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El misterio de la Segunda Venida de Cristo y el destino de Norteamérica en el Día Postrero
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El misterio de la Segunda Venida de Cristo y el destino de Norteamérica en el Día Postrero

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, televidentes, y también los que a través de internet estarán viendo y escuchando, y también los que a través de esta conferencia grabada en video estarán luego escuchando y viendo.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre todos ustedes; y nos hable directamente a nuestra alma, y nos abra así nuestra mente, nuestro entendimiento, y nos permita entender Su Programa correspondiente a este tiempo final. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Quiero leer en San Mateo, capítulo 24, verso 30 en adelante, las palabras proféticas de Jesús con relación a la Venida del Hijo del Hombre. Dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL MISTERIO DEL SÉPTIMO SELLO: LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”.

Vamos a cortarlo un poquito: “EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”.

Estamos tomando para este tema los dos temas que colocaron, uno en el periódico y el otro en la hojita suelta; y hemos, de esos dos temas, hecho un tema compuesto: “EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”.

Estas dos cosas son muy importantes para la raza humana; porque del destino de Norteamérica dependen muchas naciones y de la Segunda Venida de Cristo dependen todos los seres humanos, o sea, el destino de la raza humana completa depende de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, este misterio de la Segunda Venida de Cristo, para poder ser comprendido, primeramente necesitamos comprender lo que fue la Primera Venida de Cristo; y para poder comprender ese misterio, tenemos que ir a las profecías relacionadas con la Primera Venida de Cristo.

La primera profecía encontrada de la Venida de Cristo, la tenemos en el Génesis, capítulo 3, verso 15, donde nos dice Dios… cuando trajo el juicio sobre la raza humana allá en el Huerto del Edén, la cual había caído, y también trajo el juicio sobre la serpiente, que engañó a Eva. Allí la raza humana cayó de la vida eterna. Y ahora, veamos en el capítulo 3, verso 14 en adelante, vamos a ver cuando Dios maldijo a la serpiente; dice:

“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

La serpiente, antes de ser maldecida por Dios en esta ocasión, caminaba como los seres humanos: caminaba erecta, hablaba, razonaba, era el animal más inteligente de todos los animales; y ese fue el instrumento que el diablo utilizó para engañar a Eva y —por consiguiente— engañar a la raza humana, y hacer caer a la raza humana de la vida eterna; pero recibió la maldición de convertirse en un reptil.

Pero la raza humana, vean ustedes, recibió la maldición de la muerte. Y aunque encontramos que la raza humana ha continuado viviendo, vean ustedes, Adán, aunque pudo vivir unos 930 años1, al final murió.

Si la raza humana no hubiera pecado en aquel tiempo, Adán todavía estaría viviendo en esta Tierra en el cuerpo que Dios le dio, y Eva también; pero la muerte entró a la raza humana por medio de Adán y Eva. Y por consiguiente, todo ser humano que nace en este planeta Tierra viene por medio de la unión de un hombre y de una mujer, y por consiguiente viene ya destituido de la gloria de Dios2: viene ya para morir.

Lo más seguro que el ser humano tiene cuando nace, ¿qué es? La muerte. Algunos mueren el mismo día que nacen, otros ni siquiera nacen; y luego, los que continúan viviendo, a la larga se mueren. El más que duró fue Matusalén, y murió a los 969 años de edad3.

Ahora, lo importante del ser humano y para el ser humano no es cuántos años va a vivir en este cuerpo terrenal. Cristo dijo: “Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia, y las demás cosas serán añadidas”4. También Él dijo: “¿De qué le vale al hombre, si granjeare (o sea, si ganare) todo el mundo, y perdiere su alma?”5.

¿De qué le sirve a una persona vivir en este planeta Tierra y obtener todos los grandes beneficios que un ser humano puede obtener en este planeta Tierra, y convertirse en un hombre multimillonario, y luego morir sin salvación? ¿De qué le vale si pierde su alma? Porque lo más importante del ser humano es su alma, la cual está dentro de ese cuerpo físico que tiene y dentro del espíritu que tiene; porque el ser humano es cuerpo, espíritu y alma.

El cuerpo y el espíritu son dos cuerpos: uno es de esta dimensión y el otro es de otra dimensión invisible; y lo que en realidad es la persona es alma, alma viviente en un cuerpo físico con un espíritu o cuerpo de otra dimensión. Por lo tanto, lo más importante para el ser humano es la vida eterna para su alma, para que pueda vivir eternamente.

Cristo también dijo: “Yo les enseñaré a quién ustedes deben temer: temed a aquel que puede destruir en el infierno el cuerpo y el espíritu y el alma”6. O sea que si una persona no aprovecha sus días que Dios le ha dado para vivir en esta Tierra, y no los aprovecha para buscar a Dios creyendo en Jesucristo como su Salvador, y lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, y recibiendo Su Espíritu Santo, para que se produzca en él el nuevo nacimiento…; y obtenga así, por medio del nuevo nacimiento, a través del Espíritu de Cristo, un nuevo cuerpo de la sexta dimensión, que es un nuevo espíritu: es el espíritu dado por Dios; y luego, en el Día Postrero, obtenga un cuerpo físico glorificado, igual al del Señor Jesucristo, y sea así a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Si el ser humano no se ocupa de lo más importante: de su vida eterna, de su salvación: ha venido a esta Tierra para vivir una vida sin sentido; no tuvo sentido para él el venir a esta Tierra. Y solamente se dedicó a trabajar para comer y vestir, y luchar para obtener (algunos) una mejor educación; pero se despreocupó de lo más importante, que es la vida eterna. Y si no aprovechó su tiempo buscando el Reino de Dios y Su justicia, después ya no tiene oportunidad; porque nuestra vida aquí en la Tierra, en este cuerpo mortal, es una experiencia única, la cual no se repetirá.

La persona necesita comprender el propósito de su existencia aquí en la Tierra; de otra forma, su vida no tiene significado para él: es una vida sin significado; pero debe comprender que en el Programa Divino todo tiene un significado y que usted está aquí por orden del Cielo.

Usted no escogió vivir en este planeta Tierra, y menos escogió el vivir en este tiempo final; fue Dios el que escogió el tiempo donde usted viviría, y aun el territorio donde usted viviría. Los que viven en el occidente (o sea, en el oeste) del planeta Tierra, que es el continente americano, viven ahí porque Dios ordenó que vivieran en ese territorio.

Y ahora, podemos ver que en Dios no hay casualidades, sino que Él obra y causa que las cosas sucedan; son causalidades, no casualidades: Él encausa nuestras vidas. Y también Él obra en las naciones, para que así todo funcione conforme a Su Programa.

Ahora, al comprender que estamos en la Tierra por causa de un propósito divino, necesitamos ocupar nuestra posición en ese Programa Divino; eso es muy importante para todo ser humano.

Y ahora, vean ustedes cómo a través de la historia bíblica podemos ver cómo han sucedido las cosas; y luego podemos ver que estaban profetizadas así, que sucederían de esa forma.

Aun la Primera Venida de Cristo, vean ustedes, fue profetizada desde el Génesis. Esa simiente de la mujer, que nacería, que heriría en la cabeza a la serpiente, encontramos que es el Mesías, que es Cristo, el cual fue herido en el calcañar allá en la Cruz del Calvario, cuando lo crucificaron y colocaron los clavos en Sus pies y en Sus manos.

Luego encontramos que Dios dio más luz acerca de la Venida del Mesías por medio de los diferentes profetas, y por medio también de la vida de diferentes profetas en los cuales se reflejó la Primera Venida del Mesías y también la Segunda Venida del Mesías.

Vean ustedes, se reflejó en Adán; se reflejó en Abel (Abel muriendo representa la muerte de Cristo); luego en Set se reflejó, porque Dios le restauró una simiente: le dio nueva simiente o le restauró la simiente a Adán y Eva, y fue Set (esto habla de Cristo resucitado).

Y luego encontramos también en José, el hijo de Jacob: ahí tenemos el reflejo, el tipo y figura más perfecto que haya sido reflejado en un hombre acerca de la Primera y Segunda Venida de Cristo.

Vean ustedes, José fue odiado por sus hermanos, los hijos de Jacob, como Cristo fue odiado por Sus hermanos; porque era profeta José y porque era profeta Jesús; y fue vendido por cierta cantidad de piezas de plata: fue vendido José7 y fue vendido Jesús8.

También encontramos que cuando fue echado en la cárcel9 está tipificando la muerte de Cristo. Luego salió de la cárcel para sentarse como segundo en el reino o imperio del faraón10</a>; y Cristo subió resucitado: se levantó de entre los muertos, y ascendió al Cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

Luego Cristo y José también están… José representando a Cristo, cuando está alimentando a los egipcios, y también luego alimenta al pueblo hebreo, en aquel tiempo de hambre11.

Y luego se revela a sus hermanos, los hebreos: se revela allá en Egipto, o sea, en medio de los gentiles; fue hallado José allá en medio de los gentiles, vestido como un gentil, hablando un idioma gentil también, pero era José, el hermano de los hijos de Jacob12.

Y luego se reveló cuando vio a Benjamín; y Benjamín representa los 144.000 hebreos que aparecen en Apocalipsis, capítulo 7, que serán llamados y juntados y sellados con el Sello del Dios vivo por el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, o sea, por el Ángel Mensajero, por el profeta mensajero que viene con el Espíritu Santo en el Día Postrero; porque el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo.

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”, dice San Pablo en su carta a los Efesios, capítulo 4, verso 30.

Y ahora, encontramos también en Apocalipsis, capítulo 14, 144.000 hebreos ya sellados en sus frentes; y tienen el Nombre de Su Padre escrito en sus frentes, y también el Nombre del Cordero escrito en sus frentes, pues tienen la revelación divina del Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Cordero.

Y ahora, vean ustedes cómo todo eso fue reflejado en José revelándose, dándose a conocer a sus hermanos allá en Egipto; cosa que está por cumplirse en el Programa de Dios cuando Cristo se revele al pueblo hebreo, a esos 144.000 hebreos.

Luego encontramos que en otros profetas y reyes, como el rey David y el rey Salomón, se reflejó también la Primera Venida de Cristo. Se reflejó en el rey David: luego fue rechazado por su pueblo y huyó a los gentiles. Eso fue lo que sucedió con Cristo, el Rey de Israel: fue rechazado por el pueblo hebreo y se tornó a los gentiles, de donde ha estado llamando un pueblo para Su Nombre de entre los gentiles13.

Ese pueblo llamado para Su Nombre es la Iglesia de Jesucristo, los cuales tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. O sea que Cristo, aunque fue rechazado por el pueblo hebreo, se tornó a los gentiles, y ha continuado obrando en Espíritu Santo; y Él estando allá en el Trono de Intercesión en el Cielo, sentado a la diestra de Dios, allí como Sumo Sacerdote con Su propio Sacrificio, ha estado haciendo intercesión, como lo hacía el sumo sacerdote en el templo de Dios el día de la expiación.

El día 10 del mes séptimo, el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre de la expiación del macho cabrío; y la ofrecía allí, en el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios. Y Cristo, cuando resucitó y ascendió al Cielo, llevó Su propia Sangre y la colocó en el Asiento de Misericordia en el Cielo, allá en el Templo que está en el Cielo, en el Lugar Santísimo, como lo hacía el sumo sacerdote en el templo que estaba en la Tierra en medio del pueblo hebreo.

¿Y para qué Cristo ascendió al Cielo como Sumo Sacerdote llevando Su propia Sangre y colocándola en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo? Para hacer intercesión por todos los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, para hacer intercesión por todos los hijos e hijas de Dios que pertenecen al Israel celestial; porque así como hay un Israel terrenal, que es el pueblo hebreo, está el Israel celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora vean cómo para el Israel celestial tenemos un Sumo Sacerdote, que es Jesucristo, el cual ha estado haciendo intercesión en el Cielo por todos estos años que han transcurrido (dos mil años aproximadamente); y todavía está en el Cielo haciendo intercesión por los últimos escogidos de Dios que están siendo llamados y juntados en este tiempo final.

Y cuando termine Su labor, saldrá del Trono de Intercesión y reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa; y quedará físicamente también reconciliado con Dios cada persona que ha recibido a Cristo como su Salvador, y ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y ha recibido Su Espíritu Santo. Si ha muerto la persona físicamente, será resucitado en un cuerpo eterno; esto es para el Día Postrero; pues Cristo fue el que dijo que en el Día Postrero Él los resucitará, a los que estén muertos físicamente. Dice San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”.

¿Para cuándo, dice Cristo? Para el Día Postrero.

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Para el Día Postrero Él ha prometido que realizará la resurrección de todos los creyentes que físicamente han muerto; y para nosotros los que vivimos y permanezcamos vivos hasta que sean resucitados los muertos en Cristo, y los veamos resucitados, la promesa es que seremos transformados: seremos cambiados en nuestros átomos; y entonces tendremos un nuevo cuerpo, un cuerpo eterno, igual al del Señor Jesucristo; y así seremos todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, ¿esto está prometido para qué día? Para el Día Postrero. ¿Cuál es el Día Postrero? La Escritura nos habla del Día Postrero y también nos habla de los días postreros. Y veamos, nos dice el apóstol San Pablo en su carta a los Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”.

Dice que nos ha hablado ¿por medio de quién? De Su Hijo. ¿Cuándo nos habló por medio de Su Hijo? Dice: “Nos ha hablado por medio Su Hijo en los postreros días”, y ya han transcurrido dos mil años aproximadamente. ¿Y se equivocaría San Pablo al decir que aquellos eran los días postreros? No se equivocó.

San Pedro también dio testimonio de lo que son los tiempos postreros o días postreros, y dijo de la siguiente manera. En Primera de Pedro, capítulo 1, versos 18 al 20, dice la forma en que hemos sido rescatados por Cristo; dice:

“… sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

sino con la sangre preciosa de Cristo…”.

¿Con qué hemos sido rescatados? Con la Sangre preciosa de Cristo.

“… como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

ya destinado desde antes de la fundación del mundo…”.

La muerte de Cristo no fue una desgracia que le ocurrió a Cristo, la muerte de Cristo no fue una casualidad o un error en el Programa Divino, sino que fue el cumplimiento de lo que estaba ordenado, predestinado por Dios (¿desde cuándo?) desde antes de la fundación del mundo. Dice:

“… ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros…”.

Por amor de todos nosotros Cristo fue manifestado (¿cuándo?) en los postreros tiempos, o sea, en los postreros días; y murió derramando Su Sangre por cada uno de nosotros para reconciliarnos con Dios. Ya eso estaba ordenado, predestinado, destinado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Y si estaba destinado por Dios desde antes de la fundación del mundo el que Cristo muriera por nosotros, entonces nosotros desde antes de la fundación del mundo estábamos destinados para recibir a Cristo como nuestro Salvador, y estábamos escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Cuando Dios pensó en la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, pues pensó en aquellos por los cuales iba a morir; porque no va a ordenar en Su Programa la muerte del Mesías si no tiene por quién morir. No va a ordenar la muerte del Mesías para después decir: “Voy a ver ahora a quiénes va a salvar”. Él dijo que vino a salvar (¿qué?) lo que se había perdido14</a>; y si se había perdido, es porque antes no estaba perdido y después se perdió; y luego viene Cristo y nos rescata y nos retorna a nuestro Padre celestial; porque redimir es ‘volver al lugar original’. Dios por medio del Sacrificio de Cristo en la Primera Venida de Cristo nos restaura a Él nuevamente.

Y ahora, vean ustedes cómo el Programa Divino de la Primera Venida de Cristo ya estaba ordenado por Dios desde antes de la fundación del mundo.

Miren, en el Génesis también encontramos que ya Dios habló acerca de la Venida del Mesías. Y también en Isaías, capítulo 7, verso 14, dio más luz acerca de la Venida del Mesías por medio de una mujer; y ahora dice que será una virgen. Dice:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.

Ahora Dios abrió un poco más el misterio de la Primera Venida de Cristo en el tiempo del profeta Isaías, y le muestra al profeta Isaías que esa mujer por la cual vendrá el Mesías será una virgen. Y ahora, también establece que será una virgen del pueblo hebreo, porque esta profecía es para el pueblo hebreo.

Y luego, por medio del profeta Miqueas, capítulo 5, verso 2, da testimonio Dios en dónde va a nacer el Mesías. En San Mateo, vamos a ver lo que nos dice; capítulo 2, verso 1 en adelante, dice:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;

Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel”.

Por eso Cristo tuvo que nacer en Belén de Judea. Aunque José y María, ¿dónde estaban viviendo? Estaban viviendo en Nazaret; pero miren, para que fueran a Belén de Judea (porque ninguna persona viviendo lejos de Belén de Judea, como vivían ellos…, o sea, no estaba muy cerca)…

Miren, acá es Nazaret, acá arriba; en este mapa que tenemos aquí: acá arriba es Nazaret y Belén está acá abajo. ¿Y qué hombre va a salir desde Nazaret con su esposa, a pie o en burro (que era el medio de transportación común de aquel tiempo), quién va a salir con su esposa teniendo ya nueve meses, estando ya en el mes para dar a luz, salir desde acá para llegar acá a Belén de Judea? Nadie; pero hubo un censo ordenado por el rey, para que así obligatoriamente ellos fueran a Belén de Judea. O sea que todo obraría para bien.

En ese censo cada persona tenía que ir a la ciudad a la cual pertenecía, o sea, a la ciudad a la cual pertenecía y a la tribu a la cual pertenecía; y por cuanto José y María eran descendientes del rey David, y David era de Belén de Judea, tenían que ir a Belén de Judea. Y estando en Belén de Judea para el censo, registrarse en el censo, le llegaron los dolores de parto, el tiempo de dar a luz; y dio a luz en Belén de Judea, conforme a la profecía.

Vean, todas las cosas obran para bien. Todo parecía un problema: José salir de Nazaret con su esposa embarazada, ya en los nueve meses salir hacia Belén de Judea, eso era un error para cualquier persona, y se estaba buscando un grave problema; pero aquí lo que estaba buscando (sin darse cuenta) José y María, era una bendición, era el cumplimiento de la profecía de que el Mesías nacería en Belén de Judea.

Y cuando llega el tiempo para cumplirse alguna profecía, el instrumento a través del cual esa profecía tiene que ser cumplida y debe ser cumplida en cierto territorio, Dios lleva ese mensajero o a ese instrumento Suyo; aunque esté en otro lugar, lo lleva al lugar donde tiene que estar para el cumplimiento de esa profecía.

Y ahora vean cómo se cumplió la profecía del nacimiento del Mesías en Belén de Judea.

Ahora vean cómo la profecía no falla, sino que se cumple en su debido tiempo.

Ahora, ¿quién era aquel que estaría manifestado en aquel cuerpo que nació en Belén de Judea llamado Jesús de Nazaret? Conforme a la profecía de Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, nos dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí…”.

Ese fue Juan el Bautista, el precursor de la Primera Venida de Cristo, del cual Jesús en San Mateo, capítulo 11, dio testimonio diciendo que él es aquel Elías que había de venir (capítulo 11, verso 14, allí está). Y Juan mismo dio testimonio de sí mismo diciendo que él es la voz de uno que clama en el desierto15</a>; y también Jesús dijo que él es esa voz de uno que clama en el desierto, hablando de Juan el Bautista; y también dijo que era Su mensajero que Él enviaría delante de Él.

Y ahora, en este pasaje: Malaquías, capítulo 3, sigue diciendo:

“… y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis…”.

¿Quién vendrá a Su Templo después del precursor, después de este mensajero que le estará preparando el camino? Pues vendrá el Mesías, que es el Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

“… y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que libertó al pueblo hebreo, que lo sacó libre de Egipto, que lo guio por el desierto y lo llevó a la tierra prometida por medio de Su manifestación a través del profeta Moisés, es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová en el Antiguo Testamento, el cual le apareció a Abraham, a Jacob, y también le apareció a Moisés y a otros profetas, y ellos lo vieron en algunas ocasiones en la forma de un varón, de un hombre.

Abraham comió con Él y Él comió con Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y de Gomorra; y allí estaban también los Arcángeles Gabriel y Miguel comiendo con Elohim y comiendo con Abraham16</a>; y luego fueron a Sodoma y Gomorra. Y ya al otro día en la mañana vino el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra, y fueron destruidos Sodoma y Gomorra (fueron destruidas)17.

Y ahora, también encontramos que en otra ocasión, anterior a esa, le apareció también el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, en la forma de Rey, como Rey; y Abraham le llamó Melquisedec; y Abraham, dice la Escritura que pagó los diezmos a Melquisedec en esa ocasión18. O sea, le apareció en esas ocasiones a Abraham en la forma de un varón, de un hombre, y en otras ocasiones también.

Y luego también a Moisés, cuando Moisés quiso ver a Dios cara a cara, Dios le dijo19: “No me verá hombre y vivirá. Así que no podrás ver mi rostro, sino que verás mis espaldas”; y entonces le dijo lo que tenía que hacer: le dijo: “Tú estarás en la peña parado, y yo pondré mi mano sobre tu rostro, y yo pasaré delante de ti, y estarás colocado en una hendidura de la roca cuando yo pase; y cuando haya pasado entonces quitaré mi mano de ti, de tu rostro, y entonces verás mi espalda”; y así sucedió, y así vio Moisés la espalda de Dios. ¿Qué vio? Pues vio la espalda de un hombre; porque estaba pasando allí el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob en Su cuerpo teofánico, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.

Cuando Dios está en ese cuerpo teofánico es también conocido como el Verbo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Por Él fueron hechas todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”, dice San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante.

Y ahora, ¿quién hizo, quién creó todas las cosas? El Verbo que era con Dios y que era Dios. “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”, San Juan, capítulo 1, verso 14.

Cuando el Verbo se hizo carne y habitó entre los seres humanos, lo conocimos por el nombre de Jesús. El velo de carne fue llamado Jesús, pero en ese velo de carne ¿quién estaba? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el que comió con Abraham en aquella ocasión el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Por eso es que cuando en el capítulo 8 de San Juan, los judíos estaban criticando mucho a Jesús, vean lo que sucedió aquí en el capítulo 8, vamos a ver… capítulo 8, versos 47 en adelante (para no leer mucho), dice:

“El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios (esa fue una palabra dura que les habló Cristo, pero era la verdad).

Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?

Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.

Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.

De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte”.

¿No dijo bien San Pedro, cuando Cristo dijo en una ocasión…? Cuando todos se estaban yendo, se estaban marchando las personas, se estaban yendo, y los discípulos dicen: “Señor…”, se dicen el uno al otro o en sus corazones, dicen: “Dura es esta palabra; ¿quién la podrá recibir (quién la podrá resistir)?”20. Cristo les dice a ellos: “¿Quieren ustedes también irse?”. Y Pedro dice: “¿Y a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”21.

“Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte.

¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?

Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra.

Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?”.

O sea, le quieren decir que está mintiendo, porque Abraham vivió hacía cientos o algunos miles de años, y ahora Jesús dice que Abraham deseó ver Su día, lo vio y se gozó.

“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

(Entonces ¿qué pasó?) Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue”.

Ahora, cuando les dice: “Antes que Abraham fuera, yo soy”, entonces sí que se pusieron bien furiosos, tomaron piedras para apedrearlo, para matarlo, pero Él se fue de en medio de ellos.

Ahora, ¿cómo puede ser posible que una persona que nació en Belén de Judea pudiera decir que Él es antes que Abraham? Pues miren, es antes que Abraham, es antes que el padre de Abraham, es antes también que Noé, es antes que Enoc, es antes que Set y es antes que Adán también; porque este Jesús que apareció en medio del pueblo hebreo, el cual Su cuerpo físico nació en Belén de Judea, el que estaba dentro de Él era nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que está prometido aquí en la Escritura que vendría: “Y vendrá a Su Templo el Señor, el Ángel del Pacto, a quien vosotros buscáis”.

¿Y cómo vendría? Vendría en Su Templo humano llamado Jesús, vendría en y a Su Templo humano. Y en medio de ese Templo humano, en medio de ese cuerpo, estaría manifestado, y por medio de ese cuerpo le hablaría al pueblo hebreo. ¿Ven? Dios, el que habló por medio de los profetas, dice San Pablo, ha hablado por medio de Su Hijo en estos postreros días22.

Y ahora vean ustedes quién era nuestro amado Señor Jesucristo: Es el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, el Creador de los Cielos y de la Tierra, manifestado en un velo de carne, en un cuerpo humano.

Por eso Él podía decir: “Yo soy la resurrección y la vida”23</a>; y Él también podía decir: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”24. Por eso también podía decir, cuando Felipe dice: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta”, Cristo dice: “Felipe, tanto tiempo hace que estoy con vosotros ¿y todavía no me has conocido?, ¿no sabes que el Padre está en mí y yo estoy en el Padre? (o viceversa)”25.

Ahora, ¿dónde estaba el Padre? Pues estaba dentro de aquel velo de carne, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Ahí estaba el Padre celestial con Su cuerpo teofánico, metido dentro de un cuerpo de carne, para, por medio de ese cuerpo de carne, llevar a cabo la redención allí en la Cruz del Calvario, y limpiar con Su Sangre preciosa a toda persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero; esos son los primogénitos de Dios, escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, los cuales no se pueden perder. Para eso vino Cristo: para salvar a todos los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, hemos visto quién es nuestro amado Señor Jesucristo, hemos visto lo que es la Venida del Señor, la Primera Venida de Cristo: es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, donde estaba Dios manifestado en ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión; ahora viene con Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión y se viste de carne humana, y habitó en medio del pueblo hebreo; y así estuvo Dios a la semejanza del ser humano, como Pariente Redentor de la raza humana, para pagar el precio de la redención.

Ninguna otra persona podía pagar el precio de la redención, solamente el mismo Dios vistiéndose de carne humana, y con ese cuerpo de carne llevar a cabo el Sacrificio por el pecado, para quitar el pecado del ser humano.

Vean la importancia de la Primera Venida de Cristo y el por qué Él tuvo que morir. No fue porque las cosas le salieron mal a Jesús, sino porque así estaba en la profecía bíblica para ser cumplida en aquel tiempo.

Y les dije que San Pablo, y les leí que San Pablo dijo que eso sucedió ¿cuándo? En los postreros días; y San Pedro también dice que eso se cumplió en los postreros días; y han transcurrido dos mil años aproximadamente.

También Pedro, el Día de Pentecostés, en el capítulo 2 del libro de los Hechos, verso 14 al 20, nos habla de la Venida del Espíritu Santo, el cual recibieron ellos el Día de Pentecostés. Y dando testimonio de lo que estaba sucediendo en ellos el Día de Pentecostés, dice que eso estaba prometido por el profeta Joel, cuando dijo26: “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos profetizarán”.

Ahora, veamos [Hechos 2:17]:

“… vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;

Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán”.

¿Para cuándo Dios prometió derramar de Su Espíritu sobre toda carne? Para los postreros días. Y ya dos mil años atrás está derramando de Su Espíritu Santo sobre 120 creyentes en Jesucristo, que estaban en el aposento alto; y cuando llegó el día de Pentecostés (un día festivo en medio del pueblo hebreo) fueron llenos del Espíritu Santo; y allí se cumplió en ellos el nuevo nacimiento, se efectuó el nuevo nacimiento.

Porque para la persona nacer de nuevo tiene que nacer del Agua y del Espíritu, como dijo Jesucristo27</a>; porque el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios, no puede entrar al Cuerpo Místico de Cristo para formar parte del Cuerpo Místico de Cristo. Porque esa es la única forma en que una persona puede entrar a ser parte de la Iglesia del Señor Jesucristo: es por medio del nuevo nacimiento; así como usted, para formar parte de la familia a la cual pertenece, tuvo que nacer de esa familia y en esa familia; cualquier otra persona es un hijo adoptado; pero si usted nació de esa familia, usted hasta lleva la sangre y el nombre de esa familia.

Ahora, podemos ver lo que estaría sucediendo en los postreros días. Y todavía Dios está derramando de Su Espíritu Santo y produciendo el nuevo nacimiento en aquellas personas que creen en Cristo como su Salvador, y lavan sus pecados en la Sangre de Cristo, y reciben el Espíritu de Cristo; y se produce así el nuevo nacimiento en la persona, y entra así al Reino de Dios. No hay otra forma para entrar al Reino de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿qué son entonces los postreros días? Porque si ya llevamos dos mil años aproximadamente, desde los días de Jesús hacia acá, y aquellos eran los postreros días y todavía son los postreros días, ¿qué son entonces los postreros días?

Los postreros días, vean ustedes, de los cuales Cristo también habló, diciendo acerca de los creyentes en Él: … y yo le resucitaré en el día postrero”</em>; así que el Día Postrero también es uno de los postreros días.

¿Y qué son entonces los días postreros? Los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los milenios postreros. San Pablo nos dice en Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, de la siguiente manera:

“Mas, oh amados, no ignoréis esto (es algo que no se puede ignorar): que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”.

Los días postreros delante de Dios, para los seres humanos son los milenios postreros. Así como los días postreros de la semana son jueves (que es el quinto día de la semana), viernes (que es el sexto día de la semana) y sábado (que es el séptimo día de la semana); el sábado es el último día o día postrero de la semana. Y de los tres días postreros de la semana, el jueves es el primero de los días postreros de la semana, el viernes es el día segundo de los tres días postreros, y el sábado es el tercero de los días postreros; el sábado es el séptimo día de la semana, pero de los tres días postreros es el tercero o último día o día postrero.

Y ahora, cuando Jesús tenía de 4 a 7 años de edad comenzó el quinto milenio, y por consiguiente comenzaron los días postreros; y cuando Cristo estaba predicando, ya hacía unos 25 a 26 años, aproximadamente, que habían comenzado los días postreros. Y cuando Cristo tuvo Su ministerio de tres años y medio, y luego murió en la Cruz del Calvario, todo eso sucedió ¿cuándo? En los días postreros, en el primero de los días postreros, en el primer siglo de los días postreros, y en el primer tercio del primer siglo de los días postreros.

Y desde el día primero de los días postreros, hasta este tiempo, han transcurrido solamente, han transcurrido unos dos mil años aproximadamente; pero delante de Dios ¿cuánto tiempo ha transcurrido delante de Dios? Solamente dos días; porque un día delante del Señor es como mil años para nosotros; y dos mil años de los nuestros, para Dios ¿cuántos días son? Solamente dos días.

Y ahora, el Día Postrero es el séptimo milenio. Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio; si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, pues solamente falta lo que queda de este año 1998, falta el año 1999 y el año 2000 para entrar al séptimo milenio, para llegar al siglo XXI, que es el primer siglo del séptimo milenio.

Es para el séptimo milenio que la Segunda Venida de Cristo está programada en la profecía, y la resurrección de los muertos en Cristo también, y la transformación de nosotros los que vivimos.

… y yo le resucitaré en el día postrero”.

Antes ocurre la resurrección de los muertos en Cristo, y luego la transformación de nosotros los que vivimos. Y es en la Venida del Señor que los muertos en Cristo escucharán la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios, que es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino siendo predicado y revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

La Primera Venida de Cristo fue la Venida del Ángel del Pacto en carne humana; la Segunda Venida de Cristo será la Venida de ese mismo Ángel del Pacto que fue llamado en el Antiguo Testamento el Ángel de Jehová, es la Venida de ese Ángel viniendo en el Día Postrero, viniendo primeramente a la Iglesia del Señor Jesucristo y después al pueblo hebreo.

Este es el misterio más grande de todos los misterios de la Biblia; pues ya el misterio de la Primera Venida de Cristo no es un misterio, porque ya fue cumplido y ha sido revelado a la raza humana; y ahora el misterio más grande de todos los misterios del Cielo y de la Tierra es el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Por eso en el Libro de los Sellos, el Séptimo Sello, que es abierto en Apocalipsis, capítulo 8, vean ustedes, causó silencio el Cielo como por media hora, dice aquí. Dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”.

¿Y por qué causó este silencio en el Cielo la apertura de ese Séptimo Sello? Porque este es el misterio de la Segunda Venida de Cristo. Fue abierto en el Cielo, y en el Cielo todos guardaron silencio para que así el Programa de la Segunda Venida de Cristo no fuera interrumpido; para que así el enemigo de Dios, el diablo, no supiera, no conociera el misterio de la Segunda Venida de Cristo; para que así no pudiera interrumpir el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo; sino que la Segunda Venida de Cristo se cumpliera en simplicidad, como se había cumplido la Primera Venida de Cristo. Y todo el Programa Divino correspondiente a la Segunda Venida de Cristo tuviera feliz cumplimiento: y los muertos en Cristo puedan resucitar en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos podamos ser transformados.

El misterio de la Segunda Venida de Cristo es revelado a la Iglesia de Jesucristo por medio de la manifestación de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo; o sea que Él mismo en Su Venida, la Venida de este Ángel Fuerte que desciende del Cielo…, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de Jesucristo descendiendo del Cielo en Espíritu Santo, Jesucristo descendiendo del Cielo en Su cuerpo teofánico.

Y ahora, vean ustedes, Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Estos siete truenos emitiendo sus voces es nada menos que la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero; pues es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual clama como cuando ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Es Cristo clamando y hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, y revelándole el misterio de Su Venida.

Y con la apertura de ese misterio, la Iglesia del Señor Jesucristo recibe el despertamiento, el avivamiento espiritual más grande de toda la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo; y así recibe a Cristo, el Ángel Fuerte, el Ángel del Pacto, viniendo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero.

Ahora, Él viene en y con Su cuerpo teofánico, con el cual le apareció a los profetas del Antiguo Testamento; pero Él tiene que velarse en carne humana, para poder revelarse a Su Iglesia a través de carne humana.

Lo que Dios hizo por medio de los profetas en el Antiguo Testamento fue meterse dentro de esos profetas y manifestarse por medio de esos profetas. Y luego, cuando vino en Jesús manifestado, en aquel velo de carne llamado Jesús, estuvo en toda Su plenitud dentro de ese velo de carne manifestándose; en el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios.

Y todo fue tan sencillo que los grandes doctores en divinidad, en teología, del pueblo hebreo, que estaban esperando la Venida del Mesías (incluyendo al sumo sacerdote), no pudieron comprender el cumplimiento de la Venida del Mesías. Ellos estaban esperando un rey, estaban esperando un hombre muy importante; porque ellos sabían que sería un hombre el cumplimiento de la Venida del Mesías, pero ellos en sus interpretaciones nunca pensaron que sería un hombre sencillo, que sería un joven carpintero del pueblo hebreo.

Vino en tal sencillez que, el Diseñador y Constructor del universo completo, ahora viene como un sencillo carpintero, un obrero de la construcción. Ese era el Mesías y el Rey de Israel en Su Primera Venida.

¿Quién se iba a imaginar que la Primera Venida del Mesías sería cumplida en un joven carpintero? Eso no cabía en la mente de ninguna persona; pero tenemos que comprender que cuando Dios promete algo grande, lo cumple siempre en forma sencilla; porque lo grande es Dios, y lo sencillo es la parte humana a través de quien Dios cumple esa promesa tan grande.

Encontramos que durante estos dos mil años Jesucristo ha estado manifestándose en Espíritu Santo por medio de Sus apóstoles; lo encontramos manifestado en medio del pueblo hebreo, allá por medio de los apóstoles San Pedro y demás apóstoles; luego lo encontramos manifestado en San Pablo en Asia Menor, y luego lo encontramos manifestado en cada ángel mensajero de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil (cinco de los cuales fueron manifestados en Europa, en diferentes naciones europeas).

Y luego, el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la iglesia gentil apareció en Norteamérica, y fue el reverendo William Marrion Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo; así como Juan el Bautista fue el precursor de la Primera Venida de Cristo. Y vino con el espíritu y virtud de Elías, precursando la Segunda Venida de Cristo.

¿Y quieren saber lo que él dijo que sería la Venida del Señor? Él dijo: “Yo no moriré de viejo sin que Él esté aquí. Quizás pueda morir antes por algún accidente o por alguna otra causa, pero de viejo yo no moriré sin que Él esté aquí”28.

Luego encontramos que él, hablándonos acerca de la Venida del Señor, señala que será el cumplimiento de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Venida del Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube, y también es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. En el libro del Apocalipsis está la profecía de la Segunda de Cristo en estos símbolos apocalípticos, colocada desde diferentes ángulos o posiciones.

Ahora, vamos a ver lo que él dice que será la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10. Dice el libro de Los Sellos, página 57 en español, por la mitad de esa página dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin.

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel (o sea, viene como el Mensajero a Israel, porque Él es el Mensajero a Israel). ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada…”.

O sea, de ser llevada de aquí de la Tierra, arrebatada y llevada a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, para esa gran fiesta que se estará llevando a cabo allí, mientras el planeta Tierra con sus habitantes pasa por el lapso de tiempo de tres años y medio, en donde la gran tribulación se estará cumpliendo y los juicios divinos estarán cayendo sobre la raza humana. Ahora, dice:

“Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

¿Por quién viene primero? Por Su Iglesia; después se revelará al pueblo hebreo, como se reveló José a sus hermanos allá en Egipto.

Ahora, hemos visto la Venida de Cristo como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, viniendo por Su Iglesia primero.

Luego veamos la Segunda Venida de Cristo como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, y vamos a ver cómo lo presenta él en Su Venida, porque él es el precursor de la Segunda Venida de Cristo. En la página 134 del libro de Los Sellos en español, dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y ahora vayamos a la página 277, donde dice, orando dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Porque Apocalipsis 19 es la Segunda Venida de Cristo, y el Jinete de ese caballo blanco es el Espíritu Santo.

Y ahora, ¿cómo vendrá el Espíritu Santo en el tiempo final, conforme a las profecías del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, y a las profecías del precursor de la Segunda Venida de Cristo? Ese caballo blanco trae un Jinete. Y ahora, vamos a ver lo que será la Venida de ese Jinete en ese caballo blanco de Apocalipsis 19. Dice en la página 256 del libro de Los Sellos en español:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es lo que dijo —el precursor de la Segunda Venida de Cristo— que será la Venida de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Vean toda la luz que nos ha dado el precursor de la Segunda Venida de Cristo; así como por medio de los profetas Dios fue dando más y más luz acerca de la simiente de la mujer, del hijo de la mujer que vendría y heriría al diablo en la cabeza.

Vean que después dijo que sería una virgen, y luego dijo que nacería en Belén de Judea, y así por el estilo; luego el Arcángel Gabriel le apareció a la virgen María, y esa era la mujer a través del cual vendría el Mesías.

Y ahora, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, ¿de qué territorio vendrá ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? Así como Dios para el pueblo hebreo, por medio del profeta Miqueas dijo que vendría de Belén de Judea el Mesías en Su Primera Venida, ahora vamos a ver de dónde vendrá este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

En la página 166 y verso 1485 del libro de Citas, tenemos un extracto del mensaje “El único lugar provisto de Dios para adorar” (página 1 y 2). Ahora, este extracto dice:

1485 – “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’ Y sólo recuerden, del occidente vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. ¿Ven? Es una promesa”.

Si es una promesa, tiene que estar en la Biblia; y se encuentra en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21; y también encontramos esa promesa en Isaías, capítulo 63. Y tenemos un sinnúmero de lugares en el Antiguo Testamento donde está esa promesa; y en el Nuevo Testamento también está con más luz.

Y ahora, por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo, Dios nos ha dado más luz con relación a la promesa de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo, en Su cuerpo teofánico, viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y ahora, dijo que sería la Palabra, el Verbo, ¿encarnada la Palabra dónde? En un hombre; en un hombre pues de este tiempo final.

Y aquí, en esta profecía que dio diciendo: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez”, ahora dice que será ¿de dónde? Del occidente. Y el occidente consta de Norteamérica, Centroamérica, Suramérica y el Caribe; ese es el continente del occidente.

También el mismo Cristo, cuando habló de la Venida del Hijo del Hombre, dio testimonio, profetizando dio testimonio diciendo: capítulo 24, verso 27, diciendo [San Mateo]:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

En el oriente se cumplió la Primera Venida de Cristo. El Hijo del Hombre estuvo manifestado en el oriente, allá en el Medio Oriente, en la tierra de Israel. Fue la manifestación del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en carne humana, en un joven obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret.

Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre resplandecerá ¿dónde? En el occidente, en el Día Postrero. Dijo también en San Lucas, capítulo 17, verso 24, hablando de la Venida del Hijo del Hombre, dice:

“Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día”.

Ahora, todo esto nos habla del occidente, del continente americano.

Ya Dios ha cumplido las siete etapas o edades de la Iglesia gentil: la primera en Asia Menor; la segunda, tercera, cuarta, y quinta, y sexta en Europa; y la séptima en Norteamérica, en donde envió al reverendo William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo y ángel mensajero de la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil.

Y cuando Dios ha cumplido Su promesa para una edad en el territorio correspondiente, luego se mueve a otro territorio para cumplir las otras promesas que corresponden a otra edad y a otra dispensación.

Y ahora, el territorio para el cumplimiento de todas estas promesas divinas correspondientes al Día Postrero, siendo en el occidente la promesa de la Venida del Hijo del Hombre resplandeciendo como el relámpago, la Venida del Hijo del Hombre viniendo en un caballo blanco como la nieve y viniendo del occidente, el único territorio que queda, donde Dios no cumplió ninguna de las siete edades de la Iglesia gentil, es la América Latina y el Caribe.

La América Latina y el Caribe es el territorio privilegiado para el Hijo del Hombre como el relámpago resplandecer en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio; para el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo, manifestarse en medio de Su Iglesia gentil y llevar a cabo el cumplimiento de todas las promesas correspondientes al Día Postrero.

Y ahora, conscientes del territorio para la aparición, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube, para manifestarse en medio de Su Iglesia en el Día Postrero; conscientes de esta realidad, nosotros tenemos que comprender que todo será en simplicidad.

La Primera Venida de Cristo estuvo cumplida en medio del pueblo hebreo por 33 años. Antes de comenzar Su ministerio de tres años y medio, estuvo cumplida Su Venida por casi 30 años; y era un misterio oculto a los ojos de los sabios y entendidos en asuntos teológicos de la religión hebrea.

Pero el Mesías estaba en medio de ellos: estuvo creciendo, estuvo trabajando en medio de ellos como un obrero de la construcción. Y allí estaba el Mesías, pero nadie podía comprender que ese joven tan sencillo era el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, la Venida del Rey de Israel.

Y luego, cuando comenzó Su ministerio y se identificó como el Mesías, vean ustedes, lo rechazaron, porque no podían concebir que un obrero de la construcción fuera el Mesías que ellos estaban esperando.

¿Y si a Dios le da con cumplir la Segunda Venida de Cristo en un obrero de la construcción?, ¿lo recibirán los grandes doctores en divinidad del cristianismo?, ¿o harán lo mismo que hicieron con la Primera Venida de Cristo cumplida en un obrero de la construcción? Harán lo mismo.

Ahora, podemos ver que el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo lo que sería la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que para el Día Postrero estaría manifestado en medio de Su Iglesia gentil.

Luego que nosotros seamos transformados, entonces veremos a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo glorificado; pero antes de eso, solamente estaremos viendo al Señor Jesucristo manifestado por medio de Su Ángel Mensajero. Y por medio de Su Ángel Mensajero Jesucristo estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Él dice en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11… aquí Juan el apóstol nos narra la experiencia que tuvo siendo transportado al Día del Señor, dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo, es la Voz de Jesucristo. No es una trompeta literal, es la Voz de nuestro amado Señor Jesucristo; es Cristo hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta en el Día Postrero. Por eso Él habló de esa Trompeta o Gran Voz de Trompeta para llamar y juntar a todos Sus escogidos; y por eso también San Pablo dijo [Primera de Corintios 15:51-54]:

“He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos (o sea, no moriremos)<em>; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

La muerte termina ahí para los hijos de Dios; porque ya estaremos en un cuerpo eterno, un cuerpo glorificado, un cuerpo inmortal: Ya nunca más moriremos, nunca más nos pondremos viejos, nunca más nos enfermaremos, sino que permaneceremos en la flor de la juventud: representando, por toda la eternidad, de 18 a 21 años de edad. Y con ese cuerpo es que reinaremos con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Así es como nosotros regresaremos a la vida eterna, a la inmortalidad; y eso es para el Día Postrero, que es el séptimo milenio.

Ahora, ¿en qué año del Día Postrero? No sabemos, pero cuando escuchemos o estemos escuchando esa Gran Voz de Trompeta, sepamos que los escogidos están siendo llamados y juntados para ser transformados en algún momento, y los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos.

Y esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino siendo predicado en la Tierra por el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado a través de Su Ángel Mensajero. En esa manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, a través de Su Ángel Mensajero, es que la Iglesia de Jesucristo escuchará esa Trompeta Final.

Ahora miren, en Apocalipsis, capítulo 4, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Es la Voz de Cristo hablando con esa Voz como de trompeta (no es una trompeta literal), y promete darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Si estuviéramos viviendo en la primera edad, en el tiempo de San Pablo, teníamos que subir a la primera edad para escuchar la Voz de Cristo por medio de San Pablo. Si estuviéramos viviendo en la segunda, pues subiríamos a la segunda edad. Pero estamos viviendo en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular; por lo tanto, tenemos que subir a la Edad de la Piedra Angular para escuchar la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y esa edad corresponde a la América Latina y al Caribe.

Y así como Cristo habló por medio de Sus mensajeros de las edades pasadas, en el idioma de esos mensajeros, estará hablando en el idioma de Su Ángel Mensajero del Día Postrero.

Y ahora vean cómo aquí en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, es el Ángel de Jesucristo el que da a conocer todas estas cosas. Dice así:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía para mostrar todas estas cosas que deben suceder pronto? Envía a Su Ángel Mensajero. Las cosas que Cristo dijo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”, ahora las da a conocer por medio de Su Ángel Mensajero; porque por medio de Su Ángel Mensajero es que estará manifestado Cristo en el Día Postrero.

Y por esa causa Él envía a Su Ángel Mensajero, para dar testimonio de estas cosas a todas las iglesias, a todas las naciones y a todos los seres humanos. ¿Dar testimonio de qué cosas? De todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

“¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios”.

Vean, este Ángel no permitió que Juan lo adorara. ¿Por qué? Porque este Ángel no es el Señor Jesucristo. Aunque Jesucristo está manifestado en él, este Ángel es un hombre, un profeta de este tiempo final a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado; y al hombre no tenemos que adorarlo: tenemos que adorar a Dios.

Ahora, veamos también en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Quién es el Enviado de Jesucristo para dar testimonio de estas cosas apocalípticas que deben suceder? El Enviado es el Ángel del Señor Jesucristo, que es el último profeta que Jesucristo envía a este planeta Tierra; y lo envía a Su Iglesia, y después lo enviará al pueblo hebreo. Ese es el último profeta, y es un profeta dispensacional. Es la primera ocasión en que Dios envía a Su Iglesia un profeta dispensacional.

Al pueblo hebreo sí le envió profetas dispensacionales; pero miren ustedes, a Moisés, un profeta dispensacional, por poco (por diez ocasiones) apedrean a Moisés.

Abraham también fue un profeta dispensacional, Jesús también, Noé fue un profeta dispensacional también, Set fue un profeta dispensacional y Adán también fue un profeta dispensacional.

Y el Ángel de Jesucristo es un profeta dispensacional también: es el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los escogidos de Dios, y dándoles a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y revelándoles así el misterio de la Venida de Cristo, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, de la Venida del Ángel que viene descendiendo del Cielo envuelto en una nube; ese Ángel Fuerte, que es también el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, el cual tiene escrito en Su muslo y en Su vestidura: Rey de reyes y Señor de señores; y también tiene escrito un nombre, que es llamado el Verbo de Dios.

Es la Venida del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, viniendo en carne humana en un hombre, manifestándose a través de un hombre de este tiempo final.

Pero ese hombre no es el Señor Jesucristo; pero en él estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, dándonos a conocer todas estas cosas, hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta y revelándonos el misterio de Su Venida en Su Ángel Mensajero en este tiempo final. Y así es como el misterio del Séptimo Sello es revelado a la Iglesia de Jesucristo por medio de la manifestación de Cristo a través de Su Ángel Mensajero.

Y ahora, esto es para el Día Postrero, el cual ya comenzó, si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene; y si no, pues solamente falta terminar el 1998, 1999 y el año 2000, y luego entramos al séptimo milenio y al siglo XXI. Pero recuerden, el calendario está atrasado.

Y ahora la pregunta es: ¿se le habrá atrasado a Dios el calendario? A Dios no se le atrasa nada; el de los seres humanos sí está atrasado.

Ahora, podemos ver el por qué la raza humana está esperando (¿qué?) la Segunda Venida de Cristo; y el pueblo hebreo está esperando también la Venida del Mesías.

Hay dos pueblos: uno es el Israel terrenal, el pueblo hebreo; y el otro es el Israel celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Ambos están esperando la Venida del Señor, están esperando la Venida de la Palabra encarnada en un hombre.

Y las personas que no comprenden este misterio de la Palabra viniendo encarnada en un hombre, fallarán en ver al Ángel del Pacto (que es Jesucristo viniendo en Espíritu Santo) manifestado en Su Ángel Mensajero (que será el velo de carne en donde estará la manifestación de Jesucristo del Día Postrero, del séptimo milenio), para, por medio de ese Ángel Mensajero, darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y darnos así la fe para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y luego que estemos transformados, entonces es que vamos a ver a nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo glorificado; antes no. Antes lo veremos manifestado por medio de Su Ángel Mensajero, que es el profeta mensajero de la Dispensación del Reino. Ahí está el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida y manifestación de Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero.

Por eso Juan el apóstol quiso adorar al Ángel de Jesucristo en dos ocasiones: en el capítulo 19, verso 9 al 10, también quiso él adorar al Ángel, y luego en Apocalipsis, capítulo 22, versos 6 al 9.

¿Y cómo Juan podía hacer tal cosa? Porque vio a Jesucristo manifestado a través de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y cumpliendo por medio de Su Ángel Mensajero Sus promesas correspondientes a este tiempo final.

Ahora, ¿cuál será el destino de América en el Día Postrero? El destino de América en el Día Postrero está dividido en dos partes: el destino de Norteamérica, y el destino de la América Latina y el Caribe.

Son dos lugares en los cuales Cristo ha estado manifestado: En la séptima edad de la Iglesia gentil ha estado manifestado en Norteamérica, en Su séptimo ángel mensajero. Y en la América Latina y el Caribe estaría manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero.

Y ahora, vamos a ver conforme a lo que dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. No vamos a hablar mucho, sino solamente vamos a leer lo que él vio con relación a Norteamérica. Vamos a ver en el libro de Las Edades de la Iglesia, página 361: él narra que él tuvo siete grandes visiones; y la séptima visión, como la sexta visión, están ligadas a Norteamérica. Ahora vamos a ver la séptima visión. Dice:

“14. En la séptima y última visión oí una explosión terrible”.

[CORTE EN LA CINTA ORIGINAL]

… este tiempo final. Ustedes saben que California está en grave peligro en este tiempo; de un momento a otro una catástrofe muy terrible va a suceder: un gran terremoto va a destruir a California, Los Ángeles, Hollywood, todo eso, y va a ser terrible; una décima parte de Norteamérica va a ser destruido con ese terremoto; y eso es mucho territorio. Y van a seguir sucediendo después cosas muy terribles sobre el territorio de Norteamérica; y nadie podrá impedir que eso suceda.

En las profecías bíblicas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, está en los tipos y figuras, en símbolos y en diferentes profecías, y también por el precursor de la Segunda Venida de Cristo, están las profecías que dan testimonio de lo que ocurrirá en Norteamérica.

Ahora, yo oro por el territorio latinoamericano y caribeño, que está recibiendo la Palabra, el Mensaje de Dios: para que Dios tenga misericordia de todos los latinoamericanos y caribeños, también de los que se encuentran en Norteamérica.

Ahora, vean ustedes, en… vamos a leer un poquito:

“[16]. ¿Qué es lo que queda? NADA, con la excepción de Hebreos 12:26:

‘La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.

17. Una vez más Dios sacudirá la tierra, y esta vez caerá todo lo que puede ser derrumbado. Entonces Él la renovará (la renovará, ¿para qué?, para el glorioso Reino Milenial). En marzo de 1964, aquel terremoto en Alaska (el Viernes Santo) conmovió al mundo entero, aunque no lo desequilibró. Dios solamente estaba avisando con un temblor mundial lo que muy pronto hará en una escala mucho más grande. Él castigará a este mundo maldito por el pecado, con truenos y temblores Hermano y hermana, hay un solo lugar que puede soportar tales sacudidas, y ese es el redil del Señor Jesús (o sea, la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico del Señor). Yo le ruego, mientras la misericordia de Dios todavía esté disponible para usted, que entregue su vida completa, sin reservas, a Jesucristo; quien como fiel pastor le salvará, le cuidará y le presentará sin arruga ni mancha en gloria con muy grande gozo”.

Estamos viviendo en un tiempo en que Dios nos ha dado la oportunidad para recibir el perdón de nuestros pecados antes de que Cristo salga del Trono de Intercesión en el Cielo. Cuando Él salga del Trono de Intercesión en el Cielo, ya no habrá Sangre allá en el Trono de Dios, y por consiguiente el juicio divino vendrá sobre la raza humana.

Estamos viviendo en un tiempo en que tenemos que aprovechar la oportunidad que tenemos delante de Dios, para buscar a Dios, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu, para así nacer en el Cuerpo Místico de Jesucristo. Y Él está llamando y juntando a los últimos escogidos escritos en el Libro de la Vida del Cordero, para completar el número de Su Iglesia, de Su Cuerpo Místico de creyentes.

Él no puede salir del Trono Intercesión en el Cielo hasta que entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último de los escogidos de Dios. Por eso el llamado para los escogidos de Dios, Cristo dijo que sería con Gran Voz de Trompeta: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”29.

Es con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, bajo el ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías manifestados en el Ángel del Señor Jesucristo, llamando y juntando a todos los escogidos de Dios. ¿Quién? Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero, con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Y así es como Él completará el número de Su Iglesia, el número de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; porque ni uno de ellos se perderá, ni uno de ellos lo arrebatará el enemigo de Dios de la mano de Cristo. Todos serán restaurados a la vida eterna en este tiempo final.

“EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”. Ese ha sido nuestro tema, y hemos visto lo sencillo que es todo; pero todo está aquí: en la Palabra de Dios.

Y para poder comprender estas cosas en este tiempo final, Jesucristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

No hay otra forma para poder comprender estos misterios del Reino de Dios; solamente por medio de la manifestación de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este Día Postrero.

Hemos visto: “EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”. Y también hemos visto la bendición tan grande que hay en este tiempo final para todos los latinoamericanos y caribeños, y para todos los hijos e hijas de Dios dondequiera que se encuentren.

Esa bendición está saliendo de la América Latina y el Caribe, y cubrirá el planeta Tierra; llegará también al pueblo hebreo.

“La Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, dice Habacuc, capítulo 2, verso 14, y también Isaías, capítulo 11, verso 9.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes, amables amigos y hermanos presentes, televidentes, y los que están a través de internet, y también los que estarán viendo esta conferencia, estarán viendo y escuchando esta conferencia más adelante.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro Salvador, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto transforme nuestros cuerpos y nos lleve a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y pasen todos muy buenas noches.

Con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche.

“EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y EL DESTINO DE NORTEAMÉRICA EN EL DÍA POSTRERO”.

[Revisión agosto 2021]

1 Génesis 5:5

 

2 Romanos 3:23

 

3 Génesis 5:27

 

4 San Mateo 6:33

 

5 San Mateo 16:26, San Marcos 8:36, San Lucas 9:25

 

6 San Mateo 10:28, San Lucas 12:5

 

7 Génesis 37:26-28

 

8 Mt. 26:14-16, Mr. 14:10-11, Lc. 22:3-6

 

9 Génesis 39:20

 

10 Génesis 41:39-44

 

11 Génesis 41:54-57

 

12 Génesis 45:1-15

 

13 Hechos 15:14

 

14 San Mateo 18:11, San Lucas 19:10

 

15 San Juan 1:23, Isaías 40:3

 

16 Génesis 18:1-8

 

17 Génesis 19:1-25

 

18 Génesis 14:18-20

 

19 Éxodo 33:19-23

 

20 San Juan 6:51-60

 

21 San Juan 6:61-69

 

22 Hebreos 1:1-2

 

23 San Juan 11:25

 

24 San Juan 14:6

 

25 San Juan 14:8-10

 

26 Joel 2:28-29

 

27 San Juan 3:3-7

 

28 Citas, pág. 119, párr. 1058

 

29 San Mateo 24:31

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