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La vida del precursor y su Mensaje
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La vida del precursor y su Mensaje

Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes; es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios, y ver por unos momentos: “LA VIDA DEL PRECURSOR Y SU MENSAJE”, la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo y su Mensaje.

Para lo cual quiero leer en Malaquías, capítulo 4, versos 5 al 6, donde dice:

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

Esta Escritura es una promesa de la venida de Elías el profeta, antes que venga “el día de Jehová grande y terrible”, o sea, antes que venga el tiempo de la gran tribulación, que será durante el séptimo milenio, en algún lapso de tiempo del séptimo milenio.

Y ahora, antes que venga la gran tribulación Dios promete enviar al profeta Elías con un propósito divino. Dice:

“Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”.

Encontramos que para la Primera Venida de Cristo, Dios también envió a Elías, el cual le preparó el camino al Señor. Y en Malaquías también, capítulo 3, nos habla del precursor de la Primera Venida de Cristo, y también nos habla de la Venida de Cristo, Su Primera Venida. Dice así capítulo 3, verso 1 en adelante, de Malaquías:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Aquí tenemos la promesa de la venida del precursor de la Primera Venida de Cristo para preparar al pueblo para la Venida del Mesías.

También el profeta Isaías, en el capítulo 40, verso 3 en adelante, dice:

“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.

Esta profecía, tanto de Isaías (capítulo 40, verso 3 en adelante) como la de Malaquías (capítulo 4, verso 1), fue cumplida por Juan el Bautista; del cual el Arcángel Gabriel da testimonio al sacerdote Zacarías cuando le dice que tendrá un hijo por medio de su esposa Elisabet, y que será profeta de Dios. Hablando de ese niño, dice el Arcángel Gabriel así al sacerdote Zacarías.

Ahora leamos aquí el encuentro del sacerdote Zacarías con el Ángel Gabriel: capítulo 1 de San Lucas, versos 11 en adelante, dice:

“Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.

Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

Aquí el Arcángel Gabriel identifica a este niño que iba a tener el sacerdote Zacarías, lo identifica como profeta de Dios y como el Elías prometido para venir con el espíritu y virtud de Elías, y tornar el corazón de los padres a los hijos, o sea, tornar el corazón de los padres bajo la Ley a la fe cristiana de los apóstoles, de los hijos. Y así encontramos que Juan el Bautista vendría predicando y preparando al pueblo para la Primera Venida de Cristo, para ser tornados a la fe en Cristo.

El mismo Señor Jesucristo dio testimonio acerca de Juan el Bautista, y dijo: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir”. Capítulo 11, verso 14, de San Mateo.

Y también en el capítulo 17, versos 10 al 13, tenemos una conversación de los discípulos con el Señor Jesucristo, donde dice así [San Mateo]:

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Ahora vean cómo en dos ocasiones Jesús habla abiertamente acerca de Juan el Bautista y lo identifica como el Elías que había de venir en ese tiempo preparándole el camino al Señor en Su Primera Venida.

Pero sin embargo no se llamaba Elías, sino que se llamaba Juan, el precursor de la Primera Venida de Cristo. Pero estando el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, en Juan el Bautista, estuvo operando el ministerio de Elías a través de Juan el Bautista; y por eso vino con el poder y el espíritu de Elías, con el ministerio de Elías, en la tercera manifestación del ministerio de Elías.

Porque la primera la tuvo Elías Tisbita; la segunda manifestación de ese ministerio la tuvo el profeta Eliseo, que fue el sucesor del profeta Elías. Los hijos de los profetas, cuando vieron a Eliseo abriendo el Jordán con el manto de Elías, dijeron: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”1.

Y luego, la tercera ocasión en que el espíritu ministerial de Elías reposó sobre un hombre fue en Juan el Bautista; él fue aquel Elías prometido para aquel tiempo, para precursar la Primera Venida de Cristo.

Y tenemos la promesa para el tiempo final, antes de comenzar el día terrible de Jehová, antes de comenzar el séptimo milenio, tenemos la promesa que Elías vendrá antes del día grande y terrible de Jehová, antes de la gran tribulación, para restaurar el corazón de los hijos a la fe de los padres los apóstoles; y luego, el pueblo siendo restaurado entrará al Día Postrero, luego que se marche Elías, el precursor de la Segunda Venida de Cristo; pues el precursor de la Segunda Venida de Cristo viene con el espíritu y virtud de Elías.

Al reverendo William Marrion Branham le apareció el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, en el año 1933, en el río Ohio, sobre los cielos allí, y le dijo: “Así como Juan el Bautista fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, tú serás el precursor de la Segunda Venida de Cristo”2. O sea, fue identificado como el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham.

Él vino con el espíritu y virtud de Elías en su cuarta manifestación, restaurando a la Iglesia del Señor Jesucristo a la fe de los padres, los apóstoles, para así ser preparados para la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores.

Siendo el reverendo William Marrion Branham el precursor de la Segunda Venida de Cristo, su Mensaje precursa la Segunda Venida de Cristo; y aunque él no está en este tiempo porque ya partió, su Mensaje introduce la Segunda Venida de Cristo.

Es el Mensaje del precursor de la Segunda Venida de Cristo el que en el tiempo final estaría dando testimonio de la Segunda Venida de Cristo y cómo sería llevada a cabo la Segunda Venida de Cristo; porque por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo: el reverendo William Marrion Branham, habló Jesucristo en Espíritu Santo y dio estas profecías relacionadas a la Segunda Venida de Cristo.

Y por cuanto en los profetas de Dios se refleja el Programa Divino que Él ha de llevar a cabo… Encontramos que en los profetas del Antiguo Testamento se reflejó la Primera Venida de Cristo y también la Segunda Venida de Cristo. Y encontramos, por ejemplo, en el rey David y también en el rey Salomón, y también en José, el hijo de Jacob, un reflejo claro de la Primera Venida de Cristo y también de la Segunda Venida de Cristo.

Y también en diferentes profetas del Antiguo Testamento, como en Adán, también en el profeta Abraham, y en el profeta Isaac, y también en el profeta Jacob y también en el profeta Moisés; encontramos que en diferentes profetas se reflejó la Primera Venida de Cristo.

Aun en el profeta Jonás se reflejó la muerte y resurrección del Señor Jesucristo; y de ahí fue que tomó Cristo las palabras, que a aquella generación no le sería dada señal, sino la señal de Jonás: “Como estuvo el profeta Jonás en el vientre de un gran pez por tres días, también el Hijo del Hombre estaría en el corazón de la tierra tres días”3, y luego resucitaría.

Ahora vean cómo en los diferentes profetas del Antiguo Testamento se reflejaron las diferentes etapas de la vida del Mesías en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida. Las cosas que fueron reflejadas en los profetas del Antiguo Testamento, que no se cumplieron en Jesucristo, en el Mesías en Su Primera Venida, se cumplirán en la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, encontramos también las profecías de la Segunda Venida de Cristo y de la Primera Venida de Cristo en el Antiguo Testamento; y las promesas para la Segunda Venida de Cristo también las encontramos en el Nuevo Testamento. Y también encontramos el tipo y figura, el reflejo, de la Segunda Venida de Cristo, en hombres como San Pedro, San Pablo y cada uno de los siete ángeles mensajeros de las siete edades. Encontramos a Cristo reflejando Su Segunda Venida en el reverendo William Marrion Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Encontramos que así como se reflejó la Primera Venida de Cristo y Segunda Venida de Cristo en los profetas del Antiguo Testamento; en el reverendo William Marrion Branham, profeta precursor de la Segunda Venida de Cristo, se reflejó la Segunda Venida de Cristo, y también se reflejó la Iglesia del Señor Jesucristo pasando por sus diferentes edades, por las siete edades, y luego pasando a la Edad de la Piedra Angular.

Encontramos que el mismo reverendo William Branham dice que su esposa Meda representa la Iglesia del Señor Jesucristo y representa su iglesia (la iglesia que él pastoreaba), la cual es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo para el tiempo en que él vivió y para este tiempo final.

Y vean ustedes cómo, en la Escritura, mujeres representa iglesias. La Iglesia del Señor Jesucristo está reflejada en diferentes mujeres del Antiguo Testamento y también del Nuevo Testamento.

La Iglesia del Señor Jesucristo, por ejemplo, está reflejada en Eva, y también está reflejada en Sara, y también está reflejada en Rut (la moabita que se casó con Booz); y Cristo está reflejado en Booz, el pariente redentor que redimió a Noemí; y Noemí representa a la nación hebrea, y Rut representa a la Iglesia gentil del Señor Jesucristo4.

También encontramos otras mujeres en la Biblia, que representan a la Iglesia del Señor Jesucristo, y también otras representan al pueblo hebreo.

Mujeres en la Biblia representan iglesias; y por consiguiente, las esposas de los profetas de Dios representan en el Antiguo Testamento tanto al pueblo hebreo como también a la Iglesia del Señor Jesucristo algunas de ellas.

Ahora, vean ustedes, la esposa de Moisés, o sea, esta mujer gentil de Madián, hija de Jetro, Séfora, representa tanto al pueblo hebreo como también representa a la Iglesia del Señor en ciertas etapas en las cuales se organizaron y en la cual se convirtió —parte de la Iglesia— en un sistema denominacional.

Ahora, vean ustedes cómo también encontramos que las esposas de los mensajeros de las siete edades representan también a la Iglesia del Señor pasando por esas diferentes edades o etapas; y también la virgen María representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean cómo mujeres en la Biblia representa iglesias, porque se refleja en estas mujeres, que cumplieron estos tipos y figuras, se refleja en ellas la Iglesia pasando por sus diferentes etapas.

Y por consiguiente, en la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo, reflejándose la Segunda Venida de Cristo en él, reflejándose en Su precursor la Segunda Venida de Cristo… Así como también se reflejó la Primera Venida de Cristo en Juan el Bautista.

Y cuando se cumplió la Primera Venida de Cristo fue un profeta también, como Juan el Bautista; pero un profeta mayor que Juan el Bautista: correspondiente a una nueva edad, la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo, y a una nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia.

Y vean ustedes cómo se reflejó en Juan el Bautista la Primera Venida de Cristo. Y luego estuvo predicando como Juan el Bautista, y la gente estuvo siguiéndolo; y fueron bautizados también por los discípulos de Jesucristo, los que siguieron a Jesucristo.

Y fueron los discípulos del Señor Jesucristo los que recibieron la promesa del Espíritu Santo5 el Día de Pentecostés, los que allí estaban: 120 creyentes en Cristo, en el aposento alto, los cuales estuvieron allí reuniéndose por 10 días consecutivamente, hasta que fueron llenos del Espíritu Santo6.

Y ahora vean cómo fueron los seguidores del precursado, de Jesucristo, en el cumplimiento de la Venida del Mesías, los que luego recibieron la promesa del Espíritu Santo, la promesa de las primicias del Espíritu, desde el Día de Pentecostés en adelante, hasta nuestro tiempo.

Y para el tiempo final tenemos la promesa de que seremos llenos de la plenitud del Espíritu Santo; y esto será para los creyentes en la Segunda Venida de Cristo, los que estarán siguiendo al precursado; el cual ha sido anunciado por el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham, el cual dijo que el cumplimiento de la Venida de Cristo será una realidad para el tiempo final; y él dijo que Él se presentará Él mismo, y que el Mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo (que es el Mensaje del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el Mensaje del reverendo William Branham), presentará, introducirá, la Segunda Venida de Cristo.

O sea, que el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo será conforme al Mensaje del precursor de la Segunda Venida de Cristo: él anunció que la Venida de Cristo será como el León de la tribu de Judá, y será como el Sol de Justicia resplandeciendo en la Mañana. Todas estas cosas son conforme a las profecías del Antiguo Testamento y conforme a las profecías también del Nuevo Testamento.

Y él también anunció que será en un caballo blanco, y él dijo que del occidente vendrá uno en un caballo blanco; y dijo: “Recorreremos esta senda (o sea, este camino) una vez más (o sea, nuevamente)”.

Elías, o sea, el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías en el reverendo William Branham, dijo que recorrería nuevamente este camino ministerial. O sea que el ministerio de Elías recorrerá nuevamente el camino ministerial, lo recorrerá por quinta ocasión; y lo recorrerá con el Jinete del caballo blanco que viene del occidente. Y es conforme a la Escritura, porque él dijo que será así, porque es una promesa. En el mensaje “El único lugar provisto por Dios para adorar”7 (página 2) dice:

6… del occidente vendrá un jinete en un caballo blanco. Recorreremos este camino una vez más”.

En el mensaje también “Y no conoces”8, también nos habla del recorrido que dará el ministerio de Elías por quinta ocasión.

Y en el mensaje “Sobre las alas de una paloma blanca”9 nos dice que recorrerá nuevamente este camino porque tiene que traer un Mensaje. (“Sobre las alas de una paloma blanca”, página 25 y página 27).

Y también en el mensaje “Y no conoces” o “Y no sabéis” (página 29 y 30) también dice que recorrerá nuevamente este camino. Él fue visto en sueños por otras personas y le contaron a él sus sueños, y él dio a conocer lo que significaban esos sueños. Y entre los sueños que él utilizó o dio a conocer, encontramos el sueño de un jinete en un caballo blanco, vestido de indio, en un caballo militar, y nos dice así… Vamos a leer este pasaje un poquito aquí. Vamos a leer al final, dice:

265 Usted alzó sus manos un ratito y dijo: ‘¡Yo cabalgaré esta vereda solamente una vez más!’. Él dijo: ‘La tierra se sacudió de un lado a otro, así como eso, y ya no permaneció más vida en mí, solamente caí abajo al lado de la roca; y desperté’”. Así le dice esta persona que tuvo este sueño.

Y ahora, vean ustedes, en el reverendo William Branham se estaba reflejando la Segunda Venida de Cristo, y por eso en sueños y visiones aparece reflejándose la Segunda Venida de Cristo en el reverendo William Marrion Branham; y por eso aparece sobre un caballo blanco militar grande, cabalgando, y dice: “Yo cabalgaré, recorreré este camino, una vez más”.

El Espíritu de Dios, Jesucristo en Espíritu Santo, estaba en Su precursor, en el ministerio correspondiente a la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil, recorriendo el camino ministerial de la séptima edad de la Iglesia gentil en el territorio norteamericano, desde donde Dios obró, desde donde Jesucristo obró en Su manifestación a través de Su precursor; y de ahí se extendió el Mensaje a todas las naciones.

Y por medio de Su precursor se reflejó también la Segunda Venida de Cristo: viniendo en este caballo blanco en este sueño el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y siendo Elías, eso representa la Segunda Venida de Cristo viniendo sobre un caballo blanco. Y eso es conforme a la profecía bíblica de Apocalipsis, capítulo 19 y verso 11 al 21, donde nos muestra la venida de un Jinete en un caballo blanco.

Y dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 277 del libro de Los Sellos, hablándonos de ese Jinete, dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco…”.

¿Cuál es el Jinete, o quién es el Jinete del verdadero caballo blanco, o sea, del caballo blanco de Apocalipsis 19? Es el Espíritu Santo, que es Jesucristo en Espíritu Santo, en Su cuerpo teofánico. Dice:

“… mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora vean cómo el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es Jesucristo en Espíritu Santo.

Y para el tiempo final, así como Jesucristo en Espíritu Santo vino en cada edad manifestado en carne humana en el ángel mensajero de cada edad, para el Día Postrero vendrá manifestado en el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, que es Su Ángel Mensajero, el Ángel del Señor Jesucristo, del cual Cristo dice en Apocalipsis 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y ahora veamos lo que será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; o sea, pasando de la séptima edad de la Iglesia gentil a la Edad de la Piedra Angular, luego que el ministerio del séptimo ángel mensajero, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, haya terminado.

Ahora vean lo que dice en la página 256 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. Eso es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, viniendo en carne humana, velándose, revelándose, en Su Ángel Mensajero, en el Día Postrero. Eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. Todo esto se reflejó en el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Marrion Branham.

Y ahora vean ustedes el por qué él habló de un Jinete que vendría del occidente cabalgando en un caballo blanco: porque el cumplimiento para la Segunda Venida de Cristo es para el occidente, para el territorio donde se esté cumpliendo en el Día Postrero la Edad de la Piedra Angular, y se abra la Dispensación del Reino; ahí estará el velo de carne, el Ángel del Señor Jesucristo, en el cual estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el cumplimiento de Su Venida en un caballo blanco como la nieve, viniendo en el caballo blanco de la Palabra pura correspondiente al Día Postrero.

Y ahora, con todo y esto, el Ángel del Señor Jesucristo no será el Señor Jesucristo. Él solamente es Su instrumento, Su velo de carne, a través del cual estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en el cumplimiento de la promesa divina correspondiente al Día Postrero, en el cumplimiento del Jinete del caballo blanco que recorre esta senda una vez más, que recorre la senda de Elías por quinta ocasión, y que recorre la senda, el camino de Moisés por segunda ocasión, y el camino de Jesús por segunda ocasión.

Es esa la forma en que estarán los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados en el Día Postrero, por Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Ahora veamos la vida de nuestro hermano Branham: él y en él se reflejó la Segunda Venida de Cristo; y en su esposa y sus hijos se reflejó la Iglesia del Señor Jesucristo y los hijos de la Iglesia de Jesucristo; y también se reflejó en uno de sus hijos la Segunda Venida de Cristo.

Veamos, por cuanto las iglesias están representadas en mujeres, su hija Sharon Rose (que es Rosa de Sarón) representa la Iglesia del Señor Jesucristo en etapas pasadas, como también su esposa Hope representó la Iglesia de edades pasadas.

Su esposa partió siendo muy joven, de unos 22 años de edad, y su hijita Sharon Rose (Rosa de Sarón) también partió. Y esto sucedió por causa de que él tuvo la comisión de ir a los pentecostales para predicarles la Palabra, Dios le abrió la puerta para esa séptima edad de la Iglesia; y por causa de su suegra, que hizo un comentario negativo en contra de los pentecostales, él no fue luego a los pentecostales para llevarles el Mensaje. Y había ya hecho un itinerario con diferentes ministros para llevar a cabo actividades en sus congregaciones, y él no fue a cumplir esos compromisos; por lo cual, tuvo problemas delante de Dios10.

Su misma esposa, luego de partir, le habló acerca de esas cosas; y él también reconoció la causa por la cual partieron su esposa y su hija.

Es algo terrible y triste, para un profeta mensajero de una edad o de una dispensación, no asumir su posición en la edad y dispensación que le toca vivir; sufre mucho él y su familia.

Encontramos lo mismo en el profeta Moisés, el cual tuvo unos problemas con Dios; y el más sobresaliente fue cuando hirió la roca en la segunda ocasión en que tenía que sacar agua de la roca en otro territorio. Y la roca, representando a Cristo, y representando la Segunda Venida de Cristo, no podía ser herida; y él la hirió, y rompió el tipo y figura. Y Dios se airó contra Moisés, y le dijo que no entraría a la tierra prometida porque no honró a Dios, sino que se glorificó Moisés a sí mismo y con ira hirió la roca.

El pueblo pues era un pueblo rebelde; pero Moisés no se podía dejar llevar por el pueblo, sino por Dios; y tenía que obedecer a Dios y hacer las cosas de acuerdo a como Dios le decía; y ahí Moisés falló delante de Dios. Dios se airó contra Moisés y le dijo que no entraría a la tierra prometida, ni él ni Aarón, por cuanto no lo honraron a Él sino que se glorificaron ellos a sí mismos.

Ellos, por causa del pueblo, dice Moisés que cometió ese grave error delante de Dios. Le fue contado a Moisés como pecado y le impidió su entrada a la tierra prometida en el cuerpo terrenal que él tenía.

La promesa de Dios era que entraría a la tierra prometida con el pueblo, que llevaría el pueblo a la tierra prometida; pero por causa de fallar allí, Dios le dijo que no llevaría el pueblo a la tierra prometida, al otro lado del Jordán, sino que Josué los entraría a la tierra prometida.

Moisés luego quiso que Dios lo perdonara y le diera oportunidad de entrar a la tierra prometida, y Dios le dijo: “No me hables más de este asunto (o sea, es un asunto concluido). No entrarás a la tierra prometida”.

Así que vean ustedes que para un profeta es algo terrible no cumplir con el mandato divino de acuerdo a como Dios le ordene. Si lo hace en forma diferente y si actúa con ira por causa del pueblo, ese profeta tendrá graves consecuencias delante de Dios. Aunque no se perderá, pero sufrirá mucho aquí en la Tierra. Eso le sucedió al profeta Moisés.

En el libro del Éxodo; y también en el libro de Números, capítulo 20, versos 8 al 13, y capítulo 20, verso 24, nos habla de este suceso por el cual Moisés no pudo entrar a la tierra prometida en su cuerpo de carne; pero él entró en su cuerpo teofánico; y luego lo encontramos allá, lo encontramos en el Monte de la Transfiguración.

Vean ustedes cómo Dios le habló al profeta Moisés: en el capítulo 20 de Números, versos 6 en adelante, dice:

“Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos”.

Ahora vean el por qué Aarón y Moisés no entrarían a la tierra prometida; y no entraron.

Moisés luego quiso entrar a la tierra prometida, pero Dios le dijo que no entraría. Y al Dios decirle a Moisés que no entraría a la tierra prometida, eso era algo que no podía ser cambiado. Vean ustedes cómo Moisés se queja delante del pueblo y con el pueblo, diciendo [Deuteronomio 3:23]:

“Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:

Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?

Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.

Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto.

Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán.

Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás”.

Ahora vean cómo Moisés oró a Dios para que lo perdonara y lo dejara entrar a la tierra prometida; y Dios le dijo: “Basta, no me hables más de este asunto: no entrarás. Josué será el que entrará y meterá a la tierra prometida el pueblo de Israel, y le repartirá la tierra prometida”.

Ahora vean cómo Dios se enojó contra Moisés, dice el mismo profeta Moisés; dice que Dios se enojó contra él. Dios se había enojado contra Moisés; esta es la segunda ocasión.

La primera ocasión fue cuando Moisés le dijo a Dios que él no sabía hablar, que tenía problemas para hablar, que era tardo para hablar y que enviara por la persona que tenía que enviar11; y el enviado era el profeta Moisés; pero Moisés no quería hablar porque tenía problemas para hablar. Pero Dios lo quería así, lo quería aun con todos esos problemas para hablar; pero por medio de Moisés tenía que salir esa Palabra hablada.

Ahora vean, cuando un profeta cambia lo que Dios ha ordenado, se busca graves problemas delante de Dios. Aquí Moisés cambió la perfecta voluntad de Dios, de Dios hablar por medio de Moisés al pueblo; y le permitió a Aarón para que le hablara al pueblo, y Moisés le hablaría a Aarón, y Dios le hablaría a Moisés. Pero miren, luego Aarón le hizo un becerro de oro al pueblo, a petición del mismo pueblo hebreo12.

Y vean ustedes, luego en las aguas de la rencilla allí también estaban los dos, y tuvieron problemas con Dios, y no entraron a la tierra prometida ninguno de los dos en el cuerpo físico que ellos tenían. Ellos no se perdieron, pero no pudieron entrar a la tierra prometida en el cuerpo físico; entraron en sus cuerpos teofánicos.

Y luego, cuando Cristo apareció en el Monte de la Transfiguración, allí apareció el profeta Moisés y apareció también el profeta Elías, en sus cuerpos teofánicos13. Y luego, cuando Cristo resucitó, ahí también resucitaron los santos del Antiguo Testamento14, entre los cuales está el profeta Moisés y el profeta también Enoc, y todos estos profetas del Antiguo Testamento. Por lo tanto, todos los profetas del Antiguo Testamento, los escogidos del Antiguo Testamento, resucitaron, y tienen sus cuerpos nuevos que Dios les prometió.

Ahora, vean ustedes cómo cuando un profeta hace diferente a como Dios le ordena para una edad o una dispensación, tiene él problemas, y su familia también tiene problemas, y también el pueblo que él guía tiene problemas.

Lo mejor es que el mensajero, aunque tenga problemas para hablar, o problemas económicos, o críticas, siga adelante y no le preste atención a las críticas y a las situaciones contrarias que vienen en contra de él, y a las circunstancias contrarias que le puedan rodear, y continúe hacia adelante sirviendo a Dios y dando el Mensaje; y así Dios estará con él y tendrá las bendiciones de Dios.

Ahora vean, Dios le mostró a una persona en sueños, que nuestro hermano Branham había hecho como había hecho el profeta Moisés. El mensaje “Parado en la Brecha” nos narra de este sueño que tuvo esta persona15.

Y ahora, vean ustedes, en diferentes ocasiones encontramos que así como había hecho el profeta Moisés, hizo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y tuvo problemas delante de Dios; aunque continuaba siendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Encontramos que partió su esposa Esperanza (Hope), y partió su niña, su bebé, Sharon Rose, a causa de esta situación, al no atender el llamado divino para estar entre los pentecostales, a los cuales pertenece la séptima edad de la Iglesia gentil.

La séptima edad de la Iglesia gentil es la Edad Pentecostal; y el reverendo William Marrion Branham fue el mensajero de la Edad Pentecostal. Y vean ustedes, la puerta para él llevar el Mensaje a la Edad Pentecostal se abrió en ese tiempo para el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y se abrió entre los pentecostales de color —principalmente— en una actividad, una convención que ellos tuvieron en cierto lugar, al cual asistió nuestro hermano Branham, el cual vio los autos y los autobuses llegando a ese lugar; él los siguió y llegó hasta el lugar donde tenían esa convención, estuvo allí. Y cuando pidieron que los ministros que estaban allí presentes se identificaran, él se identificó como ministro bautista —pues era un ministro bautista nuestro hermano Branham—, y era el más joven de todos los ministros que allí estaban; y luego lo invitaron al otro día.

Al otro día él predicó en la mañana, y fue tan grande la bendición que Dios derramó en esa actividad cuando predicó nuestro hermano Branham, que todos los ministros querían que él fuera a sus iglesias para tener actividades con él, para que fuera el predicador en actividades de esas iglesias; y le dieron sus nombres y direcciones, e hicieron todo, prepararon todo, estaba preparado para ir; pero luego no fue, a causa de las críticas que hizo su suegra acerca de los pentecostales (ella era presbiteriana, y nuestro hermano Branham era bautista, y su esposa Hope pues era bautista también, pues ya estaba casada con nuestro hermano Branham; o si no estaba casada, pronto se iba a casar).

Y vean ustedes cómo luego vinieron esos problemas a la vida de nuestro hermano Branham, a causa de no ir con el Mensaje a esas congregaciones en las cuales Dios le había abierto la puerta. Siendo el mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil, de la Edad Pentecostal, tenía que ir a los pentecostales para darles el Mensaje.

Luego, más adelante, estuvo entre los pentecostales; pero todo el tiempo que perdió, vean ustedes, Dios…, vean ustedes, se lo demandó a él, y tuvo consecuencias el no ir a tiempo para cumplir la misión de mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil.

Pero Dios le permitió – le dejó con él a su hijo, Billy Paul, el cual siempre estuvo a su lado y estuvo a su lado en todas las actividades de nuestro hermano Branham; le fue de gran ayuda a nuestro hermano Branham en todos los días de su ministerio.

Y vean ustedes cómo nuestro hermano Branham (y su hijo Billy Paul) pasó a la Edad Pentecostal. Y en la Edad Pentecostal y entre los pentecostales tuvo un ministerio poderoso manifestado, que trajo miles o millones de personas a los pies de Jesucristo, los cuales recibieron salvación y los cuales encontró en el Paraíso cuando fue de visita al Paraíso; y luego cuando se fue al Paraíso en diciembre 24 de 1965, allí se encontró con todos ellos, con todos los convertidos a Cristo bajo su ministerio, desde el comienzo de su ministerio hasta el año 1965. Y aun todos los que han permanecido y luego se han ido al Paraíso, y han permanecido en el Mensaje del precursor, han ido para formar parte del grupo del precursor.

Pero luego vendrían los del grupo del precursado, los cuales pertenecen al grupo más privilegiado de todos los grupos, porque pertenecen al grupo de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, encontramos que más adelante se casó nuevamente nuestro hermano Branham con la señorita Meda; y tuvo dos hijas y un hijo. Sus dos hijas, la primera es Rebeca, la segunda es Sara. Y por cuanto en un profeta y su familia se refleja el Programa Divino, en su esposa Meda está reflejada la Iglesia, y también en sus hijas Rebeca y Sara; y representa iglesias, o sea, representa grupos que saldrían del Mensaje del séptimo ángel mensajero; o sea, representa creyentes del Mensaje del séptimo ángel mensajero; y luego su hijo José representa la Segunda Venida de Cristo.

Él tomó este libro de José, al leer la historia de José el hijo de Jacob, y dijo que si Dios le daba un hijo le pondría por nombre José; y José representa o tipifica, o en él se refleja, en José el hijo de Jacob, se refleja la Primera Venida de Cristo y la Segunda Venida de Cristo. Y ahora vean cómo en José, el hijo de nuestro hermano Branham, se está reflejando la Segunda Venida de Cristo.

Por eso es que cuando Dios le dice que tendrá un hijo y le pondrá por nombre José, nuestro hermano Branham le dice a su esposa: “Viene José, viene José”16. ¿Por qué? Porque ese hijo va a representar la Segunda Venida de Cristo. Y siendo nuestro hermano Branham el precursor de la Segunda Venida de Cristo, él está anunciando la Segunda Venida de Cristo con ese hijo que ha de tener.

Así Dios reflejó en ese hijo, José, la Segunda Venida de Cristo. Y por eso es que ese hijo es una bendición muy grande para su madre y su padre, los cuales son de grande bendición para toda la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes, como luego de su esposa Meda tener sus dos hijas, Rebeca y Sara, luego no podía tener más hijos, y tuvo un tumor en uno de los ovarios; y no podía tener más hijos por lo menos por dos causas; pero Dios le había dicho a nuestro hermano Branham que tendría un hijo y le pondría por nombre José.

Como le había dicho Dios a Abraham que tendría un hijo y le pondría por nombre Isaac; y Sara ya era muy anciana, no podía tener hijos, y para colmo era estéril; pero Dios había dicho que tendría un hijo. Y por cuanto no hay ninguna cosa imposible para Dios: tuvo el hijo prometido; fue rejuvenecida Sara, y también Abraham fue rejuvenecido, y tuvieron el hijo prometido. Sara con 90 años dio a luz un hijo, y Abraham con 100 años recibió ese hijo que Dios le había prometido que tendría17.

Y ahora, vean ustedes cómo Dios sanó a nuestra hermana Branham: el tumor de ese ovario desapareció antes del doctor colocar su mano sobre él, estando en la oficina del doctor para ser operada en ese día; y ahora vean cómo milagrosamente, por la Palabra creadora hablada, fue desaparecido ese tumor: estando nuestro hermano Branham en otro lugar; vean cómo habló la Palabra y el tumor desapareció18.

Y para la Segunda Venida de Cristo, vean ustedes, todo esto que fue visto, tanto en la esposa de nuestro hermano Branham, la hermana Meda, y tanto en nuestro hermano Branham y en su hijo José, el cual vino después; todo eso es tipo y figura de las cosas que en el Programa Divino estarían sucediendo en la Iglesia del Señor Jesucristo para la Venida del Hijo prometido, de nuestro José, que es Jesucristo en Su Segunda Venida.

Ese es nuestro José: Jesucristo en Su Segunda Venida viniendo en el Día Postrero, viniendo en y por medio de Su Iglesia y a Su Iglesia, en el Día Postrero. Y para eso la Palabra creadora tiene que ser hablada en la Edad de la Piedra Angular, para el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre, para el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, vean ustedes cómo Dios reflejó a Su Iglesia en nuestra hermana Branham, y vean cómo reflejó la Segunda Venida de Cristo en José, el hijo de nuestro hermano Branham, y cómo también reflejó los diferentes grupos que surgirían del Mensaje de nuestro hermano Branham, los reflejó en sus dos hijas Rebeca y Sara.

Y ahora, vean ustedes cómo en José está reflejada la Segunda Venida de Cristo y la Edad de la Piedra Angular, la Edad de la Segunda Venida de Cristo; y por consiguiente, ahí están reflejados también todos los escogidos de Dios que verán la Segunda Venida de Cristo en el Día Postrero.

Ahora, podemos ver cómo se reflejaron estas cosas en el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

También se reflejó en el precursor de la Segunda Venida de Cristo las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, y el problema que hubo en cada una de las edades de la Iglesia gentil, en la enfermedad estomacal que tuvo nuestro hermano Branham, la cual comenzó cuando tenía 7 años de edad; y cada siete años le venía un brote, un ataque, de ese problema estomacal.

Siempre, cada siete años, el año séptimo, siempre tenía problemas, y entraba en una etapa muy difícil en su vida. Y esto es tipo y figura del problema que hubo en cada una de las edades de la Iglesia gentil, donde el anticristo atacó a la Iglesia del Señor Jesucristo y le causó gran daño a la Iglesia del Señor Jesucristo en cada una de las siete edades de la Iglesia gentil.

Y ahora, vean ustedes cómo entró por la boca, entraba por la boca, le entró por la boca el problema; o sea que en la visión que él tuvo de su problema vio una ardilla pequeña, y sus ojos pequeños también, con una apariencia muy mala, y brincó dentro de él. Él se vio en una visión cuando tenía 7 años de edad, y brincó dentro de él y le entró por la boca; cuando él abrió la boca le entró por la boca, y llegó hasta su estómago, y ahí le causó graves problemas; así lo vio en la visión. Y eso representaba el problema que tenía de salud, el cual le atacaba cada siete años.

Él notó que esto ocurría cada siete años, él lo notó en cierto tiempo, quizás; cuando ya había ocurrido por siete ocasiones, él notó que eso se repetía cada siete años.

Dice en la página 18 del mensaje “En las alas de una blanca paloma”19:

137 Yo he sido muy nervioso toda mi vida. Cuando era niño algo sucedió que me dejó impresionado y temeroso, y cada siete años se repite esta condición”.

Ahora, vean ustedes cómo cada siete años se repetía esta condición. Pero cuando ya se repitió por siete ocasiones (tipo y figura, esas siete ocasiones, de las siete edades de la Iglesia gentil), encontramos que luego de esa séptima ocasión pasaron siete años, y en el año séptimo que tenía que venir el problema, no le vino.

La séptima ocasión en que le vino ese problema él tenía 49 años, y le vino ese problema en el año número 49, el año… Vean ustedes, siempre cuando uno dice: “Cumplí 49 años”, está uno viviendo aparentemente por el año 48…; o sea, tiene 48 años de edad y está viviendo el año 49, pero no puede decir que tiene 49 años hasta que los cumple.

Y ahora, vean ustedes cómo cuando vivió el año 49 fue un tiempo de problema, le atacó por última vez ese problema estomacal.

Y luego, cuando llegó al año 50… el año 50 representa jubileo, es el año del jubileo. Fue el Día de Pentecostés, el día 50, que vino el Espíritu Santo sobre 120 personas; y es para el Año 50 actualizado, que es la Edad de la Piedra Angular, que vendrá la plenitud del Espíritu Santo sobre los escogidos de Dios que estarán viviendo en el Día Postrero.

Y en nuestro hermano Branham, en ese ciclo divino, ese ciclo divino del año del jubileo, ese ciclo divino del año 50, vean ustedes, se está reflejando en nuestro hermano Branham. Entró al año 50 y pasó el año 51, y el año 52, y el año 53, y el año 54, y el año 55…; y en el año 56 no le vino ningún problema. ¿Y qué sucedió ahí? Miren ustedes lo que sucedió. Dice en la página 22 y 23 del mensaje “En las alas de una blanca paloma”:

177 Al otro día desperté y observé a mi esposa en la cama de al lado, no había despertado todavía. Me puse a mirar por la ventana hacia las montañas Catalina (eso es en Tucson, Arizona), donde yo vivo, y miré hacia el lugar donde el Ángel del Señor puso la Espada en mi mano, donde aparecieron los siete ángeles que ustedes pueden ver en la fotografía.

178 Seguí mirando y de nuevo me encontré junto al árbol, en el mismo lugar donde estaba la ardilla…”.

Recuerden, en la visión él se vio cuando era niño primero, después se vio cuando ya tenía como 38 años más o menos, o digamos de 35 a 42 años. Y en visión él se veía frente a un árbol, lo raspaba con una vara, y de ahí salía una ardilla y entraba en su boca; pero ahora mire lo que sucedió en esta ocasión. Dice:

“Miré y pensé: ‘Ahí está la cueva de la ardilla’. (O sea, se vio en el mismo árbol donde se veía siempre en la visión). Me pregunté: ‘¿Estará ahí todavía?’, en la visión (se preguntó así en la visión). Volví a raspar el costado del árbol y de allí salió. Y antes de que pudiera pestañear (era la ardilla más rara que yo jamás haya visto; ahora, usted debe conocer mi ministerio para poder conocer estos símbolos) (¿Ven? Es un símbolo), saltó hacia mí, pero falló, ella falló (en las otras ocasiones anteriores no había fallado, sino que había entrado en su boca)… ella falló en dar en mi boca; pero golpeó mi pecho y cayó.

179 Y tan pronto como cayó, oí a alguien decir: ‘Ve a las montañas Catalina’.

180 Di media vuelta y desperté a mi esposa.

181 Ella dijo: ‘¿Qué sucede?’. Eran alrededor de las 5:00 de la mañana.

182 ‘Yo estaba mirando hacia afuera y volví a ver a la ardilla, querida’, le dije (le dijo a su esposa).

(Ella le pregunta):

183 ‘¿Cuál ardilla?’, me preguntó.

184 Le dije: ‘La misma que vi en la clínica’”.

O sea, en la clínica él vio la visión de esa ardilla, y se vio cuando tenía 7 años, se vio raspando el árbol; y vio cuando salió del árbol, de la cueva que tenía en el árbol, y entró en su boca. Y tenía ahí como 7 años de edad, se vio así en la visión; o sea que retrocedió a la edad de 4 años.

Recuerden que esa ardilla es símbolo de la enfermedad que él tenía, y es símbolo también del problema que entraba por la boca de la Iglesia en sus diferentes etapas. Ahora, dice:

184 Le dije: ‘La misma que vi en la clínica. ¿Sabes una cosa? (le dije) Esta vez falló y no entró en mi boca’. ¡Gloria a Dios! Desde mi niñez he estado esperando porque eso ocurriera”.

O sea, estaba esperando porque en una visión viera de nuevo la ardilla, y cuando fuera a brincar en su boca no cayera dentro de su boca, sino que cayera fuera, y así fallara la ardilla en entrar en su boca y pasar a su vientre. Vean ustedes:

“Desde mi niñez he estado esperando porque eso ocurriera. Si yo pudiera ver que eso ocurriera (y nada sabía yo de visio­nes), yo sanaré”.

Vean, él dijo que él desde niño (todavía no era un convertido a Cristo), él sabía que si veía de nuevo esta visión —la ardilla brincando, y fallando— él sanaría.

“Por cuarenta años he esperado esto, y ha pasado”.

Ahora, vean ustedes:

185 Antes, cuando estaba en la clínica, cuando ellos me dieron ese mensaje y yo la vi en la visión…”.

O sea, en el tiempo que estuvo en la Clínica Mayo para examinarse de ese problema, él tuvo esa visión de la ardilla; y vio todo su problema representado, simbolizado, en esa ardilla entrando por su boca a su estómago y produciendo todos esos problemas.

Ahora vean lo que sucedió… Aquí el Señor le dice que vaya allá al monte… Vamos a ver cómo dice:

194 Esa mañana me levanté, después de haber visto la visión; obedecí al Señor. Llevé a José a la escuela (él me está oyendo en Tucson). Le dije a Meda que no sabía a qué hora regresaría.

195 Fui a las montañas Catalina, al lugar donde el Ángel del Señor puso en mis manos la Espada. Fui temprano y comencé a subir la montaña.

196 En vez de subir a los picos por donde hay serpientes y escorpiones, viré a mi derecha. Algo dijo: ‘Vira a tu derecha’. Seguí ascendiendo, y cuando estaba rodeando aquellas rocas inmensas mucho más grandes que este tabernáculo…, allí en aquellas alturas donde rara vez puede llegar una persona.

197 Y alrededor de las 11:00 del día me dirigí hacia un camino de venados. Me había quitado la camisa y tenía el sombrero en la mano, porque estaba sudando copiosamente. Cuando doblé una curva sentí la presencia del Señor (Cuando dobló ¿qué? Una curva)”.

Doblar una curva significa doblar una esquina; y doblar una esquina significa doblar de una dispensación a otra dispensación. Y también, vean ustedes, dice:

“Me quité el sombrero y miré a mi alrededor. Pensé: ‘Él está aquí en algún lugar. Yo lo sé’. Di unos pasos y dije: ‘Señor, estás aquí en alguna parte’.

198 Y observé que en el sendero estaba la ardilla echada; había saltado sobre algo y había fallado, dando contra un montón de cactus. Estaba muerta, traspasada por el cactus. Aquella ardilla de rara apariencia no había podido saltar dentro de mi boca y fue a estrellarse contra el cactus. Y la Voz del Señor dijo: ‘Tu enemigo ha muerto’. Temblé ante Su presen­cia.

199 Usualmente los cuervos se la hubieran comido. Yo había matado una serpiente un par de días después de esto y tan sólo estuvo en la carretera media hora. Hay siempre águilas y cuervos volando, y ellos lo agarran enseguida.

200 Y esa ardilla había permanecido allí desde que vi la visión, dos días antes; creo que fue en sábado y yo fui a la montaña el lunes. Allí estaba muerta. La aplasté con mi pie (o sea que la remató).

201 Me senté y lloré por un momento, y oré, mirando hacia Tucson, millas allá abajo.

202 Regresé al lugar y todavía permanecía la ardilla allí. Cuando llegué de nuevo al lugar, el Espíritu de Dios volvió sobre mí.

203 Regresé a mi hogar y lo conté a mi esposa, y le dije: ‘No sé cómo será, pero pronto me libraré de esta enfermedad’”.

Ahora, vean ustedes, sigue diciendo:

205 Y el otro día algo dijo: ‘Regresa a la montaña’.

206 Y ese día fui guiado a seguir una ruta diferente. Y allí, frente a mí, vi la séptima paloma blanca mirándome fijamente. Me froté los ojos y dije: ‘Es una visión’. Miré y dije: ‘¿De dónde vienes palomita?’. Era tan linda y blanca que podía ser una paloma doméstica”.

Sigue diciendo más adelante:

208 Allí estaba la paloma mirándome. Caminé de un lado para otro. Pensé: ‘Seguramente es una visión’. Volví mi cabeza y miré hacia atrás, y allí permanecía; con alas blancas como la nieve, sus pies amarillos y su pico del mismo color; y continuaba mirándome. Estaba mirando justamente al oeste. Caminé a su alrededor, no me atrevía a tocarla por nada del mundo. Conti­nué caminando más arriba por aquel sendero; miré hacia atrás y allí permanecía mirándome.

209 Hermano, como hijo de Abraham, no me importó lo que me dijo el doctor. Yo sanaré de esta enfermedad de todas maneras.

210 Al tercer día retorné y comencé a subir la montaña. Muchos de ustedes conocen la visión acerca del jefe indio cabalgan­do aquella muralla hacia el oeste. Algo llamó mi atención hacia una gran roca, como a las 12:00 del día, y dijo: ‘Pon tus manos sobre eso y ora’. El Dios del Cielo sabe que es la verdad.

211 Puse mis manos sobre la roca y alcé mis ojos al cielo y comencé a orar, y oí una Voz que procedía de lo alto de las rocas que dijo: ‘¿Sobre qué has recostado tu corazón?’. Me despegué de la roca; estaba desnudo de la cintura para arriba y muy acalorado. Miré hacia la roca y allí en la piedra estaba escrito: ‘Águila Blanca’. Exactamente lo que la visión había dicho acerca del medio en que había de venir el próximo Mensa­je.

212 Estaba tan excitado que corrí a mi hogar; busque una cámara y regresé al día siguiente y tomé una foto de lo escrito en la piedra. Permanecía todavía allí: ‘Águila Blanca’. Águila guiada por la paloma”.

Recuerden que águila representa ¿qué? Profeta. Un águila siempre es un profeta. Y ahora miren en la página 27… donde dice:

225 ¿Por qué me sana a mí ahora, después de tantos años sufriendo y siendo ya viejo? Yo creo que recorreré de nuevo este sendero. ¡Tengo que traer un Mensaje!”.

O sea, Elías tiene que traer un Mensaje recorriendo de nuevo el sendero ministerial, recorriéndolo por quinta ocasión.

Esto fue en el año 1965, que él predicó este mensaje, en noviembre 28 de 1965; y en diciembre 24 del 1965 él partió. O sea que en el año que iba a partir, Dios le dio testimonio de que ya estaba sanado, y no se repitió la enfermedad que siempre lo atacaba en su estómago; y así quedó sanado para irse con el Señor en el mismo año 1965.

Esto nos habla del Cuerpo Místico de Cristo, que para el tiempo final será sanado tanto espiritualmente como físicamente también. Y con esa sanidad, los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y ya el problema de salud, que trae enfermedades y muerte al ser humano, estará resuelto para todos los hijos de Dios, y tendremos un cuerpo eterno sano, y que nunca se enfermará y que nunca morirá.

Vean cómo se ha reflejado en nuestro hermano Branham la Iglesia del Señor Jesucristo, que recibiría su sanidad, tanto espiritual como físicamente, tanto para los miembros del Cuerpo Místico de Cristo que en el Día Postrero reciben la Palabra de Dios y viven en una edad que no tiene los problemas que tuvieron las siete edades de la Iglesia gentil…, y que pasa por sus diferentes etapas hasta que seamos transformados los que vivimos, y los muertos en Cristo resucitados en cuerpos eternos, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Los primeros 49 años de la vida de nuestro hermano Branham representan los años de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil. Y los años 50 al 56 representan los años de la Edad de la Piedra Angular, desde que comienza esa edad hasta que termine esa edad; y por cuanto es una edad eterna: nunca terminará, sino que seremos transformados los que vivimos, y los muertos en Cristo serán resucitados, y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero al Cielo.

Ahora, tenemos que llegar a esa etapa donde llegó nuestro hermano Branham, en donde recibió su sanidad, en donde en tipo y figura para el cuerpo físico nuestro será nuestra transformación y para los muertos en Cristo será la resurrección en cuerpos eternos; y para la Iglesia del Señor Jesucristo, en lo espiritual es la sanidad espiritual, la cual en la Edad de la Piedra Angular ha estado ocurriendo.

Y la Edad de la Piedra Angular no tendrá los problemas que tuvo cada edad de la Iglesia gentil, porque ya no tendrá ese animalito, esa ardilla mala, que representa al anticristo, el cual de edad en edad estuvo manifestado y el cual ocasionó graves problemas a la Iglesia del Señor Jesucristo; y el cual ocasionó que la Iglesia del Señor Jesucristo, en diferentes edades, luego de cierto tiempo en cada edad se apartó de la Palabra de Dios, y luego vino otra edad con la Palabra de Dios; y así de edad en edad.

Y ahora, para la Edad de la Piedra Angular, Cristo nunca se apartará de Ella; porque Cristo estará en la Edad de la Piedra Angular, porque es una edad eterna, en la cual la Iglesia del Señor Jesucristo recibe su sanidad espiritual, y los miembros del Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final seremos transformados los que vivimos, y los muertos en Cristo serán resucitados. Todo esto está representado en el ciclo divino de la vida de nuestro hermano Branham, del año 50 al año 56 de su vida.

Vean ustedes cómo en ese ciclo divino fue que le aparecieron los siete ángeles en la nube y le dieron la comisión de ir al este, a Jeffersonville, Indiana, para predicar el mensaje de Los Sellos. Le aparecieron ¿dónde? En el oeste, sobre los cielos de Arizona. Y ahora vean ustedes cómo la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero estará en el oeste también, en donde ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, para luego la Iglesia de Jesucristo con el Ángel Mensajero de Jesucristo ir al este, que es el pueblo hebreo, y llevar el Mensaje del Evangelio del Reino.

Ahora, podemos ver que todo esto se reflejó en la vida de nuestro amado hermano William Marrion Branham.

Hemos visto el misterio de la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo, hemos visto también su Mensaje; y hemos visto cómo en su Mensaje hay visiones, hay sueños y profecías, que dan testimonio de lo que será la Segunda Venida de Cristo y lo que Cristo estará haciendo en Su Iglesia en el Día Postrero, y cómo los escogidos de Dios lo recibirán en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, y cómo vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Todo está reflejado en el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora podemos ver cómo se reflejó Cristo en Su precursor y cómo reflejó la Obra que Él llevaría a cabo en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, para llamar y juntar a Sus escogidos, y para —luego de hacer el reclamo— resucitar a los muertos en Cristo y transformar a nosotros los que vivimos, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero en este Día Postrero.

Ahora, vean ustedes, así como nuestro hermano Branham tuvo que esperar todos esos años para en el año 56 de su vida tener el testimonio de parte de Dios de su sanidad, y ver también la séptima paloma; así la Iglesia del Señor Jesucristo ha tenido que esperar todas estas edades para llegar a la Edad de la Piedra Angular, al ciclo divino representado en los años 50 al 56 de la vida de nuestro hermano Branham; porque ese es el ciclo divino del Año del Jubileo.

Comenzó el año del jubileo de su vida en el año 50, y de ahí entró a jubileo, y nunca más tuvo el problema de salud que le repetía cada 7 años. Todo eso, hemos visto cómo se reflejó allí, en esta visión que él tuvo, cómo todo ese problema se reflejó, porque es tipo y figura de los problemas por los cuales pasaría la Iglesia de Jesucristo; y luego: la sanidad espiritual y luego física de la Iglesia del Señor Jesucristo; y esto es para el ciclo divino del año 50 en adelante.

Y al entrar a la Edad de la Piedra Angular entramos al Año del Jubileo, al Año 50, y se recorren siete etapas; y al final de las siete etapas, cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo de la Edad de la Piedra Angular recibirá su cuerpo eterno, su cuerpo nuevo, recibirá salud física también, o sea, su cuerpo será transformado; y eso es una salud mayor que un milagro físico para el cuerpo físico, permaneciendo en el cuerpo físico; es un milagro mayor, porque nos colocará ese milagro en el cuerpo eterno que Cristo ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Ahora, hemos visto la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo y su Mensaje, el Mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo. Hemos visto algunos de los sueños y visiones y profecías que él dio en sus mensajes, en sus conferencias, los cuales corresponden a este tiempo en el cual nosotros vivimos, donde serían materializados, cumplidos, conforme a las promesas divinas que se encuentran en las profecías bíblicas, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Hemos visto este gran misterio de la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo, William Marrion Branham, y su Mensaje.

Y ahora para finalizar, en la página 5 del mensaje “En las alas de una blanca paloma”, párrafo 36 en español, dice:

36 Pero de la misma forma cuando yo estaba en la montaña observando a un águila (ustedes conocen la historia), yo dije: ‘Es bueno estar aquí, Señor; como Pedro dijo: ‘Podemos edificar tres tabernáculos’, pero en la falda de la montaña, los enfermos y los afligidos están esperando, los perdidos y moribundos están esperando’. Así que obremos mientras es de día, y algún día las alas de un Águila blanca bajarán, y Él nos llevará lejos”.

¿Las alas de qué? De un Águila blanca. Águilas representa profetas.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo es un águila, un profeta, y el Ángel del Señor Jesucristo también es un águila, un profeta.

Y si con el primer águila, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, no nos fuimos en el rapto para la Cena de las Bodas del Cordero, pues nos iremos con la venida del precursado, que es un Águila mayor.

Nos iremos con Cristo en Su Segunda Venida, en Su manifestación del Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, velado y revelado en Su Ángel Mensajero, el Ángel Mensajero que le dio a Juan el apóstol la revelación del Apocalipsis, el Águila que le reveló a Juan estas visiones apocalípticas con estos símbolos apocalípticos que él vio y escribió.

Hemos visto EL MISTERIO DE LA VIDA DEL PRECURSOR DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO Y SU MENSAJE.

Y aquí estamos en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, la edad correspondiente al Año del Jubileo, la edad correspondiente al ciclo divino del Año del Jubileo, que se reflejó en la vida de nuestro hermano Branham desde el año 50 de su vida al año 56 de su vida.

Hemos visto el misterio que estaba escondido en la vida del precursor de la Segunda Venida de Cristo, y en su familia también.

Que Dios bendiga a la familia del precursor de la Segunda Venida de Cristo, y les ayude en el Día Postrero para ver el cumplimiento de las promesas divinas que fueron dadas por Jesucristo a través del precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y a todos los escogidos escritos en el Libro de la Vida del Cordero: que Dios les abra sus ojos para ver todo lo que fue reflejado en el precursor de la Segunda Venida de Cristo siendo cumplido en este tiempo final, conforme a las profecías bíblicas que tenemos en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, con relación a la Obra que Cristo estaría haciendo en este Día Postrero.

Hay muchas otras cosas que pueden ser habladas de este poderoso profeta precursor de la Segunda Venida de Cristo: el reverendo William Marrion Branham.

Él no pudo entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo estando aquí en la Tierra, o sea, no pudo entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo para luego ser raptado estando en el nuevo cuerpo juntamente con todos los escogidos; pero él vio, como Moisés, la tierra prometida, y vio lo que sería más adelante el cumplimiento del Programa Divino en una nueva edad, la Edad de la Piedra Angular, y en una nueva dispensación, la Dispensación del Reino. Él lo vio todo en esos sueños y visiones y profecías que le fueron dadas para darlas al pueblo de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo; él vio todas estas cosas, y dijo las cosas que sucederían después de su partida.

Él dijo: “Él estará aquí”. Él también dijo: “Yo no moriré de viejo sin que Él esté aquí”20. Para esta fecha él tendría ¿cuántos años? Tendría 88 años de edad. Y ya a los 80 años de edad es normal que una persona muera; aun a los 70 años de edad, por vejez, puede morir; y aun desde antes de los 70 años, una persona que muera, muere de muerte natural, porque muere ya de vejez; porque alguna cosa (cuando ya llega a cierta edad), algo tiene que dejar de funcionar para la persona morir; y algún problema que le surja hace que el corazón deje de trabajar y se muere la persona. Ya de cierta edad en adelante se cuenta como muerte natural o por vejez.

Ahora, ¿de cuántos años moriría nuestro hermano Branham, si iba a morir de vejez? No sabemos. Pero él dijo: “No moriré yo de viejo, de vejez, sin que Él esté aquí. A no ser que muera por un accidente o por alguna otra cosa”.

Él tenía que partir, porque ya en él se había cumplido todo lo que tenía que cumplirse, y Dios había reflejado todo lo que Él tenía que reflejar a través de él; y había reflejado a Su Iglesia en él, y había reflejado todo Su Programa que Él llevaría a cabo en este tiempo final también; y el que llevó a cabo en las edades pasadas también lo reflejó en él. O sea, un hombre en el cual Dios reflejó todas las edades pasadas de Su Iglesia, y la Edad de la Piedra Angular, y los mensajeros también fueron reflejados en él.

Así que vean el poderoso profeta que fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo: un poderoso profeta que Dios envió a la raza humana en Norteamérica. Tan poderoso que dijo en una ocasión que si hubiera recibido a Cristo la nación americana en el tiempo de su ministerio —antes del 1959—, el Milenio para aquel tiempo ya estaría sobre la Tierra21. Ahora, vean ustedes el poderoso profeta que Dios envió como precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Hemos visto: “LA VIDA DEL PRECURSOR Y SU MENSAJE”.

Hay todavía más cosas que pueden ser dichas del precursor y de su Mensaje.

Ahora, nadie tome a mal el que él falló en cumplir con su comisión, con el mandato, de ir a los pentecostales a predicar; nadie lo tome a mal. Él no comprendía muy bien su posición como profeta, su ministerio; podemos decir que era todavía un niño, estaba todavía como un niño en el campo ministerial; un niño-profeta espiritualmente hablando.

Y él falló; pero falló sin intención de fallar, falló involuntariamente; pues el deseo de su corazón era ir, pero las circunstancias que le rodearon causaron que él se desanimara y fallara en este caso. Pero con todo y eso, no hubo profeta en ninguna de las siete edades de la Iglesia gentil como el reverendo William Marrion Branham; él y San Pablo han sido los profetas más grandes que Cristo ha enviado a Su Iglesia durante las siete edades de la Iglesia gentil.

Así que no miramos las fallas que él haya podido tener, sino que miramos la manifestación poderosa que Dios tuvo en él y la bendición tan grande que fue su presencia aquí en la Tierra, y el Mensaje que nos trajo de parte del Señor Jesucristo para preparar al pueblo para recibir la Segunda Venida de Cristo.

Y conforme a como él dijo que sería la Segunda Venida de Cristo, así tiene que ser el cumplimiento de ella en este tiempo final, en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Así tiene que ser la Venida de Cristo: en un velo de carne del tiempo final. Pero ese velo de carne no será el Señor Jesucristo, sino será solamente el velo de carne donde Jesucristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado en Espíritu Santo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Esto fue lo que precursó William Marrion Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de: LA VIDA DEL PRECURSOR Y SU MENSAJE (que él trajo a la Iglesia del Señor Jesucristo).

“LA VIDA DEL PRECURSOR Y SU MENSAJE”.

Nosotros creemos el Mensaje del precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y si alguno no lo conoce: William Marrion Branham es el Elías que había de venir en la cuarta manifestación de Elías, precursando la Segunda Venida de Cristo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y raptados en este Día Postrero; y continúen pasando una noche llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo. Y continúen pasando una feliz temporada navideña, y un próspero año 1998.

Que Dios les bendiga y les guarde; y con nosotros nuevamente Félix Caro para continuar y finalizar en esta noche.

“LA VIDA DEL PRECURSOR Y SU MENSAJE”.

[Revisión diciembre 2021]

1 2 Reyes 2:15

2 SPN55-0117 “Cómo el Ángel vino a mí y Su comisión”, párrs. 127-128 / SPN59-1217 “¿Para qué fue dado el Espíritu Santo?”, párr. 142 / 60-0911M “Como estuve con Moisés, estaré contigo”, párr. 122 / SPN61-0112 “Preguntas y Respuestas”, párrs. 384-385 / SPN62-0601 “Poniéndonos al lado de Jesús”, párr. 58 / SPN62-1230M “El Absoluto”, párr. 225 / SPN62-1230E “Señor, ¿es esta la señal del fin?”, párr. 97 / SPN63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús”, párr. 52 / Libro “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, págs. 6, 21, 31, 35, 54, 63, 64, 87

3 San Mateo 12:39-40, 16:4; San Lucas 11:29-30

4 Libro de Rut, capítulos 1-4

5 San Lucas 24:48-49, Hechos 1:1-15

6 Hechos 2:1-36

7 SPN65-1128M “El único lugar provisto por Dios para la adoración”, párr. 6 / Libro “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 107 / Citas, pág. 166, párr. 1485

8 SPN65-0815 “Y no lo sabes”, págs. 34-36, párrs. 259-265 / Libro “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, págs. 100-101 / Citas, págs. 157-158, párr. 1410

9 SPN65-1128E “En las alas de una paloma blanca como la nieve”, pág. 30, párr. 225

10 SPN59-0419A “La historia de mi vida”, párrs. 148-254

11 Éxodo 4:10-17

12 Éxodo 32:1-35

13 San Mateo 17:1-3, San Marcos 9:2-4, San Lucas 9:28-31

14 San Mateo 27:51-53

15 SPN63-0623M “Parado en la brecha”, párrs. 91-129

16 SPN65-1126 “Obras es la fe expresada”, párrs. 239-243, 277-280 / Libro “La Introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, págs. 105-106

17 Génesis 18:9-14, 21:1-7

18 64-0120 “Sus palabras infalibles de promesa”, párrs. 71-135 / Libro “La Introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, págs. 290-295

19 SPN65-1128E “En las alas de una paloma blanca como la nieve”.

20 SPN63-1229E “Apartando la mirada hacia Jesús” (“Mire hacia Jesús”), párrs. 50-51 / Libro “La introducción de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia”, pág. 86 / Citas, pág. 119, párr. 1058

21 60-1127” “La Reina del Sur”, párr. 48 / 62-0612 “He aquí, uno más grande que Salomón está aquí”, párr. 54 / 62-0628 “Uno más grande que Salomón está aquí”, párr. 61 / 65-0206 “Puerta tras la puerta”, párr. 7

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