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El Mensaje que será predicado a todo pueblo, nación, lengua y reyes
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El Mensaje que será predicado a todo pueblo, nación, lengua y reyes

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos, reunidos aquí en esta tarde o esta noche (aunque es de día, pero desde las 6:00 en adelante casi siempre dicen “buenas noches”).

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos hable directamente a nuestra alma, y nos abra las Escrituras y nos abra el entendimiento para comprender estos misterios que en este tiempo final serían revelados a la Iglesia del Señor Jesucristo; y nos prepare así para ser transformados y raptados en este tiempo final, y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

En esta noche tenemos un tema muy importante: “EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES”.

El Mensaje que será predicado a todo pueblo, nación, lengua y reyes, vamos a ver cuál es ese Mensaje y quién predica ese Mensaje.

En Apocalipsis, capítulo 14, versos 6 al 9, dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Cuando un Mensaje tiene que ser predicado tiene que pertenecer a una edad o a una dispensación, y por consiguiente tiene que tener un mensajero; porque no hay un Mensaje sin un mensajero, y no hay un mensajero sin un Mensaje.

Si una persona dice que es un mensajero de Dios, tiene que tener un Mensaje. Si es un mensajero de Dios para un tiempo, tiene que tener el Mensaje de Dios para ese tiempo para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y Dios ha tenido para las siete etapas de la Iglesia entre los gentiles, durante la etapa de la noche por la cual ha estado pasando la Iglesia durante estas siete edades de la Iglesia, en estos dos mil años que han transcurrido, Él ha tenido siete ángeles mensajeros, que son siete mensajeros de Dios, siete hombres, enviados a Su Iglesia con el Mensaje de Dios para cada edad.

Y estos mensajeros han sido representados en estrellas y la Iglesia ha sido representada en la luna, porque el mundo ha estado en tinieblas, ha estado viviendo en tiempo de oscuridad, tiempo de noche, a tal grado que ni sabe cómo vino el ser humano a existencia; y creen que vino del chimpancé, y creen un sinnúmero de cosas que ni los niños las pueden creer.

Los niños muchas veces tienen más entendimiento de estas cosas que los mismos grandes científicos que piensan que el ser humano vino del mono o del chimpancé; y están buscando el eslabón perdido, porque piensan que en la evolución (según piensan) primero comenzó en cierta forma la vida, y luego fue llevándose a cabo mutaciones, y así fue pasando de una especie a otra; pero no se dan cuenta que Dios creó cada especie.

De una especie no se hizo una mutación para surgir otra especie, sino que Dios creó cada especie; y conforme a la Ley Divina cada especie se reproduce de acuerdo a su género1.

Ahora miren, cuando algunos piensan o la ciencia piensa que el ser humano ha venido del mono o del chimpancé, la pregunta sería: ¿Y por qué no se han seguido reproduciendo los monos o los chimpancés en seres humanos? ¿Por qué no ha continuado esa mutación?

¿Ven? Ahí se les acaba el entendimiento y no pueden comprender el porqué; porque si salieron del mono, pues tenían que luego los monos irse convirtiendo en seres humanos a medida que pasa el tiempo. Pero ¿de los monos qué salen? Más monos.

Y así de los diferentes animales; porque cada simiente o cada raza se reproduce en más de su misma especie.

Y ahora, el eslabón perdido que la ciencia busca, que sabe que es un animal que hubo entre el hombre y el chimpancé, el cual era muy parecido al hombre…; pero la ciencia, en sus descubrimientos arqueológicos descubre esqueletos de seres que existieron hace millones de años y dice: “Ese era el hombre 10.000 años atrás (o 1 millón de años atrás o 10 millones de años atrás), y vean cómo fue cambiando”, pero no se da cuenta que esos esqueletos que va descubriendo son de una raza que era muy cercana al ser humano.

O sea, están descubriendo esos esqueletos del eslabón perdido, de esa raza de la serpiente que antes de recibir la maldición de parte de Dios era muy parecida al ser humano, pero no tenía alma, que era lo único que le faltaba para ser igual al ser humano; pero tenía espíritu, y por consiguiente razonaba, por eso la serpiente razonaba; y tenía aun entendimiento acerca de la reproducción, y tenía aun entendimiento acerca de leyes divinas; por lo tanto, era la más astuta entre todos los animales y fue la que engañó a Eva, y por consiguiente fue la que recibió la maldición de parte de Dios.

Y de un animal que era el animal más cercano al ser humano, se convirtió en un reptil, que queda muy atrás aun del mono; ni siquiera quedó en el nivel del mono; ni siquiera quedó en el nivel de la cotorra, que por lo menos la cotorra aprende a hablar porque le enseñan. Pero ahora, vean ustedes, las serpientes o la serpiente perdió también su forma y también perdió su habla.

Ahora, Dios dijo allá en el Huerto del Edén, cuando le echó la maldición a la serpiente, que la serpiente heriría a la simiente de la mujer (y la simiente de la mujer sería el Mesías cuando viniera), lo heriría en el calcañar2; y eso se cumplió cuando Cristo fue herido en la Cruz del Calvario en Sus manos y en Sus pies (o sea, en sus talones), cuando fue crucificado allí, cuando los clavos fueron colocados en Sus pies y en Sus manos. Ahí fue la herida que la serpiente le hizo a la simiente de la mujer, o sea, al Mesías; porque el Mesías vendría por medio de una mujer3.

Y ahora, el Mesías, la simiente de la mujer, heriría al diablo, a la serpiente, en la cabeza. Y Cristo hirió al diablo en la cabeza: obtuvo la victoria en contra del diablo y sacó a la luz la Vida.

Y ahora, Cristo es nuestra victoria. Le quitó las llaves del infierno y de la muerte al diablo cuando estuvo allá en el infierno; porque tomó nuestros pecados Cristo, murió a causa de nuestros pecados, se hizo mortal (porque la paga del pecado es muerte)4, y tuvo que ir al infierno; pero allí tuvo la batalla contra el diablo y lo hirió en la cabeza: le quitó las llaves del infierno y de la muerte, lo venció y salió victorioso. Pasó por el Paraíso y tomó a los santos que estaban en el Paraíso: y todos resucitaron con Cristo, el día de la resurrección se levantaron con Cristo, y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, conforme a San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante.

Y ahora, vean ustedes cómo Cristo obtuvo la victoria.

Ahora, hay algo muy importante, y es que la simiente de la mujer es Cristo, un hombre. Y ahora, la simiente de la serpiente, vean ustedes, serían los que cumplirían la profecía que herirían al Mesías en el calcañar; porque la simiente de la serpiente, que es la representación de la serpiente en la Tierra, estarían en la Tierra.

Y por eso es que Jesús habló de que en la tierra había trigo y cizaña: hijos de Dios e hijos del malo5. Los hijos de Dios, pues vienen de Dios; y los hijos del malo, ¿de quién vienen? Del malo, del diablo.

Y ahora, todo eso comenzó allá en el Huerto del Edén; y vean ustedes cómo a medida que han pasado los siglos y los milenios, todo ha ido cumpliéndose conforme a las profecías divinas.

Y ahora llegamos nosotros al tiempo final, en donde miramos hacia atrás, hacia la historia del ser humano, y podemos ver todo lo que ha sucedido; aunque no ha sido comprendido completamente todo lo que ha sucedido en medio de la raza humana.

Pero Dios sí sabe lo que sucedió; y de acuerdo a como Él ve la historia de la raza humana es que nosotros la tenemos que ver; y para eso Él tiene que revelarnos a nosotros lo que en realidad ha estado sucediendo desde que Él colocó al ser humano en este planeta Tierra.

Y ahora, podemos ver el por qué tuvo que venir Jesús y morir en la Cruz del Calvario: para obtener la victoria en contra del diablo y así darnos vida eterna.

Por causa de la caída el ser humano cayó de la vida eterna, y por consiguiente viviría una cantidad de tiempo solamente aquí en la Tierra, y la descendencia del ser humano viviría solamente una cantidad de tiempo en este planeta Tierra; pero Dios restaurará a Sus hijos a la vida eterna, los restaurará a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída.

Y esa restauración, con la Primera Venida de Cristo comenzó esa restauración: Él muriendo en la Cruz del Calvario y quitando nuestros pecados allí, y resucitando y sentándose en el Cielo, en el Trono de Dios en el Cielo, para hacer intercesión por todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, o sea, para hacer intercesión por todos los hijos e hijas de Dios.

Y Él no hace intercesión por los hijos del malo. ¿Por qué? Porque no se arrepienten.

Ahora, podemos ver que los hijos e hijas de Dios tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; y en el tiempo que les toca vivir son llamados y juntados por la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto, a través del mensajero de cada edad.

Y para este tiempo final, encontramos que todo lo que va Cristo a hacer en este tiempo final ya lo reflejó por medio de los mensajeros que envió en cada edad, así como lo que iba a hacer en Su Primera Venida Él lo reflejó en los profetas del Antiguo Testamento; y también reflejó cosas para Su Segunda Venida también en los profetas del Antiguo Testamento, y también en los patriarcas, y también en el rey David y también en otros reyes.

Y ahora, en este tiempo final, así como Cristo envió Sus mensajeros para cada edad en medio de Su Iglesia, para darles el Mensaje correspondiente a cada edad…, un Mensaje con el cual Cristo les hablaría a Sus hijos y les abriría el entendimiento y las Escrituras correspondientes al tiempo en que ellos estaban viviendo, y serían llamados y juntados en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Ese era el Mensaje de Luz para cada edad; y cada mensajero fue un mensajero de luz, un ángel de luz enviado en cada edad. Así como Juan el Bautista fue una antorcha, una luz encendida que alumbraba en lugar oscuro6; pero luego Jesús fue la Luz del mundo7, o sea, fue una luz mayor. Juan alumbró solamente un grupo de personas en medio del pueblo hebreo, pero Jesús alumbra al mundo entero: ¡Él es la Luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo!

Y ahora, cada ángel mensajero, siendo una luz para su edad, está representado en la mecha encendida de cada lámpara del candelabro que estaba en el lugar santo en el templo que construyó Salomón y en el templo que construyó Moisés.

Porque en el Templo espiritual que Cristo estaría construyendo estarían esas siete lámparas en el candelabro; y el candelabro es la Iglesia, y cada lámpara es cada edad de la Iglesia, y cada mecha encendida es el mensajero de Dios enviado en cada edad, encendido con el Fuego del Espíritu Santo para alumbrar en el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo; y así luego la Iglesia reflejar esa Luz al mundo, dar ese Mensaje.

El Mensaje de Dios viene al mensajero de cada edad, y el mensajero lo da a la Iglesia, y la Iglesia lo extiende al mundo entero. Por eso los mensajeros están representados en estrellas y la Iglesia en la luna; y cada estrella refleja la Luz de Cristo en cada edad en la Iglesia, y la Iglesia la refleja al mundo.

Y ahora, para este tiempo final, por cuanto llegamos al tiempo en que Cristo estará manifestado en medio de Su Iglesia nuevamente, en una nueva edad pero eterna: en la Edad de la Piedra Angular, y una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, que se estará entrelazando con la Dispensación de la Gracia, Cristo es la Estrella resplandeciente de la Mañana; y al Vencedor, al mensajero que Él envía a Su Iglesia, que es Su Ángel Mensajero, Él le dará la Estrella resplandeciente de la Mañana; y Cristo estará en Su Ángel Mensajero como la Estrella resplandeciente de la Mañana reflejándose, manifestándose a través de Su Ángel Mensajero, el cual recibe esa Estrella resplandeciente de la Mañana; o sea, recibe a Cristo en este tiempo final y Cristo se manifiesta a través de Su Ángel Mensajero, y ahí tenemos la Estrella de la Mañana resplandeciendo.

¿Y qué mensaje tiene la Estrella de la Mañana? Tiene el mensaje de que un nuevo día está rayando. Un nuevo día comienza a nacer, y comienza la Luz del Sol a verse, aunque el Sol no se ve. Cuando está rayando el alba, el sol no se ve, pero se ve la luz del sol: una claridad por el este, un mensaje por el este, una luz por el este; el Mensaje del Este, que es la Luz del Este.

Y ya viendo la Estrella de la Mañana manifestada ahí, y quedando la Estrella de la Mañana como la estrella principal, dándonos su mensaje que un nuevo día está comenzando (vean, esa estrella es la Estrella del Este también), nos muestra que está rayando el alba y que de un momento a otro amanece completamente. Y ahora, amanece por el este.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo estando en la Edad de la Piedra Angular, la edad en donde el Mensaje para el pueblo hebreo viene primero a la Iglesia del Señor Jesucristo… Así como antes del sol salir por el este, ¿dónde se encuentra? En el oeste, alumbrando las últimas horas de la tarde, luego que ha caído el sol; luego de la caída del sol, comienza un nuevo día.

Y, por ejemplo, el viernes a la caída del sol, termina el viernes y comienza el sábado. Por eso los hebreos comienzan a guardar el sábado el viernes a la caída del sol, porque ahí comienza el sábado, hasta la próxima tarde a la caída del sol; de tarde a tarde. Entre esas dos tardes está el sábado, y entre dos tardes siempre está el día.

Ahora, el día comienza primero en el tiempo de la tarde; y esa luz que se ve en la tarde, por el oeste…; porque el sol termina su recorrido en el oeste, el sol cae en el oeste; pero al tiempo de la tarde hay luz, luz del nuevo día, y esa luz está en la tarde.

Y ese mensaje da testimonio que por la mañana, ese mismo sol que alumbró en la tarde por el oeste, alumbrará por el este en un nuevo día.

Y el mismo Sol que alumbra a la Iglesia de Jesucristo en el oeste, en la tarde, a la caída de la tarde, cuando ya han terminado los siete ángeles mensajeros de las siete edades, en donde se entrelaza el precursor con el precursado…; es ahí, en el tiempo de la tarde, en donde se entrelazan las edades y las dispensaciones y se entrelazan los días.

Y es ahí, en la tarde, en donde Cristo por medio del precursor de Su Segunda Venida le da Luz a la Iglesia; y después que termina su ministerio, Cristo le vuelve a dar Luz a Su Iglesia por medio del ministerio que corresponde al día que ha de comenzar en la mañana; pero el día comienza en la tarde; por lo tanto, esa Luz que viene después de la caída del sol pertenece a un nuevo día.

Y esa Luz que viene después de la caída del sol pertenece al este, pero primero se ve por el oeste: primero se ve en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo… Y si se ve la Luz en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en el oeste, en el tiempo de la tarde, tiene que estar entonces el mensajero a través del cual viene ese Mensaje para la Iglesia del Señor Jesucristo, y les anuncia que un nuevo día dispensacional está comenzando.

Y ahora, espiritualmente, pues la Iglesia, vean ustedes, recibe la Luz de Cristo, la Luz de un nuevo día dispensacional, que es la Luz del Evangelio del Reino resplandeciendo; y el Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, así como el Evangelio de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios.

El Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Y es Cristo, la Luz del mundo, el que resplandece, y lo hace por medio del mensajero enviado para cada edad y cada dispensación.

Y ahora, así como Cristo estuvo en cada mensajero de cada edad de la Iglesia, estará en Su Ángel Mensajero en el tiempo final, en este entrelace de estos dos días dispensacionales: del día de la Dispensación de la Gracia con el día de la Dispensación del Reino. Y entre esos dos ministerios, vean ustedes, se lleva a cabo el entrelace de una nueva dispensación.

Y en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo tiene que estar, antes de estar en medio del pueblo hebreo, tiene que estar el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es nuestro amado Señor Jesucristo; tiene que estar el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo, tiene que estar en medio de Su Iglesia, porque Él ha estado de edad en edad en medio de Su Iglesia a través del mensajero de cada edad manifestándose.

Y en el Día Postrero estará en Su Ángel Mensajero manifestado en la porción correspondiente al Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, a tal grado que irá aumentando la manifestación de Dios en Su Ángel, a tal grado que llegará el momento en que Cristo lo adoptará; y Cristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, estará en toda Su plenitud manifestado en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Y ahora, este Ángel del Señor Jesucristo es el portador del Sello del Dios vivo, es el portador del Espíritu Santo; así como cada ángel mensajero de cada edad pasada fue el mensajero en donde estaba Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, llamando y juntando a los escogidos de cada edad.

Hubo un ministerio, un don ministerial en cada edad; ese fue el mensajero de cada edad y fue el ángel guardián de cada edad enviado por Cristo a Su Iglesia. Cada mensajero fue el ángel guardián de la Iglesia en cada edad.

Y ahora, para el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo, Él envía a Su Ángel Mensajero. Dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Qué estará haciendo y qué estará hablando el Ángel del Señor Jesucristo? Estará hablando todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16.

Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, dice: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para manifestar a Sus siervos las cosas que han de suceder pronto, las cosas que deben suceder pronto”. Esas son las que el Ángel de Jesucristo da a conocer a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final.

Y también nos refresca la memoria de las cosas que sucedieron en edades pasadas, de las cuales hablaron los apóstoles y hablaron los siete ángeles mensajeros; y el reverendo William Branham habló más ampliamente y abrió el misterio que estuvo cumpliéndose en las edades pasadas, e identificó los mensajeros de cada edad.

Y ahora, vean, también identificó los territorios donde Dios envió esos mensajeros, y las edades donde se cumplieron y los territorios donde se cumplieron esas edades, y el tiempo donde se cumplieron esas edades.

Y ahora, para este tiempo final, en el Mensaje del Evangelio del Reino, que da a conocer todas las cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, es identificado el territorio donde se cumple la Edad de la Piedra Angular; es identificado el Mensaje que corresponde a la Edad de la Piedra Angular: el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y es identificado también el pueblo: el pueblo latinoamericano, como el pueblo que estaría escuchando ese Mensaje, esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino. Esa es la Trompeta Final: el Mensaje Final de Cristo, de Dios, para Su Iglesia y para la raza humana.

Y hemos identificado y ha sido identificado el mensajero para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino: el Ángel del Señor Jesucristo; un redimido por la Sangre de Cristo que en el Día Postrero estaría en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y que sería el instrumento de Jesucristo para Su manifestación final en medio de los gentiles en la América Latina y el Caribe.

Todas estas cosas ya han sido identificadas abiertamente. Y también hemos identificado el idioma: el español.

Y ahora, la Tercera Etapa, que fue vista en la Visión de la Carpa y también en otras visiones, encontramos que el idioma era un idioma desconocido al reverendo William Branham8, porque él no hablaba ese idioma; por lo tanto, no era el inglés el idioma para la Tercera Etapa ser cumplida por medio de la Palabra creadora siendo hablada en una nueva edad y una nueva dispensación.

Y ahora, las palabras del precursor de la Segunda Venida de Cristo para este tiempo final estarían siendo cumplidas. Y así como el Mensaje del Evangelio de la Gracia fue pasando de edad en edad, y de territorio en territorio, y de nación en nación, y de continente en continente…

Vean ustedes, pasó…, de en medio del pueblo hebreo pasó a los gentiles y pasó a los gentiles en Asia Menor, donde se cumplió la primera edad de la Iglesia gentil y donde Dios envió a Su ángel mensajero San Pablo; y de ahí pasó el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, y el Mensaje, pasaron a Francia, pasaron a Europa, donde Dios levantó a Ireneo, el segundo ángel mensajero de la segunda edad de la Iglesia gentil.

Y así ha ido pasando de edad en edad el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, y el Mensaje de Cristo; y ha ido pasando de nación en nación.

Luego pasó de Francia, pasó a Hungría, y vean ustedes, allí levantó a Martín; y Martín ministró en Hungría y también ministró en Francia, hubo un entrelace ahí. O sea, el Mensaje pasó a otra nación y a otro pueblo, y también ministró donde lo había dejado Ireneo: en Francia; o sea que hizo un entrelace: podía ministrar Martín en Francia también porque ahí lo había dejado Ireneo, el mensajero de la segunda edad.

Luego pasa el Mensaje a Irlanda y a Escocia, y Dios levantó a Colombo, y Colombo ministró en Irlanda y en Escocia.

Vean cómo el Mensaje fue pasando de una nación a otra nación, de un pueblo a otro pueblo. Y cuando pasaba a un territorio, en ese territorio estaba la mayor parte de los escogidos de Dios de esa edad, y enviaba al mensajero hablándole al pueblo en el idioma del territorio.

Si el mensajero ministraba al pueblo en una sola nación, pues hablaba en ese idioma; pero si ministraba en dos naciones, pues o hablaba en el otro idioma (si lo sabía) o usaba un intérprete. Pero la labor principal de ese mensajero era en el territorio (en la nación y pueblo) donde se estaba cumpliendo esa edad; ahí estarían los escogidos, las ovejas del Señor que escucharían la Voz de Cristo por medio del mensajero; porque “mis ovejas oyen mi Voz y me siguen”9, dice el Señor.

Él dijo10: “Yo soy el Buen Pastor, y el Buen Pastor Su vida da por las ovejas”. Él también dijo11: “También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del redil hebreo), las cuales también debo traer, y oirán mi Voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

¿Y cómo van a escuchar la Voz de Cristo, si Cristo murió, resucitó y ascendió al Cielo, y se sentó en el Trono de Dios en el Cielo, para hacer intercesión allí? Por medio de la Venida de Cristo en Espíritu Santo a Su Iglesia, manifestado en el mensajero de cada edad, Cristo ha estado hablándoles a Sus ovejas, y las ha estado llamado y juntando en Su Redil.

¿Y cuál es el Redil del Buen Pastor? El Redil es la Iglesia del Señor Jesucristo, y el Buen Pastor es nuestro amado Señor Jesucristo; y ha estado usando mensajeros, instrumentos de edad en edad, en los diferentes territorios donde Él ha colocado Sus ovejas de etapa en etapa.

Y por eso el Mensaje ha ido pasando de un pueblo a otro pueblo, de una nación a otra nación, y ha ido pasando también de un idioma a otro idioma, y de un mensajero a otro mensajero.

Y cuando han terminado las siete etapas o edades de la Iglesia gentil: la séptima etapa o edad fue la Edad de Laodicea, que se cumplió en Norteamérica, y el mensajero enviado por Dios fue el reverendo William Branham; él dijo que luego el Mensaje pasaría a otra nación, a otro pueblo. Eso está en la página 12-A, verso 115; aquí tenemos un extracto del mensaje “La forma provista por Dios”, predicado en el 1963; dice [Citas]:

115 – “Y ustedes creen que Jesucristo es el mismo hoy y por siempre, y yo estoy aquí para hacer conocer Su Obra y Su forma. Durante los 15 o 16 años que he estado en el campo, he sido muy renuente a estas cosas. Pero ahí viene una hora cuando algo se está arreglando para suceder. El Mensaje irá a otra nación, a otro pueblo”.

El Mensaje pasaría de Norteamérica a otra nación y a otro pueblo.

Y el Mensaje siempre ha pasado de un pueblo a otro. ¿Y a qué pueblo ha pasado el Mensaje cuando ha terminado en un territorio y en una edad? Pues ha pasado a una nueva edad, al territorio donde el Espíritu Santo se ha ido.

Eso es como cuando Dios estaba guiando al pueblo hebreo por el desierto: ¿dónde estaba el pueblo hebreo? Pues donde estaba el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, ahí estaba el pueblo hebreo; él tenía que moverse hacia donde se movía la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto.

Y ahora, hacia donde se ha ido moviendo la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, ahí ha estado el pueblo de Dios de cada edad, y han sido llamados y juntados de edad en edad; ahí se ha cumplido la edad correspondiente a ese tiempo. Aunque algunas veces hay algunos que están en otros territorios, pero hasta allá les llega el Mensaje; pero la mayoría están en ese territorio.

Y ahora, de Norteamérica, vean ustedes, donde estuvo el Mensaje y el mensajero y el Ángel del Pacto en la séptima edad de la Iglesia gentil…; porque el Ángel del Pacto, con el Mensaje correspondiente a cada tiempo, se ha ido moviendo de territorio en territorio.

De Asia Menor, donde estuvo a través de San Pablo manifestado, se movió a Europa: se movió a Francia, y después de Francia a Hungría, y de Hungría a Irlanda y Escocia; y de Irlanda y Escocia se movió a Alemania, donde envió a Lutero; y de Alemania se movió a Inglaterra, donde envió a Wesley; y de Inglaterra se movió a Norteamérica.

Ahora vean cómo en Europa tuvo cinco manifestaciones en cinco edades por medio de cinco mensajeros; allí tuvo cinco manifestaciones el Ángel del Pacto, Jesucristo hablando en diferentes idiomas a través de los mensajeros que Él envió. Pero ahora, encontramos que de Europa pasó a Norteamérica y habló en inglés.

Y ahora, la Tercera Etapa, para el cumplimiento de la Visión de la Carpa, está en un idioma desconocido al séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil. Ese idioma tiene que ver con el territorio a donde se iría el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, y ese es el territorio hacia donde iría el Mensaje; porque el Mensaje pasaría, iría a otra nación y a otro pueblo.

Y el Mensaje solamente puede ir a donde esté, a donde vaya, el Ángel del Pacto; y ahí es donde Él levanta un mensajero y a través de ese mensajero se manifiesta, y habla a través de ese mensajero en el idioma de ese mensajero; y por medio de ese mensajero revela las cosas que tiene que revelar en esa edad y en ese territorio, y con ese Mensaje llama y junta a los escogidos que Él tiene en ese territorio. Y si alguno se ha ido a otro territorio, hasta allá le llega el Mensaje.

Y ahora podemos ver que el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, se fue de Asia Menor a Francia, y de Francia a Hungría, y de Hungría a Irlanda y a Escocia, y de Escocia e Irlanda a Alemania, y de Alemania a Inglaterra, y de Inglaterra a Norteamérica; y de Norteamérica, ¿a dónde? A la América Latina y el Caribe.

En el continente europeo tuvo cinco edades, pero en el continente americano tiene la edad séptima, la Edad de Laodicea, en la parte norte, en Norteamérica. Y tiene, en la América Latina y el Caribe, la Edad de la Piedra Angular; y es ahí donde el Espíritu de Cristo se mueve, el Ángel del Pacto, para enviar Su Ángel Mensajero, y por medio de Su Ángel Mensajero darnos el Mensaje Final, el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje para todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Por eso es que Cristo, el Ángel del Pacto, cuando descendió del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, con el Librito abierto en Su mano, lo dio a comer a Juan el apóstol, el cual es tipo y figura tanto del Ángel del Señor Jesucristo en el Día Postrero…, el cual estará con la Iglesia del Señor Jesucristo; y Su Ángel lo come y lo comparte con la Iglesia del Señor Jesucristo dándole el Mensaje que es para todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Y ese Mensaje contiene toda la revelación divina de todas las cosas que han de suceder en este tiempo final, toda la revelación divina de todas esas profecías apocalípticas correspondientes a este tiempo final.

Y ese es el Ángel que viene con el Evangelio Eterno; pero todo esto fue reflejado ―el Ángel Mensajero viniendo con el Evangelio Eterno― fue reflejado también en Lutero, predicando el Mensaje allá en Alemania; y en cada mensajero Cristo reflejó lo que Él haría por medio de Su mensajero en el Día Postrero, por medio de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, para este tiempo final el Evangelio ha pasado de Norteamérica a la América Latina y el Caribe, ha pasado del pueblo norteamericano a otro pueblo: al pueblo latinoamericano y caribeño, para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y prepararnos para ser transformados y raptados, y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y luego el Mensaje irá de regreso al este, al pueblo hebreo.

Ahora podemos ver el misterio de EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES: es el Mensaje del Evangelio del Reino.

Por eso cuando Juan, tipificando al mensajero del Día Postrero, tomó el Librito y lo comió… Vean, el Librito que nadie podía ni mirar en el Cielo, porque nadie era digno en el Cielo ni en la Tierra ni debajo de la Tierra para tomar ese Libro y abrir sus Sellos, ni siquiera era digno ninguno para mirar ese Libro…; pero Cristo cuando apareció ―el único digno― lo tomó, lo abrió, y luego lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre, a un hombre redimido por la Sangre de Cristo; el cual en aquel tiempo fue Juan el apóstol, representando al Ángel del Señor Jesucristo que estará en el Día Postrero para recibir al Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto, para recibir de Él el Librito abierto y comérselo.

Y ahora, podemos ver que en ese Librito abierto estaba lo que había sucedido durante las diferentes edades de la Iglesia del Señor Jesucristo; tanto era mostrado la Obra que Cristo había estado haciendo de edad en edad como también la oposición del diablo en contra de la Obra de Cristo; ahí estaba escondido, en esos símbolos apocalípticos.

Y para este tiempo final todo lo que sucederá está escondido también en esos Sellos. Por ejemplo, en el Cuarto Sello; en el Quinto Sello también (una parte del Quinto Sello); y también en el Sexto Sello: los ministerios de Moisés y Elías; y en el Séptimo Sello: la Venida de Cristo, del Ángel Fuerte, y el ministerio de Cristo, del Hijo del Hombre, repitiéndose en el Día Postrero.

Pero estos misterios de estas cosas que deben suceder en este tiempo final, que están contenidas ahí en esos Sellos, que corresponden a este tiempo y están ahí colocados en símbolos, encontramos que no pueden ser abiertos, revelados a la Iglesia por los ángeles mensajeros de las edades pasadas, sino que serían revelados estos misterios a la Iglesia de Jesucristo por Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero.

Por eso las palabras de Cristo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, donde dice: “Sube acá…”, con esa Voz de Trompeta dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. Las cosas que sucederán después de estas, después de las edades de la Iglesia.

Y ahora, Cristo ha prometido revelarlas, por lo tanto tiene que tener un instrumento en la Tierra a través del cual las estará revelando. Y ese instrumento, dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, que es el Ángel del Señor, el Ángel de Jesús:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas (¿Por qué? Porque son la Palabra de Dios, la Voz de Cristo). Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía?, ¿a quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. Ninguna persona podrá conocer estas cosas que deben suceder pronto, las cuales están aquí en estos símbolos apocalípticos, a menos que sea escuchando la Voz de Cristo a través de Su Ángel Mensajero. Para eso Él envía Su Ángel Mensajero: para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Este Ángel Mensajero viene con un Mensaje profético para la Iglesia del Señor Jesucristo y para todo pueblo, nación, lengua y reyes; viene con el Mensaje Final de Dios; y ese es un Mensaje profético, ese es el Mensaje del Evangelio del Reino por medio del Ángel del Señor Jesucristo ungido con el Espíritu Santo.

Por lo tanto, él no hablará nada de sí mismo, no dará sus propias interpretaciones, porque no tendrá ninguna interpretación de sí mismo, sino que dará la revelación divina que Jesucristo le dé a él; la cual le colocará en su alma, en su corazón, en su mente y en todo su ser, y en su boca, para hablarla ungido con el Espíritu Santo.

Por lo tanto, será una Palabra ungida por el Espíritu Santo, será la Palabra de Dios, y por lo tanto será una Palabra creadora: la Palabra creadora de Dios; para con esa Palabra creadora de Dios darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y les dará a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, a las naciones también, pueblos y lenguas; o sea, las cosas que les sucederán a las naciones, a los pueblos, a las lenguas y a los reyes de la Tierra, también este Ángel Mensajero las dará a conocer, y el por qué les sucederán esas cosas a pueblos, naciones y lenguas.

Para unos: juicios divinos, y para otras personas: bendiciones divinas; porque vendrá dando testimonio de todas las cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; por lo tanto vendrá dando testimonio de las bendiciones divinas para los hijos e hijas de Dios y para el pueblo hebreo, y vendrá dando testimonio también de los juicios divinos que han de caer sobre la raza humana en este tiempo final.

Y vendrá dando testimonio de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de nosotros los que vivimos. Y vendrá dando testimonio de la Segunda Venida de Cristo, dando testimonio del misterio de la Segunda Venida de Cristo; y abriendo así ese misterio a la Iglesia del Señor Jesucristo, para así tener la fe, la revelación, para ser transformada la Iglesia y cada individuo como persona, y ser llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Ahora, hemos visto “EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES” en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio. Y es en el séptimo milenio, que es el Día Postrero, donde Cristo levantará en cuerpos incorruptibles, resucitará en cuerpos incorruptibles, a los creyentes en Él que han partido durante estos tiempos pasados, y nos transformará a nosotros los que estamos viviendo; y todos seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, iguales a Él: con un cuerpo físico eterno y glorificado, y con un cuerpo teofánico dentro de ese cuerpo físico.

Por lo tanto, tendremos un cuerpo interdimensional, que puede pasar a cualquier dimensión sin necesidad de algún equipo mecánico o científico.

Vean, cuando Cristo ascendió al Cielo no dijo: “Vayan a sacarme un boleto en tal línea aérea” o “vayan a prepararme el viaje en un cohete que salga hacia la Casa de mi Padre celestial”. ¿Ven? Él ascendió al Cielo; una nube lo quitó de en medio de ellos y de la vista de ellos, y desapareció12.

Ahora, podemos ver que teniendo un cuerpo dimensional Cristo salió de esta dimensión y pasó a otra dimensión; y fue a la Casa de nuestro Padre celestial para hacer intercesión por todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora nosotros también tendremos un cuerpo interdimensional, que podrá pasar a las diferentes dimensiones. Y viajando a través de las diferentes dimensiones, un viaje que le puede tomar millones de años al ser humano, de este planeta Tierra a otra galaxia, a un planeta de otra galaxia, a un escogido de Dios cuando esté – cuando estemos en el nuevo cuerpo, nos tomará el tiempo que nos toma mover (quizás) un pie o mucho menos.

Ahora, ¿cómo será eso? Miren, el tiempo que le puede tomar a usted viajar en otra dimensión, de aquí de donde yo estoy a donde usted está, es el mismo tiempo que le puede tomar viajar de este planeta Tierra al planeta más lejano de la galaxia más lejana. ¿Por qué? Porque viajaremos a la velocidad del pensamiento.

¿Y cuánto tiempo le toma a usted pensar que usted estando allí estará aquí? Y ahora, ¿le toma más tiempo pensar, de estando aquí, estar en el planeta más lejano de la galaxia más lejana? No: le toma el mismo tiempo.

Pues esa es la cantidad de tiempo que nos tomará viajar de un planeta a otro o de una galaxia a otra.

Ahora, ¿ven lo sencillo que es todo? Cuando estemos en el nuevo cuerpo hablaremos de eso con más detalles.

Ahora, vean ustedes, Cristo también, estando los discípulos con las puertas cerradas, entró13. ¿Por qué? Porque es un cuerpo interdimensional.

Y estando en un cuerpo interdimensional, una persona puede crear también lo que tenga que crear. Si somos hijos e hijas de Dios, hijos del Creador, cuando estemos adoptados también podremos crear por la Palabra creadora siendo hablada.

Ahora, estos son misterios del Reino de Dios, pero que son tan sencillos que mirándolos así en forma sencilla, en forma simple, es que los podemos comprender. Si nos rompemos la cabeza buscando las fórmulas científicas de cómo hacer para que sucedan las cosas, nunca encontraríamos la forma; pero creyendo es que se realiza lo que Dios ha prometido.

Y para el que cree, ¿cuántas cosas son posibles? ¡Todas las cosas son posibles para el que cree! Y para Dios, ¿cuántas cosas son posibles? Para Dios no hay ninguna cosa imposible: todas las cosas son posibles para Dios.

Así que podemos ver las grandes bendiciones que Cristo tiene para cada uno de ustedes, ¿y para quién más? Para mí también.

Y ahora, hemos visto en esta tarde o en esta noche: “EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES”. Y es nuestro Mensaje: el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, el cual va en una forma progresiva, el cual va obteniendo más y más Luz cada día.

Como el día: a medida que el sol va levantándose, va naciendo, el día va obteniendo más luz. Y el día milenial, el Día Postrero delante de Dios, que es el séptimo milenio, va obteniendo más y más Luz a medida que Cristo va dándonos más y más Luz en este Día Postrero.

Ahora, podemos ver que la misma Luz que resplandece y el mismo Sol que resplandece y alumbra en el oeste en el tiempo de la tarde, es el que luego sale por el este; por lo tanto, la misma Luz que la Iglesia del Señor Jesucristo recibe de Cristo, el Sol de Justicia, en este tiempo final, es la misma Luz que el pueblo hebreo por el este recibirá: el mismo Mensaje de Luz, revelando todas las cosas que deben suceder; y les mostrará al pueblo hebreo lo mismo que nos muestra a nosotros: el mismo Mensaje para la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en la América Latina y el Caribe: el mismo Mensaje para el pueblo hebreo y para toda nación, pueblo, lengua y reyes.

Y ese Mensaje continuará por todo el Reino Milenial de Cristo, y ese Mensaje continuará para toda la eternidad, porque es el Mensaje del Evangelio Eterno para todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Y bajo ese Mensaje, toda revelación divina prometida para Su Iglesia y para el pueblo hebreo, y para toda nación, pueblo y lengua y reyes, será traída toda revelación por medio de ese Mensaje y ese mensajero del Señor Jesucristo.

Ahora podemos ver el misterio de “EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES” en el séptimo milenio, o sea, en el Día Postrero delante de Dios, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá y es también el tercer milenio de Cristo hacia acá.

Ese es el Día Postrero delante de Dios; porque un día delante de Dios, para los seres humanos es un milenio, es un día milenial, son mil años. Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4, ese Salmo que es del profeta Moisés.

Y ahora, a nosotros las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos, y grande es la heredad que nos ha tocado14. La bendición de Dios ha pasado de la séptima edad de la Iglesia gentil a la Edad de la Piedra Angular; y de la Dispensación de la Gracia está pasando a la Dispensación del Reino, porque se está entrelazando la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Y pronto los muertos en Cristo resucitarán: resucitarán en una nueva dispensación, la Dispensación del Reino; como los santos del Antiguo Testamento resucitaron en una nueva dispensación.

Los santos del Antiguo Testamento, vean ustedes, resucitaron en la Dispensación de la Gracia con Cristo cuando resucitó, dispensación que se estaba entrelazando allí. Y para este tiempo final, los santos del Nuevo Testamento resucitarán en la Dispensación del Reino, que se está entrelazando con la Dispensación de la Gracia, resucitarán en la Edad de la Piedra Angular; pues en las siete edades encontramos que los santos del Nuevo Testamento no resucitaron, porque es para la Edad de la Piedra Angular. Como fue para la Edad de la Piedra Angular de la Primera Venida de Cristo, que resucitaron los santos del Antiguo Testamento.

Para la Edad de la Piedra Angular de la Segunda Venida de Cristo, resucitarán los santos del Nuevo Testamento: Cuando se haya completado la Obra de Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero, entonces Cristo lo adoptará y será transformado, y nosotros los que vivimos seremos transformados y los muertos en Cristo resucitados, y todos seremos adoptados: como hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos, y habrá una manifestación plena del poder de Dios.

Durante ese tiempo, que será corto, de unos 30 a 40 días, todo el poder divino estará en la Iglesia de Jesucristo, pero ya las puertas de los gentiles se habrán cerrado. Las vírgenes prudentes ya estarán con el Esposo, y las puertas estarán cerradas. Pero Cristo estará manifestado por medio de Su Ángel Mensajero en toda Su plenitud en ese tiempo, en medio de Su Iglesia, y será la manifestación plena de Jesucristo en medio de Su Iglesia.

El poder de Cristo en toda Su plenitud estará manifestado en medio de Su Iglesia, pero será solamente un corto tiempo; pero con esa manifestación de Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, será estremecido el planeta Tierra completo: todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Y el Mensaje que acompañe esa manifestación…, o esa manifestación acompañará al Mensaje. Primero viene el Mensaje y luego la vindicación o confirmación de Dios: de que ese es el Mensaje verdadero de Dios para este tiempo final.

Y ahora, con esa manifestación plena habrá un llamado: el llamado para los 144.000 hebreos, y también las vírgenes insensatas serán beneficiadas; porque esa Tercera Etapa manifestada en toda su plenitud será para la Novia (la Iglesia de Jesucristo), será para las vírgenes fatuas también (o insensatas) y también será para el mundo, que estará viendo la manifestación de Cristo en toda Su plenitud, pero ya no habrá oportunidad de salvación para el mundo.

Y ahí el pueblo hebreo verá esa manifestación y dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando”. Reconocerá al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, viniendo en el tiempo final y manifestándose por medio de Su Ángel Mensajero, y dirá: “Este es al que nosotros estamos esperando”. Verán a Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero.

Pero el Ángel no es el Señor Jesucristo. El Ángel solamente es el Mensajero del Señor Jesucristo, un redimido con la Sangre de Jesucristo, que estará viviendo en este tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo; él tendrá el ministerio del Día Postrero, el don ministerial del Día Postrero, y tendrá el Mensaje del Día Postrero, el Mensaje del Evangelio del Reino, para toda nación, pueblo, lengua y reyes.

Hemos visto el Mensaje para todo pueblo, nación, lengua y reyes; y hemos visto el mensajero también, quién es el mensajero; y hemos visto quién es el que le da al mensajero ese Mensaje: hemos visto que es el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, dándole ese Mensaje para todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Y hemos visto que ese Mensaje es el contenido de ese Librito abierto que él se come, lo cual fue tipificado en Juan comiéndose ese Librito abierto.

Así como vino el Arcángel Gabriel al profeta Daniel y le dio con esos símbolos la revelación de las cosas que iban a suceder; le mostró el reino de los gentiles en la estatua que vio el rey Nabucodonosor, y también en las diferentes bestias que más adelante le mostró en visiones, y le dijo15: “Yo te diré lo que está escrito en el Libro de la Verdad”.

O sea que vino con la revelación del Libro de la Verdad, el Ángel Gabriel; el cual, vean ustedes, apareció también en diferentes ocasiones: apareció a la virgen María también y al sacerdote Zacarías, y les habló tanto de Juan el Bautista como de Jesús, los cuales nacerían en la tierra de Israel. Y este Ángel fue el que le apareció al profeta Daniel y le reveló todas esas cosas que iban a suceder.

Y para este tiempo final, así como el Arcángel Gabriel vino al profeta Daniel y le reveló todas esas cosas del Libro de la Verdad, viene Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, viene en Espíritu Santo en y a Su Ángel Mensajero, y le revela a Su Ángel Mensajero todas esas cosas que han de suceder, las cuales están en el libro del Apocalipsis en símbolos; y luego coloca esa Palabra en la boca de Su Ángel, y unge a Su Ángel, y habla por medio de Su Ángel todas estas cosas que deben suceder, las cuales están en el Libro de la Verdad, el Libro de los Siete Sellos.

Ahora, vean cómo viene el Ángel del Pacto, Cristo, el Espíritu Santo, a Su Iglesia: viene manifestado en Su Ángel Mensajero para darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, como vino el Arcángel Gabriel a Daniel dándole a conocer todas las cosas que iban a suceder.

Pero recuerden que el Ángel no es el Señor Jesucristo; el Ángel solamente es un redimido por nuestro amado Señor Jesucristo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, con el Mensaje para todo pueblo, nación, lengua y reyes.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de “EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES”.

¿Vieron lo sencillo que es todo?

Y ahora podemos decir: El Mensaje que será predicado a todo pueblo, nación, lengua y reyes es el Mensaje del Evangelio del Reino; es el Mensaje que primeramente Cristo nos da a nosotros por medio de Su Ángel Mensajero.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo sean resucitados y nosotros los que vivimos seamos transformados; y sea efectuada esa manifestación plena de Dios en 30 o 40 días, y seamos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero antes de comenzar la gran tribulación. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y televidentes.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y manténgase cada uno agarrado bien de Cristo, el Ángel del Pacto, porque pronto vamos a ser transformados.

No sabemos el año, pero sí sabemos que Él lo prometió para el Día Postrero. Y en algún año del séptimo milenio, del Día Postrero, que ya comenzó si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene…; y si no, pues solamente falta: para algunas personas, lo que falta de este año; para otros, pues falta un año, más los meses que falta para terminar este año, para comenzar el próximo milenio.

Pero no importa si es como piensan algunos o si es aplicando el calendario profético de 360 días al año. Si es conforme a ese calendario, el calendario actual está muy atrasado y ya estamos en el séptimo milenio, en el Día Postrero delante de Dios.

Pero en algún año del Día Postrero, del séptimo milenio, seremos transformados nosotros cuando los muertos en Cristo resuciten; y nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Es una promesa divina, ¿para quiénes? Para cada uno de ustedes, ¿y para quién más? Para mí también, y para los santos que han partido.

Este es el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos para la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente para cada uno de ustedes y para mí también. Nos ha tocado vivir en el tiempo final, en el Día Postrero, para recibir todas estas bendiciones que Cristo prometió a Su Iglesia. Este es el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos.

Y así como el pueblo hebreo seguía al Ángel del Pacto cuando fue libertado por Moisés y fue llevado hasta la tierra prometida, así también nosotros seguimos al Ángel del Pacto en el Nuevo Testamento, que es nuestro amado Señor Jesucristo; y podemos decir: “Yo sigo al Ángel del Pacto, a Jesucristo. Sigo a Jesucristo”. Eso es seguir al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, en el Nuevo Testamento.

¡Sigo a Jesucristo! Amén y amén.

“EL MENSAJE QUE SERÁ PREDICADO A TODO PUEBLO, NACIÓN, LENGUA Y REYES”.

[Revisión mayo 2020]

1 Génesis 1:21, 1:24-25; 1:11-12

2 Génesis 3:15

3 Isaías 7:14, San Mateo 1:23

4 Romanos 6:23

5 San Mateo 13:38

6 San Juan 5:35

7 San Juan 8:12

8 Los Sellos, pág. 471, párr. 162

9 San Juan 10:27

10 San Juan 10:11

11 San Juan 10:16

12 Hechos 1:9

13 San Juan 20:19

14 Salmos 16:6

15 Daniel 10:21

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