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El misterio del Orden de Melquisedec
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El misterio del Orden de Melquisedec

Muy buenos días, ministros, compañeros de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos ministeriales alrededor de la Palabra de Dios y Su Obra correspondiente a este Día Postrero.

Tenemos un tema aquí (para la reunión de ministros ¿es?): “SEGÚN EL ORDEN DE MELQUISEDEC”, o “EL MISTERIO DEL ORDEN DE MELQUISEDEC”.

Para eso quiero leer aquí, en este mismo pasaje que ustedes tienen: capítulo 7, verso del 1 al 3, dice [Hebreos]:

“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”.

Y leemos: capítulo 6, verso 13 en adelante, dice (hasta el 20) [Hebreos]:

“Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,

diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,

donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec”.

Que Dios nos bendiga y nos permita comprender: “EL MISTERIO DEL ORDEN DE MELQUISEDEC”.

Para poder comprender el Orden de Melquisedec tenemos que ver cómo se reflejó aquí en la Tierra, porque solamente podemos comprender un Orden Sacerdotal por medio de otro orden sacerdotal temporal; un Orden eterno se refleja en un orden temporal.

Y ahora, en Éxodo, capítulo 19, verso 13 en adelante, nos dice Dios… en Éxodo, capítulo 19, verso 3 en adelante, nos dice la Palabra de Dios:

“Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado”.

Ahora, aquí, vean ustedes cómo Dios dice: “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa”.

En este reino de sacerdotes, vean ustedes cómo el pueblo hebreo vendría a ser un reino de sacerdotes; y en medio del pueblo hebreo estaba el orden sacerdotal de Aarón, que viene por la tribu de Leví, el sacerdocio levítico; y vean ustedes cómo todo eso está reflejando un Sacerdocio eterno que hay en el Cielo, del cual Jesucristo es el Sumo Sacerdote que le apareció a Abraham y fue llamado Melquisedec1; porque antes que Abraham fuera, vean ustedes, Jesucristo dijo: “Yo soy”2. Él era antes que Abraham, antes que Adán, y antes que todos los seres humanos.

Y ahora, vean ustedes cómo en el Templo que está en el Cielo hay un Sumo Sacerdote, que es nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso Él descendió a la Tierra y ofreció Su cuerpo en Sacrificio vivo por todos nosotros; y luego, cuando resucitó, ascendió al Cielo y llevó ante la presencia de Dios, al Lugar Santísimo…; entró al Lugar Santísimo, como entraba el sumo sacerdote al lugar santísimo con la sangre de la expiación del macho cabrío, el día diez de cada año; el día diez del mes séptimo, de cada año, así hacía el sumo sacerdote.

Y ahora, Cristo sube al Cielo, entra al Templo de Dios y pasa al Lugar Santísimo con Su propia Sangre, Cristo como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec; y ofrece allí esa Sangre por la reconciliación de todos los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Y vean ustedes cómo Cristo ha estado en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo, como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, haciendo intercesión por cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

Y el tiempo que el sumo sacerdote estaba dentro del lugar santísimo, vean ustedes, es el tiempo que corresponde a Cristo estar en el Cielo, en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo: desde que se sentó en el Trono de Dios allá en el Lugar Santísimo, en el Propiciatorio, hasta que en el tiempo final salga de ser Cordero y se convierta en León, y tome el Libro de la diestra del que está sentado en el Trono.

Ahora, ese es un misterio muy grande, y todos los preparativos están realizándose para un momento muy importante en la historia del pueblo de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, Cristo, vean ustedes, ha estado por todo este tiempo allá en el Lugar Santísimo, y cuando entre hasta el último escogido de Dios ya Cristo plenamente cambiará, se moverá del Lugar Santísimo allá en el Cielo y llevará a cabo algo muy importante en Su Programa.

Ahora miren (para que puedan comprender esta parte): la Venida de Cristo, Su Primera Venida, fue como Cordero de Dios; y estuvo en la Tierra como Cordero de Dios, pero vean ustedes, la Obra de Cordero no fue hecha sino hasta el final de Su ministerio; ahí al final de Su ministerio fue que llegó a la cúspide, para lo cual Él había venido; y en el resto de lo que estuvo sucediendo antes de ese momento, Él estuvo cumpliendo un sinnúmero de Escrituras.

Juan lo presentó como el Cordero de Dios, pero todavía no era el Cordero de Dios en el sentido de estar como Cordero de Dios, como el Sacrificio por el pecado; todavía pues no se había hecho el Sacrificio. Aunque Su Venida era como Cordero de Dios, pero no estaba funcionando todavía en el Cielo ese Programa de Cordero de Dios; o sea, no estaba funcionando en el Cielo ese Cordero y Su Sangre, porque todavía no había sido hecho el Sacrificio.

Esto es muy importante conocerlo, porque así podemos comprender la etapa por la cual nosotros estamos pasando, en donde, vean ustedes, Cristo, además de ser el Cordero de Dios, Él es el León de la tribu de Judá; y Él está obrando en nuestro tiempo, pero todavía no se ha llevado a cabo la parte culminante, la cúspide; no estamos en la parte culminante de la Obra de Cristo como el León de la tribu de Judá, no estamos todavía en la parte culminante del reclamo; o sea que estamos en esta etapa en donde están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Por eso es que cuando el Cordero salió y Juan lo miró, lo que vio fue… Cuando Cristo salió del Trono y Juan lo miró, y lo vio el anciano también, el anciano lo miró y dijo que era el León de la tribu de Judá; cuando Juan lo miró, lo vio como un Cordero ensangrentado.

Vean ustedes esta etapa tan importante, porque Cristo en Su Venida, vean ustedes, Él es el León de la tribu de Judá, pero también Él es el Cordero de Dios. Y cuando eso es mostrado así en el Cielo, encontramos que nuestro hermano Branham dice: “Vean, todavía…, todavía estaba ensangrentado”3, o sea que todavía había Sangre ahí para las personas, en el Cordero de Dios.

Nosotros estamos viviendo en una etapa muy importante, en donde, vean ustedes, están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero y de la Edad de la Piedra Angular; y de un momento a otro estaremos en la cúspide, en el tope de la Obra de Cristo como el León de la tribu de Judá.

Y ya para esa parte, para esa etapa, ya no habrá misericordia para el mundo. Ahí llegaremos nosotros a la etapa llamada la Tercera Etapa, en donde dice que habrá un ministerio que tiene que dar testimonio, un ministerio de testimonio; como hubo un ministerio de testimonio antes, los siete días antes del diluvio caer, que fue el ministerio de Noé4; y hubo un ministerio de testimonio en la quinta dimensión cuando Cristo predicó a las almas encarceladas5.

Y dice nuestro hermano Branham que eso se repetirá, pero aquí en la Tierra; y habrá un ministerio de testimonio, que dará testimonio, pero ya no habrá esperanzas para el mundo, y ya no habrá misericordia. Esa etapa está por llegar. Pero antes que llegue esa etapa, vean ustedes cómo la misericordia de Dios ha sido extendida a los escogidos de Dios, que están en la América Latina y el Caribe, y están siendo llamados y juntados en este Día Postrero.

Cristo, el Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, es el que ministra en el Cielo; y es el que se presentó Él mismo con Su propia Sangre como la Expiación por nuestros pecados.

Y ahora, vean cómo ese Orden de Melquisedec que está en el Cielo, en el Templo de Dios, encontramos que se reflejó en medio del pueblo hebreo; y el pueblo hebreo tuvo un sacerdocio levítico, en donde Aarón fue el primer sumo sacerdote de ese orden levítico, pero ese orden sería temporal; porque si hay algo eterno, entonces lo demás es temporal.

Y ahora, vean ustedes cómo en la Iglesia del Señor Jesucristo ese Orden de Melquisedec se tiene que reflejar; y por eso es que nos dice la Escritura que Cristo nos ha lavado en Su Sangre, nos ha limpiado de nuestros pecados y nos ha hecho para nuestro Dios (¿qué?) reyes y sacerdotes. Y si somos sacerdotes, ¿de qué Orden somos? ¿Somos del orden levítico? No. Somos del Orden de Melquisedec, de ese Orden reflejado aquí en la Tierra.

Y ahora, vean ustedes cómo estos reyes y sacerdotes pertenecen a ese Orden; y así como en el Templo que está en el Cielo está ese Orden establecido, encontramos que en el Templo espiritual de Cristo el orden levítico no funciona. Funcionó en el templo de Salomón y funcionó en el tabernáculo de Moisés, pero no en el Templo espiritual de Cristo, porque ahí está el Orden según Melquisedec; y conforme a ese Orden es que Cristo ha enviado mensajeros de edad en edad, ¿ministrando dónde? En el Templo espiritual de Jesucristo, que representa el Templo que está en el Cielo.

Vean la representación del Templo que está en el Cielo dónde está: Está en la Tierra, y es la Iglesia del Señor Jesucristo. Y vean cómo el ministerio según el Orden de Melquisedec se ha estado reflejando en los siete ángeles mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero miren una cosa muy importante, el ministerio de Cristo, vean ustedes, se reflejó en el Lugar Santo a través de los siete ángeles mensajeros; pero reflejarse el ministerio de Cristo en la Tierra, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, corresponde a este Día Postrero, a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. O sea que sería la primera ocasión en que Cristo entraría al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, ministrando en Su Templo espiritual; y por eso es que para el pueblo hebreo vendrá la reconciliación.

¿Ven por qué los siete ángeles mensajeros, ninguno de ellos podía llevarle el Mensaje de Cristo al pueblo hebreo para que el pueblo hebreo fuera reconciliado con Dios? Porque es imposible que venga la reconciliación del pueblo hebreo sin que Cristo entre al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Y ahora, vean ustedes desde dónde es que viene la reconciliación para el pueblo hebreo y desde dónde es que viene el Mensaje de reconciliación para el pueblo hebreo. Vean, Dios le habló al profeta Moisés, por ahí en el capítulo 25 y versos 18 en adelante; dice [Éxodo]:

“Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio.

Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.

Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.

Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”.

¿Desde dónde le hablaría Dios a Moisés todo lo que le mandare para el pueblo hebreo? Desde el propiciatorio. O sea, desde el propiciatorio, que está sobre el arca del pacto en el lugar santísimo, de en medio de los dos querubines de oro, le hablaría Dios a Moisés todo lo que Moisés tenía que hablarle al pueblo hebreo.

Y ahora, vean de dónde recibe el ministerio de Moisés el Mensaje para el pueblo hebreo.

Vean cómo los ministerios de los dos querubines, los ministerios de Moisés y Elías en el Templo del Señor, que representa los ministerios de Gabriel y Miguel en el Cielo, cómo en el Templo que está en el Cielo… en el Templo que está en la Tierra, estarían manifestados; para de ahí —de en medio de esos ministerios— salir el Mensaje, la Voz de Cristo, para el pueblo hebreo.

Ahora, ¿ven por qué ninguno de los siete ángeles mensajeros…? Aunque dos de ellos fueron muy poderosos: el primero (San Pablo) y el séptimo (nuestro hermano Branham); ¡y ambos trataron de convertir el pueblo hebreo a Cristo!

Pablo trató, y lo persiguieron hasta la muerte – o a muerte; persecución a muerte, trataron de matarlo; y en una ocasión lo apedrearon, no sé en qué lugar fue6; y encontramos que no pudo convertir el pueblo hebreo a Cristo, aunque San Pablo sufría por esta situación. Y luego San Pablo, cuando recibe la revelación de ese misterio del pueblo hebreo, nos dice en su carta a los Romanos, capítulo 11, el cual… en donde San Pablo está citando las palabras de Dios a través del profeta Isaías, está citando Isaías 59. Dice… verso 25 en adelante, leemos, dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles…”.

O sea, hasta que haya entrado hasta el último de los escogidos; y por eso es que estamos llevando el Mensaje por todas partes, para que llegue hasta el último de los escogidos.

Y vean ustedes, los últimos escogidos, los escogidos de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, ¿dónde estarían? Pues en la América Latina y el Caribe. Pero eso San Pablo no lo sabía, porque hubiera estado acá buscando los escogidos fuera de tiempo, y sin ser la edad y sin ser el mensajero.

Dice:

“… y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres (por causa de Abraham, Isaac, Jacob y los patriarcas)”.

Y ahora, vean ustedes cómo San Pablo nos muestra que hay un tiempo predestinado, destinado por Dios, para el gran evento de la restauración del pueblo hebreo a su tierra y a Dios, y la restauración del Reino de Dios en medio del pueblo hebreo.

Ahora, vean cómo en este capítulo 59 de Isaías, versos 18 en adelante, encontramos con más… o… tendríamos que leer un poquito antes… Veamos verso 16 en adelante, de donde San Pablo tomó esas palabras; dice:

“Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.

Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa”.

Ahora vean, aquí está hablándonos de Cristo como Juez de toda la Tierra, para traer el día de venganza del Dios nuestro. Dice:

“Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová…”.

¿Y por qué no desde el oriente, que es desde el territorio del pueblo hebreo, que está en el Medio Oriente? ¿Por qué desde el occidente? Porque desde el occidente vendrá la revelación del Nombre Eterno de Dios.

“… y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río (ahí podemos ver el anticristo, la bestia), mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

Ahí podemos ver el ministerio de Cristo como León de la tribu de Judá, como Juez de toda la Tierra, como Rey de reyes y Señor de señores, manifestado con Sus Ángeles en el Día Postrero, manifestando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez. Y sigue diciendo:

“Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre”.

Ahora, vean para qué tiempo es que esta promesa que San Pablo citó en Romanos, capítulo 11, verso 25 al 28, vean para qué tiempo es que tendrá su cumplimiento: cuando el enemigo venga como un río; pero Dios levantará bandera en contra de él, levantará Cristo Su ministerio final.

Y ahora, vean por qué el ministerio de Cristo como León de la tribu Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, y Juez de toda la Tierra con Sus Ángeles, o sea, con los ministerios también de Moisés y Elías, es el ministerio que hará frente al anticristo en el Día Postrero.

Y ahora, vean también cómo nos dice que viene a Sion, y después San Pablo dice que vendrá de Sion. Viene a Sion: la Iglesia del Señor Jesucristo; y después, para el pueblo hebreo: irá de Sion.

Y ahora, vean también cómo nos dice que desde el occidente es que temerán el Nombre de Jehová.

O sea, todas estas son cosas muy importantes, que no debemos dejar pasar por alto; porque también el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo7: “Del occidente vendrá un Jinete en un caballo blanco”; y está hablando del Jinete de Apocalipsis, capítulo 19, porque él dice [que] es una promesa; y si es una promesa, pues tiene que estar en la Escritura.

Y ahora, vean ustedes, ese Jinete del caballo blanco es el que tiene un nombre que ninguno entendía, es el que tiene en Su vestidura escrito: Rey de reyes y Señor de señores, en Su vestidura y en Su muslo.

Y ahora, vean ustedes cómo el enfrentamiento final entre Cristo y el anticristo, vean ustedes cómo Dios ha venido mostrándonos a nosotros un sinnúmero de detalles a través de los cuales nosotros podemos ver cómo todo se va preparando para ese momento. Y habrá una apretura; pero la victoria es nuestra, porque Cristo está con nosotros para darnos la Victoria del y en el Amor Divino; para eso nos ha colocado en la Edad del Amor Divino.

Y Cristo, que es el Rey de Salem y Rey de Paz, que es el Melquisedec del Antiguo Testamento, el Sacerdote del Templo que está en el Cielo, vean ustedes cómo en Su Iglesia ha estado siendo manifestado; y ese Orden celestial, vean ustedes dónde ha estado moviéndose y dónde ha estado reflejándose ese Orden del Cielo.

Y ahora vemos por qué en ninguna de las siete edades se podía llevar el Mensaje al pueblo hebreo, y el pueblo hebreo como nación recibir el Mensaje: porque el Mensaje tiene que salir del Lugar Santísimo; y para eso, la reconciliación del pueblo hebreo con Dios se tiene que realizar; o sea, tiene que Dios obrar, Cristo, el Sumo Sacerdote obrar, ahí en el Lugar Santísimo, tanto del Templo que está en el Cielo como de Su Templo espiritual, para que así el pueblo hebreo pueda ser reconciliado con Dios.

Y no vamos a tocar mucho de esto, ya que Dios ha colocado en medio de Su Iglesia gentil a cada uno de ustedes y a mí también en este tiempo, para este tiempo, esta temporada; por lo tanto, lo más importante aquí es lo que tiene que ver con la Iglesia del Señor Jesucristo; luego Dios bregará con el pueblo hebreo desde el Lugar Santísimo.

Ahora está trabajando con nosotros desde el Lugar Santísimo, desde la Edad de la Piedra Angular, y está derramando Sus bendiciones sobre todos nosotros; y podemos ver que hay más y más simiente en la América Latina y el Caribe. ¡Y ojalá y sean millones! Ojalá y sean millones los escogidos que Dios tiene en la América Latina y el Caribe.

Y aunque nuestra edad sería la más pequeña, es la más pequeña en cuanto a tamaño; pero miren ustedes, es la más pequeña comparada, uniendo las siete edades juntas. Así que en comparación con las siete edades juntas es la más pequeña; pero no sabemos un sinnúmero de detalles que a medida que vaya pasando el tiempo lo iremos viendo.

La Edad de la Piedra Angular es la única edad que cara a cara conoce el Programa que Dios está llevando a cabo. Ninguna otra edad conoció cara a cara, abiertamente, el Programa de Dios. Las dos más que lo conocieron fueron las de San Pablo y la séptima edad, la etapa de nuestro hermano Branham, y vean ustedes, encontramos que no trabajaron con él, con ellos, conscientes completamente de lo que estaba pasando en el Programa Divino. Y cualquiera de los que vivió en el tiempo de San Pablo o de nuestro hermano Branham, podría decir: “Si yo lo hubiera sabido”.

Pero ahora nosotros lo único que podemos decir: “¡Nosotros lo sabemos!”. Así que estamos trabajando con la revelación del Programa Divino abierto, y estamos viendo cara a cara lo que está sucediendo en el Programa de Dios.

Y ahora, vean ustedes que a ese Orden de Melquisedec es que nosotros pertenecemos. Somos reyes y somos sacerdotes del Orden de Melquisedec. Porque, miren ustedes, los del orden levítico, ¿quiénes eran los que pertenecían a ese orden levítico? Pues los levitas, los hijos, y los hijos de sus hijos, y los hijos de sus hijos, los nietos, los tataranietos, y por ahí hacia abajo eran los que pertenecían a ese orden. O sea que de otra tribu no podía venir uno y decir: “Yo quiero entrar a ese orden de sacerdotes”. Le buscaban por ahí la ascendencia, y si no desembocaba por ahí en Leví, no tenía parte ni suerte en el sacerdocio.

Y así es en cuanto a los reyes y sacerdotes que han sido lavados en la Sangre del Cordero, y hemos sido hechos reyes y sacerdotes.

Cuando, vean ustedes, nuestra ascendencia es buscada: llegamos hasta el Libro de la Vida del Cordero; por lo tanto, llegamos hasta Cristo. Somos descendientes de Dios por medio de Jesucristo, y esa es la descendencia que tiene esa bendición.

Y ahora, vean cómo en la Iglesia del Señor Jesucristo se está llevando a cabo la Obra de Jesucristo, la Obra del Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, que es Jesucristo. Y Él ha estado obrando de edad en edad, y hemos visto Su Obra; hemos visto cómo Cristo ha ministrado en Su Iglesia por medio de Sus ángeles mensajeros en el Lugar Santo; y cómo ministraría en el Día Postrero en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Y ahora, vean que todo lo que está en el Cielo, en el Templo que está en el Cielo, fue reflejado en el tabernáculo de Moisés y en el templo de Salomón, y se materializa en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo los misterios del Cielo, del Templo que está en el Cielo, son los misterios de la Iglesia del Señor Jesucristo; porque en Ella —en la Iglesia del Señor Jesucristo— se manifiestan esos misterios, se cumplen esos misterios, se materializan esos misterios.

Y ahora, estamos en el tiempo en donde Jesucristo, el Sumo Sacerdote del Templo que está en el Cielo, estaría revelado en Su Iglesia en el Día Postrero en Su Templo, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual; y por eso aparece, tanto como Sumo Sacerdote, como también como Rey de reyes y Señor de señores; como Rey de reyes y Señor de señores teniendo este Nombre escrito en Su vestidura y en Su muslo: Rey de reyes y Señor de señores; porque Él es el Sumo Sacerdote, y Él es el Rey de reyes y Señor de señores, y Él es el Juez de toda la Tierra.

Ahora, estamos en el tiempo más grande y glorioso de todos los tiempos. Y por eso es que en este tiempo Dios ha estado dándonos a conocer todas estas cosas que ya conocemos; cosas que en otras edades y dispensaciones no fueron dadas a conocer en la forma que están siendo dadas a conocer en la actualidad, o sea, en una forma abierta para todos los hijos e hijas de Dios.

Hemos visto dónde estamos en el Templo espiritual de Jesucristo y a qué territorio de la Tierra corresponde esa etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Jesucristo.

Vean cómo ese misterio ha sido abierto a nosotros y cómo Dios ha estado obrando en el cumplimiento de ese misterio; y por eso nos envió a la América Latina y el Caribe, porque era en la América Latina y el Caribe donde Él tendría la parte final de Su Templo espiritual.

Y aunque algunos hayan viajado a otras naciones buscando mejores condiciones de empleos y mejores condiciones económicas, aun a ellos les llega el Mensaje si tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida de Cordero; les llega ¿de dónde? De la América Latina y el Caribe, que es donde está la bendición de Jesucristo en este Día Postrero, en Su Templo espiritual.

Bueno, viendo dónde nos encontramos en el Templo del Señor, eso nos da ánimo, entusiasmo, alegría y agradecimiento a Dios.

Agradecimiento a Dios sale desde lo profundo de nuestra alma, y le decimos a Cristo: En Tus manos estamos. Señor, queremos servirte, ser instrumentos en Tus manos, en la Obra que Tú tienes para este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, en esta Dispensación del Reino y en esta Edad del Lugar Santísimo de Tu Templo espiritual.

Que Dios les use grandemente a ustedes y a mí también en esta hora final, en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. Y que Dios les bendiga grandemente espiritualmente y materialmente. Y pronto esté completado el número de los escogidos de Dios, y seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero, al Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos, y dejo con ustedes a Miguel Bermúdez Marín para continuar.

Creo que las preguntas que estaban aquí… (aunque no las miré).

• ¿Quién es Melquisedec? Es Jesucristo. Él es el que se ha manifestado pues de edad en edad; ha sido Cristo siempre.

• ¿Por qué le dio Abraham los diezmos, según Hebreos 7:2? Porque los diezmos son para Dios; y Él es…, Él era allí Dios en Su cuerpo teofánico, como Sumo Sacerdote.

• ¿Dónde y cuándo ejerce el ministerio según el Orden de Melquisedec? Pues en Su Templo, Su Templo espiritual, así como lo ejerce en el Cielo.

• ¿Qué relación hay entre el ministerio, entre el ministerio según el Orden de Melquisedec y el ministerio actual? Pues que en nuestro tiempo, pues ese ministerio de Jesucristo, de Melquisedec, es el que estará manifestado en Su Iglesia, así como ha estado manifestado todo el tiempo: por medio del ángel mensajero de cada edad. Ha sido Cristo el que ha estado ministrando.

Y acá, en nuestro tiempo, ministra en el Lugar Santísimo, que es la parte más importante y el lugar más importante donde Él ministra; y por eso vendrá la reconciliación del pueblo hebreo con Dios, y la reconciliación de todos los hijos e hijas de Dios por completo. Y digo por completo, porque ya cuando Cristo entró al Cielo, al Lugar Santísimo, esa reconciliación, vean ustedes, comenzó; pero cuando entra al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual es para la reconciliación total, en toda su plenitud, en donde seremos transformados; y entonces estaremos ciento por ciento reconciliados con Dios en alma, en espíritu y en cuerpo también.

• ¿Cuál es la diferencia entre el ministerio levítico y el ministerio según el Orden de Melquisedec? El levítico, vean ustedes, era un orden sacerdotal con y entre siervos; y ahora el Orden según Melquisedec es el Orden celestial, y es manifestado en la Iglesia de Jesucristo, que son los hijos e hijas de Dios.

• ¿Dónde está Melquisedec hoy? En el Cielo y en la Edad de la Piedra Angular; porque Cristo ha estado siempre…, vean ustedes, en el Cielo haciendo intercesión, y en cada edad por medio de cada ángel mensajero. Es muy importante seguir la trayectoria de Melquisedec, de Jesucristo, de edad en edad hasta llegar a nuestro tiempo.

Bueno, yo creo que ya con lo que hemos hablado ya tenemos bastante. Y para trabajar en la Obra de Dios, con lo que ya nosotros conocemos… Miren, nosotros todos conocemos más de todo lo que conocieron los mensajeros y los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil.

Cualquier persona puede decir: “No, pero más que Pablo y más que el hermano Branham, nadie ha podido conocer”.

Bueno, nuestro hermano Branham dice que oyó los Truenos pero no entendió nada; no entendió, no comprendió, lo que los Truenos dijeron, porque era en otro idioma que él no conocía8. Y ahora nosotros escuchamos los Truenos y entendemos lo que dicen los Truenos.

Nuestro hermano Branham dijo: “Yo no sé quién será”9. Bueno, los escogidos en el Día Postrero sabrían más que nuestro hermano Branham, los del Día Postrero, y dirían: “¡Yo sé quién sería ese!”.

Bueno, así que… ¿sabrán más los escogidos de Dios del Día Postrero que San Pablo y nuestro hermano Branham y todos los siete ángeles mensajeros, con relación a las cosas correspondientes a este Día Postrero? Miren, hasta los niños saben más que ellos en cuanto a esas cosas.

Bueno, vamos a dejar esto quietecito aquí; porque si nos metemos en esto, en esto que hemos tocado ahora, estaríamos entrando en… como dos horas hablando; y la próxima actividad está cerquita por aquí, está como a dos o tres horas de distancia, y ya tenemos que ir hacia allá.

Sería bueno para otra próxima ocasión, ¿verdad, Miguel? Que el día sábado, en el territorio que estemos, los del día sábado, sea ahí el mismo lugar o cerquita para aprovecharlo más con los ministros principalmente; y si tienen pues otras actividades que sea, con los jóvenes, con las damas, con los adultos así; y ustedes pues estar reunidos con Miguel; y yo daría la vuelta y estaría con ustedes también; y ya pues… también para uno terminar antes de las 10:00 de la noche.

Es bueno estar como hizo Miguel (¿dónde fue, Miguel?): desde las 6:00 de la mañana hasta las 10:00 u 11:00 de la noche, que tuvo las actividades con… Ah, en Monterrey parece que fue, con los de la Promoción allá. Funciona muy bien, Miguel, eso. En poquitos días se aprovecha bien aprovechados; pues obtiene lo que en un mes, quizá, se pueda obtener; y pues… así pues Miguel, pues aprovechó muy bien allá en Monterrey.

Esos días yo estaba con Miguel y con los ministros allí. Con los de la Promoción en la mañanita, de 6:00 a 9:00 de la mañana por ahí, en algún horario de esos; y después ya me iba a otro lugar. Miguel quedaba con los ministros, e íbamos así, pero lugares más o menos…, algunos pues fueron lejitos, pero otros fueron solamente a una hora de distancia, otros a dos, otros a…, por ahí más o menos, hasta tres, ¿verdad, Miguel?

Y fue muy productiva esa gira; y hasta tres y cuatro actividades tuvimos, hasta cinco, ¿verdad, Miguel… y Julio? Hasta cinco actividades en un día. Así que a Julio yo creo se le acabaron los videos.

Y fue la primera ocasión en que… habíamos tenido antes hasta cuatro, quizás, pero ahora pues llegamos hasta cinco.

Y Dios me ayudó también a mí, pues yo llegué con la garganta mala y ya se me está arreglando. Y yo le digo a Miguel: “Parece que como llegué a Puerto Rico allá, y estuve una semana sin predicar, luego prediqué domingo, pues como que se me afectó, dañó un poco”; parece que necesito tenerla siempre hablando, para que no se me afecte; pues entonces lo que hay es que darle bastante trabajo. Y para eso pues hemos venido, Miguel: para estar trabajando en la Obra del Señor.

Así que hay que darle más trabajo a Miguel, y automáticamente Miguel me pone a trabajar más a mí también. Y los dos pues estaremos trabajando junto a todos ustedes, los ministros de la República Mexicana, y también junto a todos los ministros de toda la América Latina y el Caribe, para que se complete hasta el último de los escogidos y se complete el Cuerpo Místico de Cristo, y seamos transformados los que vivimos, y los muertos sean resucitados, y estemos aquí de 30 a 40 días (diríamos) estrenando el nuevo cuerpo.

Pero eso tiene un propósito, de estar aquí esos 30 o 40 días, como los hubo cuando Cristo estuvo 30 a 40 días aquí en la Tierra luego de resucitado; pero eso, como está para más adelante, cuando tengamos el nuevo cuerpo, vamos a dejarlo quietecito por ahora; y veamos lo que tiene que ver con el momento y cómo trabajar en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Bueno, que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y muchas gracias por vuestra amable atención. Y adelante bajo el ministerio según el Orden de Melquisedec, trabajando en la Obra de Jesucristo; como trabajaron en cada edad, bajo el ministerio de Jesucristo según el Orden de Melquisedec por medio de cada ángel mensajero, trabajaron junto a ellos los ministros de cada edad.

Y en nuestra edad trabajamos bajo el ministerio según el Orden de Melquisedec, el ministerio de Jesucristo, el Rey Melquisedec, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

EL MISTERIO DEL ORDEN DE MELQUISEDEC”.

[Revisión julio 2022]

1 Génesis 14:18

2 San Juan 8:56-58

3 Los Sellos, pág. 78

4 Génesis 7:7-10

5 1 de Pedro 3:19-20

6 Hechos 14:19

7 Citas, pág. 166, párr. 1485

8 Los Sellos, pág. 471, párr. 162

9 Los Sellos, pág. 474, párr. 173

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