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La Mano Fuerte de Dios extendida
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La Mano Fuerte de Dios extendida

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en el “Auditorio Moisés”. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en Éxodo, capítulo 3, verso 13 en adelante, donde dice:

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros.

Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; (y este es mi memorial)1 por todos los siglos.

Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;

y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.

Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.

Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.

Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.

Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;

sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Este pasaje nos habla del éxodo que Dios va a llevar a cabo. Y antes de Dios llevar a cabo ese éxodo, encontramos que ya en el Antiguo Testamento, allá en el Génesis, ya Dios había hablado de ese éxodo que iba a realizar, cuando todavía no existían en la Tierra, no estaban materializadas en la Tierra, en carne humana, las personas que iban a participar de ese éxodo.

Y, por consiguiente, las personas que iban a estar en ese éxodo no existían aquí en la Tierra, pero ya Dios está hablando acerca de ese éxodo acá en el Génesis, cuando le habló al patriarca y profeta Abraham, el profeta de la Dispensación de la Promesa, que es el profeta de la cuarta dispensación.

Vean ustedes, en el capítulo 15 del Génesis, verso 12 en adelante, dice:

“Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates…”.

Ahora, podemos ver que aquí ya Dios le estaba hablando a Abraham de ese éxodo; y sin embargo, la simiente de Abraham que saldría en ese éxodo todavía estaba en los lomos de Abraham. Abraham todavía no había tenido hijos, ni siquiera había tenido a Ismael, y mucho menos a Isaac. Pero vean ustedes, el Dios que conoce todas las cosas ya le está hablando de la trayectoria por la cual pasará la descendencia de Abraham, esa descendencia terrenal.

Y por donde pasa la descendencia terrenal de Abraham, luego pasa la descendencia celestial de Abraham, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, los escogidos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Y lo que sucedió con el pueblo hebreo es entonces tipo y figura de lo que sucedería con el Israel celestial, con la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo tanto, en medio de la Iglesia de Jesucristo encontraremos el equivalente al éxodo que Dios llevó a cabo en medio del pueblo hebreo, en donde Dios con Mano Fuerte libertó al pueblo hebreo.

“LA MANO FUERTE DE DIOS EXTENDIDA”.

Vean, la Mano Fuerte de Dios extendida la encontramos manifestando los juicios divinos sobre Egipto. Y cuando se habla de la Mano de Dios extendida, la Mano Fuerte y poderosa de Dios extendida sobre una nación, sobre un pueblo, sobre una ciudad o sobre una persona o una familia, encontramos que el juicio divino cae sobre tal persona, familia, ciudad o nación.

Y ahora, está cayendo el juicio divino sobre Egipto cuando Moisés ya llegó a Egipto y comenzó Dios a decirle a Moisés las cosas que Dios iba a hacer, los juicios que iba a traer. Y Moisés comunicaba al faraón, le daba a conocer al faraón el juicio divino que vendría sobre Egipto. Y el faraón pensaba que eso no iba a ser así; y sin embargo, así sucedía, porque Dios estaba con Su Mano Fuerte extendida sobre y contra el imperio del faraón.

Y ahora, vean cómo con Mano Fuerte, cómo con la Mano poderosa de Dios trayendo los juicios divinos sobre Egipto, sobre el faraón y su pueblo, fue que fue libertado el pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto.

Y ahora, con Mano Fuerte y poderosa Dios guio al pueblo hebreo, trayendo el juicio divino sobre todas las demás naciones por donde pasaba el pueblo hebreo. Y toda nación que se levantaba en contra del pueblo hebreo sentía la Mano Fuerte de Dios extendida, esa Mano poderosa de Dios extendida sobre las diferentes naciones que se opusieron al pueblo hebreo.

Ahora, podemos ver que cuando Dios está libertando Su pueblo, la misericordia de Dios está sobre Su pueblo; pero la Mano Fuerte de Dios, extendida sobre todos los que se levanten en contra del pueblo de Dios, trae el juicio divino sobre esas personas o sobre esos pueblos.

Ahora, esos juicios divinos que cayeron sobre Egipto y su rey el faraón, son tipo y figura de los juicios divinos que caerán en este tiempo final durante la gran tribulación.

En este tiempo final caerán sobre el faraón, que será el anticristo; porque el faraón allá tipifica al anticristo, el cual estará sobre el reino o imperio de los gentiles, el cual en este tiempo final estaría en los pies de hierro y de barro cocido.

Ahora, podemos ver que para el tiempo final todos esos lugares y naciones y generaciones que tuvieron la Mano Fuerte de Dios extendida, sintieron el juicio de Dios sobre ellos…; porque la Mano Fuerte de Dios extendida contra esas naciones y generaciones, trajo el juicio divino.

Así fue para el mundo antediluviano. La Mano Fuerte de Dios estuvo extendida contra el mundo antediluviano, y trajo el diluvio, y los destruyó a todos allá en el diluvio2.

Encontramos que también para el tiempo de Moisés y Lot la Mano extendida de Dios cayó, fue manifestada sobre Sodoma y Gomorra, y vino el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra en aquel tiempo3.

Ahora, podemos ver cómo la Mano extendida de Dios, la Mano Fuerte de Dios extendida, trae el juicio divino sobre naciones, pueblos, lenguas y generaciones.

Ahora, todo ese juicio divino que cayó en diferentes generaciones sobre pueblos, naciones y lenguas, es tipo y figura del juicio divino que caerá en el Día Postrero durante la gran tribulación contra el imperio o reino de la bestia, del anticristo, el cual para el tiempo final se encontraría en los pies de hierro y de barro cocido.

Por cuanto ese imperio o reino dio comienzo allá con la cabeza de oro, que fue el imperio babilónico, del cual Nabucodonosor era el rey; por esa razón es que para el tiempo final el anticristo, la bestia, el hombre de pecado, con toda su organización religiosa y política, es llamado también Babilonia4. ¿Por qué? Porque su comienzo fue en Babilonia, el comienzo de ese reino de los gentiles.

Había también comenzado allá en el Génesis ese reino de los gentiles, en cierto sentido, con Nimrod, que fue el nieto – hijo de Cus; y Cus fue hijo de Cam, uno de los hijos de Noé5.

Ahora, podemos ver cómo en Babilonia estuvo, y comenzó allí, el reino de Nimrod; y vino a ser la cabeza de ese reino babel, o sea, Babilonia. Allí fue donde se construyó la torre de Babel, allí mismo6.

Y ahora, encontramos que el reino de los gentiles, que comienza con el rey Nabucodonosor, está representado en el reino de Nimrod allá en Babilonia.

Y ahora, el reino de los gentiles también, que comenzó con la cabeza de oro, representado en esa estatua que vio Nabucodonosor, comienza también en Babilonia.

Y por eso es que todo ese reino en sus diferentes etapas puede ser llamado Babilonia, aunque fue pasando por la etapa allá en Babilonia; luego en Media y Persia, con los medos y los persas, la segunda etapa, representada en el pecho y los brazos de plata; y la tercera etapa representada en el vientre y los muslos de bronce, que corresponde al imperio de Grecia; y luego las piernas de hierro, que corresponden al imperio romano, y los pies de hierro y de barro cocido (que también corresponde a Roma, porque son los pies de hierro y de barro cocido).

El hierro representa el imperio romano; y el barro, vean ustedes, corresponde a los reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia, con sus naciones; lo cual lo encontramos acá en el Apocalipsis, capítulo 17, versos 11 en adelante, donde dice:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Esos son los escogidos de Dios, los que están con Él, o sea, los miembros de Su Cuerpo Místico de creyentes; los cuales para el Día Postrero estarán en cuerpos eternos y glorificados cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados. Para ese momento ya se habrá completado el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Jesucristo.

Ahora, podemos ver que todo este juicio divino, toda esa lucha y victoria que Cristo obtiene contra el anticristo, la bestia y los diez reyes, la obtiene porque Él dice:

“Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes”.

Ahora vean cómo viene: viene como Señor de señores y Rey de reyes, Cristo en Su Venida en el Día Postrero. Y vencerá al anticristo, a la bestia, al hombre de pecado, y a los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia.

Esto también ya está profetizado en el libro del profeta Daniel, en el capítulo 2 y versos 30 al 45. Vean cómo dice aquí. Dice, vamos a ver (vamos a leer menos), vamos a buscar del 27 en adelante. Capítulo 2, verso 27 en adelante, del libro del profeta Daniel, dice:

“Daniel respondió delante del rey, diciendo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey.

Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:

Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser.

Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.

Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.

La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;

sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.

Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.

Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo…”.

Ahora, la cabeza de oro representa el reino babilónico por el rey Nabucodonosor; y luego, después de Nabucodonosor y su imperio, se levantará otro reino, representado en los pechos y los brazos de plata, dice…; y ese es un reino inferior porque la plata es inferior al oro.

¿Qué vale más, un kilo de plata o un kilo de oro? Pues el kilo de oro vale más, porque la plata es inferior al oro.

Y así ha sido estos reinos. El de Nabucodonosor fue el reino superior de entre los gentiles; después el reino medo-persa, fue inferior; y después de ese reino medo-persa representado en el pecho y los brazos de plata:

“… y luego (otro) un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra”.

Ese fue el imperio de Grecia, inferior a la plata; porque un kilo de plata y un kilo de bronce, ¿qué vale más? Pues el kilo de plata.

Y así ha sido con estos reinos a medida que han venido bajando desde la cabeza de oro, el pecho y los brazos de plata, luego el vientre y los muslos de bronce (que es el imperio de Grecia). A medida que han venido bajando, han venido también bajando de calidad, bajando de importancia; porque son reinos inferiores, etapas inferiores del reino de los gentiles a medida que va surgiendo una etapa.

“Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo”.

Ese fue el imperio romano de los Césares.

Y ahora, un kilo de hierro y un kilo de bronce, ¿qué vale más? Pues un kilo de bronce; es superior.

Y luego de este imperio romano de los Césares, los pies de hierro y los dedos de hierro, y de barro cocido, representa que el reino romano, el imperio romano, sigue hacia abajo, hacia los pies y los dedos; y es cubierto no de carne, sino que es cubierto de barro; y eso es la unión de estos diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia.

La bestia representa el hierro ahí, y el barro representa esos reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia.

Y ahí podemos ver cómo para este tiempo final el reino de los gentiles estaría en su etapa más crítica; y por eso es que el reino de los gentiles cada día tiene más problemas: problemas económicos, problemas sociales, problemas políticos, problemas militares; todo tipo de problema tiene el reino de los gentiles en los pies de hierro y de barro cocido.

Y ahora, dice:

Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.

Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.

Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas (por pactos); pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.

Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre…”.

Eso es nada menos que la Mano Fuerte de Dios extendida sobre el reino o imperio de los gentiles, como fue extendida sobre el imperio del faraón allá en Egipto.

“… de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación”.

Esa Piedra no cortada de manos es: la Piedrecita blanca que viene con un nombre nuevo escrito que ninguno entendía, en Apocalipsis, capítulo 2 y verso 17; es la Segunda Venida de Cristo.

La Segunda Venida de Cristo para este tiempo final es esa Piedrecita blanca, es esa Piedra no cortada de manos que para este tiempo final estará presente en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido del reino de los gentiles.

Pero ¿en qué etapa estará el Reino de Dios en este tiempo final? El reino de los gentiles comenzó de la cabeza hacia abajo, pero el Reino de Dios comenzó de abajo hacia arriba; y en este tiempo final la Iglesia del Señor Jesucristo estaría en la etapa de la cabeza de oro del Reino de Dios.

Por lo tanto, es la etapa más gloriosa de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde, así como en la etapa de oro del rey Nabucodonosor, la etapa de oro del reino de los gentiles allá en Babilonia, el faraón o rey del imperio allá en Babilonia, que era Nabucodonosor, el profeta Daniel dice por Palabra de Dios que era rey de reyes; y ahora, en la etapa de la cabeza de oro del Reino de Dios, que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular, Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores.

Ahora podemos ver por qué Cristo obtendrá la victoria contra el reino de los gentiles, contra el reino, el imperio de la bestia, que estará en el Día Postrero en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Ahora, ¿cómo viene la Piedra no cortada de manos, que es la Venida del Señor, la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual extenderá Su Mano Fuerte sobre el imperio o reino del anticristo? Es muy importante saber cómo viene, porque sabiendo cómo Él viene, pues lo estaremos esperando así, y lo veremos en Su Venida manifestado en este Día Postrero.

Porque en este tiempo final es que la Vida, que es Cristo, y la Muerte, que es el anticristo, se encontrarán frente a frente. La bestia (con los diez reyes) se levantará en contra de la Segunda Venida de Cristo; pero Cristo lo vencerá. ¿Por qué? Porque Él es Rey de reyes y Señor de señores.

Ahora, veamos en la página 272 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“213. El caballo amarillo (o sea, ese caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, versos 7 al 8, que es el anticristo viniendo en el Día Postrero): Separación eterna de Dios. Este es el cuarto punto, y allí ve usted el cuatro de nuevo”.

Y ahora, vamos a ver algo muy importante en la página 270, donde dice:

“197. Aquí vemos la Vida y la Muerte llegando a su último encuentro. El caballo blanco de Vida verdadera (o sea, el caballo blanco de Apocalipsis 19) y el caballo amarillo de credos mezclados. La cosa está llegando a un verdadero reto”.

Y ahora, en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto, viene con un nombre que ninguno entendía. Es la Venida del Espíritu Santo, del Ángel del Pacto, en el Día Postrero.

Pero ahora, ¿cómo vendrá? En la página 131 del libro de Los Sellos, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las naciones (esta espada aguda es la Palabra); y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Apocalipsis 19:13-16

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Y ahora, vean ustedes, ahí viene el Mesías, o sea, el Ungido.

Y más abajo, en esta misma página 131, dice:

“[134]. … pero Cristo es llamado EL VERBO DE DIOS. Él es la Palabra, por eso es llamado EL VERBO DE DIOS. Ahora, Él tiene un Nombre que nadie sabe, pero es llamado ‘El Verbo de Dios’”.

Y en la página 134 del libro de Los Sellos en español, dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores’”.

Y ahora, en la página 256, veamos lo que es la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y si encontramos ese hombre, encontraremos al Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana, velado en carne humana y revelado por medio de carne humana. Así como sucedió con la manifestación de Dios en Jesús: era el Verbo hecho carne en aquel joven sencillo de Nazaret llamado Jesús; pero algunas personas no lo pudieron comprender; pero el Verbo se hizo carne y habitó entre los seres humanos, dos mil años atrás, en ese velo de carne llamado Jesús.

Y para este tiempo final, en Apocalipsis, capítulo 19, vemos ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el cual tiene por nombre el Verbo de Dios. Es la Venida del Verbo de Dios de nuevo, es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, viniendo en carne humana en el Día Postrero. Eso será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre.

Si encontramos ese hombre, que es el Ángel del Señor Jesucristo, estaremos viendo al Verbo, la Palabra hecha carne, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo en este Día Postrero; y estaremos viendo la Obra que Cristo, el Ángel del Pacto, estará llevando a cabo por medio de Su Ángel Mensajero. Y por medio de Su Ángel Mensajero, Jesucristo estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice: “Sube acá…”. Con esa Voz de Trompeta, dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

¿Y a dónde vamos a subir? Vamos a subir a la Edad de la Piedra Angular, que es donde el Ángel del Pacto en este Día Postrero estaría velado y revelado por medio de Su Ángel Mensajero.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos dice:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero), para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Para qué lo ha enviado? Para mostrarle a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Ninguna persona podrá entender las cosas que estarán sucediendo en este tiempo final, a menos que sea por medio del Mensaje de Jesucristo, del Ángel del Pacto, a través de Su Ángel Mensajero; porque por medio de Su Ángel Mensajero es que son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Por eso es que el Ángel Mensajero de Jesucristo estará en la Edad de la Piedra Angular; y en él estará Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y por medio de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Vean la forma sencilla en que podremos comprender todas estas cosas. No es siendo muy inteligentes o yendo a estudiar para obtener grandes doctorados en teología, sino escuchando la Voz de Cristo, la Voz del Ángel del Pacto, por medio de Su Ángel Mensajero, a través del cual estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Por eso también dice Apocalipsis 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Es enviado el Ángel de Jesucristo para dar testimonio en y a todas las iglesias; y sobre todo, a la Iglesia de Jesucristo, al Cuerpo Místico de Cristo, a los escogidos de Dios del Día Postrero, que estarán en la Edad de la Piedra Angular.

Esos son los primeros que reciben el Mensaje y se les abre el entendimiento; y entonces dicen: “¡Esto era lo que yo estaba esperando! ¡Estas cosas sí yo las puedo comprender!”. ¿Por qué? Porque Dios les abre el corazón y el entendimiento para poder comprender todas estas profecías que deben ser cumplidas en este tiempo final; y nos abre así las Escrituras por medio del Mensaje del Evangelio del Reino a través de Su Ángel Mensajero.

Y en los mensajes o conferencias predicadas por el Ángel del Señor Jesucristo encontraremos todas las respuestas a todas nuestras preguntas que tenemos con relación a las cosas habladas en el libro del Apocalipsis, que están en esos símbolos apocalípticos, y también en el libro del profeta Daniel, donde encontramos muchos símbolos los cuales se repiten en el libro del Apocalipsis.

Ahora, vean cómo para este tiempo final la revelación de todas estas cosas que deben suceder viene a los hijos e hijas de Dios por medio de la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero; y así la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro, obtiene toda esa revelación, y así obtiene toda esa bendición de todas estas cosas que Dios estaría haciendo en este tiempo final.

Y estaremos viendo cómo Cristo estará derramando Sus bendiciones sobre todos nosotros por medio de la Palabra creadora siendo hablada en bendición para todos nosotros.

Pero después, la Palabra creadora de Dios será hablada y revelará los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra; porque Dios estará revelándole a Su Ángel Mensajero todos estos juicios divinos que han de venir sobre la Tierra; y el Ángel los estará dando a conocer a la raza humana; y se estarán cumpliendo conforme a como serán dados a conocer.

Así como cuando Moisés dio a conocer los juicios divinos que vendrían sobre Egipto, uno a uno los dio a conocer; y a medida que iba dándolos a conocer y diciendo: “Vendrá esto sobre Egipto”, y vino; así el Ángel del Señor Jesucristo estará dando a conocer —por el Espíritu de Dios— todos estos juicios divinos que han de venir sobre el reino de los gentiles, y se irán cumpliendo cada uno de ellos.

El que estará trayendo estos juicios será Dios con Mano Fuerte extendida sobre el imperio o reino de la bestia durante la gran tribulación. Ahora podemos ver que la Mano extendida de Dios sobre y contra el imperio de la bestia, traerá los juicios divinos.

En el libro del Apocalipsis, capítulo 6, versos 12 en adelante, dice:

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”.

El tiempo de la ira de Dios, de la gran tribulación, vean ustedes, es presentado ese tiempo aquí, y los juicios divinos que estarán cayendo sobre la humanidad.

También en el libro del Apocalipsis, capítulo 11, encontramos desde el verso 15 en adelante otra fase, o desde otro punto de vista, o desde otro ángulo, el juicio divino sobre la Tierra. Dice capítulo 11, verso 15 en adelante, del Apocalipsis:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Ahora, podemos ver cómo desde el Trono de Dios en el Cielo es hablado por Dios, desde Su Trono, el juicio divino para caer sobre la Tierra; porque ya no está el Sumo Sacerdote Jesucristo con Su Sacrificio allá sobre el Trono o Asiento de Misericordia. Porque cuando sale Cristo con Su Sacrificio, del Trono de Intercesión en el Cielo, ese Trono (que es el Trono de Dios) se convierte en un Trono de Juicio, para pronunciar el juicio desde Su Trono, Dios, y ese juicio materializarse aquí en la Tierra. Pero “no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”7.

De etapa en etapa, de edad en edad y de dispensación en dispensación, Dios ha estado revelando Sus secretos a Sus siervos Sus profetas. Y para este tiempo final, las cosas que Dios estará haciendo y hablando desde Su Trono, las estará recibiendo el Ángel del Señor Jesucristo; o sea, estará recibiendo esa revelación y la estará dando a conocer a la humanidad; primeramente a la Iglesia del Señor Jesucristo, y luego a todos los que viven sobre la faz de la Tierra.

Ahora, podemos ver cómo es que se conocerán estos juicios divinos que han de caer sobre la Tierra: por medio del Ángel del Señor Jesucristo, que será como el transmisor con sus bocinas o cornetas, dando a conocer lo que Dios desde el Trono está hablando; pero es transmitido a este planeta Tierra por medio del Ángel del Señor Jesucristo.

Así como una estación de radio o de televisión, desde cierto lugar donde tiene sus oficinas y su lugar de transmisión, donde tiene sus equipos, desde ahí transmite programas en vivo o grabados. Y luego con un equipo de televisión usted sintoniza el canal deseado, y usted ve y escucha lo que se está transmitiendo desde las oficinas de transmisión de ese canal de televisión. Así también por medio del televisor de Dios.

El televisor de Dios siempre ha sido un profeta, que ve en otra dimensión y lo trae a esta dimensión terrenal. Por medio del televisor de Dios, Dios estará transmitiendo desde el Cielo Su Programa favorito para este tiempo final; y aquí en la Biblia está el Programa que Dios estará transmitiendo.

Y el que quiera ver y escuchar el Programa favorito de Dios, lo verá y lo escuchará por medio del televisor de Dios, que será el Ángel del Señor Jesucristo. Por medio de él escucharemos la Voz de Cristo, la Voz de Dios siendo transmitida a la raza humana y dando a conocer las cosas que han de suceder en este tiempo.

Y Dios estará mostrando por medio de Su televisor todo Su Programa para este tiempo final: la programación de Dios para el Día Postrero.

Así que sintonizando el canal ocho de Dios, o sea, la edad ocho, la Edad de la Piedra Angular, ahí en ese canal de Dios estará transmitiéndose todo el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final.

Como el Programa de Dios correspondiente a la primera edad, se transmitió en el televisor San Pablo: sintonizado en la primera edad y (diríamos) el primer canal.

Y así por el estilo, de edad en edad; siendo cada edad el canal de Dios, y el mensajero: el televisor. Por medio de esa manifestación de Dios a través de Su televisor, en el canal correspondiente, Dios transmitió en cada edad Su Programa para cada edad. La Programación desde el Cielo fue transmitida a la raza humana en cada edad por medio del televisor, del mensajero de Dios para cada edad.

Y ahora Dios estará transmitiendo en la Edad de la Piedra Angular, que vendría a ser como el canal ocho (y…) de Dios; y por medio del televisor de Dios: el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo8: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Ahí tenemos el televisor de Dios.

Y ahora, vean ustedes cómo todo es sencillo. Cuando una persona quiere ver tal o cual programa que van a estar transmitiendo a tal hora del día o de la noche, usted en su televisor sintoniza el canal correcto y ahí tiene esa programación. Pero si sintoniza otro canal, usted no puede esperar ver la programación que usted deseaba ver: usted va a estar viendo otra programación.

Así también ha sido de edad en edad. Así es para nuestro tiempo, en este tiempo final: Todo el Programa de Dios es transmitido a la raza humana, y sobre todo a la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, por medio de Su Ángel Mensajero.

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. Apocalipsis, capítulo 4, verso 1.

Y Apocalipsis 22, verso 6: “Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas (que han de suceder, o sea) que deben suceder pronto”.

¿Cómo vamos a ver, a entender y a escuchar las cosas que han de suceder pronto, en este tiempo final? Por medio del Ángel de Jesucristo que estaría en este tiempo final dando a conocer todas estas cosas en la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, ¿vieron lo sencillo que es todo? Es tan sencillo que hasta los niños lo pueden ver, lo pueden entender, y pueden dar testimonio de lo que ellos están viendo, de lo que ellos están entendiendo, en el Programa de Dios.

Y ahora, vemos la misericordia de Dios extendida para Su Iglesia en este tiempo final; pero luego se extenderá la Mano Fuerte de Dios sobre el reino de la bestia y traerá los juicios divinos de la gran tribulación.

Pero antes de eso nosotros seremos transformados, los muertos en Cristo serán resucitados, y todos tendremos un cuerpo eterno glorificado, igual al de nuestro amado Señor Jesucristo; y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Así que adelante sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo, y siendo preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo.

Pronto los muertos en Cristo resucitarán y nosotros los que vivimos seremos transformados; es una promesa de nuestro amado Señor Jesucristo9. Y es para los escogidos de la Edad de la Piedra Angular, para los escogidos de la Edad de Oro, que es la edad que se conecta con el Cielo, se conecta con la eternidad, porque es una edad eterna; y por eso es que entraremos a eternidad físicamente también.

Y es nuestra edad la edad que es adoptada en este tiempo final; y los que estarán en esa edad serán adoptados, sus cuerpos serán transformados, y seremos todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Esta también es la edad en donde la Mano Fuerte de Dios estará extendida sobre el reino del anticristo, el reino de la bestia, en este tiempo final. Pero el Reino de Dios prevalecerá, y Cristo obtendrá la Gran Victoria en el Amor Divino para Su Iglesia en este tiempo final.

“LA MANO FUERTE DE DIOS EXTENDIDA”.

Hemos visto el juicio divino que vendrá, eso es la Mano Fuerte de Dios extendida sobre el reino de los gentiles; pero para nosotros es extendida en misericordia y amor divino antes de Él salir del Trono de Intercesión.

Y cuando ya estemos transformados, ningún juicio divino podrá tocar nuestro cuerpo físico; porque es un cuerpo físico eterno y glorificado, el cual no puede ni enfermarse, ni puede ser destruido, ni puede morir; sino que es un cuerpo eterno y glorificado, igual al de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ese es el cuerpo que Él ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también. Y “el que persevere hasta el fin, este será salvo”10, o sea, este será transformado, y será a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes mostrándoles en este tema: “LA MANO FUERTE DE DIOS EXTENDIDA”.

Y, ¿dónde están los que verían la Mano Fuerte de Dios extendida? Aquí estamos en este lugar de la República Mexicana; y en toda la República Mexicana hay miles de personas que fueron predestinados para ver la Mano Fuerte de Dios extendida. Pero antes de ser extendida en juicio divino sobre la raza humana, es extendida en misericordia y amor divino sobre nosotros, para ser llamados, juntados y preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Que la misericordia de Dios, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, sea manifestada sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA MANO FUERTE DE DIOS EXTENDIDA”.

[Revisión octubre 2021]

1 Reina-Valera 1909

2 Génesis 7:1-24

3 Génesis 19:1-24

4 Apocalipsis 17:1, 2, 8-10

5 Génesis 10:1-2

6 Génesis 11:1-9

7 Amós 3:7

8 Apocalipsis 22:16

9 1 Corintios 15:51-52, 1 Tesalonicenses 4:13-17

10 San Mateo 10:22, 24:13

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