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El Nuevo Templo
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El Nuevo Templo

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y televidentes en los diferentes países latinoamericanos y caribeños, y en Norteamérica.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos abra el entendimiento para comprender Su Palabra correspondiente a este tiempo final, y nos hable por Su Palabra, en esta ocasión, todas las cosas que nosotros necesitamos comprender en este Día Postrero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

En esta ocasión quiero leer en San Mateo, capítulo 24, versos 1 al 3, donde dice:

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL NUEVO TEMPLO”. Ese es nuestro tema para esta ocasión.

En esta ocasión en que está Jesús con Sus discípulos en Jerusalén, le muestran a Jesús los edificios del templo, y Él dice a ellos:

“¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”.

O sea que aquí Jesucristo está profetizando de la destrucción del templo en Jerusalén, y también en otras ocasiones profetizó acerca de la destrucción de Jerusalén.

Por ejemplo, en San Lucas, capítulo 19, versos 41 al 44, en el Domingo de Ramos o día en que Jesús entró a Jerusalén en un burrito, dice capítulo 19, verso 41 al 44, de San Lucas:

“Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,

y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación”.

Aquí también Jesús profetiza acerca de la destrucción de Jerusalén y del templo; y en el año 70 el general romano Tito entró a Jerusalén y la destruyó, y destruyó al templo, luego de tenerla rodeada por unos dos años. Encontramos que este general romano cumplió las profecías que Jesucristo había dado acerca de la ciudad de Jerusalén y también del templo allí en Jerusalén.

Ahora, vean cómo para cumplirse los juicios divinos que Dios habló sobre la tierra de Israel, y sobre Jerusalén y sobre el templo, apareció un hombre que dio cumplimiento a esa promesa: el general romano Tito; sin darse cuenta cumplió lo que había sido profetizado por nuestro Señor Jesucristo.

Y ahora, encontramos que el templo de Jerusalén fue destruido, fueron llevados cautivos muchas personas y otros fueron esparcidos por diferentes naciones; y el pueblo hebreo entró en una situación muy difícil, en la cual fue perseguido y fueron a diferentes naciones para escapar del juicio divino que estaba cayendo sobre el pueblo hebreo. Y en diferentes generaciones, desde aquellos tiempos hasta este tiempo final, encontramos al pueblo hebreo pasando por una terrible persecución, una terrible tribulación, de la cual Cristo nos dice que si no acortaba aquellos días ninguna carne sería salva1.

Ahora, vean ustedes cómo esa persecución que vino sobre el pueblo hebreo, por poco Hitler, Mussolini y Stalin destruyen al pueblo hebreo; pero por cuanto Dios había hecho promesa para el pueblo hebreo, de que en la semana setenta Dios le confirmaría el Pacto al pueblo hebreo…; solamente se había cumplido la primera parte de la semana setenta bajo el ministerio de Jesucristo, y falta (para el pueblo hebreo) la segunda parte de la semana setenta, que son tres años y medio; así como fueron tres años y medio los que Cristo tuvo para tener Su ministerio en medio del pueblo hebreo, confirmándole el Pacto al pueblo hebreo.

Ahora, vean ustedes cómo, por cuanto Dios ha hecho promesas para el pueblo hebreo, ha hecho promesas a Abraham, el pueblo hebreo no puede ser destruido totalmente; aunque le han venido diferentes etapas difíciles, en las cuales por poco es extirpado del planeta Tierra; pero vean ustedes cómo Dios ha protegido al pueblo hebreo, porque Dios ha hecho promesas para el pueblo hebreo.

Y para el tiempo final Dios restaurará totalmente al pueblo hebreo, y restaurará el Reino de David en medio del pueblo hebreo; y el Trono de David será ocupado por el Mesías en medio del pueblo hebreo, el cual para el tiempo final irá al pueblo hebreo y le confirmará el Pacto al pueblo hebreo en la segunda parte de la semana setenta.

Y luego de esos tres años y medio, en los cuales los reinos gentiles estarán pasando por la gran tribulación y los juicios divinos estarán cayendo sobre el reino de los gentiles, luego de ese tiempo comenzará el glorioso Reino Milenial de Cristo en este planeta Tierra, en medio del pueblo hebreo; y reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todo el planeta Tierra nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, vean cómo la promesa del Trono de David —para reinar sobre el pueblo hebreo el Mesías— corresponde a Cristo, al Mesías. Y para el tiempo final es que ese Trono será restaurado en medio del pueblo hebreo; y el Mesías-Príncipe reinará sobre el pueblo hebreo y sobre todo el planeta Tierra.

Ahora, el pueblo hebreo ha estado pasando por estas etapas difíciles de persecuciones, porque rechazaron al Mesías en Su Primera Venida y pidieron la muerte de Él, y dijeron: “Su Sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”2; y Dios ha estado demandando la Sangre de Cristo de manos del pueblo hebreo, porque ellos pidieron la muerte de Cristo.

O sea que quien planificó la muerte de Cristo fue el pueblo hebreo; o sea que el crimen cometido en el tiempo de Jesús, sobre la persona de Jesús, por los romanos, el que cometió ese crimen intelectualmente fue el pueblo hebreo; por lo tanto, son culpables del crimen cometido contra Jesús, y la Sangre de Cristo ha estado siendo demandada sobre el pueblo hebreo; y sobre los gentiles parcialmente han caído juicios divinos; pero los juicios de la gran tribulación caerán sobre el reino de los gentiles, porque el reino de los gentiles fue el que crucificó a Cristo, el imperio romano, el imperio de los gentiles, que estaba en las piernas de hierro.

Y para el tiempo del fin encontramos que estará en los pies de hierro y de barro cocido, y ahí es donde el juicio divino caerá en toda su plenitud sobre el reino de los gentiles; y será vengada la Sangre derramada de Cristo en la Cruz del Calvario, será demandada y será vengada de mano del reino de los gentiles, que estará en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

En los días en que Jesucristo estuvo aquí en la Tierra (dos mil años atrás) el reino de los gentiles estaba en la etapa de las piernas de hierro, que era el imperio romano. Y ahora, para el tiempo final, para el Día Postrero, estará en los pies de hierro y de barro cocido, donde caerá el juicio divino sobre el reino de los gentiles.

Ahora, encontramos que el juicio divino ha estado cayendo sobre el pueblo hebreo, y la ciudad de Jerusalén fue destruida en el año 70, y también el templo fue destruido; y donde estaba el templo de Jerusalén fue construida la mezquita de Omar, que es un templo de los gentiles el cual permanece allí, fue construido cientos de años después. Pero vean ustedes, el pueblo hebreo no ha podido construir otro templo allí en Jerusalén, en el lugar que Dios señaló para la construcción del templo.

Y ahora, el pueblo hebreo ha estado sin templo; y por consiguiente ha estado sin el sacrificio de la expiación y sin los sacrificios correspondientes para sus pecados ser cubiertos, y también tener paz para con Dios, ser reconciliados con Dios, como eran reconciliados en el día de la expiación, el día diez del mes séptimo, cuando se sacrificaba el macho cabrío y se llevaba la sangre al lugar santísimo, y se colocaba sobre el propiciatorio, donde estaba la presencia de Dios; y era reconciliado el pueblo hebreo con Dios cada año, para así el juicio divino no caer sobre el pueblo hebreo, sino venir la bendición de Dios sobre el pueblo hebreo.

Pero por cuanto no han tenido templo: no han tenido lugar dónde llevar la sangre de la expiación del macho cabrío; y por consiguiente el juicio divino ha estado sobre el pueblo hebreo, porque no han estado reconciliados con Dios. Y por eso es que han tenido tanto problema (el pueblo hebreo) durante estos dos mil años que han trascurrido.

Pero vean ustedes, ya el pueblo hebreo ha estado regresando a su tierra, pero no tiene templo todavía, pues allí está la mezquita de Omar. Ellos esperan que con la Venida del Mesías se restaure el templo en Jerusalén.

Pero vean ustedes, cuando Cristo habló de la destrucción del templo que estaba en Jerusalén, también estaba allí dando a entender que vendría un nuevo templo; y ese Nuevo Templo es el que nosotros necesitamos conocer, para entrar a ese Templo y ser reconciliados con Dios, y recibir las bendiciones de Dios, y ver la manifestación de Dios en Su Templo, en cada una de las etapas del Programa Divino.

Ahora, ¿cuál es el nuevo templo de Dios? Porque el templo que estaba en Jerusalén fue destruido.

Encontramos que cuando el pueblo hebreo tuvo el tabernáculo que Moisés levantó, allí estaba Dios manifestado en Su templo; y cuando Salomón construyó el templo, colocó el arca del pacto que estaba en el tabernáculo que Moisés había levantado, y colocó (dentro de ese templo que levantó Salomón) el arca del pacto, y colocó en el lugar santísimo el arca del pacto, y también colocó allí dos querubines gigantes, de madera de olivo, cubiertos de oro.

Y vean ustedes, cuando el pueblo hebreo ya no tuvo más el tabernáculo de Moisés, tuvo el templo de Salomón; y cuando el templo de Salomón fue destruido, luego más adelante tuvo un nuevo templo, el cual fue un templo que vino como la restauración del templo de Salomón. O sea, un nuevo templo: en cada ocasión en que era destruido, luego, más adelante, venía una restauración del templo en el lugar donde había estado el templo de Salomón; y ese era un nuevo templo cada vez que era restaurado, pero era en el mismo lugar.

Y ahora, necesitamos el nuevo templo que va después del templo que fue destruido en el año 70 por el emperador romano (el cual vino a ser un emperador luego, pero que primero fue el general romano Tito).

Y ahora, encontramos que el nuevo templo que sería construido lo construiría el Mesías; y la esperanza del pueblo hebreo, de que el Mesías construirá el nuevo templo, está por ser cumplida esa esperanza en toda su plenitud; porque el Mesías ha estado construyendo un templo, pero este templo es un Templo con seres humanos y de seres humanos, llamado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ese es el Nuevo Templo, el cual el Mesías construiría, para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud; y fue tipificado en la restauración del templo que llevó a cabo el príncipe Zorobabel3, descendiente del rey David.

Y Cristo, como descendiente del rey David, construye el Nuevo Templo, llamado en el Nuevo Testamento: la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso es que San Pablo, hablándonos de este Nuevo Templo, nos dice en su carta a los Efesios, capítulo 2 y versos 19 en adelante:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (aquí tenemos el Nuevo Templo);

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

Aquí tenemos el Nuevo Templo, el cual Jesucristo ha estado construyendo de edad en edad. Este Nuevo Templo fue representado o fue simbolizado en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó el rey Salomón.

Siempre el templo en Jerusalén estaba representando un Nuevo Templo que vendría, que sería hecho con seres humanos, el cual es la Iglesia del Señor Jesucristo. Así como también cada ser humano es un templo, y tiene las mismas partes que tiene el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón.

El tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón tenían atrio, lugar santo y lugar santísimo. Y el ser humano como individuo tiene: atrio, que es el cuerpo; tiene lugar santo, que es el espíritu; y tiene lugar santísimo, que es el alma.

Ahora vean, también la Iglesia del Señor Jesucristo como Templo tiene Atrio, tiene Lugar Santo y tiene Lugar Santísimo. El Atrio corresponde al tiempo de Adán hasta Cristo; y el Lugar Santo corresponde a las edades de la Iglesia gentil, incluyendo el tiempo de los apóstoles; y el Lugar Santísimo corresponde a la Edad de la Piedra Angular.

Ahora vean cómo el Lugar Santo corresponde a las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, juntamente con el tiempo de los apóstoles; y el Lugar Santísimo corresponde a la Edad de la Piedra Angular.

Y este Templo ha estado siendo construido con seres humanos; y por eso cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario, todas aquellas personas que habían sacrificado los animalitos por el pecado, los pecados de ellos habían sido cubiertos con la sangre de esos animalitos y estaban en el Paraíso viviendo los que habían ya muerto; y cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario y derramó Su Sangre preciosa, los pecados de todas aquellas personas que habían muerto y estaban en el Paraíso viviendo…, los cuales habían ofrecido a Dios un sacrificio por el pecado, un animalito, que era tipo y figura de Cristo muriendo en la Cruz del Calvario, eran tipo y figura (todos esos sacrificios del pueblo hebreo) del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario.

Ahora, vean ustedes, cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario y derramó Su Sangre, los pecados de aquellas personas …, que estaban cubiertos con la sangre de aquellos animalitos, porque la sangre de los animales no quita el pecado pero los cubría delante de la presencia de Dios; pero cuando Cristo murió: fueron quitados los pecados de todas aquellas personas que estaban en el Paraíso, los cuales habían creído en el sacrificio de aquellos animalitos, como tipo y figura del Mesías en Su Venida.

Y ahora, aquellas personas fueron hechas perfectas cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario. Y por esa causa, cuando Cristo murió y luego resucitó al tercer día (resucitó el domingo en la mañana), los santos del Antiguo Testamento resucitaron con Él, y dice la Escritura que aparecieron a muchas personas en la ciudad de Jerusalén. Eso está en San Mateo, capítulo 27, versos 51 en adelante, donde dice:

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él (¿Cuándo salieron de los sepulcros? Después de la resurrección de Cristo), vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”.

También Cristo cuando resucitó apareció a muchas personas; nos dice la Escritura que apareció a más de 500 personas, las cuales lo vieron ascender al Cielo cuando Él se fue al Cielo para ir al Lugar de Intercesión en el Cielo.

En Primera de Corintios, capítulo 15, verso 6, nos dice que apareció a muchas personas. Vamos a ver, dice [verso 1]:

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;

por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, (y) si no creísteis en vano.

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;

y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

que apareció a Cefas (o sea, a Pedro), y después a los doce.

Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;

y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído”.

Así dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 1 al 11.

Ahora vean cómo apareció Cristo después de resucitado a más de 500 personas, conforme a lo que nos dice el apóstol San Pablo en este pasaje.

Y vean ustedes, también resucitaron y aparecieron a muchas personas los santos del Antiguo Testamento, que fueron hechos perfectos; o sea que resucitaron en cuerpos eternos; y cuando Cristo ascendió al Cielo se fueron con Cristo al Cielo.

Y vean ustedes cómo estos santos del Antiguo Testamento son las personas que estaban en el Atrio, y el atrio es el lugar de los sacrificios; y eso es el Atrio de la Casa de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes, luego tenemos el Lugar Santo, que corresponde al tiempo del Sacrificio de Cristo hacia acá, donde han estado siendo llamados y juntados todos los hijos e hijas de Dios que corresponden al Lugar Santo del Templo espiritual de Jesucristo; este Templo del cual nos habla el apóstol San Pablo también, en Hebreos, capítulo 3, versos 5 al 6, donde dice:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Ahora, vean ustedes cuál es la Casa de Dios, el Templo de Dios, dice San Pablo: “… pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros”.

La Casa de Dios es Su Iglesia, la Casa de Dios son los hijos e hijas de Dios, que pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo; y… la Casa de Dios es la descendencia de Dios, los hijos e hijas de Dios, que componen el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo. Vean, con hijos e hijas Dios está construyendo el Lugar Santo y el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Y ahora podemos ver cómo esta Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, este Nuevo Templo, ha estado siendo construido de edad en edad, y ya nos encontramos en el tiempo final.

Ahora, vean cómo Cristo, de edad en edad, durante la Dispensación de la Gracia ha estado en el Lugar Santo construyendo esa parte del Lugar Santo; y por medio de cada ángel mensajero enviado en cada edad ha estado llamando y juntando a Sus escogidos de cada edad, y así construyendo el Lugar Santo de ese Templo de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean cómo Cristo ha pasado de una edad a otra por medio de la manifestación de Cristo en Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad; y así también ha pasado de una nación a otra y de un continente a otro. Ha pasado de una nación a otra y de un continente a otro, y de una edad a otra, ¿cómo ha pasado? Ha pasado en el mensajero que Dios ha enviado para una nueva edad y un nuevo territorio.

Y Cristo se ha movido de una edad a otra, de un mensajero a otro, y de un territorio a otro territorio; y eso ha sido nada menos que los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, que es la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo por medio de cada ángel mensajero que Él ha enviado a Su Iglesia durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Ojos también en la Biblia representa profetas; y estos siete espíritus de Dios, que son las siete manifestaciones de Jesucristo en Espíritu Santo en Su Iglesia durante la Dispensación de la Gracia y durante las siete edades de la Iglesia gentil, encontramos que han sido las siete manifestaciones de Jesucristo en Espíritu Santo en cada uno de estos profetas que Él ha enviado, de estos mensajeros que Él ha enviado durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil. Ha sido nada menos que la manifestación de los siete ojos de Dios que recorren toda la Tierra4: por Asia Menor, Europa y Norteamérica.

En Asia Menor envió a San Pablo, ahí tenemos la manifestación del primero de los ojos de Dios, la manifestación del Espíritu de Dios en San Pablo.

Luego tenemos la manifestación de cinco ojos; de los siete ojos, cinco ojos manifestados en Europa, que fueron las manifestaciones del Espíritu Santo, de Jesucristo en Espíritu Santo, en cinco mensajeros que envió al territorio europeo, los cuales fueron los mensajeros de cinco edades que se cumplieron en Europa, en diferentes tiempos.

Y luego de allí se mueve… luego allí se mueve de nación en nación, de territorio en territorio en Europa, y de edad en edad; y llama y junta a los escogidos de cada edad en la construcción de Su Templo, Su Templo espiritual, el Nuevo Templo que Jesucristo en Espíritu Santo está construyendo por medio de Su manifestación a través de esos mensajeros de cada edad y de cada dispensación.

Ahora, encontramos que luego de esas cinco manifestaciones en Europa pasa Jesucristo en Espíritu Santo a Norteamérica, y se manifiesta Jesucristo en Espíritu Santo en Norteamérica; pasa en el mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil: el reverendo William Branham, y a través de él se manifiesta Jesucristo en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil; y ahí tenemos el séptimo ojo de Dios manifestado, el séptimo espíritu de Dios manifestado, o sea, la séptima manifestación del Espíritu Santo, de las siete manifestaciones que tendría en el Lugar Santo de Su Templo espiritual, en la construcción del Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Y ahora, vean ustedes cómo ha pasado por medio de cada ángel mensajero de una edad a otra, y de un territorio a otro, y de un Mensaje a otro Mensaje; o sea, ha pasado con un Mensaje nuevo a una nueva edad y a una nueva dispensación; y con un pueblo nuevo, vean ustedes, ha estado manifestado siempre de edad en edad; y con un nuevo mensajero.

Y luego que ha recorrido esas siete etapas de la Iglesia gentil por esos siete territorios: Asia Menor, Europa y Norteamérica, donde hubo siete territorios donde se cumplieron esas edades, ahora ha pasado a la América Latina y el Caribe para el cumplimiento de la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, para llamar y juntar a Sus escogidos del tiempo final; porque dice la Escritura, dice Jesús [San Mateo 24:31]:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

Es para este tiempo final en donde Cristo, por medio de Su manifestación del tiempo final, llama y junta a Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular, o sea, en la Edad del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, en la construcción de Su Templo espiritual; los llama y los junta para construir ese Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Y cuando se complete el número de los escogidos de Dios: se completará la construcción del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, y estará terminado el Templo, el Nuevo Templo, y será lleno de la plenitud del Espíritu de Dios; como fue lleno del Espíritu de Dios el tabernáculo de Moisés cuando fue levantado y dedicado a Dios por Moisés, y como fue lleno del Espíritu de Dios el templo que construyó Salomón, cuando fue terminado y dedicado a Dios.

Y para el Día Postrero, el Nuevo Templo, que de edad en edad ha tenido las primicias del Espíritu; para el Día Postrero, cuando sea terminada la labor de la construcción del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, será lleno de la plenitud de Dios: los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seremos transformados; y ahí tendremos el Nuevo Templo lleno de la plenitud de Dios en el Día Postrero, el cual será visto por el pueblo hebreo y reconocerá que Dios está en ese Templo compuesto por seres humanos, llamado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y es en ese Templo donde serán vistas las manifestaciones mayores de Dios, que Él ha prometido para llevar a cabo en el Día Postrero.

Y el pueblo hebreo verá a Dios manifestado en toda Su plenitud a través de carne humana en Su Templo espiritual, en el Nuevo Templo, lo verá manifestado en el Lugar Santísimo, y dirá: “¡Este es al que nosotros estamos esperando!”. Lo verá en el Nuevo Templo manifestado.

Y desde el Lugar Santísimo del Nuevo Templo será que saldrá la Voz de Dios, el Mensaje de Dios, el Mensaje del Evangelio del Reino para el pueblo hebreo; y saldrán también las señales y maravillas que el pueblo hebreo necesita ver en el Día Postrero, para darse cuenta que Dios está en un Nuevo Templo llamado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora vean EL MISTERIO DEL NUEVO TEMPLO.

Este Nuevo Templo está siendo construido de edad en edad por medio de la Obra de Jesucristo en Espíritu Santo: al creer las personas en Jesucristo como Su Salvador y recibir así el perdón de sus pecados, y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, y luego recibir el Espíritu Santo, y así entrar al Cuerpo Místico de Cristo, o sea, a este Nuevo Templo compuesto por seres humanos.

Es por medio del nuevo nacimiento que entramos a este Cuerpo Místico de creyentes, a este Templo espiritual, a este Nuevo Templo. Cristo hablando de este nuevo nacimiento dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios”, o sea, no lo puede comprender.

Nicodemo estaba muy interesado en el Reino de Dios y pregunta a Cristo… Capítulo 3 de San Juan, versos 1 en adelante, tenemos la historia de este momento en que Nicodemo se encontró con Cristo. Y ahora, leyendo del verso 3 en adelante, dice:

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.

Aquí, vean ustedes cómo Cristo que le habla a Nicodemo del nuevo nacimiento. En San Juan, capítulo 1, verso 11 al 13, dice:

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron (o sea, el pueblo hebreo).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

Ahora vean cómo estas personas que reciben potestad de ser hechos hijos de Dios, es por medio del Espíritu de Dios que obtienen ese nuevo nacimiento y nacen como hijos e hijas de Dios.

Cuando hemos nacido en este planeta Tierra por medio de papá y mamá no hemos nacido como hijos o hijas de Dios; hemos nacido como seres humanos en este reino del mundo. Pero cuando hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador, y hemos lavado nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y hemos recibido Su Espíritu Santo: hemos nacido de nuevo y hemos nacido como hijos o hijas de Dios.

Hijos e hijas de Dios, ¿naciendo dónde? En el Reino de Dios, naciendo en el Cuerpo Místico de Cristo, naciendo en la Iglesia del Señor Jesucristo, por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo; y así es como hemos nacido de nuevo y hemos obtenido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, o sea, un espíritu teofánico de la sexta dimensión, el cual es llamado en la Biblia “el Ángel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende”5.

La Iglesia primitiva tenía conocimiento de este ángel. Cuando Pedro estuvo en la cárcel y fue el libertador por el Ángel de Dios, llegó a la casa donde estaban reunidos los que estaban orando por él, donde estaba la Iglesia orando por él, y tocó a la puerta; y una joven llamada Rode fue hasta la puerta y se dio cuenta que era Pedro (de seguro abrió alguna ventanita como las que tienen en algunas naciones en la puerta para no abrir la puerta por completo); y vio que era Pedro y regresó al grupo que estaba orando por él allí en la casa, y les dice: “¡Es Pedro!”. Ellos le dicen: “No es Pedro, es su ángel”. Pensaron que ya lo habían matado y que ahora Pedro estaba en su ángel, en su cuerpo teofánico, visitándolos; pero Pedro estaba en su cuerpo de carne, que había sido libertado de la cárcel por el Ángel de Dios6.

Y ahora, vean ustedes cómo la Iglesia primitiva tenía conocimiento del ángel que cada hijo e hija de Dios recibe, tiene, que es su cuerpo teofánico, cuando ha creído en Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha recibido Su Espíritu Santo, el Espíritu Santo, el Espíritu de Jesucristo.

Ahora podemos ver este misterio tan grande del ángel que tiene cada persona; el cual es llamado por el apóstol San Pablo “un edificio no hecho de manos”. Dice que si nuestro cuerpo terrestre se deshiciese, tenemos un edificio no hecho de mano7; ese es el cuerpo teofánico al cual vamos: Cuando la persona termina sus días en este cuerpo terrenal, la persona va a vivir al Paraíso en ese cuerpo teofánico que ha recibido cuando recibió el Espíritu de Cristo.

Y ahora, vean ustedes cómo los que ya partieron se encuentran en ese cuerpo teofánico viviendo en el Paraíso; un cuerpo que es parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.

Y ahora, podemos ver que también Jesucristo dijo que los ángeles de estos pequeñitos (hablando de Sus hijos), representados tanto en los discípulos de Jesucristo como en los niños, dice: “Sus ángeles ven el rostro de Mi Padre cada día”8, hablando de sus ángeles, de sus cuerpos teofánicos que tienen todos los hijos e hijas de Dios.

Ahora, podemos ver que se requiere el nuevo nacimiento, el cual del Día de Pentecostés en adelante ha estado siendo efectuado en cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Cristo habló de la Venida del Espíritu Santo; y también el profeta precursor de la Primera Venida de Cristo habló del Espíritu Santo, y dijo que vendría sobre todos los creyentes y seguidores de Cristo, del Mesías. Dice en San Mateo, capítulo 3, verso 11:

“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

¿Quién es el que bautizará en Espíritu Santo y Fuego? El Señor Jesucristo, el que vendría después de Juan el Bautista.

Y ahora, vean ustedes el por qué los seguidores de Juan que no siguieron a Jesús no pudieron recibir el Espíritu Santo, y por consiguiente no pudieron recibir el nuevo nacimiento, y por consiguiente no eran parte del Cuerpo Místico de Cristo; hasta que más adelante recibieron a Cristo como su Salvador, y luego recibieron el Espíritu de Cristo, y vinieron a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. Porque para ser parte de la Iglesia de Jesucristo se tiene que ser un creyente y seguidor de nuestro Señor Jesucristo, y se tiene que creer en Él como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

Y así es como hemos venido a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, de este Cuerpo Místico de creyentes, que es el Nuevo Templo que sería construido por el Mesías-Príncipe, por Jesucristo nuestro Salvador.

Vean ustedes cómo Cristo hablando del Espíritu Santo y Su Venida, dijo en San Juan, capítulo 14, verso 26. Dice:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Ahora vean cómo Cristo aquí promete la Venida del Espíritu Santo y dice que vendrá en Su Nombre, vendrá en el Nombre de Jesucristo.

En San Juan, capítulo 15, verso 26, también nos habla del Consolador, y dice de la siguiente manera:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”.

“Porque habéis estado conmigo (¿desde cuándo?), habéis estado conmigo desde el principio”.

Y en San Juan, capítulo 16, verso 12 en adelante, dice:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

Ahora, vean ustedes cómo también aquí Cristo promete la Venida del Consolador, la Venida del Espíritu Santo, y dice que nos enseñará todas las cosas que han de suceder.

Y ahora podemos ver la promesa de la Venida del Espíritu Santo para todos los creyentes en Jesucristo que han lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo, para poder así nacer de nuevo, recibir el Espíritu de Cristo y nacer de nuevo, nacer en el Cuerpo Místico de Cristo y venir a formar parte de este Nuevo Templo que Jesucristo ha estado construyendo.

Él ha estado construyendo un Nuevo Templo, que es una nueva raza que Él ha estado creando de etapa en etapa. Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 3, verso 14, nos dice Dios ahí de la siguiente manera:

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios”.

¿Quién es el principio de la Creación de Dios? Él es Jesucristo. Él es el principio de la Creación de Dios, Él es el principio de esta Nueva Creación que Dios ha estado llevando a cabo, llamada la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso Él es la cabeza de Su Iglesia, Él es el primero de esta nueva raza. Él es el hombre perfecto que ha venido a la Tierra, y ha dicho: “Antes que Abraham fuera, yo soy. Y Abraham deseó ver mi día, lo vio y se gozó”9.

Él es antes que Abraham, Él es antes que Adán también. Juan el Bautista dijo: “Él es primero que yo”10. Así que fue primero que Juan, fue primero que Abraham y fue primero que Adán también.

Y ahora, vean ustedes cómo Jesucristo siendo primero que Juan y primero que Abraham y primero que Adán, esto se refiere a Jesucristo en Su cuerpo teofánico, en ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Él fue en este cuerpo teofánico antes que Adán y antes que cualquier otra persona, porque Él es el principio de la Creación de Dios.

Dios se creó un cuerpo teofánico llamado el Verbo. En San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18, donde nos dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios”.

San Juan, capítulo 1, verso 1 al 3, dice:

“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”.

Él es el que creó los Cielos y la Tierra, como dice Génesis, capítulo 1, verso 1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

¿Y quién fue el que creó los Cielos y la Tierra? El Verbo que era con Dios y el Verbo que era Dios. O sea, era Dios en Su cuerpo teofánico: un cuerpo teofánico que es parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.

Así que el que creó los Cielos y la Tierra es nada menos que un hombre de la sexta dimensión, es el primer hombre de la sexta dimensión, es el primer hombre que fue creado, pero de otra dimensión. Y fue creado por Dios ese hombre, ese cuerpo teofánico de la séptima dimensión.

¿Y saben quién estaba dentro de ese cuerpo, de ese hombre? Dios. Era nada menos que el cuerpo teofánico de Dios de la sexta dimensión.

Luego encontramos que más adelante, luego de crear los Cielos y la Tierra, creó más adelante al ser humano, a Adán; lo creó primeramente en la sexta dimensión, le creó un cuerpo teofánico también, donde colocó el alma de Adán, y allí estuvo Adán confraternizando con Dios en su cuerpo teofánico. Y luego Dios le creó un cuerpo de carne a Adán, del polvo de la tierra; pero Dios todavía para Sí mismo no se había creado un cuerpo de carne.

Pero Dios más adelante se creó un cuerpo de carne llamado Jesús: Creó un cuerpo de carne en el vientre de María, creó una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula, y formó, creó el cuerpo de Jesús, el cual nació en Belén de Judea dos mil años atrás aproximadamente. Y ese cuerpo que nació en Belén de Judea es el cuerpo de carne de Dios para la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Verbo hecho carne, del Verbo viniendo en carne humana.

Dice San Juan, capítulo 1, verso 14: “Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Cuando se hizo carne el Verbo, cuando se hizo carne Dios con Su cuerpo teofánico, fue conocido por el nombre de Jesús, el cual nació en Belén de Judea.

Así que Jesús es el cuerpo de carne que Dios se creó para visitar la raza humana, que estaba caída, para visitar al pueblo hebreo y para llevar a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y crear una nueva raza.

Porque la raza descendiente de Adán está caída; y la restauración del ser humano es la restauración del Templo de Dios, del Nuevo Templo, porque el ser humano es un templo para Dios.

Pero siendo Adán un templo para Dios, fue destruido: cayó Adán, y por consiguiente cayó la raza humana; y por consiguiente el templo de Dios para morar en toda Su plenitud fue destruido; y es restaurado en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Nuevo Templo; creado ese Nuevo Templo, construido por Jesucristo, el cual es nada menos que el grupo de hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales vendrían a la Tierra en carne humana, por medio de una raza caída, para hacer contacto con Cristo, y Cristo crear el nuevo hombre en y con esas personas, y así hacer un Nuevo Templo del ser humano.

El ser humano como individuo, vean ustedes cómo es restaurado, cómo Dios crea, construye, un Nuevo Templo, para Dios morar dentro del ser humano: por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo; así es como llegamos a ser un Templo para Dios como individuos. Y por cuanto Cristo, estando en Espíritu Santo dentro de nosotros, Él está construyendo ese Templo hasta que lo lleve a la perfección, hasta que seamos perfectos, y seamos a imagen y semejanza de Jesucristo, y more Dios en nosotros en toda Su plenitud.

Y ahora, eso será la manifestación de los hijos e hijas de Dios, eso será la adopción, o sea, la redención de nuestro cuerpo, que será la transformación de nuestros cuerpos (de los que estamos vivos), y la resurrección de los muertos en Cristo.

Ahora vean cómo este Nuevo Templo será lleno de la gloria de Dios en toda Su plenitud. Primero recibimos las primicias del Espíritu; y en el Día Postrero, cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos y nosotros seamos transformados, estaremos con la plenitud del Espíritu de Dios, o sea, estaremos con la doble porción, y así estaremos como Templo del Espíritu de Dios en toda Su plenitud.

Dios estará morando en cada uno de ustedes y en mí también en toda Su plenitud, y en cada uno de los escogidos de las edades pasadas. Y en la Iglesia del Señor Jesucristo, como el Nuevo Templo, estará morando en toda Su plenitud en el Día Postrero, cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados.

Mientras llega ese momento, Dios ha estado morando en las primicias del Espíritu, en Su Templo espiritual y en cada uno de nosotros como Templo de Dios, como individuos, o sea, estando el Espíritu de Cristo en las primicias, que es el bautismo del Espíritu Santo, donde recibimos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y con la plenitud del Espíritu Santo recibiremos el nuevo cuerpo físico y eterno que Él ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también, y para todos los santos de las edades pasadas.

Ahora, hemos visto cuál es el Nuevo Templo que sería construido por el Mesías-Príncipe, el descendiente de David, que es nuestro Señor Jesucristo.

Y ahora podemos ver que es en este tiempo final donde —en la Edad de la Piedra Angular— se lleva a cabo la construcción más importante del Templo espiritual de Cristo, de este Nuevo Templo, que es la construcción del Lugar Santísimo, con seres humanos.

Y por eso Jesucristo en Espíritu Santo ha pasado de Norteamérica a la América Latina y al Caribe, para construir el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, para construir la Edad de la Piedra Angular, con latinoamericanos y caribeños. Y por eso es que para los latinoamericanos y caribeños la promesa de Apocalipsis, capítulo 22, es convertida en una realidad en el Día Postrero; donde dice: Apocalipsis, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y por medio de ese Ángel Mensajero pasa Jesucristo de Norteamérica a la América Latina y el Caribe, y trae un Mensaje nuevo dispensacional para todos los hijos e hijas de Dios, para llamarlos y juntarlos en la Edad de la Piedra Angular, y así construir con seres humanos la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, de este Nuevo Templo que Jesucristo ha estado construyendo.

Este Nuevo Templo que Él ha estado construyendo es la creación de una nueva raza; una nueva raza que primeramente recibe la imagen de Cristo, que es el cuerpo teofánico, y luego recibirá la semejanza de Cristo física, semejanza física visible de Cristo, de Jesucristo, que es el cuerpo eterno que Él nos dará a todos nosotros; y todos seremos a imagen y semejanza de nuestro Señor Jesucristo.

En la actualidad somos a imagen de Jesucristo al tener el cuerpo teofánico, pues ya tenemos la imagen de Jesucristo, que es la teofanía; y en el Día Postrero, en este tiempo final en el que vivimos, recibiremos también la semejanza física, el cuerpo físico como el de nuestro Señor Jesucristo: un cuerpo eterno, en el cual viviremos por toda la eternidad, un cuerpo eterno y glorificado, el cuerpo que Dios había diseñado, había predestinado, había ordenado para cada uno de ustedes y para mí también, y para cada miembro de este Nuevo Templo, que es Su Iglesia, la cual ha estado siendo construida de edad en edad.

Ahora podemos ver este misterio del Nuevo Templo; y hemos visto que este Nuevo Templo que construiría el Mesías es el Nuevo Templo que se llama la Iglesia del Señor Jesucristo; ese es el Nuevo Templo que sería construido para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud.

¿Y dónde se encuentra en la actualidad Jesucristo en Espíritu Santo construyendo este Nuevo Templo que Él prometió construir? Se encuentra en la América Latina y el Caribe, construyendo el Lugar Santísimo de este Nuevo Templo, que es Su Iglesia, la cual ha pasado por diferentes etapas y ahora se encuentra en la etapa del Lugar Santísimo en Su construcción, para Dios morar en toda Su plenitud en el Lugar Santísimo de este Templo espiritual, de este Nuevo Templo.

Y así como entró al tabernáculo que construyó Moisés y dedicó a Dios, y así como entró al templo que construyó Salomón y dedicó a Dios, y moró sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro, el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto, en el lugar santísimo, así Dios morará en toda Su plenitud en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, sobre el Arca del Pacto, sobre el Propiciatorio, en medio de los Dos Querubines de Oro, que representan los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.

Ahora podemos ver el por qué los Dos Olivos de Apocalipsis 11 tienen una manifestación poderosa de Dios: es la manifestación poderosa de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, sobre el Arca del Pacto, sobre el Propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro y en medio de los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro que Salomón colocó en el lugar santísimo del tabernáculo o templo que construyó el rey Salomón.

Y por eso Jesucristo, así como construyó el candelero o candelabro con sus siete lámparas y sus mechas encendidas, que representan las siete etapas o edades de la Iglesia gentil con Sus ángeles mensajeros, vean ustedes cómo Cristo materializó en Su Iglesia, en seres humanos, el candelero o candelabro, cómo lo construyó; y vean ustedes cómo construyó el Lugar Santo de Su Templo espiritual.

Y ahora, para el tiempo final, construye el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, y construye el Arca del Pacto, y construye el Propiciatorio, y construye los Dos Querubines de Oro que están sobre el Propiciatorio, y construye también los Dos Querubines de madera de olivo cubiertos de oro. Todo eso es lo que Cristo estará materializando en el Día Postrero en Su Iglesia en carne humana, en Su Nuevo Templo, Su Iglesia, para morar Dios, Jesucristo en Espíritu Santo, en toda Su plenitud, en este Nuevo Templo que Él ha estado creando, que Él ha estado construyendo de etapa en etapa.

Así que el pueblo hebreo ya no necesita más, tener un templo literal allá en Jerusalén, porque Jesucristo el Hijo de David, el Príncipe, que construirá el Templo, ha estado construyendo el Nuevo Templo con piedras vivas.

Vean ustedes que el apóstol San Pedro nos habla de este Templo, y nos muestra que es un Templo construido con seres humanos, con seres humanos que vienen a formar parte de este Templo espiritual. Dice en Primera de Pedro, capítulo 2, verso 1 en adelante, dice:

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,

desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

Acercándoos a él (o sea, a Cristo), piedra viva…”.

¿Él es qué? Piedra viva, Él es la Piedra que los edificadores desecharon, Él es la Piedra del Ángulo.

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

Ahora, vean ustedes, así como Cristo es una Piedra viva, o sea, Cristo es una Piedra humana perfecta: la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon, así también nosotros somos (¿qué?) piedras vivas. Y encontramos que somos piedras vivas ¿para qué? Somos piedras vivas para ser edificados como una Casa espiritual; esta Casa espiritual que es el Nuevo Templo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean ustedes cómo sigue diciendo aquí San Pablo:

“Por lo cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado”.

Ahora vean cómo Dios ha colocado en este Nuevo Templo, que es Su Iglesia, representada en el Monte de Sion o Monte de Dios, Dios ha colocado a Cristo, el cual está construyendo este Templo espiritual, y del cual Él es la Piedra Angular. Él es el principio de la Creación de Dios, y nosotros somos (¿qué?) la continuación de la Creación de Dios.

Y así como Él es la Piedra del Ángulo, nosotros somos piedras vivas también, en el Templo de Dios, en el Nuevo Templo que Cristo ha estado construyendo y que en este tiempo se encuentra en la fase o etapa final, la etapa del Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; para, cuando sea terminada esta parte, ser dedicado a Dios este Templo espiritual y Dios morar en toda Su plenitud en este Templo espiritual.

Y estará manifestado en este Templo espiritual en la manifestación prometida para el Día Postrero, en donde grandes maravillas serán realizadas y en donde Dios estará hablando en toda Su plenitud desde Su Templo y en Su Templo, desde el Lugar Santísimo, en la manifestación que Él tendrá por medio de Su Ángel Mensajero.

Y morará también en cada uno de nosotros en toda Su plenitud, pues todos seremos transformados y tendremos el nuevo cuerpo; y ahí morará Dios en toda Su plenitud, porque nosotros como individuos también somos un Nuevo Templo que Cristo ha estado construyendo. Y nos construye, vean ustedes, el lugar santo, también construye el atrio, que es el cuerpo, y el lugar santísimo es nuestra alma. Y cuando tengamos el cuerpo físico y eterno, este Templo como individuo estará completo, y Dios morará en él en toda Su plenitud, morará cada en uno de ustedes y en mí también.

Y en el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, este Nuevo Templo, morará también en toda Su plenitud: por medio de Su manifestación final a través de Su Ángel Mensajero.

Y por eso Cristo estará velado y revelado por medio de Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, primero en las primicias del Espíritu, y después en la plenitud del Espíritu, que será estando en el nuevo cuerpo; para por medio de Su Ángel Mensajero, Cristo en Espíritu Santo, llevar a cabo ciertas cosas que no pueden ser llevadas a cabo mientras Su Ángel Mensajero esté en el cuerpo físico de carne sin estar transformado. Pero cuando sea transformado estará adoptado. Y un hijo adoptado es colocado en los negocios de su Padre en toda su plenitud; y el nombre de ese hijo es tan bueno como el de su Padre.

Tuvimos la adopción de Jesús dos mil años atrás en el Monte de la Transfiguración; para el Día Postrero tendremos la adopción del Ángel del Señor Jesucristo, y también de los escogidos de Dios del Día Postrero, y también de todos los santos que han partido durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil. O sea que todo el Cuerpo Místico de Cristo será adoptado; y este Nuevo Templo será adoptado. Y este será el Templo que estará allá en Jerusalén con Cristo, y en donde estará Cristo, y desde donde Cristo estará manifestado en Espíritu Santo por medio de Su manifestación correspondiente al tiempo final, al séptimo milenio.

Ahora podemos ver cómo será que estará Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en este Nuevo Templo. Este Nuevo Templo está compuesto (por ¿qué?) por seres humanos; y estará manifestado en ustedes y en mí también; Él estará manifestado en y a través de Su Ángel Mensajero en el séptimo milenio, en Su Templo espiritual.

Y las cosas que sucederán cuando Jesucristo esté en toda Su plenitud manifestado en Su Ángel Mensajero, serán como cuando Jesucristo estuvo aquí en la Tierra. Y cosas que nunca los seres humanos se imaginaron que podían suceder, sucederán en la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en toda Su plenitud en Su Ángel Mensajero, cuando sea adoptado el Ángel del Señor Jesucristo.

Hablará la Palabra creadora y se verán milagros que nunca antes en la historia de la raza humana fueron vistos; como la creación de partes del cuerpo que le falten a algunas personas, como un brazo o una pierna o un ojo o cosas así. Eso fue reflejado, tanto en el ministerio de Jesucristo como en el ministerio de nuestro hermano Branham, en la Tercera Etapa, o en lo que él llama la Tercera Etapa, que es la etapa de la Palabra hablada, de esa Palabra creadora siendo hablada.

Y fue representado, lo que sucederá en la adopción del Ángel de Jesucristo, fue representado en esas manifestaciones de la Tercera Etapa, donde grandes milagros fueron realizados, como la creación de ardillas en diferentes ocasiones: es eso un milagro nunca visto en la historia de la raza humana. Pero cuando Cristo mandó a Sus discípulos a tirar la red hacia la derecha: no había peces, pero Cristo creó peces y Pedro los pescó11.

Y ahora, vean ustedes cómo para el tiempo final, en el tiempo para la dedicación del Nuevo Templo para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud, grandes cosas sucederán.

Encontramos que las cinco veces que el precursor de la Segunda Venida de Cristo vio la mano poderosa de Dios manifestada, muestra lo que será la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo en toda Su plenitud a través de Su Ángel Mensajero cuando esté adoptado. Eso será para esa ocasión.

Por eso en nuestro tiempo estamos en la etapa de la Palabra hablada, para traer la revelación divina de nuestro tiempo, para ser llamados y juntados los escogidos de Dios, y ser preparados para ser transformados, y así ser adoptados en el Reino de Dios, y Dios morar en nosotros en toda Su plenitud. Y así ser dedicado a Dios este Nuevo Templo, y Dios morar en este Nuevo Templo, que es Su Iglesia, morar en toda Su plenitud; y este Templo será adoptado para el glorioso Reino Milenial y para toda la eternidad.

Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 21, encontramos que Juan vio aquí el Templo, el Tabernáculo de Dios. Dice: capítulo 21 de Apocalipsis, verso 1 en adelante, dice:

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”.

Aquí podemos ver este Templo, este Tabernáculo de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, dispuesta como una esposa ataviada para su marido; este es el Tabernáculo de Dios con los hombres.

Ahora, podemos ver este Templo de Dios, en el cual Dios morará en toda Su plenitud por el Milenio y por toda la eternidad.

Antes del pueblo hebreo tener un templo, no había templo de piedras ni de madera ni de pieles, sino que el templo era el ser humano. Dios creó a Adán como un templo para Dios; y Dios restaurará Su Templo. Y ese es el Nuevo Templo de Dios, que es Su Iglesia, la cual está compuesta por los redimidos de Jesucristo, que tienen Sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Hemos visto “EL NUEVO TEMPLO, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; hemos visto cómo ha estado siendo creado, construido ese Nuevo Templo.

¿Y quiénes pertenecen en el Día Postrero a este Nuevo Templo? Nosotros que vivimos en este tiempo final.

Hay muchas personas en la América Latina y el Caribe que pertenecen a este Nuevo Templo y no lo saben; y por eso viene el Mensaje de Dios para este tiempo final llamando y juntando a Sus escogidos, para colocarlos en este Nuevo Templo de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, y colocarlos en la parte más importante de este Templo, que es el Lugar Santísimo del Templo espiritual del Señor Jesucristo.

¿Dónde están siendo colocados los escogidos de Dios en el Templo de Dios? En el Lugar Santísimo de este Templo. ¿Y dónde se está cumpliendo la Edad del Lugar Santísimo, la Edad de la Piedra Angular, en este Día Postrero en el Templo de Dios? Se está cumpliendo en la América Latina y el Caribe.

Esa es la bendición grande que Dios le ha dado a la América Latina y el Caribe. La bendición de Dios está sobre la América Latina y el Caribe, aunque algunas personas todavía no lo han comprendido; pero a medida que Dios va dando a conocer Su Programa para este tiempo final, miles de personas van conociendo el Programa de Dios correspondiente a este tiempo para la América Latina y el Caribe, y van recibiendo la bendición que Dios tiene para los latinoamericanos y caribeños en este Día Postrero.

La América Latina y el Caribe tiene la oportunidad para entrar y de entrar a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y yo estoy siempre orando por la América Latina y el Caribe, y todos ustedes también, para que la misericordia de Dios sea extendida completamente sobre la América Latina y el Caribe, y entre la América Latina y el Caribe con sus habitantes al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo, cuando comience ese Reino después de la gran tribulación.

Para entrar al Reino Milenial después de la gran tribulación hay que entrar al Programa de Dios correspondiente a este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular. Y en la América Latina y el Caribe Dios está cumpliendo la Edad de la Piedra Angular, está creando la Edad de la Piedra Angular, está creando el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual con latinoamericanos y caribeños.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del Nuevo Templo que sería construido, que sería creado por Dios, el cual es la Iglesia del Señor Jesucristo.

El salmista decía que deseaba, anhelaba, estar en los Atrios de la Casa de Dios12; pero ahora, miren ustedes, los de las edades pasadas, de las siete edades, estuvieron más adentro, estuvieron en el Lugar Santo de la Casa de Dios, del Templo de Dios. Y nosotros en este tiempo, en la América Latina y el Caribe, estamos en el Lugar Santísimo de la Casa de Dios; ese es el lugar más importante de la Casa de Dios, del Nuevo Templo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; y ese es el lugar donde Él nos ha colocado en este Nuevo Templo que Él ha estado construyendo, y que en este tiempo está construyendo la parte más importante con latinoamericanos y caribeños.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, correspondientes al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y llame los que faltan por llegar, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y se complete así la construcción del Templo espiritual de Cristo, y todos seamos transformados y los muertos en Cristo resucitados, y luego vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde. Y estaré nuevamente con ustedes aquí, a las 3:00 de la tarde estaremos de regreso, y ya a las 3:30 estaré con ustedes para continuar viendo el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo, y estaremos viendo: “el rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo”, el rapto de la Iglesia, o sea, el arrebatamiento de la Iglesia del Señor Jesucristo, o sea, el arrebatamiento de este Templo Nuevo que Cristo ha estado construyendo. En la tarde nuestro tema será: “el rapto de la iglesia”.

Así que oren para que Dios nos hable en la tarde y nos deje comprender todo el misterio del rapto o arrebatamiento de la Iglesia, o sea, de este Templo del cual hemos hablado en esta ocasión.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y dejo nuevamente con nosotros a Félix Caro, director de los cánticos, para continuar y finalizar esta actividad en esta mañana, y tener un receso, y luego regresar a este lugar.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL NUEVO TEMPLO”.

[Revisión diciembre 2021]

1 San Mateo 24:22

2 San Mateo 27:25

3 Hageo 1:1-15, 2:1-9

4 Apocalipsis 5:6, Zacarías 4:10

5 Salmos 34:7

6 Hechos 12:6-17

7 2 Corintios 5:1

8 San Mateo 18:10

9 San Juan 8:56-58

10 San Juan 1:27, 1:30

11 San Juan 21:6

12 Salmos 84:10

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