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Frente a un cambio de gobierno mundial
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Frente a un cambio de gobierno mundial

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del Canal WSS del satélite Amazonas, y también por internet en diferentes naciones; es una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Aprecio y agradezco mucho todo lo que ustedes, los que están presentes y los que están a través del satélite Amazonas, ministros con sus congregaciones, están haciendo en pro del proyecto La Gran Carpa Catedral en Puerto Rico.

Para esta ocasión leemos en Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 al 19, dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “FRENTE A UN CAMBIO DE GOBIERNO MUNDIAL”.

A través de la Escritura tenemos la promesa de un cambio de gobierno a nivel mundial. En este pasaje que hemos leído encontramos que va a venir, va a llegar el momento en que se va a producir ese cambio de gobierno. Está prometido también en Isaías, capítulo 9, versos 6 al 7, donde dice:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.

En este pasaje también encontramos que habrá un hombre, el Príncipe de Paz, que es el Mesías prometido para el pueblo hebreo y para el cristianismo y para toda la familia humana, el cual establecerá Su Reino; ese será el Reino del Mesías. Y tendrá Su Reino Milenial, en donde todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, de todos los tiempos pasados y de nuestro tiempo, estarán con Él en ese Reino, reinando con Cristo, con el Mesías-Príncipe, por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora, todo esto que está prometido para ser llevado a cabo en la Palabra profética, producirá un cambio de gobierno mundial; por eso en el libro del Apocalipsis encontramos que los reinos de este mundo vendrán a ser los reinos de nuestro Señor y de Su Cristo.

Ahora, tenemos las palabras de Cristo en San Juan, el cual Él dijo, en el capítulo 18, verso 36: “Mi Reino no es de este mundo”. O sea que no será un reino de este mundo, como es el reino de cada nación actualmente y a través de muchos milenios. No será un reino de hechura humana. No será el reino o imperio de los gentiles que le fue ofrecido a Cristo por el diablo cuando Cristo estuvo ayunando por cuarenta días, y luego fue tentado por el diablo en diferentes ocasiones; y una de las tentaciones fue que el diablo le daría a Cristo los reinos de este mundo, los cuales el diablo le mostró a Cristo y le mostró las glorias de ese reino, y le dijo: “Todo esto te daré si postrado me adorares”; y Cristo rechazó ese reino que el diablo le ofrecía1.

Ese reino estaba en la etapa de las piernas de hierro, que era el imperio romano. Era nada menos que el reino de los gentiles que había comenzado con el rey Nabucodonosor, había continuado, luego de ese imperio babilónico, luego continuó con el imperio medo-persa; y luego pasó en la tercera etapa al imperio de Grecia; y luego en su cuarta etapa pasó al imperio romano.

Y ese imperio cuarto tiene dos partes, que son las piernas de hierro (el reino o imperio de los Césares), y luego la parte de los pies de hierro y de barro cocido. Ya hace cientos de años que se está viviendo en la parte de los pies de hierro y de barro cocido del reino, del imperio de los gentiles.

Y ahora, fue el reino o imperio de los gentiles en la etapa de las piernas de hierro (el imperio romano) que crucificó a Cristo; y por esa causa tiene delante de Dios un problema muy grande: mató al Mesías-Príncipe el reino de los gentiles; y ha matado millones de seres humanos, ha matado millones de judíos, y también a millones de cristianos y a millones de musulmanes, y a millones de seres humanos en las diferentes guerras.

Ahora, este imperio o reino de los gentiles lo mostró Dios por medio del profeta angelical Gabriel, se lo mostró al profeta Daniel dándole la interpretación del sueño que tuvo el rey Nabucodonosor; al cual Dios, por medio del Ángel Gabriel, le había mostrado un sueño.

Y ahora, es Daniel el único que pudo interpretar ese sueño, al cual le fue revelado el sueño y luego la interpretación; y fue el sueño de una imagen (o sea, una estatua gigante) que tenía la cabeza de oro, tenía el pecho y los brazos de plata, tenía el vientre y los muslos de bronce, y tenía las piernas de hierro y los pies de hierro y de barro cocido2.

Fue en esa estatua representado el reino de los gentiles, que comenzó con el imperio babilónico, encabezado ese imperio por el rey Nabucodonosor, esa fue la cabeza de oro; y luego continuó el imperio medo-persa, y eso fue el pecho y los brazos de plata; y luego prosiguió con el vientre y los muslos de bronce con el imperio de Grecia; y luego continuó con las piernas de hierro, que fue el imperio romano; y cuando fue herido de muerte el imperio romano, luego fue sanada esa cabeza y vino la parte de los pies de hierro y de barro cocido.

Por lo tanto, todavía el imperio romano existe, cubierto con barro, y por consiguiente se está viviendo en la etapa final del reino de los gentiles, que llegará a su final con la Venida de la Piedra no cortada de manos, que es la Venida del Mesías en el Día Postrero; para lo cual, así como intervinieron los Arcángeles Gabriel y Miguel con sus huestes celestiales, estarán interviniendo en este tiempo final.

Esa intervención está señalada en el capítulo 10, la que hubo en el tiempo del cambio del imperio babilónico al imperio medo-persa.

Fue cuando el rey de Babilonia, descendiente de Nabucodonosor, tomaron los vasos del templo de Jerusalén (que se habían llevado en la cautividad de los judíos que efectuó el rey Nabucodonosor, y llevó todos los vasos del templo, todo el oro también, todas esas cosas, y a los judíos, en el cautiverio a Babilonia3)…

Luego el hijo de Nabucodonosor, descendiente del rey Nabucodonosor, que estuvo luego como rey, tomó en una fiesta los vasos del templo para tomar licor, vino, para celebrar en esa fiesta con los vasos del templo de los judíos de Jerusalén; y una mano escribió que había sido pesado en balanza y había sido hallado falto, por lo cual el reino sería quitado de ese rey de Babilonia; por consiguiente caería ese reino o imperio babilónico y luego vendría el imperio medo-persa4.

Y más adelante, cuando llegó el tiempo del cambio de imperio, del imperio medo-persa al imperio de Grecia, vean ustedes lo que nos dice en el libro del profeta Daniel, capítulo 10, verso 11 en adelante, dice:

“Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días…”.

El príncipe del reino de Persia. Y ahora miren, otra vez el príncipe de Persia tiene problemas con el pueblo hebreo, y Gabriel con el Arcángel Miguel van a resolver ese problema.

“Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia”.

Ahora, está el príncipe o reyes de Persia físicos, gobernantes físicos, pero también está el príncipe invisible del reino de Persia; y por cuanto estos reinos de los gentiles corresponden o están atados al reino de las tinieblas, esos príncipes del reino de las tinieblas gobiernan esas etapas del reino de los gentiles.

Por eso es que Jesús en el capítulo 12, verso 31; capítulo 14, verso 30, también, de San Juan; y el capítulo 16, verso 11; nos habla del diablo como príncipe de este mundo y como príncipe, por consiguiente, del reino de las tinieblas.

Ahora, desde la caída del ser humano el diablo se apoderó de los reinos de este mundo. Por lo tanto, aunque no estén conscientes los grandes líderes políticos, encontramos en la Escritura que el diablo con su reino de las tinieblas los manipula, los usa y los gobierna. El reino terrenal todavía está en las manos del maligno.

Ahora, la promesa es que los reinos de este mundo van a pasar al Señor y a Su Ungido, a Su Cristo. Recuerden que Cristo significa ‘Ungido’, ‘Mesías’.

Y ahora, para ese cambio del reino medo-persa al reino de Grecia, al imperio de Grecia, hubo la intervención también de los Arcángeles Gabriel y Miguel, que vino para ayudar a Gabriel; porque el que está a cargo de esos cambios es el Arcángel Gabriel; y es el Arcángel de la revelación divina, con acceso al Libro de la Verdad. Por eso siempre le he llamado al Arcángel Gabriel: el profeta de otra dimensión.

Y ahora, para el cambio también del imperio de Grecia al imperio romano, hubo intervención divina; por eso ustedes encuentran en las profecías también de Isaías, la sentencia sobre el imperio o reino de Babilonia; y también habla Dios a través del profeta Isaías y de Jeremías, y de otros profetas, acerca de naciones como Babilonia y Persia, y también Tiro y también Egipto. ¿Ve? A través de Sus profetas Dios estuvo hablando acerca de diferentes naciones.

Y ahora, en la profecía de Daniel, capítulo 7, también encontramos esas cuatro etapas; y la cuarta tiene dos partes; encontramos representados esos reinos, esos imperios, en diferentes animales, diferentes bestias salvajes.

Y ahora, la cuarta bestia, que es el imperio romano, es el más daño que le hace a la humanidad, es una bestia espantosa que le fue mostrada al profeta Daniel.

Vean, el imperio babilónico fue mostrado en un león, una bestia como león, y tenía alas de águila. El imperio medo-persa fue mostrado en una bestia semejante a un oso, la cual se alzaba sobre un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre sus dientes. Y luego el imperio de Grecia, con Alejandro el Grande, fue mostrado semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; y tenía este leopardo cuatro cabezas (que muestra sus cuatro generales que, luego que murió Alejandro el Grande, ellos se dividieron el imperio).

Y luego el imperio romano… Todo eso está en el capítulo 7, verso 1, en adelante… Y luego, el capítulo 7, verso 7, en adelante, dice:

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.

Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.

Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.

Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo”.

Ahora, tenemos un cuadro claro de la etapa final del reino de los gentiles, el cual finaliza con la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, el cual está aquí representado en esta bestia con estos diez cuernos; y de entre ellos surge un cuerno pequeño que causa que sean arrancados tres cuernos de los primeros.

Todo esto nos habla de reino, y ese cuerno pequeño es el imperio romano en la etapa final de los pies de hierro y de barro cocido, que tiene diez dedos; y acá aparece como diez cuernos.

Ahora, vean ustedes, dice que le será quitado el poder a esa bestia: será quemada (eso es con fuego atómico), y su cuerpo fue destrozado, fue entregado para ser quemado. Le habían quitado también el poder a las otras bestias, o sea, al león (que representaba al imperio babilónico) y también al oso (que representaba al imperio medo-persa) y también al leopardo (que representaba el imperio de Grecia); pero la última bestia representa al imperio romano.

Ahora, ese imperio romano va a ser quemado con fuego atómico; por eso Roma va a ser quemada con fuego atómico.

Y ahora, sigue diciendo en el mismo capítulo 7, versos 13 al 14:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Y ahora, aquí encontramos que a este Hijo del Hombre le es dado dominio, gloria y reino; será el Reino de Dios que va a ser establecido en la Tierra, va a ser restaurado en la Tierra; y por consiguiente eso será la restauración del Reino de David. Y será un Reino mundial, gobernará sobre todas las naciones. Dice:

“… para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido”.

Ahora, podemos ver que hay un tiempo en que todo esto va a suceder, y esto será lo que dará lugar a un cambio de gobierno mundial. El reino de los gentiles será quitado, la estatua que vio el rey Nabucodonosor desaparecerá; la Venida del Señor será la que le pondrá fin al reino de los gentiles y dará lugar entonces al Reino de Dios en la Tierra.

Ahora, estamos FRENTE A UN CAMBIO DE GOBIERNO MUNDIAL, porque hemos llegado al Día Postrero, hemos llegado al tiempo final, en donde los Arcángeles Gabriel y Miguel estarán interviniendo para ese cambio de gobierno mundial que se ha de llevar a cabo.

En el capítulo 12 del libro del profeta Daniel, verso 1 en adelante, dice:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro (o sea, ¿en qué Libro? En el Libro de la Vida).

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados (o sea, que habrá una resurrección), unos para vida eterna…”.

Esos serán los que entrarán a formar parte del Reino del Mesías. Para el tiempo final habrá una resurrección de los creyentes en Cristo, resucitarán en cuerpos eternos, resucitarán para vida eterna. Y luego, al final de la gran tribulación, habrá otra resurrección: la resurrección de los 144.000, que van a reinar en el Milenio, van a estar allí como los eunucos del Reino, sirviéndole a la Reina, que será la Iglesia-Virgen del Señor Jesucristo.

Así ha de ser en el Reino del Mesías; porque los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, forman nada menos que el Gabinete del Mesías-Príncipe. Por eso es que dice la Escritura en el libro del Apocalipsis, y también en otros libros y epístolas de los apóstoles, que Cristo nos ha redimido, nos ha limpiado con Su Sangre de todo pecado y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la Tierra, reinaremos con Cristo por mil años. Eso lo encontramos en Apocalipsis, capítulo 1, versos 5 al 6; y Apocalipsis, capítulo 5, versos 8 al 11; y Apocalipsis, capítulo 20, versos 4 al 6.

Por lo tanto, el Gabinete de Cristo, del Mesías en Su Reino, es la Iglesia-Virgen del Señor Jesucristo; y por esa causa fue que Jesucristo prometió a Sus discípulos, a Sus apóstoles, que se sentarían en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. San Mateo, capítulo 19, versos 26 al 28; y San Lucas, capítulo 22, versos 28 al 30. Él está mostrando cómo va a ser el Reino del Mesías.

Por lo tanto, vienen a donde Jesús también, en el capítulo 20 de San Mateo, versos 20 en adelante, Jacobo y Juan con su madre, para pedirle que en Su Reino se siente cada uno de sus hijos. Le dice la madre de Jacobo y Juan: “Que uno se siente a Tu derecha y el otro a Tu izquierda”.

Las dos posiciones son muy importantes, porque esas dos posiciones son las de los Dos Olivos que aparecieron también en el Monte de la Transfiguración con Jesús, uno a la derecha y otro a la izquierda; esas son las posiciones de Moisés y Elías, de los Dos Olivos.

A la derecha y a la izquierda son las posiciones más importantes en el Reino del Mesías, y son las posiciones más importantes en el Cielo, en el Trono de Dios.

En el Cielo, a la derecha y a la izquierda, corresponden a Miguel y a Gabriel; son los de la derecha y de la izquierda en el Cielo, en el Trono de Dios. Esa era la posición que querían Jacobo y Juan. No se conformaban con la posición de sentarse en un trono, que les fue prometida por Cristo, les fue prometido por Cristo en San Mateo, capítulo 19; y ahora ven que hay ahí la posición de sentarse en un Trono, pero ahora ellos quieren estar más cerca del Señor.

Y querer estar más cerca del Señor no es ningún problema; pero tratar de ocupar la posición que ya está determinada por Dios para otra persona, eso está mal.

Y Cristo les dice: “¿Ustedes pueden beber de la copa que yo he de beber?”. Ellos le dicen: “Sí podemos”. Porque el que está buscando una bendición de Dios está creyendo, y por consiguiente él no va a decir que no puede. Va a decir: “Sí puedo; lo que sea, sí puedo”. Y Cristo les dice: “De mi copa ustedes podrán beber, pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos a quienes está ya determinado por Dios”. Eso es en palabras… en nuestras palabras. Vamos a leerlo para que lo tengan claro: Capítulo 20 de San Mateo, versos 20 en adelante, dice:

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo (como toda buena madre, ella deseaba lo mejor para sus hijos; y si los hijos obtienen lo mejor, se va a beneficiar la madre y el padre).

Él le dijo: ¿Qué quieres?…”.

Es como: vienen los hijos a los padres, muy dulce, dándole masajitos al papá… Ya este quiere algo…: ‘¿Qué tú quieres?’. Así también viene ella, muy reverente y pidiéndole algo:

“… ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Y ahora, recuerden que Juan siempre estaba cerca del Señor, era el que se sentaba cerca al Señor, y él pensó: “Bueno, como yo siempre me siento al ladito del Señor, en Su Reino yo quiero también estar al ladito del Señor”. Y su hermano Jacobo, le dice: “Y yo quiero estar también… así que siempre estamos cerca del Señor, sentados a la mesa siempre”. Así que Juan de seguro dice: “Yo quiero estar a la derecha”. Y el otro después: “Yo quiero estar a la izquierda”. Así que nos vamos a quedar cerquita del Señor, al cual nosotros amamos.

Pero pensaban que porque se sentaban siempre al ladito del Señor cuando comían con el Señor, ya el Señor les iba a permitir allá en Su Reino que se sentaran también uno a la derecha y el otro a la izquierda.

Y ahora, estaban buscando la posición más alta que Cristo otorgará en Su Reino. Y si quieren saber un poquito de lo que es sentarse a la derecha y a la izquierda, cuando una persona dice: “Este es mi mano derecha”…, algo así; que es una persona muy importante para él en su trabajo o en lo que él lo llame su mano derecha.

Por eso la diestra de Dios, la mano derecha de Dios es ¿quién? Cristo. Por eso dice Cristo que Él se sentaría a la diestra de Dios.

Pero otro trataba de tomar esa posición también: el enemigo de Dios y de Cristo, pero no lo logró; pero Cristo sí lo logró, se sentó a la diestra de Dios; y eso significa que todo poder le fue dado en el Cielo y en la Tierra, porque el que está en el Trono es el que tiene el poder; y, por consiguiente, a través de Él es que Dios se ha manifestado siempre; por eso Cristo es el Ángel del Pacto.

“Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís (ellos no sabían; ellos querían lo mejor, pero no sabían, no conocían el Programa Divino; el único que lo conocía era Cristo). ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre”.

Ya esa es una posición para la cual ya Dios tiene determinado quién estará en esa posición. O sea, que esa posición no se la va a robar nadie; y si no pudieron Santiago y Juan (o sea, Jacobo; Jacobo que es Santiago), Jacobo y Juan, ninguna otra persona la podrá conquistar; porque el Señor no la puede dar a cualquier persona, sino a aquellos para quienes está determinada; y eso es para Moisés y Elías, eso es para los Dos Olivos.

Los Dos Olivos en Zacarías, los Dos Olivos de aquel tiempo, era el sacerdote Josué y el rey o príncipe Zorobabel; y por lo tanto estaban tipificando a Moisés y Elías en aquel tiempo: ministerio o posición de príncipe (de rey) y posición de sumo sacerdote, ahí están las dos posiciones; y esas dos posiciones y ministerios lo tendrán que tener los Dos Olivos.

Por lo tanto, habrá un ministerio que podrá entrar al Lugar Santísimo: ahí tienen la posición de Sumo Sacerdote; y habrá un ministerio que tendrá la Llave de David, o sea, que le será otorgada la Llave de David; y abrirá Cristo por medio de él, por medio de ese ministerio, y nadie podrá cerrar; porque Él es el que cierra y ninguno abre, y abre y ninguno cierra5. Cerró el Reino, y nadie ha podido restaurar ese Reino; pero lo abrirá, abrirá con la Llave de David.

Por lo tanto, Cristo como Hijo de David se manifestará para abrir con la Llave de David, y entonces será restaurado el Reino de David.

Así que esa posición existe en el Reino de Dios para ser establecido esa posición en la Tierra, en el Reino del Mesías; pero ya está determinado quién ocupará esa posición. Cualquiera que trate se verá en problemas con Dios.

Quien tenga esa posición para el Reino tendrá que trabajar duro; pero por cuanto Dios estará en él y con él, Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo estará en él: estará obrando no él como persona sino el Espíritu Santo a través de él. Por lo tanto, él va a lograr esa posición.

Miren todas las cosas que tienen que ver con esa posición: Capítulo 3, verso 21 de Apocalipsis… y comenzando en el verso 20, dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Así que habrá alguien que abrirá esa puerta, va a abrir la puerta. La de Laodicea ya fue cerrada, por lo tanto no va a entrar a la Edad de Laodicea. Será en la Puerta, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular, para que Cristo entre a esa edad. Y ahí, como es tiempo ya de la tarde, no va a desayunar; va a cenar.

Y ahí el padre de familia, o sea, el siervo fiel y prudente, que estará puesto para dar a la Casa de Dios, o sea, a la Iglesia del Señor Jesucristo, a toda la Iglesia del Señor, a todos los creyentes, darles el alimento a tiempo. Le va a estar dando el alimento correspondiente al tiempo final, o sea, la Cena; van a estar cenando con Cristo. Porque Cristo estará ahí, en esa edad; y estará Él, Cristo, dándonos ese Maná escondido, esa Palabra, ese Alimento espiritual; y será por medio del siervo fiel y prudente: a través de él, Cristo va a estar obrando.

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Ese vencedor que se sentará con Cristo en Su Trono, dice que será, dice: “… así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. O sea que es en la misma forma que ocurrió con Cristo.

Cristo ya sabía. Cuando estaba en la Tierra y lo estaban juzgando, Él decía: “Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra de Dios en el Cielo”. Vamos a leerlo tal como está en San Mateo, capítulo 26, verso 63 y 64; dice:

“Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.

Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”.

Ahí Cristo les está diciendo que Él va a sentarse a la diestra del poder de Dios, a la diestra de Dios en el Cielo. Por eso luego cuando muere y resucita, en el capítulo 28 de San Mateo, versos 16 al 20, dice: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra”. Porque el que se sienta en el Trono, el que está en el Trono, es el que tiene el poder; y por cuanto es el Trono celestial, el Trono del Cielo que gobierna, que tiene el poder de los Cielos y de la Tierra, de toda la Creación, entonces el que está sentado a la diestra de Dios en el Cielo tiene el poder del Cielo y de la Tierra.

En esa misma forma es que Cristo promete sentar al vencedor en Su Trono. Le va a dar… – por consiguiente va a tener el poder de parte de Cristo para lo que Cristo desee que él haga en Su Reino terrenal; porque dice que se sentará con Él en Su Trono, o sea, Su trono terrenal.

Ya Cristo se sentó en el Trono celestial, pero el Trono de Cristo, el Trono celestial es el Trono del Padre; pero el Trono del Señor Jesucristo es el Trono terrenal, el Trono de David.

Ahora, vean aquí capítulo 2, versos 26 al 29 del Apocalipsis, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones (para tener la autoridad sobre las naciones, pues tiene que sentarse con Cristo en Su Trono),

y las regirá con vara de hierro (o sea, las gobernará), y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre…”.

Como Él la recibió cuando se Sentó en el Trono celestial, recibió autoridad, poder. “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra”. Y aquí Cristo le dará poder sobre las naciones, le dará autoridad sobre las naciones, así como Él la recibió del Padre en el Cielo.

“… y le daré la estrella de la mañana”.

En lo literal, la estrella que llamamos “la estrella de la mañana” es Venus, pero ojalá también se cumpla en lo literal y le dé el planeta Venus. Pero vamos a ver lo que es la Estrella de la Mañana, porque es más grande esa promesa que darle un planeta, el planeta Venus. Dice en el capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias (ese es el que se sentará con Cristo en Su Trono, para adelantarles algo). Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Cristo es la Estrella resplandeciente de la Mañana, y Cristo ha prometido darle la Estrella de la Mañana. ¿Qué le va a dar? Cristo. Le va a dar el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto va a estar en el vencedor.

Cristo, el Ángel del Pacto, es la Estrella resplandeciente de la Mañana. Por lo tanto, así como el Padre estaba en Cristo, Cristo estará en el vencedor; y así como el Padre sentó a Cristo en Su Trono celestial, Cristo sentará al vencedor en Su Trono; y no explico mucho ahí para que no haya imitaciones, pero es más grande de lo que nos imaginamos.

El anticristo, en el cual el diablo se manifestará en toda su plenitud, estará tratando de conquistar ese Trono, de sentarse en ese Trono de David. Así como trató el diablo de sentarse en el Trono celestial (y no lo logró, sino que Cristo se sentó), el diablo tratará nuevamente de sentarse en el Trono, pero en el Trono terrenal, de sentarse en ese Trono, otra vez, el anticristo; pero también perderá esa lucha: se sentará con Cristo en Su Trono, el Vencedor, que será el Ángel del Señor Jesucristo que Él envía para dar testimonio de estas cosas, y que será el siervo fiel y prudente al cual puso Su Señor sobre Su Casa para que le dé el alimento a tiempo.

“De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá”6. Sobre todos los bienes del Señor, Cristo le pondrá; por eso le sentará en el Trono, y por consiguiente estará sobre todos los bienes del Señor, le dará autoridad sobre todas las naciones.

Vamos a decirlo en forma reservada y sencilla: será el Primer Ministro del Reino del Mesías; y para que lo entiendan mejor, será el Virrey. Como era José en el imperio del faraón, era el segundo en el reino del faraón, así será el vencedor en el Reino del Mesías; y el grupo más cercano a Cristo será el grupo del vencedor del Día Postrero; y también los mensajeros de las diferentes edades, juntamente con los apóstoles, que estarán en doce tronos, alrededor del Trono. Pero en el Trono estará el Vencedor con Cristo.

Lo que deseaban Jacobo y Juan; pero ellos ya tienen su trono, ya están conforme con el trono que les toca. Pero en el Trono de Cristo con Cristo: el Vencedor, que será el Vencedor del Día Postrero.

Para Cristo sentarse en el Trono tenía que tener el Nombre de Dios; y para el vencedor sentarse con Cristo en Su Trono terrenal, en el Trono de David, dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 12:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Va a tener el Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y el Nombre Nuevo del Señor. Así como para sentarse en el Trono celestial Cristo tuvo el Nombre de Dios. Él dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre”.

Así que será paralelo en todo, porque también tiene que ser el que le toque la edad más importante, que es la Edad de la Piedra Angular, así como a Cristo le tocó la Edad de la Piedra Angular allá, y a Juan el Bautista le tocó la séptima edad de la iglesia hebrea bajo la Ley.

Así que al precursor le toca la séptima edad, y luego una brecha entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular, pero de ahí no puede pasar más arriba. Así fue Juan el Bautista; y así es con el precursor y el precursado: como fue con el precursor y el precursado allá; tiene que será igual, paralelo en todo.

Y Juan dijo: “A Él le conviene crecer (al que él le estaba preparando el camino)”. Y Juan decía: “Y a mí menguar”. Y así es para el tiempo final, para el precursor de la segunda Venida de Cristo, así él dijo también. Y dice: “Será paralelo en todo”. Y si será paralelo en todo, entonces uno tiene que entender cómo fue todo, ¿ve? Un Trono celestial y después un Trono terrenal.

Así que todos vamos a llegar a ese Reino del Mesías y allí lo vamos a entender mejor, todas estas cosas de las que estamos hablando.

Estamos en un tiempo muy glorioso, en donde estamos frente a un cambio de gobierno mundial; todo se está preparando para ese cambio. Aun la gran tribulación es una de las etapas importantes para ese cambio de gobierno mundial; porque los reinos de este mundo van a venir a ser los Reinos de nuestro Dios y de Su Ungido, o sea, de Su Cristo, o sea, de Su Mesías.

Todo va a ser muy sencillo, a medida que vaya pasando el tiempo lo vamos a ir comprendiendo.

Ese vencedor es el único que podrá tener éxito con la Iglesia-Novia del Señor, con la labor que tendrá que hacer con las vírgenes insensatas, con el mundo y con el pueblo hebreo. Ahí no vamos a explicar mucho, pero lo vamos a ver moviéndose entre la Iglesia-Novia del Señor, entre el cristianismo en general, y en medio de todas las religiones, con facilidad, sin ningún problema; y lo van a amar mucho. Y en medio del mundo político también, con el mundo político, con todas las esferas de la humanidad. Y los judíos también lo van a amar mucho, ustedes van a ver eso.

Cuando ustedes vean a los judíos interesándose en el ministerio de una persona, recuerden, será que le estarán pegando el ojo, porque estará teniendo las señales que ellos están buscando; y podrán ellos ver que ése es el que ellos están esperando; y podrán ver la posibilidad de agarrarse bien de él y no dejarlo ir hasta que los bendiga, como hizo Jacob.

Van a reconocer que el mismo Ángel del Pacto que libertó a Israel de la esclavitud en Egipto, estará en ese hombre; se van a dar cuenta, lo van a recibir, van a querer que se quede con ellos.

Pero recuerden que Él viene por Su Novia, por Su Iglesia, para darle la revelación, la fe para ser transformados y raptados, e ir con Cristo todos, a la Cena de las Bodas del Cordero. Recuerden, el pueblo hebreo va a reconocerlo. Por lo tanto, van a estar viendo un acercamiento con él y le van a coger mucho cariño, mucho amor.

Estamos frente a un cambio de gobierno mundial, todo se está moviendo para ese cambio. Y nosotros vamos a ser los más beneficiados en ese cambio, y el pueblo hebreo, y toda la humanidad que sobrevivirá a la gran tribulación.

Ahora, van a venir esas plagas, se van a repetir esas plagas del pasado, van a repetirse en este tiempo final.

Cuando vemos una gripe o influenza como la que está azotando al continente americano y ya se pasó para Europa… y era una cosa sencilla; pensamos: ¿será que están por comenzar la plagas?, ¿será una antesala a las plagas que vendrán durante la gran tribulación? Puede ser una antesala, un aviso, para que estemos preparados.

Porque si una cosa tan sencilla como esa ha paralizado a una nación, y puede paralizar a muchas naciones, cuánto más las que vendrán en la gran tribulación. Entonces, podemos entonces ver un poquito cómo fue las que vinieron allá en Egipto para la liberación del pueblo hebreo.

Así que estemos atentos y cuidadosos, y escuchando las noticias, porque esa gripe o influenza se está corriendo para muchos países.

Cuiden su familia, tengan las cosas necesarias, tanto de comida como de medicamentos; y siempre observando el cuidado cuando vamos a comer: lavar las manos siempre y también en todos los momentos; y también teniendo esos líquidos, gel, que uno usa, que no necesita lavarse con agua (se lo pasa y queda protegido), todas esas cosas; porque si no se han acabado, se van a acabar.

Y las mascarillas o tapabocas también; ya probablemente casi todas se han acabado; y ya por ejemplo en México es difícil conseguirlas. Y acá va a llegar el tiempo en que las personas precavidas van a comprar las cosas; y los que no le dan importancia, cuando vayan a buscar no van a encontrar.

Tenemos que ser como las vírgenes prudentes; y es mejor tener las cosas y no necesitarlas, que necesitarlas y no tenerlas, y no encontrarlas en ningún sitio.

Así que, siempre, ser precavido es lo más económico, lo más favorable.

Así que miren, ahora en estos días le dijeron al pueblo en México que se quedaran en sus hogares estos días hasta el día (¿qué?) lunes; que no estuvieran saliendo para que no se contagiaran; y los que estaban enfermos no contagiaran a otras personas, sino que se fueran a los hospitales (los que estén enfermos con ese problema), para detener el problema que hay, el cual está afectando a la economía y está afectando todas las esferas de la sociedad. No hay clases en las escuelas ni en las universidades en Ciudad México; y ya eso se está corriendo a otras ciudades también.

Así que si somos precavidos y cuidadosos, ojalá y nadie se enferme en Puerto Rico; y de los hermanos en todos los países, ojalá y nadie se enferme; pero sean precavidos.

No… como decimos nosotros, no estén sacando pecho “que no se van a enfermar”, sean cuidadosos; porque si se descuidan entonces pueden enfermarse. Tomen todas las precauciones.

Pero si se enferman, no se preocupen que casi siempre, si se enferman y no se pueden curar, a los cinco días ya se van; no sufren mucho. Pero preferimos estar aquí para trabajar en la Obra del Señor. Y hay mucho trabajo por delante, mucho trabajo para llevar a cabo; y hay muchas oportunidades para hacer tesoros en el Cielo, en el Reino del Señor, y serán depositados en el Banco del Señor.

Así que estemos más bien trabajando en la Obra del Señor, pero tomando siempre precauciones.

Yo estaré viajando con el misionero Miguel Bermúdez Marín, tenemos mucho trabajo; y también estaré en algunas ocasiones no con él, pero trabajando siempre en la Obra del Señor, como este próximo sábado y domingo que estaré en San Pablo, en la reunión de ministros y también en la actividad pública que se llevará a cabo, la cual ustedes estarán viendo a través del satélite. Oren mucho por esa actividad que se estará llevando a cabo allá en San Pablo. Y luego iremos a otros países trabajando en la Obra del Señor, porque no nos podemos detener, tenemos mucho trabajo.

Si llega a surgir la vacuna contra esa gripe, usen también la vacuna todos aquellos que tengan la oportunidad de obtenerla; porque cuando surja, si uno no avanza, se acaban. Así que los primeros son los que logran vacunarse primero, los que son precavidos y buscan enseguida ser vacunados. No sabemos si la tengan pronto, no sabemos; pero cuando esté, en el primer momento que yo tenga la oportunidad de vacunarme, lo voy a hacer también.

Así que tenemos mucho trabajo y queremos estar bien de salud para siempre estar trabajando con ánimo y con fuerzas en la Obra del Señor.

Bueno, sabiendo que estamos FRENTE A UN CAMBIO DE GOBIERNO MUNDIAL… Y ese cambio será del reino de los gentiles al Reino de Dios, al Reino del Mesías; y la capital será Jerusalén. Eso ya lo sabemos.

Y oramos para que los problemas del Medio Oriente se resuelvan y no vayan a destruir a Israel; porque con el pueblo hebreo y con la ciudad de Jerusalén será el Programa del Reino del Mesías que va a ser establecido en la Tierra, lo cual será la restauración del Reino de David.

Sabiendo todas estas cosas, oramos por Israel y también oramos por todo el Medio Oriente, para que haya paz entre todos los ciudadanos del Medio Oriente.

“FRENTE A UN CAMBIO DE GOBIERNO MUNDIAL”.

Y sabemos que los Arcángeles Miguel y Gabriel intervienen en ese cambio, para que se haga una realidad.

Todavía Cristo está llamando, buscando y llamando los que faltan para completar Su Iglesia. Ya yo estoy dentro de Su Redil, de Su Iglesia. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes.

Si hay alguna persona que todavía no ha entrado al Redil del Señor, no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; los que están presentes y los que están en otras naciones conectados con esta transmisión a través del satélite Amazonas o de internet, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Recuerden que para estar en ese Reino hay que estar en el Redil del Señor Jesucristo, o sea, ser parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. Esos son los que tendrán la bendición mayor en ese Reino del Señor.

Vamos a esperar unos minutos, y en las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo; y los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo.

Cristo no puede salir del Trono de Intercesión hasta que se complete Su Iglesia. Eso es lo que ha estado sucediendo: que todavía no ha salido del Trono de Intercesión porque Su Iglesia todavía no se ha completado; pero se va a completar. Y cuando salga, ya no será el Cordero, no será el Sumo Sacerdote, ni será el Abogado Intercesor, sino que será el Juez y Rey: Rey de reyes y Señor de señores, y Juez de toda la Tierra.

Queremos tenerlo como nuestro Abogado Defensor, como nuestro Sumo Sacerdote, como nuestro Redentor; y cuando ya esté como Juez, pues ya estemos transformados, y ya no habrá ningún problema para nosotros; pero el que no lo haya recibido como Salvador y surja el cambio de Cordero a León, y de Sumo Sacerdote a Rey, ya después no habrá oportunidad de misericordia y salvación. Pero todavía Cristo está llamando a Sus ovejas.

Si usted ha estado escuchando el Evangelio de Cristo, su nombre está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida; usted es una oveja y Cristo le está llamando, le está hablando directamente a vuestro corazón; “Si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón”, dice San Pablo en Hebreos, capítulo 3, verso 7; y Hebreos, capítulo 4, verso 7. Es el llamado final de Dios para Sus ovejas, para completar Su Redil, Su Rebaño, completar Su Iglesia.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo.

Si de alguno de los países hay transmisión que llegue acá, pueden pasar alguna de Colombia o de Venezuela, o de algún otro país. De México no se sabe si hay actividad en este domingo, por causa de que están prohibidas las actividades públicas: no se pueden reunir grupos de personas, para evitar el contagio de esa gripe o de esa influenza, y no se sabe si en México, en algunas de las ciudades no está esa prohibición y están reunidos. No sabemos si en Villahermosa, que no ha llegado ese problema de salud, no se sabe si están reunidos, si están reunidos allá y pueden transmitir hacia acá, para ver y saber si están reunidos. Por internet o el satélite nos pueden avisar si están reunidos… (¿Ese es de dónde? Ah, de México. ¿Allá está Miguel?).

Hay algunos lugares, entonces, que están reunidos; pero ahí en Ciudad México y muchas otras ciudades, está prohibido tener reuniones de grupos. Así que esa es la situación cuando hay estos problemas de salud.

Que pronto pase ese problema allá en México, para que puedan continuar teniendo sus actividades. ¿En Venezuela no hay ninguna imagen? ¿O de Colombia o de algún otro lugar?… De Colombia… ¿De qué lugar de Colombia? Normandía. No ha llegado, parece, el problema allá todavía a Colombia, y se pueden reunir todavía.

Así que Dios les bendiga allá en Colombia a todos ustedes, y en todos los demás países. Y pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en todos los países. Y los que faltan por venir a los Pies de Cristo aquí en Puerto Rico, pueden continuar viniendo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo para que Cristo les reciba en Su Reino. Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir Contigo por toda la eternidad.

Señor, sálvame. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén y amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Cristo dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible. ¿Cuándo me pueden bautizar?”, es la pregunta de ustedes.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo nuestro Salvador; pero en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Y el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. El mismo Cristo fue bautizado en agua por Juan el Bautista, y también los discípulos de Jesucristo fueron bautizados en agua por Juan el Bautista.

Y cuando Pedro predicó el Día de Pentecostés, bautizaron a un grupo como de 3000 personas que creyeron y recibieron a Cristo como Salvador; y aun antes de eso, cuando Cristo predicaba, los que creían eran bautizados por los apóstoles.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a la vida eterna en el Reino eterno de Jesucristo nuestro Salvador.

Conociendo el simbolismo del bautismo en agua, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, ustedes que están presentes y los que están en otros países y han recibido a Cristo en estos momentos como vuestro único y suficiente Salvador. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo, nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes aquí al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y hasta el próximo domingo, Dios mediante, en la actividad pública que será transmitida por el satélite Amazonas, en el canal WSS, y por internet también; y para los ministros de San Pablo: la reunión de ministros correspondiente al próximo sábado.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez.

“FRENTE A UN CAMBIO DE GOBIERNO MUNDIAL”.

[Revisión marzo 2020]

1 San Mateo 4:1-11, San Lucas 4:1-8

2 Daniel 2:1-49

3 Daniel 1:1-4

4 Daniel 5:1-31

5 Apocalipsis 3:7

6 San Mateo 24:47

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