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El fruto de una decisión espiritual
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El fruto de una decisión espiritual

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos, ministros y esposas, compañeros todos en el ministerio, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, que es Su Iglesia.

Para esta ocasión leemos en el libro de Rut, capítulo 1, versos 16 al 22, donde dice… vamos a ver aquí… Luego que quedaron viudas, miren ustedes, quedaron viudas estas tres mujeres: Noemí, Rut y Orfa, dice… vamos a ver… Verso 7 en adelante, dice:

“Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.

Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.

Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron,

y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.

Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?

Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos,

¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.

Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella.

Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí?

Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso (Pues Mara, ¿significa qué? ‘Amargura’1).

Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

En el tiempo de la cebada es donde se toma los primeros frutos, y de la cebada es que se hace la gavilla mecida.

Y ahora, podemos ver que ese tiempo es muy importante, porque es el tiempo del comienzo de la siega. Al comienzo de la siega es que se toma el primer fruto o los primeros frutos, se hace una gavilla, se prepara esa gavilla mecida, y se presenta a Dios. Y esa gavilla mecida de los primeros frutos representa a Cristo.

Ahora, vean ustedes que esta historia de la vida de Rut, esta historia de la vida de Noemí y Rut es muy importante, porque es una historia que representa a Cristo (el cual está representado en Booz), representa al pueblo hebreo (el cual está representado en Noemí) y representa a la Iglesia del Señor Jesucristo (la cual está representada en Rut).

Por eso esta historia de Rut, Noemí y Booz es tan importante, porque aquí se refleja Cristo y Su Obra como Pariente Redentor, el cual redimió al pueblo hebreo y a Su Iglesia gentil; lo cual fue representado cuando Booz como pariente redentor redimió a Noemí; y por consiguiente, en esa obra que llevó a cabo allí en Israel, automáticamente redimió a Rut.

Porque Rut pertenecía, ¿a quién?, a Noemí, era parte de Noemí; y por eso, vean ustedes, regresó con Noemí, o sea, fue con Noemí a la tierra de Israel, y vivió allí hasta que murió; pero vino a ser una de las mujeres importantes de la historia del pueblo hebreo.

Y por medio de ella Booz tuvo un hijo llamado Obed, que significa ‘adorador’ (vamos a ver: significa ‘adorador’). Y Obed tuvo un hijo llamado Isaí, e Isaí tuvo un hijo llamado David; y David significa ‘amado’. (Ahora vean…). Y de David continuó esa descendencia por la cual vino el Mesías, naciendo por medio de una virgen descendiente del rey David.

Ahora miren cómo en la línea, de la línea por la cual vino Cristo (por medio de una virgen de Belén de Judea), en esa línea ascendente de María hacia arriba, encontramos unas cuantas mujeres gentiles.

Encontramos a Rut. Encontramos también a Rahab, la cual había tenido una vida mala, pero después Dios la arregló por dentro y su vida fue cambiada, y vino a ser una mujer importante en medio del pueblo hebreo.

También encontramos a Tamar, una gentil; y de esta mujer…, pero en esta mujer, por cuanto María no vino por esa línea, de ella, pues la dejamos fuera; o sea que, aunque vino por medio del rey David, pero vino por otra línea la virgen María.

Vamos a ver, para que tengan el cuadro claro, por la línea por la cual vino la virgen María; vamos a ver si está en San Mateo o en San Lucas; en una de esas dos líneas está; vamos a ver…

Está en San Lucas; porque por la línea del rey Salomón vino José (por la línea de David a través de Salomón vino José); pero por la línea de otro de los hijos de David… Vamos a ver, San Lucas, por ahí por el capítulo 3 debe estar; vamos a ver aquí cuál fue la línea por la cual vino la virgen María; verso 31 y 32 dice:

“… hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán,

hijo de David, hijo de Isaí…”.

O sea que por medio de David, por la línea de David y por el hijo de David: Natán, fue que vino la línea a través de la cual vino la virgen María. Aquí tenemos un cuadro claro de la línea por la cual vino María y por la cual nació Jesús.

Y ahora, encontramos que en esa línea de María (o esa línea de Jesús según la carne) hacia arriba, encontramos esa línea ascendente mezclada con gentiles, mujeres gentiles.

¿Qué otra línea de las tribus de Israel está así mezclada con gentiles? La de José, pues José se casó con una gentil; y José es el que tiene la Bendición de la Primogenitura, la cual pasó a Cristo.

Y Cristo para Su Segunda Venida estará manifestando esa Bendición de la Primogenitura, pues Él pasó de los hebreos la Bendición de la Primogenitura a los gentiles. Así como José, que representa a Cristo: siendo el heredero de la Bendición de la Primogenitura, encontramos que cuando Jacob bendijo a José, lo bendijo al bendecir a sus hijos Efraín y Manasés.

Manasés representa al pueblo hebreo y Efraín representa a la Iglesia gentil, o sea, Manasés representa al Israel terrenal y Efraín representa al Israel celestial.

Y ahora, así como Jacob pasó la bendición que era para el primogénito, para Manasés, lo pasó al menor, a Efraín, pasó esa Bendición de la Primogenitura… Y vean, los hijos de José eran medios gentiles por parte de madre, y por parte de padre eran hebreos. Y ahora, la Bendición de la Primogenitura cayó sobre Efraín.

Y ahora miren ustedes una cosa muy importante, pues esa Bendición de la Primogenitura, al caer sobre Efraín y Efraín representar la Iglesia del Señor Jesucristo…

De la tribu de Leví fue Moisés, el que sacó al pueblo hebreo de Egipto; pero el que metió el pueblo hebreo a la tierra prometida fue Josué. ¿Y de qué tribu es Josué? De la tribu de Efraín.

Y lleva el nombre con el cual podía meter el pueblo hebreo a la tierra prometida, porque lleva el nombre de Josué, el cual le colocó Moisés2; porque se llamaba primero Oseas hijo de Nun, pero ahora es Josué. Y Josué significa ‘Salvador’ o ‘Redentor’, llevaba el nombre del Redentor.

Y redimir significa ‘volver al lugar de origen’. Y Dios estaba regresando al pueblo hebreo, a las doce tribus de Israel, los estaba regresando a la tierra donde ellos habían vivido y de la cual habían salido en el tiempo de aquella hambruna que fue manifestada en el tiempo de José.

Fueron a Egipto buscando alimento; y después —por fin— José, cuando se reveló a ellos, les dijo a ellos que se fueran a vivir a Egipto.

Y mientras José estuvo allí vivo, era un lugar de bendición para los hebreos; pero cuando luego murió José, y luego cuando apareció también un rey, un faraón que no conocía a José, comenzó el tiempo malo para los hebreos, los cuales estaban multiplicándose y se estaban formando en un pueblo grande; y el faraón tuvo miedo de los hebreos, pensando él y sus consejeros que si ese grupo de hebreos, que ya era mayor que los egipcios y eran fuertes…; porque al estar trabajando fuertemente sus músculos se ponían fuertes.

Los esclavizaron cada día más y más; decían: “Si esta gente en una guerra se unen al enemigo, nos van a derrotar”, y entonces los esclavizaron; y al esclavizarlos, se pusieron más fuertes físicamente; pero eran unos esclavos allí. Y sus libertades las habían perdido, porque los esclavos no tienen ninguna libertad.

Y ahora, por eso es que Dios los tenía que libertar, porque los esclavos no tienen libertad; y Dios dijo a Abraham, en el capítulo 15 del Génesis, que los libertaría.

Ahora podemos ver que con el que libertó al pueblo hebreo no los pudo luego llevar a la tierra prometida. Moisés significa ‘sacado de las aguas’; y eso era lo que Dios haría con el pueblo hebreo: los sacaría de las aguas, o sea, de la nación hebrea; porque aguas representa naciones.

Pero para meterlos a la tierra prometida tenía que ser por medio de un mensajero, de un profeta, que tuviera el nombre que corresponde a redención; y Josué significa ‘redimir’ o ‘Salvador’; por lo tanto, con ese nombre el pueblo hebreo iba a entrar a la tierra prometida, con esa persona que llevaba ese nombre.

Y miren, había sido entrenado por Dios, pues era él que le servía a Moisés en el templo y era también el que salía frente al ejército del pueblo hebreo. O sea que estaba siendo bien entrenado: estaba siendo entrenado en el campo espiritual (allá en el templo), y estaba siendo entrenado también en el campo político y en el campo militar.

Y cuando necesitó que el sol o que el día fuera más largo, no le preguntó a Dios si eso se podía hacer; él le dijo al sol: “¡Detente!”, y a la luna le dijo que se detu…: “¡Detente también, tú!”, y se detuvieron; y el día se hizo tan largo que fue como otro día más3; y obtuvo Josué la victoria en contra de sus enemigos. Y ahora, Josué llevaba el nombre del Redentor, del Salvador.

Y ahora, vean ustedes, cuando se cumplió la Primera Venida de Cristo llevaba el mismo nombre. El mismo nombre llevaba Jesús; porque Jesús en hebreo es Josué o Yeshua, lo cual significa ‘Salvador’ o ‘Redentor’.

Y ahora, vean ustedes cómo un hombre llevó el nombre del Mesías cientos o miles de años antes, y restauró el pueblo hebreo a la tierra prometida; lo cual Cristo como nuestro Redentor ha estado haciendo: ya nos ha restaurado a la tierra prometida del cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Pues cuando el ser humano nace en la Tierra, obtiene un espíritu del mundo y un cuerpo mortal, corruptible y temporal; pero Jesucristo nuestro Salvador es nuestro Pariente Redentor, representado en Booz, y también lo tenemos representado en Josué.

Y ahora, vean ustedes cómo Cristo nuestro Salvador ya nos ha restaurado a un cuerpo teofánico o espíritu teofánico, de la sexta dimensión, al llamarnos y juntarnos, y nosotros creer en Jesucristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo; y así obtener el nuevo nacimiento, y obtener por consiguiente el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y solamente nos falta la redención del cuerpo físico, que es la transformación de nuestro cuerpo; y eso es la adopción para todos los hijos e hijas de Dios que han vivido en las edades pasadas y los que vivimos en este tiempo final.

Para los que ya han partido, serán resucitados en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados; y así estaremos restaurados a la vida eterna físicamente también.

Y ahora, con la Primera Venida de Cristo se llevó a cabo la primera parte, con la Obra que Él realizó. Y la parte de la redención del cuerpo, que es la transformación de nuestro cuerpo y la resurrección de los muertos en Cristo, con la Segunda Venida de Cristo en Su Obra de Reclamo, Él nos dará el nuevo cuerpo: físico, eterno y glorificado, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que tiene a los hijos e hijas de Dios en su seno, en su medio, encontramos que nació el Día de Pentecostés la Iglesia de Jesucristo; y de etapa en etapa han estado siendo llamados y juntados los escogidos de Dios, y han estado naciendo de nuevo, y han estado naciendo en el Cuerpo Místico de Jesucristo: por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

Y ahora miren cómo la Iglesia de Jesucristo ha estado creciendo, y se ha estado formando ese Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, en la forma de un monte alto, de un reino grande.

Ya son millones los que componen la Iglesia de Jesucristo. ¿Y dónde están esos millones? Hay millones de ellos que ya están en el Paraíso y que regresarán en el cuerpo eterno cuando Cristo los llame. Y nosotros los que vivimos estamos presentes en este tiempo escuchando Su Voz.

Y ahora, Rut (que representa a la Iglesia del Señor Jesucristo), siendo redimida por Booz, al redimir Booz a Noemí, siendo que en medio del pueblo hebreo se aceptaba la sustitución…, en donde un pariente redentor podía redimir a alguno de sus familiares y las propiedades de sus familiares.

Por ejemplo, una persona había perdido su propiedad (su finca, su terreno, su herencia) a causa de una deuda, en donde le embargaron su propiedad, o por causa de que había vendido su propiedad; y venía el hermano de esa persona, y traía el dinero por el cual habían tomado esa propiedad o por el cual se había vendido esa propiedad, y le decía a la persona que tenía esa propiedad: “Aquí está el dinero de la propiedad”, y la propiedad tenía que ser restaurada. No podía la persona decir: “Yo no voy a vender la propiedad”, no, tenía que entregarla, porque se estaba pagando el precio por el rescate de la propiedad. Y si no aparecía ninguno, pues en el año del jubileo salía libre la propiedad.

Ahora, Cristo es el que ha pagado el precio de nuestra redención. Y Booz allí, lo encontramos llevando a cabo esa obra, la cual es tipo y figura de la Obra de Redención de Jesucristo nuestro Salvador.

Y así como Booz encontramos que se interesó y se enamoró de Rut, esa joven moabita, esa joven gentil, así Cristo ha estado enamorado de Su Iglesia gentil. Podemos ver que Él murió allá en la Cruz del Calvario tanto por el pueblo hebreo como por Su Iglesia gentil.

Y ahora, ¿con quién se casaría Booz? La misma Noemí dijo: “Ya yo soy vieja”; pero Noemí les dijo a ellas y le dijo a Rut: “Ustedes son jóvenes”. Y Booz se casó con la joven gentil, y por medio de ella tuvo un hijo llamado Obed (que significa ‘adorador’).

Y ahora, vean ustedes, para Rut llegar a esa etapa en donde Booz se casaría con ella, encontramos que primero tuvo que haber hecho la decisión correcta, para ir con Noemí y venir a ser parte del pueblo hebreo.

Y el Dios del pueblo hebreo es el Dios de Rut; y el Dios del pueblo hebreo es el Dios de la Iglesia de Jesucristo, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Y ahora, encontramos que en la decisión de Rut estaba una bendición, porque con esa decisión la bendición de Dios tenía que ser encaminada hacia Rut, y luego todos los pasos que ella daría junto a Noemí serían conforme al orden para ser recompensada.

Ella luego que llegó a Belén… Y ahora miren, todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo, ¿a dónde llegan? A Belén, porque Belén es Cristo. Y todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo han nacido en Belén, han llegado a Belén; porque Belén es la Casa del Pan de Dios y del Agua de Dios.

Por eso Belén también representa a Cristo, y Él dijo4: “Yo soy el Pan vivo que he descendido del Cielo”. ¿Ve? Ahí está la Casa del Pan de Dios, la casa humana del Pan de Dios: Cristo.

Él en una ocasión dijo5: “Destruyan este templo (o sea, esta casa), y en tres días yo lo levantaré”. Pensaron que estaba hablando de la casa de Dios allá en Jerusalén, o sea, del templo, pero estaba hablando de ese templo humano.

Y también Él dijo6: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. ¿Ven? Esa Casa, que es nuestro Belén espiritual, es la Casa del Pan de Dios y del Agua de Dios, del Agua de vida eterna.

Y ahora, cuando Rut llega con Noemí, luego va al campo a trabajar, a espigar, y comienza a trabajar allá en Belén; y en el campo que comienza a trabajar, a espigar, para el sostén de ella y de su suegra… Miren quién es la que trabaja; no es Noemí, ya está avanzada en edad; es la joven gentil, que representa la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, durante las diferentes edades de la Iglesia gentil, ¿quién es la que ha estado trabajando? Es la Iglesia del Señor Jesucristo, porque en los negocios de Jesucristo le conviene trabajar a la Iglesia de Jesucristo; pero ahí no ha estado trabajando Israel.

Rut estaba trabajando en el campo de Booz (y Booz representa a Cristo, nuestro Pariente Redentor), pero Noemí no estaba trabajando en ese campo. Pero vean ustedes, Rut trabajando ahí obtiene lo que ella necesita para ella y para su suegra.

Y la Iglesia de Jesucristo obtiene todo lo que necesita para ella y para el pueblo hebreo también: todo el Alimento para sobrevivir. (Y ahora…). Eso es para la preservación de la vida.

Y ahora, la vemos trabajando y Booz pregunta7: “Y esa joven, ¿de dónde es?”. Le dicen: “Es la nuera de Noemí, que han venido de Moab”, y le cuentan la historia; y cuando le dicen: “¿De Noemí? ¡Pues si esa es de mi familia!”. Y ya pues comienza (como decimos nosotros) a pegarle el ojo, porque él estaba solito; y él pensaba casarse y tener, formar un hogar correcto, conforme a la Palabra de Dios.

Y miren ustedes de dónde Dios le envía una joven para que sea su novia y luego su esposa: de entre los gentiles. Y la Esposa del Pariente Redentor, de Jesucristo, es Su Iglesia gentil: Su Novia y luego viene a ser Su Esposa.

Ahora, primero hay que trabajar; y Su Iglesia está trabajando desde el Día de Pentecostés hasta este tiempo final.

Y luego también, cuando Booz le dice8: “No espigues en otro campo (otro campo, pues, hay peligro), y mantente en este campo espigando”. Y Dios le dio gracia a ella delante de Booz, que era un hombre muy rico y de la familia de Noemí.

El único…, o había dos que podían redimir: él y otro, pero el otro decía9: “Yo no voy a redimir; me daña mi herencia”. Más bien, de una gentil… Ahí dice: “No, me daña la herencia meter a Noemí en mi herencia (y meter su herencia con la mía y colocar a una gentil acá)”.

Y ahora, Booz, sabiendo que él va a hacer esa obra de redimir, le dice a Rut: “Descansa hasta la mañana”10.

Y ahora, encontramos que la Iglesia ha ido pasando por diferentes etapas: ha estado trabajando en el campo de Jesucristo, en el campo de nuestro Booz, de nuestro Pariente Redentor; y luego, cuando se llega al tiempo del precursor de la Segunda Venida de Cristo y hace su última labor, Rut, la Iglesia (en cuanto a las siete etapas o edades de la Iglesia gentil), luego entra a una etapa de descanso, de reposo, y Booz le dice: “Descansa (¿hasta qué?) hasta la mañana”; porque él se iba a presentar en la mañana delante de los ancianos, que son los jueces que están a la puerta de la ciudad, a la entrada de la ciudad.

Así fue establecido en medio del pueblo hebreo, porque eso tipifica lo que hay en el Cielo. Allí están los apóstoles y los patriarcas, doce tronos para doce apóstoles y doce tronos para los doce patriarcas.

Y ahora, Cristo lleva dos mil años intercediendo por cada miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo. Y para el tiempo final, Cristo, cuando termine de hacer intercesión hasta por el último de los escogidos, luego sale del Trono del Padre, toma el Título de Propiedad, el Libro de los Sellos, lo abre en el Cielo y hace Su reclamo, allí donde están, vean ustedes, donde están esos veinticuatro ancianos: doce apóstoles y doce patriarcas.

Fue ahí en el Cielo donde Juan vio al Cordero, que es el León, tomando el Libro; y ahí estaban todos: estaban los veinticuatro ancianos, que son los doce apóstoles y los doce patriarcas11.

Cristo dijo a Sus apóstoles, cuando ellos quisieron saber qué tendrían en el Reino de Cristo, Cristo les dijo12: “Ustedes se sentarán sobre doce tronos, y juzgarán a las doce tribus de Israel”. O sea que serán jueces, como los jueces eran colocados allá en la puerta de la entrada de la ciudad; así será en el Reino Milenial y después en la eternidad para los doce apóstoles: estarán ahí colocados para juzgar a las doce tribus de Israel.

Ellos estarán en la parte de abajo de la Ciudad, en la entrada, porque la Ciudad tendrá tres puertas por cada lado; y como son cuatro lados, pues 3 x 4 son 12, para doce apóstoles.

Ahora, podemos ver que tanto en la ciudad Jerusalén para el Reino Milenial como en la Nueva Jerusalén para la eternidad, estará reflejada la Obra de Dios, tanto la que ha llevado a cabo en el Antiguo Testamento como la que ha llevado a cabo en el Nuevo Testamento; y allí estarán los representantes de la Obra de Dios del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento también.

Y ahora, Rut luego de estar descansando, la otra etapa es siendo recompensada. Y vamos a ver lo que nos dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que será la recompensa para la Iglesia del Señor Jesucristo y lo que conlleva esa recompensa para la Iglesia de Jesucristo. En la página 40 del libro de Citas, verso 323, dice:

323 – “Cuando Ruth fue recompensada en recibir a Cristo… o en obtener a Booz como su marido. Lo cual la Iglesia es recompensada cuando sea la Venida de El Señor, en esa brillante y despejada mañana”.

Ahora, ¿para qué es la Venida del Señor? Dice:

“Estamos descansando – Esperando ahora”.

¿Esperando por quién? Por nuestro Booz, esperando por nuestro Pariente Redentor, el cual en Su Segunda Venida trae grandes bendiciones para Su Iglesia, representada en Rut, la gentil.

En San Mateo, capítulo 25, verso 10 al 13, dice:

“Pero mientras ellas (o sea, las insensatas, las vírgenes insensatas) iban a comprar (¿A comprar qué? A comprar aceite), vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.

O sea, “no sabéis el día ni la hora en que el Esposo, nuestro Pariente Redentor, nuestro Booz, ha de venir”.

La Venida del Hijo del Hombre es la Venida de nuestro Booz, la Venida de nuestro Pariente Redentor. La Venida del Hijo del Hombre es la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero para recompensar a Su Iglesia. Por eso le dice: “Descansa hasta la mañana”, le dice Booz a Rut.

Y ahora, miren ustedes, la cuarta vigilia es la vigilia que corresponde al tiempo de la mañana, de 6 a 9 de la mañana. “Descansa hasta la cuarta vigilia. Descansa hasta la mañana”.

Y ahora, es en el tiempo de la mañana donde Cristo para el Día Postrero estaría llevando a cabo la labor correspondiente para casarse con Su Iglesia-Novia en el Día Postrero, en la mañana de un nuevo día milenial y en la mañana de un nuevo día dispensacional.

Y nosotros estamos viviendo en el tiempo más grande y glorioso, porque estamos viviendo en el tiempo en que la Estrella resplandeciente de la Mañana está resplandeciendo, el cual es Cristo resplandeciendo en la Edad de la Piedra Angular, una nueva edad. Y por eso para este tiempo final encontraremos que la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, que se va a casar con Jesucristo en las Bodas del Cordero, en las Bodas de Cristo con Su Iglesia, es una Iglesia joven representada en la joven Rut.

Y ahora, vean ustedes, es que la Iglesia del Señor Jesucristo, para el Día Postrero, como Cuerpo Místico de creyentes, es rejuvenecida al ser traída a una nueva edad. Y por consiguiente, cuando una persona es rejuvenecida, ha sido traída a una nueva edad: a una edad joven. Y así será también en lo literal con cada hijo e hija de Dios: será colocado en un cuerpo eterno, glorificado e inmortal, jovencito, que representará de 18 a 21 años de edad.

Y ahora, vean ustedes cómo para este tiempo final Cristo en Su Venida ¿para qué viene? Él viene para las Bodas con Su Iglesia, con Su Novia; lo cual conlleva el llamado y recogimiento de los escogidos de Dios para ser preparados, para ser transformados y obtener el cuerpo eterno, y los muertos en Cristo ser resucitados; y así venir a ser a imagen y semejanza de Jesucristo, y venir a ser físicamente también una misma carne.

La misma carne o mismo cuerpo que tiene Jesucristo será la misma clase de cuerpo que nosotros tendremos.

Y por eso es que para este tiempo final, con la Venida del Hijo del Hombre, con la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo, el Ángel que es diferente a los demás, que apareció en febrero 28 de 1963 en aquella nube formada por ángeles, para este tiempo final viene. Es la Venida de nuestro Booz, la Venida del Pariente Redentor, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual vino dos mil años atrás en carne humana y fue conocido por el nombre de Jesús.

Y para este tiempo final vuelve el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado en medio de Su Iglesia en carne humana, para llamar y juntar a Sus escogidos y para prepararnos para ser transformados y raptados; porque viene para esa unión de Cristo con Su Iglesia y Su Iglesia con Cristo.

Y la unión de Cristo con Su Iglesia y de Su Iglesia con Cristo se llama las Bodas del Cordero, las Bodas de Cristo con Su Iglesia; como la unión de un hombre y de una mujer, en la ceremonia del santo matrimonio se le llama “las bodas”.

Ahora, podemos ver que ahí es donde la joven novia se convierte en esposa y obtiene el nombre del esposo, y por consiguiente viene a ser heredera con él. Y así es con la Iglesia del Señor Jesucristo: es ahí donde la Iglesia del Señor Jesucristo en la Segunda Venida de Cristo se une con Cristo; esa unión es las Bodas de Cristo con Su Iglesia; y ahí es donde Su Iglesia obtiene el Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Porque la promesa es que Él escribirá sobre el Vencedor un nombre nuevo. Ese nombre es el Nombre Eterno de Dios y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo. Y ese es el nombre con el cual la Piedrecita no cortada de manos, que es la misma Piedra no cortada de manos que vio el profeta Daniel en la interpretación que le dio al sueño de Nabucodonosor, esa Piedrecita blanca es la misma Piedra no cortada de manos del libro del profeta Daniel, y es la Segunda Venida de Cristo con un nombre nuevo.

Ahora, vean ustedes todas las cosas que están envueltas en la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, para recompensar, el Hijo del Hombre, nuestro Booz, nuestro Pariente Redentor, recompensar a Su Rut, o sea, a Su Iglesia.

Ahora hemos visto lo que nos dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Dice:

323 – “Cuando Ruth fue recompensada en recibir a Cristo… o en obtener a Booz como su marido. Lo cual la Iglesia es recompensada cuando sea la Venida de El Señor, en esa brillante y despejada mañana”.

Y ahí es donde, en el Programa de la Segunda Venida de Cristo, obtendremos el nuevo cuerpo los que vivimos; y los muertos en Cristo recibirán el nuevo cuerpo también, porque serán resucitados en un nuevo cuerpo eterno y glorificado.

Ahora miren todo lo que conlleva la recompensa para Rut, que representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, para así reinar la Iglesia de Jesucristo con Cristo durante el Reino Milenial; pero antes de eso nos iremos con Cristo, cuando ya estemos transformados, nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Porque Cristo tiene preparado todo, no solamente la Boda sino también la Cena de las Bodas del Cordero, que es la recepción de las Bodas. Y en la recepción, siempre, quien más recibe regalos es la esposa. Y así será en la recepción, en la Cena de las Bodas del Cordero, donde vendrán los galardones por todas las labores que hemos realizado en la Obra del Señor Jesucristo.

Ahora vean cómo todas esas bendiciones que recibe la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero, ha sido a causa de que fue elegida desde antes de la fundación del mundo para ser la Esposa del Cordero; y por eso ella hizo la elección correcta, la decisión correcta.

Ella hizo la decisión correcta, y recibió a Cristo como su Salvador, lavó sus pecados en la Sangre de Cristo, recibió Su Espíritu Santo y obtuvo el nuevo nacimiento; y ha estado trabajando en Su Obra durante todo el tiempo; y luego, al final, descansando hasta recibir todas estas otras bendiciones que Él tiene para nosotros en Su Venida, preparándonos en este tiempo final para ser transformados y raptados antes de que comience la gran tribulación.

Hemos visto lo que es EL FRUTO DE UNA DECISIÓN ESPIRITUAL correcta.

Hemos visto la bendición tan grande que estuvo frente a Rut y a Orfa; y Orfa no se dio cuenta de la bendición tan grande que estaba frente a ella; pero Rut sí, y amaba mucho a Noemí.

No había ninguna otra persona que amara tanto a Noemí como Rut. Y no hay nadie que ame tanto al pueblo hebreo como la Iglesia del Señor Jesucristo. Con la bendición que nuestro Booz le dará a Su Rut, se beneficiará el pueblo hebreo.

¿Qué hora tenemos, Miguel? Ya… el resto se los diré en otra ocasión; pero vean, todo esto es lo que está en el Programa de Dios con Su Iglesia, Cristo y Su Iglesia; y para este tiempo final es que somos recompensados por Cristo y con Cristo en Su Venida.

Por eso es que la Iglesia de Jesucristo ha estado esperando Su Venida por dos mil años.

Y para este tiempo final, Su Venida, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, de Jesucristo viniendo en el Día Postrero conforme al orden de Su Venida: con Sus Ángeles, viniendo el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, y manifestándose en medio de Su Iglesia en el Día Postrero en carne humana, estará trayéndonos todas Sus bendiciones; porque con la unión de Su Iglesia con Cristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero, en la mañana de un nuevo día dispensacional…

¿Y qué significa la mañana de un nuevo día dispensacional y la mañana de un nuevo día milenial? Por cuanto un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día13, una hora son (conforme a ese orden divino de un día delante del Señor: mil años para los seres humanos), una hora son 41 años con 8 meses.

Y la cuarta vigilia, que son las primeras 3 horas de la mañana de cada día, contando de 6 a 9 de la mañana, en el día milenial son los primeros 125 años.

Durante esos 125 años primeros del séptimo milenio, todo lo que Cristo tiene para hacer, y para que ocurra la transformación nuestra y la resurrección de los muertos en Cristo y la manifestación de los hijos e hijas de Dios en cuerpos eternos, y tenga Cristo con Sus hijos una manifestación aquí en la Tierra de 30 a 40 días…; y después nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero, y estaremos con Él tres años y medio allá, y luego regresaremos a la Tierra para comenzar el glorioso Reino Milenial de Cristo.

Ahora, todas las cosas que Cristo estará haciendo en este tiempo final, las estará haciendo en la mañana del Día Postrero delante de Dios (o sea, de ese Día Postrero, de ese Milenio, de ese día milenial), en la cuarta vigilia, o sea, en los primeros 125 años del séptimo milenio. Y ya, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya comenzó a contar el tiempo de la cuarta vigilia del Día Postrero, del milenio postrero.

Así que estando nosotros en la etapa más gloriosa de la Iglesia del Señor Jesucristo, donde toda recompensa prometida para la Iglesia de Jesucristo tiene que ser materializada en este tiempo final, estemos despiertos, porque ya está rayando el alba; estemos despiertos, porque ya estamos viviendo en la cuarta vigilia del Día Postrero. Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos.

Ahora vean cómo fue prometido que para la mañana: “Descansa hasta la mañana”. Y luego nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo que en la mañana será que Él vendrá, una mañana de estas.

Y ahora, cuando se trata de días delante de Dios, una mañana en los días delante de Dios, y la cuarta vigilia en los días delante de Dios, conlleva la cuarta vigilia 125 años; o sea que en los primeros 125 años del séptimo milenio deben ser cumplidas todas esas profecías que hablan de la Segunda Venida de Cristo; y hablan de la unión de Cristo con Su Iglesia, de las Bodas del Cordero; y también de la Cena de las Bodas del Cordero; y también de la resurrección de los muertos en Cristo y de nosotros los que vivimos.

Ahora, vean ustedes cómo una mañana delante de Dios, en un día delante de Dios, no es una mañana de un día literal, sino que es una mañana de un día milenial.

Y ahora nosotros estamos viviendo en la mañana del séptimo milenio, donde la Estrella resplandeciente de la Mañana ya está resplandeciendo. Cristo está resplandeciendo en un nuevo día dispensacional, en la mañana de un nuevo día dispensacional, en donde la Iglesia del Señor Jesucristo se viste del sol, ya no de la luna.

Ya no se puede representar a la Iglesia de Jesucristo en el séptimo milenio en la luna, sino en el sol, vestida del sol, porque ahí es donde se une con Cristo; y ahí es donde ya la Iglesia vive de día y no de noche, como vivió en las siete edades de la Iglesia gentil, que estuvo viviendo durante la noche. Y por eso fue representada la Iglesia en la luna, y por eso sus mensajeros fueron representados en esas siete estrellas, y fue representada también la Iglesia en el candelabro con siete lámparas encendidas.

Pero ahora, para el tiempo final, vean ustedes, Cristo siendo la Estrella resplandeciente de la Mañana —el cual se reflejó por medio de los siete ángeles mensajeros— en la Edad de la Piedra Angular estará manifestado y reflejado por medio de Su Ángel Mensajero como la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Así que no solamente son siete estrellas: Siete ángeles mensajeros para las siete edades y la Estrella resplandeciente de la Mañana, que es la más grande, y por eso representa a Cristo.

Y al Vencedor es que Cristo dice: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro; así como yo he recibido de mi Padre; y le daré la Estrella de la Mañana”. Eso está en Apocalipsis, capítulo 2, verso 26 al 28.

Y en Apocalipsis 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Y si Cristo le va a dar al Vencedor la Estrella resplandeciente de la Mañana, y esa Estrella es Cristo, ¿dónde vamos a encontrar a la Estrella resplandeciente de la Mañana? En el Vencedor. Cristo estará manifestado en el Vencedor como la Estrella resplandeciente de la Mañana y como el Sol de Justicia resplandeciendo en un nuevo día dispensacional.

Y ahora, tenemos que detenernos ahí, porque si continuamos ya estaremos entrando al mensaje o a los mensajes de mañana; vamos a dejar algo para mañana. Ya con lo que hemos comido espiritualmente creo que es suficiente; aunque tenemos más espacio acá en el alma, para recibir más; pero hagan digestión de lo que han escuchado hoy; durante el descanso mediten en lo que han escuchado, porque esa es la forma en que se digiere.

Lo mismo que usted comió y saboreó, luego es lo mismo que su sistema digestivo mueve allá dentro y lo procesa, y se convierte en vitaminas y células para su cuerpo; y se hace carne, todo lo que usted comió se hace carne en esa forma.

Y así se hace carne en cada uno de ustedes y en mí la Palabra de Cristo hablada para nosotros en nuestro tiempo. A medida que recibimos la Palabra, acá en el alma se va haciendo carne en nosotros; y la Palabra se va haciendo carne y la carne se va haciendo Palabra, hasta que seamos transformados.

Bueno, vean “EL FRUTO DE UNA DECISIÓN ESPIRITUAL”. Ese es el fruto de una buena decisión.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo con todos Sus miembros de edades pasadas y de nuestro tiempo, han hecho una decisión espiritual correcta; y por eso todos serán recompensados en este tiempo final, tanto como Cuerpo Místico de Cristo como también recompensados como individuos; y seremos transformados y seremos iguales a Jesucristo nuestro Salvador.

Y luego podemos estar al lado de Jesucristo, porque ya tendremos el cuerpo teofánico y el cuerpo físico y eterno; los dos cuerpos: el de la sexta dimensión y el cuerpo glorificado y eterno, igual al cuerpo de Jesucristo; y entonces cualquiera podrá (si Él se lo permite) comparar: colocar su mano al lado de la de Jesús y tocar y decir, o ustedes o Cristo, decir: “Esto es carne de mi carne, y esto es hueso de mis huesos, y esto es sangre de mi sangre”; y decir: “Somos una misma carne”.

Esa es la bendición para la Iglesia del Señor Jesucristo con todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, con todos los redimidos por la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro Booz, nuestro Redentor.

Lo de Efraín lo dejamos para otro tiempo, ya que estaríamos en otra ocasión hablando sobre Efraín.

Que las bendiciones de Cristo nuestro Salvador sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, y todos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les bendiga, ministros y esposas de ministros, y les use grandemente en Su Obra en este Día Postrero.

Podemos decir con certeza, conscientes de que estamos diciendo la verdad, que este es el tiempo más grande y glorioso para todos nosotros. Este es el tiempo más grande y glorioso para la Iglesia del Señor Jesucristo, porque este es el tiempo en que la Iglesia de Jesucristo es recompensada, conforme a la promesa divina.

EL FRUTO DE UNA DECISIÓN ESPIRITUAL”.

[Revisión mayo 2020]

1 Éxodo 15:23

2 Números 13:16

3 Josué 10:12-13

4 San Juan 6:51

5 San Juan 2:19

6 San Juan 7:37

7 Rut 2:5-7

8 Rut 2:8

9 Rut 4:3-6

10 Rut 3:13

11 Apocalipsis 5:8

12 San Mateo 19:27-28, San Lucas 22:29-30

13 2 Pedro 3:8, Salmos 90:4

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