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La señal de la Sangre aplicada hoy
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La señal de la Sangre aplicada hoy

Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor del Programa Divino y Su Palabra prometida para este tiempo final.

El tema para esta ocasión es: “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”.

Quiero leer en el libro del Éxodo, capítulo 12, verso 1 al 13, donde dice:

“Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

Este mes os será principio de los meses; para vosotros será este el primero en los meses del año.

Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.

El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la pascua de Jehová.

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.

Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema es: “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA”.

Encontramos, a través de la historia del pueblo hebreo, que ellos tenían un cordero desde los tiempos de Adán, el tiempo de Abraham también; y ofrecían a Dios esos corderos por el pecado. Y ahora cuando llega el tiempo en que Abraham tiene el hijo que Dios le había prometido, el cual creció, luego se casó con Rebeca (su prima hermana), y luego tuvo, por medio de su esposa Rebeca, tuvo a Esaú y a Jacob. Luego ellos crecieron también. Jacob fue bendecido con la Bendición de la Primogenitura; y por consiguiente la descendencia de Isaac por medio de Jacob sería la que tendría la Bendición de la Primogenitura, y por consiguiente sería la descendencia de Abraham en la cual se cumpliría lo que Dios le había dicho en el Génesis, capítulo 15, cuando Él dijo… verso 12 en adelante:

“Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años”.

Y ahora vean que esa descendencia de Abraham, de la cual Dios le habla, vino por medio de Abraham a Isaac, y de Isaac a Jacob, y de Jacob a los patriarcas, y de los patriarcas a los hijos de los patriarcas, y a los nietos y bisnietos; hasta que se formó allá en Egipto un pueblo muy grande. Pero eran esclavos (por lo tanto, no eran pueblo todavía), y Dios los libertó con mano poderosa.

Y para esa liberación, tuvieron ellos que tener un cordero sacrificado, el cordero pascual, el cual sacrificaron el día 14 en la tarde; y en la tarde comenzaba también el día 15 (porque los días comienzan en la tarde para el pueblo hebreo); y durante el día 15 tendrían ese cordero asado dentro de sus casas, comiendo ese cordero; y la sangre de ese cordero estaría aplicada en los dos postes de la puerta y en el dintel.

Y esa sangre aplicada sería por señal, para que la muerte no entrara a esos hogares y para que así no murieran los primogénitos que estaban en esos hogares hebreos. En los hogares donde no estaba la sangre aplicada en el dintel y en los postes, la muerte entraba, el juicio divino entraba, y moría el primogénito.

Pero la sangre había sido dada por señal, conforme a la promesa divina, porque ese cordero pascual representa a nuestro amado Señor Jesucristo; y la Sangre del Cordero Pascual es la Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario. Y cuando es aplicada en el individuo la Sangre de Cristo, y tiene la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo…; porque el Espíritu Santo es la Vida de la Sangre, es la Vida que estaba dentro del cuerpo de Jesús, y por consiguiente es la Vida de la Sangre de Jesucristo; y la señal de que la Sangre de Cristo está aplicada en la persona es que ha recibido el Espíritu Santo.

Toda persona que ha creído en Cristo como su Salvador, y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y ha recibido Su Espíritu Santo: tiene la señal aplicada en él; y, por lo tanto, la muerte espiritual no lo puede tocar. Esa persona tiene vida eterna, recibió vida eterna, y ha sido preservado con vida para vivir eternamente; y por eso recibió un cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y para el Día Postrero recibirá un cuerpo físico glorificado y eterno, si permanece vivo hasta la resurrección de los muertos en Cristo.

Pero si la persona ha partido: no tiene ningún problema, porque resucitará en un cuerpo eterno, porque tuvo la señal aplicada; por lo tanto tiene promesa de vida eterna. Está viviendo en el Paraíso, en el cuerpo teofánico, y regresará en el Día Postrero para recibir su cuerpo eterno, y ser a imagen y semejanza de Jesucristo, juntamente con los que estamos vivos en esta Tierra, los cuales seremos transformados si permanecemos hasta la resurrección; y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, la Iglesia, que es la Casa de Dios como Cuerpo Místico de creyentes, tiene también el Cordero Pascual dentro de su Casa, siendo comido ese Cordero Pascual, Cristo.

Él dijo: “El que no coma mi carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí”1.

Por lo tanto, dentro de la Casa de Dios, de la Iglesia de Jesucristo, los siervos fieles y prudentes que Él ha enviado de edad en edad, de etapa en etapa, han estado dando a comer ese Cordero Pascual en la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo; y al estar comiendo la Palabra, el Mensaje, en cada etapa, en cada edad: se han estado comiendo al Cordero de Dios (que es Cristo, la Palabra), y Su Sangre ha estado aplicada en la Iglesia.

Porque la señal de que la Sangre ha sido aplicada en la Iglesia, que es la Casa de Dios, es que ha recibido el Espíritu Santo; y el Espíritu Santo ha estado manifestado en la Iglesia de Jesucristo por medio de Su ángel mensajero correspondiente a cada edad, de edad en edad.

Y ahora, para el Día Postrero, en donde la muerte viene sobre la raza humana (muerte espiritual), el enemigo de Dios, el diablo, en Apocalipsis, capítulo 6 y versos 7 al 8, viene sobre un caballo amarillo. Y veamos lo que dice ahí: capítulo 6, versos 7 al 8, dice:

“Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

Ahí podemos ver que ese jinete del caballo amarillo es el diablo encarnado, que viene en el Día Postrero, y tiene por nombre Muerte, y el infierno le sigue.

Pero no puede herir con muerte a los escogidos de Dios, porque ellos tienen la señal aplicada, la señal de la Sangre aplicada; porque tienen el Espíritu Santo. Y lo han tenido de edad en edad, manifestado en cada ángel mensajero —así lo ha tenido el Cuerpo Místico de Cristo—. Y ha estado el Espíritu Santo manifestado también en cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo, que ha recibido el Espíritu Santo y ha nacido de nuevo.

Y ahora, para el Día Postrero, la Iglesia tendrá la señal aplicada, que es la Venida del Espíritu Santo, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; y eso es la Palabra encarnada en un hombre.

Teniendo, la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, la Palabra encarnada, el Verbo encarnado, la Palabra encarnada en un hombre, el Espíritu Santo viniendo en un hombre: en Su Ángel Mensajero, tendrá la Iglesia de Jesucristo la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo viniendo en medio de Su Iglesia en carne humana, en Su Ángel Mensajero, en el Día Postrero. Y los juicios divinos no podrán caer sobre esa Iglesia, porque Ella tiene la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, manifestado en Ella como Cuerpo Místico de creyentes.

Por lo tanto, esa Iglesia es librada de la gran tribulación y llevada a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y nosotros como individuos, en adición a tener las primicias del Espíritu Santo, en el Día Postrero recibiremos la plenitud del Espíritu Santo: y tendremos el cuerpo nuevo y eterno y glorificado.

Y entonces tendremos la plenitud del Espíritu Santo manifestado en nosotros, que es tener tanto las primicias del Espíritu (que es tener el Espíritu Santo y tener así el cuerpo teofánico de la sexta dimensión), y luego, en el Día Postrero, tener también, recibir también, el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno; y eso es la adopción, tener la adopción.

Y así estar manifestados como hijos e hijas de Dios en la manifestación gloriosa de los hijos e hijas de Dios, en esa liberación que está prometida para ser realizada en este tiempo final; y así todos como individuos tendremos la plenitud del Espíritu Santo.

Así como tenemos las primicias del Espíritu, tendremos también la plenitud del Espíritu Santo: recibiendo el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno y glorioso que Él ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Y así es como tendremos, como individuos, el Sello del Dios vivo, el Espíritu Santo en toda Su plenitud manifestado en nosotros: al recibir la transformación de nuestros cuerpos y los muertos en Cristo recibir la resurrección en cuerpos eternos.

Esa Iglesia no puede pasar por la gran tribulación, porque tiene la señal de la Sangre aplicada en Ella (cada uno como individuo, y la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes), al tener el Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; y así tiene la Vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo manifestado en medio de Ella.

Como lo tuvo de edad en edad, para el Día Postrero lo tendrá en Su Ángel Mensajero: en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Espíritu Santo, la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo es la que tendrá esa señal: la señal de la Sangre: el Espíritu Santo manifestado en Ella en Su Ángel Mensajero.

Y quien no tenga la señal de la Sangre: no escapará del juicio divino de la gran tribulación.

Por eso es que muchos grupos tendrán que pasar por la gran tribulación, porque no tendrán al Espíritu Santo como Cuerpo Místico de creyentes, no tendrán el Espíritu Santo manifestado en medio de ellos en carne humana, en Su Ángel Mensajero; y por consiguiente tendrán que pasar por la gran tribulación.

Porque con la Venida del Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, viene el Espíritu Santo clamando como cuando ruge un león y los siete truenos hablando sus voces, y revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio del Ángel que era diferente a los demás, el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, velado y revelado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Esa revelación no la tendrá nadie más que la Iglesia del Señor Jesucristo, que tendrá en su medio al Espíritu Santo viniendo en carne humana en Su Ángel Mensajero; y por consiguiente tendrá la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, en Ella manifestado. Y solamente la Iglesia del Señor Jesucristo será la que tendrá esa señal, porque tendrá a Jesucristo en Espíritu Santo en medio de Ella, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Por eso es que el resto del mundo tendrá que pasar por la gran tribulación: porque no tendrán la señal de la Sangre, el Espíritu Santo manifestado en carne humana, en Su Ángel Mensajero, en medio de ellos como su líder, como su mensajero, como el Ángel del Pacto viniendo velado y revelado en carne humana.

Ahora vean cuál es la señal de la Sangre para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes; y esa es la señal que recibe en la Edad de la Piedra Angular, en el entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Y para los escogidos: así como hemos recibido las primicias del Espíritu, recibiremos la plenitud del Espíritu Santo siendo transformados en este tiempo final, y los muertos en Cristo siendo resucitados en cuerpos eternos; y entonces tendremos el Espíritu Santo en toda Su plenitud.

Y eso será la señal de la Sangre: el Espíritu Santo manifestado en toda Su plenitud en cada miembro del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, dándonos un cuerpo eterno y glorificado, y también el cuerpo teofánico que Él nos ha dado cuando lo recibimos como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en Su Sangre y recibimos Su Espíritu Santo.

Ahora vean qué sencillo es todo el Programa de Dios. Y vean cómo es que escaparemos del juicio divino que ha de venir —de la gran tribulación— sobre este planeta Tierra, en donde el juicio será como fue en Egipto.

Así como fue en Egipto: caerá el juicio divino sobre los gentiles así como cayó sobre el imperio gentil del Faraón; y ahora caerá sobre el imperio gentil de la bestia, del anticristo, ese reino gentil, ese reino de los gentiles.

Y luego que haya caído ese juicio divino serán quitados de la Tierra los que deben ser quitados; y regresará Cristo con Su Iglesia a la Tierra, de las Bodas del Cordero o de la Cena de las Bodas del Cordero, de esa Gran Fiesta en el Cielo; regresará a la Tierra Cristo con Su Iglesia, con Sus escogidos, en cuerpos eternos, para reinar sobre el pueblo hebreo y sobre todo el planeta Tierra, sentado sobre el Trono de David; y reinará por mil años y luego por toda la eternidad, y nosotros reinaremos con Él.

Vean por qué es tan importante tener la señal de la Sangre nosotros como individuos. La señal de la Sangre es el Espíritu Santo. Y recibiendo el Espíritu Santo, al creer, recibimos las primicias del Espíritu Santo, y en el Día Postrero recibiremos la plenitud del Espíritu Santo al ser transformados; y así estar a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo; y entonces Cristo en Espíritu Santo se manifestará en nosotros en toda Su plenitud como individuos, y también en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, que tendrá al Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, en medio de Su Iglesia; y el Espíritu Santo será el que estará haciendo esas grandes maravillas y señales por medio de carne humana en el Día Postrero.

Y esas grandes maravillas y señales y milagros que el pueblo hebreo está esperando y que recibirá, las estará haciendo el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia a través de Su Ángel Mensajero, en el ministerio de Jesús por segunda vez, el ministerio de Moisés por segunda vez y el ministerio de Elías por quinta vez. ¿Vieron lo sencillo que es todo?

Ahora vean, eso es: “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”, así como la sangre fue aplicada allá en las casas de los hebreos el día antes de la salida del pueblo; fue aplicada en la tarde, y luego durante la noche ya estaba esa señal aplicada ahí.

Y ahora, vean ustedes cómo esa señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo como primicias, ha comenzado desde el Día de Pentecostés hacia acá, ha estado durante toda la noche aplicada. Y ahora, para el Día Postrero, encontramos que los escogidos de Dios saldrán en la mañana de un nuevo día dispensacional, y en la mañana de una nueva dispensación, saldrán libres; porque tienen la señal de la Sangre —el Espíritu Santo— aplicado en ellos como individuos, y la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

Ahora podemos ver este misterio, el cual, en este Día Postrero, vean ustedes, es demandado para poder escapar del juicio divino que ha de venir sobre la Tierra.

Hay muchos grupos religiosos de diferentes religiones; y aun de la religión hebrea tenemos muchos grupos religiosos, como los fariseos, los saduceos. Los fariseos son una agrupación; y los saduceos son la agrupación de la alta sociedad, de la jerarquía religiosa hebrea; de los saduceos es que siempre viene el sumo sacerdote (o sea que es la alta sociedad de la religión hebrea).

Y ahora, así también encontramos que el cristianismo tiene diferentes agrupaciones religiosas o sectas religiosas: tenemos los evangélicos, los católicos y los pentecostales; y en esas tres agrupaciones se reúnen todos los que proclaman ser cristianos: o son católicos, o son evangélicos, o son pentecostales. Están esas tres líneas en medio del cristianismo.

Así como en medio del judaísmo están los fariseos, están los saduceos, y están también los esenios, que es otra línea también. Y hay algunas líneas más en medio de la religión hebrea: en la actualidad están los ortodoxos, están los conservadores, están también los más modernos (no recuerdo bien cómo se llaman)2. Y encontramos esas líneas en medio del judaísmo y también en medio del cristianismo.

Pero miren ustedes, el que no tenga la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, en medio de ellos, o de Ella (de la Iglesia), manifestado en carne humana en el Día Postrero… Porque es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, del cual dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 256 del libro de Los Sellos:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y esa Palabra de Dios encarnada en un hombre, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, es la señal para la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes. Tendrá el Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, y esa es la señal para la Iglesia: que ha de escapar del juicio divino y ha de ser transformada, y ha de ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora podemos ver cómo durante la gran tribulación el juicio divino caerá sobre todas las religiones también; como cayó en el tiempo de Noé sobre todas las religiones, pero escapó Noé y su familia. Y así también será sobre los habitantes del planeta Tierra durante la gran tribulación: el juicio divino caerá sobre la Tierra, sobre naciones, pueblos y lenguas y religiones también; pero escaparán los escogidos de Dios antes de venir la gran tribulación, porque tendrán al Espíritu Santo, la señal de la Sangre, aplicado el Espíritu Santo en Su Iglesia en el Día Postrero, en carne humana.

Y también los escogidos como individuos, al recibir la adopción, o sea, la transformación de sus cuerpos, tendrán al Espíritu Santo —en ellos como individuos— manifestado en carne humana; porque tendrán la manifestación de la plenitud del Espíritu Santo, del Espíritu de Dios.

Ahora vean quiénes son los que escaparán de la gran tribulación: los que serán transformados y tendrán en toda Su plenitud el Espíritu Santo manifestado en ellos como individuos; y como Cuerpo Místico de creyentes: todos pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo, la cual escapará del juicio divino que ha de venir sobre la Tierra porque tendrá el Espíritu Santo encarnado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero.

¿Vieron quiénes son los que escaparán? ¿Vieron la Iglesia que escapará también de la gran tribulación, de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana?

Esto es así porque la señal de la Sangre es el Espíritu Santo. Y estando el Espíritu Santo manifestado en la persona como individuo, esa persona tiene la señal de la Sangre aplicada en su alma. Y la Iglesia de Jesucristo teniendo el Espíritu Santo en medio de Ella, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, tendrá la señal de la Sangre aplicada en Ella, y escapará del juicio divino que ha de venir sobre el planeta Tierra.

Hemos visto este misterio de LA SANGRE APLICADA HOY.

Y ahora vean ustedes cómo es para individuos y cómo es para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes: Primero se ha tenido las primicias, y para el Día Postrero se tiene la plenitud. Para, al principio… – al recibir las primicias se ha obtenido el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y para el Día Postrero recibiremos la plenitud del Espíritu Santo, y por consiguiente recibiremos el cuerpo eterno y glorioso y eterno que Él ha prometido para cada uno de nosotros, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Hemos visto: “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”.

Miren cómo nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en el libro de las Citas, página 108; dice:

943 – “La Iglesia es la Sangre de Cristo por medio del Espíritu (Santo), porque la Vida está en la Sangre. Eso es el bautismo del Espíritu Santo, lo cual nos bautiza en Su Cuerpo, porque reconoce solamente Su Cuerpo, Su carne, Su Palabra”.

Ahora, por medio del Espíritu Santo la Iglesia de Jesucristo es la Sangre de Jesucristo, porque en Su Iglesia está la Sangre de Cristo aplicada al tener el Espíritu Santo; y por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo es la Sangre de Jesucristo por medio del Espíritu Santo.

Ahora, hemos visto este misterio de la señal de la Sangre: el Espíritu Santo aplicado hoy en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, al tener al Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero viniendo a Su Iglesia (esa es la Venida del Espíritu Santo a Su Iglesia en el Día Postrero en carne humana); y en nosotros como individuos es la Venida del Espíritu Santo en y a nosotros en la manifestación de la adopción de los hijos e hijas de Dios, la transformación que nosotros hemos de recibir.

Ya tenemos las primicias del Espíritu, el cuerpo teofánico, pero para el Día Postrero tendremos la plenitud del Espíritu Santo, o sea, tendremos la transformación de nuestros cuerpos, y entonces tendremos el cuerpo eterno. Y Dios morará en ese cuerpo eterno en toda Su plenitud, así como morará en Su Iglesia en toda Su plenitud, en el Día Postrero y por toda la eternidad; porque Cristo, el Espíritu Santo, estará en Su Iglesia manifestado en carne humana en el séptimo milenio, desde este tiempo final, por el Milenio y por toda la eternidad.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio de “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”, que es la señal que Dios requiere para poder escapar del juicio divino de la gran tribulación, que ha de venir sobre la Tierra en este tiempo final, en el tiempo en que Dios esté libertando al pueblo hebreo.

En ese tiempo caerá el juicio divino sobre la raza humana, pero ya nosotros habremos escapado y estaremos en la Cena de las Bodas del Cordero. ¿Por qué? Porque tenemos la señal de la Sangre, el Espíritu Santo, en nosotros; tendremos para el Día Postrero al Espíritu Santo, que es la señal de la Sangre, en medio de Su Iglesia, en medio de la Iglesia, en carne humana, manifestado en Su Ángel Mensajero. Así es para la Iglesia como el Cuerpo Místico de Cristo, tener al Espíritu Santo en medio de Ella manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

San Pablo decía: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”3. Cristo estaba en San Pablo viviendo, y estaba manifestándose por medio de San Pablo, llevando a cabo la Obra correspondiente a esa edad; y así es para nuestra edad, la Edad de la Piedra Angular, en donde Cristo en Espíritu Santo se manifiesta y lleva a cabo Su Obra correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, y llama y junta a Sus escogidos, y los reúne en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo. Y todo esto lo hace en el Día Postrero, por medio de Su manifestación en carne humana en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero.

Y el Ángel del Pacto, que es el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, en Su cuerpo teofánico, es el Ángel del Pacto, el Ángel, el Mensajero a Israel; pero viene primero por Su Iglesia gentil, porque Su Iglesia ha llegado a su final, ha llegado al tiempo en donde tiene que ser transformada y raptada y llevada a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y los muertos en Cristo tienen que resucitar en cuerpos eternos; porque es en el Día Postrero para el cual Él prometió esa resurrección. Y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio; y si no, pues solamente faltan dos años y medio para llegar al año 2001, y así terminar el año 6000, que es también el año 2000 de la era cristiana.

Y ahora, vean ustedes cómo para este tiempo final se requiere la señal de la Sangre aplicada en la Iglesia de Jesucristo, se requiere que tenga el Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y en cada uno de nosotros como individuos, para escapar del juicio divino, se requiere que tengamos la señal de la Sangre, la Vida de la Sangre, en nosotros aplicada.

Espiritualmente la tenemos, tenemos la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, en nosotros; y Él es el que nos da ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión; el cual, al tenerlo, ya estamos sellados con el Sello del Dios vivo, estamos en el Cuerpo Místico de Cristo, y por consiguiente, como individuos tenemos las primicias del Espíritu.

Y ahora, para el Día Postrero, para poder escapar del juicio divino que viene y nosotros ir a la Cena de las Bodas del Cordero con Cristo, necesitamos tener la plenitud del Espíritu Santo como individuos; esto es, ser transformados en el Día Postrero y tener nosotros a Cristo en Espíritu Santo manifestado en toda Su plenitud.

Hemos visto lo que es tener la señal de la Sangre, el Espíritu Santo, en nosotros como individuos; y lo que es en el Cuerpo Místico de Cristo como Iglesia, como Cuerpo Místico de creyentes.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”.

Ya estaré nuevamente con ustedes en la próxima actividad, en el lugar ya… en el “Club de Leones”. ¿Cuántos ya saben dónde es ese lugar? Hay algunos que no saben, pero averigüen con los que saben o vayan con los que saben para que así no se extravíen. Y yo tampoco sé, por lo tanto me tienen que llevar a esa actividad. Y el tema para esa actividad será: “LA TRAYECTORIA DE LA SANGRE DE CRISTO”, y eso es desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y que la señal de la Sangre en la Iglesia de Jesucristo siempre permanezca, y escape de los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra. Y escapará, porque tiene la señal de la Sangre, el Espíritu Santo, en Ella manifestado, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Y cada uno como individuo recibe esa señal: en el Día Postrero recibe la señal de las primicias, y para el Día Postrero recibe la señal de la plenitud del Espíritu Santo, que es la señal de la Sangre.

Seremos transformados los que vivimos, y los muertos en Cristo serán resucitados en cuerpos eternos; y así todos como individuos tendremos la señal de la Sangre en toda Su plenitud aplicada en nosotros, la plenitud del Espíritu Santo, con un cuerpo nuevo y eterno, el cual Cristo ha prometido para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también; para así todos tener la señal de la Sangre aplicada en el Día Postrero en toda Su plenitud, y escapar de los juicios divinos que han de venir sobre el planeta Tierra.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados, y los muertos en Cristo resucitados en cuerpos eternos; y seamos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, en y a la Casa de nuestro Padre celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y ya a las 6:00 de la tarde estaremos reunidos en el “Club de Leones” para continuar con la última conferencia de hoy domingo 23 de agosto, aquí en Veracruz, de la República Mexicana.

Oren por la actividad de las 6:00 de la tarde, para que Dios me dé palabras, ponga en mi corazón y en mi boca palabras de vida eterna; y sean abiertas esas palabras de vida eterna reveladas, y sea abierto el corazón de las personas, y entiendan esa Palabra de Dios revelada; porque la buena tierra son aquellos que entienden la Palabra de Dios, la Palabra de Dios para el tiempo que les toca vivir.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo, que Dios les guarde, y nuevamente con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar.

Vamos a ver qué hora tenemos por aquí… Las 4:00, ya tenemos las 4:00.

Benjie tiene algún cántico por aquí, para con Miguel cantarlo; y si necesitan también más ayuda, pues todavía yo estoy por aquí con ustedes, para también glorificar a Dios cantando; porque es un privilegio grande glorificar a Dios cantándole, cantando alabanzas a Su Nombre.

Bueno, vamos a pedirle a Miguel por aquí, pase acá… y también a Benjie para el cántico que Benjie tiene… (¿Cuál es, Benjie?). Aquí tenemos dos cánticos muy importantes. Uno es “Hay en mi alma una gloriosa bendición”, y el otro es: “En la Cruz”, en donde vimos la Sangre del Cordero derramada, la cual está aplicada en nuestros corazones; y la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, da testimonio de que tenemos en nosotros la Sangre del Cordero de Dios, de Jesucristo, aplicada en nuestros corazones.

Bueno, vamos primero con “Don Perfecto”, donde dice:

Hay en mi alma una gloriosa bendición,

don perfecto hay en mi alma

desde que Cristo mis pecados perdonó

y con Su Sangre mi alma limpió.

Dice: “Don perfecto hay en mi alma desde que Cristo mis pecados perdonó y con Su Sangre mi alma limpió”. ¿Y dónde sucedió todo eso? En la Cruz del Calvario. Allí en la Cruz fue que sucedió. Y vamos a ver la historia de la Cruz: “En la Cruz” donde Él mis pecados perdonó.

Bueno, hemos visto la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios, la cual nos ha limpiado de todo pecado, derramada allá en la Cruz del Calvario; y ahora hemos visto también Su Espíritu Santo, que Él nos ha dado, el cual es la señal de la Sangre aplicada en nuestro corazón.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín. Dios les bendiga.

“LA SEÑAL DE LA SANGRE APLICADA HOY”.

[Revisión diciembre 2021]

1 San Juan 6:53-54

2 [Reformistas, y también los reconstruccionistas / Fuente: enlacejudio.com (Enciclopedia Judáica) –Editor]

3 Gálatas 2:20

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