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El misterio de la evangelización del Día Postrero
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El misterio de la evangelización del Día Postrero

Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta noche, en esta actividad de evangelización.

Es realmente una bendición grande cuando hay personas que han sentido de parte de Dios llevar el Mensaje a otras personas; pues luego de la bendición de recibir la salvación y la Palabra de Dios, luego, la otra bendición grande es llevar el Mensaje, dar a conocer el Mensaje que uno ha recibido.

Cuando los discípulos de Jesucristo siguieron a Jesús, encontramos que luego Cristo dijo a doce de Sus discípulos que fueran predicando el Evangelio, la Palabra1</a>; y más adelante envió a setenta —en adición— para llevar la Palabra y anunciar que el Reino de Dios se había acercado, y que se arrepintieran las personas para así recibir las bendiciones de Dios2.

Siempre que una dispensación comienza a entrelazarse con la dispensación que ha llegado a su final, encontraremos que aparece el mensajero dispensacional y comienza a predicar el Mensaje para esa nueva dispensación, y se va abriendo gradualmente esa nueva dispensación, y surge el Mensaje para esa dispensación; y comienzan, los que han recibido el Mensaje, a ser juntados, y se va formando así un grupo de creyentes, los cuales están comisionados a llevar ese mismo Mensaje a otras personas, para que también conozcan las buenas nuevas, las buenas noticias.

Evangelio significa ‘buenas nuevas’, y son las buenas nuevas correspondientes a esa nueva dispensación; y comienzan los creyentes a llevar el Mensaje, y comienzan a aparecer más personas creyendo el Mensaje; y esto es porque están escritos en el Libro de la Vida; y tienen que aparecer, porque están ordenados para esa nueva dispensación.

Las personas más privilegiadas de una dispensación, encontramos que siempre son aquellos que comienzan en esa dispensación; porque son los que obtienen el conocimiento del Mensaje desde su comienzo, y son los que trabajan brazo a brazo con el mensajero de esa nueva dispensación; porque ese mensajero está en medio de ellos en ese tiempo llevando el Mensaje, dando el Mensaje.

Y esas personas que trabajan con ese mensajero son las personas que tienen el privilegio de poder ver al mensajero cara a cara; pero luego, pues los que vienen 100 o 200 años después, tienen en la historia de esa nueva dispensación lo que sucedió al comienzo, y los que vienen 100 o 200 o 300 años después, dicen: “Me hubiera gustado haber vivido en el tiempo en que estaba el mensajero de esta dispensación; me hubiera gustado haber vivido en su tiempo y haber trabajado brazo a brazo con él”. Así ha sido de edad en edad y de dispensación en dispensación.

Y nosotros tenemos la bendición de estar viviendo en el comienzo de una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, la cual se está entrelazando con la Dispensación de la Gracia; y tenemos la bendición de haber sido llamados y juntados en este Día Postrero, porque habíamos sido predestinados por Dios para vivir en este tiempo, y para recibir la Palabra, y ser colocados en una nueva edad y en una nueva dispensación, y trabajar en esta nueva edad y en esta nueva dispensación, brazo a brazo con los ministros, obreros, que Dios coloca en este tiempo, y con el mensajero que Dios coloca en este tiempo.

Todo lo que desearon los creyentes de las edades pasadas, ahora nos toca a nosotros, porque es una bendición que estaba ordenada por Dios para todos nosotros. Esta bendición la quisieron muchos en el pasado.

Así como en el tiempo de Jesús, la bendición de estar viviendo en los días de Jesús y ser un creyente en Jesús, el mensajero de la Dispensación de la Gracia, ser un creyente era una bendición grande, un privilegio grande, una bienaventuranza grande. Y Jesús dijo: “Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque muchos de los profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron”3.

Esa bendición tan grande, vean ustedes, la tuvieron aquellos creyentes en Jesús, bajo el ministerio de Jesús, dos mil años atrás. Y de esos creyentes en Jesús, encontramos que en el Programa Divino doce creyentes en Jesús estarían ocupando doce tronos en el Reino de Dios.

Y el que perdió esa bendición (Judas Iscariote): él perdió la bendición, pero la bendición no se perdió; la bendición pasó, vean ustedes, a otro de los creyentes en Jesús, que fue constituido como uno de los doce apóstoles, como testigo de la resurrección de Cristo4.

Y luego, más adelante, vino San Pablo, un poderoso mensajero de Jesucristo, el primero de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y la bendición que Judas Iscariote había perdido, la recibió en toda su plenitud el apóstol San Pablo.

Miren lo grande que era la bendición que tenía Judas Iscariote, y no la apreció. Con el ministerio que estaba siendo manifestado en Judas Iscariote, el Mensaje del Evangelio de la Gracia podía llegar hasta los gentiles, pero perdió la bendición; y el ministerio y la bendición, pasó al apóstol San Pablo.

Ahora, podemos ver la bendición tan grande que hay siempre cuando una nueva dispensación está comenzando.

Encontramos que el Señor Jesucristo ordenó también a setenta para llevar el Mensaje. ¿Y de dónde sacó Jesucristo todos estos números: doce apóstoles y después setenta, enviándolos? Por ejemplo, en el tiempo de Moisés hubo setenta hombres que eran fieles a Dios, que vinieron a trabajar para y con el profeta Moisés5</a>; y también hubo doce príncipes, uno de cada tribu, que representaba a cada tribu6.

Y ahora vean cómo luego el Concilio del Sanedrín tuvo también setenta hombres sabios, tenía setenta hombres sabios, que eran los que estaban a cargo de la dirección de la religión hebrea, juntamente con el sumo sacerdote.

Y ahora vean ustedes cómo Jesús coloca doce apóstoles y luego setenta personas, setenta (diríamos) misioneros, personas que trabajarían también en la Obra del Señor; y después surgieron más obreros en la Obra del Señor. Ellos estaban llamados a llevar el Mensaje en forma fiel y verdadera.

Y ahora, a nosotros nos ha sido concedido tener el Mensaje grabado en videos, en cintas magnetofónicas y en folletos; lo cual nos ayuda a todos nosotros para llevar el Mensaje en la forma más exacta que se pueda llevar, que es llevándolo tal y como ha venido ese Mensaje a nosotros, para que la Tierra sea llena del conocimiento de la gloria de Jehová, para que la Tierra sea llena del conocimiento del Séptimo Sello, para que la Tierra sea llena del conocimiento de la Séptima Trompeta y el Séptimo Sello sonando. ¿Sonando qué? Sonando, revelando, la Venida del Señor como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; porque el Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora podemos ver cómo se entrelaza nuestra dispensación con la Dispensación de la Gracia, así como se entrelazó la Dispensación de la Gracia con la Dispensación de la Ley; y no hay ninguna contradicción en una dispensación [con] otra dispensación. En una nueva dispensación hay más luz en el Programa Divino, de lo que hubo en la dispensación anterior; y las cosas que sucedieron en la dispensación anterior, luego vienen a ser tipo y figura de las cosas que estarán sucediendo en la nueva dispensación; porque no puede haber contradicción en una dispensación con otra dispensación. Todo tiene que venir en una línea de revelación divina.

Por ejemplo, en la Dispensación de la Ley hubo un cordero pascual y también hubo el macho cabrío de la expiación, y hubo sacrificios de animalitos por el pecado, para la reconciliación también del pueblo con Dios y para la paz del pueblo; y así por el estilo. Y en la Dispensación de la Gracia, vean ustedes, tenemos al Cordero de Dios, que es nuestro amado Señor Jesucristo, para pagar el precio de la redención.

Y luego ese mismo Cordero de Dios, para la Dispensación del Reino se convierte en el León de la tribu de Judá. Él es el mismo Dios, pero vean ustedes cómo se va moviendo de dispensación en dispensación, y cómo se reflejó allá en la Dispensación de la Ley.

Y ahora, nos encontramos nosotros en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos, donde Cristo estará saliendo del Trono de Intercesión en este tiempo final, cuando entre hasta el último de los escogidos; y ya no habrá sobre el Trono de Intercesión o Silla de Misericordia o Asiento de Misericordia, ya no habrá más Sangre allí; por lo tanto, el juicio divino saldrá del Trono de Dios en el Cielo, y será revelado en la Edad del Trono de la Iglesia del Señor Jesucristo; así como la misericordia de Dios, desde el Trono de Misericordia, ¿dónde ha estado siendo revelada? En la Iglesia del Señor Jesucristo, durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, y en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo; pero nunca se reveló durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil como el León de la tribu de Judá, nunca se reveló como Juez de toda la Tierra, sino que se ha estado revelando como Sumo Sacerdote y como Abogado y como Cordero, haciendo intercesión en el Cielo; pero en este tiempo final Él hará un cambio cuando entre hasta el último de los escogidos en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y nosotros necesitamos que el Mensaje llegue a todos los escogidos antes que llegue el momento de Cristo salir del Trono de Intercesión. Por eso es que Dios ha estado derramando Su bendición y ha estado el Mensaje llegando a todas las naciones de la América Latina y el Caribe, donde se está cumpliendo la Etapa o Edad de la Piedra Angular.

Yo he estado viajando todos los años, también con Miguel y otras personas, para así estar llevando el Mensaje personalmente, y compartir también con los creyentes en las diferentes naciones, así como compartimos nosotros aquí en Puerto Rico.

Ustedes han sido muy comprensivos y han orado por mí, y han permanecido asistiendo a las actividades, esté yo personalmente o no esté, pero siempre ustedes han venido por el Mensaje; porque eso fue lo que les llamó a ustedes y les habló directamente al alma, y les dio a conocer que ustedes son escogidos de Dios.

El Mensaje permanece con nosotros; y para todas las actividades lo tenemos grabado en cintas magnetofónicas, en videos, y también lo tenemos en folletos; o sea que el alimento espiritual nunca nos ha faltado. Y a medida que hemos estado viajando se ha estado almacenando más alimento, a través de las actividades, las conferencias que han quedado grabadas.

Hay ocasiones que en un solo mes o en dos meses se graban más de cien conferencias; y eso es un milagro. Hay ocasiones que en un solo día se tienen más de una actividad. Y algunas veces quedan grabadas una, dos, tres, cuatro…, y hasta cinco actividades han quedado grabadas en video en un solo día. Esto es un milagro muy grande, por lo cual le damos gracias a Dios.

En esas conferencias ustedes van a notar una cosa, y es lo mismo que notamos en nuestros hogares cuando nos sirven la comida: ustedes encuentran que normalmente todos los días de la semana, o en la mayor parte de los días de la semana, encontramos un poquito de arroz, un poquito de habichuelas7 o frijoles, y también un poquito de ensalada, y también un pedacito de carne, ya sea de pollo o de res o de algún otro animalito; eso es así normalmente; y ahí usted encontrará muchas vitaminas y minerales que necesitamos para nuestro cuerpo.

Usted no dice: “No, es que como yo comí ya esto ayer, yo no vuelvo a comer”. Se debilita, se enferma y después se muere, si deja de comer. Pero nosotros llevamos, ¿cuántos años comiendo arroz y habichuela? Y usted no sabe lo bueno que es el arroz y la habichuela hasta que va a otro país que no hay arroz y habichuela como lo preparan aquí.

Usted dice: “Me gustaría comerme un buen plato de arroz y habichuela, con un pedacito por aquí de carne, ya sea de pollo o de res, y alguna cosita así; o un arrocito junto con – de ese con color, con habichuela dentro, guisado”; no sé si le llaman guisado; que cuando se prepara eso, ese es el día que más arroz se prepara casi siempre; no es porque van a comer demasiado ese día sino porque preparan mucho: comen ese día, guardan el resto, al otro día vuelven y se sirven; y si sobra, guardan, y para el otro día…, algunas veces…; por lo menos en casa, ¿cuántos días hemos estado comiendo arroz guisadito?

Y si son garbanzos también con arrocito…, ¿cómo fue aquella vez? Arroz blanco con tocino y garbanzo. Una vez preparó, ¿cuántos potes fue, en un solo día? Cinco o seis potes; y un caldero de… no sé si el arroz lo preparó también así… Y entonces después, por la mañana, cuando nos levantábamos, me decía: “¿Quieres desayunar?”, y yo le preguntaba: “¿Y qué menú tienes?”. —“Garbanzo con patita y arroz blanco”. Luego, al mediodía, me invitaba a almorzar, y le preguntaba: “¿Qué tienes?”. —“Arroz blanco con garbanzo y patita”, o no sé si un pedacito de carne por el lado. Y luego, en la tarde, me invitaba ya a cenar, y le preguntaba: “¿Y qué tienes por ahí?”. Me decía: “Garbanzo, patita, con arroz blanco”. Y así, ¿cuántos días estuviste…? Como una semana más o menos: desayuno, almuerzo y comida comiendo arroz blanco, garbanzo con patita, y no sé qué más le ponías por el ladito.

Es que le gusta tanto que cuando prepara algunas veces así, prepara unos cuantos potes, siete potes, o prepara mucho si es de paquete también, para de una sola vez ya asegura dos o tres días ahí… Y por la mañana o por la noche, no importa la hora, pues ahí tiene algo que le gusta, pues… Y es que el arroz así de color con habichuela dentro, al otro día, dicen que sabe mejor.

Y eso no se ve en todos los sitios, eso es una costumbre de aquí; y no sé si en Santo Domingo también es así, pero es una costumbre en Puerto Rico y en Santo Domingo, pues allá se parece un poquito también a acá, en esa forma de comer; pero en otras naciones no; y cuando usted llega a otro país que no tienen ese arrocito así y esa forma de comer, entonces es que usted sabe lo bueno que es el arroz, las habichuelas y los garbanzos, y todas estas cositas que nosotros comemos acá, y en la forma que lo hacemos acá.

Ahora, en lo espiritual usted encontrará, en todos los mensajes, que hay un poquito de tal cosa, y de eso usted comió hace algún tiempo, quizás en el mensaje anterior o mensajes anteriores; y hay otro poquito de esto otro, de lo cual se habló en algunos de los mensajes anteriores; y encuentra otro poquito de esto otro, de lo cual se habló también en otros mensajes anteriores; y siempre encuentra esa variedad: un poquito de cada cosa.

Y así como usted comió en la vez o veces anteriores, vuelve y come, y se está alimentando; y de vez en cuando, pues encuentra alguna cosita de lo cual le habían dado poquito y usted quería más, y ahí encuentra un poquito más de eso que le habían dado y que le gustó tanto, pero que usted quería más; y entonces encuentra de eso un poquito más ampliado, más explicado; y eso llena a uno de alegría, de contentamiento.

Por ejemplo, cuando hemos hablado de Su rostro como el sol (el rostro del Hijo del Hombre como el sol), ustedes pueden ver que en cinco de diez mensajes que se prediquen, en cinco de ellos puede encontrar algo de Su rostro como el sol; y encontrará siempre algo acerca del Hijo del Hombre o de la Venida del Hijo del Hombre.

Esto es así porque el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero; y por más vueltas que demos en el Mensaje, va a llegar a ser alrededor de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para el Día Postrero.

Por eso usted encontrará que en casi todos los mensajes hay algo del Hijo del Hombre, algo de los Ángeles del Hijo del Hombre, algo de la Gran Voz de Trompeta o de la Trompeta Final, algo de los escogidos de Dios y del llamado de los escogidos de Dios, algo de la Edad de la Piedra Angular, algo de la Dispensación del Reino; porque ese es nuestro Alimento para este tiempo final. No vamos a encontrar algo que no sea lo correspondiente a nuestro tiempo.

Así que vean ustedes cómo, a medida que vamos recibiendo la Palabra, se va haciendo carne en nosotros; así como cuando comemos se va haciendo carne, células de nuestras células, el alimento que nos comemos.

Si usted deja de comer pues el proceso de multiplicación de células se va agotando, hasta que usted va viendo que se va poniendo flaco. ¿Por qué? Porque no está produciendo bien esa multiplicación de células, y entonces va poniéndose más delgado; y cuando viene a ver, se encuentra tan delgado que solamente con un viento fuerte lo lleva hasta el cementerio. Cualquier enfermedad, cualquier virus, cualquier bacteria, cualquier cosa lo destruye, lo manda al hospital y después al cementerio; pero si la persona…, dice que mientras uno ve a la persona comiendo bien, la persona se encuentra bien.

Y en lo espiritual, Cristo dice: “No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”8. Tenemos entonces que comer, no solamente nosotros sino todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida. Y nosotros, teniendo el Alimento…, pues Cristo nos dice: “Dad de gracia lo que de gracia habéis recibido”9.

Hay hambre y sed sobre la Tierra, no de pan ni agua literal, sino de oír la Palabra de Dios correspondiente a nuestro tiempo. Y como dijo Cristo a Sus discípulos cuando el pueblo tuvo hambre y ya era tarde, y dicen Sus discípulos: “Mira, ya es tarde. Ya llevan tres días con nosotros esta gente y ahora no tienen qué comer. Y si los mandamos – y si los dejamos con nosotros, pues vamos a tener problemas”. Jesús les dice: “No tienen necesidad de irse, sino dadles vosotros de comer”10. Y no tenían alimentos ni para ellos, solamente unos panecitos y unos pececitos, y eran de un niño que estaba por allí.

Jesús dice: “¿Qué tienen ustedes?”. —“Bueno, hay un niño que tiene unos panecitos y unos pececitos”. Él dice: “Traigan eso acá y ordenen que se recuesten de cincuenta en cincuenta; y dadles vosotros de comer”. Jesús bendijo lo que había, y se fue multiplicando a medida que Jesús iba partiendo y lo iba entregando a Sus discípulos, y ellos lo iban repartiendo a las personas.

Así que vean ustedes cómo de algo que había en una canastita de un niño, luego, cuando Cristo lo bendijo se necesitaron muchas canastas; si eran doce apóstoles y cada uno estaba repartiendo, pues necesitaba cada uno una canasta para Jesucristo echarle ahí e ir a repartir, y echarle al otro e ir a repartir, hasta que le repartieron a una multitud, primero de cinco mil personas (sin contar los niños y las mujeres), y en otra ocasión de cuatro mil personas11.

Y así es en lo espiritual también.

Vean ustedes, cuando se comienza en una edad o en una dispensación, la gente no ve nada o casi nada; pero lo poquito que hay: Dios lo bendice, y se sigue repartiendo y se sigue multiplicando; y cuando se viene a ver, hay más de lo que hubo antes de comenzar a repartir ese Alimento.

¿Recuerdan ustedes con cuántos mensajes comenzó Miguel a viajar por toda la América Latina? ¿Cuántos eran? Cinco mensajes, cinco conferencias en cassettes, con eso comenzó a recorrer por la América Latina; y miren ahora, hay cinco mensajes multiplicados ¿por cuánto? Por bastante; hay un sinnúmero de conferencias ya grabadas, no solamente en cassettes sino en videos y también en folletos. ¿No hay más en la actualidad que cuando comenzamos?

Y cuando Jesús terminó de alimentar esas cinco mil personas, en una ocasión (y en otra, cuatro mil personas): comenzaron con algo poquito que había en una canastita, y cuando terminaron todos de comer y recogieron lo que sobró, se llenaron unas cuantas canastas, canastas llenas; y cuando habían comenzado la canastita del niño no estaba llena, muy poquito tenía.

Es como también el aceite en la botija y la harina en la tinaja (o en el recipiente donde la echaban), la cual, vean ustedes, a medida que era usada se iba también multiplicando o reproduciéndose; y no faltó ni la harina ni el aceite12. Así son las cosas de Dios en cada edad y en cada dispensación.

Y eso es lo que estamos experimentando nosotros en nuestro tiempo. Quizás, cuando comenzamos, cualquier persona podía decir: “Ese Mensaje no llegará muy lejos, o no llegará a ningún sitio, o no durará mucho tiempo”, porque comenzó en una forma tan sencilla y tan poquito; pero a medida que ha ido pasando el tiempo, miren, ha ido cubriendo toda la América Latina y el Caribe. Y ya en la actualidad, muchas personas que no comprendían al principio, ya están entendiendo. Dios les está abriendo el entendimiento a mucha gente, en toda la América Latina y el Caribe.

Dios quiere preparado al pueblo que va a recibir ese Mensaje; porque así lo ha ordenado para recibir ese Mensaje en este tiempo final.

Nosotros estamos trabajando en la evangelización en una forma segura, pues estamos en la edad correspondiente a nuestro tiempo, en la dispensación correcta y con el Mensaje correcto también; así que no hay forma de fallar en nuestra labor evangelística de este Día Postrero.

Hemos visto: “EL MISTERIO DE LA EVANGELIZACIÓN DEL DÍA POSTRERO”, hemos visto cuál es el Mensaje, hemos visto cuál es el tiempo, hemos visto el territorio, hemos visto cuál es la gente que recibiría ese Mensaje, hemos visto todas estas cosas; por lo tanto, trabajamos conscientes de la labor que estamos llevando a cabo en la Obra del Señor Jesucristo.

De los que están aquí presentes hay algunos que son (como decimos nosotros) de la vieja guardia; hay algunos que están desde el sesenta y algo, desde el 64 y 65 por ahí hay algunos de ustedes que están en el Mensaje; vamos a decir, desde el 65… Por ejemplo, Maiso, desde el sesenta y algo ¿verdad, Maiso? Desde el 65. ¿Quiénes más por aquí? 64, 65 fue que comenzó el Mensaje del hermano Branham acá.

Pero también yo conozco personas (no están aquí), por ejemplo, la hermana Paula, en el 63 ella escuchó con el esposo, no sé si ella fue también (pienso que sí), a una actividad que yo estuve dando en la plaza de aquí de recreo, por ahí por el 63; 23 años nada más yo tenía en ese tiempo; y ella es de las personas que desde ese tiempo en adelante ha estado escuchando el Mensaje.

Después, quizás hubo un tiempo en que no supo un poquito acerca del ministerio, pero después cuando llegó el Mensaje del hermano Branham, volvió a escuchar; y ya aquí en Cayey, en el 64, 65, ya estábamos dando actividades con el Mensaje del hermano Branham.

Y vean ustedes, ha transcurrido el tiempo y hemos permanecido; y cada día hay más Palabra de Dios revelada para todos nosotros.

A González lo conocí por allá… ¿en qué año fue, González? 63, allá en Lajas. Yo estuve en una iglesia pentecostal predicando, y estuve también en actividades de campo, ¿verdad? De evangelización también, y por allá conocí a González también.

Así que vean ustedes cómo desde un tiempo tan lejano ya Dios estaba obrando en todo, y cómo Dios nos ha bendecido, Dios ha tenido misericordia de nosotros; y cómo cada día nos da más luz acerca de todo el Programa Divino. Nos ha dado tanta luz que nos ha mostrado dónde sería que Dios llevaría a cabo la última fase o etapa de Su Iglesia correspondiente a la Edad de la Piedra Angular: nos ha mostrado que sería en la América Latina y el Caribe, y es donde se está cumpliendo la Edad de la Piedra Angular.

Esa revelación no la tuvieron los que vivieron en edades pasadas. Y si alguno de los mensajeros tuvo bastante luz de lo que sucedería en la América Latina y el Caribe fue nuestro hermano Branham, el cual dijo: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco. Recorreremos esta senda una vez más”13. Y también cuando habló de la Tercera Etapa, que sería en un idioma desconocido para él14. O sea que él tuvo bastante luz, pero no podía hablar, no podía revelar, abrir, ese misterio, porque sería abierto a nosotros en este tiempo final.

Nosotros tenemos la bendición más grande que haya tenido la Iglesia del Señor Jesucristo durante sus diferentes edades. Nosotros somos bienaventurados, y estamos viendo y escuchando las cosas que desearon ver y escuchar los mensajeros de las edades pasadas con el grupo de cada edad, y también los apóstoles y los creyentes de en medio del pueblo hebreo del tiempo de los apóstoles.

Nosotros estamos viviendo en un tiempo paralelo al tiempo de Jesús y al tiempo de Moisés, y al tiempo de Abraham, y al tiempo de Noé, y al tiempo de Set, y al tiempo de Adán; porque estamos viviendo en un tiempo que fue reflejado en esos profetas mensajeros dispensacionales, mostrando ahora este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

“Como fue en el tiempo de Noé (dice Jesús), así será la Venida del Hijo del Hombre”15. Y “como fue en el tiempo (¿de quién?) de Lot”16</a>; y en el tiempo de Lot pues estaba allí Abraham, el mensajero de la dispensación cuarta: Dispensación de la Promesa.

Ahora vean cómo también es como en el tiempo de Moisés, pues nos habla de los Dos Olivos; y uno de los Dos Olivos es el ministerio de Moisés. Dijo Cristo que la Venida del Hijo del Hombre sería con Sus Ángeles17, que son los ministerios de Moisés y Elías.

Por lo tanto, como en los días de Moisés, como en los días de Elías y como en los días de Jesús, sería para el Día Postrero la Venida del Hijo del Hombre.

Ahora podemos ver que esa es la bendición que nos ha tocado a nosotros en la América Latina y el Caribe en este Día Postrero. Y nosotros, llevando el Mensaje de nuestro tiempo por todos los lugares, estamos en la labor de la evangelización del Día Postrero.

“Y la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas que cubren el mar”18, y nosotros tenemos el privilegio de ser los primeros que hemos comenzado en esa labor de evangelización que cubrirá el planeta Tierra completo. ¡Con alguien tenía que comenzar! Y ya ha comenzado, y continuará esa labor. Y durante el Reino Milenial continuará también, pero ya hubo quienes comenzaron esa labor.

Así que, amados hermanos y amigos presentes: que Dios les bendiga grandemente y les use grandemente en la Obra de la evangelización del Día Postrero con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Que Dios me los bendiga, que Dios los guarde y los use grandemente en Su Obra, en la evangelización del Día Postrero.

Pasen todos muy buenas noches.

“EL MISTERIO DE LA EVANGELIZACIÓN DEL DÍA POSTRERO”.

[Revisión agosto 2021]

1 San Lucas 9:1-6

 

2 San Lucas 10:1-12

 

3 San Mateo 13:16-17

 

4 Hechos 1:12-26

 

5 Éxodo 24:1-9

 

6 Números 13:1-16

 

7 En Puerto Rico se le llaman habichuelas a los fríjoles –Editor.

 

8 Deuteronomio 8:3, San Mateo 4:4, San Lucas 4:4

 

9 San Mateo 10:8

 

10 Mt. 14:13-21, Mr. 6:30-44, Lc. 9:10-17, Jn. 6:1-13

 

11 Mt. 15:32-38, Mr. 8:1-9

 

12 1 Reyes 17:14-16

 

13 Citas, pág. 166, párr. 1485

 

14 Citas, pág. 99, párr. 860

 

15 San Mateo 24:37-39, San Lucas 17:26-27

 

16 San Lucas 17:28-30

 

17 San Mateo 24:30-31

 

18 Habacuc 2:14

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