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Hombres y mujeres de negocios apresurando la obra, esforzándose y siendo valientes
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Hombres y mujeres de negocios apresurando la obra, esforzándose y siendo valientes

Muchas gracias Miguel. Muy buenas tardes, “HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA.”

Es un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para saludarles y pedirle a Cristo Sus bendiciones sobre cada uno de ustedes, sobre vuestros negocios, sobre toda cosa que emprendan para glorificar a Dios, toda cosa que emprendan en sus negocios y en todas las cosas de la vida. En el Nombre del Señor Jesucristo, que las bendiciones de Cristo sean sobre todos ustedes y sobre vuestros negocios. Amén.

Cuando se llega al tiempo para el cumplimiento de una promesa divina, llega un tiempo en que los que van a recibir esa bendición tienen que esforzarse y ser valientes.

Vean, Moisés para la liberación del pueblo hebreo, tuvo que esforzarse y ser valiente y el pueblo también. Y luego cuando iban pasando por diferentes lugares, tenían que también ser esforzados y valientes porque los demás países, los demás pueblos, querían impedirle el paso y querían también destruirlos; y ellos no eran guerreros, ellos eran dueños de rebaños de ovejas y también esclavos que construían ladrillos, o sea, trabajaban en la construcción.

Esa parte pues les ayudaba porque eran fuertes. El que trabaja en construcción, siempre el 90% son personas fuertes, y que son valientes también. Eso les ayuda para ser valientes y ser personas esforzadas y les prepara para la labor de Dios.

El mismo Jesús, vean, era carpintero, o sea, algunos piensan que Jesús era una persona débil, pero un carpintero, el 90 % de ellos son personas fuertes, porque su trabajo es duro también.

Ahora, “HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA, ESFORZÁNDOSE Y SIENDO VALIENTES.”

Es importante conocer cuál es la Obra divina correspondiente al tiempo en que uno vive. Porque si no, pues se estaría trabajando en una obra que ya se hizo cientos de años atrás, y ahora ya esa obra no va a producir ningún beneficio en el Programa Divino, o sea, no es lo principal en el Programa Divino.

Uno tiene que saber cuál es la Obra de Dios para el tiempo en que uno vive, si no, pues puede estar trabajando en la construcción de un arca de madera ¿ y de qué sirve en el Programa Divino? No sirve de nada.

En cada tiempo, en cada edad y en cada dispensación, se requiere saber, conocer cuál es el Programa Divino, y ese Programa Divino tiene que estar ahí prometido en la Palabra; en la Palabra profética, que es como una antorcha que alumbra en lugar oscuro en lo que el día aparece.

Y ahora, cuando se cumple el tiempo para una profecía bíblica viene a la luz esa Palabra, el Espíritu de Dios da luz sobre esa promesa, envía el mensajero para ese tiempo, envía la Palabra a ese mensajero, le abre las escrituras y él comienza a hablar sobre ese tema, sobre esas profecías, y comienzan los que Dios tiene para que trabajen con él, comienzan a escuchar y comienzan a entender, cosas que antes no se podían comprender.

Y comienzan a trabajar en la labor que ese mensajero con el pueblo están llevando a cabo, y comienza a cumplirse lo que Dios prometió para ese tiempo. Recuerden que las cosas que Dios promete tienen una forma para ser cumplidas.

Por ejemplo, tenemos el caso del pueblo hebreo, el cual todavía no había aparecido, Abraham todavía ni siquiera tenía al hijo que Dios le había prometido, y ya Dios le está hablando de que su descendencia va a vivir en tierra ajena y va a ser esclava allí. (Génesis, capítulo 15, verso 12 al 19). Y le dice a Abraham que será esclava allí por 400 años, pero que Dios los va a libertar con mano fuerte; eso habla del juicio divino. Y en la cuarta generación van a volver a la tierra donde estaba Abraham, esa es la tierra prometida.

Ahora, cualquier persona podía decir cuando ya llevaban los 400 años: “Dios nos va a libertar porque está escrito.” Y aparece Moisés: “No, pero Dios no necesita a Moisés, no necesita a ese hombre.” Eso quizás pensaron algunos. “No, si Dios nos va a libertar.” Pero Dios no obra sino a través de individuos; porque el socio de Dios es el ser humano, y Él coloca al ser humano como socio en toda obra que Él lleva a cabo.

Por eso cuando llevó a cabo la Obra de Redención tuvo que ser a través de un hombre: Jesucristo. Así ha sido siempre. Por lo cual tenemos que ver también qué ha prometido Dios para nuestro tiempo.

Cuando, por ejemplo, prometió, dijo Dios que iba a destruir a la humanidad, luego le habla a un hombre esas cosas y entonces le dice que construya un arca, o sea, al hombre que iba a usar le revela cuál es el Programa en la Agenda de Dios, y le dice cómo hacer para escapar de ese juicio que iba a venir. Porque Dios no hará nada sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas. Y no destruye al justo con el injusto. Por lo tanto, no iba a destruir a Noé porque Noé halló gracia delante de Dios; fue hallado justo, y le mostró la forma de escapar.

Y todos los que han sido justificados por Cristo, por Su Sangre, vean, son los justos de cada etapa de la Iglesia del Señor. Y para el Día Postrero, van a escapar del juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, el juicio divino que se va a derramar durante la gran tribulación, en donde la misma naturaleza, la cual ha sido muy maltratada por el ser humano, ahora se levanta en contra del ser humano.

Recuerden que cuando el pueblo hebreo iba a entrar a la tierra prometida, Dios le dijo a Moisés que la tierra iba a vomitar sus habitantes. Y eso es lo que vemos cuando surgen volcanes, terremotos, maremotos, tsunamis, y todos esos problemas que surgen en la naturaleza.

Ahora, ¿cómo vamos a escapar? Siendo transformados los que vivimos y los muertos en Cristo siendo resucitados. Para lo cual se va a tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y la fe para ser transformados, la fe de rapto, la dan los siete Truenos que es la Voz de Cristo, clamando, rugiendo como un león, porque Él es el León de la Tribu de Judá.

Y eso viene para la Iglesia del Señor Jesucristo, y eso está ligado a la Tercera Etapa, los Truenos corresponden a la Tercera Etapa que el reverendo William Branham habló de esa Tercera Etapa; y la Tercera Etapa en su plenitud va a ser manifestada en una Carpa-Catedral.

Por lo tanto, el pueblo que va a recibir las bendiciones que van a estar siendo dadas por Dios ahí, y el pueblo que va a estar viendo todo lo que va a estar pasando ahí, no importa que esté en otro país, ahora mismo en otros países están viendo lo que estamos hablando aquí. Porque la ciencia se multiplicó y aprovechamos esos adelantos de la ciencia para dar a conocer el Programa Divino.

Y ahora, la labor de la construcción de una Gran Carpa-Catedral es una obra de fe, no es una labor de pensamiento humano. Es del pensamiento divino que le fue dado a conocer, hablado al reverendo William Branham. Y ese pensamiento divino pasó a la Iglesia, el pueblo de Dios, y por consiguiente, por cuanto Dios obra por medio de Su Iglesia, pues es Su Iglesia la que estará trabajando en esa labor.

Pero, ¿en qué etapa de la Iglesia? ¿Primera etapa de la Iglesia con los apóstoles? No, ya eso  pasó. ¿Y primera etapa de la Iglesia entre los gentiles en Asia Menor, con San Pablo? No, ya eso pasó, aunque probablemente él daba actividades en carpas, pues era… él fabricaba carpas con sus compañeros que trabajaban en esa labor. Pero no le tocó construir La Gran Carpa-Catedral porque eso es para el tiempo final.

Para la segunda edad tampoco, para la tercera tampoco, para la cuarta tampoco, para la quinta tampoco, para la sexta tampoco, y para la séptima tampoco, porque ya esa etapa pasó y su mensajero ya se fue. Él quiso hacer realidad esa visión, pero no la hizo realidad. Y él dijo: “Solamente hay una cosa que falta por ser cumplida (de las que él había hablado) y es la visión de la Carpa, la cual todavía no ha sido cumplida.”

También pues, ese terremoto grande, esa visión donde él vio a Norteamérica en donde hubo un explosión grande y vio a Norteamérica en una condición terrible.

Y ahora, cuando uno dice: “Yo quiero trabajar en la Obra del Señor, quiero saber qué es lo que el Señor quiere que hagamos,” pues mire, ahí tenemos las cosas en las cuales tenemos que trabajar en la Obra: la evangelización, la obra misionera para establecer también congregaciones; imprentas para tenerle el alimento escrito a las personas; toma de conferencias con las cámaras, ¿ve? Todo eso es una labor en el Programa Divino.

Y construir locales también para que las personas tengan un lugar donde reunirse; tenerle buenos equipos, lo mejor posible, sus pantallas de televisión o sus equipos buenos, para que vean, conecten, se conecten con el satélite o internet, y tengan ahí la imagen y la voz de las conferencias que se transmiten en otros países y desde otro países, y también las que tienen grabadas, porque el alimento espiritual es la Palabra de Dios para el tiempo en que uno está viviendo, la Palabra, el mensaje de la edad y dispensación en que uno está viviendo.

Y luego, por cuanto también hay la promesa de que habrá una Gran Carpa-Catedral donde va a estar la Columna de Fuego, donde va a estar el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, y donde se cumplirá la Tercera Etapa, pues miren, los que han leído sobre esa visión, todos han deseado que sea en su país.

Los que leyeron en el tiempo del reverendo William Branham, ¿dónde querían que fuera? En Norteamérica. Pero el mensajero de la séptima edad era el que tenía que decidir si era en su tiempo y en qué parte de Norteamérica. Pero no era para su tiempo, y por consiguiente, vean ustedes, ha pasado el tiempo y nunca la hicieron en Norteamérica.

Pero ahora, se está construyendo una Gran Carpa-Catedral en América, pero no en la parte Norte, en la América Latina; y América Latina cubre todo el Caribe, todo Centroamérica, y todo Suramérica.

Así que, no hay otro lugar, porque después de Norteamérica que está en el Oeste, la otra parte del Oeste es la América Latina. Y de Norteamérica, si no estuviera la América Latina en una parte importante en el Programa Divino, entonces de Norteamérica (en el tiempo del mensajero de la séptima edad), el Evangelio, la Palabra, el mensaje para el pueblo hebreo y el Evangelio del Reino, tenía que surgir en Norteamérica y pasar al Este, o sea, al pueblo hebreo.

Por eso cuando él trató de ir al pueblo hebreo para predicarles y para mostrarles allá la señal de profeta, el Ángel no lo dejó ir, le dijo que no era el tiempo todavía; y le dijo que la maldad del amorreo no se había cumplido, y un sinnúmero de cosas por las cuales no le fue permitido ir allá. Y él no se atrevió a ir en contra de la voluntad de Dios, aunque estaba allá en Egipto, en el Cairo para tomar el avión, ya en el aeropuerto, y ya cuando le toca tener su boleto, abordar el avión, el Ángel le dice que no puede ir.

Todo listo, y la actividad ya preparada en Israel.

Pero miren ahora tan sencillo que vamos todos los años nosotros. Y con las autoridades máximas del Judaísmo, en la Corte Rabínica encabezada por el Gran Rabino. Ustedes lo han visto en los videos, ¿verdad? Eso es imposible que ocurra excepto en nuestro tiempo. Nunca antes había ocurrido, o averigüen a ver si había ocurrido.

San Pablo cuando fue a Jerusalén lo dieron por muerto, ¿fue ahí en Jerusalén, fue Miguel, por ahí? Y en otra ocasión hubo un lugar, no sé si fue Jerusalén también, lo tuvieron que colocar en una canasta y pasarlo por la muralla, pasarlo al otro lado, colgado en una canasta. Suerte que era pequeño, si no, tenía problema mayor.

Ahora vean ustedes, un apóstol como San Pablo, y en vez de recibirlo lo persiguieron y lo trataron muy mal (el mismo apóstol San Pedro, y todos los demás apóstoles, y el mismo Jesús).

Así que, algo grande está pasando en nuestro tiempo, por lo cual estamos viendo todas estas cosas.

Del Oeste, en la visión de los siete Ángeles, vio a los Ángeles que volaban y el Ángel que era diferente a los demás volaba de Oeste a Este, lo cual indica que su mensaje es de Oeste: Continente Americano, al Este: Israel, el pueblo hebreo, el Medio Oriente. Es el único mensajero que podrá volar de Oeste a Este sin problema, sin que el Ángel de Dios le diga: “No puedes ir para allá.”

Así que, podemos ver todas estas cosas, pero podemos ver también que la parte grande que Dios va a hacer es en el Oeste. Con la Iglesia es en el Oeste, con el pueblo hebreo pues allá en el Este, pues allá es que están, los que están allá. Pero ellos van a ver en el Oeste lo que ellos quieren tener en el Este. Y lo único que van a decir es: “Esto es lo que nosotros estamos esperando.”

Así que, como… recuerden que los seres humanos son como los niños siempre, que cuando hay algo que les gusta mucho ya quieren tomarlo, y ya como los niños decir: “Ah, esto es mío.” Pues así son los judíos también, los hebreos también. Pero no va a haber problema, ellos van a tener lo que ellos desean, porque nosotros nos vamos a ir de aquí y le vamos a dejar todo lo que podamos dejarle.

Así que, el mensaje del Evangelio del Reino, ellos lo van a recibir. El mensaje del Evangelio de la Gracia era el mensaje con el cual iba San Pedro, iba San Pablo, y los demás mensajeros, y no lo recibían. Y que ese era el mensaje del Evangelio de la Gracia con el cual iba a ir el reverendo William Branham, y ese no es el mensaje para el pueblo hebreo; es el mensaje del Evangelio del Reino, y solamente habrá un mensajero que conocerá todos los pormenores de ese mensaje. Y ése será el que podrá hablar con judíos, con rabinos, y podrá también hablar con ministros del Evangelio de la Gracia sin ningún problema, porque conocerá lo que es el mensaje del Evangelio de la Gracia y lo que es el mensaje del Evangelio del Reino.

No tendrá ningún problema. Todos los van a amar. Así que, no se preocupen aunque de momento alguno pues se molesten, después al final, después lo van a estar buscando. Dios le va a dar la forma que debe usar para que eso ocurra.

Y todo va a estar basado en al Palabra de Dios, y toda la labor será hecha en amor divino, por el mensajero y el grupo que esté trabajando con él. Y los que estén trabajando con él, pues van a estar en su edad.

Así que, “HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA, ESFORZÁNDOSE Y SIENDO VALIENTES.” Siendo valientes y siendo esforzados, la obra va a ser hecha rápidamente. El reverendo William Branham dijo en una ocasión que una obra rápida iba a ser hecha, ¿verdad? Recorrer la Tierra en un corto tiempo; se reflejó en el ministerio que él tuvo, pero la realidad completa corresponde a nuestro tiempo. Porque la obra rápida que recorrerá al mundo, incluyendo a los judíos, será la del Día Postrero, porque la del séptimo mensajero aunque fue rápida, pocos años, no llegó hasta Israel: en su tiempo, Dios lo detuvo.

Así que, y fue dicho que saldría en los periódicos, en literatura y así por el estilo. Y en su tiempo fue limitada la literatura de la labor que él llevó a cabo. Aún el libro de “Las Edades” y de “Los Sellos” (de “Las Edades” ), él estuvo vivo cuando salió ese libro, pero el de “Los Sellos” no sé si estuvo; solamente “Las Edades,” y todo limitado.

Pero ahora vean, en la actualidad se dicta una conferencia y ya en el mismo día Miguel ya tiene por escrito, está leyendo y chequeando para editar lo que se va a hacer, y sube al internet, y de ahí lo toman las personas que lo que quieren tener escrito, o sacan una copia en un DVD y ya lo tienen a la mano, o la colocan en la actividad directamente desde internet. O sea, que no hay limitaciones en nuestro tiempo. Recorre la Tierra en un momentito esto que estamos hablando aquí, ¿dónde lo pueden estar viendo ahora, Miguel? Un sitio bien lejano. Y en China también, y como quizás por allá está de noche, en otro sitio o en la actividad que tienen, ahí estar viendo todo. O sea que es una labor en nuestro tiempo que no tiene limitaciones.

Todo está a las manos de todos los que tienen hambre de la Palabra de Dios. Y es para los que trabajan en la Obra del Señor un privilegio grande, para mí es un privilegio grande trabajar en la Obra de Dios correspondiente a este tiempo final.

Y si me hubieran preguntado a mí antes de nacer en mi cuerpo físico en la Tierra: “¿En qué tiempo quieres ir a vivir, y en qué territorio?” ¿Qué ustedes creen que yo diría? No, yo diría que me mostraran el Programa primero, para poder escoger. No puede uno escoger si no sabe cuál es el Programa para ser llevado a cabo. Y ahí está en la Escritura, la Palabra: lo vería, lo entendería, y aquí estaría si me hubieran dado la oportunidad de escoger.

Pero el que escogió para mí, que fue Dios, escogió lo mejor para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también. ¿O a ustedes les hubiera gustado vivir en el tiempo de los apóstoles y de los primeros mensajeros? Allá las persecuciones eran muy fuertes, y algunas veces pues los crucificaban, u otras veces los usaban para comida de los leones, de las fieras. Pero a los que les tocó vivir en esas etapas son mártires que estarán en el Reino de Cristo como personas valientes.

No tenían miedo de ser echados a los leones, porque para ese tiempo Dios colocó en ellos el espíritu de sacrificio. Para nuestro tiempo está el que corresponde, de águila, y eso tiene que ver con la revelación divina, y tiene que ver con un pueblo con percepción profética para poder ver y comprender las profecías, y sobre todo, las correspondientes a nuestro tiempo; y poder escuchar el mensaje que contiene todas esas profecías correspondientes a nuestro tiempo y comprender.

Recuerden que “los entendidos entenderán,” dice el libro del profeta Daniel, en el capítulo 12. Y por consiguiente, nuestro tiempo es el mejor de todos los tiempos.

Piensen ustedes: el apóstol Pedro o Pablo, si San Pablo y San Pedro querían hablar, tenían que dar un viaje largo si estaban muy retirados. San Pablo, ¿fue cuántas veces a Jerusalén? Muy pocas veces. Y ahora si estuvieran ellos en nuestro tiempo: “Díme el número de San Pedro, el teléfono de San Pedro,” marcaba, y ahí saludaba a San Pedro, y le podría decir: “Colócate bien el teléfono porque tiene cámara tu teléfono, para yo colocar el mío para verte el rostro también.”

Eso no, en el tiempo del reverendo William Branham tampoco lo hubo. ¿Ven? Estamos viviendo en el tiempo mejor, en el tiempo con más facilidades para trabajar en la Obra de Dios.

Algo que tomaba en el tiempo de los apóstoles 20 años, luego ya va disminuyendo el tiempo a través de las edades, y en el tiempo del reverendo William Branham pues tomaba cinco años, vamos a decir. Pero ahora en un mes nosotros lo podemos hacer.

Bueno, un viaje que le tomaba a San Pablo unos cuántos años, Miguel y yo lo hacemos en un mes. Recorremos toda o parte de la América Latina en poco tiempo. Y si ustedes quieren que lo hagamos en menos tiempo, entonces Miguel le puede dar solamente un día acá al Ecuador; o si quieren que tomemos el tiempo necesario, que necesitamos, entonces Miguel le puede colocar un poquito más de tiempo.

“HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA,” les felicito por lo que han estado haciendo, por lo que continúan haciendo, y aprecio y agradezco mucho lo que están haciendo, el trabajo que están llevando a cabo, el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística. Pues hasta que no se complete la Iglesia no nos podemos ir de esta Tierra. No podemos ni siquiera ser transformados. Porque Cristo no puede salir del Trono del Padre para hacer Su obra de Reclamo, hasta que entre hasta el último escogido en el Cuerpo Místico de Cristo.

Por lo tanto, la obra misionera y evangelística es muy importante.

Y también el establecimiento de las congregaciones, de las iglesias también, para que perseveren y continúen alimentándose espiritualmente, y trabajando en la obra.

También aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando a AMISRAEL. Manténgase respaldando a AMISRAEL local y también internacional. Porque también aquí localmente, también se está trabajando y se requiere el respaldo en lo económico y en todas las formas se requiere el respaldo acá en las actividades también, para estar en las actividades de AMISRAEL.

Y también, respaldando a la labor que se hace internacional, respaldando AMISRAEL en Brasil, porque de ahí pues hay que viajar a otros países y las agencias de viaje y las líneas aéreas todavía están cobrando y nos cobran por los boletos.

Por lo tanto, aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando y el que le continuarán dando a AMISRAEL.

Y los que van a estar en este año en Israel, con tiempo saquen su boleto para que les salga más bajo el precio, porque cuando se deja para última hora sale el doble o el triple. Ya yo saqué el mío y me salió como 900 a 1.000 dólares nada más. Miguel no sé si tiene el de él…¿cuánto salió el tuyo, Miguel? Menos. Hay que aprovechar porque hay que economizar lo más que uno pueda, porque aunque Dios bendice a uno económicamente, no es para malgastar, uno entonces tiene que economizar lo más que pueda, aunque piensen que uno es, ¿cómo le llaman acá? “Tacaño,” en Brasil es así, y eso es que es “apretado de mano.” Que, ¿cómo es que dicen allá? Algo así como que puede llevar sal o azúcar en la mano y pasar por un río y no se le sale, no se le moja. Pero cuando se trata de la parte económica, uno tiene que saber usar lo que Dios le provee.

Hay personas que reciben algo y enseguida quieren gastarlo en cosas que después, a los poquitos días, perdió más de la mitad del valor.

Lo importante es lo que Cristo dijo: “Haced tesoros (¿dónde?) en el Cielo,” y los tesoros que hagamos allá pues los vamos a disfrutar cuando el Reino de Dios esté establecido en la Tierra. Los galardones van a depender de todo el trabajo que hagamos, y trabajamos colaborando económicamente y trabajando con nuestras manos también. Así, trabajando, es que se hacen tesoros en el Cielo, en el Reino de Dios.

Lo muestra las dos parábolas: la parábola de los talentos y la parábola de las minas, en ambas los talentos son dinero, ¿verdad? ¿Y las minas? Algunas veces piensan que es una mina de oro, pero no, es una moneda. ¿Ven? Entonces luego cuando le dan de nuevo las recompensas, le dejan todo lo que le habían dado y toda la ganancia también se la dejan. Y luego le es dicho, por ejemplo, en la parábola, en las dos parábolas: “Entren al Reino; en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré.” Y luego en la parábola de las minas dice… el de cinco minas ¿fue? O diez minas. Si somos reyes y sacerdotes, vamos a ser colocados para reinar.

Ahora, vean ustedes en lo que se convierte todo el trabajo que hacemos en la Obra de Dios. Ahí es que está nuestro futuro: en el Reino de Dios. En el reino de los gentiles podemos ver que no hay futuro, y con estos problemas de las tormentas, los terremotos, los tsunamis y los volcanes, y las demás cosas que puedan venir sobre la Tierra, y el calentamiento global, vean, todo eso no le ofrece seguridad a la raza humana.

Por lo tanto, en el reino de los gentiles no hay nada seguro. No hay futuro en el reino de los gentiles, el futuro está en el Reino de Dios, en el Reino del Mesías.

Por lo tanto, adelante, “HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA,” la obra correspondiente a nuestro tiempo.

El mismo Dios dice a Jeremías: “Jeremías, ¿qué ves?” Y le dice Jeremías: “Veo una vara de almendro.” Y Dios le dice: “Bien has visto, porque Yo apresuro mi Palabra para ponerla por obra.” Y nosotros apresuramos la obra para que se haga realidad.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Dejo nuevamente con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar, todavía tenemos como dos o tres minutos, así que lo dejo con ustedes.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos. ¿Qué hora tenemos, Miguel? ¿De irnos…? Adelante Miguel.

“HOMBRES Y MUJERES DE NEGOCIOS APRESURANDO LA OBRA, ESFORZÁNDOSE Y SIENDO VALIENTES.”

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