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El misterio del rapto de los escogidos
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El misterio del rapto de los escogidos

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes aquí en Candelaria. Es para mí una bendición muy grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos alrededor de la Palabra de Dios, y ver el Programa Divino, y en qué parte del Programa Divino estamos nosotros viviendo en este tiempo final.

Para eso quiero leer en San Juan, capítulo 14, verso 1 en adelante, donde nos dice Cristo, orando dice… o hablando, dice a Sus discípulos:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones, y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS Y EL RAPTO DE LOS DOS UNGIDOS”.

En este pasaje que hemos leído, tenemos aquí la promesa de Cristo, de Su Segunda Venida:

“… si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez…”.

Esa es Su Segunda Venida.

“… y os tomaré a mí mismo…”.

¿Por qué “a Mí mismo”? Porque Él viene a buscar a Su Iglesia, que es Su Cuerpo Místico de creyentes. Y así como la esposa es parte del esposo, es carne de su carne y hueso de sus huesos; también la Esposa de Cristo es parte de Cristo, y es carne de Su carne y sangre de Su Sangre y huesos de Sus huesos.

Y ahora, vean ustedes cómo Cristo aquí hace la promesa.

Ahora, ¿cómo vamos a ir a la Casa de nuestro Padre celestial?, ¿cuál es el camino a seguir? Dice:

“Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

Ahora vean cuál es el camino que seguirán estas personas que Cristo viene a buscar y a llevar a la Casa de nuestro Padre celestial: estarán en el camino de Jesucristo, porque Cristo es el Camino, Cristo es la Verdad y Cristo es la Vida (la vida eterna).

Fuera de Cristo la persona no está en el Camino, ni está en la Vida Eterna, ni está en la Verdad. Puede estar en cualquier cosa, menos en la verdad; puede estar en cualquier camino, menos en el camino divino; puede estar en cualquier cosa, menos en la vida eterna.

Cristo dijo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Ahora, ¿a quiénes va a resucitar nuestro amado Señor Jesucristo en el Día Postrero? A los que han creído en Jesucristo, los cuales están en el Camino, están en la Verdad y están en la Vida Eterna, pues han recibido vida eterna por medio de nuestro amado Señor Jesucristo.

Estas personas han venido a formar parte del Cuerpo Místico de Cristo, porque han creído en Cristo como Su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo y han recibido Su Espíritu Santo; y por consiguiente han nacido en el Cuerpo Místico de Cristo, han nacido de nuevo; y ahora tienen un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, o sea, un espíritu teofánico; y ya en ellos ha comenzado la vida eterna a ser manifestada.

Ellos ya tienen vida eterna, porque han creído en Cristo y han lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo, y han recibido Su Espíritu Santo; y ahora ellos tienen vida eterna.

Y ahora, estas personas tienen la promesa de que, si mueren: serán resucitados en el Día Postrero.

Ahora vean, de Cristo hacia acá han trascurrido dos mil años, y la resurrección de los muertos en Cristo todavía no ha sucedido; pero está prometida para el Día Postrero, que es el séptimo milenio. Y para los que estamos vivos y hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador, y hemos recibido Su Espíritu Santo: hemos entrado al Cuerpo Místico de Cristo; y por consiguiente tenemos la promesa de que, si permanecemos vivos hasta que los muertos en Cristo resuciten: cuando los veamos seremos transformados1.

Y ahora, vean ustedes cómo de edad en edad han estado siendo llamados y juntados los escogidos de cada edad: por medio de la Palabra de Cristo a través del mensajero de cada edad, en el cual Cristo en Espíritu Santo ha estado manifestado de edad en edad. Ellos han partido en la edad que les tocó vivir, pero resucitarán en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en el séptimo milenio, o sea, en el Día Postrero.

Si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio; por lo tanto, estamos en el Día Postrero.

Por lo tanto, de un momento a otro los muertos en Cristo van a resucitar, y nosotros los que vivimos vamos a ser transformados; porque esta promesa es para el Día Postrero, para el tiempo en donde la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta estará sonando, y estará llamando y juntando a los escogidos del Día Postrero, y los estará preparando para ser transformados y raptados.

Estarán siendo colocados ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular, que es la edad representada en el número ocho; y el ocho representa infinito [∞] y también eternidad.

Y hemos sido llamados y juntados aquí, con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, porque Cristo dijo2:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos”.

¿Dónde? Los escogidos del Día Postrero son juntados aquí en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, por medio del Mensaje del Evangelio del Reino, para ser transformados y raptados en este Día Postrero.

Ahora, si alguno de los nuestros se va antes a la sexta dimensión, al Paraíso, no hay ningún problema: él regresará a nuestra edad y a nuestra dispensación con un cuerpo eterno y glorioso; y entonces nos dirá: “He regresado. Estoy de regreso aquí, pero con un cuerpo eterno”.

Si era un ancianito o era una ancianita, regresará con un cuerpo jovencito, y dirá: “Este sí que no se me va a poner viejo; este sí que es para toda la eternidad”. Y gracias a Dios que el cuerpo eterno es para toda la eternidad, y el cuerpo que tenía que morir pues es temporal, no es el eterno.

Así que vean ustedes, primero recibimos el cuerpo temporal, el que es para cierto tiempo; y después, en el Día Postrero, es que recibiremos el cuerpo eterno, para vivir por toda la eternidad. Nunca se pondrá viejo, nunca se enfermará y nunca morirá; y nunca sufrirá tampoco; nunca sufriremos estando en ese cuerpo eterno.

Ahora, vean ustedes cómo la promesa del rapto de los escogidos es para el Día Postrero, para el séptimo milenio, para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Por eso es que los muertos en Cristo van a resucitar en este Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

Y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos en el séptimo milenio; si no le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, pues solamente faltan tres años para llegar al año 2000 y pasar al 2001, y comenzar el séptimo milenio.

Pero ¿se le habrá atrasado el calendario a Dios? Yo pienso que no, ¿y ustedes? Pues si no se le ha atrasado, delante de Dios ya estamos ¿dónde? En el séptimo milenio, o sea, en el Día Postrero.

Por lo tanto, Dios tiene que estar cumpliendo Sus promesas correspondientes al Día Postrero: Tiene que estar llamando y juntando a Sus escogidos en el Día Postrero —como Él lo ha prometido—, y tiene que estar colocándonos en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y preparándonos para ser transformados y raptados; tiene que estar preparándonos dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este Día Postrero, en este tiempo final.

Por eso es que la Voz de Cristo en Apocalipsis, capítulo 1 y verso 10 al 11, dice Juan el apóstol, cuando estuvo en el Día del Señor y escuchó esa Gran Voz como de trompeta, dijo Juan:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…”.

¿En qué día estaba? En el Día del Señor, que para los seres humanos es el séptimo milenio; porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día, nos dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90 y verso 4.

Y ahora, vean ustedes que es en el Día del Señor que Juan se encuentra aquí, y dice:

“… y oí detras de mí una gran voz como de trompeta…”.

¿Qué escuchó ahí? Escuchó una Gran Voz como de trompeta. No una trompeta literal, sino una voz, una voz de una persona, de un hombre; pero era como de trompeta: una poderosa Voz.

“… que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Y quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo en el Día Postrero hablando un Mensaje dispensacional, una Gran Voz de Trompeta; y llamando y juntando —con ese Mensaje— a todos los escogidos de Dios; llamando y juntando a todos Sus escogidos con el Mensaje del Evangelio del Reino, el cual gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

El Mensaje del Evangelio del Reino para la Dispensación del Reino, vean ustedes, gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo. Ese es el centro del Mensaje del Evangelio del Reino.

Hay personas que se preguntaban: “¿Y qué contendrá el Mensaje del Evangelio del Reino para el séptimo milenio, para ser predicado en el séptimo milenio?”. Pues miren, lo que contiene es la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; y alrededor de la Segunda Venida de Cristo girará toda promesa divina para el séptimo milenio.

Ahora, vean cómo, así como para el Evangelio de la Gracia encontramos que la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios fue realizada, y ese es el centro del Mensaje del Evangelio de la Gracia; y ahora, vean ustedes cómo el centro del Mensaje del Evangelio del Reino es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Y con ese Mensaje es que Cristo llama a Sus escogidos en el Día Postrero, en el séptimo milenio, y en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y con ese Mensaje nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en el séptimo milenio, todas estas cosas que deben suceder pronto, en la Dispensación del Reino y en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, vean ustedes cómo en Apocalipsis, capítulo 4, la promesa es:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”.

¿Dónde vamos a subir? Tenemos que subir a la Edad de la Piedra Angular; así como los de las edades pasadas subieron a la edad que les tocó vivir, y escucharon la Voz de Cristo por medio del mensajero de cada edad.

Y ahora, para escuchar las cosas que deben suceder pronto, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el séptimo milenio, subimos a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Amor Divino, y ahí escuchamos la Voz de Jesucristo por medio de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Por eso: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”, nos dice Cristo con esa Voz de Trompeta.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, nos está mostrando aquí las cosas que deben suceder por medio de Su Ángel Mensajero. Dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién envía para mostrar estas cosas? A Su Ángel Mensajero, para mostrarle estas cosas a los escogidos de Dios, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Y ahora, vean ustedes cómo la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final que escucharán todos los escogidos de Dios para ser llamados, juntados y preparados para ser transformados y raptados, vean ustedes cómo esta Voz nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y esta Voz la encontramos en el Ángel del Señor Jesucristo; porque en Su Ángel estará Cristo manifestado en el Día Postrero, hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto.

Cristo en Espíritu Santo en Su Ángel Mensajero nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y así es como escuchamos la Voz de Cristo, esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, y somos llamados, juntados y preparados para ser transformados en este Día Postrero.

Ninguna persona de las que está viva en este tiempo final podrá ser transformada o raptada sin escuchar primero la Gran Voz de Trompeta, o sea, la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y los muertos en Cristo no pueden ser resucitados sin que antes la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero dé a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; porque primero suena la Trompeta Final, que es la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, hablándole a Su Iglesia en este Día Postrero.

Y ahora, los santos que han partido y están en el Paraíso, están escuchando lo que está siendo hablado en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; así que ellos saben lo que está sucediendo aquí en la Tierra.

Y ahora, vean ustedes, los que serán resucitados en cuerpos eternos, y estarán aquí con nosotros de 30 a 40 días, y luego serán raptados juntamente con nosotros cuando tengamos el nuevo cuerpo nosotros también; todas esas personas que van a resucitar son los miembros del Cuerpo Místico de Cristo; son las personas que han venido a esta Tierra y han creído en Cristo como su Salvador, y han lavado sus pecados en la Sangre del Cordero, y han recibido Su Espíritu Santo; y por consiguiente han nacido de nuevo, y así han entrado al Cuerpo Místico de Cristo. Esas personas tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y los que estando vivos aquí seremos transformados, también tenemos nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y estaríamos escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, o sea, la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Porque ninguna persona podrá ser transformada (si está viva), y obtener el cuerpo eterno y luego ser raptada, sin primero escuchar la Trompeta Final, que es el Mensaje de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero.

Así que podemos ver el Programa Divino correspondiente a nuestro tiempo, y podemos ver quiénes serán los que serán raptados en el Día Postrero: son los que escucharon la Voz de Cristo, cada uno en su edad, en la edad que les tocó vivir.

Los de la edad de San Pablo, la primera edad, escucharon la Voz de Cristo por medio de San Pablo; los de la segunda edad la escucharon por medio de Ireneo… Los de primera edad, en Asia Menor; los de la segunda, allá en Europa: en el territorio de Francia fue que estuvo Ireneo; y luego, así por el estilo encontramos los diferentes mensajeros de las diferentes edades.

Por ejemplo, para la tercera, Martín fue en Hungría y cubrió… y Francia también. Luego Colombo fue en Irlanda y Escocia; allá estaban los escogidos (la mayor parte de ellos), y escucharon la Voz de Cristo por medio de este mensajero. Luego en Alemania estaban los de la quinta edad, y escucharon la Voz de Cristo por medio de Lutero. Luego en Inglaterra estaban los de la sexta edad (la mayor parte de ellos), y escucharon la Voz de Cristo por medio de John Wesley. Y en Norteamérica estaban los de la séptima edad, y escucharon la Voz de Cristo por medio del reverendo William Marrion Branham.

La mayoría de los escogidos siempre han estado en donde ha estado el mensajero de cada edad.

Y ahora, ¿dónde estarán los escogidos del Día Postrero, que escucharán la Voz de Cristo por medio de Su Ángel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino? En la América Latina y el Caribe. Y esos son los que tienen la promesa de escuchar la Voz de Cristo y ser transformados en el Día Postrero. Pero si alguno de los nuestros se va antes al Paraíso, regresará a nuestra edad. Así que estará de visita en el Paraíso, pero regresará a nuestra edad y a nuestro territorio con un cuerpo eterno.

Y cuando nosotros veamos a los muertos en Cristo resucitados, nosotros los que vivimos seremos transformados, y todos tendremos el cuerpo eterno, y estará la Iglesia del Señor Jesucristo completa, con cuerpos eternos, parada aquí en la Tierra; y estará de 30 a 40 días aquí en la Tierra con ese cuerpo nuevo, con ese cuerpo eterno.

Y luego de ese tiempo —en donde grandes cosas ocurrirán, en donde Cristo tiene en Su Programa grandes cosas para realizar aquí en la Tierra—, luego nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre celestial.

Hemos visto lo que es el rapto de los escogidos de Dios: es el rapto o traslado de todos los que han sido parte de este Cuerpo Místico de creyentes, que es la Iglesia de Jesucristo, desde los primeros, contando los apóstoles y luego a San Pablo con su grupo, y luego a cada mensajero con su grupo, y luego al Ángel de Jesucristo con su grupo acá; todos ellos obteniendo un cuerpo eterno. Y luego de obtener ese cuerpo eterno, luego de estar aquí de 30 a 40 días, donde estaremos en ese cuerpo nuevo y grandes cosas serán realizadas…; porque ya no tendremos limitaciones, y seremos a imagen y semejanza de Jesucristo.

Si con uno solo: Jesucristo, un hombre perfecto aquí en la Tierra, fue estremecido todo Israel, ¿cómo será con millones de seres humanos a imagen y semejanza de Jesucristo? Con 30 o 40 días es suficiente para lo que va a suceder, para ser estremecido el mundo entero.

Ahora, vean ustedes, luego nos iremos de aquí a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero, donde nos están esperando para esa fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, EL MISTERIO DEL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS ya lo hemos visto. El misterio del rapto de los escogidos es el rapto de todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo que —en el Día Postrero— (los que han partido) resucitarán en cuerpos eternos, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Esto es para el Día Postrero o séptimo milenio, en donde todos estaremos escuchando la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que es el Mensaje del Evangelio del Reino, por medio del Ángel del Señor Jesucristo, en el cual Cristo estaría manifestado en Espíritu Santo hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia, y llamado y juntando a todos Sus escogidos en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Hemos visto: “EL MISTERIO DEL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS”.

Seremos raptados en cuerpos eternos, a imagen y semejanza de Jesucristo, y nos iremos a la Cena de las Bodas del Cordero; mientras en esta Tierra la humanidad estará pasando por los juicios divinos de la gran tribulación.

Ahora, ninguna persona podrá ser transformada y raptada porque haya sido o porque sea una persona buena o algo así; es porque pertenece al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, ha creído en Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre del Cordero, y ha recibido el Espíritu Santo, el Espíritu de Jesucristo; y por consiguiente, ha nacido de nuevo y es parte de este Cuerpo Místico de creyentes, representado aquí, en este diagrama3.

Y ahora, vean ustedes toda persona pertenece – toda persona que pertenece al Cuerpo Místico de Cristo pertenece a una de estas edades, y está bajo el ministerio de alguno de estos mensajeros del Señor Jesucristo.

Ahora, los de la primera edad podrán decir: “Yo me levantaré en la resurrección, juntamente con el apóstol San Pablo”; y eso es así; porque no se van a levantar con otro ángel mensajero. Y así cada uno podrá decir.

Pero ninguno de ellos podía decir que sería transformado en el tiempo de él (en el tiempo en que ellos vivieron), juntamente con el ángel mensajero de su edad, porque eso era para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Así que los que estaremos vivos y veamos a los muertos en Cristo resucitados cuando ellos resuciten: seremos transformados.

Y ahora, nosotros estamos esperando nuestra transformación; y de un momento a otro regresarán en cuerpos eternos, los muertos en Cristo; resucitarán y nosotros los veremos; así que nos van a visitar.

¿Y saben lo que le dijeron a nuestro hermano Branham cuando él estuvo allá? Antes de nuestro hermano Branham partir, encontramos que él fue de visita al Paraíso, Dios lo llevó; vio a los santos de su edad, que habían creído en el Evangelio de Cristo por medio del ministerio de nuestro hermano Branham, y vinieron a él; vinieron a él y lo abrazaban y se alegraban de que él estuviera allá4.

Vean ustedes, hubo más personas allá en el Paraíso que se alegraron de que él estuviera allá, que las personas que estaban en la Tierra que se alegraban de que el hermano Branham estuviera acá en la Tierra; porque siempre el pueblo de uno es el que se alegra de que uno esté con ellos; y ya allá tenía millones, dice él.

Así que vean ustedes, hablaban con él y le decían: “Nosotros vamos a regresar a la Tierra contigo. Ahora aquí nosotros ni comemos, ni bebemos, ni dormimos, ni nos cansamos; pero nosotros regresaremos a la Tierra, tomaremos cuerpos y regresaremos a la Tierra, y entonces comeremos”5.

Ahora, vean ustedes, esto es bíblico, porque cuando nuestro Señor Jesucristo resucitó no creían que Jesucristo había resucitado, y Él les dice: “¿Tienen ustedes algo de comer por ahí?”. Le buscaran un pedazo de pescado y un pedazo de panal de miel, y comió delante de ellos6.

Y ahora, los muertos en Cristo, pues cuando regresen en cuerpos eternos van a comer también. Nosotros somos los (¿cómo es?) anfitriones de ellos, ellos son nuestros huéspedes acá en la América Latina y el Caribe.

Bueno, ¿quién en Alemania los va a recibir, a los de la quinta edad? Ni siquiera los están esperando. ¿Y quién en Asia Menor va a recibir San Pablo con su gente? Ni siquiera los están esperando por allá; y así por el estilo. ¿Quién está esperando al ángel mensajero de cada edad en el territorio donde Dios lo envió? Ni siquiera saben que van a regresar.

Pero nosotros en la América Latina estamos esperando a San Pablo, estamos esperando a Ireneo, estamos esperando a Martín, estamos esperando a Colombo, estamos esperando a Lutero, estamos esperando a Wesley, estamos esperando a nuestro hermano Branham, y estamos esperando a los apóstoles de Jesucristo.

Porque la promesa es que ellos regresarán a la Tierra en cuerpos eternos. Y ellos ¿a quiénes van a regresar? Al resto del Cuerpo Místico de Cristo que estará vivo aquí en la Tierra, los cuales tienen la promesa de ser transformados y raptados. O sea que la parte del Cuerpo perteneciente a estas edades pasadas, regresa a la Tierra, a la cabeza (porque donde está la cabeza es donde tiene que estar el cuerpo).

Y vean ustedes dónde estarán regresando. Y desde acá pues podrán darse un paseíto a otras naciones, podrán ir a visitar a algunos de sus familiares, los que… esos serían los de la última edad, de la séptima edad, a los que les queden familiares todavía; y así por el estilo. Y quizás de otras edades pueden ir a visitar a sus tátara tátara tátara tataranietos por ahí; pero ¿se recordarán ellos que en su ascendencia hubo uno que recibió a Cristo como su Salvador y que murió, y que resucitaría en el Día Postrero?

Así que para ese tiempo van a estar sucediendo grandes cosas. Pero miren, el control de todo lo tendrá Cristo desde la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; porque el Cuerpo no puede hacer lo que quiera hacer, es lo que la cabeza le ordena al cuerpo.

Miren, el cuerpo de cada uno de ustedes no hace lo que quiere hacer; si hiciera lo que quisiera hacer, pues ¿saben ustedes una cosa? Estaría mal ese cuerpo.

Ese es el problema que tienen algunas personas: que ustedes ven que su mano o su cabeza están haciendo cosas que no deben de estar haciendo, ¿por qué? Porque no están sujetas a su cabeza; están mal en cuanto a la señal que están recibiendo del cerebro.

Por ejemplo, si usted ve que a usted le dan un vaso para tomarlo, y usted tiene que tomar ese vaso, y en vez de estirar su mano hacia el vaso la estira hacia otro lugar, esa mano no está funcionando bien, su cerebro no está… o su mano no está obedeciendo a su cerebro, está desconectada de las señales correctas del cerebro.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo está sujeta a Cristo, que es la cabeza; y Cristo, la cabeza, en el Día Postrero ¿estaría dónde? Pues en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de la Cabeza, así como estuvo en cada una de las edades pasadas.

Y ahora, para el Día Postrero, vean ustedes cómo Cristo estaría en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, ¿en qué territorio? Pues en la América Latina y el Caribe, que es el territorio que tiene la promesa y bendición de la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a Sus escogidos.

Y la sorpresa y buena noticia para los latinoamericanos y caribeños es que, así como se llenó la primera edad de la Iglesia de personas de Asia Menor, y la segunda edad de personas que vivían en Europa, allá por el área de Francia (la mayor parte de ellos)…; y así por el estilo cada edad se llenó de gente que vivieron en el territorio donde se cumplió cada edad y donde Dios envió al mensajero (en su mayoría fueron de ese territorio).

Y ahora, vean ustedes, ¿de qué se llenará la Edad de la Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo? ¡De latinoamericanos y caribeños! Esa es la bendición grande que Dios tiene en la América Latina y el Caribe; y por eso está llamando y juntando a Sus escogidos latinoamericanos y caribeños, y los está colocando ¿dónde? En la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y así se está llenando la etapa más importante del Cuerpo Místico de Cristo.

Y cuando se complete el número de los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero para formar la Edad de la Piedra Angular, vendrá luego la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Ahora, hemos visto: “EL MISTERIO DEL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS”.

Hemos visto el misterio de las personas que serán raptadas en este Día Postrero, los cuales, si murieron, pues serán resucitados en cuerpos eternos, pues pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo; y si estamos vivos, pues seremos transformados.

Todos tienen que haber pertenecido ¿dónde? Al Cuerpo Místico de Jesucristo, representado en este diagrama. Y los que pertenecieron a la etapa antes de San Pablo, pues pertenecieron a la etapa de San Pedro y demás apóstoles, que están aquí abajo, en esta línea pequeña.

Bueno, hemos visto el misterio de los que serán raptados en el Día Postrero. Hemos visto que son los que son parte del Cuerpo Místico de Cristo de edades pasadas y de nuestro tiempo también; y todos tienen sus nombres escritos ¿dónde? En el Libro de la Vida del Cordero.

Y el rapto de los Dos Ungidos, eso vamos a dejarlo pendiente, porque ese es un misterio que, aunque ya sabemos quiénes son los Dos Ungidos: son Moisés y Elías, vamos a dejar eso quietecito por el momento; porque con lo que hemos escuchado en esta ocasión es suficiente para nosotros; pues en el rapto de los escogidos están cada uno de ustedes, y yo también; ahí estamos todos, porque pertenecemos al Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y la promesa es que, si estamos vivos, seremos transformados cuando los muertos en Cristo resuciten en este Día Postrero, a la Final Trompeta, o sea, cuando suene o cuando suena la Trompeta Final, el Mensaje del Evangelio del Reino; y ya está sonando la Trompeta Final, y está llamando y juntando a los escogidos de Dios.

Luego que termine esta etapa del recogimiento de los escogidos de Dios, tiene que venir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes, hablándoles acerca de: “EL MISTERIO DEL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS”, de los escogidos de Dios, de los primogénitos de Dios.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde. Muchas gracias por vuestra amable atención. Y adelante perseverando en Cristo, escuchando Su Palabra, y siendo preparados para ser transformados y raptados, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga y les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención.

Dejo con nosotros nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar en esta ocasión nuestra parte; para luego continuar nuestro recorrido, nuestro viaje hacia el próximo lugar, que es Estación Juárez. Y que queda ¿a cuánto tiempo? ¿Dos horas y media? Tres, me dicen por allá; vamos a ponerle… ¿tres y media? Tres horas y media…; con lluvia, pues se aumenta el viaje, porque no se puede correr, viajar como se viaja cuando no está lloviendo, así que vamos a ponerle de tres a cuatro horas…, de tres horas y media a cuatro horas; y estaremos ya en Estación Juárez, para la próxima actividad.

Que Dios les bendiga y les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención.

¡Y listos!, para pronto ser ¿qué? Transformados y raptados.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL MISTERIO DEL RAPTO DE LOS ESCOGIDOS”.

[Revisión junio 2022]

1 1 Corintios 15:51-53, 1 Tesalonicenses 4:15

2 San Mateo 24:31

3 El diagrama de la pirámide se puede observar en la última página del mensaje SPN62-1014M “La estatura de un varón perfecto”. También puede ser descargado en: https://imprenta.carpa.com/es/material/la-nube-y-la-piramide-diptico/

4 Los Sellos, pág. 319, párr. 194-195

5 Los Sellos, pág. 322, párr. 219

6 San Lucas 24:36-43

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