Conferencias

Lo que Dios ha prometido para el Día Postrero
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on skype
Share on email
Share on print

Descargas

Traducciones

Reproducir vídeo

Lo que Dios ha prometido para el Día Postrero

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de la línea telefónica y a través de internet y a través de la televisión.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos hable directamente a nuestra alma en esta ocasión, y nos enseñe lo que nosotros necesitamos conocer para ser transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, y capítulo 22, verso 16 al 17. Dice así:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 al 17, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es: “LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”.

A través de la Escritura encontramos todo lo que Dios habló en el Antiguo Testamento con relación al Día Postrero, y también encontramos en el Nuevo Testamento todo lo que Jesucristo y los apóstoles y los siete ángeles mensajeros hablaron acerca de las cosas que sucederán en el Día Postrero. Y todo lo que sucederá en el Día Postrero está reflejado en el Antiguo Testamento, tanto en eventos ocurridos en la vida de personas y también en la vida del pueblo hebreo.

Encontramos en la vida de diferentes hombres de Dios de en medio del pueblo hebreo, desde el Génesis hasta Malaquías y desde San Mateo hasta el Apocalipsis, cómo se ha reflejado en hombres de Dios las cosas que Dios hará en el Día Postrero. Y también encontramos cómo se han reflejado también esas cosas en el pueblo hebreo en dispensaciones pasadas.

Y también encontramos que en las fiestas que Dios le dio al pueblo hebreo está reflejado lo que estará sucediendo en el Día Postrero; así como lo que sucedió en la Venida de Jesús a la Tierra ya había sido reflejado en la fiesta de la Pascua; y también encontramos que en otras fiestas del pueblo hebreo, como en la fiesta en donde se ofrecía la gavilla mecida a Dios, todo eso hablaba de Cristo y Su resurrección, y presentación a Dios como la Gavilla siendo mecida, una Gavilla de los primeros frutos; y Él es esa Gavilla mecida: es el primero que llegó a madurez.

Y siendo que es el primero que llegó a madurez, fue arrebatado al Cielo y presentado ante la presencia de Dios como el primero; y luego el resto de los hijos de Dios también llegarán a madurez. Y habrá una cosecha de hijos e hijas de Dios en el Día Postrero, con cuerpos eternos y glorificados como el cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Si las Primicias, el cual fue Cristo, fue perfecto, llegó a madurez, es un hombre perfecto y fue cosechado, da eso testimonio que el resto de la Cosecha llegará a madurez; y será realizada la cosecha de hijos e hijas de Dios con vida eterna, con cuerpos teofánicos, eternos y cuerpos físicos eternos también. La cosecha es para este tiempo final, y esa cosecha se reflejó también en el Día de Pentecostés.

Ahora, el Día de Pentecostés, siendo también el reflejo de lo que será el Año de Pentecostés o Año del Jubileo, vean ustedes, contiene allí hijos e hijas de Dios recibiendo el cuerpo teofánico al recibir el Espíritu Santo; y estas personas eran nada menos que creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo como Salvador, y lavaron sus pecados en la Sangre del Señor Jesucristo y recibieron Su Espíritu Santo; y así recibieron un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y así obtuvieron el nuevo nacimiento.

Para este tiempo final, todos los hijos e hijas de Dios de las edades pasadas, y los que están vivos en nuestro tiempo, y permanezcan vivos hasta que ocurra la resurrección de los muertos en Cristo, recibiremos una transformación de nuestros cuerpos, y así estaremos obteniendo una resurrección en un nuevo cuerpo; aunque no veamos muerte, eso es una resurrección en un cuerpo nuevo, o sea, naciendo en un nuevo cuerpo, apareciendo en un nuevo cuerpo, el cual Cristo creará para nosotros cuando nos transforme; y para los muertos en Cristo será una resurrección apareciendo de nuevo en la Tierra en un cuerpo eterno.

Ahora, ya nosotros hemos experimentado una resurrección: es una resurrección espiritual al creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo; y así hemos obtenido esa resurrección espiritual y hemos obtenido un nuevo cuerpo espiritual, un cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Ese es ese Espíritu de Dios enviado a nosotros para así ser restaurados nosotros a la vida eterna.

Al recibir esa resurrección, vean ustedes: “Si alguno está en Cristo (dice San Pablo), nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”1; y nos habla también de que nosotros hemos muerto con Cristo, hemos sido sepultados con Cristo y hemos sido resucitados con Cristo.

Y ahora, vean cómo ha sucedido todo esto en nuestra vida espiritual: una resurrección ya ha ocurrido en nosotros; es una resurrección espiritual en la cual hemos obtenido un cuerpo teofánico, un nuevo cuerpo, el cual es de la sexta dimensión; un cuerpo igual al cuerpo de Jesús, de la sexta dimensión, un cuerpo teofánico igual al cuerpo teofánico en el cual Él le apareció a los profetas del Antiguo Testamento.

Cristo dijo: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Él había dicho: “Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”, le dijeron: “No tienes aun cincuenta años, ¿y dices que has visto a Abraham?”. Cristo les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy”2.

Y ahora, vean ustedes el por qué Cristo podía decir estas cosas, pues Él estaba en Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, que es ese espíritu teofánico el cual es parecido a nuestro cuerpo físico pero de otra dimensión; y esa es la misma clase de cuerpo teofánico —de la sexta dimensión— que Él le da a todos los creyentes en Él que lavan sus pecados en la Sangre de Cristo y reciben Su Espíritu Santo. Esas personas tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y estaban en Dios desde antes de la fundación del mundo; son los atributos de Dios como hijos e hijas de Dios.

Así como el cuerpo físico de las personas estaba en sus padres, en su padre, cuando Abraham diezmó a Melquisedec, San Pablo dice que también Leví diezmó a Melquisedec, el cual estaba en los lomos de Abraham3. Y vean ustedes, Leví… Miren, Abraham tuvo – en ese tiempo no tenía todavía a su hijo Isaac, y ya Leví estaba diezmando cuando Abraham diezmó a Melquisedec4.

Ahora, vamos a ver quién era Leví. El hijo de Abraham según la carne fue Isaac; y el hijo de Isaac fue, según la carne, Jacob, el cual recibió la Bendición de la Primogenitura; y Leví fue hijo de Jacob. O sea que Isaac es hijo de Abraham, y Jacob es nieto de Abraham y Leví es bisnieto de Abraham. El bisnieto estaba diezmando a Melquisedec, aun sin todavía haber nacido ni Isaac, ni Jacob, ni Leví; estaban en los lomos de Abraham.

Por eso es que también nos habla la Escritura que aun a la cuarta generación y los hijos de una cuarta generación, y aun de la quinta generación, o reciben juicio divino por causa de sus padres o reciben bendición de Dios5. Así era en el Antiguo Testamento conforme a la Palabra de Dios.

Por eso es que cuando Dios le habla al profeta y patriarca Abraham acerca de su descendencia, que será esclava en una tierra extraña y será esclava allí por cuatrocientos años6, miren, todavía no había nacido Isaac y ya Dios le está hablando de los problemas que va a tener la descendencia de Abraham.

Cualquier persona ignorante podía decir: “Si mi familia, si mi descendencia, va a tener tantos problemas, Señor, no me dé hijos”; pero Abraham decía: “Señor, ¿qué me darás? No tengo hijos, y tengo como mayordomo mío a este damasceno Eliezer, un esclavo nacido en mi casa; este me va a heredar si yo no llego a tener hijos”7. Es el pensar de Abraham, pues le dice a Dios: “Y va a ser mi heredero este esclavo nacido en mi casa”. Pero un esclavo no puede ser heredero, tiene que ser un hijo; son los hijos los herederos.

Y ahora, Dios le dice a Abraham que va a tener un hijo y le da también el nombre del hijo que va a tener: Isaac8.

Y ahora, Isaac significa ‘risa’; Abraham se rio cuando Dios le habló de tener un hijo9; y también Sara, en una ocasión más adelante, se rio en su corazón cuando Dios, Elohim, le habló de que tendría un hijo10.

Ya para ese tiempo Sara tenía 89 años y Abraham 99 años; y 9 meses que tiene que ser normalmente el embarazo: ya, cuando ese hijo apareciera, ya Abraham tendría 100 años y Sara tendría 90 años. ¿Pero hay alguna cosa imposible para Dios? No la hay.

Isaac representa la Venida del Mesías; y vean ustedes cómo la Venida del Mesías tiene dos partes muy importantes. La primera ya se cumplió dos mil años atrás, en medio del pueblo hebreo: vino como Redentor, vino como Cordero de Dios, y quitó el pecado del mundo, y se cumplió en Él la fiesta de la Pascua; y por eso San Pablo dice que Cristo es nuestra Pascua11, para así salir el pueblo libre, ser libertado el pueblo de la esclavitud del pecado en la cual el diablo ha tenido la raza humana desde su caída.

Y ahora, por medio de Cristo, el Cordero Pascual, encontramos que la vida de los primogénitos de Dios es preservada, y la muerte no puede destruir a los primogénitos de Dios, hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida Cordero, porque la Sangre del Cordero Pascual, de Jesucristo, está aplicada en nuestras almas, y Su Espíritu está en nosotros. La vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo, ha venido a nosotros.

Y ahora, la muerte, aunque está hiriendo y matando millones de seres humanos espiritualmente, no puede matar a los primogénitos de Dios escritos en el Cielo —los cuales son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, redimidos por la Sangre de Cristo—, porque tienen al Cordero Pascual y tienen la Sangre del Cordero Pascual aplicada, y tienen la vida del Cordero, la vida de esa Sangre, que es el Espíritu Santo.

Y ahora, vean cómo se ha estado materializando en medio de la raza humana la fiesta de la Pascua, la cual el pueblo hebreo ha estado guardando en conmemoración de lo que sucedió allá en Egipto; y también teniendo la fiesta de la Pascua como una fiesta también profética, que habla de la Venida del Mesías y la liberación del pueblo hebreo, para ser establecidos como la nación cabeza de todas las naciones, para ser establecido en medio del pueblo hebreo el Reino de Dios, el Reino del Mesías, y estar allí Su Trono; y Su gobierno será llevado a cabo desde la tierra de Israel sobre el planeta Tierra completo.

Y ese Reino también es llamado “el Reino de los Judíos”, pero más bien es el Reino del Mesías en medio del pueblo hebreo, en donde el pueblo hebreo recibirá las más grandes bendiciones de Dios; y por fin el pueblo hebreo tendrá un verdadero Rey, que gobernará con justicia y que establecerá la paz en medio del pueblo hebreo y en el planeta Tierra completo.

Ahora, para ese glorioso Reino es Dios el que decidirá quiénes entrarán, quiénes pasarán a ese glorioso Reino y quiénes no pasarán. Habrá un tiempo de purificación aquí en la Tierra, que es llamada la gran tribulación, en donde millones de seres humanos morirán y muchas naciones dejarán de existir.

En San Mateo, capítulo 25, el mismo Cristo nos habla del Juicio de las Naciones, y nos dice: capítulo 25, verso 31 en adelante, dice:

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,

y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.

Aquí tenemos el juicio para todas las naciones: unas entrarán al glorioso Reino Milenial, pero otras no entrarán al Reino Milenial. Y a las que no entrarán, entrarán entonces (esas naciones) al juicio divino y al castigo; pero los justos irán a la vida eterna.

Miren ustedes, en el verso 40 de este mismo capítulo 25, dice:

“Y respondiendo el Rey, les dirá (esto es a los que están representados en los cabritos): De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis…”.

Vamos a ver… Esto es lo que le dice a las ovejas:

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.

Esto es donde dice: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; enfermo, y me visitasteis; y en la cárcel, y vinisteis a verme”, y así por el estilo; pero luego dirá a los de la izquierda (dice):

“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”.

Ahí podemos ver que este juicio para las naciones, vean ustedes, es en la misma forma en que se lleva a cabo el juicio para los individuos.

Ahora, Cristo es el que llevará a cabo el juicio; porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo. Eso está en San Juan, capítulo 5 y verso 22:

“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo…”.

Y también en el mismo capítulo 5, verso 26 al 27, dice:

“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre”.

Ahí podemos ver que por cuanto es el Hijo del Hombre, por cuanto es profeta… Hijo del Hombre es título de profeta, por eso Jesús decía, hablando de Sí mismo decía “el Hijo del Hombre”; se identificó como el Hijo del Hombre.

Y ahora, podemos ver cómo para el Día Postrero, entre las cosas que estarán sucediendo, una es el Juicio de las Naciones y también el juicio para individuos; no el Juicio Final, sino la ira de Dios cayendo sobre naciones, y por consiguiente sobre personas también.

Ahora, habrá naciones y —por consiguiente— personas que entrarán al glorioso Reino Milenial, pero también habrá naciones y personas que no entrarán al Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, Cristo es el que estará dando a conocer estas cosas que estarán sucediendo en este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, nos dice con esa Voz de Trompeta: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”, o sea, las cosas que han de suceder después de las que ya han sucedido en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Hay cosas que tienen que suceder ahora en la Edad de la Piedra Angular; y ahí estará esa Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia, hablándole a cada persona perteneciente a Su Iglesia. ¿Y qué le estará hablando? Todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

En Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, el apóstol San Juan nos dice que él estaba en el espíritu en el Día del Señor; y vamos a ver lo que él oyó y vio en el Día del Señor:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…”.

¿Qué escuchó Juan en el Día del Señor? Una gran voz como de trompeta. Esa es la Voz que para el Día Postrero todos los hijos e hijas de Dios estarán escuchando.

“… que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

Él es el Alfa y Omega, Él es el primero y el último, Él es el Eterno, que se manifestó en carne humana dos mil años atrás y que para el Día Postrero estará manifestado nuevamente en medio de Su Iglesia, en medio de Su pueblo. Y aquí Él habla con esta Gran Voz de Trompeta.

Y ahora, podemos ver que, a través de la Escritura, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, se nos habla de una Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

En Isaías también Dios nos habla de una Gran Trompeta, y dice capítulo 27, verso 13, de Isaías; y aun un poquito antes: capítulo 27, verso 12 al 13, dice:

“Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el río Éufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.

Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta (ahí tenemos la trompeta), y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén”.

Ahí tenemos esa Gran Voz de Trompeta. Y también en Joel nos habla de esa Gran Voz de Trompeta, y en otros lugares, que se tocará en Sion12:

“Tocad trompeta en Sion…”.

Ahora, esto no es solamente del Antiguo Testamento, sino que también en el Nuevo Testamento el mismo Jesucristo habló de ese toque de Trompeta. En San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Los escogidos de Dios del Día Postrero, conforme a la profecía de Jesucristo, serán llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta que tocan, o sea, que suenan, los Ángeles del Hijo del Hombre enviados.

Y ahora tenemos a los Ángeles del Hijo del Hombre siendo enviados con Gran Voz de Trompeta ¿para qué? Para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios. Esta es la misma Trompeta de Dios de Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 14 en adelante, donde dice:

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

Aquí tenemos esta Trompeta de Dios, la cual Cristo, el Ángel del Pacto, suena, toca, en esta Tierra.

Ahora, habíamos visto en San Mateo, capítulo 24, verso 31, que Jesús dijo que esa Gran Voz de Trompeta la tocarían los Ángeles del Hijo del Hombre:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Y aquí San Pablo dice que esta Trompeta de Dios, o Gran Voz de Trompeta de Dios, es tocada por Cristo, por el mismo Señor.

Y si observamos, entonces veríamos a tres sonando la Gran Voz de Trompeta en el Día Postrero: los Ángeles del Hijo del Hombre (que son los Dos Olivos, los cuales son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías) y también Cristo. Ahora vemos tres, que son los que tocan esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final. Y esto es antes de la resurrección de los muertos y de la transformación de nosotros los que vivimos.

En Primera de Corintios también San Pablo nos habla de esta Trompeta; y nos dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 49 en adelante, dice:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”.

O sea que seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo: Con un cuerpo teofánico eterno, ese cuerpo o espíritu teofánico que hemos recibido al creer en Cristo como nuestro Salvador y recibir Su Espíritu Santo y nacer de nuevo; hemos obtenido así la imagen de Jesucristo, que es el cuerpo teofánico. Y para el Día Postrero recibiremos la semejanza de Jesucristo, que es el cuerpo eterno y glorificado que Él nos dará a todos nosotros.

Ahora, para recibir ese cuerpo, los muertos en Cristo tienen que resucitar, y nosotros tenemos que ser transformados. Y para poder obtener esa transformación nosotros, y los muertos recibir la resurrección, tiene que sonar la Trompeta Final, que es esa Gran Voz de Trompeta que hemos visto que es la Voz de Cristo y también es la Voz de los Ángeles del Hijo del Hombre.

Esa Gran Voz de Trompeta tiene que ser escuchada primero, tiene que sonar primero. Y los escogidos de Dios estarán escuchando esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo hablándonos y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Hemos visto que esta Gran Voz de Trompeta es la Voz del Alfa y Omega, es la Voz de Jesucristo nuestro Salvador, hablándonos en este Día Postrero todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, continuamos leyendo, sigue diciendo:

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio (recuerden que es un misterio del Reino de Dios): No todos dormiremos…”.

O sea que no todos vamos a morir. Ya han muerto en su cuerpo físico los santos de las diferentes edades, y quedan algunos de – o que se encuentran todavía en la séptima edad (aunque la edad séptima ha llegado a su final), y quedan los santos del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, sigue diciendo… Ahora, de los que no verán muerte serán de los que estarán en la Edad de la Piedra Angular; pero si alguno físicamente muere, no tiene ningún problema: va al Paraíso a vivir en el cuerpo teofánico, y después regresará en el cuerpo eterno, para estar con nosotros nuevamente, y será un testigo de la resurrección. Sigue diciéndonos:

“… pero todos seremos transformados…”.

O sea que todos tendremos un cuerpo transformado, un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, un cuerpo inmortal, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo; eso es un cuerpo glorificado.

“… en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Y de ahí en adelante ya los hijos e hijas de Dios no morirán físicamente, porque tendrán un cuerpo eterno y glorificado, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, hemos visto que esta Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta que suena en el Día Postrero, nos da a conocer todas las cosas que deben suceder en este tiempo final, y nos prepara para ser transformados y ser llevados a la Cena de las Bodas del Cordero.

Esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es la Voz de Cristo hablándonos en el Día Postrero y revelándonos todas estas cosas, llama y junta a todos Sus escogidos en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular. Y vamos a ver por medio de quién será que esta Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final estará hablándole a Su Iglesia y a cada miembro de Su Iglesia en este Día Postrero.

Recuerden que esta Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”; y dondequiera que esté esa Gran Voz de Trompeta, tiene que estar dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; es la Voz de Cristo.

La Voz de Cristo estuvo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, de edad en edad, por medio del mensajero de cada edad. Y ahora, para el Día Postrero, en donde tendremos la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, ¿por medio de quién estará hablándonos en este tiempo final? Vamos a ver por medio de quién, porque en quien esté esa Trompeta Final, estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en el Día Postrero.

Dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Quién? Dios, el Señor. ¿Para qué? Para dar a conocer a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Este es el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, del cual el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, dijo que es un profeta. Ese es el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular, que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino revelando todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y este profeta mensajero en el Día Postrero apareciendo en la escena, en medio de la Iglesia de Jesucristo y después en medio del pueblo hebreo, y predicando el Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, estará así sonando (Cristo por medio de Su Ángel Mensajero) la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, y estará por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Juan el apóstol quiso adorarlo, pero el Ángel le dijo que no lo hiciera; porque este Ángel no es el Señor Jesucristo, sino que es el instrumento del Señor Jesucristo para el Día Postrero, para por medio de Su Ángel Mensajero darle a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto.

Por eso también dice Apocalipsis 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias (¿De qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto)”.

Ahora, hemos visto dónde está esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo en este tiempo final. Y hemos visto dónde es que en el Día Postrero estará Cristo en Espíritu Santo manifestado, hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, ¿qué cosas tiene o revela esa Gran Voz de Trompeta a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino? Nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, en una porción tomada del mensaje “Fiesta de las Trompetas”, en la página 128 dice, verso 1143 [Citas]:

1143 – “Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia”.

Es lo mismo. Debajo de la Séptima Trompeta para Israel, es lo mismo que el Séptimo Sello para la Iglesia, es lo mismo. Y vamos a ver entonces qué es la Séptima Trompeta y qué es el Séptimo Sello.

También en la página 129, verso 1150, dice:

1150 – “Ahora, tan pronto como esta Iglesia (…), el misterio del Séptimo Sello es conocido. Y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas, Elías y Moisés…”.

Ahora mire quiénes están bajo el misterio de la Séptima Trompeta: Moisés y Elías, los Dos Olivos. Y miren ustedes: “… tan pronto como esta Iglesia (…), el misterio del Séptimo Sello es conocido…”. ¿Es conocido por quién? Por la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, más abajo, vamos a ver, en esta misma página 129, verso 1152; lo cual pertenece, este pasaje, al mensaje “Fiesta de las Trompetas”13, dice… (este mensaje lo tengo aquí). Dice, en la página 46 y 47:

282 Noten ahora en conclusión, el misterio como el séptimo ángel, estos dos testigos estarían debajo de esa Séptima Trompeta justo…

283 Y ahora recuerden, y les dije que yo devolvería esta Gran Trompeta”.

Y si el séptimo ángel mensajero tiene que devolver esa Gran Trompeta, ¿a quién se la va a entregar, a quién se la va a dar? Se la va a dar a Moisés y Elías. El cuarto Elías la entrega al quinto Elías, el cuarto ministerio de Elías la pasa al quinto ministerio de Elías.

Pero recuerden que esos ministerios están siempre manifestados en carne humana cuando se cumple el tiempo para esos ministerios; por lo tanto, habrá un hombre en el cual estará el ministerio de Elías por quinta ocasión, y ese será el que tendrá esa Gran Trompeta, o Gran Voz de Trompeta, para llamar y juntar a todos los escogidos de Dios, primeramente de entre los gentiles y después de en medio del pueblo hebreo.

Y ahora, vamos a ver lo que es el ministerio de Elías en su quinta manifestación: página 399 del libro de Los Sellos, la pregunta número 11 que le hacen, dice así:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Quién será el quinto Elías, que le llevará el Mensaje al pueblo hebreo? Así como los hebreos trajeron el Mensaje, el Evangelio a los gentiles, los gentiles se lo llevarán a los hebreos; por lo tanto, el ministerio del quinto Elías primeramente estará en medio de la Iglesia gentil.

O sea, el hombre ungido con ese espíritu ministerial de Elías por quinta ocasión, primeramente estará en medio de la Iglesia gentil; y ese tendrá esa Gran Voz de Trompeta. Porque esa Trompeta, la Voz de Cristo, que viene de mensajero en mensajero, luego del séptimo ángel mensajero pasa al mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que viene con el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Ahora, ¿quién fue el que operó el ministerio de Elías en Elías Tisbita, en Eliseo, en Juan el Bautista y en el reverendo William Branham? En el reverendo William Branham lo manifestó por cuarta ocasión. ¿Y quién es el que lo manifestará por quinta ocasión en un hombre ungido con ese espíritu en este tiempo final, en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular? Vamos a ver quién fue el que operó ese ministerio, y ese es el que tiene que estar en este tiempo final en medio de Su Iglesia para operar el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Página 449 del libro de Los Sellos en español, dice:

“[54]. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu fue nada menos que el Espíritu de Cristo”.

Es el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, el que estuvo en el profeta Elías, el que estuvo en el profeta Eliseo y el que estuvo en el profeta Juan el Bautista, y el que estuvo en el profeta William Branham, operando el ministerio de Elías en esas diferentes ocasiones; y ese mismo Espíritu Santo es el mismo Espíritu de Cristo; es el que tiene que estar en este Día Postrero en medio de Su Iglesia manifestado en Su Ángel Mensajero, operando el ministerio de Elías por quinta ocasión: en un hombre de este tiempo.

Ahora, hemos visto lo que ha sido prometido para este Día Postrero: ha sido prometido el ministerio de Elías por quinta ocasión; y el ministerio de Moisés también ha sido prometido por segunda ocasión. Y el mismo Espíritu Santo que estuvo en el profeta Elías es el mismo Espíritu Santo que estuvo en el profeta Moisés. Y ese mismo Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, es el que en este Día Postrero estará en Su Ángel Mensajero operando el ministerio de Moisés por segunda ocasión.

Y esos son los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios que vienen con la Gran Voz de Trompeta, sonando la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo; y con ese Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, del Evangelio del Reino: llamando y juntando a los escogidos, al revelarles todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, ese mismo Espíritu de Cristo en este Día Postrero estará manifestado en Su Ángel Mensajero; y por cuanto también la Escritura dice que el mismo Señor es el que desciende del Cielo con Aclamación, Voz de Arcángel y Trompeta de Dios, esa Trompeta de Dios, que es la Voz de Jesucristo, estará manifestada por el Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero en este tiempo final.

¿Y qué estará revelando, cuál es el misterio más grande que estará revelando esa Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo en este tiempo final? Vamos a ver ese gran misterio. Vamos a leer aquí en la página 129, donde nos dice que Él dijo… Vamos a ver [Citas]:

1152 – “Él dijo que ‘la Gran Trompeta tocaría’. ¡La Gran Trompeta! No Trompetas ahora, fiesta de las trompetas; hay dos de ellos, Moisés y Elías, para llamar las Trompetas. Sino que debajo de ‘la Gran Trompeta’, la Venida del Señor, para anunciar a José volviendo…”.

En José, el hijo de Jacob, se reflejó la Segunda Venida de Cristo, como también se reflejó la Primera Venida de Cristo.

Y ahora, esta Gran Trompeta anuncia a José volviendo, o sea, anuncia la Segunda Venida de Cristo. Cuando se dice: “Viene José”, se está diciendo: “Viene Cristo”, porque José representa a Cristo.

“… y todas las naciones se reunirán en Jerusalén. Se encuentra eso en el libro de Isaías. (…) Eso está… en Isaías 27:12 y 13 es donde Él toca esa trompeta y todas las naciones reconocerán que Israel está en su patria, Dios con ella. Entonces la Novia vendrá para estar con el Novio, el Novio con la Novia; y entonces el gran Milenio, después que el mundo entero sea destruido por poder atómico. Y habrá nuevos cielos y un nuevo mundo, y vivirán para siempre”.

Y ahora, en la página 130, verso 1164, que contiene un extracto del mensaje “Cisternas rotas”… (también tengo aquí el mensaje titulado “Cisternas rotas”). Aquí está, en este mensaje de “Cisternas rotas”, está todo aquí señalado. Dice (“Cisternas rotas”, página 35, dice):

1164 – “… porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta ya ha sonado), y esa última Trompeta, como el último Sello, será la Venida del Señor. ‘Sonará, y los muertos en Cristo se levantarán primero’. Sólo descansando hasta ese momento”.

Ellos están descansando hasta ese momento, y nosotros estamos descansando también hasta que los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados: estamos en descanso espiritual, esperando por esa resurrección de los muertos en Cristo y esa transformación de nosotros los que vivimos.

Ahora, ¿qué es esa Trompeta Final?, ¿qué es esa Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante? Esa Trompeta, nos dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que son Moisés y Elías. Y nos dice que el Séptimo Sello es la Venida del Señor, y nos dice que la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Este misterio es el misterio más grande, por cuya razón hubo silencio en el Cielo cuando fue abierto en el capítulo 8, verso 1 del Apocalipsis. Es que el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, dice Jesús, en San Mateo, capítulo 16, verso 27; y donde esté el Hijo del Hombre manifestado, ahí estarán los Ángeles del Hijo del Hombre con la Gran Voz de Trompeta, y ahí estará también Cristo manifestado, sonando esa Trompeta de Dios.

Y la Trompeta Final o Trompeta de Dios o Séptima Trompeta, y el Séptimo Sello, es una sola cosa: la Venida del Señor; y por cuanto el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, vean ustedes, el cumplimiento de la Venida de Cristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero viene manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Y por eso la Séptima Trompeta, que son Moisés y Elías: “La Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, es la Venida del Señor”; porque es en la Venida del Señor que vienen los Ángeles. Y viene con los Ángeles, con Sus Ángeles, y con Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos Sus escogidos.

Y hemos visto que el quinto Elías, que es uno de los Dos Olivos, el cumplimiento de esa promesa es la Venida del Espíritu Santo ungiendo a un hombre con ese ministerio en el Día Postrero. Y si encontramos al hombre en donde el Espíritu Santo esté manifestado, ungiéndolo con el ministerio de Elías por quinta ocasión, encontraremos que ahí mismo estará el Espíritu Santo ungiendo ese hombre con el ministerio de Moisés por segunda vez, y con el ministerio de Jesús por segunda vez. Y por eso la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello es una sola cosa: la Venida del Señor.

Para la Iglesia gentil, la Venida del Señor es el Séptimo Sello; y para el pueblo hebreo, la Venida del Señor es la Séptima Trompeta.

Hemos visto este misterio siendo manifestado a través de la Escritura en los tipos y figuras: en José, en Moisés, en Elías y en diferentes profetas.

Y ahora, veamos esta Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, la Voz de Dios, hablándonos en este tiempo final por medio de Su Ángel Mensajero, la Voz del Espíritu Santo por medio de Su Ángel Mensajero hablándonos y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este Día Postrero.

Y de todas las cosas que nos dará a conocer, las más grande es el Séptimo Sello, el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, el misterio de la Venida del Señor con Sus Ángeles.

Y ese misterio fue reflejado, el misterio de esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta o Séptima Trompeta, fue reflejado en la fiesta de las trompetas: la fiesta de las trompetas allá en medio del pueblo hebreo, en el día primero del mes séptimo, que en la actualidad es el Año Nuevo del pueblo hebreo en el calendario civil. Y el Año Nuevo del pueblo hebreo, en el calendario sagrado, es el día 15 del mes primero, del mes de Abib o Nisán.

Ahora, en esta fiesta de las trompetas que se llevaba a cabo o se lleva a cabo el día primero del mes séptimo, se conmemora el día en que Dios llevó a cabo la Creación y terminó la Creación, se conmemora ese descanso de Dios cuando terminó Su Creación; ahí ese día marca que ya Dios terminó Su Creación y luego comienza el séptimo día; por eso es el primer día del séptimo mes, que se lleva a cabo esa fiesta al son de trompeta, una fiesta conmemorativa, y también es una santa convocación.

Esa fiesta también conmemora el día en que Dios le dio al pueblo hebreo la Ley, en donde Dios estuvo hablándole al profeta Moisés en el monte Sinaí; y miren ustedes cómo San Pablo nos narra lo que sucedió allí.

En su carta a los Hebreos, capítulo 12, San Pablo nos dice, citando a Éxodo, capítulo 19, verso 12 en adelante, que fue donde Dios habló a Moisés; vamos a ver, vamos a leer capítulo 12, verso 18 en adelante, del libro de los Hebreos o carta a los Hebreos (de San Pablo), dice:

“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más…”.

Esa Trompeta es la Voz de Arcángel, esa Trompeta es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta.

Ahora, todo fue reflejado allá. Ahora no estamos en el monte Sinaí sino en el Monte de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; y la misma Voz que habló allá es la que ha estado hablando de edad en edad por medio de cada ángel mensajero; y para el Día Postrero estará hablando con esa Gran Voz de Trompeta todas estas cosas que deben suceder pronto.

“… al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”.

O sea, a la congregación de los primogénitos de Dios, de los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Y este monte es la Iglesia del Señor Jesucristo, esta es la Jerusalén celestial.

“… a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Mirad…”.

Ahora, vean ustedes a todo lo que nos hemos acercado. Ahora tenemos una Sangre que habla mejor que la sangre de Abel que fue derramada, y también que habla mejor que la sangre del cordero que Abel sacrificó por el pecado.

Nos hemos acercado “al Monte de Dios”, “a Dios el Juez de todos los espíritus de los justos hechos perfectos”, y “a Jesús el Mediador de un Nuevo Pacto”, y “a Su Sangre rociada” allá en el Propiciatorio y en el alma de todos nosotros.

Así como es colocada en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo: es colocada en el lugar santísimo de la persona como individuo, que es su alma.

“Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos”.

Ahora podemos ver que la Voz de Dios en medio de Su Iglesia, la Voz de Cristo en medio de Su Iglesia por medio de Sus ángeles mensajeros, es la Voz (¿de dónde?) del Cielo. Y cuando se nos habla que Cristo hablará desde el Cielo, pues Él está hablando desde el Cielo de etapa en etapa, de edad en edad, por medio de Sus mensajeros. Y cuando se nos habla de un Trueno o de los Siete Truenos, o de un trompetazo desde el Cielo, es la Voz de Cristo, la Voz del Cielo, la Voz celestial en medio del Israel celestial, en medio de Su Iglesia, hablándole a Su Iglesia por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero.

“Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

La voz del cual conmovió entonces la tierra…”.

En el monte Sinaí fue conmovida la tierra, y hasta Moisés estaba temblando; no solamente la tierra estaba temblando sino Moisés también, y el monte estaba temblando también, y el pueblo hebreo también estaba temblando. Y ahora:

“La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo”.

Esa misma Voz que conmovió la Tierra en el monte Sinaí es la Voz que ha estado hablando, es la Voz de Dios que le habló a Moisés y es la misma Voz de Cristo que ha estado hablando de edad en edad por medio del mensajero de cada edad, y que en el Día Postrero estaría hablando por medio de Su Ángel Mensajero. Esa misma Voz de Cristo, en el Día Postrero estremecerá no solamente la Tierra, sino los cielos también, o sea que estremecerá los cielos y la Tierra.

“Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles (o sea que las cosas movibles van a ser removidas).

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible…”.

Ese es el Reino de Dios. Al recibir a Cristo como nuestro Salvador, y entrar al Cuerpo Místico de Cristo al nacer de nuevo, hemos entrado al Reino de Dios y hemos recibido el Reino.

“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

porque nuestro Dios es fuego consumidor”.

Podemos ver que esa misma Voz que estuvo en el monte Sinaí, donde la trompeta sonaba, y la voz de la trompeta continuaba sonando y sonando, y Dios hablándole al profeta Moisés; esa voz, esa trompeta, y esa Voz de Dios hablando allá, representa la Voz de Cristo hablando acá en Su Monte Santo, que ya no es el monte Sinaí allá, sino que es el Monte de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Jerusalén celestial, el Monte de Sion celestial.

Y vean ustedes, habló allá en el monte Sinaí y continuó la trompeta sonando allí. Vamos a ver, capítulo 19 del Éxodo, verso 15 en adelante, dice… Recuerden que Dios le dijo a Moisés que preparara al pueblo para el tercer día. Vamos a ver desde el verso 9 en adelante, del capítulo 19, dice:

“Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.

Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová.

Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos,

y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.

Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá.

No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte.

Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos.

Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer.

Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.

Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.

Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera (¿Ven que Dios estremeció todo el monte y todo aquel territorio?, y el pueblo hebreo también fue estremecido).

El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.

Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos”.

Ahora podemos ver cómo para el tercer día, vean ustedes, las personas tenían que estar ya preparadas; tuvieron todos esos días anteriores para estar preparados, y al tercer día ya tenían que estar preparados para encontrarse con su Dios.

Tenían que lavar sus vestidos. Y eso, en lo espiritual, vean ustedes, representa que todos los hijos e hijas de Dios desde el Día de Pentecostés hacia acá, en donde vino el Espíritu Santo sobre 120 personas creyentes en Jesucristo, que habían lavado sus pecados con la Sangre de Cristo: recibieron el Espíritu Santo; y así recibieron una vestidura limpia, una nueva vestidura, una vestidura de la sexta dimensión; y así encontramos que lavaron sus vestiduras con la Sangre de Jesucristo el Cordero de Dios.

Y ahora, han transcurrido dos mil años de Cristo hacia acá, que son delante de Dios solamente dos días, dos días delante de Dios, los cuales son para los seres humanos dos mil años; porque un día delante de Dios, para los seres humanos es como mil años, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el profeta Moisés en el Salmo 90 y verso 4.

Y ahora, para el tercer día, que es el Día Postrero, el tercero de los tres días postreros…; porque los días postreros son los tres milenios postreros, los cuales son: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Y ahora, de los tres días postreros, el tercero es el Día Postrero; y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el Día Postrero, que es el tercero de los tres días postreros, es el día en que todos los hijos e hijas de Dios, conforme a las profecías, tienen que estar listos para encontrarse con Cristo en Su Segunda Venida viniendo sobre el Monte de Sion, el Monte de Dios, la Nueva Jerusalén, la Jerusalén celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y sobre el monte Sinaí vino, sobre la cumbre del monte Sinaí, allá en el tiempo de Moisés. Y acá viene sobre la cumbre del Monte de Sion, sobre la cumbre de la Iglesia de Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Y así como Dios llamó a Moisés a subir a la cumbre del monte Sinaí, Él llama a Moisés a subir al Monte de Dios, a la cumbre del Monte de Dios. Es ahí donde son llamados Moisés y también Elías. Recuerden que Elías también estuvo en el monte Sinaí cuando se fue huyendo de Jezabel, y allí Dios le habló14.

Y ahora, podemos ver dónde es que se encuentra Moisés en el Monte de Dios, en el Monte de Sion: se encuentra en la cumbre o cúspide, que es la Edad de la Piedra Angular; porque es sobre la cúspide del Monte de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo, que viene Cristo manifestado en el Día Postrero con Sus Ángeles, o sea, con Moisés y con Elías.

Y Moisés sacó el pueblo para recibir a Dios, darle la bienvenida a Dios viniendo sobre el monte Sinaí. Y en este tiempo final, el Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, operando los ministerios de Elías y de Moisés, llama y junta al pueblo y lo saca para recibir a Cristo en Su Segunda Venida sobre el Monte de Dios, el Monte de Sion, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

¿Y sobre qué parte del monte descendió Dios allá? Sobre la cumbre. Y acá la Segunda Venida de Cristo es sobre la cumbre del Monte de Dios, o sea, en la Edad de la Piedra Angular; ahí es donde Moisés y Elías suben; porque ahí es donde estará el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado, operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda ocasión.

Y ahí es donde tenemos la promesa de la manifestación de Jesucristo para el Día Postrero en toda Su plenitud.

Ahí es donde Jesucristo, el que habló sobre el monte Sinaí y la tierra se estremeció, ahí es, en la cumbre del Monte de Dios, la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo, el Ángel del Pacto, estará hablando; y traerá ese despertamiento espiritual sobre todos los escogidos de Dios, para ser preparados para ser transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial, y para luego regresar, después de la gran tribulación, al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Es ahí, en la Edad de la Piedra Angular, donde lo que vimos en la cumbre del monte Sinaí estará actualizándose en este Día Postrero.

Ahora, Él comienza a hablar en la Edad de la Piedra Angular a todo Su pueblo, y a darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y sigue la Bocina sonando, y continúa sonando, como sucedió allá en el monte Sinaí, donde la trompeta o bocina siguió, continuó sonando. Dice:

“El sonido de la bocina iba aumentando en extremo”.

Y eso es lo que estaremos viendo en la cumbre del Monte de Dios, en la Edad de la Piedra Angular: que la Bocina, esa Trompeta de Dios, esa Gran Voz de Trompeta, continuará aumentando y aumentando más y más.

Esa Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, seguirá aumentando y aumentando, hablándonos y hablándonos más y más, hasta que estremecerá no solamente la Tierra sino aun los cielos, porque la Voz de Cristo estará ¿dónde? Sobre el Monte de Sion, en la cumbre del Monte de Sion, hablándole a Moisés, y Moisés hablándole al pueblo.

Así estuvo allá y así es para estar acá. Y todo eso será actualizado acá, en el Día Postrero, por medio de la manifestación de Cristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero. Y eso es la Trompeta y Fiesta de las Trompetas, espiritualmente, en medio de la Iglesia de Jesucristo; eso es lo mismo que pasará para el pueblo hebreo en el Día Postrero, bajo el sonido de la Séptima Trompeta, donde se actualizará lo del día primero del mes séptimo, que es el día de Año Nuevo del calendario civil del pueblo hebreo.

Y por eso es que bajo el sonido de esa Trompeta, en la Fiesta de las Trompetas… Vean, en la fiesta de las trompetas se sonaban las dos trompetas de plata y también se sonaba el cuerno, trompeta de cuerno o shofar; y para el Día Postrero eso nos habla de la Gran Voz de Trompeta con la cual vienen los Ángeles del Hijo del Hombre: ahí tenemos a Moisés y a Elías, ahí tenemos las Dos Trompetas de Plata sonando: la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los escogidos; porque era con esas trompetas sonando que el pueblo era juntado en una santa convocación; y se sonaba también la trompeta de cuerno de carnero para esa santa convocación. Ahí tenemos las dos trompetas de plata; y plata representa redención.

Y vean ustedes cómo para este tiempo final Dios estará actualizando todas estas cosas que fueron mostradas en el monte Sinaí, y también en la Fiesta de las Trompetas; y para el Nuevo Testamento esto fue mostrado en el Monte de la Transfiguración. Todo eso es lo que corresponde a las cosas que han de suceder en este tiempo final, siendo materializadas conforme a las profecías bíblicas.

Ahora miren dónde encontramos esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final: la encontramos en el Monte Sinaí; la encontramos también en la Fiesta de las Trompetas; y la encontramos también en la Fiesta del Año del Jubileo, esa Trompeta de Jubileo también es la misma trompeta; y la encontramos en Isaías, capítulo 27, verso 13; y la encontramos siendo hablada por Jesucristo en San Mateo 24, verso 31; y la encontramos en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 14 al 17, esa Trompeta de Dios; y la encontramos en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 al 56, esa Trompeta Final. Todo esto antecede a la resurrección de los muertos en Cristo y a la transformación de nosotros los que vivimos.

Es la Trompeta para llamar y juntar, en esa Santa Convocación, primeramente a los escogidos de Dios de Su Iglesia; y luego llamará y juntará a 144.000 hebreos en esa Santa Convocación de la Fiesta de las Trompetas, lo cual es una preparación para el pueblo hebreo para el Día de la Expiación.

Ahora podemos ver este misterio de las cosas que para este tiempo final estarían sucediendo.

“LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”.

Ahora vean cómo hemos visto esa Trompeta y cómo hemos visto que ese día primero del mes séptimo, que es el mes de Tishrei, encontramos que tiene un significado más amplio de lo que nosotros nos podemos imaginar.

Es el tiempo más grande y glorioso, el tiempo en que nosotros estamos viviendo. Este es el tiempo en donde esa Trompeta, que es la Gran Voz de Trompeta que Juan escuchó en el Día del Señor (y el Día del Señor es el séptimo milenio), esa Gran Voz de Trompeta que él escuchó, vean ustedes dónde la encontramos a través de toda la Escritura, tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo Testamento.

Y todo lo que ha significado en otros tiempos, para este tiempo final todo eso estará concentrado para producir el llamado y recogimiento de todos los escogidos en la Santa Convocación de este Día Postrero, de todos los escogidos de Dios de entre los gentiles primeramente y después de entre los hebreos; y esto es el recogimiento del Israel celestial primero y después el recogimiento del Israel terrenal.

Esta Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Día Postrero, del Día del Señor, vean, es la que nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y esa Trompeta, que es la Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio de Su Segunda Venida con Sus Ángeles, al estar revelando ese misterio ¿qué estará sucediendo? Está sonando esa Séptima Trompeta, está sonando esa Trompeta Final, está sonando esa Gran Voz de Trompeta y dándonos a conocer todas estas cosas; y sobre todo, el misterio del Séptimo Sello y misterio de la Séptima Trompeta, el misterio de Cristo, Moisés y Elías, el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Moisés y Elías. Ese es el misterio más grande que la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo por medio Su Ángel Mensajero, le da a conocer a Su Iglesia en este tiempo final.

Y con esa revelación es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, y son preparados para ser transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, al Cielo.

Miren, así como para obtener el nuevo cuerpo espiritual, o sea, para obtener el cuerpo teofánico, se requirió tener la revelación de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario como Cordero de Dios; para obtener el nuevo cuerpo físico y eterno se requiere tener la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Sin la Segunda Venida de Cristo no hay resurrección para los muertos en Cristo ni transformación para nosotros los que vivimos. Y es Cristo el que nos habla con esa Gran Voz de Trompeta a través de Su Ángel Mensajero, y nos da a conocer todas estas cosas que deben ser cumplidas en este tiempo final, las cuales han sido prometidas.

Nadie podrá comprender el misterio del Séptimo Sello y de la Séptima Trompeta, que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, excepto aquellos que estarán escuchando la Voz de Cristo, esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, por medio de Su Ángel Mensajero.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿A quién ha enviado, dice Cristo? A Su Ángel Mensajero. ¿Dice que ha enviado a alguien más? No dice que ha enviado a alguien más, dice que ha enviado a Su Ángel Mensajero.

Y por medio de la Voz de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, todos los predicadores y todas las personas y todas las iglesias podrán obtener el conocimiento del misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en este tiempo final; y obtener así el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, conforme a como Dios las ha prometido para este Día Postrero, para este tiempo final.

No hay otra forma para poder comprender estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; solamente por medio del Ángel del Señor Jesucristo enviado para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto; porque por medio de Su Ángel Mensajero, Cristo estará sonando la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, estará sonando la Gran Voz de Trompeta del día primero del mes séptimo, esa fiesta de las trompetas que se efectuaba y que se efectúa en medio del pueblo hebreo.

Y vean en la forma en que Dios estará convirtiéndola en una realidad en medio de Su Iglesia y en medio del pueblo hebreo; porque lo que es la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo, es el Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo; lo que es la Venida del Señor para la Iglesia gentil bajo el Sexto Sello, es la Séptima Trompeta para el pueblo hebreo: es la Venida del Señor con Sus Ángeles en la manifestación de los Dos Olivos, en la manifestación de Cristo como Rey y Juez de toda la Tierra.

El día primero del mes séptimo del calendario hebreo civil, ese día primero del mes séptimo, que cae en el mes de… (vamos a ver en qué mes) cae en el mes de septiembre (por ahí), es un tiempo muy importante en el Programa de Dios.

La Voz de la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta es la Voz del Mesías en el Día Postrero, la Voz de Cristo nuestro Salvador hablándole a Su Iglesia, y después al pueblo hebreo, por medio de Su Ángel Mensajero. Eso es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta o fiesta de las trompetas del día primero del mes séptimo del calendario hebreo, del calendario sagrado o religioso. En el calendario civil viene a ser el mes primero, y por eso es el día de Año Nuevo civil para el pueblo hebreo.

Bueno, hemos visto este misterio de LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”; por eso la Voz de Cristo habla el juicio divino que viene sobre la raza humana, pero también habla las bendiciones de Dios que vienen para Su Iglesia y para el pueblo hebreo en este Día Postrero o séptimo milenio.

Y también hay bendiciones para todas las personas y naciones que recibirán la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final. Esto es en LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO. Así que hay grandes bendiciones para cada uno de ustedes y para mí también.

De un momento a otro se va a cerrar la Puerta de la Misericordia; pero antes de eso, todos los escogidos estarán dentro del Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular; y ahí lo vamos a dejar.

En la tarde, Dios mediante, a las 3:00 de la tarde, estaremos nuevamente reunidos, y estaremos viendo el tema: “TIEMPO DE DESPERTAR A LA REALIDAD DE LO QUE DIOS ESTÁ HACIENDO HOY”.

Y ya, con lo que hemos visto en esta ocasión, hemos despertado a la realidad de que estamos en el tiempo en donde lo del monte Sinaí está siendo actualizado en la Iglesia del Señor Jesucristo en este Día Postrero; pero todavía hay misericordia; pero de un momento a otro terminará, y entonces ya será demasiado tarde para muchas personas.

Ya de ahí en adelante se cumplirá lo que está escrito: “El que esté sucio, sea sucio todavía; el inmundo sea inmundo todavía”15, ¿por qué? Porque no se lavaron con la Sangre del Señor Jesucristo. No fueron limpiados con la Sangre de Cristo, porque no quisieron recibir a Cristo como su Salvador, y ya después será demasiado tarde; pero el justo, el santo, santifíquese todavía.

“LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”.

Miren cómo hemos encontrado a través del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento todo lo que Dios ha prometido para el Día Postrero; y todo corresponde a la Edad de la Piedra Angular, que es la cúspide del Monte de Sion, la cúspide de la Iglesia del Señor Jesucristo.

“LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”.

Y ahí es donde hemos subido todos nosotros para recibir a Cristo y escuchar Su Voz en este Día Postrero, esa Gran Voz de Trompeta.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados, y seamos todos llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, radioyentes, televidentes, y también los que están a través de internet; y será hasta las 3:00 de la tarde, Dios mediante, en que estaremos nuevamente reunidos para continuar viendo todo el Programa Divino, y ver así el tiempo en que estamos viviendo, y despertar a la realidad de las cosas que Dios está haciendo en este tiempo.

Recuerden que estamos en un tiempo paralelo al tiempo en que Moisés estuvo en el Sinaí, allá con el pueblo, al tiempo también que Dios ya había terminado la Creación, y al tiempo del Monte de la Transfiguración. Estamos nosotros viviendo en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos, y tenemos que estar despiertos a esta realidad. Eso será en la tarde, a las 3:00 de la tarde, que estaremos nuevamente reunidos para ver ese tema.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y continúen teniendo una temporada navideña llena de las bendiciones de Jesucristo, ustedes que están presentes y también los que están escuchando en esta ocasión.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y nuevamente con nosotros dejo al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

LO QUE DIOS HA PROMETIDO PARA EL DÍA POSTRERO”.

[Revisión noviembre 2021]

1 2 Corintios 5:17

2 San Juan 8:56-58

3 Hebreos 7:9-10

4 Génesis 14:17-20

5 Éxodo 34:6-7

6 Génesis 15:13

7 Génesis 15:2-3

8 Génesis 17:19, 15:4

9 Génesis 17:17

10 Génesis 18:12-15

11 1 Corintios 5:7

12 Joel 2:15

13 64-0719M

14 1 Reyes 19:1-18

15 Apocalipsis 22:11

Ir arriba