nuestra ciudadanía como cristianos es del Cielo. Dice:

“El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.”

Cuerpo glorificado, ¿ven? Es para la venida del Señor al cual esperamos del Cielo, de la Jerusalén celestial, el cual en Su venida resucitará a los creyentes que murieron físicamente y a los vivos que estén, los transformará, para que seamos todos semejantes ¿a qué? Al cuerpo de la gloria Suya, o sea, con cuerpos iguales al de Jesucristo, porque la semejanza es el cuerpo físico, pero glorificado:

“…por el poder (ahora Él tiene el poder) con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Todas las cosas están sujetas a Cristo, sean Ángeles, sean potestades, sean principados, el mundo invisible y el mundo visible, todo está sujeto a Cristo, ¿por qué? Porque Él está sentado en el Trono celestial, en el Trono del Reino celestial, y el que está sentado en el trono es el que tiene el poder de ese reino.

¿Y Dios? Pues Dios está en Él, Dios está reinando a través de Cristo, a través de ese cuerpo glorificado que está en el Trono celestial, y el cuerpo angelical ¿dónde está? Está en el Trono también, el Trono del Padre es el Trono del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto a través del cual Dios ha estado en el Trono celestial, y ahora podemos ver que es en Cristo, el cuerpo glorificado del Señor, que está Dios el Padre y está el Ángel del Pacto, o sea, el cuerpo angelical. En Espíritu Santo, Cristo dijo, que estaría con Su Iglesia: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo,” San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Y ahora, Él ha estado moviéndose en medio de Su Iglesia y por consiguiente ha estado ¿qué? Creando una nueva raza, Él es el mismo que va a crear un cuerpo físico glorificado para los creyentes en Él, y eso será llamado la resurrección de los muertos en Cristo, y va a producir una transformación, y eso será creando un cuerpo físico glorificado para mí, ¿y quién más espera eso? Pues cada uno de ustedes también, porque no es solamente para mí, es para todos los creyentes en Cristo.

Alrededor de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario gira todo el programa de la redención del alma en donde el ser humano obtiene el perdón de sus pecados por medio de Cristo, es bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce el nuevo nacimiento en la persona, y así es como los creyentes en Cristo tienen un cuerpo angelical llamado el Ángel de cada persona o llamado el Ángel del Señor para cada persona.

Los creyentes en Cristo son los que tienen ese ángel del Señor, que es el cuerpo espiritual o angelical de cada creyente en Cristo. Recuerden el caso en el libro del los Hechos cuando el apóstol Pedro estaba en la cárcel, ya habían matado a Jacobo que es Santiago, porque estaban persiguiendo a los cristianos en aquel tiempo, y sobre todo los líderes, y luego metieron a Pedro en la cárcel para al otro día sacarlo al pueblo y matarlo también, pero el Ángel de Dios le apareció y lo libertó, lo sacó de la cárcel.

Y cuando Pedro va a la casa donde estaban orando por él, la casa de Juan Marco, en la casa de Juan Marco, tocó a la puerta y una joven llamada Rode fue a abrir la puerta, pero cuando llega y escucha que es Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que se tornó a donde estaban las personas, los creyentes, el grupo de creyentes que estaban reunidos en la casa orando por Pedro, y les dice: “Es Pedro el que está tocando la puerta,” y ellos le dicen: “Rode, estás loca, es su Ángel.”

Es que ellos sabían que cada persona tiene su ángel que es el cuerpo angelical, el mismo Cristo lo dijo en una ocasión cuando dijo que… dice: “Sus ángeles (hablando de los creyentes) ven el rostro de mi Padre cada día.”

El ángel, pues es el cuerpo angelical, porque un ángel es un mensajero, y si es un ángel sin el cuerpo físico, cuerpo físico de carne, pues es un ángel, un mensajero en cuerpo espiritual, cuerpo angelical, un espíritu es un cuerpo de otra dimensión parecido a nuestro cuerpo.

Así que cada creyente en Cristo obtiene esa primera etapa del nacimiento espiritual y obtiene el cuerpo angelical, porque siempre que hay un nacimiento, pues tiene que haber un cuerpo, el cuerpo angelical viene del nuevo nacimiento, y después obtendremos el cuerpo físico glorificado, seremos vestidos de cuerpo eterno, inmortal y glorificado, y después es que podremos ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque con este cuerpo de carne que tenemos no hay linea aérea que nos lleve a donde va a ser la Cena de las Bodas del Cordero, ni tampoco cohetes; es otra dimensión.

Por lo tanto, necesitamos un cuerpo igual al que tiene Cristo, recuerden que Él subió sin necesidad de un avión, de un cohete, y también el Profeta Elías subió en un carro de fuego; Ángeles de Dios van a estar presentes en el evento del arrebatamiento o rapto de la Iglesia o creyentes en Cristo que serán transformados, glorificados, y los muertos creyentes en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos.

Cuando ellos resuciten, van a estar con nosotros y van a comer con nosotros, pues Cristo cuando resucitó estuvo con Sus discípulos y comió con ellos, pero ya con un cuerpo glorificado, por eso es que estando los discípulos con las puertas cerradas, en el lugar donde estaban, por miedo a los judíos, porque ya habían matado a Jesucristo y ya iban a estar buscando a los apóstoles para matarlos también, así que estaban un poquito asustados, pero Cristo les aparece a ellos y les dice: “Paz a vosotros.”

Ese es el Mensajero más grande de la paz, el Ángel del Pacto, el Príncipe de Paz, y en diferentes ocasiones que les aparecía y les decía: “Paz a vosotros,” pues cuando les aparecía, y lo veían, se asustaban: “Paz, tranquilos, no teman, paz a vosotros.”

Y antes de irse también en una ocasión estando en la Tierra todavía con el cuerpo físico les dice: “Mi paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da.” Y encontramos que Jesucristo ya glorificado, ya con Su cuerpo eterno, estuvo con Sus discípulos por un lapso de tiempo de 40 días, aunque no todos los días aparecía a Sus discípulos, sino que apareció no menos de ocho ocasiones en diferentes momentos, no menos de ocho ocasiones les apareció, pero fue en un lapso de tiempo de 40 días.

Y cuando los muertos en Cristo resuciten, así como aquellos que resucitaron con Cristo y Cristo mismo, estuvieron en la Tierra por un lapso de tiempo de 40 días, y comían de las comidas terrenales, también cuando los muertos en Cristo resuciten, van a estar con nosotros, porque son parte nuestra, son parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, van a venir a la edad que esté vigente, y la única edad que estará vigente en este tiempo, ¿será cuál? Pues la Edad de la Piedra Angular, no hay otra, las otras ya tuvieron su tiempo.

Y va haber una manifestación grande en medio de los creyentes en Cristo. En ese lapso de tiempo la plenitud del poder de Dios estará manifestado en medio de la Iglesia, e impactará y va a impactar a todo el Cristianismo, va a impactar al pueblo hebreo e impactará también al mundo entero. Eso será llamado la Tercera Etapa que será para la Iglesia Novia, esos serán los que serán transformados.

Para las vírgenes insensatas creyentes en Cristo que no recibieron el Espíritu de Dios, para el mundo entero, o sea, para los perdidos que no pueden ya ser salvos porque se les terminó el tiempo de redención, el tiempo en que Cristo estaría en el Trono del Padre como Sumo Sacerdote, cuando Él salga del Trono del Padre ya no habrá intercesor, Sumo Sacerdote en el Cielo, y por lo tanto, ya no habrá misericordia en el Cielo para los seres humanos.

Es como el sumo sacerdote allá en el Antiguo Testamento, allá en Levítico, capítulo 16, versos 1 en adelante, y también en Éxodo y otros lugares de la Escritura, en Levítico también, capítulo 3, versos 26 al 29, donde el sumo sacerdote entraba con la sangre de la expiación y hacía intercesión allá por el pueblo y todos los que habían confesado a Dios sus pecados y se habían arrepentido de sus pecados, quedaban reconciliados con Dios, y los que no lo habían hecho, cuando el sumo sacerdote salía, ya no había tiempo para reconciliarse con Dios y obtener el perdón de sus pecados, era mientras el sumo sacerdote estaba allá en el Lugar Santísimo.

Y así es mientras Cristo esté en el Lugar Santísimo en el Cielo como Sumo Sacerdote: hay oportunidad para obtener el perdón de pecados y ser limpios con la Sangre de Cristo de todo pecado, pero cuando Él salga de allá, pues no ya no habrá Sumo Sacerdote en el Cielo para interceder por el ser humano, y entonces no habrá forma del ser humano ser reconciliado con Dios y por esa causa el juicio divino vendrá sobre esas personas.

Y ahora, hemos estado viendo el misterio de la resurrección, esto es la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, hemos estado viendo el misterio también de la transformación de los que estarán vivos, esto es de los creyentes en Cristo que estarán vivos en ese tiempo y verán a los muertos creyentes en Cristo resucitados y entonces serán transformados esos creyentes en Cristo que estarán vivos en la Tierra, y luego de 30 a 40 días después, se efectuará el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, de todas esas personas que resucitaron en cuerpos glorificados y de los que fueron transformados estando vivos. Tan sencillo como eso.

Y todo eso está ligado a la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, para este tiempo final en la etapa de la edad eterna de la Iglesia, la edad de oro, la Edad de la Piedra Angular. Por lo tanto, es importante que toda persona al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo y nacer la fe de Cristo en su alma, sin que las otras personas tengan que obligarlo, tiene que sentirse libre porque Dios le ha dado libre albedrío, y el responsable de la salvación suya ¿quién es? Usted mismo.

Usted es el que tiene que creer o no creer, y usted cuando escucha la predicación del Evangelio de Cristo cree o no cree. Yo creí, por lo cual le doy gracias a Cristo que creí y lo recibí como mi Salvador, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual, pues puede pasar acá al frente y oraremos por usted.

Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado, sean bautizados en agua en el Nombre del Señor y Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

La voluntad de Dios es que usted tenga Vida eterna, es que usted y yo vivamos eternamente en el Reino de Dios, para eso fue que Dios ha dado a Su Hijo unigénito a la humanidad, al mundo, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna.

El escuchar la predicación del Evangelio de Cristo y recibir a Cristo como Salvador es un asunto de Vida eterna. Por lo tanto, todos tenemos la misma oportunidad de obtener la Vida eterna por medio de Cristo, recibiéndolo como nuestro único y suficiente Salvador.

En las demás naciones pueden continuar también viniendo a los Pies de Cristo, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para todos ustedes que están también en otras naciones. Cristo tiene mucho pueblo, muchos hijos aquí en San Luis, Potosí y los está llamando, y también en toda la República Mexicana y los está llamando en este tiempo final, y tiene muchos hijos en toda la América Latina y los está llamando también, y tiene muchos hijos en todas las demás naciones, y los está llamando.

Tiene muchos hijos en Norteamérica, tiene muchos hijos en Canadá, tiene muchos hijos en el África, en Japón, en China y demás naciones, y estamos viviendo en el llamado final para entrar al Reino de Cristo, al Reino de Dios, antes que se cierre la puerta, como dice San Lucas, capítulo 13, versos 25 en adelante, dice: “Cuando el Padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta.”

Cristo es el Padre de familia, Cristo es el Padre de esta familia nueva, de esta nueva creación con Vida eterna, Él ha sido colocado como Hijo sobre Su casa, lo dice también Hebreos, capítulo 1 y capítulo 3. Hebreos, capítulo 3, verso 1 al 6 dice que así como Moisés fue puesto como siervo sobre su casa, Cristo ha sido colocado como Hijo sobre Su casa, la cual casa somos nosotros.

Cuando se dice casa se refiere a familia, la cual casa, la cual familia somos nosotros, la familia de Dios, la casa de Dios no es una casa de piedras de concreto o de madera, sino de piedras vidas, de seres humanos, así como Cristo es la piedra angular y es una persona.

En Primera de Pedro, capítulo 2, verso 4 al 10 es que nos habla acerca de que somos piedras vivas para hacer un templo santo en el Señor, un templo, una casa de Dios, pues dice también en Primera de Corintios, dice San Pablo que somos casa de Dios, la Iglesia es casa de Dios, templo de Dios, porque es una casa para Dios morar, y como individuos también somos templo de Dios, para Dios morar dentro de nosotros en nuestra alma, que es el Lugar Santísimo nuestro.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, por lo cual pueden estar puestos en pie todos, y en las demás naciones también pueden estar puestos en pie para la oración por todas las personas que han venido a los Pies de Cristo y están aquí presentes o en otras naciones.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer de nuevo, quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Por lo cual ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor Jesucristo,” pues Él dijo:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Y la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón es: “¿Cuándo me pueden bautizar?” por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

El bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo es un mandamiento del Señor Jesucristo, el mismo Cristo fue bautizado en agua por Juan el Bautista en el Río Jordán, cuando Cristo llegó donde Juan, el cual estaba bautizando a la gente, Juan le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tu vienes a mi para que yo Te bautice?” y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Y si a Cristo, para cumplir toda justicia le convenía ser bautizado por Juan en agua, cuánto más a nosotros.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, tipológicamente muere al mundo. Y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan simple como eso es la tipología o simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por lo cual toda persona que escucha la predicación del Evangelio de Cristo y cree, puede ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo lo bautizará con Espíritu Santo y Fuego y producirá en la persona el nuevo nacimiento, porque el Espíritu Santo es para todos aquellos que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador para producir en la persona el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio por medio del Evangelio de Cristo y las cartas apostólicas y los Profetas del Antiguo Testamento, el misterio de la resurrección, de la transformación y del rapto de los creyentes en Cristo.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes que están presentes y con ustedes que están en otras naciones, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo al reverendo Pedro Martínez para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL MISTERIO DE LA RESURRECCIÓN, TRANSFORMACIÓN Y RAPTO.”

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