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El Misterio del Vestido de Boda
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El Misterio del Vestido de Boda

Muy buenos días, amados hermanos y amigos, y los Cachorritos del León de la tribu de Judá (ya que esta es una actividad de los niños, ¿verdad?), y también para los niños en el Reino de Cristo (que son todos los creyentes en Cristo). Que las bendiciones de Cristo sean sobre todos ustedes.

Para esta ocasión el tema que tienen para los niños es un tema muy importante; y encontramos el pasaje aquí, en el capítulo 22, versos 1 en adelante, donde dice, de San Mateo:

“Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo…”.

Recuerden que en parábolas Cristo hablaba cosas ocultas desde antes de la fundación del mundo; todas esas cosas ocultas desde antes de la fundación del mundo usted las encontrará en las parábolas; y si entiende las parábolas, entenderá esas cosas ocultas ahí.

“El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;

y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas estos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Porque muchos son llamados, y pocos escogidos”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

El tema es: “El misterio del que entró a la Cena de las Bodas del Cordero sin las Vestiduras de Boda”. O sea, el misterio del que entró sin el Vestido de Boda. “EL MISTERIO DEL QUE ENTRÓ SIN VESTIDO DE BODA”…

“EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”.

Ahí le acortamos lo más que pudimos ahí: “EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”, es nuestro tema (para acortarlo más, para que los niños lo puedan captar mucho mejor).

En esta parábola, nuestro amado Señor Jesucristo muestra la oportunidad que tuvo el pueblo hebreo de entrar a esta gran fiesta, y rechazó esa oportunidad (el pueblo hebreo como nación). Los líderes religiosos de la religión hebrea rechazaron esa oportunidad, estaban ciegos al Programa que Dios estaba llevando a cabo.

Ahora, encontramos que por cuanto no aceptaron la invitación, entonces Cristo dice que por cuanto los que eran convidados o invitados no eran dignos, entonces mandó a los siervos a ir por las salidas de los caminos. Dice:

“Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis”.

Ahora vean, las bodas estaban ¿cómo? Listas, preparadas.

“Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos”.

Por lo tanto, al rechazar, no fueron dignos de entrar a las Bodas; y por eso el llamado pasó luego a los gentiles y de entre los hebreos como individuos (los que creyeron en Cristo, empezando por los apóstoles).

“Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados”.

En otro lugar (si Miguel me lo consigue) nos habla acerca de los siervos yendo… Aquí está, en San Lucas (debe ser) 14 [verso 16]:

“Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos”.

Ahora, en San Mateo dice que ese hombre era un rey, y que esa cena fue hecha para su hijo, para – esa gran fiesta, fiesta de boda a su hijo; era una gran fiesta de boda a su hijo. San Lucas no lo explica; pero si juntamos los dos, entonces ahí obtenemos el cuadro completo.

Siempre las parábolas hay que juntar una con la otra (las que están, las que tienen que ver con lo mismo) para tener el cuadro completo.

“Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses”.

Ahora, continuemos viendo:

“Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor (o sea, terminó, recogió todos los que encontró; y luego se presenta y – se presenta ante el Padre de Familia y le dijo:)

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena”.

Ahora, siendo que este llamado que es hecho aquí es para venir a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo…; porque son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo los que irán a la Cena de las Bodas del Cordero; y ellos son los que también son unidos con Cristo, y vienen a ser uno con Cristo.

Así como cuando se lleva a cabo una boda de un joven y una joven; cuando el ministro dice: “Los declaro marido y mujer”, ahí se convierten en una sola carne; y ahí es donde recibe un cambio de nombre la joven, ahí es donde obtiene el nombre de su esposo, el apellido; y si quieren tomarlo completo también, pues entonces ella es la “señora (y se le puede decir el nombre completo)”.

Ahora, eso fue como fue también allá cuando Dios dio a Adán una compañera. ¿De dónde la sacó? De sí mismo. Y Adán dijo: “Esto es carne de mi carne y hueso de mis huesos”1. Y la llamó Ishshah, que quiere decir ‘Varona’; porque Adán era Ish, y ella era Ishshah. ¿Ve?

Y ahora, cuando Dios da una compañera a un joven, al pronunciar el ministro la bendición: “Los declaro marido y mujer”, ahí son una sola carne; y encontramos que también son un solo espíritu.

Ahora, encontramos que este aspecto de la unión de Cristo y Su Iglesia tiene dos ángulos muy importantes: el espiritual y luego el físico.

Cuando el padre de familia envió a su siervo a buscar cojos, mancos, ciegos y pobres, y todos los que encontrara por los lugares, para que los colocara dentro, los trajera dentro, esto cumple o es cumplido conforme a San Juan, capítulo 10, versos 14 al 16, donde dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

Aquí está la forma en que las ovejas serían llamadas y juntadas en el Redil del Señor. Es lo mismo que en la parábola donde el padre de familia mandó a su siervo a llamar ciegos, cojos, mancos, todas las personas sencillas [San Mateo 22:9]:

“Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados”.

En San Lucas (que habíamos estado leyendo) es donde dice:

“Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor (verso 21). Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos”.

¿No dijo Cristo en la casa de Simón?2: “Cuando tú hagas cena no invites a los ricos, porque ellos te van a pagar de nuevo haciendo una cena e invitándote a ti (es lo que muestra); y entonces fuiste retribuido por lo que hiciste. Pero invítate a los pobres, los ciegos, los… a los que no tienen nada, que no pueden después invitarte a ti a una gran cena y pagarte lo que tú hiciste. ¿Y entonces quién te va a pagar? Dios”. Y si Cristo enseña eso, pues entonces el Padre de Familia tiene que hacer en esa misma forma. Miren:

“Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo (luego de ir y recoger a todos los que encontró, buenos y malos): Señor, se ha hecho como mandaste…”.

Esto es lo que ha sucedido durante el tiempo de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros, ese recogimiento que se ha hecho en el cristianismo: malos y buenos. Por eso en el cristianismo hay trigo y cizaña3, hijos de Dios e hijas del diablo también.

Ahora, encontramos que luego de haber realizado ese recogido grande, que fue llevado a cabo durante el tiempo de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros…; y todo ese tiempo corresponde a la etapa del Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, porque la Iglesia de Jesucristo es un Templo espiritual.

Y el cristianismo, vean ustedes, es la parte religiosa del Programa de Dios para Su pueblo; por lo tanto, en medio del cristianismo estarían buenos y malos en esa fase espiritual.

“Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar”.

¿Cuál será ese lugar que hay luego del tiempo de los apóstoles y de los siete ángeles mensajeros? El lugar que hay en la Casa de Dios, la Casa del Padre de la Familia, es la Edad de la Piedra Angular; ese es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Por lo tanto, el llamado de este tiempo es para llenar el lugar que quedaba, porque ya los otros lugares, las otras partes de la Casa de la Iglesia de Jesucristo, del Templo espiritual de Cristo, fue lleno con el llamado que hizo el Siervo, al cual mandó Su Señor.

El Padre de Familia, Dios, manda el Espíritu Santo a llevar a cabo toda esa Obra; y, por supuesto, usa Sus instrumentos de carne que tiene de edad en edad; y así va llamando Sus ovejas de edad en edad, y las va colocando ¿dónde? En el Redil del Señor Jesucristo, que es Su Iglesia.

Ahora, entran al cristianismo también —reciben el Evangelio— muchas personas; pero recuerden: “Hay muchos llamados y pocos escogidos”.

“Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena”.

Y ahora, el llamado que hace el Siervo, el Espíritu Santo, el Siervo del Padre de Familia, en este tiempo, es este llamado. Ese llamado corresponde a la Edad de la Piedra Angular. Y hemos sido llamados en el último llamado. Y gracias a Dios que el Siervo dijo que todavía había lugar.

Muchos pensaban que cuando terminó su vida aquí en la Tierra (del reverendo William Branham) ya todo había acabado, ya habían llegado todos los escogidos y no había más lugar para más gente; pero miren, quedaba un lugar, y el lugar más importante.

Y así como cada llamado que se hizo en el pasado tuvo un territorio y un mensajero a través del cual el Espíritu Santo, el Siervo, llevó a cabo esa Obra, y llamó y juntó los hijos de Dios en la Iglesia, así también para nuestro tiempo hay un territorio.

Recuerden, el reverendo William Branham dijo que el Espíritu se había ido de Norteamérica4; pues entonces hay que ver para dónde se fue. También él dijo que el Mensaje iría a otra nación y a otro pueblo5; hay que buscar cuál es esa otra nación y cuál es ese otro pueblo; porque ya no es el pueblo norteamericano, ni la nación norteamericana. Y el Mensaje iría a otro pueblo y a otra nación.

Y también él dijo en otra ocasión: “Yo estoy poniendo el fundamento para un Mensaje que vendrá”. Por lo tanto, el fundamento para un nuevo Mensaje que vendrá ¿está dónde? En lo que Dios habló por medio del reverendo William Branham.

Cuando una persona dice: “Yo creo lo que dijo el reverendo William Branham, y yo sigo el Mensaje de nuestro hermano Branham”, tiene un buen fundamento esa persona, y es un fundamentalista; y tiene el fundamento para lo que será el nuevo Mensaje, para que sepa que conforme a eso que Dios habló por el reverendo William Branham es que Dios hará lo que ha prometido para nuestro tiempo; y conforme a lo que habló el reverendo William Branham será el Mensaje nuevo que saldrá.

El fundamento es el Mensaje de nuestro hermano Branham; por lo tanto, tendrá un buen fundamento el Mensaje que vendrá, que dijo el reverendo William Branham.

Y ahora, ¿habrá otro Mensaje, un Mensaje nuevo? Entonces, si hay un Mensaje nuevo, tiene que estar prometido en la Escritura.

Y vean al reverendo William Branham hablando acerca de un Mensaje que vendrá y que va a tomar a esa Iglesia-Novia. Vean, entonces tenemos que ver cuáles son las promesas en la Biblia, de lo que Dios hará en este tiempo final.

Después del cuarto Elías, ¿qué otro profeta tiene que venir? ¿El cuarto y medio Elías? No hay cuarto y medio. Tiene que ser el quinto Elías y segundo Moisés; y esos son los Dos Olivos.

Y el ministerio de Moisés y Elías, el Mensaje que trae es el Evangelio del Reino. Ahí tenemos el nuevo Mensaje, el Mensaje que vendrá; y que vendrá bien fundamentado en todo lo que fue hablado en el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, y en todo lo que habló el reverendo William Branham.

Por eso él es precursor; y si precursa, tiene que estar precursando algo que vendrá después de él. Y él dice: “El Mensaje es el que precursa. Y aunque yo no esté, este Mensaje lo precursará, lo introducirá”6. Por lo tanto, está hablando de otra persona que viene con un Mensaje directo de la Biblia, por el centro de la Escritura; y ese Mensaje no es otro sino el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje con el cual vienen los Dos Olivos: Moisés y Elías.

Los ministerios de Moisés y Elías estarán ministrando un Mensaje dispensacional, es un Mensaje dispensacional. Y esos ministerios, por cuanto Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo, y mucho menos tres, para una misma edad o para una misma dispensación, entonces tienen que venir en un hombre: Y ese es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante: el Ángel que sube de donde nace el sol, que viene con el Sello del Dios vivo para llamar y juntar 144.000 judíos, hebreos, 12.000 de cada tribu. ¿Con qué los llama y los junta? Con el Mensaje dispensacional de la séptima dispensación.

Y para ese Mensaje fue colocado como fundamento el Mensaje del reverendo William Branham. Él dice: “Yo estoy poniendo el fundamento para un Mensaje que vendrá”. Y cualquier persona puede decir: “Es el mismo Mensaje del hermano Branham”. Vamos a ver… está hablando en el 1965. Él se fue el 24 de diciembre de 1965, y aquí está hablando en el mes ocho, que es agosto. Agosto 15 del 1965, está hablando en los últimos cinco meses que le quedan aquí en la Tierra. Dice página 157, párrafo 1407, del libro de Citas:

14077 – “Estoy solamente edificando. La hora está cerca, a la mano, cuando ustedes van a ver pasar algo, cuando algo va a tener lugar. Y todo este fundamento aquí, sólo ha sido colocando una base para un corto Mensaje rápido, que sacudirá a toda la nación”.

Estaba colocando la base; lo mismo que hizo Juan el Bautista: poniendo el fundamento, la base. Todo precursor lo que hace es colocar la base, el fundamento.

En otro lugar dice el reverendo William Branham: “Estoy colocando una plataforma para que alguien se suba en ella”8.

Así que, vean ustedes todas estas cosas que están habladas, y vean cómo es que serían cumplidas conforme al Programa de Dios.

Vean otro lugar (si se los consigo rápido se los leo): Página 162, párrafo 1446, dice:

14469 – “Pero miren la Novia espiritual, cuando ella comience a tener un despertamiento…”.

Y aquí está hablando en el mes once: noviembre 25 de 1965; o sea que está hablando unos 29 días antes de irse; está hablando el mes antes, el día 25; y se fue al otro mes, el día 24 partió. Dice:

1446 – “Pero miren la Novia espiritual, cuando ella comience a tener un despertamiento…”.

Y en la página 212 del libro de Los Sellos, el reverendo William Branham, dice [párrafo 104]: “La Novia no ha tenido un avivamiento, un despertamiento”. Y ahora está anunciando aquí un despertamiento que va a venir.

Por lo tanto, no es el despertamiento que Dios realizó a través del reverendo William Branham en la séptima edad; es un nuevo despertamiento que viene para la Iglesia, y eso es para la Edad de la Piedra Angular, y es para la Novia espiritual.

Y en la página 212 del libro de Los Sellos, él dice: “No ha tenido un despertamiento, un avivamiento todavía; no ha habido nada para despertarla. Se necesitarán esos Siete Truenos para despertarla. Él lo ha prometido”.

Y ahora, ¿qué es lo que trae el avivamiento para la Iglesia espiritual del Día Postrero, para ser colocada en el lugar que quedaba, que dijo el Siervo, el Espíritu Santo, al Padre: “Todavía hay lugar”?

Recuerden que cada edad se llenó cuando el Espíritu Santo trajo un despertamiento, un avivamiento, a través del mensajero de cada edad; porque es una obra no de hombres, sino del Espíritu Santo: “No es con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová” (eso está en Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14). Ahí aparecen las siete edades, las luces en los candelabros o candeleros, y también aparecen los Dos Olivos, que son los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios; aparece todo lo que Dios hará en la Iglesia del Señor Jesucristo, y los ministerios que estarán ahí.

Ahora, aquí nos habla de un despertamiento:

1446 – “… cuando ella comience a tener un despertamiento, cuando ella comience a volver y colocarse en orden con la Palabra de Dios…”.

Recuerden que para cada edad Dios asignó Palabra. Y cuando el Espíritu Santo unge al mensajero correspondiente a cada edad, el cual fue predestinado para esa edad, y vivifica esa Palabra prometida para ese tiempo, y la revela al mensajero, y el mensajero proclama esa Palabra: ahí está la Palabra creadora siendo hablada por el Espíritu Santo a través de un hombre. Y el que es de Dios: oye esa Palabra que está saliendo, y se coloca en orden con esa Palabra, con ese Mensaje correspondiente a ese tiempo. Así fue de edad en edad.

Y ahora, para el Día Postrero la Iglesia espiritual de Jesucristo se coloca en orden con la Palabra de Dios correspondiente a la Edad de la Piedra Angular; a medida que va saliendo esa Palabra de Dios para el pueblo, la Iglesia-Novia, la Iglesia espiritual, se coloca en orden con esa Palabra: se hace una sola carne con esa Palabra; se hace carne esa Palabra en la Iglesia-Novia de Jesucristo, a medida que la van recibiendo.

Al recibirla, ya esa Palabra es suya; como cuando usted aprende inglés o aprende las matemáticas: cuando usted la aprendió, ya eso es suyo, ya es parte suya. Cuando usted era un bebé o una bebé, miren, no sabía hablar, pero luego, cuando aprendió a hablar, ya eso es suyo; nadie se lo puede quitar, ya eso es suyo, su idioma; le llamamos “nuestro idioma”. Y cuando una persona recibe la Palabra revelada para su edad: ha recibido el Mensaje de Cristo para su edad; ya tiene “su Mensaje”.

Así como tuvimos “nuestro idioma” al aprenderlo desde niño, pues hemos obtenido “nuestro Mensaje” para la Edad de la Piedra Angular; el Mensaje del cual dijo el reverendo William Branham que vendría, y para el cual él estaba colocando el fundamento.

1446 – “… cuando ella comience a volver y colocarse en orden con la Palabra de Dios, miren entonces otra vez, ¿ven?, como que las Escrituras en ese tiempo…”.

¿Ve? Eso es como que las Escrituras en ese tiempo se abren, y se unen unas con las otras; y entonces se abren las Escrituras para el pueblo y se ve el cuadro, el Programa de Dios para ese tiempo. Ahora:

“… como que las Escrituras en ese tiempo, habrá un Mensaje salir (o sea, ‘habrá un Mensaje que saldrá’, es la interpretación correcta)… habrá un Mensaje que saldrá a tomar esa Novia, a tomar esa mujer elegida”.

Siempre ha sido con un Mensaje que el Espíritu Santo ha traído a través del mensajero de cada edad, con el cual han sido tomados los escogidos de cada edad y han sido colocados en el Cuerpo Místico de Cristo. Y ese Mensaje es la Voz de Cristo para esa edad, para el pueblo de Dios. Y “el que es de Dios, la Voz de Dios oye”10. Cristo también dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen”11.

Ahora, vean cómo está prometido un Mensaje.

¿Y quiénes serán los que recibirían ese Mensaje?, ¿quiénes eran? Somos nosotros. El Mensaje pasó a otro pueblo, a otra nación, pero se ha quedado siempre en el occidente; y “del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco”.

Dice en la página 166 de este libro de Citas, y también en la página 2 del mensaje “El único lugar provisto de Dios, o escogido de Dios, para adorar”… Vamos a dar el título del mensaje donde se encuentra: “El único lugar provisto de Dios para adorar” (eso está en la página 1 y página 2 de ese libro, de ese mensaje en español, de ese folleto). Dice12:

1485 – 6 Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento (como el que hubo en cada edad que Dios envió un mensajero con un Mensaje; y predicó ese Mensaje revelado, y hubo un despertamiento espiritual, y Dios llamó y juntó Sus escogidos de esa edad), veré otro tiempo?’. Y solo recuerden, del oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Y si es una promesa, tiene que estar en la Biblia; es la promesa del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, Cristo en Su manifestación final. Así como Cristo ha estado manifestado en cada edad, el Espíritu Santo estará manifestado en este tiempo final; y viene sobre la Palabra pura, sin dogmas, sin credos y sin tradiciones.

Ahora, encontramos que eso es lo que trae el avivamiento del Día Postrero para la Iglesia de Jesucristo, para tomar esa Iglesia espiritual y colocarla (¿dónde?) en la edad que le corresponde en este tiempo final; y todo esto está prometido para ser manifestado en el occidente.

Y por cuanto el Mensaje pasaría de Norteamérica a otra nación, a otro territorio, vean, y a otro pueblo: el pueblo es el pueblo latinoamericano y caribeño; y el continente latinoamericano y caribeño, como una gran nación de latinoamericanos y caribeños, es la que tiene esta promesa de este avivamiento que trae el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, hablándonos con esos Siete Truenos de Apocalipsis, y revelándonos las cosas que han de suceder en este tiempo final, y abriéndonos, revelándonos, el misterio del Séptimo Sello.

Y esa revelación divina, ese Mensaje, es nada menos que el Mensaje prometido para este tiempo final; por lo tanto, ese Mensaje es el Mensaje de la séptima dispensación, el Evangelio del Reino.

Pero por cuanto para este tiempo final estarían cayendo sobre la Iglesia de Jesucristo ambas lluvias, la Lluvia Temprana y la Lluvia Tardía, ambas lluvias a la vez…; o sea, la Lluvia Temprana de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y la Lluvia Tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Con esas dos lluvias cayendo a la misma vez, vean, los escogidos del Día Postrero reciben a Cristo como su Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre y reciben el Espíritu Santo; y obtienen el nuevo nacimiento, y obtienen así el cuerpo angelical de la sexta dimensión, esa vestidura espiritual.

Recuerden que este cuerpo es una vestidura: nuestra alma está vestida de carne humana y también de un cuerpo espiritual (de otro cuerpo, pero espiritual).

Cuando nacimos en la Tierra obtuvimos este cuerpo físico de carne y un espíritu del mundo, pero al recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en agua en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo: obtuvimos el nuevo nacimiento, y obtuvimos un cuerpo angelical teofánico igual al cuerpo angelical de Cristo.

El cuerpo angelical de Cristo es llamado en el Antiguo Testamento el Ángel de Jehová; esa es la vestidura espiritual de Dios: el cuerpo angelical, llamado el Ángel de Jehová. Y la vestidura espiritual de nosotros es el cuerpo angelical que hemos recibido de parte de Cristo, ese cuerpo teofánico, el cual es una vestidura pero de otra dimensión.

Así que esa es la Vestidura de Boda espiritual; y vamos a recibir la Vestidura física, que es el cuerpo glorificado y eterno; y entonces estaremos listos para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, a la séptima dimensión.

Ahora, ya con el nuevo nacimiento y el cuerpo angelical tenemos la Vestidura de Boda: la espiritual; y estamos sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús13, Señor nuestro, disfrutando grandes bendiciones de parte de Cristo. Estamos unidos con Él espiritualmente, casados con Él espiritualmente; pero falta la parte física, en la cual, cuando… vean, ya somos espíritu de Su Espíritu, pero ahora falta ser carne de Su carne.

Y a medida que recibimos Su Palabra, Su Palabra se hace carne en nosotros; y llegará un momento en que, alrededor de esa Palabra recibida y hecha carne en nosotros, vendrá una transformación; y entonces Cristo podrá decir acerca de nosotros y de nuestro cuerpo que Él nos dará: “Esto que ustedes tienen es carne de mi carne y hueso de mis huesos; esto que ustedes tienen, este cuerpo que tienen, es cuerpo glorificado como mi cuerpo; así como también ustedes son espíritu de mi Espíritu: espíritu angelical teofánico, como lo soy Yo”. Nos dirá el Señor.

Y entonces, al estar unidos así con Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá el Nombre del Señor. Recuerden que cuando se lleva a cabo la boda es que el ministro dice: “Yo les declaro marido y mujer”, y ahí vienen a ser una sola carne, y ahí la esposa hereda el nombre del esposo.

Ahora, en lo espiritual ha ocurrido, pero falta en lo físico; tiene que venir una transformación física, así como vino una transformación espiritual.

Y ahora, dice el reverendo William Branham que la Iglesia es Señorita Jesús14, es la Novia del Señor Jesucristo; pero cuando se case…; o sea, viene la parte física, la unión física, en donde nos haremos con Él una sola carne: carne física glorificada, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Y entonces ya estaremos casados totalmente, no solamente en espíritu sino en cuerpo también. Y ahí la Iglesia hereda también la parte física, hereda el Reino físico, y hereda también el Nombre; porque es heredera de Dios y coheredera con Cristo Jesús Señor nuestro. A todo lo que Cristo es heredero, lo es también Su Iglesia y cada miembro de Su Iglesia.

Y ahora, el que no estaba vestido de Boda, pues miren, no tenía el Vestido de Boda espiritual, que es el bautismo del Espíritu Santo; no tenía, por consiguiente, el cuerpo teofánico angelical, y por consiguiente tampoco pudo recibir el Vestido de Boda físico, que es el cuerpo físico glorificado.

Para recibir el cuerpo físico glorificado, que es el vestido físico para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, que es el Vestido de Boda, hay que primero recibir el Vestido de Boda espiritual, que es el bautismo del Espíritu Santo, donde obtenemos el cuerpo teofánico angelical.

Para esas personas es que la promesa de la transformación del cuerpo físico y (si han partido) la resurrección en cuerpos físicos glorificados se hará una realidad; porque toda persona que vaya a ser transformada físicamente, que vaya a tener un cuerpo físico glorificado, primero tiene que haber recibido el Espíritu Santo y haber nacido de nuevo y haber obtenido su teofanía, su cuerpo angelical de la sexta dimensión.

Y ahora, mientras se hace el llamado de edad en edad, se está haciendo la invitación para la Cena de las Bodas del Cordero. Todas esas personas que entran, que reciben a Cristo, son bautizadas en agua y reciben el Espíritu Santo: han sido invitadas, convidadas, a la Cena de las Bodas del Cordero; pero los últimos son los escogidos de este tiempo final.

Y ahora podemos ver por qué es que en algunas ocasiones aparece que la Iglesia es la Esposa de Cristo, y en otras ocasiones es una Iglesia-Virgen que está comprometida con Cristo, desposada con Cristo; como María estaba desposada con José, pero todavía no convivían.

Ahora, encontramos que la Iglesia del Señor Jesucristo es la que tiene las personas con la Vestidura de Boda, la vestidura espiritual de Boda, que es el bautismo del Espíritu Santo, donde obtenemos el cuerpo angelical; o sea que tienen una Vestidura de Boda, el cuerpo teofánico angelical, y recibirán esas personas también el cuerpo físico glorificado como la vestidura física de Boda; así como recibimos el cuerpo angelical como la vestidura espiritual de Boda; y entonces estaremos plenamente vestidos.

Es como cuando (por ejemplo) yo me preparo pero todavía no me he puesto la chaqueta; estoy vestido para ir a la actividad pero me falta la chaqueta; cuando me la pongo, ya estoy vestido completamente para ir a la actividad y traer la conferencia.

Ahora, encontramos que al tener las primicias del Espíritu estamos vestidos espiritualmente, pero nos falta la parte física, que es el cuerpo físico glorificado. Por eso San Pablo nos dice en Efesios, capítulo 1, verso 13 al 14:

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”.

Ahora, podemos ver que el bautismo del Espíritu Santo es las arras, es como el pronto pago que se da de una propiedad. Y recuerden que Cristo nos compró; ya tenemos las arras de nuestra Herencia, que es el bautismo del Espíritu Santo; y pronto nos dará el cuerpo físico glorificado. En Efesios, capítulo 4, verso 30, dice:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

El Día de la Redención, del cual nos habla aquí, es el día en que Cristo resucitará a los creyentes en Él que han partido, los resucitará en cuerpos eternos; y a nosotros, si permanecemos vivos hasta ese tiempo, nos transformará; y entonces se habrá llevado a cabo la redención del cuerpo, que es el cuerpo (para los hijos de Dios) glorificado. El cuerpo glorificado es el nuevo cuerpo que Él ha prometido para nosotros.

Por eso es que la Creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora, esperando (¿qué?) la manifestación de los hijos de Dios15. ¿La manifestación cómo? En cuerpos eternos y glorificados, igual al cuerpo de Jesucristo nuestro Salvador.

Dice San Pablo que estamos esperando nuestra adopción, esto es, la redención del cuerpo. Eso es la adopción: la redención del cuerpo, donde seremos adoptados como hijos e hijas de Dios físicamente.

Ya en lo espiritual lo estamos; así como Jesucristo antes de venir a la Tierra en un cuerpo de carne, ya Él estaba en Su cuerpo angelical; y ahora nosotros ya, al nacer de nuevo, ya estamos con el cuerpo angelical.

Y luego Cristo, cuando obtuvo el cuerpo físico de carne, el cual nació en Belén de Judea, entonces obtuvo Su vestidura física de carne, el cual creció, tuvo Su ministerio, fue adoptado y fue glorificado.

Y ahora, nosotros cuando seamos adoptados entonces es que recibiremos el cuerpo nuevo, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador; y así estaremos como hijos de Dios, no solamente en lo espiritual, en el cuerpo angelical, sino como hijos de Dios en el cuerpo físico también, que será glorificado, el cual es un cuerpo creado por Dios. El único cuerpo que puede ser eterno tiene que venir de parte de Dios.

Ahora, por eso fue que Cristo enseñó a Nicodemo el nuevo nacimiento: porque se requiere nacer de nuevo, porque así es como la persona es vestida con la Vestidura de Boda. Recibe la Vestidura de Boda espiritual: el Espíritu Santo, y obtiene el cuerpo angelical; y recibirá la Vestidura de Boda física, que será el cuerpo físico glorificado; y entonces estaremos completamente vestidos de Boda para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El que no tenía la Vestidura de Boda, pues no tenía el Espíritu Santo; más bien tenía religión, pertenecía al cristianismo, pero no había nacido de nuevo.

La Escritura dice en San… dice San Pedro:

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

Eso está en el libro de los Hechos, capítulo 2, versos 34 al 39.

Y después, el 47, dice que el Señor añadía a Su Iglesia… vamos a ver… Y el verso 47 de ese mismo capítulo 2, dice que ellos estaban:

“… alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.

¿Por qué “los que habían de ser salvos”? Porque están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y tienen que ser manifestados en la Tierra, y tienen que creer en Jesucristo; porque son las ovejas del Señor que oyen la Voz del Señor y lo siguen.

Ahora, podemos ver que no estamos por mera casualidad aquí en la Tierra. Hemos aparecido en este tiempo porque este era el tiempo determinado por Dios para aparecer cada uno de ustedes y yo también; y para confirmar nuestro lugar en la vida eterna recibiendo a Cristo, que es la Vida Eterna, recibiéndolo como nuestro Salvador.

La persona que recibe a Cristo está recibiendo la vida eterna. Él es la Vida Eterna y Él es el Árbol de la Vida.

Por lo tanto, recibiendo a Cristo y recibiendo Su Espíritu Santo luego de ser bautizados en agua en Su Nombre, obtenemos la Vestidura de Boda espiritual; y tenemos la promesa de que recibiremos también la Vestidura de Boda física, que es el cuerpo glorificado. Y los que no estén vestidos de Boda no irán a la Cena de las Bodas del Cordero.

Son bienaventurados los que son convidados, invitados, llamados, a la Cena de las Bodas del Cordero, dice el Ángel del Señor Jesucristo a Juan el apóstol. Capítulo 19, verso 7 en adelante, dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Y ahora aquí el Ángel del Señor Jesucristo le dice a Juan:

“Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.

O sea que este Ángel le habla de la Cena de las Bodas del Cordero y de la bienaventuranza que hay para los que son invitados, convidados, a la Cena de las Bodas del Cordero; y estos son los que fueron buscados por los caminos, por las plazas y por todos esos lugares, durante el tiempo de los apóstoles y de los ángeles mensajeros, y los que son llamados en este tiempo final, porque todavía hay lugar en la Casa de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

El Espíritu Santo usa los siervos fieles y prudentes, los apóstoles, los ángeles mensajeros, y para el Día Postrero: el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; para así, el Espíritu Santo por medio de estos mensajeros, llenar la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo; y estar ahí vestidos con la Vestidura de Boda, para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”.

Hemos visto que el misterio del Vestido de Boda es el misterio del cuerpo angelical y del cuerpo físico glorificado. Ahí tenemos la Vestidura de Boda completa, para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y por cuanto el Padre de Familia entró y vio a los que estaban ahí, y encontró a uno que no tenía Vestido de Boda, eso nos muestra que antes de irnos hay una revisión; y el que no haya sido bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo, arrepentido de sus pecados, y haya recibido el Espíritu Santo, no podrá tampoco tener el nuevo cuerpo; y por consiguiente no podrá ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y es echado a las tinieblas de afuera.

Ahí es donde se hace la separación de los que van a ir y de los que no van a ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, podemos ver que el que no tenía Vestido de Boda era un profesante – era un cristiano profesante, pero sin haber nacido de nuevo.

Por lo tanto, se requiere que toda persona tenga el Vestido de Boda espiritual (que es el bautismo del Espíritu Santo, donde obtenemos el cuerpo angelical al nacer de nuevo), y obtengamos en este Día Postrero —en adición— el nuevo cuerpo, el cual Él nos va a dar cuando termine Su Obra de Intercesión en el Cielo y complete Su Iglesia, y hayan todos (los hijos e hijas de Dios) obtenido Su cuerpo espiritual, el cuerpo angelical teofánico; y luego nos dará el cuerpo físico glorificado.

Así que son – es una vestidura doble: la vestidura espiritual (el cuerpo angelical) y la vestidura física (el cuerpo glorificado).

Para ir con Cristo en el rapto, en el arrebatamiento de la Iglesia, tenemos que estar vestidos completo con la Vestidura de Boda.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes, dándoles testimonio de: “EL MISTERIO DEL VESTIDO O VESTIDURA DE BODA”.

“EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”.

¿Vieron lo sencillo que es todo? Pero lo grande que es, ¿verdad?

Es lo más grande que ocurre en una persona: recibir el Vestido de Boda espiritual, y en el Día Postrero —en adición— recibir el Vestido de Boda físico, que es el cuerpo glorificado, lo cual es para los que ya tendrán el Vestido de Boda espiritual.

La transformación es para los que han nacido de nuevo, los que han entrado a la Casa de Dios; para los que partieron es una resurrección en cuerpos glorificados.

Para los del Día Postrero que permanezcan vivos, que serán los que habrán sido colocados en el lugar que quedaba, si permanecemos vivos: seremos transformados, pero si nuestro cuerpo físico parte, ¿qué sucederá? Pues seremos resucitados. De todas formas vamos a recibir el cuerpo físico glorificado.

Que las bendiciones de Jesucristo, nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes, niños, y también padres de niños, y maestras de los niños, de los Cachorritos; y que pronto todos estemos listos para obtener el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; y nos lleve Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, el tema era tan importante que no podíamos tocarlo nada más así, sino que teníamos que hablar un poquito acerca de: “EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”.

Es tan importante que sin el Vestido de Boda nadie puede ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; por lo tanto, tuvimos que dar a conocer todo este misterio del Vestido de Boda, ya que teníamos ese tema. Aunque era para los niños, pero nos cubre a todos; porque como niños del Reino de Cristo tenemos esa bendición también.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos y les guarde. Y nos veremos en la actividad de la noche, en el lugar que ustedes saben.

¿Cuántos saben dónde es el lugar? Así que Miguel y yo somos los que no sabemos llegar al sitio, pero nos van a llevar. Así que nos veremos en la noche, Dios mediante, a la hora que está ya determinado; que es ¿a qué hora?… [A las 19 horas] (¿Y en español, Miguel, qué…? jeje…) 7:00 de la noche. Es que nosotros no usamos así, las horas corridas así; son las más exactas y son las mejores, porque ahí no hay falla de que si…: “No, que pensé que era a las 7:00 de la mañana”. Sí, así – la forma mejor es esa.

Aunque nosotros allá no usamos esa forma. Y algunas veces, por ejemplo, en los boletos, algunas veces colocan las (vamos a decir) las 7:00 o las 8:00, y si no le ponen la “a”, o “a.m.”, pues uno no sabe si es a las 8:00 de la mañana o a las 8:00 de la noche, y ahí pues se confunde uno. La forma de menos confusión es la que ustedes usan con los horarios.

Bueno, que Dios me los bendiga y me los guarde, y con nosotros nuestro amigo y hermano Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte en esta ocasión.

“EL MISTERIO DEL VESTIDO DE BODA”.

[Revisión enero 2022]

1 Génesis 2:23

2 San Lucas 14:12-14

3 San Mateo 13:24-26

4 Citas, pág. 4-B, párr. 34 / 57-1211 “Sir, we would see Jesus” (“Señor, quisiéramos ver a Jesús”), párr. 94

5 Citas, pág. 12-A, párr. 115 – 63-0115 “Aceptando el camino provisto por Dios en el tiempo del fin”, párr. 281

6 Citas, pág. 119, párr. 1058 – 63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús”, párr. 52 – Compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 87 / 61-0112 “Preguntas y respuestas”, párr. 384 – Compilación “La introducción…”, pág. 35

7 Cita 1407: 65-0815 “Y no lo sabes”, párr. 94 / Compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 100

8 Citas, pág. 119, párr. 1058 / 63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús” (“Mire hacia Jesús”), párr. 50 / Compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 86

9 Cita 1446: 65-1125 “La unión invisible de la Novia de Cristo”, párr. 49 / Compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 103

10 San Juan 8:47

11 San Juan 10:27

12 Citas, pág. 166, párr. 1485 / 65-1128 “El único lugar de adoración provisto por Dios”, párr. 6 / Compilación de extractos “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 107

13 Efesios 2:4-6

14 54-0515 “Preguntas y respuestas”, párr. 306 / 65-0220 “El lugar escogido por Dios para la adoración”, párr. 65

15 Romanos 8:22-23

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