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El misterio del Ángel de Jesús
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El misterio del Ángel de Jesús

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes aquí en São Paulo, Brasil, en el teatro São Pedro. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor del Programa Divino correspondiente a este tiempo final, y ver así dónde nos encontramos en el Programa de Dios, y ver la Obra de Dios correspondiente a este tiempo final; y así disfrutar la Obra de Dios, y recibir Sus bendiciones en este tiempo final; y escuchar Su Voz revelándonos todas las cosas correspondientes a este tiempo final.

Leemos en el libro del Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3, y capítulo 22, verso 16; y dice así la Escritura:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”.

Y Apocalipsis 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Que las bendiciones de Cristo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos permita entender todo Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE JESÚS”, del Apocalipsis.

Este Ángel es misterioso, porque en la Escritura, desde el capítulo 1 del Apocalipsis hasta el capítulo 22 del Apocalipsis, nos habla de este Ángel; y este Ángel es el que trae esta revelación apocalíptica al apóstol San Juan.

Es tan importante en el Programa de Cristo este Ángel que vean lo que sucedió con Juan el apóstol, el cual recibió a este Ángel. Apocalipsis, capítulo 19, versos 7 al 10, dice así:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero (son bienaventurados porque son los elegidos de Dios, los miembros de la Iglesia de Jesucristo, los redimidos por la Sangre de Cristo). Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Podemos ver que en el Programa de Dios este Ángel es muy importante, a tal grado que toda la revelación de Jesucristo del Apocalipsis es dada a Juan por medio del Ángel de Jesucristo; por medio del Ángel de Jesucristo viene la revelación apocalíptica.

Y Juan se inclina delante del Ángel, se postra en tierra para adorar a los pies del Ángel; y el Ángel le dice que no lo haga. Y aquí se identifica el Ángel como uno de los consiervos de Juan: es un colega, redimido por la Sangre de Cristo.

Y también dice: “… y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús”. Es también un miembro de la Iglesia de Jesucristo, redimido por la Sangre de Cristo. Y en esta ocasión, vean ustedes, no fue aceptada la adoración que Juan le ofreció.

¿Y por qué sería que Juan quería adorar al Ángel? Porque veía a Jesucristo revelado en Su Ángel. La revelación de Jesucristo estaba en el Ángel de Jesucristo.

Y por eso es que en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, Cristo dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y en Apocalipsis 22 vemos que toda esa revelación de estas cosas que deben suceder, son dadas a conocer por medio del Ángel de Jesucristo. ¿Por qué? Porque en el Ángel de Jesucristo está el que lo envió: nuestro amado Señor Jesucristo, manifestado en Espíritu Santo, dando a conocer por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas. Está usando a Su Ángel Mensajero en esa manifestación de Cristo para el Día Postrero. Y Juan estando en el Día Postrero o Día del Señor estaba viendo esta manifestación de Cristo en Su Ángel Mensajero.

Luego, en Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 10, encontramos que toda la revelación de todas las cosas que deben suceder vienen por medio del Ángel de Jesucristo:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Las cosas que Cristo dijo que daría a conocer, ahora son dadas a conocer por medio del Ángel de Jesucristo; porque por medio de Su Ángel, Jesucristo se manifiesta en el Día Postrero en medio de Su Iglesia, dándole a conocer a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto.

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”.

Las palabras de la profecía de este libro, que trae este Ángel Mensajero, vean ustedes, son de bendición para todos los que oyen y leen y guardan las palabras de la profecía de este libro, que es revelado por el Ángel del Señor Jesucristo.

Este libro es un libro profético; por eso dice “las palabras de la profecía de este libro”. Y si es una profecía la que trae el Ángel del Señor Jesucristo, es un profeta; porque son los profetas los que traen las profecías de las cosas que deben suceder.

Sigue diciendo:

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.

Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”.

Ahora, vean ustedes cómo Juan por segunda ocasión quiso adorar al Ángel de Jesucristo; pero el Ángel le dijo que no lo hiciera.

¿Y por qué San Juan, siendo un apóstol, quiso adorar al Ángel de Jesucristo? Porque vio a Jesucristo revelado en Su Ángel dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Es la revelación de Jesucristo, que viene por medio del Ángel de Jesucristo. Y Juan, comprendiendo que es la revelación a través de Su Ángel Mensajero, la revelación de Jesucristo, quiso adorar a Jesucristo adorando al Ángel de Jesucristo; pero el Ángel le dijo que no lo hiciera.

Ahora podemos ver que este Ángel no es el Señor Jesucristo. Si hubiese sido el Señor Jesucristo, hubiese recibido la adoración que Juan le ofrecía.

Ahora vamos a ver lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a este Ángel de Jesucristo. En la página 41 del libro de Citas, verso 330, dice:

330 – “La Biblia no dice quién era el ángel. Pero sabemos que era un profeta (ahora vean lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo: que este Ángel de Jesucristo es un profeta, un hombre con las dos consciencias juntas), porque la Biblia enseguida dice: ‘Yo Jesús he enviado mi ángel para testificar de las cosas que han de acontecer brevemente’. Luego vemos que cuando Juan comenzó a adorar al ángel, el ángel dijo: ‘Mira, no lo hagas’. Apocalipsis 22, verso 6 al 10. Y él dijo: ‘Porque yo soy siervo juntamente con los profetas’. Podía haber sido Elías, podía haber sido uno de los profetas… Juan era un apóstol, pero este profeta fue enviado. Y Juan siendo un apóstol… Mire la naturaleza de sus demás epístolas: prueba que Juan no lo escribió (o sea, prueba que Juan no es el autor del libro del Apocalipsis), porque no tiene la naturaleza de Juan. / … luego mire la naturaleza de esto (o sea, la naturaleza del libro del Apocalipsis). Juan era un escritor, un apóstol, pero este es un espíritu de profeta. Es enteramente una persona diferente (o sea que ese Ángel que le reveló a Juan el libro del Apocalipsis es un espíritu de profeta)”.

Ahora, cuando se habla de un espíritu las personas piensan que es algo que no se puede ver; pero cuando se habla de un espíritu de una persona, de un profeta (o el Espíritu Santo), tenemos que comprender que es una persona con un cuerpo de otra dimensión: de la sexta dimensión (si viene de parte de Dios); y es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo, pero de la sexta dimensión.

En esa clase de cuerpo estaba Jesucristo antes de tener el cuerpo de carne que nació de la virgen María; y estando en ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión fue que le apareció a Abraham en diferentes ocasiones. Por eso podía decir Jesús: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. También había dicho: “Abraham deseó ver mi día; lo vio y se gozó”1. Y eso fue cuando comió con Abraham Elohim, porque Elohim es Cristo estando en aquel cuerpo en el cual visitó a Abraham; se materializó delante de Abraham juntamente con Gabriel y Miguel, y comieron con Abraham2.

Ahora podemos ver cómo los ángeles de Dios visitan a los seres humanos. Estando Cristo en Su cuerpo teofánico es llamado el Ángel de Jehová, el Ángel que libertó al pueblo hebreo, el Ángel que le apareció a Moisés en aquella Luz, en aquella Columna de Fuego. Porque los ángeles aparecen en luz o aparecen en forma visible, como un hombre; son de otra dimensión, y no tienen limitaciones.

Ahora, pueden aparecer materializados en esta dimensión terrenal, manifestarse en la dimensión de materia; pero pueden manifestarse en la dimensión de luz. Y si se manifiestan en la dimensión de luz, pues aparecen como luz; pero si se manifiestan en la dimensión de materia, pues entonces aparecen en forma visible, como un hombre, y pueden comer; como cuando se materializó Elohim: comió con Abraham.

Ahora podemos ver que se pueden mover en diferentes dimensiones.

Jesús, estando en Su cuerpo teofánico, miren todo lo que hizo desde el Génesis hasta el nacimiento de Su cuerpo terrenal. Y después que murió y resucitó, luego de tener Su ministerio aquí en la Tierra, ascendió al Cielo, se sentó a la diestra de Dios, colocó Su Sangre sobre el Asiento de Misericordia, el Propiciatorio del Templo que está en el Cielo, el Propiciatorio allí en el Lugar Santísimo del Templo de Dios, para hacer intercesión con Su Sangre por todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Y siendo Jesucristo el Sumo Sacerdote Melquisedec (el que le había aparecido a Abraham en Su cuerpo teofánico)3, encontramos que ha estado haciendo intercesión como Sumo Sacerdote en el Templo que está en el Cielo.

Él no vino como sumo sacerdote del orden de Leví y Aarón, por eso no apareció como sumo sacerdote del templo terrenal; porque Él es el Sumo Sacerdote Melquisedec, de ese Orden de Melquisedec, del Templo que está en el Cielo; por eso Su Sacrificio y Su Sangre fue llevado al Cielo, al Templo de Dios; y allí Él ha estado haciendo intercesión como Sumo Sacerdote, con Su propia Sangre.

Y cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, terminará Su labor de intercesión y saldrá; y los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados; porque Él reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Ahora vean ustedes cómo nuestro amado Señor Jesucristo ha estado en el Cielo haciendo intercesión; y todavía está allí, pero saldrá pronto de allí; y entonces se cerrará la Puerta de la Misericordia, porque ya no habrá Sangre sobre el Propiciatorio del Templo que está en el Cielo.

Ahora, podemos ver cómo Cristo, siendo el Melquisedec que le apareció a Abraham, el Sacerdote de Dios del Templo que está en el Cielo…; y siendo el Ángel de Jehová o Ángel del Pacto, que le apareció a Abraham, a Isaac, a Jacob y también a Moisés, y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”4

Con Él fue que Jacob luchó; y Jacob no lo soltó hasta que lo bendijo. Y cuando lo bendijo, le dio un nombre nuevo; le dijo: “No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel”5. Ahora podemos ver que ese Ángel bendijo a Jacob y trajo un cambio para la vida de Jacob, un cambio positivo.

Ese Ángel del Pacto, como hemos visto, es nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo teofánico, que aparecía en una luz o aparecía como un varón de otra dimensión. Él fue el que creó los Cielos y la Tierra6.

Y ahora, se hace carne y Su Nombre —colocado en el velo de carne— es Jesús. Ese es el Nombre de Redención; significa ‘Redentor’ o ‘Salvador’, para hacer Su Obra de Redención. Y podía decir: “Antes que Abraham fuese, yo soy”.

Y ahora, el Ángel del Señor Jesucristo, antes de los ángeles mensajeros estar manifestados en carne humana en la Tierra, ya era. Él es el Ángel que le ministró a Juan el apóstol toda esa revelación apocalíptica, y es el Ángel que para el Día Postrero estaría en la Iglesia de Jesucristo en carne humana manifestado en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Estos son ángeles ministradores, como nos dice San Pablo en su carta a los Hebreos, verso 14; dice [capítulo 1]:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”.

Este Ángel del Señor Jesucristo es un espíritu de profeta ministrador, el cual es enviado a la Iglesia de Jesucristo, a los herederos de salvación, para ministrarle la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final: ministrarle el Mensaje del Evangelio del Reino, ministrarle toda esta revelación que le dio a Juan el apóstol.

Y si le dio a Juan esta revelación apocalíptica en símbolos, él sabe lo que esos símbolos significan. Y el significado de esos símbolos son dados a conocer a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final; y sobre todo las cosas que deben suceder en este Día Postrero, que están en estos símbolos apocalípticos. Son abiertos estos símbolos apocalípticos para que la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, obtenga el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Hemos visto que este Ángel es un profeta; es un espíritu de profeta, el cual para este tiempo final estaría manifestado en carne humana. Este Ángel Mensajero, siendo un profeta y siendo un profeta dispensacional, viene con las dos consciencias juntas; y esto es un milagro en la vida de una persona: que tenga las dos consciencias juntas.

El primer hombre que Dios colocó en la Tierra, que fue Adán, tenía las dos consciencias juntas. Por eso ustedes pueden ver en el Génesis que todos los días Dios lo visitaba y hablaba con él. Dios en Su cuerpo teofánico, el Ángel de Jehová (llamado el Ángel de Jehová), hablaba con Adán todos los días.

Él es el que era antes que Abraham y antes que Adán también; y Él es el que estuvo manifestado en carne humana en el velo de carne llamado Jesús.

Y ahora, para este tiempo final, encontramos que Él ha enviado diferentes espíritus ministradores manifestados en carne humana, que son llamados profetas de Dios, en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento también.

Estos siete ángeles mensajeros de las siete edades son siete espíritus ministradores; son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra7; y al ser manifestados en carne humana, son los mensajeros de cada edad de la Iglesia gentil durante la Dispensación de la Gracia, en el Lugar Santo del Templo espiritual de Cristo, en esta parte del Templo espiritual de Cristo.

Y hemos tenido aquí, en esta parte del Templo espiritual de Cristo, siete espíritus ministradores, que son los siete ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil; los cuales aparecen acá, en esta nube formada por ángeles: aparecen en sus cuerpos teofánicos.

Para el Día Postrero, la Iglesia de Jesucristo tendrá al último espíritu ministrador manifestado en carne humana, el cual es el Ángel del Señor Jesucristo; el cual viene en el Día Postrero manifestado en carne humana, con las dos consciencias juntas, para poder recibir toda la revelación de Dios, toda la revelación de Jesucristo para Su Iglesia para este tiempo final.

Y él no tendrá que dormirse para por medio de sueños obtener la revelación de Dios; porque teniendo las dos consciencias juntas podrá recibir la revelación de Dios estando despierto, y así darle a la Iglesia de Jesucristo toda esa revelación divina; Dios le dará toda esa revelación divina. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”8.

Todo lo que Él hará, conforme a Su Programa, lo revelará por medio de Su Ángel Mensajero, que es el profeta del séptimo milenio y de la séptima dispensación, con la revelación divina del Mensaje del Evangelio del Reino dando a conocer el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Ese es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra también. Cuando fue abierto en el Cielo ese misterio, en la apertura del Séptimo Sello, hubo silencio en el Cielo por casi media hora9. Ese es el misterio del cual Cristo dijo que nadie, ni en el Cielo ni en la Tierra, conocía; ni los ángeles, ni el Hijo del Hombre10; porque a Jesús no le había sido dado a conocer todavía ese misterio.

¿Y cómo puede ser posible que Él diga que ni el Hijo conocía cuándo sería el día y la hora de la Venida del Hijo del Hombre, estando Dios dentro de Él y siendo Él el Dios manifestado en carne humana?

Es como en nosotros: somos cuerpo, espíritu y alma; y usted tiene las dos consciencias: el consciente y el subconsciente. Las cosas que usted tiene en el consciente son las que usted conoce. Hay muchas cosas que usted tiene en el subconsciente, pero que no han pasado del subconsciente al consciente y usted no las conoce; aunque están ahí, pero están en el subconsciente todavía selladas.

Por ejemplo, todos ustedes, cuando leían o escuchaban acerca de los escogidos de Dios, se preguntaban: “¿Quiénes serán los escogidos de Dios? Me gustaría ser uno de los escogidos de Dios”. En el subconsciente de ustedes todo eso estaba sellado, pero usted no entendía; pero cuando fue abierto el misterio, entonces desde lo profundo del subconsciente suyo salió al consciente suyo todo eso que estaba allí sellado. Y ahora, ¿quiénes son los escogidos de Dios?

¿Ven que ahora saben? Pero antes no sabían; pero todo eso estaba sellado allá adentro. Porque un escogido no viene a ser un escogido cuando cree. Es un escogido, es un primogénito, es un predestinado de Dios desde antes de la fundación del mundo; pero eso está sellado en el alma de la persona.

Esa alma es la simiente de Dios, pero la persona no lo sabía: no sabía que era un hijo de Dios, hasta que fue abierto ese misterio; y entonces, cuando es abierto ese misterio y escucha la Voz de Dios, dice: “¡Esto era lo que yo estaba esperando!”. Estaba esperándolo, y fue abierto, y lo captó; y ahora sabe que es un escogido o una escogida de Dios; pero antes no lo sabía.

Y así es con Jesús: lo que Él no sabía estaba en el subconsciente (o sea, en la Mente de Dios), pero no había sido pasado a la parte consciente. Por lo tanto, Él no estaba consciente del día y la hora de la Venida del Hijo del Hombre; pero Él estaba consciente de que la Venida del Hijo del Hombre sería realizada: en el fin del tiempo, en el fin del siglo, en el Día Postrero; pero Él no sabía, no estaba consciente de qué año, qué mes y qué territorio, todas esas cosas, porque no habían sido traídas del subconsciente (de la Mente de Dios) al consciente.

Ahora podemos ver lo sencillo que es todo.

Ahora, pensar que Jesucristo…, del cual los discípulos dijeron: “Nosotros sabemos ahora que Tú sabes todas las cosas”11. Y ahora Jesús decir que el Hijo no sabía cuándo sería la Venida del Hijo del Hombre. Pero ahora, vean ustedes lo sencillo que es: estaba allí dentro de Él, en el subconsciente (en la Mente de Dios), pero no había pasado al consciente. Pero este misterio es el misterio que Dios mantuvo en Su Mente todo el tiempo, y que sería revelado en este tiempo final.

Ese es el misterio más grande de toda la Biblia, es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra; pero el cumplimiento de ese misterio es la cosa más sencilla que una persona se pueda imaginar.

Como fue la Primera Venida de Cristo: era un misterio; aunque se dieron muchos detalles con relación al tiempo: era en la semana número setenta donde tendría Su ministerio. Por lo tanto, antes de comenzar esa semana ya tenía que estar en la Tierra, tenía que haber nacido por medio de la virgen que el profeta Isaías dijo en el capítulo 7, verso 14; y también en el Génesis, capítulo 3, verso 15; y también en el capítulo 9 de Isaías, versos 6 al 9 (por ahí), donde nos dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro”, y así sigue enumerando todas las cosas, y dice que es Padre Eterno, Dios Fuerte, Príncipe de Paz.

Ahora, vean ustedes cómo todas esas Escrituras que hablan de la Primera Venida de Cristo fueron cumplidas en Jesucristo. Todas esas Escrituras estaban selladas, eran profecías, pero luego fueron abiertas completamente. Pero aun, aunque estaban cerradas (esas profecías) hasta el tiempo de su cumplimiento, las personas podían leer y ver que la Venida del Mesías iba a ser cumplida (¿dónde?) en la tierra de Israel, e iba a nacer en Belén de Judea por medio de una virgen descendiente del rey David.

Cuando fue dada esa profecía en el Génesis, nadie sabía dónde iba a ser el cumplimiento de esa profecía; pero ya, en el tiempo del profeta Isaías, Dios dio más luz con relación a la Venida del Mesías. Y viendo esas profecías ya las personas podían tener una idea bastante clara de la nación y de la ciudad donde se cumpliría esa profecía: la nación hebrea, en la ciudad de David12, por medio de una descendiente del rey David, una joven virgen, una princesa (aunque era pobre).

Ahora podemos ver que también tenía que estar en la Tierra antes de la semana número setenta; porque en la semana setenta Él comenzaría Su ministerio para confirmarle el Pacto al pueblo hebreo; y a la mitad de esa semana le sería quitada la vida al Mesías13.

Y Dios dio señales. Él dijo que una estrella saldría de Israel14; y salió una estrella: la Estrella de Belén apareció como la señal de la Primera Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre. Y esa estrella representaba al Mesías; porque Cristo es la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Ahora vean cómo Cristo es representado en la estrella resplandeciente de la mañana, es representado en el sol también; es representado en el león, es representado en el cordero; y también encontramos que Dios se representa en el águila, y también en una paloma: el Espíritu Santo representado en una paloma.

Ahora podemos ver todas las cosas en las cuales Dios se representa; y podemos ver cómo para la Primera Venida de Cristo hubo más información detallada: de lugar (o sea, nación, ciudad), descendencia también: de la descendencia del pueblo hebreo, por medio de la descendencia de David, y específicamente por medio de una joven virgen.

Para la Segunda Venida de Cristo no hay tantos detalles, aunque todo lo que se cumplió en la Primera Venida de Cristo será actualizado en la forma correspondiente.

¿Qué significa eso? Que una virgen allá representa acá la Iglesia del Señor Jesucristo: la Iglesia-Virgen del Señor Jesucristo.

Y Belén de Judea, donde nació el rey David… Belén significa ‘la Casa del Pan de Dios’. Y la Casa del Pan de Dios es Cristo. Él dijo: “Yo soy el Pan vivo que he descendido del Cielo; y el que come de este Pan, vivirá eternamente”15. Y también la Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios; y por consiguiente, en esa Casa de Dios está el Pan de Dios: la Palabra de Dios.

Por lo tanto, tiene que venir por medio de Cristo, nuestro Belén. Eso significa que uno nacido en Cristo: uno nacido por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, y lavado con la Sangre de Cristo, y lleno del Espíritu de Cristo, y nacido así de nuevo (nacido en la Casa de Dios), se cumplirá la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo para el Día Postrero, para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y Cristo, el Ángel del Pacto, tendrá un nuevo velo de carne en este tiempo final; y por consiguiente, tendrá un nuevo nombre también; y por consiguiente, tendrá un nuevo territorio. Allá fue en el este, y en el tiempo final es en el oeste. Allá fue como Cordero, y acá es como León.

Y si seguimos enumerando todas las cosas correspondientes a este tiempo final, tendríamos que quedarnos una semana más con ustedes, solamente para hablar sobre este tema. Pero ustedes han estado entendiendo el Programa de Dios correspondiente a este tiempo, y han estado comprendiendo que la manifestación de Cristo en Espíritu Santo de edad en edad fue por medio de cada ángel mensajero. Y la manifestación de Cristo para el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, es por medio del Ángel del Señor Jesucristo.

Y así como hubo un territorio donde Cristo se manifestó en Espíritu Santo por medio de cada ángel mensajero, para este tiempo final también hay un territorio donde Cristo estará manifestado por medio de Su Ángel Mensajero en este tiempo final. Y ese territorio es ¿cuál? La América Latina y el Caribe.

Él vino hablándonos en el idioma hebreo, en el común del pueblo, en Su Primera Venida.

Luego vino hablándonos por medio de San Pablo, en la primera edad de la Iglesia gentil, en los idiomas que San Pablo hablaba (porque sabía más de un idioma).

Y después vino hablándonos por medio del segundo ángel mensajero en francés, por medio de Ireneo.

Y después vino hablándonos por medio de Martín, el cual nació en Hungría y tuvo su ministerio en Hungría y en Francia; por lo tanto, vino hablando en esos dos idiomas: en húngaro y en francés.

Y luego se manifestó por medio de Colombo y vino hablándonos en dos idiomas también: en irlandés y escocés, porque ese fue el territorio que cubrió Cristo por medio del ministerio de Colombo; y todo esto está ocurriendo en Europa, después de la etapa de Asia Menor.

Y después vino manifestado por medio de Lutero en Alemania; vino hablando alemán el Espíritu Santo, Cristo manifestado en Lutero.

Después vino en Inglaterra hablando por medio de Wesley en inglés del de Inglaterra.

Y después vino en la séptima edad de la Iglesia gentil, ya no en Europa, sino que voló a otro continente: al continente americano; y vino manifestado en el reverendo William Branham, séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil. Vino ministrando el Espíritu Santo en el reverendo William Branham y vino hablando en inglés del común del pueblo de ese territorio, donde él se crio.

Y para el Día Postrero, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, Jesucristo, pasa a la América Latina y el Caribe para hablarnos por medio de Su Ángel Mensajero en el común del pueblo, en el idioma del Ángel Mensajero de Jesucristo. Y todos los que entiendan ese idioma escucharán en ese idioma; y los que no entiendan, pues se les traducirá al idioma de todos los que quieran escuchar. La América Latina tiene dos idiomas principales: el español y el portugués.

Ahora, podemos ver que también hay otros idiomas que se usan en el Caribe; y también en toda la América Latina también hay otros idiomas de los indígenas, pero se les traduce al idioma de los indígenas también, para que reciban la Palabra; y son miles de indígenas que están escuchando la Voz de Cristo en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular. La bendición le ha tocado a la América Latina y el Caribe.

Hay personas que piensan: “Para poder entender la Palabra de Dios hay que estudiar mucho; hay que ir a una universidad o a un seminario y graduarse en teología”. ¿Saben ustedes una cosa? Lo que la persona necesita es ser un escogido de Dios, ¡es ser una oveja de Dios! Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen”16.

Él también comparó a Sus ovejas con la buena tierra, y dijo que la buena tierra son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la entienden; y llevan fruto a ciento por uno, otros llevan al sesenta por uno y otros al treinta por uno17.

¿Qué usted hace para que una plantita que usted siembra lleve mucho fruto? Pues le echa agua, para que crezca bien y lleve mucho fruto; y también permite que el sol le dé: quita todo lo que estorbe para que el sol le pueda dar bien.

Tiene que quitar todo lo que le estorbe para que la Luz de la revelación divina de Cristo pueda llegarle. No puede dejar en su vida cosas que le estorben, y que vaya a decir: “No puedo estar en la actividad porque tengo tal o tal compromiso, porque tengo tal y tal cosa que hacer”. Eso es algo que impide que la Luz de la revelación divina, la Luz de Cristo, le dé en ese momento.

Usted necesita que la Luz del Sol de Justicia, manifestada esa Luz por medio de la revelación divina, le esté dando: le esté alumbrando el entendimiento; y que el Agua de la Lluvia Tardía, de la enseñanza del Evangelio del Reino, le llegue hasta lo profundo del alma, para que así pueda producir como usted quiere.

¿Y cómo usted quiere producir? Pues todos queremos producir al ciento por uno. Y eso es lo que yo deseo para todos ustedes: que produzcan al ciento por uno, al máximo; y que también, cuando Cristo reparta los galardones, los galardones mayores sean para todos ustedes y para mí también.

Ahora, podemos ver que San Pablo también dijo: “Vuestro trabajo en el Señor no es en vano”18. Y Cristo dijo: “El Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles para pagar a cada uno conforme a sus obras” (San Mateo, capítulo 16, verso 27). Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, en el último capítulo de la Biblia y último capítulo del libro de Apocalipsis, en el verso 12 dice Cristo:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Él recompensará a cada uno conforme a como sea su obra.

Ahora, podemos ver que tenemos una bendición grande: nos ha tocado en este tiempo la oportunidad en el Programa Divino de tener por primera vez en la historia de la América Latina y el Caribe, y en la historia de la raza humana, ¡tener una edad y una dispensación que se abre en la América Latina y el Caribe!

Es la primera ocasión en la historia de la raza humana, y en la historia latinoamericana y caribeña; y es la primera ocasión en que la América Latina y el Caribe tiene un mensajero, un profeta mensajero, y (para colmo) dispensacional; y tiene la parte más importante en el Templo de Dios: el Lugar Santísimo. Lo mejor Dios lo dejó para lo último, ¡para dárselo a los latinoamericanos y caribeños y a Su Ángel Mensajero!

Y los últimos vienen a ser los primeros19; vienen a ocupar la mejor parte, la parte principal en el Templo espiritual de Cristo: el Lugar Santísimo.

El fin del negocio… En la construcción del Templo espiritual de Cristo, el fin del negocio, vean ustedes, es mejor que el principio. “Mejor es el fin del negocio que el principio”20.

Ahora, los que tuvieron una edad durante las siete edades de la Iglesia gentil, ya su tiempo se les terminó; y los escogidos de su tiempo ya fueron llamados, juntados y sellados, y están descansando en el Paraíso; y solamente de las siete edades de la Iglesia gentil quedan unas reliquias, que en algún momento subirán a la Edad de la Piedra Angular.

Pero la Edad de la Piedra Angular está llena (y todavía hay lugar): ¡está llena de escogidos de Dios latinoamericanos y caribeños! O sea que la edad que está vigente en la actualidad corresponde a latinoamericanos y caribeños. La bendición más grande la tienen los latinoamericanos y caribeños.

Por eso es que la bendición de Dios para el pueblo hebreo, ¿de dónde va a ir? De los latinoamericanos y caribeños. Dice la Escritura: “Y vendrá de Sion el Libertador”21. Para el pueblo hebreo, ¿de dónde irá? De Sion, de la Iglesia de Jesucristo, de la Edad de la Piedra Angular y territorio donde se cumple esa edad.

Ellos están a la expectativa, están esperando, pero no saben cómo es todo; pero ellos saben que del oeste es que viene el Nombre de Dios manifestado: “Y comenzarán a temer el Nombre de Jehová desde el oeste”22. Muchos saben ya que la bendición para Israel les llegará de los latinoamericanos y caribeños; ya ese misterio para los hebreos gradualmente se está abriendo.

Pero la Iglesia de Jesucristo todavía está aquí en la Tierra; y no se puede atender al pueblo hebreo como nación, completamente, hasta que se termine la labor entre los gentiles con la Iglesia de Jesucristo.

Hasta que nosotros seamos completados en la Edad de la Piedra Angular, hasta que se complete el número de los escogidos de Dios, y los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados, Dios no se puede tornar al pueblo hebreo: tiene que terminar Su Obra entre los gentiles primero; pero puede abrirle los ojos a algunos hebreos, pueden ir siendo preparados para lo que viene.

Y también hay muchos hebreos que tienen parte en la Iglesia de Jesucristo; porque la Iglesia de Jesucristo está compuesta por gentiles y hebreos también. Por lo tanto, habrá hebreos también en este tiempo final, que vendrán al Cuerpo Místico de Cristo como parte de la Iglesia de Jesucristo. Y eso no significa que ya Dios esté tratando con el pueblo hebreo: eso lo único que significa es que entre los hebreos también hay escogidos del Cuerpo Místico de Cristo como hijos e hijas de Dios.

Pero pronto Dios llamará 144.000 hebreos. Ya esos no son de la Novia gentil, ya no son de la Iglesia de Jesucristo; son del pueblo hebreo; y vendrán a ser los siervos que le servirán a Cristo y a Su Iglesia: le servirán al Rey y la Reina durante el Reino Milenial.

Ellos no van a la Cena de las Bodas del Cordero, ellos morirán durante la gran tribulación; pero resucitarán al final de la gran tribulación para estar en el Reino Milenial, para servir como eunucos a Cristo y a Su Iglesia, a la Reina y al Rey, en ese glorioso Reino Milenial. O sea que tendrán una parte bien importante en el Reino Mesiánico de Cristo.

Y toda la nación hebrea tendrá una bendición grande en el Reino de Cristo, porque estará a la cabeza de todas las naciones; será la capital del mundo entero, Jerusalén será la capital del mundo entero.

¿Dónde se encuentra el presidente de una nación y el rey de una nación? En la capital. ¿Y dónde estará el Rey del pueblo hebreo y del mundo entero durante el Reino Milenial? Pues en Jerusalén, en el Trono de David. Por eso será la capital de Israel y del mundo entero; y el territorio de Israel será el Distrito Federal; y el resto del mundo será todo el territorio sobre el cual Cristo reinará.

Ahora, vean ustedes una cosa muy importante: los primeros que tienen la oportunidad, como naciones, para entrar al Programa de Dios del Reino Milenial serán las personas y las naciones que estarán viviendo en el último territorio entre los gentiles donde Dios se manifieste. ¿Y qué significa eso? Que la América Latina y el Caribe es el territorio que tiene la oportunidad de entrar al Reino Milenial de Cristo, porque la bendición de Cristo está en la América Latina y el Caribe.

Y los siete colores del Arco Iris, del Pacto Divino, están siendo manifestados en la América Latina y el Caribe, así como fue manifestado un color del Arco Iris en cada edad de la Iglesia gentil. En nuestro tiempo son los siete colores en un círculo completo; así es como Dios ve la América Latina y el Caribe en la manifestación de Cristo en este tiempo final; porque es Cristo el que tiene esos siete colores. Es el Pacto de Cristo manifestado en la América Latina y el Caribe. Por lo tanto, la América Latina y el Caribe es la que tiene la oportunidad en este tiempo final de entrar al Programa de Dios para pasar al Reino Milenial de Cristo; y también tendrá esa oportunidad el pueblo hebreo.

Ahora podemos ver una cosa muy importante: sabemos que los juicios divinos van a venir sobre la Tierra; pero la América Latina y el Caribe, por cuanto tiene una oportunidad grande en este tiempo, oramos por la América Latina y el Caribe, para que Dios la guarde y entre al Reino Milenial de Cristo.

Estamos en el territorio donde está la bendición de Dios en este tiempo final, y en donde Dios envía Su Ángel Mensajero para dar testimonio de todas estas cosas en las iglesias. Es la primera ocasión en que nuestro amado Señor Jesucristo envía un profeta dispensacional a Su Iglesia; y lo envía a la etapa de la Edad de la Piedra Angular, que se está cumpliendo en la América Latina y el Caribe.

La bendición más grande de todos los tiempos para la Iglesia de Jesucristo, la tiene Cristo en este tiempo final, ¿para quiénes? Para todos nosotros. Por eso es que para este tiempo final es que los muertos en Cristo van a resucitar, y los que estamos vivos vamos a ser transformados.

Si alguno se va adelante, no se preocupe; le decimos: “Te veo pronto”. Y si alguno se va a ir, antes de irse puede despedirse diciéndonos: “Nos vemos muy pronto. Regresaré en el nuevo cuerpo, y regresaré jovencito”. Y nosotros podemos decirle: “Te esperaremos, y nosotros también estaremos en un nuevo cuerpo”.

Hemos visto que para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder, es que Jesucristo envía Su Ángel Mensajero.

¿Cuántos sabían que los días postreros eran quinto, sexto y séptimo milenio? No lo sabíamos, pero ya lo sabemos. Y el Día Postrero, ¿cuántos sabían que era el séptimo milenio? No lo sabíamos, pero ya lo sabemos; porque Cristo ha enviado Su Ángel para darnos testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora podemos ver EL MISTERIO DEL ÁNGEL DEL SEÑOR JESUCRISTO.

Hemos visto que es un profeta con las dos consciencias juntas, porque un profeta es un hombre con las dos consciencias juntas; y hemos visto que es un profeta dispensacional; y hemos visto que viene en la América Latina y el Caribe; y hemos visto que viene en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y hemos visto que viene con el Mensaje del Evangelio del Reino, revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo. Todas esas cosas las hemos visto; y hemos visto el misterio de este Ángel.

Hemos visto que este es el Ángel que será adoptado estando vivo. Los otros ángeles no pudieron llegar a la adopción, porque la adopción es la transformación de nuestros cuerpos, en donde obtendremos el cuerpo eterno; pero ellos creyeron en que serán adoptados, y van a ser adoptados, porque van a ser resucitados en cuerpos eternos.

Y eso es la adopción para los muertos en Cristo; y para nosotros, pues la transformación de nuestros cuerpos. Eso es la redención del cuerpo23, para volver a tener, los hijos e hijas de Dios, tener nuevamente cuerpos eternos; y ser a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Hemos visto que en el misterio del Ángel del Señor Jesús, este Ángel es el que en el Día Postrero aparecería en la Edad de la Piedra Angular. Es el Ángel señalado como el siervo fiel y prudente, del cual Cristo dice: “¿Quién es el siervo fiel y prudente, al cual su Señor puso sobre Su Casa para que les dé el Alimento a tiempo? De cierto os digo que sobre todos Sus bienes le pondrá”24.

¿Cuál es el siervo fiel y prudente que cuando su Señor venga le halle haciendo así: dándole el alimento espiritual del Día Postrero, el Mensaje del Evangelio del Reino, la revelación de Jesucristo para el Día Postrero, el Maná escondido? Ese siervo fiel y prudente es el que será adoptado, y su grupo también, su edad también. Aunque algunos se vayan antes, no hay ningún problema: regresarán y estarán con él de nuevo.

Y ese es el Ángel que se sentará con Cristo en Su Trono25; y ese es el Ángel sobre el cual Él escribirá el Nombre de Dios, y el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y Su Nombre Nuevo26; y ese es el Ángel que recibe el Maná escondido27: ese es el Ángel que lo recibe para que lo coma y para darle a comer a los hijos de Dios en la Edad de la Piedra Angular.

El Maná escondido es la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo, que corresponde al Lugar Santísimo. En el lugar santísimo era que estaba el maná escondido.

Ahora podemos ver que el Mensaje del Evangelio de [la Gracia], durante las siete edades, contiene la revelación divina de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios; y el Mensaje del Evangelio del Reino, en la Edad de la Piedra Angular, contiene la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá. Ese es el alimento espiritual que Cristo les da a Sus escogidos por medio de Su Ángel Mensajero, en adición al alimento espiritual de las siete edades de la Iglesia gentil, además del alimento espiritual de la Primera Venida de Cristo.

Ahora podemos ver la bendición tan grande que hay para todos los escogidos de Dios del Día Postrero. Y todo Dios lo hace sencillo, todo en simplicidad, para que hasta los niños lo puedan entender; ¡porque hasta los niños van a ser transformados! Y por eso lo tiene Dios que llevar a cabo todo en forma sencilla. Y les puedo decir que si los adultos no avanzan en el conocimiento del Programa de Dios, los niños se les van a pasar, porque los niños están bien adelantados.

Es una bendición que hay para los niños también. Y todos ustedes saben que nuestros niños ya saben que van a tener un cuerpo nuevo, un cuerpo jovencito. Y por eso les digo que si los adultos se descuidan, los niños se les van a pasar.

¿No fueron niños los que estaban proclamando en la entrada triunfal de Jesús: “¡Hosanna al Hijo de David que viene en el Nombre del Señor!”? “Porque Dios perfeccionó la alabanza de la boca de los chiquitos y de los que maman”28, dijo Jesucristo. Así que los niños no se quedan atrás. Si alguien se queda atrás, puede ser de los adultos; pero de los niños, ninguno se queda atrás.

Si ustedes observan los niños que todavía no pueden hablar, cuando escuchan la música, los himnos, se ponen muy contentos; y ya algunos dan con sus manos; y ustedes los ven muy felices: Algo está pasando dentro de ellos, en el alma de ellos. Es que Dios obra con ellos también.

Deje usted que Dios obre con usted también. El deseo de Dios es obrar con todos; y Él está manifestándose en este tiempo en favor de todos ustedes y también de mí, para pronto transformar a todos Sus escogidos.

¿A quiénes va a transformar? A todos nosotros; y va a resucitar a los muertos en Cristo.

Todo esto es dado a conocer en este tiempo con más detalles por medio del ministerio del Ángel del Señor Jesucristo.

Es un misterio en el libro del Apocalipsis este Ángel del Señor Jesucristo, que viene con la revelación de Jesucristo y que Juan quiso adorar en dos ocasiones. Y ya hemos visto este misterio: es que es un profeta dispensacional, en el cual Cristo estaría manifestado en Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia y revelándole todas estas cosas. Y Juan estando en el espíritu vio todo eso; vio el Espíritu de Cristo, al Espíritu de Dios, manifestado en Su Ángel Mensajero.

Ahora podemos ver “EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE JESÚS”. Es un profeta dispensacional; la primera vez que Jesucristo envía un profeta dispensacional a Su Iglesia.

Y es el segundo profeta, el segundo hombre, que antes de venir a la Tierra ya había ministrado la Palabra: se la ministró a Juan el apóstol cerca de dos mil años atrás. El primero fue Jesús, y el segundo Su Ángel Mensajero.

Por eso, lo mismo que Dios hizo con Jesús es lo que Jesús hará con Su Ángel. Cristo dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono; así como yo me he sentado con mi Padre en Su Trono”. O sea, en la misma forma Cristo hará con Su Ángel, con el Vencedor.

Ahora podemos ver quién es el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo. Y así como Dios, como el Padre, ama a Jesús, Jesús ama a Su Ángel Mensajero. Y así como fue una manifestación de amor del Padre celestial enviar a Jesús para la Obra correspondiente a aquel tiempo, es una manifestación del amor divino enviar Jesús a Su Ángel Mensajero en el Día Postrero.

Por eso es que la victoria será la Victoria en el Amor Divino, y por eso la edad nuestra es la Edad del Amor Divino: porque es la edad en donde la manifestación del amor divino de Jesucristo se derrama sobre Su Iglesia en este Día Postrero. La victoria será en el amor divino.

Hemos visto EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE JESUCRISTO.

Ya tenemos un cuadro claro de quién es el Ángel de Jesucristo, y qué cosas estaría hablando el Ángel de Jesucristo en este tiempo: todas las cosas que deben suceder en este tiempo final, entre los gentiles y también entre los hebreos.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados; pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y sean resucitados los muertos en Cristo, y nosotros los que vivimos seamos transformados, y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, en esta última actividad de este recorrido por el Brasil. Ya nos veremos el próximo año, Dios mediante, ya sea en estos cuerpos mortales o en el nuevo cuerpo.

Oren mucho por mí, oren por las actividades que vamos a tener el próximo año acá en el Brasil, y por todas las actividades en las cuales estaré antes de llegar hasta ustedes.

Que Dios les bendiga y les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención; y continúen pasando una tarde o una noche llena de las bendiciones de Jesucristo.

Y adelante sirviendo a Cristo; ya estamos bien cerca de nuestra transformación. Nadie se aparte del camino de Cristo; más bien, busque más personas para que sigan a Cristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL MISTERIO DEL ÁNGEL DE JESÚS”.

[Revisión octubre 2021]

1 San Juan 8:56-58

2 Génesis 18:1-8

3 Génesis 14:18-20

4 Éxodo 3:6

5 Génesis 32:24-28

6 Génesis 1:1

7 Zacarías 4:10; Apocalipsis 4:5, 5:6

8 Amós 3:7

9 Apocalipsis 8:1

10 San Mateo 24:36, San Marcos 13:32

11 San Juan 16:30

12 Miqueas 5:2

13 Daniel 9:24-27

14 Números 24:17

15 San Juan 6:51

16 San Juan 10:27

17 San Mateo 13:23, San Marcos 4:20, San Lucas 8:15

18 1 Corintios 15:58

19 San Mateo 19:30, 20:16; San Marcos 10:31, San Lucas 13:30

20 Eclesiastés 7:8

21 Romanos 11:26

22 Isaías 59:19

23 Romanos 8:23

24 San Mateo 24:45-47

25 Apocalipsis 3:21

26 Apocalipsis 3:12

27 Apocalipsis 2:17

28 San Mateo 21:9, 21:15-16

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