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Damas y Ministros trabajando unidos en amor en la Gran Carpa
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Damas y Ministros trabajando unidos en amor en la Gran Carpa

Muy buenas tardes, ministros, damas, jóvenes y niños también presentes, y todos los que están a través del satélite Amazonas y de internet; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.

“DAMAS Y MINISTROS TRABAJANDO UNIDOS EN AMOR EN LA GRAN CARPA-CATEDRAL.”

Encontramos que hubo en el pasado ocasiones en donde Dios mostró cosas que el mensajero y el pueblo que seguía su mensaje tenían que llevar a cabo, que construir; por ejemplo, tenemos el caso de Noé construyendo un arca que Dios le mostró (le dio las medidas y todo) para escapar del juicio que vendría sobre la raza humana en el tiempo de Noé, en donde la humanidad estaba llena de violencia como está en la actualidad; pues Cristo profetizó que como fue en los días de Noé y como fue en los días de Lot, será el día de la Venida del Hijo del Hombre, será el día en que el Hijo del Hombre se revelará, se dará a conocer.

Y no se sabe si actualmente hay más violencia que en el tiempo de Noé, o sea, que la humanidad está en un tiempo paralelo al tiempo de Noé, donde hubo un mensaje final para el mundo antediluviano, porque había llegado el fin para aquella generación, y dice Jesucristo: “Y no entendieron,” o sea, no entendieron lo que Noé les estaba diciendo de parte de Dios, no entendieron que había llegado el fin para la humanidad; para el mundo antediluviano había llegado el fin, y ellos ni entendían, y el único que sabía era Noé, y era una persona que proclamaba que iba Dios a destruir con diluvio la humanidad.

Miren, con agua, lo que es de beneficio para nosotros porque la tomamos todos los días, y la usamos para bañarnos también y para preparar comida, eso mismo iba a traer el juicio divino, con eso mismo iba a venir el juicio, pues si se inunda cada ciudad y cada nación, pues se acaba la vida, porque nadie puede soportar una inundación de 40 días, más los otros días que dure la inundación o las aguas sin bajar.

Y con una cosa tan sencilla, agua, Dios destruyó el mundo antediluviano y sobrevivieron solamente ocho personas: Noé, su esposa, sus tres hijos y las esposas de los tres hijos, ocho personas en total, más los animales que tuvieron más entendimiento que las personas que no creyeron al mensaje de Noé.

Y Noé tenía que construir un arca por mandato divino para escapar, si no la construía, pues moriría juntamente con las demás personas, pero no destruye Dios al justo con los injustos. Cuando está señalado que viene un juicio divino, primero Dios advierte porque no puede traer el juicio sin antes anunciarlo, y no puede hacer nada “sin que revele sus secretos a Sus siervos sus profetas.” [Amós 3:7].

Allá tenían un profeta dispensacional, Noé, el cual conocía el Programa Divino para aquel tiempo; también Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre será como en el tiempo, el día de Lot, donde Dios envió Sus Arcángeles Gabriel y Miguel luego de estar almorzando con Abraham en el monte, en la parte alta, donde Abraham vivía, y de allí se miraba hacia el valle y allá abajo cerca del río, estaba viviendo Lot en la ciudad de Sodoma, que había llegado a la etapa en donde Dios tenía que destruirlos por sus pecados, por no servir a Dios, por estar viviendo en desacuerdo con las leyes divinas.

Y luego de almorzar con Abraham, Dios, Gabriel y Miguel, esos Ángeles que le acompañaban, luego se fueron Gabriel y Miguel allá a la ciudad de Sodoma, para destruir la Ciudad, pues ellos dicen a Lot: “Hemos venido para destruir la ciudad.” O sea, que esos Ángeles pueden venir para bendición o pueden venir para juicio divino.

Y ahora, dice Dios que será como en los días de Lot, la Venida del Hijo del Hombre, eso dice Cristo en San Mateo, capítulo 24, versos 34 al 39 y San Lucas, capítulo 17, y estamos viviendo en un tiempo como el tiempo de Lot y como en el tiempo también de Noé, y también como en el tiempo de Jesús.

Y ahora, encontramos que así como tenía que construir un arca Noé, también antes de eso, vean, construían lugares donde ofrecían los sacrificios a Dios, altares, y también encontramos que Moisés recibió de parte de Dios la revelación divina de que construyera un tabernáculo, le dio los detalles, el diseño, y Moisés con el pueblo lo construyó bajo el liderazgo del mensajero dispensacional Moisés (para la quinta dispensación); fue construido el tabernáculo, y cuando fue dedicado, la presencia de Dios entró a ese tabernáculo.

Tenían un propósito divino y Dios mostró ese diseño y le dijo a Moisés que construyera este tabernáculo, por supuesto Moisés solo no, sino con el pueblo, porque entre todos era una obra del pueblo encabezada por Moisés.

Y ahora, más adelante cuando el rey David está gobernando el pueblo y ya llega a una edad avanzada, Dios le muestra a David el diseño de un templo, ya algo de piedras, y David hace los planos, por supuesto con quien sabía hacer planos, pero bajo la dirección de David, y quiere construir el templo, y Dios le dice: “Tú no me construirás el templo porque tú eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre, pero tu hijo Salomón me va a construir el templo.” Por supuesto cuando Salomón estuviera como rey.

Y David no se puso celoso, todo lo que había almacenado, todas las economías del rey David, vean, no era por hacerse rico, sino para tener lo que se necesitaba para la construcción del templo; y aunque él no lo pudo hacer personalmente, su hijo Salomón lo haría, y le dio los planos a su hijo Salomón, y le dio el dinero, oro, plata, bronce, hiero, maderas, piedras, y le dijo: “Y si falta algo, ponlo tu.” O sea, algo tenía que poner Salomón con el pueblo, porque es una labor de todo el pueblo.

También vean, cuando Cristo ordenó la evangelización, luego se hacen edificios llamados iglesias o templos, para que el pueblo se reúna y escuche la predicación del Evangelio, y aumente su conocimiento de Dios, conozca a Dios, adore a Dios con sus cánticos y alabanzas y ore a Dios, y así por el estilo, es una labor que hace el ministro juntamente con toda la congregación, y es una responsabilidad del ministro y de la congregación.

También en labores que corresponden no a una sola congregación y no a un solo ministro, sino a todo el pueblo de esa edad y de esa dispensación unidos todos al mensajero de ese tiempo con el mensaje de ese tiempo, en donde todos tienen la oportunidad de participar y así servir a Dios en esa labor.

Para el tiempo final o tiempo, última temporada o etapa que estará la Iglesia del Señor Jesucristo en la Tierra, el reverendo William Branham fue transportado en espíritu al día del Señor, fue transportado en espíritu a un lugar en donde él fue llevado a una Gran Carpa-Catedral, a la cual él entró, pero por cuanto estaba en espíritu, cuerpo angelical en el cual se encuentra en la actualidad, estaba por alto, porque la sexta dimensión está a unos doce pies, que son como 4 metros del piso nuestro, y él veía todo lo que estaba aconteciendo allí.

Escuchó la predicación, vio el llamamiento y la gente viniendo a Cristo, y luego vio también una fila para oración, vio un cuartito pequeño de madera, de unos doce pies de largo y por veinte (20 de largo por 12 pies de ancho), y vio que la línea o fila de oración se hizo en dirección a ese lugar que estaba, digamos, acá a la derecha mía que es la izquierda de ustedes, y vio que las personas entraban a ese lugar, algunas en sillas de ruedas, otras con muletas, y al entrar por la puerta luego salían por otra puerta, los de sillas de ruedas empujando la silla de ruedas, ya caminando, los de las muletas con la muleta en la mano enseñándola, y así por el estilo, y daban testimonio, pasaban una plataforma y daban testimonio allí.

Y cuando una persona que está entrevistándoles con una grabadora, le pregunta: “¿Qué pasó allí? ¿Cómo fue?” Las personas decían: “Yo no sé cómo fue, yo sé que sucedió, pero no sé qué y cómo sucedió.”

Es que esa etapa de la Visión de la Carpa está bajo el misterio del séptimo Sello y sexto Sello y séptima Trompeta, y le fue prohibido al reverendo William Branham explicar mucho acerca de esa Visión de la Carpa y todo lo que sucedía allí, para que no surgieran imitadores, para que no se echara a perder todo ese proyecto divino que se llevará a cabo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, cuando esté levantada esa Gran Carpa-Catedral.

Y siendo que él fue a ese lugar y vio esa Carpa-Catedral grande, gigante, y vio todo lo que pasaba allí, significa que no era su carpa, no era él que el que estaba allí ministrando, sino que llegó allí, vio la predicación, el llamamiento al altar, vio gente llorando recibiendo a Cristo, y también vio la línea de oración y la gente recibiendo sanidad.

Él trató de hacer realidad, de cumplir esa visión, trató en muchas ocasiones, pero no le fue permitido porque no era para su tiempo, no porque él no trató, él trató siempre; y lo que no se cumplió en su tiempo era porque no se tenía que cumplir en el tiempo suyo, sino que corresponde a la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Es como el caso del profeta Elías al cual en el monte Sinaí Dios le habló y le dijo: “Ahora desciende y regresate por el mismo camino por donde viniste, y ungirás a Hazael por rey de Siria, a Jehú por rey de Israel, y a Eliseo por profeta en lugar tuyo, o sea, como tu sucesor.”

Y cuando baja del monte y va al lugar, a la tierra de Israel, porque el Sinaí está allá en la tierra de Egipto, y ahora llega a cierto lugar y encuentra a un hombre que está arando con sus yuntas de bueyes, y ese era Eliseo. Dice que echó la capa sobre Eliseo, y Eliseo le dice: “Espera que yo vaya y me despida de mi familia, de mi padre y mi madre, de mis parientes, para seguirte.” Y Elías le dice: “¿Qué yo te he hecho? ¿Qué te he hecho yo?” Casi nada, le echó la capa sobre él.

Se despide, mata los bueyes con los cuales estaba arando, así que no dejó nada por lo cual regresar, y ese vino a ser el segundo Elías, o sea, la segunda persona donde el espíritu de Elías reposó, y el cual tuvo una doble porción del espíritu que estaba en Elías.

Y ahora vean, hubo una labor que tenía que hacer Elías, pero ahora solamente unge a Eliseo, y ve a Eliseo, lo conoce y todo, y después un carro de fuego se lo lleva cuando van hablando; salen de Jericó y pasan el Jordán, cuando hiere el Jordán con el manto el profeta Elías y se abre, pasan en seco y entonces van hablando, y Elías le dice: “Yo he de ser quitado de en medio de ti, por lo tanto, pide lo que tú deseas y te será concedido,” y Eliseo dice: “Yo lo que quiero es una sola cosa, yo lo que quiero es que venga sobre mi una doble porción del espíritu que está en ti,” Elías le dice: “Cosa difícil tú has pedido.”

Recuerde que usted no puede decirle a Dios que usted quiere ser un profeta, y mucho menos con una doble porción del espíritu que estaba en Elías, porque los profetas nacen profetas, no se hacen profetas ni por estudio ni porque le pidan a Dios que quieren ser profetas, son enviados a la Tierra por elección divina, vienen con un espíritu de profetas.

Recuerden que Dios es el Dios de los espíritus de los profetas, o sea, de los cuerpos angelicales de los profetas o cuerpos teofánicos. Pero ya Dios le había dicho a Elías que Eliseo sería su sucesor, por lo tanto, era un profeta, aunque no había comenzado su ministerio de profeta, pero era un espíritu de profeta el que estaba allí.

Y ahora, viene Elías y se va en un carro de fuego, y le deja el manto, suelta el manto, se cae el manto de Elías y lo toma Eliseo, queda llorando triste porque su padre espiritual era Elías; había aprendido mucho con Elías también en el campo espiritual, y ahora se va al Jordán por donde habían ellos llegado, ahora se regresa al punto allí donde ellos habían estado en el Jordán, toma el manto, hiere las aguas del Jordán, y dice: “¿Dónde está el Dios de Elías?” Hiere las aguas y se abre el Jordán de nuevo.

Allí estaba el Dios de Elías, pero estaba en Eliseo, los hijos de los profetas cuando vieron eso, dicen: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo.” ¿Ven? Ahí tenemos al segundo Elías o segundo ministerio de Elías en una doble porción en Eliseo.

Y encontramos que así ha sido en todo el tiempo, el espíritu de Dios, el Espíritu Santo que es Cristo el Ángel del Pacto, pasando de un mensajero a otro mensajero. Para el Día Postrero estará el ministerio de Elías, el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús siendo manifestado, siendo operado por el Espíritu Santo. Ahí tendremos un triple ministerio siendo operado por el Espíritu Santo, y eso será en un hombre, el cual el Espíritu de Dios va a operar ese triple ministerio.

Así que, bajo ese ministerio que también fue operado en el cuarto Elías, el reverendo William Branham, pero solamente el ministerio de Elías. Luego para el tiempo final está prometido el ministerio de los dos Olivos, que es el ministerio de Moisés y Elías, o sea, que en la quinta manifestación del ministerio de Elías, el ministerio de Elías viene con Moisés también, ambos ministerios estarán presentes; esos son los dos Olivos.

Y ahora, para el tiempo final está prometido que habrá una Gran Carpa-Catedral, en el lugar que sea colocada conforme al Programa Divino, ahí es que se va a cumplir la Visión de la Carpa, y le tocará al mensajero que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, con el pueblo de su etapa, llevar a cabo ese trabajo, esa labor, la cual no le fue permitida al cuarto ministerio de Elías, porque corresponde al quinto ministerio de Elías y segundo ministerio de Moisés, y segundo ministerio de Jesús.

Por lo tanto, habrá una Carpa-Catedral gigante como fue vista, pues ya al ser vista, es porque existía, existía cuando él la vio. Ahora, ¿qué quiere decir esto? Él la vio hace años, desde la década del 50 él vio esa Gran Carpa-Catedral, pero no existía literalmente, pero por cuanto fue transportado en visión o en sueño a otro tiempo, al futuro, al Día Postrero, por eso él vio a través de la cortina del tiempo el futuro, y estuvo allí presente.

Por lo tanto, si él lo vio, vio lo que sería en el futuro de la Iglesia luego de la séptima edad, o sea, en la etapa de la Piedra Angular lo que sucedería, y por consiguiente estarán trabajando todos los creyentes de esa etapa o Edad de la Piedra Angular, junto al mensaje y mensajero del Día Postrero, y se hará una realidad esa Visión de la Carpa.

Y todo lo que él vio, va a estar allí siendo manifestado. Allí va a estar el ministerio de Elías, el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús siendo operados por el Espíritu Santo, y por consiguiente ese es un proyecto divino en el cual el pueblo correspondiente al Día Postrero, a la Edad de la Piedra Angular, estará trabajando para Dios hacerlo una realidad.

Recuerden que Dios trabaja por medio de Su Espíritu a través de los creyentes en Cristo, así como hizo en el Antiguo Testamento por medio de los creyentes en el mensaje de Moisés y anteriormente de los creyentes en el mensaje de Abraham, el mensaje de Noé y así por el estilo.

Por lo tanto, es una bendición y privilegio grande saber estas cosas y trabajar en el proyecto divino correspondiente al Día Postrero, y trabajar voluntariamente de todo corazón, sabiendo que es un proyecto divino; y son bienaventurados los que trabajan en y en los proyectos divinos correspondientes al tiempo en que la persona está viviendo.

Fueron bienaventurados los que trabajaron con Moisés en la construcción del tabernáculo, que era también una carpa, y también fueron bienaventurados los que trabajaron con Salomón en la construcción del templo.

Es una bendición grande trabajar en todo proyecto de Dios. Cuando Cristo dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura,” es una bendición o bienaventuranza grande trabajar en ese proyecto de evangelización, en donde se trabaja en la obra misionera y evangelística para que Cristo llame y traiga a su redil las ovejas, las personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Por lo tanto, damas y ministros trabajando unidos en amor en la Gran Carpa-Catedral, que Dios les bendiga grandemente y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de la Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera, porque tienen que ser juntados los escogidos que faltan, para completar la Iglesia del Señor Jesucristo, y también aprecio mucho el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

Que Dios les bendiga y les guarde, damas y ministros trabajando unidos en amor en el gran proyecto de la Gran Carpa-Catedral. Dios les bendiga y les guarde y les prospere espiritualmente y materialmente y les use grandemente en Su Obra, y todo lo que hagan, quede almacenado en el Cielo como tesoros hechos en el Cielo, los cuales luego disfruten en el Reino del Mesías.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos veremos dentro de algunos minutos en la actividad que ya está programada en donde el tema será: “EL ÚLTIMO MENSAJERO DEL SEÑOR JESUCRISTO EN EL TIEMPO APOCALÍPTICO.”

O sea conforme al libro del Apocalipsis, dejo con ustedes nuevamente al misionero Miguel Bermúdez Marín para concluir nuestra parte, esta primera parte, y luego estaremos con ustedes en la segunda parte.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“DAMAS Y MINISTRO TRABAJANDO UNIDOS EN AMOR EN LA GRAN CARPA-CATEDRAL.”

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