Conferencias

Recibiendo al que viene en el Nombre del Señor
Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on skype
Share on email
Share on print

Descargas

Traducciones

Reproducir vídeo

Recibiendo al que viene en el Nombre del Señor

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos aquí en São Paulo, Brasil. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y ver el tiempo del Programa Divino que nos ha tocado vivir.

Para lo cual quiero leer en San Juan, capítulo 5, versos 39 al 47, donde nos dice Jesús:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

Gloria de los hombres no recibo.

Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.

¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.

Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?”.

Nuestro tema es “RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR”.

En este mismo capítulo 5, verso 43, Jesús dijo:

“Yo he venido en nombre de mi Padre…”.

El Enviado vino en el nombre del que lo envió: del Padre.

Y la Escritura da testimonio del Enviado de Dios. Por eso dijo:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí…”.

Las Escrituras dan testimonio del Enviado de Dios.

Y el Enviado de Dios viene en el nombre del que lo envió: en el Nombre del Padre.

Ahora podemos ver dos cosas muy importantes que son manifestadas en el Enviado: Las Escrituras dan testimonio de él.

Si para ese tiempo en que aparece una persona, y dice que es un Enviado de Dios, un Enviado para una edad o una dispensación, o sea, un mensajero de Dios para una edad o dispensación, el Enviado tiene que aparecer en el tiempo señalado por la Escritura.

Si es en el Antiguo Testamento, pues tiene que aparecer en medio del pueblo hebreo con el Mensaje de Dios para esa descendencia de Abraham, y tiene que aparecer en el tiempo correspondiente. Y si es en el Nuevo Testamento (conforme al diagrama de la Iglesia del Señor Jesucristo), el Enviado tiene que aparecer en medio de la Iglesia de Jesucristo, en la edad correspondiente a ese tiempo.

Y aquí tenemos el diagrama de la Iglesia de Jesucristo, como podemos tener el diagrama o plano de un templo literal.

Como Moisés recibió de parte de Dios el modelo: Dios le mostró el modelo del tabernáculo, y conforme a ese modelo Moisés tenía que construir el tabernáculo. Y también Salomón construyó el templo conforme al modelo establecido por Dios, y tenía un plano para hacerlo todo de acuerdo a los planos.

Y ahora Jesucristo está construyendo un Templo para Dios, y tiene un plano; y ese plano debe ser entendido por los que creen en Cristo, para así saber en qué parte del Templo les ha tocado vivir, y así saber cuál es la bendición de Dios para ese tiempo y saber cuál es el Enviado de Dios para ese tiempo.

El Templo que Jesucristo está construyendo es Su Iglesia: un Templo espiritual para Dios morar en él en toda Su plenitud.

Dios está manifestado en medio de Su Iglesia en las primicias del Espíritu; y para el Día Postrero, en adición, la Iglesia recibirá la plenitud del Espíritu Santo. Y los miembros de la Iglesia de Jesucristo recibirán la adopción, esto es, la transformación de nuestros cuerpos, y entonces Dios morará en nosotros en toda Su plenitud; y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, con Dios morando en nosotros en toda Su plenitud.

En Zacarías, capítulo 6, verso 12, nos dice, hablándonos del templo que fue construido por Zorobabel, el príncipe o rey junto al cual estuvo brazo a brazo el sumo sacerdote Josué…

El príncipe Zorobabel tenía Palabra de Dios de parte del profeta Zacarías, y de parte de otros profetas, para la construcción del templo. Y aquella construcción, que sería una restauración del templo en Jerusalén (sería restaurado el templo en Jerusalén para los sacrificios y la adoración a Dios), aquello era tipo y figura de la construcción de la Iglesia de Jesucristo.

Por eso en el capítulo 4 de Zacarías, Dios le muestra al profeta Zacarías el candelabro con sus siete lámparas; y los dos árboles de olivo, uno a cada lado; y las dos ramas de olivo colocando aceite como oro en el candelabro, en el vaso principal del candelabro. Y esto habla, en estos símbolos, de la creación de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es construida como un Templo espiritual: “Sin ejércitos y sin fuerzas, mas con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14.

Las siete lámparas en el candelabro… El candelabro representa la Iglesia de Jesucristo con sus siete lámparas, o sea, con sus siete edades; cada lámpara es una edad, y tiene una mecha cada lámpara o cada vaso.

Recuerden que son siete lámparas en esos siete brazos del candelabro, y cada lámpara tiene una mecha; y cuando es encendida, alumbra.

Una lámpara, de estas que son mostradas aquí, no puede dar Luz si no tiene una mecha sumergida en el aceite de oliva y encendida con el Fuego del Espíritu Santo; y esa mecha fue el mensajero de cada edad.

Ninguna edad podía tener Luz hasta que llegara el mensajero encendido con el Fuego del Espíritu Santo; y así fue por las siete edades de la Iglesia gentil.

Y al cumplirse esas siete edades, el Templo espiritual de Cristo tiene ya en el Lugar Santo el candelabro con sus siete lámparas encendidas. Y ahora, vean que eso corresponde al Lugar Santo.

Y ahora veamos cómo la Iglesia de Jesucristo fue representada aquí, en esta forma simbólica; y ahora el profeta Zacarías pregunta qué son los dos árboles de olivo y las dos ramas de olivo. Capítulo 4, verso 11 al 14, donde nos dice:

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra”.

Y estos Dos Olivos, conforme a Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, son los Dos Ungidos. Estos Dos Ungidos, estos Dos Olivos, de Zacarías, capítulo 4, son los Dos Ungidos que están delante de la presencia del Señor de toda la Tierra. Capítulo 11, verso 3 en adelante, de Apocalipsis, nos dice:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra”.

Aquí podemos ver que lo que vio el profeta Zacarías corresponde a la Iglesia del Señor Jesucristo. Y para el Día Postrero, los ministerios de los Dos Olivos son los ministerios de los Dos Ungidos que están delante de la presencia del Dios de toda la Tierra, y esos son los ministerios de Moisés y Elías.

Ustedes notarán que los milagros que hacen muestran lo mismo que Moisés y Elías hicieron cientos de años o miles de años atrás; porque es el ministerio de Moisés por segunda vez y es el ministerio de Elías por quinta vez.

El reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías en su cuarta manifestación, dijo que la venida de Elías —el que le predicará al pueblo hebreo— será el Espíritu Santo, o sea, un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; o sea que el Espíritu Santo estará en ese hombre y estará operando el ministerio de Elías por quinta vez. En la página 449 del libro de Los Sellos dice:

“[54]. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu fue nada menos que el Espíritu de Cristo. Cuando Cristo vino, Él fue la plenitud, fue el Dios de los profetas”.

San Pedro nos dice en su primera carta, capítulo 1, verso 10 al 12, que el Espíritu de Cristo que estaba en los profetas preanunciaba los sufrimientos que vendrían al Mesías, y las glorias que vendrían después de esos sufrimientos. Era el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, en los profetas del Antiguo Testamento.

Por eso el Arcángel Gabriel le dijo a Zacarías (padre de Juan el Bautista), cuando le dio la promesa de que tendría un hijo, y sería profeta de Dios y sería grande delante de Dios, y que vendría con el espíritu y virtud de Elías, le dijo: “Y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre”1.

Y el Espíritu Santo en Juan el Bautista operó el ministerio de Elías por tercera ocasión, como lo había operado en el profeta Elías por primera ocasión y como lo había operado en el profeta Eliseo por segunda ocasión (y lo operó en una doble porción en Eliseo). Y luego, por cuarta ocasión, el Espíritu Santo en el reverendo William Branham operó el ministerio de Elías por cuarta ocasión.

Y está prometido el ministerio de Elías para ser manifestado por quinta ocasión en este planeta Tierra; y eso será conforme a como está prometido en la Palabra de Dios.

Le preguntaron al reverendo William Branham acerca del Elías que le predicará al pueblo hebreo; porque el reverendo William Branham siempre ha tratado de ir al pueblo hebreo para predicarle, y el Espíritu Santo le dijo que no lo hiciera porque no era el tiempo todavía2, y tenía que ser de acuerdo a la Escritura; o sea, tenía que ser de acuerdo a Apocalipsis, capítulo 11, que es Elías pero por quinta ocasión, con Moisés por segunda ocasión.

¿Y qué significa esto? En la pregunta número 11, contenida en el mensaje del libro de Los Sellos, en “Preguntas y respuestas”, página 399, le preguntaron:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(Y la contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

No será literalmente Elías Tisbita, sino que será el ministerio de Elías Tisbita en un hombre de este tiempo final, ungido por el Espíritu Santo con ese espíritu ministerial.

Y así también será la venida del otro de los Dos Olivos; porque el quinto Elías es uno de los Dos Olivos, y el segundo Moisés es el otro de los Dos Olivos; y eso será un hombre ungido con ese espíritu ministerial de Moisés, en este tiempo final; y para eso, pues tiene que estar el Espíritu Santo en él manifestado.

Y ese es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, que viene con el Sello del Dios vivo; y el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo. Por eso es que este Ángel de Apocalipsis, capítulo 7, miren lo que hace. Capítulo 7, verso 2 en adelante, dice así:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

(Y comienza a enumerar 12.000 de cada tribu). De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados (y así continúa señalando 12.000 sellados de cada tribu)”.

Es el Espíritu de Cristo, el Sello del Dios vivo, en el Ángel que viene para tener ese ministerio.

¿Y no eran dos los que vendrían al pueblo hebreo?, ¿y ahora está apareciendo uno: el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo?

Depende como usted lo mire. Si usted lo mira como individuo, usted ve uno. Si usted mira el ministerio que está en él, usted ve más de uno: usted ve el ministerio de Elías, el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús; está viendo a tres; porque ahí está el Espíritu Santo, que es el que tiene ministerios, y estará operando los tres grandes ministerios prometidos para ser manifestados en este tiempo final.

Esos son los tres grandes ministerios prometidos para ser manifestados en el Día Postrero: el ministerio de Jesús, el ministerio de Moisés y el ministerio de Elías. “Porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles”3. Ahí tenemos los ministerios de Jesús, de Elías y de Moisés.

Es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero y manifestando esos grandes ministerios; y eso será en un hombre de este tiempo final.

Ese es el misterio de estos tres grandes ministerios prometidos para este tiempo final; porque cuando Dios promete enviar nuevamente a un profeta que vivió en el pasado y terminó sus días aquí en la Tierra, cuando cumple esa promesa, es el ministerio de aquel profeta en otro hombre, otro hombre ungido con el mismo Espíritu Santo que estuvo en aquel profeta del pasado.

Vean aquí, sigue diciendo:

“[94]. … porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Ahora podemos ver ese misterio del quinto Elías, del Elías que le predicará al pueblo hebreo.

Y ahora podemos comprender el por qué el reverendo William Branham dijo que así como los hebreos trajeron el Evangelio a los gentiles (y esto fue por medio de San Pedro y San Pablo), los gentiles lo llevarán al pueblo hebreo.

Los hebreos trajeron el Evangelio de la Gracia a los gentiles, y en el Día Postrero los gentiles llevarán el Evangelio del Reino al pueblo hebreo por medio de los ministerios de Moisés y de Elías.

Esos son el Pedro y el Pablo, ese es Pedro-Pablo, o sea, los ministerios de Moisés y Elías, los cuales están representados en el ministerio de San Pedro y en el ministerio de San Pablo. Y esos son los que también están representados en el Cielo en los Arcángeles Gabriel y Miguel. Y esos son los ministerios de la diestra del Hijo del Hombre y de la siniestra del Hijo del Hombre; esos son los que tienen la posición de la derecha y de la izquierda para el glorioso Reino de Jesucristo.

Y esa era la posición que Jacobo y Juan, y la madre de ellos, querían para Juan y Jacobo. Y Jesús dijo: “¿Ustedes podrán beber del vaso que yo he de beber…?”, pues Jesús les preguntó, y ellos le dijeron: “Sí podemos”4.

Porque el que está buscando la bendición de Dios, tiene que ser una persona positiva siempre; y aunque sean difíciles, obtener las bendiciones, la persona siempre tiene que creer que las va a recibir. Como fue con Jacob: lo que era imposible para Jacob, se hizo posible, y obtuvo la Bendición de la Primogenitura.

Y ahora tenemos a Juan y a otro Jacob; porque Santiago es Jacob. Santiago y Jacob es lo mismo. Y ahora, el hermano de Juan es Santiago y también se llama Jacob; Jacob o Santiago.

Y ahora, ellos buscaban la bendición. ¿Y saben qué bendición buscaban ellos? La bendición más grande que hay después de la de Jesucristo. Esa es la posición más grande que hay en el Reino del Señor Jesucristo después de la posición de Jesucristo.

Esa es la posición de la cual Jesucristo habló en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en Su Trono”.

Jesucristo en Su Primera Venida llevó a cabo Su Obra, en donde Él estuvo 33 años aquí en la Tierra. Miren todo el tiempo que duró la Primera Venida de Cristo, cumplida aquí en la Tierra en carne humana.

¿Cuánto tiempo durará la Segunda Venida de Cristo?

Con 33 años allá, en Su Primera Venida, el sumo sacerdote que estaba en ese tiempo, en ese año en que Cristo murió, y el sumo sacerdote anterior (o sea, Caifás, el sacerdote que estaba en ese tiempo, y Anás, que era el sacerdote anterior y era suegro de Caifás), no se dieron cuenta que la Venida del Mesías estaba cumplida en medio del pueblo hebreo en una forma sencilla.

En un sencillo joven carpintero, en un obrero de la construcción, Dios había vivificado, había hecho realidad la Venida del Mesías; pero era tan sencillo el velo de carne que ellos no podían aceptarlo; tropezaron con el velo de carne, tropezaron con esa Piedra, la Piedra que los edificadores desecharon.

Por eso Jesús decía5: “Mas bienaventurados los que no hallen tropiezo en mí”.

Mucha gente tropezaron con Jesús: el sumo sacerdote, el Concilio del Sanedrín; gente muy sabia, doctores en divinidad; pero Cristo dijo6: “Gracias, Padre. Te alabo, Señor del Cielo y de la Tierra, porque escondiste estas cosas (¿Qué cosas? Las cosas correspondientes a la Primera Venida de Cristo), las escondiste de los sabios y de los entendidos”.

Del Concilio del Sanedrín, del sumo sacerdote, de los sacerdotes de aquel tiempo, de los fariseos y saduceos; gente muy importante, gente muy sabia, pero Jesucristo dijo que Dios había escondido aquellas cosas correspondientes a aquel tiempo, o sea, la Primera Venida de Cristo; escondió ese misterio que estaba cumpliéndose allí, lo escondió de aquellos sabios; y lo reveló a los niños, o sea, a los que no tenían doctorados en divinidad: Pedro, Santiago, Jacobo, pescadores; y personas del campo, como Natanael; y otras personas más. Podemos ver que eran personas que no eran sabios, doctores en teología, y pudieron ver la Venida del Mesías.

Cuando Jesucristo, en San Juan, capítulo 1, está con Sus discípulos, y Felipe va a buscar a Natanael y le dice que han hallado a aquel del cual habló Moisés, capítulo 1 de San Juan, verso 43 en adelante…:

“El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.

Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro (esa ciudad produjo buenos discípulos para Cristo, produjo unos cuantos apóstoles para Cristo).

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret”.

Al decir “el hijo de José, de Nazaret”, ahí puso algo con lo cual tropezó Natanael. Al decir que era de Nazaret, tropezó, porque la Escritura dice que de Belén de Judea (conforme a Miqueas, capítulo 5, verso 2) vendrá el que gobernará al pueblo hebreo.

Pero, por lo que se ve, hasta ese momento Felipe y los demás apóstoles no sabían que Jesús había nacido en Belén de Judea; y sin embargo, están creyendo en Jesucristo como el Mesías. Después fueron aclaradas estas profecías para ellos.

Ahora vean lo que dice Natanael:

“Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”.

De Nazaret no habían salido profetas, ¿y ahora va a salir el Mesías de allá? Y también la Escritura hablando que sería de la tribu de Judá, sería un descendiente de David, y los de Nazaret no vienen de esa descendencia. Tenía que ser de Belén de Judea.

Pero ese misterio había quedado escondido. Después fue dado a conocer a los apóstoles en cierto momento, de seguro por María, cuando contó cómo fue el nacimiento de Jesús. Ella era la más autorizada para hablar sobre estas cosas. Toda esta narración del Arcángel Gabriel apareciéndole a la virgen María y dándole estas buenas noticias, solamente lo sabía la virgen María; y si se lo contó a José, él también lo sabía; pero la única que podía contar con estos detalles la visita del Arcángel Gabriel era la virgen María. Y ella fue la única que podía dar testimonio que Jesús había nacido en Belén de Judea.

Y si en ese tiempo daban un acta de nacimiento, podía mostrarlo; pero no sabemos si tuvo un acta de nacimiento, certificado de Su nacimiento.

Pero lo importante es que Dios cumplió lo que Él prometió para ese tiempo, lo cual estaba en la Escritura. La Escritura dio testimonio de la Venida del Mesías para aquel tiempo, y Dios la cumplió de acuerdo a la Escritura.

Ahora, Natanael aquí está tropezando por algo de lo que dijo Felipe: que dijo que era de Nazaret.

Y ahora, cuando no conocemos plenamente todos los detalles proféticos podemos hablar algunas cosas en donde alguien puede tropezar. Pero Felipe tuvo una contestación muy sabia:

“Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve”.

Esa es la forma más sabia que pudo ser usada por Felipe. Y esa es la forma más sabia para cualquier persona: hablarle a otra persona y decirle: “Ven y ve, y escucha; y después tú vas a saber si es o no es el Enviado, para que lo recibas o no lo recibas; porque tú estás esperando al Enviado de Dios, el cual viene en el Nombre del Señor”. Y nos dice:

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”.

Esto es lo mismo que vio Jacob en su sueño de la escalera, por la cual subían y bajaban ángeles de Dios; y en la cúspide de la escalera vio a Dios sentado7.

Y ahora, esa escalera que vio Jacob es tipo y figura de la Iglesia de Jesucristo, que va creciendo en la forma de un monte o de una escalera; y las personas, de edad en edad tienen que subir a la edad que les corresponde, donde está el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo manifestado a través del ángel mensajero de esa edad, hablándole al pueblo y llamando y juntando a Sus escogidos.

Y en cada edad los escogidos de Dios han recibido a Cristo manifestado en el ángel mensajero de cada edad; han escuchado la Voz de Cristo, han sido llamados y juntados, y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo. Esto es para la Iglesia de Jesucristo de edad en edad.

Y para este Día Postrero podemos ver cómo las ovejas del Padre, que Cristo ha estado recogiendo entre los gentiles, ya han sido recogidas hasta la séptima edad de la Iglesia gentil. Y ahora está recogiendo Cristo Sus ovejas correspondientes a la Edad de la Piedra Angular.

Hubo un territorio para cada edad, donde estaban las ovejas de Dios. Y para este tiempo final el territorio donde están las ovejas de Cristo, las cuales son llamadas y juntadas con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, es el territorio latinoamericano y caribeño, pues Cristo está construyendo un Templo espiritual con seres humanos.

Y el lugar santísimo del templo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón estaba en el oeste. Y el Lugar Santísimo del Templo espiritual que Cristo está construyendo ¿dónde tiene que estar? En el oeste también. No puede salirse del tipo y figura, porque si no, no sería el Templo en donde Dios morará en toda Su plenitud.

Por eso Cristo en este tiempo final, luego de terminar con la séptima edad de la Iglesia gentil (la cual se cumplió en Norteamérica) y partir su mensajero, de la séptima edad de la Iglesia gentil (el reverendo William Branham), Jesucristo en Espíritu Santo, así como pasó de una edad a otra y de un territorio a otro y de un mensajero a otro, ahora ha pasado de un territorio a otro territorio: de Norteamérica a la América Latina y el Caribe; y de un mensajero a otro mensajero: del séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil al Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

Así también como Él pasó de un idioma a otro: habló en un idioma en una edad, y después iba hablando en los diferentes idiomas que hablaban los ángeles mensajeros. Y para este tiempo final, pues estará hablando en el idioma que tenga el Ángel del Señor Jesucristo, y les estará hablando a los escogidos de Dios en ese idioma. Y los escogidos que no hablen ese idioma, pues habrá traductores para que les traduzcan a sus idiomas lo que Dios estará hablando por Su Ángel Mensajero.

Ahora, hemos visto el diagrama del Templo espiritual de Cristo; y hemos visto que las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos, y grande es la heredad que nos ha tocado8.

Para este tiempo, así como para cada edad le tocó al pueblo en cada edad recibir al Enviado de Jesucristo, para este tiempo le toca a la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular recibir al Ángel del Señor Jesucristo, el cual en el Día Postrero viene en el Nombre del Señor.

Así como Cristo dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre”. Él vino en el Nombre del Padre para llevar a cabo la Obra del Padre.

Y ahora Jesucristo nos dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese Ángel Mensajero viene en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por eso es que Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Él ha prometido escribir Su Nombre Nuevo —que es el mismo Nombre Eterno de Dios y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios—, ha prometido escribirlo sobre el Vencedor.

Y el Vencedor es el que en el Día Postrero estará en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, como el siervo fiel y prudente9 o mayordomo fiel y prudente10, dándoles el alimento espiritual a tiempo a todos los hijos e hijas de Dios.

Y por cuanto Cristo escribe Su Nombre Nuevo y Nombre Eterno de Dios y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios sobre el Vencedor, él viene en el Nombre del Señor, en el Nombre del que lo envió.

“Al que venciere, (yo le) daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”11.

¿Que recibe qué? Ese Nombre Nuevo, que es el Nombre Nuevo de esa Piedrecita; la Piedrecita viene con un nombre nuevo. Y esa Piedrecita es la Piedra no cortada de manos que vio el profeta Daniel en la interpretación que le dio al sueño del rey Nabucodonosor12.

La Primera Venida de Cristo, que es la Venida del Ángel del Pacto en carne humana, fue con el nombre Jesús, porque ese nombre significa ‘Salvador’, ‘Redentor’; y por cuanto vino para llevar a cabo la Obra de Redención, tenía que venir con ese nombre, con el nombre como Cordero de Dios, en Su Primera Venida.

Y para el Día Postrero, Él viene como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra Reclamo. Es la Venida del Verbo.

Por eso es que Apocalipsis 19 nos habla de la Venida del Verbo, como San Juan, capítulo 1, verso 14, nos dice… Hablándonos del Verbo, que era con Dios y era Dios, y creó todas las cosas, ahora en el capítulo 1, verso 14, nos dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

“Vimos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Ahí vino la gloria de Dios manifestada en carne humana; como dice el profeta Isaías en el capítulo 40, verso 3 en adelante, donde nos dice:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

La voz clamando en el desierto fue Juan el Bautista predicando en el desierto; y la gloria de Dios manifestada y toda carne viéndola manifestada fue la manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en carne humana en Jesús. Fue la manifestación del Verbo, que era con Dios y era Dios, hecho carne; y por medio de carne humana llevando a cabo la Obra correspondiente a ese tiempo: la Obra a la Venida de la Palabra en carne humana.

Y para el Día Postrero, conforme a Apocalipsis 19, verso 11 en adelante, tenemos la promesa de la Venida del Verbo. El Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 tiene un nombre escrito; ese nombre es el Verbo de Dios. Es la Venida del Verbo para el Día Postrero.

¿Cómo vino dos mil años atrás? Vino manifestado en carne humana, en un joven carpintero de Nazaret. En ese joven, en ese obrero de la construcción, la Palabra estaba hecha carne, y estaba cumplida la promesa de la Venida del Mesías. La Venida del que venía en el Nombre del Señor para aquel tiempo, estaba cumplida en Jesús de Nazaret.

Él dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre”. Y las obras que Él hacía, las hacía en el Nombre de Su Padre. Y por cuanto el Nombre Él lo llevaba, Él no tenía que decir “en el Nombre de Dios” o “en el Nombre del Padre”. Él no tenía que hablar ningún nombre. Él tenía el Nombre; por lo tanto, Él hablaba. Y lo que Él hablaba, ¿quién lo estaba hablando? Jesús. Ahí estaba el Nombre manifestado, llevando a cabo las obras correspondientes a ese tiempo.

Dios nos dio una muestra de lo que fue allá y de lo que será en este tiempo final, de lo que fue en la manifestación del Verbo hecho carne allá y de lo que será la manifestación del Verbo hecho carne en este tiempo final, para cuando esté llevando a cabo los grandes milagros, maravillas y señales a nivel mundial.

En la actualidad tenemos la etapa más gloriosa: es la etapa donde Cristo está abriéndonos las Escrituras; y nos ha abierto el Séptimo Sello, el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra.

Y abriéndonos las Escrituras nos da la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Verbo. Y con esa revelación es que nosotros somos preparados para ser transformados y raptados, trasladados al Cielo, a la Casa de nuestro Padre celestial; nos da la fe para ser transformados.

Así como la Primera Venida de Cristo y el Nombre en el cual Él vino manifestado nos da la fe para salvación, para recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, y así recibir vida eterna, y así obtener el nuevo nacimiento, y así obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y con la Segunda Venida de Cristo siendo revelada a la Iglesia de Jesucristo, le da la fe para recibir el nuevo cuerpo que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también, en adición a todo lo que hemos recibido con la Primera Venida de Cristo.

La Segunda Venida de Cristo es para llevar a cabo la Obra de Reclamo; y Él llama y junta con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, Él llama y junta a todos Sus escogidos del Día Postrero. Y ese llamado surge en la Edad de la Piedra Angular.

Ya no hay otra edad del pasado que esté vigente; solamente tenemos la Edad de la Piedra Angular, que es una edad eterna, en donde los escogidos de Dios harán contacto con la eternidad para ser transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial. Y el llamado, ¿surge dónde? En el oeste, en la América Latina y el Caribe.

La Venida de ese Jinete del caballo blanco es el que nos trae el avivamiento, despertamiento espiritual del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular.

Ahora podemos ver que ese Jinete, para el Día Postrero, está profetizado que estará manifestado en el occidente. Nos dice el reverendo William Branham en la página 166 del libro de Citas, verso 1485:

1485 – “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’”.

Recuerden que un avivamiento solamente puede venir para una edad o una dispensación, y tiene que ser cuando Dios envía el mensajero para esa nueva edad o esa nueva dispensación. Y ahí el Espíritu de Dios se manifiesta por medio de ese mensajero y trae ese despertamiento espiritual en el alma de las personas, y son llamados y juntados los escogidos de Dios.

Así ha sido de edad en edad. Hemos tenido siete grandes avivamientos de edades; dispensacionales hemos tenido seis, y el séptimo es el de este tiempo, que corresponde a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y este es el avivamiento o despertamiento espiritual donde son llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero, y colocados en el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular; y ese avivamiento lo trae el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

“Y solo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco”.

¿De dónde? Del oeste. Y del oeste lo que queda es la América Latina y el Caribe; porque ya en la parte norte hubo un avivamiento, el de la séptima edad de la Iglesia gentil.

Y ahora el avivamiento más grande corresponde a la América Latina y el Caribe, el avivamiento que nos trae Cristo como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 en Su manifestación final.

“Cabalgaremos esta senda otra vez”.

O sea que Elías va a estar presente. El ministerio de Elías estará presente por quinta ocasión en este avivamiento del Día Postrero, en la América Latina y el Caribe, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y también estará el ministerio de Moisés y el ministerio de Jesús; porque estará el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra manifestada en carne humana llevando a cabo el despertamiento, el avivamiento de este Día Postrero.

“Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven ustedes? Es una promesa”.

Y si es una promesa, tiene que estar en la Biblia; y si está en la Biblia, tiene que ser cumplida.

Y ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, vamos a ver quién es. Veamos quién es ese Jinete, conforme a las palabras proféticas del precursor de la Segunda Venida de Cristo. En la página 277 del libro de Los Sellos en español, y también en la página 134 del libro de Los Sellos, nos habla de la Venida de Cristo. Dice, página 134 del libro de Los Sellos:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y en la página 120 también nos habla de este misterio de la Venida del Ángel del Pacto, pero vamos a ver otro lugar donde nos habla de la Venida de este Ángel del Pacto. En la página 277 del libro de Los Sellos nos dice de la siguiente manera:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco (¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? El Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo), mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Y ahora vamos a ver lo que será esto en su cumplimiento. Página 256 del libro de Los Sellos dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? La Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. Es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en un hombre del Día Postrero. Si encontramos ese hombre, encontraremos a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en este Día Postrero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, vamos a ver algo muy importante; vamos a ver cómo viene este Jinete. Página 131, del libro de Los Sellos:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo (nadie más entendía ese nombre).

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS”.

Es la Venida del Verbo, que era con Dios y era Dios. Es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en el Día Postrero, para que lo entiendan claramente.

Tiene que haber un velo de carne en la Tierra y tiene que ser un profeta, y tiene que ser un profeta dispensacional; y tiene que ser el profeta de la Dispensación del Reino, que es la única dispensación que le queda a la Iglesia de Jesucristo y a la raza humana (al pueblo hebreo, esa es la dispensación que le queda) para entrar a ella: para entrar al glorioso Reino de Jesucristo, el Reino Milenial de Cristo.

Y tiene que ser el mensajero de la Edad de la Piedra Angular. Y tiene que aparecer en el oeste, en la América Latina y el Caribe; ahí es donde tiene que aparecer el Espíritu Santo manifestado en un hombre de este tiempo final. Y ese es el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual viene dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Sigue diciendo:

“‘Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Y ahora en la página…

Recuerden, viene ¿con qué?, ¿con un nombre qué? Nuevo. Y es la Venida del Verbo; el Verbo, la Palabra, que se hizo carne dos mil años atrás, en aquel joven obrero de la construcción, Jesús de Nazaret; para el Día Postrero el mismo Ángel del Pacto vendrá manifestado en carne humana, en un hombre de este tiempo final, que será el Ángel del Señor Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Por eso vendrá con un nombre nuevo.

En la página 146 del libro de Los Sellos, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, dice hablando del tiempo final:

“[192]. Al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre (porque se encarnará en el anticristo, en la bestia), el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Y entonces, para el Día Postrero, por un lado estará el anticristo, la bestia, el hombre de pecado, en donde estará el diablo encarnado, será la encarnación del diablo; y por otro lado estará Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, en carne humana, en un hombre de este tiempo final: en el Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, hemos visto este misterio, y hemos visto a quién la Iglesia del Señor Jesucristo estará recibiendo en el Día Postrero: estará recibiendo al Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero. Y así estaremos RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, el que viene en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo.

Hemos visto que el Ángel del Señor Jesucristo podrá decir en cualquier tiempo: “Yo he venido en el Nombre del que me envió, en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo”. Y él podrá decir: “Las obras que yo hago, no las hago de mí mismo, sino como Jesucristo me muestra, así yo hago”.

Él vendrá en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo haciendo las obras correspondientes al tiempo final. Y por eso Jesucristo por medio de él podrá llevar a cabo todo Su Programa correspondiente a este tiempo final.

La gente verá a un hombre haciendo la labor de Jesucristo en la Iglesia de Jesucristo; pero otros, al saber que en ese hombre estará el Espíritu Santo llevando a cabo las obras prometidas para este tiempo en el Programa Divino, los que conocerán este misterio, dirán: “Yo veo a Jesucristo en Espíritu Santo llevando a cabo lo que Él prometió para este tiempo, llevándolo a cabo por medio de un hombre: por medio de Su Ángel Mensajero, por medio del Enviado en el Nombre del Señor”. Porque él viene en el Nombre del Señor; y nosotros recibimos al que viene en el Nombre del Señor.

En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo viene el Ángel del Señor Jesucristo en este tiempo final.

Hemos llegado al tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos. Hemos llegado al tiempo en donde Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, en este tiempo estaría manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, eso es la Palabra encarnada en un hombre y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final, abriéndonos las Escrituras; pues eso es lo que Cristo dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y en Apocalipsis 22, verso 6, nos dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Quién es el Enviado de Dios, de Jesucristo? Su Ángel Mensajero.

Él es el que viene en el Día Postrero en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Él es el que la Iglesia de Jesucristo, en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, estaría recibiendo.

Por eso es que en este tiempo final todos los escogidos de Dios estarían de fiesta: porque estarían RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR; y en el cual viene el Señor Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Hemos visto a quién nosotros recibiríamos en este tiempo final: al Enviado de Jesucristo.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Ese es el que viene en el Nombre del Señor Jesucristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y nosotros somos las personas más bienaventuradas en la América Latina y el Caribe, porque somos las personas que estaríamos recibiendo al que viene en el Nombre del Señor Jesucristo. Y todos en este tiempo final podemos decir: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de nosotros”.

“RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR”.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con todos ustedes, dándoles testimonio del que viene en el Nombre del Señor. A ese es al que nosotros recibiríamos en este tiempo final. Y el que recibe al que es enviado por Jesucristo, recibe al que lo envió, porque el que lo envió viene en él manifestado.

Hemos visto las grandes bendiciones que hay para los escogidos de Dios en este tiempo final, al estar RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados; y todos seamos arrebatados al Cielo, y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del que Cristo enviaría, el cual recibiríamos en este tiempo final. Y en este tiempo hemos estado RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR; y ahí está la bendición para la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final.

Hemos visto el misterio del Séptimo Sello: hemos visto el misterio de Elías por quinta ocasión, de Moisés por segunda ocasión y de Jesús por segunda ocasión. Hemos visto estos tres grandes ministerios y cómo se manifestarían en este tiempo final en carne humana: por medio de la Venida y manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en Su Ángel Mensajero en este tiempo final en medio de Su Iglesia, en el oeste.

Y así nos daría el despertamiento o avivamiento del Día Postrero, el cual no ha terminado. ¡Y no terminará, sino que continuará para el glorioso Reino Milenial! Es el único avivamiento que no tendrá fin.

Los otros avivamientos de cada edad tuvieron un lapso de tiempo corto; pero el avivamiento del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular, continuará para el Reino Milenial; y la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová13. Y los primeros que obtienen ese conocimiento pues somos nosotros, RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.

En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo viene el Enviado de Jesucristo, el Ángel de Jesucristo.

Hemos visto este misterio, y hemos visto que verdaderamente todo sería en simplicidad; todo sería sencillo, como lo profetizó el reverendo William Branham14, y como fue profetizado en la Biblia. Y sería en medio de un pueblo sencillo también.

Para poder llegar Dios a la gente, el mensajero tiene que ser de acuerdo a como son la gente; si no son iguales, el pueblo no lo va a recibir.

Si el mensajero es sencillo y el pueblo es demasiado educado, el pueblo dice: “No queremos ese mensajero, ¡si no sabe ni escribir, si no sabe hablar bien!, ¿qué nos va a enseñar a nosotros? Primero tiene que ir a la universidad para que aprenda algo, para que sepa hablar en la forma que nosotros hablamos”.

Y si el pueblo es sencillo y aparece un mensajero con grandes doctorados en teología, y viene hablando en términos teológicos, en términos universitarios, el pueblo escucha y le pregunta al otro: “Y esa palabra que dijo ahí, ¿qué significa?”. Tendrían que ir con un diccionario, para cada vez buscar qué significa cada palabra que habla. Y los términos, mucho más difícil todavía; el pueblo no entendería esos términos.

Cuando Dios envía un mensajero y dice que el pueblo lo va a recibir, el mensajero y el pueblo son iguales. Por eso es que Dios envía el mensajero de en medio del mismo pueblo. Y así se entienden el uno al otro: el mensajero entiende al pueblo y el pueblo entiende al mensajero.

Y cuando hablamos de arroz y frijoles, ya todos entendemos: ¡Comemos de lo mismo! ¿Ve? No hay que estar buscando otra comida por allá de la China o de otra nación, sino de lo mismo que come el pueblo come el mensajero que Dios envía, cuando Dios lo envía y ha dicho que ese pueblo va a recibir ese mensajero.

Hemos visto el por qué Dios le dijo al profeta Moisés: “Profeta de en medio del pueblo, de en medio de vosotros, os levantará el Señor vuestro Dios; a él oiréis”15. Es un profeta de en medio del pueblo. Siempre ha sido así: un hombre de ese tiempo, en donde Dios envía ese Mensaje.

Ahora hemos visto quién es el Enviado que viene en el Nombre del Señor; quién es el que recibiríamos, el cual viene en el Nombre del Señor en este tiempo final. Y la Escritura da testimonio. Jesucristo mismo dio testimonio diciendo:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

El Ángel solamente lo que tiene que hacer es buscar el testimonio de la Escritura y mostrárselo al pueblo. Y el pueblo dice: “¡Ese es el que nosotros estábamos esperando!”. ¿Por qué? Porque el pueblo cree lo que Cristo dice en Su Palabra. Y si Cristo dijo: “Yo Jesús he enviado mi ángel”, pues ese es el que el pueblo quiere: el Enviado de Jesucristo, el que viene en el Nombre del Señor Jesucristo.

Deseamos y esperamos de parte de Dios grandes bendiciones para las actividades de mañana. Esperamos que Dios nos abra las Escrituras y nos muestre todo lo que Él desea darnos a conocer. Serán las últimas actividades de este recorrido por la República de Brasil. Y luego estaremos, en el próximo año, con ustedes nuevamente, ya sea en estos cuerpos mortales o en el nuevo cuerpo; pero siempre vamos a estar viéndonos, y por el Milenio o Reino Milenial también, y por toda la eternidad también.

Y en la Cena de las Bodas también vamos a estar allí; y allí vamos a conocer a los siete ángeles mensajeros, y también vamos a conocer a los profetas del Antiguo Testamento, todos los que resucitaron con Cristo cuando Cristo resucitó; o sea, allí vamos a ver a Abraham el padre de la fe, a Isaac, a Jacob… Cristo habló y dijo que van a estar allí, y vamos a estar allí nosotros también.

O sea que vamos a conocer a todos esos héroes de la fe del Antiguo Testamento, y también a los apóstoles, héroes de la fe también del Nuevo Testamento, y a los siete ángeles mensajeros y a los grupos de cada uno de esos mensajeros. Y vamos a estar allí con Jesucristo nuestro Salvador también. Él estará allí en Su cuerpo glorificado, y nosotros estaremos allí en nuestros cuerpos glorificados que Él nos dará a nosotros en este tiempo final. Yo estaré con ustedes allí, como también cada ángel mensajero estará con su grupo.

Algunas veces nos preguntamos o decimos: “Yo quiero estar bien cerca de Jesucristo en la Cena de las Bodas del Cordero”. No se preocupen, pues el grupo que más cerca va a estar es el grupo en el cual ustedes van a estar; así que no se preocupen en esa parte. Y yo espero que los galardones más grandes sean para el grupo de este tiempo final.

Trabajemos, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no es en vano16; es el trabajo que le producirá los grandes beneficios y grandes bendiciones para el Milenio y para toda la eternidad.

“Haceos tesoros en el Cielo”, dijo Jesús17. Miren la forma de hacer tesoros: trabajando en Su Obra es como se hacen tesoros. Como la gente hacen tesoros en la Tierra trabajando, nosotros hacemos tesoros en el Cielo trabajando en el Reino de Jesucristo, en la Obra de Jesucristo.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo, que Dios les guarde, y pasen todos muy buenas noches.

“RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR”.

[Revisión abril 2020]

1 San Lucas 1:13-17

2 SPN57-0925 “Preguntas y respuestas sobre Hebreos #1”, pág. 191, párrs. 61-67; SPN61-0730M “Las instrucciones de Gabriel a Daniel”, pág. 33, párrs. 153-157

3 San Mateo 16:27

4 San Mateo 20:20-23, San Marcos 10:35-40

5 San Mateo 11:6, San Lucas 7:23

6 San Mateo 11:25, San Lucas 10:21

7 Génesis 28:10-19

8 Salmos 16:6

9 San Mateo 24:45

10 San Lucas 12:42

11 Apocalipsis 2:17

12 Daniel 2

13 Habacuc 2:14, Isaías 11:9

14 Los Sellos: “Dios en simplicidad”, pág. 52, párr. 204; “El Primer Sello”, pág. 122, párr. 99; “El Segundo Sello”, pág. 152, párr. 13; “El Tercer Sello”, pág. 197, párrs. 30-31; pág. 209, párr. 90; “El Cuarto Sello”, pág. 264, párr. 157; “Preguntas y respuestas”, pág. 412, párr. 161; “El Séptimo Sello”, pág. 449, párr. 54; pág. 472, párr. 165

15 Deuteronomio 18:15

16 1 Corintios 15:58

17 San Mateo 6:20, San Lucas 12:33

Ir arriba