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El misterio de las Bodas del Cordero
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El misterio de las Bodas del Cordero

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final; para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 19, versos 7 al 10, donde dice de la siguiente manera:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios”.

Que Dios bendiga nuestros corazones con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

El misterio de las bodas siempre es el misterio de la unión de un hombre y una mujer que se aman y se unen en matrimonio. Y ahora, podemos ver que el matrimonio de un hombre y de una mujer es tipo y figura de las Bodas del Cordero, porque el hombre representa a Cristo y la mujer representa la Iglesia del Señor Jesucristo.

En el Antiguo Testamento y también en el Nuevo Testamento, tenemos los tipos y figuras de las Bodas del Cordero, o sea, de la unión de Cristo con Su Iglesia; y tenemos, por ejemplo, la unión de José con su esposa, la cual era una gentil, y lo cual es tipo y figura de Cristo y Su Iglesia.

Porque siempre, en la Biblia, mujeres representan iglesias; y la Iglesia del Señor Jesucristo está representada en mujeres que han sido elegidas por Dios en diferentes tiempos para representar la Iglesia de Jesucristo.

Y aquí Asenat, la cual vino a ser la esposa de José cuando José subió al trono del Faraón para ser el segundo en el reino1, en el imperio del faraón, vean ustedes, Asenat viene a ser tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y tuvieron dos hijos, los cuales fueron: Manasés (el mayor) y Efraín (el menor)2; los cuales fueron bendecidos por Jacob cuando José los llevó ante la presencia de Jacob, antes de la muerte de Jacob, cuando ya estaba cerca de su muerte.

Y José los presentó a Jacob, uno a la derecha de José (o sea, Efraín) y el otro a la izquierda de José (Manasés). José colocó, vean ustedes, a su derecha al menor y colocó a su izquierda el mayor; y así los llevó frente a Jacob. Y frente a Jacob, Manasés quedaba a la derecha de Jacob, y Efraín quedaba a la izquierda.

Pero miren ustedes, aquí hay un misterio. Encontramos que cuando Jacob fue a bendecir, colocó la mano derecha en donde José tenía su mano derecha; o sea, colocó su mano derecha sobre la cabeza de Efraín; y luego colocó su mano izquierda sobre donde José tenía su mano izquierda, o sea, sobre Manasés. Y así, en esa forma de cruz, echó la bendición primero sobre Efraín y luego sobre Manasés.

Y ahora, vean ustedes cómo la bendición que le tocaba al pueblo hebreo, que es el mayor por nacimiento…; o sea que el Israel terrenal, el pueblo hebreo, es el primero que nació como nación; y después ha estado naciendo el Israel celestial de edad en edad, ha estado naciendo Efraín de edad en edad.

Y ahora vean cómo Manasés representa al pueblo hebreo y Efraín representa a la Iglesia gentil del Señor Jesucristo. Y la Bendición de la Primogenitura, que tenía Jacob, vean ustedes, la colocó sobre Efraín. Y luego que bendijo a Efraín, luego bendijo a Manasés.

Encontramos en esta Bendición de la Primogenitura…; porque la Bendición de la Primogenitura venía para el primogénito; y por esa causa el primero que tenía que ser bendecido era (¿quién?) el primogénito.

Y Jacob, haciendo esto en esta forma, estaba haciendo lo mismo que fue hecho con él cuando Isaac su padre bendijo a Jacob con la Bendición de la Primogenitura.

Y ahora, vean ustedes cómo la Bendición de la Primogenitura pasó de Abraham a Isaac, y de Isaac pasó a Jacob; y ahora miren cómo se pasa esta Bendición de la Primogenitura a José.

Porque, aunque aparentemente José no es el primogénito de Jacob… aparentemente no lo es; pero sí lo es. ¿Cómo puede ser posible que, al nacer después de sus hermanos, José sea el primogénito? Vamos a ver si José es o no es el primogénito para obtener esa Bendición de la Primogenitura:

Encontramos que Rubén nació primero que José. Eso es cierto. Y nacieron también otros hermanos de José antes que José.

Pero ¿dónde está el misterio? ¿Con quién se casó Jacob? Jacob se casó con Raquel. Y encontramos que le dieron a Lea, pero Jacob no se casó con Lea, ¿se casó con quién? Con Raquel3. Y el primer hijo que tuvo Jacob por medio de su esposa Raquel, ¿fue quién? José4.

Ahora vean, con todo lo que Labán hizo en contra de Jacob, con todo y eso la bendición de Dios permaneció con Jacob y con el hijo primogénito de Jacob, que vino por medio de Raquel.

Y ahora, cuando le toca a Jacob echar la Bendición de la Primogenitura, primeramente, vean ustedes, se presenta el que tenía que recibir la Bendición de la Primogenitura: José; y se presenta con sus hijos: Manasés y Efraín.

Y por cuanto la Bendición de la Primogenitura pasa de uno al otro, ahora vean ustedes cómo Jacob va a bendecir a José con la Bendición de la Primogenitura: bendijo a José con la Bendición de la Primogenitura bendiciendo a sus hijos, y colocando la diestra sobre la cabeza de Efraín, y la mano izquierda sobre la cabeza de Manasés.

Y ahora miren todo lo que sucedió, aquí en el capítulo 48 del libro del Génesis, donde Jacob le dice a su hijo José, vean ustedes… En el capítulo 48, verso 1 en adelante, dice:

“Sucedió después de estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín”.

O sea que la enfermedad que tenía Jacob era enfermedad ya para morir de un momento a otro; y José toma a sus dos hijos para llevarlos a su padre Jacob, para que los bendiga antes de morir.

“Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la cama (o sea, que ya estaba de cama, enfermo de cama; ya para morir),

y dijo a José (Jacob dijo a José): El Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo,

y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.

Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos”.

Ahora, vean ustedes cómo estos dos hijos de José vienen a formar parte de las tribus de Israel. Y José como tribu tiene dos partes, José como tribu tiene una doble porción, porque la Bendición de la Primogenitura es una bendición de doble porción.

Y ahora, miren ustedes cómo esta doble porción es distribuida en Efraín y Manasés. Por eso cuando aparecen los hijos de José, Efraín y Manasés, mencionados como tribus, no aparece el nombre de José; porque cuando se dice “la tribu de José”, se dice “Manasés”, y se dice “Efraín”. Efraín primero y Manasés después.

Y ahora, por medio de la cruz vino la bendición para José; por medio de la cruz vino la Bendición de la Primogenitura para José, bendiciendo Jacob a sus hijos Efraín y Manasés. Y ahora el menor sería mayor que el mayor.

Y ahora, veamos aquí cómo sigue diciendo aquí Jacob:

“Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades (o sea, por el nombre de Efraín o por el nombre de Manasés).

Porque cuando yo venía de Padan-aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Éfrata; y la sepulté allí en el camino de Éfrata, que es Belén.

Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son estos?

Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.

Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, acercarse a él, y él les besó y les abrazó.

Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.

Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.

Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel; y los acercó a él.

Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede (o sea, que él sabía lo que estaba haciendo), aunque Manasés era el primogénito.

Y bendijo a José (vea, ‘y bendijo a José’), diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día,

el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.

Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.

Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque este es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza (o sea, sobre la cabeza de Manasés).

Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.

Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés.

Y dijo Israel a José: He aquí yo muero; pero Dios estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres.

Y yo te he dado a ti una parte más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco”.

Ahora podemos ver cómo Jacob bendijo a José: bendiciendo a Efraín y luego a Manasés. Manasés representa al pueblo hebreo y Efraín representa la Iglesia del Señor Jesucristo.

Encontramos que de la unión de José y Asenat vinieron estos dos hijos.

Asenat también representa la Iglesia del Señor Jesucristo. Y por medio de la Iglesia del Señor Jesucristo encontramos que viene la Bendición de la Primogenitura, la cual Cristo trae a Su Iglesia; y por eso José, representando a Cristo, vean ustedes cómo, estando entre los gentiles casado con una mujer gentil, la Bendición de la Primogenitura vino a él.

Y ahora Cristo ha traído la Bendición de la Primogenitura a los gentiles al venir a los gentiles y llamar de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre5.

Y con ese pueblo de entre los gentiles, que Él ha estado llamando para Su Nombre de edad en edad, ha estado formando Su Iglesia, los nacidos en el Reino de Dios, nacidos del Agua y del Espíritu, creyentes en Cristo como nuestro Salvador, que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Jesucristo; y así se ha estado formando el Efraín espiritual, que son los escogidos de Dios de entre los gentiles, la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, representada en Efraín.

Ahora, vean ustedes cómo la Bendición de la Primogenitura está entre los gentiles; y la bendición para la Iglesia gentil del Señor Jesucristo es la Bendición de la Primogenitura. Por eso es que del primogénito, del que tiene la Bendición de la Primogenitura, que es Efraín, dice aquí que Dios formará multitud de naciones.

Ahora, vean ustedes, dice:

“… pero su hermano menor será más grande que él”.

¿Quién es su hermano menor, el hermano menor de Manasés? Pues Efraín. Será más grande que él.

Miren cómo la Iglesia del Señor Jesucristo de edad en edad ha estado siendo formada, ha estado siendo creada por Dios, por Jesucristo; y de las naciones gentiles se ha estado formando la Iglesia de Jesucristo.

Y podemos ver que, de esa Iglesia del Señor Jesucristo, para el Reino Milenial y para la eternidad, multitud de naciones estarán establecidas en este planeta Tierra; así como en medio del pueblo hebreo encontramos que, de los hijos de Israel, Dios formó una nación.

Y ahora vean ustedes, la nación celestial… [CORTE DE ORIGEN]

… con los hijos de Jacob se formaron esas tribus, y con esas tribus se formó la nación hebrea; con el Israel celestial Dios está creando una nueva raza de gente que tendrán cuerpos eternos y espíritus teofánicos eternos también; la Nueva Creación, de la cual Cristo es la cabeza, como dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 14, que Él es el principio de la Creación de Dios; y nosotros somos la continuación de la Creación de Dios.

Y ahora, con la Iglesia del Señor Jesucristo (que ha estado siendo llamada y juntada de entre los gentiles, de edad en edad), Él está creando una nueva raza, que vivirá en este planeta Tierra con cuerpos eternos, y que reinará con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad como reyes y sacerdotes.

Y este pueblo creado por Cristo, que es el Israel celestial…; así como el Israel terrenal fue formado por los patriarcas, ahora, vean ustedes, de los patriarcas vinieron los hijos de los patriarcas, y así por el estilo; y se formaron esas tribus que vienen a formar la nación hebrea.

Y ahora por medio de los mensajeros de Jesucristo en y a Su Iglesia, de etapa en etapa se ha ido formando el Israel celestial. De edad en edad, podemos decir que Dios envió un patriarca, que fue el mensajero enviado en cada edad. Y ahora, vean ustedes cómo se ha ido formando cada grupo de cada edad. Por eso el mensajero correspondiente a cada edad será juzgado y luego entrará su grupo, resucitará el mensajero con el grupo de su edad en el Día Postrero; porque el líder máximo, a través del cual Cristo estuvo manifestado en cada edad, fue el mensajero de cada edad; esa fue la persona más importante en cada edad, fue el mensajero de cada edad; así como la persona más importante en cada tribu de Israel fue el patriarca, el cual fue la cabeza de esa tribu.

Y ahora, vean ustedes el por qué aparecen sentados sobre doce tronos: ellos son la cabeza de cada una de esas tribus; también aparecen los doce apóstoles del Señor Jesucristo sentados sobre doce tronos6. Y cuando sumamos los doce tronos de los doce patriarcas y los doce tronos de los doce apóstoles, son los veinticuatro tronos donde están los veinticuatro ancianos sentados delante de Dios7.

Y ahora vean cómo Juan los vio aun antes de cumplirse todo ese Programa Divino.

Juan, podemos decir que vio a Juan. ¿Cómo pudo Juan ver a Juan? Cuando Juan vio los veinticuatro ancianos, uno de esos veinticuatro ancianos era Juan. Juan está allí representado, en uno de esos veinticuatro ancianos.

Y ahora, cuando Juan vio el candelero o candelabro, él estuvo viendo las siete edades de la Iglesia gentil con sus siete ángeles mensajeros; cuando vio cada una de esas lámparas encendida, esa mecha encendida en cada una de esas lámparas, él estuvo viendo al mensajero de cada una de esas edades.

Cuando Juan vio esas siete lámparas delante de Dios, en el capítulo 4 del Apocalipsis, miren lo que estaba viendo Juan allí; porque estas siete lámparas de fuego son los siete espíritus de Dios. (Apocalipsis, capítulo 4, verso 5). Y los siete espíritus de Dios son los siete ojos de Dios o de Jehová8 que recorren toda la Tierra; o sea, son las siete manifestaciones del Espíritu Santo en los siete ángeles mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo, de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil.

Ahora vean cómo todo el Programa Divino que Dios llevaría a cabo en y con Su Iglesia, todo está representado en estas visiones apocalípticas que tuvo el apóstol San Juan y también el profeta Daniel y el profeta Zacarías.

Y encontramos que en la Iglesia del Señor Jesucristo, y todo el Programa que Dios llevaría a cabo en y con Ella, está ya representado en tipos y figuras, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento; y en esos tipos y figuras tuvo feliz cumplimiento lo que representó las Bodas del Cordero; por consiguiente, tendrá feliz cumplimiento la unión de Cristo con Su Iglesia en el tiempo final, tendrá feliz cumplimiento la promesa de las Bodas del Cordero con Su Iglesia.

Y ahora, vean ustedes lo importante que es el tipo y figura dado por Dios tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Por eso es que cuando Dios le ordenó al profeta Moisés hablarle a la roca en la segunda ocasión en que Dios iba a producir agua para el pueblo hebreo por medio de la roca: la roca, por cuanto representa a Cristo en la primera ocasión en que iba a darle agua al pueblo por medio de aquella roca, Dios le había dicho al profeta Moisés que hiriera la roca; la hirió, y dio agua para el pueblo hebreo9.

La roca, siendo Cristo, representa allí la Primera Venida de Cristo siendo herido en la Cruz del Calvario para darnos Agua de vida eterna, y así darnos Su Espíritu como un río de Agua de Vida para todos nosotros.

Cristo en una ocasión dijo, en el último día de la fiesta, en San Juan, cuando estuvo allí en el templo en el último día de la fiesta: dice en el capítulo 7, verso 37 al 39:

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

Ahora vean cómo Cristo, la Roca, se abriría para dar Agua de vida eterna, darnos de Su Espíritu Santo, al creer en Él y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y así recibir el Espíritu de Cristo como un río de Agua de Vida. El Día de Pentecostés comenzó el pueblo a recibir —como individuos— el río de Agua de Vida, el Espíritu Santo; y allí nacieron 120 personas10.

Ahora, vean ustedes cómo aquella roca siendo herida por Moisés representaba la Primera Venida de Cristo siendo herido en la Cruz del Calvario para darnos el Agua de vida eterna, el Espíritu Santo. Y vean cómo se cumplió el tipo y figura.

Y ahora, para la segunda ocasión en que el pueblo hebreo tuvo sed, en otro lugar donde se encontraban, clamaron a Moisés y a Dios; y Moisés estaba muy molesto, muy airado, contra el pueblo hebreo; pero Dios le dijo: “Háblale a la roca”11.

La roca representa (recuerden) a Cristo. La primera ocasión en que Dios le dijo que fuera a la roca e hiriera la roca, representa la Primera Venida de Cristo, el cual fue herido en la Cruz del Calvario; y por eso Dios le dijo a Moisés que hiriera la roca, porque sería herido Cristo en Su Primera Venida en la Cruz del Calvario, para darnos el Agua de la vida eterna.

Pero para la segunda ocasión Dios le dijo a Moisés: “Háblale a la roca”. No le dijo que hiriera la roca, sino que le hablara a la roca; porque la Segunda Venida de Cristo no es para morir nuevamente en la Cruz del Calvario, no es para morir nuevamente y así darnos Agua.

Y Moisés, lleno de ira contra el pueblo hebreo, hirió la roca; y salió agua de la roca, pero Dios se molestó contra Moisés, se airó contra Moisés; y ese pecado Dios no se lo perdonó a Moisés, y le dijo: “Por cuanto heriste la roca cuando yo te dije que le hablaras a la roca, por esa causa no entrarás a la tierra prometida”. Y Moisés, siendo el mensajero de aquella dispensación, vean ustedes, no pudo entrar a la tierra prometida; porque hirió la roca.

¿Y qué de malo tiene que haya hecho como hizo en la primera ocasión? Tiene mucho de malo, porque allí se estaba estableciendo el tipo y figura de la Segunda Venida de Cristo, y tenía que ser de acuerdo a como Dios le dijo a Moisés. Ese fue el error más grande y el pecado más grande que cometió Moisés.

Ahora, veamos aquí, en el capítulo 20 y verso 24 de Números, algo lo cual nos conviene ver. Números…

Esto nos enseña a nosotros que, en las cosas de Dios y para las cosas de Dios, tenemos que ser reverentes y tenemos que ser respetuosos, y no actuar con ira; porque cuando una persona actúa con ira en las cosas de Dios, va a pecar siempre delante de Dios. Y eso le sucedió al profeta dispensacional Moisés; y era el hombre más manso de todo el pueblo hebreo12.

Les dije el capítulo 20, verso 24; vamos a ver lo que dice aquí. Vamos a ver capítulo 20, verso 23 (vamos mejor a leer aquí). Y también vamos a leer en… Deuteronomio 3 también lo vamos a leer.

Este suceso nos da una enseñanza muy grande a todos nosotros, para que nosotros sepamos que las cosas de Dios hay que tomarlas en serio y que no podemos ser niños malcriados, porque Dios toma en cuenta todas esas cosas. Y Dios no tiene niños bonitos consentidos.

Dice Números, capítulo 20, verso 23 en adelante, dice:

“Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:

Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla (hasta Aarón tuvo problemas ahí).

Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor,

y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá (no iba a morir porque se puso viejo, sino porque fue rebelde con Moisés en las aguas de la rencilla; y luego ahí sigue narrando todo con relación a la muerte de Aarón y el duelo que le hicieron por 30 días)”.

Luego, en Deuteronomio, capítulo 3, versos… Vamos a ver… Aquí Dios le habla al profeta Moisés. Dice verso 18 en adelante, del capítulo 3 de Deuteronomio, dice:

“Y os mandé entonces, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado esta tierra por heredad; pero iréis armados todos los valientes delante de vuestros hermanos los hijos de Israel”.

Así le está hablando aquí a dos tribus que querían quedar al otro lado antes de cruzar el Jordán; querían aquella tierra como heredad. Dice:

“Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados (yo sé que tenéis mucho ganado), quedarán en las ciudades que os he dado,

hasta que Jehová dé reposo a vuestros hermanos, así como a vosotros, y hereden ellos también la tierra que Jehová vuestro Dios les da al otro lado del Jordán; entonces os volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado.

Ordené también a Josué en aquel tiempo, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos dos reyes; así hará Jehová a todos los reinos a los cuales pasarás tú.

No los temáis (le dice Moisés a Josué); porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros (y Él es el que también pelea por Su Iglesia; o sea, Él es el que pelea también por nosotros).

Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:

Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?

Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano”.

Miren cómo el profeta Moisés se acerca a Dios lo más mansito, orando a Dios y dándole testimonio a Dios de las grandezas que Dios ha hecho.

Había Dios dado la victoria al pueblo hebreo sobre estos reyes que estaban antes de cruzar el Jordán. Moisés con el pueblo hebreo los había vencido, porque Dios era el que había peleado en favor del pueblo hebreo; y ya ese territorio lo iban a heredar los hebreos. Y ahora Moisés le está diciendo a Dios que él ha visto esas obras poderosas que Dios ha hecho; las que acababa de hacer y las que había visto y las que había Dios hecho anterior a esas; y ahora Moisés se está acercando a Dios dando testimonio de la grandeza de Dios, y ahora le dice:

“Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán (o sea, pase yo el Jordán), aquel buen monte, y el Líbano.

Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros…”.

Y ahora, miren, Dios, aunque sabe que el pueblo hebreo fue muy molestoso, y Moisés se molestó con el pueblo hebreo, Dios no da por inocente a Moisés.

Moisés le está echando la culpa al pueblo hebreo; pero ninguna persona le puede echar la culpa a otra persona de su enojo, porque el enojo lo sacó de adentro, es de él; lo que tenía que tener era paciencia con el pueblo y esperar que Dios obrara.

Así que Dios no da por inocente a Moisés, aunque es el profeta más grande en medio del pueblo hebreo. Y dice:

“Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto”.

“No me hables más de este asunto de tú pasar al otro lado del Jordán”. ¿Por qué? Porque ya Dios dijo: “No pasarás”.

“Y no pasarás por esta razón: porque no me honraste en las aguas allá, sino que te glorificaste a ti mismo, heriste la roca”. Y allí Moisés rompió el tipo y figura perfecto de la Segunda Venida de Cristo.

Si Moisés le habla a la roca, Dios le dijo que iba a dar agua, porque la Segunda Venida de Cristo es por la Palabra hablada. Y por la Palabra hablada es que tiene que venir la Obra de Dios correspondiente a este tiempo final.

Por la Palabra creadora hablada de Dios es que tiene que venir la creación del nuevo cuerpo que tendrán los muertos en Cristo y que tendremos nosotros también; porque esa es el Agua que Él nos dará en este tiempo final; porque ese es el Agua de la plenitud del Espíritu de Dios para cada hijo e hija de Dios.

Así como con las primicias del Espíritu recibimos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, el Agua de vida eterna; para el Día Postrero —en adición— recibiremos el cuerpo físico y eterno que Él ha prometido para cada uno de Sus hijos que tienen ya su cuerpo teofánico. Ese cuerpo eterno será para todos los que tendrán el cuerpo teofánico.

O sea, para los que recibieron las primicias del Espíritu, recibirán también la plenitud del Espíritu de Dios en el Día Postrero. Y así como con las primicias recibimos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, con la plenitud recibiremos el cuerpo eterno que Él ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también; y así estaremos con la doble porción.

Ahora, vean ustedes, con esta bendición prometida para el Día Postrero… ¿Para qué tiempo? Para el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, para el tiempo de la materialización de la Roca por segunda vez dándole Agua de vida eterna a todos los hijos e hijas de Dios, que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero; para eso es la Segunda Venida de Cristo: para la transformación de nosotros los que vivimos y para la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos eternos.

Ahora, hay un Programa en la Segunda Venida de Cristo, el cual Él es el que lo lleva a cabo; así como en la Primera Venida de Cristo hubo un Programa señalado por Dios para ser llevado a cabo, el cual llevó a cabo el Ángel del Pacto manifestado en carne humana en aquel velo de carne llamado Jesús; y por medio de ese velo de carne llevó a cabo el Programa correspondiente a la Primera Venida de Cristo, el Programa correspondiente a la roca siendo herida allá por Moisés; allí estaba el tipo y figura, el cual se cumplió en el monte allí, en el monte Calvario.

Y ahora, para el Día Postrero, el tipo y figura de la roca a la cual Dios le dijo a Moisés que le hablara, es el que se tiene que cumplir. Y ahora, vean ustedes cómo Moisés rompió o alteró ese tipo y figura; pero la Segunda Venida de Cristo tiene que ser cumplida.

Aunque no sea herido literalmente como en la Primera Venida allá en la Cruz del Calvario, aunque no haya una crucifixión literal: una crucifixión espiritual se llevará a cabo. Crucificarán espiritualmente la Segunda Venida de Cristo muchas personas, y les contará como les contó a los que lo hicieron literalmente también, a los que lo hagan espiritualmente.

Ahora, la Segunda Venida de Cristo es para traer las bendiciones del nuevo cuerpo que Cristo ha prometido para cada uno de nosotros. Por eso es que el mismo Señor, dice San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 3 en adelante:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

¿Ven para qué es la Venida del Señor? Es para darnos vida eterna físicamente también, para una restauración a la vida eterna física también, y así darnos un cuerpo eterno; ser restaurados a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída, a la vida eterna, con todos los derechos restaurados; y siendo todos restaurados a la Herencia de Dios, la cual perdió Adán, pero que será restaurada esa Herencia a los hijos e hijas de Dios.

Hemos recibido el espíritu de adopción, o sea, las primicias del Espíritu, el espíritu o cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y en este Día Postrero, en adición, recibiremos el cuerpo físico eterno y glorificado que Cristo ha prometido para todos nosotros; y así tendremos la plenitud del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo, en este Día Postrero.

Los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos los veremos a ellos, y entonces seremos transformados. Esto es para la Final Trompeta, porque San Pablo dice que será a la Final Trompeta; porque se tocará la Trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados. (Primera de Corintios, capítulo 15, verso 50 al 55). Y entonces se cumplirá la palabra escrita: “Sorbida es la muerte en victoria”. Y así viviremos por toda la eternidad con un cuerpo eterno y con un espíritu teofánico eterno también.

Y cuando tengamos ya el cuerpo eterno, como individuos estaremos casados con el Señor Jesucristo; o sea, estaremos unidos con Él, a imagen y semejanza del Señor Jesucristo.

Esa es la unión de nosotros como individuos con Cristo. Y la unión de la Iglesia de Jesucristo con Cristo, vean ustedes, es la unión del Cuerpo Místico de Cristo con la cabeza, que es Cristo, la Piedra Angular, en Su Segunda Venida.

Para eso viene la Piedra Angular, Jesucristo, en Su Segunda Venida, para la unión con Su Iglesia; y a medida que son llamados y juntados los escogidos de Dios, y colocados en la Edad de la Piedra Angular, se va completando el número de los escogidos de Dios, y se va formando así el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual de Jesucristo.

Y cuando se complete el número de los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular, ahí la Iglesia del Señor Jesucristo encontramos que queda completa, como un Templo espiritual, para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud. Y Dios tendrá una manifestación plena, o sea, en toda Su plenitud, en Su Iglesia, en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, en el cumplimiento de esa unión de Cristo y Su Iglesia, en donde Cristo y Su Iglesia vienen a ser uno; así como cuando el ministro casa al novio y a la novia, los declara marido y mujer, y los declara un solo cuerpo, ambos vienen a ser un solo cuerpo; y así es con Cristo y Su Iglesia en las Bodas del Cordero.

Las Bodas del Cordero ocurren aquí en la Tierra, tanto en la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes, como en cada persona como individuo. Y cuando cada persona como individuo sea transformado, estará casado, como individuo, con Cristo.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo, vean ustedes, es la que tiene esas personas que vendrán a ser a imagen y semejanza de Jesucristo; y así tendrán como individuos la Piedra Angular unida a ellos; tendrán el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno, unido al cuerpo teofánico; y el alma de esas personas estará viviendo en ese cuerpo, en ese cuerpo teofánico, y en ese cuerpo físico donde estará el cuerpo teofánico colocado.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes, en el Día Postrero y para el Día Postrero estará recibiendo la Venida del Novio para casarse con Ella.

Y en la parábola de las diez vírgenes encontramos que las que tenían aceite (que son las que tienen el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, las que tienen ese cuerpo teofánico), dice que cuando vino el Esposo, o sea, Cristo, el Novio… Vamos a ver: San Mateo, capítulo 25, versos 10 en adelante, dice:

“Pero mientras ellas iban a comprar…”.

O sea, mientras las fatuas iban a comprar aceite, mientras las fatuas iban en busca del Espíritu Santo, en busca del cuerpo teofánico, por medio de sus sistemas religiosos…; porque todos buscan por medio de sus sistemas religiosos el Espíritu Santo, el nuevo nacimiento, o sea, el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

“Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas (que eran las que tenían aceite, las que tenían su cuerpo teofánico, las que habían recibido el Espíritu de Cristo) entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta”.

Porque cuando entra el último, hay que cerrar la puerta; porque no pueden entrar más personas. Y el que esté sucio, ensúciese todavía más; y el justo, sea justificado todavía13. Ya no hay más oportunidad, porque Cristo sale del Trono del Padre y ya no hay Sangre en el Lugar de Intercesión en el Cielo.

Ahora, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, es donde ha estado el Espíritu de Cristo en este tiempo final, así como estuvo en cada edad del pasado en cada ángel mensajero de cada edad. Para la Edad de la Piedra Angular estará el Espíritu Santo en el Ángel Mensajero de Jesucristo, primeramente en las primicias, y después estará en toda Su plenitud.

Cuando salga del Trono de Intercesión estará en toda Su plenitud manifestado en Su Ángel Mensajero; y ahí estará la Iglesia del Señor Jesucristo casada con Cristo. Y cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo estará casado con Cristo, porque será transformado y tendrá el cuerpo eterno.

Ahora, veamos lo que dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo con relación a la Venida de Cristo, en Apocalipsis, capítulo 19, como el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Primero veamos quién es este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19. Orando el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo (en una parte de la oración):

[Los Sellos, pág. 277]: “[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis? Es el Espíritu Santo, es Jesucristo en Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto; el cual también aparece en Apocalipsis, capítulo 10, como el Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube, con el arco iris alrededor de Su cabeza, con Sus ojos como llamas de fuego, con Su rostro como el sol, resplandeciendo como el sol, y con un Librito abierto en Su mano, que es el Libro de los Siete Sellos.

En la página 134 del mensaje de Los Sellos en español, dice nuestro hermano Branham:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores’”.

En la página 146 nos habla el precursor de la Segunda Venida de Cristo, nos habla de Cristo con una espada saliendo de Su boca, y dice:

“191. Pero cuando Cristo venga, una espada saldrá de Su boca como un relámpago. Saldrá y aniquilará sus enemigos, y echará fuera al diablo. Cortará todo lo demás y Sus vestiduras serán teñidas en sangre, y sobre Su muslo estará escrito: ‘El Verbo de Dios’. Amén. Él viene con Su Ejército del Cielo”.

Y ahora, en la página 256 del libro de Los Sellos, nos dice lo que es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, y dice cómo vendrá en el Día Postrero. Dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Cómo vendrá el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? ¿Cómo vendrá Jesucristo en Espíritu Santo a Su Iglesia en el Día Postrero, a la Edad de la Piedra Angular? Vendrá encarnado en un hombre. Ese hombre tiene que ser un profeta, y tiene que ser el profeta de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino. Ese hombre tiene que ser el Ángel del Señor Jesucristo.

Así es como vendrá la Piedra Angular, la Roca, que Moisés en tipo y figura hirió cuando Dios le dijo: “Háblale”; por lo cual Moisés perdió el privilegio de entrar vivo en su cuerpo terrenal a la tierra prometida; y también Aarón perdió ese privilegio.

Ahora podemos ver cómo vendrá la Piedra Angular al Cuerpo Místico de Cristo en el Día Postrero. Vendrá manifestado en carne humana en el Día Postrero, en el mensajero que estará en la Edad de la Piedra Angular, que es el Ángel del Señor Jesucristo. Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 4, Él dice, Cristo dice: “Sube acá (¿a dónde? A la Edad de la Piedra Angular), y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y luego, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos da a conocer todas esas cosas por medio de Su Ángel Mensajero. Es Su Ángel Mensajero el que da a conocer todas esas cosas. Dice Apocalipsis, capítulo 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Es el Ángel del Señor Jesucristo el instrumento de Jesucristo para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado en Su Ángel Mensajero, viniendo manifestado en carne humana en el cumplimiento de Sus promesas correspondientes a la Edad de la Piedra Angular, así como estuvo manifestado en carne humana en cada ángel mensajero de cada edad de Su Iglesia gentil.

Y ahora, para el Día Postrero, luego de tener una manifestación en carne humana, en el cumplimiento de las primicias del Espíritu, luego tendrá una manifestación plena, una manifestación en toda Su plenitud a través de Su Ángel Mensajero.

Y cuando Su Ángel Mensajero sea adoptado y tenga el nuevo cuerpo, ahí habrá una manifestación, sin límites, de Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero.

Y así estará la Iglesia del Señor Jesucristo con Cristo manifestado en medio de Ella para la unión de Cristo con Su Iglesia; así es como entran las vírgenes prudentes a las Bodas del Cordero; y luego se cerrará la Puerta.

Porque Jesucristo, el Cordero de Dios, que es también el León de la tribu de Judá, estará manifestado en medio de Su Iglesia: en carne humana a través de Su Ángel Mensajero, para la unión en matrimonio de Cristo con Su Iglesia.

Y cuando todos tengamos el cuerpo eterno, la Iglesia del Señor Jesucristo estará en toda su plenitud casada con Jesucristo, el Hijo de Dios.

Y cada uno de nosotros como individuos estaremos casados con Cristo al tener el cuerpo eterno que Él ha prometido para todos nosotros; el cual ya en el tipo y figura fue cumplido. O sea, el tipo y figura da testimonio de que será una realidad para los hijos de Dios.

Teniendo nosotros el tipo y figura, y teniendo nosotros la Palabra del Evangelio del Reino, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, ya tenemos en esa Palabra el cuerpo nuevo; o sea que tenemos en esa Palabra lo que se necesita para la creación del nuevo cuerpo; en esa Palabra está.

Ahora veamos a Cristo en Sus diferentes formas:

Cristo como teofanía: es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, eso es Cristo en Espíritu Santo.

Cristo como Palabra, como Mensaje: eso es el Mensaje de Cristo en cada edad.

Cristo en cada edad en la forma de Mensaje: fue el Mensaje de Cristo para Su pueblo en cada edad.

Cristo como Mensaje en nuestro tiempo: es el Mensaje de la Trompeta Final o Mensaje del Evangelio del Reino.

Y Cristo en Su Iglesia, de edad en edad, en Espíritu Santo: fue Cristo manifestado en cada ángel mensajero de cada edad, tanto de las siete edades de la Iglesia gentil, como de la Edad de la Piedra Angular.

Y Cristo como Su Iglesia: pues es el grupo de creyentes de cada edad.

Y ahora vean ustedes a Cristo en Sus diferentes formas en que estaría manifestado en Su Cuerpo Místico de creyentes.

Ahora, vean cómo para el Día Postrero las Bodas del Cordero en toda su plenitud será cuando tengamos el cuerpo nuevo nosotros. Así estará en toda su plenitud cumplida las Bodas del Cordero.

Ahora, encontramos que el precursor de la Segunda Venida de Cristo nos dijo que las Bodas del Cordero ya han sido efectuadas14. Esto es cuando la Iglesia de Jesucristo se ha unido o le ha sido unida la Piedra Angular, la Edad de la Piedra Angular. Como Cuerpo Místico, con la Venida de la Edad de la Piedra Angular, ya encontramos que la Iglesia como Cuerpo Místico se ha unido con Cristo, o sea que está casada con Cristo. Pero recuerden que hay que ver todos los ángulos de las Bodas del Cordero.

Dice nuestro hermano Branham que cuando un joven le da la palabra a una joven —o sea, se compromete—, delante de Dios ya está casado15; y eso es: unidos; es una boda delante de Dios. Y cuando Cristo nos ha dado Su Palabra, y la hemos recibido, pues estamos casados con Cristo; ahí tenemos las Bodas de Cristo con nosotros, con Su Iglesia. Pero vean ustedes cómo hay que seguir los diferentes pasos hasta que en toda su plenitud se cumplen las Bodas del Cordero. Y luego nos vamos a la recepción, que es la Cena de las Bodas del Cordero.

En la recepción siempre dan algo de comer. ¿Ve? Es la Cena. Se da una comida, una cena. Y la Cena de las Bodas del Cordero será, miren ustedes, en la Casa de nuestro Padre celestial; porque aquí en la Tierra los seres humanos van a estar pasando por la gran tribulación; así que nos iremos a un sitio tranquilo, lleno de paz, de amor divino y de seguridad, donde ni las bombas atómicas nos afectarán.

Así que podemos ver lo que son las Bodas del Cordero: es la unión de Cristo y Su Iglesia, de dos seres que se aman y se han dado Su Palabra.

Y ahora, vean ustedes cómo después de las Bodas del Cordero vendrá la Cena de las Bodas, de lo cual estaremos hablando en la próxima actividad. En esta actividad estamos viendo: “EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

Si ustedes se fijan bien, en una boda, mientras se está llevando a cabo una boda, todo lo que ustedes estarán viendo será la novia y el novio vestidos de boda; y estarán viendo al ministro ahí hablando, o sea, llevando a cabo esa ceremonia de bodas por medio de la palabra hablada; por medio de esa palabra hablada es que el ministro efectúa ese matrimonio, esas bodas de dos seres que se aman; y luego los declara marido y mujer: ambos vienen a ser una sola carne. Aunque se vean dos cuerpos, son —delante de Dios— una sola carne.

Y Cristo y Su Iglesia, vean ustedes, vienen a ser una sola carne.

Y así como el hombre y la mujer vienen a ser carne de su carne y sangre de su sangre (la esposa viene a ser así para el esposo; como también Adán dijo de Eva), ahora, vean ustedes, Cristo y Su Iglesia vendrán a ser una sola carne.

Y de la misma clase de cuerpo de Cristo, será el cuerpo de cada miembro de la Iglesia de Jesucristo: un cuerpo eterno y glorioso, con un espíritu teofánico de la sexta dimensión dentro de ese cuerpo, y ahí estará el alma de la persona, viviendo por toda la eternidad. Y así viviremos por Cristo como reyes y sacerdotes por toda la eternidad.

LAS BODAS DEL CORDERO es el evento más grande, la fiesta más grande, o la ceremonia más grande, que está prometida para ser llevada a cabo en este planeta Tierra en el Programa Divino; y para eso es la Segunda Venida de Cristo.

Y Cristo estará en medio de Su Iglesia manifestado. Cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados, Cristo estará en medio de Su Iglesia manifestado en un cuerpo eterno a través de Su Ángel Mensajero.

Y luego nos encontraremos con Cristo para ir a la Cena de las Bodas del Cordero; y allí le veremos, allí veremos a Cristo, al cual siempre hemos deseado ver.

Pero antes de ir a la Cena de las Bodas del Cordero, antes de ser transformados y raptados, lo hemos estado viendo manifestado por medio de Sus ángeles mensajeros de sus diferentes etapas o edades, de las siete edades de la Iglesia gentil y de la Edad de la Piedra Angular. Esa es la forma en que Él estaría revelado en Su Iglesia, en las siete edades y en la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, vean ustedes cómo para este Día Postrero un grupo de creyentes en Cristo entraría con Cristo al lugar de la Cena de las Bodas del Cordero. Vean ustedes cómo en el Templo de Cristo, que es Su Iglesia, se lleva a cabo las Bodas del Cordero, ahí ante la presencia de Dios en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo; ahí es donde ocurre ese milagro de las Bodas del Cordero con Su Iglesia.

Es ahí donde todos los hijos e hijas de Dios vendrán a ser transformados y vendrán a ser uno con Cristo, y Cristo habitará en cada uno de los miembros de Su Iglesia en toda Su plenitud; porque tanto como individuos y también como Iglesia, como Cuerpo Místico de creyentes, Cristo ha estado edificando un Templo espiritual.

Como Iglesia ha estado edificando un Templo para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud; y como individuo: ha estado edificando un Templo como individuo, para Dios morar en ese individuo en toda Su plenitud; al ser adoptados hijos e hijas de Dios.

Ahora, en este tiempo en el cual vivimos es que, con la adopción de los hijos e hijas de Dios, quedamos casados con Cristo.

Él en Espíritu Santo estará manifestado en todos los hijos e hijas de Dios; o sea, Dios en Espíritu Santo estará manifestado en cada persona perteneciente a este Cuerpo Místico de creyentes. Y todos tendremos el cuerpo eterno y el espíritu eterno teofánico también; y seremos un lugar de morada de Dios en Espíritu Santo en toda su plenitud.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes también es un Templo espiritual para morada de Dios en Espíritu Santo en toda Su plenitud. Y tendremos la plenitud de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero, manifestado el Espíritu Santo a través de Su Ángel Mensajero.

Primero comienza con las primicias, y después se llega a la etapa de la plenitud. Porque el Ángel del Pacto, que es Jesucristo en Espíritu Santo, estará manifestado en Su Ángel Mensajero en el cumplimiento de las primicias del Espíritu, y luego en la plenitud de Dios, en donde el Ángel recibirá su cuerpo eterno. Y Dios en Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, continuará en Su Ángel Mensajero, pero estará ya en toda su plenitud manifestado.

Y con esa manifestación en toda su plenitud, el pueblo hebreo será impactado, y dirán: “¡Pero si esto es lo que nosotros estamos esperando aquí, en Israel! ¿Por qué esa bendición tan grande entre los gentiles?”.

Cuando Jacob echó la Bendición de la Primogenitura, ¿no fue entre los gentiles?, ¿no colocó su diestra sobre la cabeza de Efraín? Y donde esté la diestra, pues ahí está la Bendición de la Primogenitura.

Y la diestra de Jesucristo, la diestra de Dios, que es Jesucristo, ¿dónde está? Está entre los gentiles, en el Efraín espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, para que se materialicen en Ella las Bendiciones de la Primogenitura; y resuciten los muertos en Cristo, y veamos cómo cada ángel mensajero con su grupo viene a ser una gran nación y viene a ser un poderoso Ejército de Jesucristo.

Cada ángel con su grupo será un poderoso Ejército que Jesucristo tendrá bajo el liderato de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero, manifestado en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino por medio de Su Ángel Mensajero.

Ahora, podemos ver dónde nos encontramos en el Cuerpo Místico de Cristo: estamos en la Edad de las Bodas del Cordero. Y vean ustedes cómo se han cumplido las Bodas del Cordero en los tipos y figuras. Y si se cumplió en los tipos y figuras, se tiene que cumplir en lo que ha sido prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Con la Palabra que hemos recibido en nuestra edad, la Edad de la Piedra Angular, y nuestra dispensación, la Dispensación del Reino, esa Palabra del Evangelio del Reino, esa Palabra de la Gran Voz de Trompeta, hemos estado recibiendo en forma de semilla las Bodas del Cordero, hemos estado recibiendo en forma de semilla la Cena de las Bodas del Cordero, hemos estado recibiendo en forma de semilla el nuevo cuerpo, hemos estado recibiendo en forma de semilla el rapto de los escogidos, hemos estado recibiendo en forma de semilla el glorioso Reino Milenial. Todo esto está en forma de semilla, en forma de Palabra, en forma de Mensaje, en la Iglesia del Señor Jesucristo y en el alma de cada uno de los escogidos de Dios.

Aquí está todo lo que Dios ha prometido para este tiempo final: está en el corazón mío, y el corazón, el alma, de cada escogido de Dios de este Día Postrero, para materializarse conforme a como ha sido prometido por Dios.

Por eso es que la Palabra se recibe en el alma; porque con el alma, con el corazón, se cree para justicia, y con la boca se hace confesión para salvación16, para que se materialice lo que usted ha creído. Con nuestra boca confesamos lo que hemos creído en nuestra alma, para que así se materialice todo lo que nosotros hemos creído.

Ahora, vean ustedes que este es el mismo método divino. Todo lo que Dios pensó en Su Mente, en Su Alma, Él luego lo habló, porque lo comunicó a Sus profetas; y cuando Sus profetas lo hablaron, fue Dios hablando por medio de carne humana; y luego se ha estado materializando lo que Dios habló por medio de Sus profetas.

Y nosotros, al recibir los pensamientos divinos siendo hablados, siendo revelados, y recibirlos en nuestra alma, vienen a ser ahora nuestros pensamientos; los pensamientos de nuestra alma y de nuestro cuerpo teofánico; los cuales hablamos en fe, para que así se materialicen todas las promesas divinas, las que faltan por ser materializadas; y pronto todos seamos transformados y estemos en la plenitud de las Bodas del Cordero, con cuerpos eternos y espíritus teofánicos eternos también; y así estemos restaurados a la vida eterna, de la cual cayó Adán en el Huerto del Edén.

La Palabra, el Título de Propiedad, es dado a nosotros para nosotros comerlo; y eso ocurre cuando recibimos la Palabra, el Evangelio del Reino, en nuestro tiempo, y nos comemos allá en nuestra alma esa Palabra; estamos comiendo el Título de Propiedad, el Librito de los Siete Sellos; para ser restaurados a la vida eterna, como Cristo ha prometido para cada uno de nosotros y para los santos que han partido en las edades pasadas.

Ahora, hemos visto: “EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”. Es la unión de dos seres que se aman: de Cristo y Su Iglesia; Su Iglesia compuesta por los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, creyentes en Cristo, que han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido el Espíritu de Jesucristo, para en este Día Postrero entrar a las Bodas con el Esposo, con el Novio, y así ser unidos en el santo estado del Matrimonio con el Hijo de Dios para toda la eternidad.

Y lo que Dios tiene por medio de Cristo y Su Iglesia para toda la eternidad, ¿saben lo que es? Pues todo el Programa Divino correspondiente a la eternidad. Así que no se preocupen de lo que hemos de hacer cuando tengamos el nuevo cuerpo, porque ya todo Dios lo tiene (¿cómo?) Programado. Porque Dios no hace nada sin antes pensarlo.

No es como algunas personas dicen, que hablaron o hicieron algo sin pensarlo. Si hicieron algo sin pensarlo, o si hablaron algo sin pensarlo, ¿saben lo que le sucedió a esa persona? Actuó locamente; o sea que actuó como actúan los locos. Y al actuar como actúan los locos, no actuó correctamente.

Locamente actuó Moisés cuando se llenó de ira, locamente actuó Aarón también; y locamente actuó Aarón también cuando hizo un becerro de oro para el pueblo hebreo.

En la Escritura hay casos donde, nos dice la Escritura que hubo personas que actuaron locamente; o sea que les llegó un momento en que actuaron en esa forma; aunque ellos no estaban locos, pero les vino ese momento en donde actuaron en esa forma; y tuvieron graves problemas.

Ahora, vean ustedes, la Edad de Laodicea está pobre, ciega, miserable y desnuda17, cuitada18, y no lo sabe. ¿Cómo está? Espiritualmente loca, y no lo sabe.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo está cuerda y está en la etapa más gloriosa de todas sus etapas: está en la Edad de Oro, que es la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Trono, y es la Edad de las Bodas del Cordero con Su Iglesia, para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Estamos en un tiempo tan importante que de un momento a otro los muertos en Cristo van a resucitar, y los que estamos vivos vamos a ser transformados.

Dios ha comenzado una transformación: con las primicias del Espíritu transformó al escogido por dentro, y solamente le falta la transformación exterior, que es el nuevo cuerpo.

Ahora, vean ustedes cómo este Programa para las Bodas del Cordero, para ser efectuadas en el tiempo final, todo, vean ustedes, ha estado preparándose; y todo ha estado en un proceso para este gran evento del tiempo final, para el gran evento de las Bodas del Cordero.

Ahora, ¿quiénes en el Día Postrero, en el tiempo final, estarían en las Bodas del Cordero presentes, y estarían casándose con Jesucristo, el Hijo de Dios? ¡Pues nosotros en este tiempo final! Por eso nos envió a este planeta Tierra para vivir en esta Tierra en este tiempo final: para casarnos con Cristo en las Bodas del Cordero; o sea, para ser unidos con Cristo, y ser a imagen y semejanza de nuestro amado Salvador Jesucristo; y ser restaurados así a la vida eterna con un cuerpo eterno y un espíritu teofánico eterno también.

“EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

A medida que recibimos la Palabra, esa Palabra se va encarnando en nosotros. Y cuando termine ese proceso, nuestros cuerpos físicos serán transformados, y entonces estaremos como nuestro Señor Jesucristo: adoptados en el Reino de Dios.

“EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y que se efectúe todo el proceso de las Bodas del Cordero en Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, y en cada uno de ustedes y en mí también como individuos; y pronto todos tengamos el nuevo cuerpo, y estemos así en unión con Cristo por toda la eternidad. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Vamos a pedirle a Miguel ya pase por aquí para continuar. Quizás en la tarde les hablaremos acerca del nombre; porque la novia cuando es novia, pues tiene el nombre de ella, pero cuando se casa, hereda también el nombre de su esposo; y ese es el Nombre Nuevo de Jesucristo, el Nombre Eterno de Dios, del cual Él dice que lo escribirá sobre el vencedor.

¿Saben ustedes que cuando una joven se casa con un muchacho, esa muchacha es una vencedora? No se sabe cuántas luchas tuvo para lograr casarse con ese joven, cuántas veces estuvo a punto de perder ese joven; pero venció, tuvo su matrimonio, y heredó el nombre del novio (del esposo) también.

Ahora vean todo lo que va con una boda. Y es heredera también del esposo. Bueno, vamos a dejar eso ahí quietecito; porque con las Bodas del Cordero es que recibimos la Herencia de Dios, porque somos herederos de Dios y coherederos con Cristo; porque Cristo es el heredero, y con las Bodas es que la Iglesia-Novia de Cristo se convierte en heredara legítima y en heredera vigente de la Herencia de su Esposo; es coheredera. Ahora, vamos a dejar eso quietecito. En otra ocasión que hablemos acerca de las Bodas del Cordero, tocaremos un poco más de eso, y quizás en la tarde también hablaremos un poquito de eso, si Dios nos permite.

En la tarde tendremos el tema: “EL MISTERIO DE LA CENA DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

Las Bodas son aquí en la Tierra, y la Cena es en el Cielo; lo cual veremos en la próxima actividad.

¿Quiénes estarán en la Cena de las Bodas del Cordero? ¡Pues todos nosotros! Todos los que estarían en las Bodas del Cordero son los que estarán en la Cena de las Bodas del Cordero.

Bueno, vamos a pedirle a Miguel pase por aquí para continuar y finalizar nuestra parte en esta tarde o en este día, dándole gracias a Cristo por Sus bendiciones, y por las Bodas del Cordero.

Cuando se cumpla la última fase de las Bodas del Cordero, estaremos todos en las Bodas del Cordero en toda su plenitud, con nuestro cuerpo eterno y glorificado, con nuestro amado Señor Jesucristo.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

EL MISTERIO DE LAS BODAS DEL CORDERO”.

[Revisión enero 2021]

1 Génesis 41:45

2 Génesis 41:50-52

3 Génesis 29:16-30

4 Génesis 30:22-24

5 Hechos 15:14

6 San Mateo 19:28, San Lucas 22:29-30

7 Apocalipsis 4:4, 4:10, 11:16, 19:4

8 Zacarías 3:9, 4:10; Apocalipsis 1:4, 3:1, 5:6

9 Éxodo 17:4-7

10 Hechos 1:15, 2:1-4

11 Números 20:1-13

12 Números 12:3

13 Apocalipsis 22:11

14 SPN64-0816 “Probando Su Palabra”, párr. 235-236 / SPN63-1124M “¿Qué haré de Jesús, llamado el Cristo?”, párrs. 115-116 / Citas, pág. 115, párr. 1019

15 64-0830M “Preguntas y Respuestas #3”, párr. 183 / SPN65-1125 “La unión invisible de la Novia de Cristo”, párr. 86

16 Romanos 10:10

17 Apocalipsis 3:17

18 Apocalipsis 3:17 – Versión Reina-Valera 1909

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