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Los secretos bajo el Séptimo Sello
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Los secretos bajo el Séptimo Sello

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, televidentes, y también los que están a través de la línea telefónica. Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y nos abra las Escrituras en esta ocasión, y nos abra el entendimiento para poder comprenderlas y recibir el beneficio de esas Escrituras que son abiertas en este Día Postrero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión nuestro tema es: “LOS SECRETOS BAJO EL SÉPTIMO SELLO”.

Y leemos en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, donde dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Que Dios bendiga nuestros corazones con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LOS SECRETOS BAJO EL SÉPTIMO SELLO”.

Todas las cosas correspondientes al Día Postrero, cuando ya las siete etapas o edades de la Iglesia gentil han cesado…, las cuales fueron dibujadas y colocadas en este diagrama1, por el reverendo William Marrion Branham, donde nos muestra que las edades de la Iglesia del Señor entre los gentiles comenzaron en el tiempo de San Pablo.

Y San Pablo fue el primer ángel mensajero enviado por Cristo para Su Iglesia entre los gentiles. Y luego vino Ireneo, y luego vino Martín, y Colombo, y Lutero, y Wesley, y luego vino el reverendo William Marrion Branham; cada uno en el territorio donde se cumplió la edad para la cual fue enviado; y el pueblo que lo recibió, en su mayoría estaba en el territorio donde se cumplió esa edad.

La primera edad se cumplió en Asia Menor, donde estuvo San Pablo predicando el Evangelio; la segunda edad se cumplió en Francia, donde estaba Ireneo predicando el Evangelio. Y luego encontramos que…

Vean ustedes, de Asia Menor pasó Cristo en Espíritu Santo a Europa, y se manifestó por medio de Ireneo allá en Francia; y llamó y juntó a Sus escogidos de esa edad, así como Cristo había dicho en San Juan, capítulo 10, verso 14 al 16, que Él haría, cuando dijo:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son hebreos, sino que son gentiles; dice); aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”.

Ahora, vean ustedes que Cristo prometió llamar Sus ovejas, las ovejas que no eran del redil hebreo, que no eran del pueblo hebreo; por lo tanto, serían gentiles, y estarían en medio de los gentiles; y Cristo dijo que escucharían Su Voz.

¿Cómo escucharían Su Voz? ¿Cómo se cumplió esto? Por medio de cada ángel mensajero en cada edad, Cristo estuvo manifestado en Espíritu Santo; y estuvo hablando por medio de cada mensajero, y estuvo llamando y juntando a Sus ovejas, a Sus escogidos, en cada edad, que es la Iglesia del Señor Jesucristo pasando por todas estas etapas o edades.

Y ese es el Redil del Señor, ese es el Cuerpo Místico de Cristo, donde serían llamadas y juntadas las ovejas del Señor desde la primera edad hasta la Edad de la Piedra Angular.

Encontramos que también en la época de los apóstoles, San Pedro y los otros apóstoles, también estaban siendo llamadas y juntadas las ovejas de Cristo (¿dónde?) en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Porque no hay otro lugar para llamar y juntar las ovejas del Señor Jesucristo, a los escogidos de Dios, sino el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, que es Su Iglesia. Ese es el Reino de los Cielos, que ha ido creciendo de edad en edad, de etapa en etapa, aquí en la Tierra.

Y luego que han transcurrido estas siete etapas, podemos ver —a través de la historia— que Dios usó a San Pablo, luego usó a Ireneo en la segunda edad allá… Vean, así como usó a San Pablo en Asia Menor, luego usó a Ireneo en Europa, en Francia (territorio que pertenece a Europa); luego usó a Martín también, allá en Europa también, en cierto territorio; luego usó a Colombo también, en Europa, en cierto territorio; luego usó a Lutero allá en Alemania; luego usó a Wesley allá en Inglaterra.

Y vean ustedes cómo en Europa tuvo Cristo cinco manifestaciones por medio de esos cinco mensajeros que Él envió, a través de los cuales estuvo hablando, y estuvo llamando y juntando a los escogidos de Dios; y vean ustedes, los colocó (¿dónde?) en Su Redil, en Su Cuerpo Místico de creyentes.

Luego pasó a Norteamérica, Jesucristo en Espíritu Santo: envió a Su séptimo mensajero para la séptima edad de la Iglesia gentil, la cual se cumplió en Norteamérica; y ahí estaba el mensajero para la séptima edad de la Iglesia gentil, uno de en medio del pueblo donde se estaba cumpliendo la séptima edad de la Iglesia gentil; al cual ungió y usó en esa séptima etapa de la Iglesia gentil, y llamó y juntó a los escogidos de esa séptima edad.

Y luego tuvo una etapa aquí, entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular, en donde Cristo estuvo también en el séptimo ángel mensajero, y en donde encontramos que ya estaba fuera de la séptima edad, o sea, fuera del movimiento de gente que estaban en esa Edad de Laodicea.

Pero miren ustedes, Cristo manifestado ahí, llevó a cabo una Obra muy importante, en donde nos trajo Su Palabra por medio de ese séptimo ángel mensajero. Y luego que se fue, solamente nos queda una sola forma para escuchar la Voz de Cristo, así como hubo una forma en cada edad para escuchar la Voz de Cristo, y fue por medio del mensajero de cada edad.

Ahora, vean cómo vino Cristo a cada edad manifestado: en y por medio del ángel mensajero de cada edad; y por medio de ese mensajero les habló a Sus ovejas, las llamó y las colocó en el Cuerpo Místico de Cristo, en el Redil del Señor, en la parte del Redil que les correspondía, o sea, en la edad correspondiente a la manifestación de Cristo por medio del mensajero de cada edad.

Y ahora, para el Día Postrero, así como Cristo vino en medio de Su Iglesia gentil pasando de etapa en etapa por medio de cada ángel mensajero, para la Edad de la Piedra Angular: la Venida de Cristo a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino es por medio de Su Ángel Mensajero, a través del cual estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, las cuales Él prometió que nos daría a conocer aquí en Apocalipsis, capítulo 4 y verso 1, donde dice, con esa Voz de Trompeta, nos dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Y luego, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Las cosas que Cristo prometió que nos daría a conocer, ahora envía a Su Ángel Mensajero, para por medio de Su Ángel Mensajero ser dadas a conocer todas estas cosas; porque por medio de Su Ángel Mensajero, Cristo para el Día Postrero estará manifestado hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. ¿En qué territorio? En la América Latina y el Caribe.

Así como Cristo habló en los diferentes idiomas (en los idiomas que tenían los mensajeros de las diferentes etapas), habló en el idioma de cada uno de esos mensajeros por medio de cada mensajero; para el Día Postrero hablará en el idioma del Ángel Mensajero de Jesucristo, le hablará a los latinoamericanos y caribeños todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y así el misterio que estuvo oculto en la mente de Dios, y que nadie ni en el Cielo ni en la Tierra conocía, será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino por medio del Ángel del Señor Jesucristo; en el cual estará Cristo en Espíritu Santo manifestado, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero.

Esto es así porque toda revelación tiene que venir a un profeta, y por medio de un profeta tiene que ser dada (esa revelación) a conocer al pueblo de Dios. Esto es así porque “no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas” (Amós, capítulo 3, verso 7). Y Dios coloca Su Palabra (¿dónde?) en la boca de Sus profetas.

En Deuteronomio, capítulo 18, versos 15 en adelante, nos dice así:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis…”.

Así nos dice Dios por medio del profeta Moisés.

¿A quién está llamado el pueblo a escuchar? Al profeta que Dios levanta de en medio del pueblo, y lo envía con Su Mensaje. Dice:

“… conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca (¿Dónde coloca Dios Su Palabra? En la boca del profeta que Él envía), y él les hablará (¿qué cosa?) todo lo que yo le mandare”.

Vean cómo viene el Mensaje de Dios para cada edad y para cada dispensación: cuando envía un profeta, ahí está el Mensaje de Dios para el pueblo, para esa edad o para esa dispensación.

Y ahora, vean ustedes, cuando envió profetas a Su pueblo, tanto al pueblo hebreo como a Su Iglesia, encontramos que esa promesa se cumplió parcialmente; pero cuando apareció Jesús, se cumplió en Jesús en toda su plenitud.

Luego encontramos que en los siete ángeles mensajeros se ha cumplido esta promesa parcialmente; pero para el Día Postrero, por medio de la manifestación de Cristo a través de Su Ángel Mensajero, esta promesa estará siendo cumplida en toda su plenitud. Y estará sobre la Tierra un profeta dispensacional con un Mensaje dispensacional, dando a conocer todos estos misterios, todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero.

Y, por consiguiente, estará revelando el secreto bajo el Séptimo Sello, y estará revelando todos los secretos que hay bajo ese Séptimo Sello; porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, y bajo la Segunda Venida de Cristo hay un sinnúmero de secretos que serán cumplidos, serán revelados, hay un sinnúmero de misterios correspondientes a la Segunda Venida de Cristo.

Por ejemplo, tenemos la promesa de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, de la cual nos habló el mismo Jesucristo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 al 28, y nos dice de la siguiente manera (vamos a leerlo); dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Este misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles es uno de los misterios que está bajo el Séptimo Sello; porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, también tenemos la promesa de Cristo en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, que dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Aquí tenemos la promesa de la Venida del Hijo del Hombre en las nubes, o en una nube, con poder y gran gloria, y dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos…”.

Este es otro de los secretos bajo el Séptimo Sello: la venida y ministerio de los Ángeles del Señor con la Gran Voz de Trompeta. La Gran Voz de Trompeta es el Mensaje del Evangelio del Reino, es la Trompeta del Evangelio del Reino sonando, proclamando, la Segunda Venida de Cristo, proclamando el Mensaje que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Y Sus Ángeles, los Ángeles del Hijo del Hombre, son los ministerios de Moisés y Elías: el ministerio de Moisés por segunda ocasión siendo manifestado en la Tierra, y el ministerio de Elías siendo manifestado por quinta ocasión en esta Tierra.

Esos son los Ángeles del Hijo del Hombre, los cuales aparecen también en Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante; y Zacarías, capítulo 4; estos son los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios, están en el Lugar Santísimo del Templo de Dios.

Ahora, este misterio, vean ustedes, sería abierto bajo el Séptimo Sello. Este misterio de los Ángeles del Señor, que son Moisés y Elías, sería abierto bajo el Séptimo Sello, dando a conocer que estos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en carne humana, en un hombre, que es el Ángel del Señor Jesucristo, en el cual estos ministerios estarán manifestados. Y por medio de la manifestación de estos ministerios estará surgiendo el Mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado por el Ángel del Señor Jesucristo; y con este Mensaje llamando y juntando a todos los escogidos de Dios en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Ahora, vean cómo este secreto o misterio, del cual todos los profetas hablaron (y el más que habló de él fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo), ahora vean cómo este ministerio sería para el Día Postrero: el ministerio de Moisés, el ministerio de Elías y el ministerio de Jesús. Este secreto o estos secretos bajo el Séptimo Sello, vean cómo serían cumplidos y serían abiertos a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final.

Ahora, hemos visto que el secreto, el misterio de Moisés y Elías y Jesús, es la Venida de Jesucristo en Espíritu Santo a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino en carne humana en Su Ángel Mensajero, en donde coloca y opera los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

Y con esos ministerios manifestados por Jesucristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero, Él estará cumpliendo todas esas profecías que hablan del Séptimo Sello, todas esas profecías que hablan de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y así estará Cristo cumpliendo Su Programa correspondiente al Día Postrero.

Así que nadie le tiene que decir a Cristo cómo Él debe venir; Él ya lo tiene ordenado, planificado y profetizado desde antes de la fundación del mundo. Lo que Él necesita es cumplir Sus promesas, cumplir el misterio del Séptimo Sello; y en la forma en que lo cumple, esa era la forma en que Él vendría; en la forma en que lo cumple, esa sería la interpretación de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles en el Día Postrero.

Y ahora, vean lo sencillo que es el misterio o secreto bajo el Séptimo Sello o del Séptimo Sello. Y vean que bajo el Séptimo Sello están todos los misterios correspondientes al Día Postrero; o sea que dependen del Séptimo Sello, dependen de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo. Porque todo lo que estará sucediendo en el Día Postrero, gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos del Séptimo Sello, o sea, hablándonos de la Segunda Venida de Cristo, en el mensaje de Los Siete Sellos (que fue impreso tanto en inglés como en español), en español en la página 464 y 466, hablándonos del Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo, nos dice de la siguiente manera:

“138. Ahora veamos el primer verso del capítulo 8 de Apocalipsis. Yo sé que están cansados (o sea, aquellos allá; aquí no), pero traten de escuchar por un tiempo más. Pedimos que el Dios del Cielo nos ayude, es mi oración. Debemos recordar que este Séptimo Sello es el fin del tiempo de todas las cosas (vean cómo bajo el Séptimo Sello está el fin, ¿de qué?, de todas las cosas). Correcto. Las cosas escritas en el Libro de la Redención, sellado desde antes de la fundación del mundo con siete sellos, todo termina. Es el fin de este mundo agitado, es el fin de la naturaleza agitada y es el fin de todo. En eso también encontramos el fin de las Trompetas, de las Copas, de la Tierra; y aun es el fin del tiempo (vean todas las cosas que están bajo el Séptimo Sello, vean todos esos secretos que están bajo el Séptimo Sello). El tiempo termina, así lo dice la Biblia en Apocalipsis 10:1-7, donde el Ángel dijo: ῾El tiempo no será más’. Y eso será en el día cuando este gran evento suceda. Allí todo termina.

139. Al final de este Séptimo Sello…”.

Ahora, vean ustedes, al final de este Séptimo Sello.

Vean que el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; así como, dos mil años atrás, la Primera Venida de Cristo fue como Cordero de Dios, cumplida Su Venida en aquel joven carpintero de Nazaret llamado Jesús.

Allí vino el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado como Cordero de Dios por medio de Su velo de carne llamado Jesús. Un sencillo joven carpintero de Nazaret fue el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo, de la Venida del Ángel del Pacto en un cuerpo humano nacido de una virgen, de la virgen María.

Ahora, el comienzo de ese misterio, el comienzo del cumplimiento de la Primera Venida de Cristo, vean ustedes, fue en el vientre de María por nueve meses, y luego naciendo en Belén de Judea, y luego creciendo como un niñito, luego llegando a la edad ya de joven, y luego llegando ya a la edad de adulto. Y vean, todo eso era la trayectoria de la Primera Venida de Cristo.

Y luego a los, aproximadamente, 30 años, digamos 29 años y medio, comenzó Su ministerio. Pero vean, el misterio de la Primera Venida de Cristo había comenzado en el vientre de una virgen, y luego en Belén de Judea naciendo en un establo, allá en un pesebre; y luego creciendo como un niño; de bebé a niño, de niño ya a jovencito, de jovencito ya a adulto, para comenzar Su ministerio a los 29 años y medio aproximadamente, donde tenía que cumplir la primera parte de la semana setenta.

Y la primera parte de la semana setenta son tres años y medio; y tenía que dejar la segunda parte para el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo; o sea que dejó la mitad de la semana para la segunda parte de Su Venida.

La primera parte de la Venida de Cristo fue Su Primera Venida, la segunda parte de la Venida de Cristo es Su Segunda Venida.

Es la Venida del Ángel del Pacto, dos mil años atrás, en la persona de Jesús de Nazaret, aquel joven carpintero. Y es la segunda parte de la Venida de Cristo, Su Segunda Venida, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo, para manifestarse en medio de Su Iglesia gentil y llevar a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero, para que los muertos en Cristo puedan ser resucitados y nosotros los que vivimos podamos ser transformados.

Y para eso Él nos llama con la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, y nos junta en la Edad de la Piedra Angular y en una nueva dispensación, en la Dispensación del Reino; y nos revela todos estos misterios, todas estas cosas que deben suceder pronto; y así nos prepara para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ahora vean todas las cosas que están bajo el Séptimo Sello. Todas las cosas que están bajo el Séptimo Sello son las que corresponden a este Día Postrero.

Y ahora, el comienzo del Séptimo Sello es pasado en forma inadvertida por los seres humanos; como fue pasado inadvertido el cumplimiento del comienzo de la Primera Venida de Cristo. El comienzo fue en el vientre de María y después naciendo en esta Tierra; pero al final de la Primera Venida de Cristo se llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; eso fue al final de la Primera Venida de Cristo; porque al final es que se cumple la parte culminante de Su Venida.

Y ahora, vean ustedes, por 33 años estuvo la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo, y ni se dieron cuenta; excepto un grupo pequeño que escuchó la Voz de Dios por medio de Jesús, y reconoció que lo que estaba sucediendo por medio de Jesucristo era nada menos que el cumplimiento de la Venida del Mesías, del Rey de Israel, en medio del pueblo hebreo; era el Ángel del Pacto en carne humana, en un velo de carne sencillo, llamado Jesús de Nazaret, un joven carpintero de Nazaret.

No era un teólogo, no había estudiado en los seminarios ni en los institutos religiosos, por lo tanto, no tenía un doctorado en divinidad, no era un doctor en teología; pero era el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías. Era nada menos que el Ángel de Jehová en un cuerpo humano manifestado visitando al pueblo hebreo.

Ahora, ¿quién le podría enseñar al Ángel de Jehová teología? ¿Quién le podría enseñar al Ángel de Jehová? ¿Quién fue su consejero para enseñarle cómo diseñar el Programa de Redención? Nadie le pudo aconsejar; Él lo diseñó solo, y Él es el que lo cumple.

Cumplió el Programa de Redención como Cordero de Dios en la Cruz del Calvario, y esa fue la interpretación que Dios le dio a la Primera Venida del Mesías; no hay otra interpretación. Y cualquiera que tenga otra interpretación, está equivocado. La interpretación correcta fue la Venida del Ángel del Pacto en carne humana en la persona de Jesús; Emanuel, Dios con nosotros en este planeta Tierra en medio del pueblo hebreo manifestado.

Los que tienen otra interpretación de lo que sería la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo, todavía están esperando la Primera Venida de Cristo; y estamos ya en el tiempo de la Segunda Venida de Cristo.

Miren cómo se les pasó por alto, por encima de sus cabezas, de sus mentes, de su entendimiento teológico, el cumplimiento de la Venida del Mesías en carne humana en aquel joven sencillo de Nazaret llamado Jesús, el carpintero de Nazaret.

Ahora, ¿qué si Dios sorprende a la raza humana de nuevo, y les envía otro obrero de la construcción? Porque Jesús era un obrero de la construcción. Nadie se imaginó que por medio de un obrero de la construcción Dios iba a cumplir la Primera Venida del Mesías.

Ni se lo imaginaron dos mil años atrás, ni lo tienen en sus mentes; tampoco, ni siquiera imaginaron, para el Día Postrero.

Es que siempre la gente falla cuando Dios cumple lo que Él ha prometido, porque le dan ellos su propia interpretación; y cuando Dios interpreta lo que Él prometió, cumpliéndolo, la gente dice: “Pero es que en la forma en que yo lo entiendo, no es así”.

Bueno, su forma de entenderlo está equivocada. Usted debe dejar su forma y tomar la forma de Dios; porque la forma en que Dios lo cumple es la interpretación que Dios le está dando. Eso ha sido así siempre. Y los que han dejado la forma humana en la que ellos esperaban o pensaban que sería el cumplimiento de una promesa divina, y se agarran del cumplimiento de esa promesa: ¡tienen la bendición de Dios!; no importa que sean personas pobres, no importa que sean personas que no hayan estudiado mucho.

Vean ustedes, Pedro y los demás apóstoles eran personas sencillas, pero se agarraron del cumplimiento de la Primera Venida de Cristo en esa forma tan sencilla en que estaba cumplida, y creyeron con toda su alma que Jesús era el cumplimiento de la Venida del Mesías; lo creyeron con toda su alma, y vean ustedes la bendición tan grande que recibieron.

El sumo sacerdote y los doctores la Ley y los sacerdotes de aquel tiempo, que habían estudiado mucha teología, que sabían más que San Pedro y que todos los apóstoles, vean ustedes, no pudieron creer el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, no pudieron creer la interpretación que Dios le dio cumpliendo la Primera Venida del Mesías, y se quedaron sin la bendición de Dios.

Y todavía, vean ustedes, el pueblo hebreo no se ha dado cuenta que la Primera Venida del Mesías ya se cumplió; o sea, la primera parte de la Venida del Mesías ya está cumplida. Y solamente les falta a ellos que Dios les dé a conocer la segunda parte de la Venida del Mesías, como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y el pueblo hebreo para el Día Postrero sí va a despertar, porque Dios lo ha prometido; y va a recibir la Segunda Venida de Cristo, y luego conocerá la historia de la Primera Venida de Cristo.

Y ahora, este misterio del Séptimo Sello y todos los secretos escondidos bajo el Séptimo Sello, vean ustedes, están aquí hablados por el reverendo William Marrion Branham. Dice [Los Sellos, pág. 464]:

“[138]. Allí todo termina”.

¿Dónde? En el Séptimo Sello, en la Segunda Venida de Cristo.

“139. Al final de este Séptimo Sello es el fin de la edad de la Iglesia; es el fin del Séptimo Sello, es el fin de las Trompetas, es el fin de las Copas y aun es el fin de la entrada al Milenio. Todo eso es contenido en el Séptimo Sello”.

Ahora, vamos a ver si Miguel está por aquí cerca, para ver si me puede traer el libro de Las Edades que está por allí (debe estar en el bulto allí, en la oficina).

Dice: “Todo eso es contenido en el Séptimo Sello”.

Miren tantas cosas que contiene el Séptimo Sello. O sea que el cumplimiento del Séptimo Sello estará moviéndose en tal forma que estará cumpliendo cada promesa correspondiente a la Segunda Venida de Cristo, y estará así llevándose a cabo todo lo que está prometido.

Ahora, en el libro de Las Edades nos habla también de la introducción al Milenio; y miren… Vamos a leer esto aquí. Esto es bastante importante. Vamos a ver si lo podemos leer en una forma que ustedes lo puedan comprender. Dice [página 361]:

“[15]. … me mantengo firme en mi creencia después de treinta años, porque Jesús NO dijo que nadie conocería el año, mes o semana en que Su Venida habría de ser completada. Así que, repito, yo sinceramente creo y mantengo como un estudiante particular de la Palabra, juntamente con la inspiración Divina, que el año 1977 debe poner fin a los sistemas mundiales e introducir el Milenio”.

Ahora, la introducción al Milenio le toca al Séptimo Sello. El Séptimo Sello, vean ustedes, es el que introduce el Milenio. “Un día delante del Señor es (¿como qué?) como mil años, y mil años como un día” nos dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8; y también el profeta Moisés en el Salmo 90 y verso 4, nos habla la misma cosa. Y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, encontraremos que ya estamos en el séptimo milenio, que es el Día Postrero o Día del Señor; y en ese séptimo milenio es que es efectuada la introducción al Milenio bajo el ministerio de Séptimo Sello.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, el sexto milenio terminó alrededor de 1965; ya para el 66 estaba comenzando el séptimo milenio. Y ya para esa fecha el Ángel del Señor Jesucristo tenía que haber comenzado Su ministerio; porque en el cielo apareció una señal muy importante: una nube misteriosa a 26 millas de altura, con 30 millas de ancho por 50 millas de largo2, sobre los cielos de Arizona. Y a la altura que apareció, no hay humedad para formar nubes, y no hay aviones que vuelen a esa altura, y menos en ese tiempo de febrero 28 de 1963.

El misterio de esta nube lo da a conocer el reverendo William Marrion Branham en el libro de Los Sellos en español, página 469, donde nos dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ῾Me levantó, me alzó’”.

¿Quién fue el que levantó, el que alzó, al reverendo William Marrion Branham, y lo colocó en esta nube? Ese Ángel que era muy diferente a los demás. Lo llevó en espíritu, en cuerpo teofánico, y lo colocó en esa nube.

“154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

¿Quién es el que tenía el Séptimo Sello? Este Ángel que era diferente a los demás, el cual forma…, si tornamos la foto hacia la derecha, el cual forma la peluca blanca del Señor. Porque esta foto, en esta forma colocada, forma el rostro del Señor; y los siete ángeles mensajeros de las siete edades (que están aquí) forman la barba del Señor; y el Ángel que era diferente a los demás forma el cabello blanco del Señor. Vean ustedes, la barba del Señor y el cabello del Señor, en tipo y figura.

Miren ustedes, cuando se cumple ese tipo y figura, el cual está presentado en Apocalipsis, capítulo 1 y versos… Vamos a ver, versos 13 en adelante, dice:

“… y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana…”.

Ahí tienen el cabello blanco del Señor. Pero eso no significa que porque han transcurrido ya dos mil años, se le puso el cabello blanco al Señor. Esos son los símbolos o los atributos que el Hijo del Hombre, Jesucristo, estará manifestando en Su Venida. Vean ustedes:

“… sus ojos (eran) como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos…”.

La Espada es la Palabra de Dios. Y la boca del Hijo del Hombre, de Jesucristo, es el mensajero que Él en el Día Postrero tendría en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Porque la boca de Dios siempre han sido los profetas de Dios en cada edad y en cada dispensación en que Dios los ha enviado.

¿Dónde dijo Dios, por medio del profeta Moisés, que colocaría Su Palabra? Él dijo3: “Y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”; está hablando ahí del profeta que Él levanta de en medio del pueblo. “Profeta les levantaré de en medio del pueblo, como tú; y pondré mis palabras en su boca”, o sea, profeta como Moisés.

Y ahora, vean ustedes que estos son los símbolos que hablan de las cosas que Cristo estará haciendo en Su Venida en el Día Postrero.

“… y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza”.

Ahora, vean que Su rostro aparece como el sol aquí (en Apocalipsis, capítulo 1), y también en el Monte de la Transfiguración Su rostro resplandeció como el sol. En Apocalipsis, capítulo 10, también, cuando Cristo desciende del Cielo, que es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, vean ustedes, Su rostro también está resplandeciendo. Dice:

[Apocalipsis 10:1] “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces (hablaron sus voces)”.

Ahora, vean que Cristo descendiendo del Cielo, el Ángel Fuerte, viene con Su rostro (¿cómo?) como el sol. Ese es el tipo y figura de la Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores; porque el sol es el astro rey, y Cristo es el Rey de reyes y Señor de señores.

Él es Rey en la séptima dimensión, Él es Rey en la sexta dimensión (Rey-Teofanía) y Él es Rey en esta dimensión; y Él viene como Rey para sentarse en el Trono de David, y reinar sobre el pueblo hebreo por mil años y luego por toda la eternidad, y reinar sobre el mundo entero.

Ahora, podemos ver estos símbolos apocalípticos, y podemos ver también el significado de estos símbolos, y podemos ver cómo Él cumple esos símbolos. Miren aquí la barba del Señor, formada por los siete ángeles mensajeros de las siete edades; o sea que la parte aquí, de la barba del Señor, fue cumplida por el ministerio de los siete ángeles del Señor Jesucristo. Y ahora, el cabello blanco del Señor aquí en esta nube, lo cual está mostrado también en Apocalipsis, capítulo 1, y Apocalipsis, capítulo 10, se cumple bajo el ministerio de este Ángel que era muy diferente a los demás.

Y así como cada ángel mensajero que se encuentra aquí tuvo que ser manifestado en carne humana para tener su ministerio y cumplirse ese tipo y figura de la barba del Señor; para cumplirse el tipo y figura del cabello blanco del Señor tiene que venir este Ángel que forma aquí el cabello blanco del Señor, que es el Ángel que tiene el Séptimo Sello; tiene que venir a la Tierra en carne humana y manifestarse por medio de Su Ángel Mensajero, por medio del Ángel Mensajero de Jesucristo, y así cumplirse el tipo y figura del cabello blanco del Señor, que nos habla de experiencia, de madurez y de sabiduría para juzgar el mundo entero.

Y esto es bajo el ministerio del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, de este Ángel que era muy diferente a los demás, manifestado ese ministerio en el Ángel del Señor Jesucristo.

Y con la manifestación del Ángel que era muy diferente a los demás, del Ángel del Pacto a través del Ángel de Jesucristo: el Séptimo Sello —en cuanto a su cumplimiento— se abre aquí en la Tierra para traer las bendiciones prometidas para Su Iglesia en el Día Postrero: para hablarle por medio de Su Ángel Mensajero, llamar a los escogidos, colocarlos en el Redil del Señor en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y revelarle todas estas cosas que deben suceder pronto, todos estos misterios proféticos correspondientes al Día Postrero, y prepararnos para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Porque con la revelación que Jesucristo trae por medio de Su Ángel Mensajero, clamando como cuando un león ruge y los siete truenos emitiendo sus voces, nos da la fe para ser transformados y raptados; nos da la revelación, la fe, la revelación, de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo, velándose y revelándose por medio de Su Ángel Mensajero. Y ahora, vean ustedes cómo este misterio tan grande sería revelado en forma tan sencilla en el Día Postrero.

Veamos cómo este misterio del Séptimo Sello sería abierto en cuanto a Su cumplimiento aquí en la Tierra, y también sería abierto en cuanto a darle a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo el cumplimiento de este misterio.

Sería dado a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo que el misterio del Séptimo Sello, el misterio la Segunda Venida de Cristo, sería la Venida de Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, viniendo este Ángel, viniendo en el Día Postrero a Su Iglesia, a la Edad de la Piedra Angular y a la Dispensación del Reino, y velándose en Su Ángel Mensajero, y revelándose por medio de Su Ángel Mensajero.

Ahora, Juan quiso adorar al Ángel del Señor Jesucristo y le fue prohibido; porque el Ángel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo. Él solamente es el instrumento de Jesucristo en el Día Postrero, él solamente es el instrumento en el cual el Ángel del Pacto, Jesucristo, se manifiesta en el Día Postrero como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo, y nos revela todas estas cosas que deben suceder en este Día Postrero.

Y ahora, vean lo sencillo que es el misterio del Séptimo Sello. Eso es Dios en simplicidad. El grande es Dios, Jesucristo, el Ángel del Pacto; pero siempre el velo de carne en el cual Dios se ha manifestado de edad en edad y de dispensación en dispensación, ha sido un velo de carne sencillo, ha sido un ser humano, un profeta sencillo.

Vean, la manifestación del Ángel del Pacto, de Dios, en la Venida del Mesías como Cordero de Dios, vean ustedes, el velo de carne era un joven carpintero sencillo de Nazaret. Y decían…, cuando Jesús hablaba acerca de la Venida del Mesías y les decía: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”, dándoles la revelación de que estaba cumplida esa promesa en Él, ellos decían: “¿No es este Jesús el hijo de José?”4.

“¿No es este el hijo del carpintero de Nazaret, de aquí de nuestra ciudad, al cual nosotros conocemos? Conocemos a José, conocemos a María, conocemos su familia, y ahora… también lo conocemos a él; desde pequeñito ha estado con nosotros aquí, y desde pequeño nos ha leído las Escrituras cuando ha venido aquí los sábados a la sinagoga. Y ahora, como de costumbre, ha venido a la sinagoga este sábado y se le ha dado el libro del profeta Isaías, como de costumbre; porque así se ha hecho con él en otras ocasiones cuando Él se criaba aquí y estaba siempre con nosotros. Pero ahora se ha ido a viajar para otras ciudades y ha estado predicando por otros lugares, y ha estado haciendo muchísimos milagros. Pero hoy está con nosotros aquí en la sinagoga, y le hemos dado el libro del profeta Isaías para que lea en él, como de costumbre hemos hecho con él; él nos ha leído las Escrituras; pero ahora nos lee una Escritura mesiánica, ¡y nos dice que está cumplida en él!, y nosotros lo conocemos a él”.

Bueno, bien dice la Escritura: “No hay profeta con honra en su tierra”5. Es el lugar donde más deshonran a un profeta: en su propia tierra. No hay profeta sin honra sino en su propia tierra; ahí es donde no tiene honra, donde no le dan honra, donde lo deshonran. Cristo dijo en una ocasión: “Ustedes son los que me han deshonrado”6.

Ahora, vean ustedes, Cristo les ha dado testimonio de la verdad, de lo que se está cumpliendo conforme a las profecías correspondientes a aquel tiempo. Y la verdad tiene que ser hablada, aunque haya personas que no la quieran creer. Pero eso no importa; porque los que están predestinados para oír y creer, que son los que tienen oídos para oír la Voz de Dios: oirán la Voz de Dios, y creerán en lo profundo de su alma.

Así que por causa de los incrédulos no se puede detener la verdad, no se puede detener el decir la verdad divina correspondiente al tiempo que le toca a uno vivir.

Ahora, para este Día Postrero hay más Palabra profética para ser cumplida; y la segunda parte de la Venida del Señor, que es la Segunda Venida de Cristo, corresponde a este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

Y la señal del Hijo del Hombre, vean ustedes, ha sido vista en el cielo; dijo Jesucristo que sería vista la señal del Hijo del Hombre en el cielo. San Mateo 24, versos 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Una nube misteriosa, aquí la tenemos. Siete ángeles, los siete ángeles de las siete edades de la Iglesia gentil, y otro Ángel que era muy diferente a los demás. Ahí está el Ángel Fuerte, el que tenía el Séptimo Sello; para en el Día Postrero ser manifestado en la Tierra en carne humana: en el Ángel del Señor Jesucristo, y cumplir así el Séptimo Sello; estar en la Tierra el Séptimo Sello en carne humana manifestado; estar en la Tierra el Séptimo Sello, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo, viniendo en el Día Postrero a Su Iglesia, en y a la Edad de la Piedra Angular, velado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Por eso Juan el apóstol quiso adorar al Ángel de Jesucristo: porque vio en el Ángel de Jesucristo el Séptimo Sello cumplido, la Segunda Venida de Cristo siendo manifestada por medio de Su Ángel Mensajero. Pero el Ángel Mensajero no es el Señor Jesucristo, sino es el velo de carne donde Jesucristo viene en el Día Postrero a Su Iglesia como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; y manifiesta en Su Ángel Mensajero los ministerios de Moisés por segunda ocasión, de Elías por quinta ocasión y de Jesús por segunda ocasión.

Ahora, hemos visto el misterio del Séptimo Sello. Y así como vino de edad en edad al territorio donde estaba el ángel mensajero de cada edad, para el Día Postrero estará en el territorio donde estará Su Ángel Mensajero, que es la América Latina y el Caribe; ahí es donde Cristo estaría manifestado a través de Su Ángel Mensajero como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, clamando como cuando ruge un león y los siete truenos emitiendo sus voces.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo escuchó la Voz de los Siete Truenos; o sea que escuchó al Ángel Fuerte clamando y los siete truenos emitiendo sus voces; pero no pudo entender lo que dijeron los Siete Truenos, porque dice que estaba en un idioma desconocido. Vean, aquí dice…, en la página 471 del libro de Los Sellos, dice:

“[161]. Y esa Luz que ustedes ven sobre la fotografía estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba”.

Y ahora, más arriba, miren ustedes… Más arriba de San Pablo ¿quién estaba? Ireneo. Más arriba de Ireneo ¿quién estaba? Martín. Más arriba de Martín ¿quién estaba? Colombo. Más arriba de Colombo ¿quién estaba? Lutero (esto es en el Cuerpo Místico de Cristo). Más arriba del Lutero ¿quién estaba? Wesley. Más arriba de Wesley ¿quién estaba? William Marrion Branham. Y más arriba que William Marrion Branham ¿quién estaría? El Ángel del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Vean que Cristo habla siempre en cada edad por medio de cada ángel mensajero. Para escuchar lo que Cristo estaría hablando en la segunda edad, tenían que subir más arriba: donde Cristo estaba más arriba hablando por medio de Ireneo, en el idioma de Ireneo.

Y así por el estilo, ahí el pueblo ha tenido que ir subiendo más arriba; porque Cristo va hacia arriba, va subiendo; va subiendo en Su Cuerpo Místico de creyentes hasta llegar a la Edad de la Piedra Angular, donde habla acá arriba, le habla a Su Ángel Mensajero; y luego Su Ángel Mensajero revela estas cosas a la Iglesia del Señor Jesucristo, ungido con el Espíritu de Cristo.

Por lo tanto, es Cristo por medio de Su Ángel Mensajero hablando más arriba. Y Cristo, el Ángel Fuerte, hablando más arriba de donde estaba el reverendo William Marrion Branham, el cual estaba aquí en esta etapa; y luego aquí, vean ustedes, él escucharía esos Truenos.

Porque escuchar la Voz de Cristo en la Edad de la Piedra Angular es estar escuchando los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10; porque es la Voz de Cristo hablando como cuando ruge un león, y siete truenos emitiendo sus voces; o sea, siendo emitido el Mensaje del Evangelio del Reino con el cual es revelado todo el misterio del Séptimo Sello y todos los misterios que giran alrededor del Séptimo Sello, todos los misterios que giran alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, veamos aquí:

“[161]. Se fue volando…”.

Y ahora, esto fue en la Visión de la Carpa. Vean ustedes:

“[161]. Se fue volando de donde yo estaba, y se fue a posar sobre la carpa, y dijo: ῾Te encontraré allí’. Esto será la Tercera Etapa, y no se lo dirás a nadie’”.

Ahora, ¿dónde será que Jesucristo en Su Segunda Venida encontrará a todos los santos de las edades pasadas que resucitarán? Los encontrará acá arriba.

¿Y dónde será que encontrará a los santos que están viviendo en este tiempo, que todavía están en cuerpos mortales? Los encuentra acá arriba. No acá abajo en la edad de San Pablo, porque ya esa edad pasó; es acá arriba.

Los llama y los junta, y aquí es donde se encuentra con Sus escogidos, para escuchar la Voz de Cristo cada escogido de Dios, y para obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder acá arriba, en la Edad de la Piedra Angular; y así obtener el conocimiento, la revelación, de la Venida de Cristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, manifestado por medio de Su Ángel Mensajero.

Dice: “[161]. ‘Te encontraré allí’”.

O sea que ese lugar de la Carpa, ese lugar pequeño, también está representado en la Edad de la Piedra Angular; y representa también la Edad de la Piedra Angular en cuanto al Cuerpo Místico de Jesucristo; así como el templo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, representa la Iglesia del Señor Jesucristo y representa también el Templo que está en el Cielo.

¿Y hubo un lugar pequeño en el templo que construyó Moisés y el que construyó Salomón? Claro que sí. ¿Cuál es ese lugar? El Lugar Santísimo.

En el templo que construyó Moisés era un lugar muy pequeño, donde estaba el arca del pacto con los querubines de gloria que estaban sobre el propiciatorio; y allí estaba Dios, en medio de los querubines de gloria, manifestado Dios en esa Columna de Fuego.

Vean ustedes hacia dónde se fue la Columna de Fuego, hacia dónde entró la Columna de Fuego en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón. Y vean cómo la Columna de Fuego, Jesucristo, el Ángel del Pacto, ha estado viajando aquí, en Su Iglesia, en Su Templo, de edad en edad. Estuvo en el Atrio primero; luego ha entrado al Lugar Santo, que son las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; pero ahora en el Día Postrero pasa a la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean cómo de edad en edad ungió la Columna de Fuego un ángel mensajero; y ahí estaba la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, Jesucristo, manifestado en Su Iglesia, en Su Templo, en la parte del Lugar Santo de Su Templo. Pero para el Día Postrero unge a Su Ángel Mensajero, y estará manifestado en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, que es la Edad de la Piedra Angular.

Y ahí es donde el Séptimo Sello es manifestado, es abierto, es cumplido y es revelado a todos los escogidos de Dios. Y bajo el Séptimo Sello hay un sinnúmero de cosas que tienen que ser cumplidas, hay un sinnúmero de promesas, de profecías, que tienen que ser cumplidas; y todas esas promesas serán cumplidas en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino por medio de la manifestación de Cristo a través de Su Ángel Mensajero.

“[161]. ‘Te encontraré allí’”.

Ahora, vean, sigue diciendo:

“Esto será la Tercera Etapa, y no se lo dirás a nadie.

162. Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ῾Esta es la Tercera Etapa’ (o sea, allá en el Cañón Sabino, cuando la espada le cayó en la mano; y la Espada es la Palabra). Hay tres cosas muy grandes que acompañan la Tercera Etapa. Una de ellas se abrió ayer, otra hoy, y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido. Pero estuve allí parado, y lo miré directamente; y esta es la Tercera Etapa, (o sea, en el cañón sabino cuando la espada le cayó en la mano y la espada es la Palabra) Hay tres cosas muy grandes que acompañan la Tercera Etapa. Una de ellas se abrió ayer, otra hoy, y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido. Pero estuve allí parado, y lo miré directamente; y esta es la Tercera Etapa, lo que viene. Y el Espíritu Santo de Dios…”.

Vean, viene el Espíritu Santo de Dios y cumple la Tercera Etapa. Y él dice: “Yo estuve allí parado, y lo vi”. O sea que él vio, siendo profeta, lo que vendría, pero dice:

“… y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido”.

No conocía el idioma en el cual se manifestaría Cristo como el León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces. No era el inglés, ni era el francés, ni era el idioma que hablaba San Pablo, ni era el idioma que hablaban los mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; era otro idioma. Ese es el idioma que estará hablando el Ángel del Señor Jesucristo.

Porque vean, de edad en edad Cristo ha estado hablando en el idioma del ángel mensajero, y ha estado llamando y juntando a Sus ovejas usando ese idioma. Y para el Día Postrero estará hablando a Su Iglesia y estará llamando y juntando a Sus ovejas en el idioma del Ángel del Señor Jesucristo, en el idioma del profeta de la Dispensación del Reino.

Miren cómo, en la página 466, él dice que escuchó esos Truenos, dice… Veamos aquí, hablando del Séptimo Sello, dice:

“[143]. Lo que sucedió es: Aquellos Siete Truenos que él escuchó (o sea, esos siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10) y que le fue prohibido escribir, ese es el misterio detrás de esos Siete Truenos consecutivos que salieron”.

El misterio detrás de esos Siete Truenos consecutivos que salieron, ¿cuál es? El Séptimo Sello, la Segunda Venida de Cristo.

Sin escuchar la Voz de Cristo, esos Siete Truenos de Apocalipsis, es imposible que ser humano alguno conozca el misterio de la Segunda Venida de Cristo. Porque lo que revela la Segunda Venida de Cristo es la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge, y siete truenos emitiendo sus voces; esa es la Voz de Cristo dándonos Su Mensaje del Evangelio del Reino.

“144. Ahora, ¿por qué? Prosigamos a probarlo: Este es el secreto que ninguno conoce. A Juan le fue prohibido escribirlo y aun de conocer un símbolo. ¿Por qué? Aquí está: No había ninguna actividad en el Cielo, porque de otra manera podría revelar el secreto. ¿Ahora lo ven? Si es tan tremendo, pues tiene que ser incluido, porque tiene que suceder; pero cuando sonaron los Siete Truenos… Ahora noten bien: Cuando vinieron los siete ángeles para tocar sus trompetas, entonces hubo un trueno; cuando Israel fue juntado, hubo una trompeta; cuando el tiempo no será más, entonces será la última trompeta, un trueno. Pero aquí tenemos siete truenos, uno tras otro: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete —un número perfecto. Siete truenos, uno tras otro, sonaron así rápidamente: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, pero sin que se entendiera. Luego, los Cielos no lo pudieron escribir, porque no lo conocen. Ninguna otra cosa tampoco lo conoce, porque no hay en qué basarse; es un tiempo de reposo. Fue tan tremendo que hasta a los ángeles no les fue dado a conocer. Ahora, ¿por qué? Si Satanás lograra conocer esto, quizás haría gran daño. Y esa es una cosa que él no sabe. Él puede interpretar lo que quiera y personificar cualquier don (ojalá estén aprendiendo), pero él no puede conocer esto, porque ni está escrito en la Palabra. Es un secreto por completo. Los ángeles y todos se callaron. Si ellos hubieran hecho algún movimiento, quizás eso hubiera servido para revelar algo; por eso se callaron y no se movieron.

145. Siete es el número perfecto de Dios, y hubo estos siete truenos consecutivos uno tras otro. Estos siete truenos sonaron así rápidamente, como si estuvieran deletreando algo. Ahora noten, pues, que en ese tiempo, Juan comenzó a escribir y le fue dicho: “No lo escribas”. Jesús nunca habló de esto; Juan no lo podía escribir; los ángeles no sabían nada de esto. Entonces, ¿qué es? Es aquello de lo cual dijo Jesús que ni los ángeles en el Cielo lo conocían, ni Jesús mismo lo conocía; porque Él dijo que solamente Dios lo conocía. Pero nos dijo que cuando comenzáramos a ver estas señales aparecer… ¿Ahora están entendiendo mejor? Podemos ver las señales”.

Ahora, vean ustedes cómo este secreto del Séptimo Sello, este secreto de la Segunda Venida de Cristo, no fue revelado en tiempos pasados; porque este misterio sería reservado para ser revelado en este Día Postrero. Ni el precursor de la Segunda Venida de Cristo lo pudo conocer; él buscó la interpretación, pero no pudo conocer ese misterio, porque estaba en un idioma desconocido para él.

Ese idioma desconocido para él, vean ustedes, en el Día Postrero sería el idioma en que Cristo estaría hablando en Su Venida a Su Iglesia, a la Edad de la Piedra Angular, que sería por medio de Su Ángel Mensajero, hablando en el idioma en que Su Ángel Mensajero hablaría; y por medio de Su Ángel Mensajero estaría dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este Día Postrero.

Ahora, hemos visto estos misterios que rodean la Segunda Venida de Cristo, estos misterios que rodean el Séptimo Sello. Son secretos escondidos bajo el Séptimo Sello, para ser cumplidos en este Día Postrero.

La Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, los ministerios del Hijo del Hombre, la Trompeta, esa Gran Voz de Trompeta con la cual son llamados los escogidos de Dios; todos esos son secretos que están escondidos bajo el Séptimo Sello, o sea, bajo la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, velándose y revelándose por medio de Su Ángel Mensajero, y llamando con la Gran Voz de Trompeta a Sus escogidos en el Día Postrero.

¿Cuáles son los secretos bajo el Séptimo Sello? La Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, sonando o tocando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, o sea, sonando el Mensaje del Evangelio del Reino, y llamando y juntando a todos Sus escogidos, y llevando a cabo Su Obra de León de la tribu de Judá, de Rey de reyes y Señor de señores, Su Obra de Reclamo correspondiente al Día Postrero.

Y, vean ustedes, velándose y revelándose por medio de Su Ángel Mensajero, todos estos secretos que la raza humana no conocía, vean ustedes, están bajo el Séptimo Sello. Y hay más secretos; los cuales, para mencionar, nos falta tiempo; pero ustedes los podrán encontrar siendo revelados en las diferentes conferencias que ustedes podrán obtener, las cuales están impresas en folletos.

¿Cuáles secretos han sido cumplidos ya y cuáles están en cumplimiento actualmente?

La Venida de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado por medio de Su Ángel Mensajero es un secreto, un misterio, que ya está cumplido, y que sigue en el presente cumplido. O sea que es un misterio que todavía continúa vigente en este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo.

También la venida de los Ángeles, la venida de Moisés y Elías, que son los ministerios de Moisés y Elías en este Día Postrero; y el llamado de los escogidos con la Gran Voz de Trompeta, lo cual está cumplido, y todavía sigue en pleno cumplimiento; y no sabemos cuántos años durará este llamado en este tiempo final.

También tenemos la pregunta: ¿Cómo puede el pueblo conocer estos secretos? Eso es lo más sencillo que usted se puede imaginar. Capítulo 4 de Apocalipsis, nos dice así:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá”.

¿A dónde vamos a subir para escuchar la Voz de Cristo? Acá, a la Edad de la Piedra Angular. No es que la persona tiene que irse en un cohete o en alguna forma al Cielo, al Templo que está en el Cielo, al Trono de Dios, para escuchar a Cristo hablando allá; no. Es en el Cuerpo Místico de Cristo donde la persona tiene que subir. Tiene que subir a la Edad de la Piedra Angular, que es la edad correspondiente al Día Postrero, donde Cristo está en este Día Postrero hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto.

Ahora, ¿por medio de quién Él estaría hablándonos estas cosas? Apocalipsis, vean ustedes, capítulo 4, nos dice:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

Las cosas que sucederán después de las que ya han sucedido durante las siete etapas o edades de la Iglesia gentil, durante estos dos mil años que han transcurrido. Ahora te voy a mostrar las que van a suceder en este tiempo final, en el Día Postrero, en el séptimo milenio, en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, ¿por medio de quién nos estará mostrando estas cosas? Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, nos dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Es por medio de Su Ángel Mensajero, Su Enviado, que Él nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; porque este mensajero es enviado para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero. En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, también nos dice:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿A quién ha enviado? A Su Ángel. ¿Para qué?), para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Cómo…? La pregunta era: ¿Cómo puede el pueblo conocer estos secretos? Pues por medio del ministerio del Ángel de Jesucristo, que es enviado para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

O sea, escuchando el Mensaje del Ángel del Señor Jesucristo, obtiene la persona el conocimiento de estas cosas que deben suceder en este Día Postrero. No hay otra forma para conocer estas cosas que deben suceder pronto, en el Día Postrero, bajo el Séptimo Sello.

Estos secretos solamente son conocidos por el Ángel de Jesucristo en el Día Postrero; y por medio de Su Mensaje Él los da a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Y nadie podrá conocer la Segunda Venida de Cristo, excepto por medio de la revelación divina enviada por Jesucristo a través de Su Ángel Mensajero. Si fuera posible conocerla en otra forma, pues Cristo no enviaría a Su Ángel Mensajero para dar testimonio de estas cosas que deben suceder.

Él ha enviado Su Ángel para dar a conocer estas cosas; y no hay otra forma para conocerlas en el Día Postrero. Cualquier otra forma estará dando opiniones. Pero solamente por medio del Ángel de Jesucristo vendrá la revelación divina, vendrá el ASÍ DICE EL SEÑOR, sobre la Segunda Venida de Cristo y Su cumplimiento.

¿Qué efecto produce en las personas que lo conozcan y lo reciban? Produce el efecto de ser restaurados, y produce el efecto de recibir la fe para ser transformados y raptados; produce el efecto de ser restaurados a una edad que está vigente ante la presencia de Dios, produce el efecto de ser llamados y juntados y colocados en la Edad de la Piedra Angular, y así ser preparados para ser transformados y raptados en el Día Postrero.

Ninguna persona podrá ser transformada y raptada sin tener la fe para ser raptada – para ser transformada y raptada; y la fe para ser transformados y raptados la producen los Siete Truenos de Apocalipsis, que es la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge; y Él clama como cuando un león ruge: en Su Venida por medio de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Así que no hay otra forma para ser transformados y raptados en el Día Postrero sin recibir a Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero, y escuchar Su Mensaje a través de Su Ángel Mensajero, escuchar el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

¿Y qué significa esto? Que toda persona que haya recibido la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, necesitará recibir luego, en el Día Postrero, la Segunda Venida de Cristo, para poder ser transformado y raptado; porque, de otra forma, la persona tendrá que morir físicamente (o por vejez o por algún accidente o por enfermedad), como murieron los santos de las edades pasadas, que tuvieron el conocimiento de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención, pero no tuvieron el conocimiento del cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo.

Porque en Su Segunda Venida Él viene por Su Iglesia, para llevársela en el rapto a la Cena de las Bodas del Cordero; y por eso Él se revela a Su Iglesia como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo, donde Él reclama todo lo que Él redimió con Su Sangre preciosa.

¿Qué pasará con las personas que no están interesadas en conocer estas cosas? Pues si no mueren antes de comenzar la gran tribulación, pasarán por la gran tribulación, y recibirán los juicios divinos que están señalados para caer sobre la raza humana.

¿Aunque sean creyentes en Jesucristo? Claro que sí. Porque se necesita, para el Día Postrero, obtener la revelación de la Segunda Venida de Cristo y recibirlo en Su Venida como el León de la tribu de Judá, para así tener la fe, la revelación, de la Segunda Venida de Cristo, para ser transformados y raptados en el Día Postrero.

Ahora, habrá personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida, no en la sección del Libro de la Vida del Cordero. Porque los que lo tienen en el Libro de la Vida del Cordero, en esa sección, y están vivos en el Día Postrero, ellos escucharán la Voz de Cristo, lo recibirán en Su Venida, y serán transformados y raptados en el Día Postrero.

Pero hay otra sección en el Libro de la Vida, donde están escritos los nombres de millones de seres humanos que no pertenecen al grupo de los primogénitos de Dios, los cuales también vivirán eternamente; serán juzgados en el Juicio Final después del Reino Milenial, y saldrán a vida eterna, y vivirán eternamente. Pero esos no pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo, no pertenecen a esos reyes y sacerdotes que reinarán con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad; pero recibirán vida eterna también en el Juicio Final; o sea, en el Juicio Final se les otorgará el vivir eternamente. Fueron de ayuda para la Iglesia de Jesucristo en el tiempo en que vivieron, de alguna forma le ayudaron, y también habían creído en Cristo como su Salvador, aunque no habían nacido de nuevo.

Cristo dice que “cualquiera que diere un vaso de agua fría a uno de estos Mis pequeñitos (o sea, a alguno de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo), no perderá su recompensa7; y la recompensa de Cristo es vida eterna.

Ahora, vean ustedes, esto es lo que nos muestra San Mateo, capítulo 25, cuando el Rey se sienta en Su Trono, coloca las ovejas a Su derecha y los cabritos a la izquierda. Los cabritos son los que serán echados al lago de fuego, los cabritos son los que no ayudaron a la Iglesia de Jesucristo, y muchos de ellos se pusieron en contra de la Iglesia de Jesucristo; y las ovejas son aquellos que ayudaron a los escogidos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, en las diferentes etapas o edades en las cuales ellos vivieron, tanto los de las edades pasadas como los de este tiempo final.

Y ahora, vean ustedes que habrá personas que estarán ayudando a los escogidos de Dios en una forma o en otra forma; ellos saldrán en el juicio divino, en el Juicio del Trono Blanco, saldrán para vida eterna.

Por eso algunas veces encontramos que vienen personas para ayudarnos de todo corazón; y no podemos despreciar esa ayuda, porque eso va a ser registrado en el récord de esa persona, o sea, va a ser registrado bajo el nombre de esa persona. Y cuando sea juzgada la persona, tendrá algo en su favor, que hizo en favor de la Iglesia del Señor Jesucristo; y “por cuanto lo hizo a uno de estos Mis pequeñitos (Cristo dice): A Mí lo hizo”.

Así que podemos ver la causa por la cual le damos oportunidad a todos los seres humanos también, para que puedan trabajar en la Obra de Cristo, y así les sea apuntado en el Cielo algo en favor de ellos.

Quisiéramos que todos los latinoamericanos y caribeños hicieran algo en la Obra de Cristo en nuestra edad (¿para qué?) para tenerlos viviendo eternamente en el glorioso Reino de Cristo. ¿Y así de sencillo? Así de sencillo, nos dice Cristo, cuando dice: “Cualquiera que diere un vaso de agua fría a uno de estos Mis pequeñitos, no perderá su recompensa”.

Y cuando presenta ahí al Rey en Su Trono, llevando a cabo el juicio de los cabritos a un lado (a la izquierda) y las ovejas al otro lado, vean, dice…, a los cabritos les dice: “Por cuanto ustedes no lo hicieron a uno de estos Mis pequeñitos, tampoco lo hicieron a Mí; al fuego, malditos”. Pero a las ovejas les dice: “Por cuanto lo hicieron a uno de estos Mis pequeñitos (o sea, a uno de los miembros de Mi Cuerpo Místico), a Mí lo hiciste; entrad en el Reino preparado por Dios”8.

Ahora, vean cómo será ese Juicio. Y ahora, también ese juicio se estará representando en este tiempo en el juicio divino que va a ser dictado y va a caer sobre diferentes naciones. Ahí se va a reflejar también el Juicio Final, en ese juicio que va a ser hecho sobre muchas naciones en este tiempo final; porque también en el Juicio Final encontraremos que van a aparecer los habitantes de todas esas naciones que existieron en este planeta Tierra. Pero para la gente que estará viviendo en este tiempo en diferentes naciones, vendrá el juicio de la gran tribulación; y eso va a ser efectuado en este Día Postrero.

Ahora, vamos a dejar eso quietecito ahí; porque ahí se estará representando también lo de San Mateo, capítulo 25, donde el Rey se sienta en Su Trono y juzgará a las naciones, a las naciones que estarán existiendo en este tiempo; para el juicio de la gran tribulación venir sobre diferentes naciones, pueblos y lenguas.

¡Que Dios tenga misericordia de nuestra América Latina y el Caribe!, ¡y dicte, sobre la América Latina y el Caribe, bendiciones!, ¡para que entre la América Latina y el Caribe al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo! En el Nombre Eterno de Jesucristo. Y que pronto cada uno de ustedes, y yo también, seamos transformados; y vayamos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles a conocer “LOS SECRETOS BAJO EL SÉPTIMO SELLO”, por lo menos los principales. Hay muchos más, pero necesitaríamos muchísimo tiempo y no lo tenemos en estos momentos.

Así que ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de “LOS SECRETOS BAJO EL SÉPTIMO SELLO”, bajo la Segunda Venida de Cristo.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y nos veremos en una próxima ocasión, ya sea en estos cuerpos o en el nuevo cuerpo.

Dios les bendiga, y continúen pasando un día o una tarde llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

Y ya tenemos que ir viajando para Pachuca, porque allá la radio ya debe estar lista para la transmisión; y solamente nos queda como una o dos horas… dos horas para llegar allá. Así que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LOS SECRETOS BAJO EL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisión mayo 2022]

1 El diagrama de la pirámide se puede observar en la última página del mensaje SPN62-1014M “La estatura de un varón perfecto” – También puede ser descargado en: https://imprenta.carpa.com/es/material/la-nube-y-la-piramide-diptico/

2 26 millas (de altura) = 41.8 km / 30 millas (de ancho) x 50 millas (de largo) = 48.3 km (de ancho) x 80.46 km (de largo)

3 Deuteronomio 18:18

4 San Lucas 4:21-22

5 Mt. 13:57, Mr. 6:4, Lc. 4:24, Jn. 4:44

6 San Juan 8:49

7 San Mateo 10:42

8 San Mateo 25:31-46

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