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Cartas de Cristo escritas por el Espíritu del Dios vivo
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Cartas de Cristo escritas por el Espíritu del Dios vivo

Muy buenas tardes, compañeros ministros y damas presentes; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Un saludo especial para nuestro amigo y hermanos, el reverendo Miguel Bermúdez Marín que se encuentra en la línea también; y vamos a pedirle a Miguel si puede comunicarse con nosotros para que nos dé un saludo, y también vamos a ver si podemos conversar con él, puede ser el celular también. Ya lo vamos a tener.

Dales un saludo a los pastores y damas que están reunidas acá. Voy a colocar el teléfono en el micrófono Miguel ahora, ya puedes hablar Miguel. [El Rev. Miguel da un saludo a la congregación por vía telefónica].

Amen, muchas gracias misionero Miguel Bermúdez Marín por este saludo que nos has dado acá a todos los ministros. Que Dios te bendiga junto a todos los ministros que están allá en la línea telefónica o por el satélite Amazonas y también a ustedes allá, reverendo Juan Ramos y también Samuel; y nos unimos juntamente con el misionero Miguel Bermúdez Marín y todos los ministros que están allá, todos los ministros también que estamos acá, para pedir a Dios por la salud del nieto de Juan Ramos, hijo de Samuel Ramos, el cual su nombre es Gian Ramos, el cual está gravemente recluido en el hospital. En el Nombre del Señor Jesucristo nos unimos y pedimos a Dios la restauración, la salud de este joven para el servicio de Dios. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Muchas gracias Miguel, que Dios te bendiga grandemente. Y vamos ahora a leer una Escritura en Segunda de Corintios, capítulo 3, versos 3 al 9, y San Pablo nos dice en esta Escritura, palabras claras con relación a los creyentes en Cristo. Segunda de Corintios, capítulo 3, versos 1 al 9, dice San Pablo:

“¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros?

Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;

siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;

no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,

¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?

Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.

Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.

Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“CARTAS DE CRISTO ESCRITAS POR EL ESPÍRITU DEL DIOS VIVO.”

El apóstol Pablo nos dice que somos cartas escritas por el Espíritu de Dios, del Dios vivo.

Y ahora, encontramos que así como una persona escribe en una carta, ¿qué escribe? Su pensamiento, lo expresa en forma de letra a otra persona. Así también Dios expresa Su pensamiento en el corazón de Sus mensajeros, y eso es cuando el mensajero lleva ese mensaje al pueblo, es una carta de parte de Dios por Su Espíritu, escrita en el corazón de ese mensajero; y esa carta y su contenido pasa al corazón de los creyentes, y entonces son todos los creyentes cartas leídas que contienen ¿qué? El pensamiento divino expresado para el pueblo en forma de un mensaje, porque lo que uno escribe en una carta, es un mensaje para otra persona o para quien sea.

Y los mensajes que Dios ha estado enviando a Su pueblo tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, vean, han sido cartas escritas de Dios por medio de Su Espíritu de Santo, el Ángel del Pacto, en Sus mensajeros, los cuales han venido como cartas escritas con el escrito de parte de Dios en esos mensajeros, porque Dios coloca Su Palabra en la boca de los profetas que Él envía de edad en edad y de dispensación en dispensación.

Dios dijo a Moisés: “Profeta como tú les levantaré de en medio del pueblo, y pondré mi Palabra en su boca, mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare; y cualquier que no escuche lo que él hablare en mi Nombre, yo le pediré cuenta.” Eso está en Deuteronomio, capítulo 18, versos 15 al 18, “y no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos ¿a quién? A Sus siervos, Sus profetas.” [Amós 3:7].

Cuando queremos conocer los secretos de Dios, pues tienen que venir en cartas escritas por el Espíritu Santo a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento, y por esa causa, podemos ver que Dios escribe también Sus leyes y estatutos en tablas no de piedra, sino del corazón de los creyentes en Cristo, pues estaba prometido que la escribiría en el corazón, sus leyes, y por consiguiente esas personas serían cartas escritas, ahí estaría escrito en el corazón de las personas, esa Palabra de Dios y de ellos sería proclamada la Palabra a las demás personas.

Por eso la Iglesia del Señor Jesucristo siempre ha estado llevando la Palabra de Dios, son cartas escritas no de mano humana, sino del Espíritu Santo, y lo que contienen ¿qué es? La Palabra de Dios, el pensamiento divino escrito en el alma, en el corazón de esos creyentes en Cristo.

Y ahora, podemos ver dónde tenemos que ver y encontrar la Palabra, el pensamiento divino de edad en edad y de dispensación en dispensación, en el Espíritu Santo, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo oculto o escondido de Dios, y lo revela a Su Iglesia en la forma ya establecida, “porque no hará nada el Señor, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos, Sus profetas,” y entonces de edad en edad tiene una persona al cual llama, unge con Su Espíritu y escribe en el corazón, en su corazón, el mensaje que Él quiere enviarle a Su Iglesia; es un mensaje del Espíritu Santo para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y así va enseñando el Espíritu Santo a Su Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad, como hacía en el antiguo pacto, Antiguo Testamento, como hacía con Moisés, con Josué, con los jueces, allá con Samuel también, el último de los jueces, el salmista y rey David también, vean, tenía la Palabra, era profeta, y era un hombre conforme al corazón de Dios, por lo tanto, los pensamientos del corazón de Dios eran transmitidos por el Espíritu Santo al corazón de David, y entonces David los transmitía al pueblo y trabajaban con esos pensamientos divinos que le fueron colocados en el corazón.

Así fue la obra del templo: fueron los pensamientos divinos colocados en el corazón de David, David comenzó a trabajar con esos pensamientos y almacenó suficiente oro, plata, bronce, madera, piedras y quería hacer el templo, pero Dios le dijo: “Tú no, porque tú has derramado mucha sangre, eres un hombre de guerra.”

No lo reprobó, no le regañó por eso, sino: “Pero no puedes construir el templo,” tenía que ser una persona descendiente del rey David, el cual ya era elegido por Dios, llamado Salomón, un hombre de paz, una persona que tenía la promesa de parte de Dios que sería el sucesor del rey David.

Y le tocó construir el templo, al hijo de David le tocó construir el templo, y es el hijo de David, Cristo, el Mesías el que construye el Templo espiritual de Dios, el que construye la Iglesia del Señor Jesucristo, y en esa labor ha estado trabajando por estos dos mil años que han transcurrido, trabajando en el área del Lugar Santo, y para este tiempo, ¿qué parte le ha tocado trabajar? La parte del Lugar Santísimo, en esa parte está, y luego será dedicado ese Templo para morada de Dios en toda Su plenitud.

Y ahora, nos encontramos en la edad de oro, la Edad de la Piedra Angular, la edad más importante de todas las edades o etapas de la Iglesia, porque es la etapa del Lugar Santísimo, donde Dios morará en toda Su plenitud, donde Él cumplirá Su segunda Venida, porque la Iglesia ha estado esperando la Venida del Señor, por lo tanto, a Su Iglesia Él vendrá en este tiempo final como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para llevar a cabo la redención del cuerpo que para los muertos en Cristo será la resurrección en cuerpos glorificados, y para los que vivimos será nuestra transformación.

Eso es la redención del cuerpo, esa es la adopción para todos los hijos e hijas de Dios, y entonces, pues seremos jovencitos, una familia de jóvenes, iguales a Jesucristo, iguales a ese cuerpo glorificado que Cristo tiene, y ya seremos inmortales para siempre, y ya los problemas se habrán terminado para nosotros.

Vean, la forma en que Cristo resolverá todos los problemas nuestros, en forma sencilla: transformándonos y se acabaron los problemas. En las cartas escritas por el Espíritu Santo en el corazón de los apóstoles, en el corazón de cada uno de los mensajeros, y en el corazón del mensajero que Él envía para el Día Postrero, estarán todas las cosas que Él estará haciendo en medio de Su Iglesia en este tiempo final.

Estamos en el tiempo glorioso de la edad de oro, la Edad de la Piedra Angular, y la cual es paralela al tiempo de Noé. Recuerden que siempre la Edad de la Piedra Angular corresponde a una nueva dispensación que va a comenzar y por consiguiente envía Cristo, envía Dios un mensajero dispensacional. Siempre esa etapa es Edad de Piedra Angular.

Y ahora, también tiene que venir un mensaje de piedra angular, un mensaje dispensacional es de piedra angular, y por consiguiente tiene que haber un pueblo que va en acuerdo con la edad en que vive; son muchas piedras angulares.

Si usted hace un dibujo, yo una vez lo hice en Guatemala hace como 20 años o quizás más, y en la portada de ese mensaje ustedes encontrarán una piedra angular, y dividida en muchas piedras angulares.

Y ahora, es la única etapa, la única edad en donde se hace la división de la piedra angular y todo es piedras angulares, y por consiguiente eso es lo que son los creyentes del Día Postrero: pequeñas piedras angulares en la gran piedra angular. Forman la gran piedra angular muchas piedritas angulares.

¿Recuerdan ustedes una vez que el Espíritu Santo le dijo al reverendo William Branham: “Toma una piedras y tírala”? Y hubo un torbellino, unas explosiones, y los árboles, las copas de los árboles fueron cortadas y rocas fueron cortadas, y muchas piedras angulares fueron cortadas en muchas piedras angulares que fueron regadas, se regaron por el piso.

Y aquello es tipo y figura de lo que estará pasando en este tiempo final, y luego vino ¿qué fue? Un gran terremoto ¿en dónde fue: en Alaska o Canadá? Ustedes recuerdan bien, pasaron el examen ahora, pasaron la prueba.

Así que estaba anunciando… eso fue un día ¿qué? Un viernes santo, y con un terremoto que estremeció el país y se sintió bastante fuerte, estaba anunciando uno mayor que ha de venir que estremecerá el mundo entero, y ese por supuesto, 99% de las posibilidades es que sea el terremoto de la resurrección, porque cuando Cristo, para Cristo resucitar hubo un terremoto también.

O sea, que los terremotos no siempre hay que mirarlos desde el punto de vista negativo. Por ejemplo, cuando Cristo fue crucificado hubo un terremoto, cuando resucitó hubo un terremoto; vean, los tiempos de terremotos son tiempos proféticos, y detrás de esos terremotos tenemos que ver que fueron señalados como señales para que sepamos el tiempo en que estamos viviendo, son las señales de los tiempos, “señales en el sol, la luna y las estrellas y en la Tierra angustia de la gente confundidas por causa del temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán sobre la Tierra.” [San Lucas 21:25-26].

Con temor y expectación de el mar embravecido con sus olas, sus ondas, o sea, maremotos y tsunamis, por otro lado terremotos, también volcanes y así por el estilo, pero todo eso está preparando para dar a luz una tierra nueva; son dolores de parto que tiene la naturaleza, como también la Iglesia del Señor Jesucristo tiene dolores de parto para dar a luz a Cristo.

Y ahora, estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, y de acuerdo a las cartas de Dios enviadas por medio de Su Espíritu Santo a Su Iglesia, estamos en el tiempo preciso para el cumplimiento de las promesas que Dios ha hecho para el final de estadía de la Iglesia del Señor en la Tierra en cuerpos físicos para obtener el cuerpo glorificado y eterno.

Para lo cual se necesita tener fe, es comúnmente llamada la fe de rapto o fe para ser transformados y arrebatados o raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y son los truenos de Apocalipsis, capítulo 10 los que le dan a la Iglesia la fe para ser transformados, la fe de rapto.

Y los truenos de Apocalipsis 10, es nada menos que la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge y siete Truenos emitiendo Sus voces; es Cristo hablándole a Su Iglesia, dándole, trayéndole Su mensaje final como León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y así será como vendrá para nosotros una carta de amor de parte de Dios por medio del Espíritu Santo, con relación a la transformación y rapto y por consiguiente esa revelación nos dará la fe para esa transformación y rapto o arrebatamiento con Cristo para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Tenemos que encontrar esa carta, esa carta abierta tiene que ser encontrada para agarrar el contenido de esa carta y también grabarlo acá en nuestro corazón.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, platicando acerca de este tema: “CARTAS DE CRISTO ESCRITAS POR EL ESPÍRITU DEL DIOS VIVO.” Mañana continuaremos en el tema que corresponde a mañana Dios mediante, viendo todo lo relacionado al tema de mañana.

Mientras tanto continuamos trabajando en todas las facetas del Programa Divino, de acuerdo a las cartas de amor de Dios por medio de Cristo dadas a Su Iglesia para este tiempo final, y correspondientes a este tiempo final, aunque haya escrito las primeras por profetas del Antiguo Testamento y luego por lo apóstoles, y luego por los mensajeros de cada edad, pero están tan al día como las que nos escriba en este tiempo en el cual nosotros vivimos.

Así que, adelante trabajando en la Obra del Señor en todas las facetas de la obra del Programa Divino, sabiendo que nuestra redención está cerca, nuestra redención, o sea, la transformación de nuestro cuerpo para los que vivimos, y para los que murieron físicamente, la resurrección en cuerpos glorificados; y por consiguiente el Reino de Dios está cerca, pues Cristo dijo que cuando veamos estas cosas, estas señales, sepamos que el verano está cerca, cuando veamos la higuera y todos los árboles, Israel y las demás naciones, ¿ven? Siendo establecidas como naciones libres y soberanas, entonces sepamos que el Reino de Dios está cerca, eso es el verano está, el Reino de Dios está cerca, o sea, el Reino de David está cerca a Su restauración.

Porque el Reino de Dios en la Tierra ya sabemos que es el Reino de David que será restaurado, y sabemos que el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David, ese es el Trono del Mesías, porque Él es el heredero al Trono de David como Hijo de David, y como Hijo del Hombre Él es el heredero al Reino del planeta Tierra completo, Su Reino, el Reino del Mesías será no solamente de un territorio allá en Israel, sino del mundo entero. Como Hijo del Hombre Él es el heredero del planeta Tierra completo, y nosotros somos ¿qué? Coherederos con Él. Por lo tanto, hay suficiente territorio para reinar con Cristo.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Reino en este tiempo final.

Y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, que actualmente conforme a como me ha hablado el reverendo José Benjamín Pérez y también Miguel, reverendo Miguel Bermúdez Marín, hay que hacer un esfuerzo grande para pronto tener todo ese material que falta de ser construido en Estados Unidos, tenerlo ya en Puerto Rico antes de que las cosas en la parte económica se hagan más difíciles.

No lo tenemos ya todo por falta económica, pero sabemos que vamos a obtenerla, y vamos a estar haciendo un esfuerzo grande en lo que falta de este año, y continuaremos haciendo un esfuerzo grande hasta que veamos esa Gran Carpa-Catedral levantada y funcionando completamente.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y les use grandemente a todos y a todas en este tiempo final, en esta hora final en la cual nosotros estamos viviendo.

Y oren mucho por la actividad de mañana Dios mediante, tempranito estaremos allí para la actividad en donde esperamos grandes bendiciones de parte de Dios.

Así que Dios les bendiga a ustedes que están presentes, y a los que están allá con el misionero Miguel Bermúdez Marín, y los que están allá en Austin, Texas también, a Juan Ramos, su hijo Samuel y su nieto también allá en el hospital, y toda la familia de Juan Ramos, y toda la congregación y todos los ministros allá; y hasta mañana Dios mediante en que estaremos nuevamente con todos ustedes que están en otras naciones, estaremos con ustedes a través del satélite Amazonas y también de internet.

Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes nuevamente aquí al ministro, reverendo Epifanio López para continuar.

“CARTAS DE CRISTO ESCRITAS POR EL ESPÍRITU DEL DIOS VIVO.”

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