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El misterio de la Sangre de Cristo
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El misterio de la Sangre de Cristo

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para tener compañerismo con ustedes alrededor de la Palabra de Dios, y recibir así las bendiciones de Dios para este Día Postrero.

Quiero leer en Hebreos, capítulo 9, verso 11 al 15, la Escritura aquí del apóstol San Pablo a los Hebreos. Dice:

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.

y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,

¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

Es realmente un misterio; pero Dios en el Antiguo Testamento colocó los tipos y figuras para [que], cuando se realizara el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario y fuera derramada Su Sangre, las personas pudieran comprender el Programa que se estaría llevando a cabo allí en la Cruz del Calvario.

Por eso es que Dios, de la descendencia de Abraham, encontramos que por la línea de Isaac, y de Isaac por la línea de Jacob, trajo un pueblo. Esa descendencia se multiplicó y se formó una multitud de personas allá en Egipto, las cuales estaban esclavizadas; pero Dios, con esa descendencia de Abraham por medio de Isaac, y de Isaac por medio de Jacob, y luego de Jacob por medio de los hijos de Jacob, vean ustedes, formaría una nación.

Ahora, el pueblo hebreo estando en la tierra de Egipto como esclavos, era la gente que tenía la promesa de ser convertida en una nación poderosa, en una nación primogénita de Dios; o sea, la primera nación que Dios formaría aquí en la Tierra. Y para eso Dios había establecido los sacrificios de los animalitos, los cuales eran ofrecidos por todos estos hombres de Dios desde Adán en adelante.

Y ahora, en medio del pueblo hebreo, encontramos que para la salida del pueblo hebreo de Egipto les establece el sacrificio del cordero pascual, el cual sería sacrificado en la tarde; y luego durante la noche de la Pascua… sería sacrificado a la víspera de la Pascua, y durante la noche de la Pascua se comerían ese cordero asado; y su sangre sería aplicada sobre el dintel de la puerta y los postes de la puerta de cada una de las casas donde estaban reunidos los hebreos. Allí estaban comiendo el cordero; y la sangre aplicada en el dintel de las puertas1.

Esa noche, vean ustedes, Dios heriría todas las casas de los egipcios, y toda casa en Egipto sería herida, pues todo primogénito sería muerto en esa noche2. A la medianoche Dios pasaría, y el heridor entraría a las casas y destruiría, mataría, al primogénito en cada casa; pero donde la sangre del cordero pascual estuviera aplicada sobre el dintel y sobre los postes de la puerta, Dios no dejaría que el heridor entrara a esa casa; por lo tanto, se salvaría el primogénito ahí.

Encontramos que todo esto estaba bajo el liderato de Dios a través de Moisés. Y esto parecía ser algo sencillo, pero esto tenía un significado muy grande delante de Dios, porque esto era el tipo y figura de Cristo como el Cordero de Dios, como el Cordero Pascual, para la salvación de los primogénitos de Dios; de otra forma todo primogénito moriría.

Sin la sangre del cordero pascual aplicada en el dintel y en los postes de la puerta, todo primogénito que estaría en esa casa tenía que morir; pero con la sangre aplicada sobre el dintel y sobre los postes de la puerta de esa casa, el primogénito se salvaba.

Ahora vean cómo Dios va colocando en el Antiguo Testamento los tipos y figuras de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario, y Su Sangre derramada por nosotros, para la salvación de los primogénitos de Dios; porque sin la Sangre de Cristo todo primogénito de Dios tenía que morir.

Pero vean ustedes, por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, todo primogénito que esté dentro, con la Sangre de Cristo aplicada en el dintel y los postes del corazón, se salva; no muere, sino que vive eternamente.

Porque aquí la muerte no es muerte física, aunque también al final conlleva muerte física; pero aquí la muerte es la muerte segunda, que es el lago de fuego. Y cualquier persona que no tenga la Sangre de Cristo aplicada en su alma, en su corazón, está sentenciado a muerte.

Y ahora, vean por qué los primogénitos tienen que tener la Sangre de Cristo aplicada en su alma, en su corazón: para no morir eternamente, sino para vivir eternamente,

En la Sangre de Cristo, vean ustedes, somos justificados, por la Sangre de Cristo3. ¿Y qué significa ser justificados? Como si nunca antes hubiéramos pecado. Porque Cristo con Su Sangre toma el pecado, borra nuestros pecados, nos limpia de todo pecado y desintegra el pecado, de tal forma que vuelve a lo que era antes de ser pecado en cada uno de los hijos de Dios; o sea que vuelve, regresa, al diablo.

Y ahora vean cómo Cristo hace ese milagro: “La Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado”, dice la Escritura. “La Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”, dice San Juan en su primera carta, capítulo 1 y verso 7.

Y ahora, vean ustedes, por medio de la Sangre de Cristo es que somos reconciliados con Dios y es que es hecha la paz entre Dios y el ser humano.

Así como en el Antiguo Testamento: el mes séptimo y día diez de cada mes séptimo de cada año, se ofrecía el sacrificio de la expiación del macho cabrío; y el sumo sacerdote entraba con sangre de ese sacrificio, entraba al lugar santísimo, y colocaba sobre el propiciatorio esa sangre, la sangre de la expiación, para la reconciliación del pueblo hebreo con Dios. Tipo y figura de la Sangre de Jesucristo siendo llevada por el Sumo Sacerdote Jesucristo al Cielo, al Lugar Santísimo, y colocándola sobre el Propiciatorio, y haciendo allí intercesión por cada uno de los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, haciendo intercesión allí por el Israel celestial; así como se hacía intercesión por el Israel terrenal en el templo que construyó Salomón y en el tabernáculo que había tenido el pueblo hebreo, el cual había sido construido por el profeta Moisés.

Ahora tenemos el Israel celestial, y tenemos un Sumo Sacerdote celestial según el Orden de Melquisedec, y tenemos un Templo celestial, que está en el Cielo. Y allí Cristo, como Sumo Sacerdote, entró con Su propia Sangre, y la presentó allí sobre el Propiciatorio del Templo que está en el Cielo; sobre el Propiciatorio, que está sobre el Arca del Pacto, que está en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

Y por eso es que desde que Cristo ascendió al Cielo con Su propia Sangre, entrando al Templo que está en el Cielo, al Lugar Santísimo…, como nos dice San Pablo aquí en Hebreos, capítulo 9, verso 11 en adelante; dice:

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,

y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.

Y ahora, vean ustedes, Cristo ha estado en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo, haciendo intercesión allí como Sumo Sacerdote, pues Él es el Melquisedec que le apareció a Abraham.

Y ahora, vean ustedes todos los cientos de años que lleva allí en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo.

El Espíritu de Cristo ha estado manifestado en la Tierra, de edad en edad, dándole a conocer al pueblo lo que Cristo está haciendo en el Cielo, y cómo toda persona al escuchar la predicación del Evangelio tiene la oportunidad de lavar sus pecados en la Sangre del Cordero, en la Sangre de Jesucristo.

Y Cristo haciendo intercesión allá en el Cielo, vean ustedes, hace efectivo para cada persona lo que Él llevó a cabo en la Cruz del Calvario: Cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Jesucristo, en la Sangre del Cordero, y luego recibe el Espíritu de Jesucristo: recibe así el cuerpo teofánico, llamado el Ángel de Jehová, que acampa en derredor de los que le temen4; y la persona así ha obtenido el nuevo nacimiento, y ha obtenido así (la persona) redención.

Ha obtenido, vean ustedes, la redención espiritual, la redención del espíritu; su alma, vean ustedes, ha sido redimida; ha obtenido, para su cuerpo de otra dimensión, un cuerpo teofánico. Y luego, en el Día Postrero, recibirá el cuerpo eterno, en el Día de la Redención; o sea, en el Día Postrero, en el séptimo milenio, donde el cuerpo físico será redimido, será transformado; y así tendremos el nuevo cuerpo, porque tendremos así efectuado en cada uno de nosotros la redención del cuerpo.

Porque así es como nosotros podremos vivir eternamente en un cuerpo visible, en un cuerpo físico pero glorificado, en un cuerpo celestial; pero que estará en diferentes dimensiones cuando sea necesario: podemos estar aquí o podemos ir a otros lugares o a otras dimensiones. Tendremos un cuerpo como el de nuestro amado Señor Jesucristo, pues seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora vean, de edad en edad ha estado siendo anunciado el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario y la oportunidad que toda persona tiene para lavar sus pecados en la Sangre del Cordero.

De edad en edad, Cristo ha enviado mensajeros —siete ángeles mensajeros para las siete edades, y uno para la Edad de la Piedra Angular— para anunciarle al pueblo la oportunidad que tiene de lavar sus pecados en la Sangre del Cordero y estar en paz con Dios, y ser así reconciliado con Dios.

Y ahora, vean ustedes cómo han estado pasando las diferentes etapas o edades de la Iglesia gentil, y ya han pasado siete etapas o siete edades donde Dios ha enviado siete ángeles mensajeros; y ahora nos encontramos en la Edad de la Piedra Angular, la edad que corresponde a este tiempo final, en donde Cristo tendría en la Tierra a Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer las cosas correspondientes al Día Postrero, y dándonos a conocer que todavía tenemos oportunidad, los seres humanos, de lavar nuestros pecados en la Sangre del Cordero, en la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y por eso es que para el Día Postrero son llamados y juntados los últimos primogénitos de Dios, los últimos escogidos de Dios, que estarán viviendo en este planeta Tierra, los cuales lavan sus pecados en la Sangre del Cordero y entran a esa nueva edad en donde reciben las bendiciones de Cristo, donde ahí viven en el Programa Divino, y ahí tienen su cuerpo teofánico, su espíritu teofánico de la sexta dimensión, y esperan ahí el nuevo cuerpo, la transformación de sus cuerpos.

Ahora, vean ustedes cómo la Sangre de Cristo fue representada en la sangre de aquellos sacrificios que el pueblo hebreo realizaba en el Antiguo Testamento: fue representada en la sangre del cordero de la fiesta de la Pascua, y también fue representada la Sangre de Cristo en la sangre del macho cabrío, el macho cabrío de la expiación del día diez del mes séptimo de cada año; y fue representada la Sangre de Cristo en todos los demás sacrificios que el pueblo hebreo realizaba, en donde la sangre era usada como ofrenda ante Dios.

Ahora, vean cómo el cuerpo del cordero pascual el pueblo hebreo se lo tenía que comer antes del amanecer, y el resto tenía que quemarlo. Y ahora, Cristo en el Nuevo Testamento dice: “El que no coma Mi Carne y beba Mi Sangre, no tiene Vida permaneciente en sí mismo”5.

Él, siendo el Cordero de Dios… vean ustedes, el cordero en el Antiguo Testamento, el cordero pascual, se lo tenían que comer; y por eso Él hace referencia a este cordero pascual del Antiguo Testamento que el pueblo hebreo tenía que comerse; y por eso Él habla que el que no coma Su Carne y beba Su Sangre no tiene Vida permaneciente en sí mismo.

Y ahora, de edad en edad nos hemos estado comiendo el Cordero de Dios, nos hemos estado comiendo el Mensaje de Dios, la Palabra de Dios para cada etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo. Hemos estado recibiendo el Evangelio, la Palabra de Dios, el Mensaje de la Primera Venida de Cristo, nos hemos estado comiendo esa Palabra, nos hemos estado comiendo a Cristo, hemos estado creyendo en Jesucristo y Su Primera Venida como Cordero de Dios; y eso es comerse a Cristo.

Y hemos estado también bebiendo Su Sangre: hemos estado tomando la Sangre de Cristo y aplicándola a nuestra alma, y lavando nuestros pecados en la Sangre de Jesucristo; y así hemos sido justificados, o sea, hemos quedado como si nunca hubiéramos pecado; porque con la Sangre de Jesucristo quitando nuestros pecados quedamos justificados, quedamos como si nunca antes hubiésemos pecado; porque desintegra —la Sangre de Cristo— el pecado.

Y si lo desintegra y lo manda al diablo, que fue el originador, ¿dónde va a encontrar usted sus pecados? No los puede encontrar, no los puede encontrar en usted; queda usted como si nunca hubiese pecado.

Por eso es que toda persona creyente en Cristo, no importa cuántas veces falle, cometa errores o peque: tiene la Sangre de Jesucristo para lavar sus pecados y ser quitados de él esos pecados, y quedar como si nunca hubiese pecado.

Por eso es que todo cristiano, cuando comete algún error o peca ante Dios, confiesa a Jesucristo sus pecados sobre la base del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario; y coloca sus pecados en Cristo y Su Sangre, echa sus pecados en la Sangre de Cristo, y queda limpio de todo pecado; porque los pecados confesados y echados sobre la Sangre de Cristo, en la Sangre de Cristo, son perdonados y son quitados de la persona, y queda ante Dios como si nunca hubiese pecado.

Vean “EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

Queda (un ejemplo), queda como cuando usted toma un pañuelo o una camisa que está manchada con tinta, y la echa dentro del blanqueador; luego, cuando la saca, no está la tinta; busca la tinta en el blanqueador y tampoco está. ¿Dónde está?, ¿cuál es el misterio? El blanqueador volvió esa tinta a los elementos originales, a lo que era antes de ser tinta.

Y así hace la Sangre de Jesucristo con el pecado confesado y echado dentro de la Sangre de Cristo: lo desintegra y lo vuelve al diablo; y ahora permanecen en el diablo hasta que sea juzgado y condenado y echado en el lago de fuego.

Ahora vean el milagro de la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso cuando la persona peca, y es un creyente en Cristo: confiesa su pecado a Jesucristo, lava sus pecados en la Sangre de Jesucristo, y desaparecen. Ese es el milagro que hace la Sangre de Jesucristo en cada uno de los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, ¿por qué una persona va a tener una camisa manchada con tinta, cuando hay un blanqueador? Sería un descuidado. No debe estar con su camisa manchada con tinta cuando hay un blanqueador que quita esa tinta.

La persona, si tiene su camisa manchada con tinta, y lo ve otra persona, y le dice: “Mira, tienes la camisa manchada con tinta”. —“Sí, se manchó, y eso no sale”. Es que esa persona no conoce que hay un blanqueador que saca la tinta, y se queda con su camisa manchada.

Eso sucede con muchos seres humanos: que no han comprendido que hay un blanqueador que quita el pecado, que lo desintegra, y por eso no han lavado sus vestiduras en la Sangre preciosa de nuestro amado Señor Jesucristo, para limpiar sus pecados y quedar limpiecitos, como si nunca antes hubiesen pecado.

Ahora, vean ustedes que con una ropa toda manchada no se puede ir a una gran fiesta, a la gran Fiesta del Rey; y no se puede ir a la Cena del Cordero con las vestiduras sucias, manchadas.

Pero miren ustedes, Apocalipsis, capítulo 22, verso 14, nos dice:

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad (o sea, de la Nueva Jerusalén)”.

Y en Apocalipsis, capítulo 1, versos 5 y 6, dice:

“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

Y en el capítulo 5 también nos habla del milagro de la Sangre de Cristo; capítulo 5 de Apocalipsis, versos 8 en adelante, dice:

“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.

Ahora, vean aquí, los redimidos por la Sangre de Jesucristo tienen derecho a reinar con Cristo sobre la Tierra por mil años, y luego por toda la eternidad.

Ninguna persona que no haya sido redimida por la Sangre de Cristo no tiene derecho a reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad, ni siquiera tiene derecho a tener un cuerpo teofánico; porque primero tiene que lavar sus pecados en la Sangre de Jesucristo para así tener el cuerpo nuevo, el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y en el Día Postrero recibir el cuerpo físico y eterno y glorificado que Cristo ha prometido para cada uno de los creyentes en Él que han lavado sus pecados en la Sangre del Cordero y han recibido Su Espíritu Santo.

Y ahora, vean la importancia de la Sangre del Cordero de Dios, de la Sangre de Jesucristo, para cada uno de nosotros. Sin la Sangre de Jesucristo no hay limpieza de nuestros pecados. Pero gracias a Jesucristo que tomó nuestros pecados, se hizo mortal y murió en la Cruz del Calvario.

Si Él allí en el Getsemaní no dice: “Mas hágase conforme a Tu voluntad”, y se entrega al Programa de Dios para morir en la Cruz del Calvario, nosotros no estaríamos aquí en este día.

Recuerden que Cristo dijo: “Si puedes pasar esta copa de mí…”6; pero no podía pasar esa copa de Cristo, Él tenía que morir. Era una copa amarga; pero si Él no tomaba la copa de la muerte, tomando nuestros pecados y muriendo en la Cruz del Calvario, Él dijo en otra ocasión: “Si el Grano de Trigo no cae en tierra y muere, Él solo queda”7. Cristo había dicho: “Nadie me quita la vida, yo la pongo por mí mismo para volverla a tomar”8.

Así que si el Grano de Trigo no caía en tierra y moría, Él solo quedaba; pero si caía en tierra y moría, mucho fruto llevaría, muchos hijos e hijas de Dios a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, lavados en la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Vean ustedes que sin la muerte de Cristo no había un sacrificio que pudiera quitar el pecado del ser humano. Solamente, los sacrificios del Antiguo Testamento, solamente la sangre de esos sacrificios cubría el pecado, pero no podía limpiar el pecado del ser humano. Por eso es que cuando morían las personas tenían que ir al Seno de Abraham, si eran personas que ofrecían los sacrificios establecidos por Dios en el Antiguo Testamento; y si no, pues la persona iba al infierno en espíritu, o sea, en ese cuerpo que se llama espíritu.

Pero cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario, encontramos que luego de estar en el infierno… Pues la Escritura nos dice que fue al infierno y predicó a las almas encarceladas que fueron desobedientes en el tiempo de Noé9. No les predicó salvación, sino que les predicó allí dándoles a conocer que ellos estaban allí porque fueron incrédulos al Mensaje de Noé.

Pero luego, vean ustedes, tomó las llaves del infierno y de la muerte10, se las quitó al diablo allí en el infierno, y luego pasó al Paraíso, al Seno de Abraham.

Allí estuvo con Abraham, Isaac, y todos los que allí estaban; allí estaba Juan el Bautista también, el cual había visto a Cristo en la Tierra y le había preparado el camino, y lo había presentado delante del pueblo hebreo como el Cordero de Dios.

Por lo tanto, allí en el Paraíso estaban esperando al Mesías, estaban esperando a Cristo, pues Juan dijo que ya estaba en la Tierra el Mesías; por lo tanto, Juan también le estaba preparando allí Su llegada en el Paraíso.

Y cuando llegó al Paraíso, allí estaba Juan el Bautista y todos los santos del Antiguo Testamento dándole la bienvenida a Jesús. Y luego, de allí del Paraíso, el domingo de resurrección salieron, resucitaron con Cristo y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén11; y Cristo apareció a Sus discípulos12.

Y todo eso que sucedió allá, va a repetirse acá. Habrá una resurrección, y los santos que están en el Paraíso, en la sexta dimensión, resucitarán en cuerpos eternos y aparecerán a sus familiares, a sus familiares espirituales principalmente, que son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo; y también le van a aparecer a sus familiares que estén viviendo aquí en la Tierra.

O sea, los santos de este tiempo final que tienen familiares que todavía están vivos, y que esas personas (los santos) han partido, cuando aparezcan de seguro le van a dar alguna visita a sus familiares y les van a decir que permanezcan fieles a Cristo y que den sus vidas por Cristo durante la gran tribulación, si no son de los escogidos de Dios esas personas.

Pero si son de los escogidos de Dios, pues no hay ningún problema, van a decirnos: “Hemos estado esperando por este momento, y ya hemos regresado y estamos en nuestro cuerpo eterno”.

Para esos momentos nuestros cuerpos físicos serán cambiados, serán transformados, y entonces tendremos también un cuerpo eterno y glorificado, como el que van a tener los santos que van a resucitar; y todos estaremos aquí en la Tierra con ese cuerpo eterno.

Ahora, ¿habrá lugar para tanta gente? A Dios no se le escapa nada. Y vean ustedes, siendo un cuerpo eterno y siendo un cuerpo glorificado, no tiene limitaciones.

Vean ustedes que Jesucristo cuando resucitó podía aparecer y desaparecer; así que vean ustedes la clase de cuerpo que hemos de tener. Podía que, Jesucristo con ese cuerpo glorificado, estar en esta dimensión y de momento irse a otra dimensión. Y aun con las puertas cerradas estaban los discípulos (por miedo a los judíos), y Jesús ni tocó la puerta; pasó dentro del lugar donde ellos estaban reunidos con las puertas cerradas.

¿Cómo lo pudo hacer? Pues Él vino caminando dentro de otra dimensión, y cuando entró ahí donde estaban los discípulos se hizo visible a esta dimensión terrenal; porque el cuerpo que hemos de recibir nosotros será un cuerpo como el de nuestro Señor Jesucristo: un cuerpo glorificado; seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, por lo tanto, podremos ser visibles o ser invisibles.

Así que vean ustedes que la apretura que ha de venir, cuando tengamos ya el cuerpo nuevo no tendrá ningún efecto sobre los escogidos de Dios. Tendrán un cuerpo eterno, no puede ser mortal, será un cuerpo interdimensional.

Así que, así como Jesucristo se les desaparecía estando con ellos allí y ellos viéndolo, se les desaparecía, porque pasaba a otra dimensión; así será el cuerpo que hemos de tener nosotros cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados; y así tendrá cada escogido de Dios de nuestro tiempo y de las edades pasadas, el cuerpo nuevo; será esa clase de cuerpo.

Y ahora, vean la bendición tan grande que pronto hemos de recibir nosotros, estando nosotros aún vivos. Pero si alguno de nosotros se va, no se preocupe, le puede dar saludos allá a nuestros hermanos que están en la sexta dimensión y decirles que los estamos esperando acá, y que acá todo va marchando muy bien, conforme a como Dios ha prometido en Su Programa, y decirles que pronto se efectuará la resurrección de ellos; porque la resurrección de ellos depende del Programa que Dios está llevando a cabo aquí en la Tierra en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Ahora, para poder comprender el misterio de la Sangre de Cristo estando quitando los pecados, borrando los pecados de los escogidos de Dios, sin dejar rastro de pecado en los escogidos de Dios, tenemos nosotros que comprender estos tipos y figuras del Antiguo Testamento, de los cuales hemos estado hablando en esta ocasión.

Y ahora, ¿por cuánto tiempo estará la Sangre de Cristo en el Cielo, y Cristo haciendo intercesión en el Cielo, en el Lugar Santísimo? Miren ustedes, para comprender esto tenemos que comprender lo que fue la Primera Venida de Cristo.

Para la Primera Venida de Cristo, encontramos que con la Primera Venida de Cristo los sacrificios que el pueblo hebreo ofrecía con aquellos animalitos, serían quitados; porque el Cordero de Dios, el Mesías, Jesucristo, quitaría nuestros pecados; y si Él quita nuestros pecados, pues no se necesita un sacrificio de un animalito por el pecado. Son en vano entonces esos sacrificios desde el momento que hay ya otro Sacrificio que quita el pecado completamente.

¿Para qué tapar el pecado cuando puede ser quitado completamente con la Sangre de Cristo? Por lo tanto, no necesitamos los sacrificios de los animalitos y su sangre para cubrir nuestros pecados, cuando podemos quitar nuestros pecados con la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

¿Por qué colocarle algo que tape la mancha que una persona tenga en su camisa, su mancha de tinta, cuando puede ser quitada con el blanqueador? Así es con cada ser humano: ¿Por qué tapar el pecado con algo que no lo quita, cuando tenemos la Sangre de Jesucristo, que quita el pecado?

Ahora, vean ustedes que para la Primera Venida de Cristo el pecado ya no sería cubierto, sino quitado.

Pero vean, Cristo nació en Belén de Judea y todavía se llevaban a cabo los sacrificios por el pecado conforme a la Ley; y aun cuando Cristo fue presentado el día octavo, se ofrecieron por Cristo unos palominos, dos palominos; porque las personas pobres ofrecían dos palominos, y las personas de más dinero pues tenían para ofrecer algo más13.

Pero vean ustedes cómo aun estando cumplida la Primera Venida de Cristo todavía estaban los sacrificios; y aún Cristo siendo un niñito todavía, ya que caminaba, todavía estaban los sacrificios, todavía se necesitaban esos sacrificios; y aún Cristo teniendo 10 años, 12 años, 15 años, 20 años, 25 años, todavía se necesitaban esos sacrificios; y todavía Cristo teniendo 29 años, todavía se necesitaban esos sacrificios; y todavía Cristo teniendo 30 años y comenzando Su ministerio, todavía se necesitaban esos sacrificios; y estaba allí el Cordero de Dios, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Pero vean ustedes, estando allí cumplida la Primera Venida de Cristo, todavía los sacrificios se usaban.

Pero al final de la Primera Venida de Cristo, al final… ¿Y cuándo fue el final? Cuando tenía 33 años, esa fue la parte final. Cuando Cristo murió en la Cruz del Calvario y derramó Su Sangre, ya de ahí en adelante no se necesitaban más sacrificios por el pecado, de animalitos, porque ya el Cordero de Dios había muerto, llevando nuestros pecados, y había derramado Su Sangre.

Ya de ahí en adelante no se necesitaba más de los sacrificios por el pecado; porque había sido hecho un Sacrificio perfecto en la Cruz del Calvario, y ese fue el que fue presentado en el Cielo.

El templo que estaba allí en la Tierra ya no tenía que llevar a cabo más sacrificios por el pecado, el velo del templo se rasgó en dos14, y allí el cuerpo de Cristo fue muerto en la Cruz del Calvario. Y luego, cuando Cristo resucitó y ascendió al Cielo, entró al Lugar Santísimo: se abrió el Velo del Templo que está en el Cielo, y entró Cristo.

Vean ustedes, Cristo fue rasgado en la Cruz del Calvario, que es Cristo el Velo del Templo que está en el Cielo; se abrió. Y ahora Cristo entró al Cielo, al Lugar Santísimo, como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec. O sea que ya no más se necesitaban sumos sacerdotes aquí en la Tierra, porque ya el Templo que iba a estar funcionando no sería el templo que estaba en Jerusalén; por eso Cristo había dicho que ese templo sería destruido15.

Miren, si cuando un nuevo orden comienza a funcionar completamente, plenamente, se le deja el viejo orden al pueblo, el pueblo se queda con el viejo orden.

Y el templo de Jerusalén en el año 70 fue destruido por Tito, y vean ustedes, no han tenido templo dónde llevar la sangre de la expiación, para colocarla sobre el lugar santísimo, sobre – colocarla allí dentro del lugar santísimo, sobre el arca del pacto, para que la reconciliación del pueblo hebreo con Dios se efectúe. Por lo tanto, el pueblo hebreo ha estado sin reconciliación con Dios, y por consiguiente ha estado recibiendo los juicios divinos durante todos estos siglos, y por poco Hitler, Mussolini, Stalin y otros dictadores, exterminan al pueblo hebreo.

¿Y habiendo muerto Cristo en la Cruz del Calvario y derramado Su Sangre, habiendo un Sacrificio por el pecado, el pueblo hebreo ha estado padeciendo esta situación? Claro que sí, porque el pueblo hebreo no ha creído, no ha recibido el Sacrificio de Cristo, el Sacrificio de la Expiación que Dios ha establecido en la nueva dispensación; y por eso el pueblo hebreo ha estado sufriendo toda esta situación.

Pero Dios ha estado tratando con los gentiles de edad en edad, y ha estado llamando un pueblo para Su Nombre de edad en edad16, ha estado aquí en la Tierra llamando y juntando a Sus escogidos, Sus ovejas, el Israel celestial; y cuando termine el llamado del último de los escogidos, la Sangre de Cristo será retirada del Propiciatorio allá en el Cielo; y eso es al final del Séptimo Sello. Porque al final del Séptimo Sello es el fin del mundo, es el fin de todas las cosas, porque al final del Séptimo Sello es donde la Sangre de Cristo sale del Propiciatorio, y Cristo sale del Propiciatorio como Juez de toda la Tierra.

Ya de ahí en adelante, el que esté sucio no tiene dónde lavar sus pecados; y el que está limpio, pues está limpio, por la Sangre de Cristo, porque aprovechó el tiempo mientras la Sangre de Cristo estaba sobre el Propiciatorio en el Lugar Santísimo.

Ahora, vean ustedes que la Primera Venida de Cristo estuvo cumplida desde que Cristo nació en Belén de Judea, pero todavía la sangre de los animalitos del Antiguo Testamento era efectiva para cubrir el pecado; pero luego que Cristo murió en la Cruz del Calvario, ya no era válido ningún sacrificio que fuera efectuado en el templo que estaba en Jerusalén; porque solamente era válido el Sacrificio de Cristo y estaba en función un Nuevo Templo, o sea, estaba en función el Templo eterno, el Templo de Dios en el Cielo, con Cristo como Sumo Sacerdote en el Cielo. Y ese Templo ha estado en función, y todavía está en función.

Y Cristo está construyendo un Nuevo Templo aquí en la Tierra, el cual tendrá aquí en la Tierra un Nuevo Templo de y con seres humanos, que en el Día Postrero será ungido con el Espíritu de Dios en toda Su plenitud.

Son… Este Templo está compuesto por personas lavadas en la Sangre de Jesucristo, por los cuales Cristo ha estado haciendo intercesión de edad en edad allá en el Cielo.

Y cuando este Templo esté completado con la llegada del último de los escogidos, y estén todos ya completos (los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo), ya Cristo sale del Lugar de Intercesión; y la manifestación que Él tiene en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el Día Postrero, en el velo de carne donde Él en el Día Postrero es manifestado, y llama y junta a Sus escogidos para completar el número de Sus escogidos, luego, en ese mismo velo de carne se manifiesta Jesucristo en toda Su plenitud como Juez de toda la Tierra, y ahí es donde ocurre el cambio de ministerio de Cordero a León, y de Sumo Sacerdote a Juez de toda la Tierra.

Pero vean ustedes, eso es al final del Séptimo Sello, o sea, al final de la Segunda Venida de Cristo, al final de la Venida de Cristo; porque la Venida de Cristo, la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo, estará manifestada aquí en la Tierra, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; así como la Primera Venida de Cristo estuvo manifestada en medio del pueblo hebreo desde que nació Jesús.

Allí estaba el velo de carne donde entraría Dios, el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo en toda Su plenitud; y entró cuando Juan lo bautizó17. Vean ustedes, pero estuvo por 29 años y medio aquí en la Tierra el velo de carne; estaba allí, el misterio de la Primera Venida de Cristo estaba allí manifestado.

Muchos conocieron ese misterio, María lo conoció, por muchos años antes de ser manifestado con la plenitud de Dios; cuando Juan lo bautizó y desde que Juan lo bautizó en adelante, antes de eso ya María sabía quién era el Cristo, quién era el Mesías, ya María sabía, conocía, la Primera Venida de Cristo; y sabía que en cierta etapa de la vida de Jesús la plenitud de Dios vendría sobre Él, el Ángel del Pacto vendría en toda Su plenitud en ese velo de carne, y cumpliría plenamente la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios, y quitaría el pecado del mundo. Pero vean, tendría que tener también un ministerio de tres años y medio.

Así que vean, María pudo ver toda la trayectoria desde que el Arcángel Gabriel le habló esas palabras a la virgen María; pudo ver que por medio de ella vendría el niño, la persona que se sentaría en el Trono de David18. Pero vean, todas estas cosas tienen diferentes etapas, hasta que llegue el momento de cumplirse cada una de esas promesas.

Vean, María no pudo ver, estando viva, el cumplimiento de Cristo sentándose en el Trono de David; pero ella tuvo la promesa de que Él se sentaría en el Trono de David. Esa promesa ella la verá cumplida en el glorioso Reino Milenial. Ha tenido que esperar, ha estado esperando por dos mil años para ver a Jesús sentado en el Trono de David; pero lo verá, lo verá en el séptimo milenio sentado en el Trono de David.

Ahora, vean ustedes que cada cosa prometida por Dios tiene – cada promesa tiene un tiempo para ser cumplida.

Ahora, para el Día Postrero la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en Su Ángel Mensajero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y estará viendo ahí el velo de carne en el cual Jesucristo se manifestará en toda Su plenitud como Juez de toda la Tierra, y como Rey de reyes y Señor de señores.

Pero miren ustedes, María desde antes de Jesucristo manifestarse en medio del pueblo hebreo como el Cordero de Dios, ya María sabía que ese era el Cordero de Dios.

Como en una familia en medio del pueblo hebreo, en el Antiguo Testamento, sabía cuál sería el cordero pascual que sería sacrificado la víspera de la Pascua. ¿Por qué? Porque lo tendrían; el cual vendría creciendo y creciendo, hasta llegar a la edad de un año para el sacrificio en la Pascua; o sea que ellos sabían cuál era el cordero pascual de esa familia. Y así María sabía cuál era el Cordero Pascual para la Familia de Dios, tanto para hebreos como para gentiles, tanto para el Israel terrenal como para el Israel celestial.

Y ahora, vean ustedes, los escogidos del Día Postrero sabrán, antes de ser transformados y raptados, cuál será el velo de carne en el cual Jesucristo se manifestará en toda Su plenitud en el Día Postrero; porque estará primero manifestándose en las primicias, estará primero manifestándose como se manifestó en los siete ángeles mensajeros, y luego pasará a una nueva etapa en donde Cristo cambiará de Cordero a León; y Él no tendrá otro instrumento para manifestarse como Juez de toda la Tierra; y eso será al final del Séptimo Sello.

Ahora, miren una cosa muy importante. Vamos a verlo aquí en el mensaje de Los Siete Sellos, predicado por el reverendo William Branham, William Marrion Branham. Vamos a ver lo que nos dice en estos mensajes, hablándonos… aquí hay mucho. Vamos a ver dónde vamos a leer por aquí… página… vamos a ver la página que hemos de utilizar aquí. Quizás leamos dos lugares, aunque hay más lugares.

Recuerden que fue el reverendo William Marrion Branham al cual Dios le mostró todo lo que en el Programa Divino se había llevado a cabo en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, lo cual había estado oculto de los sabios y entendidos en asuntos religiosos, y también había estado oculto de la Iglesia del Señor Jesucristo durante estas siete etapas de la Iglesia gentil.

Y fue al reverendo William Marrion Branham al cual Dios le reveló todo lo que Dios había realizado durante estas siete etapas de la Iglesia gentil, y cuáles fueron los siete ángeles mensajeros de esas siete etapas de la Iglesia gentil, y los territorios donde se cumplieron esas siete etapas.

Y ahora, vean ustedes, para esto él estuvo predicando acerca del libro de Los Siete Sellos, y estuvo predicando cada uno de esos Sellos; y cuando llegó al Séptimo Sello, dijo: “Este no ha sido abierto todavía; este será abierto más adelante, en la Venida de Jesús”; porque son los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, que tienen la revelación del Séptimo Sello. Y los Siete Truenos son la Voz de Cristo en Su Segunda Venida.

Y ahora, el misterio de este Séptimo Sello, él dice: “Lo tienen…”, o sea: “Los Siete Truenos contienen el misterio del Séptimo Sello”. Sin la Voz de Cristo en Su Venida no se puede saber el misterio del Séptimo Sello.

Y ahora, vamos a ver algunos lugares en este misterio del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor. Vamos a ver donde nos dice acerca de este misterio… Dice en la página 474… Y hay otra página muy importante que quiero leerles, la página 472, dice… y 469. Estas páginas vamos a leerlas.

Página 469, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás”.

Estos ángeles están aquí, en esta nube que fue tomada en febrero 28 de 1963. Aquí hay siete ángeles, que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y está también un Ángel que era muy diferente a los demás, que es este, al cual él se refiere aquí. Dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? (Se refiere a este) Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’”.

¿Quién fue el que levantó, el que alzó, al precursor de la Segunda Venida de Cristo y lo colocó aquí, en esta nube? Ese Ángel que era muy diferente a los demás.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

¿Cuál de estos ángeles es el que tiene el Séptimo Sello? Este Ángel que era muy diferente a los demás.

Si tornamos la foto hacia la derecha, encontraremos que este es el Ángel, con Sus alas extendidas, que forma la peluca blanca del Señor. Pues esta foto, formada por esta nube que es formada por ángeles, forman el rostro del Señor. Y ahora, la barba la forman los siete ángeles mensajeros de las siete edades, y el cabello blanco del Señor lo forma el Ángel que era muy diferente a los demás; y ahora, ese es el Ángel que tiene el Séptimo Sello.

Cada ángel mensajero de los que están aquí, de las siete edades, ninguno de ellos tuvo el Séptimo Sello. En ellos se manifestó Jesucristo en Espíritu Santo parcialmente; y cuando terminó Su manifestación en cada uno de ellos, iba pasando de uno al otro, del uno al otro, hasta que llega al Día Postrero.

Ahora, para estos ángeles tener sus ministerios tuvieron que venir a la Tierra en carne humana y ahí tener sus ministerios. Y luego que terminaron su ministerio se fueron al Paraíso, sus cuerpos físicos murieron y se fueron al Paraíso.

Y ahora para este Ángel que está aquí (diferente a los demás), tener Su ministerio, tiene que venir en carne humana también; y esa es la Venida del Séptimo Sello, esa es la Venida del Señor.

Ahora, Él tiene que tener un velo de carne en el cual manifestarse en el Día Postrero; y ya no tiene ninguno de los siete ángeles mensajeros para manifestarse en el Día Postrero, porque ya se fueron; por lo tanto, tendrá que tener en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino un mensajero; y ese es un profeta dispensacional: el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino.

Y en ese mensajero se manifiesta Cristo, el Ángel Fuerte, se manifiesta este Ángel que era diferente a los demás, para ahí estar manifestado y llevar a cabo la Obra correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, y llamar y juntar a Sus escogidos del Día Postrero en el territorio correspondiente a la Edad de la Piedra Angular.

Así como hubo un territorio en cada etapa, en cada edad, y hubo un mensajero en cada edad… Por ejemplo, para la primera edad, la primera etapa, hubo un mensajero llamado San Pablo, y el territorio donde se cumplió esa primera edad fue Asia Menor. Luego para la segunda edad hubo un territorio allá en Europa, y fue Francia esa nación, y hubo un mensajero allí: Ireneo; vean ustedes, y Dios llamó y juntó a Sus escogidos de esa edad. Fue Cristo en Espíritu Santo en ese segundo ángel mensajero.

Y ahora, podemos ver que de edad en edad hemos estado viendo a Cristo manifestado en cada edad, en el ángel mensajero de cada edad, en la porción correspondiente a cada edad. En ninguno se manifestó en toda Su plenitud, sino parcialmente, y en la porción correspondiente a cada edad.

Pero para la Edad de la Piedra Angular Él tendrá Su mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es un profeta dispensacional, y en ese se manifestará parcialmente, y al final se manifestará en toda Su plenitud.

Y por eso es que tiene que venir, para el tiempo final, para el final del Séptimo Sello, tiene que venir ¿qué? La resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, con la plenitud de Dios manifestada, en donde se completa la Obra del Séptimo Sello, y en donde se realiza completamente la Obra de Reclamo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Esto nunca yo lo había explicado tan claramente así; pero ha estado llegando el tiempo de explicarlo y ver por dónde vamos, y por qué estas etapas en el Programa Divino en nuestra edad y en nuestra dispensación.

Ahora, vean ustedes que la Venida del Señor tiene diferentes etapas para ser cumplidas. Y vean ustedes aquí lo que nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Recuerden que ese Ángel que era diferente a los demás tiene que venir a la Tierra y manifestarse en carne humana y a través de carne humana, y llevar a cabo la Obra correspondiente a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y ahora, dice en la página 472 del libro de Los Sellos.

Ya terminamos la 469, ¿verdad? Vamos a finalizar aquí:

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. ¡Amén! Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este (último)”.

Y el último sello, este Séptimo Sello, ¿es qué? Ese Ángel. Ese Ángel es el que tiene el Séptimo Sello. Con la manifestación de ese Ángel en la Tierra, en carne humana, estará el Séptimo Sello aquí en la Tierra manifestado, llevando a cabo la Obra correspondiente a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Pero miren lo que aquí dice en la página 472. Estábamos leyendo en la 469; ahora la 472, dice:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin…”.

¿Cuál es el Mensaje del tiempo del fin? El Séptimo Sello. ¿Y qué es el Séptimo Sello? El Ángel que era muy diferente a los demás, que en Su Venida a la Tierra en carne humana, vean ustedes, será el cumplimiento de la Venida del Señor.

Y ahora… Y el Mensaje del tiempo del fin, o sea, del Día Postrero, ¿cuál es? Pues el Mensaje de la Venida del Ángel que era muy diferente a los demás; porque el Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida de este Ángel que era muy diferente a los demás. Dice:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)… Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin (¿cuál es el Sello del tiempo del fin? El Séptimo Sello; dice), cuando empiece (noten bien: ‘cuando empiece’, o sea, cuando comience) será algo completamente secreto, según la Biblia”.

¿Cuando qué? Cuando comience. Como fue también… Vean ustedes, allá no fue tan secreto, pero hubo bastante secreto. Cuando comenzó la Primera Venida de Cristo era un secreto: una mujer virgen estando embarazada, teniendo los nueve meses de embarazo, y luego ella viviendo en Nazaret, pasando a Belén de Judea en el censo que se llevó a cabo en aquel tiempo, y dando a luz ese niñito en Belén de Judea, allá en un establo. Todo eso era un misterio, y pocas personas supieron lo que estaba sucediendo.

Por ejemplo, el Arcángel Gabriel les reveló a los magos ese misterio: que estaba naciendo en Belén de Judea el Salvador, Cristo Jesús. Y María, pues sabía lo que estaba sucediendo, y José también, porque el Arcángel Gabriel les había revelado ese misterio.

Pero vean, los magos supieron porque vieron la señal en el cielo, la señal de la Venida del Mesías, la señal de la Venida del Rey de Israel19.

Pero todo eso estaba en su comienzo, y su comienzo era un secreto, para que el diablo no pudiera matar el velo de carne donde se estaría cumpliendo la Primera Venida del Mesías como el Cordero de Dios. Si mata a Jesús, ¿con qué íbamos a lavar nuestros pecados?, ¿con qué Sangre? Tenían que continuar con aquellos sacrificios de los machos cabríos; y en el tiempo en que Jesús murió, ¿qué sucedería? Todo ser humano tenía que morir.

Así que vean ustedes la situación en que se encontraba la raza humana.

Pero Dios escondió el misterio de la Primera Venida de Cristo del sumo sacerdote, lo escondió de los sacerdotes de aquel tiempo, lo escondió del Concilio del Sanedrín, compuesto por setenta sabios de la religión hebrea (eran los que dirigían la religión hebrea, encabezada por el sumo sacerdote); escondió ese misterio también del rey Herodes y de los políticos de aquel tiempo.

Y miren, vinieron a descubrir ese misterio los magos, que estaban lejísimos; y cuando llegaron a Jerusalén buscando al Mesías, al Rey de Israel, en Jerusalén nadie sabía nada acerca de la Venida del Mesías; pero ya estaba cumplida la Venida del Mesías allí, porque ya estaba allí el velo de carne donde Dios habitaría en toda Su plenitud en el cumplimiento de la Venida del Mesías como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo; pero Dios tenía que proteger ese velo de carne.

Recuerden también en el tiempo de Moisés, el Libertador, que sería Moisés, a través del cual Dios libertaría al pueblo hebreo, Dios tuvo que proteger ese velo de carne para que el diablo no pudiera matar ese velo de carne.

Y miren, lo escondió en el palacio del que lo estaba buscando, lo escondió en el palacio del faraón20; y el faraón era el que estaba buscando todos los niños de dos años hacia abajo, ¡y mandó a matar a todos los niños! Y todos los niños que nacían, los varones, tenían que ser matados conforme a la orden del faraón.

Es que por medio de los sabios que el faraón tenía, los cuales estudiaban el cielo, vieron la señal de la venida del Libertador del pueblo hebreo. Como los magos vieron la señal de la Venida del Mesías en el cielo, aquellos magos que estaban en Egipto también vieron esa señal en el cielo, aquellos sabios del imperio del faraón.

Y cuando le dieron la noticia al faraón, pues el faraón no quería que el pueblo hebreo saliera libre; por lo tanto, mandó a matar a todos los niños que iban naciendo, estaban ya sentenciados a morir; pues cuando las parteras estaban atendiendo un parto, tenían orden que al ver – si veían que era un varoncito, ese varoncito no debía de vivir; o sea, tenía que aparecer como que nació muerto, para consolación de las madres.

Pero las parteras, dos parteras importantes en medio del pueblo hebreo, temían a Dios; y cuando los niños estaban naciendo y veían que era un varoncito, no los mataban; y seguían naciendo niños varones, aun en contra de la orden del faraón. Y cuando les pidieron cuenta a las parteras de por qué estaban apareciendo niños varones en medio del pueblo hebreo… quizás muchas madres, para proteger a sus niños, los vestían como nenas también, no fuera que algún guerrero del faraón apareciera por allí y lo fuera a matar.

Ahora, las parteras cuando fueron llamadas a juicio, les dicen: “¿Por qué no han matado a los niños varones, cuando veían que eran niños varones?”. Entonces las parteras dijeron: “Es que las mujeres hebreas no son como las mujeres egipcias: las mujeres egipcias son débiles, y cuando van a dar a luz, para dar a luz eso se necesita tiempo, y tiene que venir la partera, y tiene que estar ahí trabajando muchas horas con ella; pero las mujeres hebreas no son así, las mujeres hebreas como son trabajadoras, han estado trabajando haciendo ladrillos y haciendo esto y lo otro, son gente fuerte; y cuando están de parto y llaman a la partera, cuando llega la partera ya han dado a luz”21.

Dios les dio palabras a esas mujeres, a esas parteras, a esas dos parteras, para que no las mataran. Ellas temieron a Dios, y Dios las bendijo, y las vamos a ver; las vamos a ver en el Reino Milenial, vamos a hablar con ellas, y van a estar ellas muy contentas por haber hecho lo que ellas hicieron. Dios las bendijo, porque ellas temieron a Dios y preservaron la vida de los niños varones; si no, Moisés no hubiera nacido.

Así que vean ustedes el por qué Dios oculta un misterio como ese. El misterio del Libertador, del Enviado, de un profeta dispensacional, ese misterio siempre ha estado oculto de los ojos de los sabios y entendidos.

Miren, Noé, el profeta de la Dispensación del Gobierno Humano. ¿Quién sabía que ese era un profeta dispensacional? Su familia quizás, quizás Enoc también, y estos hombres de Dios; pero el pueblo en general no sabían que tenían en medio de ellos un profeta dispensacional.

Bueno, ahora podemos ver por qué Dios oculta el misterio de la venida de un profeta dispensacional: es porque el diablo siempre busca para destruir a ese profeta dispensacional; y si lo puede destruir desde que nace, lo hace; porque el diablo no tiene misericordia, ni amor, ni compasión de nadie; y usa a sus instrumentos.

Ahí estaba usando al faraón cuando buscó a Moisés para matarlo; pero Dios se lo colocó dentro del trono allí, dentro del palacio; y aunque el diablo odiaba a Moisés, y ni sabía que era el Libertador del pueblo hebreo, ni sabía que era hebreo…, o sea, no sabía un sinnúmero de cosas.

Humanamente hablando, el faraón amaba a Moisés; pero si llegaba a saber que ese era el Libertador del pueblo hebreo, todo el amor que le tenía se le convertiría en odio, porque el diablo pondría odio en el corazón del faraón; el mismo odio con el cual ordenó la muerte de todos los varones que nacían.

Ahora, vean cómo también el rey Herodes vino a hacer lo mismo que hizo el faraón de Egipto.

Y ahora, vean el por qué nuestro hermano Branham dijo: “Si puede uno recibir la revelación y quedarse callado, el diablo no podría hacer daño”22. ¿Ven?

Ahora, podemos ver el por qué es dicho que cuando el Séptimo Sello comience será (¿qué?) un secreto por completo. Dice… vamos a ver:

“[164]. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia (completamente, cuando comience)”.

Vean, cuando comenzó la Primera Venida de Cristo era un secreto completamente para el mundo, para la religión hebrea, para los gobiernos, para todos; aun cuando Herodes descubrió que ya estaba en la Tierra y quiso matarlo, porque vinieron los magos diciendo que ya estaba en la Tierra, encontramos que no lo pudo encontrar, porque Dios le dijo a José que se fuera a Egipto con el niño y con María23.

Y luego, cuando Herodes mandó matar a los niños de dos años hacia abajo…, porque sabía que tenía que tener unos dos años de edad; pero para que…: “Por si acaso, pues vamos a acabar con los niños de dos años hacia abajo”. Mató todos los niños de dos años hacia abajo. Allí en Belén de Judea, hubo gran dolor; pero esos niños los veremos de nuevo, y esas madres también.

Ahora, Cristo había escapado. ¿Ven cómo el diablo busca el instrumento de Dios en donde Dios va a cumplir lo que Él ha prometido? Y ahora, Dios cumpliría en Jesús la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; esa es la parte culminante de la Primera Venida de Cristo.

Pero vean ustedes cómo estuvo oculto el misterio de la Primera Venida de Cristo hasta Su manifestación, cuando Juan lo bautizó y lo identificó como el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo24.

Y vean que desde el momento en que fue identificado por Juan como el Cordero de Dios que quitaría el pecado del mundo, y comenzó luego Jesús Su ministerio, luego de cuarenta días de ayuno en el desierto25, ¿qué sucedió? Lo buscaron para matarlo26.

Si hubieran sabido que aquel niño llamado Jesús, el cual había nacido en Belén pero que se estaba criando en Nazaret, si hubieran sabido que ese era el Mesías, lo hubieran matado, lo hubieran buscado para matarlo desde niño; porque desde que nació, Herodes lo estaba buscando, pero se le escapó.

Y ahora, se cría como un niño corriente de allí de Nazaret, aprende el oficio de carpintero y viene a ser un obrero de la construcción. ¿Y quién se iba a imaginar que el Mesías sería un obrero de la construcción? Nadie se lo iba a imaginar. Dios estaba ocultando en esa forma, en simplicidad, estaba ocultando el misterio de la Primera Venida de Cristo, hasta que se manifestaría Dios en toda Su plenitud en Jesús, y tendría la etapa esa en donde culminaría con Su muerte en la Cruz del Calvario.

Y ahora, vean ustedes cómo el misterio aun de la Primera Venida de Cristo, aun cuando comenzó Su ministerio, estuvo oculto ese misterio de los sabios y entendidos; y fue revelado a los apóstoles, fue revelado a aquellos pescadores y agricultores, fue revelado a personas sencillas; pero no estaba revelado ese misterio a los doctores en teología, doctores en divinidad del pueblo hebreo, que eran los líderes religiosos de la religión hebrea; ni siquiera al sumo sacerdote estaba abierto, revelado, ese misterio.

Dios escondió en la simplicidad, la grandeza de la Primera Venida de Cristo. Y vean cómo transcurrieron 33 años hasta que Cristo realizó la Obra para la cual Él vino: la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y ahora, vean ustedes cómo también para el Día Postrero el misterio de la Segunda Venida de Cristo manifestado en carne humana, dice que ese misterio del Séptimo Sello sería…:

“[164]. … cuando comience será algo completamente secreto, según la Biblia”.

Cuando comience; pero la promesa es que será revelado. Miren cómo. Sigue diciendo:

“Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

¿Ven? Todo viene en esa forma en que sucedió la venida del precursor de la Primera Venida de Cristo, y en que sucedió el nacimiento de nuestro amado Señor Jesucristo.

“166. ¿Lo pueden ver? ¡La verdad de la visión de Dios, los siete ángeles trayéndome del Occidente (venían del Occidente) hacia el Oriente, para este mensaje…!”.

“Trayéndome del occidente hacia el oriente para este Mensaje”.

Más abajo dice:

“[166]. Ahora, la Voz de aquel trueno y la misión que fue traída, todo ha sido revelado y probado que era de Dios. Piénselo bien: Yo no conocía estos Sellos. Han sido revelados en esta semana. ¿Pensó alguien en los siete ángeles, y este siendo el mensaje que habría de salir, y los ángeles trayéndome para eso? Recuerden, el séptimo Ángel fue el más notable para mí. Me parecía más importante que cualquiera de los demás. Yo vi que estaban parados en forma de pirámide, y yo estaba parado acá”.

Ahora, aquí podemos ver todo esto que sucedió. Sigue diciendo:

“Ahora, ¿se acuerdan de la visión cuando vi un grupo de pajaritos con sus plumas todas abatidas, y ellos volaron hacia el Oriente? Luego había otro grupo de pájaros más grandes y más bonitos, que parecían palomitas con sus alas tan finas, y ellas también volaron hacia el Oriente. Estaba pensando en esa visión. Allí está la primera etapa, la segunda etapa, y luego lo siguiente fueron ÁNGELES.

167. Yo estaba parado allí, y dejó de sonar la explosión, y yo estaba mirando así hacia el Occidente; y ellos llegaron y me arrebataron al aire, y entonces yo estaba fuera de mí (o sea, estaba fuera del cuerpo, porque estaba en su cuerpo teofánico, fue arrebatado en espíritu). El Ángel que me parecía ser tan extraordinario estaba a mi izquierda donde yo entré a la constelación; pero contando de izquierda a derecha, Él hubiera sido el séptimo Ángel. Ahora, recuerden los siete mensajeros”.

Y ahora en la página (vamos a ver en qué página vamos a leer por aquí)… en la página 474 dice, a mitad de esa página dice:

“172. Ahora noten: Es por Dios que yo les digo la verdad, ya que estas cosas me son espiritualmente discernidas; son discernidas por el Espíritu Santo. Y cada cosa ha identificado su lugar en la Biblia. Ahora, el gran secreto bajo este Sello yo no lo conozco. ¡No lo conozco! No lo pude descifrar; no pude captar lo que decía. Pero yo sé que eran los Siete Truenos tronando rápidamente uno tras otro, haciendo siete estruendos (el Séptimo Sello eran ¿qué? Los Siete Truenos tronando rápidamente); y eso se abrió hacia algo más que vi. Cuando vi eso, busqué la interpretación y me pasó tan rápidamente que no lo pude descifrar”.

Ahora, vean ustedes, aquí…, más abajo dice:

“[173]. Yo no sé quién será, ni qué va a suceder. ¡No sé! Solamente sé que esos Siete Truenos contienen el misterio por cuya razón hubo silencio en el Cielo. ¿Todos entienden?

174. Quizás sea ahora el tiempo y la hora cuando aparezca esta gran persona que hemos estado esperando (o sea que están esperando una gran persona). Quizás este ministerio, por el cual he tratado de convertir a la gente a la Palabra, ha servido de fundamento. Si así es, entonces les estaré dejando para siempre. No habrá dos aquí al mismo tiempo (o sea, no estará el precursor y el precursado al mismo tiempo). Y aun si así fuera, él crecerá y yo menguaré”.

Cuando dice: “Y aun si así fuera”, es como fue en el tiempo de Juan el Bautista y de Jesús, que estaban allí los dos: el precursor, Juan el Bautista; y el precursado, el Señor Jesucristo.

Y Juan, cuando escuchó a unas personas que vinieron a él diciéndole: “Mira, aquel del cual tú diste testimonio, ahora a él le siguen más personas que a ti, y bautiza más gente que tú”. Juan dice: “A Él le conviene crecer, y a mí menguar”27. Y esto es lo mismo que está diciendo aquí el precursor de la Segunda Venida de Cristo; porque él fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, él fue el precursor del Séptimo Sello. Dice:

“[174]. Y aun si así fuera, él crecerá (¿quién? El precursado) y yo menguaré (¿quién menguará? El precursor, nuestro hermano Branham)”.

¿Por qué? Porque siendo el precursor la Luz de la Tarde: la luz de la tarde va menguando; y siendo el precursado la Luz de la Mañana: la luz de la mañana, ustedes pueden ver que comienza a esclarecer y sigue esclareciendo más y más, y va aumentando esa luz hasta que el día es perfecto. La Luz de la Mañana, a la Luz de la Mañana le conviene ¿qué? Crecer.

“[174]. ¡Yo no sé! Pero Dios me ha dado el privilegio de mirar y ver lo que es; lo vi abrirse hasta donde lo vi”.

Ahora, vean ustedes cómo este misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida de Jesucristo en el Día Postrero, en su comienzo sería un secreto completamente.

En la página 277 del libro de Los Sellos nos hace referencia al capítulo 19 de Apocalipsis, que es la Segunda Venida de Cristo. Y ahora, vean ustedes, dice, orando, en una porción de la oración dice:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

La venida, vean ustedes, del Jinete del caballo blanco del Apocalipsis, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo. Y ahora, ¿cómo vendrá? En el libro de Los Sellos, página 256, nos dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

¿Qué será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? ¿Qué será la Venida del Espíritu Santo en el Día Postrero? Será la Palabra, el Verbo, encarnada la Palabra ¿dónde? En un hombre; porque siempre es en un hombre que la Palabra se hace carne.

Y ahora, vean ustedes cuál es el misterio de la Segunda Venida de Cristo: es el misterio de la Palabra viniendo en carne humana, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana, en Su Ángel Mensajero.

Y el comienzo del Séptimo Sello, el comienzo de la Venida del Señor, será completamente un secreto, desde que comienza ese Séptimo Sello a abrirse en cuanto a cumplimiento, pero que a los seres humanos no les sería abierto el entendimiento para comprender ese misterio.

Y en el Día Postrero les sería abierto el entendimiento a los escogidos de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, para comprender este misterio a medida que va de etapa en etapa; y llegará a la cúspide, que será la manifestación del Espíritu de Jesucristo en toda Su plenitud, en donde traerá a cumplimiento la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Y cuando eso esté realizado, se habrá cumplido la Obra de Reclamo, el Reclamo de Cristo, reclamando Su Iglesia, Sus hijos, Sus escogidos que Él redimió con Su Sangre preciosa.

Ahora ya estamos muy cerca de esa parte del Séptimo Sello. Al final… vamos a ver lo que dice aquí. Es muy importante esta partecita, vamos a ver dónde está… Página 464 y 466 dice (en el penúltimo y último párrafo dice):

“[138]. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas. Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, es el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, el fin de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo. El tiempo termina, así nos lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ‘El tiempo no será más’. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina.

139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello”.

Ahora miren todas las cosas que están contenidas en el Séptimo Sello. Y nos dice:

“140. Es como disparar un cohete al aire. Este cohete hace una explosión por aquí cerca; y luego mucho más alto hace otra explosión, y de allí salen cinco estrellas. Una de esas cinco hace una explosión, y de allí salen otras cinco estrellas; y una de esas estrellas explota, y de allí salen otras cinco estrellas; y después desaparece gradualmente. Así es el Séptimo Sello”.

O sea que tiene muchas cosas para cumplir, para realizar. O sea que hay muchas promesas divinas correspondientes al Día Postrero que tienen que ser cumplidas. Cumple unas primero, después por el otro lado cumple otras, después por otra etapa cumple otras; y de etapa en etapa va cumpliendo esas promesas, de explosión en explosión va cumpliendo esas promesas.

“[140]. Así es el Séptimo Sello. Allí termina el tiempo para el mundo. Es el fin del tiempo para esto y aquello y todas las cosas. Todo termina con el Séptimo Sello. Ahora, ¿cómo lo va a hacer Dios? Eso es lo que no sabemos, no lo sabemos. En esto será el tiempo para todas estas cosas y la entrada (al) Milenio”.

Ahora, vean que al final del Séptimo Sello, al final de la Segunda Venida de Cristo, es donde es el final para todas estas cosas. Pero antes de eso Dios estará llamando y juntando a Sus escogidos, y completando el número de Sus escogidos.

Y cuando termine Su labor y se complete el número de Sus escogidos, y haya cumplido las profecías correspondientes a esas etapas anteriores, luego viene Cristo en toda Su plenitud manifestado en Su velo de carne que Él ha estado usando en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, que es el Ángel del Señor Jesucristo; y ahí es donde Cristo sale del Trono de Intercesión, y de ahí en adelante ya Cristo estará como Juez de toda la Tierra.

Ahora, vean ustedes este misterio. Vamos a ver aquí: en la página 459 del libro de Los Sellos nos dice… y 458 (último párrafo) dice:

“112. Entonces es entre el Sexto y Séptimo Sello cuando Él llama esta gente, los cuales fueron mencionados por Jesucristo en Mateo 24:31. Cuando la Trompeta suena, será la Trompeta de los dos testigos de la edad de gracia para los judíos. Suena una Trompeta… Ahora veámoslo más claro acá en Mateo 24:31: ‘Y enviará sus ángeles (no es solamente uno, sino dos) con gran voz de trompeta’. ¿Qué es? Cuando Dios habla, se oye el sonido de trompeta. Siempre ha sido así la Voz de Dios, llamando a la batalla. Dios está hablando. Estos dos ángeles vienen con el sonido de la Trompeta. Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la Trompeta. En los días de la voz del primer ángel, sonó la trompeta. En los días de la voz del segundo ángel, sonó una trompeta, y así fue cuando Él mandó a cada uno”.

O sea, en cada ocasión en que Dios envió un mensajero sonó una trompeta. Cristo en Espíritu Santo por medio del mensajero hablando a Su pueblo, y llamándolos y juntándolos.

La Trompeta es la Voz de Cristo por medio de cada ángel mensajero. Pero para el Día Postrero tenemos una Gran Voz de Trompeta, o sea, un Mensaje dispensacional, por medio del Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, continuamos leyendo. Dice:

“113. Pero cuando fueron anunciados los Sellos, estaban todos juntos en una gran escena divina para llamar un grupo de gente, y hubo el sonido de una sola Trompeta; y fueron abiertos siete Sellos. Él está reuniendo Sus judíos escogidos de los cuatro ángulos de la Tierra.

114. Como hemos visto, Él habló de los seis Sellos, pero no dijo nada del séptimo Sello. Vemos en Mateo 24:32 que Jesús entra a hablar en parábolas relacionadas al tiempo del llamamiento de los judíos escogidos”.

Y de esta partecita no debemos hablar mucho, porque es algo que está todavía en el futuro, y no queremos que sea interrumpido ese Programa. Esa parte ahí es muy importante.

Ahora, vamos a ver en la página… en el libro de Los Sellos, páginas… vamos a ver qué paginas son aquí, páginas… Es que quiero darles estas páginas bien, para que tengan el cuadro claro de lo que Dios tiene en Su Programa. Vamos a leer aquí: en la página 88 del libro de Los Sellos, dice:

“134. Noten ahora, Él sale y deja el Trono como Intercesor, como el Cordero inmolado, para ser un León, el Rey, para traer al mundo entero ante el tribunal de juicio, el mundo que le ha rechazado. Entonces nuestro Pariente como Redentor es Rey sobre todo. ¿Por qué? Porque tiene el acta del título de la redención en Sus manos. Estoy tan contento que le conozco. Entonces Él reclama Su herencia, la Iglesia, o sea, la Novia. Entonces Él echa al suelo Su contendiente Satanás. Él echa a Satanás en un lago de fuego juntamente con todos los que fueron inspirados por Satanás para rechazar Su Palabra de redención. Él ahora (Cristo) es Rey.

135. Hoy todavía hay misericordia, no vaya usted a rechazar su oferta”.

Vean, aun nuestro hermano Branham predicando acerca de los Sellos, y hablando de la Venida del Señor con el Librito abierto en Su mano, nos dice: “No vaya usted a rechazar su oferta, todavía hay misericordia”. Si hay misericordia es porque está en el Trono de Intercesión. Dice:

“[135]. Los jinetes saben exactamente quién es usted…”.

Los jinetes son los ángeles mensajeros de cada edad de la Iglesia gentil, ellos saben quiénes son los escogidos de su edad. Así que alguien debe saber quiénes son los escogidos del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular.

“135. Hoy todavía hay misericordia, no vaya usted a rechazar su oferta. Los jinetes saben exactamente quién es usted… Su contendiente, quien le ha dado guerra (a Dios) por dos mil años, ahora todavía está diciendo: ‘Puedo hacer con ellos como quiero, todavía los tengo, son míos. Ellos canjearon el título allá en el principio’ (eso fue cuando Adán y Eva). PERO Él (Cristo) es el Redentor semejante. Él ahora está intercediendo por nosotros, pero algún día… (pero algún día ¿qué? Va a salir de ese lugar) El diablo dice: ‘Yo los pondré en la tumba’. Pero Dios dijo a la Iglesia: ‘Yo os sacaré (o sea, yo les resucitaré en el Día Postrero), pero primero tengo que ser Intercesor’.

136. Ahora Él viene y sale de la eternidad allá del Trono del Padre, donde ha estado como Intercesor, y viene para ser Rey, para reinar sobre todas las naciones con la vara de hierro. El juicio está listo. ¡Oh, hermano, nuestro Redentor semejante tiene todas las cosas! Correcto. Ahora ¿qué hace? Desafía a Satanás, el contendiente, y dice: ‘Ahora son míos. Los he resucitado’ (Cuando ocurra la resurrección, ahí estará el reto grande). Entonces toma todos los mentirosos y todos los pervertidores de la Palabra juntamente con Satanás y los destruye en el lago de fuego. Entonces todo queda terminado. Los destruye en el lago de fuego”.

Y ahora, veamos aquí en la página 89, Dice:

“‘Y él (el Cordero) vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono’.

138. Ahora, fíjense bien en lo que sucedió cuando Él hubo hecho esto. ¡Qué gran jubileo! Esto es exactamente cuando son abiertos estos Sellos. En seguida veremos la media hora de silencio. Estamos empezando hoy y el domingo entrante terminaremos aquí mismo. Escuchen bien. Si están listos digan: ‘Amén’ (Estoy leyendo todo lo que dice nuestro hermano Branham).

139. Cuando Él hubo hecho esto, cuando toda la Creación estaba gimiendo y nadie sabía qué hacer, allí estaba Juan llorando, entonces se presentó el Cordero. El Libro estaba en las manos del dueño original porque el hombre había caído y perdido el Libro y no había otro hombre digno de tomarlo para redimir la Tierra. Ningún sacerdote, ni papa, ni nada, como dije anteriormente. Pero vino el Cordero… no fue ninguna virgen María, ni Santa Fulana ni San Mengano, sino el Cordero fue Quien vino, sangrando e inmolado, y tomó el Libro de la diestra de Aquel que estaba sobre el Trono. Y cuando vieron que en verdad había un Redentor… Todas las almas bajo el altar, los ángeles, los ancianos y toda la Creación vio que esto sucedió… Ahora, todo esto queda todavía en el futuro. Esta noche Él todavía es un Mediador, pero esto le queda en el futuro”.

Aquí, vean ustedes, para este Día Postrero Él tiene que hacer la Obra que le corresponde hacer al Séptimo Sello, y llamar y juntar a Sus escogidos; y luego Cristo sale del Trono de Intercesión y se manifiesta por medio de Su velo de carne, que estará usando en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, que es el profeta de la Dispensación del Reino. Y ahí habrá una manifestación plena de Jesucristo en Espíritu Santo por medio de Su Ángel Mensajero, en el cumplimiento de las cosas que han sido prometidas para esa manifestación en donde nosotros los que vivimos tendremos el cuerpo nuevo, y los muertos en Cristo tendrán el cuerpo nuevo que Cristo ha prometido para ellos.

Ahora, aproveche usted la Sangre de Jesucristo, que nos limpia de todo pecado, para todos los días de su vida tener su vestidura limpia. Si peca los siete días de la semana, pues los siete días de la semana lave su vestidura en la Sangre de Jesucristo. Mejor es no pecar ninguno de los días de la semana; pero si alguno ha pecado, Abogado tenemos28, Abogado tiene: Jesucristo. Y tenemos la Sangre de Jesucristo para lavar nuestros pecados.

Si la persona no se ocupa y se preocupa por mantener limpia su vestidura, cuando llegue el momento de la transformación no podrá ser transformado; y cuando llegue el momento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, para allá no va ninguna persona con una vestidura sucia; serán los redimidos en la Sangre de Jesucristo, que han lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo.

Así que delante de Dios siempre confiesen sus pecados y laven sus pecados en la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. Es algo entre usted y Dios; porque es usted el que recibirá, o los beneficios, o es usted el que perderá todos esos beneficios.

La Sangre de Jesucristo todavía está en el Trono, ¡y gracias a Dios por eso! Yo estoy muy contento por eso, porque está allí todavía. Pero al final del Séptimo Sello la Sangre saldrá del Lugar Santísimo, del Trono de Intercesión, y se convertirá en Trono de Juicio; y ya para ese tiempo, pues el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, el Templo espiritual de Cristo, estará completo, y estará perfecto. Y Cristo vendrá y morará en Su Templo espiritual en toda Su plenitud, y se trae para Su Templo el Título de Propiedad, el Libro de la Redención.

Ahora, vean ustedes que el contenido de ese Título de Propiedad se ha ido cumpliendo de edad en edad.

Y ahora, vean ustedes, las páginas del Título de Propiedad en nuestro tiempo se están cumpliendo también, las que corresponden al Séptimo Sello; y también las que corresponden al Sexto Sello estarán siendo cumplidas en esta Tierra; y cosas que corresponden al Cuarto Sello también estarán siendo cumplidas en este tiempo.

Así que vean ustedes cómo en este tiempo en el cual nosotros vivimos, la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. ¿Y dónde está la Sangre de Cristo? Está en el Trono de Intercesión, sobre el Propiciatorio, en el Templo que está en el Cielo.

Y ahora Cristo está cumpliendo las cosas que están dentro del Séptimo Sello hasta que llegue al final. Y cuando llegue al final, al final del Séptimo Sello: sale del Trono de Intercesión; y de ahí en adelante, el que esté sucio, ensúciese todavía, o sea, se va a seguir ensuciando; y el que esté limpio, permanecerá limpio para toda la eternidad29.

Ahora, hemos visto dónde nos encontramos y hemos visto dónde se encuentra la Sangre del Señor Jesucristo. No se encuentra en el templo que estaba en Jerusalén, sino que se encuentra en el Cielo, en el Trono de Dios, sobre el Propiciatorio; y Cristo haciendo intercesión allá.

Pero vean cómo se va entrelazando este cambio, cómo se va entrelazando este cambio de Cordero a León. Y Él tiene que tener en la Tierra el velo de carne a través del cual Él se manifestará en este Día Postrero en toda Su plenitud; y tiene que tener a Su Iglesia, Su Templo espiritual, en donde Él se manifestará en toda Su plenitud, y en donde será vista la gloria de Jesucristo, la gloria de Dios manifestada en Su Templo, como fue vista cuando se manifestó en el templo que construyó Salomón y dedicó a Dios, y en el tabernáculo que construyó Moisés y dedicó a Dios.

Y para este Día Postrero, al ser terminado este Templo espiritual, será dedicado a Dios para morada de Dios en toda Su plenitud; y ahí habrá una manifestación grande, en toda Su plenitud, a nivel mundial. Y el pueblo hebreo verá esa manifestación, y dirá: “¡Este es el que nosotros estamos esperando!”.

Lo verán manifestado entre los gentiles, en la manifestación de Dios en toda Su plenitud en el Día Postrero a través de carne humana, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, esa manifestación grande y poderosa que está prometida para ser cumplida por medio de carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo, que será el velo de carne que Jesucristo estará usando en el Día Postrero.

Pero antes de llegar a esa fase, a esa etapa, pasará por muchas pruebas, por muchas dificultades, que le vendrán o que le echarán encima. Pero él llegará, y todos llegaremos a esa fase del Programa Divino, y recibiremos nuestra transformación.

Así que podemos ver que vamos caminando en el Camino de Cristo, el Camino de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ahora, vean cómo nuestro hermano Branham tuvo que hablar cosas allá como si estuvieran cumpliéndose. Y cuando todo el mundo se asustó: “¿Entonces ya no hay Sangre sobre el Propiciatorio?” (y todavía estaban en la séptima edad, y todavía no había llegado la Edad de la Piedra Angular, todavía no habían entrado los latinoamericanos y caribeños), él dijo: “Esto es – esto está en el futuro”. O sea, es predicción, o profecía; está profetizando las cosas que vendrán más adelante.

Pero vean que esos Sellos se han ido cumpliendo a través de las diferentes edades. Y las cosas que no se cumplieron en las siete edades de la Iglesia gentil, pues es para cumplirse ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular.

¿No se cumplió el Cuarto Sello en la séptima edad? Pues se va a cumplir acá arriba. Acá arriba, en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular, será que el enemigo perseguirá a la Iglesia del Señor Jesucristo y traerá una apretura, en donde el anticristo se levantará y tomará el control totalmente del gobierno a nivel mundial.

Pero la Iglesia del Señor Jesucristo estará acá arriba, en esta etapa. Y en el tiempo de esta etapa es que el enemigo vendrá como un río; pero Dios levantará bandera en contra de él30: vendrá la plenitud de Dios manifestada en Su Iglesia por medio del mensajero de la Edad de la Piedra Angular; y eso será lo que contrarrestará al anticristo, al hombre de pecado, a la bestia, en el Día Postrero.

Y ahí es donde es llamado el pueblo hebreo: en esa etapa de esa manifestación de Dios en toda Su plenitud en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, donde nos encontramos en la actualidad pasando de etapa en etapa, como pasaron de etapa en etapa los escogidos de Dios durante las siete edades de la Iglesia gentil.

Así que podemos ver dónde nos encontramos. Y para todos es una buena noticia que en el Propiciatorio en el Cielo, hay Sangre; por lo tanto, hay misericordia para cada uno de ustedes y para mí también. Y si alguien no la necesita, esa Sangre, ¡yo sí la necesito!

Así que aprovechen bien la Sangre de Cristo sobre el Propiciatorio, y laven sus pecados en la Sangre de Jesucristo en todo momento que cometan algún error o algún pecado.

¿Dónde está la Sangre de Jesucristo en la actualidad? Está en el Cielo, en el Propiciatorio; y está aplicada aquí, en el corazón de cada uno de los escogidos de Dios.

Y Él dice: “Cuando yo vea la Sangre, pasaré de vosotros”. O sea, el juicio divino viene para aquellos que no tengan la Sangre aplicada en el dintel de su corazón y los postes de su corazón, de su alma; y por eso es tan importante la Sangre de Cristo para cada uno de nosotros en este Día Postrero.

Vean cómo de edad en edad estuvo la Sangre de Cristo manifestada en cada edad, aplicada en el corazón de los escogidos de Dios, en el territorio donde estaban los escogidos.

Y ahora, ¿dónde está aplicada la Sangre de Cristo? En los corazones, en las almas de los escogidos de Dios del Día Postrero, en la América Latina y el Caribe. Vean dónde es que Dios mira y ve la Sangre del Cordero aplicada.

Ahora, en términos generales, todavía no ha caído el juicio divino sobre el planeta Tierra en toda su plenitud, ¿por qué? Porque todavía, cuando Dios mira hacia la Tierra, mira a través de la Sangre de Jesucristo.

Pero cuando sea quitada del Trono de Intercesión: ya Dios no mirará a través de la Sangre de Cristo, y verá el pecado en los seres humanos; y la paga del pecado es muerte31, y vendrá la gran tribulación. Pero ya para ese tiempo nosotros estaremos transformados, con un cuerpo nuevo, y no tendremos problemas para ese tiempo. Por eso no nos asusta la gran tribulación.

Nos preocupa tener alguna mancha de pecado; pero tenemos la buena noticia que la Sangre de Cristo está en el Propiciatorio todavía, y Cristo está haciendo intercesión en ese lugar hasta que llegue hasta el último de los escogidos de Dios del Día Postrero y de la Edad de la Piedra Angular, y se complete así el Cuerpo Místico de nuestro amado Señor Jesucristo, para ser dedicado a Dios ese Cuerpo Místico de Jesucristo.

¿Dónde está la Sangre de Dios, la Sangre de Jesucristo?

Había una pregunta, y era: ¿La Sangre de Cristo era sangre hebrea o era sangre gentil? Era la Sangre de Dios; y no era ni sangre hebrea ni sangre gentil, sino la Sangre de Dios; porque Dios fue el que creó esa célula de sangre en el vientre de María, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó el cuerpo de Jesús, y corría por esas venas esa Sangre Divina.

Sangre humana no podía llevar a cabo la redención del ser humano, sangre humana no sería aceptada por Dios; sino la Sangre Divina en un cuerpo que fue creado por Dios; y vino a ser el Pariente Redentor nuestro, y podía derramar Su Sangre y limpiarnos de todo pecado.

Esa es la Sangre que está en el Trono de Dios, haciendo intercesión por todos los escogidos del Día Postrero, como hizo intercesión por los escogidos de cada edad. ¿Dónde está? En el Propiciatorio, en el Templo que está en el Cielo, allí, en el Lugar Santísimo.

“EL MISTERIO DE LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO”. Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión: “EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

¿Vieron que era un misterio? ¿Pero vieron que este misterio sería abierto, revelado, a los escogidos de Dios? Y de edad en edad los escogidos han estado viendo ese misterio abierto, y han estado aprovechando la Sangre de Cristo para lavar sus pecados en la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios.

Hemos visto que nuestro hermano Branham habló en Los Sellos, y también en otros mensajes, como si todo ya estuviera cumplido; pero después nos dice que eso está en el futuro; pero tenía que hablarlo como si estuviera cumpliéndose ya, porque él lo está viendo en y conforme a la Mente de Dios, como está para ser cumplido.

Y también en nuestro tiempo hemos estado viendo cosas que aparentemente están cumplidas plenamente, pero más bien están en proceso de cumplimiento.

Ahora, hemos visto que se entrelaza un cambio en nuestra edad, y también en el pueblo y en el mensajero y en el territorio. Un cambio de edad, un cambio de dispensación, un cambio de Mensaje, un cambio de pueblo, y un cambio de ministerio de Jesucristo: de Cordero a León, de Sacerdote a Juez de toda la Tierra. Y ese cambio es el que nosotros estaremos viendo.

Y cuando el último de los escogidos llegue, Cristo saldrá del Lugar de Intercesión, y se convertirá ese Trono —que ha sido de misericordia por todos estos cientos de años—, se convertirá en un Trono de Juicio; y traerá, y será hablado desde el Trono de Dios, el juicio de la gran tribulación, y será comunicado a la raza humana por medio del Templo espiritual de Cristo, por medio del ministerio que estará en ese Templo, que pasará de los gentiles, de la Iglesia gentil, al pueblo hebreo. Vamos a dejarlo ahí.

Hemos visto (¿qué?): “EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta mañana, dándoles testimonio de la Sangre de Cristo, de este misterio de la Sangre de Cristo.

Tendremos que dar otro recorrido por este tema; porque vimos la Sangre de Cristo de edad en edad, la vimos en el Lugar Santo, pero ahora la estamos viendo en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y de eso hay que hablar más adelante.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes, dándoles testimonio de la Sangre… de: “EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

Y bajo ese tema o bajo esa otra parte (que en algún momento estaremos hablando en alguna de las conferencias en alguna nación, en algún país), estaremos viendo: “LA SANGRE DEL CORDERO EN EL LUGAR SANTÍSIMO DEL TEMPLO ESPIRITUAL DE JESUCRISTO”.

Miguel, apunta por ahí, apúntate bien ese tema (o después lo modificamos), para ver lo que esto representa en este Día Postrero con más detalles.

Bueno, que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, nuestro amado Salvador y Redentor, que con Su Sangre nos redimió y nos lavó todos nuestros pecados, y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, sean sobre nosotros todas Sus bendiciones, se materialicen en cada uno de nosotros, y pronto todos seamos transformados. Y tengamos esa temporada de 30 a 40 días aquí, y luego vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y con nosotros nuevamente el reverendo Miguel Bermúdez Marín.

“EL MISTERIO DE LA SANGRE DE CRISTO”.

[Revisión julio 2022]

1 Éxodo 12:1-28

2 Éxodo 12:29-30

3 Romanos 3:24-25

4 Salmos 34:7

5 San Juan 6:53

6 Mt. 26:38-42, Mr. 14:35-36, Lc. 22:40-42

7 San Juan 12:24

8 San Juan 10:17-18

9 1 Pedro 3:18-20

10 Apocalipsis 1:18

11 San Mateo 27:53

12 Hechos 1:1-3

13 San Lucas 2:21-24

14 San Mateo 27:51

15 San Mateo 24:1-2, San Marcos 13:1-2, San Lucas 21:5-6

16 Hechos 15:14

17 San Mateo 3:13-17, San Marcos 1:9-11, San Lucas 3:21-22

18 San Lucas 1:26-35

19 San Mateo 2:1-6

20 Éxodo 2:1-10

21 Éxodo 1:15-22

22 Los Sellos, pág. 467, párr. 146

23 San Mateo 2:13-20

24 San Juan 1:29, 1:36

25 San Mateo 4:1-10, San Marcos 1:12-13, San Lucas 4:1-13

26 San Lucas 4:28-30

27 San Juan 3:26-30

28 1 Juan 2:1

29 Apocalipsis 22:11

30 Isaías 59:19

31 Romanos 6:23

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