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El Dios creador de Israel
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El Dios creador de Israel

Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes nuevamente, para continuar compartiendo unos momentos de compañerismo espiritual alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Isaías, capítulo 45, versos 5 al 12, donde dice Dios:

Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,

para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,

que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.

Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo Jehová lo he creado.

¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos?

¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?

Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.

Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL DIOS CREADOR DE ISRAEL,” ese es nuestro tema:

EL DIOS CREADOR DE ISRAEL.”

El Dios creador de Israel es el Dios verdadero, es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y es el Dios que creó los Cielos y la Tierra.

Y ahora, Israel, el pueblo hebreo es la única nación creada por Dios. Dios cuando libertó al pueblo hebreo de Egipto, pueblo que es descendencia de Abraham, El tomó ese pueblo de esclavos y formó con ese pueblo de esclavos una nación, creó una nación y estableció en ella Sus leyes, y estableció en ella Sus Mensajeros correspondientes a cada tiempo, en el Antiguo Testamento durante la Dispensación de la Ley.

Y vino a ser Israel, el pueblo hebreo, la nación primogénita de Dios en este planeta Tierra; es la nación primogénita de Dios, por lo tanto no hay ninguna otra nación (ni la habrá aquí en la Tierra, nación terrenal), que pueda ocupar el lugar de la nación hebrea ante Dios; por consiguiente es la nación que tiene las bendiciones de la Primogenitura de parte de Dios como nación. Es la nación que representa a la nación Celestial, compuesta por los escritos en el Cielo, en Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, los cuales vendrían a la Tierra para formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, cada uno en su edad correspondiente.

En la nación hebrea como la nación primogénita, está representado el Israel Celestial, está representado en el pueblo hebreo el pueblo Celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Iglesia Primogénita, es el Pueblo Primogénito escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, como nos dice San Pablo en Hebreos, capítulo 12, y versos 18 en adelante, donde dice:

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar (o sea, que se podía tocar allá, el Monte Sinaí), y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más.”

Así estaba el Monte Sinaí cuando Dios estaba dándole al pueblo hebreo, por medio del Profeta Moisés, la Ley. Moisés estaba en la cumbre del Monte Sinaí, y la presencia de Dios estaba allí. Moisés estaba envuelto en la presencia de Dios y estaba recibiendo de parte de Dios las Leyes para el pueblo hebreo, el cual había sido libertado, y ahora Dios estaba creando un pueblo, una nación, estaba creando la nación hebrea.

Por lo tanto, así como se legisla en una nación, para esa nación quedar formada correctamente con sus leyes y estatutos y decretos, Dios estaba creando allí, en el Monte Sinaí y desde el Monte Sinaí, la nación hebrea. Por eso Jacob o Israel como nación, es el primogénito de Dios como nación, el pueblo primogénito de Dios como nación aquí en la Tierra; o sea, el Israel terrenal es la nación primogénita de Dios terrenal.

Por eso Jacob, el hijo de Isaac, luchó por la Bendición de la Primogenitura, y obtuvo la Bendición de la Primogenitura a tal grado que hasta el mismo – hasta que el mismo Angel de Jehová se encontró con Jacob la noche en la cual había enviado a sus familiares y a su ganado por delante, y se había quedado rezagado, para estar orando a Dios antes de encontrarse con su hermano Esaú. Y le apareció el Angel de Jehová durante la noche, y durante toda la noche estuvo luchando Jacob con el Angel de Jehová, y ya en la mañana había obtenido la victoria, el Angel de Jehová había herido en el encaje del muslo de Jacob, ahí en la cadera a Jacob, y se había encogido el tendón, ahí de Jacob; y por eso es que los hijos de Israel no comen de esa parte, ahí, en los animales.

Y ahora, Jacob está herido, el Primogénito de Dios está herido, pero se mantiene agarrado del Angel de Jehová, hasta recibir la Bendición del Angel de Jehová, que es la Bendición de Dios por medio de Su Angel, el Angel de Jehová.

El Angel de Jehová le dice a Jacob en el capítulo 32 del Génesis, dice… comenzando en el verso 22, dice:

Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.

Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.”

Venció cuando luchó con Esaú y le compró la Primogenitura, venció cuando luchó con Isaac, el cual iba a bendecir a su hijo primogénito, y Jacob obtuvo la victoria al obtener la bendición de Isaac, su padre, la cual fue la Bendición de la Primogenitura que fue echada sobre Jacob.

Y luego, Isaac, cuando llega Esaú, e Isaac se estremece cuando escucha la voz de Esaú, y le pregunta: “¿Quién eres?” Y Esaú dice: “Yo soy tu hijo, tu primogénito, que ya te he preparado el guiso con lo que cace, conforme a como tú me dijiste; y ahora he venido para traerte esta comida, para que comas y me bendigas.” Se estremeció Isaac, el cual estaba ciego, y le dijo: “Tu hermano menor vino primero, con engaño, y yo le bendije. Y será bendito.”

Y ahora, vean ustedes, obtuvo la victoria ahí, Jacob, la victoria de recibir la Bendición de la Primogenitura; ya él se la había comprado a su hermano Esaú, pero ahora tenía que recibir la Bendición de la Primogenitura siendo hablada. Se fue sin dinero, se fue huyendo sin dinero, pero se fue con la Bendición de la Primogenitura.

Y ahora, Jacob luego de estar unos 20 años en Padan-aram, en la casa de su abuelo, regresa con riquezas, regresa con hijos, regresa con sus esposas y sus hijos, 11 hijos, no había nacido todavía Benjamín; Benjamín venía en el vientre de Raquel, el cual luego nació en la tierra de Israel, fue el único que nació en la tierra de Israel. Esto es tipo y figura de los ciento cuarenta y cuatro mil representados en Benjamín.

Y ahora, vean cómo el Angel le dice que no se dirá más su nombre Jacob, y dijo: “No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.”

Y ahora, lucha con el Angel de Jehová, con el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, Su cuerpo angelical, y no lo suelta. La lucha era para que no se fuera, agarrándolo y suplicándole, porque se tenía que encontrar con su hermano Esaú, el cual había dicho que lo iba a matar cuando muriera su padre; y ahora sabe que su hermano viene con unas 400 ó 450 personas bien armadas, para hacerle frente a un hombre que viene con el rebaño de ovejas, animales, y su familia.

Miren ustedes cómo era o cuál era la situación de Jacob: viene un ejército, encabezado de lleno por su hermano, un ejército de 400 ó 450 personas armadas, para matar a Jacob y su familia. Eso es tipo y figura del anticristo representado en Esaú, el cual en este tiempo final tratará de destruir al pueblo hebreo. El hombre de pecado tratará de destruir al pueblo hebreo, porque en él estará el diablo encarnado para tratar de destruir a la nación primogénita de Dios.

Pero Jacob, el pueblo hebreo en este tiempo final, se encontrará con el Angel del Pacto, Cristo, en Su manifestación final, y entonces clamará por la bendición de Cristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, para que su situación cambie y para que pueda Dios establecer Su Reino en medio del pueblo hebreo.

La situación de Jacob allá era difícil, y la situación de Jacob, el pueblo hebreo, en este tiempo es difícil también: enemigos por todos lados. Pero la promesa es que el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, visitará al pueblo hebreo y ciento cuarenta y cuatro mil hebreos serán bendecidos, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de Dios.

Y todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de Dios, tienen la promesa de ser libertados conforme a la profecía de Daniel, capítulo 12, donde nos dice… donde dice el Arcángel Gabriel, el Angel de la revelación divina, ese Profeta de la sexta dimensión, dice:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro (o sea, en el Libro de la Vida).

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para Vida eterna (para poder entrar al Reino Milenial de Cristo)…”

También para el Israel Celestial, para este tiempo final, cuando Cristo se levante del Trono del Padre (Cristo, el Príncipe de todos los príncipes), entonces los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; eso es, todos los que se hallen escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Así que, para cuando Cristo se levante del Trono del Padre, habrá grande bendición para los escritos en el libro de Dios en el Cielo, tanto para los miembros del Israel Celestial como también para el Israel terrenal. El Israel terrenal tiene la Bendición de la Primogenitura, la bendición terrenal. El Israel Celestial tiene la Bendición de la Primogenitura de los Cielos y de la Tierra; porque el que viene de arriba sobre todos es. Por lo tanto, Cristo como el Primogénito sobre todos y los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, que son los miembros de Su Iglesia, son sobre todos los terrenales.

Y ahora, Cristo, el Angel del Pacto, se levantará en favor del pueblo hebreo, como también se levanta en favor de Su Iglesia. Este Angel del Pacto, Cristo, es el que vino en carne humana y murió en la Cruz del Calvario, resucitó y ascendió al Cielo, y se sentó a la Diestra de Dios en el Cielo. Luego, el Día de Pentecostés vino Su Espíritu Santo sobre 120 personas, y ellos recibieron el Espíritu Santo y obtuvieron el nuevo nacimiento y obtuvieron sus cuerpos teofánicos, y así comenzó, nació, la Iglesia del Señor Jesucristo; nació con hebreos, comenzó con hebreos; pero a medida que han ido pasando los años, también han entrado gentiles.

Y el grupo mayor que ha entrado al Cuerpo Místico de Cristo ha sido de gentiles; porque el Israel Celestial está compuesto por los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo, sean hebreos o sean gentiles.

Y ahora, este Angel del Pacto que bendijo a Jacob, es Cristo, el Angel del Pacto, el cual ha estado en Su Iglesia de etapa en etapa. Y durante toda la noche de las siete edades, porque las siete edades corresponden al tiempo de la noche, porque este mundo ha estado viviendo en el tiempo de la noche, durante estos dos mil años que han transcurrido de Cristo hacia acá; y por eso la Iglesia del Señor Jesucristo está representada en la luna, y los Angeles Mensajeros están representados en estrellas. Son estrellas los siete Angeles Mensajeros. O sea, esas siete estrellas son los siete Angeles Mensajeros de las siete etapas de la Iglesia, durante esta etapa en la cual Cristo ha estado tratando con los gentiles y llamando de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre. Y por eso también los escogidos de Dios están representados en estrellas.

Y ahora, tenemos las estrellas del tiempo de los Apóstoles, que fueron los cristianos de aquellos tiempos; y ellos, los Apóstoles, fueron grandes estrellas o luceros.

Tenemos las estrellas de cada edad, que son los creyentes de cada edad, que recibieron la Palabra para su edad, y tenemos cada estrella mayor o lucero correspondiente a cada edad, que fue el Mensajero de cada edad, por medio del cual Cristo, el Lucero o Estrella resplandeciente de la mañana, se reflejó en ellos. Y Cristo también como el Sol de Justicia se reflejó en esas estrellas, en esos Mensajeros. Fueron estrellas que comenzaron a aparecer durante todo ese tiempo del Día de Pentecostés en adelante.

Encontramos esas estrellas del Cielo de Dios, en el Programa de Dios, mientras la Tierra está pasando por la oscuridad, porque para el mundo ha sido de noche. Todo ese tiempo de Cristo y los Apóstoles hacia acá, el mundo ha estado en tinieblas. Y todavía está en tinieblas. Pero para este planeta Tierra y sus habitantes está prometida la mañana de un nuevo Día milenial y la mañana de un nuevo Día dispensacional; y la mañana de un nuevo Día milenial está rayando, porque estamos en el primer año del Séptimo Milenio de Adán hacia acá y primer año del Tercer Milenio de Cristo hacía acá.

Y también está amaneciendo una nueva dispensación; por lo tanto, la Estrella resplandeciente de la mañana, que es Cristo en Su manifestación final, Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego en Su manifestación final en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular por medio de Su Angel Mensajero, para darnos el anuncio de que un nuevo Día dispensacional y un nuevo Día milenial está naciendo. Y por eso el llamado es:

Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de los muertos,

Y te alumbrará Cristo.”

Así dice el Apóstol San Pablo en Efesios, capítulo 5, verso 14. San Pablo toma esa revelación de Isaías, capítulo 60, y muestra que un nuevo Día dispensacional había nacido en medio de ellos, y que aunque para el mundo era de noche, para la Iglesia del Señor Jesucristo, para los creyentes, era de día en una dispensación en el campo espiritual, en una nueva dispensación; aunque todavía la Iglesia del Señor Jesucristo estaba viviendo de noche en cuanto a este mundo, porque este mundo está pasando por su etapa de la noche, durante la Dispensación de la Gracia.

Vean, Isaías, capítulo 60, verso 1 en adelante, dice:

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.”

En la Primera Venida de Cristo estaba allí la Luz del mundo, Cristo, naciendo sobre el pueblo hebreo, pero el pueblo hebreo lo rechazó; por lo tanto, el pueblo hebreo continuó en tinieblas.

Y ahora, el llamado es para individuos: Cristo, llamando individuos de etapa en etapa, para que reciban el perdón de sus pecados al recibir a Cristo como su Salvador, y así nazca para ellos el Sol de Justicia en sus almas; y así, aunque el mundo esté en oscuridad y la humanidad como individuos estén en oscuridad en sus almas, los creyentes en Cristo en sus almas están con Luz.

Como el pueblo hebreo cuando vinieron las tinieblas sobre Egipto, el pueblo hebreo tuvo luz; y aunque han venido las tinieblas sobre la humanidad, los hijos de Dios tienen Luz en sus almas, porque tienen a Cristo, la Luz del mundo, en sus almas, en sus corazones resplandeciendo.

Así que, no estamos en tinieblas, para que aquel día de la gran tribulación nos tome a nosotros de sorpresa, sino que estamos con Luz en nuestras almas, para ser preparados y transformados en este tiempo final.

El Apóstol San Pablo dice que Cristo nos ha trasladado a Su Reino, a Su Reino de Luz. Si nos ha trasladado a Su Reino de Luz, ahora somos hijos de Luz, porque pertenecemos a un Reino de Luz, el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo. Dice capítulo 1, verso 13 al 15, dice (de Colosenses):

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.”

Y San Pablo escribiendo a los Tesalonicenses les dice, en palabras claras, que somos hijos de Luz. Hijos de Luz son todos los creyentes en Cristo, porque son hijos de Cristo, la Luz del mundo, por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre y recibir Su Espíritu Santo. Por eso somos hijos de Luz: porque pertenecemos al Reino de Jesucristo, que es la Luz del mundo.

Y ahora, nuestro cuerpo espiritual, nuestro espíritu, es un cuerpo de Luz.

Y ahora, nuestro cuerpo teofánico pertenece al Reino de Luz, el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso los cuerpos teofánicos del Reino de Jesucristo son luces misteriosas que pueden ser vistos en diferentes ocasiones, como el mismo Cristo en la Columna de Fuego cuando le apareció a Moisés y cuando le apareció a Saulo de Tarso en el camino a Damasco.

Y ahora, San Pablo nos dice que caminemos, que andemos, como hijos ¿de qué? De Luz. Siendo que pertenecemos a un Reino de Luz, entonces caminemos como hijos de Luz. Nuestro cuerpo teofánico podrá ser visto como una Luz o como un cuerpo angelical, como un Angel; así encontramos cómo cuerpos de Angeles son vistos en el Paraíso, donde van cuando parten de este planeta Tierra los creyentes en Cristo.

Ahora, Cristo, el Angel del Pacto, que es el mismo que libertó al pueblo hebreo, el cual estaba en aquella Columna de Fuego, pero que es un hombre de la sexta dimensión, un hombre llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová, un hombre con un cuerpo angelical; ese es Jesucristo nuestro Salvador. Ese es el que se encontró con Jacob y bendijo a Jacob, porque Jacob había luchado con Dios, con los hombres y con Dios, y había vencido.

Y ahora, Jacob dice:

Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Peniel significa: “El rostro de Dios.” Por lo tanto, vio a Dios cara a cara; aunque la Escritura dice que nadie jamás ha visto a Dios. Pero Jacob dice que vio a Dios cara a cara, pero vio a Dios cara a cara en el cuerpo teofánico de Dios, pero no vio al que estaba dentro de ese cuerpo teofánico.

Y ahora, este Angel de Jehová, el Angel del Pacto, vean ustedes, está de parte de Jacob, Israel, y está de parte de la descendencia de Jacob, el pueblo hebreo. Ese Angel del Pacto, que es Jesucristo, está de parte del Israel terrenal y de parte del Israel Celestial. En el Israel terrenal se reflejó el Israel Celestial, Dios reflejó en el Israel terrenal al Israel Celestial. Por eso así como Dios dijo que haría de Israel, del Israel terrenal, una nación, un pueblo de sacerdotes, ha hecho del Israel Celestial, un pueblo, una nación de Reyes, Sacerdotes y Jueces.

Durante todas estas edades de la Iglesia o etapas de la Iglesia, desde el Día de Pentecostés hacía acá, encontramos que la Iglesia de Jesucristo entró al tiempo de la noche; pero el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, que es Cristo en Espíritu Santo, ha estado en medio de Su Iglesia; y Su Iglesia, el Israel Espiritual, ha estado agarrada (ha estado agarrada Su Iglesia, el Israel Espiritual) ¿de quién? De Cristo, el Angel del Pacto. Ha estado ahí agarrado el Israel Espiritual de Cristo, el Angel del Pacto, luchando para recibir la bendición del Angel del Pacto, del Angel de Jehová.

Y los que han partido, han tenido la bendición de Cristo (espiritual); pero la parte física será materializada en este tiempo final, en donde seremos transformados los que vivimos, cuando los muertos en Cristo sean resucitados. Esa bendición viene de parte del Angel de Jehová, que es Cristo, nuestro Salvador.

Y en la manifestación final de Cristo, el Angel del Pacto, en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, cuando ya está amaneciendo, será que la bendición que cambiará a Su Iglesia (la transformará), vendrá para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Israel Celestial. Por eso para este tiempo final las bendiciones de Cristo, el Angel del Pacto, son habladas sobre el Israel Celestial, para que reciba la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

La bendición del Angel de Jehová para el Israel Celestial, siendo hablada esa bendición, es siendo hablado el misterio del Séptimo Sello. Siendo revelado el misterio del Séptimo Sello, le estará hablando Cristo, el Angel del Pacto, la bendición que cambiará, que transformará al Israel Celestial; porque la fe para ser transformados y raptados está bajo la revelación que dan los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10; y la revelación que dan los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, es la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Así como para recibir la bendición espiritual y obtener el nuevo nacimiento y obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, obtuvimos la revelación de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios muriendo en la Cruz del Calvario en Su Obra de Redención, para quitar así el pecado del mundo. Sin esa revelación de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, ninguna persona puede recibir a Cristo como su Salvador, y ninguna persona puede recibir el bautismo del Espíritu Santo, ninguna persona puede obtener el nuevo nacimiento, para tener un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y para obtener el cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, se requiere la revelación de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Sin esa revelación ninguna persona que esté viva podrá ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; porque para darnos esa revelación y producir nuestra transformación, es Su Segunda Venida.

La única esperanza que tiene la Iglesia del Señor Jesucristo en esta Tierra, en este tiempo final, es la Segunda Venida de Cristo, es lo que está esperando en este tiempo, ¿para qué? Para obtener la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Sin la Segunda Venida de Cristo no habrá transformación para nosotros ni resurrección para los muertos en Cristo. Y sin la revelación de Su Segunda Venida, no habrá fe para ser transformados y raptados.

¿Y cuando el Hijo del Hombre venga, hallará fe en la Tierra para obtener esa transformación y Rapto? Cristo pregunta: “¿Cuando el Hijo del Hombre venga, hallará fe en la Tierra?” (San Lucas, capítulo 18, verso 8). Fe, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, no la habrá en la Iglesia, pero Cristo la dará a Su Iglesia, revelándole a Su Angel Mensajero ese misterio. Y Cristo hablando con esa Voz, clamando y Siete Truenos emitiendo Sus voces, dará la revelación a Su Angel y por consiguiente a Su Iglesia, dará la revelación del Séptimo Sello, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, la revelación del Angel que tiene el Séptimo Sello, de los siete Angeles que estaban en esa constelación, siete Angeles sin contar al Rvdo. William Branham; si contamos al Rvdo. William Branham, entonces serían ocho Angeles en ➀ esta nube.

Pero el Angel que era diferente a los demás, el cual forma el cabello blanco del Señor, es el Angel que tiene el Séptimo Sello.

Ahora, la revelación de cada Angel de los que están ahí, es la revelación de Cristo manifestado en cada uno de esos Angeles de las siete edades de la Iglesia. Y la revelación del Angel que era diferente a los demás es la manifestación de Cristo, el Angel del Pacto en el Día Postrero, para cumplir el Séptimo Sello en la Edad de la Piedra Angular, en este tiempo final. Y esa revelación la tendrá un hombre, el cual es el Angel Mensajero enviado por Jesucristo para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, conforme a Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 y Apocalipsis 22, verso 16, donde Jesús dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Y ese Angel que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis es un Profeta, dice el Rvdo, William Branham; y está dándole la revelación del Apocalipsis a Juan, estando en su cuerpo teofánico, o sea, estando en espíritu. Para el Día Postrero ese Angel estará en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, dándole la revelación de Jesucristo del Día Postrero, revelándole el misterio del Séptimo Sello, revelándole el misterio del Angel que era diferente a los demás; para que así tenga cada creyente en Cristo la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y puedan ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y así es como el Angel bendice al Israel Celestial en este tiempo final, y luego bendecirá al Israel terrenal, el pueblo hebreo, donde ciento cuarenta y cuatro mil hebreos recibirán esa bendición; porque recibirán la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, verán a Cristo viniendo por Su Iglesia Novia, y verán la manifestación de Cristo en medio de Su Iglesia Novia; porque Cristo viene por Su Iglesia para producir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Todo eso está en la Obra de Reclamo de nuestro amado Señor Jesucristo como el León de la tribu de Judá.

Y para este tiempo final, Cristo, el Angel del Pacto, estará manifestado en medio de Su Iglesia a través de Su Angel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y dándonos la fe, la revelación, para ser transformados y raptados, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero con nuestro amado Señor Jesucristo.

Cristo, el Angel del Pacto que bendijo a Jacob, es el que bendecirá en este tiempo final al Jacob, al Israel Celestial, que es Su Iglesia, y luego al Israel terrenal que es el pueblo hebreo, donde habrá ciento cuarenta y cuatro mil hebreos que recibirán esa bendición, doce mil de cada tribu. Por eso el pueblo hebreo lo que está esperando es la Venida del Mesías, para recibir la bendición mesiánica en este tiempo final.

Y pronto las esperanzas del pueblo hebreo se convertirán en una realidad en medio del pueblo hebreo; cuando Cristo haya completado Su Iglesia, el Israel Celestial, y haya resucitado los creyentes en El y nos haya transformado a nosotros los que vivimos, entonces Cristo se tornará al pueblo hebreo, y ya no tratará más con los gentiles, ni entre los gentiles. Y entonces comenzará para el pueblo hebreo la segunda parte de la semana número setenta, que son tres años y medio, en los cuales los juicios de la gran tribulación caerán sobre el planeta Tierra. Pero Cristo, el Angel del Pacto, sellará ciento cuarenta y cuatro mil hebreos escogidos, doce mil de cada tribu; esos serán los que estarán con Cristo y Su Iglesia en el Reino Milenial.

Ahora, podemos ver que hay una bendición grande para el pueblo hebreo, pero mayor es para todos nosotros; porque el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, Cristo en Espíritu Santo, es el que ha estado en medio de Su Iglesia durante estas edades, durante la Dispensación de la Gracia; y esas edades corresponden a la noche, por eso la Iglesia está representada en la luna y los Mensajeros en estrellas, y todos los escogidos en estrellas también. Pero para este tiempo final, donde estaría rayando el alba, el Angel de Jehová estaría con el Israel Espiritual, Su Iglesia, y luego estará con el Israel terrenal, el pueblo hebreo.

Y ahora, es en la mañana cuando está amaneciendo, cuando está rayando el alba, que el Israel Celestial verá a Cristo, el Angel del Pacto en Su manifestación final, escuchará Su Voz y recibirá la bendición del Angel del Pacto en Su manifestación final, y lo verá cara a cara; porque El estará manifestado en medio de Su Iglesia a través de Su Angel Mensajero; y escuchará la Voz de Cristo por medio de Su Angel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

“Y me dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas.” (Apocalipsis, capítulo 4, verso 1). Para eso es que subimos a la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo en este tiempo final estaría manifestado para bendecir a Su Iglesia, y Su Iglesia obtener la fe para ese cambio, esa transformación de nuestros cuerpos terrenales, ser transformados a cuerpos eternos, inmortales y glorificados, y los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos.

Y es el Dios y creador de Israel el que hará estas cosas en este tiempo final, el cual ha estado en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo, y el cual es Jesucristo nuestro Salvador. Y El tendrá un Mensajero en este tiempo en la Edad de la Piedra Angular, para revelar todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, y para que él las hable ungido con el Espíritu Santo, con la Columna de Fuego, para que así sea la Voz de Cristo a través de Su Angel Mensajero, revelando todas estas cosas que deben suceder, y obtengamos esa revelación, esa fe para ser transformados y raptados.

Estamos viviendo en el tiempo donde el Dios creador de Israel, Cristo, el Angel del Pacto, está llegando al final de la creación del Israel Celestial, llegando al final de ese Israel Espiritual, que es el Templo Espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo.

Así como el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, tenía el atrio hacia el Este, donde se sacrificaban los animales, y luego se seguía caminando, se continuaba caminando de Este a Oeste; y después del atrio se encontraba el lugar santo, lo cual corresponde a las etapas de la Iglesia de Jesucristo, corresponde a la Dispensación de la Gracia, en donde el tiempo de los Apóstoles y tiempo de los siete Angeles Mensajeros tuvieron Su manifestación, y fueron recogidos los escogidos ahí en el Lugar Santo del Templo Espiritual de Cristo, y Cristo construyó ese Lugar Santo con escogidos, con seres vivos, piedras vivas; porque Cristo está construyendo un Templo Espiritual con seres humanos, que es Su Iglesia.

Y ahora, continuamos en el Templo del Señor Jesucristo, y caminamos más hacia el Oeste, y entonces nos encontramos en el Oeste, que es el continente Americano, nos encontramos con la Edad de la Piedra Angular que está siendo manifestada, la Edad que corresponde al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, en donde Cristo está construyendo ese Lugar Santísimo con piedras vivas, seres vivos que escuchan Su Voz en este tiempo final, y entran a ese Programa de Creación Divina del Israel Celestial.

Y cuando se termine la construcción de esa parte tan importante del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, lo cual será cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios, entonces Cristo se levante del Trono del Padre para venir en toda Su plenitud a Su Iglesia, y entrar al Lugar Santísimo de Su Templo, de Su Iglesia, que es el que está vigente en este tiempo final.

Y con esa manifestación ahí en el Lugar Santísimo, se llevará a cabo la resurrección de los muertos y la transformación de nosotros los que vivimos, y así quedará dedicado a Dios, a Cristo, Su Templo Espiritual, para morada de Dios en Espíritu Santo en Su Iglesia, Su Templo Espiritual. Por lo tanto, ya no se necesitará un tabernáculo como el que construyó Moisés o Salomón, para ver la gloria de Dios manifestada en este planeta Tierra.

Es en este Templo Espiritual, la Iglesia de Jesucristo, que el pueblo hebreo verá a Jesucristo manifestado en gloria en este tiempo final, verá al Mesías, a Cristo, el Angel del Pacto, y dirá: “¡Este es al que nosotros estamos esperando!” Estará ahí Cristo en Espíritu Santo en la Columna de Fuego, manifestándose en medio de Su Iglesia, y ungirá a Su Angel Mensajero y a través de Su Angel Mensajero llevará a cabo grandes maravillas y señales, y el pueblo hebreo verá todas estas cosas.

Y ahora, podemos ver: EL DIOS CREADOR DE ISRAEL, que ha creado una nación terrenal, el cual luego en la Dispensación de la Gracia ha estado creando una nación Celestial, que gobernará en los Cielos y en la Tierra con nuestro amado Señor Jesucristo. El Dios creador de Israel es el mismo Dios creador del Israel Celestial, de la Iglesia del Señor Jesucristo. El es el único Creador.

Ahora miren, para la creación del pueblo hebreo, Dios obró con Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas, y así vinieron a existencia los hijos de Israel.

Y ahora, Cristo, el Angel del Pacto, ha obrado por medio de Sus Apóstoles y Sus siete Angeles Mensajeros, y para el Día Postrero por medio de Su Angel Mensajero, y así vienen a manifestación los hijos e hijas de Dios del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, cada uno en su edad; y así es creado el Israel Celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, y es creado el Israel Celestial por medio o por el Creador del Israel terrenal.

El mismo Creador del Israel terrenal es el Creador del Israel Celestial, y es el Creador de los Cielos y de la Tierra. Y ahora nosotros somos una nueva creación, creados en Cristo Jesús, Señor nuestro, creados por el Creador de Israel.

El Dios creador de Israel es el único Dios verdadero, y El es el Padre de Israel como nación, y El es nuestro Padre Celestial. El es el que ha estado obrando durante todas estas edades. Y en este tiempo final, cuando está rayando el alba, Cristo, el Angel del Pacto, el cual es la Estrella resplandeciente de la mañana y también es el Sol de Justicia resplandeciente, estará, Cristo, la Estrella resplandeciente de la mañana, la Columna de Fuego resplandeciendo por medio de Su Angel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular, como resplandeció por medio de cada Angel Mensajero en cada edad.

Y resplandecerá también como el Sol de Justicia por medio de Su Angel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular, para traer bendición y salud a todos los que temen el Nombre del Señor, primeramente a los escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes, o sea, en Su Iglesia, en el Israel Celestial, y luego en el Israel terrenal. Esa es la forma en que estaremos viendo a la Estrella resplandeciente de la mañana, resplandeciendo en este tiempo final; pues Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, hablando del Vencedor dijo: “Y le daré la Estrella resplandeciente de la mañana, la Estrella de la mañana.” Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 dice el mismo Cristo:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Por lo tanto, el Vencedor recibirá a Cristo en Su manifestación final, y Cristo resplandecerá a través de ese Vencedor, resplandecerá primero como la Estrella resplandeciente de la mañana, y luego resplandecerá como el Sol de Justicia, para traer bendición a todos Sus escogidos; como trajo bendición cuando estaba rayando el alba, trajo la Palabra de bendición para Jacob, y luego vino a ser Israel.

Con la bendición de Cristo, el Angel del Pacto, somos colocados en el Cuerpo Místico de Cristo como el Israel Celestial, y luego el pueblo hebreo será confirmado como el Israel de Dios, el pueblo primogénito de Dios, la nación primogénita de Dios; recibirá el pueblo hebreo su Adopción en el tiempo final, para poder entrar luego al Reino Milenial de Cristo.

Y ahora, en este tiempo final en el cual estamos viviendo, estamos escuchando la Voz de Cristo, dándonos a conocer todas estas cosas, y así estamos recibiendo la bendición para nuestra transformación. Y como dijo Jacob: “No te dejaré, hasta que me bendigas.” Vean cómo fue que fue bendecido Jacob: el Angel de Jehová hablando Palabras de bendición y cambiándole el nombre.

Y Cristo hablándonos Palabras de bendición en este tiempo final, Cristo, el Angel del Pacto, y revelándonos Su Nombre Nuevo, y dándonos y revelándonos el Nombre Nuevo que El escribirá sobre el Vencedor, el cual es el Nombre de nuestro Dios y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo de Jesucristo, será que Su Iglesia, el Israel Celestial recibirá la total bendición de Cristo, el Angel del Pacto.

La Iglesia del Señor Jesucristo recibirá como individuos, los miembros de Su Iglesia recibirán un cuerpo nuevo; así como hemos recibido un cuerpo teofánico nuevo, recibiremos un cuerpo físico nuevo también. Y la Iglesia del Señor Jesucristo también recibirá un Nombre Nuevo, el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo que es también el Nombre de nuestro Dios. Y así Dios hará para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Israel Celestial, hará nuevas todas las cosas.

Y luego de la Cena de las Bodas del Cordero nos colocará en un Reino Nuevo, Su glorioso Reino aquí en la Tierra, que será establecido. Y el Reino Espiritual de Cristo se materializará y será un Reino físico sobre Israel y sobre toda la humanidad.

Así que, nuestras esperanzas están en el Dios creador de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual se hizo carne y habitó en medio de los hebreos y fue conocido por el Nombre del Señor Jesucristo. Ese es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, ese es el Dios creador de Israel, ese es el que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Y el que nos ha libertado espiritualmente del Egipto espiritual, del reino del maligno, del diablo, del reino de las tinieblas, nos ha libertado espiritualmente y nos libertará físicamente también cuando seamos transformados; y esa será nuestra liberación y será también nuestra Adopción dada por Dios, por Cristo, para estar vestidos como Reyes, como Sacerdotes y Jueces, con un cuerpo nuevo, eterno, inmortal y glorificado.

Así que, pronto vamos a ser vestidos de una vestidura nueva. También habrá un Nombre Nuevo, el Nombre Nuevo para la Iglesia, y Nombre Nuevo, el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo, el cual El escribe sobre el Vencedor. Por lo tanto la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular, será conocida por el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo, y también el Vencedor, y por consiguiente todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esto es así, porque el Dios creador de Israel en Su Programa ha determinado hacer todas estas cosas. Por eso le damos gracias al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de Israel que se hizo carne y lo conocimos por el nombre de nuestro amado Señor Jesucristo, este es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Para el pueblo hebreo, el Mesías es el mismo Dios hecho hombre, porque es Emanuel —que traducido es Dios con nosotros—, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14.

Y ahora, la felicidad nuestra y la bendición nuestra viene del Dios creador de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que es también el Dios del Israel Celestial, el Dios de Su Iglesia; y ese es nuestro amado Señor Jesucristo, el cual tiene un Nombre Nuevo para Su Segunda Venida y para la Obra de Reclamo en Su Segunda Venida. Y todos conocerán Su Nombre, conforme a la profecía.

En Zacarías, capítulo 14, verso 9 en adelante (verso 9), dice:

Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”

Y también en Isaías, capítulo 52, verso 6, dice:

Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.”

Para ser conocido el Nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, del Dios creador de Israel, tiene que hacerse presente en el Día Postrero, para poder conocer el Nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo, el cual estará presente en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular en este tiempo final. Y será ésa la manifestación del Dios creador de Israel, del Israel terrenal y del Israel Celestial.

Es más importante pertenecer al Israel Celestial que al Israel terrenal, ¿por qué? Porque el Israel terrenal está compuesto por los siervos de Dios, y el Israel Celestial está compuesto por los hijos e hijas de Dios. Al Israel Celestial pueden pertenecer gentiles y hebreos también, no depende de la nacionalidad terrenal, sino que depende de que estén escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, como personas escogidas por Dios y gentes celestiales, almas celestiales, que son enviadas a la Tierra a vivir en cuerpos mortales para ser manifestados en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, los cuales estaban en Cristo desde antes de la fundación del mundo, estaban en el Dios creador de Israel, en El estábamos todos nosotros; así como nuestro cuerpo físico estaba en nuestro Padre, y luego fue manifestado por medio de la unión con nuestra madre terrenal.

Y ahora, por medio de la manifestación de Cristo en Su Iglesia, aparecen los hijos e hijas de Dios, son manifestados como creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo, nacidos de nuevo, nacidos en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, todo esto lo hace ¿quién? Nuestro amado Señor Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, el cual es el Dios creador de Israel, el Dios creador de Israel. Ese es nuestro Dios, ese es nuestro amado Señor Jesucristo, y ése es el que dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” Para así obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Hemos visto quiénes son los miembros del Israel Celestial: son los redimidos por la Sangre de Cristo. ¿Y dónde están los que quedan vivos en este tiempo? Pues aquí estamos en esta ocasión escuchando Su Voz, tanto aquí presentes como los que están a través de Internet escuchando en esta ocasión, y los que más adelante escucharán también.

Y ahora, nos encontramos en este tiempo final escuchando al Dios creador de Israel, a nuestro amado Señor Jesucristo en Espíritu Santo, hablándonos Su Palabra revelada para este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, por medio del que El dijo: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

[Apocalipsis 22:6 – Editor]: “Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Vean el orden establecido por Cristo para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y recibir así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Es por medio de Su Angel Mensajero que El en este tiempo final estaría dándonos a conocer todas estas cosas. Y algún día veremos con muchos detalles quién es ese Angel del Señor Jesucristo, en el tiempo de los Apóstoles y de los siete Angeles Mensajeros, y aun lo podremos encontrar también en el Antiguo Testamento.

Pero vamos a dejar todo quietecito ahí, porque esto nos tomaría de una a tres horas, para mostrar el misterio del Angel del Señor Jesucristo. Así como fue mostrado el misterio de cada Angel Mensajero de cada edad, el misterio del Angel del Señor Jesucristo, que es un Profeta, será mostrado en este tiempo final a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, el Dios creador de Israel es el que ha enviado Sus Angeles Mensajeros para cada tiempo, y para el Día Postrero enviaría Su Angel Mensajero. La Obra que llevó a cabo cada Angel Mensajero no fue una obra personal suya, sino la Obra del que lo envió, la Obra de Cristo por medio de cada Angel Mensajero. Para el Día Postrero la Obra del Angel del Señor Jesucristo no será una obra personal de él, sino la Obra de nuestro amado Señor Jesucristo prometida para este tiempo final.

Y el Dios creador de Israel, vean ustedes, sigue siendo el mismo Dios del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento. El Dios de Israel es nuestro amado Señor Jesucristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que vino dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo, para llevar a cabo la Obra de Redención. El es el Dios creador de Israel, por eso podía decir: “Antes que Abraham fuese, Yo Soy.” Podía decir: “Abraham deseó ver mi día, lo vio y se gozó.” Le dicen: “No tienes cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?” Cristo dice: “Antes que Abraham fuese, Yo Soy.” San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58.

¿Y por qué El puede decir que El es antes que Abraham? Porque El es el Dios creador de Israel. Ese es nuestro Dios, ese es nuestro amado Señor Jesucristo, en el cual estaba Dios manifestado en toda Su plenitud, era Dios hecho hombre en medio de la raza humana, en medio del pueblo hebreo, en medio del Israel terrenal; para el Día Postrero estará en medio del Israel Celestial.

El ha estado en medio del Israel Celestial de edad en edad, a través de Sus manifestaciones en Sus Angeles Mensajeros, y en este tiempo final a través de Su Angel Mensajero, para llevar a cabo la Obra correspondiente a este tiempo final, en el Israel Celestial y luego en el Israel terrenal; porque la Obra de Jesucristo para este tiempo final es una Obra de creación, tanto para el Israel Celestial como para el Israel terrenal, por eso viene con la Palabra creadora de Dios: para llevar a cabo la Obra de creación, y completar la creación del Israel Celestial, y luego llevar a cabo la Obra de creación en el Israel terrenal.

Todo eso, Cristo, el Angel del Pacto, lo puede hacer, porque El es el Dios creador de Israel, y Creador de los Cielos y de la Tierra, y es el Creador de Su Iglesia, y Su Iglesia es el Israel Celestial. El es nuestro Creador, y El es el Dios creador de Israel.

El mismo Dios de Israel es el mismo Dios suyo y mio. Por eso el mismo Dios manifestado en Su cuerpo angelical, llamado el Angel del Pacto que bendijo a Jacob en este tiempo final, estará bendiciéndonos y estará dándonos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Todo eso lo hace ¿quién? El Dios creador de Israel, nuestro amado Señor Jesucristo. Por lo tanto, manténgase bien agarrado de Cristo, el Angel del Pacto, escuchando Su Palabra de bendición.

Yo no lo dejaré, hasta que reciba toda Su bendición. Yo no le dejaré, hasta que me bendiga y me transforme en este tiempo final.

¿Y quiénes más se mantendrán bien agarrados, hasta que reciban toda la bendición de Cristo y sean transformados? Todos ustedes también. !Y vamos a ser transformados, porque estamos bien agarrados del Angel de Jehová, de Jesucristo nuestro Salvador!

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL DIOS CREADOR DE ISRAEL,” que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Dios creador de Israel, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Agradezco y aprecio todo lo que ustedes hicieron en este año pasado, y agradezco también su colaboración para el pago que tenemos, o abono al principal de la hipoteca que tenemos del terreno último que compramos, el cual esperamos ya para la semana próxima esté dado ese pago. Hoy fue el – es el último día que teníamos para colaborar voluntariamente con esa meta. Y Dios nos ha bendecido grandemente en esta meta que teníamos.

También de otros países, congregaciones de otros países con sus ministros y hermanos, han colaborado también con nosotros, para ese abono al principal de la hipoteca, lo cual, pues, apreció, y le doy gracias a todos los ministros y sus congregaciones de otros países que han colaborado en este propósito.

Que Dios les bendiga grandemente y les prospere grandemente a ustedes ministros de otros países, y a sus congregaciones, y a cada uno como individuos; y también añada más y más escogidos en sus congregaciones. Y también les bendiga a ustedes por lo que ustedes han hecho aquí en Puerto Rico, y les prospere grandemente espiritualmente y materialmente también. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Estaré con ustedes ya durante estos días, todavía estaré aquí. Así que, estaré con ustedes. Oren mucho por mí, porque continuaré con ustedes aquí en Puerto Rico, para darles todo lo que Cristo me dé para ustedes. Y una de las cosas que he estado deseando darles a ustedes, es lo que les he dicho desde hace muchos meses, que hay algo grande en cuanto al misterio de Dios, el misterio también de los Arcángeles, entre los cuales está Miguel, Gabriel y Lucero (el que se rebeló en contra de Dios). Hay un misterio muy grande ahí, el cual pronto va a ser abierto completamente. Y yo espero que en lo que llegue ese momento, Cristo continúe preparándonos para cuando El nos abra ese misterio, nosotros digamos: Yo he estado esperando algo así, yo lo veo, lo entiendo y le doy gracias a Cristo.

Así que, mientras llega ese momento, El nos está preparando con Su Palabra, para que tengamos todas las Escrituras y todas las citas del Rvdo. William Branham, que van a formar ese cuadro de todo ese misterio de Dios y de Sus Arcángeles. Es un misterio muy grande; en ese misterio, pues, estamos todos nosotros también, como hijos e hijas de Dios.

Los hijos e hijas de Dios son un misterio; pero mire, usted es un misterio ya revelado, para usted ese misterio de usted como un hijo o una hija de Dios ya ha sido revelado para usted, y ya puede ver todas las bendiciones que vienen para usted, las cuales están prometidas en Su Palabra: un nuevo cuerpo para usted, ¿por qué? Porque es un hijo o una hija de Dios, un cuerpo como el cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Es que todos vamos a ser plenamente iguales a Jesucristo: a imagen y semejanza de Jesucristo; pero cada uno mantendrá su apariencia de hombre, si es hombre, o de mujer, si es mujer. En eso no habrá cambio. Si acá en esta dimensión, en este cuerpo terrenal es mujer, el nuevo cuerpo que tendrá será un cuerpo que tendrá la apariencia de mujer; y el hombre, pues, tendrá apariencia de hombre. Pero ni se casarán ni se darán en casamiento. Pero el hombre tendrá su compañera, no para tener hijos, como se tienen acá, sino para estar con él. Y sus hijos que ha tenido acá, los tendrá allá también.

Bueno, esas cosas las veremos con más detalles en próximos Mensajes que Cristo nos dé.

Oren mucho por mí, para que El me dé toda la revelación divina que El quiere que yo les dé a ustedes.

Que Dios les continué bendiciendo a todos y les guarde, y dejo nuevamente con ustedes a nuestro amigo y hermano Félix Caro, para finalizar esta actividad en esta ocasión, con algún cántico, y también siendo despedidos en oración.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

EL DIOS CREADOR DE ISRAEL.”

 

 

➀ El Hno. William enseña la fotografía de la nube aparecida el 28 de febrero de 1963, publicada en la revista “LIFE,” y la revista “CIENCIA.”

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