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Una concepción del Espíritu Santo
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Una concepción del Espíritu Santo

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

En San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 38, nos dice de la siguiente manera:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “UNA CONCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO”.

Conforme al Programa Divino, para ese tiempo en que apareció el Ángel o Arcángel Gabriel, enviado por Dios primeramente al sacerdote Zacarías para anunciarle que tendría un hijo por medio de su esposa Elisabet, y que sería profeta de Dios ese hijo, y vendría preparándole el camino al Señor… Lo cual era conforme a la promesa de Malaquías, capítulo 3, donde dice que Dios enviaría Su mensajero delante de Él, el cual le prepararía el camino; y luego vendría a Su Templo el Señor, el Ángel del Pacto, a quien el pueblo hebreo buscaba y deseaba.

Y ahora, luego vendría ¿quién? El Señor, el Ángel del Pacto. ¿Y cómo vendría? Vendría en carne humana, vendría en forma visible, en forma tangible. Y ese sería el Mesías prometido para el pueblo hebreo, sería el Verbo hecho carne. El Verbo que era con Dios y era Dios, el Ángel del Pacto, haciéndose hombre en medio del pueblo hebreo como el Mesías prometido, como el hijo de la virgen, que nacería en medio del pueblo hebreo; el hijo de la virgen, una mujer virgen descendiente del rey David.

Porque la promesa era para la casa de Isaí1, por medio del octavo hijo de Isaí, que era David; y por medio de esa descendencia vendría la mujer virgen a través de la cual nacería el Mesías. Y se cumpliría a través de esa mujer la promesa hecha en el Huerto del Edén2: que la simiente de la mujer heriría en la cabeza a la serpiente; porque por medio de una mujer vendría un niño, el cual heriría al diablo en la cabeza; pero el diablo, la simiente de la serpiente, lo heriría en el calcañar, lo cual fue la crucifixión, en donde fue herido en Sus pies, o sea, en Sus talones, y también en Sus manos.

Y ahora, vean cómo esta promesa de la simiente de la mujer (y la simiente de la mujer es Cristo, el cual nació por medio de una mujer), vean cómo esa promesa, a medida que fue pasando el tiempo fue siendo hablada con más luz a través de los diferentes profetas, y se aumentó así esa profecía, o sea, se aumentó así la luz de esa profecía.

En la primera ocasión en que Dios habló de la simiente de la mujer, no se sabía a través de qué mujer sería, pues solamente había una mujer en la Tierra; pero por medio de una mujer virgen vendría el cumplimiento de esa promesa. No se sabía en qué territorio viviría esa mujer, no se sabía a qué nación pertenecería esa mujer, no se sabía a qué tribu pertenecería esa mujer; pero vean ustedes cómo, a medida que fue pasando el tiempo, Dios fue dando más y más luz, y ya por medio del profeta Isaías se sabía que sería por medio de una mujer virgen descendiente del rey David.

Antes no se sabía si sería una mujer virgen o no, pero ya por medio del profeta Isaías sí se sabía3. Pero tenía que ser por medio de una mujer virgen; ya desde el tiempo en que fue dada esa promesa así, estaba establecida esa promesa.

Y ahora, vean cómo por medio de una mujer entró todo el problema del pecado a la raza humana, cuando esa mujer pecó, y su esposo la recibió y pecó también.

Y ahora, encontramos que por medio del hijo de una mujer se resolvería el problema de la humanidad.

Ahora, todo este Programa de Redención para la restauración del ser humano a la vida eterna y al compañerismo con Dios, para ser restaurado con Dios y ser reconciliado con Dios, vean ustedes, tenía que ser por medio de un hombre; y todo ese Programa fue reflejado desde el Antiguo Testamento; por ejemplo, en el animalito que murió en favor de Adán y Eva, para Dios darle túnicas de pieles a Adán y Eva para cubrir su desnudez4.

Y ahora, de la caída en adelante el ser humano quedó desnudo delante de Dios. Y ahora, el ser humano cuando nace en esta Tierra, nace destituido de la gloria de Dios5; y nace desnudo delante de Dios físicamente, y nace desnudo espiritualmente delante de Dios, porque cuando nace recibe un espíritu del mundo y no el Espíritu de Dios; no recibe el espíritu teofánico de Dios de la sexta dimensión, que es la vestidura de la sexta dimensión, por lo tanto nace sin esa vestidura de la sexta dimensión: nace desnudo. Y solamente por medio de un sacrificio, el ser humano obtiene esa vestidura de la sexta dimensión; y es por medio del Sacrificio de Jesucristo, el Cordero de Dios.

Ahora, vean cómo para todos los hijos e hijas de Dios que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, que es el Israel celestial y también es la Jerusalén celestial: los hijos del Cielo, descendientes de Dios… Vean ustedes, esos son los primogénitos de Dios, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; son llamados “primogénitos”, como nos dice San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 12, versos 22 al 23, donde dice:

“… sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Ahora, vean ustedes cómo estas personas, que tienen sus nombres en el Cielo escritos, en el Libro de la Vida del Cordero, siendo el Israel celestial, siendo el pueblo del Cielo, el pueblo celestial: para que estos primogénitos no mueran (porque son los primogénitos de Dios), Dios tiene un medio de salvación, el cual Él ha reflejado en el Israel terrenal. El Israel terrenal representa al Israel celestial.

Y ahora, vean cómo Dios evitó que los primogénitos que estaban allá en medio del Israel terrenal, en medio de Egipto, vean cómo Dios evitó que ellos murieran:

En la noche en que iba a venir la muerte sobre los primogénitos en Egipto… Egipto representa el mundo; y por cuanto Egipto representa el mundo, y allí estaban los primogénitos de Dios, en este mundo estarían los primogénitos de Dios.

Y para evitar la muerte, la muerte para siempre (o sea, la muerte que es la segunda muerte, el lago de fuego, donde los que son echados allí desaparecen: mueren en cuerpo, espíritu y alma); para evitar que tengan que morir los hijos e hijas de Dios, los primogénitos de Dios, se requiere un Cordero perfecto que sea sacrificado.

Y esto fue reflejado allá en Egipto cuando la muerte iba a matar todos los primogénitos en Egipto, tanto los primogénitos de Egipto (o sea, de los egipcios) y también mataría los primogénitos de los hebreos, si no tenían una solución a ese problema que vendría sobre la Tierra.

Pero Dios tenía la solución a ese problema, y se la dio a conocer al profeta Moisés: le dijo al profeta Moisés que venía la muerte sobre todos los primogénitos en Egipto, desde el primogénito del faraón hasta el primogénito de los animales también; y le dijo al profeta Moisés que en la víspera de la Pascua él sacrificara un cordero de un año, sin defecto, un cordero perfecto: fuera tomado ese cordero el día 10 del mes primero, del mes de Abib, y el día 14 del mes, en la tarde, fuera sacrificado ese cordero. Y ese cordero tenía que ser asado y comido en las casas de los hebreos para que la muerte no entrara a esas casas; porque ese cordero estaría siendo comido allí asado, y su sangre estaría aplicada en el dintel y los postes de las puertas6.

Ahí estaba el secreto para evitar la muerte de los primogénitos hebreos. El que no tuviera esos preparativos, la muerte entraría y moriría el primogénito de esa familia.

Ahora, vean ustedes cómo esos primogénitos de Israel representan los primogénitos del Israel celestial, representan los escogidos de Dios, representan a los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; son los primogénitos, los elegidos de Dios, los escogidos de Dios, los descendientes de Dios: hijos e hijas de Dios.

Y vean cómo cada familia sacrificó el cordero pascual, un cordero sin defecto; aplicaron su sangre en el dintel; asaron ese cordero y lo comieron en sus hogares. Durante la Pascua, o sea, durante la noche, mientras la muerte estaría pasando por Egipto, los hebreos estaban seguros en sus hogares: la muerte no entraría a ellos, la muerte no mataría a los primogénitos que estaban en medio de ellos (en medio del Israel terrenal), porque tenían el sacrificio del cordero, su sangre aplicada en el dintel y los postes de las puertas, y el cordero dentro, siendo comido por ellos; pero en los hogares de los egipcios la muerte estaba hiriendo a los primogénitos, y estaban muriendo los primogénitos, y luto y lamento estaba en los hogares de los egipcios.

Y ahora vean cómo todo eso es tipo y figura de lo que estaría pasando en medio de la raza humana.

Y ahora, Egipto representa al mundo; y el pueblo hebreo, Israel, representa a la Iglesia, la cual es el Israel celestial.

Y a medida que ha pasado el tiempo, en medio del cristianismo han estado los primogénitos de Dios, los miembros escogidos, predestinados, elegidos, de la Iglesia de Jesucristo, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo; los cuales, por medio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario…; la cual llevó a cabo el día 14 del mes de abril o Abib, el mes primero del año del calendario religioso del pueblo hebreo, pues Dios dijo al pueblo hebreo (dijo a Moisés, y Moisés lo dijo al pueblo hebreo) que ese mes de Abib sería el primero de los meses del año. Eso está en el capítulo 12, verso 2, donde nos dice, del Éxodo:

“Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año”.

¿Cuál es el mes primero del año? Es el mes de Abib.

Y si el mes de Abib es el primero de los meses del año, y corresponde al mes de abril y marzo en los meses nuestros, marzo y abril, contamos desde marzo y abril (de ahí en adelante contamos) y llegamos al mes sexto; y ese mes sexto es el mes en que le apareció el Arcángel Gabriel a la virgen María.

Y así podemos ver cómo el tiempo en que apareció, conforme a la Palabra de Dios, siendo el mes sexto, si contamos del sexto mes al mes número doce, son… encontramos… llegamos…: Mes sexto: primer mes (pero hay que cumplir el primer mes: el primer mes del tiempo en que fue creada la célula de vida en el vientre de María), y de ahí seguimos contando hasta llegar al tiempo del nacimiento de Jesús. Y contando nueve meses encontraremos que no fue en diciembre que nació Jesús; fue en otro tiempo en el cual nació nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, lo más importante de todo esto es la Obra para la cual Él vino. Y cuando tenía 33 años de edad, murió el día 14 del mes de Abib, que es la víspera de la Pascua; como murió cada cordero que fue sacrificado en Egipto en la víspera de la Pascua, que era también la víspera del ciclo en donde la muerte mataría todos los primogénitos en Egipto.

Y ahora, todos los primogénitos de Dios, que son los hijos e hijas de Dios, todos los primogénitos de Dios, vean ustedes, estarían en el mundo, en este planeta Tierra manifestados, y estarían esclavizados, como estaba el pueblo hebreo en Egipto. Y para evitar la muerte de los primogénitos de Dios aquí en la Tierra, en medio del Egipto espiritual, en donde estarían esclavizados los hijos e hijas de Dios, se requería (¿qué?) un Cordero perfecto; como el pueblo hebreo en Egipto necesitó un cordero perfecto para ser sacrificado el día 14 del mes de Abib. Ese Cordero lo encontramos en nuestro amado Señor Jesucristo.

San Pablo nos dice que Cristo es nuestra Pascua7. Si Cristo es nuestra Pascua, entonces tenemos el problema resuelto; siendo Él nuestra Pascua, no tenemos nosotros problema: tenemos a Cristo nuestro Salvador, para evitar la muerte de los primogénitos de Dios escritos en el Cielo. Él es el que nos da vida. Él es el que evita la muerte espiritual de cada hijo e hija de Dios.

A la muerte espiritual le sigue la muerte segunda, que es el infierno; pero los hijos e hijas de Dios, los primogénitos de Dios, no reciben la muerte, sino la vida, por Jesucristo nuestro Salvador; y así evitamos morir espiritualmente en este mundo, en el Egipto espiritual.

Recibimos, más bien, vida por medio de Cristo; y recibimos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión al creer en Cristo como nuestro Salvador, y lavar nuestros pecados en la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo, y recibir así Su Espíritu: recibir el nuevo nacimiento y recibir así el cuerpo teofánico. Eso evita que muramos aquí en la Tierra, en donde la muerte espiritual ha estado pasando por este planeta Tierra.

Pero en la Casa del Israel celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, está el Cordero Pascual: nuestro amado Señor Jesucristo; y Su Sangre aplicada en el dintel y los postes de la Puerta de la Casa de Dios: Cristo es la Puerta, y vean ustedes cómo Su Sangre ha sido derramada.

Y en el dintel y los postes de nuestra alma, de nuestro corazón, también la Sangre de Cristo, el Cordero de Dios, está aplicada, en nosotros como individuos; y eso evita la muerte espiritual, a la cual le sigue la segunda muerte, que es el lago de fuego; pero evita esa segunda muerte al evitar la muerte espiritual.

Y por consiguiente, salimos libres, somos libertados por nuestro amado Señor Jesucristo de la esclavitud del pecado; y para el Día Postrero físicamente también seremos libertados cuando Él nos dé el nuevo cuerpo.

Y entonces, así como este misterio de la salida del pueblo hebreo de Egipto representando a la Iglesia de Jesucristo, al Israel celestial, saliendo de la esclavitud (cada persona perteneciente al Israel espiritual), encontramos que luego la entrada del pueblo hebreo a la tierra prometida es la entrada de cada persona al bautismo del Espíritu Santo; eso es en lo espiritual. Y luego, para el Día Postrero, entraremos también a la tierra prometida del nuevo cuerpo y también a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial.

Vean ustedes todo lo que tipifica la tierra prometida a la cual entró el pueblo hebreo.

Y ahora vean cómo de etapa en etapa la muerte de los primogénitos de Dios ha estado siendo evitada: al tener en la Casa de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, al Cordero de Dios, para protección de los primogénitos que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Miren todo lo que conllevaba la Primera Venida de Cristo: era para evitar la muerte de los primogénitos de Dios; y para así derrotar al diablo, hiriéndolo en la cabeza; y destruyendo así su imperio, el imperio de la muerte y esclavitud, como Dios por medio del profeta Moisés destruyó el imperio egipcio y la esclavitud en la cual tenía al pueblo hebreo.

Ahora, este Cordero de Dios, hemos visto que es nuestro amado Señor Jesucristo, el cual nació por medio de una virgen descendiente del rey David. Muchas personas que lo vieron no sabían ni quién era, pues era un joven carpintero de Nazaret; pero en Él estaba cumpliéndose la Primera Venida del Mesías, estaba cumpliéndose lo que era tipo y figura en el Antiguo Testamento del Mesías: estaba cumpliéndose la Venida del Cordero de Dios. Por eso Juan el Bautista, cuando lo vio, dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”8.

La Venida del Mesías, la Primera Venida de Cristo, fue anunciada por el Arcángel Gabriel. Y María, por ser la mujer elegida por Dios a través de la cual nacería el Mesías: al ella recibir la visita del Arcángel Gabriel (el cual le habló de esa promesa profética para ser cumplida en ese tiempo, y ella dijo: “Hágase conforme a Tu Palabra”), ella aceptó la Palabra que le fue dada por el Ángel; y el Espíritu de Dios vino sobre ella, hizo sombra sobre ella, y concibió del Espíritu Santo.

Ahora, miren, ella tuvo que creer esa Palabra que le fue hablada; y luego se cumplió en ella esa Palabra que le fue hablada.

Y ahora, Belén de Judea fue el sitio donde tenía que nacer, porque sería de Belén de Judea que saldría el que gobernaría al pueblo hebreo9. Ella, siendo de Belén de Judea, tenía que ir a Belén de Judea para el tiempo en que tenía que dar a luz; de una forma o de otra, ella tenía que estar en Belén de Judea en el tiempo en que daría a luz; y estuvo allí en el momento preciso.

Y ahora, Belén, vean ustedes, significa ‘Casa del Pan de Dios’. En y de la Casa del Pan de Dios vino el Mesías. Y Cristo es la Casa del Pan de Dios; y Él es el Pan de Dios también. Él dijo: “Yo soy el Pan vivo que he descendido del Cielo; el que come de este Pan, vivirá eternamente (no verá muerte)”10.

Y ahora, para nuestro tiempo, Cristo siendo la Casa del Pan de Dios, todos los nacidos en Cristo y por medio de Cristo han nacido (¿dónde?) en la Casa del Pan de Dios: han nacido en Cristo, han nacido en nuestro Belén espiritual; por lo tanto, son de la descendencia del rey David, son la Casa de David.

Y la Casa de David será restaurada; y esos son los reyes y sacerdotes que reinarán durante el Reino Milenial. La Casa de David, el Tabernáculo de David será restaurado.

Y también tenemos que la Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia ha nacido en y por medio de Cristo, y la Iglesia de Jesucristo es la Casa de Dios; y la Casa de Dios es la Casa donde está el Pan de Dios siendo dado a todos los hijos e hijas de Dios de edad en edad.

Por eso es que todos los que nacen en Cristo y por medio de Cristo, al recibir a Cristo como su Salvador y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo: nacen en la Casa de Dios, o sea, en la Iglesia del Señor Jesucristo. O sea que no puede haber ni una persona que diga que haya nacido de nuevo y que no pertenezca a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo; tiene que pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y esa es la Casa de Cristo, la Casa de Dios, donde Él ha colocado siervos fieles y prudentes de edad en edad. Ahí nacen los hijos e hijas de Dios, porque ahí es donde está Cristo; y la Iglesia de Jesucristo es el mismo Cristo en la forma de Su Iglesia.

Así como la planta de trigo es el grano de trigo que fue sembrado y nació en la forma de una planta, para reproducirse en muchos granos de trigo. Y para Cristo reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, vean cómo tuvo que —Cristo, el Grano de Trigo— caer en tierra y morir (¿para qué?) para llevar mucho fruto11: muchos hijos e hijas de Dios. Esa es la forma en que Cristo se reproduce, por creación divina.

Y en la Iglesia del Señor Jesucristo es donde están colocados los redimidos por la Sangre del Señor Jesucristo; porque es Cristo en la forma de Su Iglesia manifestado.

Cristo y Su Iglesia, miren ustedes, es como la planta o árbol de uvas. Cristo dijo: “Yo soy la Vid verdadera, mi Padre es el Labrador; y vosotros sois los pámpanos (o sea, las ramas)”12.

¿Y dónde…? El árbol o planta de uvas, ¿dónde lleva el fruto? Lo lleva en las ramas, que son los pámpanos; ahí es donde lleva el fruto. Y es en la Iglesia de Jesucristo donde son llevados por Cristo Sus hijos, los hijos e hijas de Dios. Así que podemos ver que la Iglesia de Jesucristo y Jesucristo son inseparables, como la planta o árbol de uvas es inseparable de sus ramas; si separan de la planta, del árbol, a las ramas, no puede llevar fruto.

Ahora, tenemos la rama hebrea del tiempo de los apóstoles, la cual llevó mucho fruto.

Tenemos, entre los gentiles, la primera rama entre los gentiles, que fue la primera edad de la Iglesia gentil. Esa primera rama tuvo como mensajero al apóstol San Pablo, en el cual estaba Cristo manifestado, trayendo vida a todos los que nacerían por medio de esa primera rama.

Y luego tuvo la segunda rama.

Podemos mencionar cada una de esas ramas por el nombre del mensajero a través del cual Cristo estuvo.

Tenemos la rama de entre los gentiles, de esa planta o árbol de uvas, de esa Vid verdadera… Esa Vid verdadera, vean ustedes, entre los hebreos allá, produjo esa rama con los apóstoles; pero luego entre los gentiles produjo la primera rama, la primera edad. Esa primera rama la podemos llamar (la primera rama) San Pablo.

La segunda rama la podemos llamar con el nombre de Ireneo. Esa segunda rama fue manifestada en Francia.

Y así, vean ustedes cómo esa Vid verdadera ha estado echando Sus ramas entre los gentiles; Sus diferentes ramas han pasado hasta los gentiles de edad en edad.

Tuvo cinco ramas en Europa: segunda, tercera, cuarta, quinta y sexta edad; y luego tuvo otra rama, la séptima rama, entre los gentiles, en Norteamérica: la séptima edad de la Iglesia gentil.

Y cada una de esas ramas puede ser mencionada o identificada por el nombre del mensajero a través del cual Cristo estuvo, Cristo, la Vid verdadera, estuvo manifestado.

Y luego de esas ramas viene un retoño para el Día Postrero, un retoño que nace para el Día Postrero; y esa es la Edad de la Piedra Angular; y esa es la que tendrá los escogidos de Dios del Día Postrero, como las demás ramas tienen los primogénitos de Dios de cada edad, los cuales fueron salvados de la muerte por medio del Cordero de Dios, Jesucristo, que nació en Belén de Judea por medio de la virgen María.

Y para este Día Postrero, estando en el Cuerpo Místico de Cristo, bajo el Sacrificio de Jesucristo el Cordero de Dios, estamos a salvo de la muerte espiritual que ronda el planeta Tierra, y, por consiguiente, salvos de la segunda muerte.

La segunda muerte no tiene potestad sobre los primogénitos de Dios, porque ellos están bajo el Sacrificio del Cordero de Dios, Jesucristo nuestro Salvador.

Ahora, podemos ver que el Árbol-Novia, que es el mismo Cristo (Cristo en la forma de Su Iglesia), tiene durante las siete edades de la Iglesia entre los gentiles, tiene siete ramas, siete edades; y tuvo una rama hebrea allá en el tiempo de los apóstoles, antes de comenzar las siete edades de la Iglesia gentil. Y para el Día Postrero Él tendrá una rama: la Edad de la Piedra Angular, en donde colocará el fruto del Día Postrero: los escogidos del Día Postrero, los cuales son llamados a subir para obtener el conocimiento de todas las cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Ahora, para este tiempo final, en esa rama es donde Cristo estará cumpliendo la promesa de Su Venida.

Por eso es tan importante ver en qué rama de las diferentes ramas de la Vid verdadera nos encontramos en este tiempo final. Y vean hasta dónde extendería la Vid verdadera Sus ramas: extendió Sus ramas a diferentes lugares: a Asia Menor, Europa, Norteamérica; y ahora, en este tiempo, en la América Latina y el Caribe. En esa rama es donde Él estará cumpliendo las promesas de este tiempo final.

Y ahora, siendo que la Iglesia de Jesucristo está representada en el pueblo hebreo, y también está representada la Iglesia de Jesucristo en la virgen María…

Vean ustedes, en medio del pueblo hebreo fue que se cumplió la Primera Venida de Cristo; y en medio del pueblo hebreo estaba la virgen María, a través de la cual se cumplió la Primera Venida de Cristo viniendo, naciendo, a través de ella. Allí estaba el velo de carne, en medio del pueblo hebreo, en el cual se estaba cumpliendo la Venida del Mesías, o sea, estaba el velo de carne llamado Jesús.

Y ahora, siendo que María y también el pueblo hebreo representan a la Iglesia de Jesucristo: así como al pueblo hebreo y también a la virgen María le fue dada la promesa de la Venida del Mesías, a la Iglesia del Señor Jesucristo le ha sido dada la promesa de la Segunda Venida de Cristo; y para el Día Postrero, a la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo le nacería el hijo prometido.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dice que por medio de la Iglesia de Jesucristo, Jesucristo cumplirá toda promesa que Él ha hecho para este tiempo final. Veamos lo que nos dice, vamos a ver lo que nos dice acerca de este gran misterio; dice, página 186 en adelante del libro de Edades (de Las Siete Edades), dice el reverendo William Branham:

“54. Cualquiera que fuera la vida que estaba en la simiente, vino en la planta y luego en el fruto. La misma ley se aplica a la iglesia hoy día. Cualquier simiente que empezó en la iglesia, vendrá y será igual a la simiente original, porque es la misma simiente. En estos últimos días la verdadera Novia-Iglesia (la Simiente de Cristo) llegará a la piedra fundamental, y ella será la súper iglesia, una súper raza…”.

Les dije esta mañana que Cristo está construyendo, creando, una nueva raza: una nueva raza con vida eterna, dándonos primeramente el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y para este Día Postrero nos dará el cuerpo eterno y glorificado, igual al cuerpo Suyo, para vivir por toda la eternidad; y eso es una súper raza, lo que Él está creando.

“… a medida que se acerca a Él”.

“… y ella será la súper iglesia, una súper raza, a medida que se acerca a Él. Ellos, que están en la Novia, serán tan igual a Él que reflejarán Su misma imagen (y la imagen de Cristo es Su cuerpo teofánico; y cada hijo de Dios tiene su cuerpo teofánico). Esta es la manera para ser unidos con Él. Ellos serán uno. Ellos serán la mera manifestación de la Palabra del Dios viviente”.

Sigo más adelante, donde dice:

“55. El primer hijo (Adam) era la Palabra-simiente hablada de Dios. Le fue dada una esposa para reproducirse. Para eso le fue dada la esposa, para reproducirse; para producir otro Hijo de Dios. Pero ella cayó. Ella cayó por mezclarse. Ella hizo que él muriera.

56. Al segundo Hijo (Jesús), también una Palabra-Simiente hablada de Dios, le fue dada una novia así como fue con Adam. Pero antes de que Él se pudiera casar con ella, ella también había caído. Ella, como la esposa de Adam, fue puesta a prueba para ver si creería la Palabra de Dios y tendría Vida, o dudar la Palabra y morir. Ella dudó, dejó la Palabra, y por eso murió.

57. De un grupo pequeño de la verdadera simiente de la Palabra, Dios presentará a Cristo una Novia amada. Ella es una virgen de Su Palabra. Ella es una virgen porque no conoce ningún credo ni dogma hecho por el hombre. Por y a través de los miembros de la Novia será cumplido todo lo prometido por Dios que habría de ser manifestado en la virgen.

58. La palabra de promesa vino a la virgen María, y esa Palabra prometida era Él mismo, Quien habría de ser manifestado. Dios fue manifestado. Él mismo actuó en ese tiempo y cumplió Su propia Palabra de promesa en la virgen. Fue un ángel quien le había traído el mensaje; y el mensaje de ese ángel fue la Palabra de Dios (Isaías 9:6). Él cumplió en ese tiempo todo lo que estaba escrito acerca de Él, porque ella aceptó Su Palabra.

59. Los miembros de la Novia-Virgen Le amarán y ellos tendrán Sus virtudes, porque Él es su cabeza y todo poder le pertenece. Ellos están sujetos a Él, así como los miembros de nuestros cuerpos están sujetos a nuestra cabeza.

60. Note la armonía entre el Padre y el Hijo. Jesús nunca hizo nada sin que primeramente le fuese mostrado del Padre (Juan 5:19). Esta armonía ahora habría de existir entre el Novio y la Novia. Él le enseña a ella Su Palabra de Vida, ella la recibe y nunca la duda. Así que nada la puede dañar, ni aun la muerte (…). La Novia tiene la mente de Cristo porque ella sabe lo que Él quiere que se haga con la Palabra. Ella lleva a cabo el mandamiento de la Palabra en Su Nombre porque ella tiene un ASÍ DICE EL SEÑOR. Entonces la Palabra es vivificada por el Espíritu, y llega a suceder. Así como una simiente que es sembrada y regada, llega a la cosecha madura, cumpliendo su propósito”.

Sigue diciendo:

“61. Aquellos que están en la Novia hacen solamente Su Voluntad; nadie puede hacer que procedan de otra manera. Si no tienen un ASÍ DICE EL SEÑOR, se quedan callados. Ellos saben que tiene que ser Dios en ellos haciendo las obras, cumpliendo Su propia Palabra. Él no completó toda Su obra cuando estuvo aquí en el ministerio terrenal, así que ahora obra en y por medio de la Novia. Ella sabe eso, porque no era el tiempo para hacer ciertas cosas que ahora tiene que hacer; pero Él ahora a través de la Novia dará cumplimiento a esa obra que dejó para este tiempo en particular”.

Por medio de Su Novia Él cumplirá todo lo correspondiente a este tiempo final.

¿Y qué significa eso? Que por medio de Su Novia y en Su Novia estarán los instrumentos de Dios para cada tiempo. Como para cada tiempo, para cada edad, estaban en medio de la Iglesia de Jesucristo; y para este tiempo final estarán los instrumentos de Dios para cada cosa que tenga que ser hecho en este tiempo final en medio de la Iglesia de Jesucristo y en medio de este planeta Tierra.

Y eso significa que para Cristo cumplir la promesa de Su Venida con Sus Ángeles, tiene que tener en medio de Su Iglesia a Su Ángel Mensajero, para usarlo; y por medio de Su Ángel Mensajero dar cumplimento a un sinnúmero de promesas que Cristo ha hecho, para cumplirlas en Su Iglesia y también para cumplir por medio de Su Iglesia en este tiempo final.

Y para Él llevar a cabo la Obra prometida de Cristo para este tiempo final, Él lo tiene que hacer por medio de Su Iglesia; por lo tanto, tiene que tener en medio de Su Iglesia a Su Ángel, para por medio de Su Ángel darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Él dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”13. Y por cuanto todo tiene que hacerlo por medio de Su Iglesia y en medio de Su Iglesia, Él tiene que tener en Su Iglesia el instrumento que usará para darnos a conocer todas estas cosas; o sea que tiene que ser un redimido por la Sangre de Jesucristo.

Y ahora, todo lo que Dios hará en este tiempo final en favor de Su Iglesia y en favor del pueblo hebreo, vean ustedes dónde tiene que estar siendo manifestado: en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo; y de ahí pasa al pueblo hebreo.

Por eso es que el precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que cuando Israel, el pueblo hebreo, el Israel terrenal, vea a Cristo (o sea, al Ángel, al Mensajero de Israel, a Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová), lo vea en medio de Su Iglesia, viniendo a Su Iglesia, ellos dirán: “¡Este es al que nosotros estamos esperando!”14. Pero Él vendrá primeramente por Su Iglesia, aunque también está la promesa que Él vendrá por el pueblo hebreo.

Ahora, podemos ver cómo es que todas estas promesas tienen que ser cumplidas; y tiene que haber una Virgen, una Novia-Virgen, representada en la virgen María; y esa Novia o Virgen-Novia o Novia-Virgen es la Iglesia del Señor Jesucristo del tiempo final.

Y ahora miren cómo nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 368 del libro de Los Sellos en español; dice (eso es por ahí, el cuarto párrafo a quinto párrafo; dice):

“[188]. Todo está contaminado, el mundo, toda la naturaleza. ¡Dios tenga misericordia! El mundo entero está con dolores de parto. El mundo está haciendo el esfuerzo, está en angustias, como dijo Isaías. Pero ¿por qué? Es que está tratando de dar a luz un mundo nuevo para el Milenio, donde no existirá el pecado; está tratando de dar a luz un mundo nuevo para un pueblo nuevo que no pecará ni lo corromperá. Correcto. Todo está en angustias.

189. Por eso nosotros también estamos en angustias. La Novia está en angustia para dar a luz a Cristo Jesús. Todo está en angustia gimiendo, porque algo está a punto de acontecer. Y este Sexto Sello da lugar a todo eso”.

¿El Sexto Sello da lugar a qué? Al alumbramiento de un mundo nuevo para el Milenio, y también al alumbramiento de Cristo naciendo de la Novia, o sea, la Segunda Venida de Cristo naciendo de esa Novia.

Porque así como María recibió la visita de un Ángel, el Arcángel Gabriel, que le habló de la Primera Venida de Cristo y le dijo que se cumpliría por medio de ella, naciendo a través de ella el Mesías; y ahora la Segunda Venida de Cristo es por medio de esa Novia-Virgen, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Nacerá el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo en medio de la Iglesia en este tiempo final, y llevará a cabo el ministerio correspondiente para bendición de la Iglesia de Jesucristo y para bendición del pueblo hebreo (o sea, para bendición del Israel celestial y del Israel terrenal), en la Obra de Reclamo que Él hará en este tiempo final. Su Primera Venida fue como el Cordero de Dios, viniendo por medio de una virgen, y Su Segunda Venida es como el León de la tribu de Judá en Su Obra de Reclamo.

Ahora podemos ver que así como fue una concepción del Espíritu Santo en el vientre de María, es una concepción del Espíritu Santo en el vientre de Su Iglesia-Novia para dar a luz el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Y por medio de esa concepción divina (lo cual es por medio de creación divina), por medio de esa Palabra creadora, es que a través de la Iglesia-Novia de Jesucristo en el Día Postrero vendrá el cumplimiento de la Venida del Señor. En medio de Su Iglesia estará el cumplimiento de la Venida del Señor en el Día Postrero, pues es la Iglesia del Señor Jesucristo la que está esperando Su Venida, Su Segunda Venida, en el Día Postrero.

Hemos visto que todo esto es por medio de UNA CONCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO, para cumplirse así todo lo que Él ha prometido para este tiempo final; y así todo lo que sucedió para la Primera Venida de Cristo será paralelo a lo de la Segunda Venida de Cristo.

Hemos visto que todo es sencillo, pero todo es conforme a esa concepción del Espíritu Santo. Lo cual, por medio de creación divina, por medio de la Palabra creadora, fue colocado en el vientre, en la matriz, en la mente de la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo; lo cual fue colocado por Cristo a través del séptimo ángel mensajero: Cuando le habló a Su Iglesia las cosas de la Segunda Venida de Cristo, precursó la Segunda Venida de Cristo, colocó allí, en el vientre, en la matriz, o sea, en la mente de la Novia (la Iglesia-Novia de Jesucristo), colocó allí esa Palabra creadora, colocó allí el fundamento: esa Simiente-Palabra, para que se cumpla en la Iglesia-Novia de Jesucristo la Segunda Venida de Cristo; o sea, nazca el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Ahora, ese es el misterio más grande de todos los misterios de la Biblia. Es el misterio bajo el Séptimo Sello, que causó silencio en el Cielo como por media hora cuando fue abierto el Séptimo Sello en el Cielo15. El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Pero el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que todo sería tan sencillo que, si la gente no vigilaba, les pasaría por encima, y ni se darían cuenta de que esa promesa fue cumplida16. Dijo que el Séptimo Sello en Su comienzo sería completamente un secreto17. Y el Séptimo Sello, siendo la Segunda Venida de Cristo, es paralelo a la Primera Venida de Cristo.

¿Cuánto tiempo estuvo en secreto la Primera Venida de Cristo estando ya cumplida en la Tierra? Estuvo en secreto para la religión hebrea y para el imperio romano y para el mundo entero; para el pueblo hebreo estuvo en secreto por casi 30 años: desde que Cristo nació hasta que comenzó Su ministerio.

Aunque estaba en la Tierra ya cumplida Su Primera Venida, estaba en secreto; y no había sido anunciado como un secreto total, y sin embargo no sabían que estaba ya cumplida Su Venida, excepto dos o tres personas nada más: María, José, el sacerdote Zacarías y su esposa Elisabet; Simeón y Ana, los cuales ya eran ancianos; y los pastores que fueron al nacimiento de Jesús; y los magos que llegaron a la casa donde vivía Jesús, María y José, allá en Belén de Judea, cuando tenía cerca de 2 años de edad.

Ahora, vean que muy pocas personas sabían que estaba cumplida ya la Venida del Mesías; pero todo tenía que llevarse a cabo como algo común y corriente, como algo del común del pueblo: un niño naciendo, creciendo, comiendo, durmiendo, jugando con los otros niños; y así cumplirse la promesa de la Venida del Mesías, el cual sería un profeta.

Y la promesa es que Dios levanta profeta de en medio del pueblo18; por lo tanto, tiene que ser uno nacido en medio del pueblo, que come y bebe, duerme, y que conoce las costumbres del pueblo; uno nacido en esta Tierra, físicamente hablando.

Y ahora, vean ustedes lo sencillo que fue todo lo de la Primera Venida de Cristo. Y en un joven obrero de la construcción llamado Jesús se estaba cumpliendo esa promesa de la Venida del Mesías como Cordero de Dios; pero Su Obra de Cordero no la podía llevar a cabo hasta que terminara Su Obra que Él comenzó; y al final de esa Obra, luego sería coronada Su Obra con el Sacrificio como Cordero de Dios quitando el pecado del mundo, y luego resucitando y ascendiendo al Cielo. Miren cómo fue coronada la Primera Venida de Cristo; y eso fue la Venida del Ángel del Pacto hecho carne en un hombre de en medio del pueblo hebreo.

Y la Segunda Venida de Cristo, que es el Séptimo Sello, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo: “Cuando comience el Séptimo Sello, será un misterio completamente”. Hay dos o tres momentos donde puede comenzar el Séptimo Sello.

La Primera Venida de Cristo comenzó cuando el Arcángel le dio la Palabra a la virgen María; pero allí estaba en forma de semilla, de simiente. Luego, cuando nació en Belén de Judea; ahí ya estaba cumplida esa promesa en carne humana, porque nació en la Tierra el instrumento en el cual se estaba cumpliendo la Venida del Mesías.

Y para el Día Postrero, el Séptimo Sello: cuando esté el velo de carne aquí en la Tierra, donde Cristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado en el Día Postrero, estará ya en cierta forma el Séptimo Sello moviéndose en esta Tierra; y eso será un secreto.

Luego, cuando reciba a Cristo como su Salvador, y lave sus pecados en la Sangre de Cristo, y obtenga el nuevo nacimiento y nazca de nuevo (nazca en el Reino de Dios), ahí está naciendo como nació Jesús en Belén de Judea: ahí está naciendo en Cristo y está naciendo en la Iglesia del Señor Jesucristo; está naciendo en nuestro Belén espiritual, que es Cristo; y la Iglesia también es el Belén espiritual. Y ahí eso es un misterio, porque nadie sabrá que está moviéndose en forma paralela lo que sucedió en Belén de Judea.

No tiene que ser literalmente una virgen la que lo dé a luz (una virgen como María, a la cual venga un Ángel y le diga que va a tener un hijo, y sin conocer varón tenga ese hijo), cuando aparezca el velo de carne por primera vez; ni tampoco cuando nazca en el Reino de Dios, pues en el Reino de Dios se nace por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir el Espíritu de Cristo.

Por lo tanto, esa Virgen será la Iglesia del Señor Jesucristo, para dar a luz uno de sus hijos: el hijo en el cual se cumplirá la Venida del Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana en el Día Postrero manifestado para hablarle a Su Iglesia: al Israel celestial.

Y vean ustedes, luego de que Cristo nació pasaron casi 30 años para comenzar Su ministerio. Y luego que comenzó Su ministerio pasaron tres años y medio, en donde estuvo realizando todas las cosas correspondientes a Su Primera Venida; y luego subió al Monte de la Transfiguración para ser adoptado; y luego, un corto tiempo después, llevó a cabo la Obra de Redención.

Y todo eso es paralelo a la Venida del Verbo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, viniendo en el Día Postrero. O sea que habrá un lapso de tiempo, de años, desde el comienzo de esa manifestación hasta que llega a coronar Su Venida; y llega a coronar Su Obra cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo y reclame todos lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, por medio de Su manifestación en carne humana estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en el Día Postrero: estará predicando el Mensaje correspondiente al Día Postrero, ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino; y estarán siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero.

Y cuando se complete esa labor, entonces se llega al momento de y para la adopción de ese hijo de Dios, a través del cual Cristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado en el Día Postrero. Y Cristo dejará el Trono de Intercesión en el Cielo y se manifestará en toda Su plenitud en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero: lo adoptará. Y de ahí en adelante hallaremos a Cristo diciéndole, mostrándole, todo lo que él debe hacer y hablar; y él hablará, y las cosas se cumplirán.

En esa etapa será en donde serán vistos los milagros y maravillas más grandes que en la historia de la raza humana se hayan visto. Aunque se han visto grandes milagros y maravillas, pero Cristo coronará toda Su Obra con Su manifestación de este tiempo final.

Y en esa manifestación, que es la manifestación de adopción, serán adoptados todos los hijos e hijas de Dios, todos los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo: los que partieron serán resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y seremos todos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo. Y así estará en pie en esta Tierra el Israel celestial.

El Israel celestial estará en esta Tierra, y serán millones de hijos e hijas de Dios de las edades (de las siete edades de la Iglesia gentil) y del tiempo de los apóstoles, más los escogidos de nuestro tiempo. Y ese será el Cuerpo Sacerdotal de Melquisedec, esos serán los sacerdotes que ministrarán con Cristo, el Sumo Sacerdote del Templo que está en el Cielo. Y todos estaremos ministrando en esta Tierra durante el Reino Milenial.

Y todos estaremos trabajando, antes de irnos, en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, bajo el ministerio de Cristo a través de Su Ángel Mensajero. Y reinaremos también con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad; porque la Iglesia del Señor Jesucristo, encabezada en el Señor Jesucristo, es la Simiente de David, es la Casa de David siendo restaurada, es el Reino de David siendo restaurado.

Y por medio de Cristo, el Hijo de David, con Su Iglesia, los cuales son hechos reyes y sacerdotes con Cristo19, reinaremos por el Milenio y por toda la eternidad.

Ahora miren todas las bendiciones que hay para los que pertenecen a la Iglesia de Jesucristo: pertenecen al Israel celestial, pertenecen a la Casa de David y pertenecen al Orden Sacerdotal del Milenio y de toda la eternidad; pertenecen a ese nuevo orden: al Orden celestial, al Orden de Melquisedec, del cual Cristo es el Sumo Sacerdote, el Melquisedec del Templo que está en el Cielo; y nosotros somos sacerdotes con Él.

Ahora vean todas las cosas que hay para todos los hijos e hijas de Dios. Y miren cómo todo comenzó allá con la concepción, en el vientre de María, de una célula de vida; era una concepción del Espíritu Santo por creación divina. Y lo que pensaron, que no llegaría a ningún lugar, miren cómo ha estado llenando toda la Tierra y cómo para este tiempo final tendrá hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos, como Dios lo ha prometido; y tendrá una nueva raza con vida eterna. Nunca morirá ningún hijo de Dios cuando esté en el cuerpo eterno: es un cuerpo para toda la eternidad.

Y vean cómo, por esta concepción del Espíritu Santo en el vientre de María, ha venido tanta bendición para cada uno de ustedes y para mí también.

Y ahora por la concepción del Espíritu Santo en el vientre de la Iglesia-Novia de Jesucristo, viene tanta bendición de parte de Cristo como el León de la tribu de Judá, y como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Estamos viviendo en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos, este es el tiempo que todos desearon vivir; pero nos ha tocado a nosotros vivir este tiempo, y lo vamos a disfrutar bien en los negocios de nuestro Padre celestial. Ya lo estamos disfrutando bien, y continuaremos disfrutándolo, y recibiremos el cuerpo eterno. Es para cada uno de ustedes, ¿y para quién más? Para mí también.

Yo hago mi parte, y ustedes hagan la parte de ustedes. Crean con toda su alma que es para ustedes esa bendición. Yo también lo creo, que es para mí, y lo creo con toda mi alma. Y se cumplirá como Dios lo ha prometido.

“UNA CONCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO”.

Eso fue lo que luego se materializó naciendo en Belén de Judea, creciendo y llevando a cabo la Obra de Redención. Lo mismo para la Obra de Reclamo para el Día Postrero.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Muchas gracias por vuestra amable atención; y nos vemos, Dios mediante, el jueves, Dios mediante, día de Nochebuena.

El miércoles hay culto, para los que deseen estar acá (Miguel también estará por acá); y el jueves, pues estaremos aquí a la hora que les indiqué en la noche; y también el viernes a la hora que les indiqué (a las 2:00 de la tarde el viernes); y luego también estaremos el domingo en la mañana y en la tarde; y luego se repetirá el jueves de Año Viejo, y el jueves estaremos hasta que pase la despedida de año, el jueves 31; pero el viernes 1.º de enero ya no estaremos reunidos durante el día, porque ya estaremos los primeros minutos del Año Nuevo, que eso es de 12:00 de la noche en adelante, conforme al calendario gentil.

Bueno, que tengan una feliz Navidad y un próspero año nuevo 1999, conforme al calendario que se usa entre los gentiles; y que Dios pronto complete el número de los escogidos de Dios.

Y luego que lo complete ya sabemos lo que viene después: Cristo termina Su Labor en el Cielo de Intercesor, y ahí se convierte en el León de la tribu de Judá; ahí es donde pasa —esa parte— a León de la tribu de Judá haciendo Su Obra de Reclamo, y trayendo los muertos en Cristo en cuerpos eternos y transformándonos a nosotros los que vivimos.

Bueno, esa es la redención del cuerpo. Para la redención del cuerpo, vean ustedes todo lo que tiene que suceder en este tiempo final.

Ya Él pagó el precio, pero no ha hecho el Reclamo; Él lo hace en este tiempo final. Eso es lo que Él estará haciendo en este tiempo final luego que complete el número de Sus escogidos. No puede salir del Trono de Intercesión hasta que se complete ese número. Él mismo lo dijo cuando dijo: “Ninguno se perderá”20. Y para que no se pierda ninguno, tienen que recibir la Palabra y ser colocados en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y adelante sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo con nosotros nuevamente a Félix Caro para continuar y finalizar nuestra parte en esta tarde, dándole gracias a Cristo y teniendo también algún cántico o algunos cánticos; y así preparándonos luego para continuar nuestra vida diaria, pero siempre con nuestra mente puesta en las cosas de Dios, esperando nuestra transformación; porque cuando entre el último, ya de ahí en adelante Cristo hace Su Reclamo, y la resurrección tiene que ocurrir, y nuestra transformación también.

Estamos esperando nuestra transformación. Yo no me quiero quedar aquí, y yo no creo que ninguno de ustedes, para la gran tribulación; y Cristo tampoco quiere dejarnos aquí. Nos vamos a ir todos con Él, completito el número de los escogidos de Dios. ¡Ni uno se quedará aquí en la Tierra!: Todos nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que no se desanimen nunca; tengan o no tengan problemas, sepan que ustedes son hijos e hijas de Dios. Tenga yo problemas o no tenga problemas, yo soy un hijo de Dios; y cuando llegue la transformación, seré transformado. ¿Y quién más? Ustedes también.

Así que yo no miro sus problemas, sino que yo miro quiénes son ustedes conforme a la Palabra de Dios; y en cuanto a sus problemas les digo: “Resuelvan sus problemas”. El problema de cada uno es el problema de cada uno. Ore a Dios que les ayude a resolver cualquier problema que tengan. Tengan sus vidas arregladas con Dios, listos para nuestra transformación.

Y sepan que yo les amo con toda mi alma, con amor divino; y Cristo también les ama; y yo sé que ustedes también me aman, y que todos nos amamos los unos a los otros con amor divino. Esta es la Edad del Amor Divino.

Así que oremos los unos por los otros; y démosle gracias a Cristo, y pidamos a Cristo que nos ayude a vivir en estos días finales, o en este tiempo final; y que pronto todos seamos transformados.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos. Pasen todos muy buenas tardes; y hasta la próxima actividad, Dios mediante.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“UNA CONCEPCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO”.

[Revisión noviembre 2021]

1 Isaías 11:1

2 Génesis 3:15

3 Isaías 7:14

4 Génesis 3:21

5 Romanos 3:23

6 Éxodo 11:5-7, 12:1-8

7 1 Corintios 5:7

8 San Juan 1:29

9 Miqueas 5:2

10 San Juan 6:51

11 San Juan 12:24

12 San Juan 15:1, 15:5

13 Apocalipsis 4:1

14 Citas, pág. 22, párr. 176 / SPN57-1006 “Preguntas y respuestas sobre Hebreos, parte III”, pág. 288, párr. 730

15 Apocalipsis 8:1

16 Los Sellos: “Dios en simplicidad”, pág. 52, párr. 204; “El Primer Sello”, pág. 122, párr. 99; “El Segundo Sello”, pág. 152, párr. 13; “El Tercer Sello”, pág. 197, párrs. 30-31; pág. 209, párr. 90; “El Cuarto Sello”, pág. 264, párr. 157; “Preguntas y respuestas”, pág. 412, párr. 161; “El Séptimo Sello”, pág. 449, párr. 54; pág. 472, párr. 165

17 Los Sellos, págs. 472, párr. 164

18 Deuteronomio 18:15, 18:18

19 Apocalipsis 1:6, 5:10

20 San Juan 18:9, 17:12

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