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El último mensaje de Dios que revela los misterios del tiempo del fin
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El último mensaje de Dios que revela los misterios del tiempo del fin

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que se encuentran en diferentes naciones conectados con esta transmisión a través del satélite Amazonas y también de internet. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Para esta ocasión deseo expresarles mi aprecio y agradecimiento por el respaldo que le están dando al proyecto de La gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también por el respaldo que le están dando a AMISRAEL, y por el respaldo que le están dando a la evangelización, a la Obra misionera en Monterrey y en toda la República Mexicana.

Para este tiempo que hay tanta confusión entre las naciones, comprendemos que la humanidad necesita el Evangelio de Cristo; y leemos en San Mateo, capítulo 24, verso 14, las palabras de Cristo… verso 13 al 14, del capítulo 24, de San Mateo, dice:

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “EL ÚLTIMO MENSAJE DE DIOS QUE REVELA LOS MISTERIOS DEL TIEMPO DEL FIN.”

A través de la Escritura encontramos que Juan el Bautista y también Jesucristo, ambos predicaron el Evangelio del Reino; por eso tanto Juan el Bautista como Jesús hablaban acerca del Reino de Dios y aun Jesús dijo en San Mateo, capítulo 6, verso 10, en el Padre nuestro, o sea, cuando les enseñó a orar a petición de ellos que le pidieron que les enseñase a orar, Él les dijo que orando dijeran: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad, como en el Cielo, también en la Tierra;” y continuó explicándole a Sus discípulos cómo orar.

Ahora vean, les dice que orando pidan a Dios que venga el Reino de Dios.

Ahora, en San Mateo, capítulo 4, nos dice la Escritura que Jesús predicaba el Evangelio del Reino, capítulo 4, verso 23, dice:

“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

El Evangelio del Reino siendo predicado por Cristo, encontramos que les hablaba del Reino que Dios iba a restaurarle a Israel, o sea, de la promesa de Ezequiel, capítulo 37, versos 15 al 29, donde Dios va a tomar el palo de Judá y palo de Efraín, esos dos palos para juntarlos y en la mano de Dios, como en la mano del profeta, serán un solo palo, un solo reino. Eso será la restauración del reino a Israel.

El Reino, vean, ya no está, pero va a ser restaurado al pueblo hebreo; por eso antes de Cristo ascender al Cielo le preguntan Sus discípulos en el libro de los Hechos, capítulo 1. “Señor, ¿restaurarás Tú el Reino a Israel en este tiempo?” Ellos estaban creyendo que la restauración del Reino de Dios sería en aquel tiempo; por eso cuando Jesús hizo el milagro de los panes y de los peces en una de las ocasiones, porque lo hizo en dos ocasiones, algunos pensaron y hablaron acerca de tomar a Jesús y proclamarlo Rey, y coronarlo; pero Él se fue al monte a orar.

Ellos estaban esperando en aquel tiempo la restauración del Reino de Dios, porque es una promesa de Dios para Israel, la restauración del Reino, conforme a Ezequiel, capítulo 27, versos 15 al 39. Y ellos saben que la restauración del Reino la llevará a cabo el Mesías Príncipe, y Él es el heredero al Trono de David y Reino de David. El Ángel o Arcángel Gabriel hablando a la virgen María, dice en el capítulo 1 de San Lucas, versos 30 en adelante:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Aquí podemos ver al Ángel Gabriel dándole a conocer a la virgen María que ella iba a concebir, iba a tener un niño y le dijo que le pusiera por nombre Jesús y le dijo que sería Hijo de Dios, sería llamado Hijo de Dios, Hijo del Altísimo y Dios le dará el Trono de David, Su Padre.

El heredero al Trono de David es ese niño que iba a nacer a través de la virgen María, y toda la familia luego supo de estas palabras que el Ángel le habló a la virgen María; ya que Zacarías el sacerdote, al cual también le había aparecido seis meses antes en el templo y le había hablado de que Zacarías el sacerdote y su esposa Elisabet iban a tener un niño y el nombre que le pondrían a ese niño sería Juan; y él vendría preparándole el camino al Señor; y eso es conforme a Malaquías, capítulo 3, verso 1, que dice: “He aquí, yo envío mi mensajero, delante de mí; el cual preparará mi camino,” y así por el estilo.

El precursor de la primera Venida del Señor sería ese niño que nacería al sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet; y encontramos que Elisabet y la virgen María eran parientas; y por consiguiente María luego de tener la noticia del Ángel Gabriel fue a las montañas de Judea y visitó a Elisabet, la cual ya tenía seis meses de estar embarazada conforme a las palabras del ángel Gabriel que le dijo: “Ya hay seis meses que ella está embarazada.”

Y ahora, ya la virgen María Elisabet, el sacerdote Zacarías y también José sabían que el Mesías iba a nacer en Belén de Judea, aunque María y José vivían en Nazaret, pero de alguna forma en el momento de nacer iban a estar en Belén de Judea; y ya ellos sabían que la virgen que concebiría conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14, era la virgen María, pues Isaías dice en el capítulo 7, verso 14. “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y se llamará su nombre Emanuel, que traducido, ¿es qué? “Dios con nosotros.” Esa es la visita más grande que Dios haría al pueblo hebreo en aquel tiempo, era Dios viniendo manifestado en Su Hijo Jesucristo para llevar a cabo la Obra de Redención.

Y ahora, todos pensaban que iba a ser restaurado el Reino de Dios en la Tierra.

¿Y cuál es el Reino de Dios en la Tierra? El Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David; por eso es que la promesa para Israel es que será restaurado el Reino de David y un Rey se sentará en ese Trono, y ése será el Mesías para el pueblo hebreo y gobernará sobre el pueblo hebreo, reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; porque Su Reino será mundial. Vean aquí en el capítulo 9, de Isaías, versos 6 al 7, dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Vean, es el Príncipe de Paz ese niño que nacería.

“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”

Y ahora, aquí tenemos esto la profecía también del niño que nacería y es el Príncipe de Paz; por eso es el que traerá la paz para Israel y para todas las naciones, y eso será en el Reino del Mesías que va a ser establecido en la Tierra, lo cual será la restauración del Reino de David; por eso cuando Jesús estaba sobre la Tierra en Su ministerio terrenal, todos esperaban que el Reino fuera restaurado en aquel tiempo; y cuando entró a Jerusalén como Rey el grupo creyentes en Jesucristo clamando: ¡Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor! Jerusalén, los líderes religiosos allá no lo recibieron como Rey. Preguntaban: “¿Quién es éste?” Y decían: “Este es Jesús de Nazaret.” O sea, no le dieron la bienvenida como Rey y entonces dio lugar a la parte de la Obra de Redención en la Cruz del Calvario y gracias a que no fue recibido como Rey, gracias a eso Dios nos dio un Sacrificio de Expiación por nuestros pecados el cual fue la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Todo eso estaba en el Programa Divino, por eso no podemos menospreciar a los judíos porque todo eso estaba en el Programa Divino, así tenía que suceder. Por eso Jesús dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Y ahora, Cristo luego que murió fue sepultado y resucitó glorificado y se presentó ante el Padre. Encontramos que Él ha estado en el Cielo a la diestra de Dios como Él mismo lo dijo y como lo decía la Escritura y ha estado como Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo allá sobre el Propiciatorio, que es el Trono de Dios, haciendo Intercesión con Su propia Sangre por toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador. Se predica el Evangelio de Cristo, el Evangelio de la Gracia, el Evangelio de nuestra Salvación, el Evangelio de la paz para que todo ser humano pueda recibirlo como su único y suficiente Salvador y obtener la Vida eterna. Recuerden que Él dijo: “Mis ovejas oyen Mi Voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy Vida eterna.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Y ahora, entró el Programa Divino de la Dispensación de la Gracia y ya lleva alrededor de dos mil años, la Dispensación de la Gracia en donde se ha estado predicando el Evangelio de la Gracia, no el Evangelio del Reino, sino el Evangelio de la Gracia; y por esa causa es que los judíos no han recibido a Cristo como su Salvador, como su Rey, porque ellos están esperando al Mesías como Rey, ellos están esperando en este tiempo final al Mesías, al Ungido para la restauración del Reino en donde Israel vendrá a ser la cabeza de todas las naciones. Israel vendrá a ser el Distrito Federal y Jerusalén vendrá a ser la Capital de ese Reino del Mesías, y por consiguiente la Capital del mundo, porque el Reino del Mesías será mundial y será un Reino en donde el Mesías traerá la paz a Israel y a todo el Medio Oriente, y a todas las naciones. Ese Reino es del cual el mismo Cristo hablándonos nos dice en San Lucas, capítulo 21, versos 29 al 31:

“También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.”

La higuera es Israel y los demás árboles son las demás naciones. Ya hemos visto a Israel que ha reverdecido, es una nación libre y soberana, dice:

“Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.”

¿Y qué es el verano? Vamos a ver:

“Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.”

Cuando nos dice: “el verano está cerca,” se refiere al Reino de Dios que está cerca.

Y ahora, también Cristo dio un sinnúmero de señales que estarían manifestándose y que estarían señalando el tiempo final; y dice el verso 28 de este mismo capítulo 21 de San Lucas:

“Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”

La redención para los creyentes en Cristo es, para los que estén vivos, la transformación de sus cuerpos, y para los muertos en Cristo la resurrección en cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes para toda la eternidad. Esa es la redención de la cual Jesucristo habla para los creyentes en Él; y para el pueblo hebreo, la redención para Israel como nación es que entrará al Reino del Mesías, será transformada, vendrá una transformación como nación y vendrá a ser el Distrito Federal, y Jerusalén, la Capital del mundo.

Ahora, hablando acerca de la redención de la cual habla Cristo a los creyentes, nos dice San Pablo en capítulo 8 de Romanos, versos 19 en adelante, dice:

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”

Los hijos de Dios van a ser manifestados en cuerpos eternos, cuerpos inmortales, cuerpos glorificados; eso será en la resurrección de los muertos en Cristo y transformación de los vivos; porque dice:

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

La redención del cuerpo lo cual será nuestra transformación, para obtener la inmortalidad física y ser jóvenes para toda la eternidad, teniendo, recibiendo un cuerpo glorificado como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Ahora, el Evangelio del Reino va a predicarse en el tiempo final, mientras, también se estará predicando el Evangelio de la Gracia, así como mientras se estaba enseñando la Ley en medio del pueblo hebreo, apareció Juan el Bautista y Jesús predicando el Evangelio del Reino.

Y ahora, el Evangelio del Reino es el mensaje de la Dispensación del Reino el cual Israel va a recibir. Ahora, podemos ver el motivo por el cual no ha recibido el Evangelio de la Gracia: es que Dios trata con Israel como nación.

Y ahora, el Evangelio del Reino siendo el mensaje para la Dispensación del Reino, que es la última Dispensación, pues Dios tiene siete dispensaciones; y por consiguiente siete mensajes dispensacionales, con siete profetas mensajeros dispensacionales.

Adán fue el primero de los profetas dispensacionales, para la Dispensación de la Inocencia, la primera Dispensación. Set, el segundo mensajero dispensacional para la Dispensación de la Conciencia. Noé, el tercer mensajero dispensacional para la Dispensación del Gobierno Humano. Abraham, el cuarto mensajero dispensacional para la Dispensación de la Promesa. Moisés, el quinto mensajero dispensacional para la quinta Dispensación, la Dispensación de la Ley. Jesús, el sexto mensajero dispensacional para la Dispensación de la Gracia, la sexta Dispensación. Y para el Día Postrero vendrá el mensaje del Evangelio del Reino que es el séptimo mensaje dispensacional para la séptima Dispensación, la Dispensación del Reino, en donde aparecerá el séptimo mensajero dispensacional proclamando el Evangelio del Reino, ese es el mensajero que Israel va a recibir, ese es el mensajero que traerá a conocimiento los misterios del tiempo del fin, estará hablándonos de todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

Ese mensajero será el que estará predicando para testimonio a todo el mundo, a todas las naciones, el Evangelio del Reino, del cual Cristo dijo en la lectura que tuvimos al comienzo, en el capítulo 24, verso 14 [San Mateo]:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

La señal del fin del mundo, la señal del fin del siglo, la final del fin del tiempo es un mensaje dispensacional, el mensaje de la Dispensación del Reino, el mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado por un mensajero dispensacional, por el mensajero para la Dispensación del Reino.

Dios solamente tiene siete mensajeros dispensacionales, los cuales ya les mencioné. Me dirán: “El séptimo no lo mencionó,” el séptimo es el que vendrá predicando el Evangelio del Reino, ese será el mensajero para la séptima Dispensación, ése será el que estará predicando lo que dijo Cristo. “Y será predicado este evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Esa es la señal del fin, en la parábola también del trigo y de la cizaña dice Cristo que enviará Sus Ángeles y dice que eso será para el fin del siglo. Capítulo 13 de San Mateo, versos 37 en adelante, dice:

“Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.”

Ahí tenemos lo que Cristo dijo:

“Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes (serán echados dentro del período de la gran tribulación).

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre.”

O ses, que en el Reino del Señor, en el Reino milenial, ahí los justos van a resplandecer como el sol; y también cuando sean transformados y raptados en la Cena de las Bodas del Cordero, ahí van a estar resplandeciendo en la casa de nuestro Padre celestial, durante el tiempo de la Cena de las Bodas del Cordero que será solamente tres años y medio allá en la casa de nuestro Padre celestial, mientras la Tierra estará pasando por los juicios divinos de la gran tribulación que durarán tres años y medio; y esos tres años y medio es la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel del capítulo 9, versos 21 al 27 de Daniel. También en este mismo capítulo 13, verso 47 al 50, de San Mateo, dice Cristo:

“Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces;

y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.

Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,

y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Nuevamente menciona que para el tiempo final, para el fin del siglo va a enviar a los Ángeles.

Y ahora, ¿quiénes son los Ángeles? Son los dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14, que son nada menos que Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero, en el tiempo final.

Y ahora, estos ministerios estarán siendo operados por el Espíritu Santo en el Día Postrero y ellos tienen que ver con el pueblo hebreo; también encontramos el capítulo 7 del Apocalipsis al Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, el Ángel que sube de donde nace el sol, o sea, del Este y viene para llamar, juntar y sellar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Viene ese Ángel, ese mensajero (recuerde que Ángel es o significa mensajero), y si viene para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, pues tiene que estar en la Tierra en carne humana predicando y trayendo ese mensaje del Reino para juntar todos esos hebreos, doce mil de cada tribu, viene con el Sello del Dios vivo, o sea, viene con el Espíritu Santo, que es el Sello del Dios vivo.

Luego lo encontramos aquí el grupo de ciento cuarenta y cuatro mil hebreos ya reunidos en Apocalipsis, capítulo 14, versos 1 en adelante, donde dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.

Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.

Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.

Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”

Ahí tenemos los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu ya juntados por el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo. Y luego, aquí en el mismo capítulo 14, el verso que le sigue dice, el verso 6 y 7, dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”

Y si ese mensajero viene con el Evangelio eterno para predicar a los moradores de la Tierra, pues tiene que estar en la tierra para predicar; es un mensajero, un profeta con el Evangelio eterno, que es el Evangelio del Reino. Y dice:

“…diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado…”

Viene anunciando que el juicio divino, la hora del Juicio divino ha llegado, o sea, que viene anunciando que ha llegado el tiempo para la gran tribulación donde van a venir los juicios divinos está cerca, está por comenzar ese tiempo de la gran tribulación. Y sigue diciendo:

“… y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

Vean, en el mensaje de este mensajero de Dios está el enseñar y pedirle, y decirle a las gentes que adoren a Dios, que sirvan a Dios, que le den gloria a Dios, y también les anuncia que el juicio divino, la ira de Dios, el día del juicio divino está por llegar, o ha llegado esa hora. Recuerden que una hora delante de Dios o una hora para los seres humanos es diferente a una hora delante de Dios.

Y ahora, podemos ver que ese mensajero viene con el mensaje final de Dios para predicarlo a los moradores de la Tierra, a toda nación pueblo, lengua y tribu.

Ahora, vamos a continuar viendo a través de la Escritura si hay más información en el libro del Apocalipsis, acerca de un mensajero que venga para dar a conocer todos estos misterios predicando, enseñando todas estas cosas que han de suceder en el tiempo final, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Y ahora, el Dios de los espíritus de los profetas ha enviado Su Ángel, Su mensajero, ¿para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto; ese mensajero es un espíritu de profeta, es un profeta que es enviado para mostrar al Cristianismo todas estas cosas que deben suceder. Y a Juan el apóstol se las mostró en estos símbolos apocalípticos.

Y ahora, encontramos que ese es el mensajero con el último mensaje de Dios para revelar todas estas cosas que han de suceder en este tiempo final. Y sigue diciendo Cristo en el capítulo 22… recuerden que es Jesucristo en Espíritu Santo, es el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo el que habla estas cosas.

Y ahora, en el capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús (¿ve que es Jesucristo?)… Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

El Ángel mensajero de Jesucristo es enviado para dar testimonio de estas cosas en las iglesias; es este el mensajero enviado por Dios en el tiempo final con el último mensaje de Dios que revela los misterios del tiempo del fin. Cristo sigue diciendo:

“Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Y ahora, es Cristo el que lo dice, y si Cristo lo dice, así es; no vamos a pensar de otra forma, porque es Cristo el que lo dice.

Y ahora, para tener un cuadro más claro, veamos lo que Cristo también dice en el capítulo 13 de San Juan, verso 20:

“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.”

Este mensajero es enviado, ¿por quién? Por Jesucristo, el mismo Jesucristo le llama Su Ángel, Su mensajero; y es un privilegio grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, que Cristo le envíe Su Ángel para dar a conocer todos estos misterios bíblicos en el Día Postrero.

Ese Ángel es un profeta, es el último profeta, un profeta dispensacional con el mensaje del Evangelio del Reino a través del cual estará revelando todas estas cosas que deben suceder pronto, las cuales fueron dadas a Juan por ese mismo Ángel en símbolos y en este tiempo final nos estará abriendo esos símbolos apocalípticos y dándonos a conocer todas las cosas que han de suceder en este tiempo final.

Estamos en los días postreros desde los días de Jesucristo. “Porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.” El mismo San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, dice que desde los días de Jesucristo estamos en los días postreros. Vean en la forma en que él lo dice y es fácil de entender, dice capítulo 1 de Hebreos, versos 1 al 3.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”

¿Cuándo dice que Dios ha hablado por el Hijo? Dice Pablo: “En estos postreros días.” Dos mil años atrás, es que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día; los días postreros delante de Dios son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio de Adán hacia acá, y el Día Postrero, del cual habla la Biblia y del cual Cristo es uno de los más que habla de este Día Postrero. Vamos a ver qué dice Cristo del Día Postrero, capítulo 6, versos 39 al 40 [San Juan], dice:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.”

Cristo hablando del Día Postrero.

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Y luego continúa hablando del Día Postrero en ese mismo capítulo 6, verso 54, y dice:

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Luego en ese mismo capítulo también sigue hablándonos de la Vida eterna para los que creen en Él. “El que me come, (dice) él también vivirá por mí.”

Ahora, podemos ver lo mucho que habla Cristo del Día Postrero, no solamente ahí sino que miren aquí en San Juan, capítulo 10, no solamente Jesús hablaba del Día Postrero, sino que Marta la hermana de Lázaro sabía acerca del Día Postrero; porque era una de las enseñanzas de Jesús, la cual está basada en la Escritura; y Joel habla que Dios derramaría de Su Espíritu sobre toda carne en los días postreros. Y el Día de Pentecostés San Pedro dice: “Esto fue lo dicho por el profeta Joel: “Y en los postreros días, derramará de mi Espíritu sobre toda carne.”

Y ahora, vamos a ver a Marta la hermana de Lázaro, en el capítulo 11 de San Juan, versos 21 en adelante, dice:

“Y Marta dijo a Jesús (esto fue cuando Jesús fue a resucitar a Lázaro, Marta dijo a Jesús)… Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.”

¿Ven? Ella sabía que la resurrección es para el Día Postrero.

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

Y ahora, podemos ver que la enseñanza de la resurrección para el Día Postrero no es de este tiempo, viene desde tiempos antiguos, viene desde el Antiguo Testamento; y Jesús habló de la resurrección de los creyentes en Él para el Día Postrero, y Marta dice que sabía que Lázaro iba a resucitar en el Día Postrero.

Ahora, Cristo da un ejemplo allí de que Él va a resucitar a todos los creyentes en Él en el Día Postrero, ¿cómo? Resucitando a Lázaro, mostrando que Él tiene el poder y viene a ser Lázaro tipo y figura de todos los creyentes en Cristo que van a ser resucitados en el Día Postrero; y el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, de los tres días Postreros, el tercero es el último; y de los siete días mileniales el séptimo es el último, están tipificados en los siete días de la semana.

Y ahora, todos estos misterios para este tiempo final van a estar abiertos para los creyentes en Cristo, para que la fe de los creyentes en Cristo suba al nivel que debe subir, para que tengan la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Con el mensaje, con el último mensaje de Dios que revela los misterios del tiempo del fin, la fe de los creyentes en Cristo va a subir al nivel que se requiere para obtener la transformación y ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero y los muertos en Cristo van a resucitar primero a la final Trompeta: “Porque se tocará la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos seremos transformados.” (Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58).

Esa gran Voz de Trompeta o Trompeta final es el último mensaje de Dios que revela los misterios del tiempo del fin, es el mensaje del Evangelio del Reino siendo proclamado, siendo predicado por el último mensajero dispensacional que Dios enviará a la Tierra llamado por el mismo Cristo Su Ángel, el Ángel del Señor Jesucristo, el mensajero del Señor Jesucristo, el cual está prometido para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, las cuales fueron dadas a Juan el apóstol en forma simbólica, él vio los símbolos, pero esos símbolos tienen un significado.

El libro del Apocalipsis es simbólico, pero lo símbolos tienen un significado, y en el tiempo de el último mensaje de Dios que revela los misterios del fin proclamado por el mensajero que Jesucristo estará enviando en el Día Postrero, que será el Ángel del Señor Jesucristo, el mensajero del Señor Jesucristo. Todos estos misterios quedarán claros para todos los creyentes en Cristo, y así estaremos esperando nuestra transformación y también esperando a los muertos en Cristo que regresen en cuerpos glorificados; y también estaremos esperando a Cristo en gloria, estaremos esperando a Cristo para que nos lleve con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, porque recuerden que es Cristo el que nos va a transformar. Vean, aquí lo dice por eso la gran Voz de Trompeta es la Voz de Cristo hablando, va a estar hablando por medio de Su mensajero.

Vean, aquí en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 22, dice:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Con ese poder con el cual puede sujetar a Sí mismo todas las cosas, Él nos va a transformar y va a resucitar a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados y nosotros vamos a ser también glorificados, vamos a ser transformados, y vamos a ser inmortales, vamos a ser jóvenes eternamente y vamos a vivir con Cristo en Su Reino por toda la eternidad. Por eso es tan importante: “EL ÚLTIMO MENSAJE DE DIOS QUE REVELA LOS MISTERIOS DEL TIEMPO DEL FIN,” para así estar preparados para nuestra transformación.

Cristo dijo: “Cuando ustedes vean suceder todas estas cosas, (esas señales que Él dijo que acontecerían para el tiempo final, dice) erguíos y levantad vuestras cabezas porque vuestra redención está cerca.” Nuestra redención será nuestra transformación en donde obtendremos la redención del cuerpo, obtendremos la inmortalidad, obtendremos la Vida eterna física, obtendremos la glorificación; así como Cristo fue glorificado todos seremos glorificados; así como Cristo tiene un cuerpo glorificado yo voy a tener un cuerpo glorificado también. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también, no es solamente para mí, es para ustedes también.

Ya hemos visto que estamos en el Día Postrero, conforme al calendario gregoriano ya estamos en el año 2009, y ya el próximo mes en el año 2010, sin contar los años de atraso que tiene el calendario, y sin contar que el calendario gregoriano tiene trescientos sesenta y cinco días y cuarto (el año), y el calendario hebreo tiene trescientos sesenta. Así que, eso lo vamos a dejar ahí tranquilo por ahora, porque podemos estar más adelantados en tiempo de lo que nos dice el calendario.

Y ahora, conscientes de que estamos en el Día Postrero tenemos que estar listos, dice: “Erguíos, levantaos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.” La redención del cuerpo, o sea, nuestra transformación para obtener la inmortalidad física, ser glorificados como Jesucristo y ser jóvenes para toda la eternidad; lo cual yo necesito, ¿y quién más? Todos lo necesitamos y Cristo lo ha prometido y yo le he creído.

¿Y quién más lo ha creído? El apóstol Pablo ha hablado mucho del Día Postrero, y hablaba mucho de la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos y de la gran Voz de Trompeta, y de la Trompeta final; porque la Trompeta final o gran Voz de Trompeta es la Voz de Cristo, el mensaje de Cristo para el Día Postrero, el mensaje del Evangelio del Reino, el mensaje del Evangelio eterno, y ya vimos que viene un mensajero, un Ángel que es un mensajero con el Evangelio eterno para predicar a todas las naciones, pueblos y lenguas; y ese mensajero estará en la Tierra en este Día Postrero que ya ha comenzado. Él estará hablando de la restauración del Reino de Dios en la Tierra, de la Venida del Reino de Dios a la Tierra lo cual será la restauración del Reino de David.

Por lo tanto, ustedes van a ver que les va a llamar la atención a los judíos ese mensajero; porque él vendrá con el Evangelio del Reino para todas las naciones, pero conocerá también el Evangelio de la Gracia.

Así que, este es un tiempo muy importante para el Cristianismo y también para el judaísmo, y para todos los seres humanos; este es el tiempo para: “EL ÚLTIMO MENSAJE DE DIOS QUE REVELA LOS MISTERIOS DEL TIEMPO DEL FIN.”

Este es un tiempo en que toda persona debe haber recibido a Cristo como Salvador y si alguno no la ha hecho, debe hacerlo lo más pronto posible; porque la Escritura dice que va a venir un día en que va a ser cerrada la puerta y después tocarán a la puerta y ya será demasiado de tarde, la puerta de la Gracia, la puerta del Reino del Señor, la puerta de la casa del Señor que es Cristo el cual dijo: “Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo,” pero habrá un tiempo en que ya se detendrá la Dispensación Gracia cuando Cristo complete Su Iglesia y salga del Trono del Padre, ya sale y se convierte en el León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores para hacer Su Obra de reclamo, reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Por lo tanto, estemos preparados en este Día Postrero, porque en algún momento va Cristo a salir del Trono del Padre y luego ya no habrá más misericordia en el Trono del Padre; porque la misericordia en el Trono del Padre está mientras Cristo está como Sumo Sacerdote en el Trono del Padre haciendo Intercesión.

Si alguna persona todavía no ha recibido a Cristo como Salvador puede hacerlo en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted, y los que están en las demás naciones, en diferentes naciones en estos momentos conectados con esta transmisión, pueden también venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador en esta ocasión.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, pues ya tienen conciencia del bien y del mal.

Vamos a dar unos minutos para que puedan pasar acá al frente y oraremos por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, yo las conozco, yo doy Vida eterna.” Es Vida eterna lo que Cristo le da a las ovejas que el Padre le ha dado para que las busque y les dé salvación y Vida eterna.

El nombre de ustedes está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida, ustedes son ovejas del Señor, por eso ustedes escuchan el Evangelio de Cristo. Cristo está haciendo el último llamado en este tiempo final, y en este tiempo final será que Él completará Su Iglesia, Su Redil, Su Rebaño y luego vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

En las diferentes naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos por lo que están viniendo a los Pies de Jesucristo nuestro Salvador. Lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, el mismo Cristo lo dijo: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus Ángeles; y entonces pagará a cada uno según sus obras.”

No hay nada más importante que la Vida eterna y solamente la podemos obtener a través de Jesucristo nuestro Salvador; porque no hay otro Salvador, solamente hay UNO y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO, Él tiene la exclusividad de la Vida eterna. Bien lo dijo Él cuando dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.” ¿Qué otra persona puede decir así? Ninguna otra persona, la única forma en que podemos llegar a Dios es a través de Jesucristo nuestro Salvador, a tal grado que el mismo Cristo dijo: “Y todo lo que pidáis al Padre en Mi Nombre, yo lo haré, o será dado.” ¿Vé?

Así que, Cristo tiene la exclusividad de la Vida eterna, el mismo Cristo dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” La persona más poderosa en el Cielo y en la Tierra es Jesucristo. ¿ Y qué de Dios? Dios esta en Jesucristo, por eso es que es el mas poderoso, porque Dios está en Jesucristo; el Poder de Dios a través de Jesucristo se manifiesta desde el Cielo, desde el Trono de Dios a través de Jesucristo.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo y están aquí presentes o en las demás naciones, repitan conmigo está oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón; creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente en Tu Reino. Sálvame, Señor, acepto creyéndolo con toda mi alma Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario por mí. Sálvame, Señor Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible,” porque Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado será salvo, mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

“¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Cuando Juan el Bautista estuvo bautizando en el Jordán, Jesucristo fue, entró a las aguas para que Juan lo bautizara, y Juan le decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces Juan lo bautizó.

Si Jesucristo dice que convenía cumplir toda justicia siendo bautizado, a nosotros también nos conviene cumplir toda justicia siendo bautizados. Y Cristo fue el que ordenó a todos los creyentes en Él que fueran bautizados en agua en Su Nombre, es un mandamiento del Señor Jesucristo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, y eso es identificándose la persona con Cristo en el bautismo; identificándose con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y les reitero: nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo con ustedes al reverendo, al ministro Hugo Rodríguez Mares y en cada nación al ministro correspondiente para que haga en la misma forma: les indique a ustedes qué hacer y como hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde y continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.

“EL ÚLTIMO MENSAJE DE DIOS QUE REVELA LOS MISTERIOS DEL TIEMPO DEL FIN.”

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