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Los enviados del Enviado, a evangelizar
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Los enviados del Enviado, a evangelizar

Muy buenos días, jóvenes; es para mí una bendición estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor del Programa de Dios y toda Su Palabra correspondiente a este tiempo final, para así ver cómo evangelizar con el Evangelio del Reino a todas las personas, conforme a como está programado en la Palabra de Dios, como dice el profeta Habacuc, en el capítulo 2, verso 14. Vamos a ver, dice:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Y también en San Mateo, capítulo 9, nos dice Cristo… versos 35 al 38, dice:

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.

Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

“LOS ENVIADOS DEL ENVIADO, A EVANGELIZAR”.

Encontramos que el Señor luego envió discípulos a predicar en el capítulo 10, verso 5 en adelante; dice [San Mateo]:

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,

sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;

ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su (salario) alimento.

Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis.

Y al entrar en la casa, saludadla.

Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.

Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.

De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.

He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán;

y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.

Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.

Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros”.

Aquí podemos ver a Jesús enviando a Sus discípulos, y también más adelante envío 70 también a llevar el Mensaje, y después comisionó a todos los creyentes en Él a llevar el Mensaje; porque la obra de la evangelización no es para una sola persona, sino para todo el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo: todos están comisionados a llevar el Mensaje y a estar trabajando brazo a brazo todos en la labor de la evangelización.

Aquí Jesús se encuentra en el entrelace de una nueva dispensación entrelazándose con la Dispensación de la Ley, que ya estaba llegando a su final.

Ahora, encontramos que Jesús nació en medio de la Dispensación de la Ley; y conforme a la Dispensación de la Ley fue circuncidado, fue presentado al octavo día al sacerdote1, y así por el estilo vemos que Él cumplió todo lo correspondiente a la Dispensación de la Ley, pues nació en esa dispensación.

Pero luego Él introdujo una nueva dispensación; y la gente que creyó en Él, que lo recibió, que lo reconoció como el mensajero prometido para aquel tiempo, el Ungido de Dios para aquel tiempo, vean ustedes, fueron introducidos en una nueva dispensación sin darse cuenta.

Ellos no estaban concientes de que estaban siendo colocados en una nueva dispensación; pero el mismo Jesús les hablaba de un Nuevo Pacto. Y si hay un Nuevo Pacto allí siendo introducido… aunque no estaba introducido mientras Jesús estuvo en la Tierra en Su cuerpo físico, sino que fue introducido plenamente cuando ya Jesús murió y resucitó y ascendió al Cielo.

Ahora, vean ustedes que hay un poco de diferencia entre el tiempo en que los discípulos predicaban estando Jesús y luego del Día de Pentecostés en adelante; porque del Día de Pentecostés en adelante entró de lleno la nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia, con el Nuevo Pacto, y ya no tenían ellos que estar haciendo las cosas conforme a la Dispensación de la Ley, ya no necesitaban estar sacrificando animalitos.

Pero vean, mientras Jesús estaba en la Tierra, encontramos que a alguna de las personas que Él sanó (como leprosos, o personas a los cuales les había dado la vista), le dijo2: “Ve el sacerdote, muéstrate a él; y muéstrate a él y dile que estás bien ya (por ejemplo a los leprosos), y ofrece a Dios la ofrenda por tu limpieza”, o sea, le está diciendo que haga conforme a como está establecido en la Ley de Moisés.

Así encontramos algunas cosas; pero luego, cuando ya Cristo muere, resucita y asciende al Cielo, ya entró de lleno la nueva dispensación; pero antes de eso estaba en el entrelace. Y en el entrelace podemos ver que se mantienen algunas cosas que son de la dispensación anterior, hasta que por completo entre la nueva dispensación.

Y mientras el mensajero de la Dispensación de la Gracia estaba vivo entre ellos, no había llevado todavía a cabo la Obra de Cordero de Dios, aunque allí estaba el Cordero de Dios; y todavía no había hecho la Obra en donde todos serían limpios, ya no con sangre de animalitos sino con la Sangre del Cordero de Dios, y entrarían al Nuevo Pacto bajo la Sangre de Jesucristo el Cordero de Dios.

Ahora, es muy importante ver que los que fueron enviados en la introducción, después fueron también los que estaban en la nueva dispensación que entró de lleno; y fueron los grandes personajes de esa nueva dispensación, como once apóstoles… Uno falló y perdió su bendición…; él la perdió, pero la bendición de Dios no se pierde, sino que más bien la pierde la persona, pero esa bendición fue dada a otra persona. Porque las bendiciones de Dios no se pierden, sino que pasan: de los que las menosprecian pasan a otros que las aprecian.

Como el de los talentos, los talentos que Dios repartió: los que lo usaron bien obtuvieron más talentos y fueron bendecidos y fueron alabados por Dios; pero el que no usó el talento que Dios le dio le fue quitado, él fue echado a las tinieblas de afuera; y el talento no se perdió, fue dado a otra persona3.

En esa persona que estaba, estaba inactivo ese talento, no produjo nada, no se preocupó por los negocios de su Señor; y ahora es dado el talento a uno que sí se había preocupado por los negocios de su Señor, y ese sí que lo haría producir.

Dios lo que da es para producir al máximo; por eso no tenga limitaciones en cuanto a la cantidad de tiempo y de esfuerzo que usted utilizará para trabajar en la Obra de Cristo; porque mientras más produzca: mejor para usted.

Miren, todo lo que hizo el que recibió (¿cuántos talentos?) cinco, recibió u obtuvo cinco más. ¿Cristo se los quitó? No, más bien cuando le quitó al que no hizo nada, le quitó el talento, se lo dio al que había hecho mucho; porque al que tiene, le será dado más4. O sea que Cristo no nos quita nada a nosotros.

Las personas en el Reino de Dios trabajan, y están trabajando para Cristo, pero cuando vienen a ver han trabajado para sí mismos; porque después, vean ustedes, cuando Cristo los llame en el juicio para repartir los galardones… ese, no se preocupen que ese no es juicio para juzgarlos y condenarlos, sino para darles más, darles más bendiciones; porque “en lo poco has sido fiel…” (y esto es lo poco; mientras estamos en este cuerpo mortal es lo poco), y si somos fiel en lo poco, nos pondrá en lo mucho5; y cuando estemos en el nuevo cuerpo, ahí es lo mucho.

Pero si no hace nada en lo poco, que es en la parte terrenal, estando en este cuerpo, cuando llegue el tiempo para Dios dar lo mucho: el que no hizo nada y no fue fiel en lo poco, en lo mucho no va a ser puesto.

Así que es importante aprovechar bien el tiempo en este entrelace. Estamos en un entrelace, así como los discípulos de Jesucristo estaban en ese entrelace entre el comienzo del ministerio de Jesucristo y la muerte, el Sacrificio de Cristo.

Estamos en ese entrelace, en donde Cristo para este tiempo final estará llevando a cabo la introducción al Reino Milenial, la introducción al séptimo milenio, y la introducción a todo el Programa Divino correspondiente a ese Reino Milenial.

Pero recuerden, estamos en una introducción; y el Séptimo Sello introduce todo ese Programa de Dios correspondiente al Día Postrero, o sea, al séptimo milenio; y con esa introducción se lleva a cabo todo lo que se necesita para pasar de lleno a la nueva dispensación.

Y cuando seamos transformados ya estaremos plenamente en la nueva dispensación y estaremos con todo el poder que Adán y Eva perdieron; o sea, estaremos ya adoptados; porque la adopción es la transformación de nuestros cuerpos, para tener un cuerpo eterno, como era antes de la caída, en donde el ser humano tenía un cuerpo que no tenía límites de días hasta que pecó. Cuando pecó, ya de ahí en adelante comenzó a contarle el tiempo y no pudo vivir nada más que…, me parece que fueron 930 años que vivió Adán; Matusalén vivió 969. Pero vean ustedes, no importa los muchos años que vivieron: siempre murieron.

Es mejor vivir, aunque sea poquitos años, pero en el Programa de Dios y trabajando en el Programa de Dios, y evangelizando, llevando el Mensaje por todas partes, que vivir 100, 200 o 500 años sin estar en la Obra de Dios, trabajando para Dios.

¿De qué le vale al hombre si gana todo el mundo y pierde su alma?, ¿y de qué le vale que viva cientos de años y pierda su alma?6. De nada le sirve. Pero el que aprovecha sus días aquí en la Tierra sirviendo a Cristo y trabajando en Su Obra, llevando el Mensaje, evangelizando: ese está trabajando y almacenando tesoros en el Reino de Dios para vida eterna, y los tendrá para toda la eternidad.

Es verdad que tenemos poco tiempo aquí en la Tierra; no como antes, que algunos vivían 500 o 900 años; ahora digamos que son de 70 a 100 años (como mucho), y el que llega a 100 años ha logrado algo que es difícil lograr aquí.

Como Paras, no está en los 100 pero está por ahí. ¿Cuántos, Paras? 78, y está fuerte, tiene menos canas que yo; y está desde… por muchos años trabajando en la Obra de Dios. ¿Más de 30 años, verdad? Más de 30 años; pero trabajando en la Obra completa desde antes del 72 también, como misionero… ¿Desde qué año?… ¿Pero antes de eso?… Pero antes de ahí, del 72, ¿no trabajaba de misionero?… Sí… ¿Desde qué año eso? Del 52.

¿Ven? Es muy bonito uno estar en la Obra de Cristo trabajando. Muchos de ustedes no estaban nacidos todavía cuando Paras comenzó a predicar. Yo comencé por ahí del 62 al 63 también, a predicar, llevando el Mensaje; y cada día tengo más ánimo y más gozo para llevar el Evangelio por todos los lugares. Y no hay cosa más grande que llevar la Palabra de Dios por todos los lugares.

Y hay una bendición ahí. Dice que son benditos, “benditos los pies de los que llevan las buenas nuevas”7, “los que sobre los montes van llevando las buenas nuevas”. ¿Las buenas nuevas de qué? Del Evangelio; y hay una bendición grande ahí.

Vean, el mismo Señor Jesucristo fue un predicador, llevando la Palabra, predicando el Evangelio del Reino; y luego envió, el Enviado —que es Cristo— envió a otras personas a llevar la Palabra; y esos fueron LOS ENVIADOS DEL ENVIADO.

No fueron (esas personas) enviadas por la religión hebrea, no fueron enviados por el sumo sacerdote; sino que fueron enviados por el Enviado de Dios, el Enviado para aquella nueva dispensación. Y es una bendición grande cuando somos enviados en la dispensación que nos toca vivir. Somos bienaventurados al ser enviados por el Enviado, porque así estamos trabajando en el Programa Divino que Dios está llevando a cabo por medio de ese Enviado.

Y eso sucedió con los discípulos de Jesucristo: ellos, al salir llevando la Palabra, estaban trabajando con el Enviado de Dios para aquella nueva dispensación. No estaban trabajando con el sumo sacerdote y sacerdotes de la religión hebrea, ellos no estaban trabajando para la religión hebrea, sino que estaban trabajando para Dios, con el Enviado que Dios había enviado para aquella nueva dispensación. Y cuando se abrió por completo la nueva dispensación, esas personas fueron las líderes de aquella nueva dispensación.

Ahora, cualquier persona se podía preguntar: “Bueno, y cuando ya entre de lleno la nueva dispensación, ¿quiénes serán los que trabajarán en esa nueva dispensación?, ¿quiénes serán los enviados?”. Miren, ya estaban allí con Jesucristo, ya habían sido enviados; y ya cuando Jesucristo tenía que ascender al Cielo, les dijo8:

“Vayan por todo el mundo. Ahora, no solamente aquí en Jerusalén. Comiencen en Jerusalén, vayan por toda Judea (o sea: comiencen en la capital, luego vayan por todo el estado o provincia, que era toda Judea, porque Jerusalén pertenece a Judea, a la tribu de Judá, que es la tribu…, o diríamos también, el estado de Judá), y luego vayan por toda Samaria y por toda la tierra de Israel, por todo Israel, y luego por el mundo entero, por todas las naciones (¿hasta dónde?), hasta el fin del mundo”. O sea, comenzarían en el este y llegarían hasta el oeste; llegaría el Mensaje hasta el oeste con las buenas nuevas de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y ahora vean dónde nos encontramos en la actualidad: nos encontramos en el occidente, que este el oeste del planeta Tierra, el fin del mundo, el fin del planeta Tierra. Al contar del este al oeste, en esos términos: el este es el comienzo y el oeste es el fin.

Y ahora vean, el Evangelio ha llegado hasta el continente americano y caribeño —conforme a la profecía—, y ahí es donde se entrelaza una nueva dispensación. Y en el entrelace encontraremos que tenemos las cosas de la Dispensación de la Gracia, y vamos gradualmente recibiendo las cosas de la nueva dispensación; vamos en una forma progresiva, hasta que en algún momento entre de lleno toda la nueva dispensación, y los muertos en Cristo sean resucitados y los que vivimos seamos transformados.

Y ya de ahí en adelante entra la nueva dispensación de lleno, y nos vamos a la Cena de las Bodas del Cordero; y cuando regresemos después de los tres años y medio de la gran tribulación (que para nosotros no serán de gran tribulación, sino de gozo y bendición en la Casa de nuestro Padre celestial), regresaremos a la Tierra; y quedará totalmente establecida la nueva dispensación: la Dispensación del Reino, en este planeta Tierra, con el gobierno de la nueva dispensación, que es el gobierno de Cristo.

Y no habrá ninguna otra religión sobre la Tierra sino la religión verdadera, la religión divina; no habrá dioses, muchos dioses y religiones paganas ni nada de eso, sino que será la religión del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Y se establecerá, sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, la enseñanza verdadera de Dios, con la cual será llena la Tierra del conocimiento de la gloria de Dios9: será llena la Tierra del conocimiento de la Segunda Venida de Cristo; sin omitir la enseñanza de lo que fue la Primera Venida de Cristo y de lo que fue la enseñanza del profeta Moisés para la Dispensación de la Ley; porque, vean ustedes, aunque las dispensaciones van cambiando, queda toda esa historia de lo que ha sido la enseñanza divina para dispensaciones que ya han pasado, las cuales dan testimonio de las cosas nuevas que Dios haría.

Ahora, siendo enviados para llevar el Mensaje de la Palabra de Dios a toda persona, a todo ser humano, en esta etapa de la introducción de una nueva dispensación y la introducción al Reino de Cristo, a ese Reino Milenial…; porque el Séptimo Sello introduce el Milenio, séptimo milenio, e introduce ese Reino Milenial.

En esa introducción encontramos que nosotros somos bienaventurados, porque nos ha tocado vivir en esta introducción; y, por consiguiente, cuando estemos en el Reino Milenial tendremos la experiencia de haber vivido en lo que es la introducción a ese Reino Milenial.

O sea que la historia, para contarla durante el Reino Milenial, la tendremos nosotros; y seremos testigos de todo lo que Dios ha hecho en la introducción a una nueva dispensación, la introducción al Reino Milenial, la introducción al séptimo milenio. Todo esto que es la introducción a todas las cosas del Reino Milenial de Cristo, las hemos vivido nosotros, las estamos viviendo en nuestra propia carne.

Así que somos personas bienaventuradas en esta etapa del Programa Divino, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, que está entrelazándose con la Dispensación de la Gracia.

Tenemos los mensajes grabados en videos, en folletos y en cintas magnetofónicas, para llevarlo; porque ese Mensaje, esa Palabra, es la que hará el trabajo en las almas de las personas; y les abrirá el corazón y el entendimiento para poder comprender que estamos en un cambio de dispensación, donde estamos viviendo una introducción a una nueva dispensación.

Es un entrelace dispensacional, el cual estamos experimentando. Y los entrelaces de edades o de dispensaciones, vean ustedes, siempre los que entran en ese entrelace son perseguidos, son criticados. Ya en la historia bíblica está, así que no se sorprendan ustedes si alguien los critica, si alguien habla en contra de ustedes.

Miren, a Jesucristo, a Sus discípulos, la religión hebrea con sus líderes religiosos (incluyendo el sumo sacerdote) los tildaron de locos, de fanáticos, de que lo que tenían era un camino de herejía; o sea, los condenaban como herejes, los perseguían (y mataron a muchos de los discípulos), los entregaban a la muerte al imperio romano, y así por el estilo.

Ahora vean, en un cambio de dispensación, en ese entrelace, hay persecuciones y hay personas que se levantan en contra de los que han entrado en ese entrelace a una nueva dispensación. Y los que no comprenden estas cosas les da miedo, y algunos se apartan.

Pero vean ustedes, Cristo dijo10: “El que me confesare delante de los hombres, yo le confesaré delante de mi Padre y delante de Sus Ángeles; pero el que me negare, yo también le negaré”. Pues el que lo niega dice: “No, no; yo no soy de Sus discípulos”. Y entonces, ¿qué va a decir Cristo?: “Él tiene razón, él no es de mis discípulos”, ¡él mismo lo está diciendo! Ahora, después, cuando le toca delante de Dios, eso mismo es lo que Jesucristo va a decir de esa persona: “No, él no es de mis discípulos, él mismo lo dijo”. Así que no puede ir a buscar vida eterna y bendición de parte de Dios porque lo negó aquí en la Tierra.

Ahora, el que lo confiese y se mantiene firme estando aquí en la Tierra, luego Cristo lo confesará delante de nuestro Padre celestial.

Y así es en cada etapa, en cada edad y en cada dispensación: Los que han estado firmes, en pie, con el mensajero de cada edad en la Obra de Cristo, esos son los que tienen la bendición de cada edad, esos son los primogénitos de Dios de cada edad.

Ahora, podemos ver que hay primogénitos y hay el resto de las personas; pero los primogénitos son los que tienen la promesa de ser transformados si viven en el Día Postrero, cuando los muertos en Cristo resuciten, o si han partido, son los que tienen la promesa de ser resucitados.

Pero hay otras personas que recibirán vida eterna también, pero no serán de los primogénitos; por lo tanto, no serán de los que resucitarán en la primera resurrección: tendrán que esperar a que termine el Milenio para levantarse en la resurrección general, para ser juzgados, y luego entrarán a vida eterna; fueron ayuda para los escogidos en las diferentes etapas de la Iglesia del Señor.

Bueno, hemos visto que estamos viviendo en una entrelace dispensacional, en donde un Mensaje dispensacional ha salido; y es con ese Mensaje que Dios obra en este tiempo final. Así como para el comienzo de la Dispensación de la Ley ¿con qué Mensaje obró Dios? Con el Mensaje que Dios le dio al profeta dispensacional, al profeta Moisés. Ese era el Mensaje que la gente tenía que llevar, y que tenían que establecer en sus hogares y enseñarlo a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, y así por el estilo; y nadie le podía ni añadir ni quitar.

Y luego, cuando comenzó la Dispensación de la Gracia, entonces vino el Mensaje de la nueva dispensación, el Mensaje de la Gracia, que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Y ese Mensaje es el Mensaje para la dispensación sexta, la Dispensación de la Gracia; y ese es el Mensaje que se ha estado llevando por estos dos mil años que han transcurrido.

Y ahora, en este entrelace encontramos que tenemos el Mensaje de la Gracia y también tenemos el Mensaje del Reino, el cual Dios nos ha estado dando en una forma progresiva y el cual llevamos por todos los lugares, sin menospreciar el Mensaje de la Ley y sin menospreciar el Mensaje de la Gracia. Damos testimonio de lo que ha sido el Mensaje de la Ley y de lo que es el Mensaje de la Gracia, y damos testimonio que sin la Sangre de Cristo no hay remisión de pecados, sin el Sacrificio en la Cruz del Calvario no hay salvación para ninguna persona.

Y ahora, nos encontramos en el tiempo más glorioso de todos, en donde Cristo está llamando y juntando a Sus últimos escogidos en la cúspide de Su Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular, la cúspide del Monte de Dios, del Monte de Sion, que es la Iglesia de Jesucristo.

Y vean, así como Dios envió un mensajero para cada etapa y se cumplió cada edad de la Iglesia en el territorio correspondiente, ya ordenado o destinado por Dios para este propósito, encontramos que la Edad de la Piedra Angular se está cumpliendo ¿dónde? En la América Latina y el Caribe. Y eso no lo planificamos nosotros, sino que alguien lo planificó. ¿Saben quién fue? Uno que lo planificó desde antes de la fundación del mundo: Dios.

Algunas personas piensan que Dios obra sin tener un Programa; pero se equivocan; porque Dios es ordenado, y obra de acuerdo a Su Programa correspondiente a cada edad y a cada dispensación. Y las personas que persiguen el Programa de Dios para cada edad o para cada dispensación, son personas que no tienen el conocimiento del Programa de Dios para ese tiempo, y se constituyen en enemigos de Dios y del Programa de Dios y del pueblo de Dios de esa edad o de esa nueva dispensación.

Pero tenemos que estar conscientes que los hijos e hijas de Dios en cada edad han sido perseguidos; y los perseguidores pues han sido los que no han podido comprender el Programa que Dios está llevando a cabo; por lo tanto, son personas ignorantes, ignoran el Programa Divino; y ser un ignorante del Programa de Dios es ser de la clase de personas más ignorantes que viven en el planeta Tierra.

Ahora, podemos ver que todo lo que Dios lleva a cabo es conforme a Su Palabra, conforme a Su Programa prometido en Su Palabra. Y cuando podemos comprender estas cosas no hay nada que nos pueda desanimar.

Si cualquier cosita nos desanima, ¿cómo sería en el tiempo en que le echaban los cristianos a los leones?, ¿cómo hubiera salido corriendo una persona que se desanima por cualquier cosa en este tiempo? Y ver a otras personas que se los estaban comiendo y después uno decir: “Ahora me toca a mí como el próximo que será comido por esos leones”.

Pero vean, Dios colocó en el alma de ellos ese espíritu de sacrificio, ese espíritu del buey, que es ese espíritu de sacrificio; porque eran animales los que eran sacrificados; y entonces vino sobre ellos ese espíritu, en el cual ellos con orgullo y satisfacción daban sus vidas por Cristo, por creer en nuestro amado Señor Jesucristo, sabiendo que iban para el Paraíso, para la sexta dimensión, y que después regresarían en un cuerpo eterno y glorificado, en la resurrección en el Día Postrero. Fueron mártires. Y eso es un privilegio para una persona, ser un mártir de Jesucristo.

Ahora, nosotros tenemos diferentes pruebas en este tiempo, pero no así (hasta el momento no así, como aquellas en donde eran martirizados). Ahora, estamos en un tiempo en que tenemos muchas facilidades tanto económicas como también facilidades para tener el Mensaje impreso en folletos, en videos y en cassettes, y también para publicarlo por la prensa, radio y televisión; o sea que tenemos todas las facilidades. Es que la Obra para este tiempo final será la más grande en este entrelace dispensacional.

Por lo tanto, vayan llevando el Mensaje con los folletos, con los videos y con las cintas, dando actividades públicas, ya sea en plazas, en parques, o en marquesinas o en hogares, y colocando los videos también, y teniendo también el devocional de cánticos y cosas así, sabiendo que Cristo está con ustedes y que Él respalda Su Programa correspondiente a este tiempo. Y trabajando en ese Programa estamos respaldados por Él, y la victoria es nuestra; y nuestro trabajo en el Señor no es en vano11: obtendremos los resultados, los frutos de ese trabajo.

Así como Él nos llamó a nosotros por medio de esa Palabra, Él llamará al resto de los que tienen sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero; para completar así el número de Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular.

Por eso también yo tengo que estar viajando por diferentes naciones en la labor de evangelización, para que así pronto se complete el número de los escogidos de Dios. Y voy trabajando en esa labor juntamente con todos los creyentes de todas las naciones.

Y así también ustedes: adelante. Yo estoy siempre con ustedes también. Y tienen las cintas, los videos y los folletos, para trabajar en esa labor, y cánticos también; o sea que ustedes tienen de todo.

Así que colóquense en las manos de Dios para que les use grandemente en Su Obra en este Día Postrero, en la evangelización de esta y en esta Dispensación del Reino, la evangelización en la América Latina y el Caribe; y que Dios les use grandemente en Su Obra en este Día Postrero.

La juventud, o los jóvenes y la evangelización. ¿Con qué vamos a evangelizar? Pues con el Evangelio del Reino, que Dios ha estado dándonos en todos estos años; con ese Mensaje es que se lleva a cabo la Obra de Dios de este Día Postrero. Ninguna otra forma funcionará para la nueva dispensación.

Que Dios les bendiga, les guarde, y les llene del conocimiento del Mensaje de la Dispensación del Reino, y les use llevando el Evangelio del Reino a toda persona que vive en la Tierra. ¿Comenzando dónde? En nuestro territorio. Y así la Obra de Cristo de este Día Postrero será llevada a cabo en toda su plenitud.

Dios les bendiga y les guarde y les use grandemente en Su Obra en este Día Postrero. Dejo nuevamente con nosotros por aquí ¿a quién? A José Guillermo para continuar.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LOS ENVIADOS DEL ENVIADO, A EVANGELIZAR”.

[Revisión diciembre 2021]

1 San Lucas 2:21-24

2 San Mateo 8:1-4

3 San Mateo 25:14-30

4 San Mateo 13:12, 25:29; San Marcos 4:25, San Lucas 19:26

5 San Lucas 16:10

6 San Mateo 16:26, San Marcos 8:36

7 Isaías 52:7, Nahúm 1:15, Romanos 10:15

8 San Marcos 16:15, Hechos 1:8

9 Habacuc 2:14, Isaías 11:9

10 San Mateo 10:32-33, San Lucas 12:8-9, 2 Timoteo 2:12

11 1 Corintios 15:58

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