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La dedicación del templo
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La dedicación del templo

Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos reunidos aquí en Joinville, en la República del Brasil. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en la dedicación de este lugar para la gloria de Dios en este Día Postrero.

En el Antiguo Testamento tenemos la dedicación del tabernáculo que Moisés construyó y también tenemos la dedicación del templo que construyó el rey Salomón.

Veamos aquí, en el capítulo 8 de Primera de Reyes, versos 6 al 11, lo que sucedió cuando Salomón dedicó el templo a Dios:

“Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines.

Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima.

Y sacaron las varas, de manera que sus extremos se dejaban ver desde el lugar santo, que está delante del lugar santísimo, pero no se dejaban ver desde más afuera; y así quedaron hasta hoy.

En el arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto.

Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová.

Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla, permita Dios entender lo que es: “LA DEDICACIÓN DEL TEMPLO”.

Hemos visto, en esta ocasión, que la gloria de Dios entró a la casa que Salomón construyó y llegó hasta el lugar santísimo y se colocó sobre el arca del pacto; así había sucedido también cuando Moisés dedicó el tabernáculo a Dios allá en el principio; y encontramos que en la dedicación de ese tabernáculo Dios se manifestó en una forma gloriosa.

Eso está por ahí por el Éxodo, capítulo 20 (ahí, por ahí está la orden); y luego en el capítulo 40 del Éxodo está la dedicación del templo, y en el verso 28 del capítulo 40 del Éxodo, tenemos lo que sucedió cuando fue dedicado. Capítulo 40, verso 33 al 38, dice:

“Finalmente erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. Así acabó Moisés la obra.

Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.

Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba”.

Eso sucedió cuando Moisés dedicó el templo a Dios. Y luego, cuando Salomón dedicó el templo a Dios, sucedió lo mismo en medio del pueblo hebreo: sobre y dentro del tabernáculo o templo que construyó Salomón, entró Dios en la Columna de Fuego.

Y ahora, en el Éxodo, capítulo 25, verso 21 en adelante, le dice Dios a Moisés:

“Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”.

De sobre el propiciatorio, de en medio de los querubines de oro, le hablaría Dios a Moisés todas las cosas que Dios quería darle a conocer al pueblo hebreo, y Moisés las hablaba al pueblo hebreo.

Porque ese es el orden de Dios: toda revelación tiene que venir a un profeta, y de ese profeta pasa al pueblo; ese profeta transmite esa revelación divina, que es la Palabra de Dios para la edad o dispensación correspondiente, él la transmite al pueblo. Así fue con Moisés y con todos los mensajeros de Dios.

Para cada edad y cada dispensación Dios tiene algo para llevar a cabo, y no funcionará otra cosa sino lo que Dios tiene para ese tiempo. Y lo que Dios tiene para ese tiempo es un mensajero al cual se le revela, y ese mensajero revela esa Palabra al pueblo de Dios; y ahí se abre una nueva edad o una nueva dispensación, y ahí tienen el Mensaje de Dios para esa edad o para esa dispensación; porque tiene que venir por medio de un mensajero, toda revelación tiene que venir por medio de un profeta.

Y ahora, cuando el pueblo espera la revelación de los Siete Truenos que revelen el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, pues tienen que esperar un profeta dispensacional al cual venga esa revelación, y esa revelación entonces la pase al pueblo.

Y ahora, ¿dónde venía la revelación para el pueblo hebreo cuando Dios aceptó el templo o tabernáculo que Moisés construyó? Dios le dijo: “De sobre el propiciatorio, de en medio de los dos querubines, yo me manifestaré a ti, y te hablaré a ti todo lo que yo quiera que tú le hables al pueblo; y tú lo hablarás al pueblo en palabras sencillas”, eso fue lo que Dios le dijo a Moisés.

Y ahora, no tenemos el tabernáculo que construyó Moisés, ni tampoco tenemos el templo que construyó Salomón.

Y ahora, ¿desde qué templo y en qué templo se va a manifestar Dios, Cristo, para hablarle al pueblo hebreo?, y tiene que tener los ministerios de los Dos Olivos.

Y ahora, ¿dónde estará ese templo?, porque miren ustedes, en el templo que construyó el rey Salomón estaban los dos querubines de madera de olivo cubiertos con oro; ¿en qué parte? En el lugar santísimo; y de en medio de los dos querubines de oro y madera de olivo estaba el arca del pacto. Esos dos querubines de madera de olivo gigantes fueron construidos por el rey Salomón en el nuevo templo.

Y ahora, en el Nuevo Templo de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo, tenemos la promesa que Cristo tendrá los Dos Olivos. ¿Y ahora dónde los va a colocar? ¿En la primera edad? Allí no estaban, ¿la segunda edad? Tampoco.

Recuerden que son los dos querubines de madera de olivo, que son los dos olivos de Zacarías, capítulo 4 y Apocalipsis, capítulo 11, que son Moisés por segunda vez en su ministerio, y el ministerio de Elías por quinta ocasión.

¿Y saben lo que es el ministerio de Elías por quinta ocasión? Vamos a ver lo que dice el reverendo William Branham, porque él fue el Elías en la cuarta manifestación del ministerio de Elías; pero no era Elías literalmente, era el Espíritu de Dios operando el ministerio de Elías en el reverendo William Branham, como lo había operado en Juan el Bautista y en Eliseo y en Elías Tisbita.

Vean, cada vez que Dios opera el ministerio de Elías cambia de velo de carne; y, por consiguiente, cambia de nombre también; cambia de nombre el Elías que tiene que venir.

Cuando vino Elías por primera vez, se llamaba Elías Tisbita. Cuando vino el ministerio de Elías por segunda vez, el velo de carne se llamaba Eliseo; pero en él estaba el ministerio de Elías manifestado, y era una doble porción del espíritu de Elías, el cual pidió Eliseo1; y vino sobre Eliseo una doble porción del espíritu ministerial que estaba en Elías2; tipo y figura de la doble porción ministerial prometida para el tiempo final como los Dos Olivos.

Y ahora, la tercera ocasión en que estuvo el ministerio de Elías en la Tierra, el velo de carne se llamaba Juan.

Ahora, vean ustedes el ministerio de Elías cambiando de nombre al cambiar de velo de carne, pero el ministerio es el mismo: es el Espíritu Santo operando el ministerio del Elías; y cuando lo operó en Juan el Bautista, el pueblo hebreo estaba esperando la venida de Elías y la Venida del Mesías. Y vino Elías, y no lo conocieron3; vino con un nombre nuevo, se llamaba Juan.

Pero el Arcángel Gabriel dijo: “Le pondrán por nombre Juan; pero él será un profeta de Dios, y vendrá con el espíritu y virtud de Elías; pero le pondrán por nombre Juan”4. El velo de carne se llamaba Juan, pero el ministerio que estaba en él se llamaba Elías, porque era el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo, en Juan el Bautista operando ese ministerio; porque el Espíritu Santo es el único que tiene ministerios, y los opera en los hombres que Él ha determinado desde antes de la fundación del mundo. “No es del que quiera ni del que corre…”5.

Por eso cuando Eliseo dijo a Elías: “Yo lo que quiero es una doble porción del espíritu que está en ti, que venga sobre mí una doble porción”, Elías dijo: “Cosa difícil tú has pedido”; porque no es del que pide y Dios le va a dar un ministerio de profeta. Pero Dios tenía para Eliseo un ministerio de profeta, de lo cual le había hablado a Elías cuando le dijo: “Ve y unge a Eliseo por profeta en lugar tuyo”6; por lo tanto, el profeta que seguiría después de Elías sería Eliseo.

Y ahora, era cosa difícil la que Eliseo había pedido, que viniera una doble porción del espíritu de Elías, que estaba en Elías; pero por cuanto la promesa para Eliseo, que Dios le había dado a Elías, era que Eliseo sería profeta en lugar de Elías…

Ahora, vean ustedes, ya Eliseo había nacido para ser profeta: era profeta, venía con las dos consciencias juntas, y lo que él pidió estaba de acuerdo al Programa Divino que Dios tenía con Eliseo para llevar a cabo.

Y ahora, miren lo que dice el reverendo William Branham en la página 449 con relación al ministerio de Elías; dice [Los Sellos]:

“[54]. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu fue nada menos que el Espíritu de Cristo (fue el Espíritu de Cristo operando en Eliseo, como en Elías, ese ministerio). Cuando Cristo vino, Él fue la plenitud, fue el Dios de los profetas”.

Ahora, vean ustedes que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, el que estaba en Elías Tisbita operando aquel ministerio, y estaba en Eliseo operando el ministerio de Elías por segunda vez, y estaba en Juan el Bautista operando el ministerio de Elías por tercera vez, y estaba en el reverendo William Branham operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión; y estará en la Tierra operando el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Y ahora vamos a ver ese misterio. Vean lo que dijo el reverendo William Branham con relación al ministerio de Elías por quinta ocasión. En la página 399 del libro de Los Sellos, en la pregunta número 11, dice:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu”.

Porque cuando viene Elías, conforme a la promesa divina, es un hombre del tiempo en que se cumple esa promesa, en donde está el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías prometido para esa ocasión. Lo operó en Elías Tisbita y fue un hombre de aquel tiempo, y lo operó en Eliseo por segunda vez y fue un hombre de aquel tiempo, y lo operó en Juan el Bautista y fue un hombre de aquel tiempo.

No tenía que ser Elías Tisbita del pasado viniendo en los días de Jesús para prepararle el camino, sino el ministerio de Elías tenía que venir; pero no Elías Tisbita literal; tenía que venir el ministerio de Elías. Y, por lo tanto, el que opera el ministerio de Elías Tisbita tenía que venir para operar el ministerio de Elías por tercera ocasión; y vino el Espíritu Santo y operó el ministerio de Elías por tercera ocasión: en Juan el Bautista.

Y para precursar la Segunda Venida de Cristo vino el Espíritu Santo en el reverendo William Branham y operó el ministerio de Elías por cuarta ocasión. Y para el ministerio de Elías por quinta ocasión, estará el Espíritu Santo en un hombre de este tiempo operando el ministerio de Elías por quinta ocasión; y ese será el que le llevará el Mensaje al pueblo hebreo.

Pero antes, ¿dónde va a estar? En la Casa de Dios. ¿Dónde estaban los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro en el templo que construyó Moisés o en el templo que construyó Salomón? Pues estaban en el Lugar Santísimo.

Y ahora, vean ustedes, hemos visto a Elías en la Casa de Dios en cuatro ocasiones anteriores, y estará por quinta ocasión.

En la primera y segunda ocasión y tercera ocasión estuvo en la Casa de Dios en el Atrio, porque el Atrio es desde Adán hasta Jesús. Y después lo encontramos dentro del Lugar Santo, a Elías en su cuarta manifestación, en la séptima edad de la Iglesia gentil. Pero Elías tiene que aparecer en el Día Postrero en el Lugar Santísimo, y tiene que aparecer con Moisés, y tiene que aparecer con Jesús, porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles7, y Sus Ángeles son los Dos Olivos: Moisés y Elías.

Donde esté el Hijo del Hombre manifestado: estará Elías manifestado y estará Moisés manifestado: Elías por quinta vez, Moisés por segunda vez y Jesús por segunda vez. Y no hay otro lugar en la Casa de Dios sino el Lugar Santísimo, por eso aparece la Shekinah viniendo al Lugar Santísimo; y eso es la Venida del Señor en el tabernáculo que construyó Moisés, en el templo que construyó Salomón, y eso es la Venida del Señor para el Día Postrero en el Templo espiritual de Jesucristo.

Su Venida es, no para la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, sino para la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo. Las siete edades corresponden al Lugar Santo, y vimos a Elías en el Lugar Santo en la séptima edad; miren cómo Elías ha ministrado en la Casa de Dios y ha ido subiendo en la Casa de Dios, del Atrio al Lugar Santo.

Ahora vean, el ministerio de Moisés también ministró en la Casa de Dios, lo vemos en el lugar del Atrio, y vemos el ministerio de Jesús también en el Atrio ministrando; y luego en las edades vemos el Espíritu de Cristo, el ministerio de Cristo, operando en las siete edades a través de los siete ángeles mensajeros.

Y luego, el ministerio de Cristo estará operando en la Edad de la Piedra Angular. ¿Y cómo operará?, porque ese es el ministerio que nos dará a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, nos dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Cristo con esa Voz de Trompeta nos invita a subir para mostrarnos las cosas que han de suceder después de las que han sucedido en las siete edades. ¿Y cómo nos va a dar a conocer todas esas cosas que han de suceder?, pues ya no tiene a ninguno de los siete ángeles mensajeros a través de los cuales hablaba en las siete edades, a través de los cuales habló en las siete edades, porque no puede venir ninguna revelación a menos que sea a través de un profeta, de un mensajero.

¿Y a quién tendrá…? ¿Cristo en el Día Postrero a quién tendrá para darle a conocer todas estas cosas que deben suceder, y que las dé a conocer a nosotros, y que sea así el instrumento de Cristo? Pues miren, esa persona es de la cual Cristo habló más; habló más de esa persona que de los siete ángeles mensajeros juntos. Vean, Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel, ¿para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Todas esas cosas que deben suceder pronto, que Cristo prometió revelarlas a Su Iglesia a todos los que suben a donde Él está en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, vean ustedes, las revela a través de Su Ángel Mensajero.

Ese es el instrumento de Jesucristo para el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, en el Templo espiritual de Cristo, que es en la Edad del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

En Apocalipsis 22, verso 16, también Cristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y así darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Ese Ángel Mensajero es el instrumento de Jesucristo, del Espíritu Santo, a través del cual Él estará operando el ministerio de Elías por quinta ocasión, el ministerio de Moisés por segunda ocasión, y el ministerio de Jesús por segunda ocasión. Donde esté el ministerio del Hijo del Hombre estará también el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías, porque Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo, y mucho menos va a tener tres; pero puede tener tres ministerios en un solo hombre, y no hay ningún problema.

Ahora podemos ver el misterio del Templo de Dios. Todo lo que fue mostrado allá es tipo y figura de lo que estaría sucediendo en el Templo espiritual de Cristo, en la Iglesia de Jesucristo.

El Templo espiritual de Cristo en este tiempo final será dedicado a Dios para Dios morar en toda Su plenitud, Dios manifestarse en toda Su plenitud. Dios entrará en toda Su plenitud al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, Él adoptará a Su Ángel Mensajero y a cada persona que estará en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. El Lugar Santísimo es la Edad de la Piedra Angular, y es construido con seres humanos, como el resto del Templo espiritual es construido con seres humanos, con creyentes.

Y ahora, vean ustedes, este Templo, este Nuevo Templo…, en el nuevo templo estaban los dos querubines de madera de olivo, en el que construyó Salomón; y en el Nuevo Templo, que construyó Jesucristo, el cual es Su Iglesia, aparecen los Dos Olivos en Apocalipsis, capítulo 11; y ya en Zacarías, capítulo 4, estaba profetizado. Y los Dos Olivos, dice Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, que son los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios.

Y ahora, veamos un poquito de este Templo en Hebreos, capítulo 3: verso 5 en adelante (5 al 6), dice:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Y ahora, la Casa de Dios, ¿cuál es? La Iglesia del Señor Jesucristo, somos nosotros. Y ahora Cristo está en Su Casa, Su Iglesia, ministrando de edad en edad por medio del mensajero de cada edad.

En Efesios, capítulo 2, verso 19 al 22, también San Pablo dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios…”.

Recuerden que cada creyente nacido de nuevo ha nacido en la Familia de Dios; y la Familia de Dios, la descendencia de Dios, los hijos e hijas de Dios componen la Iglesia de Jesucristo.

“… edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor…”.

¿Para ser qué? Un Templo santo en el Señor: ese es el Nuevo Templo. Ya no necesitamos el tabernáculo que construyó Moisés ni el templo que construyó Salomón, ya Jesucristo está construyendo un Templo para Dios morar en él en toda Su plenitud.

Y Él termina esa construcción de Su Templo en este tiempo final, al construir el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; porque un templo para Dios tiene que tener Lugar Santísimo. Y las siete edades de la Iglesia con sus siete ángeles mensajeros corresponden al Lugar Santo; y después de las siete edades (que es las etapas del Lugar Santo) pues tiene que venir el Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular, y tiene que ser construido ese lugar con seres humanos.

Y ahora, podemos ver que a través de las edades hubo un territorio donde Dios llamó y juntó a Sus escogidos, y construyó cada etapa de Su Iglesia correspondiente al Lugar Santo, y cada etapa tuvo un mensajero; y todo estuvo representado también en el candelabro con sus siete lámparas encendidas: las siete edades con los siete mensajeros; pero luego llegamos al Lugar Santísimo, a la Edad de la Piedra Angular.

La última edad de las siete edades se cumplió en Norteamérica, pero ahora ¿dónde se cumple la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo? En la América Latina y el Caribe, donde está llamando y juntando Sus escogidos, y colocándolos en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Y cuando esté completado ese Lugar Santísimo, pues estará terminado el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo; y Cristo saldrá del Trono de Intercesión, tomará el Título de Propiedad, hará el reclamo: resucitará a los muertos en Cristo y nos transformará a nosotros los que vivimos.

Y entonces estará dedicado a Dios el Nuevo Templo, y Dios estará morando en él en toda Su plenitud. Y tendrá adoptado ahí a Su Ángel Mensajero, y adoptará ahí a Su Ángel Mensajero, y se manifestará en el poderoso ministerio prometido para el Día Postrero, donde estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús operando con grandes señales y maravillas, como está prometido en la Escritura.

Viene esa etapa que corresponde a la etapa de la adopción, para el cumplimiento de la Visión de la Carpa, donde se vieron las grandes señales y maravillas. Esa es una etapa que será cumplida ya cuando esté adoptado el Ángel de Jesucristo, y sean adoptados los escogidos de Dios; y el pueblo hebreo verá a Dios obrando, a Jesucristo obrando en Su Templo espiritual, Su Nuevo Templo, porque Dios estará en toda Su plenitud en Su Nuevo Templo; y ahí estará el Arca del Pacto, y sobre el Arca del Pacto estará Dios manifestado.

Y ahora, ¿cómo viene el Arca del Pacto al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo? Eso es muy importante, porque cuando Moisés construyó el templo metieron el arca del pacto al lugar santísimo8, y cuando Salomón construyó el templo, antes de dedicarlo metieron el arca del pacto al lugar santísimo9.

¿Y cómo será colocada el Arca del Pacto al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo? Nos dice la página 83, 84 y 85 del mensaje “Tratando de hacer un servicio a Dios fuera de Su voluntad”10, dice el reverendo William Branham:

“Cristo es nuestra Arca, la Palabra”.

Ahora, vean ustedes, Cristo, la Palabra, es nuestra Arca.

“Ellos quisieron su denominación…”.

Eso fue cuando David estaba llevando el arca del pacto a la ciudad de David, y la estaba llevando en un carro nuevo, tirado por bueyes; pero esa no era la forma que Dios había establecido para llevar el arca del pacto. Dios había establecido que el arca del pacto sería llevada sobre los hombros de los levitas, de los levitas de la descendencia de Coat; no cualquier levita, no cualquier sacerdote; de la descendencia de Coat11, a la cual pertenece Aarón.

Y ahora, la forma correcta era llevar el arca sobre los hombros de los levitas; y el arca representa a Cristo, por eso es tan importante en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón.

“… él no puede, noten, no puede ser llevado en carros nuevos denominacionales…”.

O sea que pueden abrir nuevas denominaciones, pero en ningún carro denominacional puede ser llevada el Arca del Pacto, Cristo, al Lugar Santísimo. Y de edad en edad el Arca del Pacto tenía que entrar al Templo de Dios.

En el tiempo de Moisés y en el tiempo de Salomón, vean ustedes, la entraban por el atrio, la seguían pasando, la pasaban por el lugar santo, hasta que la llevaban al lugar santísimo. Y vean cómo ha venido el Arca del Pacto: por los profetas, desde Adán hasta Jesús, y de Jesús (por medio de los ángeles mensajeros) hasta la séptima edad de la Iglesia gentil. Y después, de ahí para adelante, para meterla al Lugar Santísimo, ¿cómo vendrá? Vamos a ver, dice:

“… su Mensaje no puede ir en el carro de una nueva denominación, cuando él está supuesto a estar en el contenido y venir en el corazón de un profeta”.

Es en el corazón de un profeta; así como los sacerdotes cargaban el arca del pacto sobre los hombros, pues las varas que llevaban el arca del pacto descansaban sobre los hombros de los sacerdotes, y ahí sobre el corazón iba el arca del pacto.

Y ahora podemos ver, sobre el corazón de un profeta es que el Arca del Pacto tiene que ir cargada, ser llevada; y es llevada de una edad a otra en el corazón de un mensajero.

Y ahora, para entrar al Lugar Santísimo tiene que ir en el corazón de un profeta, la Palabra tiene que hacerse carne en un profeta.

Y ahora, vamos a ver este misterio. En la página 84, el penúltimo párrafo dice [pág. 45, párrs. 318-319]:

“Hay tan solo un Arca, ese es Jesucristo, ¡y Él es la Palabra!

Noten, Dios le dijo a profeta: ‘Come el rollo’, en el Viejo Testamento”.

Eso fue a Ezequiel, en el capítulo 2 y capítulo 3, cuando le dijo: “Come el rollo”, para después que profetizara. Y ahora en el Nuevo Testamento:

“Él al profeta del Nuevo Testamento (o sea, Juan el apóstol, en el capítulo 10 de Apocalipsis, verso 8 en adelante), le dijo: ‘Come el librito’. ¿Por qué? ¡Para que el profeta y la Palabra fueran uno! (o sea, que la Palabra se haga carne en un hombre, en ese profeta). ¿Ve? Ese es el Arca, la Palabra de Dios”.

Y vean cómo es que viene el Arca del Pacto al Nuevo Templo, que es la Iglesia de Jesucristo: de edad en edad, hasta que entra al Lugar Santísimo. ¿Y cómo entra? En el corazón de un profeta. Se hace carne en un profeta en el Día Postrero, que es el Ángel del Señor Jesucristo, en el cual Cristo manifiesta los misterios de Moisés, de Elías y de Jesús; y ahí viene la Palabra hecha carne, y viene al Lugar Santísimo, a la Edad de la Piedra Angular.

Sin estar ahí la Palabra no puede ser dedicado el Templo espiritual de Cristo para Dios morar en toda Su plenitud; pero estando ahí la Palabra, el Arca del Pacto, en el Lugar Santísimo, ese Templo espiritual al completarse será dedicado a Dios, y Dios morará en toda Su plenitud en Su Iglesia, que es Su Templo espiritual. Ese es el Nuevo Templo, el cual será ungido con la plenitud del Espíritu de Dios, ese será el Templo para el Reino Milenial.

Si le hacen un templo al pueblo hebreo, literal, volverían a sacrificar animalitos; pero en el Templo espiritual de Cristo no tenemos animalitos literales; tenemos a Jesucristo, el Cordero de Dios, que fue crucificado, derramó Su Sangre, y con Su Sangre nos limpia de todo pecado. Esa es la única Sangre que hay en el Templo espiritual de Cristo, ya no hay sangre de animalitos; aquello era tipo y figura del Sacrificio de Cristo.

Ahora podemos ver el Nuevo Templo y la dedicación del Nuevo Templo para el Día Postrero. En cada ocasión en que dedicamos a Dios un lugar para la predicación de Su Palabra, y para ahí reunirse los hijos e hijas de Dios a cantar, y a adorar a Dios, y a oír Su Palabra, estamos señalando a la Iglesia de Jesucristo, es un tipo y figura de la Iglesia de Jesucristo.

Por lo tanto, entendamos correctamente lo que es la dedicación de un lugar para adorar a Dios y escuchar Su Palabra. Por eso tiene un lugar donde está el púlpito, de donde sale la Palabra de Dios, lo cual está tipificando en el Lugar Santísimo el Arca del Pacto.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. Y que este lugar que dedican en esta ocasión para Jesucristo, para la exposición de Su Palabra, y para venir a adorar y glorificar a Dios: sea de grande bendición para todos ustedes, y Cristo reciba la adoración que le ofrecerán ustedes en este lugar a Jesucristo nuestro Salvador.

Y que siga añadiendo a Su Iglesia en este lugar más y más personas, más y más personas que tiene sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo.

Y que use grandemente al ministro o ministros que estén frente de la congregación que se reunirá en este lugar; y que abra más lugares en esta ciudad y en lugares cercanos para servir a Jesucristo nuestro Salvador. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y nos veremos en la actividad de la noche, en el lugar que ya está asignado.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA DEDICACIÓN DEL TEMPLO”.

[Revisión junio 2021]

1 2 Reyes 2:9

2 2 Reyes 2:15

3 San Mateo 17:12

4 San Lucas 1:13-17

5 Romanos 9:16

6 1 Reyes 19:16

7 San Mateo 16:27

8 Éxodo 25:21

9 1 Reyes 8:6

10 SPN65-1127B “Tratando de hacer un servicio a Dios sin ser la voluntad de Dios”, pág. 44, párr. 313

11 Números 4:1-15

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