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Reunión de hombres y mujeres de negocios: Empresarios Visionarios
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Reunión de hombres y mujeres de negocios: Empresarios Visionarios

Muy buenas noches, empresarios y empresarias que han fusionado sus negocios con los negocios de Dios dados a Jesucristo nuestro Salvador, para llevarlos a cabo en favor del Reino de Dios.

Encontramos a Adán, al cual Dios colocó en la tierra para que tuviera sus negocios fusionados con los negocios de Dios para la creación de una raza con Vida eterna.

Hubo un problema allá, pero vean ustedes, encontramos que más adelante también Abraham fue colocado a la cabeza de los negocios de Dios para un pueblo que Dios iba a crear: el pueblo hebreo; y para la creación de muchos pueblos, pues Dios cuando le cambia el nombre a Abraham, ahora va a ser padre de naciones.

Y por consiguiente los negocios de Abraham, los negocios terrenales estaban fusionados a los negocios de Dios, al Programa de Dios y por eso esa comunión de Abraham con Dios, Dios haciendo pactos con Abraham y así por el estilo.

Luego encontramos… vean a Abraham con la promesa de que va a tener un hijo, pero que será a través de Sara; Sara tenía 65 años y Abraham 75 años, y una promesa como esa para una persona de 75 años no está mal, pero con una esposa de 65 años, ya hay un problema ahí; para lo cual, pues Dios tenía que hacer un milagro.

Y cuando Dios hace una promesa y la persona lo cree, pues Dios va a hacer un milagro para cumplir esa promesa que la persona ha creído y que por la fe conquista esa promesa, lo cree aunque no lo entienda, pero lo cree, y entonces Dios va a obrar y las cosas van a ir colocándose cada una en su lugar, para que se haga una realidad lo que Dios le prometió y la persona creyó.

Porque no importa lo que Dios prometa a una persona, si no lo cree, pues no se va a hacer una realidad; por eso algunas veces cuando venían a donde Jesucristo pidiéndole un favor, una sanidad o así por el estilo, Él en algunas ocasiones le decía a la persona: “Hágase conforme (¿a qué?) a tu fe.” Por lo tanto, le es importante la fe para conquistar lo que Dios ha prometido, para obtener lo que Dios ha prometido.

Y ahora, encontramos a Abraham creyendo; aunque las circunstancias eran contrarias, la realidad de Abraham y su esposa, esa realidad que ellos estaban viviendo era contraria a recibir un hijo, porque ella ya estaba con 65 años de edad, ¿y qué hombre va a estar esperando tener un hijo con una mujer, una esposa de 65 años, y para colmo estéril? No cabe en la cabeza de un hombre que piense en la forma humana, pero cabe en el corazón de un hombre que piense en la forma divina, que crea que el que promete es poderoso y fiel para cumplir lo que Él ha prometido.

Abraham lo creyó, y dice que creyó esperanza contra esperanza, o sea, esperando lo que no se puede esperar; y esperando lo que no se podía esperar recibió lo que estaba esperando, que fue lo que Dios le prometió, sabiendo y creyendo que Dios era poderoso y fiel para cumplir lo que Él prometió.

Recuerden que Abraham tenía fusionados sus negocios con los de Dios; y vean, aun la parte humana, la parte familiar la tenía fusionada con los negocios de Dios también, porque en los planes divinos estaba el Dios crear un pueblo, una nación: el pueblo hebreo, y tenía que venir a través de Abraham.

O sea, que de la fe de Abraham dependía el pueblo hebreo que todavía estaba en los lomos de Abraham, pero Abraham creyó, y entonces fue llevándose a cabo una trayectoria: vino Isaac, de Isaac vino Jacob, y de Jacob vinieron los patriarcas; y vean, ellos tenían fusionados sus negocios terrenales y espirituales con los de Dios.

Recuerden que en los planes divinos estaba crear un pueblo y para eso  tienen que nacer hijos, y tenía que usar personas, y por lo tanto la parte familiar de Abraham, de Isaac, de Jacob y de los patriarcas, esa parte familiar estaba fusionada al Programa Divino.

Y encontramos… por ejemplo, nosotros al fusionar nuestra parte familiar con la de Dios, pues tenemos hijos para el Reino de Dios, los guiamos, los presentamos a Dios cuando nacen, y los ayudamos para que permanezcan en el Programa Divino; eso es teniendo la parte familiar fusionada al Programa Divino, al Programa de la creación de un nuevo pueblo con Vida eterna, que es la Iglesia de Señor Jesucristo.

Encontramos a José que también tenía fusionado sus negocios y su vida familiar con el Programa Divino, lo encontramos recibiendo a sus hermanos y revelándose a sus hermanos, y diciéndole a ellos (los cuales estaban muy asustados): “No se preocupen, no tengan tristeza por haberme vendido, porque fue Dios el que me envió delante de ustedes, o sea, antes de ustedes llegar aquí, ya Dios me envió con muchos años de anterioridad para la preservación de ustedes, para preservar la vida de ustedes.”

Cuando viniera el hambre que vino después, ya Dios tenía a José como segundo en el reino del faraón, y el faraón dijo que no se levantaría nada ni se haría nada, sino por orden de José; en palabras más claras el administrador del imperio del faraón de aquel tiempo, era José.

Y José, vean, estaba administrando y preparando todo, canalizándolo en favor de su pueblo, para proteger su padre, sus hermanos, sus sobrinos y sobrinas y así por el estilo, o sea, que tenía fusionado con el Programa Divino que Dios tenía con Jacob y su descendencia, la posición política de José, la tenía él fusionada con su padre y sus hermanos y sus sobrinos, y por consiguiente con la Obra de Dios, el Programa de Dios.

Y ahora, encontramos que aun su familia, vean, la tiene fusionada, su familia, su esposa y sus hijos y va a buscar la bendición de Dios que sería dada por medio de Jacob cuando llegara el tiempo para él morir, antes de eso él tenía que echar la bendición de la primogenitura, y José siendo profeta sabía eso, lo sabía mejor que sus demás hermanos; porque un profeta, pues entiende mucho mejor a otro profeta anterior, que las demás personas.

Y va a donde Jacob cuando ya está por morir, ya está de cama (en algunos lugares dicen “encamado,” o sea, porque ya está de cama, sus últimos días), y va a visitarlo con sus dos hijos: Efraín y Manasés (Manasés el mayor y Efraín el menor), pero los nombres de ellos tenían un significado muy importante.

Y ahora, de acuerdo a esos nombres también iba a ser la bendición, porque el de Efraín es algo así como: “Fructífero,” ¿verdad Miguel? Y el de Manasés: “Dios me hizo olvidar,” y conforme a ese significado de los nombres también va a venir la bendición.

Es como Jacob, antes de encontrarse con el Ángel su nombre era Jacob, y cuando se encontró con el Ángel y lo bendijo (el Ángel), su nombre fue cambiado por Israel; pero todavía no había nacido Benjamín, ¿verdad Miguel? O sea, que antes de recibir la bendición del cambio de nombre, Jacob tuvo once hijos entre los gentiles o en una nación gentil allá en Padan-aram, entre familiares de él, pues eran familia de Abraham todos, Betuel y también Labán, pero estaban en territorio gentil.

El único que nació en territorio de Israel, en el camino a Belén en Efrata, fue Benjamín, y Benjamín representa los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, que son los escogidos del tiempo final del pueblo hebreo; pero los demás hijos nacieron en territorio gentil, antes de recibir la bendición del cambio de nombre por el Ángel de Dios.

Y ahora, podemos ver que hay también alguna… una palabra profética, pues ese caso del Ángel encontrándose con Jacob, es tipo y figura del tiempo en que Jacob o el pueblo hebreo va a encontrarse con el Ángel del Pacto, y Esaú representa al anticristo con su reino, con su imperio.

Ahí no vamos a explicar mucho por el momento; así que, van a ver al Ángel del Pacto y a Jacob encontrándose, teniendo un encuentro. ¿Dónde fue el encuentro? ¿En qué territorio fue el encuentro, Miguel? Peniel, es un territorio ¿qué? …O sea, que están ya en un territorio muy, pero muy importante.

Y Jacob le pone Peniel al lugar, porque dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma.” O sea, vio a Dios al ver al Ángel del Pacto, porque el Ángel es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios.

Viendo al Ángel está viendo a Dios, porque Dios está dentro del Ángel del Pacto; por eso el Ángel del Pacto podía decir: “El que me ha visto a mí, ha visto a Dios.” Y cuando se hizo carne el Ángel del Pacto, también dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” (San Juan, capítulo 14).

Eso es lo que le dice Cristo a… ¿quién fue? ¿A Tomás fue? Cuando le dice: “Muéstranos al Padre y nos basta.” A Felipe. En el capítulo 14 de San Juan, verso 6 en adelante, y en el capítulo 10, verso 27 al 30, en el verso 30 Cristo dice: “El Padre y Yo, una cosa somos.”

Y eso es fácil de entender, es complicado cuando se trata de hacer las cosas complicadas, pero cuando se va en una forma sencilla y llana, se va directo. Vean, ustedes me están viendo a mí y yo los estoy viendo a ustedes, pero ustedes no me están viendo a mí y yo no los estoy viendo a ustedes.

Y ahora ¿ven? Se complica la cosa, pero es que ustedes están viendo mi cuerpo de carne y yo estoy viendo el cuerpo de carne de ustedes, pero ustedes son alma viviente y yo no estoy viendo el alma de ustedes ni ustedes están viendo mi alma, ¿ven? Pero por cuanto este es mi cuerpo físico para vivir en esta tierra, en este cuerpo estoy yo como alma viviente con mi cuerpo angelical, y ustedes están en ese cuerpo con su cuerpo angelical siendo ustedes almas vivientes.

Y así es Dios en Cristo, ese es el misterio de Dios el Padre y de Cristo: Dios el Padre con Su Cuerpo angelical que es la imagen del Dios viviente, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, es lo mismo: Ángel del Pacto, Espíritu Santo e imagen de Dios, es el mismo Cristo en Su cuerpo angelical en quien moraba Dios y mora eternamente, y luego se vistió de carne humana y estaba ahí dentro de ese velo de carne Dios en alma viviente con Su Cuerpo angelical, el Ángel del Pacto. Tan sencillo como eso.

Es que Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, y por consiguiente lo que se parece a Dios es el ser humano, es la corona de la creación y por eso es que tiene libre albedrío, porque Dios tiene libre albedrío; es la corona de la creación el ser humano, y por esa causa cuando Dios vino a visitar a la raza humana tenía que hacerlo en forma, ¿de qué? De hombre, cuando vino para redimir al ser humano.

Ahora, podemos ver la persona tan grande y tan importante que es Jesucristo o Yeshua o Jesús, hablando del Cuerpo de carne que luego fue sacrificado y luego resucitó glorificado el Señor Jesucristo; pero para verlo en forma más sencilla, Él es mi hermano mayor, ¿y de quién más? Pues de cada uno de ustedes también.

Y por medio de Cristo, Dios está llevando a cabo un Programa Divino, tanto cuando estaba en Su Cuerpo angelical, como luego después que tuvo Su Cuerpo físico el cual ya está glorificado. Dios está creando una nueva raza de seres a Su imagen: cuerpo angelical, y a Su semejanza: cuerpo físico glorificado.

Y esas personas, así como Cristo fusionó Sus negocios con los de Dios, y cuando estuvo en Jerusalén cuando tenía 12 años, quedó con los maestros o doctores de la ley, hablando con ellos y haciéndole preguntas a ellos, y cuando regresan a buscarlo tres días después, vean, al tercer día lo encontraron, Oseas dice: “En el tercer día nos resucitará,” lo van a encontrar en el tercer día también.

Y ahora, lo encuentran y María le dice: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo con angustia te hemos estado buscando,” y Él le dice: “¿No sabías que en los negocios de mi Padre me conviene estar?” Cualquier persona podía decir: “Bueno, como José es carpintero, tenía que estar allá,” pero como Su Padre es Dios, pues tenía que estar allí en el templo, porque allí están los negocios del Padre y allí era el lugar de la presencia de Dios.

Y vean ustedes cómo está fusionando Jesús todo con los negocios del Padre celestial, era los negocios del Padre ¿que? Cumplir lo que Dios prometió, para lo cual hay que trabajar en esos negocios del Padre.

No hay que esperar que las cosas surjan sin que nadie haya sido instrumento de Dios para el cumplimiento de lo que Dios prometió. Por ejemplo, cuando Dios le promete a Abraham que su simiente, su descendencia va a vivir en tierra ajena y no le dice que es Egipto, y que va a ser esclava allí por cuatrocientos años, pero que a los cuatrocientos años Dios los va a libertar con mano poderosa, y en la cuarta generación van a regresar a su tierra, la tierra de Israel.

Luego cuando Dios se mueve para cumplir esa promesa, ¿qué hace? Se mueve en un hombre: Moisés, para obrar por medio de ese hombre que fusionó sus negocios con los de Dios.

Y ahora, Moisés se dedica completamente al negocio de Dios, que era cumplir Dios lo que Él había prometido, pero tiene que ser un hombre para por medio de un hombre cumplir lo que Él había prometido; es como Dios promete crear una nación, pero entonces tiene que usar hombres y mujeres para procrearse y que surjan esas personas que van a formar esa nación; así que, la vida intima, la vida familiar la tenían fusionada con el Programa Divino para la creación de un pueblo.

Y ahora, de etapa en etapa y de edad en edad, personas, mensajeros, ministros, y hermanos y hermanas en diferentes edades, miembros del Cuerpo Místico de Cristo, han fusionado sus negocios con el negocio divino correspondiente a la edad en que están viviendo; porque no lo puede fusionar con el negocio de Dios de una edad que ya pasó, tiene que fusionarlo con el Plan de Dios, el Programa de Dios y la Obra de Dios correspondiente al tiempo en que la persona está viviendo.

Y si estuviera viviendo en el tiempo de Noé, pues lo mismo que hace en nuestro tiempo haría si viviera en el tiempo de Noé, estaría allí trabajando con Noé; si estuviera viviendo en el tiempo de Moisés estaría trabajando con Moisés; así por el estilo en el tiempo en que estuviera viviendo, estaría trabajando con el mensajero y el pueblo que estaría con ese mensajero, trabajando en la Obra de Dios. Así es para todos aquellos que han sido elegidos y escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Dios ha prometido bendecir a Su pueblo y a los miembros de Su pueblo como individuos, los cuales han fusionado sus vidas, su familia, sus negocios, todo su ser con todo lo que tienen, con el Programa Divino correspondiente al tiempo en que están viviendo.

Vean, a Jacob Dios le prometió bendecirlo: “Te bendeciré, no te dejaré hasta que cumpla lo que te he dicho,” y luego le muestra cómo tiene que él hacer para que se materialice lo que Dios le prometió; por ejemplo, para darle muchas riquezas en cuanto a su trabajo, le muestra varas que están sin la corteza, cosa que Jacob entonces tenía que hacer y colocarla en el río donde las ovejas iban a tomar o beber agua, y donde se apareaban los machos con las ovejas y concebían, para que concibieran de acuerdo al color que le tocaba a Jacob.

Vean, hasta… incluye hasta el color para que todo fuera a favor de Jacob; el Ángel le mostró todo eso y en visión o sueño Jacob veía a los machos apareándose con las hembras; vean, Dios interviniendo por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto en esta parte material, económica y comercial de Jacob; es que él tenía sus negocios fusionados con los negocios de Dios, era un empresario, pero un empresario con visión, con visión divina.

“Empresarios Visionarios.” Que Dios les bendiga y les guarde, y que vuestros negocios siempre estén fusionados con los de Dios, y vean a través de la Palabra de Dios cómo hacer para que la bendición de Dios llegue a sus negocios, y podamos todos decir: “En los negocios de mi Padre…” que son los que le ha dado Dios a Cristo para llevar a cabo y Él nos ha dado la oportunidad de que estemos con Él fusionados en Sus negocios, podamos todos decir: “En los negocios del Señor Jesucristo (que son los negocios del Padre) nos conviene estar.”

¿Y cómo nos conviene estar en esos negocios? Trabajando. A través de la Escritura, para los vagos no hay promesas, solamente una. ¿Cuántos quieren saber cuál es esa promesa para los vagos? “Al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.” El que tenía un talento le fue quitado y le fue dado al que tenía más, y él fue echado en donde será el lloro y el crujir de dientes.

Esa es la promesa: le será quitado lo que… el talento que le fue dado, aun lo que tiene le será quitado y será echado donde será el lloro y el crujir de dientes, donde nadie quiere ir, pero que los vagos tienen un lugar seguro allí.

Pero ustedes son personas de trabajo, luchadores que han fusionado sus negocios con los negocios del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga grandemente por medio de Cristo, y les prospere espiritualmente y materialmente. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Bueno, dejo por aquí al reverendo Jairo Ordóñez, su padre era un buen amigo mío, así que lo conozco a él y sé que es muy trabajador como lo fue su padre.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y por aquí que Dios te bendiga Jairo; y Miguel que lo conoce mejor que yo, porque esta acá, dice: “Más trabajador que su padre.”

“REUNIÓN DE HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS: ‘EMPRESARIOS VISIONARIOS.”

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