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Dos pueblos de un mismo padre
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Dos pueblos de un mismo padre

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes aquí en San Luis de Potosí o Potosí, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este Día Postrero.

Para lo cual quiero leer en Génesis, capítulo 25, versos 19 al 26, donde dice la historia bíblica:

“Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac,

y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.

Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová;

y le respondió Jehová:

Dos naciones hay en tu seno,

Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas;

El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo,

Y el mayor servirá al menor.

Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre.

Y salió el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú.

Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú; y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando ella los dio a luz”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

(Le voy a pedir por aquí a Miguel me consiga dónde está lo de Amalec, que Dios dijo que raería a Amalec, y donde está que es nieto de Esaú. Eso está en la generación de Esaú, ahí…).

Bueno, vamos a ver nuestro tema: “DOS PUEBLOS DE UN MISMO PADRE”.

Aquí este mismo padre es Isaac, y por medio de su esposa Rebeca tiene dos hijos. Miren, Rebeca era estéril, como también había sido estéril Sara.

Y ahora, Rebeca es estéril y pasan veinte años; y después de veinte años de estar casada con Isaac, Dios, habiendo escuchado la petición de Isaac, le concedió tener descendencia por medio de su esposa Rebeca.

Y vean ustedes, cuando Isaac se casó con Rebeca tenía 40 años, y cuando vino a tener los niños ¿tenía cuantos? 60 años; o sea que transcurrieron 20 años sin tener hijos. Pero eso fue poco, comparado con el tiempo de Abraham, el cual pasó más tiempo sin tener hijos por medio de su esposa Sara; y cuando ya Abraham tenía 100 años fue que nació Isaac. Y antes había nacido Ismael, pero ese no era el hijo de la promesa.

Ahora, ahí tenemos a Ismael y a Isaac, hijos de Abraham; pero ahora acá tenemos a Jacob y a Esaú, hijos de Isaac.

Y ahora, encontramos que Isaac amaba mucho a Esaú, su hijo, el cual había nacido antes que Jacob; pero Jacob nació agarrado del calcañar, de los talones de Esaú, vino agarrado; y ahí nació el mismo día, y quizás por pocos segundos después que Esaú.

Le pusieron por nombre Esaú, que significa ‘rojo’; y a Jacob pues le pusieron por nombre Jacob, el cual significa ‘suplantador’.

Ahora, en estos niños tenía que ser manifestada —en uno de ellos— la Bendición de la Primogenitura, que había venido de Abraham a Isaac. Y ahora, vean ustedes, de Abraham pasó a Isaac; no pasó a Ismael, que era mayor que Isaac, que había nacido primero que Isaac, sino que paso a Isaac, al segundo hijo de Abraham, pero era el primogénito por medio de su esposa Sara.

Y ahora, encontramos a Isaac teniendo dos hijos: a Esaú y a Jacob, y la Bendición de la Primogenitura tenía que caer sobre uno de estos dos hijos. Estos niños estaban luchando en el vientre de su madre aun antes de nacer; y ahora, vean ustedes, estaban luchando por nacer primero, por tener la Bendición de la Primogenitura.

La Bendición de la Primogenitura tiene que ver con una doble porción.

Y ahora, vean ustedes, la Bendición de la Primogenitura tiene que ver con la bendición también de la promesa hecha a Abraham. El que tenga la Bendición de la Primogenitura, por medio de ese pasa la bendición de Abraham a esa persona, y de esa persona a su descendencia, a su familia.

Y ahora, Jacob amaba mucho la Primogenitura; pero Esaú, el cual había nacido primero y la tenía por nacimiento natural, no amaba la Primogenitura y no le importaba la Primogenitura, y pensaba: “Cuando yo me muera, ¿de qué me vale la Primogenitura?”1. O sea que él pensaba que después de muerto la Primogenitura no tenía ningún valor. Él no sabía que después que la persona parte de esta Tierra continúa viviendo en otra dimensión; y de acuerdo a lo que haya sido acá en la Tierra, será allá en la otra dimensión; y de acuerdo a la bendición que haya tenido acá en la Tierra, será la bendición que tendrá allá en otra dimensión.

Y ahora, encontramos, a través de la historia bíblica, que cuando morían estas personas como Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas, dice la Escritura que fueron unidos a su pueblo; y ellos, siendo los líderes de su pueblo, de su descendencia, iban a esa otra dimensión donde estaban sus familiares, y estaban allí como líderes también.

Ahora, en el caso de Esaú y Jacob, vean ustedes que hubo una lucha aun desde el vientre de la madre de ellos, desde el vientre de Rebeca; y Dios le dijo a Rebeca, cuando ella consultó a Dios, que había dos naciones en su vientre. Y ahora, por cuanto son dos naciones, vamos a ver cuáles son esas dos naciones.

Por medio de Esaú vino la nación de los de Edom (¿será Edom, Miguel?). Edom. Edom significa también ‘rojo’. Y de la descendencia de Esaú, vean ustedes, nacieron unos cuantos hijos a Esaú. Vamos a ver aquí en la descendencia de Esaú, vamos a buscar por aquí… Capítulo 36 del Génesis nos dice, verso 8 en adelante dice:

“Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.

Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.

Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat mujer de Esaú.

Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.

Y Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio a luz a Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.

Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los hijos de Basemat mujer de Esaú (y sigue ahí mencionando toda la descendencia de Esaú)”.

Y ahora, hemos visto que la descendencia de Esaú por medio de su hijo Elifaz, que era el primogénito de Esaú, nos dice que por medio de Timna (su concubina) tuvo un hijo Elifaz, y fue llamado su nombre Amalec. Este hijo fue nieto de Esaú.

Y ahora miren lo que en el Éxodo, capítulo 17, verso 14, sucedió con este hijo del hijo de Esaú, o sea, con este nieto de Esaú. En el capítulo 17, cuando el pueblo hebreo iba camino a la tierra prometida, vean lo que aquí sucedió.

Recuerden que la descendencia de Esaú es familia de la descendencia de Jacob: son hermanos Esaú y Jacob; por consiguiente su descendencia son primos hermanos, o sea que son naciones primas hermanas: Israel como nación y Edom o los edomitas como nación.

Ahora, vamos a ver, pasamos al capítulo 17, verso 8 en adelante; dice:

“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.

Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.

E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.

Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.

Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él (debajo de Moisés), y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.

Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi…”.

Jehová-nisi, o sea, ‘Jehová es (¿qué?) nuestra bandera’ o ‘Jehová bandera nuestra’. Ahí podemos ver todo esto que sucedió en esa ocasión. Sigue diciendo:

“… y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación”.

Ahí podemos ver lo que está señalado ahí para suceder, porque Amalec se levantó en contra del Trono de Dios. Y Amalec es nieto ¿de quién? De Esaú; y el pueblo de Amalec, vean ustedes, viene a ser el pueblo que, como nieto de Esaú, peleó en contra de Israel; y quiso matar al pueblo hebreo, destruir al pueblo hebreo, así como Esaú cuando perdió la Bendición de la Primogenitura —porque Isaac la echó sobre Jacob— juró que cuando Isaac muriera mataría a Jacob.

Y ahora, vean cómo ese mismo espíritu maligno, de muerte, en contra de su hermano, luego se manifiesta de una nación en contra de otra nación. Los descendientes de Esaú por medio de Amalec, miren cómo se levantan en contra de los descendientes de Jacob, los cuales venían en el éxodo, traían un profeta, y venían bajo la dirección de la Columna de Fuego, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y ahí venía la Bendición de la Primogenitura y ahí venía el Nombre de Dios.

Cuando Esaú perdió la Bendición de la Primogenitura, perdió todos los derechos a ser, su descendencia, la nación de Dios, primogénitos de Dios. Perdió los derechos a ser la nación donde el Mesías vendría manifestado y donde el Mesías establecería Su Reino y Su Trono, y desde donde gobernaría sobre el pueblo y sobre todas las naciones de la Tierra.

O sea que Esaú, cuando perdió la Bendición de la Primogenitura, perdió todo lo que conllevaba esa Bendición de la Primogenitura para él y toda su descendencia.

Ahora, Jacob amaba la Bendición de la Primogenitura. Y cuando una persona ama la bendición de Dios, en esa bendición de Dios están todas las riquezas, y está todo el futuro lleno de las grandes bendiciones de Dios.

Algunas personas no ven nada en una bendición; pero miren, Jacob veía, en esa Bendición de la Primogenitura, no solamente el futuro de él, sino el futuro de toda su descendencia; y veía que en el futuro de toda su descendencia estaba el Mesías apareciendo en medio de su descendencia, naciendo en una ciudad del pueblo descendiente de Jacob; y, vean ustedes, veía que el Trono del Mesías también estaría ¿dónde? Allí, en medio de esa nación descendiente de Jacob, o sea, de Israel.

Ahora, podemos ver todas las cosas que están detrás de esa Bendición de la Primogenitura; pero Esaú no comprendía esas cosas. Esaú no era un hombre espiritual, Jacob sí era un hombre espiritual.

Ahora, Dios ha dicho que raerá de la Tierra, raerá de la Tierra a Amalec, porque se levantó en contra del Trono de Dios.

Y ahora, a través de la historia bíblica podemos ver que Amalec, en términos de nación, representa el reino de los gentiles, el cual en el Día Postrero estará en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido. Y cuando estuvo en la etapa de las piernas de hierro fue el que mató a Cristo, el Mesías. ¿Ve? Lo mismo que dijo Esaú contra Jacob: que mataría a su hermano2.

Ahora, vean ustedes, lo mismo que Amalec trató de hacer en contra de la nación hebrea (que venía de camino con su profeta Moisés), y peleó para matar, destruir, a la nación hebrea, ahora viene Roma a petición del pueblo hebreo y crucifica al Mesías.

Y ahora, el reino de los gentiles en el Día Postrero estaría en los pies de hierro y de barro cocido; y esa es la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, en donde el anticristo, el hombre de pecado, tomará todo el control del reino de los gentiles; el diablo se encarnará en el hombre de pecado, en el anticristo; y el anticristo establecerá, en ese reino de los gentiles… el cual estará controlado por el anticristo y los diez reyes que le darán su poder y su autoridad con todas sus naciones y ejércitos.

Encontramos que ahí nuevamente lo de Amalec, y lo de Esaú, y lo de Caín, y lo de Babilonia, se estará repitiendo, se estará actualizando.

Por eso es que cuando Dios habla del reino del anticristo, de la bestia, y todo lo que él tendrá, lo identifica como Babilonia; y eso es porque el reino de los gentiles comenzó con la cabeza de oro allá en Babilonia, y el rey Nabucodonosor fue el gobernante, el rey de ese imperio babilónico.

Por eso, en todo momento que se habla del reino de los gentiles, en la etapa que se hable, puede ser identificado como Babilonia, porque su comienzo fue allá en Babilonia.

Allí mismo también había comenzado el primer reino y primer rey de la Tierra, que fue Nimrod; y por eso también allí fue donde levantaron aquella torre y establecieron aquella ciudad. Y mientras levantaban esa torre, Dios descendió y los confundió3. Y se llamó Babel, porque significa ‘confusión’. Ahora, por eso también el reino del anticristo es Babel o Babilonia, porque es un reino de confusión.

El reino de la bestia tiene el aspecto político y también tiene el aspecto religioso; como todos los reinos e imperios, tenían la parte política y también la parte religiosa.

Como también el Reino de Dios tiene la parte religiosa y la parte política; por eso es que Cristo, el Rey de ese glorioso Reino Milenial, tiene la parte política y la parte religiosa: En la parte religiosa Él es Sacerdote, el Sacerdote Melquisedec; y en la parte política Él es el Rey, el Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores.

Y por eso también los escogidos de Dios, miembros del Cuerpo Místico de Cristo, nacidos de nuevo, tienen para manifestar en ese Reino la parte política y la parte religiosa también: La parte política tiene que ver con la parte de reyes, porque somos reyes con Cristo; y la parte religiosa tiene que ver con sacerdocio, somos sacerdotes también. Reyes y sacerdotes, Él nos ha hecho para nuestro Dios4.

En tiempos antiguos (por ejemplo, en Egipto, y otros lugares, como en Roma y otros lugares también), el rey era también la figura máxima religiosa: era rey y era sacerdote.

Y ahora, podemos ver también cuando Melquisedec le apareció a Abraham: le apareció como Rey de Salem y Sacerdote del Dios Altísimo5.

Y ahora, podemos ver que Su Venida, vean ustedes, aparece en Apocalipsis, capítulo 19, como Rey de reyes y Señor de señores; tiene escrito este nombre en Su vestidura: Rey de reyes y Señor de señores; eso es la Palabra viniendo encarnada en un hombre.

Así como en la Primera Venida de Cristo fue la Palabra, el Verbo hecho carne, en un hombre llamado (¿quién?) Jesús; en un hombre llamado Jesús, un joven carpintero de Nazaret.

Ahora, para este tiempo final encontramos que tenemos el Israel terrenal, que es el pueblo hebreo, y tenemos el Israel celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora vamos a ver cómo el Amalec de este tiempo final le hará guerra al Israel celestial y al Israel terrenal.

El Israel celestial, siendo la Iglesia del Señor Jesucristo, es ese poderoso Ejército que viene con Cristo en Apocalipsis, capítulo 19, viene con el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Ese poderoso Ejército son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, tanto de las edades pasadas como de este tiempo final, los cuales en el Día Postrero resucitarán en cuerpos eternos, los que partieron, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Y ahora, vean cómo Amalec, que para el tiempo final es el anticristo, el hombre de pecado, con su imperio en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, dice Apocalipsis, capítulo 17, verso 11 en adelante:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles (esos son los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo)”.

Ahora, podemos ver que por cuanto nuestro Señor Jesucristo viene como Rey de reyes y Señor de señores, el anticristo, el hombre de pecado, con esos diez reyes, le hará la guerra a Cristo en Su Segunda Venida; pero Cristo los vencerá.

Ahora, en Apocalipsis, capítulo 19, verso 19 en adelante, dice:

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos”.

Ahora, vean cómo ese enfrentamiento de la bestia con esos ejércitos en contra de Cristo, hará que Cristo luche y obtenga la victoria en contra de la bestia, y en contra de esos diez reyes y sus ejércitos que vendrán en contra de Él. Cristo los vencerá, porque Él es Rey de reyes y Señor de señores.

El anticristo, la bestia, el hombre de pecado, con su reino, que consolidará con esos diez reyes, vean ustedes, fue tipificado en Amalec con su pueblo, su ejército.

¿Y de dónde eran Balac y Balaam? De Moab, de Lot. Vean cómo ahí, en toda esa familia, de ahí surgían también enemigos para Israel o de Israel.

Ahora, hablando de esta descendencia, vamos a ver, hablando de Esaú y de Jacob, vamos a ver aquí lo que nos dice el reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, en la página 359. Dice [Los Sellos]:

“141. Ahora, Esaú no tenía necesidad del dinero de Jacob, como tampoco lo necesita Roma (¿Y en quién está representado Roma? En Esaú), porque Roma tiene las riquezas del mundo en sus manos. Pero hallamos que en aquella ocasión cuando todavía era Jacob, se encontró con Dios, y estaba pasando por ese tiempo de tribulación, entonces Jacob echó mano a algo que era real. Hubo un Ángel que bajó del Cielo, y Jacob mantuvo sus brazos alrededor del Ángel, y allí se mantuvo. Este Ángel le dijo: ‘Tengo que irme, ya está amaneciendo’. Hermano: ¡El Día está por aparecer, está por llegar!

142. Pero Jacob dijo: ‘¡No te voy a dejar ir si no me bendices! No puedes partir, yo me voy a quedar contigo. Yo quiero que venga un cambio a mi situación’. Esos son los 144.000, los ganadores de dinero que han sido tan deshonestos con las finanzas; pero cuando ellos por fin ven la cosa verdadera y la posibilidad de agarrarse de ello, allí estarán Moisés y Elías. ¡Amén! Ellos también lucharán con Dios hasta que los 144.000 de las doce tribus de Israel sean llamados y sacados fuera.

143. Eso sucede justamente antes de comenzar la tribulación. ¡Cuán hermoso! Estos dos profetas predicarán como Juan el Bautista, y les dirán: ‘El Reino de los Cielos está a la mano. ¡ISRAEL, ARREPIÉNTANSE!’. ¿Arrepiéntanse de qué? ‘Arrepiéntanse de sus pecados y de su incredulidad, y regresen a Dios’”.

Ahora, vean cómo el caso de Jacob encontrándose con el Ángel de Jehová y agarrándose de él, miren, fue en el tiempo en que Jacob tenía que enfrentarse a su hermano Esaú.

Y ahora, en este tiempo final, el pueblo hebreo como nación tiene que enfrentarse a Roma. Y vean ustedes cómo este enfrentamiento que habrá en este tiempo final es paralelo y está tipificado en el encuentro de Jacob y Esaú. Y el encuentro del Ángel del Pacto con Jacob, tipifica el encuentro del Ángel del Pacto manifestado en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero, manifestando los ministerios de Moisés y Elías en favor del pueblo hebreo.

Ahí es donde el pueblo hebreo verá a Dios manifestado y manifestando esos ministerios, y se agarrarán bien de esa manifestación de Dios.

Y antes de comenzar la gran tribulación ellos verán esa manifestación de Dios, porque ellos verán esa manifestación de Dios en la adopción de los escogidos de Dios.

En esa etapa de la adopción, donde habrá una manifestación del poder de Dios en toda su plenitud, y toda promesa que ha sido hecha de grandes milagros y maravillas a nivel mundial, y a tal nivel que nunca antes ha sido visto en la historia del cristianismo ni del judaísmo, será visto en este tiempo final; porque habrá millones de hijos e hijas de Dios adoptados en este planeta Tierra: los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Y si solamente con uno, Jesús, fue escrito – fueron escritos los Evangelios, y mencionadas todas esas maravillas que fueron hechas por Jesús, ¡cómo será con millones de hijos e hijas de Dios adoptados en este tiempo final!

Y con el ministerio del Día Postrero siendo adoptado en el tiempo final, bajo ese ministerio siendo adoptado habrá grandes maravillas y milagros en el tiempo señalado por Dios.

Pero para poder ser adoptado, primero tiene que tener una labor en la Obra de Dios, llevar a cabo los negocios de nuestro Padre celestial, de nuestro Señor Jesucristo. ¿Dónde? Pues en la Edad de la Piedra Angular, en el mismo Cuerpo Místico de Cristo, y en el territorio que corresponde a esa edad, y con la gente que corresponden a esa edad, y con el Mensaje que corresponde a esa edad y dispensación: con el Mensaje del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Y con ese Mensaje Él lleva a cabo esa Obra de Cristo; y en los negocios de su Señor Jesucristo “le conviene estar”, como Jesús dijo cuando tenía unos doce años de edad: “En los negocios de mi Padre me conviene estar”6. Y conviene estar ¿cómo? Trabajando, llevando a cabo los negocios del Padre celestial.

Y ahora, vean cómo todo lo que sucedió en el pasado es tipo y figura de las cosas que estarían sucediendo en este tiempo final.

Vean a Esaú y Jacob, vean al pueblo hebreo y a Amalec el nieto de Esaú. Y ahora tiene un pueblo (descendiente de ese nieto) el cual se levanta en contra del pueblo hebreo. Y Dios ha dicho que raerá de la tierra a Amalec.

Y ahora al reino del anticristo es que Dios raerá de la Tierra, pues está tipificado en Amalec; porque el reino del anticristo es el que en el Día Postrero se levantará en contra del Trono de Dios; y ese es el reino que se ha levantado en contra del Trono de Dios durante todo este tiempo pasado.

Y ahora, podemos ver que aun, hablando del anticristo, San Pablo dice en Tesalonicenses, capítulo 2, y… (es Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2), que el hombre de pecado, el anticristo, se sienta en el trono de Dios como Dios, o en el templo de Dios haciéndose parecer Dios. ¿Ve? Es el que lucha y pelea en contra del Trono de Dios.

Pero ahora, vean ustedes, el anticristo, la bestia, el hombre de pecado, el trono que tiene y el trono en el cual estará sentado, es el trono del reino de los gentiles, el cual el diablo le ofreció a Cristo, pero Cristo lo rechazó7; porque Cristo tiene un Trono en el cual se sentará, y ese es el Trono de David, y, por consiguiente, ese es el Trono del Reino de Dios aquí en la Tierra, para ser establecido Cristo sobre ese Trono durante el Reino Milenial.

Así que el trono que el diablo le ofreció a Cristo, para Cristo no tenía ningún valor, no lo quiso; pero el anticristo es el que se sienta en ese trono. Pero Cristo se sienta en el Trono de David, para reinar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora, podemos ver que para el Día Postrero el hombre de pecado, el anticristo, estará sentado no en el Trono de Dios, sino en el trono del diablo, porque el diablo le dará su trono; y el diablo se manifestará por medio del hombre de pecado.

Y sentado en ese trono del reino de los gentiles, el diablo a través del hombre de pecado tratará de destruir a Jacob, o sea, al Israel celestial primero, y no podrá; y después se tornará en contra del Israel terrenal para tratar de destruirlo, y tampoco podrá; aunque matará miles de hebreos, los 144.000 hebreos los matará: enviará ríos, esos son ejércitos, ejércitos como un río, en contra de los creyentes en Dios del pueblo hebreo, y también en contra de las vírgenes insensatas, que pasarán por la gran tribulación.

Pero la Escritura dice que el enemigo sí viene como un río, eso está en Isaías, capítulo 59; dice, verso 19 en adelante, de Isaías:

“Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

Levantará bandera, o sea, Jehová-nisi, Jehová es nuestra bandera. Esa bandera que Dios levantará es la Segunda Venida de Cristo. Es la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto manifestado en el Día Postrero en medio de Su Iglesia, y después en medio del pueblo hebreo. Esa es la Venida del Verbo:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios”.

San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante. Y también el capítulo 1, verso 14, dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”.

Y cuando se hizo carne y habitó entre nosotros lo conocimos por el nombre de Jesús de Nazaret.

Y para el Día Postrero, el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, así como vino al pueblo hebreo, y así como vino en carne humana en medio del pueblo hebreo…: Vino al pueblo hebreo cuando estaba en Egipto, para libertarlos por medio del profeta Moisés; y luego vino en medio del pueblo hebreo, en la persona de Jesús.

Y ahora, para el Día Postrero viene, conforme a Apocalipsis 19, el Verbo nuevamente. Dice que tiene escrito un nombre que ninguno entendía. Tiene escrito: el Verbo de Dios. Es el Verbo de Dios, el Ángel del Pacto. También tiene escrito en Su vestidura y en Su muslo: Rey de reyes y Señor de señores, porque viene como Rey de reyes y Señor de señores. ¿Quién? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Verbo, que era con Dios y era Dios.

Y para el Día Postrero, este Ángel del Pacto, que es el Ángel que era diferente a los demás, que apareció en febrero 28 de 1963 en esa constelación de ángeles, en donde estuvieron los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y hubo entre todos esos ángeles otro, el cual era diferente a los demás; pues, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová. Dice el reverendo William Branham en el mensaje “¿Cuál es la atracción en el monte?”8 que allí fue coronado el Señor.

Allí fue coronado el Señor. ¿Por qué? Porque allí fue coronado el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás; fue coronado por esos otros ángeles. Y ahí están representados todos los hijos e hijas de Dios de las diferentes edades, en el mensajero de cada edad. Ahí está representada la Iglesia del Señor Jesucristo de las diferentes etapas o edades. Y los del Día Postrero están representados en el Ángel que era diferente a los demás; porque ese es el Ángel que viene descendiendo del Cielo envuelto en una nube, el cual es el Mensajero a Israel, pero viene por Su Iglesia.

En la página 57 del libro de Los Sellos en español, dice el reverendo William Branham:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia. Ahora fíjese bien:

‘Y tenía en su mano un librito abierto…’”.

Ese es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube; este es el Ángel que apareció con estos siete ángeles mensajeros allá en esa constelación de ángeles que le aparecieron al reverendo William Branham; y luego fueron hacia el aire, subieron, y se llevaron a nuestro hermano Branham en su cuerpo teofánico también, porque todos estos ángeles están en sus cuerpos teofánicos.

Vean, si tornamos la foto hacia la derecha, veremos que los siete ángeles forman la barba del Señor; y el Ángel que era diferente a los demás (que está acá arriba), forma el cabello blanco del Señor, esa peluca blanca que tiene en Apocalipsis, capítulo 1, y también en Apocalipsis, capítulo 10. Dice que Su cabello era blanco como blanca lana.

Y ahora, vean, en el cumplimiento de ese simbolismo, vean ustedes quién es el que cumple el simbolismo del cabello blanco del Señor: es el Ángel del Pacto, el Ángel Fuerte, el Ángel que era diferente a los demás, viniendo en el Día Postrero.

Y ahora, hemos visto que este Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, el cual es este Ángel que era diferente a los demás, para el Día Postrero vendrá. Es la Venida del Verbo que era con Dios y era Dios, el Verbo viniendo en el Día Postrero.

¿Cómo viene? Vamos a ver cómo dice que vendrá, porque Él viene sobre un caballo blanco como la nieve.

Y ahora, vamos a ver lo que dice el reverendo William Branham, porque él es el precursor de la Segunda Venida de Cristo; por lo tanto, él tiene que presentar en su Mensaje profético cómo vendrá Cristo, el Ángel del Pacto, en el Día Postrero; y Su Venida tiene que ser de acuerdo a como haya sido prometida por Dios, tanto en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento, y a través del reverendo William Branham, que es el precursor de Su Venida.

Dice en la página 256 del libro de Los Sellos en español:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre, encontraremos el lugar donde la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto, estará encarnado en el Día Postrero como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; y Su Nombre es el Verbo de Dios, porque es el Verbo de Dios, o sea, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual viene velado en carne humana y revelado a través de carne humana en el Día Postrero.

Y tiene un Nombre escrito en Su vestidura y en Su muslo, que es Rey de reyes y Señor de señores. Él viene como Rey de reyes y Señor de señores. ¿Quién? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, velado y revelado en carne humana a través de Su Ángel Mensajero.

Y si encontramos a Su Ángel Mensajero, pues estaremos encontrando el instrumento, el velo de carne, donde el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, estaría manifestado en carne humana en el Día Postrero, llevando a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero en favor del Israel celestial y del Israel terrenal.

En carne humana, en el Ángel Mensajero de Jesucristo, estará el Ángel del Pacto, el que se encontró con Jacob, y al cual Jacob agarró bien, y no lo soltó hasta que recibió la bendición de Él.

Y ahora ese mismo Ángel del Pacto vendrá velado en carne humana; y la Iglesia del Señor Jesucristo, el Israel celestial, se agarrará bien de ese Ángel del Pacto manifestado en carne humana; y luego el pueblo hebreo también se agarrará bien de ese Ángel. Y tanto el Israel celestial como el Israel terrenal recibirán la bendición que viene a través de esa manifestación del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, en carne humana a través de Su Ángel Mensajero.

Ahora, hemos visto este misterio de estas dos naciones que estaban dentro del vientre de Rebeca, la esposa de Isaac. Vean hasta dónde nos trae en este Día Postrero: hasta el Israel celestial y el Israel terrenal (la Iglesia de Jesucristo y el pueblo hebreo), y el anticristo con su imperio (representado en Esaú y también en el nieto de Esaú, que es Amalec).

Y ahora, Dios raerá de sobre la Tierra el reino del anticristo, el reino de la bestia, conforme a como está en la Escritura. Así como dijo que raería de la Tierra a Amalec.

Ahora, hemos visto cómo se reflejó en esas personas en el pasado, y en esas naciones, lo que estaría cumpliéndose en este tiempo final.

Ha sido para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio de los dos pueblos que estaban en el vientre de Rebeca. Ahí tenemos a Esaú: tipo y figura del anticristo con su imperio; y tenemos a Jacob: tipo y figura tanto del Israel celestial como del Israel terrenal.

Y el encuentro de Israel con el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, representa el encuentro que tendrá el Israel celestial y luego el Israel terrenal con el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero. Eso será paralelo a la experiencia que tuvo Jacob con el Ángel de Jehová allá en Peniel.

“DOS PUEBLOS DE UN MISMO PADRE”.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y que pronto se materialicen todas esas bendiciones de la Primogenitura dándonos un cuerpo nuevo, produciendo la transformación de nuestros cuerpos, y resucitando los muertos en Cristo; y así esté en pie, en este planeta Tierra, el Israel celestial con cuerpos eternos, como el poderoso Ejército del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto manifestado en el Día Postrero a través de Su Ángel Mensajero. Y luego el pueblo hebreo lo vea y lo reciba en este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y muchas gracias por vuestra amable atención; y pasen todos muy buenas noches.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche, dándole gracias a Cristo, el Ángel del Pacto, por Sus bendiciones de la Primogenitura que ha pasado a nosotros.

Con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Mientras él llega aquí: ¿Dónde están los que se agarrarían del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, manifestado en el Día Postrero en carne humana? Aquí estamos. Aquí estamos una parte en San Luis de Potosí, de la República Mexicana; y en diferentes lugares de la República Mexicana hay cientos o miles de personas que se agarrarían del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, en Su manifestación de este Día Postrero.

Y en toda la América Latina y el Caribe también hay miles de hijos e hijas de Dios que para este tiempo final se agarrarían del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, del Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Aquí estamos, presentes en el territorio correcto, en el territorio en donde se está materializando la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y con nosotros el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“DOS PUEBLOS DE UN MISMO PADRE”.

[Revisión octubre 2021]

1 Génesis 25:32

2 Génesis 27:41

3 Génesis 11:1-9

4 Apocalipsis 1:6, 5:10

5 Génesis 14:18-20

6 San Lucas 2:49

7 San Mateo 4:8-11, San Lucas 4:5-8

8 SPN65-0725E “¿Cuál es la atracción en el Monte?”, pág. 23, párrs. 142, 147

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